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HISTORIA POLÍTICA DE VENEZUELA 1498 a nuestros días

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HISTORIA POLÍTICA DE VENEZUELA

1498 a nuestros días

(4)

452 páginas

ISBN: 978-958-738-308-9 (Rústico) ISBN: 978-958-738-311-9 (Digital)

Venezuela – Historia – 1498 -1728 / Venezuela – Política y gobierno – Historia / I. Universidad del Rosario, Facultades de Ciencia Política y Gobierno, y de Relaciones Internacionales / II. Título.

987.02 SCDD 20

Catalogación en la fuente – Universidad del Rosario. Biblioteca

dcl Enero 23 de 2013

Hecho el depósito legal que marca el Decreto 460 de 1995

(5)

HISTORIA POLÍTICA DE VENEZUELA 1498 a nuestros días

RAFAEL ARRÁIZ LUCCA

(6)

Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales

© 2013 Rafael Arráiz Lucca

Editorial Universidad del Rosario

Carrera 7 Nº 12B-41, oficina 501 • Teléfono 297 02 00 http://editorial.urosario.edu.co

ISBN: 978-958-738-308-9 (Rústica) ISBN: 978-958-738-311-9 (Digital)

Coordinación editorial: Editorial Universidad del Rosario Corrección de estilo: Rodrigo Díaz

Diseño de cubierta: Lucelly Anaconas Diagramación: Precolombi EU-David Reyes Impresión: Xpress. Estudio Gráfico y Digital S.A.

Impreso y hecho en Colombia Printed and made in Colombia

Fecha de evaluación: 12 de septiembre de 2012 Fecha de aprobación: 09 de octubre de 2012

Todos los derechos reservados. Esta obra no puede ser reproducida sin el permiso previo por escrito de la Editorial Universidad del Rosario.

(7)

Contenido

Agradecimientos ... xix

Introducción general ... xx

Tomo I Venezuela: 1498-1728. Conquista y urbanización Introducción tomo I ... 3

Los primeros viajes, capitulaciones y asentamientos (1498-1529) ... 6

Fernando e Isabel amplían el mundo (1492) ... 6

Cristóbal Colón en la desembocadura (agosto de 1498) ... 7

Ojeda, de la Cosa, Vespucio y el nombre de Venezuela (1499) ... 8

Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra (1499) ... 9

Alonso de Ojeda, gobernador de Coquivacoa (1502) ... 10

El placer de perlas de Cubagua y Nueva Cádiz (1510-1526) ... 12

Franciscanos y dominicos en Cumaná (1514-1521) ... 13

Bartolomé de las Casas en Cumaná (1521) ... 13

Carlos V se ciñe la Corona (1516) ... 15

Marcelo de Villalobos gobernador de Margarita (1525) ... 16

Juan de Ampíes en Coro, Curazao, Aruba y Bonaire (1526-1529) ... 16

Los Welser y la fascinación por El Dorado (1529-1546) ... 20

Ambrosio Alfínger desembarca en Coro (1529) ... 22

Alfínger funda Maracaibo (1529) ... 22

Diego de Ordaz en Paria y en el Orinoco (1531-1532) ... 25

La capitulación de Antonio Sedeño y sus excesos (1530-1538) ... 25

La capitulación de Jerónimo de Ortal (1533) ... 26

Llega a Coro el obispo Rodrigo de Bastidas (1534) ... 26

Jorge de Espira en Coro (1535) ... 28

Federmann en la sabana de Bogotá (1539) ... 28

Bastidas regresa a Coro (1539) ... 29

Felipe von Hutten busca El Dorado (1541)... 30

Juan de Carvajal, gobernador interino y fundador de El Tocuyo (1545) ... 30

(8)

Culmina el gobierno de los Welser (1546) ... 31

El Dorado: ¿mito o realidad? ... 32

La fundación de las ciudades, las encomiendas, la esclavitud de los africanos y la resistencia indígena (1545-1593) ... 35

Juan Pérez de Tolosa gobernador y El Tocuyo como epicentro (1546-1548) ... 35

El sistema de las encomiendas (1545) ... 36

Juan de Villegas Maldonado funda Borburata (24 de febrero de 1548) ... 39

Juan de Villegas, el gobernador veterano (1549-1553) ... 39

El gobernador funda Barquisimeto (1552) ... 40

La rebelión de Miguel de Buría (1553)... 40

Alonso Arias de Villasinda gobernador (1553-1557) ... 42

Se funda Valencia (25 de marzo de 1555) ... 43

Abdica Carlos V, asciende Felipe II ... 43

Gutiérre de la Peña Langayo gobernador (1558-1559) ... 43

Diego García de Paredes funda Trujillo (marzo-abril de 1558) ... 44

Juan Rodríguez Suárez funda Mérida (9 de octubre de 1558) ... 44

Pablo Collado gobernador (1559-1561) ... 45

Lope de Aguirre desembarca en Borburata (1561) ... 46

Una cédula importante (1560) ... 48

Juan de Maldonado y Ordoñez funda San Cristóbal (31 marzo 1561) ... 49

El gobernador Alonso Bernáldez apaga fuegos (1561-1562) ... 50

Pedro González Cervantes funda La Asunción (1562) ... 50

Otra vez, Bernáldez gobernador (1564-1566) ... 50

John Hawkins y Jean de Bontemps: comienza la piratería (1565)... 51

Pedro Ponce de León gobernador (1566-1569) ... 52

Diego de Losada funda Caracas (¿29 julio de 1567?) ... 52

Diego de Losada funda Caraballeda (1567) ... 54

Ejecutado Guacaipuro (1568) ... 55

Alonso Pacheco refunda Maracaibo (agosto de 1569) y Pedro Maldonado también (1574) ... 56

Diego Fernández de Serpa gobernador de Nueva Andalucía (1569) ... 56

Francisco Hernández de Chaves gobernador (1569-1570) ... 57

Juan de Thejo funda Carora (1569) ... 57

Diego de Mazariegos gobernador (1570-1576) ... 57

Ejecutado Tamanaco (¿1571 o 1573?) ... 57

El gobernador Juan de Pimentel llega a Caracas (1576-1583) ... 58

Francisco de Cáceres funda la provincia del Espíritu Santo de la Grita (1576)... 59

Juan Andrés Valera funda Barinas (30 de junio de 1577) ... 59

Luis de Rojas, gobernador detestado (1583-1589) ... 59

Sebastián Díaz Alfaro funda San Sebastián de los Reyes (6 de enero de 1585) ... 60

(9)

Diego de Osorio, gobernador querido (1589-1597) ... 60

El Cabildo de Caracas envía a España, a la Corte de Indias, a Simón de Bolívar como procurador de beneficios y reivindicaciones (1590) ... 61

Antonio de Berrío en el Orinoco y Trinidad en busca de El Dorado ... 61

Walter Raleigh en Trinidad, Orinoco y Caroní (1595) ... 62

Amyas Preston saquea a Caracas y Coro (1595) ... 63

El gobernador Gonzalo de Piña y Ludueña (1597-1600) ... 63

Fallece Felipe II, asciende Felipe III (13 de septiembre de 1598) ... 64

Un siglo de asentamientos y desafíos: fundación de pueblos, piratas, misioneros, cultivos y ganado (1601-1700) ... 68

La importancia de Garci González de Silva ... 68

Alonso Suárez del Castillo, el gobernador severo (1602-1603) ... 69

Sancho de Alquiza gobernador (1606-1611) ... 70

El fin de la rebelión de los zaparas en Maracaibo (1607) ... 70

Erección del corregimiento de Mérida (1607) ... 71

García Girón gobernador (1611-1616) ... 71

Francisco de la Hoz Berrío, el gobernador itinerante y fundador de pueblos (1616-1621) ... 71

Comienzan a fundarse pueblos indígenas ... 72

Fallece Felipe III, asciende Felipe IV (31 de marzo de 1621) ... 73

Juan de Treviño y Guillamas gobernador (1621-1623) ... 73

Juan Pacheco Maldonado, gobernador de Mérida y La Grita (1622) ... 74

Diego Gil de la Sierpe, el gobernador depuesto (1623) ... 74

Juan de Meneses y Padilla, gobernador principal (1624-1630) ... 74

La última resistencia indígena: la guerra contra los jiraharas en Nirgua (1625-1628) y la sedición de los mestizos ... 75

Holandeses en Margarita, Coche, Cumaná y Araya (1623-1626) ... 75

Francisco Núñez Meleán gobernador (1630-1637) ... 76

Los holandeses toman Curazao (1634) ... 77

Ruy Fernández de Fuenmayor al mando (1637-1644) ... 77

El obispo se traslada de Coro a Caracas (1638) ... 78

Los pleitos con fray Mauro de Tovar (1640-1654) ... 78

Terremoto en Caracas (11 de junio de 1641) ... 78

William Jackson en las costas venezolanas (1642-1643) ... 80

Marcos Gedler y Calatayud gobernador (1644-1649) ... 81

Los jesuitas en Guayana (1646) ... 81

Pedro de León Villarroel asume (1649-1651) ... 81

Martín de Roble y Villafañe gobernador (1654-1655) ... 82

Franciscanos en Píritu (1656) ... 82

Capuchinos en Cumaná (1657) ... 83

(10)

Pedro de Porres y Toledo en cabeza (1658-1664) ... 83

Pestes y plagas en Caracas (1658-1662) ... 83

Félix Garci-González de León asume y abusa (1664-1669) ... 84

Fallece Felipe IV, asciende Carlos II (1665) ... 84

El temible Olonés en Maracaibo (1668) ... 85

Henry Morgan asola Gibraltar y Maracaibo (1669) ... 86

Fernando de Villegas apaga fuegos (1669-1673) ... 86

El alzamiento de Carora (1671) ... 86

Francisco Dávila Orejón, el gobernador juzgado póstumamente (1673-1674) ... 87

Los alcaldes Tovar y Galindo se alzan contra Santo Domingo (1675) ... 87

Maracaibo a la Gobernación de Mérida (1676) ... 88

El pirata Maintenon saquea y quema La Asunción (1677) ... 88

Francisco de Alberró, el gobernador nepótico (1677-1682) ... 88

La Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680) ... 89

Corsarios franceses en Maracaibo, Trujillo y La Guaira (1678-1680) ... 89

Diego de Melo Maldonado contra la Iglesia (1682-1688) ... 90

Se promulgan las constituciones sinodales (1687) ... 90

Diego Jiménez de Enzizo destituido y preso (1688-1692) ... 91

Francisco de Berroterán, El gobernador aclamado (1693-1699) ... 92

Cambio de dinastía. Ascienden los Borbones: Felipe V (1700) ... 95

Nicolás de Ponte y Hoyo enloquece en el poder (1699-1704) ... 95

Felipe V asciende al trono: el primer Borbón (16 de noviembre de 1700) ... 95

Un conde conspirador: Bartolomé de Capocelato ... 96

Fernando de Rojas y Mendoza gobierna en paz (1706-1711) ... 97

José Francisco de Cañas y Merino: destituido y preso (1711-1714) ... 97

Alberto Bertorano y Navarra suplente (1715-1716) ... 98

Llega el alcalde visitador Antonio Álvarez de Abreu ... 98

Marcos de Betancourt y Castro también preso (1716-1720) ... 99

Se crea el Virreinato de Nueva Granada (29 de abril de 1717 al 5 de noviembre de 1723) ... 99

Los alcaldes desobedientes de Guanare (1718) ... 101

Diego Portales y Meneses: tensiones al rojo vivo (1721-1723, 1726-1728) ... 101

Felipe V erige en Universidad al Colegio Seminario de Santa Rosa de Caracas (22 de diciembre de 1721) y abre sus puertas en 1725... 102

El informe de Olavarriaga ... 103

Se publica la historia de José de Oviedo y Baños (1723) ... 104

Lope Carrillo de Andrade, último gobernador antes de la llegada de la Compañía Guipuzcoana (1728-1730) ... 104

Conclusiones ... 106

(11)

Tomo II

Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia

Introducción tomo II ... 111

La Compañía Guipuzcoana (1728-1785) ... 116

Motivos para su creación y naturaleza de sus tareas ... 116

La rebelión de Andresote (1731) y el breve gobierno de Sebastián García de la Torre (1731-1732) ... 128

Gobierno de don Martín de Lardizábal y Elorza (1732-1737) ... 130

El largo período de don Gabriel de Zuloaga (1737-1746) ... 131

Ingleses en La Guaira y Puerto Cabello (1739 y 1743) ... 131

El Cabildo alzado en San Felipe El Fuerte (1741) ... 132

Un tumulto en El Tocuyo (1744) ... 133

Muere Felipe V, asciende Fernando VI ... 134

La insurrección de Juan Francisco León (1749), el gobierno de Luis Francisco Castellanos (1747-1749) y la misión de Julián de Arriaga (1749-1751) ... 134

Otra vez León (1752) y el gobierno de Felipe Ricardos (1751-1757) ... 136

El gobierno de Felipe Remírez de Estenoz (1757-1763) ... 137

El dilatado gobierno de José Solano y Bote (1763-1771) ... 139

Gobierno de José Carlos de Agüero (1772-1777) ... 139

Real Cédula de creación de Intendencia de Ejército y Real Hacienda ... 140

La Capitanía General de Venezuela (1777-1811) ... 142

Luis Unzuga y Amézaga toma posesión (1777-1782) ... 142

Real cédula de creación del estanco del tabaco (1777) ... 142

Real Cédula de creación de la Capitanía General de Venezuela (1777) ... 143

Llega el intendente José de Ábalos (1777-1783) ... 144

Concluye el monopolio de la Compañía Guipuzcoana (1780) ... 145

Se alzan los comuneros (1781) ... 146

El gobierno de Manuel González Torres (1782-1786) ... 147

La administración de Juan Guillelmi (1786-1792) ... 148

Real cédula de creación de la Audiencia de Caracas (1786) ... 148

Muere Carlos III, asciende Carlos IV (1788) ... 149

El libre comercio para Venezuela (1788) ... 150

El gobierno de Pedro Carbonell (1792-1799) ... 150

Se crea el Real Consulado de Caracas (1793) ... 150

Se alza José Leonardo Chirino (1795) ... 152

Se pierde Trinidad (1797)... 154

El proyecto de Gual y España (1797) ... 154

Gobierno de Manuel Guevara y Vasconcelos (1799-1807) ... 156

La conspiración de Pirela o el complot de Maracaibo (1799) ... 156

(12)

Humboldt, Bonpland y Depons nos visitan (1799-1804) ... 157

Las invasiones mirandinas (1806) ... 158

Asume el gobierno Juan de Casas (1807-1809) ... 160

Los sucesos de Bayona y la junta de 1808 ... 160

De la Junta Central de enero de 1809 a la Regencia de enero de 1810 ... 163

Llega el último capitán general: Vicente Emparan (1809) ... 163

El 19 de abril de 1810: en defensa de Fernando VII ... 164

Las primeras elecciones y el Congreso Constituyente ... 166

La República de Venezuela (5 de julio de 1811) ... 169

El Acta de la Independencia (5 de julio de 1811) ... 170

Valencia reacciona ... 172

La primera Constitución Nacional ... 172

La embestida de Monteverde ... 174

El terremoto del 26 de marzo ... 174

La dictadura del Generalísimo ... 176

Se pierde Puerto Cabello ... 176

Las capitulaciones de San Mateo ... 177

Casas, Peña, Montilla y Bolívar entregan a Miranda ... 178

Monteverde capitán general ... 180

El manifiesto de Cartagena ... 181

Bolívar entra por el Táchira: la llamada “Campaña Admirable” ... 183

Decreto de Guerra a Muerte ... 184

Santiago Mariño, Libertador de Oriente ... 186

Se restaura la República (1813) y se pierde (1814) ... 188

La batalla de Araure (5 de diciembre de 1813) ... 189

La batalla de La Victoria (12 de febrero de 1814) ... 189

El sitio de San Mateo (28 de febrero al 25 de marzo de 1814)... 190

Boves vence en La Puerta (15 de junio de 1814) ... 191

La huida a oriente (6 de julio de 1814) ... 192

Bolívar y Mariño destituidos por Ribas y Piar (2 de septiembre de 1814) ... 192

Boves vence en Urica y muere (5 de diciembre de 1814) ... 193

Fernando VII vuelve al trono (14 de marzo de 1814) ... 194

El gobierno del general Pablo Morillo (1815-1820) ... 196

La guerra de guerrillas ... 198

La Carta de Jamaica (6 de septiembre de 1815) ... 198

Páez vence en Mata de la Miel (16 de febrero de 1816) ... 200

La expedición de los cayos (31 de marzo de 1816) ... 201

El motín de Arichuna (16 de septiembre de 1816) ... 202

Morillo regresa de Santa Fe (enero de 1817) ... 203

(13)

Páez vence en Mucuritas (28 de enero de 1817) ... 203

Piar vence en San Félix (11 de abril de 1817) ... 204

El Congreso de Cariaco (8 de mayo de 1817) ... 204

La batalla de Matasiete (31 de julio de 1817) ... 206

Piar es fusilado (16 de octubre de 1817) ... 206

Páez y Bolívar en Cañafístola (30 de enero de 1818) ... 208

Morillo vence en La Puerta (16 de marzo de 1818) ... 209

El Rincón de los Toros (16 de abril de 1818) ... 210

Llegan los británicos a Margarita y Angostura (1818-1820) ... 210

Santander a Casanare, la vanguardia ... 212

El Congreso de Angostura (1819) ... 214

Páez triunfa en las Queseras del Medio (2 de abril de 1819) ... 215

Bolívar hacia Nueva Granada (26 de mayo de 1819) ... 216

Pantano de Vargas (25 de julio de 1819) ... 216

Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819) ... 217

La República de Colombia (1819-1830) ... 219

Ley Fundamental de Colombia en Angostura ... 219

La rebelión de Riego y la restauración de la Constitución de Cádiz (7 de marzo de 1820) ... 220

Morillo recibe instrucciones de la metrópolis (6 de junio de 1820) ... 221

Bolívar y Morillo firman el armisticio (25 de noviembre de 1820) ... 221

La Batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) ... 222

El Congreso de Cúcuta (30 de agosto de 1821)... 223

La campaña del sur y la estrella ascendente de Sucre (1822-1824) ... 225

La batalla naval del lago de Maracaibo (24 de julio de 1823): Morales capitula ... 227

Páez toma Puerto Cabello: adiós a España (7 de noviembre de 1823) ... 228

Los años finales de un proyecto imposible (1825-1830) ... 229

Se funda la República de Bolivia y Bolívar redacta su Constitución (6 de agosto de 1825 y 19 de noviembre de 1826) ... 229

La cosiata (30 de abril de 1826) ... 231

El Congreso Anfictiónico de Panamá (22 de junio de 1826) ... 233

Bolívar en Caracas a poner orden (4 de enero de 1827) ... 233

La Convención de Ocaña (9 de abril de 1828) ... 234

El poder absoluto para Bolívar: el Decreto Orgánico del 27 de agosto de 1828 ... 234

Tercer atentado contra Bolívar (25 de septiembre de 1828) ... 236

Sucre y Flores derrotan a de la Mar y Gamarra en Tarqui (27 de febrero de 1829) ... 236

O’Leary derrota a Córdova en El Santuario (7 de octubre de 1829) ... 237

La Asamblea de Valencia designa a Páez para que consagre la separación de Colombia y convoque un congreso constituyente (13 de enero de 1830) ... 238

(14)

Asesinato de Sucre en Berruecos (4 de junio de 1830) ... 238

Se restaura la República de Venezuela (22 de septiembre de 1830) ... 239

Muere Bolívar en Santa Marta (17 de diciembre de 1830) ... 240

Conclusiones ... 242

Tomo III Venezuela: 1830 a nuestros días Introducción tomo III ... 247

La separación de la Gran Colombia ... 250

La cosiata ... 252

La Convención de Ocaña ... 253

El principio del fin ... 254

Los Conservadores (1830-1846) ... 256

El Congreso Constituyente ... 256

Constitución Nacional de 1830 ... 257

Primera presidencia del general José Antonio Páez (1831-1835) ... 258

El gobierno del doctor José María Vargas (1835-1836) ... 260

Presidencia provisional de Andrés Narvarte y José María Carreño (1836-1837) ... 262

Primera presidencia del general Carlos Soublette (1837-1839) ... 262

Segunda presidencia del general José Antonio Páez (1839-1843) ... 264

Segunda presidencia del general Carlos Soublette (1843-1847) ... 267

Los Liberales (1847-1858) ... 271

Primera presidencia del general José Tadeo Monagas (1847-1851) ... 271

Asalto al Congreso Nacional ... 272

Levantamiento del general José Antonio Páez... 273

Presidencia de José Gregorio Monagas (1851-1855) ... 274

Segunda presidencia de José Tadeo Monagas (1855-1858) ... 275

La Revolución de Marzo ... 276

La Guerra Federal (1859-1863)... 278

Presidencia de Julián Castro (1858-1859) ... 278

La Constitución Nacional de 1858 ... 279

El primer alzamiento ... 280

Golpe de Estado contra Castro ... 281

Las presidencias interinas de Pedro Gual y Manuel Felipe de Tovar (1859-1860) ... 282

La batalla de Santa Inés ... 282

La muerte de Zamora ... 282

(15)

La batalla de Coplé ... 283

Primeras votaciones directas y secretas de nuestra historia (1860) ... 284

Presidencia de la República de Manuel Felipe de Tovar (1860-1861) ... 284

Otra presidencia interina del doctor Pedro Gual ... 285

Dictadura del general José Antonio Páez (1861-1863) ... 286

El Tratado de Coche: Pedro José Rojas y Antonio Guzmán Blanco negocian la paz (1863) ... 288

Los Federales (1863-1868) ... 290

Presidencia provisional de Juan Crisóstomo Falcón (1863-1865) ... 290

La Constitución Nacional de 1864 ... 291

Las elecciones de 1865 ... 291

Presidencia constitucional de Juan Crisóstomo Falcón (1865-1868) ... 292

La Revolución Azul (1868-1870) ... 295

El general José Tadeo Monagas y la Revolución Azul ... 295

Presidencia provisional de José Ruperto Monagas y delegación en el doctor Guillermo Tell Villegas ... 296

Los tiempos del general Antonio Guzmán Blanco (1870-1888) ... 298

Primera presidencia del general Antonio Guzmán Blanco (1870-1877) “El Septenio” ... 298

El forcejeo con la Iglesia católica y el Decreto de Instrucción Pública, Gratuita y Obligatoria ... 299

La reforma urbana ... 300

Constitución Nacional de 1874 ... 301

Presidencia y muerte del general Francisco Linares Alcántara (1877-1878) ... 302

Segunda presidencia del general Antonio Guzmán Blanco (1879-1884) “El Quinquenio” ... 303

La reforma constitucional de 1881 y la eliminación del voto directo ... 304

La era de los ferrocarriles ... 304

El centenario del natalicio del Libertador ... 305

Primera presidencia del general Joaquín Crespo (1884-1886) ... 305

Tercera presidencia del general Antonio Guzmán Blanco (1886-1888) “La Aclamación” ... 306

Diez años de transición (1888-1898) ... 309

Presidencia del doctor Juan Pablo Rojas Paúl (1888-1890) ... 309

Presidencia del doctor Raimundo Andueza Palacio (1890-1892) ... 311

La Guayana inglesa y Colombia: los límites ... 311

La reforma constitucional ... 312

Segunda presidencia del general Joaquín Crespo (1892-1898) ... 313

(16)

La Constitución Nacional de 1893 ... 314

El empréstito de 1896 ... 314

Inglaterra y la Guayana Esequiba, otra vez ... 315

Elección y fraude ... 315

Presidencia del general Ignacio Andrade (1898-1899) ... 316

La Revolución Liberal Restauradora ... 317

La hegemonía militar tachirense (1899-1945)... 319

Presidencia de la República de Cipriano Castro (1899-1908) ... 319

La Revolución Libertadora de Manuel Antonio Matos (1902-1903) ... 320

La Constitución Nacional de 1901 ... 321

El episodio del bloqueo ... 321

Constitución Nacional de 1904 ... 322

El principio del fin ... 322

Dictadura vitalicia del general Juan Vicente Gómez (1908-1935) ... 323

La Constitución de 1909 ... 324

La Academia Militar (1910) ... 324

En camino de la Constitución Nacional de 1914 ... 325

Presidencia provisional de Victorino Márquez Bustillos (1915-1922)... 326

La Constitución Nacional de 1922 y el estallido de Los Barrosos 2 ... 326

La generación de 1928 ... 328

El plan de Barranquilla (1931) ... 329

Otras reformas constitucionales y la muerte en Maracay ... 329

Presidencia del general Eleazar López Contreras (1936-1941) ... 330

La manifestación del 14 de febrero de 1936 ... 331

El llamado “Programa de Febrero” ... 332

Apertura y cierre de los partidos políticos ... 333

La modernización del Estado ... 333

La sucesión presidencial ... 334

Presidencia del general Isaías Medina Angarita (1941-1945) ... 335

La fundación de Acción Democrática... 335

La Ley de Hidrocarburos ... 336

La sucesión presidencial ... 336

Por las armas a la democracia (1945-1948) ... 338

Golpe de Estado civil-militar del 18 de octubre de 1945 ... 338

La Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt (1945-1948) ... 339

Asamblea Constituyente (1946) ... 340

Constitución Nacional de 1947 ... 341

Creación de la Corporación Venezolana de Fomento (cvf) ... 341

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Las elecciones de 1947 ... 342

Presidencia de la República del maestro Rómulo Gallegos (1948) ... 342

De la democracia a las armas (1948-1958) ... 344

Golpe militar del 24 de noviembre de 1948 ... 344

La Junta Militar de Gobierno encabezada por el comandante Carlos Delgado Chalbaud (1948-1950) ... 345

Magnicidio de Delgado Chalbaud (1950) ... 346

Designación como presidente de la Junta de Gobierno de Germán Suárez Flamerich (1950-1952) ... 347

La escalada represiva ... 347

Las elecciones de 1952 ... 348

Dictadura del coronel Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) ... 349

La Constitución Nacional de 1953 ... 349

Bajo el “Nuevo Ideal Nacional” ... 349

Las elecciones de 1957 ... 350

Hacia el 23 de enero de 1958 ... 351

Una democracia pactada ... 353

La Junta de Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto (1958) ... 353

Pacto de Puntofijo, octubre de 1958 ... 355

Presidencia del doctor Edgar Sanabria (1958-1959) ... 356

Elecciones de 1958 ... 356

Presidencia de la República de Rómulo Betancourt (1959-1964) ... 356

Fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (1960) ... 357

Constitución Nacional de 1961 ... 358

Elecciones de 1963 ... 359

Presidencia del doctor Raúl Leoni (1964-1969) ... 360

La tercera división de Acción Democrática ... 362

Las elecciones de 1968 ... 362

Presidencia del doctor Rafael Caldera (1969-1974) ... 363

La política de pacificación ... 363

El nacimiento del Movimiento al Socialismo ... 364

La crisis universitaria ... 364

La enmienda constitucional ... 365

Los años del bipartidismo (1973-1993) ... 367

Presidencia de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) ... 367

La nacionalización del hierro (1975) y la del petróleo (1976) ... 368

El Estado empresario ... 368

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El tema de la corrupción en la agenda pública ... 369

El cuadro electoral ... 370

Presidencia del doctor Luis Herrera Campíns (1979-1984) ... 371

El caso Sierra Nevada ... 372

El llamado “Viernes Negro” del 18 de febrero de 1983 ... 373

Presidencia del doctor Jaime Lusinchi (1984-1989) ... 374

La crisis de la deuda externa ... 374

La reforma del Estado ... 375

Segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) ... 377

Cambio del modelo económico ... 377

El estallido social de 1989: “El Caracazo” ... 378

La descentralización política y administrativa ... 379

Las intentonas militares de 1992 ... 380

La separación del cargo ... 381

Presidencia de la República del doctor Ramón J. Velásquez (1993-1994) ... 382

Las elecciones de 1993 y el fin del bipartidismo ... 383

La crisis bancaria ... 383

Crisis de la democracia de partidos políticos (1993 - a nuestros días) ... 384

Segunda presidencia del doctor Rafael Caldera (1994-1999) ... 384

La apertura petrolera y la Agenda Venezuela ... 386

Las elecciones de 1998: la apoteosis de la antipolítica ... 386

Presidencia del teniente coronel retirado Hugo Chávez Frías (1999-2001) ... 387

Asamblea Constituyente (1999) ... 387

Constitución Nacional de 1999 ... 388

Elecciones 2000 ... 389

Presidencia del teniente coronel retirado Hugo Chávez Frías (2001-2007) ... 390

11 de abril de 2002 ... 390

Paro petrolero 2002-2003 ... 392

Las misiones 2003 ... 393

Referéndum revocatorio 2004 ... 393

Elecciones regionales 2004 ... 393

Elecciones Asamblea Nacional 2005 ... 393

Elecciones 2006 ... 394

Conclusiones ... 395

Bibliohemerografía... 403

Fuentes documentales ... 412

Índice onomástico ... 414

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Agradecimientos

Esta Historia política de Venezuela (1498 a nuestros días) que el lector tiene entre manos es el fruto de varios años de investigación. Comencé en la Universidad Metropolitana (Caracas) en el 2006 y concluí en la Universidad del Rosario (Bogotá) en el 2012.

Dejo constancia del respaldo recibido por ambas casas de estudios, donde acogieron el proyecto con entusiasmo.

Hago expresa mi gratitud hacia el personal de las bibliotecas Pedro Grases y Arturo Uslar Pietri, en Caracas, así como al personal de las bibliotecas de la Universidad del Rosario y Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia. Estos acervos bibliohemerográficos y documentales fueron indispensables para el trabajo.

Agradezco la diligencia de Diana Plata Alarcón, joven investigadora de las Facul- tades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, ya que gracias a ella las tareas de investigación se hicieron a buen ritmo y con señalado fervor.

A mi editor en Venezuela, Ulises Milla, de la Editorial Alfa, quien generosamente autorizó esta publicación colombiana de los tres tomos editados por su sello en Caracas.

Finalmente, a todos mis alumnos en ambos países (Colombia y Venezuela), ya que sin ellos no habría sentido la necesidad de escribir estos tres tomos (ahora recogidos en uno, por primera vez), ni habría tenido el ánimo para concluirlos.

R.A.L.

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Introducción general

Lo que espera el lector de una introducción general a tres tomos que conforman un solo volumen, es una explicación de la escogencia de los tres períodos establecidos y sus denominaciones. Intentemos razonar la periodización, entre otros motivos porque es distinta a la que nuestra historiografía suele asumir y, en este sentido, pone sobre la mesa otro enfoque y, junto con ella, dilucidemos las denominaciones.

El primer período comienza en 1498 porque en ese año el almirante Cristóbal Colón recaló en las aguas dulces del delta del Orinoco y puso pie en Tierra Firme. A partir de entonces comienza nuestra indagación, ya que no nos proponemos historiar el período prehispánico. Este primer período concluye en 1728, año de fundación de la Compañía Guipuzcoana. A este lapso lo hemos denominado Conquista y Urbaniza- ción, porque nos parece evidente que eso fue lo que ocurrió. Los españoles (y algunos alemanes de la casa Welser) se adentraron en el territorio buscando riquezas minerales, sometiendo a los indígenas y fundando ciudades.

Durante el siglo xvi se pusieron las primeras piedras de las urbes principales de la futura Venezuela, y el proceso continuó durante el xvii, cuando además de las ciudades se fundaron los llamados “pueblos de indios”. Todavía durante el xviii se fundaron ciudades, pero para entonces ya la mayoría estaban creadas. De modo que es imposible no ver un proceso sostenido de urbanización de las provincias, de la mano de otro de conquista del territorio, reduciendo cultural y militarmente a los pobladores origina- rios. De modo que el señalamiento de que se trató de un sometimiento violento de los pobladores originarios, siendo cierto, estaría incompleto si no apuntamos que también se construyó una trama urbana que reflejaba la voluntad de permanecer, más allá de la búsqueda frenética inicial de minerales preciosos.

La historiografía suele extender sin punto de inflexión el período colonial hasta la fundación de la República en 1811. A nosotros nos ha resultado de tan singular im- portancia la creación de la Compañía Guipuzcoana que hemos optado por hacer un corte allí y establecer un segundo período: 1728-1830. Esta incisión nos ha permitido atender con mayor énfasis a dos procesos centrales: el de las Reformas Borbónicas, donde se inscribe la creación de la Guipuzcoana y la paulatina incomodidad de los criollos y, además, el proceso de la formación de la República, sus consecuentes guerras, sus intentos integracionistas y sus fracasos.

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A este segundo período lo hemos denominado Guipuzcoana e Independencia.

Confesamos que en algún momento pensamos denominarlo Guipuzcoana y República, pero nos persuadimos de que ello le habría restado importancia a la gesta indepen- dentista en su faceta guerrera, aunque, claro está, tampoco hemos puesto demasiado énfasis en las centenares de batallas, ya que esto es terreno de la historia militar y me- nos de la política. Además, estamos convencidos de que la hinchazón militarista de nuestra historiografía es más el daño que le hace a la República que el bien civilista, que se hace tan necesario.

La Compañía Guipuzcoana no sólo tuvo una radical importancia económica para Venezuela, sino también una importancia política, ya que al pactar la Corona con los vascos un monopolio comercial también lo hacía, tácitamente, en lo relativo a la con- ducción política. Y así fue, basta ver la nómina de gobernadores y capitanes generales y sus apellidos vizcaínos y navarros para comprobarlo. Por otra parte, se trata de una singularidad venezolana: ningún otro país de la América española tuvo este régimen económico-político dentro del marco de las Reformas Borbónicas, siempre enfocadas a la consecución de mayores ingresos para la Corona, a la par que buscaban disminuir el creciente poder de los criollos en América. De modo que es imposible pasar por alto la significación de esta singularidad, que se extendió por cerca de medio siglo, y tuvo distintas consecuencias también particulares en relación con el conjunto de la América hispana, como veremos en el texto.

En este segundo período de 102 años se nos permite atender el origen civil de la República, así como su derivación militar posterior. La gesta heroica opaca sistemá- ticamente el origen civil de la República y confunde su origen con lo exclusivamente militar, cuando esto no es exacto. Imposible negar que la independencia definitiva fue una consecuencia del afán militar, así como tampoco es posible negar que la civilidad estuvo en la raíz del proceso de creación de la República.

Al atender al proceso de independencia en este período de 1728-1830, también nos detenemos en el esfuerzo integracionista bolivariano, cuando el Libertador decide crear la república de Colombia (la designación “Gran Colombia” no existió de manera explícita y formal), de la cual formaban parte los departamentos de Cundinamarca, Venezuela y luego Quito. Y así como advertimos su impronta bolivariana, nos detene- mos en las dificultades naturales de un proceso malhadado desde sus inicios, ya que el centralismo autoritario era imposible que diera los frutos que suelen dar los procesos federales, respetuosos de las autonomías locales.

El tercer período (1830 a nuestros días), que no lleva denominación especial, com- prende los casi doscientos años de República de Venezuela sin interrupciones, desde que en la ciudad de Valencia el Congreso Constituyente le adjudicara entidad republicana al entonces departamento de Venezuela de la República de Colombia, con el general José Antonio Páez a la cabeza. Recordemos que la república fundada el 5 de julio de 1811 se pierde en julio de 1812, con las capitulaciones de San Mateo (16 de julio) y el

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encarcelamiento de Francisco de Miranda en La Guaira (31 de julio); se restituye con la entrada triunfante de Bolívar a Caracas en agosto de 1813 y se pierde, de nuevo, en diciembre de 1814 con las victorias realistas de José Tomás Boves; luego, al restituirse en febrero de 1819, vuelve a cambiarse con la ley que crea en la misma ciudad de An- gostura la República de Colombia en diciembre del mismo año, refrendada, ampliada y perfeccionada después por el Congreso y la Constitución de Cúcuta en 1821.

No hemos advertido un punto de inflexión de radical importancia como para divi- dir el período republicano en dos o más etapas. No creemos que pueda establecerse un corte entre una república militar y otra civil, por más que entre 1830 y 1945 tan solo alrededor de seis años algunos civiles encabezaron el poder ejecutivo, ya que muchos de los gobiernos presididos por militares fueron de ejecutorias civilistas. Tampoco nos ha parecido apropiado establecer un corte con el descubrimiento de grandes yacimientos petroleros, en 1914 y 1922, por más que no cabe la menor duda de que este hallazgo fue determinante para la vida política, económica y social de la República. Aunque la instauración de la democracia representativa, acogida por la Constitución de 1947 y refrendada por la de 1961, fue un antes y después en la vida republicana, ya que uni- versalizó el voto y propició la creación de los grandes partidos de masas, tampoco nos condujo a establecer otro período. En verdad, lo que distingue el lapso es la voluntad republicana, así sea en manos de civiles, o en la de militares, con mayor o menor gra- do de espíritu democrático o, también, con ninguna impronta democrática, como lamentablemente ha sido el caso durante demasiados años de autoritarismo militarista.

Hasta aquí esta introducción general donde hemos querido hacer explícita la orga- nización periódica de la investigación y los motivos que condujeron a ella. Esta historia política abarca un poco más de quinientos años, todavía dentro de los parámetros de la

“duración media” establecida por Fernand Braudel. No huelga recordar que al historiar la política estamos trabajando con las relaciones de poder y éstas suelen estar signadas por lo militar, lo jurídico, lo social y lo económico, de modo que con frecuencia aludi- remos a ámbitos distintos a la política, pero análogos, simultáneos y complementarios, a tal punto que no pueden disociarse estos factores si se quiere entender el fenómeno en su conjunto. Queda en manos del lector la navegación.

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Tomo I

Venezuela: 1498-1728.

Conquista y urbanización

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Introducción tomo I

El período que historiamos en las páginas que siguen suma 230 años. Se inicia con la llegada del almirante Cristóbal Colón a las costas del golfo de Paria, en su tercer viaje a las Indias, en agosto de 1498, y concluye con la Real Cédula de creación de la Com- pañía Guipuzcoana, en 1728.

Hemos dividido el período en cinco capítulos. Uno primero que incluye los viajes iniciales, el sistema contractual de las capitulaciones y los primeros intentos fundacio- nales, tanto de civiles como de clérigos, así como de la primera explotación perlífera de Cubagua y el avenimiento pacífico de Juan de Ampíes con los indígenas de Coro.

Nos detenemos, también, en la figura histórica de Bartolomé de las Casas y su fugaz estadía cumanesa.

El segundo capítulo se concentra en los diecisiete años de los Welser y su fascina- ción por El Dorado. En él se intentan aclarar las condiciones en que se radicaron y a lo que se dedicó en esta tierra la casa prestamista alemana, así como la organización de las huestes, que fueron la fórmula hispana de penetración en el territorio, no respetada por los teutones en su naturaleza asociativa y, en tal sentido, fuente explicativa de las desavenencias entre los alemanes y los españoles que les acompañaban en la aventura de penetración en el territorio ignoto.

El tercer capítulo, más dilatado, comprende la fundación de las ciudades, el régi- men de las encomiendas, la resistencia indígena y la trabajosa conquista del territorio, así como también se estudia el desafío externo de los piratas y corsarios, y no fue un reto menor el que representaban. También se revisan dos extrañas rebeliones de dis- tinto signo y origen, una de negros cimarrones, la de Miguel de Buría (1553), y la otra de peninsulares en trance de desconocimiento de la autoridad imperial: la de Lope de Aguirre (1561).

El cuarto capítulo también se ocupa las persistentes incursiones extranjeras, la vocación agrícola-ganadera incipiente y la decepción minera, así como otros aspectos reveladores de la trama de las provincias de la futura Venezuela, entre ellos la asombrosa cantidad de “pueblos de indios” fundados, tarea que llevó a tejer una trama urbana completa entre las ciudades y los pueblos.

El último capítulo se concentra en el cambio de la dinastía de los Austrias a los Borbones y los primeros veintiocho años del siglo xviii, cuando se funda el Virreinato

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de Nueva Granada y se crea la Universidad de Caracas. Finalmente, arriesgamos unas conclusiones.

No trabajamos el período prehispánico porque se escapa a los linderos tempora- les que nos hemos fijado, además de que es materia de tal especialización que va más allá de nuestras posibilidades y empeño. Merece un estudio para el que no estamos preparados. El epicentro de este trabajo es la historia política y no la antropología, la etnohistoria o la arqueología. No obstante, advertidas las cinco teorías conocidas sobre el origen del poblamiento de América (la autóctona, la africana, la asiática, la oceánica y la del origen múltiple), optamos con el profesor Rafael Strauss por la asiática y sus- cribimos sus palabras:

Sin embargo, y a pesar de que el cuerpo de consideraciones acerca del pobla- miento de América sigue teniendo carácter provisional, parece evidente que los pobladores del continente americano son de origen asiático y es posible asegurar, por ejemplo, que los elementos predominantes proceden de la Siberia oriental y que el poblamiento de América se produjo de pequeñas oleadas que cruzando por el estrecho de Bering llegaron hasta Alaska, siguieron hacia las llanuras centrales norteamericanas, continuando luego hacia los actuales territorios de México, Centroamérica y Suramérica. (Strauss, 1992: 15)

Damos por sentado que los habitantes que hacen contacto con los europeos a partir de 1498 eran en su mayoría caribes y arawak, ubicados los primeros entre el lago de Maracaibo, la península de Paria y las riberas del Orinoco; mientras los segundos poblaban desde el golfo de Paria hasta la desembocadura del Amazonas. Esta simplifi- cación no olvida que otras etnias también poblaban parte del ámbito espacial para el momento del encuentro entre europeos y aborígenes. Ofrezcamos un mínimo mapa, que no agota el tema y es más ejemplar que exhaustivo.

Oriente: sálivas. Guárico: guamos, maipures, otomacos. Río Meta: guahibos, yaru- ros. Delta del Orinoco: guaraúnos. La península de la Guajira y el lago de Maracaibo:

motilones, guajiros, onotos, bobures, zaparas, aliles, ambaes, toas, kirikires, buredes.

En la Gran Sabana: pemones. Paraguaná: caquetíos. Los Andes: chamas, giros, timo- tes, cuicas. En Lara, Yaracuy y Falcón: jirajaras, ayamanes, achaguas, betoyes, gayones.

Reiteramos que más allá de la mención de estos pobladores originarios, no será materia de nuestro trabajo su dilatado período de formación, ni sus etapas de desarrollo.

Los restos más antiguos de presencia humana en Venezuela, hasta ahora, datan de cerca de quince mil años, y los antropólogos han establecido cuatro períodos: Paleoindio (20 000 a.c.-5000 a.c.); Mesoindio (5000 a.c.-1000 a.c.); Neoindio (1000 a.c-.1500 d.c.) e Indohispano (1500 d.c. a nuestros días).

Es evidente que la etapa en la que los indígenas resistieron la invasión europea será la última, y de ella recordaremos las figuras de sus caciques principales: Manaure,

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Guaicaipuro, Baruta, Naiguatá, Cayaurima, Huyaparí, Caricuao, Maturín, Sorocaima, Tiuna, Tamanaco, Terepaima, entre otros. Como vemos, la mayoría forma parte de la toponimia nacional, designando ciudades, municipios, urbanizaciones, mercados o centros cívicos. Con algunos de estos recios defensores de sus propiedades y culturas iremos topándonos en esta breve historia política. Echamos de menos que no contemos con un estudio pormenorizado del estado en que se encontraba la población indígena en el momento en que los españoles comenzaron a tomar posesión del territorio.

Acudiremos a fuentes documentales en la medida de nuestras posibilidades, así como a las primeras historias que sobre este período se escribieron y a las monografías posteriores que han ido esclareciendo aspectos brumosos o poco estudiados. Como siempre, intentaremos atender a los fenómenos sociales en la misma medida en que advertiremos el peso de las aventuras individuales. En tal sentido, la historia política española será marco ineludible para la comprensión de estos hechos americanos, así como la singularidad de lo específico será foco de atención de las relaciones que preci- semos. Todo el período de la casa de los Austrias (1506-1700), así como el comienzo de los Borbones, serán los tiempos monárquicos que auscultaremos en el período.

Si la lengua y la ciudad son las dos grandes creaciones colectivas del hombre, co- mo en efecto creemos que lo son, pues será en este período donde se siembren ambas en el territorio de la futura República de Venezuela. Tanto la lengua española como el tejido urbano serán obra que ocurre y avanza en estos 230 años que vamos a revisar, al punto que puede afirmarse que el tejido urbano esencial de la Venezuela republicana se traza en esta etapa inicial.

También será el período en el cual se establezcan las instituciones políticas y ju- rídicas del Derecho indiano: marco donde la combinatoria social del mestizaje, tan definitoria de nuestra historia, irá precisando sus factores, sus vínculos, sus nuevas ex- presiones. Es un lugar común afirmar que la Venezuela republicana es incomprensible sin el conocimiento de los años en que integramos provincias del reino de España, pero es cierto que “de aquellos polvos vienen estos lodos”, como reza el refrán.

Si contribuimos con este trabajo a mejor comprender el período, nos daremos por satisfechos con el esfuerzo. Es obvio que estamos entregando una breve historia, dentro de los parámetros naturales de este tipo de ejercicios, y por ello con mucha frecuencia hemos sido tentados por los hechos a adentrarnos en laberintos precisos, pero de hacerlo estaríamos enfrentando una historia exhaustiva, y no breve, como es nuestro propósito.

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Los primeros viajes, capitulaciones y asentamientos (1498-1529)

La peripecia colombina ha inspirado centenares de estudios en los que se dilucidan los motivos del almirante para emprender el viaje, así como los de los reyes católicos para apoyarlo. Varios años y diversos intentos anteceden al respaldo monárquico que condujo a Cristóbal Colón a zarpar del puerto de Palos el 3 de abril de 1492 con rum- bo a las islas Canarias. Por qué aquel genovés se empeñó en esta aventura, es algo que sólo puede responder la psicología y una biografía que la ausculte. En todo caso, no será la primera ni la última vez que las obsesiones de alguien modifiquen el curso de la historia, para bien o para mal.

De La Gomera zarpó el 9 de septiembre del mismo año la expedición de las tres carabelas, presidida por la Santa María (34,10 metros), La Pinta (17,80 metros) y La Niña (17,10 metros), continentes de una tripulación formada por 120 hombres, según los datos pormenorizados de Henri Vignaud y su investigación Cristóbal Colón y la leyenda. La Santa María pertenecía al célebre cosmógrafo Juan de la Cosa, quien la capitaneaba y llevaba a bordo a Colón. La Pinta era conducida por el mayor de los hermanos Pinzón, Martín Alonso, mientras La Niña la llevaba el menor de ellos, Vi- cente Yáñez (en este caso Yáñez es nombre, no apellido). El tercer hermano, Francisco Martín, iba en La Pinta.

La importancia de los hermanos Pinzón es notable, ya que al amotinarse la tri- pulación en contra del almirante, dada la navegación y la ausencia de tierra a la vista, a éste no le quedó otro camino que aceptar la idea de los hermanos, que era ir a Ci- pango, y ordenó variar el rumbo, lo que condujo por pura casualidad a que se toparan con la pequeñísima isla de Watling (hoy, las Bahamas), a la que Colón denominó San Salvador y los aborígenes llamaban Guanahaní, el 12 de octubre de 1492. Aunque la expedición era una, dos eran los propósitos: Colón buscaba llegar a Antillia y los Pinzón a Cipango (hoy Japón). Como vemos, dos socios comparten proyecto con objetivos distintos. Nada excepcional en el curso de la historia universal.

Fernando e Isabel amplían el mundo (1492)

La capitulación firmada por los reyes con Colón, el 17 de abril de 1492, fue el marco legal que dio pie a la aventura colombina y al más extraordinario ensanchamiento del mundo experimentado por la humanidad, justo en un momento epicéntrico de la

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historia. Tanto la reina Isabel (26 de noviembre de 1504) como Colón (20 de mayo de 1506) fallecieron sin comprender totalmente la magnitud de sus decisiones. En esta primera oportunidad, los reyes sufragaron la aventura, ya que era totalmente incierta, pero a partir del hallazgo colombino los que le siguieron corrieron por cuenta propia con la peripecia; naturalmente, después de firmadas capitulaciones con la Corona.

No es éste el espacio para ponderar la importancia histórica de la reina Isabel, pero no cabe la menor duda de que durante su reinado ocurrieron hechos de significación universal y de importancia para su imperio. Se unificó el reino, se recuperó el espacio perdido (durante siete siglos) ante los musulmanes y se descubrió el nuevo mundo.

Nada más y nada menos. Por otra parte, las razones que condujeron a Isabel a apoyar a Colón son, en buena medida, indescifrables, pero las tuvo o, si se quiere, sus intuiciones la condujeron a apoyar una aventura que cambió el curso de la historia.

Cristóbal Colón en la desembocadura (agosto de 1498)

Será en el tercer viaje de Colón, seis años después del primero, cuando toque Tierra Firme (o Tierra de Gracia, como también le llamaron). De aquel momento queda la carta del almirante a los reyes donde afirma haber hallado el Paraíso Terrenal, ya que navegaba en un mar de agua salobre, con corrientes adversas a su navegación, y esta situación le recordó el colmo de la pera del que manaba el agua dulce, donde se creía residía el Edén, según la mitología de su tiempo. Estaba en la desembocadura del Ori- noco. En unas primeras comunicaciones, Colón aludió a haber descubierto un nuevo continente, pero después, lamentablemente, se retractó y aseguró haber estado en Asia.

La misiva colombina es de tal belleza y asombro que conviene referir algunos de sus párrafos:

En la tierra de Gracia hallé temperancia suavísima y las tierras y árboles muy verdes y tan hermosos como en abril en las huertas de Valencia; y la gente de allí de muy linda estatura, y blancos más que otros que haya visto en las Indias, y los cabellos muy largos y llanos, y gente muy astuta y de mayor ingenio, y no cobardes…

Grandes indicios son éstos del Paraíso Terrenal, porque el sitio es conforme a la opinión de estos santos y sanos teólogos, y así mismo las señales son muy con- formes, que yo jamás leí ni oí que tanta agua dulce fuese así dentro e vecina con la salada […] y si de allí el Paraíso no sale, parece aún mayor maravilla, porque no creo que se sepa en el mundo de río tan grande y tan fondo…

Este tercer viaje lo hizo con seis embarcaciones y la compañía de Bartolomé de las Casas, quien para entonces estaba lejos de ordenarse como fraile. Llegó a Trinidad el 31 de julio de 1498. Estuvo en el golfo de Paria entre el 4 y el 10 de agosto, luego bajó hacia el Orinoco y, finalmente, subió hacia Cubagua, Margarita, Tobago y Grenada,

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para después dirigirse a La Española. En su cuarto viaje no estuvo por estas tierras, de modo que el conocimiento que tuvo Colón de la actual Venezuela fue reducido a su parte oriental. Serán los llamados “segundones” quienes recorran la costa venezolana varias veces y de manera exhaustiva. Serán ellos, entonces, los verdaderos pioneros cono- cedores del territorio costeño. Extrañamente, los viajes de Alonso de Ojeda y compañía han sido denominados por una historiografía absurda como “viajes menores”, cuando de esto no tuvieron nada. Por el contrario, fueron en varios sentidos definitorios para el futuro plan de conquista español. Nada que extrañar: la historiografía está plagada de estas exageraciones que inclinan la balanza hacia alguien en desmedro de otro.

Ojeda, de la Cosa, Vespucio y el nombre de Venezuela (1499)

El 18 de mayo de 1499 zarpó Alonso de Ojeda del puerto de Santa María, en com- pañía de Juan de la Cosa y Américo Vespucio, entusiasmados todos con las noticias colombinas. Fue su primer viaje a la actual Venezuela y, en tal sentido, fue pionero en la exploración de la costa, ya que la recorrió en su totalidad: desde la desembocadura del río Esequibo hasta el cabo de La Vela, en la península de La Guajira.

Fue adentrándose en el golfo que los aborígenes llamaban Coquivacoa (entre la península de Paraguaná y la de La Guajira), donde la expedición vio por primera vez los palafitos que le recordaron a Venecia. Siempre se ha dicho que quien hizo la infe- rencia fue Américo Vespucio, pero de ser ciertas las cartas del propio florentino, él no se encontraba en ese momento en la expedición. Nos explicamos: afirma Vespucio que la expedición comandada por Ojeda se dividió y él siguió hacia abajo, bordeando la costa brasilera actual, de modo que no es posible que estuviera en el golfo de Coquivacoa con Ojeda. No obstante, Vespucio era un fabulador de tal magnitud que no faltan quie- nes creen que no es cierto que siguió hacia abajo en una de las embarcaciones. Felipe Fernández-Armesto, en la más reciente biografía que se ha publicado del florentino, Américo. Biografía de Américo Vespucio (2008), se inclina a pensar que sí es cierto que Vespucio bajó por el Atlántico y, en consecuencia, era imposible que estuviera en el norte caribeño a la vez.

No es fácil pronunciarse sobre esto, ya que es un hecho incontestable que Vespu- cio fabulaba incesantemente, por decir lo menos, y las cartas con que relató sus viajes fueron posteriores a ellos y, al parecer, mezcló los viajes a su antojo y conveniencia, además de haber surgido misivas apócrifas que enrarecieron todavía más sus testimo- nios. Es probable que el viaje al Atlántico brasileño fuese posterior al de 1499 y, en verdad, sí estuvo en Coquivacoa con Ojeda, como éste afirma. No es claridad lo que se desprende de los enredos vespucianos, de modo que nos sumamos al perfil que de su personalidad hizo su biógrafo Fernández-Armesto:

No estaba a la altura de ninguno de los ambiciosos papeles que adoptó. Era de- masiado poco aplicado para ser diplomático, excesivamente imprudente para ser

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un gran mercader, demasiado incompetente para ser navegante y su ignorancia era excesiva para ser cosmógrafo (Fernández-Armesto, 2008: 282).

Basta pasearse por las biografías del florentino para convenir en que lo dicho hasta puede quedarse corto. Hay que añadirle el hecho de haberle usurpado a Colón los mé- ritos del descubrimiento y habérselos atribuido a sí mismo. Por otra parte, contamos con la declaración que hizo Ojeda en 1513, requerido por el fiscal del rey en el juicio contra Diego Colón. Entonces afirmó haber hecho el viaje de 1499 con de la Cosa y Vespucio, lo que complica aún más las versiones.

Finalmente, nos inclinamos por creer en la de Ojeda por encima de la de Vespucio, como es natural. Quizás Vespucio cambió las fechas de su viaje por la costa brasileña con el objeto de tenerse a sí mismo como descubridor, cuando en verdad estuvo por allí después del viaje con Ojeda. Pero vayamos hacia hechos comprobables.

Lo cierto es que la primera vez que se escribe el vocablo Venezuela para designar el golfo de Coquivacoa es en el famoso mapa de 1500 (Planisferio), trazado y dibu- jado por Juan de la Cosa, un verdadero cartógrafo, a su regreso de la expedición con Ojeda. Este es el primer mapa de las costas americanas del que se tenga noticia y, si seguimos la pauta del propio Vespucio, que en su mapa de 1507 publicado por Martín Waldseemüller le fue atribuido el nombre del continente, pues será a Juan de la Cosa a quien debemos atribuirle la autoría de la denominación Venezuela. Pero, si vamos a ser salomónicos, no se puede dejar a Ojeda de lado y tampoco a Vespucio, en caso de que verdaderamente estuviera en esa etapa de la expedición, como lo certifica Ojeda.

Al margen de estas disquisiciones, lo cierto es que el nombre de nuestro país proviene del recuerdo de otro. Nada raro en América: Nueva York, Nueva Granada, Valencia y un largo etcétera. Don Ángel Rosenblat, uno de nuestros grandes filólogos, aclaró que el diminutivo de Venezuela no era despectivo, sino afectivo. En todo caso no deja de ser paradójico, ya que el lago de Maracaibo es de grandes proporciones y la laguna de Venecia no.

Con el pasar del tiempo, aquella primera visión lacustre de los expedicionarios ojedeanos que designaba una porción del territorio, se extendió a toda la geografía nacional, primero como provincia, luego como capitanía general y, finalmente, como república. Esto era imprevisible para Juan de la Cosa en el 1500. Cuando estampó la denominación en su mapa no podía intuir la fortuna que tendría el nombre. En cambio otros, como Maracapana, corrieron con suerte distinta, siendo tan hermosos.

Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra (1499)

Los hermanos Niño también formaban una familia de navegantes, curtidos en expedi- ciones a África. Pedro Alonso era piloto de La Niña cuando Colón recaló en Guanahaní y también formó parte del segundo viaje del almirante. En 1499 encabezó un viaje perlero con Cristóbal Guerra, hermano del entonces financista de la expedición, Luis

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Guerra. Siguieron el derrotero de Colón en su tercer viaje y llegaron a Paria. Afirma Bartolomé de las Casas en su libro príncipe, Historia de las Indias, que hizo el viaje con licencia de la Corona, lo que no fue óbice para la molestia y los reclamos de Colón, ya que tocaron tierras que pensaba le pertenecían, en razón de su capitulación. En todo caso, estuvieron en Margarita, Cubagua, Cumaná y descubrieron las salinas de Araya.

Regresaron en el 1500 cargados de perlas de dimensiones entonces desconocidas en España. Por cierto, la existencia de las perlas no fue un hallazgo súbito de la expedi- ción, Colón las había avistado en su tercer viaje, y la noticia de su abundancia fue el motor de estos viajeros. Digamos, entonces, que fue éste el primer viaje expresamente comercial que se emprendió hacia Tierra Firme.

Niño volverá a América en 1502, pero en el viaje de regreso a la Península los sacude un huracán y naufragan. En el pasaje también se pierde la vida de Francisco de Bobadilla. No hay manera de negarles a Niño y a Guerra el haber sido los primeros europeos en ver las salinas de Araya y, además, los primeros que llevaron un cargamento de perlas considerable de vuelta a la Península. Esto, como veremos, traerá consecuen- cias en lo inmediato.

En el mismo año, Vicente Yáñez Pinzón estuvo en Paria a su regreso del viaje que lo llevó hasta las costas de Brasil. En verdad, esta expedición es de suma importancia por el hallazgo brasileño, mas no por lo que se advirtió en Paria; tan sólo consignamos su ocurrencia. Señalamos también el viaje de Rodrigo de Bastidas, en 1501, que fue fundamental para el descubrimiento de la costa caribeña colombiana, ya que la recorrió desde La Guajira hasta el golfo de Urabá, con escalas en las costas de las futuras Santa Marta y Cartagena. Lo mismo puede señalarse de los viajes posteriores de Cristóbal Guerra y de los de Juan de la Cosa, quienes después de tocar en Cubagua y Margarita siguieron hacia la costa colombiana.

Alonso de Ojeda, gobernador de Coquivacoa (1502)

El 8 de junio de 1501 Ojeda capituló ante los reyes y fue designado gobernador de Coquivacoa, dándosele el derecho de fundar un asentamiento en el territorio que se le entregaba. De modo que para éste, su segundo viaje, Ojeda zarpó con nombramien- to en mano, acompañado de los comerciantes sevillanos Juan de Vergara y García de Campos. Recorrió sus pasos del primer viaje hasta que se asentó en Bahía Honda, en la península de La Guajira, donde fundó el caserío de Santa Cruz, que no sobrevivió más de tres meses, ya que la hostilidad entre los indígenas y la gente de Ojeda hizo la estancia imposible. Finalmente, sus socios sevillanos lo hicieron preso y zarparon con él en la bodega hacia La Española. Allí lo acusaron, lo juzgaron y lo apresaron, hasta que salió de la cárcel en 1504, en condiciones de pobreza. La prisión a la que lo redujeron sus compañeros de viaje se basó en la decepción. Ojeda ofreció “villas y castillas” que no se hicieron presentes en la magnitud en que los comerciantes financistas esperaban y la culpa recayó sobre el navegante.

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En 1504 capitula de nuevo, el 21 de septiembre, como gobernador de Coqui- vacoa y Urabá y, luego, en 1508 capitula el 6 de junio, cuando le entregan la Gober- nación de Nueva Andalucía, en las costas de la actual Colombia. Estando Ojeda en Cartagena pierde la vida Juan de la Cosa (1510), su compañero de rutas, y Ojeda logra salvarse milagrosamente de la furia indígena. Esta nueva aventura ojedeana también terminó en fracaso. Entonces regresó a La Española, donde falleció en 1515, mientras se encontraba recluido en el monasterio de San Francisco. De modo que el viajero que comandó la expedición de donde emanó el nombre de Venezuela, pasó sus últimos años abrumado por las derrotas. En cambio, su compañero del primer viaje, Américo Vespucio, se acreditó en la historia unos haberes que jamás tuvo, como vimos antes.

Es un hecho incontestable que fue Ojeda el primer gobernador que tuvo Venezue- la, a partir de la capitulación de 1501, aunque buena parte de la historiografía lo ignora, lo pasa por alto o sólo le reconoce las capitulaciones de 1504 y 1508. Lo mismo suele ocurrir con Diego Caballero, quien obtiene capitulación para Maracaibo el 4 de agosto de 1525, esto hace de él el segundo, y también suele olvidarse a Martín Fernández de Enciso y su capitulación de 1526 para la costa de Aljófar, en oriente (hoy golfo Triste).

Esta es la secuencia y nótese que entre las capitulaciones de Ojeda y las de Caballero y Fernández de Enciso han pasado veinte años. Cualquiera se pregunta por qué. ¿Será que el entusiasmo inicial se redujo? Pues todo indica que sí, que la permanencia en La Española y en otras islas del Caribe no trajo grandes dividendos a la Corona y tampo- co a los particulares que a riesgo propio buscaban riquezas. No obstante lo dicho, los franciscanos y los dominicos se avecindaron en la costa oriental de la futura Venezuela, pero sus objetivos eran evangelizadores. Buscaban catequizar a los indígenas y salvar sus almas, tarea distinta a la búsqueda de perlas. La operación la coordinaba fray Pedro de Córdoba y luego lo acompañó en su proyecto Bartolomé de las Casas, a partir de 1513 y hasta el fracaso lascasiano de 1521, cuando Córdoba ya había fallecido.

En verdad, el poderío de España en sus dominios americanos comienza con la conquista de México (1519-1521) y el Perú (1532-1534). Antes, reducidos a las An- tillas y a la costa de Tierra Firme, no fue mucho lo que anotaron en sus ganancias, más allá de las perlas de Cubagua y, luego, las de la península de La Guajira. De modo que no se exagera si se afirma que el arco fundamental de la conquista continental se traza entre el desembarco de Hernán Cortés en México en 1519 y la fundación de Santiago de Chile en 1542. Entre ambas fechas se suman la conquista de Perú y México, los asentamientos de Panamá (1510 y 1519), la fundación de Quito (1534), Santa Fe de Bogotá (1538) y las incursiones rioplatenses y paraguayas de Pedro de Mendoza (1535- 1536). La singularidad venezolana en estos años va a estar dada por la capitulación con los alemanes Welser, firmada por Carlos V.

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El placer de perlas de Cubagua y Nueva Cádiz (1510-1526)

Diversos autores hablan de asentamientos en Cubagua a partir de los primeros años del siglo xvi, pero las fechas ciertas señalan que en 1526 el poblado fue denominado Villa de Santiago de Cubagua. Dos años después, el 13 de septiembre de 1528, obtuvo rango de ciudad y se le llamó Nueva Cádiz. Antes, sin duda, hubo asentamientos de pescadores de perlas que vivían en chozas y bohíos. La dificultad central para levantar una trama urbana era geográfica: no había agua (se traía de la desembocadura del río Manzanares, en Cumaná), no había leña (se traía de Margarita) y más allá de unos cuántos conejos y escasísima vegetación, la isla era desértica, como sigue siéndolo ahora.

Según Gonzalo Fernández de Oviedo, en su Sumario de la natural historia de las indias, los primeros asentamientos en chozas datan de 1517. Antes sólo se pudo pen- sar en una ciudad cuando se levantó la fortaleza de Cumaná, en 1523, que permitía defender las fuentes de agua y la viabilidad de la urbe de Cubagua. No obstante, la extracción de perlas fue creciendo en número a partir de varios años antes. Las fechas oscilan entre 1500 (que luce improbable) y 1510, cuando sí parece posible que los primeros toldos se alzaran allí para proteger a los buceadores.

Hacia 1531 y 1532 los ostrales comenzaron a acusar los primeros síntomas de agotamiento, que se sumaban a las arduas exigencias de operatividad de la ciudad, dependiente de traerlo todo de fuera. En 1538 los pescadores de perlas obtuvieron autorización de la Real Audiencia de Santo Domingo para buscar otros placeres de perlas, fue entonces cuando comenzó la mudanza paulatina hacia el cabo de La Vela, en La Guajira, y el consecuente abandono de la ciudad. En 1541, para colmo, Nueva Cádiz fue arrasada por un huracán y un maremoto. Luego, el remate vino de parte de los piratas franceses, quienes quemaron lo que quedaba de la pequeña urbe, en 1543.

Los sobrevivientes de esta escalada de calamidades se refugiaron en Margarita.

En las Elegías de varones ilustres de indias Juan de Castellanos recoge la vida de la ciudad y sus faenas, ya que el poeta vivió en Cubagua tres años, antes de mudarse a Tunja y Villa de Leyva a escribir su formidable y monumental obra en versos. De la tragedia de la isla, que la vivió en carne y hueso, dejó escrito:

No se hallaba ya cosa viviente Que tuviese seguro de su vida, Porque la calle va como creciente De ríos con furor de la venida;

En las casas no puede parar gente Por los amenazar con su caída, Y lo que más seguro parecía

Peligro, mal y muerte prometía. (Pardo, 1961: 398)

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Volveremos sobre los versos de Juan de Castellanos, ya que son fuente principal de muchos episodios vividos o recibidos en testimonio por el presbítero de Tunja.

Franciscanos y dominicos en Cumaná (1514-1521)

Los intentos de evangelización de la costa oriental de Venezuela son concebidos en La Española. En particular, fray Pedro de Córdoba, superior de los dominicos en la isla, diseñó una evangelización pacífica, la primera que llevó a cabo España en América.

Esto quiere decir que la llegada de los dominicos y los franciscanos a oriente se hizo sin que mediara una ocupación armada, sino en son de paz. Antes los franciscanos habían estado en el Darién, en 1509, pero no dentro del plan de evangelización pacífica im- plementado en Píritu en 1514 (dominicos) y en Santa Fe, cerca de Cumaná, en 1515 (franciscanos). La obra evangelizadora llegó a prender durante varios años, al punto que los franciscanos tuvieron un colegio con cuarenta alumnos en proceso de formación.

El trabajo comienza con la autorización del rey en Cédula Real del 2 de junio de 1513, cuando se les concede a los dominicos la costa de Tierra Firme, “desde Cariaco hasta en Quibacoa” (Coquivacoa, se entiende). Este primer intento terminó mal, ya que unos corsarios españoles de Santo Domingo se llevaron inconsultamente a die- cisiete indígenas, y los que quedaron en tierra reclamaron sin respuesta por su gente, hasta que terminaron por ejecutar a los frailes en venganza por la desaparición de los suyos. De modo que estamos ante una contradicción flagrante: los religiosos evange- lizando pacíficamente y los corsarios de La Española esclavizando a los indígenas. El desaguisado lo pagaron los frailes.

No obstante lo anterior, los religiosos insisten, y vamos a tenerlos en Cumaná, como dijimos antes, educando a cuarenta infantes hacia 1519. Será en septiembre de 1520 cuando un grupo de indígenas decidan atacar y ejecutar a los religiosos. ¿Motivos?

Varios. Recelos de los caciques por lo evidente: miembros de sus tribus estaban siendo introducidos en otro universo de creencias; los asaltos esclavistas de los corsarios espa- ñoles de Santo Domingo terminaban pagándolos los frailes con sus vidas y, también, el propio resquemor de los pescadores de Cubagua, quienes se servían de los indígenas esclavizados para el buceo de las perlas y en nada les convenían las “evangelizaciones pacíficas”.

Bartolomé de las Casas en Cumaná (1521)

Fue en este contexto adverso que llegó Bartolomé de las Casas a Cumaná, en agosto de 1521, según afirma Demetrio Ramos Pérez en sus investigaciones. Don Bartolomé había firmado capitulación con la Corona el 19 de mayo de 1520. En ella se compro- metía a evangelizar la franja costera que iba de Paria a Santa Marta, fundar tres ciudades y permitir el tráfico de otros españoles por el territorio. La capitulación comprende la libertad personal del indígena, de acuerdo con el proyecto de evangelización pací- fica iniciado por Córdoba y continuado por de las Casas. No obstante su proyecto, al

Referencias

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