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El general Tornel y la Guerra de Texas

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Instituto Tecnológico Autónomo de México

L A G U E R R A D E X E X A S fue uno de los acontecimientos decisivos de la p r i m e r a m i t a d del siglo X I X . D u r a n t e las d é c a d a s de los a ñ o s t r e i n t a y cuarenta, los políticos mexicanos se vieron de alguna u otra forma involucrados con este asunto. E l avance de la h i s t o r i o g r a f í a , afortunadamente, ha desmenti-do la v e r s i ó n simplista y oficial de que el general Santa A n n a fue el ú n i c o culpable de la desastrosa c a m p a ñ a de Texas y de la imposibilidad de recuperarla en los siguientes a ñ o s .

E n el presente ensayo pretendo mostrar c u á l fue la parti-c i p a parti-c i ó n del general J o s é M a r í a T o r n e l en este proparti-ceso. E l nombre de T o r n e l generalmente se asocia al de Santa A n n a , y con r a z ó n , pues a d e m á s de mantener una estrecha amis-tad, desde el a ñ o 1834 siempre figuró como secretario de G u e r r a en los gabinetes de Santa A n n a .

Las visiones de la é p o c a sobre nuestro personaje son m u y variadas. Se d e c í a que era u n j o v e n activo y ambicioso, au-daz y dispuesto a enfrentar misiones difíciles y peligrosas. Carlos M a r í a de Bustamante lo llamaba el del ' 'bello decir'' y u n " l a d r o n a z o " cuando lo mencionaba en su Diario. Por otra parte, las opiniones negativas llegaron hasta expresio-nes demoledoras del doctor M o r a : " U n hombre que se ha echado a cuestas la librea de cuantos han querido ocuparlo

* A ia inquietud intelectual de Berenice Mora.

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como lacayo! ¡ T r i s t e suerte la de M é x i c o de haber venido a parar en tales m a n o s ! "1

E n los a ñ o s treinta, cuando realmente se consolidó la co-l a b o r a c i ó n Torneco-l-Santa A n n a , co-los escritores opuestos aco-l " h é r o e del P á n u c o " , mencionaban a -Tornel como el "

laca-y o " de Santa A n n a , el incondicional que le sacaba siempre "las c a s t a ñ a s del fuego" en los momentos difíciles. L a cam-p a ñ a de Texas es u n m o m e n t o recam-presentativo de esta situa-ción: mientras el general presidente se b a t í a bien y m a l con los colonos de Texas, el m i n i s t r o de Guerra se d e b a t í a b i e n y m a l con las fuerzas políticas de oposición, en l a ciudad de M é x i c o .

U N A C A R R E R A M E T E Ó R I C A

J o s é M a r í a T o r n e l y M e n d í v i l nació en la villa de O rizaba, en el a ñ o de 1789. R e a l i z ó estudios en el Seminario de T e -h u a c á n . U n a cita de Anastasio Zerecero nos s i t ú a a T o r n e l como estudiante del Colegio de San Ildefonso, de donde m a r c h ó a las filas de los insurgentes:

En efecto, muchos jóvenes de San Ildefonso se corrompieron y perdieron. Otro mal producía ese alistamiento para aquel go-bierno, y era que arrojada la cuestión política entre la masa de los estudiantes, entraban estos en el juego de partidos, y así co-mo unos se alistaban en los realistas, otros, coco-mo Don Guada-lupe Victoria y don José M . Tornel se iban con los indepen-dientes.2

De estos a ñ o s de colegiales s u r g i ó una fuerte amistad en-tre ambos, decisiva en los a ñ o s siguientes para T o r n e l .

" I n c o r p o r a d o a las filas americanas en el a ñ o de 1813, se h a l l ó a las ó r d e n e s del Sr. C o r o n e l Epitacio S á n c h e z en el ataque a C u a u t i t l á n contra las tropas del Comandante espa-ñol M o r e n o , que fue hecho prisionero y derrotada la partida

1 M O R A , 1 9 6 3 , p. 1 6 7 . 2 ZERECERO, 1 9 7 5 .

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de su m a n d o . "3 M á s adelante se u n i ó a las fuerzas de los hermanos R a y ó n , peleó bajo las ó r d e n e s de Francisco y con-t r i b u y ó a la d e s con-t r u c c i ó n de una división realiscon-ta sicon-tuada en el real de Tlalpujahua. A las ó r d e n e s de R a m ó n peleó en la c é l e b r e a c c i ó n de P u r u a r á n , donde tuvo una a c t u a c i ó n des-tacada, impidiendo la d i s p e r s i ó n de la i n f a n t e r í a d e s p u é s de l a derrota de los insurgentes.4 E n esta batalla, T o r n e i le s a l v ó la v i d a a Guadalupe V i c t o r i a , e s t r e c h á n d o s e m á s a ú n l a amistad y confianza entre ambos.5

A mediados de marzo de 1814 fue hecho prisionero por el coronel don M a n u e l de la Concha. E n Ixtlahuaca fue sen-tenciado a la pena capital; pero gracias a las gestiones del cu-r a de Tlalpujahua, Ignacio A cu-r é v a l o , fue pecu-rdonado y condu-cido a la ciudad de M é x i c o . E l virrey Calleja dispuso que se quedase en el Colegio de San Ildefonso y d e s p u é s se le per-m i t i ó trasladarse con su faper-milia a Puebla y Orizaba. A pesar de su libertad condicional, T o r n e i t e n í a relaciones con los insurgentes y siempre estuvo a favor de la independencia. Proclamado el Plan de Iguala, en marzo de 1821 se a d h i r i ó a él y se puso a las ó r d e n e s del general Santa A n n a . Dada la p r e p a r a c i ó n intelectual de T o r n e i , el general Santa A n n a lo e m p l e ó como su secretario.6

A l subir a la presidencia, Guadalupe V i c t o r i a lo n o m b r ó su secretario privado, puesto que generalmente se daba a u n a persona de mucha confianza. Parece ser que T o r n e i te-n í a ite-nfluete-ncia ete-n las decisiote-nes del gete-neral V i c t o r i a . A s í lo e x p r e s ó M o r a en su Revista Política, donde lo calificó de su protegido, y asimismo, lo dio a entender el mismo T o r n e i en su Breve Reseña. Fue por estos a ñ o s cuando T o r n e i se con-s i d e r ó u n m i e m b r o importante de la m a con-s o n e r í a yorkina.

E l mismo T o r n e i se definió como " y o r k i n o m u y p r o n u n -c i a d o " , uno de los prin-cipales reda-ctores del Amigo del Pueblo, p e r i ó d i c o yorkino de ideas populares, doctrinas

inde-3 CARREÑO, 1 9 1 4 , pp. 4 0 - 4 1 .

4 CARREÑO, 1 9 1 4 , p. 4 1 .

5 TORNEE, 1 8 5 2 , p. 2 3 .

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pendientes y principios que se juzgaban m á s americanos.7 C o n m á s p r e c i s i ó n encontramos en las Memorias de Zerecero una notable d e s c r i p c i ó n del regreso de Guerrero a M é x i c o , d e s p u é s de la derrota de Bravo en T u l a n c i n g o , donde pode-mos ver en q u é nivel se encontraba T o r n e l dentro de la ma-s o n e r í a :

En enero de 1828, el general Guerrero fue a batir a Tulancingo a los escoceses, que hoy se llaman reaccionarios, que acaudilla-dos por el general Nicolás Bravo, a quien sedujeron, habían le-vantado el estandarte de la rebelión contra el gobierno legítimo del general Victoria. Guerrero triunfó: el día que volvía a M é -xico salían a su encuentro las corporaciones y los numerosos amigos, uno de los primeros que lo encontró llegando ya a la ciudad de Hidalgo, o de Guadalupe, fue el general D . José M . Tornel, que iba a la cabeza de la logia yorkina India azteca, que tenía el número 18, y le presentó un sombrero militar montado, acompañando el presente con una arenga tan elocuente como él acostumbraba. El general, tomando el sombrero, contestó: " U s a r é siempre de este en la campaña, para que entiendan mis hermanos que el sombrero caerá junto con la cabeza de Guerre-ro en defensa de la patria."8

T a m b i é n el doctor M o r a relaciona a T o r n e l con las lo-gias. E l presidente V i c t o r i a t r a t ó de integrar u n partido pro-pio, la sociedad del Á g u i l a Negra, que se f o r m a r í a principal-mente con antiguos insurgentes. S e g ú n M o r a , nada se pudo hacer gracias a la incapacidad del favorito del presidente, el coronel T o r n e l ;9 dado que a éste siempre se le conoció por activo y eficiente, cabe suponer que no p o n d r í a mucho entu-siasmo en la f o r m a c i ó n de una nueva logia, ya que estaba m u y involucrado con la y o r k i n a .

Es incuestionable que T o r n e l p a r t i c i p ó activa y, apasio-nadamente, en la lucha de los partidos, o m á s bien de las facciones que d i v i d í a n a la élite política y precipitaban al p a í s en el desorden y a n a r q u í a de los a ñ o s siguientes. E n el

7 TORNEL, 1 8 5 2 , p. 8 1 .

8 ZERECERO, 1 9 7 5 , p. 2 0 4 .

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ocaso de su vida h a r í a u n acto de c o n t r i c i ó n sobre los excesos de su j u v e n t u d y de su temperamento ardiente y una crítica j u s t a de lo que representaron las facciones políticas en esos

a ñ o s :

Los partidos se encierran en un círculo de aspiraciones; no con el objeto de dañar a la sociedad, sino con el de aprovecharse de sus ventajas: las facciones predican la desconfianza, introducen el descontento, atacan cuanto existe solo porque existe: no son sus miras las de mejora; lo que quieren, lo que procuran es, desorganizar, disolver, destruir sin pararse en los medios. Cualquiera, por poco avisado que sea, se penetra de que los bandos escoceses y yorkino se apropiaron indebidamente el nombre de partidos, atendiendo a que ellos, como verdaderas facciones, no cesaron de conspirar, y a que en más de una vez trastornaron el orden de la sociedad.10

E n el a ñ o de 1826, fue elegido diputado al Segundo C o n -greso General, por el D i s t r i t o Federal. A partir del a ñ o si-guiente, c o m b i n a r í a su actividad legislativa con diferentes comisiones dentro del gobierno; en esos a ñ o s estuvo en las causas populares del p a r t i d o y o r k i n o : propuso una ley para la a b o l i c i ó n de la esclavitud y , sobre todo, sostuvo la expul-s i ó n de loexpul-s e expul-s p a ñ o l e expul-s en 1827, j u n t o con loexpul-s m á expul-s exaltadoexpul-s congresistas.

Es constante que varios diputados y senadores vacilaron hasta lo último, entre aquellos, los señores Bocanegra y Tornel. El Sr. Tagle impugnó la ley, con una expresión tan elocuente co-mo la de un ángel, coco-mo lo es siempre la del talento que defien-de a la defien-desgracia o a la inocencia: el Sr. Tornel, quien lo contra-decía, solicitaba con ahínco argumentos en su imaginación, que su corazón sensible reprobaba, y el partido extremo que adoptó, preocupado por las exageraciones de la época, le causa-ron un verdadero martirio.1 1

1 0 TORNEL, 1 8 5 2 , p. 1 3 4 . 1 1 TORNEL, 1 8 5 2 , p. 1 7 0 .

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Nuevamente en los ú l t i m o s a ñ o s de su vida, con u n mea culpa, r e c o n o c i ó los errores de sus ardientes a ñ o s de j u v e n -t u d respec-to a la expulsión de los e s p a ñ o l e s :

. . . se sabe que el Sr. Tome! ha deseado con ansia y buscado una ocasión solemne, para confesar que cometió un error fu-nesto, que años hace se arrepintió de sus condescendencias, que llora amarguísimamente los daños causados a la humanidad y a la justicia, y que pide al cielo que su patria, de tan noble y distinguido carácter, no reproduzca jamás hechos que la his-toria callaría, si le fuera posible dominar en la memoria de los hombres.1 2

Su actividad, su c e r c a n í a con el general V i c t o r i a y su apa-sionado yorkismo le s e r v í a n de apoyo en esos a ñ o s para esca-lar mayores alturas en la política. E l 12 de febrero de 1828 s e r á nombrado gobernador del D i s t r i t o Federal y permane-c e r á en el puesto hasta el 13 de septiembre de 1828, permane-cuando sea suspendido en sus funciones por el Congreso General. Los enemigos del coronel T o r n e l eran muchos, y por u n asunto de poca relevancia lograron la s u s p e n s i ó n de sus fun-ciones. C o n la r e v o l u c i ó n de la Acordada volvería a ser re-habilitado en sus funciones de gobernador del Distrito Fede-ral el 10 de diciembre de 1828 y p e r m a n e c e r í a en él hasta el a ñ o siguiente.

C u a n d o tuvo lugar el m o t í n de la Acordada, sólo tres per-sonas se m a n t u v i e r o n fieles al general V i c t o r i a : T o r n e l , Ba-sadre y A l m o n t e . E l general n o m b r ó a T o r n e l comisionado para parlamentar con L o b a t o y Zavala.

Tornel salió por medio de los fuegos, acompañado voluntaria-mente por el señor diputado D . Isidro Rafael Gondra, quien con este servicio tan ajeno de su profesión y carrera, acreditó cuan digno era de representar al Distrito Federal. Envuelto Tornel por las oleadas de gente perdida, corrió no pocos riesgos antes de alcanzar a Lobato en la plaza, enfrente de catedral: es-te le ofreció cuanto quisiera el presidenes-te, y juntos se dirigieron a hablarle, como lo aguardaba en un balcón de su habitación

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en palacio: al pasar L o b a t o y T o r n e l , recibieron a quema ropa u n a descarga de la g u a r d i a del palacio, y L o b a t o p e n s ó en re-troceder, costando i n f i n i t o trabajo persuadirle que obrando los soldados por su cuenta y riesgo, no se le j u g a b a alguna f e l o n í a .1 3

D e s p u é s de los sucesos de la Acordada, el presidente se encontraba en completo abandono y la ciudad en a n a r q u í a , ya que los sublevados no establecieron autoridad alguna. E l m i n i s t r o J u a n de Dios C a ñ e d o propuso al presidente que n o m b r a r a una persona que se hiciera cargo de la política y organizara la policía y seguridad de la ciudad. C a ñ e d o sugi-r i ó el nombsugi-re de T o sugi-r n e l , el psugi-residente estuvo de acuesugi-rdo y el Congreso lo e x o n e r ó de los cargos que se le h a b í a n hecho anteriormente y que h a b í a n dado lugar a la s u s p e n s i ó n de sus funciones. E l coronel T o r n e l a c t u ó con la rapidez y efica-cia que lo caracterizaban y en pocos días c o m e n z ó a resta-blecer el orden en l a capital de la R e p ú b l i c a .1 4

El p u n t o m á s delicado de la pacificación de la ciudad de-p e n d í a de la salida de las trode-pas sublevadas de la misma. E l gobernador del distrito tuvo u n papel importante en este sentido:

Para vencer u n o b s t á c u l o , que se c r e í a racional y fundado, se me p r e g u n t ó por el secretario del despacho de relaciones, si res-p o n d í a yo de la t r a n q u ü i d a d del distrito. C o n v e n c i d o de que la franqueza es u n deber de los funcionarios, especialmente cuan-do son las circunstancias comprometidas, m i c o n t e s t a c i ó n fué, que entretanto permanecieran en México las fuerzas que habían turbado el orden, no podía tomar sobre mí la responsabilidad de conservarlo. . . Se r e s o l v i ó entonces de acuerdo con los s e ñ o r e s G u e r r e r o y L o -bato, la salida de las tropas que fueron a situarse en C h a l c o .1 5

Vicente Guerrero a s u m i ó la presidencia el 15 de abril de 1829.1 6 T o r n e l m a n t e n í a m u y buena relación con el caudi-llo del sur, pero a d e m á s sentía a d m i r a c i ó n por él, y sin duda

1 3 TORNEL, 1 8 5 2 , p. 3 9 2 .

1 4 TORNEL, 1 8 5 2 , p. 4 1 1 .

1 5 TORNEL, 1 8 3 2 , pp. 1 5 - 1 6 .

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se identificaban como insurgentes que fueron ambos en la lucha por la independencia. Nos dice el mismo T o r n e l :

Los heroicos servicios del general Guerrero á la causa de la in-dependencia, habían cautivado no menos m i entendimiento que m i voluntad. No podía persuadirme, que sin talentos mas que medianos hubiera adquirídose una gran nombrandía, en circunstancias en que casi todos sus compañeros se habían eclipsado, ó habían desaparecido de la escena.17

E l coronel T o r n e l siguió como gobernador del D i s t r i t o Federal durante el efímero gobierno del general Guerrero. T a m b i é n h a b í a sido elegido diputado al Congreso General para la legislatura de 1829-1830. Por una concesión de la C á m a r a de Diputados, c o n s e r v ó su nombramiento de gobernador del Distrito Federal al mismo tiempo que el de d i -putado al Congreso General, circunstancia que no dejaba de ser una a n o m a l í a , ya que en su persona se r e u n í a n a t r i b u -ciones de dos poderes que constitucionalmente d e b í a n per-manecer siempre separados.

L a p r i m e r a c o n t r a d i c c i ó n de funciones se dio con m o t i v o de la ley del 20 de marzo de 1829, sobre la e x p u l s i ó n de los e s p a ñ o l e s . Por u n a parte, sostuvo la ley en el Congreso y fue uno de los que la suscribieron; sin embargo, como ejecutor de la ley en el D i s t r i t o Federal tuvo que aplicar excepciones y suavizar los efectos de la misma.

Librada a m i celo la ejecución de la ley del distrito federal, la suavicé hasta donde me fué lícito. En la aplicación de las excep-ciones, procedí con absoluta imparcialidad. Si ejecutaba la ley, era atacado por los opositores al régimen, si señalaba ex-cepciones por sus amigos yorkinos. . .

Las sanas intenciones del presidente, m i gratitud a su amis-tad, la que me ligaba con dos de sus secretarios, m i terca adhe-sión á los principios populares, la dulzura, la innegable

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eia del gobierno, estas y otras consideraciones, me arrastraron a identificar mi suerte con la de los hombres de 1829.1 8 L a p o s i c i ó n de T o r n e i en el gobierno de Guerrero era m u y ambigua, a d e m á s de tener u n a fuerte oposición a su g e s t i ó n como gobernador. U n a nueva c o n t r a d i c c i ó n se pre-s e n t ó cuando en la C á m a r a epre-stuvo en contra de otorgar fa-cultades extraordinarias al Ejecutivo, mientras que como subordinado del presidente t e n í a que ejercerlas en el gobier-n o del Distrito Federal. Por esta s i t u a c i ó gobier-n p r e s e gobier-n t ó su re-n u re-n c i a a Guerrero, pero el presidere-nte re-no la a c e p t ó .1 9

Sin embargo, sus enemigos s e g u í a n trabajando para ale-j a r l o de la ciudad de M é x i c o , pidiendo que se le destinara

a la p e n í n s u l a de Y u c a t á n . A l decir de T o r n e i , Guerrero no p e r m i t i ó que se hiciera esa ofensa a una persona que h a b í a servido a la n a c i ó n en momentos tan difícües como los de la A c o r d a d a .

El gobierno del distrito federal, aunque sometido al supremo de la nación, no es un puesto insignificante en nuestro orden pú-blico. La experiencia de cerca de dos años, el conocimiento práctico de los resortes de la policía, el que hubiera creado la milicia y reorganizado el cuerpo de celadores, el favor del pueblo sobre todo, me habían dispuesto a ser por la fuerza de las cosas, uno de los mejores aucsiliares del gobierno general. No habían ecsistido en m i tiempo vejaciones n i espionaje, y los mexicanos me agradecieron esta conducta humana y tolerante. La conciencia de la popularidad es un gran recurso; yo la tenía sin jactancia ni orgullo, y la hubiera empleado útilmente. ¡Rara ceguedad! En vez de servirse y aprovecharse de una consagra-ción tan desinteresada, sèriamente se trató de separar ó alejar de la escena, al hombre que luchando con tantos elementos de discordia había asegurado la fidelidad de la capital. El error se cometió sin generosidad ni franqueza; las consecuencias han gravitado sobre sus autores.2 0

1 8 T O R N E L , 1 8 3 2 , pp. 2 5 y 2 9 . 1 9 TORNEL, 1 8 3 2 , pp. 3 5 y ss. 2 0 TORNEL, 1 8 3 2 , p. 3 7 .

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Finalmente, el coronel J o s é M . T o r n e l fue hecho a u n la-do de u n a manera m á s digna, al ser nombrala-do enviala-do ex-t r a o r d i n a r i o y minisex-tro plenipoex-tenciario cerca del gobierno de Estados Unidos de A m é r i c a , el 17 de noviembre de 1829.2 1

E n resumen, podemos decir que en esta p r i m e r a etapa de su a c t u a c i ó n política, T o r n e l se define como u n yorkino con-vencido; con relaciones estrechas con antiguos insurgentes como V i c t o r i a y Guerrero, y con ideas radicales, propias de los miembros de su facción, su carrera política en estos a ñ o s es ascendente, y se le reconoce como activo y eficiente. Los puestos t a n elevados que o c u p ó esos a ñ o s e s t á n relacionados sin duda con el predominio del partido popular entre 1824 y 1829.

T O R N E L E N T R A E N C O N T A C T O C O N T E X A S

J o s é M a r í a T o r n e l a c e p t ó el nuevo n o m b r a m i e n t o al com-prender que su s i t u a c i ó n en M é x i c o era insostenible.

E l d i c t a m e n u n i f o r m e de mis amigos, la esperanza de llegar a los Estados Unidos en tiempo de evitar la consumación de un gran crimen, el deseo de ecsaminar de cerca la l e g i s l a c i ó n del pueblo mas sa-bio y mas l i b r e del globo, fueron en m i mente las razones que me d i c i d i e r o n , al costoso sacrificio de separarme por la vez p r i -m e r a de las costas de la dulce p a t r i a .2 2

T o r n e l llevaba como secretario de la l e g a c i ó n a J o s é A n t o -nio M e j í a , otro exaltado yorkino y federalista, hasta su muerte en la batalla de Acajete. N o p o d í a ser peor el mo-mento en que salía de la ciudad de M é x i c o , cuando llegaba la noticia del levantamiento del ejército de reserva en Jala-pa. Pese a esta s i t u a c i ó n , el coronel T o r n e l y su secretario decidieron no detener su marcha hasta la ciudad de Jalapa. A h í se e n t r e v i s t ó con Bustamante, quien le dio u n pasaporte para poder llegar a salvo a su destino. E n Veracruz t u v i e r o n

2 1 MUSACCHIO, 1 9 8 9 . 2 2 TORNEL, 1 8 3 2 , p. 3 8 .

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la ayuda del general Santa A n n a , y el 21 de diciembre final-mente se hicieron a la vela hacia Estados U n i d o s .2 3

T o r n e ; se encontraba en una s i t u a c i ó n comprometida, porque si c a í a el gobierno de Guerrero, su nombramiento quedaba en suspenso. A ú n no h a b í a pisado el suelo de Estados UniEstados cuando tuvo su p r i m e r a experiencia sobre T e -xas. Se le acercó u n agente de u n senador de aquel p a í s para preguntarle en q u é precio deseaba vender M é x i c o a Texas. E l 13 de enero a r r i b ó a Nueva Y o r k , de a h í p a s ó a Filadelfia, y cuando se d i r i g í a a Washington recibió la noticia de l a caí-da del gobierno de Guerrero. T o r n e l t o m ó la decisión de permanecer en Estados U n i d o s hasta recibir instrucciones del nuevo gobierno. Su p o s i c i ó n fue criticada por las dos fac-ciones en lucha. Los yorkinos lo vieron como u n acto desleal hacia Guerrero, y los hombres de bien como u n atrevimien-to fuera de lugar. M á s tarde justificaría su posición de la si-guiente manera:

Nada importaba para la resolución que tomé, después de varias meditaciones, que un partido me hubiera elevado, que m i nom-bramiento fuera debido al Sr. Guerrero, que en el orden de co-sas que comenzaba a aparecer, se proclamacen principios dis-tintos ó contrarios a los de m i credo político; una razón ecsiste de fuerza y energía superior á todas estas: la nación obró como

qui-so, y un individuo solo y aislado carece, de todo derecho para oponerse y contradecir su voluntad.,24

A l llegar a Estados Unidos T o r n e l pudo comprobar que lo que le h a b í a sucedido en el buque con el agente del sena-dor no era u n caso aislado, sino que existía o p i n i ó n en ese sentido.

A m i llegada a los Estados Unidos habían corrido voces, cuyo origen no he podido averiguar, de que la administración del ge-neral Guerrero estaba resuelta a la enagenación de la rica y

en-TORNEL, 1 8 3 2 , pp. 4 0 - 4 1 . TORNEL, 1 8 3 2 , p. 4 3 .

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vidiada provincia de Tejas como un recurso de su situación fi-nanciera.2 5

Los primeros meses de su gestión en Estados Unidos fue-r o n angustiosos. Pofue-r una pafue-rte, el gobiefue-rno de Jackson efue-ra hostil al nuevo gobierno de Bustamante, al cual consideraba antiestadounidense. Por otra, el gobierno de M é x i c o m a n -t e n í a a T o r n e l en una -to-tal a m b i g ü e d a d : no lo d e s -t i -t u í a , pero los asuntos los trataba con M o n t o y a , el encargado de negocios.

Entretanto, el gobierno del Sr. Bustamante se contentaba con inutilizar mis servicios y seguía entendiéndose con el Sr. Mon-toya, como si yo me hubiera dirigido con alguna misión, a Ar-gel o algún otro punto más distante. . . Por casualidad, y por casualidad no mas, ignoraron los ilustrados americanos, que el gabinete mexicano se comunicaba á un tiempo, con dos agen-tes, titulado el uno ministro, y el otro encargado de negocios ¡Qué anomalías!2 6

Finalmente, en el mes de j u l i o , el coronel T o r n e l pudo respirar cuando r e g r e s ó M e j í a con instrucciones claras de A l a m á n , en las que confirmaba su nombramiento y las cosas p a r e c í a n a d q u i r i r claridad. E l mismo T o r n e l alabó poste-r i o poste-r m e n t e , las instposte-rucciones y a q u i é n las poste-r e d a c t ó , calificán-dolas de oportunas, juiciosas, sabias y de u n sentido clara-mente p a t r i ó t i c o .2 7

E l p r i m e r acto importante de T o r n e l , como enviado ext r a o r d i n a r i o y m i n i s ext r o plenipoextenciario anexte Esextados U n i -dos, fue el envío de una circular a los cónsules para que no expidieran, bajo su responsabilidad, n i n g ú n certificado de venta, e n a j e n a c i ó n , t r a n s m i s i ó n o hipoteca de terrenos per-tenecientes a la n a c i ó n mexicana, aun cuando éstos hubie-ran sido cedidos a a l g ú n ciudadano mexicano, conforme a las leyes de la materia. C o n esto se adelantaba a la ley del

TORNEL, 1832, p. 44. TORNEL, 1832, p. 47. TORNEL, 1832, p. 48.

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6 de abril de 1830.2 8 Los primeros días de marzo de 1830 se fue a radicar a la ciudad de Baltimore. Desde su llegada a esta ciudad, e n c o n t r ó u n ambiente en la prensa en favor de la compra de Texas. Se pensaba que T o r n e i h a b í a llegado a Estados Unidos para formalizar la compra-venta de la co-diciada r e g i ó n .2 9

Los problemas entre ambas naciones eran importantes. E l gobierno del presidente Bustamante ofreció ocuparse de los tratados con Estados Unidos. A este país le interesaba ce-lebrar u n tratado de comercio y n a v e g a c i ó n ; a M é x i c o , con-c l u i r u n tratado de fronteras que b á s i con-c a m e n t e ratificon-cara el de A d a m s - O n í s de 1819.

L a s i t u a c i ó n en la frontera era m u y inestable y T o r n e i t u -vo que protestar ante el gobierno de Estados U n i d o s por las medidas violentas tomadas por el gobierno de Arkansas que i m p l i c a b a n desconocer los tratados vigentes sobre las fronte-ras.3 0 T a m b i é n se complicaba el asunto por la aproxima-c i ó n de las tribus b á r b a r a s a las fronteras de M é x i aproxima-c o y su paso a territorio mexicano por la parte de los ríos R o j o y A r -kansas. T o r n e i elevó al secretario de Estado u n a debida pro-testa por esta s i t u a c i ó n :

Estas noticias y el conocimiento de que los indios antes situados al oriente del Misisippi se remiten a los márgenes de aquellos ríos, ha llamado altamente la atención del ministro de México para hacer al honorable señor secretario de Estado la debida protesta de que su gobierno jamás consentirá la ocupación del territorio mexicano [sea] cual fuese el motivo que se alegue.31

2 8 Circular a los cónsules acerca de ventas hechas o por hacer de

te-rrenos mexicanos. Washington, 1 0 de febrero de 1 8 3 0 , en TORNEL, 1 8 3 2 ,

p. 8 6 .

2 9 José M a r í a Tornel a m i gobierno, 6 de marzo de 1 8 3 0 . A S R E M ,

6 - 1 9 - 6 , fol. 1., en BOSH GARCÍA, 1 9 8 3 , doc. 12.

3 0 José M a r í a Tornel a V a n Buren, 2 de octubre de 1 8 3 0 , Baltimore,

México, "Notes" , 3 0 de diciembre de 1 8 2 1 - 1 ? de junio de 1 8 3 1 , Depart-ment of State, vol. 1 , N A W , en BOSH, 1 9 8 3 , doc. 3 1 .

3 1 José M a r í a Tornel a Van Buren, Io- de noviembre de 1 8 3 0 . Balti-more. México, "Notes", 3 0 de diciembre de 1 8 2 1 - 1 ? de junio de 1 8 3 1 , Department of State, vol. 1 , N A W , en BOSH, 1 9 8 3 , doc. 3 4 .

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9 3 2 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

T o r n e l escribió a su gobierno una nota extensa, el 18 de diciembre de 1830, en la que podemos observar hasta q u é punto se h a b í a convertido Texas en el asunto central de las relaciones de los dos países y la imposibilidad de las autori-dades mexicanas de poner freno a la especulación de tierras, que los mismos mexicanos estaban realizando, y a la i n m i -g r a c i ó n ile-gal de colonos estadounidenses.

El asunto del departamento de Texas tiene una antigua celebri-dad en esa y esta república y es imposible que un ministro me-xicano en los Estados Unidos deje de considerarlo como el obje-to preferente de su cuidado.

El mío desde m i llegada ha sido tan incesante como activo para inquirir lo que se piensa, se escribe y se hace en este res-pecto. En todo el curso de m i correspondencia hallará V . E . la serie de mis investigaciones y en esta nota el estado presente de la cuestión.

Para persuadirse que nuestros codiciosos y emprendedores vecinos han abandonado] el proyecto de poseer a Texas era ne-cesario no conocer su carácter, no meditar sobre sus intereses y olvidar el alto valor de aquella rica porción de nuestro territo-rio. Así que unos considerándonos en un estado absoluto de de-bilidad, concibieron que por la fuerza debía despojársenos; y otros, los más modernos que convenían en la importancia de la adquisición, preferían el arbitrio de la compra al bajo precio que creían fácil para las necesidades de nuestro tesoro.

Es para mí hasta ahora un misterio quién y cuándo dio segu-ridades de la venta de Texas, porque a ningún mexicano le oí jamás proponer este desatino y las mismas instrucciones que

recibí de la anterior administración, tendían abiertamente a re-sistir el proyecto de enajenación. Pero ello es que aun el gabine-te de Washington cayó en el error de su posibilidad y dio sus instrucciones al señor Butler en esta hipótesis. Entre estos ciu-dadanos hallé generalizada la misma especie según comuniqué a V . E . oportunamente.3 2

3 2 José M a r í a Tornel a su gobierno, 1 8 de diciembre de 1 8 3 0 . Balti¬

more, A S R E M . Sucesos entre México y los Estados Unidos de América relacionados con Texas y otros estados limítrofes. . . (segunda parte) fols. 1 0 8 - 1 1 4 . Clasificación nueva H / 2 0 0 ( 7 2 : 7 3 ) / I . Clasificación vieja L .

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M á s adelante, en la misma nota, explica que los señores Zavala y M e x í a , bajo la dirección de u n tal M r . Prentiss, h a b í a n vendido las mejores tierras de Texas a ciudadanos estadounidenses, con lo que la codicia se h a b í a abierto en g r a n escala. Señala t a m b i é n que era m u y débil la resistencia que p o d í a oponer a esta situación, y si el gobierno no exten-d í a su fuerza hasta el Sabinas, los intereses privaexten-dos prevale-c e r í a n frente a los de la n a prevale-c i ó n . L a ejeprevale-cuprevale-ción de la ley del 6 de a b r i l era una p r i o r i d a d y, de acuerdo con el a r t í c u l o 11 de la m i s m a , se d e b e r í a impedir el ingreso de colonos esta-dounidenses en Texas.3 3

T o r n e l aborda t a m b i é n en su c o m u n i c a c i ó n el asunto de l a i r r u p c i ó n de tribus b á r b a r a s en territorio mexicano. El enviado extraordinario pensaba que esto no se definiría has-ta la c o n c l u s i ó n del trahas-tado de l í m i t e s . O t r o p u n t o se refiere a c ó m o el presidente Jackson, que era m u y desfavorable al gobierno de Bustamante, poco a poco h a b í a modificado su o p i n i ó n , a pesar de los conflictos suscitados por Texas. T o r -nel d e c l a r ó que durante su m i s i ó n p r o c u r ó siempre mejorar la imagen que se t e n í a del gobierno b u s t a m a n t i n o .3 4

E l coronel T o r n e l se refiere a Poinsett en la ú l t i m a parte de su nota. L o percibe como una persona perniciosa para M é x i c o , con malas intenciones para nuestro p a í s , y que se-g u í a teniendo peso político en Estados U n i d o s . E l presidente Jackson lo d e f e n d i ó en su mensaje de 1829, cosa poco usual, y en aquel momento figuraba en la legislatura de Carolina del Sur. Asegura T o r n e l que con él t e n í a m u y pocas relacio-nes y que en lo sucesivo le sería totalmente indiferente.3 5

E l general Bustamante r e m o v i ó de su puesto al coronel T o r n e l , el 13 de febrero de 1831, dejando la legación en ma-nos del s e ñ o r J o s é M a r í a M o n t o y a y obligando a T o r n e l a permanecer en Estados U n i d o s hasta nuevo aviso.3 6 Nue-vamente, nuestro personaje q u e d ó en una s i t u a c i ó n

compro-3 compro-3 BOSCH GARCÍA, 1 9 8 3 , doc. 4 3 .

3 4 BOSCH GARCÍA, 1 9 8 3 , doc. 4 3 .

3 5 BOSCH GARCÍA, 1 9 8 3 , doc. 4 3 .

3 6 Orden de retiro comunicada al coronel Tornel. Palacio Nacional, México, a 1 3 de febrero de 1 8 3 1 . Alamán, en TORNEL, 1 8 3 2 , p. 7 9 .

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934 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

metida. Su sueldo fue rebajado y difícilmente p o d í a sostener a su familia. Su marcha a M é x i c o fue posible gracias a la ge-nerosidad de la viuda de I t u r b i d e , quien puso a su disposi-ción 1 000 pesos para que pudiera emprender el viaje de re-greso a-su p a í s ,

A l retirarme del país clásico de la libertad, de la tierra de los prodigios sociales, me consolaba en la desgracia, el que por m i parte no se hubiera mancillado el nombre glorioso de México. Regresaba, no rico de conocimientos; pero si aleccionado por un pueblo en que se han combinado felizmente los beneficios del orden con los de la libertad. M i adhesión al sistema de repú-blicas federadas había crecido, porque palpé sus ventajas y la inmensurable prosperidad que por él disfrutan trece millones de hombres. Una revolución completa se ha obrado en mis ideas, y este es el fundamento de m i ulterior conducta. Es en vano prometerse una ventura como la de un pueblo singular mientras se regule nuestra marcha por principios opuestos á los que lo han elevado al apogéo de la civilización.3 7

Es interesante s e ñ a l a r que en estos a ñ o s el coronel T o r n e l t e n í a una visión m u y positiva de Estados U n i d o s , p a í s al que incluso disculpaba al referir que el gabinete de Jackson se h a b í a e n g a ñ a d o sobre la supuesta venta de Texas. Concibe a Estados Unidos como el país m á s ilustrado, libre y m a g n á -n i m o , que sólo quiere la felicidad de las -nacio-nes herma-nas.

La política esterior de los Estados Unidos, ha sido invariable en todos [los] tiempos; y jamás el cambio de personas o de agentes de la administración, ha producido alteración alguna en sus principios políticos. En la presidencia del general Jackson de ese veterano de la libertad, la franqueza ha sido la divisa del ga-binete de Washington, y muy reiteradas las pruebas de estar animado por los deseos más vivos de nuestra prosperidad y en-grandecimiento. Lejos de rivalizar los Estados Unidos con su vecina la República Mexicana, tan abundante en elementos de fuerza, que puedan elevarla al rango de las primeras naciones,

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se confiesan unidas á ella por los lazos del interés y de la mas estrecha amistad.3 8

N o deja de ser desconcertante la cita si se la compara con l a nota publicada el 18 de diciembre de 1830. ¿ C ó m o hacer compatibles ambas? Es difícil creer que u n político tan ave-sado como él no pudiera establecer una c o n e x i ó n entre los trastornos de Texas y el gabinete de Washington. L a dila-c i ó n de la firma de u n tratado de l í m i t e s , la esdila-casa respuesta al problema de Arkansas y de las tribus b á r b a r a s que ocupa-b a n Texas, ¿ n o eran prueocupa-bas convincentes de la mala volun-t a d de Washingvolun-ton? L a ú n i c a explicación razonable sería pensar que T o r n e l c r e í a que el problema de Texas era u n p r o b l e m a de intereses particulares ajenos a los lincamientos p ú b l i c o s . Esto lo escribe en 1832, y lo que m á s nos desconcierta es que en 1837 sus puntos de vista sobre Estados U n i -dos eran diametralmente opuestos.

Sea lo que fuera, hemos de a d m i t i r que las ideas sobre nuestros vecinos del norte h a b í a n sufrido u n cambio radical en su mente en el c o r t í s i m o tiempo de cinco a ñ o s . C o m o muestra, valgan los siguientes dos ejemplos de su pensa-m i e n t o en 1837:

Convengamos en que es muy funesto, en que es muy perniciosa la vecindad de un pueblo que interviene en todas las transaccio-nes de América, que proclama su escuela política como un sis-tema completo y único, que demanda un fin como propicio, to-do lo que puede hacer más grande y fuerte á su república, sin atender á derechos antiguos y aceptados, ni á la tranquila pose-sión de algunos siglos.

No se crea por esto que la marcha de agresión ha de ser fran-ca; lo que falta a la astucia de los Estados Unidos, lo suplirá nuestro inesplicable candor: el plan de operaciones se concebirá en Washington, ese plan será auxiliado directamente en Méxi-co. La colonización de Tejas abandonado á los aventureros de los Estados Unidos, era el medio más seguro para perder este territorio sin menoscabo, sin lesión, sin detrimento de los tratados

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936 R E Y N A L D O S O R D O C E D E N O

lentes ¿ Q u i e n no palpa el e s p í r i t u tortuoso de la política que su-g i r i ó este recurso indefectible, para bularse de los empleos m á s solemnes y sagrados, que se contraen entre las naciones? V e a -mos, a d m i t i r e m o s sus efectos.3 9

E l otro aspecto interesante de la ideología de T o r n e l es que, s e g ú n él mismo confiesa, su estancia en Estados U n i d o s m o d i f i c ó sus principios políticos, cosa que explica su actua-c i ó n posterior. T o d o pareactua-ce indiactua-car que a b a n d o n ó sus ideas populares y se volvió m á s p r a g m á t i c o en sus decisiones polí-ticas. Esto explica por q u é d e s p u é s será u n perseguidor de los sans-culottes y u n servidor incondicional del general Santa A n n a , el p r a g m á t i c o por excelencia de esta é p o c a .

T o r n e l regresó a M é x i c o en el a ñ o turbulento de 1832, a ñ o de guerra civil entre las facciones. N o quiso involucrar-se en la política y recibió u n encargo científico de A l a m á n , en m a y o de ese a ñ o , para escribir una Memoria sobre los lí-mites entre M é x i c o y Estados U n i d o s .4 0 E n diciembre de 1832, se a d h i r i ó al Plan de Zavaleta.4 1

T O R N E L Y L A C A M P A N A M I L I T A R D E T E X A S

E l Plan de Zavaleta daba fin a u n a ñ o de guerra civil. E l ejército llegaba a u n acuerdo que p o n í a t é r m i n o al r é g i m e n de Bustamante, preparaba la subida de Santa A n n a al poder y mediante una ingeniosa f ó r m u l a instalaba a G ó m e z Pedra-za en la presidencia por tres meses. G ó m e z PedraPedra-za c o n v o c ó a elecciones para renovar las legislaturas locales y general. E l p a r t i d o popular t r i u n f ó por ausencia de oposición. E l Congreso General fue invadido por los radicales. Las legis-laturas de los estados eligieron para los cargos de presidente y vicepresidente al general Santa A n n a y a V a l e n t í n G ó m e z

3 9 TORNEL, 1832, pp- 23 y 24.

4 0 Orden suprema para que el coronel Tornel forme una memoria

acerca de los límites de la república con Estados Unidos. Alamán,

Méxi-co, 9 de mayo de 1832, en TORNEL, 1832, p. 74.

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F a r í a s .4 2 E l 12 de abril se hizo cargo del poder ejecutivo, en ausencia de Santa A n n a , el vicepresidente G ó m e z F a r í a s .4 3 U n a ñ o aproximadamente, d u r a r í a la alianza entre los l i -berales y Santa A n n a . D u r a n t e ese a ñ o hubo seis alternan-cias de poder entre el presidente y el vicepresidente y una serie i n i n t e r r u m p i d a de conflictos entre ambos. E l centro del conflicto fue u n conjunto de reformas emprendidas por ios liberales que trastornaron fuertemente a la sociedad. D u r a n -te ese a ñ o T o r n e l volvería a -tener importancia política: sería secretario de G u e r r a y M a r i n a entre el 6 y 9 de noviembre de 1833, y nuevamente gobernador del Distrito Federal del 20 de noviembre de 1833 hasta el 4 de diciembre de 1834.4 4 Por p r i m e r a vez encontramos una c o l a b o r a c i ó n estrecha entre T o r n e l y Santa A n n a en el nivel de gobierno, que fina-l i z a r í a con fina-la muerte de nuestro personaje en efina-l a ñ o de 1853. Es durante estos a ñ o s cuando ya vemos transformado a T o r -nel, de y o r k i n o radical en santanista p r a g m á t i c o . A estos primeros a ñ o s pertenecen los juicios m á s negativos de sus c o n t e m p o r á n e o s .

L a salida de G ó m e z F a r í a s del gobierno en abril de 1834 d e j ó a Santa A n n a y a sus colaboradores como ú n i c o s á r b i t r o s del destino de M é x i c o . Santa A n n a m a n t u v o la m o d e r a c i ó n durante 1834. D e r r o t ó a la o p o s i c i ó n , c o n v o c ó a elecciones, se concilio con ios radicales que quisieron con-ciliarse y se m a n t u v o como u n federalista convencido. Sin embargo, entre mayo y diciembre de 1834 creció u n m o v i -miento m u y importante en favor del centralismo. Los cen-tralistas t u v i e r o n éxito en las elecciones y Santa A n n a pudo salvar el sistema federal con d i f i c u l t a d .4 5

El a ñ o 1835 c o m e n z ó con buenos auspicios: el p a í s estaba p r á c t i c a m e n t e pacificado y los congresistas se r e u n í a n en las j u n t a s preparatorias para instalar el Congreso. Santa A n n a , siendo u n político consumado, no d e j a r í a de advertir la fuer-te fuer-tendencia hacia el centralismo de la o p i n i ó n p ú b l i c a . Para

42 El Fénix de la Libertad ( 1 3 abr. 1 8 3 3 ) . 43 El Fénix de la Libertad (14 abr. 1 8 3 4 ) .

4 4 MUSACCHIO, 1 9 8 9 .

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938 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

no involucrarse en el proceso, el 22 de enero, el presidente Santa A n n a p r e s e n t ó su renuncia al Congreso en u n docu-mento p a t é t i c o : si s e g u í a dirigiendo los negocios, decía San-ta A n n a , incuestionablemente p e r e c e r í a ; como ya no era ne-cesario este sacrificio, en v i r t u d de l a e s t a b ü i d a d y paz del p a í s , solicitaba al Congreso que le aceptara su r e n u n c i a .1 6

E l Congreso no a d m i t i ó la renuncia del general Santa A n -na a la presidencia, y sí en cambio le concedió u-na licencia para separarse del gobierno por el tiempo necesario para restablecer su salud. E l Congreso p r o c e d i ó a la elección de u n presidente interino y trece estados votaron por el general M i g u e l B a r r a g á n , q u i e n t o m ó p o s e s i ó n de su cargo el 28 de enero.4 7 J o s é M a r í a T o r n e l p e r m a n e c e r í a en el gabinete co-mo secretario de G u e r r a y M a r i n a hasta la muerte de Barra-g á n en febrero de 1836 y c o n t i n u a r í a con este carBarra-go en la presidencia de J o s é Justo C o r o hasta septiembre de 1836.4 8 D u r a n t e la ausencia de Santa A n n a , en 1835 y gran parte de 1836, T o r n e l r e p r e s e n t ó en el gobierno los intereses de a q u é l en el m á s alto nivel de la toma de decisiones. T o r n e l estuvo presente en la d e s t r u c c i ó n del sistema federal, organi-zando la c a m p a ñ a contra las milicias de Zacatecas en abril y mayo de 1835, c a m p a ñ a que fue dirigida por el general Santa A n n a . P r e s e n c i ó el cambio de sistema realizado por el Congreso, del federalismo al centralismo, evitando que el ejército se i n v o l u c r a r a con uno u otro lado. Cuando Santa A n n a t á c i t a m e n t e a c e p t ó el cambio de sistema, T o r n e l fue el instrumento de i n m o v i l i d a d del e j é r c i t o .4 9

T a m b i é n , cuando los centralistas elaboraban su nueva c o n s t i t u c i ó n , T o r n e l fue el m á s decidido opositor a l a idea de crear u n cuarto poder, el conservador, porque ello conte-n í a limitacioconte-nes al ejercicio del poder arbitrario sobre los caudillos desde la presidencia. E n la discusión en el

Congre-4 6 A la C á m a r a de Representantes del Congreso de la Unión.

Anto-nio López de Santa Anna, 22 de enero de 1835, La Lima de Vulcano (27 ene. 1835).

4 7 C á m a r a de Diputados, sesión del día 28 de enero de 1835, en M A

-TEOS, 1877-1912, 25 v., x, p. 42.

4 8 MORENO, 1975, p. 880.

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so de este asunto, en diciembre de 1835, el ministro T o r n e l i n -tervino s e g ú n nos refiere Carlos M a r í a de Bustamante:

. . . p e r o r ó a todo g a ñ o t e hora y cuarto, pero en cuanto m á s grita-ba, m á s desafinaba y menos caso se le h a c í a . Sin embargo el go-bierno nos tiene tomados los puntos y podemos perder la votación."3 0

El Cosmopolita, periódico de la oposición de ideas libera-les, señaló:

que el M i n i s t r o T o r n e l p e r m a n e c i ó en la sala de sesiones duran-te la v o t a c i ó n sobre el Poder Conservador, para i n t i m i d a r a los congresistas. Los centralistas t r i u n f a r o n sobre la o p o s i c i ó n de l i -berales y santanistas, por la m í n i m a diferencia de u n v o t o .5 1

S e g ú n el testimonio de Vicente Filisola, desde^el mes de a b r i l de 1835, cuando Santa A n n a se preparaba para marchar sobre Zacatecas, que se opuso a la r e d u c c i ó n de la m i l i -cia cívica, "se h a b í a hecho público desde las antesalas de los palacios de M é x i c o y de Tacubaya, hasta los cafes y corrillos mas comunes, que en principios del a ñ o siguiente de 1836 se r e p e t i r í a igual expedición sobre las colonias de Tejas. . . " .5 2

Santa A n n a regresó victorioso de Zacatecas el 22 de j u n i o de ese a ñ o . Estuvo pocos días en la ciudad de M é x i c o , pero en ellos se a c o r d ó que el mes de diciembre se e m p r e n d e r í a la e x p e d i c i ó n de Texas. T a m b i é n se a c o r d ó que el general J o s é M a r í a T o r n e l , ministro de Guerra, fuera preparando

lo necesario para esta expedición. E l general Santa A n n a c o n t i n u ó su viaje para M a n g a de C l a v o .5 3

T o r n e l c o m e n z ó a trabajar en este sentido; se o r d e n ó a Cos y Urgatechea que concentraran las fuerzas mexicanas en Texas en una línea formada por las ciudades de San A n -tonio, Goliad y la barra de Copano. E l ataque de los colonos a la ciudad de B é x a r hizo que se anticipara la expedición. E l secretario de Guerra o r d e n ó al general J o a q u í n R a m í r e z

5 0 BUSTAMANTE, DICLTIO, microfilm, B L A C .

51 El Cosmopolita (19 dic. 1985).

5 2 FILISOLA, 1968, n, pp. 138-139.

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9 4 0 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

Sesma, gobernador y comandante general de Zacatecas, que m a r c h a r á en auxilio de Béxar; t a m b i é n se o r d e n ó a Francisco V i t a l F e r n á n d e z , gobernador de Tamaulipas, que organiza-ra otorganiza-ra división auxiliar en su estado y en San Luis Potosí paorganiza-ra el mismo objeto. Sin embargo, la ejecución de estas órdenes no se realizó coordinada y oportunamente. Béjar no recibió los auxilios necesarios y cayó en manos de los rebeldes.5 4

El mismo T o r n e l nos explica cuál era la s i t u a c i ó n política del país a finales de 1835:

Convencido el gobierno de la justicia de la causa de al nación, y no menos de su poder para hacerla triunfar, se ocupó muy activamente del apresto de un ejército que marchase a reparar los reveses sufridos por un puñado de nuestras tropas, y a dar una lección severa a los que habían vilipendiado el nombre me-xicano. Las circunstancias en que se hallaba entonces la repú-blica, no podían ser ni más difíciles ni más complicadas: la constitución de 1824 había sido abolida y otra no se había dado, lo que producía una agitación y una incertidumbre que ame-draba a los ánimos más resueltos: el partido enemigo de varia-ciones en el código fundamental, era todavía poderoso; sus co-rifeos conservaban aún las relaciones y el prestigio del poder que se ha ejercido largo tiempo.5 5

E l secretario de Guerra explica m á s adelante que t a m b i é n se t e m í a que si se alejaba del centro del p a í s la mayor parte del ejército, p o d r í a resurgir el partido de V a l e n t í n G ó m e z F a r í a s .5 6

L a s i t u a c i ó n del ejército, t a m b i é n era deplorable: Las revoluciones de 1832 y 1833, habían destruido casi comple-tamente el ejército, y apenas se ocupaba el ejecutivo de reorga-nizarlo, cuando le fué preciso conducir los conscriptos a la fron-tera. Los cuerpos se formaban, se instruían y se disciplinaban sobre la marcha; la mayor parte de ellos quemaron sus prime-ros cartuchos sobre el enemigo. Gloriosa era la empresa; pero sembrada de dificultades, porque el gobierno debía crearlo

to-5 4 FILISOLA, 1 9 6 8 , p. 2 1 4 .

5 5 TORNEL, 1 8 3 7 , p. 6 8 .

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do; soldados, recursos, todos los elementos para una guerra re-p e n t i n a .5 7

E n la memoria de la S e c r e t a r í a de G u e r r a de 1839, el mis-m o T o r n e l comis-mpleta el cuadro de la s i t u a c i ó n del ejército en

1835, y de manera insistente culpa al gobierno de 1833 de l a d e s t r u c c i ó n del ejército y del fracaso en Texas:

L a a d m i n i s t r a c i ó n de 1835 se d e d i c ó constantemente á p r o c u -rar la r e s u r r e c c i ó n del e j é r c i t o ; mas su obra no pudo ser perfec-ta, p o r q u e los cuerpos que levantaba en u n d í a , al siguiente m a r c h a b a n a q u e m a r sus cartuchos sobre el enemigo. G r a v í s i -m a es la responsabilidad de los directores de los negocios de 1833, p o r haber disuelto el ejército y haber extendido los estra-gos de su i r a sobre los veteranos de la independencia, ú n i c o s que p o d í a n hacer respetar la i n t e g r i d a d de nuestro t e r r i t o r i o . L a m a y o r parte de los cuerpos que penetraron en Texas, acaba-ban de formarse, y é s t e fué el p r i n c i p i o de nuestras desventu-ras, en u n teatro que d e b i ó de ser todo de gloria. U n soldado viejo es u n tesoro, porque es el maestro de los reclutas, y porque sin cuadros antiguos, no se organizan cuerpos nuevos, útiles para ser empleados p a r t i c u l a r m e n t e en la guerra ofensiva.5 8

E l tercer o b s t á c u l o para hacer la guerra era la falta de re-cursos e c o n ó m i c o s . L a hacienda p ú b l i c a estaba hacia 1835 en completa d e s o r g a n i z a c i ó n . E l gobierno tuvo que recurrir a p r é s t a m o s forzosos, nuevas contribuciones y contratos con los agiotistas para poder hacer frente a la situación, aunque fuera en u n m í n i m o nivel. Los tres elementos, situación po-lítica de a g i t a c i ó n , ejército construido sobre la marcha y fal-ta de recursos financieros, l i m i t a b a n las acciones del gobier-no. A esto h a b r í a que agregar la distancia que separaba la p r o v i n c i a de Texas del centro del país y la necesidad de rea-lizar una guerra ofensiva.

Para el n o m b r a m i e n t o del general en jefe del ejército so-bre Texas, T o r n e l nos i n f o r m a que realizó una j u n t a con to-dos los generales presentes en la ciudad de M é x i c o , y en ella

5 7 TORNEL, 1837, p. 69.

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9 4 2 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

se dispuso, por u n a n i m i d a d , confiar el mando supremo a don A n t o n i o L ó p e z de Santa A n n a .5 9 Todas las circunstan-cias f a v o r e c í a n la causa de Santa A n n a , sobre todo estaba reciente su apoyo al Plan de Guernavaca y el triunfo sobre los milicianos de Zacatecas. De todas formas, la j u n t a no pa-saba de ser una mera formalidad, ya que las atribuciones del n o m b r a m i e n t o r e c a í a n en el Ejecutivo por medio del secre-tario de Guerra.

Santa A n n a llegó a Tacubaya el 14 de noviembre. Inter-v i n o directamente en la elección de los jefes y oficiales que f o r m a r í a n la expedición y escogió la ciudad de San Luis Potosí como punto de r e u n i ó n del ejército que o p e r a r í a en T e -xas bajo su m a n d o .6 0 A pesar de tantos o b s t á c u l o s , Santa A n n a pudo reunir y equipar a cerca de 6 000 hombres que m a r c h a r o n hacia Texas desde San L u i s . " E l ejército que yo mandaba constaba solo con seis m i l hombres al salir de el Saltillo y de ellos una m i t a d a lo menos acababa de reclutar-se en San Luis, Q u e r é t a r o y otros departamentos para llenar los c u a d r o s . "6 1

E n San Luis P o t o s í la e x p e d i c i ó n se d e n o m i n ó ejército de operaciones. Se n o m b r ó segundo del general en jefe a V i -cente Filisola; mayor general, a J u a n Arago; maestro gene-ral del cuartel, a A d r i á n W o l l ; comandante genegene-ral de arti-llería, a Pedro A m p u d i a . E l ejército fue formado por dos divisiones de i n f a n t e r í a a las ó r d e n e s de J o a q u í n R a m í r e z y Sesma y A n t o n i o Gaona y una brigada de caballería a las ór-denes de J u a n J o s é A n d r a d e . E n Saltillo se u n i r í a al ejército de operaciones el general U r r e a .6 2

E l ejército de operaciones salió de M o n c l o v a con la si-guiente o r g a n i z a c i ó n : una vanguardia a las ó r d e n e s de Ra-m í r e z y SesRa-ma con todas las arRa-mas y una fuerza total de

1 541 hombres; dos brigadas de i n f a n t e r í a y una de caballe-r í a mandadas pocaballe-r A n t o n i o Gaona, Eugenio T o l s á y J u a n Jo-sé A n d r a d e con una fuerza total de 3 876 hombres; y una

5 9 TORNEL, 1 8 3 7 , p. 7 0 .

6 0 FILISOLA, 1 9 6 8 , p. 2 3 0 .

6 1 SANTA A N N A , 1 8 3 7 .

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sección separada compuesta por las tres armas, y dirigida por J o s é U r r e a , con una fuerza total de 600 hombres.6 3

T o d a la estrategia m i l i t a r de Santa A n n a consistía en d i -v i d i r al ejército en diferentes secciones que cubrieran el avance de u n a sección central que a v a n z a r í a desde San A n -t o n i o por la par-te cen-tral de la provincia. A U r r e a se le enco-m e n d ó el avance por la costa, la izquierda se d e s t i n ó a Gao-na, A n d r a d e q u e d a r í a en San A n t o n i o como punto de apoyo y cubriendo la retaguardia, d e s p u é s de la t o m a del Á l a m o , y el " h é r o e del P á n u c o " a v a n z a r í a con el grueso del ejército hacia San Felipe de A u s t i n .6 4

L a c a m p a ñ a c o m e n z ó con buenos resultados para la cau-sa mexicana. E l secretario de Guerra i n f o r m ó al Congreso en al sesión del d í a 14 de marzo sobre las victorias del gene-ral U r r e a en San Patricio y Goliad; el 17, de la o c u p a c i ó n de San A n t o n i o B é x a r ; el 2 1 , de la toma del fuerte del Á l a m o y l a derrota del doctor Grant por la d i v i s i ó n del general U r r e a ; el 12 de abril, de la toma de los puntos de Copano, G o l i a d , la V a c a y V i c t o r i a .6 5 E l m i n i s t r o T o r n e l h a b í a en-viado u n a iniciativa al Congreso para crear una legión de h o n o r que premiase al ejército. E l 13 de abril r e c o r d ó al Congreso que no h a b í a tomado en cuenta t o d a v í a su inicia-t i v a . E n la sesión del d í a 15, el Congreso c o m e n z ó a discuinicia-tir las proposiciones del gobierno: " A r t . 1. Para recompensar las acciones distinguidas del ejército y de la m a r i n a de guerra, se establece una legión m i l i t a r [aprobado por 55 contra 6 ] . A r t . 2. Su distintivo será, en todas las clases, el á g u i l a nacional colocada en u n c í r c u l o . . . " (aprobado por

6 3 FILISOLA, 1 9 6 8 , pp. 3 3 2 - 3 3 7 . El resumen general del ejército de

operaciones es el siguiente: Artillería 1 8 2

6 4 SANTA A N N A , 1 8 3 7 , pp. 1 5 - 1 7 .

6 5 Congreso, sesiones del 14, 1 7 y 2 1 de marzo y 1 2 de abril de 1 8 3 6 .

Diario del Gobierno de la República Mexicana, 14, 2 7 y 2 8 de marzo y 2 0 de abril de 1 8 3 6 .

Zapadores Infantería Caballería

Caballería presidiai Presidíales de a pie

9 5

6 0

6 0 1 9 185

4 4 7 3

1 0 2 4

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944 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

55 contra 9). E l proyecto de ley se a p r o b ó en sus seis a r t í c u -los por m a y o r í a s absolutas.6 6

J o s é M a r í a Luis M o r a se refiere al asunto de la legión de honor con uno de sus juicios m á s demoledores sobre el m i nistro de G u e r r a .

-Entre los proyectos de Don José Tornel, uno de eüos fue el de la creación de una legión de honox para recompensar los servicios (pronunciamientos) de nuestros honrados militares. ¡Una le-gión de honor creada por Tornel! pues ¿que hay de común en-tre Tornel y el honor? enen-tre estas dos ideas que parece como que se excluyen.6 .

Los triunfos en Texas h a b í a n dado un fuerte impulso al militarismo. T o r n e l estaba en sus ' ' g l o r i a s ' ' , y seguramente ya pensaba en u n retorno triunfal de Santa A n n a . M á s o menos al mismo tiempo de la discusión de la legión de ho-nor, el Congreso d e b a t i ó una ley a iniciativa del gobierno, sobre i n d u l t o a los prisioneros hechos en la guerra de Texas. Por ello, generosamente se indultaba de la pena capital in-cluso a aquellas personas aprehendidas con las armas en las manos.6 8 Esta ley en cierto sentido c o n t r a v e n í a la del 30 de diciembre de 1835, que consideraba como piratas a los ex-tranjeros que hubieran penetrado en territorio mexicano, armados y con objeto de atacar a M é x i c o .

La felicidad de los mexicanos no d u r ó mucho t i e m p o . E l 21 de abril tuvo lugar la desafortunada batalla de San Jacin-to, donde fue derrotada u n a p e q u e ñ a vanguardia del ejérci-to, y sobre todo fue hecho prisionero el general Santa A n n a . El prisionero e n v i ó una c o m u n i c a c i ó n al segundo jefe del ejército de operaciones en los siguientes t é r m i n o s :

prevengo a U d . ordene al general Gaona contramarche para Bejar a esperar ordenes, lo mismo que verificara V . E . con las

6 6 Congreso, sesiones del 1 3 , 1 5 y 1 6 de abril de 1 8 3 6 . MATEOS, 1877¬

1 9 1 2 , x, p. 2 9 9 ; DGRAf, del 15 y 26 de abril de 1 8 3 6 .

6 7 NIORA, 1 9 6 3 , p. 1 6 7 .

6 8 Ley, indulto a los prisioneros hechos en la guerra de Tejas, 1 4 de

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tropas que tiene á las suyas; previniendo asimismo al general Urrea se retire con su división á Guadalupe Victoria; pues se ha acordado con el general Houston un armisticio interim se arreglen algunas negociaciones que hagan cesar la guerra para siempre.6 9

Filisola r e u n i ó al ejército que se encontraba disperso y cuatro d í a s d e s p u é s de la desgracia de San Jacinto se reunie-r o n los preunie-rincipales jefes del ejéreunie-rcito de opereunie-raciones en la ha-b i t a c i ó n de madame Pawel. Filisola, U r r e a , R a m í r e z Ses-m a , Gaona, W o l l y T o l s á decidieron realizar una retirada ordenada, ya que su s i t u a c i ó n era comprometida. Ese mis-m o d í a i n f o r mis-m a r o n al mis-m i n i s t r o de G u e r r a de lo sucedido.7 0

Filisola contestó a la nota de Santa A n n a del 22 de abril, d i c i é n d o l e que volvería a pasar el r í o Colorado como una p r u e b a de aprecio a su persona y c e s a r í a n las hostilidades. D e esta s i t u a c i ó n t a m b i é n fue informado el ministro de G u e r r a , desde el arroyo de San Bernardo, el 28 del mismo mes.7 1 A q u í no se entiende si Filisola actuaba por respeto a l a v i d a de Santa A n n a o por convencimiento propio, resulta-do del análisis militar de la s i t u a c i ó n del ejército de opera-ciones. L a rapidez de la retirada sugiere m á s bien una obe-diencia ciega a Santa A n n a . L a a n o m a l í a en todo esto es que Filisola no tomara la responsabilidad sobre sus hombros e hiciera caso de u n prisionero de guerra.

Filisola e n v i a r í a una nueva c o m u n i c a c i ó n al secretario de G u e r r a en Guadalupe V i c t o r i a , el 14 de mayo. E n esta co-m u n i c a c i ó n Filisola justifica la retirada del ejército, atrapa-do entre ríos caudalosos, sin medios para tomar la ofensiva, en pleno desconcierto por la captura de Santa A n n a y con u n desconocimiento total del plan de c a m p a ñ a , pues el gene-r a l pgene-residente no comunicaba sus ideas a los subogene-rdinados. Insiste en que la j u n t a de generales decidió u n á n i m e m e n t e volver a pasar el río Colorado; explica que era preciso

reali-6 9 Antonio López de Santa Anna a Vicente Filisola, Campo de San

Jacinto, 22 de abril de 1836, en FILISOLA, 1968, p. 481.

7 0 FILISOLA, 1836, pp. 14-15.

7 1 Vicente Filisola al Exmo. Sr. secretario de Guerra y Marina,

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946 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

zar la retirada del ejército de operaciones y que B é x a r se de-bía abandonar por ser u n punto del todo insignificante.7 2 Vuelve a e x t r a ñ a r que se considere a San A n t o n i o como u n punto insignificante, siendo la p o b l a c i ó n m á s importante de Texas, con u n buen n ú m e r o de pobladores mexicanos y con-siderada al principio de la c a m p a ñ a u n punto estratégico por excelencia.

El mismo 14 de mayo, Santa A n n a firmaba u n convenio con el presidente de la r e p ú b l i c a de Texas, D a v i d G . Bur¬ net. E n los tres primeros artículos se j u g a b a el destino de M é x i c o en relación con Texas: por el p r i m e r artículo, Santa A n n a aceptaba no tomar las armas n i i n f l u i r en que se toma-ran contra el pueblo de Texas; por el segundo, c e s a r í a n las hostilidades entre mexicanos y t é j a n o s ; y por el tercero, las tropas mexicanas e v a c u a r í a n el t e r r i t o r i o de Texas, pasando al otro lado del río Grande del n o r t e .7 3

Apenas al d í a siguiente conocía el gobierno en la ciudad de M é x i c o los tristes acontecimientos, cuando ya estaba decidida l a suerte de Texas por Santa A n n a y Filisola. E l m i -nistro de Guerra, T o r n e l , e n v í a una p r i m e r a nota a Filisola, donde el tema central es la salvación de la vida del presidente. El primer encargo que se hace a V.E. es el que se dirija al gene-ral enemigo, ecsigiéndole por medios decorosos la libertad del presidente general en jefe, o cuando menos mientras este punto pueda arreglarse, las consideraciones debidas en alta dignidad y a una persona tan distinguida en los fastos de la historia ame-ricana, y por cuya conservación se interesa la nación entera por gratitud y porque es el gefe de ella.7 4

En esa misma nota, como segunda p r e o c u p a c i ó n , T o r n e l s e ñ a l a que la c o n s e r v a c i ó n de B é x a r era de absoluta necesi-dad para que el gobierno acordara lo conveniente.

Ese m i s m o d í a , en otra nota, T o r n e l se m o s t r ó m á s en

7 2 Vicente Filisola al Exmo. Sr. secretario de Guerra y Marina,

Gua-dalupe Victoria, 14 de mayo de 1836, en FILISOLA, 1836, pp. 46-56.

7 3 FILISOLA, 1836, pp. 68-70.

74 Memoria. Tornel a Vicente Filisola, México, 15 de mayo de 1836, en FILISOLA, 1836, pp. 66-67.

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consonancia con el elevado puesto que d e s e m p e ñ a b a . A p r o b ó la conducta de Filisola, pero le a d v i r t i ó que estando p r i -sionero Santa A n n a , no disfrutaba de libertad y que las reso-luciones que dictara p r o c e d e r í a n de la violencia de los enemigos. " P o r esto quiere el supremo gobierno que V . E . obre con suma prudencia y que procurando no comprome-ter en manera alguna la vida del ilustre general Santa A n n a , h u y a t a m b i é n de e m p e ñ a r el honor de la n a c i ó n . . .

El secretario de Guerra se p r e s e n t ó a dar cuenta al C o n -greso el d í a 19 de mayo de 1836, de las comunicaciones del general Filisola sobre el resultado de la acción de San Jacin-t o . E n sesión secreJacin-ta, la c o m i s i ó n especial sobre Texas pre-s e n t ó u n proyecto de ley aprobado por la m a y o r í a . E n él pre-se excitaba el patriotismo de los mexicanos, se autorizaba al gobierno para continuar "vigorosamente" la guerra sobre Texas y se declaraba nulo y de n i n g ú n valor y efecto cual-quier tratado convenido por el presidente prisionero con los colonos de T e x a s .7 6

D e s p u é s de su p r e s e n t a c i ó n en el Congreso, el m i n i s t r o T o r n e l e n v i ó ese mismo d í a una c o m u n i c a c i ó n m á s t e r m i -nante sobre c ó m o d e b í a proceder Filisola:

. . .por orden del presidente interino debo reiterarle que desde la prisión de S . E . el presidente carece de libertad, y que no de-ben hacerse otros sacrificios que los absolutamente necesarios para poner á cubierto su ecsistencia, sin mengua del honor na-cional. . . Béjar en una dirección, y los puertos en otra, serán el apoyo de las operaciones ulteriores, y mientras puedan conser-varse, deben ser conservadas, bajo toda la responsabilidad de V . E . como general en jefe, á quien ofrezco mis consideraciones.77 E l d í a 20 de mayo, el general T o r n e l e n v i ó una circular al ejército p a r a manifestar el sentimiento de la n a c i ó n y del ejército por la captura del general Santa A n n a :

7 5 Secretaría de Guerra y Marina. Tornel a Vicente Filisola. México,

15 de mayo de 1836, en FILISOLA, pp. 67-68.

7 6 Ley, 20 de mayo de 1836, DUBLÁN y LOZANO, 1876, ni, p. 142.

7 7 Tornel a Vicente Filisola, México, 19 de mayo de 1836, en

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948 R E Y N A L D O S O R D O C E D E Ñ O

1. En ia orden diaria del ejército de las plazas y de todos los cuerpos, se asentará el período siguiente.- El 21 de abril de 1836, fue hecho prisionero el presidente de la República, gene-ral ID. Antonio López de Santa Anna, peleando por salvar la integridad nacional._

2. Mientras dure en prisión S.E. el presidente de la República, se pondrá a las banderas y á los guiones de los cuerpos del ejér-cito, un lazo de crespón negro.

3. El pabellón nacional se pondrá en las fortalezas, plazas de armas y buques nacionales á media hasta, entre tanto no obten-ga su libertad el presidente de la República.7 8

I

Resulta claro que esos días T o r n e l se encontraba atrapa-do entre su fidelidad al caudillo amigo y sus deberes para con la n a c i ó n . L a e v o l u c i ó n de su posición en estos tres do-cumentos que hemos citado muestra c ó m o h a c í a equilibrios para salvar la imagen de Santa A n n a , tomando medidas al mismo tiempo para salvar al ejército de operaciones y al ho-nor nacional. Desde el 15 de mayo insistió en la i m p o r t a n c i a de sostener B é x a r , lo malo es que cuando s e ñ a l a b a esto, el general Filisola h a b í a decidido ya abandonarlo por

insignifi-cante. Los correos se cruzaban y la suerte de la c a m p a ñ a de | Texas, a partir del desastre de San Jacinto, d e p e n d i ó del c r i

-terio de u n general p u s i l á n i m e y t i m o r a t o .

El 26 de m a y o , en el arroyo del M u j e r e r o , Filisola recibió a comisionados del ejército de Texas que t r a í a n el convenio firmado por Santa A n n a . D e s p u é s de examinarlo, el jefe del ejército de operaciones convino en c u m p l i r religiosamente los diez puntos de que constaba el convenio.7 9 O t r a vez F i -lisola a c t u ó m a l , pues r e c o n o c í a en Santa Anna. u n c a r á c t e r que h a b í a perdido con la p r i s i ó n . Seguramente a c e p t ó el convenio porque establecía la salida del ejército mexicano de Texas, cosa que Filisola v e n í a haciendo desde el 25 de a b r i l . El 31 de mayo, Filisola ya estaba sobre el r í o Nueces. E n u n a c o m u n i c a c i ó n que envió al secretario de G u e r r a volvió

7 8 Secretaría de Guerra y Marina, Circular. José M a r í a Tornel,

Méxi-co, 20 de mayo de 1836, en FILISOLA, 1968, n, pp. 504-505.

7 9 Cuartel general en arroyo del Mugerero. Vicente Filisola, 26 de

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a explicar su posición y a justificarse. D i j o que se c o n f o r m ó con los tratados firmados por Santa A m i a , los cuales adjun-taba para conocimiento del gobierno, y que o r d e n ó la mar-cha hasta el r í o Bravo para salvar al ejército. Insistió en que no p o d í a c u m p l i r la orden de mantener B é x a r ; que San A n -t o n i o no -t e n í a impor-tancia alguna como p o b l a c i ó n , menos como punto militar, y que era inútil como punto estratégico.8 0

E l 31 de mayo se decidió relevar del mando al general Fi¬ lisola. L a medida se dio fuera de tiempo: el m a l estaba hecho. Filisola recibió la c o m u n i c a c i ó n de su relevo el 12 de j u -nio en u n lugar llamado C h i l t i p i n . E l ejército de operaciones ya h a b í a cruzado el río B r a v o .8 1

E n la sesión del d í a 13 de j u n i o , el gobierno leyó al C o n -greso comunicaciones de los generales U r r e a y F e r n á n d e z con el general Filisola. Se hizo m e n c i ó n de u n tratado cele-b r a d o por el presidente, y el gocele-bierno p i d i ó al Congreso que manifestase a la n a c i ó n cuál era el deber de todo mexicano en esas circunstancias, y que se le otorgasen los recursos ne-cesarios. E l Congreso a p r o b ó u n a iniciativa del diputado Carlos M a r í a de Bustamante para hacer u n manifiesto a la n a c i ó n .8 2

E n los siguientes días, el Congreso p i d i ó al gobierno el en-v í o de los conen-venios. T o r n e l en-vien-vió su peor momento. E l go-b i e r n o no c u m p l í a los deseos de los representantes y la ex-p e c t a c i ó n crecía d í a a d í a . Cuando ex-por fin el ministro de G u e r r a se v i o acorralado y tuvo que dar cuenta de ellos en la sesión secreta del 23 de junio, todo M é x i c o estaba conven-cido de que h a b í a n llegado al gobierno h a c í a mucho tiempo y de que el m i n i s t r o h a b í a hecho todo lo posible para que no se conocieran.8 3 E n dicha sesión, T o r n e l tuvo el descaro de a f i r m a r que Santa A n n a en nada h a b í a manchado su n o m

-8 0 Vicente Filisola al secretario de Guerra y Marina. Campo sobre la

orilla derecha del río de las Nueces, 31 de mayo de 1836, en FILISOLA, 1836, pp. 61-62.

8 1 Secretaría de Guerra y Marina, Tornel al general Vicente Filisola,

México, 31 de mayo de 1836, en FILISOLA, 1968, n, pp. 508-509. Congreso, sesión del día 13 de junio de 1836, MATEOS, 1877-1912, x i , p. 415.

Referencias

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