Pediculosis
Natividad Hernández Contreras
INTRODUCCIÓN
Se denomina pediculosis a la infestación de la cabeza, partes vellosas del cuerpo y costuras interiores de la ropa, por piojos adultos, larvas y liendres (huevos). Estos insectos tienen una distribución mundial y durante milenios han sido compañeros inseparables del hombre, con marcada predilección hacia aquellas personas carentes de hábitos higiénicos.
La pediculosis no es una enfermedad, pero constituye un problema de suma importancia para la salud pública. Se estima que en el mundo hay cientos de millones de casos de pediculosis del cuerpo y de la cabeza, los cuales fueron incrementándose desde mediados de 1960.
Hay tres tipos de piojos que son parásitos obligados del hombre: Pediculus humanus corporis (De Geer, 1778), causante de la pediculosis del cuerpo; Pediculus humanus capitis (De Geer, 1778), que infesta los pelos de la cabeza; y Phthirus pubis (Linneo, 1758), el cual principalmente se establece en los pelos del pubis. Tanto los machos como las hembras se alimentan de sangre desde que nacen.
La pediculosis corporal es más frecuente en Europa, aunque existe en otros países, y es favorecida por la falta de higiene, la promiscuidad, la edad y otros factores que inciden especialmente en individuos carentes de domicilio. Es la más perjudicial para el hombre, debido a que Pediculus humanus corporis ha sido reconocido como transmisor de enferme- dades, e históricamente causante de muchas epidemias. En Cuba este piojo no se ha repor- tado, como consecuencia de los hábitos de la población de cambiarse y de lavar la ropa periódicamente, lo cual no permite que el parásito se establezca.
La pediculosis del cabello es bastante común, se cree que actualmente el número de casos esté por encima de los 100 000 000. La prevalencia varía según los países, en Cuba fluctúa entre 10 y 25 % en escolares de primaria, con tendencia a la disminución, mientras que en algunos países llega a alcanzar hasta 48 % y más de niños parasitados en las escuelas.
Aunque las condiciones higiénicas influyen, en la actualidad no son determinantes para la tenencia del parásito, que no discrimina entre factores socioeconómicos, educacionales o culturales. Ninguna edad está indemne, cualquiera puede infestarse, y los niños son el grupo más susceptible, sobre todo los escolares entre 5 y 12 años de edad.
La prevalencia de Phthirus pubis es alta entre las personas promiscuas: es común encontrarlo en cárceles, burdeles y otros, y se asocia a enfermedades de transmisión sexual.
Su densidad y distribución está en aumento e incluso se ha observado cambios en su comportamiento. Los niños se infestan a partir de los adultos, cuando existen circunstancias apropiadas de exposición del parásito, que invade las partes vellosas de la cara, fundamen- talmente las pestañas.
Clasificación taxonómica
Los piojos pertenecen al grupo más antiguo, diverso y numeroso de animales que ha existido desde que apareció la vida en el planeta, el de los artrópodos. Hasta el presente no se ha demostrado que los piojos que parasitan a los animales lleguen a infestar en el hombre.
Los piojos que son parásitos estrictos del hombre están ubicados en el orden Anoplura, ellos son: Pediculus humanus corporis, comúnmente conocido como “piojo del cuerpo”,
“piojo de la ropa” o “piojo blanco”; Pediculus humanus capitis, también llamado “piojo de la cabeza” o “piojo negro”; y Phthirus pubis, identificado como “piojo del pubis”, “ladilla” o
“piojo chato”.
Algunos autores consideran a P. humanus corporis y P. humanus capitis especies diferentes, por lo que denominan al piojo de la cabeza Pediculus capitis y al del cuerpo, Pediculus corporis. Se supone que el piojo del cuerpo evolucionó a partir del de la cabeza, cuando el hombre comenzó a vestirse. El piojo de la cabeza se ha encontrado en el cuerpo, pero el piojo corporal raras veces se ha observado en el cabello.
Las diferencias morfológicas y estructurales del piojo del cuerpo y el de la cabeza con el del pubis hacen que estén situados en familias diferentes. En el pasado el parentesco exis- tente entre las familias Pediculicidae y Phthiridae ha sido controversial. Gracias a las técnicas modernas fue posible dilucidar algunos aspectos de la sistemática de este orden.
En este capítulo utilizaremos la clasificación internacional según la OMS, para los piojos que parasitan al humano.
Posición sistemática de los piojos que parasitan al hombre
1. Phyllum: Artropoda.
2. Subphyllum: Tracheata.
3. Clase: Insecta o exápoda.
4. Subclase: Pterygota.
5. Orden: Anoplura.
6. Familia: Pediculidae y Phthiridae.
7. Género: Pediculus-Phthirus.
8. Especies: P. humanus y P. pubis.
9. Subespecies: P. humanus humanus.
P. humanus capitis.
Morfología
Son insectos de cuerpo aplanado dorsoventralmente, miden de 1 a 3 mm de largo y los machos son más pequeños que las hembras. Los dos sexos son fácilmente distinguibles por la terminación del cuerpo. Poseen en la cabeza ojos pequeños, antenas cortas, cuerpo y trompa retráctil, formada por piezas bucales homólogas al labio o epifaringe, la hipofaringe y el lábrium. La cabeza está separada del tórax por un cuello más o menos aparente. Carecen de alas; poseen patas fuertes, rechonchas y armadas de punzantes uñas en forma de gancho, gracias a las cuales pueden agarrarse fácilmente del tejido (costura de la ropa) y del pelo.
El tubo digestivo comprende una faringe corta, un esófago recto y un estómago dilata- do, al final del cual desembocan cuatro tubos de Malphighi, le sigue un intestino terminado por una ampolla rectal.
El color de los piojos va desde el pardo claro hasta el oscuro; generalmente las ninfas son de color más claro. Los adultos recién alimentados son pardo oscuro.
El piojo de la cabeza y el del cuerpo a simple vista son muy parecidos, aunque presentan marcadas diferencias fisiológicas y algunas anatómicas inconstantes. P. humanus corporis
es más delgado y largo, mientras que P. humanus capitis es de cuerpo más ancho y corto con las antenas más delgadas. Establecer diferencias entre ambos es difícil, si no se conoce su procedencia.
La “ladilla” tiene una forma característica. Es casi tan ancha como larga, mide 1,5 por 2 mm. Las patas son cortas, fuertes y terminan en garras muy desarrolladas, que les permiten fijarse a los pelos más gruesos del cuerpo, como los del pubis. A diferencia de los piojos de la cabeza y del cuerpo, que se trasladan fácilmente, la ladilla se fija a la base del pelo, introduce el aparato picador en la piel y permanece estacionada por mucho tiempo. Por esta razón su extracción manual se hace más difícil que la de los otros piojos que parasitan al humano.
Los huevos o liendres tienen forma de cápsula ovalada, de color blanco cuando son viables y amarillentos cuando están vacías o muertas (secas). Estudios recientes realizados en los huevos de los piojos humanos destacan que la naturaleza los dotó con mecanismos adecuados para su protección. La liendre posee una membrana o vaina que la rodea y se fija al pelo por medio de una sustancia gomosa. Solo el opérculo permanece fuera de la vaina, y, por ende, es con lo que se realiza el intercambio de oxígeno con el medio.
Ciclo de vida
La vida de estos piojos depende de las personas, ya que desde que nacen se alimentan de la sangre del hospedero. Algunas características de su ciclo de vida son comunes a las tres formas, ellos viven entre 1 y 3 meses en el pelo o en las costuras de la ropa, donde se deslizan con relativa facilidad. Fuera del humano sobreviven entre 1 y 2 días.
Durante su vida ponen entre 200 y 300 huevos (liendres), los que fijan fuertemente al tallo del pelo o a las fibras de los tejidos (ropa). A los 6 ó 9 días los huevos eclosionan y sale una larva o ninfa parecida al adulto. A los 16 a 18 días siguientes a la eclosión, ya el piojo es capaz de reproducirse, pero antes de madurar, pasa por tres estadios (mudas), que permiten su desarrollo gradual antes de convertirse en piojo adulto.
Las cápsulas que dieron origen a las liendres permanecen unidas al pelo (secas). El tiempo que media de huevo a huevo es aproximadamente de 3 a 4 semanas. El número de ninfas y piojos adultos puede variar, y se han encontrado hasta 1 334 ninfas y piojos adultos en la cabeza de una niña de 12 años. Generalmente el piojo del cuerpo pone más huevos, vive más tiempo y se adapta mejor al hombre que el de la cabeza.
Phthirus pubis tiene hábitos más estacionarios, y no puede vivir fuera del hospedero; la hembra pega sus huevos al pelo de igual forma que los otros piojos, pero el número de huevos por hembra generalmente no pasa de 30. Además de localizarse en los pelos del pubis, puede infestar cejas, pestañas, barba, axilas, pelos del pecho y de la cabeza; la dura- ción de su ciclo de vida es de 22 a 27 días.
Importancia médica
El prurito producido por la saliva irritante que deposita el piojo en el momento de la picada en ocasiones es muy intenso y resulta desagradable; generalmente hay lesiones por el rascado e infecciones secundarias, que favorecen la invasión de bacterias.
En altas infestaciones del piojo del cuerpo, principalmente en hombros y espalda, se produce una dermatitis, conocida como “enfermedad del vagabundo”; además, tres microorganismos patógenos son transmitidos por este piojo: Borrelia recurrentis, que es una espiroqueta, causante de fiebres; Bartonella quintana, reconocida actualmente como el agente causal de la bacteriemia angiomatosis bacilar; produce fiebre, endocarditis y linfadenopatía crónica; y Rickettsia prowazekii, agente causal del tifus epidémico exantemático, del cual el brote más reciente y el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, ocurrió en Burundi, seguido por uno más pequeño reportado en Rusia en el año 1997, y se mantiene endémico en África.
Sobre el papel vector de P. humanus capitis, no existen investigaciones concluyentes;
pero no se excluye la posibilidad de que pueda ser transmisor de algunas enfermedades, al igual que ocurre con su congéneres P. humanus corporis, máxime cuando estamos en pre-
sencia de un insecto parásito obligado del hombre, que se alimenta de sangre humana desde que nace y cuya principal forma de transmisión es directa.
La pediculosis pubiana es casi exclusiva de adultos. Los niños la adquieren al ponerse en contacto con el parásito, y está asociada a enfermedades de transmisión sexual.
Diagnóstico
No todos los individuos responden igual ante la picada de piojos. En las personas que apenas padecen prurito, la parasitación puede pasar inadvertida si no se busca. Por eso el primer signo de infestación lo constituye la presencia de huevos (liendres). El diagnóstico es rápidamente establecido por cualquier persona que observe detalladamente los sitios donde las liendres se establecen: ambos lados de la sien, alrededor de las orejas, debajo de la nuca y en el centro de la cabeza. En los varones es frecuente localizarlas en los pelos delanteros.
Tanto las liendres como los piojos son visibles a simple vista. Estos últimos se mueven muy rápido y se esconden entre el pelo o en la ropa, según su forma de vida. Los piojos del cuerpo solo van a la superficie corporal a alimentarse. La liendre se observa como pequeñas partículas blancas cuando están vivas (huevo sin eclosionar), y amarillentas si están vacías o secas (huevo eclosionado o muerto). La sola presencia de liendres secas o viables es un diagnóstico suficiente para considerar que el individuo está parasitado. Únicamente la ob- servación con el microscopio estereoscópico afirma la viabilidad o no de la liendre, ya que la simple observación puede causar apreciaciones erróneas.
En los adultos infestados por P. pubis, el efecto psicológico que producen estos piojos es mayor. En ocasiones se trata de ocultar de donde procede la muestra, por lo que el diagnóstico no debe establecerse hasta no estar seguro del lugar de procedencia e identifi- car los parásitos y las liendres con el microscopio. Estos piojos se localizan preferentemente en la región del pubis, aunque pueden infestar cualquier parte del cuerpo. En los niños el parásito se aloja en las pestañas, las cejas y en el cabello, cuando la infestación es muy avanzada.
No es raro observar en la cabeza algunas estructuras no asociadas a enfermedades del pelo, y que a simple vista semejan una pediculosis. Estas formaciones denominadas hair cast o bandas peripilares de queratina han dado lugar a confusiones y se han tratado como una pediculosis capitis. Las falsas liendres o falsa pediculosis, como se le llama, son bandas blanco-amarillentas, que envuelven al cabello sin adherirse a él. A diferencia de las liendres verdaderas, que permanecen fijadas, estas se deslizan fácilmente por el pelo de abajo a arriba y su frecuencia es mayor en las hembras que en los varones, ya que muchas veces está asociada al tipo de peinado (tracción).
Transmisión
La transmisión de los piojos es interhumana directa o indirecta. En contra de la opinión popular, el piojo no salta, ni nada, ni vuela; abandona al hospedero deliberadamente, cuando este muere o tiene fiebre. El contagio más frecuente es en personas que viven hacinadas, ya que se transmite por contacto directo y estrecho entre individuos o bien a través de la ropa de vestir, ropa de cama, almohadas, u objetos personales como peines, gorras, hebillas y otros. Los pelos largos, sueltos y sucios favorecen la transmisión. De igual forma, peinarse en presencia de otras personas, hace que los piojos y pelos con liendres se desprendan y por el impulso o el aire vayan a parar a otra cabeza.
Control
Son pocos los casos que acuden a las consultas médicas en busca de orientación sobre el tratamiento adecuado para eliminar los piojos. No siempre se toma en cuenta que es el personal de salud el capacitado para indicar cómo proceder ante la infestación, sobre todo si los afectados son niños, cuyo estado de salud en ocasiones no es bueno.
La pediculofobia hace que regularmente el familiar o el afectado trate de resolver el problema por sí mismo u orientado por otra persona no facultada para hacerlo, lo que provo-
ca que se manifiesten reacciones adversas o complicaciones mayores. Aunque los acciden- tes pediculicidas no son comunes, a no ser por ingestión del producto, se han observado niños con afecciones cutáneas y reacciones alérgicas producidas por sustancias que son o se dicen ser pediculicidas.
Los primeros tratamientos para eliminar la pediculosis se basaban en el corte del pelo y la extracción manual de las liendres y piojos ayudado con los dedos o con un peine de dientes finos. De esto da constancia la obra La caza del piojo pintada por Gerad ter Borch (1617-1681), que se exhibe en el Museo de Holanda y representa a una madre sentada, que extrae los parásitos a su hija pequeña. Este método de control es uno de los más efectivos para detener tempranamente la infestación en los infantes, si se practica de forma sistemática.
Una función muy importante para el control de estos ectoparásitos la ha desempeñado las costumbres y tradiciones de la población, que se transmiten oralmente de generación en generación, como las recetas de determinados preparados, en las que se utilizan plantas medicinales con propiedades pediculicidas (cuadro 137.1).
Cuadro 137.1. Plantas utilizadas para eliminar la pediculosis
Nombre Parte utilizable Forma de utilizarla
Annona squamosa, Lin. (Anón) Semilla Guayada y mezclada con aceite Calocarpum sapota, Jacq (Mamey) Semilla Guayada y hervida
Indigofera suffruticosa, Mill. (Añil) Hojas y raíces Trituradas en alcohol o hervidas Nicotina tabacum, Lin. (Tabaco) Hojas Trituradas y hervidas
Partheniu mhysterophoros, Lin. Completa Hervida
(Confetillo o escoba amarga) o flores Trituradas y hervidas
Phyla scaberrima, Mold. Hojas Hervidas
(Orozus)
Solanum nigrum. Lin. Completa Se extrae el zumo
(Yerba mora)
Trichilia hirta, Lin. Hojas Hervidas
(Guabán)
Entre los tratamientos iniciales también se usaban aceites, grasas, creolina, alcohol, keroseno, vinagre, jabón de lavar y otros. Pero el creciente desarrollo de los insecticidas químicos, aparejado con el alza de la infestación, trajo como consecuencia la utilización de esos productos, para fabricar fórmulas en forma de loción, champú, líquidos, crema, polvo y otras (cuadro137.2).
Cuadro 137.2.Insecticidas químicos utilizados en el control de la pediculosis
Producto Grupo Acción
DDT Organoclorado Baja acción ovicida y alta toxicidad
Lindano Organoclorado Lenta acción, especialmente sobre los huevos Malatión Organofosforado Acción rápida, buen ovicida y efecto residual
Carbaryl Carbamatos Acción rápida, buen ovicida, poca acción
residual
Permetrina Piretroides Acción rápida, ovicida razonable muy costoso sintéticos
Las cremas y los champúes son más populares para utilizarlos contra el piojo de la cabeza, debido, entre otras cosas, a su fácil aplicación; mientras que las formulaciones en polvo son más aceptadas para los piojos del cuerpo y del pubis. Los parásitos que se alojan en las cejas y las pestañas deben extraerse de forma manual, sobre todo en los niños.
Diversos bioensayos de laboratorio e in vitro han demostrado la resistencia de algunos productos químicos, en particular, en aquellos países donde su uso ha sido continuado. La resistencia a los insecticidas permite al insecto sobrevivir a las dosis tóxicas a las que debería normalmente morir. La resistencia al DDT apareció rápidamente, y después se extendió a ciertos insecticidas organofosforados. Los tratamientos de referencia son las permetrinas y
piretroides, aunque ya han comenzado a aparecer los primeros casos de resistencia, lo cual implica que se esté trabajando en la fabricación de nuevos productos.
Los huevos recién puestos no tienen sistema nervioso, por tanto muchas formulaciones no son efectivas. En la actualidad no hay una terapia que garantice la mortalidad de 100 % de los huevos, de aquí la importancia de ayudar al tratamiento con la extracción manual de las liendres. El insecticida ideal debe matar las liendres y además tener efecto residual. El fallo en los tratamientos químicos para el control de piojos puede deberse a la inadecuada selección del producto, a la resistencia del insecto y a la incorrecta aplicación del mismo.
Otro método de control muy de moda es el mecánico. Algunos de ellos se basan en un dispositivo accionado por una batería, que posee un peine que cuando choca con el parásito provoca su muerte súbita y se emite un sonido que indica la detección del insecto.
RESUMEN
Se denomina pediculosis a la infestación de la cabeza, partes vellosas del cuerpo y costuras interiores de la ropa, por piojos adultos, larvas y liendres (huevos). Estos insectos tienen una distribución mundial y durante milenios han sido compañeros inseparables del hombre, con marcada predilección hacia aquellas personas carentes de hábitos higiénicos.
La pediculosis no es una enfermedad, pero constituye un problema de suma importancia para la salud pública. Se estima que en el mundo hay cientos de millones de casos de pediculosis del cuerpo y de la cabeza, que se han ido incrementando desde mediados de 1960. Hay tres tipos de piojos que son parásitos obligados del hombre. Esta ectoparasitosis está estrechamente ligada a la higiene personal; su tratamiento y control dependen del parasitado y conviventes.
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