Tema 5: La literatura de la Ilustración (siglo XVIII)

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Tema 5: La literatura de la Ilustración (siglo XVIII)

1. El pensamiento ilustrado

Partiendo de planteamientos ideológicos diferentes (en Francia, la preocupación social y política, con pensadores como Montesquieu, Rousseau o Voltaire, pilares de la Ilustración; en Inglaterra, los avances científicos, con Newton como ejemplo; en Alemania, el predominio de la razón, de la mano de Kant), el pensamiento ilustrado se sustenta en las siguientes características, entre otras:

El Racionalismo: convertida en la base del saber, la razón se impondrá por encima de la imaginación, de las emociones o de la fe religiosa. Para los ilustrados, el ser humano está capacitado mentalmente para reflexionar e intentar explicar, por la vía de la razón, los más complejos misterios del universo. De esta forma se dará un impulso fundamental al pensamiento científico.

El Empirismo: se deja de lado la especulación y se marginan las “verdades absolutas” (entre otras las que plantea la religión), para dar paso a la experiencia: todo lo que se percibe por los sentidos es lo que realmente existe.

El deseo de conocimiento, que mueve al ser humano a investigar y a indagar en las fuentes del saber, para poder comprender mejor el mundo. En esta línea será fundamental la elaboración de la Enciclopedia.

El reformismo, impulsado por los ilustrados para transformar la sociedad mediante la modernización y las reformas, casi siempre planteadas desde el poder absoluto de los reyes.

2. La Enciclopedia

Como fruto perfecto del pensamiento ilustrado y del imperio de la razón, la Enciclopedia, dirigida por Diderot y D’Alembert, se nos ofrece como el intento más ambicioso de recoger todos los saberes humanos en una sola obra monumental, que no quedará al margen de la polémica, sobre todo desde la perspectiva religiosa que consideraba el proyecto como algo cercano a lo pecaminoso y a lo inmoral, en tanto encumbraba la razón por encima de otros valores más cercanos al pensamiento religioso cristiano.

Publicada en varias fases, la Enciclopedia se completó entre los años 1750 y 1765 en que vieron la luz los diecisiete volúmenes de artículos, y alcanzó su forma definitiva tras la publicación de los once tomos de grabados, entre 1765 y 1772.

La Enciclopedia es una obra colectiva en la que participaron los más brillantes exponentes de la Ilustración francesa, además de sus dos directores: Voltaire, Rousseau, el conde de Buffon, Montesquieu...

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Desde un punto de vista abierto y antitradicionalista, la Enciclopedia se ceñía a una línea ideológica marcada por un claro anticlericalismo y un ataque a determinados valores cristianos tradicionales, aspectos ambos que contribuyeron a la polémica arriba comentada. La Iglesia católica la incluyó tempranamente en el Indice de libros prohibidos (1759), mientras la sociedad francesa defendió siempre la Enciclopedia y sus valores, tan cercanos al racionalismo del siglo.

Según sus directores, la Enciclopedia tenía, entre otros objetivos situar al ser humano en el centro del saber e informar de los principios de las ciencias, las artes y los oficios. Los enciclopedistas defendieron algunos de los valores e ideas más liberadores para la humanidad, tales como el amor por la ciencia, la defensa de la felicidad humana, la apuesta por la tolerancia ideológica y religiosa, la defensa del sistema parlamentario y democrático frente al absolutismo de la monarquía o la defensa de la igualdad entre los diferentes grupos sociales, unida al rechazo de los privilegios de la nobleza. Desde el punto de vista religioso, defienden el deísmo, que consiste en la creencia en que Dios es el creador del universo y de la vida, pero no interviene constantemente en el destino de la vida de los seres humanos; para ellos la fe es algo personal, ajeno al poder de la Iglesia.

3. La novela en la Ilustración

Se plantea como el reflejo de la nueva situación que se ha creado, dejando de lado el carácter de entretenimiento puro que tuvo en el siglo XVII.

Esta novela del XVIII se explica por dos causas:

El ascenso de la burguesía, que provoca un mayor realismo en las novelas, que deben ser, a la vez, entretenidas e instructivas.

Importancia de la mujer burguesa, con un mayor grado de instrucción y de independencia. Lectoras, protagonistas... Surge y triunfa una narración de corte sentimental.

Por otro lado, la novela dieciochesca aporta dos novedades importantes al panorama de la narrativa:

El género epistolar: diversifica las perspectivas y los puntos de vista. Cartas persas, de Montesquieu o Pamela, de Richardson, son un par de ejemplos relevantes.

El autobiografismo, a veces real y a veces ficticio, que propicia el uso de la primera persona y la presencia de la confesión personal. Destacamos Manon Lescaut, del abate Prevost (ficticia) y las Memorias de Casanova (real).

Se introducen también varios subgéneros narrativos que, a veces, son prolongación y evolución de otros ya existentes. Son los que siguen:

Novela de viajes y aventuras, con personajes burgueses y cargadas de realismo. Nada que ver con los viajeros medievales. Las más destacadas son Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, y Viajes de Gulliver, de Jonathan Swift.

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Novela de ideas: es el vehículo privilegiado para exponer el pensamiento ilustrado. Un ejemplo es Cándido, de Voltaire.

Novela sentimental. De procedencia inglesa (Samuel Richardson), ofrece un análisis de las relaciones amorosas desde un punto de vista femenino.

Novela erótica. Se centra en las relaciones sexuales desde dos vertientes: moralizante, como es el caso de Fanny Hill, de Cleland, y con tendencia amoral, como las obras del Marqués de Sade.

3.1.1. La novela inglesa

El mundo narrativo inglés del siglo XVIII se caracteriza por tres aspectos fundamentales: el protagonista es un individuo cualquiera, no un noble ni un rey; el relato se plantea analizar la conducta del protagonista; predomina la tendencia al realismo, sin elementos fantásticos.

Podemos distinguir dos periodos: el comienzo del siglo, con autores como Daniel Defoe y Jonathan Swift, que adaptan las formas narrativas anteriores, y, a partir de 1740, el periodo de madurez, representado, sobre todo, por Samuel Richardson (la primera edición de su Pamela se publica precisamente en ese año), que alcanza su esplendor con Henry Fielding y Laurence Sterne.

Daniel Defoe (1660-1731) será el creador de la nueva novela inglesa, al publicar Robinson Crusoe (1719), una novela en la línea de los relatos de viajes, que aquí se complementa con el análisis del pensamiento y la evolución del protagonista, al estar escrita en primera persona. De procedencia humilde, Defoe logra, con su esfuerzo, hacerse un hueco en la sociedad, empleando, como su personaje, las herramientas del trabajo y la razón.

Robinson Crusoe tiene como tema central la capacidad del ser humano para dominar la naturaleza y transformarla. Como dijimos, la capacidad de trabajo, considerada ahora una virtud, es una de las claves para el éxito (Robinson hace de artesano, agricultor, ganadero, educador...). También serán fundamentales la razón y la idea de la civilización, que le llevan a imponer en su isla las convenciones y leyes humanas, en lugar de adaptarse él a ese medio.

La novela se estructura en tres partes:

 Primeros viajes: hasta el naufragio. Se presenta al protagonista y sus inquietudes, su deseo de ascenso social.

 La vida en la isla, con dos planos muy diferenciados: el dominio de la naturaleza y la educación de Viernes, un nativo al que encuentra en la isla.

 Regreso a la civilización: tras demostrar la capacidad humana de sobrevivir en un medio hostil, Robinson vuelve a Inglaterra.

Entre el resto de las obras de Defoe conviene destacar Moll Flanders (1722), cuyo mensaje último coloca a la mujer, incapaz de alcanzar las metas del hombre (si no es explotando su belleza), relegada al ámbito de lo amoroso y lo sentimental.

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Jonathan Swift (1667-1745). Se caracteriza por su falta de fe en el ser humano, tal y como vemos en su novela Los viajes de Gulliver (1726), donde, con amargura, el autor ironiza sobre el ser humano y su maldad intrínseca. La novela se estructura en torno a cuatro viajes:

 El primero, a Liliput, el país de los enanos. Parodia el sistema parlamentario inglés y denuncia las corrupciones de la corte.

 El segundo viaje lleva al protagonista a Brobdingnag, donde habitan los gigantes, seres racionales que le resultan repugnantes físicamente a Gulliver.

 El tercer viaje nos lleva a la isla llamada Laputa, una isla voladora desde la que su rey amenaza a un mundo inferior. Los científicos son el objeto de su crítica.

 El cuarto deja a Gulliver en la tierra de los caballos racionales, de nombre houyhnhnm, que son una raza superior que tiene esclavizados a unos seres repugnantes, los yahoos, cuyos rasgos son muy parecidos a los de los seres humanos.

En general, podríamos decir que los viajes nos llevan a mundos imaginarios que se nos muestran dotados de una importante carga simbólica, y que llevan a Swift a realizar una amarga crítica de la humanidad, con una mirada claramente misantrópica: no solo son las dos perspectivas opuestas de enanos y gigantes, donde Gulliver experimenta dos puntos de vista diferentes y dos maneras de estar en el mundo, sino también la visión ácida y desagradable de los seres humanos que nos ofrecen los últimos viajes, donde no queda nadie libre de las críticas del autor, desde los científicos y los filósofos a los tiranos, pasando por la humanidad entera, representada en los despreciables yahoos. Y todo ello desde una posición llena de amargura que no aporta nunca soluciones ni alberga esperanza alguna. Los viajes de Gulliver es la novela de un misántropo irredento.

Samuel Richardson (1689-1761). Será el iniciador en su época de la novela sentimental, dirigida a ese público femenino necesitado de lecturas que marcará, de esta forma, el desarrollo de un género que dará muchos y muy diversos frutos a lo largo de esta centuria.

Su novela principal es Pamela o la virtud recompensada (1740), donde plantea la tesis de que, siendo honesta y defendiendo a ultranza su virginidad, una doncella puede enfrentarse a las más horribles pruebas y, como se muestra en el caso de la protagonista de la novela, medrar de manera ostensible en la escala social, desde la humilde posición de una criada hasta la de la dueña de la casa y de su antiguo señor. Así, en Pamela se plantea la necesidad de la mujer de salvaguardar su honor como única arma para abrirse paso en la vida. La protagonista deberá hacer uso de su imaginación y demostrar una fortaleza inconmovible para evitar los continuos asaltos que a su virtud lanza su señorito: solo el tesón de la joven y la ayuda puntual de algunos otros personajes evitan que Pamela sea forzada y violada por su perseguidor en numerosas ocasiones.

Pamela es una novela epistolar (género que se desarrollará después en otras novelas sentimentales), basada en la correspondencia que la protagonista dirige a sus

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padres con el relato de sus desventuras en la casa del señor al que sirve. También se emplea el género de la confesión personal a través de los fragmentos de un diario escrito por la protagonista.

El éxito de su primera edición llevó a Richardson a amplir la novela en sucesivas ocasiones y trajo consigo una serie de continuaciones, parodias y revisiones que hicieron del género sentimental la principal base narrativa del siglo XVIII, tanto en Inglaterra como en Francia.

Henry Fielding (1707-1754). Su obra fundamental es Joseph Andrews (1742), parodia de las novelas sentimentales, con una gran cantidad de referencias al Quijote, como lo son las siguientes:

 Utiliza personajes de otras obras: Pamela aparece, por ejemplo, como hermana del protagonista.

 Es una novela de viajes en la que Andrews se desplaza acompañado por el párroco, a la manera de don Quijote y Sancho Panza.

 Importancia de las ventas del camino y de las posadas como lugares de encuentro.

 La parodia de un género narrativo; en este caso, la novela sentimental.

 La reflexión sobre el propio libro, como sucede también en numerosos episodios del Quijote.

Otra obra destacable de Fielding es Tom Jones (1749), novela de acción con cierta base en la picaresca. En ella, los personajes, en busca de su destino, luchan contra todo tipo de vicios (hipocresía, materialismo, corrupción, insolidaridad...).

Laurence Sterne (1713-1768). Lejos de todos los convencionalismos y de todas las reglas, Sterne publica su extraña novela Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy (1759-1767), de claro contenido paródico y satírico, escrita con gran libertad. En ella no hay un hilo argumental (se construye a base de una sucesión de retratos, reflexiones satíricas y citas de otras obras), predomina el desorden cronológico, se percibe con claridad la ausencia de un protagonista concreto y se introducen elementos extraliterarios diversos, como caligramas, dibujos, etc. Sterne se muestra así como un adelantado a su tiempo, anunciando desde muy lejos las innovaciones técnicas que se llevarán a cabo en la novela muy a finales del siglo XIX y, sobre todo, en las primeras décadas del XX.

3.1.2. La novela francesa

Salvo los experimentos de Voltaire con su novela Cándido o el optimismo (1759), de Rousseau con su Emilio o de la educación (1762) y de otros autores, la novela francesa del siglo XVIII huye del didactismo y se plantea casi exclusivamente la diversión y el entretenimiento. Veamos a algunos de los autores más destacados.

Antoine-François Prévost (1697-1763). Su obra principal es la Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut (edición completa en 1753), que narra los amores de Des Grieux con la prostituta Manon. El autor se plantea, tras el fracaso de esa relación, la imposibilidad de la felicidad basada exclusivamente en el amor y el sexo.

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Partiendo de planteamientos del XVII, Prévost introduce también muchos rasgos de la nueva narrativa, como los personajes burgueses, la narración en primera persona o la imagen del hombre honesto en medio de una sociedad corrupta y movida por el interés.

Pierre Choderlos de Laclos (1741-1803). Publica en 1782 su novela Las amistades peligrosas, de género epistolar, con muchos elementos de la novela erótica francesa, la novela sentimental de Richardson y la novela de introspección psicológica.

En Las amistades peligrosas se narran dos procesos de seducción. Por un lado, el vizconde de Valmont, con la oposición de su examante, la marquesa de Merteuil, se lanza a la conquista de madame de Tourvel, una mujer casada y muy devota, de la que el libertino vizconde termina enamorándose. Por otro lado, instado por la marquesa de Merteuil, Valmont se plantea seducir a la muy joven e inexperta Cécile de Volanges, con quien, a su vez, pretende casarse el amante de la marquesa, motivo este último del interés de esta en la corrupción de la muchacha, como venganza del desprecio de su amante. Valmont se mostrará inmoral y depravado con Cécile, en contraste con la sensibilidad que despliega en presencia de madame de Tourvel.

Los aspectos más novedosos de Laclos son los siguientes:

 El perspectivismo, basado en los diferentes puntos de vista de los personajes, que se muestran en las cartas que cada uno de ellos escribe. Así, la marquesa de Merteuil se muestra por medio de la inmoralidad, madame de Tourvel por medio del amor puro y Cécile por medio de la ingenuidad.

 El empleo de distintos registros idiomáticos en función de cada personaje y de cada situación comunicativa.

 Laclos presenta al precursor del amante romántico, figura que lleva a Valmont de la inmoralidad a los amores imposibles. No es difícil ver en el personaje del libertino un trasunto del don Juan Tenorio de Tirso de Molina (siglo XVII) y un anticipo del de Zorrilla (en el Romanticismo español de mediados del XIX).

 El autor deja la puerta abierta a la libre interpretación de la novela por parte del lector, que podrá plantearse si es una novela moralizante (que muestra los malos ejermplos para ayudarnos a huir de ellos) o una novela que encumbra la depravación por medio de los juegos peligrosos de la seducción y la falta de escrúpulos.

El Marqués de Sade (1740-1814) representa el punto culminante de la novela erótica, en la que las perversiones sexuales se mezclan con determinadas prácticas aberrantes que han dado lugar a la palabra sadismo para referirse a ellas, en honor a este autor, que planteó en sus novelas esa corrupción moral ligada al sexo. No obstante, en sus obras se pueden ver también la desolación del ser humano y las bajezas a las que su propia condición le conducen. Destaca, entre otras, la novela Justina o los infortunios de la virtud (1791), cuyo título revela a las claras el tono paródico en relación con la novela sentimental que abrió el camino del género, Pamela o la virtud recompensada. En Justina asistimos a las desgracias de la joven protagonista que, a pesar de plantearse

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ser virtuosa y huir de lo inmoral, solo tiene como premio los abusos de todo tipo a los que la someten todos los hombres con los que se va encontrando por el camino.

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