Henry E. Allison,  El idealismo trascendental de Kant: una interpretación y defensa

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RESENAS BIBLIOGWICAS

las recnicas disciplinarias de Ignacio de Loyola, la primada de la voluntad en Descartes, el saludable escepticismo de Montaigne, invitan a abrir otros tantos "focos" de atenci6n en torno a las dife-rentes maneras de tratar filos6ficarnente las pasiones.

EI modele delamor Dei intellectualis

talvez sea el micleo "duro" y apasiona-do del texto, en toapasiona-do caso, un modele de arnor intelectual a la altura de los tiempos y pasado por el filtro hist6rico de la Revo-lucien Francesa, despues de la cual "para bien 0 para mal, nada volvera a ser co-mo antes". En rodo caso, cuidadosarnen-te distinguido de la ingenieria racional y de la turbulencia del amor rom antico, analiticarnente mas alia de toda invoca-ci6n generics al egoismo 0 al altruisrno, aparece "al menos en momentos de in-tensa transformaci6n social e individual, como una respuesta mas satisfactoria que el rigor mortis de las leyes petrificadas, de los compromisos difusos, de respues-tas que no corresponden a las expectati-vas colectiexpectati-vas" (p. 36). Elamor intelec-tuallis aparece asi como un puente entre la 16gica simetrica de las pasiones y la logica asirnetrica de la razon, entre la in-tensidad y la innovaci6n por un lade y el analisis y la discriminaci6n por el otro, entre la fuerza del sfrnbolo y el conoci-miento de 10 particular.

Tal vez en epocas de transformaci6n acelerada, de deseos insituables y de iden-tidades labiles, la mesura, la integridad y la calma -alegria de Ia sabiduria spino-ziana- sean un antidoto contra las "as-piraciones indistintas de felicidad, como ejecuci6n imprograrnable de deseos", en momentos en que sin duda "esta felici-dad parece ser el complemento de la an-gustia, como miedo sin objeto". Es indu-dable que carecemos de una "educaci6n sentimental adecuada", y que nuestros precarios modelos de racionalidad s610

digieren hasta ahora las pasiones frias. Nadie sabe c6mo podria llevarse a cabo esa educaci6n sentimental pero sin duda, teniendo en cuenta la dimension de los problemas involucrados, ella equivaldria a una revoluci6n en la sensibilidad de Oc-cidente. Mientras tanto, probablernente las pasiones sigan siendo sin6nimo de ce-guera, de inconsistencia, de oscuridad. Seguiran formando parte de 10dernonia-co 0 de 10 puramente Intirno, patrimonio de estereotipos de genero (la mujer como encarnaci6n de una calida afectividad co-ja en racionalidad) 0 tema de estudio de ·Iapsicologfa de masas (la muchedumbre

presa de las pasiones nutridas en el miedo, la resignaci6n 0 la esperanza). Pero mien-tras tanto, y con mayor razon, ellibro de Bodei, seguira siendo 10que es: una fasci-nante meditaci6n sobre la vida escrita por un hombre sabio.

NORA RABDnllKOF

Henry E. Allison,

EI idealismo

trascen-dental de Kant: una interpretaciOn

y

defensa,

traducci6n

y

pr61ogo

de Dulce Ma. Granja, Coedici6n

AnthroposfUAMI,

Barcelona/Me-xico, 1992.

Hay buenas razones para alegrarse de la aparici6n en castellano del libro de Henry E. Allison: El idealimw transcen-tal de Kant: una interpretacwn y deftnsa (1983); mas aun si se es lector mas 0 me-nos asiduo de laCritica de la razJn pura.

Como todo buen comentario a la Cri-rica, el texro de Allison puede leerse de dos maneras. Podemos consultarlo como un libro de referencia sobre diversos te-mas kantianos; cada capitulo es 10 su-ficienternente independienre como para permitir una lectura de este tipo. Allison es muy cuidadoso al exponer y discutir distintas interpretaciones sobre los temas

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que trata, y tambien 10 es para defen-der entre ellas su propia interpretacion. Los diversos capfrulos son como mapas que nos orientan en la discus ion en COr-no a un cierto problema y sugieren avan-zar en una determinada direccion, En es-te sentido, creo que son excepcionales los capitulos sobre el espacio, la deduccion trascendental, el concepto de sustancia y elproblema de laafeccion, aunque se que esto vale solo como una opinion perso-nal. De cualquier manera, lalecrura com-pleta no suple la fragmentaria y cuando el libro se termina de leer, se conserva, sa-biendo que es un rexro al que siempre se volvera con preguntas mas especfficas,

La otra forma de leer a Allison es bus-cando entender su propuesta general, es

decir, dejarse guiar atraves de sus andlisis sin derenerse en rodos, para desembocar en su tesis acerca de 10que significa el idealismo rrascendental y la manera en la que puede defenderse. En este senti-do, ellibro de Allison es un excelente

co-rnentario a la Critica

y

esta a la altura, creo yo, de comentarios ya clasicos como Kemp Smith, Paton, Korner, Bennett 0

Strawson. A diferencia de Kemp Smith y Bennett, el texto de Allison no pretende ahondar en las debilidades e imprecisio-nes de Kant, sino en sus fortalezas; en este sentido la actirud de Allison es mas arm a ladeParon quien se esfuerza, siempre que puede, en defender a Kant contra el pro-pio Kant. Pero para mi, la relacion mas interesante del comentario de Allison es con Strawson.

Strawson sostiene que la bondad de la filosofia de Kant estd en brindar un tipo de argumenros, que posrulan condicio-nes indispensables para el reconocimien-co de un objeto. Pero Kant se equivoca -piensa Strawson- al referir sus condi-ciones episremicas a una conciencia tras-cendental, El subjetivismo kantiano (con-tenido basicamenre, para Strawson, en la

"teoria de la sintesis") arruina la intencion original del genio. La realidad esta estruc-rurada, pero no por la conciencia.

A diferencia de Strawson, Allison piensa que el idealismo kantiano es una virtud; pero es una virtud que no con-siste, como piensa Strawson, en referir las condiciones episrernicas a la estrucru-ra cognitiva (como si se tratara de una psicologia filosofica) y abrir con ella un abismo infranqueable entre elobjeto re-presentado y el objeto real, finalmen-te incognoscible, dada la imposibilidad

de salir de nuestra subjetividad. Allison argumenta desde el inicio, que el idea-lismo de Kant no es psicologico, sino episternico: las condiciones subjetivas se posrulan COItl() condiciones necesarias para /arepresentaciOn de un objeto0un esrado

ob-jetivo de casas (p. 40). De esta manera, a pesar de su caracter subjetivo, las condi-ciones nos permiren el acceso a un mun-do publico; de hecho, es solo gracias a di-chas condiciones que las representaciones logran referirse a objetos.

La defensa de Allison apela a una dis-tincion fundamental: Kant es un idealis-ra tidealis-rascendental, no un idealista cmpirico. Esto significa que -al igual que el realis-ta- Kant puede distinguir entre la repre-sentacion mental del objeto (de cardcter subjetivo), yel objeto que es representa-do (de caracrer publico 0intersubjetivo). Pero Kant tarnbien distingue al objeto tal como aparece (0es conocido) ,ki objero tal como es en

sf,

mienrras que el rcalista trascendental identifica al objeto publico (fenomeno) con la cosa en

si.

La propuesta de Allison, dicha escue-tamente, consiste en subrayar las virru-des de esta segunda distincion y en ver al idealismo trascendental como el punto de vista al que desernboca naturalmente, quien acepta una diferencia entre objero

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de conocimiento y cosa ensf,En este sen-tido, el idealismo trascendental no se re-fiere sino a un conjunto de condiciones episternicas indispensables para conocer algo como unobjeto. Quien no reconoce ladistinci6n entre fen6meno y cosa ensf, no reconoce laimportancia de las condi-ciones subjetivas yquiza nunca pueda dar cuenta cabal de c6mo es que sus represen-taciones logran referirse a algo cornple-tarnente distinto de estas. Kant ha sido acusado por Strawson de alejarse abis-malmente de 10 real, y Allison 10 presenta como un esfuerzo en sentido contrario: un intento de franquear, atraves de con-diciones episternicas, la distancia abismal con 10 real. De aqui la revolucion coper-nicana de Kant.

Ahora bien, las condiciones episrerni-cas seran para Allison, como para Kant, de dos tipos: inruiciones a

priori

y carego-rfas, Kant debera dernostrar 10a

priori

del espacio y del tiempo si pretende un idealismo trascendental consistente: por-que s610 mostrando que el objeto espa-cial es tam bien una representacion, logra el idealista mostrar que las cosas en el es-pacio no son cosas en

S1.

A pesar de que la tesis de la idealidad del espacio ha sido muy criticada, Allison inrenta revitalizar-la y defenderrevitalizar-la, Si Kant tiene razon al afir-mar que espacio y riempo son inruiciones a

priori

-y Allison asi 10 cree- entonces tiene razon al afirmar que espacio y ticm-po son, ticm-por un lado, empfricarnenre rea-les (de heche, conforman el ambito de 1a realidad que conocemos); y por otro la-do, trascendentalmente ideales, su validez esra limitada al campo de los fen6menos, es decir, a los objeros en relaci6n a nuestro modo, siempre sensible, de conocerlos. Realidad fenornenica '.10 equivale a rea-lid ad mental; el objeto espacial se perfila como un buen candidate para el concep-to de objeconcep-to publico; su cardcter especial perrnite distinguirlo del yo y de otros

ob-jetos. Allison piensa que ver al espacio co-mo una condicion episrernica, equivale a considerar que los objetos son espaciales en virrud de nuestra forma peculiar de re-presenrarlos yno independientemenre de esta, Pero, (por que esta condici6n a

prio-ri

debe necesariamente ser subjetiva? <Por que del hecho de que nosotros tengamos que lirnitar nuestro conocimiento a obje-tos espacio-ternporales, se sigue que estos sean s610 cspacio-temporales en tanto ob-jetos de nuestro conocimiento y no torna-dos en

S1

mismos? Allison presenta alfinal del capfrulo 5 un argumento que confie-so que no acabo de entender, Sin embar-go, creo que implfciramenre esci Iaidea de que si las cosas en

S1,

independiente-mente de nuestro modo de conocerlas, fueran espacio-remporales, entonces no serfan independienres de nuestro conoci-miento puesto que podriamos ser afecta-dos por elias. Si no me equivoco, Allison piensa, no sin apoyo de Kant, que esta-mos obligados a pensar la realidad en sf como objeto de una inruici6n intelectual que excede nuestras limitaciones yes, por ende, suprasensible.

La ruta de Allison es, sin embargo, rentadora, Aceptar que espacio y tiem-po son trascendenralrnenre ideales ofre-ce la posibilidad de considerar el ambito espacio-temporal como elambito id6neo (e incluso obligado) de referencia obje-tiva; clconocirniento es, finalmente, una relacion entre diferentes ripos de repre-sentaciones, Las categorias son tambien condiciones epistemicas, necesarias mas no suficientes para lograr la referencia a objetos, pues requieren, nos dice Allison, del apoyo de las condiciones sensibles, es decir, del espacio y el ·tiempo. Las care-gorias ponen al objeto en sentido logico o judicativo (como sujeto de un juicio),

y

las condiciones scnsibles nos dicen que

clobjero real puede ser 0bien espacio-temporal, 0bien s610 temporal. Asi, por

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RESENAS BillUOGRAFICAS

ejemplo, el unico candidato al concep-to de sustancia es algo movible en el

es-pacio

(p. 327), s610 algo asi puede dar a la categorfa de sustancia una aplica-ci6n empfrica (y no iinicamenre 16gica). Las categorias son conceptos de objetos posibles que, para adquirir realidad ob-jetiva, deben asociarse a esquemas (de-ben relacionarse con el ambito espacio-temporal, que es el unico ambito posible de referencia).

Parece relevante preguntar aquf si, pa-ra Allison, las condiciones de la sensi-bilidad son elias mismas suficientes pa-ra pasar del sentido pupa-ramente formal (0 judicativo) de objeto al sentido fuerte, empirico. Parece claro que espacio y tiem-po no pueden bastar tiem-porsimismos pues-to que estan vados, en ellos se dan los fenomenos, pero ellos no producen porsf

mismos los fen6menos, sino s610, ayuda-dos por conceptos, la forma general del fen6meno. Pensar un algo que se mue-ve en el espacio es concebir un candida-to id6neo pero no es, candida-todavfa, aplicar la categoda de sustancia.

Asi,

pues, la sub-jetividad de las condiciones no nos libra, creo yo, del supuesto de un algo distinto a la representaci6n que afecta al sujeto, y proporciona una materia presta a ser or-denada (y no de cualquier manera). Sin embargo, a veces Allison sugiere que la mera relaci6n de los conceptos puros con el ambito sensible les brinda significativi-dad; la deducci6n no logra su paso final: de la validez objetiva a la realidad objeti-va, y tiene que apoyarse en el esquema-tismo y las analogias. Pero los esquemas, en la interpretaci6n de Allison, aplican ca-tegorfas a intuiciones puras y no parecen requerir de 10dado (en todo caso, sugiere Allison en un pasaje, la imaginaci6n pue-de brindar materiales posibles para una aplicaci6n mas concreta de la categoda). Allison no ignora el problema de la afec-ci6n pero 10 pospone, quiza porque sabe

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que mientras menos cosas dependan de algodado,mas solido se vuelve el idealis-mo kantiano.

Es s610 hasta la ultima parte, cuando Allison se enfrenta al problema de la afec-ci6n: espacio-tiempo recortados por ca-tegorias seiialan el ambito id6neo de la referencia (significatividad, realidad obje-tiva) pero no bastan ellos, dedamos atras, para proporcionar esta referencia; es ne-cesario suponer, reconoce Kant, una ma-teria de la experiencia. Pero <que es esta materia?: si es una cosa sensible entonces no puede, ella misma, ser fundamento 0 respaldo de 10sensible; pero si es algo no sensible (es decir, puramente inteligible) entonces <c6mo explicar que nos afecte?, <c6mo suponer que es la causa de nues-tras sensaciones?

La respuesta de Allison al dilema tra-dicional es sorprendente.

EI

sostiene -no sin apoyo de Kant- que 10 que nos afecta son los fen6menos, los objetos es-pacio-temporales; de hecho, 10 que ve-mos, tocave-mos, ofve-mos, etc. son cosas en el espacio-riempo, y no parece que poda-mos ser afecrados de otra manera. Nos afecta el mundo, la realidad de objetos que se mueven en el espacio y no un tipo de entidad meta-empirica incognoscible (una cosa ensf),Ahora bien, cuando pre-tendemos explicar por que los fenornenos no sonun mero juego derepresentaciones, sino objetos en sentido fuerte, entonces -y solo entonces- nos vemos obliga-dos a plantear que hay en ellos un ele-mento independiente, algo que nos es da-do (una materia). Pero al pensar 10 dada-do como algo independiente, 10 separamos de las condiciones sensibles; de aquf que esre elemento no-sensible que respalda al fen6meno -y Allison da un ultimo paso hacia el idealismo- resulta ser, por defi-nici6n, un objeto puramente inteligible, un objeto creado por las categorias, algo

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indeterminado =x: el concepto de obje-to trascendental es el concepto deun co-rrelato no empfrico del fenomeno; s610 el, por tanto, puede ser concebido como el fundamento ultimo de 10 dado. Cosa en S1

y

objeto trascendental son, finalmente, el mismo concepto (noiimeno) s610 que tornados positiva 0 negativamente.

Parece extrafio que la materia de la ex-periencia nos conduzca, en ultima instan-cia, hacia el objeto trascendental; es como si, en ultima instancia, el conocimienro no fuera sino resultado de una autoa-feccion; el mundo parece, extrafiamente, surgir por complete de las condiciones cpisternicas. Sin embargo, la interprera-ci6n de Allison recoge una intuiinterprera-ci6n ba-sica, desatendida por otros idealismos preocupados en explicar como es que la conciencia estructura constanternenre la

realidad, a partir de ciertos materiales aun no contaminados. Una de las gran-des virtu gran-des del texto de Allison esque vuelve al idealisrno una postura episre-mologicamenre tan natural como el rea-lismo: la realidad que nos afecta esta am dada, nacernos en ellayla heredamos; co-nocernos un mundo ya estructurado ya el referimos todo nuestro conocimiento, No hay otra realidad misteriosa e incog-noscible,

Para terminar, quisiera sefialar que la traducci6n es,por 10 general, muy buena.

Loiinico que lamento es que no siempre los pasajes de laCriticacorresponden a la version de Pedro Ribas; quiza uniformar las traducciones pudiera ser de ayuda para fortalecer un poco mas nuestro Kant en castellano.

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