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AVATARES DE LA SUBLIMACION.
SILVIA SASKYN
Partamos de la frase de Lacan en –“De un Otro al otro", "e1 neurótico se consagra al fracaso de la sublimación". ¿Cómo poder entender esta frase a la luz de la obra freudiana y lacaniana? ¿Qué recorrido realiza Lacan? Recorrido que en Freud pasara fundamentalmente por “Introducción al narcisismo”, “Pulsiones y destinos de pulsiones”,
“El Yo y el Ello". En Lacan pasara por el Seminario de la ética; Problemas cruciales; De un Otro al otro, (en su versión más acabada, al menos para este trabajo)
Por un lado toda dirección de la cura en Freud lleva implícito algún pensamiento acerca de la sublimación. Podría tomársela como una segunda decepción en Freud al igual que cuando Freud dice "mi histéricas me engañaron”. En la medida en que no es que todos los padres violaron a las histéricas y por lo tanto Freud inventó la fantasía. Freud plantea en Introducción al narcisismo, que el ideal del yo reprime, compara los rendimientos del yo actual respecto al yo ideal. Pero esta comparación y ofrecerle soportes para la idealización no organiza ni realiza algo del orden sublimatorio, sino que se cumple un ideal neurótico. No es que por esta vía (por la vía de identificación a los ideales) logre sublimar y por lo tanto curarse.
El ideal del yo reprime. En algún momento hubo analistas que tomando a la sublimación para la cura confundieron sublimación e idealización, e hicieron de la identificación con el analista el ideal de la sublimación. Pero no es esta vertiente la que nos interesa en este trabajo, sino la paradoja en la que cae el analista al hacer de la sublimación el ideal de la cura dado que el ideal al reprimir provoca nuevos síntomas.
Freud por lo tanto, no pensó que la sublimación podía ser un ideal de análisis, incluso llego a decir "no se puede hacer sublimar a un canalla”
El desencadenamiento de los síntomas no implicaba curar dado que las fijaciones a las fantasías iban a producir nuevos síntomas y por lo tanto Freud se encontró con el problema de la satisfacción. El hombre no abandona fácilmente los lugares de goce (trabajo de duelo En la dirección’ de la cura esto aparecerá a través de la reacción terapéutica negativa...
La cuestión sería que el ideal en tanto sustituye el narcisismo perdido llevará/al sujeto a sublimar, pero Freud, observó, que en la medida en que el ideal reprime, no sublima.
Entonces, opone idealización a sublimación. .
Podría suponerse que el ideal exigiría sublimar, pero exigir no lleva implícito que pueda imponer que se produzca., o sea. no puede modificar el recorrido de la pulsión. La neurosis es el campo donde justamente vemos el fracaso de la sublimación (a más idealización menos sublimación) o más claramente donde encontramos una oposición entre sublimación y represión.
La paradoja es que justamente el yo que podría satisfacer a las exigencias del ideal por un camino distinto, sin embargo, es la exigencia que no se puede lograr por la misma exigencia. Tomando la frase de Lacan respecto a que "cuando el sujeto sea feliz con las dificultades de vivir ya es suficiente" no es la sublimación lo que puede hacer feliz a un neurótico” (Jacques Lacan, conferencia del 24-11-75, en la Universidad de Yale). No
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puede ser que en el esquema freudiano sea la sublimación la vía para el fin del análisis, aunque sí está presente en la dirección de la cura.
¿Qué es lo que hace al fracaso de la sublimación? Lacan en De un Otro al otro, ubica al campo del Otro como el lugar del lenguaje Idel significante. Que el campo del Otro se constituya como el lugar del significante, produce por ser ocupado por la palabra, un desalojo de goce, por la ocupación de ese campo por las inscripciones significantes. El principio del placer organiza un campo para ese goce. Si el principio del placer implica un estímulo a su vez: buscado y evitado, entonces el principio del placer esta necesariamente implicado en la formación de un borde, para Lacan, topológico. Este borde topológico implica un funcionamiento lógico organizado por el principio del placer a partir de un problema económico. Lacan subraya desde el punto de vista lógico al complejo de castración bajo la forma que el principio del placer pone limite al goce, es decir, al más allá del principio del placer. Ese borde origina un lugar cerrado que Lacan llama vacuola, donde se va a alojar el goce. Por lo tanto, más allá del principio del placer, no es un infinito más allá de un límite, sino que cierra en circunferencia. Este cierre en circunferencia Lacan lo relaciona con el "Das Ding", seminario de la ética. La “cosa”
como lugar central, cerrado, designándolo con la palabra Ex-timia, siendo lo más íntimo, pero al mismo tiempo lo más exterior a cada uno. Freud introdujo la cosa a partir del complejo del semejante del “ama a tu prójimo como a ti mismo". Por lo tanto, si Lacan plantea el principio del placer, el prójimo es el goce, siendo lo que define una relación con el cuerpo y la distribución del placer en el cuerpo. Si el principio del placer pone una barrera, es porque dentro de esa vacuola queda un "demasiado placer” (siendo este último buscado y al mismo tiempo evitado). Lo buscado conduce hacia el agujero y lo evitado fortalece la barrera. La barrera es lo que se inscribiría en las representaciones de palabra que rodean al agujero. Por lo tanto, la cosa se transforma por la evacuación del campo del Otro en vacuola de goce, y el Otro queda ubicado como lugar del significante donde preguntarse por la verdad.
En problemas cruciales, Lacan toma la relación grito-silencio para dar cuenta del principio del placer- más allá del principio del placer o sea de la relación Otro-Cosa. El grito implica que hay Otro, unión de la pulsión con la demanda, y el silencio en relación a la pulsión de muerte está centrado por la cosa, por el vacío central del ser. Lacan usa la botella de Klein para enlazar el principio del placer- más allá del principio del placer, apareciendo como planos entrelazados. El displacer atraviesa el plano del placer y es atravesamiento grito – silencio.
El prójimo es función del Nebenmensch (semejante) en el borde del Das Ding. El Otro está separado del Das Ding por el Nebenmensch, como si fuera la frontera entre el Otro como estructura lógica de articulación significante y lo que aparece como vacuola del Das Ding. El Otro aparece en su estatuto defensivo.
Lacan se pregunta entonces por la sublimación siguiendo Introducción al narcisismo donde la sublimación está definida en relación a la idealización del objeto y como destino de la pulsión.
¿Que será idealizar un objeto con la pulsión?
El problema que se presenta es la idealización donde Lacan dice que el neurótico parece ser el sujeto que no puede dejar de moverse entre yo, yo-ideal, fantasma, deseo.
La segunda cuestión es la relación de la sublimación con el objeto que remite a la relación
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¿Qué es entonces la pulsión leída desde más allá del principio del placer? la pulsión esta asimilada al menos en su satisfacción con la repetición y el masoquismo. Lacan se pregunta de dónde sale la sexualidad si tomando la repetición la pulsión implicaría un goce de borde pero que de entrada no está presupuesto que sea sexual. Sin embargo, este goce de borde "rodea orificios y la vacuola central es la Cosa”. Solamente la pulsión accede a la Cosa por el esquema topológico de bordes, pero entonces queda sustituido el lugar de la Cosa y por lo tanto la Cosa no es sexuada (el goce de borde) entonces no hay diferencia de sexos en los comienzos.
Lacan plantea que no hay representante sexual de la mujer y que fue un invento puro del significante la figura de la dama del amor cortés, que permitió la introducción del amor o de amar. Si no hay representante sexual de la mujer, como puede un hombre amar a una mujer. Será por la vía del significante como el hombre podría amar a una mujer tal como lo plantea Lacan en el seminario de la ética. Es en el amor cortés donde aparecerá la figura de la dama elevada a la dignidad de la Cosa, siendo del orden del significante la posibilidad de hacer tal sustitución. Este es el modelo del neurótico obsesivo. Esto hace a la necesariedad del significante en el campo. El invento del significante, está también en el delirio. El significante implica que algo se inscribió como juicio de existencia y el juicio de existencia es a expensas de la represión dado que no hay juicio de existencia que no diga el no sin reprimir. La idealización de la mujer por parte del obsesivo depende de la represión.
Se puede amar a alguien del que no se tiene representante sexual si se lo eleva a la dignidad de la Cosa que a su vez es no sexuada. Si esto es sublimación, entonces esto es lo que lo lleva al neurótico al fracaso de la sublimación, porque si se convierte en sublimación la operación de idealización que el neurótico realiza para amar a una mujer, entonces como puede ser que la ame con la pulsión.; Esto es posible por el esquema topológico de borde. Qué falta es la que se repite necesaria para la sublimación en tanto la sublimación es trabajar sobre la falta para al fin alcanzarla como falta. Pero esto es diferente de inventar a partir de la falta de un significante, hacer de la falta de Otro un significante que se pueda idealizar. Sería idealizar la sublimación pensar que el ideal permite sublimar. Esto es esencial para la neurosis dado que a mayor exigencia mayor posibilidad de que aparezcan inhibiciones o síntomas. No es que la exigencia sea la causa de las inhibiciones dado que la causa está en el inconsciente. El neurótico se consagra al fracaso de la sublimación porque la formación del ideal es típicamente neurótica.
Es neurosis "el malestar en la cultura" y por lo tanto la sublimación fracasa a causa de la cultura. Pero justamente no es válido decir que si no hubiera neurosis habría mayor posibilidad de sublimación.
Sintetizando, si el neurótico ama a una mujer con la pulsión, la pulsión no puede tener el destino de la sublimación, no es por la vía del amor que la pulsión encontraría uno de los destinos: la sublimación.
Freud en "Más allá del principio del placer", plantea a la fobia neurótica como una fuga respecto a la satisfacción pulsional y esto permite la instauración de la represión. Por lo tanto, la fuga podría equipararse a fase fálica y castración. O sea que si no hubiera fobia, no habría fundamento para la represión. Sabemos que el neurótico atraviesa la fase de perversión polimorfa infantil. Lacan dice que el neurótico realiza una operación de
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intermediación sobre la operación típica de la perversión que es la de tratar de completar el agujero del Otro con el objeto (a) (con intermediación de la fobia). El neurótico arranca el objeto (a) de allí, toma a su cargo la castración y por arrancar el objeto (a) de allí, se revela la verdadera estructura del Otro. El neurótico se encuentra entonces con el problema del objeto. Por lo tanto, ubica el objeto en el fantasma. El neurótico no puede sublimar porque siempre se le adelanta el fantasma. Lacan dice: el neurótico no nos va a entregar nunca su angustia. Es por esto, que la sublimación no puede ser un ideal de análisis si bien la sublimación está presente en toda dirección de la cura. El atravesamiento del fantasma es un modelo topológico del cual Lacan dijo primero en “La lógica del fantasma”, que el fantasma es un axioma, y en "De un Otro al otro" dirá que no se puede trabajar el problema del fin de análisis, en el campo de las neurosis, si no es realizando una lógica de la idealización.
Entonces, la sublimación no puede tomarse como destino de la pulsión en términos de satisfacción sin represión.
El desarrollo del "Yo y el Ello", es como si fuera el testimonio de dicho fracaso, dado que Freud no puede teorizar la sublimación sino haciendo intervenir al Yo.
Aquí plantea la constitución del yo a partir de una identificación que ubica en el origen mismo del yo, permitiendo la transformación de libido objetal (del ello) en libido narcisista que puede usar el yo (por una operación, podríamos decir, melancólica).
Reconstruye así rasgos del objeto perdido en la superficie yóica no en un objeto de la fantasía (duelo). El yo toma así rasgos del objeto erótico siendo el ello el que estaba cargado eróticamente o como objeto erótico. El yo parece ofrecerse como objeto yo al ello, dado que el ello no puede perderlo al yo por la perentoriedad pulsional. Por lo tanto, la única manera de perderlo es ofreciéndose con algún rasgo de objeto "puedes amarme soy tan parecido al objeto"
Este proceso identificatorio es fundamental dado que le permite a Freud dar cuenta de la economía libidinal de la segunda tópica. Esta identificación del yo con el objeto faltante origina una libido desexualizada en términos de que no tiene fin sexual inmediato. Sería un tipo de energía que permitiría otro tipo de satisfacción cuando la satisfacción demandada por la pulsión es imposible, o sea sería una satisfacción sustitutiva. Esta energía surge como consecuencia de una operación de transformación que permite que haya goces sustitutivos.
El problema es que la misma energía que puede desplazarse y lograr cierta sublimación, puede. servir tanto para un delirio, como para asesinar. La energía es la misma y eso es lo que lo hace indiferente. La diferencia radica en el tipo de operación en juego.
La ganancia de libido por parte del yo trae aparejada una disociación o separación pulsional, una desexualizacion equiparable a una sublimación. El componente erótico queda despojado de la energía necesaria para ligar y queda nuevamente libre algo de carga destructiva.
Podríamos plantear entonces, una relativa exclusión entre neurosis y sublimación y decimos justamente relativa, dado que ella está en el campo pero como fin fracasado. La pulsión desde “el más allá del principio de placer" sería lo que está sublimando todo el tiempo para llegar al goce sin represión, pero la represión está funcionando por lo cual habría goce inconsciente que al enlazarse con un significante da por resultado un síntoma o formaciones sustitutivas.
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Freud plantea a la neurosis, psicosis y perversión, humor, alcoholismo, como soluciones respecto a las dificultades de vivir y al mismo tiempo aquello por lo cual no hay solución feliz. Si bien parecía que la sublimación era la solución, justamente porque el superyó aparece como el nombre del obstáculo, de la dificultad de lo que el yo no puede solucionar frente al ello, ella resulta fallida. Esto es esencial a la neurosis. La obediencia al superyó parece no tener límites.
Esto nos muestra una dificultad estructural de que exista una sublimación donde la represión no ejerza su poder.
En síntesis, si se plantea la sublimación como la posibilidad de un trabajo o un encuentro con la falta, vemos que por la vía del significante no hay tal sublimación sin idealización.
La sublimación iría de la mano de la idealización al modo de la neurosis obsesiva, en donde no hay significante sin represión y por lo tanto presencia de la idealización. O por la vía da la falta, mediatizada por la angustia, donde se ve que se precipita la aparición del fantasma frente a la inminencia intolerable del objeto (a) descarnado.
Licenciada y Doctora en Psicología por la Universidad de Buenos Aires; obtuvo la homologación de estudios por facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente desarrolla su labor como tutora de prácticas de Psicología en la UNED, ha ejercido como profesora de Psicopatología en la Universidad de Belgrano y ha participado como docente invitada en la Universidad de Valencia. También ha trabajado como Jefa de Trabajos Prácticos en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Medicina en las cátedras del DR Carpinacci en Salud Mental y Psicohigiene. Durante los últimos años ha desarrollado su labor profesional en consulta privada en Zaragoza y en el centro Carretel en la misma ciudad.