Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes. Guillermo Londoño Orozco Zoraida Ordóñez Pinzón Sebastián Ried Luci

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Guillermo Londoño Orozco Zoraida Ordóñez Pinzón

Sebastián Ried Luci

Enfoques, dinámicas y retos

en las prácticas sociales con y para jóvenes

Facultad de Ciencias de la Educación Facultad de Ciencias Económicas y Sociales,

Programa de Trabajo Social Bogotá, D.C.

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ISBN: 978-958-9290-92-7

Oficina de Medios Audiovisuales y Publicaciones Universidad de La Salle

Cra. 5 Nº 59A-44

Teléfono: 3 48 80 00 ext.: 1224-1225 Fax: 217 08 85

Directora editorial: Aída María Bejarano Varela Coordinación editorial: Sonia Montaño Bermúdez Corrección de estilo: María Elvira Mejía Pardo Diseño de carátula: Paola Rivera Leguizamón Diseño y diagramación: Mauricio Salamanca Impresión:

Xpress estudio gráfico digital Printed in Colombia

Ordóñez, Zoraida

Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes / Zoraida Ordóñez, Sebastián Ried Pinzón, Guillermo Londoño. -- Bogotá: Universidad de la Salle, 2009.

276 p. ; cm. Incluye bibliografías. ISBN 978-958-9290-92-7

1. Juventud 2. Juventud - Aspectos sociales 3. Trabajo social con jóvenes 4. Ciudadanía I. Ried Pinzón, Sebastián II. Londoño, Guillermo III. Tít.

305.235 cd 21 ed. A1208625

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Contenido

PRÓLOGO ... 11

INTRODUCCIÓN ... 17

CAPÍTULO 1 Las prácticas de intervención focalizadas en la formación: aproximación conceptual ... 23

Presentación ... 23

Concepto de práctica ... 23

Las prácticas de intervención: Características generales ... 30

CAPÍTULO 2 Apuntes sobre la concepción de sujeto joven ... 39

Límites en la conceptualización sobre la noción de joven ... 40

Aportes para conceptualizar a las juventudes en las prácticas ... 42

La moratoria vital ... 43

Nivel socioeconómico ... 45

Género ... 45

La ubicación geográfica ... 46

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La perspectiva cultural de la juventud ... 48

Reflexión ... 50

Bibliografía ... 51

CAPÍTULO 3 Prácticas significativas con y para jóvenes alrededor del cuerpo ... 53

Presentación ... 53

Razones de surgimiento de las prácticas ... 55

Intencionalidades de las prácticas ... 61

Apuestas pedagógicas y didáctica ... 68

Perspectivas pedagógicas ... 68 Perspectiva sociocultural ... 69 Perspectiva crítico-social ... 69 Pedagogía social ... 70 Constructivismo ... 70 Pedagogía humanista ... 71

Metodología, estrategias y técnicas didácticas ... 73

El arte ... 76

El trabajo par a par ... 77

Campañas ... 77

Evaluación de los procesos ... 80

Nociones de sujeto joven que sustentan las prácticas ... 81

Las prácticas y la perspectiva de género ... 84

Reflexiones ... 90

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CAPÍTULO 4

Trabajo o inserción laboral en las prácticas sociales

con y para jóvenes ... 95

Referentes Teóricos ... 97

Sobre el concepto de trabajo ... 97

El trabajo en el contexto social ...100

Problemática de los y las jóvenes frente al trabajo ... 105

La capacitación, como alternativa al problema del desempleo juvenil ... 110

Características de las prácticas sociales con y para jóvenes en el campo de inserción laboral ...112

La concepción de trabajo en las prácticas juveniles ... 113

Problemas sobre empleo y trabajo, desde las prácticas juveniles ...116

Propuestas de acción desarrolladas por la prácticas juveniles, para enfrentar el problema del desempleo y las condiciones de empleabilidad de los y las jóvenes ...119

Logros y dificultades de las prácticas juveniles en inserción laboral ... 127

Reflexiones ...133

Bibliografía ...136

CAPÍTULO 5 Construcción de ciudadanía en las prácticas sociales con y para jóvenes ...139

Ciudadanía, participación y derechos: la tensión entre las formas “tradicionales” y emergentes de ciudadanía de los jóvenes ...141

El enfoque tradicional de derechos y las prácticas ... 146

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De la apatía a la transformación social ...154

La formas de participación ...158

De la organización juvenil a los jóvenes multiplicadores ... 161

Los y las jóvenes como agente de transformación social ... 164

Reflexiones ...166

Bibliografía ...168

CAPÍTULO 6 Lo pedagógico y lo metodológico estratégico en las prácticas sociales con y para jóvenes ...171

Presentación ...171

Pedagogía, metodología y estrategias ...173

Perspectivas pedagógicas en las prácticas juveniles...179

Perspectiva constructivista ...180

Perspectiva desde pedagogías activas ...182

Perspectiva crítica y popular ...184

Perspectiva socio-cultural ...188

Perspectiva desde el reconocimiento del sujeto joven ... 190

La formación integral, como eje que acompaña los procesos formativos de los y las jóvenes ...193

Tendencias metodológicas en las prácticas ...196

Metodologías participativas ...196

Investigación Acción Participativa (IAP) ...198

Animación sociocultural ...201

Arte ... 202

Estrategias y actividades en las prácticas ...204

Estrategia par a par ...205

El uso de espacios no convencionales como estrategia ... 207

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Encuentro e intercambio de experiencias ... 212

Aprender haciendo y uso de talleres ...214

Aprendizajes derivados de las prácticas con y para jóvenes ...216

Las prácticas como prácticas formativas ...217

Perspectivas para la educación de jóvenes ... 221

Las prácticas como crítica y alternativa a las prácticas escolares formales ...227

Bibliografía ...232

CAPÍTULO 7 La sistematización en el conocimiento y comprensión de las prácticas sociales ...235

Presentación ...235

Conceptualización ...236

La investigación cualitativa y el método de sistematización de experiencias ...240

Propuesta metodológica para la sistematización de experiencias ... 243

I fase: preparatoria ...244

II fase: descriptiva ...250

III fase: interpretación ...250

IV fase: teorización ...252

V fase: validación y confiabilidad ...252

Bibliografía ...255

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E

l texto que hoy vemos arribar a la luz pública es, sin lugar a dudas, un importante aporte al pensamiento educativo y social, cuyo inte-rés de indagación se focaliza en la juventud y en los temas inheren-tes a sus proyectos, vinculaciones y realizaciones. Ya en este sentido, se constituye, de entrada, en un esfuerzo investigativo de especial relevancia, pero a ello se suma un valor agregado que deja a todas luces una grata impresión, al encontrar un producto de pensamiento originado en una mirada analítica profunda que rebasa el análisis conceptual, al situarse en el horizonte de aquello que se teje y se constituye a través de la acción, la interacción y la intencionalidad.

La inquietud que desde el comienzo de esta investigación proble-matizó las búsquedas, las construcciones nocionales y las intervenciones sobre las contextos de prácticas con jóvenes, siempre estuvo anclada a un horizonte material de realidad que permitiera convertir en objeto de indagación las acciones intencionadas y las materializaciones sociales que adquieren cuerpo en el ámbito del escenario socio-cultural de los jóvenes. Así, la preocupación vital que orientó este acercamiento comprensivo se caracterizó, por una parte, por la referencia articulada y constante al ámbi-to cotidiano de las prácticas, y por otra, al mundo de los jóvenes, entendi-do desde esta misma referencia.

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Prólogo

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Mirar, interrogar e interpretar las prácticas con jóvenes es un ejerci-cio que cobra un valor importante y necesario para quienes mantenemos un interés especialmente ligado al campo educativo o formativo. El reco-nocimiento de las subjetividades emergentes y la construcción de signifi-cados y creación de mundos de sentido que tienen lugar a través de los itinerarios y escenarios agenciados por los jóvenes, son, sin duda alguna, realidades que invitan a repensar la significación que sobre juventud han elaborado convencionalmente la escuela, la familia y, en general, la socie-dad. Por lo tanto, es interesante plantear que a través de una apuesta de investigación como esta, sea posible ampliar y reestructurar las compren-siones que sobre el joven tienen los sujetos y las instituciones sociales, cuya responsabilidad es propiciar espacios y experiencias de formación.

De este modo, resulta imperioso, tal como se propone en el capítulo sexto del presente libro, que la educación redimensione y reconceptualice a partir de nuevos accesos analíticos y comprensivos, aquellas representa-ciones y significados que constituyen su noción de juventud, así como los procedimientos habituales de trabajo e intervención en este campo. Para ello, más que establecer acercamientos teóricos que puedan ofrecer acervos conceptuales sobre el tema, se trata de acudir, como se explicita aquí, al análisis e interpretación del acontecimiento y a su elaboración reflexiva a través de la sistematización escrita. En otras palabras, siguiendo la imagen trabajada por Roger Chartier (2006), para nuestro caso, se trata de escribir las prácticas, específicamente las prácticas con jóvenes, aquéllas que señalan explícitamente la emergencia y la configuración de las y los jóvenes como sujetos sociales, y que se proponen socioculturalmente como significativas o relevantes, a través del trabajo intencionado con diversos colectivos.

Incorporar nuevas miradas que reconozcan el mundo de lo juvenil como ámbito factible de construcción de subjetividades y de agenciamien-to de proyecagenciamien-tos, de sensibilidades, expresiones y horizontes de sentido, es una de las invitaciones que es posible percibir a través del presente texto. De aquí, que lo joven se convierta entonces en fenómeno sociocultural que requiere ser entendido y reificado en la particularidad que le amerita en cuanto posibilidad de proyecto, y no como presencia mediada por la carencia y el defecto, o por lo exótico, lo incomprendido y lo marginal.

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Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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Por lo tanto, no es un reto menor asomar y deslizar en el mundo de los jóvenes una actitud interpretativa que permita dar cuenta no sólo de aquellas experiencias que operan en el conjunto de prácticas relevan-tes en nuestros contextos, sino también de evidenciar las construcciones simbólicas, los imaginarios, las formas de ser y de hacer, los territorios habitados e identidades constituidas que se forjan en estas experiencias. Sólo de esta manera es posible evidenciar que el cuerpo, el género, el trabajo y la ciudadanía, son ámbitos categoriales a través de los cuales, actualmente acontecen dichas prácticas, es decir, lugares sociales donde se agencian diversidad de comprensiones acerca de lo joven, espacios vitales o existenciales en las que tienen lugar la configuración de sujetos y la ge-neración de entramados de significado que traslucen las experiencias de prácticas abordadas en este texto.

Como se puede ver, este esfuerzo escritural que capitaliza un co-nocimiento sistematizado y adquirido en el análisis documental, pero en especial, en el análisis de campo sobre las prácticas significativas con y para jóvenes, aporta a la discusión una preocupación que no dista de ser esencial, a saber, la idea de que en este campo problémico referido a las y los jóvenes, las teorizaciones, que en cierta medida abundan, se suelen valorar como importantes, pero sin lugar a dudas, las prácticas también lo deben ser, puesto que es en sus escenarios donde dichas teorizaciones se materializan concretamente y donde realmente se configuran los sujetos socio-históricos.

En consecuencia, el acercamiento comprensivo a las prácticas socia-les, específicamente a las prácticas con y para jóvenes, permite visualizar cómo se configura lo social, es decir, cómo a través de diversas técnicas y tácticas (De Certeau, 2000), y maneras de ser y habitar el mundo, las prácticas logran producir deliberadamente aquello que denominamos cul-tura, y en este sentido, apropiado a nuestro interés, cómo cierto número de prácticas logran articular intencionalidades, metodologías, acciones y discursos que generan nociones e imaginarios, a propósito de las y los jó-venes entendidas y entendidos, precisamente, como sujetos de cultura.

Lo anterior nos faculta comprender por qué encontramos a lo largo del texto un invaluable análisis que discurre por diversos ámbitos

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catego-Prólogo

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riales, referidos, continuamente, al escenario sociocultural como espacio vital de origen, es decir, como lugar privilegiado en el que se tejen y se promueven prácticas con y para jóvenes, que pueden ser determinadas como significativas.

No es gratuito, entonces, que hallemos un acercamiento intencio-nado a 151 prácticas distribuidas en siete regiones de Colombia, a saber, Costa Atlántica, Zona Centro, Antioquia-Chocó, Eje cafetero, Zona Su-roccidental, Santanderes, Orinoquía y Amazonía, aspecto que, además de señalar el amplio cubrimiento geográfico del estudio, refiere también un creciente valor cualitativo y cuantitativo, más aún, cuando en nuestro me-dio académico no existen investigaciones que hayan focalizado sus desa-rrollos en este tipo de intereses con un amplio espectro de análisis como el señalado.

También es necesario resaltar que en la lectura del texto es posible detallar la decidida inclinación del equipo investigador de abordar minu-ciosamente los contenidos, acciones e impactos de las prácticas seleccio-nadas, y desde allí elaborar un análisis que permite configurar un posible estado actual de éstas; en otras palabras, la configuración de un inventario cultural, el diseño de un mapa social que identifica, desde diversas pers-pectivas, su ubicación, naturaleza, identificación y sus habituales formas de intervención.

Al realizar este tipo de mapa social e inventario cultural, fue posible captar datos particulares que conciliaron con algunas de las intuiciones previas al estudio, o datos que en definitiva desarmaron nociones conven-cionalmente arraigadas en distintos ámbitos sociales. Uno de estos datos, referido en otros estudios empíricos sobre el tema (Duarte, 2000), apunta a señalar que no existe un sólo concepto, uniforme, homogéneo e inequí-voco, de juventud; por el contrario, las prácticas revelaron nociones diver-sas asociadas a una mirada conceptual compleja y multiforme, que a todas luces, expresa el carácter situacional y posicional que les caracteriza.

En este sentido, es posible afirmar que las prácticas con y para jóve-nes que fueron objeto de indagación en el presente estudio, evidenciaron distintos aspectos que configuraban su ser y su hacer, es decir, su identi-dad como prácticas sociales particulares, complejas, situadas, dinámicas,

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Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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constructivas y formativas. Cada una contribuyó con sus soportes docu-mentales, pero singularmente, con las narrativas y experiencias de las y los jóvenes protagonistas, que permitieron entender los procesos de agencia y configuración de subjetividad que tienen lugar en sus apuestas sociales y trayectos formativos.

Lo claro en lo que hemos dicho hasta aquí, es que la significación de un conjunto de apuestas intencionadas de naturaleza socio-cultural que po-drían ser entendidas como maneras explícitas de intervención en el mundo joven, y de esta forma como prácticas sociales, no se constituyen como abstracciones inmutables sobre las cuales fácilmente se podría dar cuenta a partir del acceso a sus registros. Necesariamente, las prácticas con y para jóvenes operan en el campo de lo cambiante, móvil y dinámico, por lo tanto, sus contenidos y metodologías, producen discursivamente un sujeto joven con características particulares y posicionamientos socio-históricos determinados.

Por último, no podría dejar de mencionar y hacer referencia al incan-sable trabajo investigativo que este equipo interdisciplinar desarrolló a lo largo de los últimos dos años. No sólo la comprometida tarea de interrogar y analizar la realidad de las prácticas abordadas, sino también la constante y sólida reflexión suscitada a lo largo del camino, además de una disponibilidad abierta para la realización del Encuentro Nacional de Prácticas Significativas con y para Jóvenes fueron notas sustanciales en este proceso investigativo.

Sin lugar a dudas, el compromiso que los autores desplegaron du-rante el tiempo que duró esta investigación, ha sido un factor decisivo para que hoy el medio académico pueda sostener entre manos un aporte de gran significancia para el pensamiento educativo y social. Esperamos que este producto sea el inicio de otros tantos que prosigan en el estudio y abordaje de prácticas significativas que logren comunicar sus experiencias de trabajo e intervención con las y los jóvenes de nuestro país.

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Prólogo

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BIBLIOGRAFÍA

Chartier, R. (2006). Escribir las prácticas. Foucault, De Certeau, Marin. Buenos

Aires: Ed. Manantial.

De Certeau, M. (2000). La invención de lo cotidiano. México: Universidad

Ibe-roamericana.

Duarte K. (Septiembre de 2000). ¿Juventud o juventudes? Acerca de como mirar y remirar a las juventudes de nuestro continente. Revista Última Década, 13: 59-77.

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E

l libro que se presenta a continuación es fruto de la investigación titulada La práctica social significativa con y para jóvenes en Colombia: aná-lisis de experiencias significativas, la cual fue realizada por un grupo

in-terdisciplinario de cuatro docentes de las facultades de Trabajo Social y Ciencias de la Educación de la Universidad de la Salle1, durante dos años

aproximadamente (2005 al 2007).

La investigación surgió a partir de reconocer que paralelamente al auge investigativo que se ha dado en el país desde finales de los años ochenta sobre las problemáticas y las formas culturales que experimentan las y los jóvenes contemporáneos, se gestaron procesos de intervención focalizados específicamente hacia la juventud, lo cual dio lugar a una prác-tica social diferenciada, generadora de múltiples interrogantes en torno a su dinámica y sentido.

Dentro de este marco y teniendo como eje la pregunta: ¿qué carac-teriza las prácticas sociales que se están adelantando con y para jóvenes en diferentes contextos de la sociedad colombiana?, fue que se decidió reali-zar esta investigación; a partir de los siguientes objetivos de conocimien-to: identificar las intencionalidades y los enfoques teóricos, pedagógicos y

1 Zoraida Ordóñez Pinzón, trabajadora social, magíster en Desarrollo Rural; Martha Mahecha,

tra-bajadora social, magíster en Educación; Guillermo Londoño, licenciado en Filosofía, magíster en Educación; Sebastián Ried, licenciado en Sociología, candidato a magíster en Educación.

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Introducción

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metodológicos que sustentan las prácticas; determinar los alcances de las experiencias desde la perspectiva de los diferentes actores involucrados en los procesos; y describir las representaciones de sujeto joven que subyacen a las prácticas y su incidencia en la construcción de subjetividad juvenil.

Estos objetivos se abordaron concretamente en las prácticas que han o están trabajando en torno a seis campos temáticos específicos: cuerpo; pastoral juvenil; inserción laboral; producción mass-mediática, audiovisual y artística; ciudadanía y conflicto armado, los cuales fueron seleccionados a partir de un sondeo preliminar que permitió establecer su mayor recurrencia en las experiencias que se están agenciado con jóvenes en el país.

A su vez, estos campos fueron reflexionados en las prácticas me-diante los siguientes ejes y categorías de indagación y análisis:

Intencionalidades: utopía de sociedad, propósitos y situación •

problema.

Fundamentación: teórica, pedagógica y metodológica (tipo, estrategias, •

actividades, evaluación); logros, limitaciones y saberes.

Producción de subjetividad: nociones de sujeto joven, características •

sociales-culturales de las y los jóvenes, y perspectiva de género.

La unidad de trabajo en la investigación estuvo conformada por 151 experiencias, correspondientes a siete regiones de Colombia: Costa Atlánti-ca, Zona Centro, Antioquia-Chocó, Eje cafetero, Zona Suroccidental, San-tanderes, Orinoquía y Amazonia. Del total de estas prácticas, el 53% estaban ubicadas en el contexto urbano, el 33% hacía presencia en ámbitos rurales y urbanos simultáneamente, y sólo un 6% en regiones rurales de la sociedad.

Prácticas que fueron seleccionadas con base en los siguientes cri-terios: pertinencia temática con algunos de los campos establecidos para la investigación; intencionalidad explicita, referida a la búsqueda de unos logros previamente establecidos; apuesta pedagógica con algún grado de formalización y reflexión; duración de la experiencia durante un tiempo superior a seis meses; reconocimiento social; interés de las entidades por participar en la investigación; y disponibilidad de material escrito.

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Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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Por otra parte y desde el punto operativo, el camino recorrido en la investigación se sustentó en la metodología cualitativa, el método de siste-matización de experiencias dentro de un nivel exploratorio-descriptivo, un enfoque interpretativo y la aplicación de las siguientes técnicas:

Investigación documental, mediante la ubicación y selección de 208 •

documentos, de los cuales el 57 % eran informes parciales de trabajo (material impreso o digital); el 21%, publicaciones en las que se rese-ñaban las experiencias; el 15,53%, sistematizaciones; y el 6% restante, informes finales. Estos documentos fueron organizados y procesados a partir de dos instrumentos: el resumen analítico especializado y un software diseñado particularmente para tal efecto.

Siete talleres con aproximadamente 75 jóvenes pertenecientes a 57 •

experiencias para recuperar sus propias vivencias y percepción sobre las prácticas (Encuentro Nacional de Experiencias, 21 al 17 de febrero de 2007).

Cinco encuentros con entidades que agencian prácticas con jóvenes •

en las ciudades de Armenia, Barranquilla, Cali, Cartagena, Medellín y Manizales.

La información recopilada a partir de estas técnicas, por una parte, fue interpretada mediante el análisis de contenido, lo que posibilitó la

recons-trucción de cada experiencia en su singularidad; la organización, descrip-ción y análisis de las prácticas correspondientes a cada campo temático, lo que permitió su caracterización cualitativa; y la interpretación transversal de cada uno de los ejes de indagación y de análisis que orientaron la in-vestigación, lo que facilitó la reflexión comparativa y el establecimiento de tendencias. Por otra parte, validada a través de varias estrategias de trian-gulación: de técnicas (revisión documental-talleres-encuentros); de fuentes

(funcionarios de las entidades y jóvenes participantes) y de investigadores.

Resultado del anterior proceso y después de entregar el informe final de investigación a la Universidad de la Salle, se decidió producir y publicar el presente libro, a fin de reconstruir y recrear teórica y concep-tualmente la experiencia investigativa, desde su fundamentación

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teórico-Introducción

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conceptual (noción de práctica y de sujeto joven); las prácticas pertene-cientes a los campos temáticos de cuerpo, inserción laboral y ciudadanía, en los

que se encontró mayor elaboración, riqueza de contenido e interés por profundizar en dichos temas; la propuesta metodológica que orientó su implementación; y las implicaciones de orden pedagógico derivadas de las experiencias analizadas.

Para ello, el libro se ha estructurado en siete capítulos. En el pri-mero, Las prácticas de intervención focalizadas en la formación: aproximación con-ceptual, se hace una revisión y precisión del significado de estos términos,

haciendo un recorrido por varios autores, con miras a aportar elementos aproximativos para su precisión y comprensión, dada su complejidad, lo cual plantea la necesidad de continuar indagando y buscando elementos para su mayor intelección.

En el segundo capítulo, Apuntes sobre la concepción de sujeto joven, se

abordan críticamente las principales vertientes teóricas y sociales que han mediado las formas de explicación y relación con las y los jóvenes, lo que ha producido miradas unilaterales o prejuiciados sobre ellas y ellos, para posteriormente realizar una propuesta aproximativa en la que se enfatiza la importancia de tener en cuenta desde una postura interrelacionada y convergente: el género, la moratoria vital, la condición de clase, la gene-ración y la cultura, entre otros aspectos, para su mayor conocimiento y comprensión.

En el tercer capítulo, Prácticas significativas con y para jóvenes alrededor del cuerpo, se da cuenta desde una postura descriptiva-interpretativa y

propo-sitiva, de por qué surgen este tipo de experiencias; cuáles son sus inten-cionalidades, apuestas pedagógicas y didácticas; al igual que las nociones de sujeto joven que subyacen o las sustentan, y el papel que se le otorga al género en estas prácticas.

El cuarto capítulo, Trabajo e inserción laboral en las prácticas sociales con y para jóvenes, destaca varios de los referentes conceptuales predominantes

sobre el trabajo, sus condicionamientos económicos y sociales, y algunos estudios en relación con la problemática que frente al trabajo viven los y las jóvenes. Posteriormente, señala los elementos más característicos de las prácticas que se han adelantado con esta población, como alternativa

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Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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a las dificultades de empleo juvenil; y por último, se describen los prin-cipales logros y dificultades de estos procesos de intervención, así como algunos interrogantes y sugerencias para su superación.

En el capítulo quinto, Construcción de ciudadanía en las prácticas significa-tivas con y para jóvenes, se realiza un balance sobre las diversas concepciones

que fundamentan las experiencias en la ciudadanía, como son la tradicio-nal, focalizada en el conocimiento y el ejercicio de derechos civiles, políti-cos, económicos y sociales. También se perfila el reconocimiento de una ciudadanía cultural. Consecutivamente, a estos enfoques se da cuenta de que independientemente de estas tendencias, las prácticas están contribu-yendo a la formación de un sujeto joven crítico-político con capacidad de aportar en la transformación de la sociedad.

El sexto capítulo, Lo pedagógico y lo metodológico-estratégico en las prác-ticas sociales con y para jóvenes, parte del reconocimiento explícito de que,

indistintamente de sus objetivos particulares, las prácticas se destacan como experiencias formativas. Para ello se precisan y se especifican, ini-cialmente, conceptos como pedagogía, metodología y didáctica; poste-riormente, se describen los saberes educativos que nacen de la realidad y de las circunstancias propias de las prácticas juveniles, para finalizar esbozando algunas observaciones y sugerencias que pueden enriquecer el trabajo con jóvenes.

En el último capítulo, La sistematización en el conocimiento y comprensión de las prácticas sociales, se aborda la definición conceptual de este método

investigativo; las características ontológicas-epistemológicas y gnoseológi-cas que lo fundamentan para evitar su reducción a una simple técnica; y se presenta una propuesta metodológica para implementarlo, a partir de los aprendizajes derivados del camino que orientó la investigación y sirvió de insumo para construir el presente libro.

No podemos cerrar esta introducción, sin manifestar nuestros más sinceros agradecimientos, a

La Universidad de la Salle, especialmente, a: Hno. Carlos Gómez Res-•

trepo f.s.c., rector; Hno. Fabio Coronado f.s.c, vicerrector académico; Hno. Manuel Cancelado f.s.c., vicerrector de investigaciones y

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transfe-Introducción

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rencia; Dr. Mauricio Fernández, vicerrector administrativo; Hno. Al-berto Prada Sanmiguel f.s.c., decano de la Facultad de Ciencias de la Educación; Dra. Rosa Margarita Vargas de Roa, decana de la Facultad de Trabajo Social; Hno. Christian James Díaz Mesa f.s.c., secretario de la RELAL. A todos ellos, nuestro reconocimiento por su invaluable apoyo financiero, logístico y académico, tanto para el desarrollo de la investigación, como para la elaboración del presente libro.

Asimismo a la Dra. María de Jesús Restrepo de la VRIT y a la Dra. Mar-tha Ayala Rengifo, quienes impulsaron, acompañaron y retroalimenta-ron paso a paso nuestro proceso, planteándonos retos y posibilidades para hacer realidad esta experiencia investigativa.

A las instituciones y organizaciones que agencian prácticas con y para •

jóvenes, por permitirnos acceder a sus experiencias y saberes (ver anexo); como también a las y los jóvenes que participan en ellas e hicie-ron presencia en el encuentro nacional, enriqueciéndonos y asombrán-donos con sus vivencias, sueños y gran creatividad.

A nuestras familias, que con su apoyo y paciencia, permitieron abrir los •

espacios para el cumplimiento de esta labor.

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Capítulo 1.

Las prácticas de intervención focalizadas en

la formación: aproximación conceptual

Zoraida Ordóñez Pinzón*

* Trabajadora Social, magíster en Desarrollo Rural, docente-investigadora de la Facultad de Trabajo

Social de la Universidad de la Salle.

1 Esta investigación fue realizada por: Martha Mahecha (trabajadora social); Zoraida Ordónez

Pin-zón; Sebastián Ried (sociólogo); Guillermo Londoño (licenciado en Filosofía); docentes-investiga-dores de la Universidad de la Salle, durante 2006 a 2007.

PRESENTACIÓN

E

n la investigación Las prácticas sociales con y para jóvenes en Colombia. Análisis de experiencias significativas (2007)1, el término de práctica, en

su acepción general, representó una de las categorías básicas que

sustentó el desarrollo de este estudio, aunque delimitado o focalizado en acciones de intervención, centradas en la formación. Por esta razón, en este

ca-pítulo se presenta una postura aproximativa sobre la definición, la intelec-ción y la interrelaintelec-ción de estos tres conceptos, a fin de aportar elementos teóricos-conceptuales que aporten un grano de arena a su comprensión.

CONCEPTO DE PRÁCTICA

El concepto de práctica en latín, según la Real Academia de la Len-gua (1992), citado por Campo y Restrepo (2002: 13), toma dos formas:

praxis, para significar “uso”, “costumbre”; y practice, referida al acto y modo

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Las prácticas de intervención focalizadas en la formación: aproximación conceptual

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En el primer sentido, se asume la práctica como hacer rutinario que supera el azar, convirtiéndose en hábito o habitus2. Noción que combina la

voluntad del sujeto con su potencia de actuación, por eso –y retomando a Bourdieu (1980: 89), citado por Campos y Restrepo (2002: 21)–, el hábito hace alusión “a sistemas de disposiciones durables, trasladables, estruc-turas-estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructu-rantes; es decir, en tanto que principios generadores y organizadores de prácticas y de representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a su propio objetivo”.

En otras palabras, el hábito genera costumbres y reglas que son constitutivas de la práctica en sí misma, y como tal, creadoras y sustenta-doras de ésta, lo que implica actos deliberativos por parte de los sujetos involucrados en su construcción, sin por ello desconocer sus condicionan-tes históricos y socioculturales:

Las prácticas están históricamente determinadas, es decir, insertas en un contexto particular y se caracterizan por la incertidumbre y la va-guedad, pues, se rigen por principios prácticos que no permanecen inmutables sino que varían de acuerdo a la lógica de la situación, dada una perspectiva generalmente parcial (Bourdieu, 1991, citado por Su-riani, 2003, citado por Jaramillo, 2005).

Lo anterior lleva a resaltar el carácter no estático ni lineal de la prác-tica, ya que como producción del ser humano ésta es objeto de cambio y transformación, según las características de los escenarios y de las situacio-nes en que se lleva a cabo, y desde lo que resulta adecuado y conveniente para los sujetos, o en otras palabras, el sentido común y cotidiano:

El saber cotidiano es un recordar, es un saber que tiene como carac-terística la duración de su adquisición y la colección interminable de conocimientos particulares que guían la elección individual que se de-sarrolla en la vida cotidiana. Es la memoria que se manifiesta

opor-2 El habitus organiza las prácticas y la percepción de las prácticas; a la vez, es el principio generador

de las prácticas y el sistema de enclavamiento de esas prácticas (Bourdieu, 1980, citado por Cam-pos & Restrepo, 2002: 21).

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Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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tunamente; es como un relámpago que brilla en la ocasión, que nos permite decir y hacer en el momento apropiado (Campos & Restrepo, 2002: 26).

Se trata entonces de reconocer que la experiencia cotidiana o bagaje vivencial de las personas guía y orienta la práctica, y que este saber común que se diferencia del conocimiento científico, constituye en sí mismo una forma de saber colectivo. De ahí que se pueda decir que la práctica posibi-lita el mantenimiento y la transformación de la cultura3, y que como tal, es

portadora de sentido y susceptible de interpretación. Al respecto, Campos y Restrepo (2002: 19) señalan:

La acción se constituye en el efecto significativo del hombre en el do. De otra parte, la acción como respuesta del hombre sobre el mun-do sitúa la significación en la realidad. La acción como esfuerzo físico, deviene en acción inteligible en el proceso de significación: es la res-puesta sensible y razonable del hombre en el mundo. La significación se “concreta” en la acción que por ser realidad cognoscible se convier-te en una nueva representación abierta a nuevas inconvier-terpretaciones.

Es más, lo cotidiano implica la expresión y valoración de distintos saberes que van más allá de lo establecido institucionalmente, de tal ma-nera que frente a un conocimiento que apunta a realidades previsibles, el

3 Aproximadamente en los años sesenta se comenzó a plantear desde la antropología nociones de

cultura que superan el énfasis conductual, lo que el individuo hace está determinado y controlado por condiciones externas, hacia una perspectiva en la cual se reconoce que en la cultura interac-túan dos dimensiones: una cognitiva de base individual con sus representaciones internas, y otra, que proviene del contexto sociocultural, influyendo sobre las percepciones, actitudes, expecta-tivas y comportamientos de un grupo social; de tal manera, que las interpretaciones internas se transforman en representaciones sociales y culturales.

Cultura que según Geertz (1992: 26), consiste “en estructuras de significación socialmente esta-blecidas en virtud de las cuales la gente actúa”. Al hablar de estructuras de significación, este autor da un contenido semiótico a la cultura, tomando este concepto una perspectiva más dinámica en cuanto a red de significaciones que el ser humano crea y que, a su vez, lo generan. Estas estructu-ras de significación representadas en símbolos culturales son las fuentes de información por medio de las cuales las personas optan por una determinada conducta con respecto a una situación particular. En este sentido, la cultura ya no consiste en una serie de modos de conducta o en un conjunto de instituciones, como en su momento fue planteado por antropólogos como Taylor y Malinowski, sino que constituyen sistemas de símbolos creados por los seres humanos, compar-tidos por grupos sociales, que a manera de mapas, guían y orientan a las personas en su relación con el mundo natural y social. Así las diversas dimensiones que conforman o estructuran al ser humano (biológicas, psicológicas, sociales, económicas y culturales) se pueden ver integralmente como sistemas relacionados de universos simbólicos (Ordóñez et al., 1995: 20-21).

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Las prácticas de intervención focalizadas en la formación: aproximación conceptual

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saber que se produce en el mundo de la vida procede más por un raciona-miento de coyuntura, que posibilita un pensaraciona-miento en constante creación, nomádico y descentrador “la práctica es un conjunto de procedimientos, de esquemas de operaciones que dan sentido a las acciones, son hechos singulares repletos de imaginación creadora” (de Certau, 1984,citadopor Campos & Restrepo, 2002: 23).

Quizás por ello la práctica constituye un mundo con múltiples po-sibilidades de explicación y acción, ya que, aunque la cotidianidad está condicionada por repertorios colectivos que se pueden reconocer en los modos de utilizar el lenguaje, administrar los espacios y el tiempo, inte-ractuar con otros, etc., propios de cada cultura, adquiere, a su vez, una particularidad según cada subjetividad y situación concreta.

Este último aspecto resulta propicio para entender el segundo senti-do de la práctica, es decir, como “mosenti-do de hacer”, como camino que guía el actuar en el mundo, lo que da lugar a la producción de diversos estilos y significados que crean identidad y, a la vez, diferencian sujetos, grupos, comunidades y trayectorias históricas entre sí.

Por eso, se puede decir que la práctica direcciona y genera percep-ción, de manera que, a partir de ella, los seres humanos dicen y actúan su existencia, construyen, apropian el mundo social, lo representan y lo renuevan, trascendiendo parámetros establecidos que permiten la creación de nuevos sentidos con respecto a la acción social. Lo anterior no implica afirmar que toda práctica es reflexionada o mecánica, pues como plantea Campos y Restrepo (2002: 28):

En tanto la práctica se hace hábito, no siempre nos percatamos de ella, en ocasiones opera como un modo “inconsciente” que nos guía por la vida. En consecuencia, es necesaria la reflexión sobre nuestras prácticas si deseamos darnos cuenta de ellas, y más aún, si deseamos transformarlas. A esta reflexión preferimos denominarla praxis; enten-dida como el discurso sobre nuestra acción cotidiana, el discurso que reconstruye su sentido.

Lo cierto es que la práctica es un hecho significativo por excelencia, mediado por representacionesque la hacen susceptible de comprensión. Al respecto y retomando a Wenger E (2000: 77), la práctica como

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signifi-Enfoques, dinámicas y retos en las prácticas sociales con y para jóvenes

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cado4 constituye un proceso que permite experimentar y asumir el mundo

como algo dotado de sentido, “con base en la negociación y definición co-mún de una situación producimos permanentemente nuevos significados de las situaciones, aún estas sean repetitivas [...], que amplían, desvían, ig-noran, reinterpretan o confirman, en una palabra, que vuelven a negociarla historia de los significados de que forma parte”.

Negociación que supone procesos activos de producción de senti-do, así como la posibilidad de influir y ser influido dentro de una compleja gama de factores y concepciones, y generar resoluciones parciales frente a las situaciones; en otras palabras, interpretación, acción y conocimiento, pues el significado no es preexistente, sino producto de la relación dinámi-ca de ser parte de la sociedad. Lo anterior implidinámi-ca –siguiendo a Wenger, E (2000: 80)– participación y cosificación. La primera, es entendida, como:

La experiencia social de vivir en el mundo desde el punto de vista de afiliación a comunidades sociales y de la intervención activa en em-presas sociales. En este sentido, ésta es personal y social dando lugar a procesos complejos que combinan hacer, hablar, pensar, sentir, perte-necer y reconocimiento mutuo, ya que aquí interviene toda la persona, incluyendo cuerpo, mente, emociones y relacionas sociales.

La segunda es fundamental en cualquier práctica, pues ésta produce abs-tracciones, instrumentos, símbolos, relatos, términos y conceptos que cosifi-can algo de la experiencia en una forma solidificada (sistematización, códigos): “el término de cosificación abarca una amplia gama de procesos que incluyen hacer, diseñar, representar, nombrar, codificar y describir, además de percibir, interpretar, utilizar, reutilizar, descifrar y reestructurar” (Wenger, 2000: 84). De ahí que ésta cosificación sea definida como “el proceso que consiste en dar forma a nuestra experiencia produciendo objetos que plasman esta

experien-4 Este planteamiento se enmarca en el interaccionismo simbólico, que se sustenta en tres premisas

básicas: la primera es que las personas actúan con respecto a las cosas y a las personas, sobre la base de los significados que éstas tienen para ellas, ya que el significado es lo que determina la acción. La segunda se refiere a que los significados son productos sociales, que surgen durante la interacción, de tal manera que una persona aprende de las otras personas a ver el mundo; y la tercera; que los actores sociales asignan significados a situaciones, a otras personas, a las cosas, y a sí mismos a través de procesos de interpretación (Taylor & Bogdan, 1987: 24).

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cia en una cosa. Con ello creamos puntos de enfoque en torno a los cuales se organiza la negociación de significado” (Wenger, 2000: 84).

Estas dos dimensiones, participación y cosificación, no se pueden considerar de manera aislada, en la medida que conforman una unidad en su dualidad complementándose entre sí, por eso, éstas deben mantener una relación y una proporción que compense sus respectivas limitaciones, para garantizar la continuidad de significados “las personas y las cosas no se pueden definir independientemente unas de otras. La negociación de significados, la interacción de la participación y la cosificación es lo que hace que las cosas sean lo que son” (Wenger, 2000: 92).

Igualmente, este mismo autor realiza un aporte de gran importancia, al plantear que la práctica implica hacer algo en un contexto histórico que tras-ciende lo netamente individual, de tal manera que ésta es siempre una práctica social; esto permite captar la verdadera complejidad del pensamiento y hacer

humano, en sus manifestaciones explícitas como tácitas, es decir, lo que se presenta de manera escrita y oral (criterios, procedimientos, etc.), como lo no verbalizado (intuiciones, sensibilidades, supuestos subyacentes).

Asimismo, la práctica da cuenta de la persona actuando y conocien-do al mismo tiempo, articulanconocien-do lo mental con lo manual, la teoría con la acción, según cada experiencia específica y los niveles de reflexión que allí se generen. Por eso se puede enunciar que cualquier práctica incluye

procesos de aprendizaje, que se generan a partir de la vivencia de participar

significativamente en el mundo, lo que produce cambios en la identidad de los sujetos como parte integral de su vida cotidiana.

Este aprendizaje, derivado de una experiencia situada que implica “hacer parte de” y “estar con”, tiene lugar a partir de acciones e interacciones concretas o modos específicos de participar y significar la realidad, lo que permite la reproducción y transformación de la sociedad. Esto último conduce a abordar paralelamente la práctica, como comunidad y situación.

La primera característica supone compromiso mutuo, empresa con-junta y un repertorio compartido, en la medida que ésta no existe en abs-tracto, sino porque hay personas que participan en acciones mutuas cuyo significado negocian interactivamente. Lo anterior no implica

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