Siglos XVIII y XIX Europa. Algunos conceptos de la arquitectura de los siglos XVIII y XIX. La ilustración

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Siglos XVIII y XIX – Europa

Algunos conceptos de la arquitectura de los siglos

XVIII y XIX

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Arq. Sara Vaisman

La ilustración

El término ilustración nos evoca las ideas y los valores que dominaron la cultura occidental hacia mediados del siglo XVIII. Palabras como racionalidad, libertad, progreso, ciencia, técnica atraviesan una corriente del pensamiento. A este fenómeno sociocultural le corresponde en arquitectura lo que se conoció como Neoclasicismo caracterizando sus fundamentos teóricos sobre la base de la polémica contra la “irracionalidad” del barroco y el rococó. El neoclasicismo fue un fenómeno complejo. La antigüedad fue asumida como modelo. Se buscaba la perfección estética y ética en la racionalidad de los antiguos.

Gracias a las crecientes investigaciones arqueológicas y a los estudios de ellas derivados se fue perfilando, en Europa un cambio en el modo de apreciar el arte antiguo. Ya no se trataba de realizar interpretaciones libremente como había ocurrido desde el Renacimiento. En este momento fue objeto de teorización erudita y de rigurosa reconstrucción arqueológica.

Para comenzar con la tradición racionalista nos ubicamos en Francia y debemos comenzar un poco más atrás en el tiempo, en las obras de Claude Perrault (1613 – 1688) y la construcción de la fachada oriental del palacio del Louvre, en París. Su fachada es majestuosa, serena y rítmica. Es una composición rectangular y neta con un frontis central bajo y discreto. Filas de pares de columnas exentas unen los elementos principales. La intención de Perrault era que la columna recuperara su antigua función como apoyo de elementos y dejara de usarse como elemento decorativo.1

La mayor dedicación de Perrault fue la traducción de los diez libros de arquitectura del Tratado de Vitruvio. Sin duda, fue una obra polémica ya que introdujo su teoría de las dos bellezas que sirvió para desbaratar la creencia renacentista de la función de los órdenes. Según él había dos clases de bellezas: una sería la positiva y la otra la arbitraria. La belleza positiva tenía su base en la calidad de los materiales, la precisión en la ejecución de la obra, las dimensiones, magnificencia y simetría. La otra belleza, la arbitraria residía en otras cualidades como la proporción, la forma y la estructura donde el verdadero talento del arquitecto residía en la capacidad de éste para manejar estos elementos y componer sus diseños. Decía que no estaban relacionadas con la escala de las armonías musicales ni eran un orden divino, sino simplemente una cuestión de costumbre.2

Por tanto una arquitectura racional será aquella que utiliza los elementos fundamentales de la arquitectura según su lógica funcional: los frontis deben ir ubicados en el sitio establecido, no era correcto apoyar en forma directa los arcos sobre las columnas, el tamaño del arquitrabe debía estar en relación con los materiales que se utilizan.

Tres elementos son los que atraviesan a la arquitectura que aquí estudiamos y durante el siglo XIX: El concepto de composición, carácter y tipología.

Sobre la composición en arquitectura:

El concepto original de composición está tomado de la pintura y asentado en las definiciones decimonónicas de la arquitectura. En su tratado publicado en 1676, Andrè Felibien decía respecto

1 Middelton y Watkin: Historia de la Arquitectura. Arquitectura del siglo XIX. Buenos Aires. Viscontea. 1982. pág. 10 2 Middelton y Watkin, ibídem

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de la composición pictórica que “es todo lo que la imaginación pueda conformar y que no se puede imitar de la naturaleza”.3

Quatremère de Quincy4 en su Diccionario de Arquitectura ha definido,

“La composición consiste en la acción de abarcar no sólo la idea general sino todos sus desarrollos, tanto en la búsqueda de los detalles, de sus conveniencias, de sus relaciones con el todo, como en los medios que deben asegurar la ejecución del todo y de sus partes”.5

De modo que otra de las manifestaciones importantes de la Ilustración se encontrará en la tratadística, principalmente francesa, y en las múltiples actividades ingenieriles y de planificación tendientes a la transformación productiva del territorio. En la segunda mitad del siglo XVIII hubo un incremento en cuanto al conocimiento en los campos de la comodidad (nuevos usos arquitectónicos ligados a la domesticidad y confort), la salubridad y la construcción. El problema que debía resolver la composición era el de implementar un nuevo procedimiento que reuniera las nuevas estructuras organizativas.

En el centro de la investigación arquitectónica, se ubica, entonces, la búsqueda de nuevos tipos a partir de las nuevas exigencias. J. N. L. Durand (1760 – 1834), trasladó esta investigación a la enseñanza de la arquitectura en los últimos años del siglo XVIII. Durand trazó todos los edificios de los períodos la historia: egipcios, griegos, romanos, góticos, renacentistas, presentándolos todos en una misma escala y agrupándolos para compararlos como tipos de edificación: templos, iglesias, teatros, etc.

Durand consideraba la composición como la esencia de la operación arquitectónica. Decía que para aprender la profesión sólo hacía falta aprender a dividir un cuadrado en una cuadrícula, es decir que reducía a arquitectura a una fórmula gráfica. Llegó a definir la arquitectura como

“el arte de componer y de realizar todos los edificios públicos y privados”6

Desde principios del siglo XIX fue profesor de arquitectura en la École Polytecnique hasta 1830. Sus enseñanzas fueron asumidas luego por la École des Beaux Arts.

Enseñaba los principios de “Conveniencia” y “economía”: la “solidez”, la “salubridad” y la “comodidad” eran los medios para satisfacer la conveniencia, mientras que la simetría, regularidad y simplicidad garantizaban la economía.7

3 Andrè Felibien: Des Principes de l’Architecture , de la Sculpture, de la Peinture …, París, 1676. Del libro III “De la Peinture”, Cap. 2. extraído del texto: Martín Hernández, Manuel: La Invención de la Arquitectura. Madrid. Celeste Ediciones. 1997. Pág. 40

4 Antoine-Chrysostome Quatremère de Quincy (París, 1755 —1849) arqueólogo, filósofo, critico de arte y político francés. Una de las obras más importantes fue la edición Dictionnaire d'Architecture. 1788 – 1825

5 Quatremére de Quince: Dictionnaire d'Architecture. París. 1832, Tomo I, pág. 428

6 Durand J. N.L. Précis des leçons Architecture …, París, 1802 – 1805. extraído del texto: Martín Hernández, Manuel: Op. cit. Pág. 49

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Durand, lámina de su Précis des leçons Architecture

Tipología:

Con las nuevas condiciones socio – políticas y con los aportes de la Revolución Industrial inglesa hubo una nueva clientela induciendo al arquitecto a asumir nuevos empeños civiles al servicio de la colectividad.

La arquitectura del siglo XIX debió afrontar diversos problemas los cuales debieron resolverse de manera urgente. Se tuvo que idear nuevas arquitecturas hasta entonces inexistentes. Las nuevas tipologías arquitectónicas en que se aplicarán los nuevos materiales como el hierro, el acero, pertenecieron al circuito de la producción y consumo de mercancías industrializadas: las fábricas, las estaciones de ferrocarril, los mercados, los centros comerciales y los pabellones de exposiciones universales.

¿Qué se entiende por tipología? Recurrimos nuevamente a los tratadistas. La voz “type” apareció ya a principios del siglo XIX en el “Diccionario histórico de Arquitectura de Quatrémère de Quincy,

“La palabra tipo no representa tanto la imagen de una cosa para copiar o para imitar perfectamente, cuanto la idea de un elemento que él mismo debe servir de regla al modelo... El modelo, entendido según la ejecución práctica del arte, es un objeto que debe repetirse tal cual es; el tipo es, por el contrario, un objeto según el cual cada uno puede concebir obras que no se parecerán nada entre sí. Todo es preciso y está dado en el modelo; todo es más o menos vago en el tipo. Así vemos que la imitación de los tipos no tiene nada que el sentimiento y el espíritu no puedan reconocer...”8

Es decir, que no debe confundirse tipo con modelo. Un modelo se copia tal cual es mientras que el es una idea de la forma del edificio.

La tipología arquitectónica posee distintos niveles distintos. Se puede concebir un tipo de planta, central, longitudinal. Podemos tener tipos de distribución independientemente de la función específica del destino del edificio.

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Pero existe otro nivel de tipología que se refiere esencialmente a la función en el que se consideran las formas generales de los edificios en conjunto, en relación con su función o destino. Tendremos, por tanto, una cantidad de tipos: palacio, villa, de la fortaleza, del templo, etc. 9

El concepto de carácter en arquitectura

El “carácter” en la arquitectura significa que el edificio debe expresar una específica intención representativa o funcional. Esto fue teorizado a través de la llamada “arquitectura parlante”, el edificio nos dice de qué se trata.

“Ya no es suficiente que un edificio sea bello, debe ser agradable, y que el espectador sienta el carácter que tiene impreso...”

“... la arquitectura (...) es susceptible de diferentes géneros que hacen sus partes, por así decirlo, animadas por los diversos caracteres (...). Estos edificios diferentes por su disposición, estructura, manera en que están decorados, deben anunciar al espectador su destino y si no lo fundamentan, pecarán contra la expresión”10

En la Académie d’ Architecture, el carácter fue uno de los temas centrales. Jacques Française Blondel, profesor de esa academia desde 1755 creía en la definición de la arquitectura a través de los estilos e intentó establecer una teoría de la arquitectura fundamentada en la teoría del “carácter”.

Ese momento de la arquitectura, cuando nuevas necesidades se habían convertido en “actividades organizadas” tendientes a ser definitivas, fue el momento de la arquitectura civil. Es decir, han coincidido en el tiempo la definición de carácter, el método a través de la composición arquitectónica y la investigación tipológica.11

Gliptoteca de Munich (museo de escultura antigua), Leo Von Klenze, 1816 – 1830, Alemania. Fuente: Pevsner, Nikolaus: Historia de las tipologías arquitectónicas. Barcelona. G. Gili. 1979. pág 149

El eclecticismo

Con la expresión eclecticismo se indica a la arquitectura del siglo XIX en la que coexisten diversos estilos que hacen referencia a diferentes períodos históricos anteriores. Debido a la necesidad de elaborar un estilo o código relacionado con la producción decimonónica llegamos a un estilo

9 Ver: Argan Giulio C: El concepto del espacio arquitectónico desde el barroco hasta nuestros días. Buenos Aires. Nueva Visión. 1980. pág. 29 y ss.

10 Boffrand, Germain: Livre d’Architecture, 1745. extraído de Martín Herández. Op. cit. Pág. 41 11 Martín Hernández. Op. Cit. Pág. 46

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5 unitario. ¿Qué significa ecléctico? El término deriva de la palabra griega eklektikós que significa escoger, y proviene de la filosofía. Decía Diderot en 1755,

“Un ecléctico – escribió Diderot en 1755 – es un filósofo que pasa por encima de prejuicios, tradiciones, antigüedad, consenso universal, autoridad y todo lo que sojuzga la opinión de la masa, que se atreve a pensar por sí mismo volviendo a los principios generales más evidentes, examinándolos, discutiéndolos y no aceptando nada que no sea evidente por experiencia y por la razón. Es el que, de todas las filosofías que ha analizado, sin respeto a personas y sin parcialidad, se ha hecho su propia filosofía, la que le es peculiar”12

Trasladado a la arquitectura, estamos en presencia de mezcla de estilos según la conveniencia para crear un “estilo de época” por encima de la copia de estilos históricos concretos del pasado.

Ópera de París

Bibliografía consultada para el presente texto

ARGAN Giulio C: El concepto del espacio arquitectónico desde el barroco hasta nuestros días. Buenos Aires. Nueva Visión. 1980.

ARGAN Giulio Carlo, “Tipología” en Summarios Nº 79, Año 7, Julio 1984.

COLLINS, Peter: Los ideales de la arquitectura modera; su evolución (1750 – 1950). Barcelona. Gustavo Gili. (1970) 2001 Pág. 11

KRUFT, Hanno W., Historia de la teoría de la arquitectura. Tomo I, Madrid, Alianza. 1990

MARTÍN HERNÁNDEZ, Manuel: La Invención de la Arquitectura. Madrid. Celeste Ediciones. 1997. MIDDELTON Y WATKIN: Historia de la Arquitectura. Arquitectura del siglo XIX. Buenos Aires. Viscontea. 1982.

12 Collins, Peter: Los ideales de la arquitectura modera; su evolución (1750 – 1950). Barcelona. Gustavo Gili. (1970) 2001 Pág. 11

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