.loc,nu1/ of th,• E11mp,·a11 Sodt•/\· of Wom,•11 111 Tlwolo111rnl Rc.«·arc/¡ 28 (2020) 65-84. doi: I0.2143/ESWTR.28.(U2HM482
©2020 by Joumal of lhe European Sockly of Women in Theological Research. Ali righls reserwd.
Silvia Martínez Cano
Claves teológicas para la construcción de un imaginario
a favor del reconocimiento del otro
Resumen
Las migraciones. la cris1, ecológica y las consecuencias del ;1stema económico neo liberal �on en la actualidad tres urgencias planetarias. Para dar respue,ta a estas urgencias, este texto pretende profundiLar en el imaginario cultural que la, socieda
des aportan sobre la in/visibililación de la; persona!,, en función de su rala y género, y. de esta manera, analuar cómo son nuestro; imaginario; teológico\ acerca del diferenle. En este sentido. una revi�1ón de la noción de ,mago Dei puede tra,tocar el imaginario patriarcal que afecta a la relación entre Dio; y la persona. y las conse cuencia; que tiene esto en el ecosistema �ocia[ macroplanetario. El texto ,e pregunta ,obre la posibilidad de ;ituar el cuerpo violentado de ]a!, mujere; migrante; como lugar teológico para poder reelaborar la nocion de imago De, a la luz de una ontolo gía relacional que permita encontrarse y reconocer al otro-otra como hermana hermano e hijo-hija de Dms.
Palabras clave: migración; antropología teológica; imago Dei; muJerc, migrante\.
Abstract
MigratJon, the ecological crisi;, and the con;equences of the neoliberal economic sys tem are currently three planetary emergencies. In response to these emergencies, this text seeks to delve into the social imaginary that societies provide on the in/visibility of people, depending on their race and gender, and in this way, analyze how our theo logical imaginary about the differcnt is. In this sense a review of the notion of imago Dei can disrupt the patriarchal imaginary affecting thc rclationship between God and the individual, and its consequences in the macro-planetary ecosystem. The text won ders about the possibility of placing the abused bodies of migran! womcn as a theo logical /om.1· to reproduce the notion of imago Dei illuminated by a relational ontology that enables them to find themselves and recognize the other as sister-brother and son-daughter of God.
Keywords: migration; theological anthropology; imago Dei; migrant women.
Slil'la Martí11ez Ca110
Cien•,·., teolóxicas pura la romt1w·citl11 de 1111 i111agi11arto afaw,r del re1·muJ<·ú11ie11w del o/ro Zusammenfassung
Migration, die okologische Krise und die Konsequenzen des neoliberalen Wirts chafts-systems sind gegenwartig drei globale Notlagen. Als Antwort auf diese Notlagen will dieser Text die kulturelle Imagination vertiefen, die Gesellschaften über die Un-/Sicht barkeit von Menschen, abhangig von ihrer Rasse und ihrem Geschlecht. bereitstellen.
und auf diese Weise analysieren, was unsere theologischen Jmaginationen über die
Unterschiede sind. In diesem Sinn kann eine Revision des Begriffs der imago Dei die patriarchalische Imagination, die die Beziehung zwischen Gotl und der Person betrifft, und die Folgen, die das für das makroplanetarische soziale Ókosystem hat, storen. Der Text fragt nach der Méiglichkeit, den verletzten Korper der Migrantinnen als theologi schen Ort zu positionieren. um den Begriff der inra¡,:o Dei im Licht einer relationalen Ontologie neu zu formulieren, die es erlaubt, einander zu begegnen und die andere/den anderen als Schwester/Bruder und Sohn/fochter Golles anzuerkennen.
Schlagworter: Migration; theologische Anthropologie: imago Dei; Migrantinnen.
La noción de
imago Dei
en el contexto de tres urgencias planetarias
Tres son, hoy, l
as
urgenci
as plan
et
ari
as
al
as q
ue dar resp
uesta: las migra
ciones, l
acrisis
ecológic
ay
el devor
ador sist
ema
económico n
eoliberal. Unas
urgenci
as q
ue obligan a t
en
er en c
uent
alos múltiples f
actores q
ueprovoc
an
crisis continu
adas
en los sist
em
as social
es y económicos q
ue inci
den sobr
el
as
al
ud del planeta. No son c
ualquier cosa, son c
uestion
es d
eprimer
alín
ea
q
ue meditar y resolver. Una secuencia d
el
apelícul
a Children of Mend
el
director Alfonso Cu
arón (Hijos de los hombres,
2006)
1p
uedes
ervirnos p
ara
vis
ualizar s
uprofunda rel
ación y su
extrema nec
esidad de r
esol
ución. La
pelíc
ula
describe una distopí
aen
un tiempo fut
uro no m
uy lejano ( ¡ 2027 ! ),
en la que el plan
eta vive en el c
aos y solo una zona geográfica m
uy peq
ueña,
prot
egida por
un gran muro, manti
en
elos privilegios de las socied
ades d
el
bi
en
estar. Pero s
eenfrenta
al probl
em
ade qu
eno nacen bebés, y l
asoci
edad
está advocad
a ala
extinción. La
esc
ena que h
eel
egido para visualiz
ar
esta
probl
emática
es aq
uella en l
aq
ue el prot
agonist
a, Th
eo, acomp
añaa un
amuj
er afric
ana, Kee, qu
emilagrosament
eestá embaraz
ada,
através
dela
frontera, en
un
ambi
ent
ede viol
enci
ad
escontrol
ada,
donde l
as p
ersonas
q
uepr
et
end
en pas
ar la fronter
ason maltr
atadas y as
esinadas. Todo el entorno
está arr
asado. q
uem
ado, contamin
ado. No hay color ni
aleg
ría. Todo es
Entrevista a Alfonso Cuarón por Annie Wagner el 28 de diciembre de 2006.
"Politics, Bible Stories, and Hope. An lnterview with Alfonso Cuarón .. , en The S1m11ger.
Disponible en https:1/ www .thestranger.com/seattle/Content'! oid= 128363, 19 marzo 2020.
S1lv1u Martí11e. Cmw Clai·es teológicas para la ,omtr11<T1ti11 de 1111 1111agmano a fal'or del reco11ocir111e111CJ del otro
violencia y osc
uri
da
d, gritos, !>
ufrimiento. Th
eo, m
uy significativam
ent
e,
atr
avi
esa la fronter
asin zapatos, símbolo de absoluta pr
ec
ari
edad en el
mundo d
elos humanos.
A trece
años de esta profética pelíc
ul
acon tint
es clar
ament
ecristianos hoy,
v
emos
escenas similar
es: la
ac
umulación
de refugiados
en Turquía y Greci
a,
y las condicion
es
en
esos c
amp
amentos de refugi
ados, sin saber qué sucederá
los días v
enideros; la frontera d
el M
edit
erráneo y los mil
es de mu
ertos qu
ep
uebl
an sus fondos marinos;
el ascenso de la extr
ema d
erecha
en distintas
part
es d
el mundo y s
usoberbio desint
erés por lo que s
ucede (una muestra es
las d
eclaraciones d
eBolsonaro acerca de los incendios del Am
azonas o el
desprecio del p
artido político español Vox por l
as víctimas d
ela viol
enci
amachista especialmente las muj
er
es
extranj
eras); la gu
erra d
eSiria inconcl
usa
y de la que ya n
adie h
abla;
el Est
ado fallido de G
uatem
ala y la viol
encia
extrem
aqu
es
e extiend
epor todo Centroamérica; las sep
ar
acion
es d
elos ni
ños
de sus familias en la frontera de México y las condicion
es d
esu d
et
ención ...
Como t
eólog
ay como m
adr
ed
ecuatro hijos,
estas imág
en
es me h
ac
en pensar,
sintiendo m
ucho dolor, q
uenos aproximamos rápidamente a
un contexto simi
lar al d
ela pelíc
ula.
Q
uisi
er
ahacer surgir con l
alectur
ad
e est
et
exto varias pr
eg
untas al r
especto
d
e est
as urg
encias plan
etarias, pero
especialm
ent
ec
entrad
as
en l
aprobl
emátic
ad
elos migrant
es, los d
esh
er
ed
ados y d
es
arraigados. Pr
et
endo profun
dizar
en
el im
agin
ario cult
ural que las socied
ades
aport
an sobre la in/visibilización de
l
as person
as, en función d
es
uraz
ay gén
ero, y
deesta m
an
era, analizar cómo
son nuestros imagin
arios teológicos (y por lo tanto, nu
estros l
eng
uaj
es)
acerca
d
el difer
ent
e. Consid
ero,
a
priori,si ya
estamos
en est
asitu
ación, q
ue estos
im
aginarios h
an d
es
er r
eeduc
ados, reevangelizados. L
adificult
adde est
are
e
d
ucación está en la compl
ejid
ad de los factor
es en los qu
es
ealoj
a el imagi
nario cultural. Ten
er en cuent
aa l
av
ez la crisb ecológica, los movimi
entos
migratorios causados por difer
ent
es motivos -hambre, g
uerra, etc. - y la com
pl
ejidad d
el
aproducción d
ec
ultura a tr
avés del mundo virt
ual y cons
umista
es franc
amente difícil, y más c
uan
do estamos en
una situ
ación de fragm
ent
a
ción absolutam
ent
e extr
ema d
ela vi
da.
La int
erpr
etación bíblic
ad
ela r
elación
entr
es
er h
umano y r
esto d
ela
cre
ación no solo ha ignor
ado la
evol
ución, sino que ha posicion
ado
al ser
humano fuera de la creación, objetivándola como un obj
eto de u!>O y disfrute
más d
entro del mod
elo consumist
ah
et
eropatri
arcal d
ela modernidad. Esto
�
upon
equ
etodo aquello qu
e exc
ed
elos márg
en
es d
ela d
efinición d
es
er
hum
ano dentro del pr
esupuesto neoliberal-h
eteropatri
acal, q
ueda, en esta
S1/i,a M11rtí11e: Cmw
Claves teoloxU'as puru /u 1 011s11w cio11 de 1111 1111uxi1wrio u flll'or del l"('co11m·1111ie1110 del otro
--
--
--
--
-- --
--
--
--
--
--bip
olari
da
d, automaticamente desplaza
do en
el lado
dela
naturaleza, es decir
objetiva
doy expuest
oa su us
oy abus
o. Así suc
ede c
on la natural
eza, p
erotambié
ncon los migrant
es e
ngeneral y, en concr
et
o, c
on l
os cuerp
os
de las
mujeres cuan
do s
e exponen y se usan en las re
des r
eales y virtuales c
omo
objet
os
de c
onsumo. Es pr
eocupante la situación
de las muje
res. Ellas s
on
las que han salid
o, des
de su piel in
dígena, a
defen
der el Amazonas, son las
qu
ecruzan con su!> hijos las fronteras esquivando la muerte, s
onlas que s
ev
enden
en los anunci
os
de prostitució
npara pagar d
eu
das o las que son
utiliza
das c
om
ovasijas calie
ntes cua
ndo se p
onen sus vi
entres al servicio
dela venta
de bebés.Para ab
ordar las urgencias humanas del hoy, necesito acu
dira la
compren-sión de la creación
de forma h
olística, evitan
dolos binomios ser human
o-na
turaleza que des
equilibran la creación de Dios. Preten
dorevisar br
evemente
algunas clav
es
de la antropología teológica
des
de
el marco
de las u
rgencias
planetarias n
ombra
das, para p
oder trazar una herramienta t
eológica que se
exprese e
ntérmin
os de liberación y sanación. Si atendemos a la
dinámica
int
erna
de la creació
n, est
oes, a su capaci
dad de ev
olucionar a m
edida que
la etapa cr
eativa ant
erior lo permite, p
od
emos c
ompren
der mej
or alguna
s delas caract
erísticas antr
opológicas del ser human
o: v
olunta
d, inter
dep
enden
cia, responsabili
da
d, s
olidari
da
d. El text
o de Gn l n
os habla
deest
os pas
os,
des
de la metáfora
de la tensión
dinámica
de la separación: sin la luz-tinieblas
nohabría tiempo, sin la separación
de las aguas no habría ti
erra (l
oseco),
sin la tier
ra no habría vi
da v
egetal, sin ella no habría vi
da animal ni vida
humana. Di
os no c
ontr
ola est
eproceso, sino que es la pr
opia creación la qu
efluye para
desarrollarse c
on sus propias normas. Es autónoma. El t
ext
otam
bién n
os
dice que la libertad humana interferirá e
n este fluir de la cr
eación
2,p
or l
oque en ella,
de forma natural, se trazan interdependencias entr
esus
criaturas.
Sin embarg
o, una intervención que vulnere las propias nonnas autónomas
de la creación da lugar a una
des-creación (o destrucción). Es decir, los p
ropiosmitos de Gn 3 (la vi
olencia y la muerte repr
ese
ntada por Caín y Abe\) y Gn 7y 12 (la
destrucción d
e toda la creación representada en
el diluvi
o y en la torre de Babel) nos advierten
de las c
onsecuencias de la libertad-responsabilidad desvi
nculada de la inter
depen
dencia-soli
daridad.
--Mercedes Navarro .. A imagen y semejanza divinas. Mujer y varón en Gn 1-3 como sislema abierto", en Mercedes Navarro e lrrntraud Fischer (eds.). La Torah (LBLM 1) (Verbo Divino; Estella 2U 10). 209-262.
68
S1frw M11rtí11ez Cano Cltll'es reo/óxicus para lu c,mstrucdó11 de 1tll lfl1U!/Íll11rio a fi11·or del re1v11ocrn11ento e/(/ or1<>
Cuando la he
rmenéutica bíblica no
es capaz
de superar las claves de lo que
Schüssler Fiore
nza llama "kyriarcad
o"\ entonces, e
l mandato de d
ominar la
tierra se c
ompre
n
decomo
una t
ensión dinámica en desiguald
ad, si
nte
ner en
cu
enta que el ser humano e
s un microc
osmos que participa de
la armonía y
desarmonía de la creación. El imaginario patriarcal d
e Dios que l
erepresenta
como aut
oritario, jerárquico, impasible afecta a la dinámica y d
esequilibra la
tensión, subo
rdinando la naturaleza al ser humano
, la mujer al h
ombre. Así, la
imagen d
e Dio
s afecta
directamente a la definición de persona d
esde los tér
mino
s
de poder y perfección. Se e
s imagen d
eDios cuan
doexiste una simili
tud con la imagen d
e Dios autoritaria, jerarquizada y racio
nal, p
or lotanto, si
se es varón, se
tiene po
der y se ej
erce s
obre otras personas y so
bre la natura
leza
4. Las j
erarquías de
poder son poseíd
as por los varones mayoritariamente
de raza blanca. Los hombres y mujeres racializado
s asumen
su c
on
dición de
subalter
no
s y por lo tanto d
e dominados. como
Dio
s d
omin
a la cre
ación. Esta
narrativa kyriarcal de percibir la realidad
inte
ri
oriza esta relación desigual y
l
os subalte
nos se convierten e
n age
ntes y víctimas a la vez de su propia domi
nación
. De esta manera, la compren
sión de
imago Dei
queda también jerarqui
zada, categ
orizando
quién s
easeme
ja más a Dios y quién no.
Desde algunas v
oc
es de la teolo
gía ecofeminista� se anima a la utilización
dela categoría d
e "extranjera"
(foreigner woman) com
o una estratificación de
imago Dd' unid
a a una segunda categ
oría, la "autonomía"
7
, para compren
der
la antropolo
gía t
eológica de
s
de un
a perspectiva más amplia. Las muje
re
s s
on
reducid
as en su seme
janza a Di
os po
r causa de su sexo
, en primera instancia,
pero también por su proced
encia (
etnia/raza). Est
osupo
ne una ma
rginalización
doble que se
convierte en estructural también en el imaginario teo
lógico.
Cuando las mujeres
dejan d
e ser imagen d
eDios en su ple
nitud
, pierden capa
cidad
de auto
nomía, pues que
dan sometidas a las relacio
nes desiguales del
imaginario
cristiano que las so
meten. La
relacionalidad
humana, base para
' Cf. Ehsabeth Schüssler Fiorenza, Cristología crítirnfemi11isru · Jesrís Hijo de Miriam. Proftr11 de la Sahid11ríu (Trona: Madrid 2000).
• Cf. Mary D.ily, Beyond God the Fatlrer Towcml u P/11/osoplry of Women 's liheratio11 (Beacon Press: Boston 1985).
' C/. Mary Judith Ress. "fapin1ualidad ecofeminis1a en América Latina", /111•estigacio11es Fe111 1-111stas J (2010), 111-124.
• J,met W. May, "Foreigners", en Rosem.iry Radford Ruether (ed.) Women Heali
11!( Eanlr: TlrirJ
World Wome11 on Ecologv. Femi11is111 w,d Relixwn (Orbis Books: Maryknoll 1996), 39-43.
lvone Gebara, umxi11xf01 R111111i11¡¡ Water: Ecofemi11i.m1 miel liheratimr (Augsburg Fonress:
Mmneapolis 1999). 71-73.
S,/\,a Marr111e- Cano
Cla\'e., 1eológ1cas para la e 01wruccró11 de 1111 imaxi1111rio a fa\'OI del recmrocin11e11to del otro
compr
ender l
atensión entre lo semej
ant
ey lo
difer
ente en l
aperson
a
, q
uedadañ
ada, pues el sistema kyri
arc
al control
ala
autonomí
a
y el cuerpo
de l
as
m
ujeres reduci
en
do su c
ap
acida
dde
decisión, y por lo tanto su rel
a
cion
alid
ad,
e
n otr
os términos q
ue n
ose
an los permitidos por el im
agin
ario m
a
chist
a. La
a
uton
omía es libert
ad cre
ador
a, propia
de la
imago Dei.Las mujeres, despojadas de su libertad
creadora
Por otro l
ado, algun
as voc
es
de
lat
eologí
aposcolonial
ap
unt
an
a
la
dificult
adde compr
ender la
imago Deien términos sexu
ados. Si
imago Deies ser im
agen
de Crist
oen plenitud, y si esta im
agen se entiend
esexu
alizad
a
ment
e, el cu
erpo
d
elas mujeres, y especi
almente de las mujeres no blanc
a
s, no p
ue
de
aseme
j
arse al cuerpo d
eCrist
o, por l
oque l
as m
uj
eres n
os
o
n t
an im
agen de Di
os
como los hombresH. La feminidad queda
en
un seg
un
do pl
ano p
ara
alc
anzar l
a
plenit
ud hum
ana y, por tanto, la cristific
ación d
el
as muj
er
es es un
a
situación
in
alcanz
able. Por ell
o, por su lej
aní
a ala plenitud, l
as hace más vulnerables al
pec
ado y, en una perspectiva patriarc
al, sujetos
de pec
ad
op
or
su c
orp
oralidad.
L
aconv
ergenci
a entre las dos perspectivas te
ológic
as n
os hace preguntam
os
con qué cl
av
es responden
est
as t
eologí
as feministas p
ara fav
orecer un cambio
r
adic
al q
ue rompa l
aconc
epción
an
drocéntrica
de la
imago Dei.Ambas pers
pectiv
as conv
ergen en no renunci
ar a la corp
oralid
ad de las muj
eres p
a
ra r
ede
finir el concepto
de
imago Dei,p
ues rechaz
an re
ducir la semej
anz
a aDi
os al
puro intel
ecto y racion
ali
dad
9•Además, apuest
an p
or l
a·'rel
a
cionalida
d"
hum
an
acomo cl
av
ep
ara
un
a antropología t
eológic
ainclusiva. Esta rel
aciona
li
dad se expres
aen términos de solicitu
dh
acia l
a alt
eri
dad
, es decir, en rel
a
ciones de justici
ay c
omp
asión, como expresión
de la im
agen divina mostrada
en l
ahumanid
ad
1º.
Se
entenderí
ala
imago Deicom
ouna r
e
lacion
ali
dad cor
poral y dinámica, donde no se
ac
epta la legitim
ación
de un ejercicio jerárquico
y ab
usiv
ode l
acreación
de Dios. A
eso,
la teologí
aecof
eminista
añade otra
cl
av
eque pue
de
ayud
ar
aredirigir l
arel
acionalidad, est
aes, l
ar
econfigur
ación
de l
aperspectiva kyriocéntrica en
una perspectiva biocéntrica. Aquí tomarí
a
• Delores S. Williams, "A Womanist Perspective oí Sin ... en Emilie
M. Townes (ed.). A Tro11·
hl111g in M\' Sm,1: Wonumisc Perspecti1·e 011 El'il wrd S11rfferi111: (Orbis Books: Maryknoll.
1996). 110-149. aquí 146.
Mrchelle A. González. Cre<1da u imuxe11 de Dios: Arrtropolo¡¡ía
teo/á¡¡ica feme11i11a (Mensa·
Jero: Brlbao 2006). 186.
1' Merey Amba Oduyoye. /11tmd1wi11¡¡ Áfrican Wome11's T/reo/o¡¡y
(Sheffield Academic Press:
Sheffield 2001 ). 76. Cf. Elizabeth A. J ohnson. /..u que es: el misterio de Dios e11 el
discurso
teo/o¡:ico femi11isur (Herder: Barcelona 2002).
Sih•ia Marrinez Cano Claves 1eológ1cas para la (·m1s1rn,·1 w11 de 1111 imaginario II j,11 or del re,·011ocimie1110 del otro
d
e ref
erencia la propuesta de Sally McFague de compr
end
er la creación com
o"cuerpo de Dios"
11para c
ompren
der la estrecha relación
einterd
ep
endencia
entr
es
er humano y naturaleza, pues Dios soMi
ene y alimenta
12tod
ala cr
eación
con su sobr
eabund
ant
eamor. La imago Dei se expresaría al estar en c
omunión
c
on todos los s
eres, criaturas d
eDios y desplazar al varón blanco del centr
oy
meta
de la cre
ación
1'.La imago Dei
situa a t
oda la humanida
den distint
os
niveles de r
elaci
ones solid
arias con las otras cri
aturas. Esto s
ería una mira
da
biocéntrica. L
a imago Dei capacitaal ser human
opar
arelaci
onarse c
on Dios
a través de su "c
uerpo". Por l
ot
anto, la corporalidad del ser h
umano, h
ombr
e omujer, y la b
ondad
del mismo (por ser imago Dei)
form
apart
ede las rela
ciones comp
asivas qu
epermiten la relación con Di
os
14•Una mirada bi
océn
trica de l
acreación
desplazaría la
ec
onomía ne
oliberal y el tecnop
atriarcalism
ohacia prácticas más ecodependientes, donde la r
elación con el otro (y forma
de vida) determina la toma d
e decisi
ones y l
aacción. La
encíclica L
audato Si,
apunta al "paradigma tecnocrático" como r
aíz h
umana
de la crisis ec
ológica
(LS 101-136). La
descentralización de l
ohumano h
acia una bi
odiv
ersidad
mayor haría pasar
de un m
odelo
de neg
ación de la vida, n
osolo de l
as perso
n
as, sino t
ambién
del ecosist
em
aglobal, a
un modelo
de vida comparti
da, ya
q
ue "ec
osist
em
anatural y el
ecosist
ema humano, son lo mismo y se d
egradan
juntos" (LS 17-6 I ).
Desde un modelo biocéntric
osolidari
o, la ins
ostenibilida
d del model
one
oliberal podría ser abo
rdada con categorías de justicia y solid
aridad qu
er
ec
onfigurab
an un orden pl
anetario
desd
e el protagonismo de los márg
enes
y no desde el abus
oy
dev
astación de los po
derosos. Los pl
ante
amientos de
la t
eología feminista p
oscolonial afirm
an que l
adescentralización de la
mirada bi
océntrica afect
an directamente
alos sistemas económicos y soci
a
les que utilizan la raza, el gén
ero, la sexualidad, la c
ap
acid
adintelect
ual, la
clase y la cap
acidad
económica como discurso inters
eccional para mantener
1 Cf. SJl!y McFague, Modelos ,le Dios Teología pam una era emláx1rn y lllll /eur (Sal Terrae: Sdntander 1994 ).
2 Gabriele Dietrich, "The world as 1he body oí God". en Rose Mary Radford Ruelher (ed.)
Wome11 Heal111x Earr/r. Thrid Worhl Women 011 Ecolo¡:y. Feminism a11d Reh¡¡w11 (Orbis Booh Maryknoll 1996). K2 9K. Jquí 97.
" GonzJlez. Creada a in"'xe11 d,· Dios. 190
14 Gonúlez. Creada u image11 d¡, Dios. 191. criando J Mary McClintock Fulkerson. "Conlesting
the Gendered Subject: A Feminist Account of the imago De,". en Rebecca Chopp y Sheila Greeve Davaney (eds.), Horiwms i11 Femmtsl Tlreoloxy: 1de11111y. Tmdi1w11 and Norm.t (For
tre�� Pre�s: Minneapolis 1997). 99 115. aquí 107.
S,11 w Mar1111c•: Cano
C�-�'�' a, pam la e onsll'lKC'IÓII de 1111 ima11111arw a f<ll'ol' del
renmoc-muento del otro
si�temas te
cno-patriarc
ales, incluso en
el ámbit
o religioso'\ Nuestras urgen
cias
-
migraciones, crisi�
ecológicay no
sostenibili
dad del sistema econó
mico
neoliberal-consecuen
cias visibles de estediscurso. están
profund
amente rela
cionadas, por la
complejid
ad rizomática de la cultura
actual.
Hablar de u
na es hablar de las otras. Tomarlas en cuenta nos obliga a
tener
presentes to
das las cate
gorías que
utiliza la teologíafemin
ista postcolonial
para rec
onstruir una comprensiónde la
imago Deicentrad
a en la relacion
alidad justa y c
ompasiva. La teólogaNamsoon
Kang
16
propone c
inco instrumentos para recon
figurar este d
iscurso te
o-antropológico: 1. deconstruir la
construcción
occidental de fijeza bin
aria; 2. descentrar el etnocentrismo, el
geocentrismo, el an
drocentrismo y el heterocentrismo; 3. proponer la hiper
sensibilidad ha
cia los marginados; 4. ser radical en la afirmación de l
osotros, a pesar de tod
o; 5. reh
abilitar a los colonizados/marginado
s/o
primidos
como imago Dei.
Aunque
to
dos e
stán presentes en este texto,
me
he ayudado
especialmente
de los tr
es últimos paradesarrollar el recorrido
desde "las
mujeres m
igrantes sonlugar
teológico" (segundo
apartad
o) hastala pr
opuesta de que "el re
conocimiento del otro como diferente" es u
na
clavepr
ofética
inel
udible de nuestros días.
Las mujeres migrantes como lugar
teológico
L
a urg
encia de re
co
nfigur
ar l
acomprens
iónd
eimago De
i, pas
apor una r
efor
m
ulación de l
os pu
ntos de partida de la
antropología te
ológica desvinc
ulándola
del ej
ercici
ojerárq
uico
del poder y de
la búsq
ued
ade l
ape
rfección. Las corrie
n
t
es teo
lógicas femi
nista� a las que he al
udid
oa
nt
eri
ormente hacen el esfuerz
o
de vi
sibilizar
otras narr
ativ
as q
uepuedan ser, como de
cía Elisabeth J
ohns
on,
"el
emento cogn
os
cit
ivo
11de la realidad y
del Mist
erio d
e
Di
os. En pal
abras de
lvone Gebara:
Lo que afinnamos como las verdades de la Teología son en verdad ex
periencias
diferentes, que algunos hicieron e intentaron expresar según su cultura y
sus viven
cias. Nosotros/as las repetimos como si fueran nuestras. pero, muchas veces, sin apropiamos de ellas. Las repetimos como una lección aprendida en la
escuela, o
'' Kwok Pu1-Lan. Pos1cofm1ial /ma¡¡i11a1io11 a11d Femi11is1 Theoloxy (Wcstrnínster John Knox
Press: Louisvílle 2005). 127-128.
•• Narnsoon Kang. "Teología desde un espacio de intersección del po
scoloniamismo". Ccmci/i11m
350 (2013 ). 79-84.
Ehz.ibeth A. Johnson. Frie11ds of God a11d Prophers: A F emi11ist Tlleofo11ical Readinn
of rhe
Cm111111111w11 of Saints (SCM Press: London 1998). 164.
72
S1frie1 Mar1i11ez Callo Claves teológica, pma la I ommw11611 de 1111 imagi11ant1 ,, /arm· del renmodn11emo dtl otro
como un drgumento de autoridad, y ei. aquí que comienza la pérdida de sentido de
lol, significados religiol,os18•
Esto quiere
de
cir q
ue las experiencias difere
ntes que
nos apropiamos, o que
asim
ilam
os p
or imposi
ción, debilitan l
acomprens
ión de l
a compleja relación
entre el s
er humano y Di
os. Gebara busca
con esta afinna
ción re
cordar
nos que
la pérdida de significad
os teológ
icos está dir
ectamente rel
acion
ada con redu
c
c
ión d
ela capacidad de a
ceptar,
ala vez, varias narrativas diferente!. del ser
h
umano en su encuentr
ocon Di
os. Para solu
cionar esta pr
oblemática (
aumen
t
ar en significa
dos) neces
it
amos ac
ceder a la memoria y la narrativa q
uen
or
mativam
ente se invisib
iliza. A mi parecer, en la m
ayor parte d
ela hist
oria, y
prácticame
nte e
ntodas las culturas, las
narrac
iones invisibil
izadas son las de
l
as mujeres. C
uando pensamos en migrant
es,
nos imaginamos a un v
arón,
cuand
ola r
ealidad de mu
ch
as muj
eres migradas está a nu
estro alreded
or muy
fre
cuentem
ente. Inclus
oe
n el r
elato del desplazado/extranj
ero, las m
ujeres
queda
ninvisibiliz
adas. Cu
enta Pep
aTorr
es, t
eóloga activista en el b
arr
io de
Lavapiés de Madrid, que:
Su nombre e� Jadiya, era de Ca;.ablanca. Vivía en fapaña desde hacía doce años. Su;. dos hijos han nacido quí y ella era madre y padre a la vez, porque hacía ya mucho tiempo que �u marido los había abandonado. De�de hace cinco años traba
jaba en una empresa de limpieza y aunque su contrato era de media jornada traba• jaba doce horas diaria� �in apenas del,canso. Una vecina también marroquí cuidaba de �u� hijo� mientras ella e,1aba fuera de ca,a y les daba de comer, pero el día anterior hdbía tenido que ir al colegio del pequeño por un asunto urgente y aunque avil.ó a la encargada de que ,ba a llegar un poco más tarde, e;.ta le acababa de decir que l,e pa,ara al día siguiente a recoger el finiquito por la oficina de la empre�a. No podía mál, con tantd carga. no dormía bien y le dolía mucho el estómago. Su médico le había dicho que lo suyo no se curaba con medicinas, sino con tranquilidad, pero
¡cómo iba ella a el.lar tranquila con todo lo que tema en la cabeza! [ ... ] Vivimos rodeada;. de Jadiya� y ,u ahogo e� también el nuestro19•
La situa
ción d
emu
chas mujeres migra
ntes re
ivi
ndica un
a imago Deides
de la
invisibilizada: ¿qué p
ueden
aportar las mujeres desd
esus
narr
ativas pers
onales
a la c
uestión
antrop
ológi
ca? ¿Qué p
uede ap
ort
ar Jadiya, desde su experien
cia
• Ivone Gebara. /,rtui1 w11e� ec ofemimstas · Em·ayo para repenscir el co1101·imie1110 y la reli�1tH1
tTrotta: Mddnd 2000). 71.
" Pepa TorTes. Decir hae1e11do Cmm,·a de ¡,eriferias (San Pablo: Madrid 2018). 165-66.
S1/l'ia Mar1í11e: Ca110
C/111 e., 1eolo¡¡u as ¡,ara la co11s,r-m·t 1ú11 de rm ima¡¡111arw a fa\'Or del reco11onm1e1110 del otm
de
s
ufr
imi
ent
o a la experiencia
religi
os
a del
ac
om
unid
ad? La
identid
ad
de e
stas
m
ujere
s, c
omo decí
aM
etz
2°,
está
defini
dapor
su excl
usión y
s
u
sufrimient
o.
E
n ell
as s
eint
ersect
an
distint
osfact
or
es: muje
r, p
obrez
a, en trá
ns
it
o, s
in p
od
er,
vinculadas
ala n
atur
alez
a. S
er hum
ana, par
aell
as es sufrir y res
isti
r21•Es
a ell
as
al
as que se l
asdesp
oja
de human
id
ad; q
ue
dan excluid
as del
m
odelo bl
anc
oe
nriq
uecid
o. Se tr
at
a de un
olvi
docult
ural y s
oci
alpero t
ambié
nrelig
ioso
, p
uespotenci
asu con
dición c
orpó
reac
om
oc
arne pecad
ora. E
l
im
agin
ario relig
ioson
os
damu
estr
as
de
ell
o. M
arc
a a lasmujeres, l
as rec
onfig
ur
ay l
asfr
ag
menta,
c
om
osuj
et
os vulner
ables y frág
il
es en
esp
acio
sde marg
inalidady p
o
brez
a. L
ai
mage
nde
las muje
res
en
elimagin
ario relig
ios
o no esAg
ar, l
ae
scl
av
a ext
ran
jera exp
ulsa
da al
aq
ue Di
os
lehac
ejustici
a, s
in
oel cu
erp
os
ex
ualiz
ad
o deM
arí
aM
agd
alena que impl
or
aperdón
aDios po
rsus falt
as.
La
sm
uj
ere
squ
edan invis
ibiliz
adas p
orque l
adinámica kyri
arc
al no permi
teemp
al
izar c
on l
ad
olid
ay d
espl
az
ad
a. Se convi
erten
así, en nú
meros, cu
erp
os
q
ue no i
mp
ort
an, d
irá J
udith B
utler2
2,cu
erp
osque s
on
dañ
os c
olater
al
es nec
e
s
ari
os,
obj
et
os prescindib
le
s. N
os
e emp
atiz
ac
on est
os cu
erp
o
s, p
uess
on
c
os
as, y, si n
o1-e emp
aliz
a, n
op
ue
de haber miseric
or
di
a2'.L
av
ulnerabili
dad es vi
olent
ad
ay q
uebr
ada. Sus c
uerp
os s
on ign
o
r
ados,
insultad
os, inclus
om
altr
atad
os
ovi
ol
ent
ados. S
omet
id
os
a
la disc
iplina
de la
c
ulpa. S
on c
ulp
ables
de lav
iol
enci
aqu
ese ejerc
es
obre
ell
as, y so
ne
st
igm
a
tiz
adas s
is
eat
reven
as
alirse
de est
adi
sciplin
a. En l
as p
eriferi
as de n
uestro
entr
ama
dopl
an
etario
lasmuj
eres s
op
ort
an l
as inj
ustic
ias
de un
aform
ap
asiv
a,
c
omoúnic
aform
ap
osi
ble
se ex
isti
r. Se
ig
nor
a/invisibiliz
a al
ossuj
etos fem
e
n
inos de
estas perifer
ia1.,
en l
as perife
ri
as de su
s lugares d
e o
r
ig
en y en l
as
perifer
ias
de 101. l
ugare
sd
onde
emigr
an. Se l
as ig
norap
rocu
ran
doqu
en
o des
arrol
len l
acap
acidad d
ecu
esti
on
arl
as ci
rcunst
ancias
de su
svidas y
sobre
lav
id
ad
elos
demás. Se
las inv
i1.ibiliza p
araq
ue n
ot
omen la p
alabra, p
a
r
aque
n
ose
org
anic
eny tr
acen vínc
ul
os c
on
otr
os y
otr
as qu
ep
ued
an fr
ag
ua
rali
an-zas
libe
radoras.
--
20Cf. Johann Baptisl Mctz. Dios y 1,empo · N11el'll 1eo/o¡¡ía po/íltca (Trolla: Madrid 2002). 21 Chung Hyun Kyung, /1r1md111·111111 a fa 1eolo¡¡ía femirlista asilÍ/11 a: /ucliar por ser el sol una
\'ez más (Verbo Divino Estdl.i 2004). 19.
" Judi1h Bu1ler. C11er¡ws que im11orta11 (Paido,: Barcelona 2002), 60: Silvia Lópc
z. Los c11erpos
q111· 1111¡,orr,111 en Judirli 8111/e, 1Dosbigo1e, M.idnd 2019), 70 71.
" Recordemos como en dlgunds ocasiones Jesüs llora y. corno consecuencia. se
compadece.
Cf. Ehsa Estévez. Medwdorns de w111awí11 (Universidad Pon11hc1a de Comillas y
San Pablo:
Madrid 2008), 195-205; CL Wn!ter Kaspcr. ú1 nusencordia: Cltwe del Em11ge/w
v de la vida
, m1wno (Sal Terrae: Santander 2015), 65-86.
74
S1/l'la Martí11ez Cano
Clcll'es teo/óg1cas parn la c,111s1rucáá11 de wr ima¡¡inario a fi11•or drl rl.'t 011mw1ie111<> del otro
---
--S
uquebrant
o, su grit
osil
enci
oso
de d
ol
or, es el sacramento
de la Igl
esia,
pu
es l
as mujeres
enc
aman hoy
la vulner
abilidad
del
avida en s
utotalidad
24•Vida vulnerable y dolorida que se expresa en el cuerpo quebrantado de Cristo
en t
omo al qu
en
os r
eu
nimos los cristi
anos y crii,ti
an
as.
P
odemos
decir, entonc
es, qu
elas muj
eres son el "lugar te
ológico"
25 des
de
donde hoy podemos comprender el sacramento
que nos une a
los cristianos
y
cristi
an
as,
el cu
erpo entr
eg
ad
o, la vida
dad
a, par
aque
otros pueda
nflor
ecer.
E
nlas hist
orias d
ela
smujer
es migrant
es,
en
sumem
oria sufriente, p
od
em
os
enc
ontrar un
a narrativa de liberación que entronc
a en l
asalvación de Di
os.
P
ues la inclusión d
ela experi
enci
ad
ela exp
eriencia
de Dios
de l
as mujeres
es un ejercicio d
ebú
squ
eda de la Verdad,
de
desvelami
ent
odel rostro de
Dios
2tt.La experiencia
de las muj
eres extranjeras nodebe disolverse en la
l
ucha soci
al y considerarse como un sacrifici
on
ecesari
op
ar
aque
otr
os pue
dan
salir de la
pobreza. Si esto sucede, "se aprisionaría la verdad con la injusticia"
(Rom 1, 18) o,
dicho de
otro mod
o, l
ainj
usticia deformaría,
enmasc
ar
aría la
re
ali
dad para legitimars
e. El p
atriarcado, la dictad
ura de l
os m
erc
ados y s
ulógica excluyente niegan la realidad de las mujeres para poder mantener situa
ciones de
privilegio del poder masculino
y capitalista27.
El "sacramento
de la
extr
anj
era", el sacram
ento
de
las m
uj
eres migr
ant
es, n
os
oblig
a aluch
ar con
tra
su situación de marginalidad y opresión.
El l
ug
ar teológico n
oes s
olo su vida y s
us
experiencias de
sufrimient
o, si
no
la
experi
encia de vi
olenci
aen l
as fronter
asde la p
recari
edad l
aboral y vital.
Debilidad, sufrimiento, enfermedad, incomprensión, culpa, miedo, etc. Esto es
imag
en de Di
os:
es vida en tránsit
o, des
dela necesid
ad y las marginaci
one
squ
ese inters
ectan. Se tr
ata de un lugar te
ológico q
uese y
ergue c
om
oh
erme
néutica multidireccional, pues habla de
género, raza, pobreza, familia, econo
mía, hi
st
ori
a, rel
aci
ones en un t
od
oglobal. En
esta r
ed
de hilos qu
es
eentret
e
jen,
debemos encontrar
aqu
ell
os elementos que liber
an y aqu
ellos qu
eoprimen.
Una
visión antropológica
renovada de la
imaf(o Dei pasa
inevitablemente
por
2• lvone Gebara, El rostro oculw del mal: Una lt't>logfa desde la e1perie11cia de las m11jere.< (Trolla: Madnd 2000), 44
" Cf. Jon Sobrino, El pwu rpto 1111senwrd1a. Ba1m· d,• la t ruz a los pueh/os crncifirndos (Sal
Terrae: Santander 1992), 31-45
lo Ann 0-Hdrn Graff, "The Slruggle 10 Name Women's Expcrience", en Ann O'Hara Graff (ed.), /11 1he Embrace of God. Femmm Approaclres to Tlreologico/ Amropolo¡¡y (Wipf and Stock
,, Pubh�hers: Eugene 1995), 71-89, dquí 83.
• Torre,. Den1 haue11do. 171.
s,J,w Marrí11e. Cmw
Clal'l,s teolo¡:icas para la co11sm1cc1ó11 de 1111 1max111ario a fm·or del reccmoc11111e11111 del orr11
---e
sos n
odos de converg
encia, como dirí
aDel
euze
28,
pe
ro también r
ec
orre
aq
ue
ll
os hilos que t
ensi
on
an y dificultan visu
aliz
artodo el
entr
amad
o en su con
junt
o. Po
r es
o,
el lugar teológico que articul
aun dis
curso sobre Dios y sobre
el
s
er humano, n
os
ereduc
esolo
auna h
ermené
utica, sin
oqu
elas narr
ativ
as
femeninas, sus experi
encias, sufrimientos y
aspiracion
es s
on t
ambién p
arte d
e es
elug
ar: "s
on un loios pr
onunciado desde l
avida y l
ap
raxis histó
rico-ecl
esial
de las mujer
es "29,Transform
ar la mira
da: de la víctima
al
aemp
oderadaP
ara que s
edé re
alm
ente un cambio antr
op
ológico que p
ermit
all
amar al
migr
ant
ehermana
oh
ermano, hay cuestiones r
elativ
as al trabaj
ot
eológico qu
edeben s
er necesari
amente
abord
adas. Nos c
entrar
emos
en tr
es d
eell
as qu
eson
imprescindibles de r
eflexionar.
La prim
era cuestión es lasexualización del l
enguajesobre Dios. El mod
elopatri
arcal de Dios s
e expr
esa
con un l
engu
aje m
asculino, machista y
exclu
y
ente que constantemente invisibiliza a las mujer
es y su
expe
riencia religi
os
a.
Una propu
esta de t
ransform
ación d
eest
el
enguaje no trataría de r
eempl
az
arl
ototalment
ep
or
otr
of
emenin
o, pues pasarí
amos d
enuevo
auna tir
aní
alingü
ís
tica (y p
or tanto discu
rsiva). sino qu
etr
atarí
ad
es
eñalar los límites y ca
renci
as
d
el mismo. Est
oes l
oqu
eO'Hara
'° rec
onoce como un
a"ilumin
ación mutua"
de form
aque s
er
econoce l
adiv
ersid
ad y se ac
ept
alengu
ajes diversos
aun
mism
o ac
ont
ecimient
or
eligi
os
o. Y al mismo ti
empo, s
ep
rovocaríaun
rec
o
n
ocimi
ent
ode q
ueel l
enguaje utiliz
ado es un l
engu
aje parcial que p
roduce tres
efe
ctos:
acept
ar que varios l
enguajes pu
eden con
vivir juntos, desv
el
ar l
as dis
t
orsion
es que hay
en l
ah
ermenéutica bíblic
ay en la te
ol
ogía tradicional y
elabor
ar lenguajes más inclusivos
através de l
acre
atividad y la as
oci
ación d
econc
eptos y
experi
encias (insiiht).
La s
egunda, se entrel
az
acon la
anterior, pues apu
est
ap
or aband
on
ar la
bipol
aridad sexual qu
esitúa a los géneros como tot
alidad
es enfrentad
as y arti
cula un discurso d
esigu
al. Habrí
aque ab
ordar la crítica
al modelo de compl
e
mentariedad muy interiorizad
o en la
antr
op
ologí
ateológ
icacristi
ana y que
corresp
onde a una concepción p
atri
arc
al d
elos sexos y da com
or
esultad
ola
"subordinación" d
elas muj
eres; desd
eah
íincorp
orar
otras c
ompr
ensiones n
o:..
Cf.
Gi!les Deleuze y Felb< Guatari. Rizoma {Pre-textos: Madrid 2015).!'f Virginia Azcuy ... Hacia una Iglesia más solidaria con las mujeres. Conversando con tres
teó-logas latinoam1:ricanas··. en: El'(w1111s J\1.1 (2001} 77-95.
"' O Hara. "The Struggle lo Name ... l\3
76
Sifria Maní11ez Ca11li
Ciares ltolOl(l('US para la cm1str11cció11 de 1111 ima)lmar,,, a fa,·01 del renmodm1emo del otm
polares como la
cooperación o "
partnershi
p",
11la "mutu
alidad interperso
nal
")
2o la "referen
c
i
alid
ad mut
ua" .
11P
or últim
o, es también necesario, a mi modo d
ever,
evitar la tendencia de
la cultura c
olonialista de buscar identidades
es
encial
es, estáticas y distingui
bles. El mod
elo c
oloni
al patriarcal c
onstruye sist
emas binarios (los un
os, los
otros) jerárquicam
ente
estru
ctu
rados
:wy, al
establ
ec
erse la comunicación, la
relación de diferencia se c
onstituye en una relación d
epod
er. En
el pensa
mi
ent
ooc
cid
ental, varones
ymujeres, negros
ybl
anc
os, homos
exuales
yh
ete
ros
exual
es,
europe
os y latin
os, no solamente son dife
rent
es, sin
oqu
eson
"
es
enci
almente" dif
er
ent
es, n
opu
ed
en s
er igual
es, y, p
or lo tanto, no merec
en
d
er
echo!> igu
al
es. Se constituy
en, así, front
er
as
entre individuos (en el sentido
simbólico d
el término, per
otambién
en el sentid
olit
eral:
Melilla,Méxi
co ... )
y d
esencadenan un
arigid
ez
en l
as formas d
er
elación que c
onll
eva incompren
sión
einc
apacid
ad d
efraguar vínculos.
P
ara combatir el rechazo (o
aveces colaps
o) de las identidad
e
s esencial
es
al
enc
ontras
econ otras id
entidad
es,
cre
oqu
ese
ría útil utiliz
ar al m
en
os un
ahermenéutica diatópi
ca, es decir, una h
erm
enéutica que
aprovecha en sus ela
boraciones d
ep
ensami
ent
oaquellos saberes d
eotr
as culturas par
a articular
"un proc
eso recíproc
ode tr
aducción de saber
es, val
ores,
cr
eencias, conc
epcio
n
es"
\
�. Par
a ell
o, pon
een contacto las narrativas d
ecada cultura y
abr
ela
comprensión a través d
el
os "lugar
es" diferent
e!> (dio-topos) d
epartida y de
los
encuentros
entre
ellos.
A
ef
ect
os prácticos, en la teología -y,
en c
oncr
eto, la r
eflexión de la imago
Dei
-
sup
one asumi
rel c
arácter d
einc
ompletud de todas l
as tradi
ciones teo
lógic
as, huyend
od
euniv
ersalismos y
ofreciendo espacios de r
elación entre
e
llas donde cooper
en para dar r
espu
esta a la:,, distintas re
alidad
es vital
es/
culturales.
'1 Cf. Leuy M. Russell, Tile Fur11re o.f Parmership (Weslminsler Press: Philadelphia 1979); Lelly
M. Russell, Gro'1'lh i11 Par111ership (Westminster Press: Philadelphia 1981 ).
11 Cf. María Teresa Porcile. La mujer espado de salmció11 (Publicaciones Claretianas: Madris 2004).
" Cf. Kdrl Lehmann, "The place of Women as a Problem in Theological Anthropology",
Com-1111111io ( 1983). 219 239. Cf. Michelle Schumacher, Women i11 Christ: To..,ard a Ne"' Fe111i11ism
(Eerdman�: Grnnds Rdptds 2004).
" Kang. "Teología desde un espacio de inter'>Ccción .. , 79.
" Cf. Boa ventura de Sousa Santos, DeS< oloni:ar el saber, reim•elJlar el poder {Tnlce: Montevi
deo 20!0).
S1lwu M11/'1111t•: Cano
Cl111·es teo/0111< 11.� ¡,am /11 co11stmn uí11 de 1111 1111ux111uno u ful'Or del recmwci1111e1110 del otm
Para operar en estos términos, esto es, para construir una nueva antropología teológica inclusiva, es necesario ahondar en las "ontologías relacionales". que
surgen del diálogo horizontal entre iguales 16• Partimos de la experiencia de las
mujeres migradas para poder comprender cuál es el sacramento de comunión de
la Iglesia hoy. Por tanto, cada narrativa, cada mirada subjetiva, refuerza los lazos
de comunidad que se intersectan en esas experiencias, no porque sean iguales, sino porque al ser diferentes las palabras se encuentran en los cuerpos, los espa cios y los tiempos, las emociones y las intuiciones de los otros/as, dando impor tancia a aquello que no es mío. Se trata así de un "sentipensamiento"r subal
terno, que rescatamos y actualizamos de las Escrituras y incorporándolo a las
intuiciones de la bondad de la persona. sea su raza o género la que sea.
Poner en práctica esta ontología relacional puede dar como resultado algu
nos beneficios para el trabajo teológico. Lo primero es la expansión del ima
ginario en un lenguaje más plural, más rico y diverso en nuevas analogías'III.
Provoca un movimiento del mismo, en continuo diálogo (diatópico) de las ,;ubjetiv1dades. Así va adquiriendo matices vivos, más apegados a lo concreto y a las vivencias cotidianas, por lo que tendremos una teología encarnada, preocupada por la vida y sus sufrimientos. Pone en el centro, además, la expe riencia de un Dios que libera y empodera a los que son desposeídos de su dignidad en el sistema tecnoneoliberal-heteropatriarcal.
Por otro lado, se educa a la comunidad cristiana, o en realidad, la comu nidad cristiana se "autoeduca". A través del lenguaje y del imaginario inclu sivo se establecen unas relaciones nuevas donde la diferencia se acoge corno un don de la creación. pues Dios, en su infinito amor, creó una plura
lidad de especies y ecosistemas para que hubiera vida en abundancia�9•
Arturo Escobar. Se1111¡,e11.1m ((JII la llena N11em.1· le<1 111a� sohre úemno/Jo tontorm t dtfe
re11 w (UNAULA Medelhn Wl4) .
Se1111pe11w1111e1110 es el CJerctcio de v1ocular la r.1zón y la emoción para inteipret.ir la vtda y \'U sentido. Lds emocione� expenment.ida., en la vtda y la expenencia sobre ella.�. repiensa y n.im1 la vida tenién dola., en cuenta. Arturo Escobar recoge este término del soc1ologo Orlando Fals Borda y lo des.irro l!a afirmando que es un eJercic10 cognitivo que supern al pensamiento abstracto (r.izón canesiana), pue, vmb1liza otrns fuentes de conoc1m1ento, por ejemplo. aquellas basada� en experiencias �omati ca.� emocionale� e mtu111va · .. o expenenc1.ts e,p,rituale�. m1s11ca� u oníricas. Escobar defiende que este tipo de experiencias ofrecen . .t vece�. form.ts más directa.\ de acceder y comprender a la realidad y,¡, que trilllsc1enden l.i med1.ic1on de l.i rellex1ón absmicta. Cf. Escobar. Se11ti¡>ensar, 20IO. .. O'H.ira. ºThe Struggle 10 Name ... 85
,. Rl.-cordemos que las ..em1llas no ndcen normal mente �olas, sino que en muchas OC.t�1ones llora y fauna produce miles de semillas o embnones de los que ,;olo algunos fructrfic.tn. Esta �obrea bundanc1J es l.i sobreabund.inci.t de D,o,. Cf. David Jou. Dios, cor111<», wos (S1gueme. S<1la
-78
S1/110 MartÍIIC': C11110 Clm·es leoloxu a.1· pam la cm1.1m"·c 1á11 d1· 1111 111•axi11m io 1 /m•or d1•/ rt•co11,1< 1
1111e1110 del mro
La comunidad, entonces crece en un clima de sobreabundancia, donde se
cumple la máxima de Gál 3,28, que proclama que la diferencia es un bien
querido por Dios.
El reconocimiento del otro como diferente. Fronteras que abrir, jardines
que construir
Nancy E. Bedford afirma en su libro
Teol
ogía a tres 1·oces
que la antropologíateológica debe responder "de manera vivificante a las asimetrías de género
que desembocan en el feminicidio. En este al.unto, la escatolog1a futurista de
San Agustín necesita ceder a una escatología realizada y presente: una igual
dad de género que pueda comenzar a experimeniarse hoy, en la esperanza de
una nueva creación en todo su esplendor"411•
Necesitamos repensar el encuentro con el otro como una fiesta de la crea
ción. Repensar significa intervenir en dos cuestiones y provocar una transfor
mación en ellas. La primera tiene que ver con el auto-descentramiento. La
modernidad nos ha conducido a un autocentramiento mayor que en épocas
anteriores. El ser humano, 1-ituado en el centro del universo proyecta una
visión sobre la realidad profundamente subjetiva, que reduce los acontecimien tos a la percepción personal que se tiene de ellos. Esto supone un aconamiento
de la mirada, mermando la capacidad de comprensión de la realidad. El
auto-descentramiento busca una perspectiva subjetiva más amplia donde la
persona pueda identificar en su expenencia religiosa otros factores, y no sola
mente los que le afectan personalmente. Así puede establecer relaciones de
interdependencia con el medio que habita en lo concreto y con toda la creación
en general.
Por otro lado, al tener una visión centrada en las propias experiencias y
necesidades, absolutizamos lo que nos sucede, descompensando las relaciones
de equidad con los otro1-, considerando que lo que nos sucede es lo mái, impor•
tante y por lo tanto, tiene prioridad sobre lo demás. Es lo que llama Marina
Garcés el tiempo de la "credulidad". o la necesidad imperiosa de dar 1-iempre
nuestra opinión, pues es lo único valioso que tenemos y sabemo1,41. Como
consecuencia, nos atrofiamos, porque nos incapacitamos para realizar una
manca 2015). 159-188;
Cf. Elizaheth A. Johnson, Pre¡¡1í111a/e a las he.1·1ill., (Sal Terrne
tander 20 I 5). 45-99.
Virginia Azcuy y Nancy Bedford y Mercedt:s Bachman, Teol
o¡¡ía f,:mini.wa u 1re1 m, e,
(&hciones Universidad Albeno Hunado: Buenos Aire, 2017). 121 24.
Marina Garcés. N11e1·a il11s1raciá11 radirn/ (Anagram,1 B<1rcelona 2017). 9
San