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Tema 6 Arte Hispano-musulmán El arte hispano-musulmán

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El arte hispano-musulmán

Indice

1.Arte e Islam 2. La arquitectura de Al-Andalus 2.1. Características 2.2. La mezquita 2.3. El palacio

3. Arquitectura del periodo califal 756-1031 4. Reinos de Taifas 1031-1090

5. Arte Almorávide y Almohade 1086-1212 6. Arte Nazarí 1232-1492

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1. Arte e Islam

Contexto histórico

El Islam nace con la predicación de Mahoma en el siglo VII. A su muerte comienza una rápida expansión política y religiosa y en menos de un siglo se forma una gran unidad política desde el Indo hasta el Atlántico, conquistando civilizaciones de tradición clásica de las que obtiene determinadas influencias; por su capacidad de adaptación se convierte en un arte ecléctico (mezcla de elementos, bizantinos, griegos, romanos, visigodos…)

El Islam medieval abarca desde el siglo VII hasta el XV, una de las zonas que formaron parte de esa civilización medieval fue la Península Ibérica con el nombre de Al-Andalus, desde el 711 hasta 1492. Desde la entrada de los musulmanes en la Península Ibérica en el 711, se inicia un rápido proceso de conquista que supone la inmediata islamización de casi todo el territorio, nace así Al-Andalus, una provincia más del Imperio Omeya.

Etapas del arte de Al-Andalus

Las distintas etapas de la historia de Al-Andalus se reflejan en el arte. Las etapas artísticas más importantes son:

• Arte califal: 756-1031: Mezquita de Córdoba y Palacio de Medina Azahara. El momento de mayor apogeo es el siglo X, cuando Abderramán convierte Al-Andalus en un califato independiente con capital en Córdoba. Esta ciudad llegó a tener 250.000 habitantes y prueba de su esplendor es la mezquita y el palacio de Medina Azahra.

• Arte de Taifas 1031-1086. Periodo corto e inestable. Palacio de Aljafería

• Arte almorávide y almohade: 1086-1212: La Giralda (minarete de la mezquita de Sevilla) y la Torre del oro

• Arte nazari: 1232-1492: La Alhambra y El Generalife

El arte del Al-Andalus, un arte religioso

El Islam es una religión monoteísta. La palabra Islam significa “sumisión a Dios” así como musulmán significa creyente. El término arte islámico nos indica que es un arte ligado a la religión, a una forma de vida influida por la fe y las normas derivadas del Corán. Este debe cumplir cinco obligaciones, los Cinco Pilares de la religión islámica: la primera es la profesión de fe, el resto son: la oración, el ayuno, la limosna legal y la peregrinación.

Esta concepción religiosa de la vida de los musulmanes tiene múltiples consecuencias en el arte: • arte anicónico: es un arte iconoclasta. No se concibe una imagen de Dios y por ello su

representación gráfica es imposible.

• arte que tiende a la estilización: se pretende recrear un ámbito puramente religioso donde no cabe la representación de la realidad, se tiende al misticismo, a lo espiritual donde la realidad se deforma en imágenes geométricas, en formas estilizadas, en representaciones esquemáticas, pero nunca reales ni figurativas.

• arte de la mutabilidad: basada en el principio de que sólo Dios es eterno y por tanto el único que permanece inalterable en el tiempo. El arte debe reflejar esa condición efímera y cambiante de la naturaleza, porque así se demuestra que el único inalterable es Dios.

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A través de recursos ornamentales el arte islámico expresa la mutabilidad de las cosas:

• efectos de luz para conseguir sensaciones de desmaterialización arquitectónica, la incorporeidad de las construcciones; ejemplos: abigarramiento ornamental, articulación del muro en varios planos, juego de brillos sobre la cerámica, juego de entreluces por medio de celosías, etc.

• materiales pobres en su aparejo dan apariencia evanescente: yeso, ladrillo y estuco (cal, polvo de mármol y yeso).

• disposición reiterativa y repetitiva de los elementos decorativos que se multiplican hasta el infinito. La repetición unida a la densidad ornamental (horror vacui) provoca un efecto de movilidad y agitación espacial. La reiteración infinita de los temas es una metáfora de la eternidad que llena todo y una forma de plasmar la mutabilidad del universo.

• la presencia del agua a través de albercas para reflejar arquitecturas que se desvanecen con el movimiento del agua.

2.La arquitectura de Al-Andalus

2.1. Características Elementos constructivos

• Es una arquitectura que presta poco interés por los problemas constructivos y mayor atención a la decoración por la influencia de la religión en el arte.

• Es una arquitectura de exteriores sobrios. Sus edificios suelen inscribirse en volúmenes cúbicos de poca altura, el único elemento vertical es el alminar por su función de llamada a la oración. El material de construcción más utilizado es el ladrillo, aunque también la piedra y la mampostería. Y junto al ladrillo, el yeso y la madera. Son construcciones rápidas de hacer y al ser edificios de poca altura las techumbres no ofrecen mucha resistencia.

• Como elementos sustentantes utilizaron las columnas (muchas veces reutilizadas) y los pilares generalmente delgados dado que tienen que soportar techumbres ligeras. Los capiteles son de influencia clásica o visigoda y de creación propia: capiteles cúbicos, de mocárabes, etc.

• De elementos sustentados, destacan el arco, la cúpula y la bóveda. Se utilizan una gran variedad de arcos: lobulado, apuntado, de mocárabes, entrelazados, mixtilíneo. Por herencia visigoda se utiliza el arco de herradura, que de Al-Andalus se extendió hacia oriente. También utiliza los arcos polilobulados y la decoración de las dovelas. Las bóvedas utilizadas pertenecen a varios tipos: crucería (con la particularidad de que los nervios no se cruzan en el centro sino dejando un espacio cuadrado o de varias figuras poligonales), de cañón, gallonadas y bóvedas caladas. La cúpula se empleó por su simbolismo religioso relacionado con la divinidad. Tiene pequeñas dimensiones y un carácter ornamental.

Elementos decorativos

Ya hemos visto la escasa importancia de los elementos constructivos. No pasa lo mismo con los decorativos. Su importancia deriva del concepto religioso, también tiene un interés estético y cubre superficies de materiales pobres embelleciendo los muros y cubiertas con una gran densidad.

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• La caligrafía: es el arte de la escritura bella. Es la manifestación artística más importante porque escribir es dar forma a la palabra de Dios. La escritura árabe tiene una doble función: ornamental e iconográfica. Es el equivalente a las imágenes sagradas del arte cristiano, el medio por el que se transmite el mensaje divino. El contenido de estas inscripciones es variado: versículos del Corán, mensajes piadosos, textos poéticos...Hay dos tipos: cúfica y nasjí. La escritura cúfica es mayúscula, de gran tamaño y rasgos angulosos. Las letras son sobrias y rectas. La escritura nasjí es cursiva, de gran flexibilidad y fluidez. Es la escritura ordinaria.

• Los motivos vegetales: A través de Bizancio, se toman del mundo clásico pero, con un nuevo ritmo compositivo. Los fundamentales son rosetas, palmetas, hojas de acanto, hojas de vid y roleos. A este tipo de decoración se le denomina ataurique. Es la decoración vegetal inspirada en el acanto clásico, pero estilizada al gusto musulmán. Aunque durante el Romanticismo se emplea el término arabesco para hacer referencia a esta decoración, es un error. El arabesco es la ornamentación entrelazada de complejos dibujos geométricos. Así, arabesco es un término más amplio, se refiere a todo tipo de decoración musulmana que enmascara la estructura mientras que ataurique es sólo la decoración vegetal estilizada. • Los motivos geométricos: La geometría es muy importante en el Islam. A través de ella se

representa la indivisibilidad de Dios. La forma perfecta es el círculo. Se utiliza como patrón que permite crear otros motivos. El diseño es sencillo, se aplican los principios de repetición simétrica, multiplicación o subdivisión. Se trata de un arte más intelectual que emocional, de base matemática. Se utilizan ramas mixtilíneas entrecruzadas, dibujos en zigzag, ajedrezados y lazos formando estrellas. El mocárabe o mucarna es la decoración de prismas, forman a modo de estalactitas racimos en arcos o bóvedas. La lacería es una técnica utilizada sobre la madera que consiste en líneas entrecruzadas formando polígonos o estrellas ordenadas según un ritmo continuo y siguiendo leyes geométricas.

• Los motivos figurativos: Las representaciones figurativas están ausentes en los edificios religiosos y en los objetos de culto. Pero no en las obras de carácter civil, como la ilustración de libros.

• La importancia del agua y de la luz: sin ser en sí motivos ornamentales, inciden en la decoración de manera especial. El agua es un complemento básico de la arquitectura islámica. A su valor ritual y simbólico se une su función refrescante. La luz sirve tanto para modificar los elementos decorativos como para crear otras formas ornamentales. Ambos incrementan el dinamismo de la decoración y aumentan el impacto visual del edificio.

La tipología de edificios son: la mezquita, el palacio, la alcazaba (recinto militar fortificado), la madraza: (academia religiosa), los baños: (hamman), el maristán (hospital).

2.2. La mezquita

La mezquita es el lugar de oración de la comunidad musulmana. La religión islámica impone como precepto la oración, esta se puede hacer al aire libre o a cubierto, pero una vez a la semana (la plegaria más importante, la del viernes a mediodía, en ella el imán pronuncia la jutba, exposición sobre cuestiones religiosas y políticas que afecten a la comunidad.) los fieles deben reunirse en un lugar, así surge la necesidad de un edificio amplio para albergar a toda la comunidad: la mezquita aljama. Su estructura deriva de la casa de Mahoma en Medina. Es el edificio más característico de la arquitectura islámica. Se distingue entre las mezquitas aljamas (o del viernes: la

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principal de una ciudad) y mezquitas de barrios (como la toledana de Bab-el-Mardum o del Cristo de la Luz). En cualquier caso, están orientadas hacia La Meca, y suelen ser arquitrabadas: puesto que no se precisa mantener la visibilidad de un lugar principal (como en la iglesia cristiana), no importa que sean necesarios muchos soportes. Los fieles se situarán en largas filas, sin que en principio nada marque las jerarquías sociales. Las mezquitas se componen de las siguientes partes:

• Sahn. Es un patio porticado en el que se encuentran: ▪ Sabil o fuente de las abluciones rituales

Alminar o minarete desde donde el muecín convoca a los fieles a las cinco oraciones

diarias. Puede ser cuadrada (la Giralda de Sevilla), cilíndrica (Ispahan), en espiral (Samarra).

Haram. Es la sala de oración. Son frecuentes las compuestas por un gran número de

columnas organizadas en naves de arquerías perpendiculares al muro de la quibla:Quibla muro orientado hacia la Meca.

Mihrab, en el centro de la Quibla hay un nicho muy decorado y habitualmente

cubierto por una cúpula.

Mimbar, se encuentra a una lado del mirhab, se trata de un púlpito desde donde el

imán preside la oración o predica. Frecuentemente es de madera y transportable. ▪ Maxura, zona reservada a los dignatarios que ocupa la nave transversal paralela a la

Quibla.

2.3. El palacio

El palacio es el centro de poder por excelencia, por lo que debe manifestar el elevado estatus de sus ocupantes mediante la ostentación del lujo y con los recargados ceremoniales. Pero en muchos casos este aparato no se traduce en majestuosos exteriores, que destacan sólo por su fortaleza (murallas y torreones), sino en refinados interiores con una riquísima decoración elaborada con yesos tallados y pintados, cerámica vidriada y estucos. Hay dos tipos básicos de palacio:

• Los estructurados en torno a un patio porticado al que se abren las principales salas, quedando el conjunto protegido por fuertes murallas. Es el modelo de los palacios sirios de los Omeyas (siglo VIII), y también de la Aljafería de Zaragoza. (siglo XI).

• Los estructurados en torno a distintos ejes, y abiertos a patios y jardines formando auténticas ciudades áulicas bien protegidas por sistemas defensivos. Un ejemplo muy característico es Medina Azahara, en Córdoba (siglo X).

En cualquiera de los dos casos, es fundamental la constante presencia del agua y la vegetación (esto es, aquello de lo que se adolece en el desierto) que se interpreta como representación del Jardín del Paraíso. Un palacio siempre consta de dos sectores claramente separados:

• En el sector público, predomina lo representativo, el rey se muestra a sus súbditos con todo su esplendor. Consta de las siguientes partes:

▪ El acceso, que concentra un importante programa decorativo ya que se utiliza como sala de espera para los que acuden a ver al monarca.

▪ El diwan o salón del trono, donde tienen lugar las audiencias. Con frecuencia está cubierto por una espléndida cúpula.

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▪ El mexuar o sala del consejo de los visires. ▪ La mezquita oficial palatina.

• En el sector privado predomina el refinamiento lujoso sobre el aparato de propaganda. Las habitaciones no son de grandes dimensiones, suelen comunicarse entre sí, y forman distintas agrupaciones. Las principales son:

▪ El harén, con las habitaciones del señor y de sus esposas y concubinas.

▪ El hamman o salas de baños, heredadas de los romanos, con las habituales de agua templada y caliente, y de vapor.

▪ La mezquita u oratorio privado.

▪ Las dependencias del príncipe heredero, etc.

El mejor conjunto palaciego de la Península (y uno de los más esplendidos del mundo islámico) es La Alhambra de Granada. En realidad es un conjunto de diferentes palacios (El Partal, el palacio de Comares, el palacio de los Leones y, más alejado, el Generalife, todos ellos edificados en el siglo XIV junto a una alcazaba defensiva por diferentes monarcas del reino nazarí de Granada. Destacan especialmente el espléndido Salón de Embajadores, los patios de los Arrayanes y de los Leones, y algunas salas privadas tan sugerentes como el llamado Mirador de Lindaraja.

3.La arquitectura del periodo califal (756-1031)

Desde la entrada de los musulmanes en la Península Ibérica en el 711, se inicia un rápido proceso de conquista que supone la inmediata islamización de casi todo el territorio, nace así Al-Andalus, una provincia más del Imperio Omeya. El momento de mayor apogeo es el siglo X, cuando Abderramán convierte Al-Andalus en un califato independiente con capital en Córdoba. Esta ciudad llegó a tener 250.000 habitantes y prueba de su esplendor es la mezquita y el palacio de Medina Azahra.

Características.

Este periodo está impregnado de influencias visigodas y romanas, a veces se aprovechan columnas (fustes y capiteles) romanos y visigodos; existe una utilización sistemática del arco de herradura, si bien más cerrado que el visigodo, más tarde aparecerá el arco polilobulado y el entrelazado, usaron bóvedas de cañón y de arista, crearon la bóveda de crucería y la bóveda califal (formada por nervios entrelazados sin cruzamiento en el centro, dejando un espacio en el que se sitúa una cúpula gallonada).

Mezquita de Córdoba

A través de numerosas puertas los fieles acceden al patio y se purifican en una fuente para abluciones y entran en el haran o sala de oración, dividida en naves por columnas, se orienta perpendicularmente al muro llamado qibla que debe estar orientado hacia la Meca (aunque no siempre ocurre así). En el centro de la qibla se abre un nicho llamado mihrab, que suele estar muy decorado por ser el lugar frente al que ora el califa o el gobernador que se sitúa en la maxura. En uno de sus lados se encuentra la torre para llamar a la oración denominada minarete o alminar. La mezquita de Córdoba es fruto de cinco etapas constructivas muy bien diferenciadas, con el objetivo de ampliar su capacidad:

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mezquita cuadrada sobre el solar de la basílica de San Vicente, utilizando columnas y otros materiales romanos y visigodos. Éste primer edificio estaba compuesto por once naves de doce tramos, orientadas al muro de la qibla, dirección Norte-Sur. Las naves están formadas por arquerías superpuestas: arcos de medio punto sobre los de herradura cuya finalidad es doblar la altura del edificio, esta solución se inspira en el acueducto de los Milagros (entibo y policromía). La dicromía de las dovelas (blancorojo) junto con la mayor amplitud de los arcos superiores, acentúa la esbeltez y luminosidad delrecinto, dotándole de un ritmo único. • 2ª.- La segunda ampliación se produce bajo el mandato de Abd al- Rahman II en el 833. En esta etapa rompe el muro de la qibla y se añaden ocho tramos en dirección sur, construyendo un nuevomuro y mirhab. Esta zona sigue teniendo diferentes columnas y capiteles de edificios anteriores.

• 3ª.- Con Abd al- Rahman III, el primer califa de Córdoba, se agranda el patio y planta olivos, cipreses y laureles. También rehace el alminar, imponiendo una torre prismática que servirá de modelo a los minaretes almohades y a las torres mudéjares.

• 4ª.- Al-Hakam II será el responsable de la etapa más brillante y famosa de la mezquita, cuya sala de oración amplía nuevamente hacia el sur agregando doce tramos a la sala de oración, por lo que una vez más es necesario derribar el muro de la qibla anterior y conserva el mihrab. Las obras transcurrieron principalmente en la década de los sesenta del siglo X, y la parte construida constituye la parte más rica y monumental de todo el edificio, en la que destacan las cúpulas en la capilla Villaviciosa, cubierto por una cúpula nervada y acotado con un abanico de arcos polilobulados superpuestos y entrecruzados sobre columnas rosas y azules y los mosaicos bizantinos empleados en la decoración de la maqsura y la fachada del mirhrab. El mirhab es una sala octogonal cubierta con una cúpula en forma de concha, a la que se accede por una puerta con arco de herradura.

• 5ª.- Con el dictador Almanzor, se da comienzo a la última y más grande ampliación del edificio. Debido a que ya no era posible avanzar el muro de la quibla hacia el sur por la proximidad del río Guadalquivir, se optó por agrandar toda la mezquita (sala de oración y patio) hacia el este, mediante la introducción de ocho nuevas naves, por lo que el mirhab quedó descentrado A pesar de la envergadura de los trabajos realizados, éstos resultan monótonos y repetitivos, y hallamos en ellos escasas novedades constructivas y ni mucho menos la riqueza de la etapa anterior.

El exterior es de sillares de piedra aparejados a soga y tizón, destacan los contrafuertes y el

remate de almenas escalonadas. La decoración se concentra en las once puertas de acceso formadas por arcos encuadrados en un alfiz profusamente decorado. El arco de herradura con alfiz es característico del arte califal y se utiliza por primera vez en la mezquita. Otros elementos decorativos adornando las puertas son los arcos de herradura ciegos y entrecruzados, ventanas con celosías bajo arcos lobulados entrecruzados, etc. Una simetría que combina lo curvo y lo rectilíneo. La puerta más antigua es la de San Esteban, del siglo VIII. Los elementos decorativos no figurativos son de enorme belleza y ocultan la estructura global del edificio.

La mezquita de Córdoba sintetiza las diferentes aportaciones de la arquitectura hispanomusulmana y se consolida en ella los elementos artísticos de la época califal, caracterizados por su riqueza y refinamiento que influirá en etapas posteriores. Se transforma en catedral renacentista en el siglo XVI.

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Ciudad palatina de Medina Azahara

Es la otra gran obra del estilo califal. La importancia que Córdoba adquirió cuando Abd er Rahman III accedió al califato condujo al sultán, por razones de seguridad, a establecerse a 5 Km fuera de la ciudad. Estas instalaciones constituían un suntuoso jardín del Edén alrededor del soberano todopoderoso, cuya gloria era ensalzada.

El conjunto palatino de Medina Azahara, se dispone en terrazas. En la superior se sitúa el principal edificio destinado a las recepciones oficiales del califa, el Salón rico es una fastuosa aula regia formada por dos arcadas que dividen la sala en tres naves. Columnas de mármol policromadas soportan unos arcos de dovelas anchas alternativamente rojas y blancas, adornados con estucos delicadamente labrados. El techo plano era de madera con vigas doradas y de otros colores. Una ornamentación de mármol, idéntica a la de la maqsura de la mezquita de Córdoba, cubría enteramente los muros. Se trataba de crear una atmósfera que deslumbrara a los visitantes.

El escritor Ibn Bashkouwal menciona «entre las maravillas de Medina Azahara, el salón de los Califas, cuyo techo estaba hecho con tejas de oro y bloques de alabastro translúcido. A cada lado se abrían ocho puertas de ébano con relieves de oro. Cuando el sol penetraba en esta sala y Abd er-Rahman III deseaba asombrar a sus cortesanos, bastaba con que hiciera una señal a uno de sus esclavos y el estanque lleno de mercurio que estaba en el centro de la sala se ponía en movimiento. Entonces parecía que el salón daba vueltas, mientras que unos rayos de luz atravesaban la estancia llenando la asamblea de terror. Daba la impresión de que seguía el movimiento del sol. El califa se ocupaba tanto del buen funcionamiento de este mecanismo que sólo confiaba su conservación a su propio hijo, al- Hakam».

A imitación de las ceremonias que exaltaban la persona del emperador en Constantinopla, el palacio omeya de al-Andalus subraya el carácter sagrado que revestía la persona del califa. Por esto era importante dotar al marco arquitectónico con las formas que podía revestir esta veneración hecha a quien detentaba el poder, que era también el «Jefe de los creyentes».

4. Reinos de Taifas (1031-1090)

Tras la muerte de Almanzor y sus hijos, el califato inició un periodo de crisis que terminó con su fragmentación en los reinos Taifas (1031-1090). Características. Se acentúa la tendencia decorativa y barroca que ya se había caracterizado en la última etapa del Califato; Se busca una arquitectura para impresionar, muy lujosa pero de materiales pobres recubiertos de yesos coloreados, a fin de conseguir ricos efectos decorativos de forma económica, por esto muchas construcciones se han perdido. Obras. Los principales focos artísticos se localizan en Zaragoza, con el palacio de los Beni Hud la Aljafería; en Toledo se conservan algunas construcciones como La Muralla; en Andalucía destacan las alcazabas de Málaga y Almería.

Palacio de Aljafería

Realizado en la segunda mitad del siglo XI en la zona oeste de Zaragoza, capital de la taifa.

• La edificación más antigua de la Aljafería es la llamada Torre del Trovador, torre defensiva, de planta cuadrangular y cinco pisos que data de finales del siglo IX. Su función en los siglos IX y X era la de torre vigía y bastión defensivo. Estaba rodeada por un foso.

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• El Palacio Taifal Este palacio islámico, de planta rectangular amurallada y rodeado de torreones semicirculares, al modo de los castillos omeyas de Siria y de Jordania, con puerta de entrada en arco de herradura entre dos torreones, dispone en su tercio central interior un patio con jardín, llamado el patio de Santa Isabel, en cuyos extremos cortos se alzan, al norte y al sur, pórticos y salones, completándose el conjunto norte con una bellísima mezquita, un pequeño oratorio de planta octogonal y de reducidas dimensiones, en cuyo interior se observa una fina y profusa decoración de yeso, con los típicos motivos de ataurique, más unos fragmentos pictóricos, de tonos vivos y contrastados. La belleza formal de estas estancias islámicas deriva de los precedentes califales cordobeses de Medina Az-Zahra.

En general, se continúan en las mismas disposiciones espaciales, con adornos de tradición cordobesa, aunque cierto aumento de la complicación en los mismos. En general, se impone la decoración de palmas y el uso de arcos lobulados, entrecruzados y mixtilíneos, que cumplen más una función ornamental que estructural.

5. Arte almorávide y almohade (1086-1212)

Los almohades eran tribus sedentarias procedentes del norte de África que irrumpieron en 1149 en la Península Ibérica, dividida en los llamados segundos Taifas. Consiguen la unificación y convierten a Sevilla en capital de la España musulmana. Los almohades eran auténticos fundamentalistas del Islám, criticaban el espíritu de relajación que, desde su punto de vista, caracterizaba la sociedad almorávide.

Ésta concepción religiosa rigurosa influye en el arte que se caracteriza en arquitectura por una tendencia a la austeridad, mediante la depuración o eliminación de elementos decorativos, mostrando un cierto gusto por las formas desnudas. Utilizaron el ladrillo y en los exteriores utilizaron arcos de colgaduras y paños de sebka (redes de rombos que forman amplios paños de traza simplista y repetitiva).

Destacan dos edificios, ambos en Sevilla: la mezquita con su alminar (la Giralda) y la Torre del Oro.

Giralda

La Mezquita de Sevilla edificada en 1172 se derribó en 1401 para construir la actual catedral gótica, sólo se conserva el alminar, llamado desde el siglo XVI la Giralda.

La Giralda está inspirada en el alminar de la mezquita de Kutubiyya de Marruecos. Sigue el modelo de "torre dentro de la torre", al estar compuesta por dos cuerpos que se unen entre sí mediante 35 rampas. Una serie de vanos abiertos al exterior, resueltos en distintos tipos de arcos, proporciona luz natural en la subida. Pero la más hermosa aportación de la Giralda quizás sea los cuatro tableros de paños de sebka que aparecen en cada uno de sus cuatro lados a partir de media altura y que contribuyen a estilizar más aún, si cabe, la figura de la torre. Sobre ellos corre una

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arquería de arcos ciegos entrecruzados que generan otra sebka extendida de lado a lado de la torre. En su día estuvo rematada por cuatro bolas de bronce dorado y desde el siglo XVI tiene un remate renacentista.

Torre del Oro

La Torre del Oro, de 1220, formaba parte del segundo recinto amurallado de la ciudad. Es una torre albarrana (exenta de la muralla, como avanzadilla), servía para controlar las entradas por el Guadalquivir. Tiene planta dodecagonal y dos cuerpos superpuestos, escaleras en su interior. Parece ser que su exterior estuvo alicatado de cerámica de reflejos metálicos, proyectando brillos dorados.

6. Arte Nazarí (1232-1492)

El reino nazarí se forma en el siglo XIII (en 1237) con la desintegración del imperio almohade, la capital estará en Granada, será Muhammad I el primer rey de la Dinastía nazarí. Este reino formado por las provincias actuales de Jaén, Málaga y Granada, estuvo sometido al vasallaje de los monarcas castellanos, lo que le permitió sobrevivir hasta 1492. La segunda mitad del siglo XIV es el momento de mayor esplendor artístico con los reyes Yusuf I y su hijo Muhammad V con la construcción de los palacios de la Alhambra, que muestran una corte de opulencia y refinamiento de los últimos monarcas nazaríes, dispuestos a aprovechar el poco tiempo que les quedaba en la Península Ibérica. Es un arte, por ello, civil, un arte de palacios.

Características.

Se hace especial hincapié en formas genuinamente árabes, sin ninguna influencia occidental; Utilizó la columna nazarita de fuste delgado y liso rematado por varios collarinos, cuenta con un peculiar capitel formado por un cilindro decorado con lacería y rematado por un cubo con decoración de ataurique; Arcos de medio punto peraltados y polilobulados; La bóveda de mocárabe parece estar inspirada en las mucarnas de Iraq y Persia inventadas por los samaníes, se trata de un conglomerado de nichos geométricos y simétricos que simulan estalactitas, sus materiales podían ser yeso, estuco, madera, ladrillo y piedra; El arte de los nazaritas acentúa la tendencia decorativa y barroca de los taifas; Se busca una arquitectura para impresionar, muy lujosa pero de materiales pobres recubiertos de alicatados.

La Alhambra de Granada

La Alhambra fue construida entre los siglos IX y XIV para albergar y proteger a los sultanes que durante esa época la habitaron. Es, por tanto, una ciudad medieval palatina, estratégicamente fortificada por una muralla que la rodea y por torres defensivas. Está situada en un enclave elevado sobre el resto de la ciudad, que constituye un símbolo de poder, intencionadamente elegido. Su interior se organiza en tres barrios con diferente estructura y función: servicios (ciudad) , residencia de los reyes y zona militar (fortificada). Así se distinguen las siguientes partes:

• Alcazaba, la zona militar • Zona palatina:

▪ palacio del Partal ▪ palacio de Comares

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▪ palacio de los Leones • Medina o ciudad

• Generalife, residencia veraniega de los sultanes

La Alhambra: Alcazaba

Era el barrio militar, en el que vivian los soldados, separados del resto de la Alhambra. Está rodeado de altas murallas y torres de vigilancia y solo se conecta con el exterior a través de dos puertas en recodo que permiten controlar el acceso. (una de ellas la puerta de la Justicia)

La Alcazaba es una estructura defensiva, se construye entre 1248 y 1253 por Muhammad I. Se usan materiales baratos: argamasa para los muros y ladrillo para los pilares, arcos y bóvedas. Consta de recintos exterior e interior. Este último es más elevado, posee torres como las del Homenaje y de la Vela, y se han excavado en él las cimentaciones de un barrio castrense con su correspondiente patio de armas. Paralelamente, Muhammad I realiza la traída de aguas por medio de la Acequia Real.

La Alhambra: palacio del Partal

El Partal es la construcción palaciega más antigua conservada, y data del reinado de Muhammad III (1302-1309). Presenta la característica tipología del palacio sin patio: pabellón porticado abierto y cuidados jardines. Aprovecha una torre del conjunto defensivo, la de las Damas.

La Alhambra: palacio de Comares

Era un palacio que se usaba como vivienda del sultán y como lugar de recepción política. Se distinguen las siguientes partes:

• El mexuar (sala para las reuniones de los visires o ministros), La zona propiamente administrativa fue destruida, o ha quedado desnaturalizada ya que fue convertida en capilla por Carlos I.

• Patio del cuarto dorado y fachada de Comares. Es una de las fachadas más decoradas de la Alhambra. En este lugar celebraba el sultán las audiencias públicas. Posee un alero de madera muy volado, bajo el que el rey impartiría justicia. Hay dos puertas idénticas, la izquierda da paso a la zona residencial y al patio de los arrayanes.

• El Patio de la Alberca o de los Arrayanes fue construido por el mismo Muhammad V, es rectangular. En los lados mayores se abren puertas que comunican con las cuatro viviendas privadas de las esposas legítimas del sultán. Los lados cortos, en cambio, presentan pórticos formados por siete arcos de medio punto peraltados. Sobre ellos, decoración en paños de sebka. El lado sur comunicaba con las habitaciones del príncipe heredero, pero resultaron afectadas por la construcción del palacio de Carlos V. El pórtico norte da paso a la sala de la Barca y a otras dos menores contiguas. Son las habitaciones privadas del sultán.

• El Torreón de Comares es obra de Yusuf I (1333–1354), y cumplía una doble función, militar y palaciega. Tiene planta cuadrada y muros muy gruesos, y alcanza los 40 metros de altura. Destaca el salón de Embajadores, que ocupa toda la planta noble. En el hueco central del lado norte, abierto hacia el Darro y el Albayzin, se encontraba el trono real. La exquisita decoración estaba diseñada para impresionar a los que accedieran a la presencia de Yusuf: sobre un zócalo alicatado con lacerías e inscripciones, grandes paneles de yeso

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tallado y polícromo. El salón culmina con la espléndida techumbre de madera a modo de bóveda esquifada en torno a un cubo de mocárabes: representa el cielo islámico, los siete círculos concéntricos de los astros.

• Baños reales, son también de la 1a mitad del siglo XIV, de la época de Ismail I (1314-25). Cuando más tarde se construyan los palacios de Comares y de los Leones, lo harán en torno a estos baños. La sala de las Camas es una estancia cuadrada con linterna, rodeada por cuatro espacios rectangulares, con pequeñas alcobas en dos de sus lados, abiertas en arcos gemelos y con un poyo alto (las“camas”). Servían como vestuarios y salas de masajes, y posee una rica decoración, totalmente rehecha en la parte superior durante el siglo XIX. A continuación se disponen tres salas calientes, un tepidario y dos caldarios. Son mucho más funcionales y, por tanto, poseen menos elementos decorativos. Están cubiertos por bóveda con claraboyas cenitales estrelladas y presentan pilas para inmersión.

La Alhambra: palacio de los Leones

Muhammad V lo concibe como un palacio de reposo, con entrada independiente. El Patio de los Leones es rectangular. En el centro presenta una fuente de doce leones como soporte de una taza decorada con un poema del siglo XIV. En la fuente confluyen cuatro corrientes de agua que dividen el patio en sectores, en referencia al paraíso musulmán. Un pórtico de arcos de medio punto peraltados con variada decoración (paños de sebka, ataurique, inscripciones...) rodea totalmente el patio. En los lados cortos sobresalen pabellones formados por estilizados arcos de mocárabes. La fuente perteneció a la casa del judío Ibn Nagrella (ajusticiado en el progrom granadino de 1066), su colocación en este palacio tiene un fin simbólico: el agua es “plata fundida” que representa los dones del sultán y los leones son sus guerreros leales, a quienes colma de favores.

En torno al patio se localizan 4 salas: • al este la sala de los Reyes

• al sur la sala de los Abencerrajes (con cúpula de mocárabes con forma de estrella de ocho puntas)

• al oeste la sala de los Mocárabes

• al norte la sala de las Dos Hermanas (con cúpula de mocárabes octogonal), al fondo está el mirador de Lindaraja (Daraxa), un pequeño aposento rectangular abierto a un jardín, procede de la favorita de Muhammad V llamada Aixa, (ayn dar Aisa, ojo del cuarto de Aisa). El conjunto, inscrito en un arco de mocárabes destaca por su exuberante decoración en estuco, con variedad de formas decorativas: ataurique en las albanegas de los arcos, lacería sobre los arcos, cartuchos con inscripciones, mocárabes... La techumbre es de madera, con cristales coloreados. Desde los alfeizares de las ventanas, muy bajos, se podía contemplar originariamente el bosque de la Alhambra, el valle del Darro, el barrio del Albayzin. Sin embargo, la construcción de las habitaciones de Carlos V al otro lado del jardín de Daraxa obstaculizó esta panorámica.

La Alhambra: la medina

Apenas quedan vestigios de los edificios allí construidos pero se van descubriendo en sucesivas actuaciones arqueológicas.

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importantes.

• La zona en contacto con los palacios estaba ocupada por construcciones de uso público: aljibes, una Madraza, la Mezquita, la Rauda (cementerio) y el Baño de la Mezquita.

• Más al sur, cerca de la muralla, se situaban los palacios de los nobles nazaríes, como el de los Abencerrajes, del que hoy sólo queda una torre y una alberca.

• La zona alta, estaba ocupada por edificios industriales y artesanos: tenerías, casa de la moneda, ceramistas, vidrio.

El Generalife

El Generalife , no es parte de la Alhambra ya que se encuentra en el cercano cerro del

Sol. Conjunto totalmente independiente, era una villa de descanso para los reyes nazaríes. Se inició en tiempos de Muhammad II (1273-1302). Destaca por sus jardines, auténtico lugar de recreo y contemplación, donde es constante la presencia de vegetación y del agua, que se concentra en estanque y fluye por caños y canalillos, recreando el paraíso. Destaca la Escalera del agua.

7. Arte Mudéjar

La palabra mudéjar procede del árabe mudeyyen, al que se le permite permanecer; musulmán que vivía en los reinos cristianos). El arte mudéjar, indica la pervivencia del arte hispanomusulmán en la españa cristiana. Se trata de una expresión singular y única, por la especial trayectoria de la cultura islámica en la Península Ibérica. El mudéjar es un estilo artístico, a veces, no bien enclavado en la Historia del Arte pues unos historiadores lo ven como un epígono del arte islámico y otros como un periodo del arte cristiano en el que aparece la decoración islámica. Sin embargo el arte mudéjar es una nueva realidad artística, ni islámico ni cristiano, sino un producto del “maridaje”, como dijo Amador de los Ríos, “de lo musulmán y lo cristiano”.

No es un estilo artístico unitario, sino que posee características peculiares en cada región, entre las que destacan el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. Esta diversidad de los focos mudéjares se explica por el factor cronológico de la conquista cristiana del territorio de Al- Andalus. La adaptación de las viejas fórmulas constructivas musulmanas a los nuevos usos cristianos, como sucedió con las torres-campanario que imitaban alminares, dio lugar a originales edificios donde el Románico y el Gótico, primero, y el Renacimiento y el Barroco, más tarde, se fundieron íntimamente con la herencia islámica.

Características

Se trata de un arte funcional caracterizado por el empleo de materiales económicos como el ladrillo, el yeso, la cerámica y la madera en el seno de sistemas de trabajo muy versátiles. Todo ello se adaptaba perfectamente al desarrollo de formas artísticas dominadas por la esencial importancia otorgada a los elementos decorativos, a menudo repetitivos, sin límites espaciales definidos, ocupando toda la superficie ornamental mediante paños de arquillos entrecruzados denominados "sebka", composiciones geométricas con lacerías y estrellas, empleo de cerámica vidriada,

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elementos vegetales estilizados, etc.

El arte mudéjar posee elementos estructurales propios (una singular y personal concepción del espacio arquitectónico), junto con elementos constructivos y decorativos de clara raíz islámica:

• Materiales pobres: ladrillo, yeso, madera ( para los artesonados).

• Tipologías constructivas y decorativas de raíz islámica (altas torres almenadas, arcos de herradura, arcos mixtilíneos entrelazados, ruedas de a ocho, etc.)

• Efectos lumínicos (contrastes de luz y sombra) en las fachadas • Desmaterialización arquitectónica

• Utilización sistemática de la cerámica vidriada para revestir muros • Horror vacui (densidad ornamental)

Como obras importantes destacar, Los Reales Alcázares de Sevilla (S XVI), Torre de S. Martín en Teruel, y torre del Salvador en Teruel.

Carpinteria y artesonado

Los carpinteros mudéjares, herederos de la fecunda tradición artesanal andalusí, nos han dejado magníficos ejemplos de su pericia. Sirvan para ilustrarlo las bellas muestras de mobiliario, especialmente puertas decoradas con lacerías, conservadas en diversos puntos de nuestra geografía.

Es, de todos modos, en las techumbres policromadas, donde la carpintería mudéjar alcanzó la mejor expresión de sus conocimientos. La larga serie existente de alfarjes planos y la diversa tipología de armaduras a dos aguas o incluso en forma de artesa invertida, además de aligerar sustancialmente el peso de la cubierta, permitieron plasmar amplios programas iconográficos pintados, que sintetizaban lo mejor de la pintura gótica con los típicos motivos abstractos y geométricos propios de la estética musulmana.

Yeserias

La utilización del yeso o aljez, ya de larga tradición en el arte musulmán, será uno de los caracteres más sobresalientes del arte mudéjar. El yeso, un material relativamente abundante, y por ello económico, sencillo de trabajar y, sobre todo, muy versátil, permitía su empleo tanto en suelos como en los enlucidos de muros.

No obstante, fue en las labores de talla de celosías y estucos donde los maestros artesanos desarrollaron en todo su esplendor toda la rica panoplia de motivos de tradición andalusí, desde los lazos y estrellas a los frisos de mocárabes, las caligrafías o los motivos heráldicos.

Referencias

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