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CRISÁLIDA
PROCESO DE INVESTIGACIÓN/CREACIÓN LILIANA JAIMES ESPINOSA
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS.
FACULTAD DE ARTES ASAB
2019
2 Autora:
SANDRA LILIANA JAIMES ESPINOSA
Directores:
Juan Fernando Cáceres Jaramillo.
Sonia Castillo Ballén.
Proyecto de Investigación Creación, inscrito en la Línea de Estudios Críticos de las Corporeidades, las Sensibilidades y las Performatividades.
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES. ASAB MAESTRÍA EN ESTUDIOS ARTÍSTICOS
Bogotá, D.C. 2019
3 Dedicatoria:
A mi mejor amiga y confidente, mi madre.
A Noah, que me dio el impulso todos los días para seguir.
A mi familia (mi esposo, mi hermana y mi sobrina) por quienes nada de esto hubiese sido posible.
4 AGRADECIMIENTOS
Quiero agradecer a Juan Fernando Cáceres Jaramillo por cada uno de los postres con café compartidos, por tomarse el tiempo de leerme, por darle norte a mi trabajo, una demostración gigante de amor hacia esta Hiperbólica Elocuente Inundada.
A mi familia, que se convirtieron en extensiones de este ser finito, gracias por la paciencia, por ayudarme con las tareas mientras yo pasaba horas y horas frente al computador. A mi esposo, por los cafés sobre el escritorio y los masajes de espalda.
Gracias al grupo de teatro de Mujeres del Centro Cultural Bacatá, a Macarios Teatro, a los amigos de la universidad, a Emiro que respondió cada llamada y mensaje en el Whatsaap sin importar lo largo que fuera.
Gracias a la maestría, a cada uno de los docentes, a cada uno de los compañeros, el espectro de mi humanidad se abrió por todos ustedes.
5 TABLA DE CONTENIDO
RESUMEN ...6
MARIPOSA ...7
HUEVECILLO ... 11
LARVA ... 40
CRISÁLIDA ... 59
PARA CONCLUIR ... 76
BIBLIOGRAFÍA ... 80
LEPIDÓPTEROS ... 82
6 RESUMEN
Pasar por la experiencia de la muerte de manera recurrente, logra convertirse en un impulso que conlleva al estudio de la vida. Fue así como a partir del análisis de lo vivido y bajo la tensión que surge al visualizar la vida y la muerte como un pequeño hilo delgado capaz de deshilacharse en cualquier momento, que se llevaron a cabo tres procesos creativos adscritos, de alguna manera, entre lo performático y lo teatral. En suma, se plantea la importancia de reflejar el alma por medio de las prácticas artísticas, dejando al descubierto todas las posibles reacciones que podemos llegar a tener cuando nos enfrentamos a situaciones que no están bajo nuestro control.
Por tal motivo, se toma como referencia de construcción la vida misma a través de las experiencias reales que cada participante quiso exponer, en aras de hacer una transmigración de sus emociones.
ABSTRACT
Going through the death experiences on a recurring basis, it manages to become an impulse that leads to the study of life. It was as well from the analysis of lived experiences and under the tension that arises when visualizing life and death as a small thin thread capable of fraying at any time, that three creative processes assigned, somehow, between the performative and the theatrical. This is how the importance of reflecting the soul through artistic practices is raised, revealing all the possible reactions that we may have when we face situations that are not under our control. For this reason, life itself is taken as a construction reference through the real experiences that each participant wanted to expose, in order to make a transmigration of their emotions.
7 MARIPOSA
Cuando se logra percibir tras las experiencias que la pequeña y delgada línea entre la vida y la muerte es una realidad contundente, se crea la necesidad de poner la existencia misma en clave de tensión. Al hacerlo podemos encontrar algunas preguntas cuyas respuestas nos ayudan a descifrar en alguna medida quiénes somos, respuestas pocas y cortas que se van solventando en nuestro caminar. Este proceso de investigación/creación nace de la experiencia misma, un ejercicio de escucha en relación con el otro que se manifiesta y constituye a partir del estudio de la corporalidad, entiéndase este último como la forma de comprender al ser humano de una manera holística.
Así surge la pregunta de investigación que orienta en cierta medida el proceso aquí consolidado y que se percibe en un principio de manera brumosa. Ya que, en primera medida, lo que se buscaba era corresponder a una pequeña inquietud, al pequeño impulso de seguir las migajas del camino, lo que me llevó a encontrar la pregunta orientadora del ejercicio aquí expresado.
¿Cómo se manifiestan las tensiones vida y muerte a partir de lo vivido y en relación con las personas que participaron en las diferentes propuestas de carácter teatral y performático que desembocaron en el ejercicio teatral titulado Crisálida? Al buscar las respuestas que dieran solvencia a la pregunta identifiqué que en cierta medida éstas se encontraban mediadas por mi lugar de enunciación, el cual funcionaba como filtro que decantaba no sólo los resultados investigativos y creativos, sino también la forma de establecer una relación con las demás personas que dieron viabilidad a este proyecto.
Entonces entraré a describir algunas características que creo importante reconozcan en este punto de partida: En muchos lugares me identifican tan sólo con mi número de cédula, una secuencia de números que me ubican en un espacio-tiempo, dentro de una generación. La mayoría de mis relaciones interpersonales durante el embarazo se dieron a partir de este número, sobre todo, en el ámbito hospitalario. En algunos espacios, reconocida como la teatrera Liliana Jaimes Espinosa y, en otros, más bien pocos, como Sandra Liliana Jaimes Espinosa, sobre todo en lugares donde por situaciones administrativas se hace necesario identificarse con el nombre completo. Soy la hermana menor de tres hermanos, hija de la señora María Estrella Espinosa Pachón. También soy la madre de Noah Jiménez Jaimes y la esposa de Francisco Javier Jiménez Jiménez. Soy docente y líder de proceso de la escuela de teatro del Centro Cultural Bacatá en
8 el municipio de Funza, egresada del Colegio Sagrados Corazones y de la Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Educación Artística de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Creo importante enunciar cada una de estas características ya que, a partir de ellas, se afianzan patrones importantes en mi corporalidad. Al comenzar por mi número de cédula quiero hacer evidente esta idea que descubro y que corresponde a identificar el cuerpo de la mujer como fuente de reproducción en masa, una percepción social que se devela al ver la presión que debemos soportar al no quedar en estado de embarazo. Sigo por escribir mi nombre como una secuencia de sílabas con las que establezco una relación estrecha y al que correspondo de manera inmediata, pero hago hincapié en el desagrado que me produce escuchar mi nombre completo, es decir la resistencia que tengo al ser nombrada Sandra, pues este nombre es una herencia de mi padre con quien no tengo relación y quien decidió irse a comprar unos cigarrillos para nunca más volver. Así, mi mamá se asumió como madre soltera cuando yo tenía cuatro años.
Los datos que continúan en la enumeración me parecen pertinentes en tanto resuelven la constitución de mi núcleo familiar que, tras varios sucesos que ilustraré en este texto, se consolida como una red de apoyo en el que buscamos el beneficio de todos y todas. Por último, enumero tanto mi situación laboral como la disciplina artística que he ido indagando durante ya varios años, pero entendiendo que al ser egresada de una licenciatura se ha desestimado, en alguna medida, parte de mi trabajo al no haber estudiado una carrera completamente disciplinar.
A su vez me parece importante decir que el ser egresada de un colegio religioso marcó varios comportamientos que durante este proceso he puesto en clave de tensión y he empezado a deconstruir.
Como objetivo general, quiero significar que a partir de la praxis de este proyecto, la investigación/creación se evidencia como dos procesos que van de la mano en los ejercicios artísticos que describiré más adelante y que, a su vez, éstos están permeados por la experiencia de las personas que los conforman, por lo tanto, este proyecto establece como fuente de creación la experiencia corporal, la pone en diálogo con algunos teóricos y la teje para dar como resultado una colcha de retazos que decidí relacionar bajo la estructura dramatúrgica, en aras de responder a nuestras intenciones creativas.
Dentro de un primer ejercicio buscamos recopilar algunas experiencias a partir de la escritura y de la escucha corporal, desde aquí establecimos un diálogo con algunos autores a fin de
9 descubrir las preguntas cuyas respuestas se dieron en clave relacional. En segundo lugar, vinculamos desde una mirada crítica el contexto de cada uno de los participantes, donde encontramos que de manera repetitiva se develaban las hormas del sistema mundo/sexo/género1. Finalmente, se establece el entramado de historias a fin de generar tres procesos creativos que ubico entre el teatro y el performance. Cada uno de los capítulos desarrollados durante el texto se abre a partir de una partitura o dramaturgia y se complementa con la discusión del proceso, el diálogo con autores y los hallazgos.
De esas necesidades expresivas que surgen en conjunto se logran conformar tres piezas: Esa mujer es mucho hombre, Consciencia y Crisálida. Al recoger la experiencia a modo autoetnográfico y complementarla con el relato, pues el ejercicio de escritura en algunas participantes no lograba abarcar toda la vivencia al ser ésta una práctica poco recurrente, se exponía al grupo, la valoramos e identificamos algunos nodos que nos permitieran generar de manera crítica aportes que contribuyeran al autoconocimiento.
Este tejido de historias y retazos surgió gracias a la aguja que permitió tejer este entramado, el teatro y el performance, siempre vistos a través de la perspectiva de la vida y la muerte que nos acontece. Desde allí se construyó la posibilidad de crear no sólo algunos procesos escénicos, también otras representaciones sociales que irrumpieron en los estereotipos que se nos han impuesto a través de los sistemas mundo y que nos llevan a sepultar nuestra humanización.
Al analizar los retazos buscamos construir imágenes poéticas, no sólo desde la disposición de las personas en un espacio, sino también desde la palabra dicha, unificando las voces en aras de construir un discurso que develara nuestros hallazgos, que en gran medida correspondieron en evidenciar la procedencia de nuestros comportamientos como hombres y mujeres y, a su vez, identificar la posición e ideales que de manera automática nosotros asumíamos como razones de ser. Sin embargo, también nuestro mayor interés dentro del proceso se construyó a raíz de atravesar la experiencia por dolorosa que fuera, construyendo desde allí otros modos posibles de resiliencia. Logramos que algunas mujeres (en el caso del grupo de teatro del Centro Cultural
1 “El sistema sexo-género hace referencia a las formas de relación establecidas entre mujeres y hombres en el seno de una sociedad. Analiza las relaciones producidas bajo un sistema de poder que define condiciones sociales distintas para mujeres y hombres en razón de los papeles y funciones que les han sido asignadas socialmente y de su posición social como seres subordinados o seres con poder sobre los principales recursos. Nuestras actuales sociedades occidentales están sujetas por un sistema sexo-género que sostiene una relación desigual de poder entre mujeres y hombres” (Aguilar, 2008).
10 Bacatá) desarrollaran un rol más allá del que venían ejerciendo, es decir, que algunas fueran más que únicamente amas de casa, docentes o profesionales, siendo este uno de los resultados más importantes para el proceso de Esa mujer es mucho hombre.
En el segundo ejercicio, Consciencia, tuvo mucha fuerza la importancia de la huella corporal, la cual develaba nuestras negaciones personales y las ponía en diálogo con el espectador.
Durante el capítulo dos se hace evidente que la voz identifica nuestros puntos ciegos y nos eleva a un plano de introspección que es necesario abarcar como estrategia metodológica de autoconocimiento. Finalmente se encuentra Crisálida, que en primera medida podría definirse como un ejercicio en solitario, pero que realmente sale a la luz tras la intervención y valoración de muchas personas a las que les hice partícipe mi experiencia de vida, incluyendo compañeras y compañeros de la maestría, docentes, amigos y familia.
Estos procesos tuvieron un diálogo constante con varios autores, algunos explícitos en la tesis y otros que aportaron a la consolidación del pensamiento aquí expresado. Entre esos autores se encuentra como eje principal Arturo Rico Bovio, quien se entrelaza con las experiencias de vida desde dos de sus obras Las Fronteras del Cuerpo y Muerte y Resurrección del Cuerpo. Con ellas se construye una conversación importante que sitúa en el proyecto de grado el concepto corporal, permitiendo no sólo a mí, sino también a cada uno de los integrantes, visualizar a la persona como un conjunto de componentes, lo que él define como valencias, las cuales resultan siendo el punto de partida en su tesis o concepción de la muerte.
A su vez establecimos diálogos con varias autoras como Laura Freixas, Eliana Matoso, María Gabriela Leret, Silvia Citro, entre otras personas que le entregaron a la investigación y a cada uno de los participantes un punto crítico de su experiencia como mujeres e investigadoras, y que a su vez nos permitieron deconstruir parte de las hormas que se instauraron en nosotros a partir de los sistemas mundo, en aras de apuntar al desarrollo de la consciencia reflexiva.
Sin más, quiero apuntar que este trabajo resulta pertinente tanto a las personas que hicieron parte de él, como al contexto en el que nos desenvolvemos, pues a manera de efecto dominó, otras personas han ido sumándose al proceso de pensarse desde y a partir del teatro, el performance o, en su defecto, todo matiz posible entre el uno y el otro.
11 HUEVECILLO
Un camerino impregnado de perfume amaderado, en el espejo ocho mujeres vestidas del prototipo de hombre que ellas mismas quisieron representar, en la mayoría de los casos, aquellos que en otro momento consideramos como el verdugo. Todas llevan bigotes diferentes.
Tras el costado izquierdo una mujer de 73 años lleva un pantalón negro ajustado al cuerpo y un saco de lana que tiene la imagen estereotipada de una modelo al frente y atrás.
En el escenario hay ocho sillas en hilera que miran hacia el público, de fondo suena música.
Los hombres salen al escenario creando la ilusión de estar en un consultorio médico, allí los convoca el polémico examen de próstata.
Primera escena:
Alberto: (Entra al escenario, lo atraviesa caminando con las puntas de los pies hacia afuera y las manos en los bolsillos, al llegar al otro extremo simula hablar con una enfermera) Buenas tardes, tengo una cita a las tres de la tarde con el doctor García para un examen de próstata.
¿Será que tiene mucho turno? (simula escuchar una respuesta) Bueno yo espero (se sienta).
Jair: (Entra al escenario con unos audífonos) ¿Qué? ¿Toca hacer fila o no?
Alberto: No, siéntese, que eso lo llaman.
Jair: Ah, bueno. Y ¿lleva mucho esperando?
Alberto: Pues más o menos.
Juan José: (Entra indeciso) Buenas ¿aquí es el examen de próstata?
Alberto: (Sacudiendo las manos, de mal humor diciendo entre dientes) Ni me lo recuerde.
Jair: Sí, aquí es hermano, siéntese.
12 Juan José: (Sentándose, mira a Jair buscando iniciar una conversación) Esperar, ¿cierto?
(Jair lo mira y asiente con su cabeza).
Jairo: (Atravesando el escenario con pasos cortos y la mano sobre su sombrero de traje) Buenas tardes sumercé, ¿aquí es el examen de la protesta?
Todos se carcajean.
Jairo: ¿Cómo así sumercé y eso cuál es la risotada?
Alberto: Protesta la que vamos a hacer si no nos atienden.
Jair: Es que es el examen de la próstata, no de la protesta (Se carcajea).
Jairo: (Cogiendo su sombrero) Ah, pues por eso sumercé, es que yo me confundo con algunas palabras.
Eduardo: (Entra con la mano sobre el rosario que cuelga en su cuello) Muy buenas tardes señorita, permítame un momento para realizarle una pregunta, ¿debo sacar turno para el examen de próstata? (simulando escuchar una respuesta) perfecto esperaré con gusto, muy amable (se sienta mirando hacia el público ignorando a todos los demás).
Edgar: (Entra con las manos sobre un canguro que cuelga en su cadera) Ajá ¿sí están atendiendo señorita? porque yo tengo un examen de próstata, yo soy todo un macho, pero el doctor me mandó, y pues aquí estoy (espera un momento). Ah listo, yo espero.
Narciso: (Quien entra detrás de Edgar escondiendo su botella) Señorita (Tambaleándose un poco) pa´ lo del examen de las huevitas, las bolitas esas lindas. Yo espero, yo espero (se dirige al asiento).
Jair: Miren a este man, está reebrio.
13 Edgar: Uy, hermano (se le acerca) venga y ¿usted qué tiene ahí? Uy trago, Uy no, este man si es muy loco, no joda.
Eduardo se sorprende y se echa la bendición.
Hernando: (Entra de manera tosca y golpeando las palabras) Buenas tardes, ¿aquí hacen el examen de próstata?
(Todos responden con aburrimiento) Sí, aquí es.
Hernando: ¿Y si atienden rápido?
Jairo: Eso sumercé llevamos rato aquí.
Hernando: Se sienta de mala gana.
Juan José: (Dirigiéndose a Jairo) Ese alcalde no saluda, y yo que tengo una obra allá en el pueblo de donde es él.
Jairo: Así es la gente y más si son políticos.
De repente entra un hombre enigmático, casi una sombra, lleva puesta unas gafas, un sombrero y una gabardina. Se dirige a la parte izquierda del escenario, murmura algo y se sienta pasando por detrás de todos, los demás reaccionan mirándolo de reojo, este personaje aparecerá esporádicamente durante toda la obra, a él lo hemos decidido llamar Victorino. La espera empieza a crear incomodidad y aburrimiento, algunos escarban sus celulares, uno que otro golpea el piso con el pie, se miran entre ellos. Después de un rato Alberto decide ponerse en pie, saca unas llaves de su bolsillo y se asoma por la ventana para confirmar que su carro sigue estacionado en la cuadra del frente.
Alberto: (Alardeando) Voy a echarle un vistazo a mi carro.
Jair: Miren a este tan creído, venga me le echa un ojo a mi bicicleta.
14 Jairo: Y a mí animalito, por favor (se miran con Jair y sueltan una pequeña carcajada).
Alberto: (Ignorando los comentarios de Jair y Jairo simula asomarse por una ventana al costado izquierdo del escenario) Ahí está (se dirige a proscenio, la luz cambia) ésta es la llave de mi apartamento y el de mis amiguitas, Laurita, Claudita y Marcelita.
Jair: ¡Ay ya, deje de alardear tanto!
Alberto: A usted que le importa.
Edgar: ¿Ajá y tú qué? Comparte.
Narciso: Uy sí.
Alberto: Yo mis nenas no las comparto con nadie (cambio de luz y se sienta).
Cambia la música de fondo, suena You can leave your hat on y entra María Helena, todos reaccionan al ver la mujer dibujada en su saco de lana.
Alberto: Uy, mamacita así me la recetó el doctor.
Jair: Está linda pa´ qué.
Jairo: Uy sumercé.
Juan José: Linda, linda.
Eduardo: (Intenta mirarla, pero se arrepiente y se santigua).
Edgar: ¡Que bollazo!
Narciso: (Tambaleándose) Venga, linda, venga.
Hernando: Mamita, si quiere yo me la llevo pa´ mi pueblo.
15 Victorino: (Saca de uno de sus bolsillos una cámara y toma con disimulo fotografías de la escena).
Se escucha de fondo una voz: Alberto Gutiérrez. Alberto se dirige hacia una parte del escenario, todos se miran generando expectativa, suena de fondo un reloj correr y al final una campana de horno microondas. Después de un rato sale Alberto con unas gafas de sol y caminando chistoso, atraviesa el escenario.
Alberto: ¡Qué examen tan berraco! No, eso es pa´ machos (sale del escenario).
Se escucha una voz de fondo llamando a Jairo Hernández.
Jair: (Alegando) Que va, yo llegue primero, esta gente sí.
Jairo se pone de pie, coge su sombrero se lo pone en el pecho, y camina en cámara lenta hacia el costado del escenario. Los demás también se mueven en cámara lenta. La voz de fondo insiste en llamarlo ¿Jairo Hernández va a seguir o no?, Todos vuelven a tiempo real y Jairo desaparece.
Suena la canción La de la Tanguita Roja de la agrupación Oro Sólido. Todos empiezan a bailar con las sillas cambiando la disposición del escenario.
Segunda escena:
Dos sillas, una mirando hacia el público y la otra de espaldas, ambas en el centro del escenario, varios objetos en el piso, un oso de peluche, un acostumbrador, un moño para el cabello, entre otras cosas. El escenario está totalmente oscuro.
Jairo: (Entra al escenario con una lámpara en la mano, recoge y observa varios objetos del piso) Inés, sumercé. Ole mi mujer dónde se metió ¿qué es este reguero? (intentando mirar con la lámpara hacia el público) Umm, debe estar chismoseando con una de sus amigas. Bueno ¿y hoy por qué se iba la luz? ¡Inés! (encuentra el moño de la negrita, se sienta en la silla, pone la lámpara en el piso, dice suspirando) ¡Ay mi chinita! ¿Dónde estará? Si tan sólo hubiera sido
16 como las demás mujeres, una niña de casa, amante de la cocina, la princesa que siempre fue, pero no, ella tenía que conocer el mundo. Esa horrible universidad, dizque pa´ abrirle la mente a uno (Se sienta y queda congelado).
Edgar: (Que se encontraba sentado en la silla dándole la espalda al público. Se enciende una luz muy tenue) Ajá yo si me siento hoy resentido (caminando hacia proscenio) y no sólo por ese examen, yo no consigo empleo en esta caótica ciudad, y esas rolas que son bien creídas, no, ole ejta duro, duro. (arreglándose como frente a un espejo) Ole yo extraño mucho todo, ¿Esa Jazmín porque me tenía que engañar? Es que uno les entrega el corazón y ellas se burlan. Me voy a encontrar con el Narciso, ese con lo borracho que es me invita una y me distraigo un rato, menos mal me lo hice amigo en el consultorio (sale del escenario se apaga la luz).
Jairo: (Despertándose) simples ideologías de este mundo, este mundo que se devora hasta la más diminuta prueba de inocencia. ¿Dónde estará mi china? Perdida entre callejones de letras a medio iluminar. (Acordándose) ¿Dónde se metió esta mujer? ¡Inés! ¡Inés! (sale del escenario buscándola).
Tercera escena:
Suena la canción Zúmbalo de los melódicos, se pone luz de discoteca, entran todos al escenario bailando con un objeto y transforman la escena. Quedan tres sillas, una mesa y algunas botellas de cerveza, bailando llegan y se sientan Narciso y Alberto.
Alberto: Qué hubo hermano.
Narciso: Jum, yo pensé que no iba a venir, duro ese examen, ¿no? También le dije a Edgar que se pasara, ese man me cayó rebién.
Alberto: Uy no, es que después de ese examen cualquiera sale a distraerse.
Narciso: (Acercándose la botella a la boca) pero vamos por mitad.
Alberto: (Asiente con la cabeza, le entra una llamada) Aj, es mi mujer.
17 Narciso: Eso no le conteste, esas viejas se preocupan.
Alberto: Yo le voy a contestar para que me deje de joder.
Narciso: Pero duro con ella.
Alberto: Aló... Aquí tomándome unas cervezas con el Narciso, es que no puedo o qué ¿me toca pedirle permiso?... es mi plata y yo hago con ella lo que me da la gana… usted se calla, yo no le pedí su opinión.
Narciso: Eso, póngale los puntos sobre las íes.
Alberto: Otra vez, es que no tiene nada que hacer, haga oficio para eso me la conseguí, no sabe hacer más... cual enferma, no se queje yo no voy a gastar mi plata en médicos... usted se acuerda de Laurita, esa chica me encanta, me fascina... hoy no me espere. ¡Hasta mañana! (se queda mirando el celular).
(Narciso se ríe).
Entra Edgar.
Edgar: Que hubo, alcancé a sentirme timado. Ja, los estaba esperando en la otra tienda, yo no pensé que estuvieran aquí donde las nenas.
Narciso: La diversión es con toda.
Edgar: Y qué ¿aquí es muy caro?
Narciso: Eso no se angustie, ¿no ve que estamos con Alberto? Ese ya no hizo mercado.
Alberto: (Separando la mirada del celular) Que más costeño, camine los invito a un trago.
Porque ya confirmé con Laurita.
(Se apagan todas las luces, de fondo suena No hay pesos de Los Cantantes).
18 Cuarta escena:
Entra Hernando con tres ayudantes: Narciso, Edgar y Jair. Los ayudantes van caminando detrás de él con linternas en sus manos. Hernando alumbrando el camino con la linterna de su celular.
Hernando: ¿Y por qué quitan la luz en este pueblo, luego no hay alcalde? Jajaja (se ríe con fuerza, su estómago se endurece) ¡Ole y ya no respetan ni la alcaldía! ¿Qué es todo este chiquero?
Edgar: Ajá señor alcalde es que acabamos de terminar el festival de teatro, y ya sabe usted que no contamos con suficientes espacios.
Hernando: Claro, ya recuerdo ¿Cuánto nos habremos gastado en eso? Jajaja, pero no hubo nada enseñable, ¿cierto? Porque la idea es que la gente del pueblo no piense, porque si piensan preguntan y si preguntan, eso sí es un problema. Yo vi una campaña en Villavicencio donde los muchachos decían algo así como: “yo voto por el candidato que el innombrable diga”, y eso es lo que necesitamos aquí (tocándose la frente con el dedo índice) gente que no piense. Entonces,
¿cuánta plata perdimos?
Jair: Pues su secretario es quien sabe todo señor, recuerde que aquí no se hace nada sin la aprobación de él.
Narciso: (Refunfuñando en una esquina y tomando un sorbo de alcohol) Puf, nosotros ni una obrita nos vimos por estar camellando como burros.
Hernando: (Alumbrándole la cara con la linterna) Bueno, bueno, deje de quejarse que usted es un simple contratista, así que a trabajar.
Narciso: Sí señor (Manoteando se retira cabizbajo hacia el proscenio, se enciende una luz muy tenue).
19 Hernando sigue mirando el piso como buscando algo, en el proscenio se encuentran Narciso y Edgar.
Edgar: Hermano, gracias por este trabajo, yo llevaba tiempo buscando por acá, pensé que me tocaba devolverme a mi tierra.
Narciso: Pues lo duro es el contrato, pero ahí recogemos platica y de pronto nos vamos a echar polita. (Narciso llama a Jair) ¿Y usted qué? ¿Entró ayer también?
Jair: (Acercándose) Sí hermano, pero a lo bien, este cucho es bien cacreco, yo creo que voy a buscar por otro lado.
Despejan todo el espacio mientras Hernando pasa a proscenio.
Hernando: (Coge el celular y llama a su secretario) Señor secretario, no me diga que ya estaba durmiendo, todavía es muy temprano… Umm, perfecto, pero cuénteme ¿qué pasó con mi encargo de las revistas? Eso espero, a mi casa ni por error, bueno entonces que le rinda y mañana lo espero temprano, recuerde todo lo que tenemos que hacer.
Sale Hernando con la luz del celular, se golpea en una pierna contra una silla, refunfuña se apagan todas las luces del escenario.
Quinta escena:
Luz azul, ocho sillas en el escenario dispuestas en dos hileras a los costados laterales, cada silla tiene un vestido. Los hombres se ubican paralelos a las sillas. Entra María Helena cantando Volver de Carlos Gardel, con rosas en sus manos. Se ubica en la parte de atrás mientras los demás bailan su tango. En un principio interactúan con las sillas después lo hacen con los vestidos, buscan crear la sensación del amor añorado, del imposible, después de un rato los dejan caer al piso en el centro del escenario y salen.
María Helena deja de cantar y empieza a recoger los vestidos del suelo, dejando por cada vestido que recoge una flor.
20 María Helena: Mary, sonreías más antes de casarte… Helena, cuanto te gustaban los poemas…
Patricia, tu cara de porcelana antes que el ácido la atrofiara por completo… Esther, siempre tan bella… Ana… Amanda… Nohra (Sale del escenario, se apagan las luces).
Sexta escena:
Se encuentran tres sillas y una mesa con algunas cervezas y aguardiente, Jair, Edgar y Narciso, destapándolas y tomando.
Jair: Uish, nos ha tocado reduro esta semana.
Narciso: Sí, ese viejo cacreco nos está cobrando cada pesito que nos da.
Jair: Pero ya se está pasando, a lo bien (a Narciso) y usted deje de jartar que mientras que yo me tomé una, usted ya llevaba tres.
Narciso: Yo sé que ustedes piensan que yo soy alcohólico porque me la paso jartando.
Edgar: (Soltando la carcajada) Pues claro, usted no tiene fondo. Pero yo lo aprecio, yo lo aprecio porque usted me echó la mano con lo del trabajito, y eso ya es algo en esta vida, que bien fuerte si me ha tocado.
Narciso: Pues por eso yo tomo porque para mí la cantina es mi segundo hogar, aquí donde me ven yo tengo cincuenta años y no sé lo que es el amor.
Jair: ¿Pero es que con esa jartadera qué más quería? Yo le acepté una porque a lo bien está haciendo una berraca sed.
Edgar: ¡Uy, si, que solazo! Y eso que yo soy de tierra caliente, pero en este municipio, erda.
Narciso: Pero, vengan, espere yo les cuento mi historia.
Victorino entra con una copa en la mano, se le acerca a Narciso a fin de que él le convide un trago, todos se miran, finalmente acceden y éste se va como si nada.
21 Narciso: Bueno, pero yo les estaba contando.
Jair: Hágale que ya le estamos escuchando.
Narciso: No es que uno a veces se siente bien solo, yo desde pequeño he trabajado como una mula para ayudar en la casa, mi mamá fue muy responsable y a cada hermano le dio un papá diferente.
Edgar y Jair se sorprenden.
Narciso: Yo no tengo títulos ni mucho menos condecoraciones, y es que estoy preocupado porque con esta jartadera me da la miadera y me duele, por eso fue que me tocó viajar a Bogotá pa´ lo del examen de la próstata.
Jair: Uy ¿a lo bien? No refuerte, lo mío sí era por pura preventés, porque yo si no tomo. No ve que yo en el pasado si estuve remetido en las drogas, pero la verdad ahora soy todo bien.
Edgar: O sea que tu eraj ladrón.
Jair: ¡Eh, que va! Yo solo me fumaba mis plones, pero pues gracias a Dios yo ya dejé esas cosas, ¿no ve que por eso perdí a mi novia? Yo a esa mujer sí la quise con el corazón… pero mejor porque esas viejas piden mucho.
Narciso: ¿Usted vive solo?
Jair: Sisas
Narciso: Yo sé que es eso.
Edgar: Yo también sé lo que es eso mi hermano, porque a mí me pusieron los cachos, es que las mujeres son bien traidoras, no joda. Yo ya no les creo nada. Yo quiero una mujer fiel, pero
¿dónde? Y es que estas rolas, bien morrongas.
22 Jair: Pero usted es reperro.
Edgar: ¡Qué va! ¡Eso es puro embujte! Yo a las pocas mujeres que he tenido las he hecho sufrir, pero por huevón, porque yo soy muy desconfiado… Erda ¿qué pasó con el trago? Sirve, sirve rápido.
Jair le sirve el trago.
Edgar: Es que a mí me gusta todo rapidito (se lo toma) Eso fue lo que no le gustó a Jazmín.
Todos se ríen.
Jair: Oigan a éste.
Narciso: Ja, pero así sí paila.
Edgar: Bueno, pero no la monten que lo de Jazmín fue por eso, y porque el día de la mujer le regalé un paquete de papas.
Jair: Se pasa, se pasa a lo bien.
Eduardo sale atravesando el escenario, mira a los muchachos, ellos lo convidan a una cerveza, él solo los mira y sigue, ellos quedan congelados.
Eduardo: (Mirando al cielo, saca de sus bolsillos un puñado de velas que dispone cual si fuera un altar) Tú que sabes mis pesares, pues todos te los confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío. Por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido, lleno de amor y esperanza este favor yo te pido.
Se descongelan y suena música de iglesia, todos se mueven acorde a lo que escuchan, algunos entran con una caja en sus manos y otros con escapularios, entre todos terminan de crear el altar, salen de la escena caminando.
23 Eduardo camina hasta proscenio, se pone una almohada en la cara, grita, se arrodilla, se quita la almohada y queda el gesto del grito el cual se va desdibujando hasta llegar a un rostro en reposo.
Eduardo: ¡Dios, ayúdame, es muy difícil! Perdóname por favor por gritar, no quise gritarte, en absoluto, pero todo es tan complejo. Me duele el alma Dios, si María estuviera aquí quizás sería más fácil educar a Mariana. Te confieso que hay días en los que no sé cómo hacerlo, ya sabes cómo se roba el espectáculo en las misas o los bazares de la iglesia, y tengo miedo… miedo de que se me vaya, miedo de que se esfume (pone una vela en silencio).
¿Por qué te llevaste a María? La extraño, la extraña mi cuerpo, la extraña la casa, la extraña la iglesia. Sabes que era el amor de mi vida, nunca sentí algo por otra persona como lo sentí por ella.
Entra Victorino, se arrodilla al lado de Eduardo quien se aleja un poco, Victorino de igual manera se acerca, Eduardo se gira y continua su oración, Victorino se queda un rato y se va.
Eduardo: (Hablando para sí) ¿Recuerdas cómo llamaba la atención por su cabello rosado o azul, su ropa oscura? Era un ángel no sólo por su hermosura o su nombre, sino porque constantemente pensaba que Jesús no podía ser aburrido y que la vida necesitaba color para ser más bonita (riéndose). ¿Y recuerdas el día del orfanato que apoyaba la iglesia? Ese bazar fue mi oportunidad para conocernos, me sudaban las manos cuando me acerqué para hablarle (Su mirada se pierde en el espacio, se mira el hombro izquierdo, pone su mano sobre él y con los dedos estirados lo aprieta) ¡Ya no está, Dios! ¡Ya no está! Ayúdame con esta pérdida porque siento que el color de mi vida se está difuminando, mi vida se está quedando gris.
Sale por el lado contrario al que entró, entran los ayudantes y organizan las cajas disponiéndolas como una gran maqueta, ponen dos sillas y Jair se queda.
Juan José: (Entrando y sentándose en la silla) Bueno Jair, esta maqueta es una de las más difíciles de explicar, no por su complejidad en el momento de proyectarla, sino porque su construcción se llevó a cabo durante varios años… (Desconsolado) para finalmente terminar en ruinas.
24 Jair lo escucha atentamente y chasquea los dedos.
Juan José: En esta parte podemos observar la suite (señalando una de las cajas), cuyas medidas son de tres metros cuarenta y cinco por tres metros sesenta, esos quince centímetros de más sí que nos costaron a Ema y a mí… Pero finalmente ella terminó cediéndomelos. Allí reposaron durante años todas mis indecisiones laborales de las cuales nunca hice partícipe a mi Ema, los machos como nosotros no debemos compartir nuestros tormentos, fue lo que siempre me dijo mi padre.
Jair: ¡Jum!, pero eso nunca ha servido.
Juan José: Ahora creo lo mismo… La habitación contigua, la de tres metros quince por dos ochenta y cinco fue la que más nos causó problemas, nunca supimos con qué ocuparla, Ema siempre tuvo la idea de tener un hijo, pero yo lo máximo que quería, era un perro. Hoy me siento un tanto extraño al ver a mi segunda esposa embarazada de mi segundo hijo… Y pensar que Ema siempre fue la mujer de mis sueños. La tercera habitación era el estudio, allí ambos trabajamos durante horas para construir los sueños que terminaron tirados en la basura, nuestro
“felices para siempre”, nunca llegó. Lo demás, la cocina, el baño, el comedor, la sala e incluso el balcón son lugares que llenamos de palabras, risas, carcajadas, desorden, amigos cercanos y otros que no tanto, recuerdos que hoy sólo viajan en la memoria, y pocos en fotografías. Lo feo de los recuerdos es que muchos de ellos se difuminan hasta desaparecer… (pensativo). Tú te vas quedando sin pasado y sin historias.
Jair lo mira atentamente buscando entenderlo y consolarlo, no es capaz de pronunciar palabra.
Juan José se sienta en una silla. Entra una llamada que logra sacarlo de su ensoñación.
Juan José: (Con resignación) Aló… Sí amor, pero me demoro, voy a cerrar el negocio que más nos va a dejar dinero por este año… (Irónicamente) Mi cielo, ya lo entiendes, entonces debo trabajar así que tan pronto me desocupe te llamaré… (Cuelga, mira a Jair). Eso vaya por la botella de vino que tengo allá atrás en el estante y nos la tomamos juntos.
Jair: ¡Listo jefe de una! (trae una botella y dos copas, sirven un trago y comienzan a tomárselo). Entonces ¿este es el que está vendiendo, señor arquitecto?
25 Juan José: Sí, este, pero no lo voy a vender por cualquier peso.
Entra Narciso corriendo tambaleándose de lado a lado.
Narciso: Arquitecto, el alcalde lo está buscando.
Juan José: Jum, ya voy (se toma el trago de un solo sorbo) Jair, les regalo la botella, boten todo esto.
Jair: ¿Seguro jefe?
Juan José: Sí (con resignación). Ya no sirve nada.
Juan José sale del escenario y entra Edgar.
Edgar: Erda, esto se puso fue bueno.
Jair: Sí, pero primero organicemos este lugar.
Edgar: Listo, va pa´ esa, (Frotándose las manos). Hace rato que no me pego una pea.
Escenario completamente oscuro.
Séptima escena:
Al encender las luces aparece una mesa de consultorio y dos sillas.
Entra Victorino del lado izquierdo del escenario, mientras va caminando se va quitando las gafas, el sombrero la gabardina y los zapatos, se queda en uniforme de doctora, entra la enfermera.
Uróloga: Ja, estos hombres y su pequeño umbral del dolor.
26 Enfermera: Cuando llegan y se sientan en la sala con esas ínfulas de hombres inquebrantables, de machos y después salen como bebés… Y eso que usted no estuvo en el primer turno, doctora.
Uróloga: Aunque te confieso que estuve muy cerca de ellos. Me dediqué a observarlos.
Enfermera: ¿Sumercé se fue a seguirlos?
Uróloga: Sí, y sé que es poco profesional y que hasta me podrían llevar a la cárcel, pero es que
¿recuerdas la investigación que hice con las mujeres?
Enfermera: ¿La del grupo de teatro?
Uróloga: Sí, esa. Pues estamos analizando el porqué es tan fuerte la violencia y el abuso contra la mujer y he llegado a una conclusión.
Enfermera: No, esto se puso fue bueno.
Uróloga: La conclusión es que, tanto los hombres como las mujeres hemos crecido atravesados por una educación desigual, egoísta y competitiva que tenemos que dejar atrás, por lo tanto, se nos hace indispensable pensarnos.
Enfermera: Bueno, puede ser que tengas razón, pero eso no es excusa para que la mayoría de esos manes reaccionaran como lo hicieron cuando pasé. Perdón, pero yo no soy solo un símbolo sexual. Soy más que este hermoso y esculpido cuerpo. Además, son unos cochinos, qué asco ese alcalde, casi me toca la cola.
Uróloga: Tienes razón, pero eso también se adquiere y muchos de ellos han heredado ese comportamiento de sus padres, sus tíos e incluso hasta de sus profesores, creyendo siempre que está bien, sin siquiera darse la oportunidad de analizarlo.
Enfermera: Y entonces ¿qué podemos hacer?
Uróloga: (Mirando algunos exámenes) Bueno, pues la tarea no es nada fácil, está larga. Y debe empezar por nosotras.
27 Enfermera: ¿Qué? ¡Pero si los cochinos machistas son ellos!
Uróloga: Pues la verdad, no es tan así, nosotras replicamos esto todo el tiempo.
Enfermera: Aish, detesto que me den una responsabilidad que no me corresponde.
Uróloga: ¿Recuerdas a tu hijo cuando no quería hacer el oficio y le pagaba a su hermana menor para que arreglara su habitación?
Enfermera: Lo recuerdo como si fuera ayer.
Uróloga: Bueno pues dejaste que lo hiciera y aún lo hace, con eso le hiciste entender en primera instancia que los hombres no hacen oficio, sólo las mujeres. Refuerzas el rol de la mujer como única ama de casa, y el hombre también lo puede hacer y muy bien.
Enfermera: Bueno, pues puede que tengas razón, pero es que la mujer debe saber cocinar, el hombre no necesita de eso.
Uróloga: A eso me refiero (mira el reloj) ya casi es hora de empezar a llamarlos, recojamos los últimos resultados y los digitamos.
Salen del escenario, se apagan las luces y entran todas las actrices con vestido, cada una tiene en sus manos el poema “El Oficio de Vestirse” de la escritora colombiana María Mercedes Carranza.
El oficio de vestirse.
De repente,
cuando despierto en la mañana me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
28 de persona decente.
En seguida me pongo las buenas Costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral, la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza, me meto entre la boca las palabras, cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero y en los ojos
esta mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas que hoy quiero lucir
y sin perder más tiempo me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echó a andar: entre paso y paso tarareo esta canción que le canto a mi hija:
“Si a tu ventana llega el siglo veinte
trátalo con cariño que es mi persona.”
29 El grupo de teatro de mujeres del municipio de Funza
(Cundinamarca) surge tras la proyección y ejecución del Plan de Desarrollo Municipal “De frente con la gente, juntos avanzamos”, en un principio dirigido por la actriz Constanza Gutiérrez, quien intentó llevar a cabo, junto a ocho mujeres, el montaje de la obra de Aristófanes, Lisístrata, durante el año 2016. Ya en el año 2017, Constanza decide abandonar el proceso por
falta de garantías de parte de la administración, y es ahí cuando decido asumir el grupo. En primera instancia planteé un proceso pedagógico a partir del reconocimiento corporal y de la voz, pero este proceso empezó a ser permeado no sólo por mi condición corporal, sino por el ejercicio de poner en tensión nuestras experiencias como mujeres y detectar los discursos que desde una mirada crítica allí se hacían vigentes.
El 22 de marzo de 2017, al firmar el contrato para vincularme con este proceso una bicicleta chocó con mi cuerpo, me pegó en el abdomen y la cadera dejándome un gran morado. No sé por qué, pero tras este suceso lo primero que vino a mi cabeza fue pensar y si estaba embarazada.
Así se avecinó la vida, tras un 2016 de pérdidas, mi bebé, mi primo, mi mascota y mi hermano.
Este golpe fortuito llegaba para anunciarme las buenas nuevas, porque a veces la vida, al igual que la muerte, llega de golpe. Al visitar al doctor a causa de un dolor constante en la pelvis producido por el accidente, éste me pidió realizarme una prueba de embarazo la cual dio como resultado positivo. En enero de ese mismo año había decidido no volver a intentar quedar embarazada, por un momento pensé que tomar una posición antinatalista era la solución a mi problema después de haberlo intentado por cinco largos años. El 2 de abril confirmé en una ecografía que esta vez la vida no se me iba entre las piernas, allí vi un corazón latir. Era una pequeña coma con un diminuto corazón que se estaba formando dentro de mi ser.
Así fue como durante los años 2017 y 2018, con bebé a bordo, consolidamos el grupo creativo de mujeres, estableciendo este proceso como un diálogo constante entre los aportes críticos y académicos que yo me encontraba recibiendo en mi paso por la maestría en Estudios Artísticos de la Facultad de Artes ASAB, más todas las experiencias vividas por cada una de nosotras como integrantes del grupo. Este colectivo de teatro estaba compuesto por diez mujeres con edades que oscilan entre los 25 y los 73 años. A continuación, enunciaré tres características importantes de las participantes que iré integrando como fundamentales en la construcción del 1 EJERCICIO ESCÉNICO GRUPO DE TEATRO DE MUJERES CCB.
30 proceso: Magda Jizeth Muñoz, que es la estudiante más joven, con 25 años, ha tomado la decisión de no ser madre; Yury Liliana Villalba Calderón, que es parte de la Fundación Macarios Teatro y con quien llevo un proceso de casi ocho años de creación teatral, tiene 28 años, es casada y madre de Corban Estupiñán Villalba; Ana Helia Niño, de 48 años, tiene seis hijos y es viuda; Patricia Zapata Paternina, 38 años, es soltera, no tiene hijos; Beatriz Roa Rivera tiene tres hijos y es separada, cumplió 60 años; Margarita García Narváez, 53 años, es casada y no pudo tener hijos; Nohra Inés Silva Valderrama, divorciada madre de dos hijos, 50 años;
Mary Edilma Rodríguez, divorciada madre de tres hijos, 56 años. Amanda Avilán Buritica, 62 años, casada, madre de dos hijos; Luz Mila Zárate, 60 años, es casada, tiene dos hijas y María Helena Sarmiento Niño, 73 años, es soltera y no tiene hijos. Del total de mujeres, cinco de las participantes tuvieron la posibilidad de llevar a cabo sus estudios universitarios y ejercen como profesionales.
Con este grupo de personas salió a la luz la obra teatral Esa mujer es mucho hombre. Durante los primeros meses de encuentro hicimos un proceso de reconocimiento corporal, conciencia de la respiración, voz y varios talleres de integración y confianza a fin de consolidar el grupo. Al crecerme la barriga, ellas empezaron a contar su experiencia frente a la maternidad y las relaciones que se establecieron en cada uno de sus procesos, a su vez yo empecé a compartir algunos aportes epistemológicos que nos llevaban a ver nuestras experiencias a través de otras miradas.
Como primer ejercicio tuvimos un pequeño acercamiento a la escritora Laura Freixas, quien afirma que el embarazo y el parto son experiencias muy parecidas al erotismo o a la muerte.
Ella reitera que los niveles de intensidad de estas vivencias pueden llegar a ser tan relevantes, que quizás logren cambios significativos en el estado de consciencia de las personas, tanto en el hombre como en la mujer, pues ambos pueden llegar a ser transformados por la experiencia, sin afirmar que dicha transformación se dé en un sentido positivo o negativo, pues las personas la asumen desde su propio contexto sociocultural, de las palabras e ideas que han decidido adoptar como base de su concepción de mundo. Pese a esto, la maternidad ha sido atravesada por idealizaciones que coartan el suceso y que poco han permitido su estudio desde otras perspectivas que no estén directamente relacionadas al comportamiento biológico.
2 OBRA: ESA MUJER ES MUCHO HOMBRE.
MARY RODRÍGUEZ.
31 Laura Freixas relata su experiencia partiendo de su lugar de enunciación, ubicándose como una escritora española que trabajaba siendo parte del grupo dirigente de una editorial, el cual estaba conformado, en su mayoría, por hombres con los que llevaba una relación “igualitaria”, según sus palabras. Relación que cambió tan pronto ella les anuncia su estado de embarazo: “Parecían, por una parte, dolidos, como si yo les hubiera traicionado, como si hubiera estado fingiendo, engañándoles, y ahora me desenmascarase (...) Cuento todo esto porque estoy convencida del valor y del significado de las experiencias personales, incluso (o muy especialmente), de aquellas que por no haber recibido la sanción de los conocimientos legítimos (la ciencia, la política, la tradición literaria y artística), no pueden expresarse de otra manera que como autobiografía cruda” (Laura Freixas, 2015, p. 144). Siendo ésta última una de las herramientas metodológicas en el proceso creativo de las mujeres del grupo, pues tras escribir la experiencia desde una intención reflexiva, donde el relato es el transporte de esa intimidad, el texto se convierte en un insumo susceptible para realizar diferentes lecturas críticas, que se asumen desde la condición corporal de quien la expresa, pues a través del acto de reinterpretar la vivencia del otro comprendemos desde un espectro más amplio las dinámicas de lo vivido.
La afirmación de Freixas respecto a las experiencias femeninas, incluyendo la suya, es que éstas se ven relegadas a lo meramente anecdótico e irrelevante. Un acto como el ejercicio de la maternidad no está constituido como un hecho central dentro de una genial novela épica, es más, son pocos los personajes de la literatura universal que relatan o se construyen alrededor de un personaje femenino, y si se diese el caso lo más probable es que dicho personaje se desarrolle dentro de la historia en relación con el comportamiento de los personajes masculinos de la obra.
Al integrar este aporte realizado por Freixas frente al papel de la mujer en la literatura universal con la realidad del grupo de mujeres, entendía que al pasar de los años muchas de las mujeres llegaron a desdibujarse en su entorno familiar, olvidándose de sus necesidades primarias y consagrándose completamente a sus familias. Algunas al divorciarse asumieron otras 3 EJERCICIO CORPOGRÁFICO, ÚTIL PARA EL PROCESO
CREATIVO DE ESA MUJER ES MUCHO HOMBRE.
32 prioridades, entre ellas la oportunidad de estar en un grupo de teatro y situarse en un escenario.
Así, pertenecer a este quehacer artístico se convertía en un acto revolucionario de agenciamiento cultural, pues este empezaba a despertar en las integrantes un ejercicio autocrítico, la construcción de otro tipo de pensamiento que se evidenciaba a partir de frases como: “Y cuando usted se muera entonces cómo van a
hacer sus hijos y su marido”, “Hay que disfrutar mientras estamos vivas”, “Es que las mamás somos muy tontas, todo se lo hacemos a los hijos”. Así empezamos a reconocer que el hecho de ser mamás no nos obligaba a despojarnos de nuestras propias realidades, de nuestros proyectos y nuestro tiempo.
Después de acercarnos un poco al aporte de Laura Freixas llega a nosotras, como a todo investigador, pues según (Valencia , 2013) “el tema llega al investigador y no al contrario”.
Uno de los hallazgos más importantes encontrados por (Amaya García , 2015) en su tesis, Mujer está escrito en infinitivo, en el que afirma que: “Somos nombradas a partir de la ausencia o de la presencia de un hombre y así mismo somos concebidas y valoradas, es decir, socialmente no somos sin ellos”, empieza a hacer un eco constante en el grupo. Un primer ejercicio en la realización del proceso fue definir qué era lo que cada una de nosotras quería contar, lo concretamos a partir de un escrito que buscaba recopilar las experiencias o sentimientos de manera tangible, intentamos profundizar en el detalle, los textos se compartían entre las integrantes del curso con el fin de realizar diferentes lecturas que nos arrojaran elementos importantes tanto para la creación como para el análisis de la experiencia y nuestra posición al afrontarla. Seguido, establecimos posibles relaciones entre los relatos, generando un tejido de historias. Finalmente, decidimos contar esas historias desde la representación de los roles masculinos, esto apelando a dos cosas enunciadas por (Butler , 2017): burlar la infraestructura local que establecía el grupo de mujeres como la oportunidad de “abrir un espacio a una población vulnerable”, lo cual nos ubicaba según el aporte de Butler, en una posición de indefensión y falta de agentividad; en contra de esto último, decidimos vestirnos de hombres y contar las realidades develando los discursos de género y poniéndolos en tensión desde el vestido, la palabra y las acciones corporales.
Así, muchas de nosotras empezamos a cumplir una de las reglas de oro del ejercicio teatral:
ponerse en los zapatos del personaje sin prejuicios. Entonces nos vestimos de agresor y 4 OBRA ESA MUJER ES MUCHO HOMBRE.
33 buscamos entender su forma de concebir la realidad, de esta manera detectamos cómo ese sistema mundo/sexo/género nos constituye a todos, perfilando nuestros ideales, actuando sobre nosotros en forma de norma, de testigo interno. Empezamos a entender y a perdonar, a perdonarnos, a compartir la experiencia desde la convención del teatro esperando que cada vez que estuviésemos en escena, los espectadores pudieran experimentar alguna relación crítica frente a lo que estábamos contando. Queríamos incomodar al espectador, en varias ocasiones lográbamos despertar la burla o la admiración de su parte. Teníamos la intención de performar el género, nuestra corporalidad y hacer evidente tras estas acciones la afección del discurso y del poder institucional. Después de una de nuestras funciones tuvimos la oportunidad de conocer la historia de Eloísa, ella se acercó a nosotras conmocionada por una de las frases de Narciso, el personaje ebrio de la obra, que la había afectado a ella y a su hijo de 11 años: “Yo desde pequeño he trabajado como una mula para ayudar en la casa, mi mamá fue muy responsable y a cada hermano le dio un papá diferente”. Eloísa nos pidió permitirle estar en el grupo, le hicimos extensivo nuestro horario y en una de sus primeras visitas nos contó su historia.
Ella había recibido durante su infancia comentarios peyorativos por parte de su mamá y su papá, uno que de manera recalcitrante rondaba por su cabeza era el de “usted no sirve para nada”. Al llegar a su adolescencia sentía que literalmente no servía para nada y por muchas circunstancias durante este lapso de su vida, sentía que odiaba a los hombres. Una forma de vengarse de ellos era jugando con sus sentimientos, buscaba afectar sus emociones. Fue así como quedó embarazada de sus tres hijos, todos de diferentes papás. Al pasar varios años encontró una nueva pareja, con ella creyó conformar una familia, los niños después de un corto tiempo lo visibilizaron como una figura paterna y todo parecía estar muy bien, hasta que aquel hombre comenzó a pedirle a Eloísa un hijo propio, fue así como nuevamente quedó en embarazo. Al nacer su cuarto bebé el hombre se fue de la casa sin ninguna explicación. Según Eloísa, los niños tardaron mucho en aceptar la realidad de la partida de aquella nueva figura paterna.
Cuando empezamos a reflexionar entre todas, llegamos a varias conclusiones, la primera, todas las mujeres del grupo al enterarnos que Eloísa tenía cuatro hijos con cuatro hombres diferentes, emitimos un juicio de valor negativo respecto a ella, el mismo que tiene que soportar día a día tras comentarios como: “¡Tienes cuatro hijos y todos son de diferentes papás, como le rinde!”
Esta reacción evidencia los valores sociales que le damos a la mujer frente a estas realidades, por supuesto que la posición de muchas de nosotras cambió al escuchar parte de su historia de
34 vida. La segunda, es que al ser todos los hijos de Eloísa hombres, la tarea que ella decidió asumir frente a su maternidad es la de buscar una educación que le apunte a la construcción de nuevas masculinidades. Su formación autodidacta frente a los conceptos de género, la maternidad y el cuidado, le han proporcionado una perspectiva crítica en la educación y crianza de sus hijos. Su mayor aporte cognitivo es, sin lugar a duda, el análisis de su propia experiencia.
Por último, hacer la obra desde el rol de los personajes masculinos, nos permitió evidenciar la falta de comunicación de los hombres respecto a sus verdaderos sentimientos, emularlos siempre es una mejor opción para ellos antes de considerarse débil socialmente. En efecto algo estaba sucediendo, no sólo con nosotras, sino también con el espectador.
Estos roles forjados a través de los sistemas mundo/sexo/género se implantan tanto en los hombres como en las mujeres y son los encargados de definir papeles básicos, como el matrimonio, el deber sexual, la maternidad, la provisión del hogar, la concepción de nosotros mismos, entre otros. El componente de maternidad o paternidad dentro de este sistema va muy ligado al calificativo bueno o malo, es así como se establecen grandes matrices de representación. Si bien mi tarea era desarrollar la dramaturgia y dirección de la obra, este ejercicio me cuestionaba todo el tiempo, me llevaba a límites de confrontación en los que me identificaba como una mujer que de manera juiciosa ha cumplido con las representaciones de género, aunque con un pequeño declive, pues el hecho de haberme encontrado con la muerte de manera repetitiva me estaba llevando a desarrollar mi maternidad como un acto reflexivo de mí misma. No puedo negar que tras la realización de este ejercicio comprendí como nunca a mi hermano, a quien había juzgado durante años, pues no entendía su forma de proceder, no comprendía la manera como él se relacionaba con las mujeres, desde una visión que siempre consideré machista; ahora evidenciaba cómo la institución los instruye constantemente alrededor del silencio, de reprimir sus inquietudes y debilidades. Recuerdo que durante un intercambio de experiencias que realizamos con las integrantes del grupo, muchas de nosotras logramos conmovernos hasta las lágrimas al entender también la situación de los hombres. Allí estábamos, intentando reelaborarnos, construyendo otras representaciones sociales a partir del teatro, pero también entendiendo que una de las principales limitantes del régimen masculino es el sometimiento al silencio, la inexpresión, conllevando a resistir la acción de compartir sus propias experiencias, algo que es mitigado de cierta manera en nosotras las mujeres, pues el mismo discurso nos identifica como las lengüisueltas, siendo un poco más común para nosotras tener la posibilidad de generar espacios donde se puedan compartir algunas vivencias. Aquí ubicaba a mi hermano, quien se había suicidado el 18 de diciembre del año 2016, era la imagen
35 real de la tumba del silencio, un suicidio sin la mínima despedida, la ausencia de palabras, expresiones o gestos nos lanzaba al limbo de la incertidumbre, pero esto lo explicaré a fondo en el segundo capítulo.
Este ejercicio de socializar a través de la palabra los alcances del proceso en aras de promover un conocimiento o consciencia reflexiva, nos permite generar nuevos interrogantes frente a nuestros roles y acoplarlos a otras investigaciones como la de Bringas, Espinosa, Islas, Ezcurdia, & Torres (2004) quienes señalan que esta forma de racionar, de proyectar la vida personal y profesional de las mujeres es un ejercicio desarrollado por las clases medias y altas de los países denominados como ricos; pues en ellos se ha estudiado cómo esta cultura de la
"elección" responde a la necesidad de las mujeres por sentir que controlan sus vidas. Sin lugar a dudas estas representaciones sociales han impactado también por varios métodos publicitarios a los mal llamados países subdesarrollados, permitiendo así que se propaguen otras representaciones que permitan la reelaboración de nosotras mismas y de cada uno de los roles que desempeñamos a nivel social. Aquí cobra aún más fuerza el estudio de caso, pues nos permite identificar rupturas en el sistema que resultan ser un insumo en la creación de nuevos sentidos de existencia y de las experiencias, ubicándolos en un contexto con especificidades claras, en este caso las integrantes del grupo de teatro de mujeres del municipio de Funza, incluyéndome.
5 OBRA ESA MUJER ES MUCHO HOMBRE - ESCENA FINAL.
36 Aquí quiero hacer hincapié a las cuatro características que enuncié de cada una de las integrantes. En primer lugar, el nombre y la disposición de este, es decir, que valoré la forma como cada una de ellas se identifica, resaltando o no los dos nombres – si así corresponde – e identificando o no sus dos apellidos. En segundo lugar, la edad, a fin de resaltar que el proceso es también un ejercicio intergeneracional, lo cual nos permite establecer puentes de comunicación que logran develar las representaciones del sistema mundo/sexo/género de una manera aún más extendida en el tiempo y espacio. En tercera medida su estado civil, aquí me parece importante resaltar el aporte de Moisés Naím en su libro El fin del poder (Naím, 2015), donde nombra las tres revoluciones que como plataforma potencian las transformaciones sociales aceleradas, estas tres revoluciones son: la revolución del más, donde justifica el aumento de la clase media, que exige mejoras cualitativas y que se caracteriza por ser más inquieta y participativa en las acciones políticas; la revolución de la movilidad, que se da a partir de la migración y que significa la creación de nuevos corredores culturales, económicos y sociales, dando como resultado un constante intercambio de valores que al tener un contacto directo con otras experiencias logran modificarse, y que posibilitan como resultado la tercera revolución, la de la mentalidad, que está impactando de manera significativa los valores tradicionales y conservadores de nuestras sociedades, entre ellos la concepción familiar, siendo el divorcio una de las expresiones que concluyen parte de esta revolución mental, pues las mujeres ya no aceptan como antes sus deberes como sacrificios sociales. Finalmente, la última característica del grupo de mujeres que enuncio es su condición frente a la maternidad, donde de manera conjunta y a partir de las experiencias de todas intentamos recrear nuevos valores, fortaleciendo y respetando la diferencia.
Las posibilidades de creación de conocimiento a partir de la experiencia corporal se han venido fortaleciendo gracias a estudios sistemáticos como los de la investigadora y maestra Silvia Citro (Citro , 2014 , pág. 14), quien, tras años de investigación y producción intelectual sobre el cuerpo, afirma que estos procesos de indagación no buscan convertirse en un “mero regodeo posmoderno en el yo del investigador o el artista, autocelebratorio de una pura individualidad, sino, por el contrario, de ejercer sobre nosotros mismos cierta voluntad de sospecha que nos muestre el carácter socialmente construido, geopolíticamente situado, de eso que llamamos yo, y de aquello que llamamos teorías u obras”. Ejercicio base en la realización de este tipo de procesos de investigación/creación, pues apela no sólo a la indagación propia de cada una de los integrantes sino que también busca desarrollar una lectura desde una mirada relacional, generando un desplazamiento dentro de las concepciones establecidas frente al ser mujer y ser
37 madre. Es así como en un principio muchas de las mujeres se veían coartadas a participar en el grupo y no cumplir con las posibles demandas exigidas dentro de cada uno de sus papeles desempeñados. A partir de este proceso muchas empezaron a dedicarse tiempo y lograron construir otros roles sociales como el de ser actrices o desarrollar un proceso teatral y darle la importancia debida al compromiso de llevar a cabo su aporte a la creación colectiva.
Una de las bases teóricas en este ejercicio es el reconocimiento corporal a partir de la deconstrucción de los estereotipos corporales femeninos. Para este efecto tomamos como referente el aporte realizado por (Matoso , 1996) al campo de investigación del cuerpo, donde determina que uno de los órganos clave en la construcción de la definición de éste es la piel.
Desde la piel se crea lo que Matoso denominó la huella del cuerpo2, que son todos estos rasgos que se depositan en nuestra memoria y que se vinculan con nosotros desde las emociones, experiencias vividas, desde el amor o el desamor, valores que exteriorizamos en nuestra continua interacción con el mundo. Las relaciones que establecemos con nuestro cuerpo pueden ser desde dos posibles vías: cuando estamos enfermos o cuando nos sentimos fracasados, la relación es de resistencia frente a esa masa, o frente a la carne, cuando nos sentimos bien desde lo emocional y corporal, el sentimiento es indivisible. Se hace clara la visión de Matoso frente a lo que ella nombra como amor y desamor en la articulación de cómo finalmente nos reconocemos. Con el grupo de mujeres intentamos pararnos desde la perspectiva del desamor, pues su inferencia frente a la concepción de lo corporal tenía un mayor peso que las relaciones desde la perspectiva del amor, no queriendo decir que este ejercicio carezca de una posición ambivalente, pero sí se referencia con un mayor declive el interés porque el proceso se determinara desde la mirada resiliente. Es así como algunas de ellas plasmaron la relación con su expareja: “Otra vez, es que no tiene nada que hacer, haga oficio para eso me la conseguí, no sabe hacer más... cual enferma, no se queje yo no voy a gastar mi plata en médicos... usted se acuerda de Laurita, esa chica me encanta, me fascina... hoy no me espere. ¡Hasta mañana!”, narrando situaciones reales que recordaban con mucho dolor y que, en cierta manera definía su concepción corporal, pero desde una mirada relacional, pues muchos de los casos narrados como propios terminaban siendo una escenificación de representaciones claras de la experiencia de las demás mujeres que hacíamos parte del proceso. Por lo tanto, tomábamos el papel del agresor en aras de entender la psicología del personaje, enfrentar la experiencia, atravesarla desde el recuerdo y desde los agentes que la integran, descomponíamos ese monstruo cuyo
2“Cada huella del cuerpo contiene padres, nombres, historias que se encadenan” Matoso, Eliana. El cuerpo territorio escénico.
Editorial Paidós. Argentina, 1996, Pág. 28.