Caminando con Dios. 1: Caminando con Dios... Pagina # 3. 2: Caminando como Hijo... Pagina # Caminando como un siervo...

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Caminando con Dios

1: Caminando con Dios... Pagina # 3

2: Caminando como Hijo... Pagina # 10

3. Caminando como un siervo... Pagina # 17

4. Caminando como Discipulo...::Pagina # 24

5. Caminando el Camino de La Cruz Pagina # 30

6. Caminando unido a Jesús...: Pagina # 36

Quisiera expresar nuestra gratitud a las siguientes personas porque sin ellos este proyecto no hubiera sido posible

Pastores Cliff y Judy Mckern Life Builder Ministries 6121 Wheaton Drive

Fort Worth, Texas 76133 USA

Traductor y Director Carlos Duran

Director del Colegio Biblico Online cbo@redfacil.com.uy o

spanish@online-bible-college.com

Copyright © 2003 El Colegio Biblico Online

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Verdades Esenciales

1

Caminando con Dios

Con esta lección, comenzamos la siguiente serie de 21 lecciones, cada una enfocada en un aspecto de lo que significa caminar con Dios. Como vimos en el el Evangelio define nuestra vida en los términos de Dios, y no en nuestros propios términos. Esta vida con Dios es descripta como un “caminar.” En otras palabras, no somos seres estacionarios, sino que nos movemos hacia delante con el Señor, hacia su meta y propósito con nuestras vidas.

En Miqueas 6:8 descubrimos los requerimientos que Dios establece para tu vida: “¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Ahora la Biblia en Inglés New International Version traduce la parte final de este versículo de esta manera: “... y caminar humildemente con tu Dios.” El plan de Dios para tu vida es que tu “camines” con él. Muchas veces la gente piensa que ser cristiano significa que “Dios camina conmigo”, en otras palabras a donde yo voy, Dios va conmigo. Pero esto no es lo que la Biblia dice. En realidad es completamente al revés. Nosotros caminos con Dios. Estamos llamados a ajustar nuestras vidas a la vida de Dios, y no de la manera opuesta (lee Apocalipsis 3:4)

Lee Amos 3:3

Este versículo es traducido de varias maneras por distintas traducciones de la Biblia, cada una de ellas nos da un aspecto diferente de la pregunta original en Hebreo hecha por el Señor. Aquí hay un ejemplo:

a Reina Valera: “¿Andarán dos juntos, sino no estuvieran de acuerdo?”

a Nueva Versión Internacional: “¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?”

a Dios Habla Hoy: “Si dos caminan juntos, es porqué están de acuerdo.”

a La Biblia de las Américas: “¿Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo?”

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pecados de por medio?”

Estas diferentes traducciones en español del hebreo original nos muestran cuatro componentes de nuestro caminar con Dios:

a Acuerdo a Encuentro a Movimiento a Dirección

Démosle una breve mirada a cada uno de estos en más detalle:

Acuerdo como lo pone la Reina Valera del 60: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieran de acuerdo?”

Todos sabemos que a menos que haya un acuerdo fundamental de opinión y puntos de vista entre dos partes, estas no podrán caminar juntas por mucho tiempo. Y eventualmente si hay alguna desacuerdo estas se dividirán. En tu caminar con el Señor, este acuerdo está basado en la verdad de la Palabra de Dios. El fundamento de tu caminar con Dios es simple: Lo que Dios dice, funciona. La Palabra de Dios tiene la autoridad final en tu vida. La Nueva Versión Internacional traduce Amos 3:3de esta manera:

“¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?”

Este acuerdo no es solamente un acuerdo de opinión entre dos partes. Es un acuerdo fundamental para caminar lado a lado. Por tanto dos cosas deben suceder antes que tu puedas caminar con Dios.

a Dios debe estar de acuerdo para caminar contigo. a Tú debes estar de acuerdo para caminar con Dios.

En realidad este caminar juntos está basado en un acuerdo legal, un contrato escrito entre tú y Dios en la sangre de Cristo. Este acuerdo para caminar juntos es llamado “el Nuevo Pacto” (ver Hebreos 9:15).

Es absolutamente imperativo que tú entiendas la naturaleza de este acuerdo entre Dios y tu vida. Ya que Dios ha establecido parámetros muy claros alrededor del caminar que ha planeado que tengas con él. Estos parámetros es lo que llamamos “el Evangelio.”

Lee Romanos 7:6

Como vimos antes existen dos maneras en la cual tu puedes vivir la vida cristiana:

a El régimen viejo de la letra a El régimen nuevo del Espíritu

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Lo primero que debemos entender sobre nuestro caminar con Dios es que existe una sola forma de acuerdo para caminar con Dios. Y esta forma de acuerdo es llamada “el régimen nuevo del Espíritu.” Sencillamente, Dios rechaza caminar contigo bajo cualquier otra condición.

Lee Génesis 3:8-10

La Biblia indica que Dios caminó regularmente con Adán y Eva antes de la caída. Pero el pecado de Adán rescindió su compañerismo con Dios y rompió el acuerdo que tenían para caminar juntos. Ahora sin embargo, a través de la Cruz de Cristo, un nuevo acuerdo para caminar juntos ha sido promulgado. Las provisiones de este nuevo acuerdo han abierto de nuevo para ti el privilegio de caminar diariamente con Dios.

Lee 2 Corintios 6:16-18

Encuentro

La versión God’s Word traduce Amós 3:3así:

“¿Pueden dos personas caminar juntas sin haber tenido un encuentro primero?”

Este encuentro es un preludio vital de nuestro caminar actual. No puedes caminar con Dios a menos que primero te encuentres con él. Por tanto el concepto de “encontrase primero” es vital para tu caminar con Dios. Cada día, al establecer un tiempo para encontrarte con el Señor, tú empiezas ese día caminando con Dios. Como lo pone la Biblia Nueva Estándar Americana (en Inglés): “¿Pueden dos hombres caminar juntos sin haber hecho una cita previa?”

Movimiento

No puede haber un caminar con Dios a menos que haya movimiento. Caminar, por su misma naturaleza, implica moverse hacia delante. Dios siempre “se está moviendo.” El está implacablemente avanzando con

determinación hacia su plan y propósito con la tierra. La pregunta es, ¿estás dispuesto a moverte con él? ¿Estás dispuesto a mantener el ritmo del

caminar de Dios? Caminar con Dios significa mantener el ritmo de sus pisadas, deteniéndote cuando él se detiene y caminando cuando él camina.

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Dirección

Dos personas deciden caminar juntas porque quieren moverse hacia una meta común. La meta de Dios se expresada en tres niveles:

a La meta personal – conformarte a la semejanza de Cristo (Romanos 8:29)

a La meta corporativa – llevar a la Iglesia a la misma unidad expresada

en la Trinidad (Juan 17:21-23) y a la medida completa de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13).

a La meta global – ver el Evangelio predicado en toda la tierra (Mateo 24:14), la gloria de Dios llenando la tierra (Habacuc

2:14) y todas las cosas bajo la cabeza de Cristo (Efesios 1:9-10).

Estos tres niveles del propósito de Dios definen tu caminar con él. Proveen la dirección y la motivación de tu caminar con Dios. Resumamos lo que hemos visto hasta el momento. Para que sucede el verdadero caminar con Dios, cuatro cosas deben estar en concordancia:

a Un acuerdo para caminar – ésta es la base de tu caminar con Dios. A menos que haya un acuerdo mutuo entre tú y Dios, no puede haber un caminar juntos.

a Un punto de partida común- dos personas no pueden caminar juntas a menos que empiecen a hacerlo de un mismo punto de partida. Este es tu encuentro diario con el Señor cada mañana. a Un mismo ritmo – en la medida que camines con Dios, es

importante que mantengas el ritmo de su caminar.

a Un dirección acordada – para que dos personas caminen al

unísono, deben estar de acuerdo por adelantado sobre la dirección que van a tomar y también sobre quién va a dirigir. Tú caminar con Dios significa que la dirección de Dios viene a ser tu dirección, sus propósitos tus propósitos y su meta tu meta.

Tres Ejemplos

La Biblia provee muchos ejemplos de aquellos que caminaron con Dios (Hebreos 11). Nosotros estudiamos sus vidas, no solo como lecciones de historia, sino para entender el secreto de su caminar con Dios.

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Lee Hebreos 6:12

Tres hombres en la Biblia se identifican realmente como habiendo específicamente “caminado con Dios.” Estos tres son:

a Enoc a Noé a Abraham

Démosle una mirada a la vida de estos tres hombres y aprendamos de ellos el secreto de su caminar con Dios.

El Caminar de Enoc

Un rápida mirada a Génesis 5:21-24nos dice:

“Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” (RV60) Algo le sucedió a Enoc cuando Matusalén nació. Hasta ese tiempo,

probablemente Enoc creía en Dios, pero no había caminado con Dios. ¿Qué le sucedió para que le ocurriera este cambio?

Matusalén llegó a ser el hombre más viejo que jamás vivió (969 años, mira

Génesis 5:27) y el año que él murió, Dios envió el Diluvio en juicio contra

un mundo malvado. Pareciera que Dios le había revelado a Enoc que su hijo era el “reloj del tiempo” para el juicio de Dios. De hecho, Enoc vio aún más allá del diluvio a la segunda venida de Cristo.

Lee Judas 14-15

Esta revelación del juicio lanzó a Enoc a un caminar íntimo con Dios. El compañerismo de Enoc con Dios fue tan cercano e íntimo que Dios lo arrebató directamente al cielo para que estuviera con él, sin que Enoc haya gustado la muerte primero (Génesis 5:24; Hebreos 11:5). Esta es una imagen de lo que ocurrirá con los cristianos que vivan cuando Jesús regrese (1 Tesalonicenses 4:16-17).

El Caminar de Noé

Lee Ezequiel 14:12-20

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Como Enoc, él es descrito como un hombre que “caminó con Dios.” En

Génesis 6:9, descubrimos: “Noé, varón justo, era perfecto en sus

generaciones, con Dios caminó Noé.” (RV60)

En medio de una generación corrupta, Noé fue especial debido a su actitud (lee Génesis 6:5-12,22; 7:1).

El fue justo en su generación y esta justicia vino a ser la base de su caminar con Dios. Hebreos 11:7 revela algo sobre el caminar de Noé:

“...Por la fe Noé, ...condenó al mundo, fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.” Noé fue un “pregonero de justicia” (2 Pedro 2:5), pero no fueron sus palabras la que condenaron al mundo; fue su fe. A través de su vida, Noé probó que era posible caminar sin violencia y depravación, y así dejó a su generación sin ninguna excusa para su condición (Romanos

1:18-20). En Mateo 24:37-39, Jesús dijo que la generación que estuviera viva al

tiempo de su regreso sería como la generación de Noé. La generación de Noé fue juzgada debido a su violencia y corrupción, y no debido a que “comían y bebían.” Su estilo de vida diario los entumecía a la realidad de su malvada condición. Nuestra generación no es diferente.

Lee Hechos 2:20

El Caminar de Abraham

En Génesis 17:1, la Biblia registra:

“...le apareció Jehová (a Abraham) y le dijo: ‘Yo soy el Dios Todopoderoso; anda (camina) delante de mí, y sé perfecto.” (RV60) Como Enoc y Noé, Abraham caminó con Dios (Génesis 24:40). Pero el Nuevo Testamento revela que el caminar de Abraham tuvo una dimensión más grande que el caminar de Enoc y Noé. Santiago 2:23 nos dice:

“...Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia, y fue llamado amigo de Dios.”

El compañerismo de Abraham con el Señor fue tan grande que fue llamado “amigo” de Dios (ver también 2 Crónicas 20:7). Esto no quiere decir solamente que Dios era amigo de Abraham. Mucho más que esto, Abraham era amigo de Dios. Dios sentía que podía compartir lo profundo de su corazón con Abraham, así como dos amigos lo hacen (nota Génesis

18:17-33). Dios está buscando esta misma clase de amistad profunda contigo

(Juan 15:13-15; Proverbios 17:17). Mantener una amistad íntima y mútua con Dios es una parte importante de lo que significa caminar con Dios.

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La Característica Clave y Singular

Mientras que examinamos las vidas de estos tres hombres, descubrimos que todos tenían una característica en común, la fe. Enoc tenía fe – Hebreos

11:5 nos dice que debido a su fe Enoc “recibió testimonio de haber agradado a Dios.” De hecho, el ejemplo de fe de Enoc es la base para la famosa

definición de la fe en Hebreos 11:6. Noé tenía fe – Hebreos 11:6nos dice que fue debido a que Noé fue advertido “sobre cosas que aún no se veían” que caminó con Dios (nota 2 Corintios 4:18). La fe de Noé es la base para la definición de la fe que encontramos en Hebreos 11:1. Abraham tenía fe – En realidad, Abraham es llamado “el hombre de fe” (Gálatas 3:9 NVI). Su fe es la que define el Nuevo Pacto, que es la base de tu caminar con Dios.

Lee Romanos 4:12

Como Enoc, Noé y Abraham, cada uno de nosotros tiene la opción entre dos caminares, entre caminar con el mundo y caminar con Dios (Santiago 4:4; 1

Juan 2:15-16), entre el mundo visible y el mundo invisible de las promesas

de Dios. Esta opción que hagamos va a determinar la manera en que

vivimos, nuestros puntos de vista, nuestros valores y nuestro estilo de vida.

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Verdades Esenciales: Caminando con Dios

2

Caminando como Hijo

La maravilla de nuestra salvación es que somos más que solamente salvos de la ira de Dios. Hemos sido introducidos a un tipo de caminar con Dios que es descrito en términos de una relación de padre a hijo.

En 1 Juan 3:1, Juan escribe con pleno asombro de la extensión del amor de Dios expresado a nosotros:

“¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.” El trabajo de la Cruz resultó no solamente en el perdón de nuestros pecados, sino también en la restauración de nuestra relación con Dios. Dios nos pudo haber simplemente salvado y dado vida eterna, y esto hubiese sido mucho más de lo que merecíamos. Pero hizo mucho más que esto. ¡Nos trajo al círculo muy íntimo de su familia! Nuestra relación con Dios es de la misma manera que la que existe entre padre e hijo (Hebreos

12:5-11). Esta calidad de ser hijos o hijas, es algo que le pertenece a cada

cristiano.

Lee Gálatas 3:26-28

Observa las palabras de Pablo:

“Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús...Ya no hay...varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.” Espiritualmente somos llamados “hijos” por el estatus especial de los hijos en la cultura hebrea, independientemente de nuestro género. Así como la Iglesia es llamada la “novia de Cristo” (ver Efesios 5:25-27; Apocalipsis

19:7-8) y tú eres parte de esta Novia, independientemente si eres hombre o

mujer, de la misma manera, cada creyente, sea hombre o mujer, es un “hijo de Dios.”

Hechos Hijos

Lee Romanos 8:15-16

Este es probablemente uno de las más increíbles declaraciones en toda la Escritura. El estatus de nuestra relación con Dios es ahora de un hijo. Pero la

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descripción de Pablo de cómo hemos venido a ser hijos es muy reveladora. Démosle una mirada de nuevo a este pasaje desde la ventaja de algunas traducciones:

a Reina Valera 60: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual calmamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” a Nueva Versión Internacional: “Y ustedes no recibieron un espíritu

que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ‘¡Abba! ¡Padre!’ El espíritu

mismo da testimonio a nuestro espíritu de somos hijos de Dios.” a La Biblia al Día: “No debemos actuar como esclavos serviles y

cobardes, sino como verdaderos hijos de Dios, como miembros adoptivos de su familia que pueden llamarlo: “Padre, Padre.” Porque el Espíritu nos habla a lo más profundo del alma y nos asegura que somos hijos de Dios.”

Estas traducciones nos permiten tener más luz sobre las diferentes

facetas del significado de la redacción original de Pablo. La razón de porqué ahora somos llamados hijos es debido a la naturaleza del Espíritu que hemos recibido. El Espíritu Santo, enviado a nuestros corazones, es llamado:

El Espíritu de adopción: hemos sido adoptados dentro del círculo muy íntimo de la familia de Dios y el sello de esta adopción es el mismo Espíritu Santo (nota Romanos 8:16). La palabra adopción “indica una nueva

relación familiar con todos los derechos, privilegios y responsabilidades.” El Espíritu de ser hijos de Dios: como creyentes en Cristo, ahora somos hijos de Dios. El Espíritu Santo es aquél que permite que esta relación padre hijo tenga lugar (nota Efesios 2:18)

La Biblia Dios Habla Hoy traduce Romanos 8:15-16 de esta manera: “Pues ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que los lleve a estar otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: ‘¡Abbá! ¡Padre!’Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios.” Hemos mirada previamente a estas dos escrituras gemelas

Romanos 8:15-16 y Gálatas 4:6, pero se repiten debido a la tremenda perspectiva que esto provee en tu relación con Dios como hijo.

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El Espíritu de Adopción

Lee de nuevo Romanos 8:15

Cuando creímos en Jesús, nuestros corazones fueron sellados con el Espíritu Santo (Efesios 1:13-14). El Espíritu de Dios es también llamado “el Espíritu de adopción.” Es a través del Espíritu de Dios que somos adoptados en la familia de Dios.

Lee Efesios 1:5

El Espíritu de su Hijo

Lee Gálatas 4:6

Gálatas 4:6es casi idéntico a Romanos 8:15, pero las diferencias son muy reveladoras. Pablo escribe a los Gálatas:

“Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuetros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba!¡Padre!” El Espíritu Santo no es solamente llamado “el Espíritu de adopción”, pero también el “el Espíritu de su Hijo”. Somos hijos debido a que el Espíritu de su Hijo está morando en nosotros. El es el vínculo entre el Padre y tú, ya que él también es llamado “el Espíritu de vuestro Padre” (Mateo 10:20).

Lee Juan 20:17

Abba, Padre

“Abba” era la palabra familiar usada por los judíos de los días de Jesús para “Padre”.

Es equivalente a la palabra “Papá” en español. Era la palabra que Pablo mismo hubiese usado con su propio padre natural, y era la palabra que Jesús usó con su Padre celestial.

Lee Marcos 14:35-36

La profundidad de la relación que Jesús tenía con el Padre está ahora

disponible para nosotros a través del Espíritu Santo, que es también llamado “el Espíritu del Hijo de Dios” y “el Espíritu de Jesucristo”

(nota Filipenses 1:19; Hechos 16:7).

Lee Hebreos 2:10-15

Este pasaje revela que el plan de Dios al enviar a Jesús, fue para “llevar muchos hijos a la gloria.” Y nota el método de Dios para llevar muchos hijos

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a la gloria: “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.” (RV60) La manera de Dios de llevar muchos hijos a la gloria fue al identificarnos con Jesús. Es a través del Espíritu Santo que nuestras vidas han sido

identificadas con la vida del Hijo de Dios. Las dos escrituras gemelas,

Romanos 8:15 y Gálatas 4:6, también nos muestran la naturaleza de esta

identificación: Romanos 8:15 – por el Espíritu nosotros clamamos, “Abba, Padre” Gálatas 4:6 – a través de nosotros, el Espíritu de su Hijo (Jesús) clama, “Abba, Padre”

¡Hemos sido incluidos en la misma relación íntima que Jesús tiene con el Padre! No solo hemos sido identificados con la muerte y la sepultura de Cristo (Romanos 6:3-6), ¡continuamos siendo identificados con él en su actual relación con su Padre ahora! (nota Colosenses 3:1-4).

Lee 1 Juan 1:3

Hechos Herederos

Lee Romanos 8:17

No solo somos hijos, sino que también somos herederos de Dios (lee también el versículo espejo en Gálatas 4:7). Pero más que esto, somos herederos junto con Jesús, ¡identificados con el Hijo de Dios aún en Su herencia! Ya que somos “coherederos con Cristo” y al mismo tiempo somos animados a (buscar) las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la

diestra de Dios, hagamos una comparación entre la herencia de Cristo y nuestra herencia en Cristo.

La Herencia de Cristo

La herencia de Jesús, debido a quién es El, incluye:

Un nombre superior a cualquier otro (Hebreos 1:4; Filipenses 2:8-10) Todas las cosas en el cielo y en la tierra (Colosenses 1:15-20)

El reino (Mateo 25:34; Lucas 22:29; Santiago 2:5)

Nosotros (1 Reyes 8:51,53; 1 Pedro 2:9-10; Tito 2:14; Efesios 1:18)

Nuestra Herencia

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El nombre de Jesús (Juan 14:13-4; 16:24; Apocalipsis 3:12) Todas las cosas en el cielo y en la tierra (Efesios 1:22-23) El reino (Mateo 25:34; Lucas 22:29; Colosenses 1:12) El Señor mismo (Salmo 16:5; 73:26)

Dos Conceptos Erróneos de los Hijos

Lee Lucas 15:11-32

La mayoría de la gente llama a esta historia “la parábola del hijo pródigo” o “la parábola del hijo perdido”, pero este no es realmente un título exacto. Realmente, debería ser llamada “la parábola de los dos hijos”. El padre dividió la herencia entre ambos hijos, con una doble porción para el mayor (nota Deuteronomio 21:15-17). La manera en la cual los dos hijos usaron la herencia reveló los conceptos erróneos que cada uno tenía de lo que

significaba ser hijo. Mientras que el hijo menor derrochó su herencia, el hijo mayor ignoró su herencia. Ambos dejaron la presencia de su padre (aunque el hermano mayor nunca dejó la casa), mientras que el hermano menor se unió con extranjeros (el mundo), el hermano mayor se unió con los esclavos. Ambos vieron su herencia como separada de la relación. Y ambos hijos estaban igualmente equivocados. Ambos estaban centrados en sí mismos y se perdieron una verdadera relación de padre a hijo. Pero mientras que el hijo menor se arrepintió, el hijo mayor falló para ver su falta. En esta parábola, la respuesta del padre al hijo mayor muestra el verdadero significado de lo que significa ser hijo:

a “Tu siempre estás conmigo” – Relación a “Todas mis cosas son tuyas” – Herencia

No puedes tener la herencia sin la relación padre a hijo. La herencia es el estatus; el ser hijo es la relación. ¡Es como hijos y herederos que hemos nacido en la familia de Dios!

Una Nueva Actitud hacia la Vida

Como cristianos, hemos “(renacido) para una esperanza viva” (1 Pedro 1:3). Dios tiene una meta para sus hijos, que crezcamos hasta llegar a ser hijos maduros, como Jesús, su Hijo.

Lee Romanos 8:29

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identificó totalmente con nosotros para que nosotros podamos identificarnos totalmente con él. Su posición ahora es nuestra posición, “sobre todo

principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en le venidero.” (RV60)

Lee Romanos 8:19-21

Vale la pena darle una mirada a este increíble pasaje a través de los lentes de diferentes versiones:

a Reina Valera 60: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios...Porque la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.”

a Nueva Versión Internacional: “La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, ...queda la esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.”

a Dios Habla Hoy: “La creación espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios...quedaba siempre la esperanza de ser liberada de la

esclavitud y la destrucción, para alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.”

a La Biblia de las Américas: “Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios...en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.”

a La Biblia al Día: “Porque la creación aguarda con paciencia y esperanza el día en que Dios ha de resucitar a sus hijos. Ese día, las espinas, los cardos, el pecado, la muerte y la podredumbre,

impuestos al mundo por mandato de Dios, desaparecerán; y el mundo que nos circunda compartirá la gloriosa libertad del pecado que disfrutan los hijos de Dios.”

a La Biblia del Peregrino: “La humanidad aguarda expectante a que se revelen los hijos de Dios...con la esperanza de que esa

humanidad se emanciparía de la esclavitud de la corrupción para obtener la libertad gloriosa de los hijos de Dios.”

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llamado, que diferencia esto hace de nuestra visión de la vida. ¿Cuáles son los problemas que estas enfrentando? ¿Qué obstáculos hay ahora en tu camino? Cuando te das cuenta del nivel de autoridad que se ha sido investido en ti como hijo de Dios, tu podrás decir con Zorobabel en

Zacarías 4:7:

“¿Quién te crees tú, gigantesca montaña? ¡Ante (inserta tu nombre) solo eres una llanura!” La Biblia al Día parafrasea Romanos 8:15-17 de esta manera: “No debemos actuar como esclavos serviles y cobardes, sino como

verdaderos hijos de Dios, como miembros adoptivos de su familia, que pueden llamarlo: ‘Padre, Padre’. Porque el Espíritu Santo nos habla a lo más profundo del alma y nos asegura que somos hijos de Dios. Y como somos sus hijos, compartimos sus riquezas, pues todo lo que Dios le da a Jesucristo es ahora también nuestro. Pero si compartimos su gloria, también hemos de compartir sus sufrimientos.” Como hijo del Altísimo Dios, ya no tienes más una vida de esclavitud para temer alguna represalia, ¡sino que ahora tienes una vida del más alto orden como hijo! ¡Tú has heredado la misma vida que todo lo conquista que Cristo tiene! (Romanos 8:37). Tú eres la cabeza, y no la cola (Deuteronomio 28:13). ¡Tú eres un heredero del universo!

Esto está todo en marcado contraste con el lodazal de pecado de donde Dios te ha llamado. Como el hijo pródigo, podemos fácilmente decirle al Señor: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.” (RV60)

Así como el padre de la parábola, ¡Dios te ha perdonado y abrazado como su hijo, con la misma posición y privilegios que el le confirió a su unigénito y amado Hijo! ¡Que maravillosa es esta salvación! Y por más asombrosa que pudiera ser, no es nada en comparación con los planes que Dios tiene para ti. Como el mismo Juan exclamó en 1 Juan 3:2: “Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejante a él, porque lo veremos tal como él es.”

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Verdades Esenciales: Caminando con Dios

3

Caminando como un siervo.

La actitud de servicio es algo que subyace toda la vida vida cristiana. En

Mateo 20:26-28, Jesús nos cuenta: “...el que quiera hacerse grande entre

vosotros será vuestro servidor, ....como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (RV60) En este versículo, Jesús declara que la actitud de servicio es lo que define su vida, y es su intención que esta misma actitud sea una realidad en sus

seguidores. Pero hay dos maneras a través de las cuales podemos vivir una vida de servicio, como se describe en el pasaje clave de la escritura

Romanos 7:6:

a El régimen viejo de la letra – este tipo de servicio es conducido por un deseo de ganar aprobación de Dios, para anotar “tantos a favor” con Él.

a El régimen nuevo del Espíritu – esta clase de servicio es motivado por un sentido de privilegio, un darse cuenta que una actitud de servicio es la única respuesta adecuada a la misericordia de Dios.

Lee Romanos 12:1

Pablo declara en este versículo que nuestra respuesta a la misericordia de Dios debe ser el presentar nuestras vidas como un sacrificio viviente. Como J.B. Phillips formula este versículo: “Con los ojos bien abiertos a las

misericordias de Dios, yo les ruego, mis hermanos, como un acto de adoración inteligente, entregarle a Él sus cuerpos, como sacrificio vivo, consagrado a Él y aceptable por Él.” Hay un número de cosas que este

versículo nos cuenta sobre este “sacrificio viviente” que le traemos al Señor: a Es en concordancia a todo lo que Dios ha hecho por nosotros a Es una respuesta apropiada e inteligente de nuestra parte

a Es un sacrificio “vivo” – en otras palabras, es un sacrificio en curso y continuo

a Es totalmente aceptable a Dios

Este versículo establece el fundamente para que entendamos el verdadero servicio como lo describe Jesús en Mateo 20:26-28. Demos un vistazo a

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algunos de esos principios claves: A la luz de la misericordia de Dios Esto trata con la motivación del siervo. Un verdadero siervo de Dios no sirve con un ojo mirando para ganar algo de Dios, sino mas bien sirve debido a todo lo que Dios ya ha hecho por él. Muy seguido, los cristianos sirven a Dios con una motivación errónea:

a Con un fuerte sentido del deber

a Con un fuerte deseo de ganar aceptación

a Con una fuerte motivación de ganar “puntos” con Dios

a Con una fuerte necesidad de probar algo a los demás La gracia de Dios es la clave para toda la vida cristiana.

La dinámica de la gracia puede ser fácilmente contrastada con la dinámica de la ley. La dinámica de la ley está basada en la creencia de que si trabajo suficientemente fuerte, Dios honrará mi trabajo y me bendecirá. La dinámica de la gracia es totalmente al revés. Es debido a que he sido bendecido, es debido a que he sido acepto, es porque Dios ha extendido su rica

misericordia hacia mi, que ahora yo sirvo. Siempre es fácil determinar si la gracia o la ley está operando en mi vida. Solo pregúntate esta simple

pregunta: Quién ha tomado la iniciativa – ¿tú o Dios?

Bajo la ley, yo tomo la iniciativa y se espera que Dios responda a mi

iniciativa. Bajo la ley, yo tomo la iniciativa y se espera que Dios responda a mi iniciativa.

Bajo la gracia, Dios toma la iniciativa y ahora yo respondo a su iniciativa.

La corriente es de Dios hacia mi, luego vuelve a Él, no de la otra manera. (¿recuerdas el prinicipio que examinamos en Romanos 11:36?)

Un sacrificio vivo

Observa que es un sacrificio vivo y no uno muerto. Más que ser un sacrificio de una vez para siempre sobre el altar, este sacrificio es diario y continuo. Aunque tomamos una decisión un día determinado para consagrar nuestra vida a Dios, este sacrificio vivo es un sacrificio continuo.

Aceptable a Dios

Muchos cristianos leen este versículo como queriendo decir que están

presentando su vieja vida en el altar a Dios. Esto puede no estar más lejos de la verdad. Nuestro viejo hombre ya fue crucificado en la cruz con Cristo para que quede allí de una vez para siempre. El viejo hombre nunca puede ser aceptable ante Dios. En realidad, solo hay una cosa que es aceptable a Dios y es el nuevo hombre que él ha creado. Es el nuevo ser - la nueva

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creación que tú eres en Cristo – el que ofreces ahora en el altar como sacrificio vivo.* El servicio motivado por un sentido de obligación o de trabajo no trae alegría al corazón de Dios (1 Corintios 9:17). El servicio debe provenir de un corazón lleno de regocijo (Salmo 100:2, KJV) y

entusiasmo (Romanos 12:11). Para que nuestro servicio agrade a Dios debe ser:

a Debido a todo lo que Dios ha hecho por nosotros - Romanos12:11 a Debido a que en el servicio encontramos realización - Salmo 40:8 a Debido al amor - Juan 14:15; 1 Juan 5:3

Nuestro servicio es primeramente para el Señor. Dios toma todo lo que hacemos para los demás como si fuera hecho para él (Mateo 25:35-40;

1 Pedro 4:10-11; Efesios 6:6-8). Ahora, antes que podamos servir con una

correcta motivación, debemos ver lo que Dios ya ha hecho por nosotros. Si vamos a ofrecer nuestras vidas como sacrificio vivo, entonces es importante entender las misericordias de Dios que motivan este sacrificio.

LLevado al Trono

Como hemos visto antes, la gracia de Dios nos ha traido a la posición de hijos de Dios. No hay nada que podamos hacer para ganar esa posición – ¡ni por el servicio, ni por el sacrificio, ni por nada en absoluto! Esta revelación de la gracia de Dios nos libera de cualquier auto-esfuerzo o talento personal. No necesitamos ganar nada de Dios. ¡En Cristo, tenemos todas las cosas!

Lee Efesios 2:4-9 Cuando recibimos al Señor Jesucristo, recibimos todo (2 Pedro 1:3). Estamos completos en Él (Colosenses 2:10). No hay nada para

trabajar, nada que ganar de Dios. Todo ha sido dado gratis, como un regalo (Efesios 1:3). Es solamente ahora – cuando entendemos que no necesitamos hacer nada para ganar algo de Dios – que podemos comenzar a servir a Dios, no por “contienda o por vanidad” (Filipenses 2:3), sino todo por amor a Dios y a los otros.

La Actitud de Cristo

Filipenses 2:5-8 es el permiso para el servicio cristiano. Demos un vistazo

en este pasaje en distintas traducciones:

a Reina Valera (60) - “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no

(19)

estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” a Nueva Versión Internacional - “La actitud de ustedes debe ser

como la de Cristo Jesús, quien siendo en forma de Dios, no consideró al ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al

manifestarse como hombre, se humilló a si mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!”

a Dios Habla Hoy - “Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, del cual: Aunque existía con el mismo se de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre

cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz.”

a Biblia Textual - “Pensad entre vosotros esto que hubo también en Cristo Jesús, el cual, existiendo en la forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a lo cual aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, llegando a ser a semejanza de los hombres, y hallándose en su figura externa como hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

a La Biblia al Día - “Jesucristo nos dio en cuanto a esto un gran ejemplo, porque, aunque era Dios, no demandó ni se aferró a los derechos que como Dios tenía, sino que, despojándose de su gran poder y gloria, tomó forma de esclavo al nacer como hombre. Y en su humillación llegó al extremo de morir como mueren los

criminales: en la cruz.” Ya que Pablo nos amonesta a tener la misma actitud de Cristo, vamos a disecar la actitud de Cristo para ver exactamente que significa para nosotros:

a Jesús tuvo la mas alta posición en el universo – Él era uno con Dios, sentado a la derecha del Padre. Nosotros también, debido a la misericordia de Dios (Efesios 2:4-6) hemos sido ubicados en la mas alta posición en el universo, sentados en Cristo a la derecha del Padre (Efesios 1:18-23).

(20)

a Jesús no tenía la actitud de “asirse”de sus derechos y privilegios de la deidad. Él no consideró su posición celestial como “una cosa a que aferrarse”. En el mismo sentido, como hemos visto antes, se nos ha dado todos los derechos de hijos en la familia de Dios. Aún, esto no es algo a lo que “debemos aferrarnos.” Como Jesús,

tenemos el privilegio de dejar un lado nuestros derechos que ya tenemos en Cristo por causa de servir a nuestro Padre.

a Aunque Jesús tuvo el título de mayor privilegio - Hijo de Dios - el se despojó a si mismo y se rebajó voluntariamente. Ahora tenemos el ejemplo de Cristo a seguir. Como hijos y herederos del trono de Dios, ahora podemos renunciar a nuestros derechos reales de comodidad y privilegios para servir a Dios y alcanzar a un mundo necesitado.

aAnteponiendo nuestros derechos como hijos no significa que renunciemos nuestras relación como hijos o nuestra autoridad como hijos. Como Jesús permaneció como el eterno Hijo de Dios, así nosotros servimos ahora también como hijos.

a La vida de Jesús fue definida por la obediencia a su Padre. Así también, nuestras vidas están ahora definidas por la obediencia al Padre – un obediencia que nos causará a veces, sacrificar la

comodidad de esta vida y puede llevarnos al punto de desear morir por nuestro Señor.

Jesús no se convirtió en siervo para tener algo para sí mismo. Él no estaba buscando ninguna posición o favor para si mismo. Su sola motivación era el amor por su Padre y el amor por un mundo perdido. Dios quiere que ahora tú tengas la misma actitud. Como Jesús, no tiene nada de que aferrarte. Tienes la vida eterna, eres hijo y estás sentado con Cristo. Pero ahora, debido a la misma actitud de amor, voluntariamente puedes dejar tu zona de comidad y tomar la misma naturaleza de un siervo. Como Jesús, no somos srvientes esforzándonos para ser hijos, sino que somos hijos que hemos elegido ser siervos (1 Pedro 2:16).

En 2 Corintios 6:4, 10, Pablo nos cuenta: “antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;....como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas

poseyéndolo todo.” (RV60) No puedes ser un siervo de Dios para ser calificado hijo de Dios. ¡Es al revés, debe ser un hijo para poder calificar como siervo!

(21)

Una Elección de Maestros

Lee Mateo 6:24

La Biblia nos cuenta que una persona es “esclavo de alguno que lo venció” (2 Pedro 2:19; Juan 8:34). Como cristianos, se nos ha dado la elección de servir ya sea al mundo o al Señor, servir al dinero o servir a Dios. No hay otra elección. A este respecto, las palabras de Josué en Josué 24:15 han resonado a lo largo de la historia y nos desafían de la misma forma como lo hicieron con el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento:

“....eligan ustedes mismos a quien van a servir... mi familia y serviremos al Señor.” La realidad es que vamos a servir. O nos servimos a nosotros

mismos o servimos al Señor. Nosotros somos esclavos al pecado o esclavos de Dios. Y la Biblia revela que la primera es un tipo de esclavitud que lleva a la miseria y muerte, mientras que la otra nos lleva a la justicia y la paz.

Lee Romanos 6:14 - 23

María y Marta

Lee Lucas 10:38-42

Marta tenía un hermoso corazón de sierva – un deseo de servir y ministrar a las necesidades de su maestro, Jesús. Pero su motivación para servir se había desbalanceado y este pasaje revela dos problemas clásicos de un siervo que ha perdido la meta principal de servir:

a “Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer” – cuando nuestro corazón se carga con muchas cosas para hacer, más que servir al Señor, quedamos atrapados y abrumados. a “Marta, Marta ... estás inquieta y preocupada por muchas cosas

pero solo una es necesaria” – si llegamos a estar “inquietos y preocupados por muchas cosas”, es un síntoma seguro que nuestro servicio se ha desenfocado.

a “María ha escogido la mejo (parte), y nadie se la quitará” – lo que María había escogido es estar sentada a los pies de Jesús y ser enseñada por él. No puedes separar el servir a Dios de estar tiempo en su presencia.

Hay dos partes en el servir – el esperar en Dios y el hacer para Dios. El uno fluye del otro. Pero Jesús describe “la buena parte” (Reina Valera 1960)

(22)

como sentada a sus pies, escuchando su voz.* Esta lección de verdadero servicio no puede dejar de sobreenfatizarse. Aunque Martá amaba el servir (observa Lucas 12:2), ella se permitió volverse “distraída” por su servicio. Si nos volvemos “afanados y turbados” (RV60) en el servicio al Señor, es una señal que nuestro centro se ha movido del Señor a nuestro servicio. El verdadero servicio es “servir al Señor”, no solo “hacer cosas para el Señor”. Debemos ser como Marta - un corazón total para servir al Señor – pero tener el corazón de María - quien contó la relación con Jesús como la cosa mas importante.

Esperando en el Maestro

Lee Lucas 12:35 - 36

La Biblia describe al verdadero servicio como “esperando en el Señor.” Esto no es un espera pasiva, perezosa, sino una espera activa, una espera

expectante. Incluso

utilizamos este concepto cuando hablamos de un “mozo” o “moza”

atendiendo las mesas en un restaurante. Vienen con el menú y esperan a que el cliente le diga su orden. En el Salmo 123:2, el salmista describe esta espera en servicio: “Como dirigen los esclavos la mirada hacia la mano de su amo, como dirige la esclava la mirada hacia la mano de su ama, así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios...” El servicio a Dios no es

solamente hacer cosas para Él, sino es estar con Él, mirándole, oyendo a su voz, listo a obedecer en el momento que Él ordena. Colosenes 3:23 – 24 resume el corazón de la actitud de un verdadero siervo de Dios:“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servis.” (RV60)

(23)

Verdades Esenciales: Caminando con Dios

4

Caminando como Discipulo

Ser un discípulo de Jesús significa “seguir” a Jesús (Marcos 1:17-18;

Lucas 5:27-28). Un discípulo es uno que desea ser instruido, entrenado, y

disciplinado a fin de llegar a ser como su Maestro en pensamiento, actitud y acción. En Juan 14:15, Jesús dice:

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.”

Este versículo ilustra los dos elementos fundamentales para ser un discípulo del Señor Jesús:

a Amor a Obediencia

Lo que Jesús dice es que no puedes separar estas dos cosas. La obediencia sin amor no significa nada para el Señor, pero el amor sin obediencia es una contradicción en sí misma.

Contando el Costo

En Lucas 14:28-33, Jesús establece las condiciones para convertirse en un discípulo: “Porque quién de vosotros, queriendo edificaruna torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (RV60)

No hay ningún costo personal para llegar a ser cristiano - todo es un regalo de Dios. Pero hay un costo en llegar a ser un discípulo - te cuesta toda tu vida. Pero Jesús nos motiva primero a calcular el costo – en otras palabras a poner en la balanza los valores relativos y ver si renunciar a todo es algo que vale la pena tomando en cuenta lo que Dios nos da a cambio. Como el

mercader de perlas de Mateo 13:45-46, cuando encontramos algo que es más valioso de todo lo que tenemos, no es ningún sacrificio el renunciar a todo lo que tenemos. El tomar en cuenta el costo es absolutamente vital para cualquiera que quiera ser un discípulo del Señor Jesús. Ser un discípulo de Cristo no significa “hacer un gran sacrificio”.

(24)

Lee 2 Corintios 5:14-15

Si quieres ser un discípulo del Señor, tienes que estar dispuesto a cumplir ciertas condiciones:

a Dale al Señor total prioridad (Mateo 10:37) a Sigue al Señor (Mateo 10:38-39)

a Hazlo sin las comodidades de la vida (Mateo 8:19-20)

¡Ser un discípulo significa que todo lo que somos y todo lo que tenemos ahora le pertenece a Jesús!

Lee Lucas 14:16-24

Observa las excusas que la gente pone para no obedecer el llamado: a Posesiones (versículo 18)

a Trabajo (versículo 19) a Familia (versículo 20)

Todo lo que Dios nos pide es que estemos dispuestos a ponerlo primero a Él en todo. Dios entonces responde a nuestros deseos con su gracia, y pronto encontramos que no solo estamos dispuestos a hacer la voluntad de Dios, sino que también la hacemos con gusto. La gracia de Dios entonces unge nuestro deseo y nos ayuda realmente a hacer lo que Dios nos llama a hacer.

Las Marcas de un Discípulo

Las marcas de un discípulo del Señor Jesús son muy distintivas, porque un discípulo asume el carácter de su maestro:

a Sumisión (Juan 8:28-31)

a Perseverancia (Lucas 9:62; Hechos 14:22; 1 Pedro 2:19-23) a Obediencia (Juan 14:21; Hebreos 5:7-8)

a Fidelidad (Hebreos 3:1-2) a Fruto (Juan 15:8)

a Un corazón de siervo (Mateo 20:20-28) a Humildad (Juan 13:1-6)

(25)

Como el mismo Jesús dijo en Mateo 10:24-25

“El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo. Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo...” Mientras somos discipulados por el Señor Jesús, el efecto espejo descrito antes comienza a hacer efecto. Somos conformados a imagen de nuestro Maestro, tomando su carácter y atributos.

El Acto de Consagración

Lee Josué 3:5

La palabra “consagración” significa “poner aparte, separar para uso del Señor.” La consagración es un acto definido de nuestra voluntad ante Dios. Es la entrega total de nuestra vida a Dios. Un hermoso cuadro de lo que significa la consagración está en el Antiguo Testamento, en la ceremonia de consagración de Aarón y sus hijos al sacerdocio.

Lee Levítico 8:18-28

Tres partes del cuerpo de Aarón fueron tocados por la sangre del sacrificio. Ellas representan la consagración total de nuestro ser:

a El oido – oir la palabra del Señor

a El pulgar de la mano – hacer la voluntad del Señor a El pulgar del pie – caminar en los caminos del Señor

El caminar del discípulo no es precisamente un paseo de domingo. No es un trabajo de 9 a 5. Es una total confianza en el Señor. Este es el significado de la palabra “consagración.” Estamos consagrados a Dios cuando

establecemos su voluntad y propósito como la prioridad número uno de nuestras vidas.

Lee 1 Pedro 3:15

La Ofrenda Encendida

Hay otro cuadro usado en el Antiguo Testamento para ilustrar la consagracióntotal de su vida a Dios. Esto fue llamado “la ofrenda encendida.”

Lee Levítico 1:10-13 Lee Levítico 8:18-21

(26)

venideros” (Hebreos 10:1-RV60). Era la mas alta de todas las ofrendas. Todo el animal (representando al oferente) era ubicado en el altar. El fuego, bajo esta particular ofrenda, era mantenido encendido continuamente – día y noche. No era un ofrenda por el pecado, sino que era una ofrenda hablaba de una entrega total y una sumisión del adorador a Dios. A diferencia de la ofrenda por el pecado y por la culpa, la ofrenda encendida era una ofrenda con libertad de voluntad y un “olor grato para Jehová “ (Levítico 1:9-RV60) Como discípulos del Señor, nosotros ahora también ofrecemos nuestras vidas como un “sacrificio viviente”. Como J. B. Phillips rinde

Romanos 12:1: “Con los ojos bien abiertos a la misericordia de Dios, yo les

ruego, mis hermanos, como un acto de adoración inteligente, que presenten vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado a Él y aceptado por Él.” Este versículo describe nuestra consagración al Señor como un “sacrificio viviente” y dice que es santo para el Señor y “aceptado por Él”. Como hemos visto en la última lección, esto solo se puede referir a la nueva

creación que nos hizo Dios. No podemos consagrar nuestra vida pecaminosa a Dios – no hay nada aceptable para Dios en nuestras vieja vida. No es “olor grato para Jehová”. Pero Jesús ha nos ha hecho nueva creación en Él (2

Corintios 5:17; Efesios 2:10; Efesios 4:22-24; Colosenses3:9-10).

Y es esta nueva vida la que ofrecemos a Dios como sacrificio viviente.

LLevando Fruto

Lee Juan 15:7-8

La esencia de ser un discípulo se compone principalmente en un ciclo de dos fases en la cual una lleva a la otra y esta otra nuevamente a aquella y así sucesivamente:

a Permanecer en la vid a Llevar fruto en la vid

Así como existe el fruto del Espíritu (que tiene que ver con nuestro carácter) como esta descripto en Gálatas 5:22-23, también esta el “llevar el fruto” que viene del verdadero discipulado, como lo describe Jesús en su

mandamiento final en Mateo 28:19: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones....” (RV60)

Ser un discípulo significa hacer discípulos de otros, y ese en el hecho de llevar “mucho fruto” con el cual mostramos que somos discípulos del Señor Jesús. No estamos llamados simplemente a ser testigos. No estamos

(27)

a guiar a otros a Cristo. Somos llamados a hacer discípulos – hacer

seguidores de Jesús de la misma forma que nosotros somos seguidores de Jesús. Así, el ciclo de Juan 15:7-8 puede ser expresado en esta forma:

a Ser un discípulo – permanecer en la vid a Hacer discípulos – llevar mucho fruto

No puedes tener el uno sin el otro. No puedes ser un discípulo sin hacer discípulos. Y no puedes hacer discípulos sin ser un discípulo, porque todo el proceso de hacer discípulos implica transferir lo que tienes en Cristo a otra persona.

En Sus Pisadas

Lee Mateo 16:24

La clave para ser un discípulo es seguir al Maestro. Y nuestro Maestro ha descripto la naturaleza del camino en el que Él mismo caminó.

Lee Mateo 7:13-14

Jesús caminó sobre un camino angosto y estrecha. Es angosto porque está enfocado en la santidad de Dios y es estrecho porque es el camino que lleva a glorificar a Dios. Este es camino al que estamos llamados a caminar como discípulos de Jesús.

Lee Salmo 23:1-4

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con este famoso salmo, el cual describe nuestra relación con Dios como una oveja con su pastor. Dale una mirada mas de cerca a los versículos 3-4:

“...me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás

conmigo;tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” (RV60)

Hay dos cosas conectadas y muy interesantes que descubrimos en estos dos versículos, las cuales arrojan luz en lo que significa seguir a Jesús como discípulo.

a El Señor nos guía por sendas de justicia

a Esas sendas de justicia a veces nos llevan a través del valle de sombra de muerteSin embargo, el punto clave, es que estamos siguiendo al Señor a lo largo de la sendas de justicia que él ha predeterminado. Esas sendas a veces nos llevan a períodos de abundancia y bendición, y otras veces a períodos de aparente

(28)

escasez

(observa Filipenses 4:12-13). Sin embargo, la marca de un discípulo es que permanece en esa senda de justicia, puestos los ojos en su Maestro

(Hebreos 12:2) y lo sigue en la senda que él (el Maestro) ha establecido. Es imposible seguir a uno que esta quieto. Jesús está constantemente

moviéndose, y nosotros debemos movernos con Él – ya sea que nos lleve a verdes praderas o a valles oscuros. No estamos llamados a estar quietos, esperando que Dios nos bendiga donde estamos. Debemos seguirlo.

(29)

Verdades Esenciales: Caminando con Dios

5

Caminando el Camino de La Cruz

Como hemos visto en nuestra última lección, la expectativa de Dios para tu vida es que seas un discípulo del Señor Jesús, y la marca del discípulo es que sigue a su Maestro, aprende de él y transfiere su experiencia de discipulado a otros. Y como hemos aprendido, este discipulado puede ser resumido en dos afirmaciones:

a Amor – permanecer en la vid

a Obediencia – llevar el fruto de la vid

Como un cristiano que permaneces en la vid, lo cual es definido por Jesús en

Juan 15:7 como “permanecen en mi y mis palabras en ustedes”, la mente de Cristo – sus pensamientos, sus actitudes, sus metas – penetran la vida

cristiana a través de una osmosis espiritual.*

Es por eso que Pablo esta capacitado para decir en 1 Corintios 2:16: “Porque ¿quién ha conocido la mente de Señor para que pueda instruirle? Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.”

La primera parte de este versículo es un cita del Antiguo Testamento

(Isaías 40:13) que todavía es verdad (Romanos 11:34), pero bajo el nuevo pacto esta descripción de la naturaleza de Dios es ahora calificada por una sorprendente afirmación:

“...Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.”

Lo que Pablo esta diciendo es que a pesar de que no podemos instruir al Señor, ahora podemos conocer la mente del Señor. A través del Espíritu Santo, podemos entender la profundidad del corazón de Dios (lee 1

Corintios 2:9-12). Pero este “tener la mente de Cristo” solo viene cuand

permanecemos en la vid – permaneciendo en Cristo y reteniendo sus palabras. En la medida que permaneces en la vid, la mente de Cristo es revelada en ti y esto tiene un impacto extraordinario en tu caminar con Dios.

Lee Filipenses 2:5-8

La versión de Dios Llega al Hombre traduce este versículo de la siguiente manera: Vamos a disecar exactamente que es lo que implica tener la mente de Cristo:

(30)

a Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él...” - la mente de Cristo no estaba enfocada en obtener algo para si mismo. Él estaba totalmente seguro en su posición como el Hijo de Dios y en su relación con su Padre.

a “....sino que renuncio a lo que era suyo....” - mientras aún retenía su status y su autoridad como el Hijo, él renunció a todos los

privilegios y los títulos que vienen con con esa posición.

a “...y tomó naturaleza de siervo....” - el significado de este versículo es que él tomo de esa manera la apariencia de un sirviente. No fue algo forzado en Cristo. Lo hizo voluntariamente.

a “....Haciéndose como todos los hombres...” - la extensión del servicio de Cristo fue una total identificación con nosotros en nuestra humanidad.

a “.... y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo....” - todo el proceso de la identificación de Cristo con la humanidad fue un acto deliberado de humillarse a si mismo – venir de las alturas de la gloria a tocar la Tierra con la humanidad caída. a “...haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la

cruz.” - esta fue la extensión del proceso de humillación. Lo lleva a una muerte tortuosa de crucifixion, el último acto de identificación con la humanidad caída.

¡Ahora esto es lo que Pablo nos dice que debe ser nuestra propia actitud! Esta es la mente de Cristo, la cual debe residir ahora en nosotros. La mente de Cristo, impartida a nosotros, implica:

a Un reconocimiento de la posición que tenemos en Cristo y la relación que tenemos con el Padre.

a Una humillación de nosotros mismos para identificarnos con otros y servirlos.

a Un deseo de dejar la zona de comodidad y entrar en la zona de sufrimiento para alcanzar a otros con el evangelio.

Mientras estuvo en la Tierra, Jesús caminó por el camino de la cruz. Y hoy todavía camina por el camino de la cruz, lo hace a través de su cuerpo, la iglesia. Si nosotros vamos a ser discípulos de Jesús – si lo vamos a seguir a Él – entonces debemos caminar el mismo camino que Jesús caminó. En

Lucas 9:23, Jesús nos dice en términos claros que significa seguirlo a Él: “Y

(31)

tome su cruz cada día y sígame.” (RV60)

Lee Mateo 10:38

Hay una afirmación que se ha hecho común en el lenguaje popular, que dice: “¡Oh, esta es la cruz que tengo que cargar!”

Usualmente, lo que esto significa es que la persona tiene algún tipo de problema o carga que prefiere evitar, pero que debe pasar por ella. Se alude por supuesto, al mandamiento de Jesús a sus discípulos de “tomar y llevar su cruz diariamente” pero este significado no puede estar mas lejos de la

verdad. Vamos a dar un rápido vistazo a lo que no es tomar nuestra cruz: a No es un problema o carga que debemos enfrentar

a No es tener problemas con una persona

a No es tratar de crucificar nuestra vieja naturaleza

Cuando Jesús llamó a sus discípulos a tomar su cruz y seguirlo, los estaba llamando a vivir el mismo estilo de vida que Él vivió y a tener las mismas prioridades que Él tenía. Tomar nuestra cruz es caminar como Jesús hubiese caminado si estuviera viviendo su vida en este momento. Como hemos visto

antes, hay algunas características del caminar de Jesús mientras cargaba su

cruz:

Teniendo el corazón de la cruz

Lee Juan 15:13

El corazón de la cruz fue un amor desinteresado, una entrega incondicional de una vida por otra. Al tomar nuesta cruz, estamos tomando una decisión deliberada de expresar el mismo tipo de amor que Cristo expresó por nosotros. Dios ha diseñado este corazón de amor sacrificado como un

motivador de la nueva vida que él ha creado en nosotros cuando recibimos a Cristo.

Lee Juan 15:12

Llevando la vergüenza de la cruz

Lee Hebreos 12:2

Pablo habló de “el tropiezo de la cruz” (Gálatas 5:11 - RV60). Cuando tomamos nuestra cruz, estamos cargando la misma vergüenza de la cruz, llevando los insultos que no están dirigidos contra nosotros sino en contra del mismo Señor Jesús (Romanos 15:3).

(32)

Lee 1 Pedro 2:19 - 23

Recuerden que cuando Jesús les dijo que tomen su cruz, Él en realidad no estaba diciendo que te crucifiques. Él se estaba refiriendo a la vergüenza y humillación de cargar la cruz antes de la actual crucifixion. Antiguamente, antes de ser crucificado, a los prisioneros se les exigía que llevaran su propia cruz al lugar de ejecución. Esto implicaba gran vergüenza. Cuando

cargamos nuestra cruz, cargamos la vergüenza del Señor para poder alcanzar a otros con las buenas nuevas del evangelio.

Lee 1 Corintios 4:9-13

Negándonos a nosotros mismos

Lee 2 Corintios 5:15

Cuando elegimos seguir a Jesús, elegimos una vida donde nuestros propios intereses y nuestra comodidad son negados. No hacemos esto porque

estamos tratando de completar nuestra propia salvación. Lo hacemos por amor a Dios (Romanos 12:1) y amor a los otros (2ª Corintios 5:14). Enfrentando la muerte física

Leer 1 Corintios 15:31

Como hemos visto previamente, Pablo está hablando en este versículo de la muerte física. Él literalmente puso su vida cada día en peligro por causa del evangelio. Al cargar con nuestra cruz siempre tenemos la posibilidad de ser heridos o martirizado por el evangelio (lee Hebreos 12:2-4). Esta una parte intrínseca de lo que significa tomar nuestra cruz.

Lee Apocalipsis 12:11

Compartiendo la Copa de Cristo

Lee Marcos 10:35-40

Jesús habló de una copa que su Padre le había dado para que bebiera (lee Juan 18:11).

Esta era una copa de sufrimiento – una copa amarga. Pero como seguidores del Señor Jesús, nosotros a veces, también estamos llamados a beber de la copa de sufrimiento del Señor. En Filipenses 3:10, Pablo da su famosa declaración de lo que lo motivó a caminar con Dios:

(33)

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.” (RV60) Observa que Pablo no estaba hablando sobre sus propios sufrimientos, como si

sufriendo mas él puede ganar algo de Dios. No, él estaba definiendo la naturaleza de lo que significa caminar con Dios. Caminar con Dios, por su propia definición, implica tres cosas:

a Conociendo a Cristo – un vínculo de relación

a Conociendo el poder de la resurrección de Cristo – un vínculo en poder

a Conociendo el compañerismo de los sufrimientos de Cristo – un vínculo en sufrimiento

Tú no puedes separar estos tres puntos. No son experiencias separadas. Los tres aspectos van de la mano. Después de todo, piénsalo por un momento, ¿cómo puedes conocer a Cristo sin pasar por los sufrimientos que Él pasó? ¿Cómo puedes pasar por los sufrimientos de Cristo sin experimentar el poder de su resurrección? ¿Y cómo puedes experimentar el poder de su resurrección sin conocer mejor a Cristo? Ambos, el poder de la resurrección de Cristo y el compañerismo que viene de compartir los sufrimientos de Cristo tienen que ver con los propósitos de Dios. Esto es lo que significa caminar con Dios. Su propósito es tu propósito. Su dirección es tu dirección. Mientras caminas con Él, encontrarás que tu relación con Cristo y que tu participación en el propósito de Cristo están intímamente ligados.

Una Muerte que Trabaja en Nosotros

Lee 2 Corintios 4:7-12

Como creyentes en Cristo, somos herederos de la vida que está en Cristo. Pero paradojalmente, para que compartamos esa vida con otros debe cumplirse esto: “la muerte actúa en nosotros, y en ustedes la vida.” Pablo habla sobre esta experiencia de “muerte” cuando cuando dice: “Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo. Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal. Así que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes la vida.”

¿Cuántos misioneros han caminado a través de frondosas selvas,

experimentado húmedas lluvias tropicales, hongos creciendo en sus cuerpos y piojos infectando sus cabellos, solo para llevar el evangelio a tribus

(34)

remotas? ¿Cuántos pastores han pasado horas aconsejando a jóvenes

creyentes para ayudarlos a traerlos a la vida de victoria de Cristo? ¿Cuántos creyentes han doblado sus rodillas en oración, intercediendo por aquellos a los que aman o los líderes del ministerio? Esta es la experiencia de la “muerte” de la que habla Pablo.

Lee Juan 12:24

Aquí Jesús usa el principio de la siembra para ilustrar la vida que su propia muerte produce. Pero el principio se aplica para todos aquellos que van a seguir a Jesús.Sin esa decisión de renunciar a nuestras comodidades y privilegios, quedaremos solos. Pero, si como el grano, sembramos nuestras vidas en los propósitos de Dios, vamos a traer una gran cosecha – “a ciento, a sesenta y a treinta por uno” (Mateo 13:8).

Lee Colosenses 1:24

Pablo estaba dispuesto a ir a través de los sufrimientos que tuviera que enfrentar porque él sabía que al final el resultado iba a ser que la vida de Cristo iba a fulir a través de él para cambiar las vidas de aquellos que estaban alrededor de él. El resultado de este “cumplo en mi carne lo que falta de las afliciones de Cristo”(RV60) esta descripto en el versículo 29: “para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.” (RV60) El compañerismo de participar en los

sufrimientos en Cristo y el poder de su resurrección siempre van de la mano. No puedes identificarte con una sin identificarse con la otra.

En Resumen

El tomar la cruz no es algo que haces por causa de ti. Es por causa de los otros. Como lo afirma Pablo en Colosenes 1:24:

“Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy

completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, qu es la iglesia.”

Te identificas totlamente con los sufrimientos de Cristo para que puedas identificarte totalmente con su propósito de alcanzar a los perdidos. Tal es la calidad de este llamado a caminar con Cristo. No es de extrañar que Jesús en

Lucas 14:27 afirme en términos duros:

“ y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.”(RV60)

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Verdades Esenciales: Caminando con Dios

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Caminando unido a Jesús

En Mateo 11:28-30, Jesús hace la más inusual declaración. El dice: “Venid

a mí todo los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; Y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” (RV60)

Antes que podamos comprender el significado de lo que Jesús está

comunicando en este versículo, necesitamos primero entender el entorno en el cual Jesús hizo esta declaración. Este entorno en el primer siglo tuvo dos elementos:

a Un entorno religioso a Un entorno natural

Démosle una breve mirada a cada uno.

El entorno religioso

Jesús hizo un llamado para todos aquellos que estaban “ trabajados y

cansados” a que vengan a él a obtener descanso. La personas en los días de Jesús estaban cargadas por muchas cosas, pero a lo que Jesús hacía

referencia primeramente era a la carga de la “ley” la cual había sido impuesta sobre la gente común por los fariseos y maestros de la ley. En

Lucas 11:46, Jesús desaprobó el liderazgo religioso de su tiempo con estas

palabras: “...Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! Porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aún con un dedo las tocáis.” (RV60)

Fue en este contexto de cansancio por el legalismo en el cual Jesús habló estas inmortales palabras:

“Venid a mí todo los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

Este entorno religioso está también reflejado en la traducción de las palabras de Jesús por la New Century Versión : En Mateo 11:28-30, Jesús hace la más inusual declaración. El dice: “Vengan a mi, todos los que están

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cansados y tienen pesadas cargas, y yo les daré descanso. Acepten mis enseñanzas y aprended de mi que soy manso y humilde de espíritu y encontrarán descanso para sus vidas. Lo que yo les pido hacer es fácil y la carga que yo les doy es liviana” .

El entorno natural

Las personas a las cuales Jesús hablaba eran provenientes de un entorno rural, y en su mayoría eran agricultores. Es por eso que Jesús utilizó la figura de las yuntas arando en el campo. El igualó el legalismo de los fariseos y maestros de la ley a un pesado yugo - yugo que golpeaba y

cansaba al buey. Luego, El igualó su propio yugo a uno fácil de llevar - uno que era liviano y no forzaba al buey. Es importante recordar que cuando Jesús está hablando sobre el “pesado yugo” y el “yugo liviano”, El no se está refiriendo al yugo de madera que se ponía sobre los lomos de los bueyes, El se estaba refiriendo a la carga que estaba ligada a ese yugo. En esta natural ilustración que Jesús está usando, había una única forma de hacer que ese yugo sea más liviano - ¡y paradójicamente era duplicar el yugo! Un yugo que podía ser llevado por dos bueyes y no por uno solo. Aún cuando el doble yugo era más grande, este nuevo yugo era más liviano, porque eran dos los que estaban llevando la carga. Cuando se juntas dos bueyes bajo un yugo, el trabajo del arado se vuelve más fácil. Esta es la ilustración que El está usando cuando dice: “Llevad mi yugo sobre vosotros...porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Jesús no está diciendo, “¡Hey, gente, aquí está mi yugo, que he estado llevando, ya no quiero cargar esto más, así que te estoy llamando para que tomes mi yugo y cargues esto por mi!” ¡No, Jesús no estaba quitándose su yugo para ponerlo en tus espaldas! ¡El te estaba

invitando a compartir el yugo con El!. El yugo que Cristo nos llama a cargar es un doble yugo. Un yugo hecho para dos - para ti y Jesús. No se trata de que tu lo llevas por Jesús; sino que tu lo llevas con Jesús. El Señor quiere que estés unido con El, de tal manera que puedas aprender lo que significa caminar con Dios.

El Yugo Incorrecto

Lee Gálatas 5:1

Observa como Pablo instruía a los gálatas cristianos a no permitirse estar “otra vez sujetos al yugo de la esclavitud”. Así como hay un yugo correcto para la vida cristiana también hay un yugo incorrecto, el cual tristemente

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