Sociedad y estructura
Retomado del capítulo 1. Perfil de la estructura social
El término sociedad, denota la idea de que ésta, está articulada como una totalidad organizada. Cada una de las distintas partes que conforman esa totalidad están interrelacionadas entre sí, en cuanto constituyen un sistema, tienen funciones diferenciadas, cuya configuración se supone que permite alcanzar los fines específicos y generales de la vida en sociedad. La estructura social hace referencia a los aspectos organizacionales y funcionales de la sociedad, configurada por un conjunto de partes componentes, diferenciadas, pero interrelacionadas entre sí.
Un estudio del perfil de la estructura social es más complejo y amplio, si se desea comprender de forma significativa las relaciones sociales que mantienen entre sí los individuos en el conjunto de la sociedad, las organizaciones y los grupos.
La simple enumeración de algunos aspectos principales que se pueden considerar dentro de la estructura social, sirve para hacer comprender las funciones e importancia que cada uno de ellos tiene para la acción comunitaria. Aún a riesgo de ser reiterativos, hemos de insistir en que el esquema que presentamos no implica un estudio completo de la estructura social; nos limitamos a presentar las cuestiones más significativas a modo de nociones sensibilizadoras que llaman la atención sobre determinados aspectos de la estructura social que han de condicionar la realización de un programa de desarrollo de la comunidad.
Hacemos una propuesta de estructura apoyados en una conclusión de la sociología ampliamente admitida: los rasgos estructurales de una sociedad influyen en el comportamiento de los individuos y en las acciones que realizan, por tanto en ella convergen:
Diferenciación social.
Estratificación social y conciencia de clase.
Situaciones de pobreza, marginalidad y exclusión social.
Formas de control social.
Las redes sociales y los grupos de autoayuda.
ANDER Egg, Ezequiel. Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad. Capítulos: 1. Perfil de la estructura Editorial Paidos. Buenos Aires, 2003. p. 87 a la 101.
a) Diferenciación social
Una característica universal de las sociedades humanas es el hecho de que entre los miembros de las misma existan numerosas diferencias, aún cuando las constituciones y las leyes digan que “todos son iguales ante la ley” y que “todos tienen iguales derechos y obligaciones”.
El análisis de la diferenciación social, de cara a la realización de un programa de desarrollo de la comunidad, comprende los siguientes aspectos:
• Grupos de edad y sexo. Este aspecto es sus datos estadísticos se estudia en el perfil demográficos; en este contexto y como complemento de lo anterior, importa estudiar dos cuestiones principales: 1) los posibles desencuentros intergeneracionales (jóvenes y viejos), frente a la forma de considerar y tratar de resolver algunos problemas de la comunidad y 2) el papel de la mujer en la familia, las organizaciones y en la comunidad (...).
• Grupos étnicos. Muchas comunidades son realidades multiétnicas. Esa diferencia se ha de estudiar desde el punto de vista de la integración, indiferencia, antagonismo o exclusión de algún grupo étnico. Los conflictos y tensiones entre grupos raciales en el seno de una comunidad pueden constituir un serio escollo para el desarrollo de la misma. En este orden de cosas, el estudio buscará determinar la intensidad de las tensiones y conflictos (si los hubiere), y los elementos que pueden ayudar a la integración, con pleno respeto a la autonomía e identidad de cada grupo.
• Grupos de intereses económicos. No es difícil diferenciar los grupos económicos dentro de una comunidad. Sin embargo, los antagonismos que entre ellos pueden producirse con respecto a posibles acciones, actividades o servicios de un programa de desarrollo de la comunidad, no siempre resultan evidentes.
• Grupos laborales. Son relativamente fáciles de diferencia, tanto más cuando existen asociaciones sindicales. También hay que ocuparse de los grupos que trabajan en el sector informal de la economía. A qué se dedican, cómo trabajan, con quiénes lo hacen, horarios, organizaciones a las que pertenecen, etc. La situación de este sector puede ser –así ocurrió en las últimas décadas- el punto de partida de proyectos de acción comunitaria, como son la promoción, organización y asesoramiento de micro emprendimientos o pequeñas unidades de producción.
b) Estratificación social y conciencia de clase
La estratificación social es un tipo particular de diferenciación social. Consiste, básicamente, en una escala jerárquica de posiciones y gradaciones que diferencia a una determinada población de clases jerárquicas supuestas, de acuerdo con una valoración vertical.
Los sistemas de estratificación social varían considerablemente, pues la división jerárquica se basa en muy diversos criterios y tipos de diferenciaciones:
económicas, políticas, sociales, religiosas, educacionales y culturales. Si bien se trata de un fenómeno común a toda sociedad humana, esto no legitima las jerarquizaciones existentes, ni excluye la posibilidad de otras formas de estratificación. Aceptar el hecho de que las desigualdades existen en todas las sociedades humanas y entre los diferentes agrupamientos de individuos, no significa aceptarlas (...).
c) Sectores en situaciones de pobreza, marginados y excluidos Hemos incluido estas cuestiones dentro del parágrafo sobre la estructura social porque “no se entiende una situación social solamente con los factores estructurales que de alguna manera mantienen una sociedad y la hacen avanzar”, sino que es preciso también profundizar en aquellos aspectos más problemáticos, los que generan tensiones e inadecuaciones, los que presentan carencias y necesidades, los que se definen por su marginación de las formas de conducta que se consideran anormales e inaceptables, los que suponen desvalimiento y dependencia de algunos sectores.
Hacemos una distinción, porque cada una de estas situaciones supone estrategias de acción diferentes. Queremos advertir que consideramos necesario tener en cuenta el sector de “excluidos” que antes no se mencionaba -en la literatura sociológica- con un alcance preciso. Se trata de un fenómeno social nuevo y de gran repercusión en el campo de la política social y, lo que es más importante, de la situación de millones de seres humanos. Desde finales de la década de los ochenta, en la medida que triunfan y se imponen las políticas neo-liberales en América latina, además de los marginados (a quienes según las teoría y prácticas
para el funcionamiento del sistema, por lo cual se trata como “innecesarios” o
“pobres no recuperables”. Llegado el aso, se los podría eliminar sin mayores escrúpulos.
De ahí la necesidad de diferenciar a los que están en situaciones de pobreza de quienes, además de ser pobres, están marginados, y por último, tener la información, que en este tema sea posible lograr, acerca de los grupos o personas que algunos sectores de la sociedad consideran excluidos. (...) La expresión, utilizada inicialmente en psiquiatría para hacer referencia a los comportamientos que no corresponden con las normas sociales y pautas culturales de una sociedad, en América latina se introdujo para designar las características ecológico-urbanas, de quienes vivían en las poblaciones marginales de las ciudades (habitantes de las villas miserias, favelas, callampas, rancheríos, etc, según las denominaciones de cada país).
A partir de los estudios por DESAL en los años sesenta, el término fue usado para designar la falta de participación en la vida política, económica y social del país.
Se aludía a los sectores de población que, perteneciendo a una sociedad, estaban separados de ella. Para algunos la marginalidad se explicó como el resultado de las transformaciones económicas y la desorganización de las antiguas estructuras, es decir, como consecuencia de un proceso de marginación, en el que importantes sectores de la población no tuvieron posibilidad de integrarse en la modernización.
d) Formas de control social
Control social es el conjunto de influencias y procedimientos por los cuales una sociedad, grupo o líderes, utilizando medios y formas diferentes, regulan la conducta humana en sus manifestaciones exteriores.
No interesa analizar este fenómeno en la medida en que se establecen conformidades favorables, desfavorables o indiferentes a la realización de un programa de desarrollo de la comunidad o ante algún proyecto o actividad que se ha previsto realizar. Con esta finalidad conviene estudiar el control social en tres planos diferentes:
• Control del grupo: en especial del grupo primario (familia, pandilla y los grupos de pertenencia en general), que pueden conducir a establecer conformidades muy rígidas y arraigadas.
• Control institucional: que ejerce presión para que se haga aquello “que se ha venido haciendo”, porque es lo que “se debe hacer”, siguiendo modelos institucionales por todos, bajo una presión impersonal e indeterminable de pautas culturales reguladoras de la vida social que constriñen la actuación de los individuos.
• Control de líderes: no sólo el grupo y la sociedad ejercen presión sobre el individuo, sino también determinados individuos que tiene importancia significativa en la conformidad de la gente frente a determinadas normas; tal es el caso de los líderes que pueden ser de diferentes categorías: barriales, religiosos, políticos, etc.
Conviene que todo esto sea estudiado en la perspectiva de las conformidades respecto de los problemas del cambio y el desarrollo, puesto que estos últimos deben ser considerados dentro de la estructura de comportamientos y actitudes humanas. En determinadas comunidades en donde existen formas de
“caciquismo” o “caudillismo”, el control social hay que estudiarlo en el contexto de las formas de dominación que existen en una sociedad determinada, y de manara particular, en la comunidad en donde se llevará un programa de acción. El estudio de la acción de los líderes comunitarios reviste gran importancia, pues ellos son, de hecho, actores sociales que pueden ayudar u obstaculizar un programa de acción comunitaria.
e) Las redes sociales y los grupos de autoayuda
El concepto de redes sociales (social network) ha sido acuñado por la escuela antropológica de Manchester en los años cincuenta, especialmente por los antropólogos Mitchell y Meyer, cuando realizan estudios urbanos en África y encuentran en el concepto de redes una categoría más adecuada que el viejo concepto de comunidad para analizar lo que acontece en la realidad urbana.
En esta nueva perspectiva de la acción comunitaria irrumpen nuevos actores sociales (las ONG’s y los movimientos sociales) y adquieren mayor relevancia la acción municipal. En este contexto vamos a considerar las redes sociales, teniendo en cuenta que en los últimos quince años, un número creciente de sociólogos y más aún de antropólogos, definen a la comunidad como un sistema de redes sociales. Es decir, como una “red de redes”. (...) Para el trajo en comunidad interesa:
• Identificar las redes sociales que existen dentro del territorio en donde se va a realizar una acción.
• Tipo y características de las actividades que realizan.
• Grado de participación de la gente que forma parte de estas redes.
• Intereses comunes que existen entre las redes (existencia o no de una red de redes).
• Coordinación existente entre las organizaciones /asociaciones que integran las redes.
• Cuáles con los principales códigos culturales compartidos.
• En qué medida está legitimadas por sus acciones.
Según el objetivo principal
• Grupos centrados en la acción social.
• Grupos cuyo foco principal es la defensa de formas de vida alternativa.
• Grupos que proporcionan un refugio para personas que quieren alejarse de las presiones de la vida cotidiana y de la sociedad.