Medios, diplomacia y poder: un enfoque
desde la Comunicación.
Autor: MsC.Iramis Bello Cordero
Medios, diplomacia y poder: un enfoque desde la
Comunicación.
“Las nuevas tecnologías de información no determinan lo que pasa en la sociedad, pero cambian tan profundamente las reglas del juego que debemos aprender de nuevo, colectivamente, cuál es nuestra nueva realidad, o sufriremos, individualmente, el control de los pocos (países o personas) que conozcan los códigos de acceso a las fuentes de saber y poder”.1
Para hablar de medios y poder a partir de finales del pasado siglo y en el contexto del siglo XXI, es consabido y recurrente el término globalización o ¿quizás desglobalización, regionalización de la globalización?. Desde múltiples enfoques se ha tratado de dar explicación a este fenómeno de la dinámica sociopolítica internacional contemporánea que, amenaza a algunos, aterroriza a otros y, a no pocos, desconcierta. Sin embargo, no está en el ánimo de la autora dejar un concepto acabado, pero sí declarar el punto de vista acerca del tema desde un enfoque comunicacional, asociando la etapa con la era de la información, y, más recientemente acuñada como sociedad del conocimiento. En ese sentido, se refiere a continuación el concepto enunciado por Manuel Castell en su libro del mismo nombre, La Era de la Información2, dado su coincidencia.
1
Manuel Castells Oliván (Hellín, España, 1942) es un sociólogo y profesor universitario, catedrático de
Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universitat Oberta de Catalunya.
Según el Social Sciences Citation Index 2000-2009, Manuel Castells es el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del mundo
2
De la trilogía la Era de la Información Vol. I: La Sociedad Red. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores. 2002.
Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las
tecnologías digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante,
con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad
humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de
transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de
los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización
social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no
determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características
dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que
se presentan……….
Haciendo un breve análisis del tratamiento del tema en la agenda de los Organismos Internacionales, podemos citar en 1995, la reunión del Grupo de los Siete (G-7) en
Bruselas, la cual, se centró en un único tema: la sociedad de la información. Las principales cuestiones giraron en torno a las condiciones tecnológicas y legales para la construcción de las denominadas autopistas de la información; el establecimiento de mecanismos de seguridad en los circuitos electrónicos; la evaluación de los posibles efectos sobre el empleo; la regulación internacional de los nuevos medios de comunicación; los problemas planteados por las nuevas tecnologías para la privacidad de los ciudadanos, y la cooperación internacional en materia tecnológica, entre otros.
El destacado intelectual Manuel Castell planteó en aquella oportunidad:
La economía de la sociedad de la información es global. Pero no todo es global, sino las
actividades estratégicamente decisivas: el capital que circula sin cesar en los circuitos
electrónicos, la información comercial, las tecnologías másvanzadas, las mercancías
competitivas en los mercados mundiales, y los altos ejecutivos y tecnólogos. Al mismo
tiempo, la mayoría de la gente sigue siendo local, de su país, de su barrio, y esta
diferencia fundamental entre la globalidad de la riqueza y el poder y la localidad de la
experiencia personal crea un abismo de comprensión entre personas, empresas e
instituciones3.
Luego, desde el pasado siglo se avizora y profundiza la paradoja de un mundo cada vez más interconectado en todas las esferas de la sociedad y una contradictoria marginalidad del hombre que, buscando las alternativas de enfrentamiento al discurso de las grandes transnacionales, se refugia en las alternativas bondades de las nuevas tecnologías, cuya inmediatez y aparente libertad para intercambios interpersonales le ofrece los canales de búsqueda de una información más creíble o, menos impuesta. El individuo asume la posibilidad de convertirse en sujeto de los procesos comunicacionales, pero, a su vez, se aleja de los espacios sociales y del contacto hombre a hombre, definitivo, este último, en el impacto del trabajo político.
Múltiples son los ejemplos que, desde la Guerra del Golfo, demuestran la intención imperialista en el uso del aislamiento informacional, como táctica lapidaria para asfixiar los procesos nacionales e imponer su versión fabricada de países ingobernables.
En este contexto internacional, la conquista y reafirmación de una imagen de país seguro, confiable y competitivo(a juicio de otros especialistas,competente y competitivo)y en opinión de la autora de este trabajo, también con el reconocimiento y la aceptación de la diversidad e identidades culturales, por parte del resto del mundo, obliga a los profesionales de la diplomacia a crear fórmulas creativas de información, comunicación y persuasión.
El dominio de las barreras ideológicas por las transnacionales de la información impone las desventajas al mundo que no forma parte de los centros de poder, carente de los accesos inmediatos a las costosas tecnologías de hoy, el cual, no por más pobre, es menos rico en aportes a la cultura de la humanidad. La fuerza de la identidad, analizada por antropólogos, historiadores, sociólogos, etc.,puede convertirse en defensa para
3
Castells, Manuel."La Sociedad de la Información y sus contradicciones". En reunión del Grupo de los Siete (G-7) en Bruselas en 1995.
contrarrestar los impulsos de desarraigo de la globalización. Este es otro de los elementos bien ampliados por Castell en su obra El Poder de la Identidad4. En ella, el autor muestra la importancia de la identidad cultural, religiosa y nacional como fuente de significado para las personas, y las implicaciones de este hecho para los movimientos sociales. Estudia las movilizaciones populares contra la globalización, así como la formación de proyectos alternativos de organización social.
La velocidad con que se generan la innovación e introducción de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs), rebasa hoy los patrones habituales de los medios de comunicación masiva.
Por ejemplo: Los videos publicitarios online dejan más huella en el espectador que los spots televisivos5
Los espectadores prestan más atención a los vídeos publicitarios online que a los clásicos spots televisivos y por ello, los recuerdan también mejor. Ésta es la conclusión de un reciente estudio de IPG Media Lab y YuMe.
Para medir el nivel de recuerdo del espectador, IPG Media Lab y YuMe examinó a 48 usuarios y utilizó algoritmos de reconocimiento facial para determinar los niveles de cognición, excitación y estrés de los participantes.
En el análisis, los vídeos publicitarios online recibieron un 18,3% más de atención por parte del espectador que los spots televisivos. Los investigadores de IPG Media Lab y YuMe atribuyen esta disparidad en los niveles de atención conseguidos por uno y otro formato a que en la transición de contenido audiovisual a la publicidad, la atención del telespectador cae tres veces más rápido que en el espectador online.
4 Segundo volumen de la trilogía de la Era de la Información
5
Boletín electrónico CICM, publicación del Círculo de Investigadores de la Comunicación y el Marketing (CICM), perteneciente a la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) de Ciudad de La Habana. Dirigido a los miembros del Círculo y otros interesados en las diferentes áreas de las ciencias comunicativas, tiene el objetivo de mantenerlos informados de las novedades del mundo de la comunicación, en sus diferentes ámbitos. 2 junio 2011.
Según IPG Media Lab y YuMe, la cadencia publicitaria en los vídeos de este género online es más imprevisible que en los spots televisivos y retienen mejor la atención del espectador.
El informe pone asimismo de manifiesto que la grabación de programas televisivos en DVR no influye necesariamente de manera negativa en la atención que presta el espectador a los anuncios en la pequeña pantalla. De hecho, los usuarios de sistemas de grabación prestan más atención a los spots televisivos que el resto de televidentes porque tienen que concentrarse en esquivarlos. Eso sí, a la hora de recordarlos, presentan peores resultados que los televidentes que no ven programas grabados. Los usuarios de sistemas DVR tienen un 38% menos de probabilidades de recordar las marcas publicitadas en la televisión, según el estudio.
En los espectadores de televisión, la atención prestada a la publicidad no tiene un efecto directo en el nivel de recuerdo, independientemente de si éste se refuerza después con una segunda exposición publicitaria. No en vano, los televidentes que recuerdan spots televisivos ayudados por un refuerzo presentan menores niveles de atención. En cambio, en los espectadores online, la atención y el nivel de recuerdo están estrechamente relacionados, informa MediaPost.
En el estudio, IPG Media y YuMe analizan también la interacción del espectador con otros dispositivos mientras consume vídeos publicitarios online y spots televisivos. El teléfono móvil es el factor que más distrae al espectador, seguido de los juegos, las revistas, la comida, el maquillaje e incluso la guitarra. Tales factores dañan más la atención del espectador durante las pausas publicitarias que durante la emisión del programa.
Las distracciones afectan más a los televidentes que a los espectadores online. De esta manera, mientras el 62% de los telespectadores se saltan deliberadamente los anuncios en la pequeña pantalla, sólo el 45% de los espectadores online procede del mismo modo con los vídeos publicitarios en internet.
A juicio de algunos expertos, “la percepción es la realidad”, enfocan, de esta manera, la forma burda en que se penetra y presiona a la opinión pública mundial, utilizando la
tendencia comunicativa de control estratégico, lo cual dicho en palabras de un destacado intelectual resulta en que: “no se ofrece una información objetiva, sino, se defiende el poder” (Lamrani: 2009).
El destacado intelectual, Salim Lamrani, graduado en la Universidad La Sorbona, profesor de dos universidades francesas y periodista de su país, sostiene que, la
propaganda, la desinformación y la censura, son las tres formas más generalizadas para rechazar un pensamiento alternativo e ilegitimizar todas aquellas modalidades de la comunicación que no provengan de los monopolios del quehacer informativo internacional, por lo que la búsqueda, selección y análisis de una información, veraz, oportuna y confiable para la toma de decisiones de política exterior constituye hoy un reto de tamaña medida. Al respecto, comenta Chávez Bustios: 2004
“Los diplomáticos profesionales saben bien lo que significa un análisis de la situación comunicativa o análisis de la situación con la objetividad y eficacia necesarias para emplear la administración eficiente de la información, ya sea según el modelo persuasivo (convencer) o cognitivo (informar)” (Chávez Bustios: 2004).
El influyente reflujo de actores diplomáticos alternativos dentro y fuera del Estado y del gobierno, con independencia de un ministerio de relaciones exteriores, motiva la deliberación sobre lo que se ha venido llamando diplomacia pública inmersa en la globalización. Los estudiosos de la comunicación se encuentran con un reto cognitivo superior, particularmente los profesionales de las Relaciones Públicas Internacionales y, los encargados de la representación estatal.
El concepto imagen país, pasa por innumerables mediaciones socioculturales, en su espectro más amplio: económicas, financieras, comerciales, diplomáticas, políticas. No es posible trabajar proyectos comunicativos que no partan de un diagnóstico
correctamente elaborado, en tanto, se tenga en cuenta la heterogeneidad de variables que contiene este fenómeno.
Un ministerio de relaciones exteriores en proyectos sociales como los latinoamericanos, debe propiciar un proceso de negociación deliberado, en el que afloren las propuestas más genuinas para la promoción de los valores nacionales, debe fomentar una cultura alrededor de los procesos de comunicación y proyección de la imagen país, que facilite el conocimiento de los principios de la política exterior y la movilización de las fuerzas de la sociedad civil con un enfoque sinérgico, de manera tal, que el imaginario social de sus pueblos se refleje con autenticidad en los diferentes escenarios internacionales.
Según Satow, la diplomacia moderna, como procedimiento de la política exterior de un país, es reconocida como “la aplicación de la inteligencia y el tacto en la conducción de las relaciones oficiales entre los gobiernos de estados independientes” (Satow: 1979) a lo que esta autora agrega, en la que los hombres implicados, muestran una gran heterogeneidad en cuanto a procedencia profesional, étnica, política, socioeconómica y financiera y en el ejercicio de la misma, se borran las fronteras por y para la variedad de proyectos de desarrollo a nivel de micro y macro estructura.
De acuerdo con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, el término diplomacia pública fue utilizado por primera vez en 1965 por Edmund Guilion, perteneciente a la Escuela Fletcher de Leyes y diplomacia de la Universidad de Tufts y, posteriormente, Centro de Diplomacia Pública Murrow, para el que, la diplomacia pública está vinculada directamente con “la influencia de las actitudes públicas en la formación y ejecución de las políticas exteriores” (Chavez Bustios: 2004), rebasa los patrones de la diplomacia tradicional y rebasa también el concepto de la comunicación de masas, pues focaliza los públicos con intereses muy específicos de persuasión y es generadora de opinión pública en otros países y dentro de ellos mismos.
La teoría de acercamiento al estudio de la organización como grupo social, explica cómo los líderes pueden llegar a transformar la cultura de los hombres subordinados,
impregnándolos de sus patrones culturales, al punto de poderlas “enfermar”, pero si bien este ángulo del problema es evidente, no debemos descuidar que esa propia cultura convertida en presunción básica, puede provocar un efecto de boomerang.
Estamos en momentos de profunda incertidumbre, en momentos de crisis general que abarca todos los ámbitos de la vida de las diferentes formaciones económico- sociales. Están en descrédito también los patrones ideológicos del mundo de la posguerra de la década de los 50 del pasado siglo XX. La multipolaridad genera retos, cambios potencialmente provechosos para el crecimiento político, económico, comercial, diplomático, cultural, por lo que, se impone superar la falta de creatividad, la resistencia al cambio de los diferentes grupos sociales y la no utilización de estrategias adecuadas de comunicación interna y externa que favorezcan la confianza en el futuro como procedimiento lógico para contrarrestar la ansiedad ante lo desconocido.
La diplomacia pública ejecuta las Relaciones Públicas en el contexto externo internacional, impulsa los procesos de comprensión de los objetivos, políticas y actividades del Gobierno, mediante el diálogo con grupos representativos, instituciones, individuos y medios de comunicación masiva. En cuanto a este último término también mucho pudiera hablarse en el nuevo contexto sociopolítico, pero sólo haremos una mención en tanto, “Medios de comunicación masiva”, término acuñado en la década del 30 del pasado siglo, es otro de los aspectos que requiere del debate en los círculos especializados, por cuanto, los públicos no constituyen hoy unas masas homogéneas, susceptibles sólo a la manipulación.
Obsérvese como el intrusismo comercial de la información, rompiendo toda norma de la ética comunicacional, los grandes escándalos en los mass media y el acercamiento en tiempo y espacio del hombre al conocimiento novedoso a partir del desarrollo de las TICs, han hecho quebrar múltiples medios de prensa en Europa.
Por otra parte, el presidente de Brasil, Lula Da Silva y su sucesora, se postularon y fueron elegidos por una mayoría aplastante, no obstante el carácter subversivo del clima
mediático de su país; “Reporteros sin frontera” se ha visto obligado a cambiar sus enfoques a partir de la labor de la prensa alternativa francesa” (Lamrani: 2009), Ollanta Humala, contrario a todos los pronósticos fue elegido presidente de la República de Perú y Keiko Fujimori, según Prensa Latina, a pesar de casi dominar el monopolio mediático, bajó a un 50,9% de los votos en una primera vuelta y a un 49% en la segunda. La ascendencia de Humala en las zonas rurales de Perú, parece haber echado por tierra, los tradicionales designios de los “medios de comunicación masiva”.
Es decir, lo que pareciera hace una década, el holocausto mediático, ha comenzado a dar señales de que es posible revertir las atropellantes oleadas informativas; nada es más poderoso que una verdad bien dicha. Según Lamrani, la exposición de la realidad, de los hechos, eligiendo el código adecuado para cada contexto, es el antídoto idóneo para los procesos de desinformación sobre la realidad cubana. Asimismo, la autora considera imprescindible la renovación de los procedimientos de contrapropaganda que tradicionalmente se han utilizado, es imposible continuar rebatiendo una imagen subversiva utilizando los códigos de comunicación del adversario, cuya reiteración fijará en los receptores las líneas de mensajes emitidas. No deberá replicarse, por ejemplo, que hay democracia, promúlguense con eficacia todos los espacios de debate alternativo creados por el Gobierno y háganse eficientes. Desarticúlense los discursos con argumentos sólidos utilizando los contextos adecuados.
Una visión desde Cuba exige perfeccionar las campañas de propaganda emprendidas para responder a planes estratégicos de comunicación de imagen país, con una visión común, concebida y elaborada desde la contribución de todos los Organismos de la Administración Central del Estado que tienen su influencia fuera de fronteras, asistidos por una intención política verdaderamente democrática, con enfoque sistémico y con vistas a la generación gradual de valores, liderados por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Muy sugerente se torna la explicación dada por Hans Tuch, acerca de los Estados Unidos cuando define: “La diplomacia pública se refiere a los esfuerzos gubernamentales para
formar un ambiente comunicacional en el exterior, donde la política exterior americana esta desgastada, con el objetivo de reducir el grado de malos entendidos o percepciones equivocadas que complican la relación entre los Estados Unidos de América y otras naciones”. Es un puro acto de comunicación, diríase entre especialistas de la materia, un proceso de rectificación de imagen, consabido y practicado por el mundo empresarial y perfeccionado cada día por las maquinarias de trabajo propagandístico. Este país ha realizado incontables gestiones para construirse a los ojos del entorno sociopolítico y para penetrar la percepción de las naciones propia y ajena. Considérese que, durante la Segunda Guerra Mundial, el Presidente H.D. Roosevelt, estableció un Centro de Información en Europa y lanzó al aire La voz de América, un servicio radial que, hasta nuestros días, continúa trasmitiendo noticias y programas culturales para más de 94 millones de personas cada semana en docenas de lenguas.
Con Cuba, no ha sido suficiente la dominación mediática, han necesitado de la aplicación de sanciones de todo tipo durante medio siglo para tratar de impedir la comunicación directa entre nuestros pueblos. Han sido ineficaces porque tratan de emplear códigos que responden a la cultura del consumismo y el desarraigo, promotores de una imagen de país ideal que, con el tiempo, ellos mismos se han encargado de desacreditar en el contexto de la política exterior y han ignorado las profundidades de nuestra identidad cultural. Gifford Malone amplía la definición de Tuch, subrayando que, para tener éxito en su cometido, se debe conocer muy bien al interlocutor a quien se quiere persuadir: “Si nos esforzamos por ser exitosos en crear un cabal entendimiento de nuestra sociedad, nuestras políticas e ideales, primero debemos entender los motivos, cultura, historia, psicología y ciertamente el lenguaje de la gente a quien y con quien deseamos comunicar”
Sin embargo, fenómenos como la propensión a la emigración como proyecto de vida persiste en el seno de la sociedad cubana. La subjetividad manifiesta en los procesos de correspondencia y complementación entre comunicación y cultura organizacional se complejiza. La globalización acelera la multiplicación de los actores internacionales, profundiza la interconexión e interdependencia, y, por tanto, las agendas de la política
exterior; complica el papel de los hombres que la representan en un acto de desdoblamiento personal y profesional, cuya inteligencia emocional-entendida por Daniel Goleman como la capacidad de empatía para saber cómo y qué piensa el interlocutor- es indispensable para lograr la eficacia y eficiencia del liderazgo y de los procesos negociadores; para la aceptación y la comprensión de las diferencias y la administración inteligente del conocimiento.
Es amplio el debate académico y político respecto al tema, sin embargo, poco se escribe en relación a los cambios que este fenómeno provoca hacia el interior de las instituciones nacionales y sus mecanismos de gestión, obsérvese en el caso de los ministerios de relaciones exteriores. No es posible proyectar una fiel imagen al exterior de los países si no se tiene una arraigada vinculación de las cancillerías con todos los procesos internos. A decir de Chavez Bustios, “La diplomacia profesional se ocupa del texto oficial. Y la exigencia de la realidad (de la percepción de la realidad) le obliga cada vez más a involucrarse en los niveles de generación de opinión nacional, niveles políticos de decisión, empresas y asociaciones de la sociedad civil. En el mundo, el ejercicio de la política exterior dejó de ser un monopolio del Ministerio de Relaciones Exteriores, entran en juego otros actores que ni consultan ni reconocen lo que este tiene como interés nacional. (Chavez Bustios: 2004) , comentario, a juicio de la autora, que absolutiza los procesos particulares, pero que enuncia una tendencia innegable.
¿Hasta dónde constituye una amenaza y hasta dónde una oportunidad, esta nueva disposición de las relaciones internacionales? Esta, entre otras, son cuestiones que ocupan con urgencia a politólogos y a comunicadores de nuestra época.
Diversas son las fórmulas aplicadas. Explica Chávez que en Bruselas, por ejemplo, se han abierto oficinas de representaciones federales o, como en el caso de Suiza, de representaciones provinciales, en Gran Bretaña y la Unión Europea, basándose en el principio de la subsidiaridad, permiten a los entes regionales y locales la promoción de mecanismos de negociación con sus homólogos. El crecimiento e influencia de las Organizaciones no gubernamentales ofrece un desafío a los ministerios del ramo.
Por su parte, Jan Melissen nos ofrece el siguiente concepto: “ la diplomacia es el mecanismo de representación, comunicación y negociación, a través del cual los Estados y otros actores internacionales conducen sus asuntos”, este autor abre el abanico ejecutivo, sin embargo, se continua enfatizando en el papel rector del Estado, por lo que, corresponde al mismo, la creación de los procedimientos y estrategias de comunicación y capacitación que propicien la armonía y creatividad en los procesos de dirección de la política exterior, de manera tal, que no entren en contradicción los diferentes sujetos y se logre proponer al exterior la imagen más coherente.
Sólo estas rápidas reflexiones sirven para reafirmar que la diversidad en los perfiles profesionales y el conocimiento y dominio de las herramientas de comunicación, son retos ineludibles para la diplomacia de hoy y del futuro y mucho más interesante se nos hace, al indagar en nuestras raíces y descubrir que, desde 1886 ya José Martí enunciaba:
"Ha de haber dos corrientes de diplomacia, con un solo espíritu; la una, para con el
gobierno, a fin de tener siempre los ánimos obligados a entrar por la salida decorosa que
se ha de tener pronta a todo caso probable de conflicto; la otra, para con la masa del país,
a fin de ir destruyendo en ella la falta de respeto y conocimiento que hace el conflicto
demasiado fácil."6
Muy evidentes y oportunas se hacen también las reflexiones del destacado intelectual revolucionario y Canciller de la Dignidad de Cuba, Raúl Roa García cuando planteó que la diplomacia es “el arte de la táctica, el tacto y el contacto”, y agregó en otra de sus brillantes intervenciones lo que se convirtiera en la práctica de la diplomacia revolucionaria durante estos más de 50 años:
“Nuestro Ministerio no puede estar cerrado, tiene que estar abierto al pueblo; la política exterior tiene que atenderla hasta el ama de casa”.7
6Martí: 1886 en www.minrex.cu. Consultado 2 febrero de 2005.
Se desprende por si sola la necesidad del aprendizaje de aspectos pertenecientes a la Sociología, el Derecho, la Ciencia Política, las Relaciones Internacionales, la Economía, la Geopolítica, Demografía, Dirección, pero en particular, ocupa a la autora aquellos contenidos indispensables dentro de la Ciencia de la Comunicación, que permitan el desarrollo de habilidades de autoconocimiento, autorregulación, relaciones interpersonales e intergrupales.
Un diplomático, para acercarse al análisis como proceso y como técnica, necesariamente deberá dominar aspectos básicos de la comunicación en todos sus niveles: intrapersonal, interpersonal, intragrupal e intergrupal, institucional u organizacional y social, todo sobre la base de una formación sólida apoyada en la ética del respeto a la opinión del colectivo y su capacidad para integrarse debidamente en aras de un objetivo común, así como para tomar las decisiones más urgentes de forma autocrática.
El diplomático cubano de la nueva era deberá ser capaz de analizar las complejidades mundiales y a la vez, ser un gestor y ejecutante de la política exterior. La preparación para el análisis de la información, no debe circunscribirse al trabajo con los medios de difusión sino a todo lo que concierne a la comunicación verbal y no verbal, enmarcado en una objetiva coyuntura política. Debe dominar los procesos de organización, gestión y administración eficiente de la información, las diferentes técnicas de búsqueda y recopilación de datos, haciendo uso de los diferentes métodos de trabajo en colectivo, muchos de ellos tradicionales y, los más novedosos, asociados a las tecnologías de la informática. Todo ello, le permitirá arribar correctamente a los procedimientos de inferencia y creación de escenarios, combinando los métodos cuantitativos con los cualitativos.
El diplomático de nuestros tiempos deberá ser capaz de hacer las preguntas correctas a los datos almacenados; deberá, elaborar una teoría sistémica a partir de la información
acumulada, diríase, partir del conocimiento y mediante la percepción, apropiación y extrapolación adecuadas, convertirlo en inteligencia.
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