5 EDICIONES DE LAS JORNADAS DE TEATRO Y FEMINISMOS
Uno de los asuntos más interesantes que acarreamos las mujeres (cis, trans, intersexuales…) en nuestro devenir social, es ese «súper poder» que nos es concedido al nacer: La invisibilidad. Aunque percibimos su existencia desde la más tierna infancia, ya sabemos que la condición de súper héroe –lo sabemos por esos viajes heroicos masculinos tan bien contados en el imaginario colectivo y visual– es difícil. Aprender a ma-nejar las propias rarezas, esas condiciones que les hacen excepcionales, es tarea de una vida. Acarrea torpezas, sensaciones de desarraigo, aje-nidad, incomprensión y aislamiento, que, en el caso de los súper héroes, tiene la feliz solución de aprender a conducirse y aprender que en reali-dad lo que les hacía sentirse fuera de la tónica eran rasgos superiores al resto. El problema que tenemos nosotras, tiene que ver con que nuestro súper poder es el que conceden al antagonista del súper héroe, es decir, al villano o villana. Qué hacer con esta rareza que nunca nos conduce al descanso. Esta rareza que nos mantiene en la periferia, en lo raro, en lo no deseable, en lo que nunca ocupa el lugar central ni el protagonismo. Esta rareza nuestra, adquirida de manera congénita, conlleva unos efec-tos más adversos aún, porque lo que no se ve, parece que no existe. Nadie podría decir que hemos estado en un lugar si nadie nos ha visto. Si todos dicen que no nos han visto. Si todos juran que no nos han visto. Si los libros dicen que no nos han visto. Si los jueces dicen que no nos han visto. Si la medicina, la religión, la Historia dicen que no nos han visto. ¿Nos quieren hacer creer que nunca estuvimos allí?
Crónica
se convierte en algo tan concreto, tangible, esperanzador, abundante, y nutritivo, que parece que siempre hubiera estado allí. Esto podría su-ceder en cualquier escenario más o menos hostil a lo periférico. Crear lugares de encuentro desde la falta de pertenencia parece algo común a cualquier colectivo que sufre algún vector de opresión. El factor dife-renciador en este caso, es que este lugar generador parte de este sector de villanas invisibles. Y sucede una suerte de identificación natural por-que las invisibles se sienten en casa cuando se encuentran con sus pares. Y se sientan, y se cuentan, e intercambian, y se reflejan. Y al reflejarse se dan cuenta de que no son invisibles.
Esto, que podría ser la génesis de infinidad de cosas, da cuenta de la recepción de las primeras Jornadas de Teatro y Feminismos en la RESAD. De manera experimental (suponemos, al principio) e inten-tando encontrar una manera respetuosa, un ámbito feliz y acogedor para tod@s l@s que se quisieran acercar, arrancaron estos encuentros, concebidos por Alicia Blas Brunel y Ana Contreras Elvira. En un pri-mer momento, según cuentan, imaginaron cómo hacer visible la labor de tantísimas mujeres creadoras de las artes escénicas ante la falta de refe-rentes que registraron en su alumnado. Y, como motor inicial, extraer la presencia de tantas mujeres imprescindibles del mero ámbito académico, deslocalizando así su presencia y pudiendo concederles un espacio más amplio de un calado distinto y quizá más raro.
Las Jornadas tienen componente que las identifica y las distingue: Su heterogeneidad. La pluralidad de invitados, ponentes, talleres, char-las, puestas en escena, performances, intervenciones… Conforman un posicionamiento en sí mismo, que tiene que ver con la noción de la inclu-sión, del hacerse eco y crear red, de conformar una imagen resonadora de distintos feminismos y voces.
de diferentes ángulos de visión del mundo, desde distintas disciplinas, así como desde distintos enfoques.
En estas primeras jornadas ya existió el formato mesa redonda que es tan interesante en cada edición, en el que se presentó el Grupo de Investigación de Teatro y Feminismo de la RESAD con Agustina de Aragón, Alicia Blas, Ana Contreras, Vero Clausich, Cynthia Miranda, Fuensanta Morales y Beatriz Santiago. Fernando Doménech e Itziar Pascual hablaron sobre los estudios de género en la RESAD y como moderadora asistió Margarita Piñero.
Esa primera sesión culminó con la representación del espectáculo
Exhumación. Materia cruda, escrito y dirigido por Mercedes Herrero, en el aula 2.13 de la RESAD, ante la intensa recepción del público.
El día 14 arrancó con las ponencias propuestas por Cristina Bravo
La dramaturgia de Mariana Percovich: una escritura feminista para la escena y por Julio Checa El teatro obstinado de Carlota O’Neill, en las que arrojaron luz sobre la obra de estas dos autoras y sus biografías, de enorme in-terés. Después Pura Fernández (CSIC) habló sobre Autoras, autonomía y autoridad o cómo dominar la escena desde la periferia cultural en el siglo XIX.
El estupendo broche de estas primeras jornadas fue la representación en la Sala Valle-Inclán de la RESAD de El coloquio de las perras, obra de creación colectiva dirigida por Beatriz Santiago, Cynthia Miranda y Adrián Silvestre.
Las segundas jornadas transcurrieron el 3, 4 y 5 de marzo de 2015 y arrancaron con la ponencia Asociacionismo cultural y acción de mujeres de Itziar Pascual. Después, continuó Marta Vergonyos con Entre pucheros anda el arte… o cómo de lo cotidiano nace lo poético y de lo personal lo político.
Laura Corcuera hizo una interesante propuesta llamada La esencia revo-lucionaria de la performance.
La sesión del día 4 empezó con una ponencia de Lola Fernández de Sevilla llamada ¿Tiene sexo la tragedia? Géneros y arquetipos en la tragedia. A la que siguió Los mitos de Mignon y de Manon en la ópera romántica: el punto de vista exclusivamente masculino en la creación de los personajes femeninos a cargo de Raúl Arbeloa y concluyó con Antonio Ballesteros sobre La violencia de género en Shakespeare.
El día 5 Marina Santo habló de El cuerpo femenino como discurso: expe-riencias en danza y fotografía, y Susana Blas y Antonio Fernández Alvira hablaron De valores y mentiras: Nuevas masculinidades y feminismo en el arte.
Crónica
se pudo asistir a la mesa redonda con Luz Martínez Ten y Purificación Paniagua, acerca del documental.
Las terceras jornadas tuvieron lugar durante los días 2 y 3 de marzo de 2016, arrancando con la ponencia de Beatriz Gimeno Estudios femi-nistas: Una reflexión,a la que siguió la charla entre Susana Blas y Diana Larrea titulada Madriguera de observación: Arte público, esfera privada y femi-nismos.
El 3 de marzo empezó con una primera mesa con la ponencia Ana María Caro Mallén: Dramaturga en el Teatro Áureo a cargo de Juana Esca-bias y continuó con Fran Núñez y su Propuesta metodológica para el análisis del sistema escénico desde una perspectiva de género, quién, qué y cuánto. En la segunda mesa Sandra Dominique habló sobre Roles femeninos en el teatro español del XXI. Violencias, ausencias y presencias y en la sesión de tarde, Esther Merino habló de La mujer en la escenografía barroca, Nieves Mateo sobre Maestras y actrices del Teatro Español en el siglo XX y Pedro Víllora sobre Insolación, de Pardo Bazán.
Las cuartas jornadas, transcurrieron los días 14 y 15 de febrero de 2017, acogiendo la performance de apertura de las mismas J’e une orange. Je me la pele. Je me la mange, creación colectiva de Beatriz Santiago y Marta Vergonyós, con la intervención del laboratorio teatral Cómo me pone una lavadora que se desarrolló en el hall de la RESAD. La sesión de inauguración corrió a cargo de Alicia Blas y Ana Contreras con los in-vitados José Romera Castillo que presentaron las jornadas y la primera mesa de intervención con Francisco Gutiérrez Carbajo que presentó El tratamiento de la enfermedad por algunas dramaturgas actuales, Raquel García-Pascual que expuso su Ampliación del canon dramático actual: Las creado-ras escénicas en las aulas, y María Victoria Curto leyó la ponencia escrita junto a Rebeca Sanmartín La teatralidad de las mujeres visionarias (1480-1540): trance, diálogos, música y canto. En una segunda mesa intervinieron Benjamín Jiménez de la Hoz con su comunicación Mujeres en armas: Más allá de una iconografía cool; Nieves Rodríguez Rodríguez con El teatro con María Zambrano: Sueños y esperanzas; Gorka Martín y Roberto Rojas con
Trabajo con la adolescencia de la Fundación Lidia Cacho. A continuación, se presentó el libro Vida y obra de Ana María Caro Mallén de Torres de Juana Escabias, y Un canto a María Zambrano de vari@s autor@s, editado por Nieves Rodríguez Rodríguez.
y a continuación Aida Sánchez de Serdio Políticas relacionales feministas en las artes visuales. Después tuvo lugar la conversación entre Susana Blas y Andrés Senra Acciones outsider: jugando a subvertir la norma.
La intervención de la tarde, arrancó con la proyección del documen-tal Con la cuchara en el bolsillo (el invierno de nuestro descontento) de Iván Cer-dán y Benjamín Jiménez de la Hoz a la que siguió la mesa redonda con Iván Cerdán, Benjamín Jiménez de la Hoz, Ana Kuntzelman, Jana Pa-checo y Clemente García, moderados por Itziar Pascual. Acto seguido sucedió la representación teatral En Clownstrucción, de la compañía De-gustando Placeres, y la clausura a cargo de Nieves Mateo y José Ramón Arredondo.
En cuanto a las quintas jornadas, que tuvieron como lema el intere-sante «Colaboración, autoría y canon» y transcurrieron durante los días 12, 13 y 14 de febrero de 2018 en la RESAD, son objeto de la siguiente crónica, por lo tanto, a ella remito al lector.
Las jornadas pues, continúan su andadura generando un ámbito de reflexión, de contaminación entre hermanas, de aprendizaje y conexión, de intercambio de terminología y reciclaje de ideologías. Un espacio para la interpelación, el aprendizaje, la sorpresa, el acopio de materiales, la unión de fuerzas artísticas, académicas, la exploración de lo descono-cido… Y, sobre todo, la sororidad.
Seguimos esperando más ediciones, con más y más intercambio, ya de manera necesaria, como un encuentro intenso y nutritivo que consta de un espectro de ópticas plurales que hacen del mundo un lugar más feminista y más esperanzador.