Control Biológico de Plagas y Uso de Biofertilizantes
Fecha(s) de realización:
Horario (duración): 12 hrs
Lugar: Laboratorio UASLP
Nombre y nivel académico del responsable del curso: Ing. Zoe Arturo Guadiana Alvarado
Nombre, nivel académico y número de los asistentes del tallerista:
Nivel académico de los asistentes al curso: Mínimo preparatoria.
Número de asistentes: 20.
a) Antecedentes
Los costos ambientales (impacto sobre la vida silvestre, polinizadores, enemigos naturales, peces, calidad de agua y suelo) y el costo social (envenenamiento de trabajadores, etc.), asociados al uso de plaguicidas, alcanza cerca de 8 billones de dólares cada año (Pimentel y Lehman, 1993).
El conocimiento de la relación entre los insectos y los cultivos puede ser de gran valor para un manejo local y sostenible de las plagas (Olusegun, 1999; Gómez et al., 2000). Sin embargo, hay evidencia (García-Barrios y García Barrios, 1992) de que dicho conocimiento no es siempre el necesario para hacer frente a los nuevos retos que enfrenta su agricultura. Sistematizar y evaluar el grado de conocimiento existente puede contribuir a conservarlo y, sobre todo, a desarrollarlo en beneficio de los propios agricultores.
En los últimos años, varias especies de bacterias patógenas han sido aisladas; se han desarrollado como pesticidas y utilizadas con éxito en el control biológico de insectos en todo el mundo (Demir et al., 2012).
Los fertilizantes químicos presentan baja eficiencia (≤50%) para ser asimilados por los cultivos, el fertilizante no incorporado por las plantas trae un impacto ambiental adverso, tal como contaminación de mantos acuíferos con NO3-, eutrofización y lluvia acida. Una alternativa para frenar esto es el uso de biofertilizantes, preparados con microorganismos aplicados al suelo y/o planta, con el fin de concientizar el uso de la fertilización sintética.
La respuesta de los biofertilizantes varía considerablemente, dependiendo de los microorganismos, tipo de suelo, especies de plantas, y condiciones ambientales. Los microorganismos aplicados deben competir con una micro flora nativa mejor adaptada a condiciones ambientales adversas, incluyendo falta de humedad en el suelo, predación,
alta salinidad y pH extremos, que pueden disminuir rápidamente la población de cualquier especie microbiana introducida.
Surgen en la década de los años 30 del pasado siglo los primeros productos biológicos a base de estos microorganismos llamados “biofertilizantes, fertilizantes biológicos ó fertilizantes microbianos” por la comunidad científica internacional y los empresarios agrícolas, aunque ya los agricultores utilizaban estos organismos en la práctica agrícola muchos años antes, donde imperaba un sistema netamente orgánico de producción vegetal, con mínima labranza y caracterizado por fuentes de agua de riego muy poco o no contaminadas y en total equilibrio con el ecosistema, lo que facilitaba la protección de los cultivos a expensas del control biológico (Dazzo, 2004; Dibut,2001).
Cuba
En Cuba, a pesar de haber predominado el sistema de quimización agrícola desde finales de los años 40 hasta los últimos años de la década del 80 del pasado siglo, los investigadores y otros productores y funcionarios del sector agrícola prestaron gran preocupación ante el deterioro creciente del agroecosistema; es por esto, que a principios de los años 90, cuando en el país se vio seriamente afectada la adquisición de agroquímicos en el mercado mundial, existía una base fuerte de investigación – desarrollo en la concepción y desempeño experimental- aplicado en la línea agrobiológica, lo que permite en este momento introducir o diseñar tecnologías de bioproductos (biofertilizantes y biopesticidas).
Brasil
En Brasil se ha registrado la ocurrencia de Sclerotium rolfsii Sacc. en diversos cultivos incluido el de soya (Glycine max L.). Informaciones de literatura indican que el uso del control biológico ofrece perspectivas para disminuir las poblaciones del patógeno.
México
En México el mayor impacto de los biofertilizantes fue en los años 70’s y 80’s con la fijación biológica de nitrógeno en soya y garbanzo, donde se logró sustituir la fertilización nitrogenada en Sinaloa que en ese tiempo fue el principal productor nacional de estas leguminosas (Armenta-Bojorquez, 1986; 1990), la utilización de inoculantes comerciales a base de Rhizobium fue una práctica generalizada por los productores agrícolas, además de ser recomendada por los centros de investigación (INIFAP, 1990).
Debido a la novedad de esta tecnología y al gran impulso, que desde el año 2000 el gobierno mexicano ha otorgado para la utilización y difusión de los biofertilizantes, muchas compañías intentan actualmente que sus productos sean catalogados como tales, cuando no reúnen el requisito de poseer microorganismos vivos.
b) Justificación
El aumento continuo de los daños generados en el ambiente y la salud por el uso intensivo de sustancias químicas como fertilizantes y plaguicidas ha llevado a la investigación de nuevas formas más amigables con el ambiente y que no dañen la salud.
Entre todo esto, el uso de biofertilizantes y la aplicación del control biológico de plagas es una forma efectiva de reducir estos impactos. La importancia de esparcir estos conocimientos es de suma importancia para reducir y mejorar las condiciones tanto de los suelos como de la salud humana entre otros aspectos como la vegetación, los animales etc.
Este curso se realiza con el fin de difundir y enseñar a las personas la forma de realizar algunos tipos de biofertilizantes y diferentes métodos del control biológico de plagas de manera práctica y sencilla para que puedan replicar, aplicar y enseñar de manera fácil estos conocimientos.
A través de este curso se proporciona el manejo de biofertilizantes, generando una propuesta de control biológico, dirigida a personas que tengan conocimientos básicos, proponiendo una concientización acerca del uso de sustancias químicas, en el empleo de los huertos familiares y urbanos, así como en el caso de los techos verdes, donde se busca un impacto ambiental nulo.
c) Objetivos
a) Capacitar a 20 personas por curso en el manejo de biofertilizantes y el empleo de un control biológico.
b) Que los asistentes conozcan sobre el uso de biofertilizantes.
c) Que los asistentes después del curso tengan los conocimientos necesarios para replicar en el hogar los diferentes tipos de biofertilizantes y plaguicidas naturales, de forma sencilla y eficaz.
d) Contenido del curso
Control biológico.
Tipos de biofertilizantes, plaguicidas: los que se pueden elaborar en casa.
Elaboración y uso de bioferlizantes.
Elaboración y uso de plaguicidas naturales.
e) Cronograma de actividades
Tema Duración Lugar Ponente
Control biológico 3 horas UASLP Alejandra Peña
Araceli Jaimes Daniela Vázquez Tipos de
biofertilizantes, plaguicidas: los que se pueden elaborar en casa.
3 horas UASLP Araceli Jaimes
Arturo Guadiana Daniela Vázquez
Elaboración y uso de biofertilizantes.
3 horas UASLP Daniela Vázquez
Araceli Jaimes Arturo Guadiana Elaboración y uso
de plaguicidas naturales.
3 horas UASLP Arturo Guadiana
Araceli Jaimes Daniela Vázquez
f) Metodología de trabajo
El curso consta de 12 horas y se realiza teórico-práctico, ya que es necesario establecer la funcionalidad de este tipo de productos, es importante que los asistentes conozcan sobre el modo de empleo de los mismos, y claro, su fabricación.
En el curso se analizará también la forma de actuar de estos productos y se pretende la aplicación de los mismos en el techo vivo.
Métodos:
El curso será impartido 60% en aula y el 40% en la azotea verde.
g) Bibliografía
Bejarano, F. G. (2003). Corporacioes, riesgos y prevención de daños de los plaguicidas. México: RAPAM.
Aguilera-Gomez, L., Davies F. T., Olalde-Portugal, V., Duray, S. A., Phavaphutanon, L. 1999. Influence of phosphorus and endomycorrhiza (Glomus intrarradices) on gas exchange and plant growth of chile ancho pepper (Capsicum annum L. cv. San Luis). Photosynthetica. 36:441-449.
Alloush, G.A, Zeto, S.K, Clark, N. 2000. Phosphorus source, organic matter, and arbuscular mycorrhizal effects on growth and mineral acquisition of chickpea grown in acidic soil. Journal of Plant Nutrition. 23(9):1351-1369.