REFLEXIONES SOBRE ¿QUÉ NOS PASA A EXTREMADURA/LOS EXTREMEÑOS PARA ESTAR DONDE ESTAMOS EN EDUCACIÓN?
Teófilo González Porras* Pedro Navareño Pinadero*
TEÓFILO GONZÁLEZ PORRAS (NAVALMORAL DE LA MATA, 1947) es Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Salamanca, Catedrático de Lengua y Literatura Españolas del Instituto de Educación Secundaria “El Brocense” de Cáceres del que ha sido Director durante 15 años. Ha ejercido igualmente tareas docentes en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Extremadura en la cátedra de Crítica Literaria y Teoría de la Literatura. Delegado Provincial del Ministerio de Cultura en Cáceres (1977-1982), Concejal del
Ayuntamiento de Cáceres en el período de 1987 a 1995 y Diputado Provincial. Ha desarrollado una intensa y extensa labor como editor, difusor y animador cultural. Director de las colecciones literarias “Visiones de Extremadura” y “ABECETARIO”. Miembro de jurados de certámenes literarios (Cáceres de Poesía, Narraciones breves de radio Navalmoral, “Ahigal”, “Ciudad de Salamanca de poesía”, “Flor de jara”… Miembro de consejo de redacción de las revistas: Alcántara, Cuadernos de Grado Medio, Ars et Sapientia. Coordinador de Aulas Literarias. Tiene publicados numerosos estudios y artículos de temática varia.
*Pedro Navareño Pinadero (Cuacos de Yuste 1954). Miembro del Comité Científico y de la Cátedra Escalae de Innovación Educativa de la Universidad de Málaga. Consultor del Instituto Escalae. Maestro, licenciado en historia y pedagogía, máster en evaluación de centros y programas educativos. Ejerció como Maestro de Primaria 18 años, orientador escolar 4 años, inspector de educación 15 años. Profesor colaborador en el máster de Secundaria, en la US y UAM. Ponente en cursos de formación de docentes y directivos. Autor de numerosos
artículos. Expresidente del Forum Europeo de Administradores de la Educación de Extremadura, de la Federación española y miembro del comité ejecutivo de Europa, Presidente del Consejo de Redacción de la Revista Organización y Gestión Educativa del FEAE (2006-2009). Ha impartido conferencias en España y Latinoamérica. Es autor del blog: http://reflexioneseducativa.blogspot.com/
Convendrá abrir este relato con la denuncia sobre la penosa situación en que se halla sumida la provincia de Extremadura que dejó escrita nuestro paisano, ilustre jurista y poeta, Juan Meléndez Valdés en el “discurso de apertura de la Real Audiencia de Extremadura” ( 27 de abril de 1791):
“Al despoblamiento, sus extensos valdíos, sus penosos caminos y vías de comunicación se une la incultura como uno de los males profundos que aquejan a los extremeños: “las madres de familia nos piden labores sencillas para sus hijas inocentes; los ricos hacendados luces, métodos, dirección con que mejorar el cultivo y establecer industrias; la primera edad escuelas y educación; la juventud estudios y colegios (…).”
A modo de introducción del capítulo.
Reflexionar sobre un asunto tan complejo como lo es la educación, sea de una región o de un país, siempre es difícil, hacerlo en unas pocas páginas representa una empresa arriesgada, porque, además, seguramente cada persona interesada y con conocimiento sobre la materia, incluso sin él, podría hacer su propia reflexión, y encontraría argumentos para diferir de lo que aquí exponemos, hecho que sería deseable, puesto que consideramos la discrepancia enriquecedora, aunque lo verdaderamente importante no es la discrepancia, sino el efecto que se consigue a partir de ella. Ojalá avanzáramos, con estas reflexiones, un pequeño paso para iniciar un largo camino que llevara a la educación de Extremadura a ser el motor del desarrollo, la mejora e innovación que necesitamos en nuestra educación, y en nuestra región, para construir una sociedad más próspera, solidaria, pacífica y sostenible.
El propósito de los autores, como el de la obra en general, es simplemente hacer algunas reflexiones que puedan dar luz para entender, un poco mejor, por qué Extremadura está donde se encuentra en estos momentos, en un aspecto tan vital y decisivo para el desarrollo de los pueblos como lo es la educación.
En todo caso, las críticas y reflexiones en torno al contenido, serán bienvenidas y valoradas como fruto de las reflexiones aquí vertidas.
Para nuestro propósito haremos, en primer lugar, un breve recorrido histórico sobre algunos de los aspectos más importantes para la configuración de la educación en Extremadura, para saber de dónde venimos, en segundo lugar, haremos algunas reflexiones sobre la democratización de la educación y el contexto educativo a partir de la segunda mitad del siglo XX, para finalizar con algunas reflexiones sobre los desafíos de futuro de la educación en Extremadura.
ANTECEDENTES DE LA EDUCACIÓN Y CENTROS EDUCATIVOS EN EXTREMADURA EN LOS SIGLOS XVIII Y XIX. (González, T.)
son muy reveladores los “Informes” emitidos por la Real Sociedad Matritense para promover entre los artesanos y comerciantes centros y métodos de enseñanza destinados precisamente a estas “clases medias”.
Si algo podemos destacar de estas inquietudes ilustradas en nuestra región, y fuera de ella, serían la preocupación por extender esta formación intelectual y técnica a ciertas capas populares- de ninguna forma a la generalidad de la población juvenil – para enriquecer el currículo formativo de los alumnos con materias y conocimientos no teológicos como base de la educación; las “enseñanzas útiles” y operativas que se nutrían de los nuevos descubrimientos y avances en el campo de las Matemáticas, de la Física, de la Agricultura, de la Medicina, etc., oponiéndolas a la enseñanza especulativa, puramente filosófica y doctrinal que se impartía- al menos teóricamente- en los Colegios y Seminarios Diocesanos y Conciliares existentes en Extremadura.
La Iglesia siempre había tomado bajo su cargo la tarea educativa, y solamente ciertas instituciones diocesanas o Fundaciones Pías se responsabilizaron de recoger, atender y educar a todos los niños y niñas que, expósitos, abandonados o huérfanos, quedaban excluidos del ámbito familiar para su formación o habilitación como integrantes de la sociedad.
Muchas de las Fundaciones Pías instauradas en este siglo y en el anterior estaban destinadas a la atención de expósitos y huérfanos, en hospicios o internados donde se les imponía una educación muy elemental en conocimientos y doctrinas, que les capacitase para ciertas funciones humildes y serviles dentro de la propia Iglesia o como criados de buenas familias cristianas.
En los conventos y monasterios de monjas o frailes también se ubicaban noviciados para adolescentes – varones y hembras- a los que se preparaba para profesar en las respectivas Órdenes; y en las Universidades del país, los Colegios Mayores, ya destinados a la nobleza y a los estamentos superiores, también se impartía una enseñanza superior en Teología, Filosofía, Latín, Gramática, Oratoria, Cánones, etc., destinada a los que iban a ocupar los cargos más altos y dignidades jerárquicas de la Iglesia.
En la provincia de Extremadura eran muy pocos los pueblos en los que había unas pobres escuelas de primeras letras para niños – menos aún para las niñas – dotadas parcamente por el concejo, y solo en algunos se contaba con preceptor de Latinidad y Gramática, que correspondería a lo que hoy llamamos Enseñanzas Medias o Secundarias, que se financiaban con lo que pagaban los padres de aquellos escasos alumnos que podían o deseaban recibir este tipo de conocimientos, a los que, en una sociedad mayoritariamente agrícola y pragmática, se consideraban poco útiles.
Según las repuestas a la encuesta girada por Tomás López, en Alburquerque había un preceptor de Gramática pagado de propios del Concejo, como enseñanza pública, y en el convento de San Francisco un maestro religioso de Gramática, un lector de Filosofía y otro de Moral para los frailes y para los seglares que quisieren ir.
que seguía los mismos métodos que en el Colegio de Guadalupe. En Castuera sólo había un preceptor de Gramática y dos maestros de primeras letras. En Fuente del Maestre, en el colegio de los jesuitas expulsados, había un estudio de Latinidad y dos escuelas de primeras letras que, como en casos anteriores, se financiaban con algunos fondos del Ayuntamiento y las aportaciones voluntarias de los padres de los alumnos.
Hervás tenía una escuela de primeras letras a cuenta de los propios del Concejo y otra de Gramática que pagaban los padres de los niños. En Jaraicejo existía una Fundación Pía del Ldo. Juan Vázquez Ávila para enseñar las primeras letras. Mejor dotada estaba Jarandilla, donde había una cátedra de Gramática en las Casas de los Arias que era convento de agustinos recoletos que se llamaba “San Juan Bautista”, aunque pudiera ser que fuera sólo para los propios monjes; también había escuelas y cátedras en otro convento de franciscanos y en el antiguo noviciado de jesuitas expulsados.
También en Llerena, en el convento de los mercedarios, había estudios de Latinidad y Retórica que se pagaban con las temporalidades de los jesuitas expulsados, que había pasado a ser convento mercedario con todas sus rentas y beneficios; aunque se supone que estas enseñanzas eran solamente para los mismos frailes. En varios pueblos la única dotación, siempre magra e irregular, eran unas reales de vellón sacados de los propios del Concejo para mal pagar a algún sacristán o lego que enseñase las primeras letras a los niños, lo que se completaba, a veces, con parcas dotaciones de las mismas familias de los alumnos en especies domésticas: aceite, trigo, pan, frutos varios, etc.
En Mérida sólo había un pobre estudio de Gramática sin dotación ni renta. En Medellín había un estudio de Gramática y de primeras letras dotados sus maestros de parcos estipendios por el Concejo. Sólo en Zafra había cátedras de Latinidad y enseñanzas de Artes y Moral en los conventos de San Francisco y Santo Domingo; y en Trujillo había unos estudios, también conventuales y eclesiásticos, a los que concurrían muy pocas estudiantes por no gozar de exenciones canónicas y no ser reconocidos sus títulos por las Universidades.
Guadalupe aparece como un caso muy especial, pues siendo un pueblo pequeño existía un Colegio que fundó fray Juan de Azpeitia, con treinta plazas para enseñar Gramática a los colegiales, más otros treinta del Monasterio, el llamado “Colegio de Infantes”, que eran instruidos también en canto, música sacra y liturgia para formar con ellos el coro monástico y ayudar en las grandes celebraciones rituales de Nuestra Señora. Igualmente existía una escuela de Medicina y Cirugía y otra de Farmacia, como ya es bien conocido por las numerosas crónicas del Monasterio.
En las Sedes Episcopales: Badajoz, Plasencia y Coria, así como en Cáceres, la existencia de escuelas de primeras letra municipales o los estudios de Gramática en los conventos de cada orden religiosa, se completaba con la difícil existencia de los Seminarios Conciliares, que aspiraban a ser Colegios Mayores como en las ciudades universitarias, pero que siempre quedaron casi anulados por sus cortas dotaciones económicas, por la escasez de alumnos o por las reformas y normativas reales tendentes a monopolizar la concesión de títulos a las Universidades del Reino- al menos los grados de Licenciado o Doctor- con lo que los Seminarios quedaron muy degradados en sus aspiraciones.
este tipo de establecimientos si eran patrocinados por la Iglesia- en los tiempos de los gobiernos “moderados”, que respetaron escrupulosamente el “Concordato” con la Santa Sede de 1851- por los Ayuntamientos o por las Diputaciones Provinciales- en el caso de la Enseñanza Secundaria- que eran los únicos que podrían garantizar el sostenimiento y continuidad de estos centros. En los momentos de los gobiernos “progresistas”, en los que se llevaba al límite la “libertad de enseñanza”, se autorizaba a particulares a crear escuelas, colegios y hasta Universidades, aunque siempre ocurría que su existencia era precaria y corta; normalmente por razones económicas.
En 1829 surgía el Real Colegio de Humanidades en Cáceres de los que solamente había nueve en toda la nación, que estaba adscrito a la Universidad de Salamanca. Su vida fue corta y bastante aturrullada, hasta que en 1839 la Reina Gobernadora creara uno de los primeros Institutos Provinciales (hoy IES “El Brocense”), al hilo del Plan de Estudios del Duque de Rivas. Pocos años después, en 1845, se creaba el de Badajoz (hoy IES “Zurbarán”).
Las diversas iniciativas públicas o particulares, para crear instituciones educativas o centros de formación juvenil, fueron numerosas; y, en la mayoría de los casos, afortunadas. En 1846 la Diputación de Cáceres creaba la Academia de Dibujo Lineal y Natural, bajo la dirección del pintor Rafael Lucenqui, que llegó a ser una auténtica Escuela de Bellas Artes. Por Real decreto de 30 de marzo de 1849 se creaba la Escuela Normal de Cáceres, para la preparación de maestros de “primeras letras”, cuyos títulos expedía el propio Instituto, y para la instrucción de nivel Superior, que ya era competencia de Salamanca.
También se creaba en Cáceres la Escuela Especial de Agricultura por iniciativa del Director del Instituto, entonces Luis Sergio Sánchez, que la ubicaría en el mismo edificio donde se encontraba el Instituto.
La libertad de creación de centros propiciada por la Constitución de 1869 induciría a otros Ayuntamientos a crear Colegios Libres de Segunda Enseñanza en otras localidades de la provincia, aunque todos ellos dependientes del Instituto cacereño para validar títulos y matrículas. Así nacieron los Colegios de Valencia de Alcántara, Plasencia – muy vinculado al Seminario de la “Purísima Concepción”- y en Trujillo; así como la Universidad Libre de Cáceres a la que nos hemos referido anteriormente; que, al desaparecer, los abogados del Colegio Profesional mantendrían como “Escuela Libre de la Facultad de Derecho” que también acabó por cerrarse por falta de recursos como en los casos anteriores.
También en la provincia de Badajoz, además del Instituto de la capital de la provincia, de la Escuela de Magisterio y del Seminario Diocesano, se crearían en algunos pueblos Centros de Enseñanza Secundaria bien dotados por los respectivos Ayuntamientos. En Mérida, Jerez de los Caballeros, Zafra, Don Benito, etc., surgirán Colegios Libres adscritos al Instituto de Badajoz, aunque pocos de ellos se sustentaron después de la “Restauración”, cuando la Regencia militar del General Serrano suprimió por los Decretos de julio y septiembre de 1874 “La decadencia que en los estudios introdujo una libertad desnaturalizada…”
nombre de Colegio de “San Francisco”, se desató una campaña de desprestigio para impedir su fundación. Igualmente, el Colegio Preparatorio Militar de Trujillo se consolidará como centro de Segunda Enseñanza, aunque adscrito totalmente al Instituto cuyos profesores serán los encargados de examinar y calificar a los alumnos.
El Directorio Civil presidido por Primo de Rivera, cuyo Ministro de Instrucción sería Eduardo Callejo de la Cuesta, reorganizó algunos Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza en Extremadura entre ellos Zafra, Mérida, Plasencia, Trujillo.
Hasta la II República no se emprenderían planes expansivos de cierta significación. Los Ministros de Instrucción Pública y Bellas Artes, Marcelino Domingo Sanjuán y muy especialmente Fernando de los Ríos, además de emprender las conocidas campañas de alfabetización y “Misiones Pedagógicas” entre los pueblos más arrinconados de la región, desarrollaron un amplio plan de construcciones escolares que afectó mucho más notablemente a la Enseñanza Primaria pero que fue fundamental para la enseñanza en general. Pero lo avanzado durante los cortos años republicanos fue barrido y proscrito con el régimen impuesto por el General Franco. Se separaron radicalmente las clases masculinas y femeninas, aunque solamente hubiera en cada ciudad un Instituto Nacional de Enseñanzas Medias que fue el nuevo nombre impuesto a los viejos Institutos. En los años de postguerra se abrió una época de oro para la enseñanza privada religiosa, enseñanza de pago destinada a las clases sociales superiores y regentadas por órdenes religiosas: jesuitas, escolapios, maristas, salesianos, franciscanos e incluso se abrieron Colegios Diocesanos que dependían directamente del obispado. La Iglesia asume el papel de guardián de la enseñanza. Los Colegios religiosos de Primera y Segunda enseñanza proliferaron hasta el extremo de asumir no sólo una función supletoria de la enseñanza estatal sino otra paralela superándola incluso en algunos aspectos por su rango social más elevado y por las mejores instalaciones de que disponían. Coincidiendo con la puesta en marcha del “Primer Plan de Desarrollo” (1964-1967) y del “Segundo Plan” (1967-1972) las inversiones en la enseñanza estuvieron destinadas preferentemente a la formación profesional lo que dio lugar a la creación de un fuerte programa de construcciones escolares y educativas en todas las ciudades y pueblos de Extremadura: Institutos y nuevos centros en la mayoría de los casos, y en otros, ampliaciones o reformas de los antiguos que ya habían quedado obsoletos e incapaces para la población escolar.
Este estado de la situación de la enseñanza en Extremadura en el que debe incluirse la aplicación de la Ley General de Educación de 1970, conocida por el nombre de su artífice” Ley Villar Palasí”, que regulará la educación en España y en Extremadura hasta la llegada, a finales de los 70, del inicio del camino del período democrático.
abandono en que la tiene el Ayuntamiento de Logrosán? Estudian y se procuran otro medio de vida ganando oposiciones. Nadie puede reprocharles su ambición. Pero la escuela del señor Bernal no es la peor. Está para hacerla buena la de D. Cayetano. Yo he entrado en ella un día de sol claro. Luz no faltaba; pero en estos pueblos, donde sobra tanto espacio y no escasean los caserones antiguos, es inconcebible la manía de llevar las escuelas a cuchitriles o desvanes, paneras y alcobas de mal mesón. Imaginen ustedes dos habitacioncitas estrechas separadas por un tabique de panderete, como en las casas bien aprovechadas de Madrid. Todos los chicos que caben y algunos más. Una esterilla. Un brasero. Sobre la mesa, el Cristo, con un brazo roto porque acaba de desclavarse el retrato del Rey, salvándose por milagro el maestro. Como no es posible cerrar puertas ni ventanas, los pequeños que están a la entrada se hielan…”
DEMOCRATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y DESAFÍOS DE FUTURO.
(Navareño, P.)
Notas sobre el contexto educativo general de mediados del siglo XX a nuestros días.
El ámbito educativo internacional, en la segunda mitad del siglo XX, viene marcado por una importante crisis consecuencia de diferentes factores tales como el gran avance científico y tecnológico que se produce consecuencia del desarrollo de la industria de la guerra, los avances sociales y culturales, el despegue demográfico, especialmente de Europa, producto de la paz alcanzada después de los horrores de la segunda gran guerra, y otros factores que obligan a la escuela a superar viejas ataduras y concepciones clasistas, como las descritas más arriba, para avanzar hacia una escuela más democrática y del pueblo. El movimiento de mayo del 68 en París es un claro exponente de una visión del mundo diferente y que tendrá profundas consecuencias en los posteriores movimientos obreros, estudiantiles, de las mujeres, así como en la forma de ver y actuar en política, más allá de arrepentimientos y recuerdos permanentes para renegar de lo que sucedió y pedir que no volviera a suceder. O si se quiere decir de otro modo, para muchos fue un movimiento de carácter cultural y social más que político, aunque supuso una crisis social y política difícil de valorar.
En 1968, Philips Cumbs, primer director del Instituto Internacional de Planificación de la Educación de la UNESCO, publica el libro la “Crisis Mundial de la Educación” que viene a certificar los cambios que se están operando y a los que se necesita responder para satisfacer las nuevas demandas sociales; reformas que también recoge el Informe de la Comisión Internacional sobre el Desarrollo de la Educación de la UNUESCO de 1973, “Aprender a ser”, coordinado por Edgar Faure.
el ámbito educativo, vivimos el período legislativo más inestable jamás conocido en educación, consecuencia de las sucesivas leyes educativas aprobadas con el cambio de signo político de los gobiernos de turno; aunque, debemos señalar, que solo la LOGSE de 1990 (Ley General del Sistema educativo), cambió el sistema general de enseñanza de modo significativo. Sin embargo, todas las demás leyes, cambiaron el enfoque ideológico y, en consecuencia, las políticas educativas, las formas de distribución de los medios y recursos de la educación.
En cuanto a la gestión del sistema escolar extremeño, no existen políticas diferentes a las que dominan en todo el país, excepto las autonomías que tienen transferidas las competencias, hasta que, fruto de la Constitución de 1978, en el año 2000, nuestra comunidad autónoma recibió el traspaso de los servicios educativos desde el gobierno central. Aunque “Desde el año 1992 y hasta el momento en que se realizó́ el traspaso de los servicios educativos, se mantuvo en vigor un Convenio entre el MEC y la Comunidad Autónoma de Extremadura para la colaboración en la Planificación Educativa, que establecía los procedimientos de coordinación, con el fin de facilitar y promover las actuaciones necesarias por parte de ambas Administraciones, pero en el marco de sus respectivas competencias.”1 Llama la atención que habiendo tenido el mismo color el gobierno autonómico y nacional durante un largo período de tiempo (1982-1996), no se hubiera realizado antes el traspaso de competencias educativas, ya que se consideraba un hecho de transcendental importancia para el desarrollo de la región. Previamente a ese hecho, la Junta de Extremadura, por mandato de la Asamblea y a través de la entonces Consejería de Educación y Juventud realizó, en el año 1996 un estudio sobre la red de centros, especialmente haciendo hincapié en la necesidad de implantación de la recién creada Educación Secundaria Obligatoria (LOGSE 1990), y todo ello con el fin estudiar la organización territorial y sectorial de cómo debería quedar el mapa escolar de Extremadura, siempre pensando en preparar el terreno para la llegada de las competencias en educación a la administración autonómica. Aunque es necesario señalar que la red de centros aplicada, en algunos casos, obedeció más a logros e intereses de políticos locales que a verdaderos criterios técnicos de necesidad y racionalidad, y que como se recordará, dichas decisiones, levantaron ampollas y motivaron serias protestas en algunas poblaciones. También en aquellos finales de los años noventa, se quiso dar un impulso a la cultura extremeña, llegándose a incluir sus contenidos propios en el currículum escolar2.
Por tanto, es a partir de enero del año 2000, cuando podemos hablar y decir que es responsabilidad del gobierno autonómico la política educativa de nuestra región y, a partir de entonces, somos los artífices de la forma en la que se ha gestionado y desarrollado, con un cierto margen de autonomía, nuestro subsistema escolar, dentro del contexto nacional, pues no debemos olvidar que la normativa básica en materia de educación es amplia y prescriptiva, y no deja todo el margen de maniobra que algunos piensan que sería necesario, aunque tampoco faltan quienes creen que tanto en sanidad como en educación, nunca se debió hacer traspaso de competencias.
1 Documento: El traspaso de los Servicios de Educación: El modelo educativo extremeño. Ángel Benito
Pardo, Secretario General de Educación Junta de Extremadura.
2 Por Orden de 15 de mayo de 1996, se aprobaron los objetivos y las actuaciones del programa de Cultura
Además, la descentralización del poder político desde la capital del estado a las capitales autonómicas en materia educativa, también llevó aparejada una cierta concentración, en la administración autonómica, del poder recibido, sucediendo que las delegaciones provinciales de educación, perdieron, en parte, su capacidad de gestión y de toma de decisiones, de las que habían gozado en el período inmediatamente anterior al traspaso de competencias.
Como elementos diferenciadores que se recogen en la conclusión del documento sobre Traspaso de Servicios Educativos en Extremadura, se dice que “con una parte específica que le caracteriza y diferencia del resto, como la Jornada Escolar, la implantación de los idiomas y la incardinación del sistema educativo a la Sociedad de la Información mediante la incorporación de las TIC a todas las aulas, y el acercamiento de la educación a todos los extremeños mediante la creación de una extensa red de centros de E. Secundaria que no tiene parangón con ningún otro momento de la historia de la educación ni con ninguna de las restantes Comunidades Autónomas.”3
En el año 2005, se llevó a cabo un debate sobre la educación en Extremadura, que pretendía servir de punto de inflexión para repensar la educación y decidir sobre la formación que se deseaba dar a los jóvenes para desenvolverse en la sociedad del siglo XXI. Aunque hoy, doce años después, no encontramos vestigios de mejora significativos y seguimos ocupando los lugares más rezagados en los resultados escolares de las comunidades autónomas españolas, aunque, como ha sucedido en el resto del país, se hayan producido avances.
La ley 4/2011 de educación de Extremadura, supuso un hito en Extremadura y en España, pues se consiguió el consenso de todos los partidos políticos con representación en la asamblea y con la participación de todos los sectores de la comunidad educativa, se elaboró una norma que no tiene parangón en ninguna otra comunidad autónoma hasta el día de hoy. Y, como en ella misma se dice “la LEEx supone una ley de, por y para todos los extremeños y responde a las nuevas exigencias socioeducativas planteadas en una sociedad en continuo cambio y evolución hacia modelos y parámetros de competencia, globalidad y competitividad. En juego estaba el futuro de Extremadura y se han sentado las bases para garantizarlo”. Y más adelante se indica que “Ley se sustenta sobre cinco pilares básicos: La apuesta por la calidad y la mejora de los resultados escolares, el sistema educativo como elemento clave para garantizar la libertad y la igualdad de oportunidades, la consideración del profesorado como factor primordial del sistema educativo, la apuesta clara por la evaluación educativa y facilitación de recursos para garantizar el alcance de los objetivos de calidad propuestos.”
Pero a pesar de todas las buenas intenciones, y si añadimos a ese contexto, después de 17 años de gestión de la educación, que los resultados obtenidos en las pruebas PISA4 en 2012, primer año que participamos con muestra ampliada propia, y en los que fuimos la última comunidad en Competencia Matemática y Comprensión Lectora y penúltima en Competencia Científica. Aunque luego, en 2015, los resultados sufrieron una leve mejoría, seguimos siendo la última comunidad en Lectura, la penúltima en Ciencias y en Matemáticas fuimos la cuarta
3Ibidem nota 1.
por la cola. Además de ser preocupante la bajada del índice social, económico y cultural que se incrementó hasta el 0,79 en 2015, cuando el año 2012 era del -0,46. Aunque, para destacar algo positivo, en estas pruebas del 2015, podemos decir que en Matemáticas mejoramos 12 puntos y en Lectura 18. Además, mejoró la equidad al disminuir el número de estudiantes rezagados en los niveles más bajos de las pruebas.
Esta visión general, comparativa y externa de la enseñanza no universitaria, de los resultados obtenidos por nuestros estudiantes en estas pruebas, puede ayudarnos a considerar que realmente necesitamos una profunda reflexión crítica sobre el porqué nos encontramos en esta situación, para poner no solo las bases teóricas y los propósitos, que como hemos visto algunos importantes, como la ley de educación, ya contamos con ellos, sino, y, sobre todo, poner manos a la obra, para salir de la situación en la que se encuentra Extremadura. Y para ello debemos mirar a las buenas prácticas educativas propias, que existen, y aquellas ajenas que también puedan darnos luz en nuestro camino para mejorar, además de conciliar voluntades y energías que permitan el logro de nuestros propósitos. Pero sobre todo, será decisivo, que exista voluntad, concretada, en un compromiso serio y riguroso de todos los sectores sociales, económicos y políticos para implicarse y cumplir con sus compromisos de manera efectiva.
que la sitúa en el límite inferior del grupo de universidades de tamaño medio-grande (20000-30000 alumnos matriculados) , ocupando el lugar vigésimo segundo en la ordenación nacional, que ha ido consolidándose a lo largo del tiempo y cumpliendo a la par los objetivos que le son propios como institución pública de carácter educativo: ofrecer una formación a los estudiantes en diferentes titulaciones para desarrollar las distintas actividades profesionales necesarias para la sociedad. Y sin merma de este componente formativo, la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación que han ido cobrando cada vez más importancia dadas la evolución de la economía en Extremadura y en España, las demandas de la comunidad empresarial y la necesidad de la UEX de encontrar nuevas fuentes de financiación adicionales a las aportaciones de los presupuestos generales del Estado y de la Junta de Extremadura de los que tiene una fuerte dependencia financiera como señala el Tribunal de Cuentas recientemente en su informe de fiscalización del año 2015 que en ese ejercicio representó el 80% de sus ingresos. El balance de estos 45 años de vida lo resume el propio consejo de dirección de la UEX en el llamado “Manifiesto de San Martín de Trevejo” leído el 21 de noviembre de 2017: la elevación del nivel cultural de Extremadura hasta conseguir un nivel de formación universitaria en nuestra tierra equivalente a la media española, es decir, la UEX se ha convertido en el principal ascensor social de nuestra tierra y en su más importante palanca de cambio y progreso extensión universitaria desarrolladas. Y, junto a ello, la UEX ha contribuido a la vertebración de una región que sólo existía en el mapa, facilitando la movilidad de miles de estudiantes, profesores y personal de administración y servicios que ha constituido el principal factor de cohesión de Extremadura, muy lejos de aquel temor inicial que latía en la salomónica decisión contenida en el decreto de creación que en su artículo 1º determinaba que el Distrito de la UEX estará constituido por las provincias de Badajoz y de Cáceres.
La Universidad de Extremadura se halla inmersa, como el resto de las Universidades españolas, en un proceso de transformación como consecuencia de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior en un contexto de crisis económica. Lo que impulsa a conocer el grado de eficiencia de sus actividades formativas e investigadoras, evaluar su rentabilidad social y especialmente medir sus efectos sobre el desarrollo económico y el bienestar de Extremadura. Y aquí es donde cobra importancia el informe “La contribución socioeconómica de Extremadura” elaborado a instancias de la UEX por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), un análisis riguroso de las fortalezas, debilidades y amenazas de la UEX desde una perspectiva académica y se detallan sus contribuciones socioeconómicas, junto con la eficiencia de su funcionamiento del sistema universitario español cada vez más competitivo y globalizado.
A cinco grupos de preguntas relacionadas con las diferentes contribuciones socioeconómicas trata de dar respuesta el citado Informe hecho público el 7 de junio de 2011, fecha a la que quedan referidos los datos sin que con posterioridad se conozcan análisis y estudios sobre el particular. Damos cuenta a continuación de manera resumida de los mensajes principales del Informe:
1.- La UEX es el principal referente para la formación de los universitarios extremeños y el desarrollo de las actividades de investigación en Extremadura.
3.- La actividad cotidiana de la UEX representa un volumen de actividad económica muy importante, con un impacto significativo sobre el output, la renta y el empleo en Extremadura.
4.- La contribución más importante de la UEX a medio-largo plazo es su capacidad de generar recursos productivos basados en el conocimiento (capital humano, capital tecnológico y capital emprendedor).
5.- Los efectos a largo plazo derivados del funcionamiento de la UEX representan una importante aportación al desarrollo económico de Extremadura.
Con ser cierto lo antedicho, los distintos análisis realizados indican que Extremadura se configura como el entorno menos favorable de España para que la interacción universidad-sociedad se desarrolle de forma fructífera; dicho de otro modo, la UEX desarrolla sus actividades en una situación menos favorable que la media de las universidades españolas. Así lo refleja la reciente monografía “La competitividad de las regiones españolas ante la economía del conocimiento” (Fundación BBVA, 2017) en que Extremadura junto con Andalucía, son las comunidades menos intensivas en la economía del conocimiento presentando una desviación de más del 50% respecto de la media en el “Regional Competitiveness Index- RCI”, Índice que permite identificar las fortalezas y debilidades de las comunidades autónomas españolas en el contexto europeo para poder diseñar mejor sus estrategias de desarrollo. En idéntica dirección se conduce un reciente estudio elaborado por el Colegio de Economistas de Murcia y el Consejo Económico y Social murciano, ”Competitividad regional (ICREG)”, que analiza la evolución de la competitividad regional en el período 2008-2016, entendida como la capacidad para ofrecer un entorno positivo para el crecimiento empresarial, en el cual se sitúa a Extremadura no sólo como la comunidad menos competitiva sino también como la única región que ha empeorado en el citado período recesivo.
A la vista de esto, sería necesario preguntarse ¿cabe significar la insuficiente presencia activa de la UEX en su medio? ¿Es escaso el grado de eficiencia con el que desarrolla las actividades de formación e investigación? ¿Y si responde de manera adecuada a la rentabilidad social que de ella se espera?
Por tanto, para finalizar, más que seguir profundizando en la descripción de dónde venimos y dónde nos encontramos, que es importante conocer, será más útil y necesario hacer una breve reflexión sobre cómo mejorar lo que tenemos, dentro de los límites que el espacio del que disponemos nos permite.
ALGUNAS REFLEXIONES Y DESAFÍOS DE FUTURO.
y es que, además de decirnos dónde estamos, nos indiquen, es decir, nos ofrezcan información relevante, para saber cómo hemos llegado hasta aquí, por qué obtenemos los resultados que estamos logrando y lo que es aún más importante, cómo podemos mejorarlos, pues solemos coincidir en los diagnósticos, pero tenemos serias dificultades para establecer las medidas a tomar que nos aseguren un futuro mejor, ya que aquí la visión ideológica de la realidad nos impone caminos diferentes. Y, es que, en educación, suele mezclarse lo ideológico con lo técnico, por lo que pensamos que la mejor solución es aplicar lo que cada uno creemos y no lo que la comunidad científica considera que debe hacerse, por lo que la escuela se enfrenta a un permanente vaivén de decisiones que poco o nada ayudan para avanzar en la buena dirección, sin ofrecer la consistencia suficiente para lograr un sistema educativo eficaz. sucediendo que, en no pocas ocasiones, los mandatos políticos de signo contrario se asemejan al tejer de Penélope, es decir, deshacer para volver a hacer. Hecho que lanza un mensaje de confusión, cuando no de desesperanza y desaliento, no solo a la sociedad, sino, sobre todo, a quienes tienen la tarea de educar, pues los resultados en educación, es inútil intentar medirlos en el corto plazo.
Otro aspecto importante es que sería necesario, clarificar la idea de que, cuando hablamos de educación, solemos referirlo al sistema escolar, es decir a las instituciones educativas, públicas o privadas, y la formación que ofrecen a los ciudadanos. Sin embargo, hoy, el concepto es mucho más amplio, ya que abarca todo lo que los seres humanos aprendemos a largo de nuestra vida, desde que nacemos, es decir la educación formal, la informal y la no formal; ya que nunca como ahora, las fuentes para la adquisición de los conocimientos de las personas, ha sido fruto de agentes de tan diferente índole. Por tanto, los resultados finales de la educación que las personas alcanzamos se inicia en seno familiar y su contexto, se fundamenta y organiza en la escuela y se completa con los iguales y los medios, también tecnológicos, que la sociedad global e interconectada nos proporciona. De ahí la necesaria trasformación que debe hacerse de la función y el sentido de la escuela del siglo XXI, pues ya dejó de ser útil la tan criticada enseñanza bancaria de la que nos habló Paulo Freire.
En ese sentido, consideramos, desde el punto de vista de la formación en la escuela, que lo verdaderamente importante de la educación es aquello que sucede en cada aula, cada día, entre el docente y cada uno de sus estudiantes. Esa sistemática interacción es lo que marca el rumbo de la acción educadora. Y ese micro contexto se ve condicionado por el contexto escolar y social de la institución educativa y su cultura organizativa y funcional, en el marco normativo general, sobre el que pesa la losa de la inercia instaurada en la maquinaria administrativa, y un número no determinado de variables que hacen que la tarea docente sea una labor, cada vez más, de un mayor nivel de complejidad. Todo lo cual, conlleva, que las instituciones educativas vivan entre la rutina, así lo hemos hecho siempre, la aplicación acrítica de proyectos y un amplio currículo que, cada vez, se aleja más de las necesidades formativas de los estudiantes.
solo en ese caso, será posible lograr grandes objetivos y metas educativas de alta calidad que permitan una vida digna y de respeto a los derechos humanos de todos y cada uno de los extremeños. Pues cada vez más, se viene sosteniendo y, en ello coinciden, la investigación y los especialistas, que la escuela sola no puede, que es necesaria una buena tribu para educar a un niño.
Como conclusión, pensamos, que el gran desafío de futuro para alcanzar una educación de calidad y equidad para Extremadura, que pueda contribuir a su desarrollo de manera eficaz, pasa por la necesidad de organizar y articular todos los recursos y medios de los diferentes sectores de la sociedad extremeña, que se propongan mejorar e innovar de manera permanente y sostenible la institución
escolar. Buscando la excelencia como meta, en todas las acciones personales e
institucionales. Desarrollando una educación personalizada, como practica
educativa, que permita, que cada persona, alcance el máximo de sus posibilidades,
porque recibe toda la ayuda que necesita. Asegurando la equidad como garantía
de servicio que ofrece más a quien más lo necesita. Aplicando la eficacia para
lograr con firmeza los propósitos que se persiguen y la eficiencia como mecanismo
de funcionamiento que garantice el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles. Practicando la ética y la moral, individual y colectiva, para atender las expectativas legítimas (Adela Cortina) de todos los extremeños.
Y ello se podría lograr a partir de los siguientes pasos:
1. Construir y desarrollar una visión compartida sobre la educación que necesitamos los extremeños. Siendo la Ley de Educación de Extremadura de 2011 un excelente punto de partida, pero que necesita concretarse y proyectarse en planes y programas de acción para ser aplicados en las instituciones educativas.
2. Realizar un ejercicio de reflexión crítica, para identificar fortalezas y debilidades, amenazas y oportunidades, que nos permitan saber en dónde estamos, es decir, saber qué estamos haciendo bien, qué es mejorable y, simplemente, qué necesitamos sustituir porque no funciona. 3. A partir de saber en dónde estamos, establecer la ruta, un plan estratégico a corto, medio y largo plazo, que oriente nuestras acciones al caminar. Acciones que deben estar basadas en la investigación que nos aporte un conocimiento profundo y realista de nuestras escuelas, que implique a la universidad, a las administraciones públicas y privadas, la sociedad y, como elemente esencial, al profesorado.
4. Aplicar los planes y programas de acción que se acuerden para que impacten de manera directa en los ámbitos de mejora de la institución escolar, con el fin de lograr los objetivos estratégicos planeados.
5. Institucionalizar los avances que vayamos alcanzando, como garantía de eficacia, eficiencia y para dar sentido y continuidad al proyecto colectivo de mejorar la educación de Extremadura, sin importar el color político de turno.
6. Reconocer la excelencia y la calidad educativa, para hacer retroalimentación positiva a las instituciones educativas, para que las evaluaciones, internas y externas, se conviertan en instrumento de mejora permanente.
inmerso de manera permanente, en un ciclo de mejora e innovación con calidad y equidad, que asegure dar a cada niño y cada niña lo que necesita. Pues entendemos, que la única manera de romper el círculo vicioso de a más pobreza menos educación, es dar más educación a los que más la necesitan, para que cuando la formación que reciben mejore sus condiciones de vida, puedan valorarla y aprovechar los medios y recursos que las administraciones públicas y la sociedad ponen a su alcance.
BIBLIOGRAFÍA.