ADECUADA EN EL DEPARTAMENTO DE LA PAZ
DEL DERECHO HUMANO A LA ALIMENTACIÓN
Enrique Ormachea Saavedra
Coordinación Enrique Torrejón
Diagramación Adriana Choquehuanca
Cooperación Económica y Desarrollo -BMZ.
Unión Nacional de Instituciones para el trabajo de Acción Social – UNITAS Calle Luis Crespo N° 2532. Sopocachi
Telefonos: (591-2) 2420512 | (591-2) 2417218 | (591-2) 2426745 [email protected]
www.redunitas.org La Paz–Bolivia 2021
Directora Ejecutiva UNITAS Susana Eróstegui
Autor:
Enrique Ormachea Saavedra
redunitasbolivia redunitas redunitasbolivia unitasbolivia
PARA UN PROGRAMA DE EXIGIBILIDAD
DEL DERECHO HUMANO A LA ALIMENTACIÓN
ADECUADA
EN EL DEPARTAMENTO DE LA PAZ
Enrique Ormachea Saavedra
CONTENIDO
RESUMEN EJECUTIVO ... 7
1. Tendencias y perspectivas alimentarias mundiales ... 14
2. Estado del debate sobre seguridad y soberanía alimentaria y derecho humano a la alimentación en Bolivia ... 17
3. Situación de la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria en Bolivia ... 20
4. Situación de la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria en el departamento de La Paz ... 22
5. Producción primaria de alimentos ... 23
5.1. Tendencias Generales de la Producción Agrícola ... 23
5.2. Aportes regionales a la producción agrícola ... 24
5.3. Aportes de la agricultura familiar a la producción agrícola .. 25
5.4. Aportes de las regiones y de los pequeños productores a la producción de carne ... 26
5.5. Aportes de los pequeños productores a la producción agrícola del departamento de La Paz. ... 28
6. Producción industrial de alimentos ... 29
7. Importaciones legales e ilegales de alimentos ... 30
8. Las exportaciones de alimentos ... 32
9. Disponibilidad de alimentos y nutrientes ... 34
10. Alimentación y nutrientes en las ciudades de La Paz y El Alto ... 35
11. Consumo alimentario y acceso económico a los alimentos ... 38
11.1. Estructura del gasto de los hogares en alimentos ... 38
11.2. Costo y acceso a canastas alimentarias ... 40
12. Situación de la nutrición en Bolivia y en el departamento de La Paz ... 42
12.1. Estado nutricional de niños y niñas ... 42
12.2. Hambre Oculta ... 43
13. Principales orientaciones de las políticas del gobierno vinculadas a la seguridad y soberanía alimentaria y la alimentación y nutrición .. 45
13.1. Inversión pública para la producción agropecuaria ... 47
13.2. El Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 ... 49
13.3. La política nacional de alimentación y nutrición ... 50
13.4. Programas del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras ... 52
13.5. Programas del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural ... 54
13.6. Programas y proyectos del Ministerio de Agua y Medio Ambiente ... 55
14. Políticas y programas de instancias estatales del departamento de La Paz ... 56
14.1. Gobierno Autónomo Departamental de La Paz ... 56
14.2. Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) ... 57
14.3. Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA) ... 58
15. Sostenibilidad para el consumo y abastecimiento de alimentos.... 59
15.1. Canasta básica de alimentos y Huella de Carbono ... 59
15.2. Disponibilidad de suelos para la Producción primaria de Alimentos... 60
15.3. Disponibilidad y uso de agua ... 61
16. Principales actores con acciones sobre seguridad y soberanía alimentaria y DHAA ... 64
17. Principales actores y agendas de organizaciones de la sociedad civil en alimentación y nutrición y sistemas alimentarios sostenibles ... 68
18. Oportunidades y amenazas para desarrollar acciones de incidencia en políticas públicas en el departamento de La Paz ... 70
18.1. Escenario general propicio: la agenda 2030 para el desarrollo sostenible ... 70
18.2. Oportunidades Sostenible ... 71
18.3. Amenazas ... 72
19. Temas de articulación sobre alimentación adecuada entre organizaciones de la sociedad urbanas y rurales ... 73
ANEXOS ... 74
ANEXO I ... 75
ANEXO I MAPAS ... 84
ANEXO II ... 87
ANEXO III ... 91
ANEXO IV ... 112
ANEXO V ... 127
ANEXO VI ... 137
ANEXO VII ... 142
ANEXO VII MAPAS ... 156
ANEXO VIII ... 159
Varios informes de organismos internacionales relacionados con la problemática alimentaria, coinciden en señalar que el número de personas que sufren hambre crónica en el mundo se ha incrementado existiendo unos 815 millones de personas subalimentadas, remarcando que si bien la prevalencia de la desnutrición infantil crónica bajó entre 2005 y 2016, 154 millones de niños menores de 5 años padecen desnutrición crónica, 51.7 millones de niños entre estas edades padecen de desnutrición aguda y el sobrepeso infantil ha ido en aumento.
En este sentido, uno de los mayores desafíos que se debe enfrentar en los próximos años es la producción de los suficientes alimentos para satisfacer necesidades nutricionales de una población mundial que, hacia 2050, ascendería a unos 10 mil millones de personas.
La crisis alimentaria de los años 2008/2009- que marcó un escenario nacional de alzas de precios y de escasez de varios productos de la canasta familiar-, evidenció la importancia del sector empresarial agroindustrial en la producción de alimentos (primarios y manufacturados), hecho que junto a la caída de los precios de los hidrocarburos en el mercado mundial que mermaron los ingresos fiscales por la exportación de gas- llevaron al gobierno finalmente a una alianza explícita con los poderosos gremios agroindustriales de Santa Cruz, a fin de evitar futuros problemas de abastecimiento de productos alimenticios y asegurar una posible fuente de ingresos fiscales por concepto de futuras exportaciones de productos agropecuarios y agroindustriales. Los acuerdos de la “Cumbre Agropecuaria” de 2015, fueron ampliamente favorables al sector empresarial, poniendo fin, en los hechos, al discurso del logro de una seguridad y soberanía alimentaria basada en la producción campesina planteado por el gobierno años atrás.
Desde entonces, es el sector agroempresarial el que ha retomado la iniciativa en el debate público sobre la seguridad y soberanía alimentaria en el país planteando en lo fundamental ampliar la frontera agrícola incrementar la producción agropecuaria para la exportación, la ampliación del uso de transgénicos en varios cultivos ( tema que viene siendo negociado con el gobierno) así como la producción de etanol tanto para el consumo interno como para la exportación ya aprobada oficialmente.
RESUMEN EJECUTIVO
Las organizaciones no gubernamentales, sus redes y fundamentalmente los centros de investigación, vienen realizando análisis críticos sobre estos temas colocando también en la agenda pública otros relacionados con la agudización del déficit de alimentos producidos internamente y el incremento de las importaciones de alimentos básicos que está alcanzando a varios productos (hortalizas, frutas y hasta tubérculos) que antes eran cubiertos por la producción interna y la producción campesina.
Asimismo, se alerta acerca del incremento de las importaciones de alimentos manufacturados situación que desnuda la debilidad de la industria alimenticia en el país altamente dependiente de insumos externos y escasamente diversificada como para abastecer la demanda interna de alimentos manufacturados, insistiendo en el debate acerca del actual escenario marcado por un débil crecimiento de la producción agrícola y los bajos ingresos de gran parte de la población que la coloca en una situación de vulnerabilidad.
Observan que las políticas gubernamentales tienen una tendencia a solucionar problemas coyunturales privilegiando la estabilidad de precios de la continuidad de la política de apertura irrestricta de importaciones de productos agropecuarios que perjudican fundamentalmente a los productores campesinos, remarcándose también la ausencia de políticas que enfrenten seriamente los problemas estructurales que los aquejan.
Información relativa a la situación de la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria en el país, destaca que todavía 1.1 millones de personas habitan en 102 municipios (de un total de 339) que se caracterizan por una alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria.
En el caso del departamento de La Paz, el 16.1% de sus municipios presentan alta vulnerabilidad con una concentración importante de éstos en la región del Altiplano sur del departamento.
En los últimos diez años, los incrementos en la producción agrícola han sido modestos, con incrementos importantes en soya, caña de azúcar y sorgo e incrementos moderados en cultivos básicos como trigo, papa, maíz choclo, cebolla, arveja, tomate y varias frutas, así como decrementos netos en arroz y yuca, todos estos importantes para la dieta de los hogares bolivianos
El departamento de Santa Cruz, concentra una gran parte de la producción agrícola tanto para la agroindustria como para consumo directo de la población.
El departamento de La Paz pierde su relevancia en la producción agrícola total y se va especializando en cultivos forrajeros como consecuencia de la importancia que va adquiriendo la ganadería bovina de leche.
La producción agrícola campesina o familiar produce tan sólo el 10% de la producción agrícola total y se concentra en actividades ganaderas que van perdiendo peso en la demanda de la población (ovinos, caprinos y camélidos).
Y en el caso del departamento de La Paz, la producción campesina tampoco ya es mayoritaria (frente a la producción de características empresariales) y va especializándose en muy contados cultivos.
Por su parte, la industria alimenticia ha tenido un crecimiento en molinería/
panadería, azúcar y bebidas, así como en productos alimenticios diversos (sopas, potajes, alimentos homogenizados entre los principales) con una alta dependencia de insumos importados y con escasa diversificación
Por todo este escenario, se ha incrementado la importación de productos alimenticios (industriales y agrícolas) que podrían ser producidos en el país, ampliándose la dependencia alimentaria. Por otro lado, la magnitud de los volúmenes de productos alimenticios exportados muestra un crecimiento no muy relevante.
Entre 2005 y 2015, sólo seis productos de la canasta alimentaria de la población han aumentado su disponibilidad: carnes, harina de trigo, leche, azúcar, pescados y alimentos preparados, disponibilidad que en buena medida se explica por las importaciones. Los productos que han disminuido su disponibilidad y que son importantes en términos nutritivos como el arroz, leguminosas y frutas.
Si bien es posible verificar una tendencia sostenida a la mejoría de los índices de disponibilidad de calorías (Kcal/ persona/día), los índices de disponibilidad de proteínas y de grasas aún se sitúan por debajo de los requerimientos mínimos de energía señalados por organismos internacionales.
En el caso de la ciudad de La Paz la adecuación de energía, proteínas y grasas está ligeramente incrementada mientras que en relación a los micronutrientes (calcio, vitamina A y zinc) aun cubren la totalidad de los requerimientos.
La región de los llanos que incluye al departamento de Santa Cruz- produce la mayor parte de la producción pecuaria que tiene mayor demanda: ganadería bovina, porcina y producción avícola.
En el caso de la ciudad de El Alto, el consumo promedio/día persona y los valores de ingesta de proteínas y grasas son prácticamente similares al promedio nacional.
La estructura de gastos de los hogares a nivel nacional y entre áreas urbanas y rurales muestran la continuidad de tendencias de un mayor gasto en consumo de productos manufacturados (arroz, azúcar, fideos, aceites vegetales y carnes) y menores gastos en consumo de papa, maíz choclo y grasas animales, así como menores gastos en productos cárnicos “campesinos” (ovinos, caprinos y camélidos).
El salario mínimo nacional ha sufrido un incremento importante desde 2006 a la fecha, que ha ido incrementando su valor en relación al costo de la Canasta Normativa Alimentaria. Sin embargo, estos incrementos no logran aún cubrir plenamente este tipo de canasta.
Por otro lado, los ingresos (mediana) de los hogares de los ocupados del país apenas alcanza para cubrir un poco más de 2 canastas normativas alimentarias y no alcanzan para cubrir plenamente el costo de una canasta alimentaria básica. Los hogares rurales se encuentran en peor situación.
En el caso del departamento de La Paz la situación de los hogares rurales es similar a lo que acontece a nivel nacional, mientras que la mediana de ingresos de los hogares de la ciudad de La Paz es superior al promedio nacional y a la mediana que presentan los hogares de la ciudad de El Alto.
Si bien se han logrado avances en el ámbito de la nutrición, los problemas siguen asociados a la prevalencia de la desnutrición en sus distintas formas (crónica aguda, global), las deficiencias de micronutrientes (vitamina A, hierro y yodo), el sobrepeso y la obesidad, así como la prevalencia de anemia, situación que obliga a utilizar el concepto de “malnutrición” para caracterizar el estado de nutrición del país.
Si bien es posible observar un incremento de la inversión pública en el sector agropecuario en los últimos años, el mismo parece no haber tenido el efecto esperado pues la producción agropecuaria ha presentado incrementos escasamente significativos, habiéndose también incrementado la importación de alimentos.
El gobierno ha diseñado una política de alimentación y nutrición que pretende enfrentar el problema del hambre, la malnutrición y la desnutrición en forma
“multisectorial e integral” que orienta el marco estratégico y de planificación operativa del gobierno central y de las entidades territoriales autónomas.
Y si bien esta política marca lineamientos en varios ámbitos de intervención (reducción de la desnutrición crónica, anemia y la seguridad alimentaria en toda la población según el ciclo de vida, una mayor disponibilidad de alimentos, así como la promoción de una alimentación adecuada, de acceso a servicios básicos y de una educación alimentaria nutricional para el desarrollo de prácticas alimentarias y de higiene), tiene en realidad dos programas importantes por su cobertura y financiamiento.
El “Plan desnutrición cero en todo el ciclo de vida” y el “Programa de alimentación escolar suplementaria” para escuelas públicas que son ejecutados por los gobiernos autónomos departamentales y por los gobiernos autónomos municipales. Los programas a cargo de otros ministerios (Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua) propuestos para tener un
“enfoque integral” son marginales pues tienen coberturas absolutamente limitadas como para tener efectos palpables.
En relación a temas de sostenibilidad, la actividad agropecuaria ha incrementado su índice de emisiones de gases de efecto invernadero entre 2006 y 2015, siendo la principal fuente de las mismas la fermentación entérica (metano producido por el ganado durante su digestión). Por otro lado, una parte sustancial del consumo y del costo de la canasta básica alimentaria en el país se concentra en productos cárnicos y derivados de la actividad ganadera (quesos y leche) que, como se sabe, presentan altos índices de huella de carbono.
Contrariamente a lo que se cree, Bolivia no tiene importantes cantidades de tierras aptas para la actividad agropecuaria y la mayor parte de las tierras aptas para el desarrollo de la agricultura y la ganadería se concentra en el departamento de Santa Cruz.
El departamento de La Paz cuenta fundamentalmente con tierras agrícolas arables con limitaciones y con aptitudes para la actividad ganadera. Por otro lado, Bolivia es un país con una gran disponibilidad de agua dulce con un potencial hídrico superficial y subterráneo, importante en sus cuatro grandes macrocuencas que, sin embargo, no es aprovechado significativamente para el desarrollo de la producción agropecuaria.
El gobierno no cuenta con un enfoque interministerial sobre el hambre que conciba al derecho humano a la alimentación como un desafío multidimensional que se extiende más allá del desarrollo agrícola y la salud nutricional, por lo que la principal instancia gubernamental ligada al tema de los derechos humanos (El Consejo Nacional de Derechos Humanos)
En el departamento de La Paz, existen una serie de organizaciones de la sociedad civil que despliegan acciones en relación a la problemática de la seguridad y soberanía alimentaria, la alimentación y nutrición y agricultura sostenible que estarían en condiciones de promover el tema de los derechos humanos para una alimentación adecuada en el marco del desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles.
El escenario internacional y nacional influido por la aprobación de la denominada “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, abre un escenario favorable a la incidencia política en estos ámbitos.
A pesar de este escenario, es importante advertir que la intolerancia del gobierno central a observaciones y críticas en relación a la orientación de sus políticas y su escasa disposición de todas sus instancias a mantener espacios de reflexión y debate sobre sus planes y proyectos con organizaciones de la sociedad civil plantea una seria amenaza.
Sin embargo, a diferencia de lo que acontece con el gobierno central, las instancias subnacionales (Gobierno Autónomo del Departamento de La Paz, los gobiernos municipales de las ciudades de La Paz y El Alto y posiblemente una buena parte de los municipios rurales) presentan una mayor apertura al debate y a la crítica de sus respectivas realidades socioeconómicas territoriales, y una buena disposición para recibir propuestas e iniciativa innovadoras de acción.
Finalmente señalar los aspectos que pueden articular a las organizaciones de la sociedad civil de áreas urbanas y rurales del departamento de La Paz.
El hecho de que en Bolivia la mayor parte de la población resida ya en centros urbanos puede llevar a agudizar políticas orientadas a favorecer el desarrollo urbano en desmedro del desarrollo rural, lo que obliga a abordar el tema de las interrelaciones sistémicas que existen entre áreas urbanas y rurales y su importancia para el desarrollo de una agricultura sostenible.
no incorpora este enfoque en su plan estratégico limitándose a incorporar los programas de la Política Nacional de Alimentación y Nutrición, como suficientes para lograr el objetivo de asegurar “el derecho a una alimentación adecuada y suficiente en el marco de la seguridad alimentaria”.
Importancia del rol de las zonas rurales en la prestación de bienes y servicios:
alimentos, agua, materias primas, agua potable y servicios ambientales a las áreas rurales y la importancia de éstas para tal demanda.
La situación de malnutrición (por defecto y por exceso) que afecta tanto a la población de las áreas urbanas como a las rurales, debe llevar a abordar el tema de los patrones de consumo alimentario y la calidad de los alimentos en ambas áreas.
Evaluar entre instituciones de la sociedad civil urbana y la sociedad civil rural las orientaciones de las políticas públicas en alimentación y nutrición y sus efectos en las poblaciones de ambas áreas.
Se requiere conocer con mayor precisión la intensificación de los vínculos (mayor conectividad y movilidad) entre zonas rurales, periurbanas y urbanas y sus roles en la producción de alimentos básicos e industrializados.
1. TENDENCIAS Y PERSPECTIVAS ALIMENTARIAS MUNDIALES
El último informe sobre el estado de la seguridad alimentaria de la nutrición en el mundo elaborado por la FAO1, señala que uno de los mayores desafíos que se debe enfrentar en los próximos años es la producción de los suficientes alimentos para satisfacer necesidades nutricionales de una población mundial que, hacia 2050, ascendería a unos 10 mil millones. En este sentido y para poder alimentar a unos 2 mil millones de personas adicionales, la producción de alimentos debería aumentar al menos en un 50% a nivel mundial.
1 FAO (2017) ¿Cuánto nos falta para alcanzar el Hambre Cero?
2 Welthungerhilfe/International Food Policy Research Institute/Concern Worldwide (2017) Sinopsis Indice Global del Hambre. El hambre y sus desigualdades (mimeo: octubre 2017)
3Índice Global del Hambre GIH) construido con: i) tasa de mortalidad en los niños menores de cinco años;
ii) prevalencia de emaciación infantil; iii) prevalencia de retraso en el crecimiento infantil; y, iv) porcentaje de desnutridos
A este escenario, la FAO suma otro caracterizado por un aumento del hambre en el mundo que está afectando al 11% de la población mundial, pues se estima que el número de personas subalimentadas se incrementó de 777 millones a 815 millones en 2015.
El reporte sobre el Índice Global del Hambre (GHI) 20172 -, también sostiene que el número de personas que sufren hambre en el mundo continúa siendo elevado con millones de personas que sufren hambre crónica, advirtiendo que muchas regiones presentan crisis alimentarias graves y hasta hambrunas.
De 119 países evaluados, uno presenta crisis alimentaria extremadamente alarmante, 7 alarmante, 44 grave y 24 moderada. Por otra parte, si bien América Latina ha mejorado sus indicadores3 pues pasa de 17.1 en 1992 a 8.4 en 2017 - dato inferior a la media Mundo de 21.8 y de otras zonas como el Sudeste asiático (30.9) y África al sur del Sahara (29.4) no dejan de ser significativos.
La FAO advierte que la inseguridad alimentaria ha aumentado en países que ya sufrían de la misma debido a una serie de conflictos violentos que han afectado en mayor medida a las comunidades rurales, así como en entornos pacíficos afectados por la desaceleración económica de países exportadores de productos básicos que han visto mermados sus ingresos fiscales y sus exportaciones, y que, por tanto, han visto afectada su capacidad de disponibilidad de alimentos por una menos capacidad de importación de los mismos.
Los indicadores del estado de la nutrición presentados por la FAO4 : con base en las estimaciones conjuntas hechas por el Grupo del UNICEF, la OMS y el Banco Mundial sobre malnutrición infantil, son los siguientes: i) si bien la prevalencia de desnutrición infantil crónica bajó del 29,5% al 22,9% entre 2005 y 2016, 154 millones de niños menores de 5 años padecen desnutrición crónica; es decir, niños que están en una situación donde aumentará a futuro el riesgo de disminución de la capacidad cognitiva, de un menor rendimiento en la escuela y el trabajo y de muerte por infecciones. ii) si bien la desnutrición aguda en niños menores de 5 años también tiende a reducirse (15,7% en 2005 a 11,0%), en 2016, 51,7 millones de niños menores de 5 años (7.7%) padecen de desnutrición aguda, es decir manifiestan un peso y talla menores para la edad.
iii) el sobrepeso infantil ha ido en aumento pues mientras en 2005 el 5% de niños menores de 5 años presentaban sobrepeso este porcentaje en 2016 fue de 6%. iv) asimismo, la obesidad entre los adultos se ha duplicado entre 1980 y 2014, afectando a 640 millones de personas, es decir, al 12,8% del total de la población adulta que se encuentra en riesgo de contraer enfermedades no transmisibles incluidas las cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.
v) hacia 2016, la anemia en mujeres en edad fértil afecta al 33% de las mismas a nivel mundial (613 millones de mujeres entre 15 y 49 años de edad).
4 FAO (2017) ¿Cuánto nos falta para alcanzar rl Hambre Cero?. El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (www.fao.org/state-of-food-security-nutrition/es/)
5
En otro documento la FAO5 analiza las principales tendencias globales que influirán en la alimentación y la agricultura en las próximas décadas, destacando que la demanda general de alimentos seguirá creciendo en un contexto de creciente escasez de recursos e importantes cambios en la composición estructural de la demanda agrícola.
El cambio climático y la competencia por los recursos naturales seguirán contribuyendo a la degradación del medio ambiente, con consecuencias negativas para los medios de vida y la seguridad alimentaria de las personas.
Los problemas de pobreza extrema, hambre, inseguridad alimentaria y subnutrición persistirán, junto con el aumento del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas a la dieta.
Para la FAO, el reto de lograr la seguridad alimentaria para todos, mejorar los medios de vida rurales y hacer más resilientes, productivos y sostenibles la agricultura, la pesca, la silvicultura y los recursos naturales, debe abordarse de forma integral y sistemática. Para lograr la estabilidad alimentaria y la disponibilidad de alimentos sugiere: i) mejorar la productividad agrícola de forma sostenible para cubrir la demanda creciente de alimentos; y, ii) garantizar una base sostenible de recursos, abordar el cambio climático y la intensificación de los desastres naturales y prevenir plagas y enfermedades transfronterizas.
Y en relación con los desafíos en el acceso a los alimentos y su utilización plantea: i) erradicar la pobreza extrema y reducirla desigualdad; ii) erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición; iii) potenciar la resiliencia ante crisis prolongadas de desastres y conflictos; iv) mejorar las oportunidades de generación de ingresos en zonas rurales y abordar las causas raíces de las migraciones. En relación a lo que denomina “desafíos sistémicos” plantea la transformación de los sistemas alimentarios para que sean más eficientes, inclusivos y resilientes, y lograr un sistema de gobierno nacional e internacional coherente y efectivo.
Ahora bien, como se sabe, en septiembre de 2015, los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron la denominada “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” que contiene 17 objetivos. A diferencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, (ODM) esta nueva agenda proporciona una visión más integral para enfrentar su principal reto de “ poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo” pues interrelaciona las dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, la social y la ambiental (FAO,FIDA,WFP:2016)6.
6 FAO/FIDA/PMA (2016) Seguimiento de la seguridad alimentaria y la nutrición en apoyo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (FAO: Roma)
7 CEPAL (2016) Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Una oportunidad para América Latina
Esta agenda presta una mayor atención a la seguridad alimentaria y a la nutrición pues se plantea, en su segundo objetivo “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible”.
En el entendido que el sector alimentario y el sector agrícola “ofrecen soluciones claves para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza”
se plantea varias metas importantes: i) poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año; ii) poner fin a todas las formas de malnutrición; iii) duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores en pequeña escala; iv) asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción;
v) mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja domesticados y sus correspondientes especies silvestres; vi) aumentar las inversiones en infraestructura rural, investigación y servicios de extensión agrícola, desarrollo tecnológico, bancos de genes de plantas y ganado; vii) corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales; y, vii) asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados (CEPAL: 2016)7.
2. ESTADO DEL DEBATE SOBRE SEGURIDAD Y SOBERANÍA
ALIMENTARIA Y DERECHO HUMANO A LA ALIMENTACIÓN EN BOLIVIA
La crisis de los años 2008/2009 que marcó un escenario nacional de alzas de precios y escasez de varios productos de la canasta familiar evidenció la importancia del sector empresarial agroindustrial en la producción de alimentos (primarios y manufacturados), hecho que junto a la caída de los precios de los hidrocarburos en el mercado mundial que mercaron los ingresos fiscales por la exportación de gas llevaron al gobierno finalmente a una alianza explícita con los poderosos gremios agroindustriales de Santa Cruz, a objeto de evitar futuros problemas de abastecimiento de productos alimenticios y asegurar una fuente de ingresos fiscales por concepto de futuras exportaciones agropecuarias.
Los acuerdos de la denominada “Cumbre Agropecuaria” – de 2015 – ampliamente favorables al sector empresarial que años atrás ya había desplegado una agenda de demandas que fue progresivamente adoptada por el gobierno, poniéndose fin, en los hechos, al discurso del logro de una seguridad y soberanía alimentaria basada en la producción campesina.
Este acuerdo explícito llevó a muchas organizaciones de la sociedad civil que hasta entonces estaban convencidas que el gobierno de Evo Morales aplicaba políticas orientadas a un “nuevo modelo agropecuario” basado en “lo campesino indígena originario” a ver de manera más objetiva y crítica las orientaciones de las políticas relacionadas con la seguridad y soberanía alimentaria.
Por ello, no es casual que varios investigadores e instituciones intenten ver dos momentos en la orientación de las políticas del gobierno del MAS: uno, antes de la Cumbre Agropecuaria, de supuesto beneficio para los sectores campesinos y otro, post Cumbre Agropecuaria8, de apoyo frontal a los intereses empresariales.
8 Al respecto véase Enrique Ormachea Saavedra (2008) ¿Revolución agraria o consolidación de la vía terrateniente? El gobierno del MAS y las políticas de tierras (CEDLA: La Paz) y Enrique Ormachea S. y Nilton Ramírez F. (2013) Políticas agrarias del gobierno del MAS o la agenda del “poder empresarial-hacendal (CEDLA: 2013)
Es justamente el sector agroempresarial el que ha retomado la iniciativa en el debate público sobre la seguridad y soberanía alimentaria en los últimos años, sosteniendo que es el que garantiza la mayor parte de la producción de alimentos en el país, hecho que es evidente como se verá en este documento;
que para lograr la propuesta gubernamental de ampliar la frontera agrícola y lograr mayores niveles de producción, se requieren una serie de normas que brinden seguridad a sus inversiones actuales y futuras (aprobadas ya casi todas por el gobierno) entre las cuales sobresale la ampliación del uso de transgénicos a varios cultivos, demanda que se encuentra en debate entre el gobierno y los empresarios.
Con el argumento de aportar a la “soberanía energética no contaminante”, el gobierno ha dado curso a la producción de etanol tanto para su consumo interno como para exportación, hecho que salvo contadas voces no ha tenido mayores repercusiones en el debate.
Salvo una tibia crítica al uso de transgénicos propuesta por el sector empresarial durante la Cumbre Agropecuaria, la participación en el debate sobre la seguridad y soberanía alimentaria en el país y sobre los diferentes problemas que atingen a los productores campesinos e indígenas.
Las pocas organizaciones campesinas y sobre todo indígenas independientes, acuciadas por otros problemas derivados de las políticas extractivistas del gobierno (explotación minera e hidrocarburífera) y otras en el ámbito energético (proyectos de construcción de hidroeléctricas), privilegian estos temas, relegando por tanto aquellos vinculados con la producción de alimentos.
En general, los ámbitos de reflexión y debate que encuentran estas organizaciones para el debate de sus diferentes problemas incluidos aquellos relacionados con la seguridad y soberanía alimentaria están compuestos por aquellos organizados por las organizaciones no gubernamentales y sus redes.
Por su parte y con diferentes matices y posiciones, las ONG, sus redes y fundamentalmente los centros de investigación, vienen colocando en la agenda pública una serie de temas importantes para el debate, entre ellos, la agudización del déficit de alimentos producidos internamente y el incremento de la importación de alimentos básicos que está alcanzando a varios productos que antes eran cubiertos por la producción nacional y en buena parte por la producción campesina.
Por otro lado, estas instituciones llaman la atención en sentido que la mayor importación de alimentos (primarios y manufacturados), el escenario marcado por un débil crecimiento de la producción agrícola y los bajos ingresos de gran parte de la población, coloca a ésta en una situación de vulnerabilidad.
Observan que las políticas gubernamentales tienen una tendencia a solucionar problemas coyunturales privilegiando la estabilidad de precios, persistiendo, por tanto, políticas de apertura comercial irrestricta de productos agropecuarios que perjudican fundamentalmente a los productores campesinos, remarcándose también la ausencia de políticas para enfrentar seriamente los problemas estructurales que los aquejan.
Un tema que ha sido puesto en el ámbito de la agenda pública por los centros de investigación, es el referido a la cada vez menor relevancia de la producción agropecuaria campesina en el conjunto de la producción nacional y sus procesos de especialización en determinados cultivos que los van convirtiendo en demandantes ya no sólo de productos manufactureros sino también de aquellos agrícolas que dejan de producir, situación que ha incrementado la demanda interna de alimentos.
Pese a estos aportes, basados en investigaciones, y a la existencia de información estadística reciente (Censo Agropecuario), la principal instancia gubernamental encargada de la seguridad y soberanía alimentaria del país, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, no cuenta con ningún balance sobre la situación de ambos temas en el país y menos aún evaluaciones de la aplicación de sus propias políticas.
En este sentido, no genera insumos que aporten a un debate nacional sobre estos aspectos y al parecer, hace caso omiso a los resultados de las investigaciones que realizan las organizaciones de la sociedad civil, pues, por ejemplo, sigue sosteniendo en su último plan estratégico - 2016/2020 - que los pequeños productores campesinos e indígenas y sus comunidades han venido adquiriendo una mayor relevancia en la producción de alimentos para el mercado interno y la exportación.
De la revisión bibliográfica y hemerográfica realizada, se constata que el tema de la seguridad y soberanía alimentaria vista desde la perspectiva del derecho humano a la alimentación adecuada no cuenta con información, análisis y acciones lo suficientemente relevantes como cobrar la importancia que merece en el ámbito del debate público.
Como se verá posteriormente, el gobierno no ha asumido el mismo de manera formal, es decir, desde el ámbito programático, lo que lo aparta del ámbito de la aplicación de las políticas públicas. Asimismo, instituciones especializadas en derechos humanos, tampoco han incorporado en su agenda este enfoque en el ámbito de sus acciones.
El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) con la cooperación de la Unión Europea y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, actualizó en 2012 el mapa de vulnerabilidad a la seguridad alimentaria en Bolivia9 .
El diseño metodológico de este estudio, además de presentar un índice global de vulnerabilidad presenta subíndices de vulnerabilidad por componentes de la seguridad alimentaria: disponibilidad de alimentos, acceso a los alimentos uso de los alimentos e identificando al interior de los mismos tres grados: alto, medio y bajo, con base en indicadores que pueden verse en el (cuadro 1 del anexo I).
9 MDRyT/UE/PMA (2012) Mapa de vulnerabilidad a la seguridad alimentaria en Bolivia (MDRyT/UE/PMA: La Paz)
Un poco menos de la mitad de la población del país (5.2 millones) habitan en los 38 municipios (de un total de 339) que presentan una baja vulnerabilidad a la seguridad alimentaria.
Una parte importante de la población (4.2 millones) habita en 199 municipios que presentan una vulnerabilidad media y todavía 1.1 millones de habitantes residen en 102 municipios que se caracterizan por una alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria (Cuadro 2 del anexo I).
3. SITUACIÓN DE LA VULNERABILIDAD
En general, lo que se ha podido detectar es el tratamiento de este enfoque en algunos espacios de reflexión generados por instituciones de la sociedad civil.
A LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA
EN BOLIVIA
Por otro lado, 184 municipios (54.3%) presentan alta vulnerabilidad en relación a la variable “Disponibilidad” situación que afecta a 3.5 millones de personas (33.7% de la población total).
154 municipios (45.4% del total) donde residen 1.8 millones de personas (17.0%
del total) presentan alta vulnerabilidad a la seguridad alimentaria en la variable
“Acceso” debido a un gran porcentaje de personas en estado de extrema pobreza, un mayor porcentaje de población desocupada, un menor índice de ingresos (medidos por el Índice de Desarrollo Humano Municipal) y un alto índice de inaccesibilidad (Cuadros 3 y 5 del anexo I)
Estos municipios se caracterizan por presentar un limitado acceso a recursos hídricos, presentan una alta proporción de su superficie agrícola, bajo riesgo de inundación, tienen suelos en función de humedad y de temperatura
“subhúmedos”, el valor calórico de su producción agrícola no industrial per cápita es muy bajo, presentan un bajo porcentaje de superficie agropecuaria, y el valor bruto de la producción pecuaria per cápita es también muy inferior al que presentan los municipios en media y baja vulnerabilidad a la seguridad alimentaria (Cuadros 3 y 4 del anexo I).
En el caso de la variable “Uso” un menor número de municipios (95 o el 28.0%) se encuentra en situación de alta vulnerabilidad involucrando a 1.2 millones de personas (11.3%).
En este componente, los municipios con alta vulnerabilidad se caracterizan por presentar mayores promedios de episodios de Enfermedades Diarreicas Agudas (EDAs) en niños y niñas menores de 4 años, mayores promedios de episodios de Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS), mayores tasas de desnutrición crónica en menores de 5 años, menores porcentajes de hogares con acceso a agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, así como menores porcentajes de estudiantes promovidos en primaria y secundaria (Cuadros 3 y 6 del anexo I).
La mayor parte de los municipios de los departamentos de Pando, Chuquisaca y Potosí presentan una alta vulnerabilidad a la seguridad alimentaria mientras que Santa Cruz y Beni presentan bajos porcentajes de municipios con estas características.
Estos dos departamentos junto con Tarija, presentan los mayores porcentajes de municipios con baja vulnerabilidad a la seguridad alimentaria. Los municipios específicos diferenciados por las tres categorías de vulnerabilidad (baja, media y alta) pueden ser identificados en el mapa 1.del anexo I.
4. SITUACIÓN DE LA VULNERABILIDAD A LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL DEPARTAMENTO DE LA PAZ
En el caso específico del departamento de La Paz, sólo el 8,0% del total de sus municipios presenta una baja vulnerabilidad. La mayor parte de sus municipios (75,9%) presentan más bien características medias de vulnerabilidad y todavía un 16,1% de sus municipios presentan alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria.
El municipio donde se sitúa la ciudad de La Paz y algunos municipios situados en el subtrópico (provincias Nor y Sud Yungas y Caranavi) son los que presentan baja vulnerabilidad mientras que aquellos con alta vulnerabilidad se concentran mayoritariamente en el Altiplano sur del departamento (Cuadro 8 del anexo 1).
Los municipios con alta vulnerabilidad son: i) Coro Coro, Calacoto y Santiago de Callapa en la provincia Pacajes; ii) Chuma y Ayata en la provincia Muñecas;
iii) Pelechuco en la provincia Franz Tamayo; iv) Sapahaqui y Cairoma en la provincia Loayza; v) Colquiri en la provincia Inquisivi; vi) Ayo Ayo y Collana en la provincia Aroma; y vii) Pedro de Curahuara, Papel Pampa y Chacarilla en la provincia Villarroel. Los municipios específicos diferenciados por las tres categorías de vulnerabilidad (baja, media y alta) pueden ser identificados en el mapa 2 del anexo 1.
Una gran mayoría de los municipios del departamento de La Paz (72.4%) presentan un grado de vulnerabilidad alto por” Disponibilidad” lo que implica serias deficiencias en variables relacionadas con la producción agropecuaria y su valor calórico.
En el caso de la vulnerabilidad por “Acceso” la mitad de sus municipios se concentra en la categoría alta lo que implica la persistencia de serios problemas de pobreza. Es más bien en la vulnerabilidad por “Uso” donde los municipios paceños presentan una mejor performance pues solamente el 5.8% de ellos presenta alta vulnerabilidad, lo que implica un mejor nivel de salud y de cobertura de los servicios básicos (agua potable, alcantarillado y luz eléctrica).
5.
5.1 Tendencias generales de la producción
En los últimos 10 años, los incrementos en la producción agrícola han sido modestos, pues de 12.1 millones de toneladas métricas (TM) en la gestión agrícola 2005/2006 se pasa a 16.3 millones de TM en 2015/2016. Este comportamiento implica un incremento de escasas 450 mil toneladas métricas promedio año, el mismo que obedece a una expansión de la superficie cultivada y no a incrementos en los rendimientos (Cuadro 1 del anexo II).
Sólo tres cultivos explican el 72% del total del incremento neto de la producción agrícola entre 2005/2006 y 2015/2016:
i) la soya (35.4%), que en parte es destinada al mercado interno para la fabricación de aceites vegetales y comida balanceada, pero que mayoritariamente es exportada como torta, aceite (crudo y refinado) y harina.
ii) la caña de azúcar (25,0%), que en parte es destinada a la producción de azúcar y en parte a la producción de alcohol para biocombustibles tanto para el consumo interno como para la exportación.
iii) el sorgo en grano (25,0%), articulado fundamentalmente al mercado interno como insumo para la industria avícola (Cuadro 2 anexo). Estos tres cultivos son insumos para la producción de aceites vegetales, azúcar y carnes (bovina y aves) productos que forman parte de las nuevas tendencias alimenticia de la población (Cuadro 2 del anexo II).
Cultivos tan importantes para la dieta de los hogares como el trigo entre los cereales, la papa entre los tubérculos, el maíz choclo, la cebolla, la arveja y el tomate entre las hortalizas y varias frutas como el banano, el plátano, la mandarina, el durazno y la piña, presentan en estos diez años bajos incrementos en sus volúmenes de producción, lo que, en varios casos, como se verá luego, obliga a su importación.
PRODUCCIÓN PRIMARIA DE ALIMENTOS
agrícola
Por otro lado, entre 2005/2006 y 2015/2016 hubo un decremento neto de 361 mil toneladas métricas, de las cuales 124 mil corresponden al arroz con cáscara (34,6% del total) y 82 mil a yuca (22,9%), productos también importantes para la alimentación de la población y que explican un poco más de la mitad de este comportamiento negativo (Cuadro 2 anexo II).
5.2. Aportes regionales a la producción agrícola
Los últimos datos disponibles acerca de la producción agrícola en el país, confirman la importancia que ha adquirido el departamento de Santa Cruz en la oferta de productos agrícolas tanto para la agroindustria como para el consumo directo de la población.
En efecto, este departamento concentra el 74,2% del total de la producción agrícola lograda en la gestión 2015/2016 produce: i) el 93,8% del total de los cultivos de “oleaginosas e industriales” (fundamentalmente caña de azúcar, soya y girasol); ii) el 76.6% del total de cereales (principalmente sorgo en grano, maíz en grano y trigo); iii) el 35.5% de las hortalizas (principalmente frijol, tomate y cebolla); iv) el 14,2% de los frutales (principalmente mandarina, plátano y naranja); v) el 11,3% de tubérculos y raíces (principalmente yuca y papa) (Cuadro 3 anexo II).
Si bien, como señalan Prudencio (2017)10 y Castañon (2014)11 efectivamente los cultivos con mayores niveles de crecimiento y que se concentran en Santa Cruz son los denominados de “exportación” (soya, caña de azúcar, girasol) no es menos cierto que éstos son insumos de verdadera importancia para la producción industrial nacional de aceites vegetales y de azúcar, así como para la producción interna de carne bovina y la industria avícola como ya lo hemos señalado.
10Julio Prudencio Böhrt (2015) El sistema agroalimentario en Bolivia y su impacto en la alimentación y nutrición (Análisis de situación 2005-2015) (mimeo)
11 Enrique Castañón Las dos caras de la moneda: agricultura y seguridad alimentaria en Bolivia (FDLC:
Los otros dos departamentos que le siguen a Santa Cruz en la producción agrícola, aunque con niveles de producción muy inferiores, son Cochabamba y La Paz que concentran el 7,9% y el 6,7% del total de la producción agrícola del país. El aporte de Cochabamba es relevante en: i) frutales (52,9% del total, principalmente en la producción de plátano, banana y piña que en parte es exportada); ii) hortalizas (25,8% del total, principalmente cebolla, tomate y haba); iii) tubérculos y raíces (26,9% del total, principalmente papa y yuca).
Mientras que el departamento de La Paz es importante en la producción de:
i) estimulantes (93,1% del total de cacao y café); ii) forrajes (56,1% del total, principalmente alfalfa y cebada berza como insumo para la ganadería bovina de leche); iii) tubérculos y raíces (27,7% del total, principalmente papa y yuca);
hortalizas (10,2% del total, principalmente haba) (Cuadro 3 anexo II).
5.3 Aportes de la agricultura familiar a la producción agrícola
Si bien el campesinado o la denominada agricultura familiar sigue teniendo un peso cuantitativo aún significativo en el conjunto de las explotaciones agropecuarias del país, su relevancia en relación a la producción agrícola ha ido mermando con el transcurso del tiempo.
Los datos del Censo Nacional Agropecuario 2013 son contundentes al respecto, pues las unidades productivas agropecuarias (UPA) de corte empresarial produjeron el 90 % del total de la producción agrícola del país en la gestión 2012/2013 (14.0 millones de TM), mientras que las explotaciones agropecuarias familiares produjeron sólo el 10% restante (1.5 millones de TM) (Cuadro 1 anexo 3).
En todos los grandes grupos de cultivos, la producción de las UPA de corte capitalista o empresariales es predominante en cada uno de ellos y en proporciones verdaderamente significativas.
Salvo al interior del rubro tubérculos y raíces donde las UPA que contratan asalariados concentran el 56,8% de la producción y los campesinos el 43,2%, en todos los demás grandes grupos de cultivos, las UPA de corte capitalista concentran porcentajes verdaderamente importantes de la producción:
Cereales 82,2%, Estimulantes, especias y aromáticas 77,9%, Frutas y nueces 70,9%, Hortalizas y legumbres 81,0%, Oleaginosas e industriales 95,6%, Forrajes y fibras 83,0%. La producción agrícola familiar al interior de cada uno de estos grandes rubros ya no es significativa.
Asimismo, la información del Censo Agropecuario 2013 permite corroborar que, entre los 50 cultivos más importantes del país, la producción campesina o familiar es predominante tan sólo en tres: cebada (65.8%), oca (62.5%) y haba (52.6%) (Cuadros 2,3,4,5,6,7 y 8 del anexo III).
La producción agrícola entre las UPA de corte empresarial se concentra en dos grandes grupos de cultivos: Oleaginosas 75,0% y Cereales 12,3%.
De manera contraria a lo que suponen muchos, entre las UPA campesinas la producción del gran grupo de oleaginosas es también la más importante (31,1%
del total de la producción campesina), seguida de la producción de Cereales y de Tubérculos y raíces con el 23,2% y el 20,1%, respectivamente.
Como se ha podido constatar, tanto las UPA de corte capitalista como las UPA campesinas, participan en todos los grandes grupos de cultivos.
En este sentido ya no puede hablarse de cultivos específicamente “campesinos”
o de cultivos específicamente “empresariales”, pues se puede advertir que en cultivos que se suponen son “campesinos” (como papa, haba, quinua y yuca) ya se han hecho presentes relaciones capitalistas de producción; por el contrario, en cultivos que son considerados como “empresariales” (como soya,, sorgo, caña de azúcar y girasol) también es posible encontrar producción campesina o familiar (Cuadro 9 del anexo III).
Tal como acontece en el caso de la producción agrícola, la producción de ganado bovino (de carne y leche), de ganado porcino, así como la producción avícola que como se verá vienen ocupando un lugar importante en el consumo alimentario de la población se ha ido concentrando paulatinamente en la región de los llanos (Cuadro 10 anexo III).
Del total del hato ganadero bovino de carne (7 millones de cabezas) 5.5 millones se concentran en la región de los llanos, lo que significa el 79,1% del total del hato ganadero bovino del país.
El departamento del Beni que hasta hace algunos años concentraba la mayor parte de este tipo de ganado, ha cedido su lugar al departamento de Santa Cruz que ahora concentra el 41,7% del mismo mientras el Beni concentra el 35.6%.
5.4 Aportes de las regiones y de
los pequeños productores a la
producción de carne
La concentración del hato ganadero de leche en la región de los llanos es también relevante pues de un hato de 1.1 millones de cabezas, el 69,0% se concentra en esta región, resaltando el departamento de Santa Cruz que tiene el 58.5% de la totalidad del mismo. Entre los departamentos de las tierras altas del país, sobresale el departamento de La Paz que concentra el 14.4% del total del hato ganadero lechero nacional.
Y si bien el departamento de Santa Cruz presenta un promedio de leche ordeñada (litros/día/vaca) menor (6,5) a la que, por ejemplo, presentan Cochabamba (10,1) y Tarija (7,9), oferta 1,3 millones de litros de leche/día, es decir, el 58.6% del total de la producción de leche/día que se oferta en el país que alcanza a 2,2 millones de litro leche/día (INE 2016) 12.
12 INE (2016) Censo Agropecuario 2013 (INE: La Paz)
13 Enrique Ormachea Saavedra (2010) Soberanía y seguridad alimentaria en Bolivia: políticas y estado de
En menor grado, pero sin dejar de ser importante, Santa Cruz concentra el 35.4% del total de la ganadería porcina del país, mientras los departamentos de los valles (Chuquisaca, Cochabamba y Tarija) concentran en conjunto un 39,2%.
Hacia 2007 la producción avícola del país se concentraba en los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz con el 53,8% y el 40% de la producción, respectivamente (Ormachea 201013). Los datos del Censo Agropecuario señalan que hacia 2013 el departamento de Santa Cruz ya había superado al departamento de Cochabamba pues concentra el 58,7% de las aves de granja del país mientras el departamento valluno ya solamente concentra el 36.6% del total.
La ganadería que ya no tiene la importante demanda que antes ostentaba (ovina, caprina y camélida) sigue concentrada en las tierras altas del país (Valles y Altiplano) y, como se verá a continuación, fundamentalmente en manos de unidades productivas agropecuarias campesinas (Cuadro 10 anexo 3).
Los datos del Censo Nacional Agropecuario de 2013 confirman que las tres actividades productivas que responden a una mayor demanda poblacional de carne, es decir, la ganadería bovina, la ganadería porcina y la producción de aves de granja, están mayoritariamente a cargo de explotaciones de corte empresarial pues concentran el 83,7% del hato ganadero bovino, el 62,5% del hato porcino y el 87,7% de la existencia de pollos de granja (Cuadro 11 del anexo 3).
Por el contrario, las carnes que van perdiendo peso en el consumo de la población, se concentran más bien entre las UPA campesinas que concentran el 63,5% del ganado ovino, el 67,1% del ganado caprino, el 60,9% de llamas y el 57,2% de alpacas.
En 2012/2013 (año agrícola de referencia del censo agropecuario) el departamento de La Paz tan sólo obtuvo una producción de 515 mil toneladas métricas, de las cuales 272 mil TM fueron producidas por explotaciones agropecuarias de corte empresarial (52.3%) y 243 mil TM por la agricultura familiar (47.2%) (Cuadro 12 del anexo 3).
La producción agrícola campesina sigue siendo mayoritaria en sólo dos de los siete grandes grupos de cultivos: Cereales con el 53.6% y Tubérculos y raíces con el 56.2%. En este sentido, la producción agrícola de corte empresarial es ya mayoritaria en los cultivos Industriales (79.1%), en Estimulantes (60.6%), en Frutas (60.8%), en Hortalizas y Legumbres (64.1%) y en Forrajes (51.9%).
Si identificamos cultivos más específicos y comparamos los volúmenes de producción de la agricultura familiar con los volúmenes de la producción empresarial, podemos constatar que, en el departamento de La Paz, la producción campesina sigue siendo relativamente más importante en:
quinua, cebada y avena entre los cereales, plátano banano entre las frutas, haba y arveja entre las hortalizas y legumbres, oca y papa entre los tubérculos y raíces, y maíz y alfalfa entre los forrajes (Cuadros 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19 del anexo III).
De manera contraria a lo que sostienen varios autores en sentido que la producción campesina sigue siendo diversa y que en tal razón oferta una infinidad de productos agrícolas, los datos censales muestran que ésta también en el departamento de La Paz sufre un proceso de especialización productiva como consecuencia de su progresiva mercantilización, pues el 64.7% del total de lo que produce se explica por sólo cinco cultivos: cebada, plátano banano, papa, cebada forrajera y alfalfa. Como se sabe, la producción de cebada sirve de materia prima para la producción de cerveza, y la cebada forrajera y la alfalfa es utilizada para la alimentación del ganado de carne y sobre todo de leche.
5.5 Aportes de los pequeños
productores a la producción agrícola
del departamento de La Paz.
6. PRODUCCIÓN INDUSTRIAL DE ALIMENTOS
Entre 2016 y 2017 el INE levantó un censo de establecimientos económicos cuyos resultados aún no conocemos, persistiendo, por tanto, una crónica falta de información sobre la importancia y características de la industria manufacturera y de la industria alimenticia en particular.
Algunos estudios citados por Ormachea (2010)14 señalan que la población boliviana ha incorporado de manera progresiva entre sus alimentos, mayores volúmenes de consumo de aquellos que provienen de la industria manufacturera de alimentos desde los años de 1960 a la fecha. Y si bien, como también se constata en este trabajo, las importaciones de alimentos manufacturados han tenido un incremento muy importante, es posible inferir tanto por los pocos datos que se conocen como por información hemerográfica un cierto crecimiento de una agroindustria alimenticia básica en los últimos años y, por tanto, un mayor grado de articulación y subordinación de la producción agrícola a la industria manufacturera.
14 Ormachea (2010) Op. Cit
De manera general, podemos señalar que la agroindustria más importante está conformada fundamentalmente por los complejos: trigo, industria molinera; caña de azúcar, industria surco/alcoholera; oleaginosas, industria aceitera; ganadería bovina de carne, industria cárnica; ganadería bovina de leche, industria láctea; arroz ingenios de beneficiado, castaña ingenios de beneficiado, quinua ingenios de beneficiado.
La mayor parte de esta agroindustria se localiza en el departamento de Santa Cruz, situación que con el aporte que realiza este departamento a la producción agrícola, lo convierte en el más importante para la producción de alimentos en el país. En este escenario, en los últimos años el gobierno ha creado al menos tres empresas relacionadas con la producción de alimentos con niveles de producción muy por debajo de los que presentan las empresas privadas: i) Lacteosbol para la producción de leche fluida y derivados en pequeñas plantas en varias zonas; ii) la Empresa Azucarera San Buenaventura en el departamento de La Paz para la producción de azúcar y alcohol; y, iii) y la Empresa Boliviana de Almendra con una planta beneficiadora de castaña en la Amazonía
15 Prudencio (2015) Op. Cit
Con base en datos agregados, Prudencio (2015)15 , constata que la agroindustria alimentaria del país ha incrementado su contribución al PIB industrial entre 1999/2005 y 2006/2014 del 47% al 52%, crecimiento que obedece fundamentalmente al incremento de la producción de las industrias de la molinería/panadería, azúcar y bebidas, y los productos alimenticios diversos (principalmente sopas, potajes o caldos, preparaciones alimenticias compuestas homogeneizadas, polvos para hornear preparados).
Este autor señala que dicho crecimiento se sustenta en una importante dependencia de la importación de insumos que viene incrementándose progresivamente en los últimos años, llamando la atención en relación al incremento y grado de concentración de este tipo de importaciones (69,2% del valor de las mismas) que presentan las agroindustrias de bebidas, de productos alimenticios diversos y de azúcares, que ofertan productos alimenticios que organizaciones internacionales como la OPS/OMS caracterizan de ultra procesados y que tienen una cuota parte importante en las causas de sobrepeso, obesidad y diabetes de la población.
La información relativa a las importaciones de alimentos pone en tela de juicio la adscripción del gobierno del MAS al concepto de “soberanía alimentaria”, pues la estructura de las importaciones agrícolas y agroindustriales muestra durante su periodo de gobierno una tendencia hacia la importación de mayores volúmenes de otros alimentos.
Como antecedente, es importante señalar que el déficit alimentario fundamental del país a principios de los años de 1990 se explicaba por la insuficiente producción de trigo y su transformación en harina. Por ello, hacia 1992 por ejemplo, el 79,5% del total del volumen de las importaciones de alimentos correspondía a trigo y harina de trigo, el resto a productos lácteos e insumos tanto para la producción agroindustrial orientada al mercado interno como a la exportación, distribución relativa que a fines del periodo neoliberal
IMPORTACIONES LEGALES 7.
E ILEGALES DE ALIMENTOS
16 Ormachea (2010) Op. Cit
Si bien los volúmenes de las importaciones de trigo en grano y harina de trigo vistos en conjunto han sufrido una importante disminución pues ya sólo concentran el 24.1% del total del volumen de las importaciones en 2015, los datos demuestran que el país sigue siendo altamente dependiente de los cereales y de derivados de cereales (incluidos trigo y harina de trigo) pues entre ambos grandes grupos concentran el 71.7% del total de las importaciones.
Sin embargo, también es preciso anotar que varios productos agrícolas básicos para la canasta familiar presentan incrementos importantes en sus volúmenes de importación como papa, verduras, leguminosas y frutas. Un rubro que ha cobrado importancia en los volúmenes de importación en los últimos diez años son los alimentos preparados (Cuadro 1 del anexo 4).
Como puede observarse en el cuadro 2 del anexo 4 referido a los incrementos y decrementos netos de los volúmenes de importación, muy pocos productos han reducido sus volúmenes de importación (el trigo en grano debido a una mayor importación de harina de trigo y a un aumento importante en la producción interna de este cereal que tiene precios subvencionados; oleaginosas y derivados industriales como consecuencia de las limitaciones impuestas por el gobierno para la exportación de este tipo de productos que hasta hace algunos meses atrás requerían licencias previas de exportación, y muy escasos volúmenes de leche, verduras y hortalizas). De las 407 mil toneladas métricas netas de importaciones de alimentos que se han incrementado entre 2005 y 2015, la categoría “otros cereales”, “harina de trigo”, “frutas, conservas y derivados”, el “arroz”, los “preparados de cereales”, los “alimentos preparados (sopas, etc.), las “papas” y las “leguminosas y legumbres” explican el 90.5% de este incremento.
El incremento en los volúmenes de importación y en los precios por tonelada de los mismos, ha significado que se haya presentado un crecimiento muy importante en el valor de las importaciones de alimentos pues mientras en 2005 se compraron alimentos por un valor de 220 millones de dólares, en 2015 este costo fue de 658 millones de dólares evidenciándose un incremento en el costo promedio por tonelada en el periodo.
(2005) ya había sufrido variaciones pues si bien los volúmenes de importación de trigo y harina de trigo habían sufrido incrementos, su participación relativa había descendido al 51,4% del total de importaciones debido al incremento de importaciones de otros productos alimenticios (Ormachea 201016).
Prudencio (2015)17 con base en un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística hace conocer el monto calculado por concepto de la internación ilegal de alimentos hacia 2010 que alcanzó los 113,3 millones de dólares, de los cuales el 60.2% corresponde a harina de trigo y subproductos así como a productos de panadería y pastas.
Los “productos agrícolas” fundamentalmente tubérculos, legumbres y hortalizas, así como frutas las “carnes frescas y elaboradas”, así como los
“productos alimenticios diversos” representan el 16,9%, el 10,2% y el 7.8%, respectivamente de estas internaciones. Estos cuatro grandes grupos de productos representan el 95,1% del valor de los alimentos introducidos al país por la vía del contrabando (Cuadro 3 anexo 4).
17 Prudencio (2017) Op. Cit.
Información de prensa viene dando cuenta que, como consecuencia de las devaluaciones que han sufrido en el último tiempo las monedas de países vecinos como Argentina y Brasil, la internación ilegal de alimentos procedentes de estos países parece haberse incrementado sustancialmente.
Estos datos confirman los bajos niveles que ha tenido la producción agrícola en rubros esenciales para la seguridad alimentaria del país en los últimos diez años, que debido a un incremento relativo del mercado interno de alimentos tanto urbanos como rurales es incapaz de abastecerlo plenamente.
Por otro lado, el incremento de las importaciones de una serie de productos procesados, pone también de manifiesto la debilidad de la agroindustria alimenticias del país y el fracaso de las denominadas “políticas de industrialización” que pregona el gobierno.
Los Cereales, los Derivados de los cereales, y los Alimentos preparados significan el 74.0% del valor total de las importaciones en 2015 (Cuadro 1 anexo IV).
8. LAS EXPORTACIONES DE ALIMENTOS
Hacia 2005, los productos oleaginosos (granos de soya, girasol y sésamo) y sus derivados industriales (tortas y aceites) representaban el 71,7% del volumen total de las exportaciones de alimentos del país.
Hacia 2015, estos productos representaban el 58.8% del total de las exportaciones ( a pesar de un incremento en sus volúmenes exportados) como consecuencia del incremento de las exportaciones del grupo frutas, conservas y derivados (básicamente banano y piña que se produce entre pequeños capitalistas y campesinos del trópico de Cochabamba) que representa el 18,0%
del total de las exportaciones y del grupo Cereales por el incremento de las exportaciones de maíz en grano y de la quinua producto andino que en los últimos años ha tenido buenos precios en el mercado mundial y que participa con el 17,3% del total de las exportaciones de alimentos (Cuadro 4 del anexo IV).
La magnitud de los volúmenes de productos alimenticios exportados en el periodo 2005-2015, muestra un crecimiento no muy relevante, pues en estos diez años se tuvo un incremento neto de 284,409 toneladas métricas; es decir, un promedio de sólo 28,440 toneladas métricas anuales.
Prácticamente la mitad de este incremento neto (49,3%) se explica por la exportación de cereales (fundamentalmente por el aporte de maíz en grano) y un 30,3% por el incremento neto del rubro “frutas, conservas y derivados” (Cuadro 5 del anexo 4).
Sin embargo, estas exportaciones, debido al incremento de los precios de materias primas en el mercado mundial, han significado un incremento en valor muy importante pues mientras en 2005 por una exportación total de 693,423 toneladas métricas se obtuvo un valor de 356 millones de dólares con un promedio de valor de 514U$/tonelada, en 2015 por exportar 920,975 toneladas métricas de alimentos se obtuvo un valor de 899.570 millones de dólares; es decir, un promedio de 976 U$/tonelada en 2015 (Cuadro 6 del anexo IV).
9. DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS Y NUTRIENTES
Como puede observarse en el cuadro 7 del anexo IV, Prudencio (2015)18 presenta un balance general de los alimentos y la disponibilidad por producto en el periodo 2005-201519 . Considerando únicamente los productos más importantes de la canasta alimentaria de la población, este autor concluye que sólo seis de ellos han aumentado su disponibilidad entre 2005 y 2015: carnes, harina de trigo, leche, azúcar, pescados y alimentos preparados.
Los productos con mayor grado de disponibilidad son dos: i) los pescados, de 0.87 kgs /pers/año a 1.43 kgs /pers/año/promedio y, ii) los alimentos preparados, de 2.41 kgs/pers/año a 4,38/kgs/per/año/promedio. En ambos casos, esta mayor disponibilidad se explica por los niveles de importación de ambos. En el caso del pescado, el autor advierte que la disponibilidad lograda anualmente en 2015, “está muy lejos de alcanzar el consumo mínimo de 45kgs/
pers/año recomendados por organismos internacionales especializados en nutrición”. Y en el caso de los “alimentos preparados” sostiene que incluyen productos catalogados por la OMS como “ultraprocesados”, causantes de obesidad y sobrepeso.
18 Prudencio (2017) Op. Cit.
19 Prudencio (2017) señala que “La disponibilidad es determinada en base a las cantidades disponibles para el consumo © que a su vez es determinado a partir de la producción (P), las importaciones (M) y las exportaciones (X), según la ecuación P+M=C+X de donde C=P+M-X.
El resto de los productos que aumentaron su disponibilidad son: i) la carne, de 29.0 kgs/pers/año a 32,26 /kgs/pers/año/promedio; ii) la leche de 39,48 kgs/
pers/año a 54,56 kgs/pers/año/promedio; iii) el azúcar, de 37,39 kgs/per/año a 40,76 kgs/pers/año; y, iv) la harina trigo, de 41,65 kgs/pers/año a44,57 kgs/pers/
año. En el caso de la carne, Prudencio advierte que la disponibilidad lograda
“está aún muy lejos de lo alcanzado en los países desarrollados, pero dentro de los parámetros aceptables para una alimentación balanceada”. Y en los casos del azúcar y la harina de trigo, este autor remarca las consecuencias que tiene un consumo elevado de los mismos en los altos niveles de sobrepeso y obesidad de la población.
Para este autor, algunas políticas públicas han sido importantes para el aumento de la disponibilidad de productos como la leche y la harina de trigo. En el primer caso, debido a la política de fomento a la producción de leche y derivados (yogurt, quesos, dulce de leche, entre los principales) y a la incorporación de los mismos en las raciones de los diferentes subsidios. En el segundo caso, si bien una parte de la disponibilidad es cubierta con importaciones, no ha dejado de ser importante la política de subvención a la producción de trigo que ha incrementado la producción interna de este cereal.