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Vol. 4, núm. 2 (2013)

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EL ACTUAL VIEJO DEBATE DE APERTURA Y CRECIMIENTO*

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RESUMEN

En las ciencias económicas ha sido recurrente el debate de librecambio y protección, planteándose argumentos a favor de cada una de la posiciones. Actualmente, en los tiempos de la internacio-nalización y globalización de las economías es de la mayor pertinencia retomar este debate reu-niendo los planteamientos y experiencias de varios países que han definido su política comercial e industrial para buscar el crecimiento. Objetivo: Presentar y analizar argumentos teóricos de las posiciones en debate frente a evidencias experienciales de los países al adoptar sus políticas. Metodología: Como documento de revisión, se fundamenta en bibliografía existente para la cons-trucción de un marco de referencia que conduzca a los análisis de la realidad. Hallazgos: Es difícil encontrar medidas homogéneas de apertura para los países que permitan hacer comparaciones. Las políticas comerciales se acompañan de otras políticas y aislar el fenómeno de su incidencia en el crecimiento de la producción es prácticamente imposible. Las aperturas de los países se han dado en diferentes momentos del tiempo y las condiciones internacionales coyunturales y es-tructurales de esos entornos también han variado. Los efectos de las experiencias aperturistas de los diferentes países es distinta y es arriesgado sacar conclusiones válidas para todos los países existiendo diferentes metodologías y tratamientos econométricos.

Palabras clave:Apertura,Liberalización, Política comercial, IOE, Crecimiento

ABSTRACT

In Economics there is the debate on free trade and protection, considering arguments in favor of each of the positions. Currently, in times of the internationalization and globalization world, this debate has bringing together the approaches and experiences of several countries that have defined their

* Artículo de revisión teórica que hace parte del proyecto de investigación Efectos de la apertura económica en los textiles y confecciones colom-bianas examinados en la post-apertura, adscrito al Centro de Investigación de la Escuela de Negocios. Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Bogotá Colombia, Grupo de Investigación: Desarrollo local, Transformación Productiva y Competitividad. Proyecto comenzado a desarrollar en el año 2013.

** Profesor de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Economista Uniersidad Javeriana. Magister en Economía, Universidad Nacional de Colombia. Especializado en Evaluación Social de Proyectos. Universidad de los Andes. Candidato a Doctor en Análisis Económico I. UNED. [email protected]

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trade and industrial policy for growth. Objective: To present and analyze theoretical arguments of the different positions and opposite to evidences of the countries on having adopted their policies. Methodology: As review document, it is based on existing literature for the construction of a structure that will lead to the analysis of the reality. Findings: It is difficult to find homogeneous measures of openness to the countries that allow to do comparisons. The trade policies are included in other type of policies and isolate the phenomenon of their effect on the growth of production is virtually impossible. The openings of the countries have happened in different moments of the time and the relating to the moment and structural international conditions of these environments also have changed. The effect of more experiences from different countries is relative and it is risky to draw valid conclusions for all countries different methodologies and econometric treatments.

Key words: Openness, Liberalization, Commercial policy, IOE, Growth.

RESUMO

Na economia tem sido recorrente debate sobre livre comércio e proteção, considerando os ar-gumentos a favor de cada uma das posições. Atualmente, em tempos de internacionalização e globalização das economias é de alta relevância retomar este debate, reunindo as abordagens e experiências de vários países que têm definido sua política comercial e industrial em busca do crescimento. Objetivo: Apresentar e discutir argumentos teóricos das posições debatidas contra evidências experimentais dos países que adotam suas políticas. Metodologia: Este artigo de re-visão é baseado na literatura existente para construir um quadro de referência que irá levar para a análise da realidade. Resultados: É difícil encontrar medidas de abertura homogêneas para os países que permitem comparações. As políticas comerciais são acompanhadas por outras políticas e isolar o fenômeno do seu impacto sobre o crescimento da produção é praticamente impossível. As aberturas dos países têm sido dadas em diferentes momentos do tempo, as condições econômicas e estruturais internacionais desses ambientes também foram alteradas. Os efeitos da abertura de diferentes países são diferentes e é arriscado tirar conclusões válidas para todos os países. Palavras-chave: Abertura, Liberalização, Política comercial, IOE, Crescimento

JEL: F10,F13,F14,O24

INTRODUCCIÓN

La literatura económica referida al desarrollo hacia fuera se fundamenta en la expansión de las expor-taciones y su mayor participación en el PIB. Así se favorece el crecimiento económico de los países, la reducción de la pobreza y la consecución del desarrollo. No obstante las reiteradas propuestas de abrir las puertas al libre comercio argumen-tando la generación de ganancias para todos los participantes, estos discursos teóricos no se han acompañado históricamente con la práctica en los países hoy desarrollados (Reinert ,Eric , 2007) .

Para las negociaciones de los tratados de libre comercio con Estados Unidos suele hacerse

refe-rencia a estudios que sostienen las bondades de la política aperturistas de (Dollar, 2001; Sachs & Warner 1995). En la posición contraria, se afirma que una mayor apertura no es una garantía ni la principal fuente del crecimiento económico (Dani Rodrik, 2001). En este trabajo se hace una revisión documental que recoge planteamientos y argumen-tos de las posiciones y se señalan las experiencias de varios países observadas por diferentes autores en distintos países.

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necesitan, favoreciendo economías de escala y oportunidades para generar curvas de aprendizaje en negocios internacionales.

Por su parte, el modelo de industrialización basado en las exportaciones genera externalidades posi-tivas en los sectores de bienes y servicios transa-bles y no transatransa-bles, conduciendo a mejoras en la gestión de las organizaciones, en los procesos de producción, en la generación de economías de escala, en la creación de ventajas competitivas.

La mayor apertura externa, vista en el coeficiente de exportaciones con respecto al PIB, es consis-tente con un mayor crecimiento económico, cuyos efectos se hacen sentir, incluso, en la reducción de la pobreza. Desde esta mirada, los flujos de comercio internacional propiciados por un mayor impulso al libre comercio promueven el desarrollo económico. No obstante, de acuerdo a Eric S. Reinert (2007) esta postura no se sustenta en re-sultados empíricos convincentes, que favorezcan el libre comercio, que se entendería, genera mayores ganancias para todos los países.

ANTE LA DISYUNTIVA DE IMPONER

RESTRICCIONES AL COMERCIO O

LIBERARLO, LA RACIONALIDAD DE LA

TEORÍA ECONÓMICA FAVORECE AL

LIBRE COMERCIO

Desde la teoría de la libertad del mercado y las bondades de la mano invisible, la teoría de la ven-taja absoluta propuesta por Adam Smith en 1776 se señaló que:

“Es una máxima de toda cabeza de familia prudente no intentar nunca hacer en casa lo que le cuesta más hacer que comprar. El sastre no intenta hacerse sus propios zapatos, sino que los compra al zapatero. El zapatero no intenta hacerse su propia ropa, sino que emplea aun sastre… Lo que es prudente para una familia, difícilmen-te puede ser una locura para un gran reino. Si un país extranjero puede suministrarnos una mercancía más barata que lo que nosotros podemos producirla, es mejor

producción industrial y luego hacia los servicios. El desarrollo del sector manufacturero ha sido considerado históricamente un determinante del crecimiento económico. Pero el papel que juega el comercio internacional en la industrialización y el desarrollo, guarda una complejidad con causa-lidad circular en la cual influyen muchos factores (Berdun, Pilar, 2002).

En los años que siguieron a la segunda guerra mundial se consideró fundamental el comercio internacional como un motor de crecimiento (Nurk-se, 1964), mientras que un poco más tarde Lewis (1978) lo consideró un facilitador o lubricante. En el crecimiento influyen otros aspectos como el pro-greso técnico y el ahorro, siendo el comercio exte-rior condicionador necesario pero no suficiente. Por lo cual, aunque la política comercial sigue jugando un papel a tener en cuenta en el camino hacia el desarrollo, hay otros factores macroeconómicos estructurales que deben ser considerados. No obstante, en esta revisión es propósito centrarse en la política comercial

La industrialización de un país se puede fundamen-tar en el aprovechamiento del poder de compra de los mercados externos, situación contraria a la política de sustitución de importaciones desarrolla-da por la mayoría de los países latinoamericanos hasta mediados de los ochentas o comienzos de los noventas que se basa en la capacidad de aprovechamiento de la capacidad de compra de los mercados internos para los bienes producidos nacionalmente.

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comprarla con una parte del producto de nuestra propia industria empleada de una forma en la que tengamos alguna ventaja.” (Smith, A., 1776/ 1972)

Siguiendo estas ideas y apoyándose en la teoría de valor trabajo, Smith propone la teoría de la ventaja absoluta y la especialización en la producción y exportaciones de los países. Su discípulo, David Ricardo, poco tiempo después propuso también, reconociendo las bondades del libre comercio, la teoría de la ventaja comparativa. Estas teorías recomiendan especializarse y exportar aquellos bienes con ventaja absoluta y comparativa, y a su vez importar aquellos bienes que resultan más caros producir en casa.

Entre los beneficios derivados de la liberalización se esgrimen el aumento de la eficiencia en la asignación de los recursos gracias a la especia-lización y las economías de escala, el aumento de la competencia, y las disminuciones en los costos de las importaciones (Krugman y Obstfeld, 2001). También la liberalización facilita el comer-cio internacomer-cional que conduce a la transferencia de tecnología y al aumento de la productividad total de los factores (De la Dehesa, 2003). Suele ocurrir sin embargo, que la mayor parte de las invenciones y descubrimientos, así como los de-sarrollos tecnológicos ocurren en los países con mayores grados de educación y suelen ser estos los mayores beneficiados de los posibles cambios en productividad y salarios.

La liberalización comercial, no obstante genera efectos de reducción en la producción y el empleo en razón a los bienes importados, costos que pue-den reducirse cuando los recursos se trasladan hacia sectores más eficientes de exportación en el largo plazo. Esto exige encontrar terrenos abonados para crear nuevas empresas y espí-ritu emprendedor, que no necesariamente son abundantes en los países en desarrollo que se abren. Los países del este asiático se abrieron len-ta y gradualmente (Stiglitz, 2002) ante la creación de nuevas empresas y por lo tanto nuevos empleos

(Alama, Luisa y Lluch, Enrique, 2009), mientras que Colombia en particular se abrió abrupta y unilateralmente en 1991.

En las políticas de liberalización comercial se ma-nifiestan diferentes intereses que benefician a unos sectores, perjudicando a otros. Occidente estimuló la liberalización comercial de sus productos de ex-portación, pero al mismo tiempo siguió protegiendo los sectores que podrían verse amenazados (Sti-glitz, 2002). Es clara esta situación en los países desarrollados que siguen protegiendo sus sectores agropecuarios, mientras que abogas y defienden la liberalización en bienes industriales

Durante el siglo XX, aun reconociendo las limita-ciones de los modelos enunciados para explicar el total del comercio internacional y su estructura, ysiendo conscientes de los hallazgos de las nuevas teorías de comercio internacional, los países más desarrollados siguen recomendando a los países en desarrollo, abrirse al comercio internacional con el atractivo argumento de conseguir mayor eficien-cia en la producción, el comercio y la expansión de la frontera de posibilidades de consumo.

Apoyando las ideas de Adam Smith, Jeffrey Sachs y Andrew Warner (1995) estudiaron el período 1970-1990 y encontraron que los países desarro-llados con economías abiertas crecieron al 2,3% anual mientras la economías cerradas crecieron tan solo al 0,7% anual. En los países en desarrollo la economías abiertas crecieron al 4,5% anual, mientras las economías cerradas tan solo el 0,7% anual. En esta dirección parece recomendable seguir políticas de apertura.

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pública y que recomiendan prudencia al afirmarse la relación entre liberalización y desarrollo (Brock y Durlauf, 2001, Alama, Luisa y Lluch, Enrique, 2009, Steinberg, 2006)

Desde un enfoque de geografía, Jeffrey Frankel y David Romer (1999) señalan que unos países exportan menos debido a sus desventajas geográ-ficas. El aumento del cociente entre el comercio y el PIB del 1% aumenta el ingreso per cápita en por lo menos el 0,5%. Por tanto, el aumento del comercio eleva el ingreso favoreciendo la acumu-lación de capital y la producción. También desde estos estudios se da soporte a las ideas de Smith sobre las bondades de la apertura en el crecimiento del PIB.

El planteamiento del crecimiento económico ba-sado en el dinamismo de las exportaciones so-porta la propuesta de promoción de exso-portaciones dentro de la política comercial. A diferencia de la sustitución de importaciones, se argumenta que el desarrollo de las exportaciones genera mayores efectos en el desempeño de los países ya que éstas impulsan tanto las ventas en el interior como en el exterior, propiciando la relocalización, el mejor aprovechamiento de la capacidad instalada y el empleo (Balassa, 1978).

CON RESTRICCIONES AL COMERCIO,

LA POLÍTICA COMERCIAL SE ORIENTÓ

HACIA DENTRO

No obstante las viejas recomendaciones de política comercial favorables al libre comercio, la política de sustitución de importaciones se implantó en la gran mayoría de los países latinoamericanos hasta los ochentas y comienzos de los noventas. Se buscaba la industrialización de los países bajo la premisa de la industrialización como condición para conseguir mayores ingresos y mayor bienestar.

Los países en desarrollo cuyas estructuras econó-micas basadas en las explotaciones

agropecua-rias y mineras vieron la conveniencia de generar procesos de industrialización. Los estudios de las economías sumidas en la pobreza indicaban el deterioro secular de los términos de intercambio señalados desde la Cepal por Raúl Prebisch, la dependencia señalada por Celso Furtado, las inestabilidades del tipo de cambio y el comercio exterior, así como los déficit estructurales en la balanza de pagos y círculos de pobreza.

El camino de salida a estos problemas se vislum-bró en la industrialización de los países que fuera coherente con unos procesos de crecimiento de las ciudades ofreciendo fuentes de empleo a poblacio-nes crecientes y cada vez con mayores niveles de educación. Se persiguió la generación de mayor valor agregado en la producción y exportaciones que deberían diversificarse para obtener mayores rentas exportadoras y minimizar las inestabilidades y restricciones que proporciona la dependencia de producir commodities.

Convencidos de la necesidad de construir venta-jas comparativas, frente al paradigma existente de ventajas comparativas estáticas, se planteó la necesidad de desarrollar manufacturas como condición para salir del subdesarrollo y la pobreza. Se acudió al argumento de la industria incipiente propuesto años atrás por J. Stuart Mill (1848/1978) que señala la conveniencia de intervención tempo-ral del Estado, dando protección a sectores o ren-glones productivos mientras nacen y se fortalecen, para luego, una vez maduros, dejarles competir en los mercados internacionales.

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Los estructuralistas optaron por la conveniencia de generar más fuentes de empleo en actividades de mayor valor agregado, en la construcción de ventajas comparativas que permitieran superar los problemas de las economías en desarrollo. Justifi-can la intervención del Estado y el direccionamiento de políticas sectoriales. Para ellos, los mecanismos de mercado junto a las dinámicas sociales como las consumistas de los países en desarrollo, no conducen necesariamente a la mejor asignación de los factores y a la eficiencia que supone en la economía de mercado.

Desafiando los postulados clásicos, las políticas comerciales de Latinoamérica se desarrollaron en el marco cepalino, con asiento de elevados aranceles. Las barreras para-arancelarias también estuvieron presentes, dentro de las cuales, en el caso colom-biano cabe recordar especialmente el régimen de importación que clasificaba los bienes en tres cate-gorías: libre, previa y prohibida importación.

El enfoque estructuralista en Colombia no se redujo a la sola política comercial. La mirada hacia dentro se dio en diversas áreas del sistema económico refiriendo a continuación algunos ejemplos.

Dentro de la normatividad del Grupo Andino se desarrollaron los programas de desarrollo industrial que asignaban sectores o productos a diferentes países con miras al aprovechamiento del mercado ampliado. Las políticas sectoriales colombianas también estuvieron apoyadas por fondos finan-cieros sectoriales dependientes del banco central, y otras instituciones de apoyo sectorial como el caso del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). Desde la dimensión tecnológica, en cabeza de Colciencias, los programas estuvieron apoyados por proyectos de desagregación tecnológica que brindaban la difusión de información y conocimien-to para orientación técnica de las empresas en variadas formas de producción.

El régimen de inversión extranjera dentro del marco del Grupo Andino (que buscó la Unión Aduanera),

restringió enormemente las posibilidades de entra-da a los inversionistas foráneos, especialmente en los sectores de servicios públicos y bancarios. A su vez, se daba un control a la remisión de utilidades y a la reinversión de las mismas. La normatividad principal que regía para los países miembros de la subregión Andina fueron las decisiones 37, 37A y 24 de 1970.

Las operaciones internacionales estaban mediadas por política de control de cambios y la devaluación “gota a gota” que comenzó en 1967. Con ella se perseguía un entorno de estabilidad del tipo de cambio que recuperara la competitividad que se perdía por efectos del aumento de la inflación nacional. En esos años se buscó la diversificación de exportaciones con la presencia del Fondo de Promoción de Exportaciones (PROEXPO) que entonces cumplía la doble función de promoción, de un lado, y de otro, su financiación. También en apoyo a las exportaciones se crearon incenti-vos como el Certificado de Reembolso Tributario (CERT) y dentro de los sistemas de importación-exportación, el Plan Vallejo.

CAMBIO DE RUMBO HACIA LA

LIBERALIZACIÓN Y MODERNIZACIÓN

DE LA ECONOMÍA

Las contradicciones de simultaneidad de políticas de sustitución de importaciones con promoción de exportaciones junto a consideraciones de ago-tamiento del modelo seguido en esas décadas, dieron lugar al cambio de una orientación hacia adentro hacia un modelo mayor desregulación de la economía dirigido a eliminar las restricciones al funcionamiento del mercado.

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desman-telando las barreras no arancelarias y eliminando la mayoría de restricciones a la inversión extran-jera. Quitaron o disminuyeron las regulaciones cambiarias, dando mayor autonomía a los bancos centrales y los bancos comerciales en la asigna-ción de créditos y determinaasigna-ción de las tasas de interés. Se promovieron las privatizaciones y la disminución de la participación del Estado en los sectores productivos. En el área fiscal se fortaleció la participación de los impuestos al valor agrega-do y las administraciones de impuestos. También se fortalecieron los sistemas de seguridad social (Ocampo, José A., 2004).

Si bien las primeras reformas comenzaron a darse desde antes en Colombia, el cúmulo de reformas introducidas en 1991 señalan a este año como el principio de la era aperturista. El enfoque de sus-titución de importaciones había arrojado unos re-sultados en el fortalecimiento de bases industriales de Colombia, la cual enfrenta crecientes procesos de urbanización. Los desplazamientos poblacio-nales del campo a la ciudad fueron presionados por la búsqueda de desarrollo y por la violencia, primero política, y después de grupos insurgentes que combinaron los intereses del narcotráfico y paramilitares.

La apertura económica y las reformas de corte neoclásico introducidas en Colombia (acordes con el Consenso de Washington), buscaban la inserción de los sectores productivos nacionales en los mercados internacionales. Éstos exigirían su modernización para volverse competitivos por me-dio de aumentos en productividad y reconversión industrial, potencializando el aumento del empleo. Se diagnosticó:

“que la capacidad del sector industrial de profundizar el cambio estructural se había restringido por el marco del modelo sustitutivo. La estrechez del mercado interno y el sesgo antiexportador, la baja oferta exportable, el bajo nivel de la productividad y la alta concentración geográ-fica de la industria son los indicadores más evidentes. En consecuencia la mentalidad empresarial, no asumía las actitudes proclives a la innovación que demandaba un

entorno mundial más globalizado…Se precisa un nuevo enfoque de política industrial que permita a la industria colombiana equipararse a los patrones internacionales de cambio estructural y de calidad, y aprovechar las economías de escala y de especialización de la demanda interna”. (CONPES Ministerio de Desarrollo-2652-DNP-UDE-DES. (1993), P 7)

Reconociendo el aislamiento nacional de las co-rrientes mundiales de comercio, decapitales y tec-nología se consideró imperativo iniciar un proceso de modernización.

“La apertura consideró un programa de desgravación y aceleración en 1991 que “buscó impulsar la competencia en los mercados y eliminar las restricciones cuantitativas al comercio exterior. La reforma política de importaciones significó una rebaja del arancel promedio con sobretasa) del 38,6% en junio de 1991 a solo 11,8%...pero la reforma no se restringió a la reducción arancelaria y el desmonte de los controles a las importaciones” (CONPES Ministerio de Desarrollo-2652-DNP-UDE-DES. (1993), P 15).

Se fortaleció la Unión Aduanera en el marco del Pacto Andino y se firmaron los acuerdos comer-ciales del G3, de un lado, y con Chile de otro. Si hicieron reformas estructurales en los frentes cambiario, financiero, laboral, inversión extranjera, sector externo (creación de Ministerio de Comercio Exterior), tributario, salud, pensiones, tecnológico.

Las reformas buscaban un mejor funcionamiento de los mecanismos de mercado y la reducción de las regulaciones corregirían el sesgo anti-exporta-dor del sistema productivo nacional. Implantadas las reformas, el enfoque aperturista también se apoyó en la firma de acuerdos de integración cuyos efectos esperados se concretarían en mayores esfuerzos de exportación.

APERTURA PARA FORTALECER LAS

EXPORTACIONES DE BIENES

INDUSTRIALES Y CRECER

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in-ternacionales de los países desarrollados suelen recomendar una política comercial aperturista argu-mentando sus efectos positivos en el crecimiento. No obstante, esta posición sigue en la mesa de discusión de los economistas.

Alan Winters (2004) afirma que la evidencia su-giere que la apertura aumenta el crecimiento en el mediano plazo, pero que las metodologías de eva-luación no permiten ser concluyentes. Los estudios comparativos de los países encuentran dificultades como las diferencias en la medición y definición de la apertura, en la identificación de las causalidades, y en la posibilidad de aislar los fenómenos de la liberalización comercial de otros fenómenos econó-micos. Ya sea en los enfoques de crecimiento o de productividad, estos problemas persisten y la teoría reconoce beneficios al abrir los mercados.

Pero la sola liberalización del comercio no es suficiente para impulsar el crecimiento significati-vamente y en la dirección que se busca. Es rele-vante el papel que juegan la inversión, el ahorro, y las políticas que los afectan. Así mismo, argülle Winters (2004) que la apertura mejora el desarro-llo institucional y que ellas deben estar bien dis-puestas para hacer cumplir una política comercial sencilla y transparente que permita su interacción con otras políticas.

Las exportaciones favorecen el aprovechamiento de economías de escala (Helpman y Krugman, 1985), y en general, el mayor intercambio al in-crementarse de las exportaciones de bienes inter-medios y bienes de capital (McKinnon,1964). En el largo plazo, el creciente dinamismo exportador promueve la transferencia y difusión de las nuevas tecnologías (Grossman y Helpman, 1991) gene-rando efectos multiplicadores en la productividad. En estas condiciones, los efectos positivos de la mayor eficiencia se generan gracias a una mayor competencia (Balassa, 1978).

La promoción de exportaciones puede ser vista como una política adecuada para conseguir el

crecimiento económico, aunque hay autores que muestran una causalidad de la producción hacia las exportaciones (Krugman, 1984; Lancaster, 1980; y Kaldor, 1967). La causalidad de la producción hacia las exportaciones o al contrario, no invalida la aso-ciación entre las variables y puede explicarse por la retroalimentación o interacciones entre las dos.

Abundan los trabajos que sustentan que las di-námicas exportadoras ide bienes industriales se asocian con mayor crecimiento económico. Pero la apertura no se restringe solo a ello, sino que se entiende dentro de una mayor receptividad de los países hacia la inversión extranjera y sus vínculos con las exportaciones (Vernon, Raymond, 1966), la productividad y el crecimiento. La apertura a los mercados mundiales, desde estos enfoques, es la vía del crecimiento y el bienestar de las naciones dentro de una mirada que comprende los procesos de globalización e interdependencia de los países.

Las políticas comerciales proclives hacia mayores libertades se dejan ver también en un sistema económico en el cual se aminoran las restricciones en otros campos permitiendo una mayor libertad en la asignación de factores que faciliten aprove-char las bondades de los mercados y genera más oportunidades de actuación de los empresarios a niveles internacionales, en la búsqueda de nego-cios. De esta manera. La mayor liberalización al comercio facilita las exportaciones mundiales, la transparencia, las trasferencias de tecnología, los flujos de inversión extranjera y por consiguiente una mayor desregulación en otros campos. Bajo estas condiciones, señala la escuela neoclásica, es que funciona eficientemente el mecanismo de mercado y se distribuyen los beneficios con mayor eficiencia y eficacia.

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(Helpman Elhanan,1989; Grossman y Helpman, 1994; Chirinos Raymundo, 2007). Mayor comercio genera más oportunidades de contactos con los mejoramientos tecnológicos internacionales a nivel microeconómico, y a nivel macroeconómico hay afectaciones en las empresas por los aumentos de la productividad total de los factores.

Los países logran crecimiento económico a través de la apertura comercial si ella incrementa real-mente el cambio tecnológico y facilita la difusión de las innovaciones. Ello implica la disponibilidad de medios e infraestructura adecuada, así como el aumento de capital humano que favorezca la acumulación de conocimientos y su encausamiento hacia el sector productivo exportador.

Las teorías del crecimiento endógeno aportan ele-mentos para reafirmar la relación entre apertura y crecimiento. Reconocen los roles del comercio en los procesos de innovación, el favorecimiento de economías de escala y la generación de externa-lidades. (Grossman y Helpman, 1991, Krugman, 1990; Rivera-Batiz y Romer, 1991). La apertura facilita el acceso al conocimiento favoreciendo la innovación y las ganancias monopólicas, asuntos que coadyuvan al crecimiento. No obstante, si los gobiernos aciertan al elegir los sectores ganado-res dentro de ventajas comparativas estáticas, también pueden generarse efectos positivos en el crecimiento.

PERO LA APERTURA NO SIEMPRE VA

DE LA MANO DEL CRECIMIENTO Y EL

BIENESTAR DE QUIENES SE ABREN

La apertura comercial genera potenciales gana-dores y perdegana-dores, de manera que unos la esti-mulan y otros tratan de impedirla. Los diferentes intereses de segmentos distintos de la población o de los sectores productivos se manifiestan en los debates teóricos de política económica, en los órganos legislativos de los países y en los medios de comunicación, haciéndose visibles por las

in-tervenciones de los políticos, que representan los variados intereses.

Los procesos de ajustes que siguen a las reformas aperturistas no son indiferentes a la existencia de rigideces en los mercados de factores, los cuales limitan y dificultan su reasignación. Por tanto, pueden generar destrucción de capacidades productivas nacionales al disminuir o eliminarse la protección. Si bien puede pensarse que los factores que se liberan podrían reasignarse hacia actividades industriales de exportación con mayor valor agregado, no es claro que esas rigideces y la escasa acumulación de conocimientos espe-cialmente de los países en desarrollo lo permitan.

En esos casos pueden producirse procesos des-trucción de capacidad de producción, es decir de desindustrialización y desempleo. Bajo estas circunstancias, puede no crecer el bienestar agre-gado haciendo parte de los costos del ajuste. La experiencia de aperturas abruptas como las de Chile, Bolivia y los países de economías centra-lizadas son muestra de ello. Las rigideces de los mercados se observan en la oferta y en el carácter preferentemente inter-industrial de la especializa-ción que caracteriza a estos países, incrementando los costos de los ajustes (Alonso, José Antonio; Garcimartín, Carlos, 2005)

En el largo plazo, podrían aminorarse sus benefi-cios por la existencia de factores específicos, o por-que la oferta (o la demanda) del bien a exportar sea limitada. En cuyo caso, se pierde la producción de los bienes antes manufacturados nacionalmente, que sustituían a los importados, sin que sea reem-plazada por la producción de bienes exportables. En este caso, se perdería bienestar. Esta situación puede ser más frecuente cuando hay fuertes com-ponentes de producción de materias primas.

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ex-portadores, de tal manera que la apertura comercial se compatibilice con una política industrial para los bienes exportables (Estos también han sido los ca-sos de Corea, Taiwán y España) y fomentar la atrac-ción de capitales extranjeros (Alonso, José Antonio; Garcimartín, Carlos, 2005). No obstante, ninguna de estas posibilidades está exenta de problemas.

Las experiencias aperturistas exitosas con indus-trialización y efectos favorables en el crecimiento han servido para que se promueva de una forma casi universal la idea que los países deben des-regular y liberalizar su comercio. Promulgar estas ideas de una forma simple desconoce las diferentes realidades de los países y simplifica demasiado las propuestas, pudiendo sin quererlo, inducir a error a otros países en desarrollo. No obstante, este tipo de propuestas son repetidas recetas señaladas por los organismos multilaterales.

El modelo de industrialización orientado hacia las exportaciones (IOE) de la India es examinado con vectores autoregresivos y causalidad de Granger en sus relaciones del dinamismo de las exporta-ciones y la inversión, con el crecimiento del PIB (Sharma y Panagioditidis, 2005). Se encuentra que no hay evidencia estadística que sustente que el dinamismo de las exportaciones genera crecimientos relevantes en la inversión y el PIB. Concluyen que no obstante las reformas realizadas, el modelo no aplica para la India gracias a la permanencia de características de la política de sustitución de importaciones (Parada, Jairo y Baca, Mejía, William, 2008).

En estudio anterior, Sharma, S., Norris, M. y Wai Weh Cheung, D. (1991) se contrastó la causalidad entre del crecimiento frente a las exportaciones y los factores de producción y la evidencia estadís-tica sólo respalda la existencia de esa asociación en dos (Japón y Alemania) de los cinco países industrializados de la investigación.

Corea del Sur es uno de los casos asiáticos más re-conocidos al ejemplificar el éxito de los modelos de

IOE. No obstante, la evidencia de causalidad bajo el modelo de corrección de errores y modelos de vectores autoregresivos entre las exportaciones y el crecimiento del PIB se da en las dos direcciones. Awokuse (2005). Con causalidad bidireccional no es claro si las exportaciones generan el crecimiento o al contrario. Lo que parece más probable es que las dos se autocondicionan y retroalimentan. Por tanto, la búsqueda del desarrollo por medio de políticas de impulso a las exportaciones no necesariamente tiene tan claros los efectos en el crecimiento como podría suponerse. Para el caso de Canadá, los resultados sí validan los modelos de IOE (Awokuse, 2003).

Con análisis de impulso respuesta Feasel (2001) se encuentra que en Corea, exportaciones e inversión afectan en el corto plazo el crecimiento del PIB, pero sus efectos desaparecen después de cuatro años. Contrasta para nueve países asiáticos que el comercio impacta la productividad y el crecimiento, proveyendo las importaciones círculos virtuosos en el crecimiento. Sin embargo, no se encuentra que las exportaciones conduzcan al crecimiento de la productividad laboral.

El desarrollo de las exportaciones genera círculos virtuosos con crecimiento de la productividad y economías de escala que aumentan la compe-titividad. Se argumenta que el verdadero motor del crecimiento es la productividad y no tanto las exportaciones. En el desarrollo de estas ideas Neset (2004), a partir de modelos de vectores auto-regresivos y funciones respuestas, propone mayores esfuerzos en la promoción de productivi-dad con más I+D, en el desarrollo de la infraestruc-tura y apoyos en educación, más que promover el desarrollo exportador.

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(Dussel, Enrique, 2009, p 39) Con énfasis en la estabilización macroeconómica, en 1987 fueron abolidas la mayoría de las políticas sectoriales, para implementar políticas neutrales u horizonta-les que eliminaran distorsiones en la economía. Estas medidas junto con tipo de cambio flexible, el aumento de las privatizaciones y la apertura comercial-reducción de los aranceles- permitiría eliminar el sesgo anti-exportador.

El principal destino de la inversión extrajera fueron las manufacturas durante 1994-2008, conformán-dose como sector dinámico de las exportaciones. Pero al igual que con el proceso de industria-lización por sustitución de importaciones, esta manufactura no se integra con el resto del aparato productivo mexicano. Las empresas mexicanas en su mayoría, no hacen parte de procesos de reconversión industrial y se observa falta de “en-dogeneidad territorial”. Desde el año 2000 la ma-nufactura ha perdido el 15% de su empleo (Dussel, Enrique, 2009). Se identifican en el perjuicio a las manufacturas la falta de financiación y la sobreva-luación del peso.

La apertura comercial mexicana tenía como objeti-vo impulsar al sector productiobjeti-vo y lograr crecimiento económico en el largo plazo. También contribuiría a que la economía mexicana fuese más competitiva ante el exterior y se experimentaran aumentos en los ingresos nacionales. Mediante modelos pa-nel y el test de Hausman y otros tratamientos econométricos se encontró que la apertura comercial con el TLCAN no ha contribuido al crecimiento económico sostenido de México (Sánchez, Sarahí, 2010), no obstante que con este mercado se tienen el 83% de las exportaciones mexicanas.

Luego de la llamada década perdida de los países latinoamericanos durante los ochentas y su leve recuperación durante los noventas (con aumentos del 2% en el PIB per cápita), suelen señalarse efectos positivos de las reformas estructurales la-tinoamericanas (Edwards, 1995; IDB, 1997; World

Bank, 1997; citados por Ocampo, José A., 2004). No obstante, señala Ocampo, se dió media década perdida en 1998-2002 acompañada de revaluación en la post-apertura.

Es difícil generalizar sobre los efectos de la refor-mas en la estructura económica latinoamericana. Las reformas siguieron en el tiempo y difieren entre países y también cambiaron sus relaciones frente a las potencias como Estados Unidos. Sin embargo, se ha tenido éxito en algunas áreas, pero no en todas.

De acuerdo a Ocampo (2004) las reformas han sido favorables para la dinámica exportadora, la inversión extranjera y algunos aumentos de productividad. En la mayoría de los países se controló la inflación y los déficit presupuestales generándose un clima de confianza en las políti-cas macroeconómipolíti-cas. No obstante los mayores gastos sociales, el crecimiento económico siguió siendo frustrantemente bajo y volátil, mientras el ahorro y la inversión permanecen deprimidos. El crecimiento de la productividad ha sido pobre, especialmente cuando se mide como la pro-ducción por trabajador, en gran parte como resultado de una creciente subutilización de la fuerza de trabajo disponible. A su vez, la baja pro-ductividad se asocia con el hecho de que el proceso de reforma trajo una creciente expansión de firmas de clase mundial (muchas de ellas filiales de las multinacionales) que coincide con el aumento del desempleo y el crecimiento del empleo informal. Ésto, junto con los sesgos tecnológicos llevaron a un aumento en la demanda relativa de mano de obra calificada, generando efectos adversos en la distribución del ingreso, debilitando los efectos del crecimiento sobre la reducción de la pobreza (Ocampo, 2004, p69).

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gracias al aumento de las exportaciones. En Estados Unidos (Charos, et al, 1996), Irán (Airkar, 2007), Italia (Federic y Marconi, 2002). Estas ex-periencias toman las condiciones de los diferentes países antes de llegar a conclusiones de carácter universal. Los distintos estudios y condiciones de los países deben ser tenidos en cuenta ya que las exportaciones están acompañadas de otros meca-nismos que las promueven y desarrollan.

Diversos enfoques econométricos revisados por Ahmad (2001) encuentran que las explicaciones causales de las exportaciones en el crecimiento revelan las debilidades de las propuestas teóri-cas del crecimiento liderado por el aumento de las exportaciones, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo (Parada, Jairo y Baca, William, 2009).

En Jordania, las zonas libres, la Junta de inver-sión de Jordania y la Corporación de desarrollo exportador impulsan la inversión extranjera y las exportaciones. El crecimiento no es pues un de-sarrollo espontáneo y automático de la evolución de las exportaciones (Abual y Foul, 2004). Con las exportaciones deben reconocerse los papeles que juegan las instituciones y condiciones particulares de los países.

En el caso de China, como país en desarrollo, las exportaciones y la inversión extranjera impactan en el crecimiento económico por las externalidades positivas producidas en los bienes no transables. Los sectores exportadores presentan mayores pro-ductividades debido al uso de mejores tecnologías. (Haishun y Ashok, 2001)

Si bien entonces el dinamismo de las exportaciones puede jalonar el crecimiento, también hay otros condicionamientos que lo favorecen y explican. Las experiencias de los diferentes países sugiere que la “receta no es igual para todos”. En los dife-rentes países las investigaciones muestran que la asociación entre exportaciones y crecimiento de la producción sugiere que la dirección de causalidad

es diferente, o inclusive bidireccional cuando los fenómenos se retroalimentan.

Siendo unas aperturas más exitosas que otras, se revela que entre los casos de éxito en el desarrollo dominan aquellos países que saben combinar la apertura internacional con el man-tenimiento de una activa política industrial, en la cual no faltan elementos selectivos de protec-ción (Alonso, José Antonio; Garcimartín, Carlos, 2005, p 8). Son pocos los casos que al estilo del Consenso de Washington, la liberalización de la economía impulsa los procesos inversionistas con efectos claros en el crecimiento y el desarrollo. . Amsden, (2000) señala tan solo los casos de Suiza y Hong,

Aunque se espera con la mayor apertura un mayor dinamismo de las exportaciones que impulse el crecimiento, la apertura comercial trae diferen-tes resultados a las economías desarrolladas y aquellas en vías de desarrollo. A las primeras les proporciona ventajas en el intercambio y favorece el desarrollo de economías de escala en la produc-ción según tipo de bienes que comercia. A las otras, no le aporta los mismos resultados debido al tipo de bienes que produce y por los bajos ingresos con que cuentan. (Griffin Keith B. y Ricardo French Davis, 1964). La propuesta universal de aper-tura económica es inadecuada, pues ella debe acompañarse de otras reformas que deben ser estudiadas y ajustadas a las consideraciones particulares de las diferentes economías. Deben integrarse en las decisiones de política comercial su articulación con su estructura productiva, el papel que juegan las instituciones, así como la articulación con las políticas industriales orientadas hacia la exportación desde enfoques de transfor-mación productiva coherentes con la sostenibilidad y sustentabilidad sectorial.

CONCLUSIONES

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organismos multilaterales como el Fondo Mone-tario Internacional y la Organización Mundial del Comercio son referentes de primera mano para el diseño de la política económica de los países en desarrollo, en entornos de proliferación de acuerdos comerciales y de las tendencias actuales hacia la globalización e interdependencias de las economías.

Quienes propugnan por políticas de apertura (Sa-chs, & Warner, 1995; Dollar, 2001) por los benefi-cios derivados de la liberalización como el aumento de la en la asignación de los recursos, la especiali-zación, las economías de escala, el aumento de la competencia, y las disminuciones en los costos de las importaciones, favorecen a la transferencia de tecnología y al aumento de la productividad total de los factores (De la Dehesa, 2003).

Estas posiciones contrastan con quienes proponen ser cuidadosos en sacar conclusiones apresuradas y universales de la liberalización comercial (Dani Rodrik, 2001; Reinert, Eric, 2007; Ocampo, 2004, Winters, 2004) y de cómo se hacen, puesto que quienes logran éxito en ellas como algunos países del este asiático que se abrieron lenta y gradual-mente (Stiglitz, 2002) ante la el impulso a sectores específicos, la creación de nuevas empresas y por

lo tanto nuevos empleos (Alama, y Luch, 2009).

La sola liberalización del comercio no es suficiente para impulsar el crecimiento significativamente especialmente si se busca la producción y ex-portación de bienes industriales con mayor valor agregado.

La posición aperturista propuesta para todos los países ha recibido críticas desde los supuestos teóricos, que al no cumplirse llevan a resultados diferentes a los esperados en términos del bien-estar general de todos los países. Es el caso de las consideraciones de ventajas comparativas estáticas y las condiciones reales de los merca-dos de los factores para sus reasignación, una vez se realizan los cambios. Esto, sumado a las experiencias directas de las naciones sobre las

evaluaciones de las aperturas comerciales es re-levante para los países en desarrollo que buscan el aumento de las exportaciones para favorecer sus procesos de industrialización, crecimiento y búsqueda de bienestar.

Frente a la posición aperturista no puede negar-se que durante los procesos de sustitución de importaciones de los países latinoamericanos se alcanzaron tasas de crecimiento elevadas, y en el caso colombiano, muy superiores a las consegui-das después de la apertura. Luego de la década perdida y las reformas llevadas a cabo, a las cuales también siguió media década perdida, los países latinoamericanos han entrado en procesos de integración económica que han profundizado las aperturas, pero estas negociaciones son diferentes en términos de la profundidad y de los países que participan de ellas.

Es difícil encontrar medidas homogéneas de aper-tura en los países que permitan hacer comparacio-nes estrictas entre ellos. Los estudios realizados denotan variedad información de metodologías y diferencias en los tipos de análisis sobre los efectos de la apertura y las exportaciones sobre el crecimiento económico.

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Las aperturas de los países se han dado en dife-rentes momentos del tiempo y las condiciones in-ternacionales coyunturales y estructurales de esos entornos también han variado. Los efectos de las experiencias aperturistas de los diferentes países son distintas y es arriesgado sacar conclusiones válidas para todos los países y todos los tiempos.

Revisadas variadas experiencias de países en las cuales la asociación entre apertura, exportaciones y crecimiento no son evidentes, variando entre paí-ses, conviene revisar el grado de éxito exportador de la apertura para algunos sectores productivos de Colombia y otros países. Después de haber adoptado políticas de mayor universalidad del libre libre comercio en detrimento de las políticas sec-toriales, se ha vuelto a reconocer su importancia diferencial desde los enfoques de trasformación productiva vinculados con sustentabilidad y sos-tenibilidad.

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