Informe de
Calidad de Vida
de Medellín,
2017
Seguridad
ciudadana
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Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
SEGURIDAD
CIUDADANA
Medellín permaneció por fuera del listado de las 50 ciudades más violentas del mundo
por tercer año consecutivo; no obstante, la tasa de homicidios aumentó en relación con
el año 2016, pasando de 21,5 por cien mil habitantes a 23,2 por cien mil habitantes, para
37 homicidios más. En total se presentaron 581 homicidios en 2017 de los cuales un 90%
tuvieron como víctimas a los hombres, y una de cada dos víctimas de homicidios fueron
jóvenes entre los 14 y 28 años. Un 66% de los homicidios fueron causados por grupos
delincuenciales organizados y un 19% por problemas de convivencia ciudadana. Por
terri-torios, la comuna de La Candelaria tuvo la más alta tasa de homicidios en 2017 con 120,2
por cien mil habitantes, para un crecimiento del 8,3% en relación con el año 2016. La tasa
de muertes violentas pasó de 45,3 a 47,5 por cien mil habitantes, influenciada
principal-mente por el aumento en los homicidios, en tanto las muertes por accidentes de tránsito y
suicidios se redujeron entre 2016 y 2017. En cuanto a la convivencia ciudadana, se tiene
que la tasa de lesiones no fatales fue la más baja del periodo 2011-2017 con 603 casos
por cien mil habitantes. Esto significó 15.139 denuncias por lesiones no fatales en 2017.
Las tipologías más altas fueron violencia interpersonal con 6.298 y maltrato de pareja con
3.135. El nivel de victimización fue 15%, superior en tres puntos porcentuales frente al
año 2016, tomando como fuente la Encuesta de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía de
Medellín. Proveniente de esta Encuesta se tiene que el hurto a personas representó un 9%,
dos puntos porcentuales por encima de lo alcanzado en 2016. El hurto a vehículos o sus
partes se mantuvo estable en un 2%, las riñas y golpes también se mantuvieron estables
con un 2%, mientras la extorsión o vacuna pasó del 1% en 2016 al 2% en 2017. En el
contexto nacional, Medellín mostró el más alto nivel de extorsión entre las más
importan-tes ciudades del país, impactando en 2016 a 59.000 personas. Por denuncia ciudadana,
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se redujo el hurto a motos (-33%), mientras se incrementó el hurto en vía pública (24%).
La inversión pública en seguridad y justicia ocupó el quinto lugar y representó un 5,5%,
siendo el más alto porcentaje desde 2008. En total se invirtieron $252.000 millones.
De acuerdo con la ONU, la seguridad ciudadana es la forma principal de la seguridad humana que garantiza derechos humanos fundamentales y atañe a la libertad, que es la esencia del desarrollo humano. En forma más específica, la seguridad ciudadana concierne a la protección de ciertas op-ciones u oportunidades de todas las personas –su vida, su integridad, su patrimonio– contra un tipo específico de riesgo (delito) que afecta la vida cotidiana de las víctimas.
Dentro de la nueva agenda global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el objetivo 16, alude a “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”. De acuerdo con la ONU (2016), dentro de las metas planteadas en este objetivo a 2030 están la
reduc-ción considerable de todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad conexas en todo el
mundo, así como la lucha contra todas las formas de delincuencia organizada.
Meta nacional Meta local
¿QUÉ DEBEMOS LOGRAR AL 2030? ¿Cómo vamos en Medellín?
23,1 por cien
mil habitantes
4.841 casos de
violencia intrafamiliar
16.898 denuncias
por hurto a personas
16,4 por cien mil hab. 10,3 por cien mil hab.
Meta nacional Meta local
Tasa de violencia interpersonal
209,6 por cien mil hab. Número de víctimas de vio-lencia intrafamiliar 4.659
Número de denuncias por hurto a personas 6.740
Porcentaje de hurto a personas 10,4%.
Reducir la violencia interpersonal Reducir la violencia homicida
Reducir el hurto a personas
“El delito puede ocasionar la pérdida de vidas y
propiedades, así como causar dolor físico, estrés
postraumático y ansiedad. Uno de los mayores impactos del
delito en el bienestar de las personas es la sensación de
vulnerabilidad que les infunde”. OCDE (2018, a)
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Inversión pública en
justicia y seguridad
En 2017 el gobierno municipal destinó un 5,5% de los recursos de inversión en seguridad y justicia, para casi $253.000 millones. Esto signifi-có 2,5 puntos porcentuales más en relación con el año inmediatamente anterior, y $144.782 millones
más en relación con 201670. Es necesario recordar
que en 2016 la inversión en seguridad y justicia se había reducido de forma significativa, con 64.693 millones menos frente a lo invertido en 2015. En ese año la participación de la inversión en
seguri-dad sobre el total de los recursos invertidos había llegado a un 3%, siendo la cifra más baja desde el año 2008. Por el contrario, en 2017 la participación porcentual de la inversión en seguridad llegó a su nivel máximo (véase gráfico 106).
En promedio, entre 2016 y 2017, la inversión en seguridad y justicia se ubicó en un 4,2%, muy semejante al periodo 2012-2015, cuando alcanzó una participación del 4,3%, y mayor a la del periodo 2008-2011 cuando fue del 3,8%. La inversión prome-dio de 4,2% entre 2016 y 2017 ubica a la seguridad como el sexto sector de mayor inversión porcentual, detrás de educación, salud, transporte, atención a población vulnerable y fortalecimiento institucional.
3,0 3,1 4,4 4,5 3,6 4,2 5,1 4,2 3,0 5,5 $ 94.849.838 $ 108.548.387 $ 171.588.747 $ 177.615.954 $ 130.285.134 $ 184.116.200 $ 291.344.465 $ 172.830.847,15 $ 108.137.233 $252.919.323 $ - $ 50.000.000 $ 100.000.000 $ 150.000.000 $ 200.000.000 $ 250.000.000 $ 300.000.000 $ 350.000.000 0,0 1,0 2,0 3,0 4,0 5,0 6,0 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Miles de pesos constantes de 2017 Porcentaje
Fuente: cálculos propios con base en FUT de la Contaduría General de la Nación.
Gráfico 106. Medellín: inversión pública en justicia y seguridad ciudadana, 2008-2017
Porcentaje Miles de pesos constantes de 2017
Como en años anteriores, el desglose de los recursos invertidos en seguridad muestra que el grueso corresponde al Fondo Territorial de Se-guridad y Convivencia -FONSET- “emanado de la Ley 1106 de 2006, con un 94,1% de los recursos. A diferencia del año 2016, donde la mayoría de los recursos del Fondo se fue a compra de equipos de comunicación, montaje y operación de redes de inteligencia, en 2017 el grueso de los recursos se destinó al Plan Integral de Seguridad y Conviven-cia con $132.000 millones, que representaron un
52,3% del total de recursos del sector. Por su parte, la inversión en equipos de comunicación represen-tó un 35% con $85.333 millones. Se destaca en 2017 la inversión en reconstrucción de infraestruc-tura para la seguridad con una inversión de 5,9% y $87.333 millones.
Como en años anteriores, se tiene que los rubros de Plan de acción de derechos humanos y DIH y Construcción de paz y convivencia familiar obtuvieron las menores inversiones porcentuales, el primero con un 2% y $5.032 millones invertidos,
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y el segundo con una inversión de 3,9% y $9.755 millones; no obstante, en ambos en ambos casos hubo un aumento de la inversión en relación con 2016, en el primer caso con $2.138 millones más y
en el segundo caso con 5.446 millones71 más.
Delitos contra la vida
En la agenda nacional de Objetivos de De-sarrollo Sostenible al año 2030 se definió como indicador trazador la tasa de homicidios, en con-sonancia con la importancia que le otorga la ONU desde la definición de la seguridad, priorizando la
protección de la vida como el primer y más rele-vante componente de la seguridad ciudadana.
En 2017 se presentaron en Medellín 581 homicidios, para una tasa de homicidios de 23,2 por cien mil habitantes. Esto significó frente al año 2016, 47 homicidios más, y una tasa superior en 7,9%. Como se puede observar en el gráfico 108, es el segundo año consecutivo en que la tasa de homicidios presenta un incremento, luego de mos-trar una tendencia descendente desde 2011 hasta 2015; no obstante, pese a ese aumento, para el pe-riodo 2011-2017 la tasa de homicidios en 2017 fue la tercera tasa más baja.
Gráfico 107. Medellín: tasa de homicidios anual, 2011-2017
Fuente: INML, SIJIN, CTI, SISC - Secretaría de Seguridad de Medellín como observador técnico.
Tasa por cien mil habitantes
Númer
o de homicidios
Meta nacional Meta local
La tasa de homicidios más alta se presentó en La Candelaria con 120,2, superior a la de 2016 que fue de 114,5, para un total de 103 homicidios, cinco más que en 2016.
69,6 1649 200,0 180,0 160,0 140,0 120,0 100,0 80,0 60,0 40,0 20,0 0,0 1800 1600 1400 1200 1000 800 600 400 200 0 1251 925 660 496 534 581 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 52,3 38,3 27,0 20,1 21,5 23,2 16,4 10,3 Meta 2030
La evolución de la violencia homicida en Medellín en estos dos últimos años muestra un mayor desafío frente al referente tanto nacio-nal como local al año 2030. La meta local se estableció en 10,3 por cien mil habitantes y la nacional en 16,4 por cien mil habitantes. El
refe-rente local es mucho más ambicioso y obliga a repensar las estrategias para lograr revertir el cambio de tendencia en la tasa de homicidios, iniciada en 2016 y que se mantiene en las pro-yecciones de la tasa de homicidios al finalizar el año 201872.
71 En términos constantes. 72 Alcaldía de Medellín (2018, a).
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Incluso para la meta puntual al año 2019 de 15 homicidios por cien mil habitantes establecida en el Plan de Desarrollo “Medellín cuenta con vos”, la evolución de la tasa en los dos últimos años muestra esquivo alcanzar dicho resultado.
Se mantiene que, como en años anteriores, la mayoría de los homicidios corresponden al ac-cionar de grupos delincuenciales organizados, con
un 66% del total de homicidios caracterizados73
por la Mesa de Concertación, conformada por el Instituto Nacional de Medicina Legal, la Sijín de la Policía y el CTI de la Fiscalía, con la observación de la Secretaría de Seguridad de Medellín, que co-rrespondieron a un 54,7% del total de homicidios
ocurridos en la ciudad en 201774. Tomando como
base el total de homicidios categorizados, le si-guieron en su orden los homicidios por convivencia con un 19%, los homicidios asociados a hurtos con un 6%, los correspondientes a violencia de género con un 4% y violencia intrafamiliar un 3% y 2% en procedimientos de la fuerza pública y homicidios culposos.
Así las cosas, esas participaciones se man-tienen relativamente estables en el tiempo y, por tanto, el aumento reciente de los homicidios co-rresponde principalmente al accionar de los gru-pos delincuenciales organizados, pero no exclusi-vamente a ellos.
De acuerdo con el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia -SISC, en 2017 “los casos de homicidio más notables fueron aque-llos relacionados con grupos delincuenciales or-ganizados y que tuvieron como epicentro la zona
noroccidental75 y suroccidental76 de la ciudad –
particularmente las comunas de Robledo y Belén, así como los corregimientos de San Cristóbal y Al-tavista donde se presentó un enfrentamiento entre
las organizaciones denominadas “Los Chivos” y
“La Mano de Dios”77. Algo muy similar había sido
descrito por el SISC en el informe anual para el año 2016, donde destacaba el incremento de los homicidios fruto principalmente de enfrentamien-tos entre grupos delincuenciales organizados en las comunas de Castilla y Robledo, por el control de plazas y sitios de expendio de estupefacientes y el cobro de extorsiones.
De acuerdo con un informe de gestión de la
Alcaldía de Medellín78 en su segundo año, la
lu-cha frontal contra las estructuras criminales es una apuesta de gobierno que refleja una lucha ética contra la ilegalidad. Esta apuesta significó que en-tre marzo de 2017 y marzo de 2018 se hubiese lo-grado la captura de 12 cabecillas de las llamadas ODIN y un total de 1.800 capturas de integrantes de grupos delincuenciales alineadas con la Ofici-na.
Estas capturas usualmente se asocian a rompimientos en los esquemas jerárquicos de las estructuras delincuenciales que redundan en en-frentamientos por el poder y, en consecuencia, en un mayor número de homicidios en la ciudad. No obstante, la pregunta central es hasta qué punto estas capturas logran el objetivo central que es desestructurar dichos grupos y con ello, la reduc-ción de diferentes delitos que afectan la seguridad ciudadana, principalmente la violencia homicida. Como afirmaba unos años atrás la directora de la Fundación Ideas para la Paz, María Victoria Llorente, este es el mayor interrogante que debe formularse la ciudad, en tanto, las estructuras al ser despojadas de sus cabecillas, prontamente se reestructuran, y las causas intrínsecas de la violen-cia generada por grupos delincuenviolen-ciales organiza-dos permanecen.
73 A la fecha del informe estaban sin caracterizar 98 homicidios, esto es, el 17% del total de homicidios en 2017. 74 Alcaldía de Medellín- SISC (2018, b). Informe de Indicadores de Seguridad y Convivencia, año 2017. 75 Comunas de Castilla, Doce de Octubre y Robledo.
76 Comunas de Belén y Guayabal. 77 Alcaldía de Medellín -SISC (2018, b).
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Edades y sexo de las
víctimas de homicidio
En los últimos años no han cambiado sus-tancialmente los patrones de los homicidios en cuanto al sexo de la víctima y los rangos de eda-des. Así, en 2017, nueve de cada diez víctimas de homicidios fueron hombres, para 520 homicidios de un total de 581 casos. Casi cinco de cada diez homicidios se presentaron en jóvenes entre los 14 y los 28 años.
Ahora bien, en cuanto a los menores de edad, es decir el rango de cero a 17 años, se tiene que, en los últimos dos años, conforme creció el número total de homicidios, también lo hizo en ese rango de edad, pasando de 30 homicidios en 2015 a 49 casos en 2017, aunque este último número fue menor a lo acontecido en 2014 cuando fueron 55 homicidios. Esto mismo ocurre cuando se observan los casos para los jóvenes de 14 a 28 años.
Contexto
internacional de la
violencia homicida
En el contexto internacional, de acuerdo con el informe del Consejo Ciudadano para la Seguri-dad Pública y la Justicia Penal A.C79 del año 2017, sobre las 50 ciudades más violentas del mundo, Medellín estuvo por fuera de dicho ranking por ter-cer año consecutivo al presentar una tasa de 23,2, mientras la ciudad de Cúcuta en Colombia que fue
la que ocupó el último lugar en el listado presentó una tasa de homicidios de 34,78 por cien mil habi-tantes. Junto con Cúcuta, otras dos ciudades co-lombianas estuvieron en el listado en 2017, estas fueron: Palmira con 46,65 por cien mil habitantes en el puesto 37 y Cali con una tasa de 49,59 por cien mil habitantes en el puesto 28. En 2017 salió Armenia que para el año 2016 había tenido una tasa de 38,5 por cien mil habitantes.
Se sigue manteniendo el hecho de que la mayoría de las ciudades más violentas se ubican en el continente americano y, principalmente en América Latina. Así, en 2017, 42 de las 50 ciudades del listado eran latinoamericanas, 17 se ubicaron en Brasil, 12 en México, 5 en Venezuela, 3 en Colom-bia, 2 en Honduras, una en El Salvador, Guatemala y Puerto Rico80. En el primer lugar de la lista estuvo Ciudad de los Cabos en México con una tasa de 111,33 por cien mil habitantes, seguida de Caracas que en 2016 había ocupado el primer lugar.
En los dos últimos años, el último lugar de la lista ha sido ocupado por ciudades con tasa de homicidios entre 34,4 y 34,7, aumentando con ello el umbral de entrada al listado que había estado en el periodo 2012-2015 entre 25 y 30 por cien mil habitantes.
Homicidios en los
territorios
Medellín muestra diferencias sustanciales en la incidencia de varios delitos sobre la pobla-ción en los distintos territorios. Ese es el caso de la violencia homicida. Como se observa en el gráfico 108 la máxima expresión de esa desigualdad es que la tasa de homicidios de la comuna de la
Can-79 Como se afirmaba en el anterior informe de calidad de vida de Medellín, este informe ha sido cuestionado pues al parecer el ranking tiene debilidades metodológicas en su construcción, en especial porque para algunas ciudades está confundiendo el contexto de ciudad con el metropolitano; para la versión 2016 el ranking superó dicha dificultad poniendo en evidencia cuando una medición corresponde a un ámbito metropolitano. Más allá de las críticas, el ranking es una herramienta indicativa de ciertas tendencias de la violencia homicida que vale la pena reseñar.
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delaria en 2017, la de mayor tasa, fue 22,7 veces más alta que la de la comuna de El Poblado, que presentó una tasa de 5,3 por cien mil habitantes. Estas dos comunas mantuvieron la mayor y menor tasa, respectivamente durante el periodo de aná-lisis 2015-2017.
Ahora bien, en 2017 ocho territorios presen-taron tasas de homicidios por encima del prome-dio de la ciudad, allí estuvieron tres de los cinco
corregimientos, a saber: Altavista, San Cristóbal y Palmitas, y las comunas de Candelaria, Robledo, San Javier, Guayabal y Belén.
La evolución de los tres últimos años mues-tra que los mayores aumentos en la tasa de homi-cidios fueron para las comunas de Robledo en la zona noroccidental, San Javier en la zona centro occidental, Belén en la zona suroccidental y los corregimientos de Palmitas y Altavista.
105,3 38,4 31,5 25,0 21,7 15,8 27,5 16,8 20,1 31,4 22,9 19,7 16,0 12,9 18,8 11,9 9,3 16,5 6,6 6,1 8,1 3,9 111,0 32,0 34,8 32,4 27,4 44,9 27,4 16,2 21,5 38,6 17,1 16 20,3 13,3 6,3 13,3 14,5 10,6 10,9 11,5 8,1 5,4 120,2 57,0 40,8 40,7 34,5 28,3 26,2 24,8 23,2 21,2 18,7 16,6 15,2 14,5 14,2 13,9 12,4 10,2 9,5 9,1 8,7 5,3 0 20 40 60 80 100 120 140 Candelaria Altavista San Cristóbal Robledo
San Javier Palmitas Guayabal
Belen
Medellín Castilla Laureles Aranjuez
V.Hermosa San Antonio Santa Cruz
Doce de Octubre
America
Santa Elena
B.Aires Popular
Manrique Poblado
Tasa por cien mil habitantes
Gráfico 108. Medellín: tasa de homicidios en las comunas y corregimientos de Medellín, 2015-2017
2015 2016 2017
Fuente: Cálculos propios con base en INML, SIJIN; CTI; SISC- Secretaría de Seguridad de Medellín, para el número de homicidios, DANE para población.
Por su parte, las reducciones más significa-tivas en la tasa de homicidios entre 2015 y 2017 fueron las de la comuna de Castilla (-32,4%) y el corregimiento de Santa Elena (-38.2%) (véase grá-fico 109).
Muertes violentas
Para el periodo 2011-2017 el homicidio re-presentó casi seis de cada diez muertes violen-tas en Medellín con un promedio anual de 871 de homicidios, es decir, algo más de dos casos de homicidios por día. La segunda causa de muerte violenta con mayor participación en dicho periodo fue la de accidentes viales con dos de cada diez
casos, para un promedio anual de 286 muertes en accidentes viales. El tercer lugar es compartido por los suicidios (138 casos anualmente) y otros acci-dentes (144 muertes anualmente), cada uno con un caso de cada diez, mientras los indeterminados re-presentaron un 3,3% (véase gráfico 109).
56,9 20,6 10,3 10,3 3,3 871 286 144 138 40 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1000 0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 Homicidios Accidentes
tránsito accidentesOtros Suicidios Indeter-minado
Número de casos promedio anual Participación porcentual promedio anual
Gráfico 109. Medellín: muertes violentas, 2011-2017
Fuente: cálculos propios con base en SISDEC, SIAVAC, SIVELCE, INML, SIJIN , CTI, Secretaría de Seguridad de Medellín
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MEDELLÍN 2017 1649 1251 924 659 496 535 581 308 279 307 290 275 276 264 181 144 132 110 142 137 161 115 139 117 123 163 160 152 64 43 18 33 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 1600 1800 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Número
Fuente: SISDEC, SIAVAC, SIVELCE, INML, SIJIN , CTI, Secretaría de Seguridad de Medellín
Gráfico 110. Número de casos de muertes violentas por tipo, 2011-2017
Homicidios Accidentede tránsito Otrosaccidentes Suicidios Indeterminado
Como se observa en el gráfico 110, el total de muertes violentas descendió entre 2011 y 2015, en 2016 presentó un leve aumento, al igual que en 2017, explicado principalmente por el aumento de los homicidios, y en el último año, además del incremento en los homicidios, también influyó el incremento de otros accidentes.
Muertes violentas en
los territorios
Dada la alta participación de los homicidios en el total de muertes violentas en Medellín, y da-das las grandes diferencias de estos entre territo-rios, es de esperar que las muertes violentas mues-tren también diferencias importantes. Así, como se puede observar en el gráfico 111, La Candelaria, comuna con la más alta tasa de homicidios en la ciudad en los últimos años, concentra la mayor proporción de muertes violentas en el periodo 2011-2017 con un 13,5% y, específicamente, para 2017 participó con un 17%, menor en dos puntos porcentuales a la alcanzada en 2016.
El segundo lugar en mayor participación de muertes violentas fue para la comuna de San Ja-vier con un 7,7%, seguida de Robledo con 6,2% y Castilla con un 6,1%. En 2017, por su parte, tuvieron una mayor participación frente al promedio del pe-riodo 2011-2017, además de la Candelaria, Robledo con 8,8% y Belén con 7,5%.
Robledo
6%
Gráfico 111. Medellín: participación de las muertes violentas en los territorios, 2011-2017
Fuente: cálculos propios con base en SIAVAC-SIVELSE. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, SIJIN, CTI
Popular 2% Santa Cruz 2% Manrique 4% Aranjuez 6% Castilla 6% Doce de Octubre 4% Villa Hermosa 5% Buenos Aires 3% La Candelaria 14% Laureles Estadio 4% La América 2% San Javier 8% El Poblado 2% Guayabal 4% Belén 5% Palmitas 0% San Cristóbal 4% Altavista 2% San Antonio 3% Santa Elena 1% Sin dato
12%
Delitos contra el
patrimonio económico
Los delitos contra el patrimonio econó-mico, especialmente el atraco en vía pública es uno de los elementos de la seguridad ciudadana que más afectan la percepción de seguridad en las ciu-dades y el que mayor porcentaje de casos aporta al nivel de victimización. La evolución del reporte de cada uno de estos delitos en el tiempo está suje-ta a muchos factores, entre ellos el de la denuncia ciudadana. Existe suficien-te evidencia que muestra que exissuficien-te un alto subregistro de los delitos por la re-lativa baja denuncia.
Así las cosas, el análisis de los delitos contra el patrimonio económico vía de-nuncia debe realizarse con suma pre-caución, e idealmente con un contraste de información adicional como la re-portada a través de las encuestas que incluyen preguntas relacionadas con victimización.
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Informe de calidad de vida
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La importancia del hurto en vía pública den-tro del total de delitos contra el patrimonio eco-nómico se evidencia con la inclusión dentro de la Agenda 2030 nacional de un indicador de porcen-taje de hurto a personas (véase recuadro ¿Qué de-bemos lograr al 2030?) proveniente de la Encues-ta de Seguridad y Convivencia del DANE. Mientras Medellín incluyó un indicador relacionado con el hurto a personas, pero con base en denuncia ciu-dadana.
De acuerdo con la denuncia ciudadana an-tes las autoridades, de seis delitos contra el pa-trimonio económico, a saber: robo en vía pública, hurto de motos, hurto de carros, hurto a entidades financieras, hurto a viviendas y hurto a entida-des comerciales, en Medellín en los tres últimos años creció el número de casos denunciados en un 55,8%, siendo el delito del hurto en vía públi-ca el de mayor aumento con 110% más entre 2015 y 2017, pasando de 7.820 casos denunciados a 16.475 casos entre ambos años. Les siguieron el hurto a entidades comerciales y el hurto a residen-cias, con incrementos de 52% y 37%, respectiva-mente (véase gráfico 112).
Por su parte, los delitos de hurto de motos, carros y entidades financieras se redujeron en el periodo 2015-2017 en 11% los dos primeros, mien-tras el de mayor reducción porcentual fue el robo de motos con un 21% de casos menos denunciados en ese periodo (véase gráfico 112).
966 1.726 9 7.820 956 4.376 960 1658 17 13336 859 5130 1313 2619 8 16475 851 3431 0 5.000 10.000 15.000 20.000 Hurto a residencias Hurto a entidades comerciales Hurto a entidaddes financiera Hurto a personas en espacio público Hurto de carros Hurto de Motocicletas
Fuente: Subdirección de Información- Alcaldía de Medellín con base en Concertación Policía Nacional y Fiscalía. Fecha de consulta 7 de mayo de 2018. Las cifras de 2015
y 2016 fueron modificadas frente a lo entregado en 2017.
Número
Gráfico 112. Medellín: diferentes modalidades de hurto, 2015-2017
2017 2016 2015
En el caso del hurto a personas en espacio público se tiene que la administración municipal incluyó dicho indicador dentro de la agenda 2030 y definió una meta a ese año de 6.740 denuncias. Esto significa que el balance a 2017 muestra una cifra casi tres veces por encima de la meta al año 2030. Es importante aquí anotar que sería ideal poder incluir un indicador que provenga de en-cuestas de seguridad y convivencia con el reporte de las personas mayores de 15 años en cuanto a si en el último año han sido víctima de algún delito, y entre ellos el de robo en vía pública, en consonan-cia con lo que ha planteado el Conpes nacional de la Agenda 2030. . Santa Cruz 1% Manrique 3% Aranjuez 7% Castilla 7% Doce de Octubre 2% Robledo 7% Villa Hermosa 3% Buenos Aires 5% La Candelaria 27% Laureles Estadio 10% La América 4% San Javier 2% El Poblado 7% Guayabal 5% Belén 8% Palmitas 0% San Cristóbal 1% Altavista 0% San Antonio 1% Santa Elena 0% Popular Sin Dato 1% 1%
Gráfico 113. Participación de delitos contra el patrimonio económico en los territorios, 2011-2017
Fuente: cálculos propios con base en concertación Policía Nacional- Fiscalía.
De nuevo, como en el caso de los homici-dios y del total de muertes violentas, para los de-litos contra el patrimonio económico se presentan importantes diferencias entre territorios. Así, La Candelaria tiene la mayor participación con 27% para el periodo 2011-2017, seguida por Laureles Es-tadio con 10%, Belén con 8% y Robledo, Castilla y Poblado con 7% cada una (véase gráfico 113).
En 2017, La Candelaria fue donde más se denunciaron hurtos de motos con 636 casos y el mayor número de denuncias de hurto en vía pú-blica con 5.870 casos; por su parte, en Belén se presentaron el mayor hurto de carros y de residen-cias, con 131 y 164 casos, respectivamente.
112
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Extorsión
Uno de los delitos contra el patrimonio económico que mayor preocupación reviste en la ciudad es la extorsión. De acuerdo con un es-tudio de la Alcaldía de Medellín y la Universidad de Antioquia (2015, p. 15) por sus manifestaciones la extorsión puede dividirse en dos esencialmente: la micro extorsión, en la cual se solicita un pago o contraprestación por un servicio prestado; estas extorsiones generalmente no son denunciadas de-bido a la suma reducida que se pide y a las dificul-tades que tiene su denuncia. Y la segunda es la macro extorsión, que usualmente involucra gran-des sumas de dinero y, generalmente, son reali-zadas por organizaciones criminales que conocen a las víctimas y tienen el poder para exigir sumas millonarias, lo que las hace más fáciles de obser-var y posibilita su control.
En el caso de la macro extorsión es más fácil que quienes son víctimas denuncien el deli-to, mientras que quienes son víctimas de la micro extorsión difícilmente denuncian el delito. Esto da como resultado que se requieran instrumentos más allá de la denuncia para entender mejor la evolución del fenómeno en la ciudad.
Con base en denuncias ciudadanas se tie-ne que en 2017 aumentó la extorsión por segun-do año consecutivo. Así, se pasó de 243 casos en 2015, a 302 casos en 2016 y a 437 casos en 2017, constituyéndose en el segundo año de mayor de-nuncia luego de 2013, cuando se presentaron 457. Como en 2016, las comunas con mayor nú-mero de denuncias por extorsión fueron La Cande-laria con 68 casos, 46 en Belén, 37 en Laureles, 34 en San Javier y 30 en El Poblado.
197 209 457 310 243 302 437 0 50 100 150 200 250 300 350 400 450 500 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Número
Fuente: concertación Policía Nacional y Fiscalía. Fecha de consulta 7 de mayo de 2018
Gráfico 114. Medellín: número de denuncias por extorsión, 2011-2017
Una fuente más confiable en cuanto al delito de la extorsión en todos sus componentes (micro y macro extorsión) es la Encuesta de
Segu-ridad y Convivencia del DANE, que desde 201481
pregunta a los mayores de 15 años si fueron vícti-mas del delito de extorsión en el último año. En el periodo 2014-2016, entre las más importantes ciu-dades del país, Medellín ha presentado los mayo-res niveles de extorsión reportada (véase gráfico 115). Adicionalmente, en el periodo en mención, el nivel de extorsión reportado aumentó en la ciu-dad, pasando de 1,9% en 2014, a 2,6% en 2016 y a 2,9% en 2016.
La cifra absoluta derivada del reporte en la Encuesta de Seguridad y Convivencia muestra la enorme diferencia entre la denuncia por extorsión y el reporte de extorsión vía encuesta. Así, mientras a 2014 la cifra de personas extorsionadas mayores de 15 años fue de 37.000 a 2015 había ascendido a
51.000 y a 2017 a 59.000 personas82. 0,8 0,6 1,0 1,1 0,5 1,9 1,0 0,8 1,1 0,5 1 0,3 2,6 1,3 0,3 1,4 0,8 0,7 0,7 2,9 1,2 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5
Barranquilla Bogotá Bucaramanga Cali Cartagena Medellín Promedio 28 ciudades
Porcentaje
Fuente: DANE, Encuesta de Seguridad y Convivencia. En 2014 los datos para Bogotá y Cartagena son no significativos, en 2015 son los datos para Cartagena y Bucaramanga
y en 2016 no son significativos los datos de Barranquilla, Cali y Cartagena.
Gráfico 115. Ciudades colombianas. Víctimas de extorsión, 2014-2016
2014 2015 2016 81 Se realiza en el 2015 preguntando por la victimización en
el año inmediatamente anterior. 82 DANE (2017).
113
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Nivel de victimización
Como se veía en el caso de la extorsión, el reporte de victimización en las encuestas es mu-cho más diciente del nivel delictivo en un territorio que los datos provenientes de la denuncia ciuda-dana. Los programas Cómo Vamos en el país han consultado desde sus inicios en torno a la
victimi-zación83 en el módulo de seguridad de las
Encues-tas de Percepción Ciudadana que realizan anual-mente. Así, entre 2015 y 2017 se tiene que, entre las más importantes ciudades del país, Bogotá ha sido la de mayor nivel de victimización en los dos últimos años con un 32%, mientras en 2015 estuvo casi a la par con Barranquilla (20% vs 21%). Por su parte, Medellín y Bucaramanga son las que han presentado los niveles más bajos de victimización en el periodo (véase gráfico 116).
Entre 2015 y 2016 se evidencia para Mede-llín un incremento de la victimización pasando del 12% al 15%, mientras en 2017 se mantuvo estable en 15%. La única ciudad que presentó una tenden-cia creciente en la victimización durante todo el periodo fue Cali, que pasó de 14% en 2015 a 22% en 2017, y fue la tercera en mayor victimización después de Bogotá y Cartagena con 23% (véase gráfico 116). 21 20 12 14 15 12 15 32 16 18 24 15 17 32 13 22 23 15 0 5 10 15 20 25 30 35
Barranquilla Bogotá Bucaramanga Cali Cartagena Medellín
Porcentaje
Fuente: Red de Ciudades Cómo Vamos
Gráfico 116. Ciudades colombianas: nivel de victimización, 2015-2017
2015 2016 2017
Percepción de
Seguridad
La percepción ciudadana de seguridad afecta la calidad de vida de los ciudadanos al al-terar comportamientos que pueden derivar en pér-dida de bienestar, tanto individual como colectivo. En Colombia, los indicadores de percepción de se-guridad apenas recientemente se han empezado a incluir en políticas y planes de seguridad y con-vivencia ciudadana, tanto desde una perspectiva nacional como local. Por ejemplo, en el actual Plan de Desarrollo de Medellín “Medellín cuenta con vos” se planteó una de las metas más polémicas de todo el Plan, que fue la de alcanzar al año 2019 un 100% de percepción de seguridad en la ciudad.
Tomando como fuente las Encuestas de Per-cepción de los Programas Cómo Vamos, cuya pre-gunta en cuanto a la percepción de seguridad en la ciudad no es dicotómica, esto es, no se pregunta si se siente seguro o no, como en muchas otras en-cuestas se hace, sino que pregunta: en una escala de uno a cinco, siendo uno muy inseguro y cinco muy seguro, qué tan seguro se siente.
29 54 25 38 45 20
Barranquilla Bogotá Bucaramanga Cali Cartagena Medellín
Porcentaje
Fuente: Red de Ciudades Cómo Vamos. Porcentaje de respuestas inseguro y muy inseguro.
Gráfico 117. Ciudades colombianas: percepción de inseguridad en la ciudad, 2017
83 Es importante anotar que esta Encuesta se realiza a personas de 18 años y más, mientras la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana del DANE se realiza a personas de 15 años y más, por tanto, no son estrictamente comparables sus resultados.
114
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Manteniendo el resultado positivo del perio-do 2011-2016, en 2017 Medellín fue la ciudad, entre las más importantes del país, con menor percep-ción de inseguridad en la ciudad, con dos de cada diez ciudadanos otorgando las calificaciones de 1 y 2; esto es, sintiéndose entre inseguros y muy inseguros. Le siguió con menor percepción de
inse-guridad Bucaramanga, justamente la ciudad que junto con Medellín ostentan los menores niveles de victimización, con uno de cada cuatro ciuda-danos que dijeron sentirse inseguros en la ciudad. Por su parte, Cartagena y Bogotá fueron las ciuda-des de mayor percepción de inseguridad con 45% y 54%, respectivamente (véase gráfico 117).
Delitos contra la libertad
Desplazamiento forzado intraurbano
La dinámica del fenómeno de desplazamiento forzado intraurbano es más bien reciente en la ciu-dad, y entraña cambios en la forma de actuar de los grupos delincuenciales en los territorios. Estos grupos parecen cobrar una mayor importancia en la disputa por el control de las rentas, principal-mente ilícitas, para ello ejercen un control territorial instrumental, esto quiere decir que no quieren el control territorial en sí mismo, si no como medio para obtener las rentas en esos territorios.
De acuerdo con la Personería de Medellín en su Informe de Derechos Humanos correspondiente al año 2017, el desplazamiento forzado intraurbano implica dos elementos sustancialmente: coacción que hace necesario el traslado y la permanencia dentro de las fronteras de la propia nación, en este caso de la propia ciudad. En su concepto, la coacción se traduce en tres motivaciones; la primera tiene que ver con la disputa territorial de los grupos delincuenciales para el control de las rentas criminales, principalmente el porte, fabricación y tráfico de estupefacientes y la extorsión.
Además, la Personería argumenta que la extorsión y el constreñimiento a niños, niñas, adolescentes, mujeres y ciudadanía en general, es otra de las razones que conducen al desplazamiento forzado intraurbano. En el caso de los niños, niñas y adolescentes en ocasiones son obligados a participar de actividades ilícitas y también son instados a un reclutamiento forzado, lo que obliga a las familias a huir de los lugares donde habitan.
Por último, la Personería señala el ejercicio de la autoridad de los grupos delincuenciales como tercera motivación para el desplazamiento en la ciudad. Así “los actores armados de la ciudad han copado espacios que la institucionalidad ha dejado, implicando ello la apropiación de ciertas funcio-nes por parte de ilegales. En las zonas periféricas de la Ciudad, existe un sistema paralelo de justicia que cuenta con jurisdicción y competencia, reconocida y empoderada por la comunidad, dicho siste-ma, asume como propias las funciones de solucionar los conflictos barriales, definir la permanencia y ubicación dentro de ciudadanos en los territorios, y hasta de establecer las multas para ciertos asuntos que afectan la convivencia”84.
115
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Como se observa en el gráfico 118, entre 2011 y 2016 hubo una tendencia descendente de las denuncias por desplazamiento forzado intraur-bano. Con base en Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las Vícti-mas -UARIV- única entidad con la autoridad para determinar cuántas de las personas que declaran desplazamiento, efectivamente pueden ser inclui-das para ser receptoras de atención y reparación por parte del Estado, a 2011 el total de personas desplazadas alcanzó 13.363, mientras con base en información de la Personería de Medellín, donde llegan aproximadamente un 80% del total de de-nuncias, fue de 9.891 personas.
Al año 2016, las personas incluidas para atención y reparación por parte del Estado lle-gaba a 1.206, para una reducción de poco más del 100%, mientras que las denuncias a la Perso-nería se habían reducido en ese mismo periodo en 69% y se ubicaron en 3.003 personas que de-clararon ser víctimas de desplazamiento (véase gráfico 118). 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Personería 9891 9941 6004 5395 5376 3003 UARIV 13363 12007 8348 5685 2356 1206 2936 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 Número
Gráfico 118. Medellín: desplazamiento forzado intraurbano, 2011-2017
Fuente: Personería de Medellín y Subdirección de Información con base en Unidad Especial de Atención y Reparación Integral a las Víctimas
Ahora bien, a 2017 solo se cuenta con infor-mación de la UARIV, pues el Informe anual de De-rechos Humanos de la Personería a 2017 no discri-mina los casos denunciados por desplazamiento intraurbano, sino que los agrupa como denuncias por todos los hechos victimizantes en la ciudad. De acuerdo con la UARIV, en 2017 los casos de des-plazamiento incluidos para atención y reparación fueron 2.936, para un incremento del 143% y 1.730 personas más víctimas de desplazamiento
intraur-bano. Esta cifra es superior a la de los dos años precedentes, con lo cual señala un posible cambio de tendencia que debe alertar a las autoridades, pues se suma al incremento en los dos últimos años de los homicidios en la ciudad; y de nuevo plantea el interrogante de si efectivamente la cap-tura de los cabecillas de la estruccap-turas criminales tiene efectos de corto plazo negativos en términos de mayores homicidios y desplazamiento de po-blación, pero pueda tener en un futuro cercano los efectos contrarios, dada una efectiva desestructu-ración de dichos grupos delincuenciales.
Desplazamiento
intraurbano por
territorios
Hasta 2015 los territorios más afectados por el desplazamiento forzado intraurbano eran en su orden: San Javier, Popular, Villa Hermosa, Robledo y el corregimiento de San Cristóbal. Con participaciones en el total de casos denunciados ante la Personería que van desde 19% para San Javier, hasta 4,7% para el corregimiento de San Cristóbal.
En 2016, con base en información reportada por la Personería de Medellín, las comunas donde más personas declararon desplazamiento intraur-bano fueron San Javier (526). Robledo (452), Po-pular (329), Manrique (241), Villa Hermosa (235) y Castilla (205). Si esta información se contrasta con el comportamiento de los homicidios en las comu-nas y corregimientos, se tiene que solamente las comunas de San Javier y Robledo tienen tasas de homicidios por encima del promedio de la ciudad, en las otras comunas donde es mayor el despla-zamiento forzado intraurbano están por debajo de ese promedio de la ciudad o muy cercano; con las menores tasas relativas están Popular, y Manrique, seguidas de Villa Hermosa, y más cerca al prome-dio está Castilla. Lamentablemente, para 2017 no se cuenta con información del desplazamiento in-traurbano por territorios.
116
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Así las cosas, el desplazamiento forzado tiene múltiples causas, y no necesariamente está atado a un recrudecimiento de la violencia homici-da. Este fenómeno puede convivir en zonas donde la violencia homicida no es un problema central, y en otras donde coincide con aumentos importan-tes de dicha violencia. Esto está en consonancia con el argumento de la administración municipal en tanto las razones detrás de los desplazamien-tos en las comunas no son similares, en algunas como San Javier obedecen más a enfrentamientos entre bandas por el poder territorial, mientras en otras como Popular, bajo la hegemonía de un gru-po delincuencial, el desplazamiento se produce a causa del control social ejercido por éste como mecanismo de dominio (MCV, 2017, p.114). Así, en el primer caso el desplazamiento puede convivir con recrudecimientos de violencia homicida, mientras en el segundo lo hace en contextos de baja violen-cia homicida.
Denuncias por
secuestro
Entre 2011 y 2017 hubo en la ciudad menos de un caso mensual de secuestro, a excepción del año 2016 donde se presentó un comportamiento atípico en el número de denuncias de ese delito (véase gráfico 119). En total en ese año se repor-taron 24 casos en trece de las dieciséis comunas, estando los mayores números de casos en La Can-delaria y Laureles-Estadio con cuatro casos cada una, seguidas con dos casos en Santa Cruz, Casti-lla, Villa Hermosa y Belén. Las comunas donde se registró un caso fueron Aranjuez, Robledo, Buenos Aires, La América, San Javier y El Poblado. Por su
parte, sólo en uno de los corregimientos se registró denuncia por secuestro, éste fue San Antonio de Prado (MCV, 2017, p.114).
De acuerdo con la Alcaldía de Medellín “El año 2016 cuenta con un comportamiento atípico en la serie de tiempo con 24 denuncias. Los he-chos tienen las siguientes características: a) corta duración; la mayoría de los hechos no duran más de algunas horas. B) privación de la libertad, las víctimas son retenidas con el objetivo, por parte de los delincuentes, de hurtar su dinero; C) los perpe-tradores de estos hechos no son grupos delincuen-ciales organizados tipo a, b o c, sino delincuencia común. La proliferación de este fenómeno durante el año 2016 y la privación de libertad de las vícti-mas, llevó a las autoridades a judicializar los casos por el artículo 169 del código penal colombiano “Secuestro extorsivo” para lograr una mayor con-dena a los responsables de los hechos; intención que tendría el objetivo de no imputar un delito con menor tiempo de condena cómo el hurto califica-do. Situación que puede reflejarse en el compor-tamiento de las capturas por secuestro, en donde nuevamente el año 2016 presenta un incremento significativo”85 En total fueron 62 capturas, frente a un promedio en los cuatro años precedentes que no excedía las 47 capturas.
En consecuencia, dado el tratamiento le-gal a esa modalidad de secuestro y el aumento en las capturas, en 2017 se redujo la denuncia por secuestro de manera apreciable frente al año 2016, mostrando incluso el menor número de se-cuestros de todo el periodo 2011-2017 con 6 casos denunciados. Estos secuestros se presentaron en Popular, Villa Hermosa, Buenos Aires, Poblado, cada una con un caso y Belén con dos casos re-portados.
117
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017 11 9 7 7 11 24 6 0 5 10 15 20 25 30 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Número
Fuente: concertación Policía-Fiscalía. Fecha de consulta 7 de mayo de 2018
Gráfico 119. Medellín: número de secuestros, 2011-2017
Denuncias por
desaparición
De acuerdo con el Instituto Nacional de Me-dicina Legal y Ciencias Forenses- INMLCF- existen tres categorías de desaparición: voluntaria, invo-luntaria o accidental y forzada. En el primer caso, la desaparición corresponde con “aquella en la que la persona que desaparece lo hace por volun-tad propia, no desea ser encontrada, ya sea por motivos económicos, personales, laborales, senti-mentales, familiares u otros (INML, 2018, p. 496). En el segundo caso, corresponde con que la persona que desaparece lo hace por motivos ajenos a ella sin que existan agentes con algún tipo de fin espe-cífico, ya sea por enfermedades mentales o des-orientación espacial relacionada con limitaciones psíquicas o biomecánicas.
La tercera categoría, de acuerdo con la de-finición de la ONU, referenciada por el INMLCF, es “el arresto, detención o traslado contra la volun-tad de las personas, o que estas resulten privadas de su libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales de cualquier sector o nivel, por grupos organizados o por particulares que actúan en nombre del Gobierno o con su apoyo directo o indirecto, su autorización o su asentimiento, y que luego se niegan a revelar la suerte o el paradero de esas personas o a reconocer que están priva-das de la libertad, sustrayéndolas así a la protec-ción de la ley” (INMLCF, 2018, p. 498).
Ahora bien, hasta el año 2014 la información suministrada por la Alcaldía de Medellín en cuanto a la desaparición incluía las tipologías de continúa desaparecido, apareció vivo y apareció muerto, más no desaparición forzada. Con el ánimo de me-jorar la información relacionada con el fenómeno se suspendió la entrega de información con estas características al Programa.
Así las cosas, aquí se retoman los informes anuales del INMLCF en cuanto a la desaparición para ser incluidos en este informe. De acuerdo con el INMLCF, de la información de desaparecidos para el país entre 1938 y 2017 fueron reportados 132.964 personas en dicha situación, de estas, 5,6% aparecieron muertas; 25,8% aparecieron vi-vas y el 68,6% continúan en condición de desapa-recidas.
El balance del INMLCF en torno al estado de la información, luego de una revisión crítica, muestra que el grueso de las desapariciones de personas en Colombia obedece a causas so-cioeconómicas y no al conflicto armado y que un gran porcentaje de desaparecidos son niños, niñas y adolescentes para toda la serie histórica. Por tanto, el Instituto plantea la existencia de un gran vacío de información y análisis sobre las verdaderas causas, tipologías y realidad de la desaparición de las personas en el país (INML, 2018, p. 507).
La información que entrega el INMLCF para ciudades, en su informe anual, corresponde solo al agregado de los casos denunciados de desapari-ción sin ningún tipo de desagregadesapari-ción. En el caso de Medellín se tiene que los casos reportados en 2015 fueron 499 casos, a 2016 bajaron a 264 ca-sos, mientras en 2017 tuvo un incremento del 12,5% para llegar a 297 casos. En todos los años la tasa de desaparición por cien mil habitantes resultó menor para Medellín que para Bogotá; en 2015 la capital tuvo una tasa casi del doble con 44,8 frente a 20,7, en 2016 la diferencia se amplía, y Bogotá tuvo una tasa de 42,1 frente a una tasa en Medellín de 10,6; en 2017 se mantiene ese distancia y Mede-llín obtuvo una tasa de 11,8 por cien mil habitantes mientras en la capital ascendió a 39,3 por cien mil habitantes.
118
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Convivencia
Unas relaciones sanas de convivencia tanto en el entorno familiar, vecinal y social son fundamentales para la calidad de vida. El respeto por el otro, el diálogo para la reso-lución de conflictos son el reflejo del relacio-namiento sano de las personas en sociedad. De acuerdo con el marco teórico construido para la Política Pública de Seguridad y Con-vivencia 2015-2025 de Medellín, la seguri-dad es concebida como la expresión de la probabilidad de daño a valores adquiridos (lo que más valora la gente, tenga ésta altos ingresos o bajo ingresos), mientras la convi-vencia es la expresión de la sociabilidad en cuatro aspectos clave: confianza, reciproci-dad, tolerancia y legitimidad de las conven-ciones, normas sociales e instituciones. De acuerdo con la Política Pública, la seguridad y la convivencia son dos problemas centra-les del orden social, que no pueden traba-jarse aisladamente, pues cada uno implica al otro.
Ahora bien, la definición de convivencia adoptada por la Política Pública de Seguri-dad y Convivencia para Medellín da lugar a una gama amplia de indicadores para su medición, muchos de ellos relacionados di-rectamente con el capital social. En este in-forme se hace seguimiento a indicadores re-lacionados con la ocurrencia de delitos que atentan contra la seguridad personal como la violencia intrafamiliar y la violencia inter-personal. No obstante, también es necesa-rio precisar que en estos casos la fuente es la denuncia ciudadana ante las autoridades y como en el caso de otros delitos, existe subregistro, pues no todos quienes son vícti-mas denuncian este tipo de hechos.
La convivencia está en la Agenda 2030. En el caso de las metas que el país se propuso se incluyó una relacionada con la reducción de la violencia interpersonal; así se incluyó un indicador de tasa de violencia interpersonal, mientras en Medellín se incluyó el número de denuncias por violencia intrafamiliar.
Violencia intrafamiliar
La Ley 294 de 1996 define la violencia intra-familiar como el daño físico o psíquico, amenaza, agravio, ofensa o cualquier forma de agresión por parte de otro miembro del grupo familiar o entre personas que sin ser familia viven dentro de la mis-ma unidad doméstica (incluye violencia sexual y la violencia patrimonial).Entre 2011 y 2017 en Medellín se denuncia-ron 5.251 casos anuales de violencia intrafamiliar, es decir, 14,4 casos diarios en ese periodo. Como se observa en el gráfico 120, exceptuando los años 2014 y 2015, que fueron los de menor y mayor nú-mero de casos y tasa por cien mil habitantes, res-pectivamente, los dos últimos años muestran una tendencia de descenso en la denuncia por violen-cia intrafamiliar. Entre esos años se dio una reduc-ción del 4% en el total de denuncias y 10 casos menos por cada cien mil habitantes. Esto significó
4.841 casos anuales denunciados86, para 13 casos
en promedio diario. 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Tasa 5.658 5.396 5.295 4.561 5.960 5.044 4.841 Número de casos 236 220 218 186 242 203 193 5.658 5.396 5.295 4.561 5.960 5.044 4.841 236 220 218 186 242 203 193 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 0 50 100 150 200 250 300 Numero de casos
Tasa por cien mil habitantes
Gráfico 120. Medellín: violencia intrafamiliar, 2011-2017
Fuente: THETA, fecha de ingeso 1 de enero de 2018
86 La cifra de 2017 tiene como fecha de consolidación el 1 de enero de 2018, con lo cual muy posiblemente en revisiones posterio-res pueda aumentar.
119
Informe de calidad de vida
MEDELLÍN 2017
Se mantiene la tendencia en todo el periodo 2011-2017 de reducción de casos de violencia intra-familiar que tienen como víctimas a los menores de edad, con 104 casos, 16 casos menos en relación con 2016, para una participación de 2,1% sobre el total de casos, frente a 2,4% de participación en el año 2016.
La administración municipal ha propuesto una meta al año 2030 de 4.659 de casos de vio-lencia intrafamiliar, que dados los resultados para los últimos años parece poco ambiciosa. Asimis-mo, sería importante plantear un indicador similar al de la agenda nacional como es el de la tasa de violencia interpersonal, para complementar la agenda local en cuanto a la convivencia se refiere.
En 2017, dos comunas y dos corregimientos presentaron las más altas tasa de violencia intra-familiar. Entre las comunas, San Javier tuvo la tasa más alta con 275 casos por cien mil habitantes, seguida por Buenos Aires con 265 por cien mil ha-bitantes. Por su parte, los corregimientos con las más alta tasas fueron Altavista y San Cristóbal, con 302 y 259 por cien mil habitantes.
Lesiones no fatales
Las lesiones no fatales reportadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses -INMLCF- incluyen maltrato al menor, maltrato de pareja, maltrato entre otros familiares, maltrato sexológico, violencia interpersonal, acci-dentes de tránsito y otros acciacci-dentes.
La Agenda 2030 nacional incluyó un indi-cador relacionado con las lesiones no fatales, es-pecíficamente el componente que históricamente ha tenido una mayor participación, esto es, el de la violencia interpersonal. Así, al año 2030 el país
fijó una meta de tasa de violencia interpersonal de 209,6 por cien mil habitantes.
En Medellín en 2017 se presentaron 15.139 denuncias por lesiones no fatales. Esto significó una tasa de 604 casos por cada cien mil habitan-tes, que la ubica como la más baja del periodo 2011-201787, en consonancia con la reducción de la tasa de violencia intrafamiliar (véase gráfico 121).
715 683 671 667 1267 621 604 16944 16356 16219 16273 31230 15434 15139 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Tasa por cien mil habitantes
Número de casos
Fuente: Cálculos propios con base en SIAVAC-SIVELCE, SICICLO, SINEI, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
Gráfico 121. Medellín: tasa y número total de lesiones no fatales, 2011-2017
Número de casos Tasa por cien mil habitantes
596 3376 1352 13651371 6908 3143 198 183 576 3135 1.218 6298 2364 0 2000 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 Maltrato al menor Maltrato de pareja Sexológico Maltrato entre otros
familiares Violencia interpersonal Accidentes de tránsito Otros accidentes Conflicto armado
Fuente: SIAVAC-SIVELCE-SINEI, Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Para el 2017 el dato de lesiones no fatales por conflicto armado no está disponible
Número de casos
Gráfico 122. Medellín: composición de las lesiones no fatales, 2011-2017
2017 2016 2015 2014 2013 2012 2011
87 En ese periodo hay un dato atípico en el año 2015. Como se ha expresado en informes anteriores, el INMLCF nunca ha dado explicaciones en relación con el aumento de todas las modalidades de lesiones no fatales en dicho año.
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Ahora bien, en 2017 se mantiene el resulta-do de que son la violencia interpersonal y el mal-trato de pareja los causantes del mayor número de lesiones no fatales, en el primer caso, fueron re-portados 6.298 casos, y en el segundo caso, 3.135 casos, dando cuenta del 62% de las lesiones no fatales (véase gráfico 122).
En el caso de la violencia interpersonal, la tasa para Medellín fue de 251,1 por cien mil habi-tantes, estando por encima de la meta nacional al año 2030 de 209,6 por cien mil habitantes.
En cuanto a las otras causales de lesiones no fatales se tiene que en tercer lugar estuvieron los accidentes de tránsito con 2.364 casos, una re-ducción de 9,1% en relación con 2016, y una partici-pación de 15,6% del total de casos; en cuarto lugar estuvo el maltrato sexológico con 1.365 casos para un aumento del 26% frente al 2016, y una partici-pación del 9%; en quinto lugar estuvo lo relaciona-do con el maltrato entre otros familiares con 1.218 casos denunciados para una reducción del 2,7% y una participación del 8% (véase gráfico 122).
En el caso del maltrato al menor se presen-taron 576 denuncias, para un aumento del 7,3% en relación con 2016, y una participación en el total de lesiones no fatales del 3,8% (véase gráfico 122).
En resumen, para el periodo 2011-2017 ha habido una reducción del número de denuncias por lesiones no fatales en un 10,7%, lo que se tra-duce en una menor tasa por cada cien mil habi-tantes de casi 80 casos menos por cada cien mil habitantes. A excepción del sexológico, todos los componentes se redujeron en dicho periodo, prin-cipalmente el de accidentes de tránsito con un 25% menos. En el caso del sexológico, con un 7,3% más en relación con 2011, da como resultado casi cuatro denuncias diarias en la ciudad en 2017 por este componente (véase gráfico 122).
Política municipal de
seguridad
Como se veía al inicio del capítulo, la inver-sión en seguridad en 2017 es histórica en cuanto a su participación porcentual en el total de la inver-sión municipal, alcanzando un 5,5%. En términos
absolutos, en el periodo 2008-2017, fue la segun-da más alta, luego de la de 2014, cuando entraron a las arcas municipales, 1,4 billones de la fusión UNE-Millicom, y de estos 100.000 millones fueron a la seguridad ciudadana. No obstante, dada la reducción de los recursos invertidos en seguridad en el primer año del gobierno del alcalde Federico Gutiérrez, el balance de los dos primeros años es muy similar al del anterior gobierno y superior en 0,4 puntos porcentuales a la inversión en seguri-dad en la Alcaldía de Alonso Salazar.
De acuerdo con el informe de gestión de la Alcaldía, para sus dos primeros años de gobierno- 2016-2017, el enfoque de seguridad implementado es integral, es decir, retoma lo que los gobiernos anteriores habían construido en materia de políti-ca de seguridad. Así, se evidencian dos apuestas centrales en estos dos primeros años: 1) la desarti-culación de los grupos delincuenciales al margen de la ley, mediante la apuesta por la captura del mayor número de cabecillas de esos grupos. El reporte de los dos primeros años muestra 75 ca-becillas capturados y un total de 1.800 capturas de miembros de esos grupos delincuenciales. 2) el fortalecimiento de la justicia cercana al ciudadano y la implementación del nuevo Código de Policía y Convivencia nacional.
En el primer caso, la mayor operatividad está aparejada a que el gobierno municipal ha pro-seguido con las inversiones para el fortalecimiento de los organismos de seguridad y justicia con los cuales debe trabajar de la mano para combatir al crimen organizado. Entre 2016 y 2017 la Alcaldía reporta un incremento del 132% en la inversión en dotación, apoyo, adecuación de instalaciones y lo-gística a dichos organismos, para más de $87.000 millones (Alcaldía de Medellín, 2018, c).
En el caso de la Policía, se reporta una inver-sión de más de $62.000 millones en ambos años, para adecuación, apoyo, logística y dotación. En el caso de la Fiscalía, el apoyo fue de más de $6.500 millones. Para el Ejército se destinaron $11.500 mi-llones, y de ellos $4.200 millones para la dotación del Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas. Otras entidades que recibieron apoyo fueron la Fuerza Aérea y el Inpec.
Transversal al apoyo a los organismos de seguridad y justicia está la mejora de la tecnología. Esta apuesta venía también del anterior gobierno
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municipal y prosigue en esta administración. Cre-ció el número de cámaras, pasando entre 2016 y 2017 de 1.009 a 1.464, con los mayores crecimien-tos en las comunas de La candelaria y Laureles; en la primera pasó de 266 a 375 cámaras y en la segunda de 109 a 163 cámaras, entre ambos años. Se reportan también 134 cámaras instaladas en la unidad Atanasio Girardot, en el marco el proyecto: “Estadio seguro” y 91 Cámaras instaladas en los Cerros tutelares88.
También se reporta la inversión en 1.644 equipos bodycam para la Policía Metropolitana, cuatro drones de alta tecnología, una sala opera-tiva en el estadio Atanasio Girardot, la implemen-tación de video denuncias anónimas, entre otros.
En la segunda apuesta relacionada con el sistema de justicia cercana al ciudadano, la Alcal-día muestra una inversión cercana a los $21.000 millones, resaltando como los mayores logros al respecto la descongestión de los procesos recibi-dos en las Comisarías de Familia del 100% entre 2016 y 2017. Además, 4 nuevas comisarías, dos de ellas son Centros Integrales de Víctimas de Abuso Sexual (CAIVAS), una es de apoyo a la zona orien-tal y otra de apoyo a la zona occidenorien-tal.
En el caso de las inspecciones de policía, se logaron finalizar el 80,5% de los procesos activos entre 2004 y 2015. A las 47 inspecciones existen-tes se añadieron cuatro nuevas, tres centros de respuestas a comparendos y una inspección am-biental.
Sobre las estrategias de intervención territo-rial se tiene que la Alcaldía, a 2016, venía ejecutan-do tres instrumentos de territorialización: Plan Cen-tro, los planes de acción por comuna y los planes especiales como el de Castilla. A 2017, la Alcaldía señala la priorización de 485 micro territorios para la mejora de la seguridad y la continuidad de los 22 planes de Atención Territorial.
Se prosigue también con la estrategia de segmentos de vía, donde dado el incremento de la victimización entre 2016 y 2017, pasando del 12% al 15% se priorizaron 191 segmentos de vía y se inter-vinieron 221 territorios para incrementar el posicio-namiento institucional89.En el caso de la reducción en la denuncia por el robo de motos, la Alcaldía afirmó que se prosiguió con los mega operativos en Bayadera y Carabobo, y la intervención en pun-tos críticos, que permitieron este resultado.
En resumen, la apuesta de la administra-ción ha estado dirigida a seguir trabajando de la mano con los organismos de seguridad y justicia, a través de una estrategia de inversión de recur-sos para su fortalecimiento, lo que le da la admi-nistración herramientas para solicitar resultados a estas instancias; no obstante, el énfasis de los resultados ha estado aparejado a operatividad, principalmente lo relacionado con la captura de cabecillas y miembros de grupos delincuenciales; a excepción de algunos delitos puntuales, como el robo de motos, los resultados en seguridad mues-tran un aumento del nivel de delito que impacta negativamente al ciudadano.
Se destaca también la apuesta por mejorar la justicia cercana al ciudadano, invirtiendo en ella para hacerla más eficaz y atractiva para el ciuda-dano. Esto ha ido de la mano con resultados que en materia de violencia intrafamiliar y lesiones no fatales muestran en los dos últimos años una ten-dencia sostenida de reducción. No obstante, es necesario seguir fortaleciendo toda la instituciona-lidad ligada a la resolución pacífica de los conflic-tos, invirtiendo aún más en ello, y fortaleciendo la presencia institucional en todos los territorios.
Dado que la estrategia de territorialización de la intervención prosigue, al igual que herra-mientas tecnológicas como las cámaras, es funda-mental poder evaluar técnicamente el impacto de
88 Tomado de Alcaldía de Medellín (2018, e). 89 Alcaldía de Medellín (2018, f, p. 88).
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todas las estrategias, más allá de la operatividad. El fi n último de la intervención pública debe ser una reducción sostenida de los niveles de victimi-zación.
Por último, en el caso de los homicidios, entendiendo que la mayor proporción obedecen al accionar de los grupos delincuenciales orga-nizados, y que la apuesta de este gobierno ha sido la lucha frontal con el objetivo primordial de capturar a los cabecillas, es posible que dicha es-trategia esté produciendo como efecto colateral
un incremento de los homicidios en la ciudad. La pregunta central es hasta que punto la estrategia de captura de los cabecillas producirá una ver-dadera desestructuración de esos grupos delin-cuenciales, con la esperada reducción sostenida de los homicidios. El mayor desafío que enfrenta la ciudad es precisamente ese, pues la historia ha mostrado que una vez un cabecilla sale de la organización, ya sea por judicialización o muerte, las organizaciones se reacomodan y prosiguen con sus actividades criminales, sin que se logren debilitar las estructuras.
Continuar con el fortalecimiento de las rutas de atención al ciudadano para el acceso a la justicia, invirtiendo en ello tanto como en tecnología.
Fortalecer mucho más la función preventiva que le corresponde a la Alcaldía, con enfoque territorial, coordinación y priorización de forma continua.
Proseguir coordinando la articulación con Fiscalía, Policía y Ejército para atacar las rentas criminales. El papel del crimen en el ordenamiento de la sociedad nos sigue retando a innovar en el diseño de nuevas estrategias y políticas para atacar la relación del crimen con éste.