• No se han encontrado resultados

Formación de estructuras coloidales mediante mecanismos interfaciales

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Formación de estructuras coloidales mediante mecanismos interfaciales"

Copied!
50
0
0

Texto completo

(1)Universidad de Navarra Programa de Doctorado:. Inestabilidades en Sistemas Disipativos. Formación de estructuras coloidales mediante mecanismos interfaciales. Maximiliano Andrés Giuliani.

(2) Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra ISBN 978-84-8081-370-9.

(3)

(4) Universidad de Navarra Programa de Doctorado:. Inestabilidades en Sistemas Disipativos. Formación de estructuras coloidales mediante mecanismos interfaciales. Memoria presentada por D. Maximiliano Andrés Giuliani dentro del Periodo de Investigación del Programa de Doctorado. El presente trabajo ha sido realizado bajo mi supervisión y estimo que puede ser presentado en calidad de “Memoria de investigación”. Pamplona, 8 de septiembre de 2008. Dr. Wenceslao González Viñas.

(5)

(6) Declaración: Por la presente yo, D. Maximiliano Andrés Giuliani, declaro que esta memoria es fruto de mi propio trabajo y que en mi conocimiento, no contiene ni material previamente publicado o escrito por otra persona, ni material que sustancialmente haya formado parte de los requerimientos para obtener cualquier otro título en cualquier centro de educación superior, excepto en los lugares del texto en los que se ha hecho referencia explícita a la fuente de la información. De igual manera, autorizo al Departamento de Física y Matemática Aplicada de la Universidad de Navarra, la distribución de esta memoria y, si procede, de la “fe de erratas” correspondiente por cualquier medio, sin perjuicio de los derechos de propiedad intelectual que me corresponden. Pamplona, 8 de septiembre de 2008. D. Maximiliano Andrés Giuliani. c Maximiliano Andrés Giuliani Derechos de edición, divulgación y publicación: c Departamento de Física y Matemática Aplicada, Universidad de Navarra.

(7)

(8) Agradecimientos Quisiera agradecer en primer lugar a mi tutor Dr. Wenceslao Gonz´alez Vi˜ nas por su gu´ıa, paciencia y colaboraci´on, sin las cuales este trabajo no hubiese dado sus frutos. En segundo lugar a los profesores del departamento de F´ısica y Matem´ atica Aplicada por su buena voluntad y solicitud. A Pilar Ayucar,secretaria del departamento, sin quien la burocracia habr´ıa retrasado en gran medida este trabajo. Tambi´en quisiera agradecer a Rafael Sirera quien ha colaborado, especialmente, al inicio de mi trabajo aqu´ı permiti´endome asistir a la 4◦ Reuni´on de la Xarxa Tem´atica, en Barcelona en ´ febrero 2006, y a la 8◦ Conferencia Internacional en Redes Opticas Transparentes (ICTON 2006), y proveyendo material fundamental para el desarrollo de mi tarea experimental. En particular me gustar´ıa agradecer a Javier Burguete, Alberto de la Torre y Montserrat Miranda por sus interesantes comentarios que me han ayudado a llegar a las conclusiones del presente trabajo y a plantear mejoras para mis trabajos futuros. Asi mismo, a Yago Olaizola y Noem´ı Perez del CEIT, que han proporcionado los contactos para implementar los campos el´ectricos. Agradezco a la Asociaci´ on de Amigos de la Universidad de Navarra por la beca que me han concedido, por la cual me ha sido posible iniciar mis estudios de posgrado. ´ A nivel personal quiero agradecer a mis compa˜ neros doctorandos, Mart´ın, Alberto, Alvaro, Cristian, Gerard, Montse, Roberto e Ivan que han permitido que mi primera estancia fuera de mi ciudad y lejos de mi familia haya sido f´acilmente tolerable. Tambi´en en este aspecto agradezco a Angel, Jean y Mart´ın quienes me han introducido a las bellezas naturales de Navarra y sus alrededores a trav´es de la BTT. Este trabajo ha sido posible gracias a los proyectos MEC: MAT2003-02369, FIS2007-66004C02-01..

(9)

(10) ´INDICE GENERAL. vii. ´Indice general Pr´ ologo. ix. 1 Introducci´ on 1.1 Cristales Coloidales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.1.1 Suspensiones Coloidales . . . . . . . . . . . . . . . . 1.1.2 Formaci´on de cristales coloidales . . . . . . . . . . . 1.1.3 Campos el´ectricos y suspensiones coloidales . . . . . 1.1.4 Triple interfaz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.2 Modelos te´ oricos para la formaci´on de estructuras coloidales. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. 1 2 2 5 7 7 8. 2 Sistema Experimental 11 2.1 Montaje experimental y procedimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 2.2 Identificaci´ on de la l´ınea de contacto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14 2.3 Medici´ on de velocidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14 3 Resultados 3.1 Velocidades caracter´ısticas . . . . . . . 3.2 Evoluci´on temporal de las velocidades 3.3 Dep´ositos finales . . . . . . . . . . . . 3.4 Flujos macrosc´ opicos . . . . . . . . . . 3.5 Discusi´on . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. 21 21 25 25 28 28. 4 Conclusiones y perspectivas 33 4.1 Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 4.2 Perspectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34.

(11) viii. ´INDICE GENERAL.

(12) ix. Pr´ ologo Este estudio forma parte del trabajo del grupo de materiales meso-estructurados y materia blanda del departamento de F´ısica y Matem´ atica Aplicada de la Universidad de Navarra. Los materiales meso-estructurados son aquellos cuyos elementos constitutivos tienen dimensiones principales que van desde decenas de nan´ ometros hasta el orden de la micra. El inter´es sobre estos materiales ha crecido recientemente con gran ´ımpetu, principalmente debido a la posibilidad de aplicarlos en optoelectr´ onica. Las estructuras obtenidas con unidades fundamentales de decenas, o alg´ un centenar, de nan´ ometros presentan propiedades ´opticas que las hace muy prometedoras como elementos para transformar la tecnolog´ıa electr´onica actual a sus an´ alogos ´opticos. En adici´on a ´esta, existe un sinn´ umero de posibles aplicaciones que van desde membranas de filtraci´on hasta recubrimientos ´ opticos especiales, pasando por distintos tipos de sensores y memorias ´opticas de alta capacidad. Estas aplicaciones han llevado a una proliferaci´on de grupos en busca de estas estructuras. Sin embargo, el objetivo de estos grupos se ha concentrado principalmente en la consecuci´on de estructuras con posibles aplicaciones, dejando de lado la cuesti´ on de comprender los procesos a trav´es de los cuales se forman las estructuras. Este es el nicho en el que hemos decidido concentrarnos: comprender los procesos de formaci´ on de las estructuras mesosc´ opicas obtenidas por el m´etodo de deposici´on vertical. Aunque menos atractivo desde el punto de vista aplicativo, no carece de importancia. Resulta claro que la comprensi´ on de estos procesos facilitar´ıa en gran medida la b´ usqueda de m´etodos que permitan obtener las estructuras deseadas. Para la obtenci´on de estructuras con un alto grado de orden, a gran escala, han surgido numerosas t´ecnicas. Las m´ as utilizadas se basan en dos m´etodos originados a partir de la t´ecnica Langmuir-Blodget. Aunque las t´ecnicas originales son de relativa sencillez, respecto de su implementaci´ on pr´actica, aquellas que aportan buenos resultados poseen modificaciones ad hoc que dificultan considerablemente la comprensi´ on de los mecanismos de formaci´on de los dep´ ositos. Dado que nuestro objetivo u ´ltimo es entender estos procesos, hemos recurrido a una configuraci´ on de sencilla implementaci´ on, y con una simetr´ıa b´ asica que permita estudiar el problema desde sus caracter´ısticas primarias. Esta configuraci´ on es del tipo condensador plano paralelo, en la que la suspensi´ on se coloca entre las placas del mismo y el dep´ osito es formado sobre ellas debido, principalmente, a los flujos que se originan en la cercan´ıas del menisco, que transportan las part´ıculas, del volumen de la suspensi´ on, a la l´ınea de contacto. La velocidad con que la l´ınea de contacto se desplaza sobre el sustrato se plantea como un factor determinante en la formaci´on de los dep´ ositos. En trabajos recientes se han asociado las velocidades de formaci´on bajas a los dep´ ositos de mayor n´ umero de capas. Sin embargo, estas conclusiones son obtenidas a partir de modelos complejos y que reproducen cualitativamente ciertos aspectos pero, su acuerdo con las mediciones experimentales, es muy relativo. Medidas directas del movimiento de la l´ınea de contacto y su evoluci´on temporal no han sido realizadas en sistemas experimentales como el nuestro hasta este trabajo..

(13) x. ´ logo Pro. Las part´ıculas en suspensi´ on poseen una carga el´ectrica que permite mantenerlas en equilibrio, son, por tanto, susceptibles a la influencia de campos el´ectricos. La configuraci´ on de nuestro sistema experimental permite aplicar campos el´ectricos homog´eneos para estudiar su efecto en el proceso de deposici´on. El presente trabajo de investigaci´on comienza con un cap´ıtulo donde se describen brevemente las principales caracter´ısticas de las suspensiones coloidales y sus elementos constituyentes. Asimismo, se presentan los fen´ omenos f´ısicos que influencian la formaci´on del dep´ osito y el efecto esperado de los campos el´ectricos sobre la suspensi´ on. Finalmente, realizaremos una descripci´ on de los diferentes modelos que se han aplicado para describir este tipo experimentos, centr´andonos en la evoluci´on a partir del modelo b´asico original, introducido en 1996 por Dimitov y Nagayama [1]. En el siguiente cap´ıtulo se describe el experimento, los procedimientos de preparaci´on y medici´ on. Adem´ as, se explica el funcionamiento de los programas desarrollados para la detecci´ on de la posici´on de la l´ınea de contacto y el c´alculo de las velocidades instant´aneas. Por u ´ltimo, mostramos como se obtiene las velocidades caracter´ısticas y su evoluci´on temporal. En el tercer cap´ıtulo nos centraremos en los resultados referentes a las medidas de la velocidad de la l´ınea de contacto, presentaremos el efecto de diferentes concentraciones iniciales y voltajes. Mostraremos su evoluci´on temporal y la compararemos con los diferentes tipos de estructuras que se encuentran en los dep´ ositos. Tambi´en se describir´ an, cualitativamente, los flujos que se observan en la suspensi´ on y su dependencia con la concentraci´ on inicial y el voltaje. Este capitulo finaliza con una discusi´on de los resultados presentados, conformando una imagen global de un posible mecanismo de formaci´on que toma en cuenta los hechos observados. Finalmente, se presentan las conclusiones finales de este trabajo y sus perspectivas a corto y mediano plazo..

(14) 1. Cap´ıtulo 1. Introducci´ on Desde el punto de vista de la f´ısica b´asica, las suspensiones coloidales, y sus dep´ ositos, han sido objeto de inter´es desde finales de la d´ecada de 1960 [2–4]. Sin embargo, no ha sido hasta principios de la d´ecada de 1990 que su capacidad de estructuraci´on [3, 5–8] ha sido investigada sistem´aticamente tanto desde el punto de vista experimental como te´ orico. A lo largo de esta d´ecada, y del principio del nuevo siglo, se alcanz´o una comprensi´ on cabal y profunda del fen´ omeno. Hoy en d´ıa, el tema se considera pr´acticamente agotado. Las estructuras obtenidas por ordenamiento de suspensiones coloidales presentan un alto grado de correlaci´ on espacial pero no constituyen estructuras r´ıgidas pues se forman en el seno de la suspensi´ on y se desordenan con el tiempo [9]. En el contexto de estos estudios surgi´o un inter´es por parte de la comunidad cient´ıfica y tecnol´ ogica por las estructuras s´ olidas peri´ odicas en escalas que van desde las decenas de nan´ ometros hasta el orden de la micra. La importancia de estas estructuras est´a basada en el gran abanico de aplicaciones posibles que van desde rejillas de difracci´ on, membranas filtrantes o sensores hasta elementos de memoria ´ optica y cristales fot´onicos tridimensionales [1, 4, 10–14]. Se han desarrollado t´ecnicas muy diversas para obtener estas estructuras. De entre todas ellas, destacan las basadas en las suspensiones coloidales, prometiendo una alta calidad de estructuraci´on a un bajo coste, tanto en lo econ´ omico como respecto a los tiempos de formaci´on. Uno de los primeros trabajos dedicado al estudio del proceso de formaci´on de cristales coloidales es el presentado en 1996 por Dimitrov y Nagayama [1]. En ´el, los autores introducen un m´etodo, basado en la t´ecnica de Langmuir-Blodget, que consiste en introducir un sustrato en la suspensi´ on y, una vez el dep´ osito se haya comenzado a formar, subir el sustrato lentamente, controlando la velocidad de ascenso para que se forme un dep´ osito homog´eneo. En este mismo trabajo se presenta un modelo para el proceso de formaci´on. Con las sucesivas investigaciones este modelo ser´a modificado por diferentes grupos. En algunos casos con el objeto de aplicarlo a otras t´ecnicas de deposici´on (como la de deposici´on vertical). Nosotros hemos utilizado est´a u ´ltima t´ecnica, en ella el sustrato permanece quieto, dentro de la suspensi´ on, mientras ´esta se evapora y deposita las part´ıculas coloidales sobre el sustrato. A continuaci´ on haremos una breve introducci´ on conceptual de las suspensiones coloidales, sus elementos constitutivos y las diferentes t´ecnicas de estabilizaci´on. Detallaremos los aspectos relativos a la t´ecnica de la deposici´on vertical que sean relevantes para este estudio. Posteriormente, introduciremos los conceptos te´ oricos de los principales fen´ omenos f´ısicos que influencian la formaci´ on del dep´ osito. Finalmente, presentaremos el modelo utilizado por Dimitrov para representar este tipo de experimentos y las sucesivas modificaciones que se le han realizado para adaptarlo a las diferentes condiciones experimentales..

(15) ´n Introduccio. 2. 1.1 1.1.1. Cristales Coloidales Suspensiones Coloidales. Materiales y estabilizaci´ on. Las suspensiones coloidales consisten en un fluido donde coexisten dos fases, una continua (el medio dispersivo) y otra discreta (las part´ıculas en suspensi´ on). La fase discreta suele estar constituida por part´ıculas esf´ericas de di´ ametros que van del orden de decenas de nan´ ometros a algunos micr´ ometros. Las part´ıculas suelen ser de poliestireno o s´ılice (SiO2 ). En ambos casos, las densidades de los materiales son superiores a la del agua, por ende, las part´ıculas tienden a depositarse en el fondo del recipiente donde se contiene la suspensi´on. Adem´ as, entre las esferas, existe un potencial de interacci´ on atractivo (llamado Potencial de London-Van der Waals) que tiende a aglomerarlas formando estructuras, que pueden llegar a ser irreversibles, estas estructuras, a su vez, se depositan m´ as f´acilmente que las part´ıculas individuales. Ambos fen´ omenos son indeseables, puesto que se quiere trabajar con suspensiones homog´eneas y que se mantengan en ese estado por largos per´ıodos de tiempo (d´ıas o semanas). El mecanismo por el cual se los evita se conoce como estabilizaci´ on de la suspensi´ on. En general, la estabilizaci´on se logra incorporando alg´ un tipo de potencial repulsivo que compense el de London-Van der Waals. De forma que impida a las part´ıculas formar las estructuras irreversibles dentro de la suspensi´ on y ralentizando la aglomeraci´ on reversible para que tenga lugar tras largos per´ıodos de tiempo. Cuando se trata de part´ıculas de s´ılice, el potencial repulsivo se logra colocando una densidad carga el´ectrica superficial. De esta manera, se obtiene una estabilizaci´on puramente electrost´ atica. Estas part´ıculas son hidr´ ofilas, lo cual facilita la formaci´on de estructuras ordenadas. Sin embargo son mucho m´ as densas que el agua y se depositan r´apidamente, por lo que requieren ser redispersadas frecuentemente. Las part´ıculas de poliestireno, en cambio, tienen una densidad similar a la del agua, lo que permite utilizar una carga superficial menor para lograr la estabilizaci´on. Adem´ as, se pueden utilizar recubrimientos polim´ericos que estabilizan la suspensi´ on mediante fuerzas de origen est´erico. Cuando las part´ıculas est´an en suspensi´ on, las cadenas polim´ericas forman una barrera que mantiene las esferas alejadas unas de otras. Sin embargo, al evaporarse la fase continua, las cadenas se depositan sobre la superficie del n´ ucleo original, recobrando la forma esf´erica maciza. De acuerdo a como se hayan estabilizado, las suspensiones se clasifican en electrost´ aticas, est´ericas o electro-est´ericas. Como el poliestireno es hidr´ ofobo, las part´ıculas se pueden recubrir con un pol´ımero hidr´ ofilo para mejorar las propiedades de mojado, y as´ı, la calidad del ordenamiento de las estructuras obtenidas. En este estudio se utilizaron part´ıculas de poliestireno hidr´ ofobas, estabilizadas electrost´ aticamente, de 1,3 µm de di´ ametro. Suspensiones coloidales de part´ıculas cargadas. Consideremos part´ıculas con carga el´ectrica (mol´eculas, macromol´eculas o coloides) que se encuentran suspendidas, o conforman un fluido, en las cercan´ıas de una superficie tambi´en cargada el´ectricamente (asumimos que, part´ıculas y superficie, poseen cargas de signo opuesto). El potencial real, observado en las cercan´ıas de la superficie, depender´a de la forma en que se distribuyan las part´ıculas alrededor de aquella. Esta distribuci´on ser´a el resultado de la competencia de dos fuerzas: por un lado, la atracci´on electrost´ atica entre part´ıculas y superficie, y por otro, la agitaci´ on t´ermica (movimiento browniano). Este u ´ltimo tiende a alejar las part´ıculas de la superficie en su movimiento aleatorio. Varios modelos se han planteado para representar esta distribuci´on. Inicialmente se supuso.

(16) Secci´on 1.1. 3. que la carga se distribu´ıa seg´ un un modelo de condensador molecular (modelo de Helmholtz), donde las cargas de la superficie eran completamente equilibradas por part´ıculas adheridas a la superficie con carga opuesta (figura 1.1 a). Posteriormente, se consider´o que la agitaci´ on t´ermica impedir´ıa la formaci´on de esta “monocapa” de cargas y, por lo tanto, habr´ıa una regi´ on finita ´ (doble capa difusa) donde estar´ıan distribuidas cargas. Estas ser´ıan de ambos signos, pero con una carga neta, que equilibrar´ıa la de la superficie (modelo de Gouy-Chapman, figura 1.1 b). El modelo que actualmente se toma por v´alido fue introducido por Stern en 1924. En ´el la carga de la superficie es compensada por dos conjuntos de cargas: uno que forma una monocapa como en el modelo de Helmholtz, y un segundo grupo, que consiste en una distribuci´on difusa de cargas que (como en el modelo de Gouy-Chapman) posee una carga neta (ver figura 1.1 c) [15]. La primera regi´ on suele llamarse capa de Stern y se considera que est´a separada por un plano de cizalla de la segunda. Esto se debe a que la capa de Stern se considera fija a la superficie, mientras que la doble capa difusa posee libertad de desplazamiento.. Figura 1.1: Modelos de la distribuci´on de cargas en los alrededores de una superficie a un determinado potencial. a) Modelo de Helmholtz (condensador molecular), b) Modelo de Gouy-Chapman (doble capa difusa), c) Modelo de Stern. La capa de Stern normalmente tiene un espesor de unos pocos nan´ometros y tiene en cuenta el tama˜ no finito de las cargas de los iones asociados a la superficie. La longitud de la doble capa difusa se obtiene asumiendo un decaimiento exponencial, del potencial el´ectrico, con la distancia a la superficie. El potencial se puede expresar, por lo tanto, como: Ψ = Ψ0 e−κz. (1.1). en donde 1/κ es la longitud de la doble capa difusa llamada longitud de Debye. Si bien esta ecuaci´ on est´a expresada en coordenadas cartesianas, la longitud de Debye para nuestro caso es del orden de 10 nm, muy peque˜ na respecto el radio de las esferas que utilizamos (1,3µm), por lo que la ecuaci´ on 1.1 es aplicable. Para peque˜ nos potenciales (<25 mV) esta longitud puede expresarse como: 1 = κ. ǫ0 ǫkT e2 Σci zi2. !1. 2. (1.2). donde ǫ0 ǫ es la permitividad el´ectrica del fluido, k es la constante de Boltzman, T la temperatura absoluta, e la carga el´ectrica del electr´on, c i es la concentraci´ on de los iones y z i su valencia..

(17) ´n Introduccio. 4. Normalmente, al referirse a la densidad de carga el´ectrica en la superficie de las esferas, se habla del potencial Zeta (ζ). Este potencial es el medido en el plano de cizalla, por ende, se consideran, en conjunto, las cargas de la superficie y las presentes en la capa de Stern. En la pr´actica, a la hora de determinar la carga de las esferas lo que se mide realmente es este potencial que, en definitiva, es el potencial neto que presenta la part´ıcula coloidal (recordemos que los iones presentes en la capa de Stern se consideran fijos por lo que conforman un conjunto estable junto con la esfera y sus cargas superficiales). En nuestra situaci´on experimental tenemos part´ıculas coloidales esf´ericas en suspensi´ on. Para este caso, puede verse que el potencial el´ectrico, m´ as all´ a de la capa de Stern, puede expresarse como [16], Ψ=. Qp e−κ(r−a) 1 4πǫ 1 + κa r. (1.3). donde Qp es la carga total en al superficie de la esfera, κ es la longitud de Debye, ǫ la permitividad del medio que rodea la esfera y a el radio de la esfera m´ as el espesor de la capa de Stern. En la suspensi´ on, las esferas interaccionan repeli´endose entre s´ı, a trav´es de este potencial de corto alcance. Adem´ as, existe un potencial atractivo de largo alcance, conocido como potencial de London-Van der Waals [16]. Este potencial, que tiene or´ıgenes cu´ anticos complejos, puede entenderse considerando que surgen de la interacci´ on en los momentos dipolares que emergen de las variaciones estad´ısticas en la distribuci´on superficial de cargas de las esferas. Estos dos potenciales se combinan resultando en un potencial como el de la figura 1.2. En esta figura, el primer m´ınimo se conoce como de coagulaci´on y es un estado irreversible, si las part´ıculas alcanzan este m´ınimo, se mantendr´ an juntas. El segundo m´ınimo se llama de floculaci´ on y representa una aglomeraci´ on que se puede revertir, por ejemplo, mediante un ba˜ no de ultrasonido. Uno de los objetivos de la estabilizaci´on es evitar que las part´ıculas alcancen el m´ınimo de coagulaci´on.. Figura 1.2: Curvas esquem´ aticas ilustrando el potencial de interacci´ on entre dos part´ıculas coloidales que poseen la misma carga el´ectrica superficial. Se muestra el potencial repulsivo (de corto alcance) VR , el potencial de Van der Waals (atractivo de largo alcance) VA y el potencial resultante VT =VR +VA ..

(18) Secci´on 1.1. 5. Medios dispersivos En la bibliograf´ıa encontramos que las part´ıculas coloidales se dispersan en medios muy diversos. Esto se debe a que, en general, el objetivo principal de la investigaci´on es obtener un cristal coloidal con buen ordenamiento, y luego utilizarlo en alguna otra etapa que es el objeto principal del estudio. Por ello, en funci´on de las necesidades, al medio dispersivo (normalmente agua) se le adicionan: surfactantes, para mejorar las propiedades de mojado; sales, para regular la intensidad de la interacci´ on electrost´ atica; u otros fluidos, normalmente m´ as vol´atiles, para disminuir los tiempos de secado. Sin embargo, la concentraci´ on de estos aditivos no es constante a lo largo del experimento, pues su tasa de evaporaci´on difiere de la del medio dispersivo, complicando en gran medida la comprensi´ on del proceso de formaci´on desde un punto de vista b´asico, es por ello que hemos utilizado exclusivamente agua ultrapura como medio dispersivo.. 1.1.2. Formaci´ on de cristales coloidales. Como ya se mencion´ o al principio de esta introducci´ on, se conoce bien la posibilidad de lograr buenos ordenamientos tridimensionales en el seno de una suspensi´ on coloidal. Sin embargo, los cristales coloidales han de ser estructuras s´ olidas, y no estar conformados en un medio fluido que, pr´acticamente, carece de resistencia mec´anica. En la b´ usqueda de estos cristales, se ha trabajado con gran variedad de t´ecnicas: desde dejar evaporar la suspensi´ on en una superficie horizontal, hasta ordenar part´ıcula a part´ıcula mediante nanorobots. Sin embargo, las que han cobrado un mayor inter´es en el ´ ambito cient´ıfico-tecnol´ogico son t´ecnicas derivadas de la de Langmuir-Blodget. En ´esta, la estructura ordenada es generada en la interfase de dos fluidos y luego se traslada, de alguna manera, a un sustrato s´ olido que le proporcione rigidez. Normalmente, el traslado de estas estructuras resulta en dep´ ositos muy da˜ nados por las tensiones mec´anicas presentes en el proceso. Para salvar este inconveniente, se busc´o formar la estructura directamente sobre el substrato. De entre este grupo de t´ecnicas destacan, por su amplia utilizaci´ on, dos variantes: la primera de ellas, es la t´ecnica de dip-coating, introducida por Dimitrov y Nagayama en 1996 [1], donde el sustrato, se sumerge en la suspensi´ on y se retira cuidadosamente controlando la estructura con la velocidad de extracci´on; la otra t´ecnica, de gran popularidad por su sencillo montaje experimental, es la de deposici´on vertical. En ´esta, el sustrato permanece dentro de la suspensi´ on y las esferas son depositadas en ´el al evaporarse la fase continua en la cual se encuentran suspendidas. En ambas t´ecnicas, la calidad del dep´ osito depende, principalmente, de la velocidad de deposici´on de las part´ıculas. En la deposici´on vertical se suele inclinar ligeramente el sustrato para obtener un menisco m´ as extenso y una transici´on, de la suspensi´ on al cristal, lo m´ as cuasiest´atica posible. En las dos t´ecnicas mencionadas existe una velocidad relativa entre la superficie libre de la suspensi´ on y el sustrato. En 2006, Shimmin et al. [17], consideran el problema de la superficie de una suspensi´ on que desciende a velocidad constante ue respecto del sustrato. El problema estudiado est´a simplificado pues s´ olo consideran la velocidad en la direcci´on vertical y no se toma en cuenta la deposici´on de part´ıculas en el sustrato. De esta manera, consideran el problema unidimensional, despreciando los efectos de convecci´ on y difusi´on horizontal. La superficie libre desciende debido a la evaporaci´on de la fase continua, dado que no hay deposici´on de part´ıculas, habr´ a un aumento en la concentraci´ on de la suspensi´ on. Que este aumento sea local (en las cercan´ıas del menisco, donde se est´a produciendo la evaporaci´on) o global (en todo el volumen restante de la suspensi´on) depende, b´asicamente, del balance de tres fuerzas: la gravitacional y la osm´otica, que act´ uan sobre las part´ıculas traslad´andolas fuera de la regi´ on de evaporaci´on (favoreciendo por tanto un aumento global de la concentraci´ on), y las fuerzas viscosas que se oponen a este movimiento. En [17] se resuelve num´ericamente la ecuaci´ on de conservaci´ on adimensionalizada:.

(19) ´n Introduccio. 6. Figura 1.3: Esquemas de las dos t´ecnicas m´ as utilizadas para la formaci´on de estructuras coloidales. Izquierda: t´ecnica dip-coating. Derecha: deposici´on vertical con el sustrato ligeramente inclinado.. . ∂φ d ∂φ us ∂ (φK(φ)) D0 ∂ K(φ) dφ (φZ(φ)) ∂χ ∂φ = − + ∂τ ∂χ ue ∂χ hue ∂χ. . (1.4). donde φ es la fracci´on volum´etrica de part´ıculas ( % Vol/Vol), ue y us son las velocidades de evaporaci´on y sedimentaci´ on respectivamente, h es la posici´on de la superficie libre de la suspensi´on medida respecto de un origen arbitrario, D0 el coeficiente de difusi´on de Stokes-Einstein, K(φ) el coeficiente de sedimentaci´ on y Z(φ) el factor de compresibilidad para el sistema coloidal en particular, τ = tue /h y χ = x/h son el tiempo y la distancia adimensionales. La soluci´on encontrada, para part´ıculas de poliestireno de 1µm de di´ ametro y una concentraci´ on inicial de 0,008 %, muestra que la variaci´ on en la concentraci´ on es local. En la figura 1.4 se muestran los resultados presentados en [17] para esta ecuaci´ on. En la gr´ afica se representan cinco curvas, para tiempos sucesivos, de la concentraci´ on de la suspensi´ on en funci´on de la distancia a la l´ınea de contacto. En ellas, se observa que existe una regi´ on de mayor concentraci´ on que se incrementa progresivamente en las cercan´ıas de la l´ınea de contacto hasta saturar a una concentraci´ on cercana a 0,75 %.. Figura 1.4: Soluciones de la ecuaci´ on 1.4 para una concentraci´ on inicial de 0,008 % despu´es de haberse evaporado 0,3 (l´ınea-punto-punto), 0,6 (l´ınea-punto), 1,0 (l´ınea punteada), 1,5 (l´ınea a trazos) y 2 mm (l´ınea continua) de la suspensi´ on coloidal..

(20) Secci´on 1.1. 1.1.3. 7. Campos el´ ectricos y suspensiones coloidales. Puesto que las esferas en suspensi´ on se encuentran cargadas el´ectricamente, resulta natural utilizar campos el´ectricos para influir en ellas durante la deposici´on [18]. Se ha estudiado el efecto de campos el´ectricos constantes y alternos en suspensiones con geometr´ıas cuasi-bidimensionales [19– 25]. Los campos han sido aplicados en direcci´on perpendicular o paralela al plano del sustrato. Tambi´en en geometr´ıa quasi-bidimensional, se ha estudiado el efecto de campos el´ectricos, coplanares al sustrato, sobre el proceso de formaci´on de la estructura. En estos casos, los dep´ ositos son obtenidos por evaporaci´on de suspensiones colocadas sobre planos horizontales o ligeramente inclinados [26]. Los campos el´ectricos aplicados, en todos los casos, son alternos y mucho mayores a los utilizados en el presente estudio. Para los casos con campos coplanares se observa, inicialmente, un ordenamiento lineal de las esferas en la direcci´on del campo el´ectrico, formando largas cadenas unidimensionales, que posteriormente se acoplan originando una estructura hexagonal bidimensional compacta. Con los campos perpendiculares al sustrato, Yethiraj [22] ha construido un diagrama de fases de las distintas estructuras que se obtienen en funci´on de la concentraci´ on y de la intensidad del campo el´ectrico. Electroforesis Este t´ermino hace referencia al movimiento de una part´ıcula en un campo el´ectrico constante. En particular, se utiliza para describir un movimiento de traslaci´on estacionario, cuando las fuerzas presentes se han equilibrado y las part´ıculas se mueven a velocidad constante. En el caso de part´ıculas coloidales suspendidas en agua, experimentalmente se encuentra que ´estas se desplazan con una velocidad proporcional al campo el´ectrico aplicado y en su misma direcci´on. El sentido del movimiento depender´a del signo de las cargas superficiales de las part´ıculas. Las fuerzas presentes en nuestra situaci´on son s´ olo la fuerza el´ectrica y la fuerza viscosa de Stokes. Plantenado el balance entre estas dos fuerzas se encuentra que, para una part´ıcula esf´erica que ~ hom´ogeneo y constante, e posea un potencial Zeta ζ (en presencia de un campo el´ectrico E, inmersa en un fluido con permitividad ǫǫ0 y viscosidad µ), su velocidad es [27]: ~u =. 1.1.4. ~ ǫǫ0 ζ E µ. (1.5). Triple interfaz. Al depositar una gota de un l´ıquido sobre una superficie, la gota adopta cierta forma. El per´ımetro en contacto con la superficie y el aire se conoce como l´ınea de la triple interfaz aire-l´ıquido-s´olido (o l´ınea de contacto). En esta situaci´on, el ´angulo de contacto (´angulo que forma la superficie de la gota con la superficie donde apoya) vendr´ a dado por el balance entre las diversas fuerzas ´ superficiales presentes. Estas, son las tensiones superficiales que existen entre los distintos pares de medios (s´olido-l´ıquido, l´ıquido-gas y gas-s´olido). En el equilibrio el ´angulo de contacto vendr´ a dado por la ecuaci´ on de Young ( ver figura 1.5): σSG = σLG + σLS cos(θ). (1.6). Se observa experimentalmente que, si la gota se est´a moviendo, el ´angulo de contacto difiere en gran medida del calculado por la ecuaci´ on 1.6. En particular se observa que depende de si la superficie est´a avanzando, o retrocediendo, respecto de la gota (figura 1.5 derecha). Por ello, se definen dos nuevos ´ angulos: el de avance (θA ) y el de retroceso (θR ) que pueden relacionarse con el ´angulo de Young por:.

(21) ´n Introduccio. 8. Figura 1.5: Diagramas esquem´ aticos del a) ´angulo de contacto de Young (θ en 1.6 )y b) los ´angulos de avance y retroceso (respectivamente, θA y θR en 1.7). θ0 = arccos. rA cosθA + rR cosθR rA + rR. (1.7). donde rA =. sen3 θA 2 − 3cosθA + cos3 ΘA. !1/3. rR =. sen3 θR 2 − 3cosθR + cos3 ΘR. !1/3. (1.8). La diferencia entre ´estos dos ´ angulos θh = θA − θR se conoce como hist´eresis del ´angulo de contacto [28]. De esta manera, el ´ angulo de contacto medido, entre un fluido y una superficie en movimiento respecto a aquel, podr´a estar en el rango [θR , θA ].. 1.2. Modelos te´ oricos para la formaci´ on de estructuras coloidales. El primer modelo que intenta predecir la velocidad de formaci´on, y espesor, de un dep´ osito coloidal fue presentado por Dimitrov y Nagayama en 1996 [1]. Aunque se desarroll´o para la t´ecnica de dip-coating, ha sido aplicado a gran variedad de experimentos realizados con otras t´ecnicas (como la deposici´on vertical). En la figura 1.6, se esquematiza el proceso de formaci´on asumido por los autores. En ´el, el sustrato es retirado de la suspensi´ on con una velocidad vw y el dep´ osito crece ´ con velocidad vc , debido al flujo de part´ıculas (Jp ). Estas son arrastradas por el flujo de agua (Jw ), que proviene del volumen y se dirige hacia el sustrato. Adem´ as existe el flujo evaporativo (Je ), que se debe a la evaporaci´on del l´ıquido presente entre las part´ıculas depositadas. La distancia h representa el espesor del dep´ osito y la longitud de evaporaci´on, l, es utilizada como par´ ametro de ajuste del modelo a los resultados experimentales. . En el planteamiento del modelo se asume que existe una relaci´ on proporcional entre las velocidades medias de los elementos de fluido y las de las part´ıculas en suspensi´ on. El factor de proporcionalidad entre ´estas (β) es determinado experimentalmente y tiene en cuenta la eficiencia de los flujos de la fase continua a la hora de arrastrar las part´ıculas suspendidas. Bajo estos supuestos, se obtiene una expresi´ on para la velocidad de formaci´on del dep´ osito vc (k) (donde k hace referencia al n´ umero de capas depositadas), como funci´on de la fracci´on volum´etrica de part´ıculas (φ), su di´ ametro (d), as´ı como de β, l y k: vw = vc(k) =. βl je φ 0,605 kd(1 − φ). (1.9). El valor 0,605 es la relaci´ on entre el volumen ocupado por esferas y el volumen total considerando una estructura hexagonal perfecta. En la deducci´on de la ecuaci´ on 1.9 se asume que el flujo de evaporaci´on es compensado completamente por el flujo Jw , despreciando la acumulaci´on de agua en la estructura depositada. La primera igualdad en la ecuaci´ on 1.9 resulta de que los.

(22) Secci´on 1.2. 9. Figura 1.6: Esquema de los flujos y velocidades supuestos por Dimitrov y Nagayama [1] en el desarrollo de su modelo para el m´etodo dip-coating. El inset muestra el menisco entre part´ıculas vecinas. El sustrato es elevado con velocidad vw , y la de la tasa de crecimiento del dep´ osito es vc . Los tres flujos marcados corresponden al flujo de agua de la suspensi´ on hacia el menisco (Jw ), el de part´ıculas (Jp ) y el de el agua que se evapora en la estructura (Je ). La altura h denota el espesor del dep´ osito y l es usado como par´ ametro de ajuste del modelo a los datos experimentales. investigadores regulaban la velocidad del motor que eleva el sustrato de tal forma que vw igualase, (k) en magnitud, a vc , con esto, se consigue formar una capa homog´enea. Se comprueba, adem´ as, que el flujo de evaporaci´on total crece linealmente con el di´ ametro de las part´ıculas, y, de la ecuaci´ on 1.9, se obtiene que la tasa de evaporaci´on de la fase continua ha de ser constante, pudiendo extraer Je de sus datos experimentales. Comparando este valor con el medido para el caso de agua pura extraen un valor para la longitud de evaporaci´on l de 2 mm, que est´a dentro del mismo orden del encontrado experimentalmente (5 mm). La ecuaci´ on 1.9 ha sido utilizada ampliamente para experimentos similares al de Dimitrov [4, 17, 29]. Recientemente, Ko y Shin [30], introdujeron una modificaci´ on (ec. 1.10) para mejorar el ajuste del modelo en los casos de dep´ ositos multicapa de gran espesor. Dado que, en este tipo de dep´ ositos, gran cantidad de agua est´a acumulada en su interior, no se pueden despreciar los flujos presentes all´ı. Para tener en cuenta este hecho, introducen el flujo de agua, entre part´ıculas de una monocapa, en la direcci´on vertical (Γ). En este caso, Γ es utilizado como par´ ametro de ajuste a los datos experimentales y la ecuaci´ on se usa para ajustar el n´ umero de capas depositadas, tomando la forma:. k=. βl je φ 0,605dvw + Γ 1 − φ. (1.10). El modelo de Dimitrov tambi´en se ha utilizado en experimentos de deposici´on vertical. A modo de ejemplo, citamos el experimento de Jiang et al [4] donde utilizan part´ıculas de s´ılice. En este caso, el sustrato no es retirado de la suspensi´ on, y se considera la velocidad de crecimiento del dep´ osito y el flujo de evaporaci´on iguales. Con esta simplificaci´on la ecuaci´ on 1.9 se reduce a:.

(23) ´n Introduccio. 10. k=. βl φ 0,605d 1 − φ. (1.11). Otro experimento m´ as reciente es el de Zhou y Zhao [31] donde se identifica la velocidad vw del sustrato, del modelo de Nagayama, con la velocidad de descenso de la superficie de la suspensi´ on. En este experimento, la suspensi´ on es extra´ıda del contenedor (contribuyendo al descenso de la superficie de la suspensi´ on con una velocidad vd ), regulando el caudal de extracci´on controlan la velocidad de descenso durante la deposici´on y, de esta manera, el espesor del dep´ osito. Por lo tanto, vw = je + vd y la expresi´ on resulta modificada seg´ un: k=. je φ βl 0,605d(vd + je ) 1 − φ. (1.12). En 2006, Shimmin et al. [17], consideran la deposici´on vertical de part´ıculas de poliestireno. Trabajan en situaciones con y sin inyecci´ on de fluido, la inyecci´ on se realiza por la base de la celda de deposici´on. En este experimento el proceso de formaci´on es extremadamente lento, observando un crecimiento lineal del espesor del dep´ osito. Para tomar en cuenta este aspecto, introducen una modificaci´ on en el proceso de formaci´on (ver 1.1.2) de los cristales coloidales. Los investigadores asumen que el ordenamiento tiene lugar en las inmediaciones de la superficie libre de la suspensi´ on dentro del fluido y, posteriormente, se traslada esta “pre-estructura” sobre el sustrato, como si fuese un proceso de Langmuir-Blodget. Asumiendo este proceso de formaci´on, y que la altura del dep´ osito final coincide con la profundidad de la pre-estructura, plantean una ecuaci´ on lineal (en el tiempo) para el n´ umero de capas depositadas. En este trabajo, establecen que la ecuaci´ on lineal es v´alida a tiempos largos, mientras que a tiempos cortos es la ecuaci´ on 1.9 la que prevalece. Sumando ´estos dos t´erminos obtienen una expresi´ on para el espesor del dep´ osito para todo tiempo: φ0 ve h(t) = (1 − ǫ). !. βl vs + t(1 − ) ug (1 − φ) ve. (1.13). Donde φ0 es la concentraci´ on inicial de la suspensi´ on, t el tiempo transcurrido, ve la velocidad de evaporaci´on y vs la de sedimentaci´ on de las part´ıculas suspendidas. Finalmente, en 2007 Lozano y Miguez [32] reproducen los c´alculos realizados por Adachi et. al. [33] en 1995 y llegan a una expresi´ on para el n´ umero de capas, h, del dep´ osito en funci´on del tiempo que reproduce patrones oscilatorios y escalonados en dep´ ositos obtenidos por diferentes t´ecnicas: φve βl λ h(t) = 1 + e−λt sin(µt) − cos(µt) (1 − ǫ)(1 − φ)Vs ν . . −1. +. φ (ve − vs )t (1 − ǫ). (1.14). En esta ecuaci´ on (1 − ǫ) es la densidad del dep´ osito. La velocidad de evaporaci´on se representa por ve y la de sedimentaci´ on por vs . A la hora de ajustar con este modelo los datos experimentales cuentan con cinco par´ ametros libres: el tiempo de inicio t0 , la posici´on inicial del menisco R0 , la velocidad de sedimentaci´ on a tiempos largos Vs , el coeficiente de extinci´ on de las fluctuaciones λ y el per´ıodo de dichas fluctuaciones µ. Ajustando con este modelo los perfiles de espesor de diferentes cristales coloidales, y concluyen que un mayor n´ umero de capas tiene asociado una velocidad menor..

(24) 11. Cap´ıtulo 2. Sistema Experimental 2.1. Montaje experimental y procedimiento. En este estudio se han obtenido estructuras coloidales compuestas por esferas de poliestireno. Estas estructuras se producen por evaporaci´on de suspensiones coloidales donde las esferas est´an dispersas. La suspensi´ on fue adquirida del Dr. Paulke (IAP, Alemania) con una concentraci´ on de 7,43 % y una polidispersidad (medida adimensional de la dispersi´ on de la distribuci´on del tama˜ no de las part´ıculas en suspensi´ on) de 0,039. Las part´ıculas en cuesti´ on poseen un di´ ametro de 1,3 µm, son hidr´ ofobas y estabilizadas electrost´ aticamente. Su carga el´ectrica superficial es de 7 µC/cm2 . A partir de esta suspensi´ on, se realizan diluciones apropiadas con agua ultrapura a las diversas concentraciones de trabajo. Las part´ıculas en suspensi´ on se depositan sobre unos substratos de vidrio (17×18×1 mm3 ). En una de sus caras (17 x 18 mm2 ) presentan un recubrimiento transparente de ´oxido de esta˜ no e indio (ITO, espesor del dep´ osito ∼ 10 nm). Con el objeto de observar el proceso de formaci´on de dep´ osito coloidal se dise˜ n´o una celda que permite la visualizaci´ on directa de la l´ınea de contacto. El montaje hace posible la aplicaci´ on de campos el´ectricos con una configuraci´ on tipo capacitor plano paralelo, con una separaci´ on de R placas de 1 mm y un ´ area de 17 x 17 mm2 . La celda consta de un cuerpo principal de teflon , cuyo diagrama se muestra en la figura 2.1.. Figura 2.1: Proyecciones del cuerpo principal de la celda de deposici´on.

(25) 12. Sistema Experimental. En la figura 2.2 (derecha) se presenta el despiece del conjunto de elementos que conforman la celda. Esta posee un orificio circular, de 8 mm de di´ ametro, en la parte posterior del cuerpo principal, con el fin de iluminar la suspensi´ on. La estanqueidad de la celda se obtiene mediante una junta t´orica en la parte posterior y por un l´ amina de caucho en la anterior. El conjunto es sujetado por dos bastidores que lo comprimen garantizando resistencia mec´anica y estanqueidad. La separaci´ on y paralelismo de los sustratos es garantizada por tres cer´ amicas, de 1 mm de espesor, colocadas entre ellos, una en la base y dos en la parte superior. Las dos cer´ amicas superiores tienen un recubrimiento conductor, que permiten aplicar una diferencia de potencial entre los sustratos. La celda se coloca en el interior de una estufa que mantiene la temperatura constante a ◦ 63 C. Para poder enfocar la l´ınea de contacto se utiliza un desplazador microm´etrico, controlado por ordenador. Este dispositivo no puede ser sometido a m´ as de 50◦ C, por lo que es preciso colocarlo en la parte exterior del horno. Un sistema ´optico, formado por una lente y dos espejos de primera superficie, ubica la imagen de la l´ınea de deposici´on en la pantalla para su visualizaci´ on y adquisici´on mediante una c´amara CCD (figura 2.2, izquierda).. Figura 2.2: Izquierda: Esquema de la disposici´on del sistema experimental para la visualizaci´ on in-situ, 1- Fuente de Luz, 2- Desplazador, 3- Celda, 4- Lente, 5- Espejos, 6- Pantalla, 7-Camara CMOS, 8- Ordenador. Derecha: Despiece de la celda de deposici´on (3): 3.1- Cuerpo Principal, 3.2O-ring, 3.3- ITO trasero, 3.4- Cer´amicas, 3.5- ITO frontal, 3.6- L´ amina de caucho, 3.7- Bastidor frontal. El bastidor trasero no se muestra por claridad del dibujo Antes de cada experimento, los elementos de la celda se limpian cuidadosamente. Los elementos pl´ asticos (cuerpo principal y cauchos) son limpiados con detergente y aclarados con abundante agua, primero destilada y luego ultrapura, y, finalmente, son secados con nitr´ ogeno. Los sustratos son sometidos a una limpieza est´andar (SC-1 del protocolo RCA [34]). En ´esta, los mismos permanecen 15 minutos con acetona, en un ba˜ no de ultrasonido, y 30 minutos en una mezcla 5/1/1 de agua ultrapura/amon´ıaco/per´oxido de hidr´ ogeno a 66 ◦ C. Finalmente, son aclarados con abundante agua ultrapura y secados con nitr´ ogeno. El proceso de limpieza activa la superficie de los sustratos, dej´ andolos con una alta hidrofilidad [34, 35]. Sin embargo, ´esta disminuye progresivamente al dejar el sustrato en contacto con el ambiente [36]. En experiencias previas se encontr´o que, para iguales condiciones experimentales, la velocidad cambia notablemente en funci´on de la hidrofilidad inicial del sustrato. A modo de ejemplo, consideremos el caso de 0.1 % a 0 V. En estas condiciones, la velocidad de deposici´on,.

(26) Secci´on 2.1. 13. para sustratos utilizados inmediatamente despu´es de la limpieza, es de (3.08±0.19) µm/s mientras que, si se los deja en la estufa alrededor de 24 h, la velocidad disminuye a (0.68±0.03) µm/s. Estas diferencias hacen incomparables ambas medidas de velocidad. Por ello, hemos optado por dejar reposar los sustratos dentro de la estufa por 22 horas, en la celda ya montada, y luego colocar la dispersi´ on. De esta manera, la hidrofilicidad del sustrato ser´a baja, cercana a la saturaci´ on, y la misma, para todos los experimentos. Cuando las dispersiones no est´an siendo utilizadas se las mantiene refrigeradas (≈ 5◦ C) para de evitar aglomeraciones irreversibles. Sin embargo, la floculaci´ on reversible es inevitable. Por ello, al momento de utilizar una dispersi´ on, se la somete a ultrasonidos 5 minutos homogeneiz´ andola. Adem´ as, existen gases disueltos en la fase l´ıquida de la dispersi´ on que, al aumentar su temperatura, son liberados. Para evitar que la liberaci´on tenga lugar dentro de la celda, donde pueden formar burbujas que quedan atrapadas en el seno del l´ıquido, se la somete a un ba˜ no caliente (a 66◦ C) durante 3 minutos y, luego, a un burbujeo de N2 por 1 minuto. posteriormente, la suspensi´ on es colocada dentro de la celda. Durante el experimento se registra la temperatura de la suspensi´ on con dos termopares de tipo J. Adem´ as la temperatura y humedad dentro del horno son almacenadas en un termo-higr´ometro. Inicialmente, la l´ınea de contacto se ubica por encima de la zona de visi´on. Esta regi´ on ocupa un circulo de 8 mm de di´ ametro, aproximadamente centrado en el ITO frontal. Cuando la l´ınea de contacto alcanza esta regi´ on, los fen´ omenos transitorios iniciales ya se han producido y el sistema se encuentra estacionario (figura 2.3). Los transitorios son inevitables ya que se originan en las perturbaciones introducidas por la apertura de la puerta, al colocar la suspensi´ on en la celda, y a la relajaci´ on de la superficie libre de la suspensi´ on, desde su geometr´ıa inicial a la de m´ınima energ´ıa. 62. 5. 60. Temperatura Humedad. 4. Corriente [A]. Temperatura [ºC]. 3e-07. 56. 54. 600mV 200mV. 2e-07. 3. 1e-07 0. 2. Humedad Relativa [%]. 58. -1e-07 4000. 52. 6000 8000 Tiempo [s]. 10000. 1 50. 48. 0. 5000. 10000 Tiempo [s]. 15000. 0 20000. Figura 2.3: Aspecto t´ıpico de las medidas de temperatura, humedad y corriente el´ectrica(inset). Los recuadros naranja marcan el tiempo aproximado en el que se realiza la inserci´ on de la suspensi´ on. El recuadro verde indica los tiempos donde se realizan las fotogramas para posterior an´ alisis. Para registrar la evoluci´on de la l´ınea de contacto se toman im´agenes del ITO frontal con una c´amara digital monocrom´ atica con sensor tipo CMOS (640x480 px2 , 3 fps). En la figura 2.4 (izquierda) se muestra la regi´ on central de una imagen in-situ t´ıpica, la l´ınea negra es la l´ınea de.

(27) 14. Sistema Experimental. contacto detectada por el mecanismo que describimos a continuaci´ on.. 2.2. Identificaci´ on de la l´ınea de contacto. En las im´agenes in-situ se observan, en general, una franja angosta, brillante, encerrada entre dos mas oscuras (figura 2.4 izquierda). En la zona brillante se encuentra la l´ınea de contacto, la zona inferior se corresponde con el volumen de la suspensi´ on y la superior con el dep´ osito ya seco. Estas dos regiones dispersan la luz con mayor eficacia que el menisco, por ello, se ven mas oscuras. En la regi´ on seca pueden aparecer regiones brillantes si el dep´ osito es muy tenue o no se depositaron part´ıculas, mientras que en la suspensi´ on la luminosidad es m´ as homog´enea. La l´ınea de contacto se extrae de las im´agenes in-situ por medio de un programa escrito en R Octave . En este programa, para cada posici´on x en la imagen (figura 2.4 izquierda), se extrae el nivel de gris (figura 2.4 centro). Luego se calcula la pendiente entre cada punto de esta curva y su u ´ltimo punto (l´ıneas rojas en la figura 2.4 centro). Se elije el u ´ltimo punto porque, si se observan m´ aximos de magnitud comparables con el que se desea detectar (por ejemplo, los dos m´ aximos mas importantes de la figura 2.4 centro), se encuentran en la parte seca del dep´ osito. Entonces, al generar las pendientes entre cada punto y el u ´ltimo, para detectar err´oneamente un m´ aximo hace falta que su magnitud sea mucho mayor que el asociado a la l´ınea de contacto. Esto puede verse en la figura 2.4 derecha, donde la intensidad del m´ aximo de la l´ınea de contacto, que en la gr´ afica central aparece muy cercano al m´ aximo err´oneo, se detecta claramente. Finalmente, se asigna como posici´on de la l´ınea de contacto la coordenada y del m´ aximo de estas pendientes (punto azul en la figura 2.4, derecha). Repitiendo el proceso para todos los x se detecta la l´ınea de contacto a lo largo de la imagen. Sin embargo, el sistema de detecci´ on de m´ aximo es muy sensible al ruido y puede ocurrir que puntos consecutivos, de la l´ınea de contacto detectada, est´en separados uno o dos p´ıxeles (ver figura 2.5 izquierda). Para salvar este problema, realizamos una media m´ ovil de 6 puntos a lo largo de la l´ınea de contacto (figura 2.5 derecha). Si bien se adquieren alrededor de tres im´agenes por segundo, es suficiente considerar una imagen cada 5 segundos para registrar el movimiento de la l´ınea de contacto. Procesando estas im´agenes, se construye una matriz donde se almacena la posici´on de la l´ınea de contacto (en cada columna una posici´on x dada) para los diferentes tiempos (que se guardan en cada fila). En las dos primeras columnas, se almacenan el n´ umero de foto y tiempo (en segundos, relativo al primer fotograma) que corresponde con cada fila. En las columnas siguientes, se guarda la posici´on de la l´ınea de contacto, para cada posici´on x. Si consideramos una columna en la matriz, ´esta contiene la evoluci´on temporal de la l´ınea de contacto para una dado x. En la figura 2.6 se muestra un ejemplo t´ıpico de estas series. La referencia para medir la posici´on del menisco est´a en la parte superior de la imagen por lo que al avanzar el tiempo (el menisco desciende) la distancia se incrementa.. 2.3. Medici´ on de velocidades. Nuestra intenci´ on es estudiar las velocidad de la l´ınea de contacto, es decir la pendiente de la gr´ afica que se mostr´o en la figura 2.6. Puesto que poseemos la informaci´ on temporal, calcularemos la velocidad instant´anea para cada x y t. Como se observa en la figura 2.6, las medidas de la posici´on est´an discretizadas. Para que las velocidades medidas representen velocidades reales.

(28) Secci´on 2.3. 15. Figura 2.4: Fotograma tomado in-situ y medici´ on de la posici´on de la l´ınea de deposici´on. A la izquierda se muestra la zona central de una imagen in-situ t´ıpica, en ella, se ha marcado en negro la l´ınea detectada; en el centro, el perfil de grises para una posici´on x dada, en rojo se representan tres casos de las pendientes que se calculan para construir la curva de la derecha, de cuyo m´ aximo se extrae la posici´on de la l´ınea de contacto (punto azul). deben considerarse varios puntos. De lo contrario, los peque˜ nos errores debidos al ruido y a la discretizaci´on dominaran y el error en la medici´ on ser´ıa demasiado grande. Las velocidades negativas no se estudiar´ an porque se suele tener s´ olo dos puntos para calcularlas. Por lo tanto, s´ olo consideraremos el caso del menisco desplaz´andose hacia la base de la celda. Debido al m´etodo de c´alculo de las velocidades, que detallaremos m´ as adelante, no se consideran velocidades en las cuales dos posiciones consecutivas de la l´ınea de contacto est´en separadas por m´ as de un p´ıxel. Esto es, si en un tiempo dado la posici´on del menisco es 226 al tiempo siguiente puede ser 226 o 227. Las velocidades nulas se deben al estancamiento del menisco (com´ unmente denominado “stick”). Este fen´ omeno est´a presente en todos los experimentos, independientemente. Figura 2.5: Izquierda: L´ınea de contacto obtenida del m´ aximo de las pendientes. Derecha: L´ınea de contacto tras aplicar una media m´ ovil de 6 puntos..

(29) 16. Sistema Experimental. Figura 2.6: Posici´on de la l´ınea de deposici´on a lo largo del tiempo para un dado x . En los insets se observan la discretizaci´on resultante del proceso de medida y que en ciertos momentos la l´ınea de deposici´on retrocede. La resoluci´ on de la medida es de 8µm. de las condiciones experimentales de trabajo, por lo que, no se las considerar´a en el estudio que realizaremos. Para calcular las velocidades, es preciso considerar la naturaleza discreta de las mediciones de la posici´on. Debido a ´esta, si se calculan las velocidades con n puntos de la posici´on, habr´ a 2(n−1) posibles pendientes. As´ı, s´ı s´ olo utiliz´asemos 2 puntos habr´ıa 2 velocidades distintas, con 3 habr´ıa 4, y as´ı sucesivamente. En pruebas previas se calcularon las velocidades ajustando por m´ınimos cuadrados grupos de 11 puntos consecutivos. Se observ´ o, sin embargo, que los histogramas de estas velocidades presentaban un comportamiento err´atico (variando ligeramente el tama˜ no de la caja del histograma los m´ aximos se desplazaban bruscamente). Esto se debe a la discretizaci´on de las velocidades y hace que la elecci´ on de las cajas sea determinante. El problema surge al considerar cuales son las velocidades reales. La l´ınea de contacto puede moverse en un espectro continuo de velocidades, en la figura 2.7 se muestran dos casos posibles. En el recuadro de la izquierda el menisco se mueve a velocidad constante, mientras que en el de la derecha la velocidad cambia punto a punto. En este trabajo nos interesa las velocidades en estado estacionario, es decir cuando la velocidad del menisco se mantiene constante. Por lo tanto, buscaremos patrones como los de la izquierda de la figura 2.7.. Figura 2.7: Dos secuencias de puntos que representan la posici´on del menisco en funci´on del tiempo. Izquierda: Velocidad constante en cada punto. Derecha: Velocidad var´ıa en cada tiempo..

(30) Secci´on 2.3. 17. Si ajust´asemos por m´ınimos cuadrados los patrones de puntos originales, obtendr´ıamos una serie de velocidades ficticias. Estas velocidades proceden de ajustar linealmente patrones como los de la derecha de la figura 2.7. Para evitar este problema realizamos el camino inverso, es decir, (en lugar de ajustar un patr´ on de puntos a una l´ınea recta) partimos de una l´ınea recta, la discretizamos en una serie de puntos, y buscamos ese patr´on entre los patrones que tenemos en la serie temporal (como la de la figura 2.6). Finalmente, a las coincidencias les asignamos la pendiente de la recta original. De esta forma, nos aseguramos que cada patr´on al que le asignamos una velocidad corresponde realmente una situaci´on estacionaria. Por simplicidad a la hora de realizar los c´alculos, asumimos que los puntos que conforman los patrones est´an separados una distancia unidad. Esto significa que cada punto se encontrar´ a a un tiempo 1 y a una distancia 0 o +1 p´ıxel del anterior (figura 2.8). En estas condiciones, todas las posibles pendientes y patrones estar´an siendo considerados con las pendientes entre cero y uno, posteriormente escalamos por el tiempo entre fotogramas y por el factor espacial de p´ıxel a µm, obteniendo las velocidades reales.. Figura 2.8: Ejemplos de los diferentes patrones que se obtienen al discretizar la l´ınea continua. Ahora explicaremos en detalle como realizamos esta asignaci´ on de velocidades. Primero se construyen todas las pendientes entre 0 y 1 a intervalos de 0,01 (es decir, las pendientes: 0; 0,01; 0,02 etc.). Se muestrea la recta cada intervalos unitarios y se redondea el valor resultante mediante la funci´on round, obteniendo patrones como los de la figura 2.8. Estos patrones son similares a los medidos experimentalmente (figura 2.6). Ahora bien, pendientes continuas similares resultar´ an en un mismo patr´ on discreto, por lo tanto, a todas ellas se les asigna una misma caja en el histograma. Comparamos los patrones medidos en el experimento con los obtenidos num´ericamente y, cuando ´estos coinciden, se le asigna al patr´ on experimental el intervalo de velocidades del cual proviene el patr´on num´erico. Cuando la discretizaci´on de una pendiente num´erica resulta en un nuevo patr´on, creamos una nueva caja en donde ir´ an todas las velocidades que est´en asociadas a este nuevo patr´on. Este procedimiento se encuentra esquematizado en la figura 2.9.. Figura 2.9: Esquema del procedimiento para la obtenci´on de las velocidades. Primero se construyen las pendientes con una discretizaci´on de 0,01 (1), luego se obtiene un patr´on de puntos discretos (2) que representan esa pendiente. Finalmente, cada patr´on medido experimentalmente (4) se compara (3) con cada configuraci´ on te´ orica (2) y se les asigna el intervalo de velocidades (5) que le corresponde. Finalmente, un escalado transforma esta velocidad (en unidades arbitrarias) a unidades es-.

(31) 18. Sistema Experimental. t´andares (en nuestro caso, px/s). El escalado final, a µm/s, se realiza tras la detecci´ on de las velocidades caracter´ısticas (ver mas adelante). Inicialmente calculamos las velocidades considerando cuatro casos: 11, 9 , 7 y 5 puntos consecutivos en los diagramas posici´on versus tiempo . Sin embargo, se encontr´o que con 5 y 7 puntos las velocidades se distribuyen en muy pocas cajas del histogramas y no es posible distinguir las velocidades caracter´ısticas con certeza. Tambi´en, se encontr´o que los histogramas construidos con 9 puntos aportan informaci´ on similar a los de 11 puntos. Por ello, finalmente, s´ olo se estudiaron las velocidades obtenidas con 11 puntos. En la figura 2.10 se muestra un ejemplo de los histogramas obtenidos con estas velocidades. El histograma, a la izquierda de la figura, est´a construido de manera que las barras representan la densidad de probabilidad, es decir el ´area de cada barra es la probabilidad de hallar, en una medida en particular, una velocidad en los valores de la caja correspondiente. Las curvas que se muestran superpuestas son ajustes de gaussianas de las cuales se extraen las velocidades caracter´ısticas que buscamos. Sin embargo, estas curvas no parecen ajustar correctamente al histograma, esto se debe a que el ruido en la medici´ on de las velocidades es muy importante. Como nuestra intenci´ on es conocer las velocidades caracter´ısticas, integramos la densidad de probabilidad para reducir el efecto de las fluctuaciones. En la figura 2.10 (derecha) se muestra esta integral y las mismas curvas (integradas) que se muestran en el histograma de la izquierda. En realidad las curvas se obtienen ajustando, por m´ınimos cuadrados, gaussianas sobre la funci´on de distribuci´on (integral de la densidad de probabilidad). Para el caso que se muestra, se han ajustado tres gaussianas (en rojo, azul y verde). Las curvas verde y azul representan velocidades caracter´ısticas reales que est´an asociadas a dos picos distintos en el histograma. En cambio, la curva roja es s´ olo un traslaci´on del cero para lograr la convergencia del ajuste y toma en cuenta las velocidades cercanas a cero. Para la construcci´ on y ajuste de estos histogramas hemos utilizado el programa de an´ alisis estad´ıstico R. Finalmente, en la misma manera que en la figura 2.6 mostramos la evoluci´on temporal de la posici´on de la l´ınea de contacto, podemos obtener la evoluci´on temporal de las velocidades. Ahora bien, a cada tiempo se han medido las velocidades que hay en cada punto de la l´ınea de contacto, entonces, para estudiar la evoluci´on temporal consideraremos la media de todas estas velocidades. De esta manera, para cada tiempo tendremos una velocidad (la media de las observadas a un mismo tiempo) y su error asociado (la desviaci´on est´andar de aquellas). Utilizamos, posteriormente, la evoluci´on temporal para identificar si las velocidades est´an asociadas a distintos tipos de dep´ ositos. Para ello, realizamos fotograf´ıas, con un microscopio ´optico, de la regi´ on en que hemos medido las velocidades. Unimos estas im´agenes y las escalamos para que coincida con las im´agenes tomas in-situ. Puesto que en estas u ´ltimas tenemos la posici´on de la l´ınea de contacto en cada tiempo estamos en condiciones de comparar la evoluci´on temporal de la velocidad con el tipo de dep´ osito que se observa. Escalado de imagenes in-situ. Al realizar cada experimento resulta inevitable modificar, ligeramente, las distancias entre los diversos elementos del arreglo ´optico. Adem´ as, el zoom y enfoque en la c´amara se ajusta para cada experimento. Esto resulta en que, para cada medida, el escalado final de la distancia en p´ıxeles a la distancia real, en µm, tenga un valor diferente. Este factor de escala es necesario para obtener las velocidades reales en µm/s. Para obtener este factor, al finalizar el experimento, se marca con un rotulador la regi´ on del ITO que se ha estado observando, posteriormente se realizan fotograf´ıas con el microscopio ´optico a 50X, 100X y 400X de la misma regi´ on. Se identifican las mismas regiones en cada par de fotograf´ıas (50X-100X, 100X-400X, etc.) y se miden las distancias entre estas regiones..

(32) Secci´on 2.3. 19. Figura 2.10: Histograma (izquierda) e Histograma acumulado (derecha), construidos a partir de las velocidades medidas para condiciones experimentales de 0,4 V y 0,3 % de concentraci´ on inicial. N es el n´ umero total de velocidades medidas en px/s. Se muestra el ajuste con tres gaussianas, con las cuales se reproduce adecuadamente el histograma total. Las medias asociadas a las gaussianas verde y azul se consideran como velocidades caracter´ısticas del sistema para estas condiciones experimentales. La gaussiana roja no se considera como velocidad propia, sino s´ olo como un corrimiento del cero necesario para lograr un ajuste correcto del histograma acumulado, necesario debido a las velocidades cercanas a cero.. Velocidad [µm/s]. 0,8 0,6 0,4 0,2 2400. 2500. 2600 2700 Tiempo [s]. 2800. 2900. Figura 2.11: Evoluci´on temporal de la velocidad para una concentraci´ on inicial de 0,1 % La relaci´ on entre las distancias es el factor de escala entre una fotograf´ıa y la siguiente. Como medida de referencia, utilizamos el di´ ametro de las esferas (1,3 µm) midiendo la distancia entre largas cadenas de esferas en las im´agenes de 400X, y luego dividiendo por el n´ umero de esferas.

(33) 20. Sistema Experimental. en la cadena. Para disminuir el error en este procedimiento se han tomado 3 medidas por factor y promediado los valores. En la tabla 2.1 se muestran los factores de escala calculados para cada experiencia obtenidos por multiplicaci´ on de los factores correspondientes a cada conjunto de im´agenes. Medida factor de escala µm/px 0V - 0,1 % 8,7±0,4 0,2V - 0,1 % 10,0±0,4 0,4V - 0,1 % 8,8±0,3 0V - 0,3 % 5,5±0,2 0,2V - 0,3 % 8,9±0,5 0,4V - 0,3 % 9,4±0,4 0,6V - 0,3 % 10,8±0,4 0V - 0,5 % 8,4±0,3 0,2V - 0,5 % 7,0±0,2 0,4V - 0,5 % 8,5±0,4 0,6V - 0,5 % 6,6±0,1 factores comunes a todas las medidas 50X-100X % 3,97±0,02 100X-400X % 2,50±0,01 Tabla 2.1: Factores de escala de µm a px. El factor se calcula por sucesiva multiplicaci´ on de los factores Insitu-50X, 50X-100X y 100X-400X. Los u ´ltimos dos factores son comunes a todas las medidas pues s´ olo dependen del arreglo ´optico del microscopio..

(34) 21. Cap´ıtulo 3. Resultados En este cap´ıtulo presentaremos los resultados respecto a las velocidades medidas de acuerdo a los procedimientos que ya hemos descrito. Nos centraremos en estudiar como var´ıa la velocidad de deposici´on, y las estructuras depositadas, en funci´on de dos par´ ametros de control: la concentraci´ on inicial de la dispersi´ on y el voltaje entre sustratos. Los resultados que se presentan corresponden a suspensiones con concentraciones iniciales de 0,1 %; 0,3 % y 0,5 % p/p. En todos los casos han sido obtenidas por diluci´on con agua ultrapura de la dispersi´ on original al 7,43 % p/p. Los voltajes utilizados se han variado entre 0 y 0,6 V a intervalos de 0,2 V. En los experimentos con concentraci´ on 0,1 % se aplic´o tensi´on hasta 0,4 V porque para mayores voltajes se observaban flujos muy intensos que alteran completamente la din´ amica del sistema, respecto de lo que se observa para voltajes menores. A continuaci´ on presentaremos los resultados respecto de las velocidades caracter´ısticas presentes en cada situaci´on. Luego mostraremos la evoluci´on temporal de la velocidad y las diferentes estructuras que se encuentran en los dep´ ositos. Finalmente, se describir´an los flujos macrosc´ opicos presentes en el seno del fluido y c´omo afectan al dep´ osito final. En una u ´ltima secci´ on discutiremos los resultados presentados y los relacionaremos a fin de construir una descripci´ on del proceso de formaci´on de los dep´ osito en concordancia con las observaciones realizadas.. 3.1. Velocidades caracter´ısticas. Tal como hemos descrito en la secci´ on 2.3 para hallar las velocidades caracter´ısticas construimos los histogramas a partir de las velocidades instant´aneas. La primera distinci´on entre los histogramas surge al considerar los experimentos realizados a concentraciones bajas (0,1 %) y aquellos con concentraciones mayores (0,3 % y 0,5 %). Mientras que para el primer caso la distribuci´on presenta un s´ olo m´ aximo, para el segundo la distribuci´on es bimodal (figura 3.1). Esta distinci´on se mantiene para todos los voltajes estudiados. Como se mencion´ o previamente los ajustes se realizan sobre la funci´on de distribuci´on, que aporta una representaci´ on adecuada de la distribuci´on de velocidades, al ser afectada en menor manera por las fluctuaciones. En la figura 3.2 se muestran las correspondientes funciones de distribuci´on obtenidas a partir de las densidades de la figura 3.1. El ajuste se realiza con tantas gaussianas como haga falta para lograr la convergencia de la soluci´on por medio de un ajuste por m´ınimos cuadrados. En algunos casos, esto resulta en m´ as funciones de las necesarias. Tal es la situaci´on que se observa en la figura 3.3 donde hicieron falta tres gaussianas para ajustar los datos experimentales, sin embargo la curva roja no aporta informaci´ on adicional, tal como se observa.

(35) 22. Resultados. Figura 3.1: Histogramas representando la densidad de probabilidad de las velocidades instant´aneas (en px/s). El ´ area de cada barra representa la probabilidad de hallar una velocidad en el intervalo correspondiente. a) Densidad t´ıpica para experimentos a bajas concentraciones (0,1 %). b) Situaci´ on t´ıpica para concentraciones medias o altas (0,3 % y 0,5 %), un pico angosto en una velocidad alta y un pico m´ as ancho para velocidad baja. En color se muestran las gaussianas que resultan de ajustar las funciones de distribuci´on de estos histogramas, en negro se muestra la curva que resulta de su suma.. Figura 3.2: Representaci´ on gr´ afica de las distribuciones de probabilidad para las velocidades (en px/s), se obtienen por integraci´on de los histogramas anteriores (fig. 3.1). En color se muestran las gaussianas individuales que resultan del ajuste. En linea negra continua se muestra la suma de las gaussianas roja y azul, y en linea a puntos se muestra el ajuste correspondiente hecho con una sola gaussiana, s´ olo para comparaci´on..

Referencias

Documento similar