[Mes de la Inmaculada Concepción]

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Wll

DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN.

A

1 INTRODUCCIÓN,

\ C A D A U X O D E L O S D Í A S .

Abrid , Señor, mis labios y desatad mi lengua para anunciar las g r a n d e z a s de la Virgen i n -m a c u l a d a , y c a l l a r e las alabanzas do vuestra misericordia.

Venid en mi auSilio, ó Reina i n m a c u l a d a , y d e f e n d e d m e do los e n e m i g o s de mi alma.

Gloria al P a d i v , gloria al Hijo y al Espíritu Santo, que preservó i n m a c i ^ i d a ü María por los siglos ile los siglos. A m é n .

H I M N O .

Oh Wndre iJuhe y tierna! Oye la triste roí-,

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„ 4 _ .

S a l v e , s a l v e , Inmaculada,, Clara estrella m a t u t i n a , Que los cielos ilumina / Y este valle de dolor; f

T ú , con fuerza misteriosa Por salvarla h u m a n a g e n t e , Quebrantaste la serpiente Que el infierno suscitó.

| * e o n

Oh Madre, e t c .

S a l v e , salve, Madre raia, Tú bendita por Dios eres E n t r e todas las mujeres Y sin culpa original. S a l v e , oh Virgen ! esperanza Y r e m e C o apetecido

J . e n ( í m o y d e s v a l i d o , Y del kojrfauo sin pan.

Oh Madre, etc.

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\

l'íi llevaste en tus e n t r a ñ a s El que ilió á la pobre tierra az y amor, en vez de g u e r r a

' j sus crímenes perdón. X-«ano.

Oh libare, etc.

Eres bella entre las bollas, Eres santa entre las s a n i a s , Alabándote á tus plantas Coros de ángeles eslán. Resplandece tu pureza .Más que el ampo de la n i e v a , Y de ti la gracia llueve Sobre el misero mortal.

A)/

cono.

Oh'Madre, e t c .

Virgen candida ,

eí?l

lirio , Eres fuente cristalina Donde el triste que camina Va á calmar la ardiente sed. Gentil palma del d e s i e r t o , Que da sombra protectora • Al que su piedad implora Consagrándole su fe.

* cono.

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¡Glofa al P a d r e , Gloria al Hijo, E n la tierra y eo el cielo ! ¡Gloria al que es nuestro c o n s u e l o , Al Espíritu de Amor.

Y la Virgen sin mancilla Siempre viva en la m e m o r i a , Y en su h o n o r repita Gloría!

Nuestro a m a n t e corazón.

cono.

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т

CONCLUSION.

P A P A C A DA U N O D E L O S D I A S .

S Í rozaráIgtetanialaurotaiia,ydespués:

Tatapiikhra es, Maria,

Et macula originales non

estinte;

Tugloria Jerusalem.

TuIwiilia Israel, I

Tu honorificenlia populi

nostri.

Tuadvocata peccatorum.

Oh Maria,

Virgo prudenlissima,

Mater clemenlissima,

Orapro nobis,

Intercede pro nobisad Do­

minum Jesum Christum.

Inconeeptione tua, Virgo, inmaculata fuisti.

Orapro nobisPa/rem, cu­

jusFilium pep'risli.

Soistodahermosa,­María,

Yno hay vos.mancha

original;

Soislagloria deJerusalen.

Sois laalegríade Israel,

Sois la honra delos pue­

blos,

Sois laahogadadelos p e ­

cadores.

Oh María,

Virgen prudentísima,

Madrede toda clemencia,

Rogadpor nosotros,

Interceded por nosotros

con Jesucristo, nuestro

Señor. ,j¡,

En vuestra concepción,

Virgen Santísima, f u i s ­

teis inmaculada.

Uogadpor nosotrosalPa­

dre, cuyo hijodisteis a

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O R E M U S .

Deus, qui per Imrìiacula-tam Virginia Conceplionem. (lignum Filio tuo babitacu-lum prmitarasli, ejus nobis intercessione concede, ut cor et corpus nostrum im-maculntumtibi, qui earn ab omui labe preservasti, fi-detiler custodiamus. Per eumiìem Christum Uomi-num nostrum. Amen.

ORACIÓN.

Dios mió, que por medio de la inmaculada concep-ción de la Virgen ¡.reparas-teis una habitación digna para vuestro Hijo, conce-dcdnos por su intercesión que conservemos fielmen-te inmaculado nuestro co-razón y nuestro cuerpo para vos, que le preservas-teis de toda mancha. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro. Amén

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C O N S I D E R A C I O N E S ,

i .

L A INOCENCIA.

Yidil Bats cúnela qua fecerut: el cranl valdc bona.

(Gen.: i, 31.)

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-— 10 -—

bituada á las m á s elevadas contemplaciones del poder del Criador. No h a b i a entonces lágrimas, trabajos, tribulaciones ni m u e r t e ; un jardín plantado por la m a n o del mismo Dios, adorna-do con todas las bellezas de la n a t u r a l e z a , y colmado de las bendiciones del c i e l o , era la mansión b i e n a v e n t u r a d a de los dos únicos h a bitantes de la t i e r r a . El mismo Señor ¡os g o -b e r n a -b a , y reina-ba entre ellos la paz, p o r q u e eran inocentes. No tenían m á s vestido que e l í d e l a i n o c e n c i a , ni más pensamientos ni p a l a bras q u e los de la i n o c e n c i a , y Dios se c o m p l a cía en h a b l a r con ellos (1), y m a n d a r á las h e r -mosas c r i a t u r a s , que eran el a d o r n o del cielo; p o r m a n e r a q u e Dios, los á n g e l e s , el hombre y la mujer formaban un feliz c o n s o r c i o : el do la inoceneia. Pocos m o m e n t o s después todo h a -bia c a m b i a d o : desapareció como un relámpago la t e r r e s t r e b i e n a v e n t u r a n z a ; un ángel e m p u ñ ó u n a espada de fuego , y lanzó del paraíso á los

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— H —

que le habitaban ; la m u e r t e siguió muy de cerca a la culpa, y so apresuró a herir la cabeza de los c u l p a b l e s ; el i n f i e r n o , dando espantosos b r a m i d o s , abrió sus p u e r t a s . . . y la inocencia? A h ! la i n o c e n c i a , esa h e r m o s a prerogativa del p a r a í s o , fué a b a n d o n a d a , despreciada y r e e m plazada por la h u m a n a soberbia : Dios la r e c o -gió en sus brazos y la colocó en María. l i é a h í ,

la dijo : « O h , t ú , bendita entre todas las m u -jeres; hé ahí ese don precioso que conservarás

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pérdida debia llorar hasta la consumación do los siglos. Aquel fué el bienaventurado m o -m e n t o en que dirigiendo Dios una -m i r a d a á la t i e r r a , pudo e n c o n t r a r un objeto que no m e r e -ciese su i r a , un objeto que le invitase con un suspiro de inmaculado a m o r á desplegar la misericordia establecida en los eternos d e c r e -tos. S a l v e , oh dulce m o m e n t o ! . . . ¡ S a l v e , oh i n m a c u l a d a Virgen M a r í a ! . . . S a l v e ! . . . S a l v e ! . . .

E n t o n e m o s á María u n j j u e v o cántico ; feli-citemos á la S e ñ o r a de nuestra alegría.

Corramos á su e n c u e n t r o con alabanzas, y ofrezcámosla los cánticos de nuestro corazón.

P o r q u e es la Virgen i n m a c u l a d a , la bendita sobre todas las c r i a t u r a s .

P o r q u e fué la que acogió la inocencia en su p e c h o , y la estrechó en é l , como u n a t i e r n a m a d r e á su hijo.

Abrazó á la i n o c e n c i a , y se hizo más h e r -m o s a ai hallarse en sus brazos.

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bol do la vida; pero lo fué m u c h o m á s recogí da en el corazón de María.

E r a h e r m o s a la inocencia a d o r n a d a con la serenidad del cíelo del p a r a í s o ; pero adquirió mucha mayor belleza con la dulce y apacible serenidad de los ojos de María.

Era hermosa la inocencia con las delicias del paraíso de Edén ; pero acrecentó su h e r m o s u r a inmaculada de María. 7 " * »

Sonrió la inocencia en sus b r a z o s , y aquella sonrisa fué recogida en las alas de los serafines. Volaron al cielo con aquella preciosa*sonri-sa : era la sonripreciosa*sonri-sa de la inocente María.

Y fué festejada en el cielo por las potestades y dominaciones y por los querubines y s e r a

-ines.

Y la ensalzaron las virtudes y los p r i n c i p a dos , y los arcángeles y los ángeles e x c l a -maban :

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que ha conservado i n m a c u l a d a á María p o r los ••'•ríos lie los siglos. A m é n .

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ORACIÓN1.

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damentos la t i e r r a , se a d o r n ó con las p l a n t a s , se embelleció con las llores, y se fertilizó con ios frutos. Lo q u i s o , y lié ahí que apareció el h o m b r e , que guiado por el mismo Dios, con la frente elevada, t o m ó posesión del E d é n , como rey de la creación. Mansión regia, que Dios fabricó p a r a aquel ser predilecto : m o r a d a e m b e -llecida y alegre con las p r i m e r a s a r m o n í a s del canto de los á n g e l e s , el m u r m u l l o de las aguas y el susurro de ¡os céfiros en el j a r d i n del p a -raíso : mansión iluminada d u r a n t e el dia por un sol que parecía no resplandecer sino p a r a ella, y h e r m o s e a d a p o r la n o c h e por un firmam e n t o que desplegaba sobre ella la i n c o n c e b i -ble multitud de las estrellas, a m a n e r a de u n a corona. P e r o Dios h a b i a establecido desde la eternidad el formar o t r a m a n s i ó n r e g i a , t a n to más h e r m o s a q u e la p r i m e r a , c u a n t o lo c e ieste sobrepuja á lo t e r r e n o . Aquella estaba d e s tinada á un h o m b r e , á un p u r o h o m b r e , s u j e to al p e c a d o , pero esta debia servir de p a b e -llón á un H o m b r e - D i o s , r e p a r a d o r del p e c a d o ;

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— ) 8 •

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.._ io _

que las rosas y las a z u c e n a s , m á s suave quo el céfiro : el hálito de su inocencia p e n e t r a en el corazón y le llena de u n a inefable d u l z u r a : m á s deliciosos q u e las externas a r m o n í a s , sus afectos y suspiros e n t o n a n un cántico de d e s c o n o cida melodía : m á s resplandeciente q u e c u a l -quiera l u m b r e r a del E m p í r e o , el so! de la eter-n a sabiduría a l u m b r a todos sus r e c e p t á c u l o s : más numerosos que las estrellas del firmamen-t o , los rayos de la gloria s e m p i firmamen-t e r n a van á p o ^ sarse sobre ella, c o m o sobre un t r o n o p u r i s i m os conservada por la m i s m a divina T r i a d a desdo el principio de los infinitos siglos de la e t e r n i -nidad. O h ! ¡ cuan hermosa es la i n m a c u l a d a M a r í a ! . . ,

CÁNTICO.

Cuan amables son, oh María, los t a b e r n á c u l o s de vuestro c o r a z ó n . . . mi alma ardo en deseos de vos.

Yo os celebraré entre los p u e b l o s , oh Reina de las v í r g e n e s , y os c a n t a r é salmos e n t r e las naciones.

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P u e s q u e vuestra h e r m o s u r a es tan g r a n d e , y tan s u p e r i o r á todas las delicias de la t i e r r a . Mostraos sobre los cielos, oh M a r í a , y nuest r o s ojos nuest e n d r á n un placer inmenso y u n a d i -c h a en ver t a n t a g l o r i a .

P a r e c e r é i s m á s bella q u e las estrellas del firm a firm e n t o ; todo lo oscurecerá vuestro r e s p l a n -d o r .

V u e s t r a luz s e r á m á s plácida q u e la de la l u n a ; más deliciosa y benéfica q u e la de la a u -r o -rI .

Vuestro corazón se verá tan m a r c a d o como el s o l , y sobre él se h a l l a r á n g r a b a d o s los divinos c a r a c t e r e s : asiento ó silla de la s a b i -d u r í a .

D e s p i e r t a , a l m a m i a ; dilata las fibras del c o -r a z ó n , y e n t o n a un himno de a m o -r .

Invita al Oriente y al Ocaso, al Mediodía y al S e p t e n t r i ó n á que u n a n sus voces á tu cántico. De u n a en o t r a h o r a se p r o l o n g u e la a r m o n í a , y ni a u n el silencio de la noche i n t e r r u m -pa el salmo de la alabanza.

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íf I . ¡ ORACIÓN.

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3 .

E L COMPLEMENTO DE LA CREACIÓN.

Facíamos el atijnlorlum ¡imite siM. [Gen.: 1 1 , 1 S . )

Hallábase y a establecida la a r m o n í a de la n a turaleza : la h e r m o s u r a de sus p r i m e r o s m o -m e n t o s estaba enriquecida á un -mis-mo tie-mpo por la suavidad de la p r i m a v e r a , el esplendor inmaculada de esa Sabiduría que resido en el vuestro p a r a dispensar la gracia y la vida á la mísera h u m a n i d a d , iluminad mi e s p í r i t u , i n fundid la paz en mi c o r a z ó n , p a r a que al r e c i -bir o t r a vez á vuestro divino H i j o , pueda mi a l m a llegar á ser un templo no indigno de ese Espíritu S a n t o , único que puede conducirme á participar con vos en el cielo do la gloria de vuestra i n m a c u l a d a Concepción.

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de! estío y la a b u n d a n c i a del otoño ( 1 ) , y p r o -ducía un éxtasis de maravilla y de a m o r en el inocente A d á n . P e r o se e n c o n t r a b a s o l o ! . . . D o -tado de la palabra, no tenia quien le escuchase; era inclinado á la sociedad, y carecía de u n a dulce c o m p a ñ í a ; deseaba p o s t e r i d a d , m a s no había p a r a él esperanza visible de t e n e r l a ; rico con ¡ a g r a n d e herencia del universo, no sabia á quien dejarla, ni con quien c o m p a r t i r l a (2); es-taba solo, m á s solo q u e hasta el m á s ínfimo ani-ma!; y mientras que todos los seres se hallaban provistos, según su a c t i t u d , de c n a n t o les era necesario, sólo el h o m b r e carecía de un s e m e -j a n t e suyo (3). Podia muy bien p r o p a g a r s e su generación por obra del poder d i v i n o ; m a s la dignidad de su naturaleza hubiérase envilecido y hecho inferior á las de los animales que so propagaban p o r su propia virtud (4). P o d i a

(1) Hasil. (!n Orat. de Parad.)

(2) Iiossuet. (Elev. sobre los Misl.: S . ° S c m . , n E l e v . )

(3) Gen.: ii, 20.

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conversar con su divino H a c e d o r ; pero éste era demasiado g r a n d e p a r a familiarizarse con él. Podia gozar de la c o m p a ñ í a de los ángeles, á los cuales era poco inferior; pero, a u n q u e con for-m a s corporales, eran puros espíritus, y no po-dia hablarles como de semejante a s e m e j a n t e . Por t a n t o , era necesaria una nueva criatura en la que pudiese ver su propia semejanza, y que p u -diera f o r m a r l a base de aquella sociedad, á quo tan n a t u r a l m e n t e se hallaba inclinado (1). E n -tonces fué cuando Dios (2), p a r a dar la última perfección á su g r a n d e o b r a , formó la más dul-ce de las c r i a t u r a s , la c o m p a ñ e r a inseparable del h o m b r e , la mujer. Con ella tuvo complemento la naturaleza h u m a n a ; por ella debia p r o p a -garse la generación de los inmaculados sobre la t i e r r a ; y por ella, en fin, el próvido Dios, q u e n a d a hace en el orden de la naturaleza sin coordinarlo con el de la g r a c i a , p r e p a r ó al h o m -b r e un auxiliar a p t í s i m o , no tan sólo p a r a sus

(1) Til. Aq. (Sum. : i p . , Q. 9 6 , a. i.)

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necesidades n a t u r a l e s , sino también p a r a las espirituales (1). Con la dulzura de su índole, d o bia ella dar un inocente reposo á sus altas c o n templaciones, con la amabilidad de sus m o d a -les hacerle s i e m p r e m á s g r a t o el c i e l o ; y , en una p a l a b r a , debia formar su v e r d a d e r a g l o -gloria (2). A y ! ¿ p o r que ese amable ministerio de la mujer se convierte a veces en i n s t r u m e n -to para a r r a s t r a r l e a la c u l p a ? Dios remedió otra vez el daño causado p o r la c u l p a ; s u s p e n -dió por un instante la ley q u e sujetaba al p e - i cado á todo el g é n e r o h u m a n o , y formó otra j

mujer t a n inocente como la p r i m e r a , pero la colmó de los tesoros de su g r a c i a p a r a que no fuese tan c a d u c a . Esa mujer i n m a c u l a d a fué María. P o r ella se llevó á cabo la redención do aquella naturaleza que habia p e c a d o ; por ella la generación de los redimidos fué una g e n e r a -ción de h e r m a n o s del R e d e n t o r . P o d i a Dios o b r a r la reconciliación de la h u m a n i d a d , sin

(1) Ventura. (La Donna Cat., Introd.)

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%

-.

servirse del ministerio do una m u j e r , pero la h u m a n a naturaleza no hubiera adquirido la dignidad do tener por hijo suyo á un Dios. El redimido h u b i e r a podido ofrecer a Dios r e c o n ciliado sus afectos, pero aquel h a b r í a p e r m a -necido siempre bastante distante si una Madre i n m a c u l a d a no le hubiese hecho h e r m a n o s u -yo (1). P o r ese medio la misericordia de Dios nos restituyó con la 'redención la inmaculada c o m p a ñ e r a , el auxiliar semejante á nosotros, que nos hiciese m á s soportable nuestra p e r e -g r i n a c i ó n sobre la t i e r r a (2). En medio de las asechanzas que los estímulos de la c a r n e , la vanidad del m u n d o y la malicia del c o m ú n e n e m i -go nos tienden á cada p a s o , M a r í a , esta dulce guia, digna de toda nuestra confianza, vela por nuestra s a l v a c i ó n , nos tiende una m a n o p r o -tectora p a r a a p a r t a r n o s de los tropiezos, y vuel-ve á nosotros sus compasivos o j o s , como si quisiese decirnos : Sé muy bien que sois d e b i

-(1) Bernard. (Serm. de Nat. D. U.)

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a v

-e s , y os allanaré -el c a m i n o ; Dios m -e lia dado

suficiente fuerza p a r a poneros á salvo.

CÁNTICO.

A l a b a d , n a c i o n e s , a l a i n m a c u l a d a María : ¡ueblos t o d o s , celebradla.

P o r q u e su ayuda se lia confirmado en n o s -otros, y su protección se halla en lo e t e r n o .

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó i n m a c u l a d a a M a r í a , p o r los s i -glos de los si-glos. A m é n . V " ~

ORACÍON.

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—. 28 —

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- 2 0 —

vos queríais dar la paz á mi espíritu lejos de las mundanas a g i t a c i o n e s , y yo h e buscado en las ilusiones del m u n d o pábulo para mis p a s i o -n e s ! A h í -no m á s , i -n m a c u l a d a M a r í a , -no más! P o n g a m o s t é r m i n o al desvanecimiento de mi corazón; sea este el m o m e n t o en que me ponga definitivamente bajo vuestra g u i a , p a r a no abandonarla j a m á s . . . pero soy muy d é b i l , e x t r e -m a d a -m e n t e débil; y si no hacéis uso de todo el poder q u e Dios puso en vuestro b r a z o , me volveré á perder en la intrincada selva de las h u m a n a s p a s i o n e s , en que t a n t a s veces m e he visto e n r e d a d o . Confio en vuestro a u x i l i o , oh Virgen i n m a c u l a d a ; interceded con vuestro d i -vino Hijo, y mi a l m a , pasados t r a n q u i l a m e n t e los dias de la p e r e g r i n a c i ó n , no será confundi-da en la eterniconfundi-dad.

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4 .

L A S DOS R E I N A S .

Et prtesli universa ierra;. [Gen. . - i , 2 6 . )

No so sabe con certeza cuanto tiempo d u r ó l a felicidad h u m a n a en el paraíso. Apenas leemos en la s a g r a d a Historia la inocencia de nuestros primeros p a d r e s , cuando se p r e s e n t a á nuestros ojos la época de la culpa y de la desventura. Muy breve debió ser aquel tiempo. El proceder de Eva en su tentación nos da á c o n o c e r , que d u r a n t e el período de la inocencia, aquella m a -dre de los vivientes se complacía en alejarse de su e s p o s o , acaso p a r a contemplar las bellezas de la tierra (1). Son tan pocos y tan preciosos los m o m e n t o s d é l a primitiva i n o c e n c i a , que-a p e n que-a s pueden ser perceptibles p que-a r que-a nuestros

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— a l

-ojos. ¿Cuan placentero e s , c u a n fecundo en sublimes consideraciones, aun en un tiempo tan remoto c o m o el n u e s t r o , el r e p r e s e n t a r n o s en nuestra m e n t e á esa reina de la creación bajo un ciclo sereno y p u r o como su corazón, que se dirige a a s p i r a r la dulce y suave a u r a de una m a ñ a n a realzada con toda la virginidad de la naturaleza, y contempla extasiada la belleza del universo con la m i r a d a de la sabiduría y con el pensamiento de la d i v i n i d a d ? . . . S u corona no es de oro ni de piedras p r e c i o s a s , y no se halla a d o r n a d a con fausto ni con p o m p a : es una reina que no necesita n i n g ú n distintivo para hacer que resplandezca su dignidad. Su corona es la inocencia; su p o m p a , un cuerpo intacto y u n a alma p u r a . Sus deseos se ven satisfechos, p o r q u e son i n o c e n t e s , y p o r q u e d e s -pués de Dioses el único consuelo de su esposo: toda la naturaleza la o b e d e c e ; p a r a ella no t i e -nen ira las fieras, alas los á n g e l e s , ni pies los más tímidos animales (1). ¡Cuan bella h u b i e r a

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cia inconcebible de la misericordia del Señor. Aquella lo podía todo sobre las naturalezas i n feriores : ésta se eleva sobre el firmamento, d o -mina las poteslades de los cielos, y se sienta aj lado de su Criador (1). N a d a s e niega á tan p o -derosa R e i n a : son puros sus deseos, y Dios la a m a como á una tiernal hija, la respeta como Virgen M a d r e , y la h o n r a como Esposa i n m a -culada. No es terrenal su c o r o n a , ni de fango sus p o m p a s : la gloria c e l e s t e , en medio de las estrellas del firmamento, sirve de d i a d e m a á su frente inocente; la gloria de su divino Hijo forma su pompa. ¡ Cuánto h a g a n a d o la h u m a n i -dad con perder á la Reina .de la c r e a c i ó n , pues movió á D i o s a concederla i n m a c u l a d a JMaríal

CÁNTICO.

Yo cardaré la benignidad del S e ñ o r , y h a r é notoria su misericordia á todas h o r a s .

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establece-ré u n a Reina i n m a c u l a d a sobro el t r o n o do ui misericordia.

Celebran los cielos vuestras m a r a v i l l a s , oh S e ñ o r ; pero la inmaculada María es el espejo más B E L L O de vuestra bondad.

P o r q u e ¿ q u é hay en lwicielos que iguale (i M a r í a , ni en la t i e r r a j i u e f e asemeje á la i n -m a c u l a d a Reina? L UN

Ella renueva la faz c e la tierra con su a p a r i -c i ó n , y la mansión detla -culpa ytde la desgra-cia ve abrírsela las puertas del cielo.

Ella enseñorea la altivez del c o r a z ó n , y a p a -cigua violentos impulsos con su m i r a d a .

A u n a señal s u y a , las nubes se extienden s o -»re los agostados c a m p o s , y los vientos y las duvias llegan ;'t ser un manantial do bienes y do felicidad. "

Cuando estalla ra tempestad y el trueno, mensajero do vuestro p o d e r , a t e r r a a los m o r -t a l e s , su m a n o hace que vuelva á aparecer el sol, y el cántico de la alegría sucede al silbido del h u r a c á n .

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Vuestra e s , S e ñ o r , la g l o r i a , p o r q u e habéis colocado el p e d e r en los brazos de María.

Vos la habéis enaltecido sobre los ángeles, la habéis c o r o n a d o de gloria y do a m o r , y la habéis enseñoreado sobre todas las o b r a s de ñauéis enseñoreado si

vuestras m a n o s . - T *

Gloria al P a d r e ,'al. 1 [fijo y al Espíritu S a n t o , que preservó inmacmadS,' á M a r í a , p o r los s i -glos de los si-glos. Amén*.

O R A C I Ó N .

(36)

p r i c h o s : el paraíso celestiaL, la sede m i s m a del Dios o m n i p o t e n t e , el trono en que v o s , Ma-r í a , habéis sido c o Ma-r o n a d a R e i n a , y desde el que me tendéis los b r a z o s , Reina m i a , á la par que mi a b o g a d a y mi protectora. ¡ P o r p i e d a d , no permitáis que me aleje de ellos! V o s , que por la bondad infinita del S e ñ o r habéis sido elegi-da p a r a coadyuvar á la obra de la redención, dominadreste corazón r e d i m i d o , a u n q u e r e b e l de á su R e d e n t o r . V o s , á quien n a d a puede n e -gar u n Dios q u e os ha hecho dispensadora de sus m i s e r i c o r d i a s , o b t e n e d m e e l que de aquí en adelante esté s i e m p r e unido con V o s , para que algún dia p u e d a gozar de ese paraíso celestial, que h a q u e r i d o a d o r n a r con vuestra i n m a c u -lada i m a g e n , i

(37)

L A S DOS HEINAS.

Vcrfi'di suiU cü'Ii el ti'rrn ct omnis ornalus eoriim.

(Gen.: ii , 1 . )

Si el primero de los dias h o n r ó á la Ileina de la creación prodigándola todas sus delicias, y alumbrando su camino con los rayos do un sol, que parecía inclinarse obsequioso en servicio suyo; y si, en s u m a , t o d o p r o p e n d i a ¿ p r o c l a m a r -la Ileina de -la t i e r r a , -la p r i m e r a de -las noches apareció para decirla, tú no eres la Heina de los cielos. L a infinidad de estrellas colocadas á una distancia demasiado g r a n d e , p a r a ser exa-minadas según el antojo h u m a n o , y obedientes á u n a ley a d m i r a b l e , de n i n g ú n modo sujeta al imperio del h o m b r e , a u n q u e inocente ( 1 ) , al paso que le impr^Dápn^CHjT'más alto g r a d o el

(38)

sentimiento do la grandeza de D i o s . lo hacían conocer toda su p e q u e n e z , corno, si l u dijesen con su niajesj^mso^silentdo : « T ú no o r e j a s que un g u s a n i l l o colocado en uno de los g l o -bos m á s p e q u e ñ o s , destinado á r e c o r r e r con nosotros el espacio del Universo.» ¡Cuan d i -ferente es la Reina de la redención 1... Mientras que los cielos no cesan de n a r r a r n o s la g l o -ria de Dios: m i e n t r a s una fácil inducción nos impele á f u p o n e r en aquel prodigioso núnu^CT de astros la existencia de sores semejantes á

nosotros en algún m o d o : m i e n t r a s que la cien-cia nos hace c o m p o n e r de todo lo creado un coro i n m e n s o , p a r a entonar el himno eterno de la gloria inefable del C r i a d o r , cruza por n u e s -tra mente el pensamiento de si entre aquellos maravillosos soles, que la m a n o del O m n i p o -tente h a sembrado á millones por el espacio sin límites, se e n c o n t r a r á alguna criju,ura m á s g r a n -de, ó al menos semejante á María. Acaso seres p u r o s é inocentes viven en regiones no m a n c h a -das p o r la culpa ni i e r i d a s por la m u e r t e , . . ierii

(39)

- 30 — -11

pero ¿qué m á s p u r o que e l l a , observa santo Toma; (4), que es lo más puro que puede h a -ber en todo lo criado? ¿Quién más inocente que la inmaculada M a r í a , Madre del Autor de toda vida, del principio de toda santidad? E s p l e n -dorosos h a b i t a n t e s , dotados de toda perfección, ofrecen allí quizá un espectáculo que excede en mucho á la limitada esfera de n u e s t r a i m a g i -g i n y i o n . . . pero/,<pié m á s esplendente que ella, añade s a n Ambrosio ( 2 ) , que fué elegido e n t r e los esplendores del E t e r n o ? ¿Quién m á s p e r -fecto que ella, en la c u a l , según dice el Doctor Angélico (3), aparece cuánto puede h a b e r de más perfecto? P o r más que nuestro p e n s a m i e n to se afane en vagar por el espacio de los c i e _ j ios, cuanto s u p o n g a m o s m á s g r a n d i o s o , s i e m -pre será muy inferior á la Yirgen j a m f l i e i j j a ^ ^ * ^ da (4), y c u a n t o p puc^la^lear de m á s s u b l i

-(1) Lib. i , SentrO. 4 4 , Q. 1 , a. 3 ad i > * * ^ ' (2) De Virginib. : Lili, ir, C¡q>. u.

(40)

m e , no llegará ni con m u c h o á su s u b l i m i -dad (1). Esta Virgen gloriosísima, espejo más terso que el más tersísimo cristal, q u e la divina virtud h a formado p a r a representar la s a b i d u -ría del s u p r e m o Artífice ( 2 ) , no es aventajada sino p o r el E t e r n o ( 3 ) , q u e quiso preservarla i n m a c u l a d a , p a r a hacerla su elegida Madre, las delicias de su b o n d a d , la Virgen única unida á El en tan sumo g r a d o , que no se pudiese alcan-zar otro m a y o r sino llegando á ser Dios (4). Si la sabiduría del P a d r e nos hubiese m a n i f e s tado algunas m e n o s de sus perfecciones, p o -d r í a m o s i m a g i n a r entre los astros alguna igual c u a n d o m e n o s á María. P e r o el que hizo á Ma-ría m á s bella q u e j q g querubines y los serafines, la elevó s o b r e t o d o s los coros de los ángeles (5).

J

(1) A n s e l m . ' ( [ , i b . De Excel. Yiíg.)

(2) ínter opera D. Th. Aq. (Opuse. 0 1 , De Dilcct. B?,i>el Prox., Cap. x.x I I . )

(3) Peir. Dam. (Loe. cit.)

( i ) Alb. Magn, (Tracl.de Laúd. Virg.)

(41)

- 43 —

(42)

— 44 —

G.

E L Á R B O L DE LA VIDA.

Lignum vitec in medio paradísi, (Coi.: 1 1 , 9 . )

El h o m b r e no es i n m o r t a l : generaciones en-teras d e s a p a r e c e n , otras nuevas ocupan su lu-g a r , y estas á su vez dejan de ser visibles sobre la tierra. ¿ E s ese el estado natural del h o m b r e , ó m a s bien es u n a consecuencia del pecado origi-nal? El h o m b r e en el estado de i n o c e n c i a , dice san Agustín (1), e r a mortal p o r q u e podia m o r i r ,

(1) Lib. vt, de Gen., Cap. xxv. « r e g a z o , y en vuestros brazos ser pn'spn'ndn ai señor Jesucristo q u e , a u n q u e juez severisimo, es también vuestro afectuosísimo Hijo.

(43)

3 inmortal p o r q u e podia no m o r i r . Dios, que no hace nada por p u r a casualidad y que ha i m preso el sello do sus leyes á todo lo c r i a d o , h a -bía escrito la fragilidad y brevedad de la vida h u m a n a en las diversas escenas del m u n d o . La sucesión de los dias y de las n o c h e s , las v a r i a -ciones de la atmósfera, el curso de las a g u a s , los accidentes de los t e r r e n o s , el nacimiento y desaparición d é l a s llores, de las plantas y de los a n i m a l e s , la necesidad continua de n u t r i ción en el h o m b r e m i s m o , debían hacerle c o n o -cer, que nacer y m o r i r e r a el c o m p l e m e n t o de

(44)

la inmortalidad sc.-'.ne la ^rra: i n m o r t a ü d a d que después cié una larga serie de méritos y do g o c e s , se habría convertido por la gracia divi-na en udivi-na s e g u n d a y más bella inmortalidad, en la del cielo (1). Kl hombre era i n m o r t a l ! . . A pesar de que por la culpa nuestra condición lia variado t o t a l m e n t e , y se ha deprimido m u -chísimo, el S e ñ o r ha sabido también sublimarla con la r e d e n c i ó n , q u e si bien no nos ha devuel-to la inmortalidad t e r r e s t r e , que a h o r a no nos serviría m á s que p a r a p e r p e t u a r nuestras lágri-mas y n u e s t r a s d e s g r a c i a s , nos h a ofrecido n u e v a m e n t e la inmortalidad del cielo por la ma-no de aquel que ma-nos h a destinado á su gloria, y aquel árbol de la v i d a , p r e p a r a d o desde el p r i n -cipio p a r a conferir la inmortalidad sobre la t i e r r a , a p e n a s representa p a r a nosotros u n a débil figura de nuestro ensalzamiento. S e g r e g a d o s del resto del m u n d o , lejos de las t i n i e -blas y de los h o r r o r e s de la c u l p a , de los

(45)

víos d e las falsa;: religiones y d o 1« c o r r u p c i ó n d e l a s g e n e r a c i o n e s m a l d e c i d a s , Dios n o s h a

c o l o c a d o en la I g l e s i a c o m o e n u n p a r a í s o d e d e l i c i a s ( 1 ) , e n d o n d e l e d o n o s f o r t a l e c e , n o

p a r a ¡a c a d u c i d a d d e l m u n d o , s i n o p a r a la h e -r e n c i a c i e -r n a . Ñ o r - u n á r b o l m a t e r i a ! q u e n a c e

" u e s t a feliz m a n s i ó n p a r a d a r n o s n n v i g o r t e r -r e n a l , e s el á -r b o l d e la v i d a e s p i -r i t u a l q u e h a

p r o d u c i d o el f r u t o d e la i n m o r t a l i d a d c e l e s t e : es el á r b o l v i r g i n a l q u e h a p r o d u c i d o el f r u t o

g e n e r o s o d e l E s p í r i t u d i v i n o , y l a i n m a c u l a d a M a r í a , q u e p a r i ó al i n m a c u l a d o J e s ú s (2).

Que-d ó í n t e g r o , c o m o Que-d e s Que-d e u n p r i n c i p i o h a b i a s i Que-d o f o r m a d o p o r l a m a n o d e D i o s , el á r b o l d e ' a

v i d a , é í n t e g r a é i n m a c u l a d a e s l a V i r g e n M a n a , c o m o s a l i ó d e l p e n s a m i e n t o d e D i o s l a h u

-m a n i d a d e n l a p r i -m e r a c r e a c i ó n . I n t a c t o q u e d ó el á r b o l d e l a m a n o d e l h o m b r e ( 3 ) , c i n t a c t a

( I ) August. ( L i b . xii, de Gen., Cap. xxxiv.)

(i) Corn. a I.áp. (In Gen.: u , 9.)

(46)

es la Virgen que no conoció la o b r a del b o m ~

las demás plantas del p a r a í s o , poro m á s bella por la h e r m o s u r a divina es la Virgen sobre las m á s santas c r i a t u r a s . Caduco por naturaleza fué el árbol inmortal por su v i r t u d , y caduca y terrestre es M a r í a , p o r q u e se halla revestida do nuestra c a r n e : inmortal y celeste, p o r q u e es Madre inmaculadjFuel Rey de los tijjelos. En un estado como el de la primitiva i n o c e n c i a , h u biéramos tenido en el árbol de la vida una i n -mortalidad t e r r e n a ; en un estado de c u l p a , la redención nos h a facilitado por la Virgen iniria^ culada la inmortalidad celestial.

C e l e b r a d á M a r i a , p o r q u e e s i n m a c u l a d a ; p o r -que bendito es su fruto en lo e t e r n o .

Celebrad á la Virgen de las. v í r g e n e s , p o r q u e ha parido al lirio de los cielos, y su fruto es bendito en lo e t e r n o .

A nosotros nos pertenecía la confusión, por-b r e . Bello era el aspecto del á r por-b o l , como el do

(47)

que somos rebeldes a la ley del S e ñ o r ; m a s el Señor, nuestro Dios, es el Dios de las m i s e r i c o r -dias y del p e r d ó n . 1

j-El nos lia mostrarlo su b e n i g n i d a d , nos ha dado la s a l u d , y la gloria habitó en los t a b e r -náculos de los p e c a d o r e s .

La misericordia y la verdad se e n c u e n t r a n j u n t a s : la justicia y la paz se dieron el ósculo de a m o r , v la tierra produjo el fruto de la

C e l e b n ü f O T I a r i a , porqlie es el. árbol i n m a -culado de la v i d a , y su fruto es bendito en lo eterno.

Es el fruto de la luz q u e a h u y e n t a las t i n i e -blas del e r r o r y de la i g n o r a n c i a ; el fruto de la sabiduría que enseña á todo h o m b r e que viene á este m u n d o .

El fruto saludable que r e c r e a el á n i m o con el sabor de la p a z ; la paz de la fe, del a m o r , de la esperanza.

El fruto que se hizo perceptible al r a y a r el dia do salvación, p a r a d a r al alma el vigor do ana eterna j u v e n t u d .

(48)

L a diestra del S e ñ o r lia colocado la virtud en el seno de María; la diestra del Señor la ha enaltecido colocándola-ásfu lado.

Y yo no m o r i r é : viviré i n m o r t a l , y alabaré e t e r n a m e n t e la misericordia del S e ñ o r .

A b r i o s , puertas de j u s t i c i a , y e n t r a r é por vosotras : el fruto de la vida es mi fuerza, m i c á n t i c o , mi salud.

E s mi reposo c n ^ l siglo de los siglos; en él h a b i t a r é , p u e s > * p j f e l a sede de losjque siguen á María. *

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó inmaculada á M a r í a , p o r los s i -glos de los si-glos. A m é n .

O R A C I Ó N .

(49)

61, si después do so1 , infeliz, fuese i n m o r t a l ? ¿No hubiera por ventura llegado á ser la i m a gen del mismo t e n t a d o r , del ángel de las t i n i e -blas, e t e r n a m e n t e infeliz? P e r o vuestro Hijo, J e s ú s , vio n u e s t r a d e s g r a c i a , y movido á c o m -pasión en lo íntimo de su c o r a z ó n , nos libró de! peligro de ser e t e r n a m e n t e desventurados (1). Y preparó en los siglos la obra do la R e d e n -ción , y quiso nacer de vos","y llegar á ser El mismo el fruto p o r t a d o r de la vida, p a r a que después de las breves h o r a s de nuestra infelicidad nos pudiera ser abierta la p u e r t a de la i n -mortalidad futura. Yr Él mismo se cubrió de una especie material p a r a alimento de n u e s t r a s a l -m a s , que sirviese para c u r a r las enfer-medades de que nos hallamos r o d e a d o s , y al mismo tiem-po un tierno recuerdo de que El es el fruto de la vida en el nuevo paraíso. Y os embelleció, oh María, con la estola i n m a c u l a d a de la i n o c e n -c e n -c i a , os a d o r n ó -con todos sus d o n e s , y os

(50)

colmó de t o á o s l o s privilegios, p a r a q u e al a c e r -c a r n o s á gustar el bienaventurado fruto de vues-t r a s e n vues-t r a ñ a s , y m i r a n d o el claro espejo do vuestras v i r t u d e s , no pudiésemos d a r cabida en n o s o t r o s sino á deseos i n o c e n t e s , y r e c i b i é s e m o s de vos la g r a c i a necesaria para que el a l i -m e n t o del cielo se nos convierta en ali-mento de salvación. A y , corazón m i ó ! ¿ c ó m o podrás ofender á tu D i o s , después de t a n t a s pruebas de t a n infinito y de tan tierno a m o r ?

Tres Ave Martas.

7.

E L ÁRBOL DE LA CIENCIA.

De lipio scientite boni eí malí ve cometías.

(Gen.: i i , 17.)

(51)

-cogióse ( ! ) : cuál fué su e l e c c i ó n ? L a m u e r t e ^

b l a n d i e n d o su g u a d a ñ a á c a d a i n s t a n t e , n o s

contesta c u a n m a l a m e n t e usó la h u m a n i d a d do

sulibroa l b e d r í o , ylaS a g r a d a E s c r i t u r a (2) n o s

p i n t a a q u e l a c o n t e c i m i e n t o c o n a d m i r a b l e sen­

cillez, d i c i é n d o n o s , q u e el h o m b r e , siguiendo

a! espíritu t e n t a d o r , p r o b ó el fruto v e d a d o del

árbol de la c i e n c i a del bienydel m a l . P e r o ¿no

e r a u n a cosa b u e n a , c u a n d o fué p l a n t a d o pof

el m i s m o Dios? ¿ P o r q u é p o n e r u n á r b o l q u e

h a b r í a d e s t r u i d o la belleza del objeto m á s i m ­

p o r t a n t e de la c r e a c i ó n ? E l á r b o l d e la c i e n c i a

delbien y del m a l , l l a m a d o a s i , c o m o o b s e r v a

san A g u s t í n (15), p o r q u e elh o m b r e c o n o c e r í a

por medio de la t r a n s g r e s i ó n la diferencia q u e

había e n t r e el bien q u e p r o d u c í a la i n o c e n c i a ,

yel mal q u e seguía a l a c u l p a , e r a u n á r b o l

h e r m o s oála vista yde s a b r o s a f r u t a ; p e r o Dios

habia p r o h i b i d o su uso p o r u n a sencilla p r u e ­

( I ) Eccll. :xv, t í .

( Í ) ,Cap. lli.

(52)

b a do obediencia (1). Si el h o m b r e , en aquella primitiva constitución exenta de pasiones é i n -c e n t i v o s , no hubiese re-cibido de Dios n i n g ú n precepto que pusiese á prueba su m á s precioso dote en q u e t a n t o aventaja á los a n i m a l e s , la l i b e r t a d , no hubiera podido tener un d e s a r r o -llo a d e c u a d o á la grandeza de su m i s i ó n , sin tener ocasión de m o s t r a r u n a alma fuerte, un a l m a que á pesar de las más violentas t e n t a c i o -n e s , y á prese-ncia del m a l , p e r m a -n e c e e-n el b i e n , y hace ver a d e m á s que el bien no es una ley fatal p a r a el h o m b r e , sino una ley que le apresta y le m a n t i e n e c o n t r a todas las culpas y los esfuerzos del e r r o r (2) ; ¿qué seria él sino un ser que apenas se h a b r í a tomado la fatiga de n a c e r ? L a inmortalidad es el premio de las grandes a c c i o n e s , y la justicia de Dios no h u -biera permitido al h o m b r e que llegase al árbol de la v i d a , que le confiriese una inmortalidad no m e r e c i d a , y h u b i e r a visto t r a s c u r r i r sus

(53)

d í a s , como los d e los a n i m a l e s , Sin gloria ni deshonra. N o ; el Criador le había formado p a r a más alto d e s t i n o , lo habia circundado de su g r a c i a , p a r a q u e le auxiliase en el p e l i g r o , y le puso delante un medio de contraer un m é r i t o , y a d q u i r un p r e m i o , una gloria y u n a i n -mortalidad. ¿Qué precepto más pequeño y me-nos difícil, podia en semejame c o n t i n g e n c i a imponer la b o n d a d , la bondad de un D i o s ( 1 ) , que el de vedar el fruto de un solo á r b o l , b e -llo s í , pero colocado entre otros igualmente h e r m o s o s , cuanto podia criarlos un Ser S u -p r e m o , q u e t r a t a b a de formar un j a r d í n de delicias p a r a albergar en él á dos c r i a t u r a s i n o c e n t e s , á quienes a m a b a t i e r n a m e n t e ? L l e -gada la redención , y efectuada esa g r a n d i o s a manifestación del a m o r e t e r n o , volvimos á r e -cuperar de una m a n e r a llena de dulzura y de sublimidad en la i n m a c u l a d a M a r í a , todas las delicias del paraíso t e r r e n a l . No podia ser de

(54)

otro m o d o , p o r q u e sólo la m a n s i ó n destinada á la inocencia era digna de contener la preciosa figura de una Virgen i n m a c u l a d a . P o r ese m e -dio el árbol misterioso de la c i e n c i a , oiigcn de n u e s t r a d e s v e n t u r a , vino á convertirse en María árbol inviolado de la verdadera ciencia, principio de n u e s t r a gloria. No era ella, en efect o , sino el árbol del mériefecto p o r el cual el h o m b r e , con la observancia del precepto podía c o n -seguir su salvación e t e r n a ; ¿y no es María (1) el árbol predilecto que produce el fruto que nos h a merecido el reino de los cielos? Sólo que este nuevo árbol de la c i e n c i a , colocado por Dios en medio de su Iglesia p a r a destruir los malos efectos que la generación h u m a n a ¡rabia e x p e r i m e n t a d o del p r i m e r o , debia seguir u n orden totalmente opuesto al de aquel. Dios, piadosamente solícito por devolvernos la salud por los mismos medios por qué la h a b l a m o s p e r d i d o , no dijo y a , no comeréis, sino el quo

(55)
(56)

CANTICO.

E n s a l z a , a l m a m i a , á la Virgen i n m a c u l a d a , y regocíjese m i espíritu con la Madre del S a l -v a d o r .

P o r q u e Dios miró la humildad y la virtud de su s i e r v a , y desde aquel instante todas las e d a -des la llamaron b i e n a v e n t u r a d a .

P o r q u e E l , qué es poderoso, obró en ella c o sas g r a n d e s , y santo é inmaculado fué el n o m -b r e de María.

P o r medio d e ella la misericordia se extiendo de p r o g e n i e en p r o g e n i e , en los que la a m a n en el fruto bendito de su s e n o .

Dios concedió el poder á su b r a z o ; el poder que arrojó á los soberbios del j a r d í n de las d e -licias.

Que depuso de sus sillas á los poderosos del m u n d o , y elevó á los humildes.

Que sació de bienes á los deseosos de j u s t i -cia y de v e r d a d , y dejó vacíos á los ricos do falsa g r a n d e z a .

(57)

Como había p r o m e t i d o á nuestros p r o g e n i -t o r e s , á A b r a h a n y á s u progenie en lo e -t e r n o .

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó i n m a c u l a d a á M a r í a , p o r los s i -glos de los si-glos. A m é n .

ORACIÓN.

(58)

po— C O

deis tras'formarle en tul h a c i é n d o m e c o n s e -guir u n dia ese cielo, por el q u e fui redimido. Cuando m e halle con v o s , oh M a r í a , entre los coros de los á n g e l e s , entre los cánticos eternos de las divinas m i s e r i c o r d i a s , no c e s a r é de en-salzar vuestro inmaculado n o m b r e . P u e s que Dios ha q u e r i d o haceros tan h e r m o s a , n o p u e -do i m a g i n a r u n a eternidad feliz sin hallarme reunido con v o s , y sin repetir de continuo: Por siempre sea alabada y bendita la inmaculada Virgen María. A h í ¿cuándo llegará ese yentu-s roso y eterno m o m e n t o ? , . ,

(59)

8.

E L ÁRBOL DE L A CIENCIA.

Et aperli «unt oculi (imbornal, (Gen.: m , 7.)

(60)

-— 62 -—

(61)

-c l o n : u n a Virgen siempre i n o -c e n t e , sin defe-c- defec-tos, sin enfermedades c o r p o r a l e s , sin extravíos de razón ni de voluntad : u n a Virgen g r a n d e por la posesión de toda c i e n c i a , todavía m á s grande por sus v i r t u d e s : u n a Virgen que no conoció la c o r r u p c i ó n del sepulcro, y que d e s -pués do h a b e r habitado en la tierra en perfecta unión con Dios, so eleva á los cielos, en donde la esperaba con toda la gloria del paraíso (1)? Demasiado sublime p a r e c e r á acaso á p r i m e r a vista este símbolo de b e a t i t u d ; pero diversa hubiera sido nuestra suerte si la naturaleza h u m a n a no hubiese p e c a d o . Dios , que había h e -cho nacer el árbol de la inmortalidad p a r a que el h o m b r e no volviese á convertirse en el polvo de que había sido formado , le habia conferido también su g r a c i a , p a r a que después de haber habitado y g u a r d a d o por algún tiempo el jardin

de la inocencia, exento de todo vicio y desven-t u r a , sin experimendesven-tar el h o r r o r de la desven-tumba.,

(62)

pudiese c a m b i a r la terrestre inmortalidad por la posesión de la gloria eterna, solio de Dios por los siglos de los siglos (1).

CÁNTICO.

Abrid vuestros o i d o s , oh c i e l o s ! . . . pues q u e voy á h a b l a r de M a r í a : escuche la t i e r r a las p a l a b r a s de mi boca.

Sean mis palabras c o m o u n a lluvia benéfica, y mis acentos se extiendan como el rocío.

P o r q u e invocaré el n o m b r e de María, el n o m -b r e de la Virgen siempre inmaculada.

A h ! ¿ q u i é n me s u m i n i s t r a r á palabras p a n r e p r e s e n t a r á la q u e es bella con divina hcr-> m o s u r a ?

Insuficiente es la lengua del h o m b r e para lle-g a r á las alturas en donde se halla colocada su gloi ia.

Vano es el pensamiento que q u i e r e elevarse hasta conocer su inmaculado semblante ; pero no es vano el corazón que confia en ella.

Adorémosla en el regazo del S a n t o de los

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santos con el silencio de los l a b i o s , con la e x -presión del corazón.

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó i n m a c u l a d a a M a r í a , p o r los s i -glos de los si-glos. A m é n .

OKACION.

(64)

r í a , es la que me impele y sostiene p a r a h a c e r -m e -monos indigno de vos. Concedéd-melo, pues, oh Virgen b e n d i t a , concedédmelo por aquel fe-licísimo instante en que fuisteis concebida pura como el pensamiento del cierno a m o r , que os quiso preservar de la m a n c h a común para h a -cer brillar sobre vos sus misericordias. De ese m o d o seréis s i e m p r e para mí el árbo! de la ver-d a ver-d e r a ciencia, que e n s e ñ á n ver-d o m e el camino ver-de

la felicidad e t e r n a dirigirá mis pasos por el sendero de la v i r t u d , y me c o n d u c i r á á gozar algún dia p a r a siempre la gloria de vuestra i n -m a c u l a d a concepción.

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9..

E L ÁRBOL DE LA. CIENCIA.

El erilís scicnles bonum et malum.

(Gen.: ui, S.)

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(67)

son un m a l , y la g l o r i a , el poder y la rique-za no son un bien. ¿Con qué otro fin liabria permitido Dios que la desgracia afligiese á u n a Virgen inmaculada , delicia de su divino c o r a zón desde teda e t e r n i d a d , sino p a r a p r e s e n t a r -nos un ejemplo vivo q u e -nos fuese provechoso, y nos instruyese de que en el n u e v o orden de cosas la desgracia suelo ser u n medio para proporcionarnos Ja felicidad? De ahí es q u e en María todas las c l a s e s , todas las condiciones, todas las circunstancias de ia vida h a n e n c o n -trado su tipo conveniente (1). E n ella, p o b r e y reducida á adquirirse la subsistencia con el t r a -bajo de sus m a n o s , se hallan representados los pobres y sus m i s e r i a s ; en ella, vastago decaído de una de las más ilustres familias, han a p r e n -dido los g r a n d e s á no fundar sus esperanzas en la vanidad de u n a m u n d a n a f o r t u n a ; en ella, llamada por un ángel llena de g r a c i a ; en ella, Madre del Redentor de las n a c i o n e s , y que no

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(70)
(71)

pode-— 73 pode-—

mos alcanzar con M a r í a , siguiendo el sendero abierto por su Hijo con sus contrariedades y su

cruz.

C Á N T I C O .

Alabad , n i ñ o s , á María : a l a b a d l a , d o n c e -l -l a s , en e-l Abri-l de -la vida.

Alabad á María, oh esposas de un casto con-sorcio : a l a b a d l a , v í r g e n e s , en la pureza del corazón.

Alabad a M a r í a , j ó v e n e s , en el vigor de los a ñ o s : alabadla, ancianos, en la declinación de la edad.

Alabad á M a r í a , oh p a d r e s , en los abrazos de los niños : alabadla en la bendición de los hijos.

Alabadla, s a b i o s , en la elevación de la c o n templación : a l a b a d l a , i g n o r a n t e s , en la h u -mildad del espíritu.

A l a b a d l a , oh felices, a l a b a d l a , desventura-dos : alabadla y ensalzadla por los siglos.

Sea bendito el n o m b r e de M a r í a , desde a h o -ra por toda la eternidad.

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— / 4 —

que preservó i n m a c u l a d a á M a r í a , p o r lo» e r -gios de los siglos. A m é n .

ORACIÓN,

¿ H a s t a c u á n d o , oh M a r í a , a n d a r é buscando las dulzuras del reposo y de la paz en la a m a r -ga mansión del destierro y de las lágrimas? ¿Hasta cuándo m i r a r é corno mi patria esta tier-ra de ilusiones y v a n i d a d e s , esta infeliz m o r a d a del orgullo y de la miseria? ¡ Oh estado v e r d a -d e r a m e n t e -digno -de c o m p a s i ó n ! . . . L a alegría, . los placeres y los h o n o r e s me p r o d u c e n una

(73)

prueba do un dia sucederá para mi u n a e t e r -nidad de gloria, y á las fatigas y disgustos de una vida fugaz y efímera, vuestro i n m a c u l a -do abrazo en la región deliciosa p r o m e t i d a por vuestro Hijo. N o , mi patria no puede ser diver-sa de la v u e s t r a , oh esperanza inmaculada de mi c o r a z ó n , ni diverso del vuestro puede ser el camino que conduce á ella. Con vos, oh María, m a r c h a r é por la penosa senda de las c o n t r a r i e -dades y de las c r u c e s , con vos atravesaré el camino de la humillación y de la p e n i t e n c i a , y con vos t a m b i é n , por la misericordia de v u e s tro H i j o , llegaré á participar de la b i e n a v e n t u ranza con que Dios ha premiado vuestra i n m a -culada virtud por los siglos de los siglos. A m é n .

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10.

EL I l R C I I U E L O DEL P A R A Í S O .

Et fluvhu eijretUebalur de loco '¡o-luplatis iid irrigantlum paradysuni.

[Gen.: n, 10.)

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(76)

fron-— 78 fron-—

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cria-tía pura y sin m a n c h a , sai ¡ó María (I) fimo un a m á t e l o limpio y t r a s p a r e n t e de !a fuente de agua viva, q u e es Jesucristo, y en torno de ella nacen las limos m á s bellas de la v i r t u d , lo? eflu-vios ma> uní-es do los dones s u p r e m o s para consolar y lo. taleeer á ios regenerados hijos de A d á n . Y en derredor suyo losángles suspenden so vuelo para c a n t a r las alabanzas de la Madre de Dios, Y en derredor suyo los p u e b l o s , a s o m -brados con la imagen de una Madre divina, que reúne en su persona los sentimientos m á s d u l -ces de la naturaleza y de la g r a c i a , sienten conmoverse su corazón c o n desusada delicia. ¿Qué hubiera sido la Iglesia sin la Virgen i n -maculada? Una inconcebible confortación nos ha dado Dios en sí m i s m o , revistiéndose do nuestra propia c a r n e ; m a s ¿por q u é es el m á s amable de los hijos de los h o m b r e s , sino p o r que se dignó hacerse el hijo de María? Si h a c e mos abstracción p o r un m o m e n t o de esta a d

(78)

mirable filiación , ¡ qué viene a q u e d a r sino un Dios infinitamente distante de nosotros, con su sorprendente omnipotencia y con su eterna m i s e r i c o r d i a , q u e no le impiden el e m p u ñ a r la espada y h e r i r n o s con los golpes de su e t e r n a j u s t i c i a ! . . .

CÁNTICO.

Como el ciervo acude á la orilla d é l a s a g u a s , así mi alma acude á v o s , oh i n m a c u l a d a María.

Mi a l m a tiene sed de v o s , Virgen inmaculad a , ¿ c u á n inmaculad o c o m p a r e c e r é ante vuestra p r e -sencia?

Las lágrimas son mi sustento dia y noche; y sin cesar r e p i t o , ¿en dónde está la I n m a c u l a -da m i a ?

¿ Dónde está la hermosísima de la más p u r a belleza, el alimento inmaculado que salió del paraíso?

Me acercaré con júbilo á las aguas de la s a -lud ; á las aguas vivas que salieron de la fuente del Salvador.

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— 81 —

Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó i n m a c u l a d a á M a r í a , por los s i -glos de los si-glos. A m é n .

ORACIÓN.

(80)

-— 82 -—

roríficos r e c u e r d o s , toda la dulzura de la'divin a misericordia. E la'divin vos la complaciela'divinte b o la'divin -d i-d -de una a l m a p u r a , en vos el tierno amor de u n corazón i n m a c u l a d o , en v o s , el amable poder de la Madre sin mancilla de un Dios... C u á n t a s veces en la soledad de mi espíritu con-c e n t r o mi pensamiento en v o s , y siento reem-plazarse toda aflicción t e r r e n a , todo gozo del t i e m p o , por una emanación del p a r a í s o . . . e m a -nación dulcísima, que difundiéndose con vues-t r a i m a g e n , parece que quiero decirme : yo vues-te lleno de delicias el camino del cielo. | A h , cuán-do os v e r é ! . . .

(81)

1 1 .

E L RIACHUELO DEL P A R A Í S O .

Qui intlc dividílur in qualuor enfila. (Gen.: II , 19.)

(82)

— 84 —

Virgen inmaculada p a r a el m u n d o redimido. ¿ Q u é cosa es una a l m a , sin el riego de la d e -voción de M a r í a , m a s q u e un estéril desierto de virtud? De ella, arroyuelo de a g u a i n m e n -sa (1), c o m o la llama el Espíritu S a n t o , se di-funde i n c e s a n t e m e n t e esa plenitud de gracia, por la que fué bendita entre todas las mujeres. De ella, pura y prudentísima Virgen ; de ella, espejo de j u s t i c i a ; de olla, preconizada como t o r r e de D a v i d , p r o c e d e n las cuatro virtudes c a r d i n a l e s , á m a n e r a de los c u a t r o rios q u e sa-lieron del manantial del paraíso (2). Si hay en el m u n d o u n a enseña que b a g a conocer al c r i s -tiano las impiedades del e r r o r , es precisamente esa i n m a c u l a d a que ha permanecido digna do tener p o r vestidura al s o l , la luna á sus pies, y a d o r n a r su cabeza con una c o r o n a de doce r e fulgentes estrellas (3). Si hay una m a n o s u b l i -me que realce nuestra fe, es la de esa Virgen

(1) Eccli.: x x i v , 4 1 .

(2) S. Agtist. (De Civil. Del: Lib. x i i i , Cap. xn.)

(83)

p u r í s i m a , q u e dice á los que la m i r a n : ¡ D i -chosos porque creísteis (1). Si hay u n o s labios que en el desvanecimiento de nuestra vida, hagan resonar en el corazón la voz de la e s p e r a n z a , son los de esa m a d r e a m o r o s a que e s -trecha entre sus brazos sin n i n g u n a m a n c h a al fruto bendito de sus e n t r a ñ a s (2). Si hay un ser h u m a n o que p r o c u r e hacer que penetre en nosotros la llama del divino a m o r , es esa V i r -gen colmada de s u p r e m a s delicias; esa "Vir-gen que sacándonos del abismo de las tinieblas de la m u e r t e , nos guia por el camino de la luz á la mansión de la p a z , del consuelo y de la c a -ridad. E n una p a l a b r a , todo nos viene de ella, todo cuanto hay de bueno sobre u n a tierra r e dimida por un Dios S a l v a d o r , q u e quiso c o l o -car en ella todo el precio de su r e d e n c i ó n , p a r a que todos lo consiguiésemos p o r medio de una Virgen inmaculada (3).

(1) San Agustín. (Serm. XVIII, de Sanct.)

(2) San Lúeas. (Lili. X L V . )

(84)

— 80 —

C Á N T I C O »

Me alejaré del rio de Babilonia, que arrastra las aguas de la impiedad y de la abominación: r e c o r d a r é á la inmaculada María.

Y me sentaré en las orillas b a ñ a d a s con el llanto de las generaciones que fueron, de las generaciones que pecaron y nos dejaron la h e -r e n c i a de su culpa.

R o m p e r é las liras y demás instrumentos que u s a r o n nuestros abuelos en la era del dolor, y e n t o n a r é las canciones de la Virgen de Sion.

¿Y cómo no he de c a n t a r las canciones de M a r i a , de la que llevó en su seno el precio do mi rescate ?

M a r í a , te bendigo en todo t i e m p o ; las a l a banzas de María se hallarán siempre en mis l a -bios.

Mi alma se gloriará de continuo en la Virgen i n m a c u l a d a , p o r q u e Dios la i n u n d a de las e m a -naciones de su g r a c i a .

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— 8 7 —

P a r a lavar la inmundicia del culpable c o n -trito con el bálsamo de la reconciliación divi-n a , codivi-n el a m o r de la Aladre de udivi-n Dios.

P a r a volver á abrazar al extraviado que a b a n -donó la casa p a t e r n a , y vuelve confuso á ella, para darle el ósculo de la fortaleza y de la paz. Gloria al P a d r e , al Hijo y al Espíritu S a n t o , que preservó inmaculada á M a r í a , por los s i -glos de los si-glos. A m é n .

OttACION.

(86)

8S

-so y b e n i g n o , mi alma goza la suavísima con-5 fortacion de la e s p e r a n z a , y en medio del más dulce de los consuelos me a b a n d o n o en v u e s -tros brazos misericordiosos para recibir vuestras bendiciones. Mi corazón sin v o s , ob M a -r í a , es como una tie-r-ra esté-ril, que no p-roduce fruto a l g u n o ; m a s cuando me bailo en vuestra p r e s e n c i a , entonces las virtudes más olvidadas y a b a n d o n a d a s por el incentivo de las pasiones me salen al e n c u e n t r o b r i n d á n d o m e con un esplendor e n t e r a m e n t e n u e v o , e n t e r a m e n t e s u a -ve y a t r a c t i v o ; entonces es c u a n d o mi á n i m o siente en u n a n u e v a serie de tendencias d e s p u n t a r , a u n q u e á posar s u y o , u n a vida de e s -píritu n u e v o , una vida m á s conforme á vuestro r e c u e r d o , á vuestro ejemplo y á vuestros d e -seos. A h í inmaculada M a r í a , vos sois la que m e la i n s p i r á i s , bendiciéndome con las e m a -naciones de la g r a c i a , y haciendo caer sobro mi el rocío del cielo.

(87)

SO-I S .

L A CREACIÓN D E L A INMACULADA.

El adiflcavit Domitxts Deus eostam, quam tuleral de Admn, tn niuherem.

{Gen.: n , 22.)

(88)

para d a r complemento á la r e d e n c i ó n , c o m o ha-bía hecho o t r a cosa semejante con respecto a la creación. Dios formó al primer h o m b r e de una tierra v i r g e n ; 'j hó ahí que ese mismo Dios e s -coge u n a virgen p a r a formar el cuerpo en que debia ocultar ó e n c e r r a r sus divinos rayos. H a -bía dado al p r i m e r h o m b r e una c o m p a ñ e r a en la t e r r e n a misión de poblar la t i e r r a ; y como si su omnipotencia no le bastase para salvar mil m u n d o s , elige para sí mismo una c o m p a ñ e r a en la celeste misión de redimir la h u m a n i d a d . Una inmaculada e r a la única esposa digna de Adán i n o c e n t e : María preservada inmaculada por los méritos del Redentor, salió (1) en toda su e s p i -ritual belleza de la costilla de este segundo A d á n , cuando dormía el plácido sueño de la resurrección. E v a e r a e n t e r a m e n t e á imagen y semejanza de A d á n , y María fué formada á imagen y semejanza de Jesucristo. Único bajo todos conceptos fué aquel Hijo unigénito, único

(89)

P l

Dios, único HombreDios, y única p o r toaos l a -dos será é n t r e l a s d e m á s criaturas esa bienaven-turada María, única Madre i n m a c u l a d a , única Madre Virgen, única Madre de un Dios. Si J e -sús es la fuente, la plenitud y el modelo de la s a n t i d a d , María será su imagen más perfecta, su expresión m á s fiel. Si J e s ú s , sometiéndose á las enfermedades de la h u m a n a naturaleza p e r maneció siempre separado de la masa c o r r o m -pida de los p e c a d o r e s , y libre del imperio del infierno, M a r í a , participando de ese singular privilegio, que no puede dividir sino con Dios, q u e b r a n t a r á la cabeza de la infernal serpiente. Si Jesús se halla exento de toda m a n c h a por una consecuencia de su divina n a t u r a l e z a , Ma-r í a , poMa-r un efecto de la g Ma-r a c i a , p o d Ma-r á deciMa-r al mundo asombrado lo q u e el Salvador dijo una vez de sí m i s m o : ¿quién de vosotros me r e p r e n -derá de pecado (1)?

(90)

C Á N T I C O .

Cantad á María un cántico n u e v o : todos los ángulos de la tierra canten á la Virgen i n m a -culada.

Cantad á María y bendecid su santo n o m b r e ; anunciadla de continuo como la a u r o r a de n u e s -tra salvación.

Celebrad e n t r e las gentes su g l o r i a , y sus maravillas e n t r e todos los pueblos.

P o r q u e el Dios terrible vistió el traje de la p a z , y en la t e r n u r a del a m o r la crió i n m a c u -lada en lo e t e r n o .

Puso gloria y esplendor sobre su r o s t r o ; s a n tidad y magnificencia, c o m o c o r o n a de su c a -beza i n o c e n t e .

A su aparición se regocijó toda la t i e r r a ; y las naciones atónitas se p r e g u n t a r o n : ¿es esta la que sube del desierto esparciendo delicias, como una esposa a d o r n a d a para el tálamo di-vino?

(91)

O D

-ORACIÓN.

Oh María! lirio inmaculado de celestial p u -reza, ¡ cuan g r a n d e es mi confusión al hallar-me delante de v o s , t a n pobre de g r a c i a y de virtudes! Si vos podéis llamar al cielo y á la tier-ra á q u e atestiguan vuesttier-ra i n o c e n c i a , el cielo y la tierra son testigos de mis c u l p a s ! Sí, en el largo trascurso de tiempo q u e , comenzando en vuestra b i e n a v e n t u r a d a c o n c e p c i ó n , se dilató b á s t a l o último de vuestra v i d a , no h u b o un solo momento en que la m á s m í n i m a culpa v i -niese á t u r b a r vuestro inmaculado s e m b l a n t e , a y ! ¿ c u á n d o me será á mi dado e n c o n t r a r un solo instante de mi vida que no h a y a sido m a n -chado con alguna infidelidad? ¿Si vos fuisteis la imagen más bella de la santidad de vuestro H i j o , cuándo h e p r o c u r a d o yo a s e m e j a r m e á ese Redentor que me invita de continuo á i m i

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celestiales; v o s , á quien un Rijo divino lia ele-gido para ser coredentora con É l , á quien ha criado para que formase las delicias de su bond a bond , y para bondifunbondir por vuestro mebondio los s a -ludables efectos de su m i s e r i c o r d i a , haced que caigan sobre todas las potencias de mi corazón, para que imitando desde aquí en adelante á vuestro amabilísimo Hijo, pueda hacerme m e -nos indigno de ser colocado en el n ú m e r o de sus m á s apasionados siervos,

Tres Ave Marías.

1 3 .

L A P A T R I A DE LA INMACULADA.

El possuit stellas iu firmamento cali, ut lucerenl super lerram.

{Gen.: i , 17.)

(93)
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— 9b —

las de esos mismos á n g e l e s , que Dios lia c r i a -do c o m o los seres m á s sublimes p a r a la perfec-ción del universo ( 1 ) ; cuando pienso que es la patria de la que concibió al Criador de la infi-nita falange de los soles; la p a t r i a de esa Reina de los cielos, q u e fué condecorada con todas las gracias y los dones que pueden a d o r n a r ala única Esposa y Madre de un Dios, todo el e n c a n to de la grandeza de la estrellada esfera d e s a p a -rece ante mi vista, mi corazón experimenta un contento desconocido hasta e n t o n c e s , y m e g l o -rio de h a b e r nacido en la t i e r r a , en la patria de la i n m a c u l a d a María. P e q u e ñ a es nuestra m o r a d a , pero bastante s u b l i m e , por haber salido en ella á luz aquella cuyas grandezas b a s tan p a r a ilustrar mil m u n d o s , y cuya h e r m o -sura a d m i r a n el s o l , la luna y las estrellas (2). No son las grandezas de un o r g u l l o , que so atreve á a l a r g a r la m a n o al fruto v e d a d o , d e

-(1) San Epif. (Oral, de Laúd. B. M.)

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