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Jacob Israel En un Sueño Profético

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“Jacob Israel”

En un Sueño Profético

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Jacob Israel

Un sueño

Profético

INTRODUCCION

Cuan estimulante es para el alma viajar a través del tiempo y revivir la gran historia del hombre que dio origen al Pueblo Eterno: “Israel”

acob, fue hijo de ISAAC y REBECA:

“Estos

son

los

descendientes de Isaac hijo de

Abraham: Abraham engendró a

Isaac, y era Isaac de cuarenta años

cuando tomó por mujer a Rebeca,

hija de Betuel arameo de

Padan-aram, hermana de Labán arameo. Y

oró Isaac al Eterno por su mujer,

que era estéril; y lo aceptó El Señor,

y concibió Rebeca su mujer. Y los

hijos luchaban dentro de ella; y

dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y

fue a consultar a Dios; y le

respondió: Dos naciones hay en tu

seno, Y dos pueblos serán divididos

desde tus entrañas; El un pueblo

será más fuerte que el otro pueblo,

Y el mayor servirá al menor.

Cuando se cumplieron sus días

para dar a luz, he aquí había

gemelos en su vientre. Y salió el

primero rubio, y era todo velludo

como una pelliza; y llamaron su

nombre Esaú. Después salió su

hermano, trabada su mano al

calcañar de Esaú; y fue llamado su

nombre Jacob. Y era Isaac de edad

de sesenta años cuando ella los dio

a luz.”

Génesis 25:19 – 26

.

Así empezó a desarrollarse este drama profético, y hasta el día de hoy se siente la lucha de estos dos pueblos salidos del vientre de esta mujer: Esaú era el mayor, pero menospreció esta bendición y vendió el derecho de ser el primero:

“Y guisó Jacob un potaje; y

volviendo Esaú del campo, cansado,

dijo a Jacob: Te ruego que me des a

comer de ese guiso rojo, pues estoy

muy cansado. Por tanto fue

llamado su nombre Edom. Y Jacob

respondió: Véndeme en este día tu

primogenitura. Entonces dijo Esaú:

He aquí yo me voy a morir; ¿para

qué,

pues,

me

servirá

la

primogenitura?

Y

dijo

Jacob:

Júramelo en este día. Y él le juró, y

vendió a Jacob su primogenitura.

Entonces Jacob dio a Esaú pan y del

guisado de las lentejas; y él comió y

bebió, y se levantó y se fue. Así

menospreció

Esaú

la

primogenitura.”

Génesis 25:29 –

34

En aquel momento, Esaú no le dio importancia a este acto pero llegó el tiempo en que eso le causó mucha ira y gran dolor. El anciano Isaac no sabía el arreglo que habían hecho sus hijos. Llegó la hora en que Isaac debía heredar la bendición de primogenitura y Jacob asesorado por su madre se le adelantó a su hermano:

“Y

aconteció, luego que Isaac acabó de

bendecir a Jacob, y apenas había

salido Jacob de delante de Isaac su

padre, que Esaú su hermano volvió

de cazar. E hizo él también

guisados, y trajo a su padre, y le

dijo: Levántese mi padre, y coma de

la caza de su hijo, para que me

bendiga. Entonces Isaac su padre le

J

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dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo

soy tu hijo, tu primogénito, Esaú. Y

se estremeció Isaac grandemente, y

dijo: ¿Quién es el que vino aquí,

que trajo caza, y me dio, y comí de

todo antes que tú vinieses? Yo le

bendije, y será bendito. Cuando

Esaú oyó las palabras de su padre,

clamó con una muy grande y muy

amarga exclamación, y le dijo:

Bendíceme también a mí, padre

mío. Y él dijo: Vino tu hermano con

engaño, y tomó tu bendición.”

Génesis 27:30 – 35.

Y el verso 41 agrega: “

Y aborreció

Esaú a Jacob, por la bendición con

que su padre le había bendecido:

llegarán los días de luto de mi

padre, y yo mataré a mi hermano

Jacob

Jacob tuvo que huir porque su hermano lo odiaba hasta la muerte. Su madre lo envió a Padan – Haran, para buscar una esposa de su parentela. Hasta ese momento Jacob no entiende que Dios quiere convertirlo en un profeta:

“Salió,

pues, Jacob de Beerseba, y fue a

Harán. Y llegó a un cierto lugar, y

durmió allí, porque ya el sol se

había puesto; y tomó de las piedras

de aquel paraje y puso a su

cabecera, y se acostó en aquel

lugar. Y soñó: y he aquí una

escalera que estaba apoyada en

tierra, y su extremo tocaba en el

cielo; y he aquí ángeles de Dios que

subían y descendían por ella. Y he

aquí, el Señor estaba en lo alto de

ella, el cual dijo: Yo soy el Dios de

Abraham tu padre, y el Dios de

Isaac; la tierra en que estás

acostado te la daré a ti y a tu

descendencia. Será tu descendencia

como el polvo de la tierra, y te

extenderás al occidente, al oriente,

al norte y al sur; y todas las familias

de la tierra serán benditas en ti y en

tu simiente. He aquí, yo estoy

contigo,

y

te

guardaré

por

dondequiera que fueres, y volveré a

traerte a esta tierra; porque no te

dejaré hasta que haya hecho lo que

te he dicho. Y despertó Jacob de su

sueño, y dijo: Ciertamente el Eterno

está en este lugar, y yo no lo sabía.”

Génesis 28:10 – 16.

Esta fue la primera vez que el Dios de sus padres se le apareció en un sueño, miró una escalera que unía el cielo con la tierra y los ángeles subían y bajaban por ella ¡Qué sueño tan hermoso! Pero Jacob no lo entendió, los milenios pasaron hasta que vino a la tierra alguien para interpretarlo y este fue Jesucristo, quien dijo:

“De cierto, de

cierto os digo; de aquí en adelante

veréis el cielo abierto y a los

ángeles de Dios que suben y

descienden sobre el hijo del

hombre” Juan 1:51.

Aquella simbólica Escalera representaba a Jesucristo, el único medio de comunicación entre Dios el Padre y el hombre, Jesús mismo dijo:

“Nadie viene al Padre sino por

mí” Juan 14:6.

Jacob, no entendió el significado de aquel sueño, nunca pensó que él estaba viendo el Este odio entre árabes e

israelitas se siente hasta el día de hoy. Ellos luchan por el derecho de primogenitura, desde cuando estaban en el vientre de su madre Rebeca, profecía esta que el mundo no

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contacto entre el cielo y la tierra, entre la eternidad y lo efímero, entre lo Divino y lo terreno:

“de

reunir todas las cosas en Cristo, en

la dispensación del cumplimiento

de los tiempos, así las que están en

los cielos, como las que están en la

tierra.” Efesios 1:10

Jacob no entendió esto, Pablo mismo dice:

“dándonos a conocer el misterio de

su voluntad, según su beneplácito,

el cual se había propuesto en sí

mismo,”

Efesios

1:9.

Jacob

solamente se despertó sorprendido de haber tenido la gran experiencia de ver por revelación este extraño sueño, y logra entender una parte de lo que había visto. Cuenta la Escritura:

“… despertó Jacob de su

sueño, y dijo: Ciertamente el Señor

está en este lugar, y yo no lo sabía.

Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible

es este lugar! No es otra cosa que

casa de Dios, y puerta del cielo.”

Génesis 28:16 – 17

.

Ignorando la

presencia de Dios

¿Cuántas veces a nosotros como a Jacob nos ha acontecido lo mismo? Hemos tenido a Dios muy cerca, y no nos damos cuenta, aún estando en su Casa o sea en su Iglesia, se nos ha abierto la puerta del cielo y ángeles han bajado trayéndonos bendición y Vida Eterna y aún con todo lo pasamos inadvertido. Aprovechemos hoy la oportunidad del contacto entre el Cielo y la Tierra, la santa Escalera Jesucristo, por donde suben y bajan los ángeles de Dios, trayéndonos bendición y viajando al cielo para reportar ante el celeste tribunal

nuestro comportamiento en este mundo, Salomón dijo:

“No dejes

que tu boca te haga pecar, ni digas

delante

del

ángel,

que

fue

ignorancia. ¿Por qué harás que

Dios se enoje a causa de tu voz, y

que destruya la obra de tus

manos?” Eclesiastés 5:6

Los agentes secretos de Dios están siempre en continuo movimiento entre el cielo y la tierra, como lo vio Jacob en el sueño.

El Voto de Jacob

¡Qué tremendo giro dio la vida de Jacob, desde cuando el Señor se le apareció la primera vez!, antes de este encuentro, el Eterno no había sido tan real para él; pero a partir de este momento las cosas le cambiaron, Jacob entendió que Dios tenía un gran propósito para su vida:

“E hizo Jacob voto,

diciendo: Si fuere Dios conmigo, y

me guardare en este viaje en que

voy, y me diere pan para comer y

vestido para vestir, y si volviere en

paz a casa de mi padre, El Señor

será mi Dios. Y esta piedra que he

puesto por señal, será casa de Dios;

y de todo lo que me dieres, el

diezmo apartaré para ti.”

Génesis

28:20 – 22

Este fue un compromiso formal que Jacob hizo con Dios, él se compromete en serle fiel al Señor, y aunque no sabía qué sería de su vida en el futuro, invita al Dios de sus padres que le acompañe en su peregrinaje, aquí radicó precisamente el éxito de este hombre. Con toda razón David escribió:

“Encomienda al Señor tu

camino y confía en Él; y Él hará”

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Salmo 37:5

. En las Sagradas Escrituras leemos varios relatos en que los hombres de Dios han pactado con el Dios de Jacob, prometiéndole fidelidad, consagración a él, y Dios ha aceptado esos compromisos, pero otro profeta nos advierte:

“Cuando

a Dios haces promesa, no tardes en

cumplirla;

porque

él

no

se

complace en los insensatos. Cumple

lo que prometes.” Eclesiastés 5:4

Si pactamos con Dios como lo hizo Jacob cuando iba de camino sabiendo que su futuro era incierto, ese Dios que para muchos es desconocido, cada día se nos hará más real, y nos dice el profeta:

“Porque entonces te deleitarás en el

Omnipotente, Y alzarás a Dios tu

rostro. Orarás a él, y él te oirá; Y tú

pagarás tus votos.” Job 22:26

Jacob pactó con Dios, en ese momento de su vida el hombre va huyendo triste, pobre, y sin mucha esperanza de volver a ver sus padres, pero Dios se le aparece en su camino y desde ese momento las cosas le cambiaron. Amigo lector, también usted puede ser como

aquel Jacob, estará pasando momentos álgidos en su vida, tan pobre estará que una piedra podrá ser su almohada como aquel Jacob, pero encomiende a Dios su camino, haga pacto de obediencia con Él y como dijo David: “

Dios hará

”.

Estando Jacob pobre le promete a su Dios:

“De todo lo que me dieres

el diezmo lo apartaré para ti”

¿Cómo sabía Jacob que había bendición de parte de Dios al pagarle el Diezmo de todas las ganancias? Indudablemente que su abuelo Abraham practicaba esta obediencia, existía en ese tiempo una orden sacerdotal que ministraba el culto del Verdadero Dios y era a esta orden que se le entregaban los diezmos, cuenta la Escritura que:

“…

este

Melquisedec,

rey

de

Salem,

sacerdote del Dios Altísimo, que

salió a recibir a Abraham que

volvía de la derrota de los reyes, y

le bendijo, a quien asimismo dio

Abraham los diezmos de todo; cuyo

nombre significa primeramente

Rey de justicia, y también Rey de

Salem, esto es, Rey de paz;”

Hebreos

7:1 – 2.

Seguramente es una gran bendición el que Dios ponga en el corazón de una persona el ofrecer voluntariamente y con toda libertad como lo hizo Jacob el entregar, para la causa de Dios toda décima de sus ganancias, sean estas materiales o intelectuales, y además de esto todo hombre y toda mujer deberá sentirse dichoso en que Dios lo tome en cuenta poniendo en su mente y corazón el deseo de colaborar en el financiamiento Pero los humanos queremos

que Dios nos bendiga e incluso hasta le reclamamos cuando las

cosas no nos van bien, pero no queremos comprometernos

seriamente con Dios, no queremos pactar con Él, no queremos tener una relación

seria con el Eterno, si ese es nuestro concepto tampoco Dios

tiene la obligación de bendecirnos ni de cuidarnos.

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material para engrandecer su Obra, un proyecto que trascenderá hasta la Eternidad, con ese sentimiento le ha de haber dicho Jacob a su Dios:

“Y de todo lo que me dieres el

diezmo lo apartaré para ti”.

En medio de la crisis y escases material debemos demostrarle a Dios que creemos que Él es nuestro ayudador y protector, si cooperamos para impulsar el anuncio de su Reino, con eso Dios nos libera de la avaricia, y como dijo Jesucristo:

“No os hagáis tesoros en la tierra,

donde la polilla y el orín

corrompen, y donde ladrones

minan y hurtan; sino haceos

tesoros en el cielo, donde ni la

polilla ni el orín corrompen, y

donde ladrones no minan ni

hurtan.”

Mateo 6:19 – 20.

Estas bendiciones materiales no se devalúan aunque en la tierra no tienen valor en ninguna Bolsa de Valores, en el Reino Eterno sí será valorada.

Muchos años antes Dios dijo a través de otro profeta:

“Honra al

Señor con tus bienes, Y con las

primicias de todos tus frutos; Y

serán llenos tus graneros con

abundancia,

Y

tus

lagares

rebosarán de mosto.” Proverbios

3:9 – 10

A Jacob

le Cambiaron Nombre

Jacob permaneció en Padan- Haran trabajando arduamente como unos veinte años, después de haber estado pobre Dios bendijo la obra de sus manos y le ayudó a superar muchos problemas, regresó a la casa de su padre convertido en un

gran señor, dueño de muchas ovejas y criados que Dios le había dado. Pero la bendición más grande que recibió Jacob, fue el cambio de nombre que le hizo el Eterno al llamarle “Israel”:

“Así se quedó

Jacob solo; y luchó con él un varón

hasta que rayaba el alba. Y cuando

el varón vio que no podía con él,

tocó en el sitio del encaje de su

muslo, y se descoyuntó el muslo de

Jacob mientras con él luchaba. Y

dijo: Déjame, porque raya el alba. Y

Jacob le respondió: No te dejaré, si

no me bendices. Y el varón le dijo:

¿Cuál es tu nombre? Y él

respondió: Jacob. Y el varón le dijo:

No se dirá más tu nombre Jacob,

sino Israel; porque has luchado con

Dios y con los hombres, y has

vencido.”

Génesis 32:24 – 28

Este es precisamente el origen del nombre y de la nación de Israel, nombre que todavía se escucha en el mundo. Los hijos de Israel serán grandes protagonistas en el cumplimento de las profecías del Señor, cuando esté próxima la venida de Cristo.

Esaú luchará por liquidar a Jacob (árabes e israelitas) pero no podrá, porque está escrito:

“La casa de

Jacob será fuego, y la casa de José

será llama, y la casa de Esaú estopa,

y los quemarán y los consumirán;

ni aun resto quedará de la casa de

Esaú, porque El Eterno lo ha

dicho.”

Abdías 1:18.

Al leer el libro de Abdías encontramos el craso error que cometieron los descendientes de Esaú al burlarse de su hermano Jacob cuando lo llevaban esclavizado los pueblos enemigos,

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por esta razón en la posteridad de los tiempos a Esaú le cobrarán ese pecado.

A nosotros también

nos cambiarán

nombre

Si nos mantenemos firmes abrazando el pacto que hacemos con Dios, Él nos protegerá:

“Por lo

cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal

piedra

del

ángulo,

escogida,

preciosa; Y el que creyere en él, no

será avergonzado.” 1 Pedro 2:6

De esto debemos estar absolutamente ciertos, caminando por la senda de Dios, por muy oscura que nos parezca la noche nunca seremos avergonzados, porque habremos hecho tesoros en el cielo, porque el Dios mismo dice que ni aun los que cierran la puerta de su Templo lo hacen de balde, Dios nos paga con creces y misericordias todo esfuerzo, toda lucha que hacemos por su Obra, como bien escribió Pablo:

“Así que, hermanos míos

amados, estad firmes y constantes,

creciendo en la obra del Señor

siempre, sabiendo que vuestro

trabajo en el Señor no es en vano.”

1 Corintios 15:58

Y aparte de todo esto nos dará un nombre nuevo que nunca perecerá, hoy el nombre que llevamos no nos lo escogió Dios sino nuestros padres terrenos, la familia que tenemos no la escogimos nosotros ni Dios, somos nacidos por voluntad humana, pero cuando seamos verdaderos hijos de Dios y

no adoptivos como ahora, Él nos dice:

“yo les daré lugar en mi casa

y dentro de mis muros, y nombre

mejor que el de hijos e hijas;

nombre perpetuo les daré, que

nunca perecerá.” Isaías 56:5

Pero tenemos que ser como Jacob, luchar y luchar hasta lograr la bendición Eterna:

“El que tiene

oído, oiga lo que el Espíritu dice a

las iglesias. Al que venciere, daré a

comer del maná escondido, y le

daré una piedrecita blanca, y en la

piedrecita escrito un

nombre

nuevo, el cual ninguno conoce sino

aquel que lo recibe.” Apocalipsis

2:17

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