Educación del consumidor
UNESCO
Enseñanza y Aprendizaje para un FUTURO SOSTENIBLE
La educación del consumidor es un tema fundamental en todo el plan de estudios. Tradicionalmente, la educación del consumidor se veía como el estudio de los hábitos de compra responsables, la administración del presupuesto familiar y formas de evitar las trampas de la publicidad y el crédito.
Sin embargo, en el mundo moderno el consumismo toca todos los aspectos de la vida diaria y puede considerarse un valor central en el Norte y, cada vez más, también en el Sur. De hecho, el consumo masivo se ha afianzado como uno de los procesos clave en la definición de la vida
económica y social en todo el mundo y en contraste con los valores de sostenibilidad que caracterizan a
Los patrones de producción y consumo insostenibles, sobre todo en países industrializados, son "las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente
mundial". Estos son motivo de grave preocupación porque "quedan sin satisfacer las necesidades básicas de consumo de una gran parte de la humanidad" y "la demanda
excesiva y en estilos de vida insostenibles en los segmentos más ricos imponen presiones inmensas en el medio
Analizar los patrones, causas y el impacto de los patrones personales y globales de consumo,
Reconocer la dimensión ética de la reducción de los impactos sociales y ecológicos del consumo,
Valorar la importancia del cambio de patrones e impactos del consumo,
El consumo de los recursos naturales es esencial para la vida humana en todo el mundo. El aire, el agua, la
energía, la madera, la comida y otros recursos que
provienen de la naturaleza son la base y sostienen todas las actividades humanas. Vivimos por medio de la
producción, el procesamiento y el consumo de estos productos de la naturaleza.
La tasa del consumo de los recursos está aumentando rápidamente en todo el mundo.
El crecimiento demográfico
mundial es responsable del
aumento en el consumo.
Otros se centran en el impacto
del crecimiento económico
acelerado
También se dice que los cambios en los
estilos de vida producidos por la
urbanización y el cambio tecnológico causan
el consumo al crear nuevos patrones de
Otros ven el consumo como una señal de que
la sociedad busca una cura para "la
alienación del espíritu", que es el resultado
de la falta del contacto significativo con la
naturaleza y del ciclo de la vida moderna de
"trabaja, consume y luego trabaja más".
Consumo sustentable Educación
¿Qué impulsa el aumento acelerado en los niveles de consumo?
¿Cómo puede ayudar la educación a cambiar los patrones de consumo? ¿Es realista esperar que las
personas reduzcan su consumo?
¿Qué conceptos es necesario entender?
¿Cuáles son los impactos sociales y ambientales de los patrones de consumo mundial?
¿Qué habilidades se necesitan?
¿Cuáles son las características que definen el consumo sustentable?
¿Qué actitudes y valores apoyan el consumo sustentable?
¿Cuál es la meta del consumo sustentable?
¿Qué principios pueden seguirse para un programa educativo efectivo?
¿Qué pueden hacer los gobiernos y las compañías para fomentar el consumo sustentable?
¿De qué recursos se dispone?
¿Qué pueden hacer los individuos y las familias?
¿Qué están haciendo algunas escuelas en lo que respecta al consumo sustentable?
El Informe del Desarrollo Humano de 1998
realizado por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo indicó que:
Los niveles de consumo global se elevaron de $1,5 billones de dólares en 1900 a $4 billones de dólares en 1950.
Después se triplicó a $12 billones de dólares durante los 25 años siguientes, 1950-1975.
Y luego se duplicó a $24 billones de dólares en los 23 años, desde 1975 hasta 1998.
Existen diferencias marcadas entre el Norte y el Sur en lo que se refiere a la capacidad de consumo. Esta situación se describe en uno de los grandes hallazgos del Informe del Desarrollo Humano de 1998.
El crecimiento en el consumo durante el siglo XX no tiene
precedentes en escala ni en diversidad. Además ha sido mal distribuido y ha dejado un déficit y acentuadas
El consumo per cápita ha ido en continuo aumento en los países industriales (aproximadamente 2,3% anual) durante los pasados 25 años, sobre todo en el Este de Asia (6,1%) y a una tasa de crecimiento en el sur de Asia (2%).
El hogar promedio africano consume, hoy en día, 20% menos que hace 25 años.
El 20% más pobre de la población mundial no ha sido
partícipe de la explosión de consumo. Más de mil millones de personas no satisfacen sus necesidades básicas de
De los 4,4 miles de millones de personas en el Sur, casi tres quintas partes no cuentan con servicios sanitarios básicos. Casi un tercio no tiene acceso a agua potable. Un cuarto no dispone de vivienda adecuada. Una quinta parte carece de servicios de salud modernos. Una quinta parte de los niños no asisten a la escuela más allá del quinto grado. Aproximadamente una quinta parte no satisfacen las necesidades de energía y proteínas en su dieta. Las deficiencias micronutricionales son aún más graves
En el Sur, sólo una minoría privilegiada cuenta
con transporte motorizado, telecomunicaciones
y electricidad.
Cambiar los patrones de consumo que producen grandes cantidades de deshechos, sobre todo en los países
industrializados, es un área donde claramente la cultura tendrá que desempeñar un papel útil y fundamental. Los cambios en los estilos de vida deberán estar acompañados por una nueva conciencia ética. Por medio de ésta los
habitantes de los países ricos descubrirán dentro de sus culturas la fuente de una nueva solidaridad activa que
permita erradicar la pobreza general que asola a 80% de la población mundial, así como la degradación ambiental y otros problemas relacionados con ella.
Fuente. UNESCO. Educación para un futuro sostenible. Una visión transdisciplinaria para acciones concertadas
El consumo no garantiza la felicidad
Una comparación global de la medida de felicidad en relación a los niveles de los ingresos per cápita, indica que mientras más rico es el país, la correlación entre ingresos y felicidad
El consumo no garantiza la felicidad
No es un accidente: los trabajadores que ganan mucho dinero porque trabajan muchas horas constituyen el mercado de los bienes que ellos producen, sin importar que no necesiten tales productos. El consumo se vuelve la recompensa por el duro trabajo y las muchas horas. No obstante, el consumo no puede ser una recompensa satisfactoria, pues las
condiciones de insatisfacción deben mantenerse o los mercados para los productos inútiles desaparecerían por sentido común. Nos volvemos adictos al consumo, el cual no ofrece una satisfacción duradera.
El consumo no garantiza la felicidad
La sociedad consumidora requiere que el contacto humano con la
naturaleza, que alguna vez fue directo, frecuente e intenso, está mediado por la tecnología y la organización. La mayoría de nosotros se mueve en espacios cerrados, un paisaje más artificioso y controlado ha reemplazado aquél que era mucho menos falso y menos controlable. Los animales
salvajes, que alguna vez fueron considerados guías y compañeros, cada vez han sido más reemplazados por los animales domésticos entrenados para ser dóciles y dependientes.
El consumo no garantiza la felicidad
Nuestro sentido de la realidad (que antes adquiría forma a través de la compleja interacción sensorial con las estaciones del año, el cielo, el bosque, la vida silvestre, la sabana, el desierto, los ríos, el mar y el cielo nocturno) ahora es constituido por la tecnología y realidades artificiales. El consumo compulsivo, quizá una forma de lamentarse o una evidencia del aburrimiento, es una respuesta al hecho de que nos encontramos exiliados y extraños en un mundo disminuido que alguna vez llamamos hogar..
Muchas personas viven en las sociedades con
más abundancia
Entre 7% y 17% de la población de los países de alto nivel de consumo es pobre.
Suecia se ubica en el lugar trece en lo que se refiere al ingreso promedio, pero tiene la menor tasa de pobreza (7%), mientras que los Estados Unidos tienen el mayor promedio de ingresos en el
Norte pero tienen el porcentaje más alto de personas que viven en la pobreza.
El crecimiento económico no mide la calidad
del desarrollo
El ingreso nacional o PIB (producto interno bruto) aumenta sin importar en qué gastamos nuestro dinero. Por eso, cuando el desarrollo se
equipara sólo con el crecimiento económico, puede descuidarse y malentenderse el concepto de "calidad" (de hecho, esto ocurre con bastante frecuencia). Esto incluye la calidad de desarrollo, la calidad de la vida humana y la calidad del medio ambiente natural.
Una historia sobre el crecimiento económico y la calidad de vida
Anton y Marti una vez tuvieron una pequeña granja de tres hectáreas donde trabajaban mucho para ser autosuficientes. Cultivaban toda la comida que podían y sus dos hijos les ayudaban. Su vida familiar era muy rica, pero esto no era bueno para los intereses económicos de su país porque consumían muy poco.
Sin embargo, un mal día, Anton y Marti se dieron cuenta de que sus ingresos ya no alcanzaban, sobre todo con los crecientes costos médicos y de educación para sus hijos. Entonces, Anton encontró un trabajo en la ciudad, a más de 100 kilómetros de su granja. Pidió dinero prestado para comprar un coche e ir a trabajar todos los días. El costo del coche y de la gasolina cada semana se sumaban al PIB de su país.
Una historia sobre el crecimiento económico y la calidad de vida
Anton trabajaba muchas horas y cada vez era más frecuente que se quedara a dormir en la ciudad para no tener que hacer el largo trayecto hasta su casa. También empezó a beber con más frecuencia. Los costos de la cerveza y los hoteles también se añadían al PIB.
Dos años después, Marti le pidió a Anton que dejara la familia porque su ausencia y los malos hábitos que había adquirido en la ciudad estaban perturbándolos. Los honorarios del abogado que llevó el divorcio se sumaron al PIB, así como las rentas que ahora pagaban por dos pisos, después de vender la granja y comprar un coche para Marti y los niños.
Una historia sobre el crecimiento económico y la calidad de vida
Las personas que compraron la granja construyeron casas de campo y las vendieron por $73,500 cada una, lo que resultó en un gran aumento en PIB.
Pasaron dos años.
Un día después del trabajo, Anton y Marti se encontraron. Luego de cenar varias veces decidieron vivir junto otra vez. Dejaron sus pisos, vendieron uno de los coches y regresaron a vivir al campo.
Vivían en un pequeño granero en una granja de la familia de Marti y empezaron a remodelarlo. Llevaban una vida moderada, cuidaban su dinero, volvieron a cultivar su propia comida y aprendieron a vivir como familia otra vez.
¿Pero adivine qué? El PIB del país registró una baja y muchos economistas dijeron que ahora estábamos peor.
El consumo que se realiza en el Norte es, con
frecuencia, a expensas del Sur
La gente pobre no siempre puede comprar lo que necesita Muchas industrias contaminantes se están mudando al sur Mano de obra barata y las malas condiciones de trabajo Distribución injusta de los ingresos por ventas
El consumo no está costando la Tierra
Niveles de consumo global.
Cerca de 320 millones de toneladas de residuos peligrosos
de la industria química.
Cerca de 140 millones de toneladas de químicos orgánicos
e inorgánicos de plantas manufactureras.
Cerca de 13 millones de toneladas de comida
desperdiciada.
Cerca de 12 millones de toneladas de dióxido de carbono.
2,5 millones de toneladas de poliestireno.
1,5 millones de toneladas de alfombras tiradas en terrenos
Si el consumo puede causar tantos problemas, ¿por qué se ha convertido en parte fundamental de nuestra vida
actual?
Una razón clave es que muy poca gente en el mundo sigue
llevando un estilo de vida sostenible. Tenemos que consumir para sobrevivir. Vivimos en economías de
intercambio donde cada persona tiende a especializarse en un trabajo, recibe dinero por el tiempo y el esfuerzo que su trabajo conlleva, y luego utiliza ese dinero para
comprar los bienes y servicios producidos por otros "especialistas"
La afluencia de estilos de vida del Norte significa que:
El 20% de las personas en el mundo que viven en los países
con el ingreso más alto, representan 86% de los gastos totales de consumo personal;
El 20% más pobre consume un pequeño 1,3% mientras que
El 60% intermedio (alrededor de cuatro mil millones de
El consumo masivo es uno de los procesos clave que definen la
vida económica y social en el mundo actual. De hecho, la vida cotidiana es una vida material y la vida social generalmente gira en torno a la manufactura, el intercambio y el consumo de los objetos materiales, por lo que se ha dicho que "somos lo que consumimos."
El consumismo no es sólo un medio de crear riqueza o satisfacer
necesidades personales. El consumismo, y los valores que significa el hecho de poseer y "exhibir" diferentes productos, también es uno de los principales modos a través de los cuales hemos aprendido a establecer una identidad personal y a
El cuerpo de uno, la ropa, el habla, los pasatiempos, las
preferencias de comida y bebida, la casa, el coche, las elecciones vacacionales, etc., deben considerarse como indicadores de la individualidad del gusto y el estilo del dueño/consumidor
La huella ecológica es un indicador del impacto ambiental
generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.
“El área de territorio ecológicamente productivo (cultivos,
pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para
producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos
generados por una población dada con modo de vida específico de forma indefinida”.
Desde un punto de vista global, se ha estimado en 1,8 ha la
biocapacidad del planeta por cada habitante, o lo que es lo mismo, si tuviéramos que repartir el terreno productivo de la tierra en partes iguales, a cada uno de los más de site mil millones de habitantes en el planeta, les corresponderían 1,8 hectáreas para satisfacer todas sus necesidades durante un año.
El consumo medio por habitante y año es de 2,7 hectáreas, por lo
que, a nivel global, estamos consumiendo más recursos y
generando más residuos de los que el planeta puede generar y admitir
Mide cuánta área de la tierra y del agua requiere una población
humana para producir el recurso que consume y absorber sus desechos usando la tecnología prevaleciente.
Si todos viviéramos el estilo de vida del hombre promedio en
¿Cabemos en el planeta?
Hoy la humanidad utiliza el equivalente de 1.4 planetas cada
año. Esto significa que ahora le tarda a la tierra un año y cinco meses para regenerar lo que utilizamos en un año.
Los panoramas moderados de la ONU sugieren que si las
tendencias actuales del incremento de la población y del
consumismo continúan, para la próxima década necesitaríamos el equivalente de dos tierras para suportarnos. Y por supuesto,
tenemos solamente una.
El resultado es el colapso de las industrias pesqueras,
disminución de la cubierta forestal, agotamiento de los sistemas de agua fresca, y la acumulación de contaminación y, que crea problemas como cambio del clima global. Éstos son apenas algunos de los efectos más notables del sobregiro.
El sobregiro también contribuye a los conflictos y guerras sobre
los recursos, las migraciones masivas, el hambre, la enfermedad y otras tragedias humanas – además tiende a tener un impacto desproporcionado en los pobres, quienes no pueden comprar su salida del problema al conseguir recursos de otras regiones.
Desarrollo Humano y Huella ecológica
El desarrollo humano sustentable ocurrirá cuando todos los seres
humanos pueden tener vidas satisfactorias sin la degradación del planeta, este es el objetivo final. Para poder alcanzarlo se han identificado dos indicadores principales:
Los datos de la huella ecológica dicen que, dada la población
actual y el área de tierra disponible, una huella ecológica de menos de 2.1 hectáreas globales por persona hace globalmente replicable las demandas en los recursos de un país.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas -que
mide los logros promedios de un país en las áreas de salud, educación, y el ingreso per cápita- más arriba de 0.8 se considera “desarrollo humano alto.
Para promover niveles no sustentables de consumo
Globalización
Alienación de la naturaleza
Crecimiento poblacional
Tecnología cambiante
Consumismo e identidad personal
Elevar los estándares de vida en el Sur
La Agenda 21 alienta a los gobiernos del Norte para que tomen un papel dirigente en la promoción de los patrones
sustentables de consumo a través de políticas que:
Reduzcan la producción de residuos en el consumo durante el proceso de crecimiento económico y
Estimulen un cambio hacia patrones de consumo y producción más sustentables, considerando las
necesidades de desarrollo de los países en vía de desarrollo.
El desarrollo y la producción de bienes y servicios deben buscar:
Cambiar o mejorar productos y servicios o
Innovación de productos
Regulación
Instrumentos económicos
Cambiar patrones de consumo en el hogar, el gobierno y en
niveles corporativos.
Desarrollo de una visión estratégica
Elaboración de planes y manejos de demanda
Redirección del gasto público
Educación y creación de conciencia
Apoyo a las acciones de la comunidad
Satisfacer las necesidades humanas básicas
(no el anhelo de ‘deseos’ y lujos)
Favorecer la calidad de vida y no los
estándares materiales de subsistencia
Minimizar el uso de recursos, los
desperdicios y la contaminación
Adoptar una perspectiva que considere el
"ciclo de vida" del producto en las
Profesor de Ciencias Ambientales que escribe fundamentalmente sobre energía e innovación. para Gates el tema de los materiales -cuántos necesitamos y cómo- es muy importante para ayudar a las personas pobres en el mundo a mejorar su calidad de vida
El libro de Vaclav Smil es un fascinante y profundo análisis,
acerca de cómo el uso de materiales en nuestra civilización
ha evolucionado desde la prehistoria hasta el siglo 21. El
principal argumento es revelador: Nosotros, la humanidad
colectiva, hemos visto una desmaterialización relativa
(menos materia prima por dispositivo) y la intensidad
energética en declive (energía gastada por unidad de masa)
impulsado por mejoras graduales, sustituciones, reciclaje
intensificado, y la total introducción de nuevos dispositivos.
Por otro lado, el
aumento de la población
y mejora de la
calidad de vida
se han traducido en un constante aumento
de la demanda para la mayoría de los materiales
tradicionales y ampliando en gran medida la producción de
nuevos materiales. La conclusión de Smil es que en todos
los casos no ha habido desmaterialización en términos
absolutos en cualquier nivel nacional o global.
Smil muestra los conocimientos de un erudito de la tecnología, la economía, la historia y la política.
A partir de la utilización de todos los materiales a lo largo de la historia humana, Smil se concentra en los materiales predominantes de nuestra cultura material: Metales (acero, aluminio), biomasa (madera, papel), plásticos, vidrio y cemento, fertilizantes, gases industriales, y semiconductores (silicio).
Smil mira a las economías de sus ciudades, máquinas, autopistas, granjas, vehículos, aviones y descubre la música en las estadísticas.
Smil ha dejado en claro su disgusto por la codicia y la
extravagancia. La desmaterialización trae grandes logros al hombre: Latas de cerveza de aluminio más y más ligero 85 gramos antes, ahora sólo 12.75 gramos; cada vez son más potentes pero más ligeros los motores de combustión interna.
Se trata de una biografía de Norman Borlaug, biólogo estadounidense, premio Nobel de la Paz, llamado “El Padre de la Revolución verde”, y una de las personas que más han hecho por intentar acabar con el hambre en el mundo, ya que ha salvado billones de vidas. Para Gates este hombre es un ejemplo y un modelo a seguir.