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Federica Apffel Marglin

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Academic year: 2022

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Una mirada a

género y desarrollo

Federica Apffel Marglin

Centros de Aprendizaje Mutuo Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas

r

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OCAM

Centros de Aprendizaje Mutuo

©PRATEC

Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas Pumacahua 1364 Lima 11 Perú

Teléfono (5114) 72,9:)80

©Primera Edición: Octubre 1995 Diseño carátula: Gladys Fa~ffer

Fotos carátula: Federica Apffel Marglin

De izquierda a derecha. Foto 1. Peregrinos caminando hacia el Bosque SagradÜ·donde se ve la bandera roja de la Diosa Haracandi durante el festival de. la. menstruación_ (Raja Parb_a). -foto 2. Hadi en -su aldea de Dekudi llevando una jarrá de agua durante Raja Parba. Foto 3. Muje- res jovenes columpiándose en Dekudi durante el festival de la mens- truación cuando se colocan columpios en árboles para niñas y mujeres, las mujeres devienen entonces en parte del árbol.

Cuidado de Edición: Coco Gómez

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Contenido

Presentación ... ... .. .. . .. ... . .. .. ... .. .. .. . . .. ... .. .. .. .. .. ... ... .. ... . . .. . . .. . . ... . . . 7 Introducción ... ... ... 9 1 Parte: Género y Desarrollo

Desarrollo y represión: una crítica feminista ... 17 Economía y negación de la vida ... ... 47 Imperialismo femista y desarrollo ... 69

11 Parte: Conocimiento y Desarrollo

La viruela en dos sistemas de conocimiento ... 103 La generación y regeneración del mundo vivido ... 167

111 Parte: ¿Ecología o Regeneración?

La Racionalidad, el Cuerpo y el Mundo:

de la producción a la regeneración ... 203 Género y el ser unitario buscando al subalterno

en la Costa de Orissa ... 287

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Presentación

Los del PRATEC nos sentimos muy alegres de presentar por pri- mera vez en castellano parte de la valiosa obra de nuestra amiga la pro- fesora Dra. Federica Apffel Marglin del Departamento de Antropo- logía del prestigioso Smíth College de Northampton, Massachusetts, EE.UU. Federica desde el corazón mismo del ambiente académico es- tadounidense denuncia con valentía, lucidez y excelente documenta- ción los afanes imperialistas del conocimiento occidental moderno.

Federica no se acerca a los pueblos de cultura originaria para con- tribuir a que el occidente moderno los conozca mejor. Ella se acerca para beber directamente en esas fuentes la belleza y la sabiduría de los pueblos que viven la vida a plenitud, que no desdoblan al mundo en hombre y naturaleza, que no diferencian sujeto de objeto, ni bien del mal. Federíca no es una observadora científica. Su vitalidad y su pa- sión buscan en las culturas originarías un caudal de plenitud en el cual volcarse íntegramente. Ella es una enamorada de la vida que la racionalidad y la industria/ízaci6n han extirpado del occidente moder- no. Cuando siendo muy joven Federica conoció a la India se encantó de esa cultura milenaria y se apasionó por su danza ritual al extre- mo de hacerse bailarina. Años después, ya formada como antropólo-

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ga e investigadora, ella ha sabido ver y mostrar, desde dentro, la ex- celencia vivencia! de la cultura hindú.

En esta línea de afirmación de las culturas originarias, Federica conjuntamente con el Profesor Dr. Stephen A. Marglin del Departa- mento de Economía de la Universidad de Harvard, dirigen un traba- jo cooperativo iniciado en 1985 con el patrocinio del World Institute for Development Economic Research !WIDER) de la Universidad de las Naciones Unidas con sede en Helsinki, Finlandia, bajo el título de

"Sistemas de Conocimiento como Sistemas de Dominación". De este proyecto han resultado tres libros: Dominating Knowledge:

Development, Culture, and Resistance (Conocimiento. Dominante:

Desarrollo, Cultura y Resistencia), eds. F. Apffel Marglirí y S.A. Mar- glin, Oxford University Press, Clarendon, 1990; Who

Will

Save the Forest? (¿Quién Salvará los Bosques?), eds. Tariq Banari y F. Apffel Marglin, Zed Books, Primavera 1993; y Decolonizing Knowledge:

From Development to Dialogue (La Descolonización del Conocimien- to: del Desarrollo al Diálogo), eds. F. Apffel Margliny S. A., Mar- glin, Oxford University Press, Clarendon, en prensa. En 1992 ellos recibieron fondos de la Fundación Rockefeller para el proyecto "En- foques alternativos al V erdeamiento de la Economía" con los que rea- lizaron una conferencia de planeamiento en Amherst Massachusetts, EE.UU., en Junio de 1992 y una conferencia en el Centro Rockefeller en Bellagio, Italia, en Agosto de 1993. Inmediatamente después la Fundación MacArthur les ha financiado el proyecto Centros de Aprendizaje Mutuo" (CAM).

El PRATEC ha participado como invitado en las Conferencias de Amherst y Bellagio y es el Centro Regional Andino del CAM.

Federica en su calidad de coordinadora del CAM nos visitó por pri- mera vez en Marzo de 1994 y a partir de ese año es miembro del cuerpo de profesores del curso de Segunda Especialización en Agricultura Campesina Andina que realiza el PRATEC con el auspicio académi- co de la Universidad Nacional de Cajamarca desde 1994, y que de

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1990 a 1993 auspiciara la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.

Al presentar este libro de Federica estamos seguros de contribuir a la mejor formación de quienes en los Andes estamos interesados en la Interculturalidad, el desarrollo y el género.

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Introducción

Fue Eduardo Grillo quien, luego de su primer viaje a los Esta- dos Unidos, me entregó varios libros en inglés, entre ellos la co- lección Conocimiento Dominante. Recuerdo que me recomendó la lectura de la contribución de Federica Apffel Marglin: "La Viruela en Dos Sistemas de Conocimiento". No recuerdo que me pidiera traducirlo, pero su contenido me pareció tan sugerente y precio- so que me sentí precisado a hacerlo para los amigos del PRATEC.

La fundamentada crítica a la pretensión universalista de la cien- cia me resultó crucial para abrir la mente a la idea de que la cien- cia es una empresa culturalrnente específica, es decir, tiene una época, un lugar y un grupo humano a los cuales les es propia.

Otras culturas tienen otras maneras de estar en el mundo que son también válidas. Establecer la conversación con personas de otra cultura, si se lo hace con esta convicción, permite apreciar más claramente los valores implícitos en los que fundarnos nuestra propia manera de estar en el mundo. No sólo eso. Nos embarca en un periplo de destino incierto, pues nos muestra nuestros pro- pios puntos ciegos.

Eso fue en el último semestre de 1992. Luego llegarían las con- tribuciones de Federica a un volumen que estaba editando, La Descollll1ización del Conocimiento: Del Desarrollo al Diálogo: "La Ra- cionalidad y el Mundo Vivido" y "La Racionalidad, el Cuerpo y

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el M1,1ndo: De la Producción a la Regeneración". Traduje estos artículos en 1993 porque me parecieron importantes para un tra-

tamiento del tema de género en el Curso del PRA TEC. Planteaban un quiebre conceptual a los términos dicotómicos con que el tema ha sido frecuentemente planteado. El cuestionamiento de lamo- dernidad como proyecto cultural es hecho desde Occidente mis- mo con una lucidez y claridad que supera los estrechos marcos de la crítica postmoderna. Va mucho más allá porque no se trata de una crítica en el sentido de una deconstrucción de herramientas y conceptos. Es un abandono radical de los fundamentos de la cultura occidental moderna. El análisis de categorías como "bio- logía" y "ritual", por ejemplo, es hecho ya con referentes cultura- les fuera de Ocddente moderno. El encuentro de la generación y regeneración de la vida como fundamento de modos de vida di- ferentes a la modernidad, es relatado con mucha riqueza. N o es casualidad que en esos trabajos Federica revise formas alternati- vas de estar en el mundo.

Para los participantes del V Curso de Agricultura Campesina Andina del PRA TEC en 1994, preparé luego la traducción de "Im- perialismo Feminista" y "Generadón y Regeneración del Mundo Vivido". En la Ili Unidad Académica del Curso, ellos recibirían su primera exposición a las ideas de Federica. Para realizar la traduc- ción quise compartir la tarea con mujeres porque sentí que el úl- timo artículo sobre todo, pedía una sensibilidad femenina. No logré mi intención y terminé asumiendo la tarea. Traducir a Federica no ha sido un trabajo, sino una experiencia educativa en- tretenida y vigorizante.

la traducción de "Género y el Ser Unitario" se hizo a principios de 1995 y obedeció a las mismas razones de importancia y perti- nencia que caracterizan a los escritos de Federica. Me pareció una argumentación importante e inusual en un contexto diferente, el campesino del Es te de la India. Siento que se trata de un texto de ruptura con una forma de hacer estrictamente académica. La ex- posición se inicia con una apreciación crítica de la corriente de los Estudios Subalternos que puede resultamos perfectamente ajena, pero los testimonios de hombres y mujeres oriya nos acercan a un mundo·pasmosamente cercano, el de los campesinos de losAn-

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des. En este mundo no hay las distinciones categoriales a que Occidente nos tiene acostumbrados y si queremos comprenderlo estamos obligados a abandonar prejuicios y preconceptos.

Fue en este momento que nos dimos cuenta que contábamos con un material que podría ser precioso para quienes están en busca de un tratamiento fundamentado de los temas de género, conocimiento y desarrollo, en un marco que respeta las diferen- cias cualitativas entre los modos de ser de los pueblos. Surgió la idea de un libro con estos artículos con el auspicio de los Centros de Aprendizaje Mutuo (CAM) que Federíca coordina. Federica sugirió completarlo con otros dos artículos, "Represión y Desarro- llo" y "Economía y Negación de la Vida", escritos en un período inmediatamente posterior al trabajo sobre la viruela.

Puestos así, bajo los diferentes encabezamientos, "Género y Desarrollo", "Conocimiento y Desarrollo" y "¿Ecologia o Regene- ración?", se nos aparece el testimonio de vida de una intelectual que no rehuye llevar a práctica las últimas consecuencias de sus reflexiones. En este libro se hace evidente un camino que ha ido recorriendo paso a paso, desde la crítica de la modernidad hasta la vivencia del mundo cotidiano de nuestros pueblos. Sin embar- go, cada uno de los ensayos contenidos en este volumen tiene vida propia. Esa es la razón de que se encuentre en algunos de ellos citas que se repiten, por ejemplo. Hemos respetado la integridad de los ensayos, suponiendo que quien los lea no tiene la intención inicial de leer el libro en forma completa.

Finalmente, por si falta caracterizar a nuestra autora, Federica no ha rehuido tomar posición dentro del feminismo. En sus pro- pias palabras, "hay diferentes clases de feministas. Aquellas femi- nistas que, básicamente, sienten que las mujeres han sido excluídas de la corriente de la civilización occidental moderna y quieren ser incluídas ... Estas feministas, a pesar de sus críticas, en el fondo, emulan a los varones blancos. Estos tipos de feministas son los que creen en el individualismo y quieren difundirlo mun- dialmente ... Hay otros tipos de feministas que sienten que querer formar parte de la civilización occidental moderna que ha menos- preciado y marginado a las mujeres, no vale la pena. Utilizan su

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posición marginal para criticar profundamente al occidente mo- derno y revelar que sus afirmaciones de la universalidad de su conocimiento son una farsa. Ese conocimiento es, en realidad, específico a varones (blancos). Estas feministas trabajan por gene- rar transformaciones fundamentales. Me ubico personalmente en esta categoría. Muchas de estas feministas han escrito potentes críticas de la ciencia, del judeo-cristianismo, del sistema de mer- cado y otros aspectos de la modernidad".

] orge Ishizawa Lima, octubre de 1995

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1 Parte

Género y

Desarrollo

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Desarrollo y Represión:

una crítica feminista*

"" Publicado en inglés en Lokayan Bulletin 9:1, 1991.

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Introducción

El conocido disidente de la antigua Unión Soviética N atan Sharansky quien pasó nueve años en el Gulag. ha captado vívidarnente la esencia de lo que ha estado ocurriendo reciente- mente en la Unión Soviética:

Ustedes tienen que entender que el pueblo ruso está atra- vesando una crisis mental ... No sólo disidentes, sino también fuentes oficiales admiten ahora que 60 millones murieron bajo el régimen soviético ... La gente puede entender por qué perdieron 20 millones en la guerra con Hitler. Puede echarle la culpa a Stalin, puede responsa- bilizar a Hitler, pero había una lógica en eso. No puede entender que 60 millones de su propio pueblo fueran muertos ... Más aún, no están ya orgullosos de pertene- cer a un pueblo con siglos de grandes tradiciones. Todas las instituciones tradicionales, todas las instituciones religiosas, todas las instituciones culturales están destruídas. La economía está en pésimo estado. Y la gen- te se pregunta por que".

1 Citado en The Sunday Statesman, Calcutta, 17 Junio 1990. La cifra de 60 millones es al- tamente polémica. En el contexto de esta entrevista Sharansky aclara que se está refi- riendo a todas las muertes desde la revolución bolchevique hasta el presente, excep- hlando las muertes en la guerra. La cifra es impugnada por la KGB y otros funciona- rios soviéticos. Sin embargo, el30 Octubre, la KGB develó un monumento a los muer- tos por la represión de Stalin con una cifra de 20 millones. Los activistas de base que iniciaron el movimiento por el monumento queríail que rubriera el período comple- to desde la revolución.

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La revolución industrial en Europa occidental fue un proceso histórico no planeado mientras que la industrialización de la Unión Soviética bajo el liderazgo de Lenin fue un proyecto de de- sarrollo planificado.

Mientras ambos, el proceso y el proyecto de industrialización, tienen implicancias represivas, anti-democráticas, el proyecto produce efectos más devastadores para la población "objetivo"

porque le aplica directamente el poder del estado. Las implican- das represivas en ambos casos, sin embargo, resultan de los requi- sitos de eficiencia y de producción incrementada en un marco de producción maquinista de gran escala. Ocurre una profunda transformación en la forma en que se organiza el trabajo produc- tivo. En Europa occidental esto se logró haciendo del trabajo una mercancia. En la URSS y luego en Europa oriental se formaron nuevos hábitos de trabajo mediante la creación de compulsiones de obediencia a la jerarquía soviética o comunista, particularmente en los lugares de producción. En nombre de la rápida industria- lización y modernización de estos países, estas nuevas compulsio- nes provocadas por el nuevo modo de producción afectaron no sólo a los trabajadores industriales sino a la sociedad en su con-

¡ junto y a las mujeres en particular. El desarrollo es así la exporta-

(

ción de la vía capitalista o no capitalista a la industrialización a países en los cuales el modo industrial de producción era sólo una pequeña parte de la economia.

Lo que se intenta en este trabajo es la elucidación del terreno común compartido por las vías, tanto capitalista como no capita- lista, de desarrollo. Este terreno común se enraíza en el modo in- dustrial de producción y sus implicancias humanas son represi- vas y anti-democráticas. Se ofrece una crítica feminista como un intento para empezar a concebir una tercera via que pudiera dar prioridad a la libertad y a la creatividad humanas, a la preserva- ción y continuación de la vida humana así como no humana, a los ideales democráticos en el lugar de trabajo así como en la socie- dad en su conjunto, más que hipotecar a los seres humanos y a sus comunidades a la producción ampliada.

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Una breve historia de la palabra "Desarrollo"

Uno de los primeros usos de la palabra "desarrollo" se encuen- tra en el libro de Lenin de 1899, El Desarrollo del Capitalismo en Rusia: El Proceso de Formación de un Mercado Interno para /¡¡ Indus- tria de Gran Escala'. En este libro Lenin describe un proyecto de- tallado destinado a transformar el proceso de industrialización que tuvo lugar en la Europa occidental capitalista en un proyec- to planeado. Aunque, siguiendo a Marx, se advierte contra los perjuicios del capitalismo, se enfatiza el lado progresista del pro- ceso de industrialización. Este proceso, en opinión de Lenin, es progresista porque separa la industria de la agricultura median- te la transformación de los agricultores en proletarios industria- les que trabajan en fábricas. Los arranca del control de las tradi- ciones de la sociedad agraria y los sitúa bajo el control de la orga- nización industrial. Cambia la naturaleza de la producción, ha- ciéndola un objetivo directo, unilíneal, y organizando todas las otras actividades en torno a ella. Cambia la naturaleza del consu- mo mediante la destrucción de la lógica de subsistencia de cual-.

quier producción y, en vez de eso, haciendo a la gente dependien- te del consumo de mercancías. El subtítulo mismo del libro de Lenin es indicativo de un razonamiento tal por parte suya.

Lenin avizoró una total reorganización de la sociedad conse- cuente a la implementación de su plan de desarrollo. Además, esta reorganización fue puesta en práctica menos de veinte años des- pués de escribir el libro cuando luego de la Revolución de Octu- bre, Lenin se encontró al frente de la Unión Soviética. Esta reor- ganización de la sociedad fúe llevada a efecto con despiadada determinación utilizando el poder deliberado del Estado; su férrea disciplina debía ayudar un proceso que Marx había visto como históricamente determinado. Como ha notado Douglas Lumrnis:

2 V. I. Lenin, The DeveloP'!'ent af Capitalísm in Russia: The Process of the Fonnatíon of a Home Mn.rket for I.n.rge-Scale Industry, Moscú: Progress Publishers, 1956. Este puede haber sido el libro más ampliamente distribuído y, en consecuencia, el libro más ampliamente leído de los escritos sobre el desarrollo; se dice que se han vendido más de tres millo- nes de copias.

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" ... esta peculiar combinación en la que el poder estatal es visto como el medio para llevar a cabo un proceso metahistórico, a menudo ha sido selialada como caracte- rístico del poder autoritario del siglo veinte y fue iden- tificada por Hannah Arendt como un factor crucial en el totalitarismo"'.

El proyecto de Lenin de rehacer la sociedad rusa y convertirla , 1

en un instrumento eficiente de producción fabril fue logrado mediante un desarraigamiento masivo de humanidad de las ins- tituciones tradicionales, las instituciones religiosas y culturales.

Estás están hoy muertas o moribundas y más de uno se pregunta de dónde vendrá la regeneración.

Más tarde, durante el período estalinista, la noción de desarro- llo fue utilizada para trazar una "vía no capitalista de desarrollo"

para aquellas regiones de la Unión Soviética en las que no había industrialización y donde el capitalismo no podía ser realistamente introducido. La Gran Enciclopedia Soviética lo éxpresa de la manera siguiente bajo el rubro de "Vía no capitalista de de- sarrollo":

... la idea de la vía no capitalista de desarrollo encontró expresión definida en la transición al socialismo, bajo el nuevo estado socialista, de los pueblos atrasados del Imperio Ruso (los pueblos de Asia Central, Kazakhstan, el norte del Cáucaso y el Norte de Europa y Asia)'.

Mientras tanto, existía una tercera área donde se utilizaba la palabra desarrollo, a saber en el contexto del colonialismo. La expresión "desarrollo colonial" no obstante, no se refería a algún tipo de desarrollo de los pueblos no europeos que vivían en las

¡.

colonias. Simplemente se refería al desarrollo de recursos median- 1 te la organización de gente y equipo en forma tal que los recursos

3 Véase C. Douglas Lummis, "Antidemocratic Development" (Desarrollo Antidemocrático) sf, p.l5 y Hannah Arendt, The Origíns afTotaliMrianism (Los Oríge- nes del Totalitarismo), New York: Meridian, 1959:462. Para la crítica de la Vía Sovié- tica de Desarrollo, estoy confiando bastante en el excelente artírulo de Lummis 4 Citado en Douglas Lummis, Op.cit., p.l7.

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podían ser extraídos con provecho por las potencias coloniales. Se reconocía que esto no tenía nada que ver con el desarrollo del bienestar de los pueblos colonizados. Corno ha mostrado Ian Little, economistas coloniales corno

J.

S. Fumivall consideraban al desarrollo corno opuesto al bienestar de los pueblos indígenas:

La asimilación de los economistas liberales del 'desarro- llo' al 'bienestar' constituye un uso persuasivo del len- guaje, que es nuevo comparado con la usanza de los eco- nomistas y escritores coloniales de la época previa a la Segunda Guerra Mundial5

Corno muestra Tariq Banuri en el artículo del que se ha extraí- do esta cita, la percepción inicial por parte de los economistas coloniales de un conflicto entre desarrollo y bienestar fue trans- formada en el discurso de los economistas del desarrollo de la postguerra y otros teóricos de la modernización en algo positivo.

Es sólo luego de la Segunda Guerra Mundial que se vincularon 'desarrollo' y 'bienestar'. Esto representó un cambio completo de la situación de la pre-guerra.

El desarrollo colonial no tuvo nunca la intención de beneficiar al colonizado. El modo industrial de producción fue exportado a las colonias con el propósito de forzar a la gente a convertirse ya en trabajadores en las fábricas o en las plantaciones utilizando medios tales corno la imposición de impuestos en efectivo. De esta manera, ya forzando directamente a la población a la economía monetizada o indirectamente arrinconando a la población nativa en áreas de tierra insuficientes para su subsistencia se fabricó un nuevo modo de migración, sin retomo, de la subsistencia. En el proceso, el desarrollo cesó de ser un instrumento de bienestar para todos. En vez de eso, se volvió un medio para la producción in- crementada, de escala masiva, una 'metodología' para el sector-

5 Ian M. D. little, Econnmic Development: Theory, Policy and Intenu~tional Relations (Desa- rrollo Económico: Teoría, Políticas y Relaciones Intemacionalest New York: Basic Books, 1982:385 ss. Citado en Tariq Banuri, "Development and the Politics of Knowledge" (Desarrollo y la Política del Conocimiento) en F. Apffel Marglin y S. A.

Marglin.. Dominating Knowledge: Development, Culture and Resistance (Conocimiento Do- minante: ~ollo, Cultura y Resistencia), Oxford:Oarendon, 1990:41.

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de-producción al cual los sectores de subsistencia fueron uncidos en una relación de dependencia y dominación. El caso de los Luo de Kenya ilustra claramente este conflicto entre desarrollo y bien- estar. En el distrito Joluo de Nyanza, un administrador colonial, John Ainsworth, intentó 'desarrollar' esta área nativa entre 1907 y 1910:

El [Ainsworthl dotó a Joluo y a otros distritos en Nyanza, de oportunidad, insumas, asistencia técnica para cultivar algodón, maní, simsim y maíz mejorado.

Los pueblos manifestaron un vivo interés y los jefes ayu- daron a conseguir que se construyeran nuevos caminos y carreteras. Hacia 1913, Nyanza, que no había hecho uso efectivo anterior del ferrocarril, fue mencionada como 'el mejor cliente'. Los europeos criticaron a Ainsworth argumentando que sus actividades 'desalen- taban el flujo de trabajo al área colonizada por los euro- peos' (Ogot 1963:255). En otras palabras, el continuo empobrecimiento de las reservas era una necesidad ab- soluta para el colono y el lucro colonial'.

La transformación de la relación conflictiva de la preguerra entre 'desarrollo' y 'bienestar' en una virtual confluencia de estos dos términos fue lograda por los economistas del desarrollo, que escribían en el contexto geopolítico profundamente modificado del período de postguerra. Douglas Lurnrnis atribuye al Presiden- te Harry S. Truman la primacía en usar la palabra 'desarrollo' en

·\; este nuevo sentido de estar combinada con 'bienestar'. 'Desarro- . llo' no se consideraba ya opuesto al 'bienestar' sino a una nueva

categoría, la de 'subdesarrollo'. Esta nueva categoría, construída añadiendo el prefijo 'sub' a la palabra 'desarrollo', logra dos co- sas a la vez. Hace negativo al nuevo término permitiendo de esta manera que el término positivo se asocie con otros términos po-

6 Achola Pala Okeyo, "Daughters of the Lakes and Rivers: Colonization and the Land Rights of Luo Women" (I-Iijas de los Lagos y Ríos: La Colonización y los Derechos a la Tierra de las Mujeres Luo) en Mona Etienne y Eleanor Leacock, eds. Women and Colonizo.tion (Mujeres y Colonización) New York: Praeger,. Bergin & Garvey 1980:198.

Este libro documenta la introducción de las relaciones patriarcales a las colonias por las potencias Coloniales europeas.

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sitivos. Esto era necesario dada la oposición histórica de la pala- bra 'desarrollo' a la palabra 'bienestar' en el contexto colonial.

Este recurso retórico permitió que el dualismo anterior inter- no a las colonias- aquél entre las áreas de desarrollo colonial y las áreas intocadas por ese 'desarrollo''- fuera suplantado por otro dualismo a nivel geopolítico, el que existe entre las naciones in- dustriales 'avanzadas', 'desarrolladas' y las áreas subdesarrolla- das del mundo. En el proceso, la dimensión opresiva anti-bienes- tar del desarrollo fue neutralizada postulando su oposición a 'sub- desarrollado' que se equiparaba a un estado de inercia, que espe- raba la intervención de potencias externas. En la persuasiva e in- mensamente exitosa formulación de Trurnan, inaugurada en 1949, el término 'subdesarrollo' permitía que todas las cosas buenas se asociaran con su opuesto, contenido en el nuevo término mismo, a saber 'desarrollo':

"Debemos embarcarnos en un audaz programa nuevo para hacer disponibles los beneficios de nuestros avan- ces científicos y nuestro progreso industrial para el me- joramiento y crecimiento de las áreas subdesarrolladas"'- Luego de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos ha- bían heredado poder sobre las colonias japonesas derruídas y las europeas en proceso de colapso. Pero la era del dominio colonial habia pasado y este poder debía ser ejercido en una forma diferen- te. El recurso retórico de Truman de crear un nuevo dualismo con la categoría de 'subdesarrollo' constituyó una ruptura con el pa- sado colonial. La nueva categoría no sólo posibilitó que todos los términos positivos se asociaran con el 'desarrollo'; inauguró si- multáneamente una nueva manera de ver a los anteriores territo- rios coloniales. Ellos fueron asumidos como internamente indife- rencia dos y se los juntó a todos en la única categoría de 'subde-

7 Para una discusión del concepto de 'dualismo', véase el artículo de Tariq Banuri cita- do anteriormente, pp.40-43.

8 Harry S. Truman, "Inaugural Address" (Discurso Inaugural), 1949, A Decade of American Fareign Policy (Una Década de Política Exterior Americana), U. 5. Govemrnent Printing Office, 1950:1366. Citado en Douglas Lummis, Op.cit.

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sarrollo', necesaria para.apartar la atención de la anterior asocia- ción entre la palabra 'desarrollo' y explotación coloniaL Simultá- neamente, al caracterizar globalmente estas áreas como 'subdesa- rrolladas', ellas podían ahora ser vistas como lugares de 'desarro- llo' potencial. Desde que, retóricamente, el dualismo 'desarrollo 1

subdesarrollo' no está hecho de términos que se excluyen mutua- mente (como 'bueno' y 'malo' en el que un término supone la

r

ausencia del otro término), permitía un uso teleológico del térmi- no 'subdesarrollo'' que significaba que su distancia del desarro- llo era sólo de tiempo y de grado y que podía ser superada me- diante la correcta intervención desde el exterior. El término mis- mo invita así, positivamente, a un mayor desarrollo. En otras pa- labras, la declaración de Truman situó a los Estados Unidos en la misma posición, vis-a-vis los antiguos territorios coloniales, que la Unión Soviética tenia vis-a-vis lo que la Gran Enciclopedia So- viética denomina 'los pueblos atrasados del Imperio Ruso'. La única diferencia era que para el momento en que Truman presentó su formulación, la Unión Soviética había ganado experiencia en el proyecto de 'desarrollar pueblos atrasados' y los Estados Uni- dos tenían aún que desarrollar su propio modo de intervenciones de desarrollo. El resultado combinado de la desarrollada prácti- ca de la Unión Soviética de utilizar su experticia en el dominio de la exportación de su vía comunista de desarrollo allende las fron- teras dellmperio Ruso y la flamante "visión global" de los Esta- dos Unidos situó a los dos estados-nación en competencia direc- ta. La innovación retórica de Truman combinada con la nueva configuración geopolítica convirtieron la competencia en un con- flicto entre las dos superpotencias. Fue en este restringido espa- cio que el proyecto global de la modernización, tanto como acti- vidad como campo de investigación, encontró su lugar.

9 Para una magistral evaluación crítica de los diversos campos de estudio que están inchúdos bajo el rótulo de 'modernización' refiero al lector al artículo de Tariq Banuri citado anteriormente, así como un trabajo acompañante en el mismo volumen,

"Modemization and its Discontents: A Cultural Perspective on Theories of Development" (La Modernización y sus Descontentos: Una Perspectiva Cultural de las Teorías del Desarrollo).

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lmplicancias represivas y anti-democráticas del modo industrial de producción.

La naturaleza represiva del proyecto planificado de desarrollo industrial iniciado por Lenin no puede ser mejor ilustrado que en los propios escritos de Lenin:

Debemos aprender a combinar la democracia del 'mitin

f

público' de los trabajadores - turbulento, surgente, derbordando cauces como un torrente primaveral -con una disciplina férrea en el trabajo, con la obediencia sin discusiones a la voluntad de una única persona, el lí- der soviético en el lugar de trabajo (subrayado en el ori- ginal).

El trabajador ruso es malo comparado con trabajadores de otros países ... Úl tarea que el gobierno soviético debe poner a toda la gente bajo su autoridad es -aprender a trabajar. El sistema de Taylor, la última palabra del ca- pitalismo en este respecto, como progreso capitalista, es una combinación de la refinada brutalidad de la explo- tación burguesa con varios de los mayores logros cien- tíficos en el dominio del análisis de los movimientos mecánicos (sic) durante el trabajo ... La república sovié- tica debe, por todos los medios, adoptar todo aquello que es valioso en los logros de la ciencia y la tecnología en este campo10

Estas tareas nuevas e inmediatas que Lenin trazó para la nue- va república soviética equivalían a un proyecto de desarrollo pla- neado en el cual Lenin sentía que 'debemos ... concentrar nuestras fuerzas con el máximo esfuerzo y con despiadada determinación militar'11Es sólo ahora que el fruto de esta despiadada determi-

10 V. l. Lenín~ 'The ímmed..iate tasks of the Soviet Govemment" (Las tareas inmediatas del Gobierno Soviético) (1918) en Collected Works (Obras Completas), Progress Publishers, Moscú, 1965, VoL27:271.

11 "Discurso en el3er. Congreso de los Consejos Económicos de Toda Rusia" 27 Enero 1920; Obras Completas, Vol.30:312.

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nación militar se ha hecho conocer en la espantosa cifra de 60 mi- llones de muertos.

Podría argumentarse que esta enorme represión se derivó de la necesidad de una rápida industrialización y modernización que se sintió en la Rusia de principios del siglo veinte. Se argumenta- rá, por el contrario, que esta represión es inherente al modo indus- trial de producción y que estaba presente también en el proceso histórico no-dirigido denominado revolución industrial. Quizás

· el Occidente ha dejado atrás los tiempos sangrientos de los distur- bios industriales y de la represión policial y militar abierta, pero no ha dejado atrás las formas más insidiosas e intemalizadas de represión legadas por este modo de producción. El modo indus- trial de producción es no sólo represivo para los trabajadores in- dustriales sino para todos ya que trajo con él una transformación completa del conjunto de la sociedad, subordinando el cuidado por la continuidad y la regeneración de toda vida a los requeri- mientos de la producción masiva incrementada.

El proceso histórico denominado revolución industrial no sólo vió la emergencia del trabajo como mercancía, sino que al estable- cer un nuevo modo de producción, dió lugar a un nuevo tipo de per-

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sona. Argumentaré que este nuevo tipo de persona ha intemalizado la naturaleza represiva del modo industrial de producción en la mis- ma estructura de su personalidad, su psique y su conciencia.

El trabajo asalariado como mercancía es un tipo de trabajo se- parado del trabajo realizado en contextos sociales personalizados y del trabajo realizado en la factura de un producto terminado o

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en la finalización de una tarea. El rasgo característico del modo industrial de producción, contrastado con la producción artesanal, es la fragmentación de la tarea y la remoción del trabajador del marco del parentesco o la comunidad. Como ha mostrado Stephen Marglin12, el primero de estos desarrollos no se dió por un impe- rativo tecnológico sino por un imperativo político en la forma de la necesidad del empresario de controlar a los trabajadores.

12 "What Do Bosses Do?: Part 1" (¿Qué Hacen los Patrones?: Parte 1), Review of Ro.dical Political Eco1Wmics, 1974.

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Para que el trabajo fuera apropiado por el empresario tenía que ser divorciado de la actividad particular involucrada en la produc- ción de un objeto o de una tarea completa (trabajo inmediato) y de relaciones sociales personalizadas particulares (trabajo perso- nalizado). En el trabajo inmediato y personalizado, por otro lado, la relación entre actividad corporal y tarea no está mediada; las restricciones emergen de la tarea misma así corno de las relaciones sociales involucradas en la ejecución de la tarea. En este tipo de tra-.

bajo, los requerimientos de la tarea misma y de las relaciones mismas

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afectan directamente el cuerpo del trabajador, determinando el paso, el ritmo y los movimientos corporales del trabajador. Este tipo de actividad laboral es tipificado por el trabajo artesanal. Las habilida-?

des artesanales son adquiridas mediante la mimesis corporal durante

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el aprendizaje. El oficio del maestro carpintero, del carretero, del te- jedor es encamado plenamente en la persona de un trabajador. Esto contrasta con el conocimiento del proceso de producción en una fá- brica en el cual la tarea de hacer un objeto completo se encuentra frag- mentada entre diferentes trabajadores y es llevada a cabo por el sis- tema que la trasciende. El conocimiento del proceso de producción ~

en su conjunto pertenece al empresario o a los expertos empleados [ por el empresario, no al trabajador. Ya que el conocimiento del pro- ceso de producción corno totalidad es separado de su ejecución, este conocimiento no puede mantenerse implícito o incorporado en los gestos de los trabajadores, sino que debe ser explicitado o presenta- do en forma visible por medios diferentes de la ejecución corporal de la tarea. En otras palabras, este conocimiento debe hacerse analítico.

La distinción es entre el conocimiento no mediado por el razonarnien- \ to analítico, alojado en el cuerpo por así decir, y el conocimiento pre- sentado en forma visible y comunicable mediante formas discursivas que articulan el proceso de análisis más que a través de gestos cor- porales o de mimesis corporal.

Una característica relacionada al trabajo corno mercancía es que lo l.

que se paga es el tiempo realmente gastado trabajando más que el . objeto producido o la tarea realizada. Lo que tenía que ser cuantifi- cado era la actividad laboral misma, más que el producto. Esto a su vez exígía una actividad laboral sostenída, exacta y disciplinada de parte del trabajador. Los trabajadores, bajo las miradas vigilantes de los supervisores, tenían que ser instruídos a separar estrictamente la

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actividad laboral de las actividades de socialización, de plática, de descanso, de merienda y similares. Como ha mostrado E. P. Thomp- son, esto no sucedió de la noche a la mañana; hábitos seculares de- bían ser cambiados13

La crucial tarea de supervisión fue refinada y perfeccionada por Jeremy Bentham con la creación de su panóptico, un disposi- tivo arquitectónico en el cual el supervisor se sienta en una torre elevada desde donde puede vigilar el movimiento de los trabaja- dores ubicados en casillas individualizadas en torno suyo, en un nivel inferior. La luz estaba dispuesta de tal forma que el super- visor podía ver a cada trabajador sin, a su vez, ser visto14

Estos dispositivos de supervisión eran necesarios para quebrar viejos hábitos. Para la creación de nuevos hábitos concordantes con el requerimiento del nuevo modo de producción, se necesita- [ ba más. Los hábitos son comportamientos aprendidos, espontá-

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neamente reproducidos por la persona. En otras palabras, para la

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actualización confiable y sostenida de esta forma de actividad la- boral tenía que parecer necesaria y útil desde el punto de vista del trabajador, el vendedor de fuerza laboral y no sólo desde el pun- to de vista del patrón, el comprador de fuerza de trabajo. El reque- rimiento de los patrones no tendría legitimidad en los ojos de los trabajadores. En el famoso modelo de la manufactura de alfileres de Adam Smith, la ideología de la eficiencia justifica esta nueva manera de producir. La ideología de la eficiencia es utilizada para cubrir la verdad desnuda de la necesidad de los patrones de con- trolar a los trabajadores. Aquellos trabajadores que aceptan la ideología de la eficiencia podrían aún verla como contrapeso del hecho de que esa forma de trabajo es, al mismo tiempo, aburrida y mentalmente debilitante, un hecho reconocido por el mismo

13 "Time, Work Discipline and Industrial Capitalism" (Tiempo, Disciplina Laboral y Ca- pitalismo lndushial), Past and Present, 38 (Diciembre 1967), pp. 56-97. Uno de los co- mentarios más brillantes sobre la tiranía de la supeÍvisión en el trabajo fabril continúa siendo el clásico film de Charlie Chaplin ''Tiempos Modernos".

14 La eficacia disciplinaria del dispositivo hizo que se difundiera a muchos otros tipos de instituciones como barracas, prisiones, escuelas, hospitales. Foucault argumenta que de ser lll1 dispositivo arquitectónico el 'panoptismo' se convirtió en lll1 principio pe- netrante de la sociedad moderna. Véase Discipline and Punish (Disciplinar y Castigar).

Penguin, Hammondsworth, 1979.

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Adarn Srnith15. Además, la eficiencia es relativa a una empresa particular. Lo que se requería, era un factor legitirnante que pu- diera percibirse corno intrínsecamente valioso, social y política-).

mente inubicable, accesible a todos; un factor que valorara posi- tivamente la separación del conocimiento y la actividad corporal sin asociar simultáneamente esta separación con las funciones dis- ciplinarias de la supervisión fabril.

La racionalidad en su sentido estrecho, el sentido en el que se opone a la 'irracionalidad', no solo cumple todos estos requisitos sino que para el tiempo de las primeras fábricas en la segunda mi- tad del siglo dieciocho, había adquirido ya un prestigio cultural sustancial. La advertencia de Descartes16 de que la capacidad de razonar estaba presente democráticamente como un potencial en la mente de cada uno, capaz de ser puesta al día mediante el uso del método correcto, se convirtió en un principio central en la organización del trabajo para el modo industrial de producción.

El trabajo histórico de Foucault sobre la locura, la prisión, la clínica y la sexualidad, ha mostrado que desde el siglo diecisiete hasta el siglo diecinueve, tuvo lugar la formación de un aparato completo para hacer mapas de las personas, controlarlas, medir- las y socializadas para hacerlas útiles y dóciles 17En hospitales, escuelas, talleres y en el ejército, la disciplina se hizo un hábito.

Hacia el siglo diecinueve, la idea de Descartes de que la mayoría de las mentes, entrenadas en el método correcto, desarrollarían sus poderes de razonamiento, estuvo siendo implementada en la forma de instituciones educacionales estatales gratuitas. El resultado acumu- lativo de todas estas instituciones y de los discursos que las acorn-l·

pañaron fue la emergencia, en la sociedad industrializada de Oc- cidente, de un nuevo tipo de persona con nuevos hábitos, idóneo

15 Véase S. A.Marglin, Op.cit. Marx en Das Kapital (El Capital), Vol.t Cap.13, sección 4, insiste en la analogía entre la división del trabajo en las empresas capitalistas y la tác~

tica militar.

16 Principios de Filosofía en The Philosophícal Works ofDesCilrtes (Las Obras Filosóficas de Descartes), trad. Elizabeth Haldane y G. R. Ross,~ Cambridge, 1911, Vol.l:210.

17 Op.ci.t. 1979; History of Se:ruality: Introduction (Historia de la Sexualidad: Una Intro- ducción), Vintage Books, 1980; Madness and Ciuilization: A Hístory of lnsanity ín the Age of Reason (Locura y Gvilización: Una Historia de la Insanidad en la Edad de la Razón), Random House, 1965; The Birth of the Clinic: An Archeology of Medical Perception (El Nacimiento de la Oínica: Una Arqueología de la Mirada Médica). Vintage Books, 1977.

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y capaz de proporcionar espontánea y confiablernente la forma de trabajo requerida por su rnercantilización.

El nuevo tipo de persona tiene una estructura tripartita: un ser que es el único propietario de un cuerpo y de una mente. La rela- ción propietaria unitaria entre un ser y un cuerpo y una mente que excluye los reclamos de otros, es lo que hace libre al trabajo mercantilizado, en oposición al trabajo esclavo o servil, así corno a los reclamos al trabajo de otros que surgen de las obligaciones de parentesco u otras basadas en la pertenencia a una comunidad.

· Es esta relación unitaria y, en consecuencia, propietaria exclusiva / entre una persona y su cuerpo y mente lo que posibilita al propie-

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tario de la fuerza de trabajo, venderla en el mercado. Mediante la exclusión de los reclamos de otros, en particular, los reclamos de los parientes y de otros miembros de la comunidad, esta relación propietaria unitaria y exclusiva tiene el efecto más devastador sobre la solidaridad comunitaria.

La separación entre el conocimiento entendido corno raciona- lidad analítica descorporizada y el tipo de conocimiento incorpo- rado tipificado por la actividad artesanal, se logra mediante el de- sarrollo de una forma descorporizada de las facultades raciona- les. Esta forma de racionalidad es puramente cerebral y conduce\

a un tipo de conocimiento obtenido mediante la deducción lógi- ca a partir de primeros principios patentes. Este conocimiento no tiene ubicación, contexto ni cuerpo. El conocimiento se despren-\

de de las amarras de la localidad y la comunidad, de las amarras a contextos históricos y tradiciones particulares. El cuerpo se con- vierte en inconsciente en sí mismo, meramente un instrumento o la extensión de una herramienta o máquina, controlada por la volun- tad del ser, pero alineado a los procedimientos de un sistema de pro-

\ ducción. En las escuelas, una gran parte de la disciplina adquirida ) consiste de la capacidad de la persona de controlar el cuerpo18La

18 Véase Samuel Bowles y Herbert Gintis, Schooling in Capitalist America: Educational R.efonn and the Contradiction of Economic L1]e (La Escuela en la América Capitalista: Re- forma &lucativa y la Contradicción de la Vida Económica), New York, Basic &oks, 1976, para una investigación del rol de las escuelas en la creación de los tipos de personas requeridos por el modo industrial de producción. En la libreta de notas de mi hija, en- tre la lista de temas aprendidos, figum 'capacidad para controlar el cuerpo' conjunta- mente con 'capacidad de lectura', 'capacidad de contar', 'habilidades sociales', etc.

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separación entre el conocimiento del sistema de producción y su ejecución, ha sido posible porque ese conocimiento es discursivo, explícito y descorporizado. Mediante la centralidad de la razón analítica, el conocimiento se ha convertido en cosa, pura y simple, a ser detentada por quienes requieren utilizarla debido a su ubicadón particular en el sistema de producción.

Aunque Lenin reconoce la brutalidad 'de la explotación burgue- sa en el taylorisrno también la caracteriza como uno de los mayo- res logros científicos y urge a sus compatriotas a adoptar las rea- lizaciones de la ciencia y la tecnología bajo el capitalismo. De he- cho la propia denominación de Frederick TaylQr para lo que se ha dado en llamar 'taylorismo' fue 'administración científica'. Ello- gro de Taylor fue no sólo la apropiación del conocimiento incor- porado del trabajador por los administradores sino, como lo ex- presa Stephen Marglin, su transformación en.una clase diferente de conocimiento. S. Marglin denomina al conocimiento incorpo=- rado de los trabajadores techne y al de los administradores, episteme:

En nuestra tenninologia, el problema subyacente, como lo percibió Taylor, era un sistema de conocimiento basa- do en la techrie. Dentro de él, no podía contar con una v,ictoria decisiva; mientras su proyecto tomara la forma de una simple apropiación de la techne del trabajador, el éxito sería parcial a lo sumo. Su visión de total domi- nación requería una reorganización completa del cono- cimiento de la producción, como base de una completa reorganización de la producción misma. Solo una reca- pitulación del conocimiento de los trabajadores en la for- ma de una episteme a la cual sólo la administración te-. · nía acceso proporcionaría una base firme para el control por la administración19(énfasis añadido)

19 Stephen A. Marglin, "Losing Touch: The Cultural Conditions of Worker Acco- mmodation and Resistance" (Perdiendo la Mano: las Condiciones Culturales de la Acomodación y Resistencia del Trabajador), en Stephen A. Marglln y Frédérique Apff~

Marglin, Op.dt, 247. En este ensayo, S. Marglin ofrece un marco teórico para compren- der la acomodación de los trabajadores al proyecto del capitalista y del comisario en términos de dos tipos de conoámientos, techne y episteme.

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Lo que S. Marglin muestra en este ensayo es que es el sistema de conocimiento mismo, es decir lo que se denomina 'administra- ción científica' lo que realiza el proyecto de Taylor de 'total domi- nación' de la administración sobre los trabajadores. Lenin, por otro lado, a la vez que urgía a la república soviética a adoptar a cualquier costo "todo lo que es valioso en los logros de la ciencia y la tecnología" en el área de la organización del trabajo fabril capitalista, deploraba la "refinada brutalidad de la explotación burguesa" caracterizada por el taylorismo. Pero se ha hecho cla- ro con el tiempo que la 'refinada brutalidad' es inherente al mis- mo sistema de conocimiento, en los mismos 1ogros científicos en el área del análisis de los movimientos mecánicos durante el tra- bajo'. En el caballo de Troya de la administración científica, lo que Lenin había introducido en el sistema soviético era toda la 'bru- talidad', no tan refinada, de la organización capitalista del traba- jo que él valoraba por su aspecto más 'universal' de logro huma- no en la ciencia y la tecnología. Pero Lenin, por cierto, no confia- ba solamente en el peso del taylorismo para manipular a los tra- bajadores soviéticos para hacerlos dóciles. Su democracia surgen- te, turbulenta, desbordante, de trabajadores se detuvo en la puerta de la fábrica. En la fábrica, la 'férrea disciplina' y la 'obediencia sin cuestionamiento' al líder soviético operó de la mano con el 'taylorismo'. La ciega obediencia al líder soviético erigió un apa- rato de represión en el lugar de trabajo donde el trabajo fue deri- vado de los 'incentivos' que el taylorismo ofrecía a manera de negociar el tiempo de los trabajadores mediante concesiones a su 'ser'. El supuesto era que el ser indiferenciado de los líderes y tra- bajadores producía el trabajo en la fábrica.

En la Unión Soviética como en las naciones occidentales, los hombres no podían ser radicalmente transformados en el momen- to en que trasponían las puertas de la fábrica. Disciplina, puntua- lidad y obediencia no podían ser confiablemente producidas sólo mediante la vigilancia del capataz o del líder soviético. El traba- jador mismo tenía que ser transformado y esto fue logrado en Occidente mediante la intemalización del panóptico, y en el sis- tema soviético, además por la unión de los seres individuales con el Ser Supremo, por así decir, del líder. En cada caso, la transfor- mación fue lograda a través del entrenamiento de la voluntad para

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controlar el cuerpo, y mediante el desarrollo de un tipo de racio,/l nalidad que descorporizaba el conocimiento mientras, al mismo tiempo, devaluaba el conocimiento incorporado, así corno los co- nocimientos arraigados en las tradiciones de las comunidades locales.

En otras palabras, este tipo de racionalidad se ha convertido en constitutivo del individuo moderno ya que en la relación triangu- lar entre el ser (lugar de la voluntad), la mente (lugar de la razón) y el cuerpo (lugar de la biología inconsciente), éstos son mutua- mente codeterrninantes. En otras palabras, cada una de las tres partes de la persona convertida en mercancía implica a las otras.

Hacia la primera mitad del siglo veinte, Freud pudo desarrollar un modelo de la persona saludable entendida en términos de un proceso colonizante o domesticador:

Para fortalecer el ego, para hacerlo independiente del super-ego, para ampliar el campo de la percepción y en- sanchar su organización de manera que pueda apropiar- se porciones nuevas del id, donde el id estuvo allí estará el ego. Es una tarea de la cultura20

El ego de Freud corresponde a la voluntad del ser, colonizan- do las 'oscuras pasiones' que surgen de la vida incorporada. El id, corno los lunáticos y vagabundos no productivos en la Europa de los siglos diecisiete y dieciocho21, corno el 'mal trabajador' de Le- nin, corno los nativos ociosos, incorregibles, de las colonias, tenían que ser sometidos a un proceso represivo y dominante. Corno en el proceso colonizante, este proceso intrapsíquico fue necesario para movilizar el trabajo productivo, así corno para promover a las personas a la condición de 'civilizadas'.

20 New Introductory Lechmson Psychoanalysis (Nuevas Conferencias Introductorias sobre el Psicoanálisis), Hogarth, 1933:106. Citado en Dwre Sameen Ahmed, "Monotheism and Violen ce: A Psychological Analysis of Ethnic Conflict in Karachi, A Case Study"

(Monoteísmo y Violencia: Un Análisis Psicológico del Conflicto Etnico en Karachi, Un Estudio de Caso), ensayo de investigación de WIDER, Karachi, Enero 1989. Ahrned hace una crítica del ser unitario en el artículo en el cual el monoteísmo más que la ra- cionalidad es un agente central. Su análisis ha influido mi argumentadón.

21 Sobre el encarcelamiento de los miembros no productivos de la sociedad, véase Foucault, Op.cit., 1979.

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La dominación y domesticación de las mujeres

El problema de reproducir una persona así mediante las insti- tuciones de la sociedad, exigió una devaluación del proceso de socialización a través de la mimesis corporal en escenarios paren- tales y comunitarios personalizados. Esto tuvo un efecto profun- damente represivo sobre las mujeres, esencialmente diferente del efecto sobre los varones.

En los siglos dieciocho y diecinueve, la razón pasó a ser vista como antitética de los procesos de menstruación, gestación, par- to y lactancia. Elriguroso entrenamiento de la mente de las jóve- nes fue vista como un peligro directo a su capacidad para dar a luz vástagos normales y saludables". Se postuló una relación in- versa entre el desarrollo de la mente y el del útero; a medida que la primera crecía, éste se marchitaba.

Mientras que la capacidad del cuerpo masculino para actuar productivamente era realzada por el desarrollo de las capacida- des de raciocinio en el caso de los procesos corporales específica- mente femeninos, el desarrollo de esas mismas capacidades era una amenaza.

En el estudio de Emily Martin de las metáforas médicas que se refieren al parto, ella es capaz de señalar un paralelismo punto por punto entre los estudios de 'tiempo y movimiento' del taylorismo y el lenguaje médico referente al trabajo de la mujer durante el parto:

En el caso de los estudios de tiempo y movimiento, el objetivo es, claramente, controlar los movimientos exac- tos del trabajador de modo de incrementar la producción.

El lenguaje aplicado a las contracciones del parto suenan sospechosamente como si los doctores tuvieran el mismo objetivo en mente. Los úteros producen "contracciones eficientes o ineficientes". Un trabajo de parto es juzga-

22 Véase la discusión de Helen Lefkowitz en Alma Mater, Knopf, 1984, Cap.S sobre la controversia que estuvo en boga en la época de la creación de Smith, el primer college de mujeres que ofrecía a las estudiantes el mismo currlculum que las escuelas mas- culinas de élite.

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do bueno o malo por la magnitud del "progreso hecho en ciertos períodos de tiempo" ... El parto de una mujer, como el trabajo fabril, es subdividido en muchas etapas y subetapas ... A cada etapa y subetapa se le asigna una tasa de progresión basada en un estudio estadístico de la tasa característica del 95% de partos en el estudio ... La desviación a partir de esas tasas puede producir una di- versidad de "desórdenes" ... Los manuales de obstetricia.

dan una regla para la gestión adecuada de estos desór- denes".

No obstante no es la mujer quien está en parto, sino el útero. La edición de 1985 del Williams Obstetrics, uti- lizado como libro de texto en la escuela médica

J

ohns Hopkins lo establece claramente: "Las contracciones uterinas son involuntarias y, en su mayor parte, inde- pendientes de control extrauterino"".

Martin organiza evidencia, alguna de ella de una edición an- terior del mismo libro de texto, que muestra sin ambigüedades que las contracciones uterinas no son, en efecto, involuntarios.

Pero "asombrosamente, este conocimiento no es aplicado en el · tratamiento obstétrico"25

Argumentaría por mi parte que las razones por las cuales las contracciones uterinas, a pesar de la evidencia en contrario, son categorizadas como involuntarias, son que ver que la mujer mis- ma es capaz de controlar sus contracciones, su parto, tendría im- , plicancias inadmisibles. La relación de control entre la mente y el/

cuerpo fue desarrollada en respuesta a la necesidad de la creación del trabajo como mercancía. Una conexión similar entre las men- tes femeninas y las partes específicamente femeninas de los cuer- pos de las mujeres evocaría la idea de la venta del propio cuerpo y 1 o el producto del propio cuerpo, el niño. Esto sería semejante

23 Emily Martin, The Woman in the &dy: A Cultural Analysis of Productíon (La Mujer en el Cuerpo: Un Análisis Cultural de la Producción), Beacon Press, 1987:59.

24 Otado en Emily Martin, Op. cit., p. 61.

25 lbid:62. .

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a la prostitución y 1 o la esclavitud, por supuesto inadmisibles.

Además, la condición propietaria unitaria de una persona con respecto a su mente o su cuerpo, esencial para la constitución del trabajo como una mercancía libre, en el caso de los poderes generativos de las mujeres, excluiría los reclamos de los hombres sobre el producto de los cuerpos de las mujeres, sus hijos.

Debido a la metáfora de la producción, 'hacer bebés' pasó a ser considerada una actividad exclusivamente femenina, similar a la actividad laboral de los hombres, pero diferente a él en el aspec- to crucial de eliminar las mentes de las mujeres, de ella". Esto creó la necesidad de los hombres de establecer sus reclamos sobre los niños así producidos. Esto no podía hacerse en la forma en que el comprador de trabajo aliena el producto del trabajo mediante el pago de salarios ya que la relación entre el padre y la madre del niño está fuera del mercado27

La 'asombrosa' capacidad de la medicina científica moderna para ignorar evidencia científicamente acumulada a efectos de que las contracciones uterinas no son involuntarias, es exigida por las profundas contradicciones creadas por la metáfora de la produc- ción para el parto. El mito de la naturaleza involuntaria de las contracciones uterinas permite a cualquiera mantener este tipo de trabajo, con seguridad plena fuera del dominio de las relaciones mercantilizadas, seguramente fuera del mercado, y con toda se- guridad dentro de la esfera doméstica. También, por cierto, transforma a la mujer en el parto en una máquina sin sesos ni sen- timientos. Las mujeres 'hacen bebés' pero el doctor (varón) 'admi- nistra' sus gestaciones y los 'entrega'.

26 En contraste con las sociedades de 'don', no mercantilizadas, en las cuales una nueva persona es hecha con los insumas de no sólo la madre y el padre sino también de un círculo más amplio de parientes y afines; véase M. Strathem, The Gender of the Gift (El Género del Don), University of California Press, 1988.

27 Para una magistral discusión de la diferencia en la culhua de los Estados Unidos en- tre lo que se hace 'por dinero' y lo que se hace 'por amor', véase David Schneider, American Kinshíp: A Cultural Account (Parentesco Americano: Un Informe Culhual), Prentice-Hall, 1968.

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El conocimiento concerniente a los procesos generativos fue universalizado en el discurso de la ginecología. Este conocimien- to epistémico fue hasta hace relativamente poco, casi exclusiva- mente un dominio masculino. Las mujeres son el lugar pasivo de procesos biológícos inconscientes que requieren la administración y control de conocimiento experto masculino. Pero este conoci- miento epistémico transformó y reemplazó otro tipo de conoci- miento, poseído por las mujeres mismas sobre sus propios cuer- pos. Este conocimiento, como la techne de los artesanos, era cono- cimiento de tipo incorporado. Para mantener a las mujeres con toda seguridad en la esfera doméstica y proteger los reclamos de los varones a sus cuerpos y a los 'productos' de sus cuerpos, este conocimiento técnico fue apropiado y transformado en una forma similar a los procesos discutidos anteriormente bajo el rubro de taylorismo28

Con la separación de lugar de residencia y lugar de trabajo y la separación de la actividad laboral de la socialización, de la ali- mentación, descanso, baño y eliminación, los procesos corporales fueron relegados a una esfera privada doméstica. La esfera domés- tica fue fuertemente feminizada, el lugar del cuidado del cuerpo, de las emociones, en oposición al dominio de la razón, la eficien- cia, el logro y las relaciones mercantiles. El siglo diecinueve vió una positiva explosión en la ideología de la domesticidad como

28 Sobre este y otros aspectos relacionados, véase entre otros, Ehrenreich e English, Far Her Own Good: 150 Years ofExperts' Advice to Women (Por Su Propio Bien: 150 Años de Consejo de Expertos a las Mujeres), New York: Anchor Books 1979), Ann Oakley, The Captured Womb: A History of the Medicnl Care of Pregnant Women (El Vientre Captura- do: Una Historia de la Atención Médica de las Gestantes), Basil Blackwell, Oxford, 1984. El trabajo histórico de Barbara Duden sobre los cuerpos de las mujeres a princi- pios del siglo dieciocho capta vívidamente cómo el conocimiento de las mujeres y su experiencia de sus cuerpos era entonces autorizado; History Beneath the Skin (Historia Bajo la Piel), Harvard University Press, 1991. En los Estados Unidos, la profesionali- zaci.ón de la medicina fue lograda al costo de la deslegitimaci.ón y en efecto, la desapa- rición de la partera. Este proceso no tuvo lugar en todos los países europeos. Por ejem- plo, en el Reino Unido y en Finlandia, las parteras retuvieron su rol en forma paralela a la aparición de un discurso experto superior de la ginecología.

Referencias

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