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Evangelios y comentarios del Mes de Mayo

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MAYO 2021

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Evangelios y comentarios del Mes de Mayo Introducción.-

Cada año, en el corazón del Tiempo Pascual, donde estamos inmersos en el Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, llega el mes de mayo, “mes de María”. Nos invita a rezar más. Cuando rezamos los misterios gloriosos del rosario caminamos con María por las tres grandes etapas del tiempo pascual: la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés. Cuando contemplamos la vida de María descubrimos la que no ha pecado, y el tiempo pascual es el momento en el que nos damos cuenta de que por la Resurrección hemos muerto al pecado. Así, el mes de María es una oportunidad para practicar las virtudes que manifiestan nueva vida en la fuerza del Espíritu. En nuestros rincones de oración, en mayo, evidentemente se trata de destacar una estatua, una imagen de la Virgen María. Es un gran consuelo poder contemplar el bello rostro benévolo de María. El mes de María es también un momento especial para cantarle canciones. El mes de mayo es, por tanto, una oportunidad para salir de casa y descubrir un lugar mariano para que la historia de este lugar se convierta también en nuestra historia. Amados hermanos y hermanas, contemplemos juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre. Agradecemos de manera especial a Gladys Escalona por ayudarnos en las reflexiones de este mes de mayo. Y agradezco a todos los que continúan apoyándonos en el avance y progresión de Palabra y Vida y los bendigo de todo corazón.

Oraré por Ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, orarán por nosotros, los Padres Paúles. ¡Feliz mes de Mayo!

P. Jocelyn Antoine, C.M.

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Sábado 01 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (14, 7-14):

«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica:

«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Reflexiones.-

‘’Vivimos tiempos difíciles, tenemos miedo, la enfermedad nos persigue… El paso de este virus por nuestro mundo, nuestras calles, nuestras comunidades, ha cambiado nuestro día a día, ha transformado nuestra vida. Y con el paso de este virus diminuto, también está pasando Dios por nuestra vida. Tenemos pensamientos, reflexiones y consideraciones en los que el miedo y la confianza conviven, tratando de equilibrarse… Pero siempre con una ventana abierta a la esperanza. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos muchas veces la expresión ¡No temas!: “No temas, porque yo estoy contigo” (Is 41,10); “Sabed cuál ha sido la esperanza a la que habéis sido llamados” (Ef 1, 18); “No tengáis miedo y Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”, nos dice Jesús. Y aún mas, nos dice que si creemos en Él podremos hacer las obras que Él hace y que si pedimos en su nombre Él hará lo que pidamos. Es importante pues, mantener la fe y la esperanza, en cada persona y en cada comunidad para vivir este tiempo de reorganización, ya que cómo vivamos ahora, nos va a cambiar la forma de mirar, de sentir y de actuar en los tiempos venideros. La situación debe ayudarnos a centrarnos en lo principal. Dice Jesús: “…yo estoy en el Padre y el Padre en mí.” En esto estamos. Confiados en su ayuda…”

Domingo 02 de mayo 2021

Lectura del santo Evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;

porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. »

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Reflexiones.-

“En este evangelio, por medio de la metáfora de la vid y los sarmientos, Jesús nos explica cómo, al creer en Él y en sus palabras, podemos tener una vida fructífera aún cuando en ocasiones, como a los sarmientos que dan fruto, seamos podados sufriendo al principio pero dando mejores frutos luego. Ese fruto abundante, para nosotros, para nuestros familiares y para nuestra comunidad, es posible si permanecemos unidos a Jesús como el sarmiento a la vid. Ese fruto, que son nuestras acciones, nuestras oraciones, nuestras reflexiones, es lo que nos identificara como sus discípulos y nos permitirá permanecer en El. ! Abramos nuestros corazones a Jesús, confiándole nuestras cargas, dificultades y decepciones y escuchemos a Jesús como aquellos discípulos. Pongámonos en camino, como los discípulos, abiertos a lo que el Señor quiera mostrarnos. Él escucha pacientemente nuestros interrogantes sobre el sentido de lo que sucede. ¡Y estará con nosotros hasta el final de la historia!’’

Lunes 03 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (14, 6-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto. » Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.

» Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. »

Reflexiones.-

“Este evangelio de Juan es la síntesis de una enseñanza de Jesús que se desarrolla, como un dialogo, y en la que tienen un papel muy importante los apóstoles Tomás y Felipe. Estos, con la mayor espontaneidad, hacen sus comentarios y preguntas.

Ellos tuvieron el inmenso privilegio de escuchar a su Maestro y compartir la vida con Él.

Poco a poco sus mentes se fueron iluminando, pero todas estas experiencias solo pudieron ser comprendidas a la luz de la resurrección. Ante una pregunta que le hace Tomás, Jesús da una respuesta que nos sigue llenando de alegría y esperanza después de dos mil años: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Dejemos que estas palabras de Jesús resuenen en nuestro interior y nos traigan claridad. En este texto hay unas palabras del apóstol Felipe que nos hacen sonreír por su ingenuidad: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. La respuesta de Jesús es formidable: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre” El Hijo de Dios encarnado es el lugar de encuentro entre la divinidad y la humanidad. Jesús es el revelador del Padre. A través de su Persona y de

sus palabras nos asomamos al misterio de Dios. “

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Santos Felipe y Santiago Ambos fueron Apóstoles del Señor y respondieron a la llamada del Señor. Felipe fue un discípulo decidido y dedicado a la causa, preocupado por su Maestro. Santiago el Menor gozaba de gran autoridad en Jerusalén y es una especie de puente con los hermanos que proceden del paganismo.

Martes 04 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (14, 27-31):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».

Reflexiones.-

‘’En este evangelio, Jesús se muestra a sus discípulos como fuente de paz, prometiéndoles regresar a su lado, después de irse al Padre. Es una promesa para darles esperanza antes de que suceda Su pasión y muerte. Al fin, es todo cuestión de cómo posicionarnos ante la esperanza. Si nos dejamos someter al sino, a no confiar en que todo puede mejorar –no sabemos cómo – se turbara nuestro corazón y nos acobardaremos. Si nos sostenemos en la convicción de que las palabras de Jesús son una promesa de paz y amor, recibiremos algo más, mejor, tras lo que ahora tenemos. Vivimos de esperanza si es que vivimos. Eso debería de llevarnos a continuar caminando pese a todo, a la oscuridad o incluso a la imposibilidad de que lo que nos traemos entre manos acabe bien. Lleguemos al extremo de apostar por la esperanza: la intervención de la gracia, de lo inesperado, de tal modo que justo cuando todo está a punto de acabar mal, sepamos que terminara bien.’’

Miércoles 05 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante;

porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

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Reflexiones.-

‘’Las palabras de Jesús en este evangelio, comparando al Padre con el labrador, al Hijo con la vid, y sus discípulos con los sarmientos – que pueden secarse sin dar fruto o pueden estar unidos a la vid y dar fruto abundante - nos enseñan que la acción de Dios en cada uno es algo imprevisible y no admite recetas. Si disponemos el corazón con humildad y sencillez a la acción imprevisible y gratuita de Dios comprenderemos que Él nos espera en el afán ordinario de cada día cuando hacemos con limpieza de corazón, y buena voluntad para los que están a nuestro alrededor, lo que está en nuestras manos. Él nos está buscando en las rutinas, en el trabajo, en las relaciones ordinarias con los demás y en todo el quehacer de nuestra existencia. Dios es misericordioso, compasivo, inclinado y solícito por nosotros cuando le buscamos y desbrozamos los caminos que conducen a Él. La búsqueda de Dios es una obra de aquellos que cumplen diariamente con sus trabajos y viven en justicia y amor con sus semejantes. Así de sencillo y asequible a todos.”

Jueves 06 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Reflexiones.-

“Las palabras inspiradoras de Jesús en este evangelio nos recuerdan a los discípulos de Emaús, que iniciaron el viaje de ida con miedo y desconfianza. Al unirse a ellos el Señor en el camino no lo reconocen, pero, en el camino de vuelta, van llenos de alegría y con la urgencia para llevar a los demás la buena noticia de su encuentro con el Resucitado.

Este cambio de ánimo les sucedió encontrando a Jesús, abriéndole primero su corazón, luego escuchándole y después invitándole a casa. Tres pasos que nosotros también podemos realizar: abrir nuestros corazones a Jesús, escuchar a Jesús; y rezar a Jesús, pidiéndole que se quede con nosotros. ¡Y estará con nosotros hasta el final de la historia!’’

Viernes 07 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,12-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis

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fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Reflexiones.-

En esta lectura del evangelio de Juan encontramos una llamada de Jesús a la amistad fraternal, a considerarnos todos como amigos cercanos. Su mandamiento es que nos amemos entre nosotros como Él nos ama, que seamos solidarios unos con otros, que demos fruto de amor al prójimo. La gran novedad que nos trae Jesús es que "los otros" ya no son personas diferentes o distantes. No son personas que podamos usar, de las que podamos abusar y tampoco ignorar, explotar u odiar. Por causa de la paternidad del Dios universal, estamos llamados a considerar a "los otros" como nuestros hermanos y hermanas. Es a través de Jesús que nos amigamos con Dios y esto nos lleva a la misericordia y la solidaridad con todos, sobre todo con los que más sufren. Todo nuestro discipulado con Jesús es una síntesis entre la fraternidad y la misericordia. Jesús no es sólo amigo, sino también salvador y liberador, y su amistad es una solidaridad eficaz con respecto a las miserias del amigo, del hermano, del prójimo. La espiritualidad cristiana es básicamente crecer en la amistad con Jesús y en la fraternidad con los demás.”

Sábado 08 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Reflexiones.-

“En este texto de Juan, Jesús nos explica que, al escuchar sus palabras y vivir sus enseñanzas, acercándonos a las personas que Él distinguió mientras estuvo en este mundo - los necesitados, los enfermos, los incomprendidos, y los que no tuvieron suerte en la lotería de la vida – el mundo nos rechaza porque no somos ‘cosa suya’. Ese mundo, lleno de enemistad, de contiendas y de odio, levanta murallas infranqueables para el encuentro con Dios. La injusticia y el desamor son muros que nos aíslan del encuentro con Dios, ciegos a ese Dios que sostiene al mundo, donde nada se mueve fuera de Su alcance. Nos advierte Jesús pues, que aquellos que no le reconocen tampoco nos reconocerán a nosotros y que aquellos que si le conocen y aceptan su palabra, también aceptaran la nuestra. Para eso nos ha puesto Dios en el mundo y nos sigue ayudando en silencio. La verdadera amistad con Jesús se expresa con la bondad, la humildad, la mansedumbre, la solidaridad y la misericordia. Estas son el camino de la amistad con Jesús y deben ser el estilo de vida y el modo de actuar para el cristiano.”

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Domingo 09 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-17): (DIA DE LAS MADRES) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Reflexiones.-

‘’Hoy celebramos el Día de la Madre en unas condiciones excepcionales. El coronavirus nos impide la cercanía física, los abrazos y los besos, el almuerzo en familia. A pesar de la profunda tristeza que nos causa el aislamiento, sintámonos unidos como comunidad de fe y amor. Escuchemos juntos la Palabra de Dios, demos gracias, expresemos nuestras necesidades e incertidumbres y comulguemos espiritualmente. El Día de la Madre tiene, como sentimiento dominante, la gratitud. Ciertamente, somos hijos de un papá y de una mama y cada uno de ellos aportó el 50% de nuestro patrimonio genético. Reconociendo estos aportes genéticos, es innegable que entre madre e hijo o hija se establece una relación única que comenzó con los nueve meses que pasamos en el vientre materno, continuó con la lactancia y se va fortaleciendo a lo largo de la vida. Las mamás siempre están junto a nosotros, no importa la edad que tengamos; siempre están dispuestas a abrazar, acoger, bendecir, apoyar y perdonar. Demos pues gracias a Dios por el regalo de la madre y pidamos por su bienestar y su felicidad. Pidamos de manera especial por las mamás que asumen solas la responsabilidad de sus hijos por la ausencia de los padres. Son unas heroínas cuya jornada de trabajo es dura y de muchas horas. Que la celebración de este Día de la Madre en cuarentena signifique el fortalecimiento de las relaciones familiares y un espacio de reconciliación y sanación de las heridas dentro del grupo familiar.

Lunes 10 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 26-16,4a)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

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Reflexiones.-

“En este evangelio, Jesús continua explicando y advirtiendo a sus discípulos de los sucesos que seguirán luego de su muerte, resurrección y ascensión al Padre. Les recuerda sus enseñanzas, y les promete la llegada del Espíritu Santo, el que les llenara de la verdad y estará con ellos, y con nosotros, hasta el fin de los siglos. Haciendo nuestra la presencia del Paráclito, el ayudador, podremos todos los que seguimos a Cristo, dar testimonio de su verdad y vivir de acuerdo a sus enseñanzas a pesar del rechazo del mundo y, aun, de la muerte por martirio. Son palabras que nos recuerdan que, al igual que los sarmientos productivos de la vid, seremos podados para dar así frutos mejores y más abundantes !Creamos en esa promesa y vivamos en el amor y el servicio a Dios y al prójimo, sacando fuerzas para enfrentar pesares, sufrimientos y confiando en la promesa de una vida eterna en paz y amor!”

Martes 11 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 5-11)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Reflexiones.-

“En este texto del evangelio de Juan, Jesús renueva sus promesas de conocimiento, ayuda y protección para los discípulos, y para todos los que creemos en Él y seguimos sus enseñanzas, al ser llenos del Espíritu Santo, quien procede del Padre y es su mensajero de paz y amor. Ese mensajero del Padre va a dar fortaleza a los discípulos ante la muerte de su Maestro y nos va a dar alivio a todos los que vivimos en Cristo, permitiéndonos superar el pecado, las injusticias y la condena del mundo que no le conoce. Sentirnos llenos de ese Espíritu Santo nos dará la capacidad de cumplir bien con nuestros trabajos y obligaciones y vivir en justicia y amor con nuestros semejantes. ! Así de sencillo y asequible a todos es vivir como buenos cristianos cuando nos dejamos guiar por la sabiduría y el amor de ese santo espíritu!

Miércoles 12 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 12-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo

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mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará»

Reflexiones.-

‘’En este texto del evangelio de Juan, Cristo nos invita a repetir el salto de confianza que llevo a cabo Abrán, quien, cuando no veía ante si nada de lo que Dios le estaba prometiendo, confió totalmente y fue totalmente fiel. Nosotros también, por fe, sabemos que Cristo es el Hijo de Dios encarnado, es el revelador del Padre, y nos conduce a asomarnos al misterio de Dios. Quizás las circunstancias hagan que nos resulte imposible ver nada, ¡pero Cristo nos invita a confiar! Su amor permanece para siempre,

¡Él no cambia! Y, más allá de los giros de la Historia, Él tiene cada instante en Su mano. Hoy el reto del amor es confiar. Haz, pues, un acto de fe en el amor de Cristo. Más allá de lo que tus ojos puedan ver, sabes que su Amor por ti permanece, ¡como las estrellas! Tal vez ahora no las ves, ¡pero sabes que están! Él ha prometido cuidarte, buscar en todo tu bien. Cree... ¡y espera al atardecer!’’

Jueves 13 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 16-20)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver». Comentaron entonces algunos discípulos: «

¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?». Y se preguntaban: « ¿Qué significa ese

“poco”? No entendemos lo que dice». Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: « ¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

Reflexiones.-

“En el Evangelio de hoy, Jesús habla a los discípulos sobre su muerte y resurrección;

les dice que Él no estará más con ellos en la forma corporal que les es familiar;

pero que dentro muy poco volverán a tener la experiencia de tenerlo con ellos, Les dice que al no verle lloraran pero que al verle de nuevo su tristeza pasara a ser alegría. La frase: “dentro de poco tiempo” es usada repetidamente en este corto pasaje. Esta puede referirse a los tres días entre la muerte y la resurrección de Jesús; pero también puede ser el tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo, el tiempo en el cual nosotros vivimos, nos movemos, y existimos. Jesús no mide sus palabras. Él nos dice que nuestras vidas no estarán libres de dolor y desolación; pero también nos promete que nuestros duelos se tornarán en esperanza, y nuestro dolor en alegría. Lo que decía Jesús no siempre era comprendido por los discípulos, y a veces parecía ser que solo planteaba nuevas preguntas. ¿Soy como los discípulos en el pasaje de hoy? Una vez más, debo moverme de mi cabeza a mi corazón, donde el Espíritu Santo me guiará a la verdad de lo que Jesús quiere decirme. Para ello, abro mi corazón a la acción del

Espíritu Santo dentro de mí.”

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Viernes 14 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (15, 9-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando:

que os améis unos a otros».

Reflexiones.-

“En este evangelio Juan nos expresa claramente que el corazón del mensaje cristiano es el amor, ¡Dios me ama! Si pudiésemos captar el amor incondicional de Dios por nosotros, la vida sería radicalmente un camino de amor. Aceptar que Dios me ama, es también aceptar la realidad de que Dios ama a todos los demás de la misma forma. Así somos llamados a amarnos a nosotros mismos y a los demás. Mi amor por otros no debe estar condicionado por cómo ellos responden. Jesús me ama totalmente, ya sea que yo sea una persona buena, mala o indiferente. Mi amor debe tener también esa cualidad. El llamado es a amar, de una manera especial, a los pobres, los excluidos, los marginados y los que no tienen voz. También nos llama a cuidar de la tierra, “nuestra casa común”, que Dios nos ha confiado. “Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece la fuerza y la luz que necesitamos para salir adelante. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos" (Papa Francisco, Laudate Si # 245)”

Sábado 15 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 23b-28)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el

mundo y me voy al Padre».

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Reflexiones.-

En este evangelio de Juan, Jesús nos dice: “Pide y recibirás…para que tu alegría sea completa”. Jesús espera que le pidamos, que pidamos a Dios con todo el corazón, confiados en que Él nos ama. Nos promete que nuestra petición siempre traerá de vuelta una gracia o petición que estemos pidiendo, o el profundo apoyo de Dios para crecer y poder lidiar con los problemas aun cuando nuestra vida sea difícil. Si en este pasaje nos enfocamos solamente en la promesa de Jesús de que se nos dará cualquier cosa que pidamos en su nombre, podemos sentirnos descorazonados porque a menudo, rezamos mucho por algo, sin conseguirlo. Sin embargo, si hoy, en cambio, nos concentramos en la verdad central que Jesús nos comparte: que el Padre nos ama, sentiremos que podemos poner nuestras necesidades en el cuidado amoroso del Padre y dejarlas ahí. ‘Padre, dejo mi deseo de seguridad y de control, y abro mi corazón a tu presencia y tu acción amorosa en mí.’

Domingo 16 de mayo 2021 La Ascensión del Señor

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16, 15-20)

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos. » Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Reflexiones.-

“Este texto de Marcos revela el acontecimiento que marca la transición entre el Cristo resucitado y el Cristo sentado a la derecha de Dios. Marca también el punto de partida para que los discípulos y nosotros, como seguidores de Cristo, demos testimonio y seamos anunciadores del Cristo exaltado, el que volvió al Padre para sentarse a su derecha. Es así que el Señor glorificado continúa presente en el mundo: por medio de su acción en los que creen en su Palabra y dejan que el Espíritu actúe interiormente en ellos. El mandato de Jesús es claro y todavía vigente: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación". Gracias a ese mandato, y a la presencia del Resucitado en su Iglesia, nosotros constituimos una comunidad de vida y de salvación. La Ascensión al cielo da inicio a una nueva forma de Cristo estar en el mundo, Desde su lugar a la derecha del Padre, Cristo acompaña la misión evangelizadora de sus discípulos. Así, la Ascensión es el fin de su visibilidad terrena y el inicio de un nuevo tipo de presencia entre nosotros. Desde esa nueva perspectiva, la Pasión y Muerte de Jesús fueron muestra de la fuerza y la sabiduría de Dios y se pudo hablar de perdón y de conversión, sin dudar del amor y del poder divino de Jesús. Fue posible predicar la conversión, exhortar a los hombres para que se reconciliaran con Dios, lleno de misericordia. Con la

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Ascensión de Jesucristo el camino está abierto, y todos estamos invitados a recorrerlo de la mano de Él.”

Lunes 17 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (16, 29-33)

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios». Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Reflexiones.-

“Este texto de Juan nos recuerda los sucesos que conducirían a la Crucifixión. Los Apóstoles, entusiasmados, muestran una fe inquebrantable. Pero, Jesús los conoce mejor de lo que ellos se conocen a sí mismos. Él les advierte que el fervor de ellos se desgastará y que desaparecerán y lo dejaran solo cuando las tormentas comiencen a reunirse a su alrededor. ! Cuan a menudo hemos prometido no separarnos de Dios, sólo para caer al primer obstáculo! Pidamos al Señor que, a pesar de nuestras deficiencias, sepamos aprovechar su paciencia con los discípulos y podamos tener la gracia de comenzar de nuevo después de cada caída, siempre abiertos al crecimiento y al cambio. Paz y valentía son los dos regalos que Jesús nos deja en este texto. La paz que viene de saber que Él estará con nosotros siempre y la valentía de vivir a la luz del Evangelio, confiando en que la fortaleza de Dios compensara nuestra debilidad humana. Él ha triunfado sobre todo lo que podría desanimarnos y desesperarnos.

Su victoria sobre la muerte, y su Presencia actual en nuestras vidas, nos salvan y nos fortifican. “

Martes 18 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (17, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti. »

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Reflexiones.-

“Este pasaje de Juan nos habla del amor de Jesús por el Padre y del amor del Padre por Él. Desde las profundidades de su corazón, Jesús habla al Padre. Sabiendo que el amor del Padre está con Él hasta el final, Jesús le encomienda el cuidado, la protección y la vida eterna de aquellos que le fueron dados de en medio del mundo y que han creído y guardado su palabra. “Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo”. Jesús nos desea vida eterna, y la describe como el conocimiento de Dios y el conocimiento de Jesús como su enviado. Pidamos crecer en el conocimiento de Dios y demos gracias por la luz que hemos recibido y por las inspiraciones que nos han sido dadas en las promesas de Jesús. La vida eterna no es sólo para el futuro: es un regalo que comenzamos hoy a recibir, a través de nuestra Fe.

Estar en contacto con Jesús es estar en contacto con una vida eterna plena.

Contactamos esa vida en nuestra oración. Es como el agua viva, como una nueva mirada. Somos iluminados por la Luz de la Palabra.”

Miércoles 19 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (17, 11-19)

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros.

Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad. »

Reflexiones.-

“Este capítulo del Evangelio de San Juan presenta a Jesús como dador de vida divina y poseedor de la plenitud de la Vida de Dios. Resume su vida y su misión en términos del lazo entre Él y su Padre y del amor desde el que Él ha sido enviado. Nos dice que nosotros también somos “enviados” para continuar su misión. Presenta a Jesús como nuestro buen amigo que desea que sigamos en su compañía y que, tal como ninguno de nosotros desea perder un amigo, reza para que seamos protegidos del mal. Ser amigo de Jesús es estar a su lado, y ser enviado en su Nombre. Él desea que su amor y su mensaje sean diseminados en el centro del mundo, de la ciudad, del vecindario. Nuestra misión como seguidores se encuentra pues, en el centro y en la profundidad de este mundo. Al seguir a Jesús en su misión y amor, nosotros mismos nos santificamos. Nuestra oración ayuda y completa esa santificación diaria y contribuye a nuestro crecimiento espiritual al estar cerca de Él.”

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Jueves 20 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (17, 20-26)

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos. »

Reflexiones.-

Jesús está rezando por mí, y por todos los que creen en Él por medio de la Palabra entregada por Él a sus discípulos. Cada uno de nosotros, los cristianos, nos ubicamos, de persona a persona, en una cadena ininterrumpida a través de la cual se transmite la Palabra, en toda su dimensión de verdad. Jesús nos pide ser uno con los demás y con Dios mientras habla directamente a su Padre en favor de sus frágiles discípulos a quienes ha hecho conocer el amor perfecto de Dios y les ha enviado a comunicarlo a todo el mundo. Jesús le pide al Padre que los proteja y que me proteja a mí y a todos los que creeremos en Él y su Palabra por medio de los discípulos. Podemos confiar en que esa oración de Jesús por nosotros será respondida. ! Podemos descansar en esa oración en todos los momentos de nuestra vida!

Viernes 21 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (21, 15-19)

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»

Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»

Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»

Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:

«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas.

Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. » Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.

Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

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Reflexiones.-

Este evangelio de Juan resume una conversación en la que Jesús reafirma para nosotros que el amor es el requisito para seguirle y dar testimonio de Él. Lo hace preguntando tres veces a Pedro si le ama. Éste, en pago de su pasada negación triple, le asegura su amor las tres veces, Vemos pues, como Jesús ejerce su poder con delicadeza y misericordia, confirmando a Pedro como cabeza de la Iglesia. Entendemos así, que Pedro puede liderar confiadamente, porque es un pecador arrepentido y sin ilusiones sobre sí mismo.

Como Pedro, a veces sólo esperamos que el Señor sepa que lo amamos y que tratamos de vivir su Amor en nuestras vidas a pesar de nuestras fallas. Sintámonos cercanos a Pedro, sin certeza de nuestros deseos de ser un discípulo, pero sabiendo del amor que el Señor nos tiene por el que somos perdonados siempre – hasta el momento de nuestra muerte.

Sábado 22 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Juan (21, 20-25)

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado:

«Señor, ¿quién es el que te va a entregar? » Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste

¿qué? » Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme. » Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? » Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Reflexiones.-

En este evangelio de Juan vemos cómo Jesucristo nos quiere ocupados en Su seguimiento, sin descartar a ninguno de nosotros. Amar a Jesús y ser amados por Jesús es “seguirlo” y, en cada caso, este seguir a Jesús puede tomar diferentes manifestaciones externas, dependiendo de nuestros carismas. Habrá quien comparta la Palabra del Señor, otros que la recuerden, otros que la escriban. Somos un solo cuerpo con diferentes funciones que habrá de funcionar con armonía y sincronía. Nuestra dirección viene de Dios quien nos muestra el camino que nosotros debemos disponernos a seguir. Somos parte de un mismo cuerpo y cada quien debe cumplir sus funciones, confiando plenamente en el Señor. Pensemos en nosotros como un "evangelio", un testamento de la presencia amorosa y de las obras de Dios. Pidamos pues, que nos ilumine el Espíritu Santo, para hacer siempre lo que debemos, confiando y sabiendo que nunca estarán nuestros hermanos en mejores manos que en las de nuestro Padre y las

de Jesucristo nuestro Señor.

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Domingo 23 de mayo 2021 (PENTECOSTES)

Lectura del santo evangelio según san Juan (20, 19-23)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Reflexiones.-

En este especial evangelio, recibimos al Espíritu Santo en nuestras vidas. Jesús Resucitado, y en toda su gloria, nos concede esa presencia y da, a aquellos consagrados a Él, la capacidad de llenar nuestras vidas con el amor de Dios mediante el perdón de nuestros pecados. Aunque el miedo ha hecho que los discípulos mantengan sus puertas cerradas, eso no les brinda la paz y parece contraponerse a la forma de ser de Jesús. Llegando a ellos, Jesús repite a sus discípulos su saludo; “La paz sea con ustedes”. Con la seguridad de que Jesús desea para nosotros esa misma bendición, y que podría presentarse ante nosotros de la misma manera, oigámosle decirnos: “La Paz sea contigo”. Pongamos ante Él los aspectos de nuestras vidas que más necesitan de paz, y escuchemos como nos dice de nuevo: “La Paz sea contigo”. Jesús nos desea Paz pero nos muestra sus manos y sus pies heridos: nos recuerda que hay un costo en ser una presencia de paz en el mundo. Sin embargo, sabemos que ese amor ‘costoso’ producirá ricos frutos, ya sea que los veamos o no. Así también el amor de Jesús producirá frutos sólo después de su muerte. Yo no me debo descorazonar cuando mi amor parece ser desperdiciado. El verdadero amor nunca llega a su fin (1Corintios 13,8). Las acciones amorosas son los bloques constructivos de la vida eterna.

Lunes 24 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10, 17-27)

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? ». Jesús le contestó: «Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: « ¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el

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reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse? ». Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Reflexiones.-

“En este evangelio Marcos nos relata el encuentro entre Jesús y un hombre que, llamándole ‘maestro bueno’, le pide consejo para ‘heredar la vida eterna’. Jesús reconoce en esa persona el deseo genuino de hacer algo hermoso de su vida, de dar más de lo exigido por ley y le responde haciéndole la más atractiva invitación: “vende lo que tienes, dáselo a los pobres,… y sígueme”. Ese amar sin límites es el modo en que amó el mismo Jesús, llegando al extremo de dar su vida por amor. Jesús miró al hombre y lo amó, tal como lo hace con nosotros antes de juzgar lo que decimos o hacemos. Él nos ama. Nos ama incondicionalmente por quienes somos y cómo somos. También ama cada esfuerzo que hacemos para vivir más profunda y hermosamente. Pero el hombre del encuentro, al igual que nosotros muchas veces, estaba esclavizado por sus muchos bienes, estaba apegado a sus muchas cosas, y por eso, estaba impedido de seguir a Jesús. Pidamos la gracia de rechazar lo que se interpone entre nosotros y Él, y para que nos rindamos a Él, de manera que la vida eterna llegue a nosotros, aquí en la tierra.”

Martes 25 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10, 28-31)

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más, casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.

Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

Reflexiones.-

“En este evangelio de Marcos, Jesús le recuerda a Pedro que hay una recompensa por el discipulado, pero también hay un costo. Le anuncia, además, un cambio radical en la relación entre Dios y los discípulos y todos nosotros que somos seguidores de Jesús.

Les asegura que sus seguidores formarán parte de una inmensa familia, de una gran comunidad, que experimentará problemas, pero que tendrá como recompensa la alegría en este mundo y una vida eterna después. Así lo vivieron los primeros cristianos, en una comunidad donde todo se compartía y a la cual todos pertenecían. Lo que Jesús ofrece a sus discípulos es un regalo de Dios, prometiendo compartir ese regalo generoso de amor con todos. Entendamos, pues, que Jesús nos llama a mirar el mundo, no como un mundo de tener y no tener, sino como un mundo de los que dan, y los que no dan. En fin, como un mundo en el que toda la sabiduría recibida es devuelta.”

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Miércoles 26 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10, 32-45)

En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.» Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» Contestaron:

«Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: «Lo somos.»

Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. »

Reflexiones.-

Es difícil no vernos retratados en este pasaje del evangelio de Marcos. Cuántas veces el Señor nos habla de algo importante en nuestras vidas y nosotros nos distraemos pensando en nuestros pequeños dilemas e intereses. Pareciera que no vemos la magnitud de la tarea que tenemos por delante, ni la importancia de lo que está ocurriendo. A veces, tiramos por la borda el Evangelio y la vida de bien y oración a la que queremos dedicarnos, por un mal rato, un mal pensamiento o una mala pasada que nos juega nuestro carácter. El camino que nos propone el Señor es exigente y nos demanda estar atentos a lo que nos rodea. No podemos aislarnos y alejarnos de las necesidades que vive nuestro prójimo o de lo que viene sucediendo en nuestra sociedad. No podemos vivir aislados, pero sobre todo, no podemos ser indiferentes. No podemos caer, como estos discípulos, en discusiones egoístas mientras el Señor revela ante nuestros ojos los sufrimientos que vivirán en cumplimiento del Plan de Dios. Servir, como Cristo mismo vino a servirnos, ¡Eso es lo que Dios espera de nosotros! ¡No dejemos que nada nos confunda y nos separe de nuestra misión! Tengamos una actitud de servicio permanente, sin hacer distinciones y sin otorgar privilegios, ni buscarlos. Solo así estaremos actuando

como Cristo nos pide, poniéndonos en Camino.

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Jueves 27 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Lucas (22, 14-20)

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: «Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios. » Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios. » Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros. »

Reflexiones.-

En este evangelio somos testigos de la institución de la Eucaristía! Recordamos que Jesús ofreció una vida de amor, una vida de servicio a sus hermanos, los hombres, indicándoles el camino a seguir. Les ofreció su vida, su muerte y, por eso, Dios le resucitó. En cada eucaristía renovamos esta única ofrenda, este único sacrifico de Jesús, donde se nos recuerda su vida de amor y de entrega. “Tomad y comed, esto es mi cuerpo entregado. Tomad y bebed, esta es mi sangre derramada”. Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote porque hizo de su existencia una continua ofrenda, un permanente acto de amor al Padre. Él ofreció al Padre Dios su persona y su vida y nosotros - unos participando del sacerdocio ministerial y otros del sacerdocio común - podemos ofrecernos al Padre con nuestra participación en la eucaristía y mediante una vida de entrega y de servicio a los demás. ¡Que el Señor, nos ayude a cada uno, a vivir el sacerdocio que Él nos ha regalado!

Viernes 28 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (11, 11-26)

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo: «¿No está escrito: Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos. » Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.

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Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. » Jesús contestó: «Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte:

Quítate de ahí y tírate al mar, no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. »

Reflexiones.-

En este texto del evangelio de Marcos, Jesús muestra un verdadero enojo y frustración.

Se frustra por la higuera estéril en la que no puede saciar su hambre, y se enoja por el comercio bullicioso e irreverente que se lleva a cabo en el templo. Cuando maldice a la higuera, Jesús está condenando a una religión que no da frutos. Su enojo y su acción poderosa en el templo, son estímulos para que Pedro, y nosotros los que nos convertiremos en sus seguidores, tengamos más fe: “Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis “ . Lo que enojó a Jesús fue que la reverencia en el templo, lugar sagrado para que las personas pudieran adorar a Dios en verdad y en espíritu, dando así buenos frutos, había sido reemplazada por licencias y privilegios, barreras y divisiones entre las diferentes castas, dejando fuera a los gentiles y a las mujeres en algunas áreas. Respetemos siempre la iglesia como casa de oración, abierta a todas las nacionalidades, sin compartimientos; un lugar donde todas y todos podamos buscar a Dios.

Sábado 29 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Marcos (11, 27-33)

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?

» Jesús les respondió: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres?

Contestadme.» Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es de Dios, dirá: ¿Y por qué no le habéis creído? Pero como digamos que es de los hombres...» (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.) Y respondieron a Jesús: «No sabemos.» Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

Reflexiones.-

En este evangelio se nos muestra cómo los fariseos quieren cuestionar a Jesús. La pregunta que le hacen los escribas y fariseos en el templo no tiene referente a ningún asunto teológico ni de las escrituras… no. Le preguntan por su autoridad, que en el fondo, es preguntarle de dónde le viene su contundente sabiduría y la libertad personal tan clara con la que actúa y con la que atrae a discípulos y seguidores. Esta vez, Jesús

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no quiere contestarles pero, al preguntarles si el bautismo de Juan viene de Dios o de los hombres, les hace dudar de que la autoridad provenga de los hombres, atribuyéndosela a Dios. De esa manera, cuestiona los conceptos de aquellos que se apoyan en autoridades meramente humanas. De ese modo, Jesús nos enseña que su autoridad, no es un dominio, ni una fuerza opresiva, sino amor, capacidad de asemejarse, de hacerse cercano al Dios Padre y su reino de amor y misericordia.

Domingo 30 de mayo 2021

Lectura del santo evangelio según san Mateo (28, 16-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. »

Reflexiones.-

En este evangelio, Mateo nos dice que los discípulos no estaban todos de acuerdo y que algunos dudaban, incapaces de creer inmediatamente. Yo ruego para tener más confianza en las promesas de Jesús y reavivo mi fe cada vez que noto una lentitud en mi compromiso, recordando que, hasta el fin del mundo, Dios, la primera persona de la Santísima Trinidad, desea establecer una relación más plena conmigo. Atesoremos nuestro bautizo hecho como Jesús solicita: “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Escuchemos la misión que Jesús nos impone: Id y haced discípulos de todos los pueblos invitando a los demás a ser también discípulos de amor. Tal como cada persona de la Santísima Trinidad se realiza dándose amorosamente a las otras dos personas, y recibiendo el amor completo de las otras dos personas, así, nosotros, que hemos sido hechos a la imagen y semejanza de Dios, nos realizamos dándonos por amor a otros, y recibiendo plenamente el amor de Dios por nosotros.

Lunes 31 de mayo 2021

(VISITACION DE LA VIRGEN MARIA)

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1, 39-56)

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. » María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde

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ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. » María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Reflexiones.-

“El texto evangélico nos permite asistir con gozo a una segunda anunciación. Es en este momento cuando, por medio del Espíritu Santo, se le revela a Isabel el conocimiento de que María es la Madre de su Señor. Así, estas dos mujeres comparten, con gran naturalidad y aceptación, el mayor secreto que pueda Dios comunicar a los hombres.

María, la llena de gracia, como mujer humilde y generosa, ha salido de su casa para ir en ayuda de su prima. Isabel, por su parte, anuncia, inspirada por el Espíritu, una gran verdad: la felicidad está en el creer al Señor. Si pensamos que ‘creer’ es sólo profesar un credo religioso, adherirnos a una religión o a unos dogmas, tenemos un pobre entendimiento del término. Cuando creemos de verdad, como María, gustamos de la felicidad que Dios regala a las almas que le buscan con sinceridad; admiramos su obra y nos entregamos con más generosidad a llevar a cabo un plan que va más allá de nuestra visión humana. Isabel, porque ha creído, reconoce en María esa felicidad. Por su parte, María lo admite y declara que, en consecuencia, su vida ya no responde a un plan trazado por ella, sino por su Señor. Pidamos esa felicidad, la felicidad de sabernos fieles y escogidos, gracias a que hemos creído.”

Referencias

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