CUADERNOS GEOGRÁFICOS
Publicación semestral
Núm. 45 (2009-2) Monográfico
«Vulnerabilidad Sociodemográfica y Ambiental, viejos y nuevos riesgos»
«Sociodemographic and Environmental Vulnerability, old and new risks»
UNIVERSIDAD DE GRANADA
2 0 0 9
NúM. 45 (2009-2)
«VUlNERAbIlIDAD SOCIODEMOGRÁFICA y AMbIENtAl, VIEjOS y NUEVOS RIESGOS»
«Sociodemographic and environmental vulnerability, old and new risks»
SUMARIO / SUMARy
Sánchez González, D. y Egea Jiménez, C.: Vulnerabilidad sociodemográfica y ambiental, viejos y nuevos riesgos...
Sociodemographic and environmental vulnerability, old and new risks
1. Artículos / Articles
Brou, Y. T. Impacts des modifications bioclimatiques et des l’amenuisement des terres forestières dans les paysanneries ivoiriennes : quelles solutions pour une agriculture durable en Côte d’Ivoire ...
Impacts of the bioclimatics modifications and of the decrease in forest area in the rural area: What solution for Côte d’Ivoire’s agriculture?
Beraud Lozano, J. L., Covantes Rodríguez, C. y Beraud Martínez, I. P.:
Vulnerabilidad socioambiental en Mazatlan, Mexico...
Socio-environmental vulnerability in Mazatlan, Mexico
Bello Sánchez, W., González Rego, R. A., Cabanas Gómez, G. y Fornet Gil, P.: Vulnerabilidad socio-ambiental en el centro histórico de la Ha- bana ...
Social environmental vulnerability in the historic center of Havana Egea Jiménez, C., Nieto Calmaestra, J. A., Domínguez Clemente, J. y
González Rego, R. A.: Viejas y nuevas realidades urbanas. Identificación de zonas de habitalidad desfavorecida en la ciudad de Granada ...
Old and new urban realities. Identification of underprivileged habitability areas in Granada city
Sánchez González, D.: Geografía del envejecimiento vulnerable y su con- texto ambiental en la ciudad de Granada: Discapacidad, dependencia y exclusión social ...
Geography vulnerable aging and environmental context in the city Gra- nada: Disability, dependency and social exclusion
9
13
31
63
83
107
riesgos tecnológicos ...
Spatial characterization of socio-demographic vulnerability from techno- logical risks in two madrid districts
Elías, M. A.: Aspectos metodológicos para abordar la Vulnerabilidad Sociode- mográfica en Zacatecas ...
Methodological issues to address socio-demographic vulnerability in Zacatecas Cervantes Barragán, D. y Bueno Sánchez, E.: Vulnerabilidad social mu- nicipal en el Estado de Zacatecas, México ...
Municipal social vulnerability in the State of Zacatecas, Mexico
González, L. M.: Vulnerabilidad social y dinámica demográfica en Argentina, 2001-07 ...
Social vulnerability and population dynamics in Argentina, 2001-07 Bolsi, A., Longhi, F. y Paolasso, P.: Pobreza y mortalidad infantil en el Norte
Grande Argentino. Un aporte para la formulación de políticas públicas ...
Poverty and child mortality in the “Norte Grande” of Argentine. A con- tribution for the formulation of public policies
Torres, V. E. y Celton, D. E.: Discriminación salarial en Argentina entre nativos y paraguayos ...
Salary discrimination in Argentina between natives and paraguayans
2. Crónica / Chronicle
Bueno Sánchez, E.: La red de «Vulnerabilidad Social. Tipos de Vulnerabili- dades e Implicaciones de Políticas» ...
The network of «social vulnerability. Types of Vulnerabilities and Impli- cations Policy»
Krellenberg, K., Heinrichs, D., Kabisch, S., Rodriguez, J., Welz, J.: Risk Habitat Megacity. Una iniciativa de investigación latinoamericana y su enfoque de la vulnerabilidad socio-ambiental ...
Risk Habitat Megacity. A latinamerica research initiative and its focus on socio-environmental vulnerability
3. Reseñas bibliográficas / bibliographical references
Pobreza y vulnerabilidad social. Enfoques y perspectivas (GVR); Populations, vulnérabilités et inégalités écologiques (PDVH); Pobreza y precariedad
137
153
173
209
231
263
289
293
de politicas y programas (CEJ); Vulnerabilidad del tejido social de los barrios desfavorecidos en Andalucía. Análisis y potencialidades (VRR);
Aprendiendo a decir no. Conflictos y resistencias en torno a la formas de concebir y proyectar la ciudad de Granada (JDC) ... 313
VIEjOS y NUEVOS RIESGOS
La vulnerabilidad, como tema consustancial de nuestro tiempo, exige una atenta mirada y una profunda reflexión. Aspectos como el cambio climático, la pobreza y la exclusión social confluyen en los contextos ambientales, sociales y culturales de regiones en desarrollo y regiones desarrolladas.
La actualidad del tema está permitiendo estudios multidisciplinares a distintas escalas espaciales y temporales. Asimismo, se ha producido una proliferación de metodologías cuantitativas y cualitativas enfocadas a la elaboración de diagnósticos y evaluaciones sobre la vulnerabilidad ambiental y sociodemográfica. Sin embargo, la escasez de aproximaciones teóricas interdisciplinares ha contribuido a la falta de consenso respecto a conceptos esenciales como vulnerabilidad y riesgo. En cualquier caso, se trata de un concepto complejo y controvertido, ya que, no sólo abarca diferentes componentes, como la exposición física al riesgo de catástrofes y la falta de capaci- dades y de acceso a los recursos, sino que, además, tiene manifestaciones diferentes sobre grupos humanos y personas.
En líneas generales, en el concepto de vulnerabilidad concurren dos situaciones:
la intensidad de un acontecimiento externo (riesgo) y los territorios e individuos a los que afecta y que se encuentran en una situación de desventaja y/o fragilidad (falta de capacidades). Ambas circunstancias pueden concurrir en diferentes dimensiones, ocasio- nando daños y prejuicios en esferas tales como la economía, el bienestar y desarrollo de la población, el medio, la estabilidad política, la seguridad, la paz… Empero, ha sido en relación con la población y, en concreto, con situaciones de pobreza y riesgo de desastres donde se ha desarrollado más el enfoque de la vulnerabilidad.
En el siglo XXI el tema adquiere una dimensión nueva, dadas las consecuencias que para la población y su medio tienen la expansión y consolidación de las políticas neoliberales y el cambio climático. Desde esta perspectiva han sido interesantes las contribuciones que han permitido indagar los grupos vulnerables, las situaciones de vulnerabilidad específicas, los niveles de vulnerabilidad… tanto desde el punto de vista ambiental como sociodemográfico.
Así, el concepto de vulnerabilidad, asociado a los riesgos ambientales y antrópicos sirve como punto de partida, en este número de Cuadernos Geográficos, para abordar los efectos del cambio climático en regiones agrícolas de África y América Latina.
Brou You reflexiona sobre el fracaso de las políticas públicas en la restauración de las potencialidades agroecológicas de los medios rurales en Costa de Marfil, oeste de África, proponiendo un uso sostenible de los recursos agrícolas y forestales. Beraud, Covantes y Beraud, afrontan la vulnerabilidad social de la población en zonas costeras en riesgo de inundaciones asociadas al aumento del nivel del mar en la ciudad de Ma- zatlán (México). Junto a ello, Bello, González, Cabanas y Fornet proponen un análisis estadístico y espacial, basado en fuentes secundarias relativas a población y vivienda, para construir un índice de vulnerabilidad socioambiental en el centro histórico de la ciudad de La Habana (Cuba).
ción en el avance de la exclusión de grupos vulnerables relacionados con fenómenos migratorios y sociodemográficos en contextos urbanos y rurales. Egea, Nieto, Domín- guez y González, abordan los problemas de habitabilidad de la población asociados al crecimiento y forma urbana, analizando la desigual distribución del fenómeno y sus efectos en grupos vulnerables en la ciudad de Granada (España). En esta realidad urbana, Sánchez analiza la vulnerabilidad social específica del grupo de las personas mayores a partir de factores determinantes del envejecimiento demográfico, asociados a su contexto ambiental. Otra ciudad, Madrid, es convertida en laboratorio por Cuevas y Escobar, realizando una caracterización espacial de la vulnerabilidad sociodemográ- fica ante riesgos tecnológicos en los distritos de Puente Vallecas y Villa de Vallecas.
En América Latina la vulnerabilidad sociodemográfica es el tema central de dife- rentes aproximaciones teóricas y, sobre todo, metodológicas, donde el juego de escalas espaciales y temporales es esencial para su análisis y comprensión. A nivel regional, Elías describe la vulnerabilidad sociodemográfica del Estado de Zacatecas (México), desde una perspectiva comparada de los indicadores demográficos y socioeconómicos con respecto al contexto nacional. A su vez, Cervantes y Bueno afrontan el análisis de la vulnerabilidad sociodemográfica a escala municipal en el mismo Estado. Junto a estos, González observa la evolución de los indicadores que conforman la vulnerabilidad de la población de Argentina entre los años 2001 y 2007, un periodo marcado por la crisis económica en esta nación. En este mismo contexto, Bolsi, Longhi y Paolasso analizan la evolución y distribución de los indicadores de pobreza y mortalidad infantil en una de las regiones menos desarrolladas de Argentina, el Norte Grande. El panorama se complementa con una mirada a la creciente vulnerabilidad sociodemográfica vincu- lada a las migraciones, realizada por Torres y Celton y centrada en las desigualdades salariales de los inmigrantes paraguayos en el mercado laboral argentino.
En definitiva, este monográfico de Cuadernos Geográficos sobre el concepto, en- foque y/o perspectiva de la vulnerabilidad pretende contribuir al avance de la discusión teórica y metodológica, a partir de una creciente inquietud compartida por investiga- dores de ámbitos científicos y culturales diversos. Asimismo, propone una necesaria reflexión sobre los retos y alcances de los estudios sobre la vulnerabilidad a distintas escalas geográficas y temporales, a partir de un amplio debate social y científico a favor de políticas públicas más sostenibles, justas e integradoras.
Diego Sánchez González Carmen Egea Jiménez
Cuadernos Geográficos, 45 (2009-2), 13-29
Et DES l’AMENUISEMENt DES tERRES FOREStIèRES
DANS lES PAySANNERIES IVOIRIENNES : qUEllES SOlUtIONS POUR UNE AGRICUltURE DURAblE EN CôtE D’IVOIRE*
Yao Télesphore Brou*
Recibido: 17-02-09. Aceptado: 15-12-09. BIBLID [0210-5462 (2009-2); 45: 13-29].
PAlAbRAS ClAVE: Costa de Marfil, variabilidad climática, deforestación vulnerabilidad, agronomía forestal.
KEy WORDS: Ivory Coast, Climatic variability, deforestation, Vulnerability, agroforestry.
MOtS-ClÉS: Côte d’Ivoire, Variabilité climatique, déforestation, vulnérabilité, agro-foresterie.
RESUMEN
País de selva y de savana, Costa de Marfil conoce desde hace mas de cuarenta años, una variabilidad importante de sus condiciones bioclimáticas. Correlativamente a esta variabilidad climática, se nota una modificación en la dinámica de la cubierta vegetal. Las modificaciones del medio ambiente registradas desde los años 60 están en interacción con la fuerte movilidad espacial de las poblaciones campesinas. La fuerte presión territorial que resulta de ella desemboca en modificaciones profundas del medio forestal. Estas nuevas condiciones bioclimáticas hacen vulnerables algunas culturas, precisamente la de cacao, llevando a una bajada importante de la cosechas agrícolas. Ante el fracaso de las políticas publicas para restaurar las potencialidades agroecológicas de los medios rurales, la agronomía forestal aparece como una solución viable para la supervivencia de la agricultura marfileña en particular y africana en general. Pero hay que adoptar también decisiones políticas y económicas para facilitar la difusión y la accesibilidade de este herramienta agroambiental.
ABSTRACT
The bioclimatics conditions in the forest-and-savanna-dominated Ivory Coast Country have been subjected to high variability in bioclimatic conditions. At the same time, changes in the dynamics of forest cover are observed. The environmental change since the sixties is related to the strong mobility of the rural populations. The strong resulting land leads to in- evitable and profound changes in the forest cover. The climatic uncertainty and the decrease in the forested areas lead to an important decline of the agricultural productivity. This situation particulary affect the cacao culture. In front of the incapacities of the public policy to restore the forest’s ecosystem, the agroforestry has become a solution for the survival of the Ivorian agriculture in particular, and of the African agriculture in general. But, in order to facilitate the access of this agro-environnemental method, it is important to take political, economical and social dispositions.
* Université d’Artois, UFR Histoire-Géographie, France ; [email protected]
RéSUMé
Pays de forêt et de savane, la Côte d’Ivoire, connaît, depuis maintenant plus de 40 ans, une variabilité importante de ses conditions bioclimatiques. Corrélativement à cette variabilité climatique, on observe une modification dans la dynamique du couvert végétal. Les modifi- cations environnementales enregistrées depuis les années 60 sont en interaction avec la forte mobilité spatiale des populations rurales. La forte pression foncière qui en résulte aboutit à des modifications profondes du milieu forestier. Ces nouvelles contraintes bioclimatiques rendent vulnérables certaines cultures, notamment celle du cacao, conduisant à une baisse importante des rendements agricoles. Devant l’échec des politiques publiques à restaurer les potentialités agro-écologiques des milieux ruraux, l’agroforesterie apparaît comme une solution viable pour la survie de l’agriculture ivoirienne en particulier et africaine en générale. Il reste encore ici à prendre des dispositions politiques, économiques pour faciliter la diffusion et l’accessibilité de cet outil agro-environnemental.
INTRODUCTION
Localisé en Afrique de l’ouest, la Côte d’Ivoire, demeure tributaire des ressources agricoles. Cette économie agricole est principalement basée sur la culture du cacao qui représente plus de 40% de la production mondiale. Une variation importante de la production aura, de ce fait, une incidence directe sur l’économie du pays. Afin d’op- timiser cette production, la Côte d’Ivoire s’est donc employée depuis l’indépendance à développer des structures nationales de recherche agronomique et d’encadrement, notamment le Centre Nationale de la Recherche Agronomique (CNRA) et l’Agence Nationale pour le Développement Rural (ANADER). Des variétés à haut rendement et résistantes aux aléas bioclimatiques ont donc été mises au point par le CNRA. Ces nouvelles avancées biotechnologiques qui permettent, pour le cacao par exemple, d’atteindre une productivité de 2,5 t/ha serviront à augmenter, en milieu paysan, les rendements agricoles encore faibles (500 à 800 kg/ha). Malgré ces performances potentielles, la production cacaoyère connaît une variabilité interannuelle importante.
L’objectif de ce travail est de mettre en évidence les incertitudes sur l’avenir de l’agriculture ivoirienne confrontée d’une part à des conditions climatiques toujours incertaines et d’autre part à l’amenuisement de son support de production, c’est à dire les terres forestières. L’apparition de quelques années excédentaires à la fin de la décennie 2000 amène à s’interroger sur la fin de la période sèche qui dure depuis le début des années 1970. GIL et YANN (2002, 2004) ont tenté d’apporter des réponses à ces incertitudes en rattachant la décennie 2000 aux décennies sèches antérieures.
Mais leur étude est beaucoup plus limitée à la région sahélienne et ne permet donc pas de confirmer ou d’infirmer, dans les régions guinéennes, l’idée d’un retour à des conditions climatiques plus humides, comparable à la situation des années 1950 et 1960. Par ailleurs, d’un point de vue agro-économique, la disparition de l’écosystème forestier entraîne un blocage de nature structurelle du système agricole ivoirien. LéO- NARD et al. (1996), indiquent en effet que l’épuisement des réserves forestières ne permet plus la reproduction de la société agraire par propagation des fronts pionniers.
Cuadernos Geográficos, 45 (2009-2), 13-29
1. UN CONTEXTE CLIMATIqUE TOUJOURS INCERTAIN
Depuis la fin des années 60, la Côte d’Ivoire comme l’ensemble des pays de l’Afrique de l’ouest connaît une modification de son régime climatique (BROU et al., 2005 (a), p. 63-87 ; SERVAT et al.,1997, p. 1-15 ; PATUREL et al., 1995, p. 95-102).
Le nouveau contexte climatique se caractérise, en comparaison avec les observations d’avant les années 60, par une diminution des hauteurs d’eau précipitée et un raccour- cissement des saisons.
1.1. Persistance de la baisse des hauteurs d’eau précipitée
Au cours des 5 dernières décennies, la pluviométrie annuelle a baissé de façon notable. Les cartes de la figure 1 (ci-après) décrivent l’évolution des classes délimitées par les courbes isohyètes 800 mm, 1 000 mm, 1 400 mm et 2 400 mm. On s’intéressera à l’isohyète 1400 et 1000 mm qui marquent respectivement la limite Nord des climats équatoriaux et la limite Nord des climats tropicaux humides.
La décennie 1950-1959 est assez pluvieuse. La Côte d’Ivoire est limitée par les courbes isohyètes 2 400 mm sur la position la plus méridionale (à la latitude de Ta- bou) et 1 400 mm dans le Centre et le Nord-Est. Seules quelques stations du Centre (Dimbokro, Bouaké, Katiola), avec un prolongement vers l’Est, enregistrent des pré- cipitations inférieures à 1 200 mm. Les autres régions intérieures et le compartiment montagneux Ouest reçoivent des précipitations comprises entre 1400 et 2000 mm.
Sur le littoral et son arrière-pays immédiat, à l’exception de Sassandra, les hauteurs annuelles dépassent largement 2 000 mm.
La décennie 1960-1969 reste humide; une légère diminution des quantités de pluies annuelles est observée. Cependant, certaines stations enregistrent une augmentation : Guiglo et Toulepleu à l’Ouest, Adiaké au Sud-Est et Abengourou à l’Est. Elle est aussi marquée par un élargissement de la zone de pluviométrie in- férieure à 1 200 mm. Celle-ci occupe au cours de cette décennie une bande allant du Nord-Est au Centre. La zone de pluviométrie inférieure à 1 400 mm s’est, elle aussi, légèrement évasée, se prolongeant vers l’Ouest et vers le Nord.
Au cours de la décennie 1970-1979 la baisse de la pluviométrie prend une im- portance particulière en Côte d’Ivoire. Cette diminution concerne la quasi-totalité des stations. La zone de pluviométrie inférieure à 1 400 mm s’évase fortement et occupe plus des 3/4 du pays. Cette translation vers le Sud-Ouest de l’isohyète 1 400 mm s’accompagne de l’apparition dans le Nord-Est d’une zone de pluviométrie inférieure à 1 000 mm (valeur seuil qui indique le passage du climat tropical humide au tropical sec), mais aussi de la disparition presque totale de l’isohyète 1 800 mm. Désormais, seul le littoral Sud-Ouest (Tabou) et Sud-Est (Abidjan, Adiaké) reçoivent des précipi- tations supérieures à 1 800 mm. Plus au Nord à la latitude de Vavoua, Bouaflé, Cechi, Abengourou et Agnibilekrou, les hauteurs annuelles atteignent rarement 1 200 mm.
Cette diminution de la pluviométrie s’accentue au cours de la décennie 1980-1989.
La zone de pluviométrie inférieure à 1 400 mm s’élargit encore plus et atteint le lit-
Figure 1 : Hauteurs pluviométriques moyenne interannuelle au cours des décennies 1950-1959, 1960-1969, 1970-1979, 1980-1989, 1990-1999 Carte au format Tiff, réalisée à l’aide du logiciel Surfer.
Cuadernos Geográficos, 45 (2009-2), 13-29
toral Centre au niveau de Sassandra. La zone de pluviométrie inférieure à 1 000 mm connaît au cours de cette période une avancée vers le Centre à la latitude des stations de Bouaké et de Katiola. L’exception vient de l’extrême Sud-Ouest (Tabou et Taï) et de l’Ouest montagneux (Danané). Ces secteurs connaissent une augmentation de leur pluviométrie. A Tabou, par exemple, on a enregistré au cours de cette décennie 2 400 mm contre 2 200 mm au cours de la décennie précédente.
La décennie 1990-1999 n’est que la continuité de la période sèche des années 70 et 80, comme le montrent les cartes de la figure 1 (ci-dessous). Le schéma pluviomé- trique reste en effet quasi identique. La modification majeure vient du rétrécissement de la zone de pluviométrie inférieure à 1 000 mm. Cette zone se limite désormais aux confins Nord (Tengrela) et Nord-Est (Bouna) et quelques stations du Centre (Bouaké et Dabakala).
1.2. Des rendements agricoles fortement perturbés par les risques climatiques 1.2.1. Rappels sur la notion de risque climatique et méthode de détermination
des saisons culturales
L’étude du risque climatique encouru par la production agricole consiste à évaluer, dans une certaine mesure, la probabilité d’occurrence de facteurs climatiques défa- vorables et susceptibles d’entraîner la perte partielle ou totale d’une récolte (Eldin, 1985, p. 232-238). Ce risque climatique ne représente, bien entendu, qu’une partie des risques encourus par l’agriculteur. Suivre l’alimentation hydrique d’une culture, c’est comparer deux grandeurs homogènes (même unité) exprimant d’une part les besoins de la culture et d’autre part la disponibilité de l’eau pour cette culture. Les besoins en eau des cultures non irriguées dépendent de la contrainte climatique exercée sur elle et qui est par exemple exprimée par l’évapotranspiration potentielle (ETP) et le stade de développement de la culture. La disponibilité en eau de la plante peut s’exprimer quant à elle par la pluie tombée (P) et la réserve en eau du sol (RU). Mais, pour une approche macroscopique régionale, comme c’est le cas dans cette étude, on considère que la pluie est le terme prépondérant de ce bilan et on assimile les disponibilités en eau à celle des précipitations.
Il s’agit donc de comparer la pluie (P) à l’évapotranspiration potentielle (ETP).
Ce terme du bilan hydrique représente un majorant de la consommation hydrique de n’importe quelle culture à n’importe quel moment. Obtenir pour un mois donné, des pluies supérieures à l’ETP, c’est avoir l’assurance que les végétaux ne manqueront pas d’eau (ELDIN, 1985, p. 232-238). De la même manière, mais de façon plus arbitraire cette fois, le rapport ETP/2 représente un besoin hydrique moyen qui doit permettre à un couvert végétal de démarrer son cycle de végétation (phase de germination, le- vée, début de croissance) et de le terminer (phase de maturation) dans des conditions d’alimentation hydrique à peu près convenables. Sur cette base théorique, nous avons calculé les fréquences (approche probabiliste) avec lesquelles les pluies mensuelles atteignent ou dépassent les valeurs mensuelles de l’ETP. Le choix d’une probabilité (P)
traduisant le risque de perte plus ou moins complète de la récolte du fait des déficits hydriques, acceptable par l’agriculteur, permet de définir la période de culture non irriguée correspondante. Dans ce travail, nous avons supposé que cette probabilité est de P = 0,30, soit une perte partielle ou totale de la récolte acceptée environ une année sur trois. La probabilité complémentaire P = 1 - p = 0,70 exprime donc les chances, en termes statistiques, de ne pas perdre la récolte.
1.2.2. Réduction des saisons culturales : exemple du sud-ouest, nouvelle ceinture agricole L’analyse de la figure 2 (ci-après) indique que, dans le Sud-Ouest (Gagnoa), consi- déré comme la nouvelle ceinture agricole, la première saison culturale qui commençait de la première décade du mois de mars à la deuxième décade du mois de juillet au cours de la période 50-69, débute tardivement au cours de la période actuelle. Elle est en effet identifiable seulement à partir de la première décade du mois d’avril et prend fin la première décade du mois de juillet. Celle-ci ne dure donc que 3 mois 10 jours contre 4 mois 10 jours par le passé. La prise en compte de l’ETP/2 est pertinente pour le démarrage et la fin du cycle végétatif, pas pour la phase de floraison et de formation des grains, où les besoins en eau sont plus importants. Or on note que la phase très humide est passée de 2 mois 10 jours à 1 mois. Cette situation peut avoir des conséquences rédhibitoires sur la récolte.
En ce qui concerne la deuxième saison culturale, les modifications de la date du démarrage induisent une réduction de la durée du cycle de la première période à la deuxième. On situe le début au cours de la période passée à la troisième décade du
Figure 2 : Saisons de croissance entre les périodes 1950-69 et 1970-96 (Sud-Ouest de la Côte d’Ivoire)
Graphique réalisé sous Excel.
Cuadernos Geográficos, 45 (2009-2), 13-29
mois d’août et la fin à la troisième décade du mois d’octobre. Au cours de la période récente, la deuxième saison végétative débute 20 jours plus tard. La phase très humi- de de ce cycle connaît une réduction de 10 jours. De 1 mois 10 jours on est en effet passé à 1 mois.
Dans ce contexte de réduction de la période culturale, le risque de perte de ré- colte devient de plus en plus important pour les cultures (en sec) de vivriers dont les cycles vont au-delà de 100 jours. Etant devenue plus brève (70 jours), la deuxième saison des pluies, quant à elle, n’est plus adaptée aux cultures vivrières (sauf le mil précoce). Le risque existe également pour les cultures pérennes dans la mesure où les besoins en eau sont de moins en moins satisfaits pendant la période de floraison (entre le mois de mai et celui de juin). La durée de cette phase très humide est passée de 2 mois 10 jours à 1 mois.
2. DYNAMIqUE AGRO-DéMOGRAPHIqUE ET AMENUISEMENT DES RESSOURCES FORESTIèRES DANS UN CONTEXTE DE VARIABILITé CLIMATIqUE
L’un des faits marquant de l’histoire post-coloniale du peuplement de la Côte d’Ivoire est celui des migrations agricoles. Le mouvement des populations a toujours été favorisé par plusieurs causes. Nous citerons entre autres les potentialités offertes par le milieu d’accueil, la saturation des terres dans les régions d’origine. Les migrants se dirigent en priorité vers les espaces forestiers du Sud du pays, considérées comme des terres à hauts rendements agricoles. Afin de discriminer les régions fortement at- tractives de celles qui le sont faiblement, les données des recensements de 1988 et de 1998 sont analysées en rapport avec les réserves forestières et la pluviométrie annuelle qui leur sont contemporaines.
La mise en relation de ces couches d’informations à partir des méthodes géostatis- tiques débouche sur l’évaluation du niveau de pression foncière et l’analyse du risque de disparition de la ressource forestière encore préservée. Nous analysons également dans cette partie, les risques de blocage structurel du système agricole de plantation basée essentiellement sur la mise en culture des terres forestières.
2.1. Accroissement rapide de la population rurales dans les régions encore forestières et à forte pluviométrie
La figure 3 qui suit fait apparaître des variations spatiales dans la localisation et l’accroissement de la population entre 1988 et 1998 en rapport avec les ressources forestières et les conditions hydriques. En effet, l’Est du pays (à l’exception du coin Sud-Est), marqué par l’absence de grands massifs forestiers et où la pluviométrie an- nuelle est inférieure à 1 400 mm, apparaît comme un milieu peu habité avec les taux d’accroissement les plus faibles. La quasi-disparition du couvert forestier dans cette région est le résultat d’un dynamisme agricole ancien. En fait jusqu’en 1965, l’immi-
Carte au format Tiff réalisée à l’aide du logiciel Arcview
Figure 3 : Relations spatiales entre niveau de pluviométrie, couverture forestière et taux d’accroissement
gration de la force du travail pour la culture du café et du cacao se dirige en priorité dans le Sud-Est du pays. C’est surtout dans le Centre-Est aujourd’hui appelé ancienne
“boucle du cacao», qu’on assiste à l’expansion de la production du café et du cacao.
Dans cette région, le comportement des planteurs face à la forêt peut se structurer en 3 phases (GASTELLU, 1978, p. 1-11). Dans un premier temps, la forêt étant dispo- nible, les chefs d’exploitation se sont appropriés la terre, de façon anarchique. Dans un deuxième temps, la forêt commençant à disparaître, les planteurs ont fait pression pour obtenir le déclassement de celle qui subsistait (dans le temps, ils remettaient en activité d’anciennes plantations à l’abandon, et ils s’installaient délibérément dans les forêts classées). Enfin, avec l’épuisement des terres, la seule solution pour avoir accès
à la forêt est l’exode en direction des contrées voisines, soit d’Abengourou à l’Est, soit de Tiassalé plus au Sud.
Les régions encore forestières de l’Ouest, à pluviométrie annuelle supérieure à 1400 mm concentrent, quant à elles, plus des deux tiers des lieux habités (figure 3). Les taux d’accroissement entre 1988 et 1998 y sont les plus importants. Ce mouvement de colonisation des terres fertiles est d’autant plus impressionnant qu’à la différence des autres régions, la nouvelle ceinture agricole couvre une zone qui englobe les espaces forestiers les plus importants du pays. Les paysans entament ainsi aujourd’hui les dernières réserves forestières du pays. Commencés à partir de 1970, le peuplement et la mise en valeur de cette région sont à mettre en rapport avec une volonté politique de rééquilibrage régional (HAUHOUOT et al.,1984, 105- 278 ; KOLI BI, 1990, p. 175-201). L’Etat ivoirien s’est attaché à mettre en place un environnement juridique et des infrastructures permettant la mise en valeur rapide de ces régions par l’exploitation forestière et agricole. Ces dispositions visaient à laisser pleinement jouer les dynamiques paysannes : politique d’immigration non restrictive de la main-d’œuvre - établissement d’un système de commercialisation et de prix qui permettait le maintien du pouvoir d’achat des planteurs sur le long terme - cadre juridique garantissant l’accès aux terres forestières et incitant même les populations autochtones à les céder aux migrants, comme l’impliquait le slogan « la terre ap- partient à celui qui la met en valeur «. En réalité, la terre était cédée aux migrants, avec la bénédiction des autochtones, et contre des dons symboliques (alcool, coq, modique somme d’argent). S’installait alors un système de tutorat entre l’accueillant et l’arrivant dont l’un des fondements est l’entraide.
2.2. Vers la fin de l’agriculture pionnière
Pour comprendre le fonctionnement de l’agriculture extensive, il faut s’intéresser à la théorie de la “ rente forêt “ développée par RUF (1995, p. 25-102), à partir de l’exemple de la culture du cacaoyer. Il apparaît clairement dans cette théorie que la forêt apporte des avantages à l’agriculture, lesquels expliquent le système universel de
“ culture itinérante “ souvent accusé de déforestation alors que son principe originel dépend au contraire de la régénération. Loin d’être un seul avantage de fertilité du sol, la forêt empêche la prolifération des adventices et des insectes, constitue un facteur d’humidité, limite l’effet du vent et de l’érosion, etc. Ces privilèges sont systémati- quement perdus dès lors qu’on se trouve dans une région totalement déforestée. La mise en culture dune plantation de cacaoyer, par exemple, ne peut donc se faire que sur une parcelle nouvellement déforestée. Dans un tel processus, les paysans sont donc obligés, pour augmenter leur production ou renouveler les anciens vergers, d’être en perpétuel déplacement vers les fronts de défrichement.
Un moyen d’apprécier la saturation foncière est d’estimer le niveau de « réserves » des terres par habitant. Il est défini comme le rapport des espaces forestiers non défri- chés à l’effectif de la population rurale (DCGTx, 1993, p. 1-139). En ne considérant que les populations vivant à la lisière des îlots forestiers, ce niveau de « réserve »
forestière est de 1,4 ha en 1998 contre 1,8 en 1988 (figure 4). Une valeur proche de « 0 « signifie une demande en terre suffisante pour détruire presque totalement les massifs forestiers, sachant qu’au niveau national la superficie de culture pour nourrir une personne est de 0,5 ha (KOLI BI, 1992, p. 1-70).
Ces réserves forestières auraient été suffisantes pour nourrir ces populations rurales riveraines si l’on était en culture intensive. Or dans un système traditionnel, comme c’est généralement le cas en Côte d’Ivoire, où quasiment aucun apport ne compense les ponctions, une parcelle après abandon se régénère naturellement mais lentement.
Un long temps de jachère est nécessaire pour la reconstitution du potentiel agrono- mique. Dans la mesure où une parcelle reste en culture pendant en moyenne 4 ans, la durée du temps de mise en jachère est de 16 ans au minimum. Soit un rapport de 1 à 4, c’est à dire que pour 0,5 ha cultivé, il faut 2 ha en jachère (FILLERON, 1990, p. 232-238). Dans l’hypothèse d’une appropriation effective des réserves forestières par les populations riveraines, le rapport champs/jachère serait de 1 à 2 en 1998, c’est à dire que pour 4 années de culture, la jachère ne serait plus que de 8 ans. Avec la croissance rapide de la population dans la périphérie des îlots forestiers, ce temps de jachère devrait largement régresser d’année en année.
Les chiffres de la figure 4 (Ci-après) mettent en évidence le blocage du système agricole basé sur la conquête permanente de terres neuves. Actuellement, la mise en culture de toutes les réserves forestières ne suffirait pas pour combler les besoins des populations riveraines qui se verraient obliger de pratiquer une agriculture très des- tructrice, laissant peu de temps de jachère au milieu (moins de 8 ans). Il devient donc illusoire de résoudre les problèmes de potentiels agricoles, posés par les paysans aux autorités politiques, en terme de manque de terre, en procédant à des déclassements de forêts. Cela revient à dire que dans les prochaines années, on devrait au niveau des cultures vivrières, viser l’adoption de méthodes semi-intensives sur des parcelles
Figure 4 : Évolution théorique de la réserve des terres forestières par habitant
de 0,5 à 1 ha. Il reste clair, comme le fait remarquer LEONARD et al. (1996, p. 202- 216), qu’entre l’itinérance des cultures (extensives) et la stabilisation des cultures, il devient plus rationnel de trouver des solutions économiquement supportables par les paysans et qui appellent de leur part une prise en charge et une responsabilité dans la gestion de leur environnement.
À l’échelle du massif forestier, l’étude de l’évolution de l’occupation du sol permet de comprendre la dynamique spatio-temporelle des relations entre forêt et agriculture.
L’étude est basée sur une analyse diachronique d’images HRV de SPOT. L’étude porte sur la forêt classée de la Bossematié, localisée dans l’est de la Côte d’Ivoire (figure 5). Le choix de cette forêt classée se justifie par le fait qu’elle est compte parmi les mieux protégé du pays et surtout parce qu’elle se situe dans la première zone de production cacaoyère, connu aujourd’hui sous le nom de “ancienne boucle du cacao”.
Les dynamiques paysagères liées aux activités humaines y ont été active entre 1960 et 1980. La comparaison entre les images de 1986 et de 2001 permet de se rendre tout de même compte de la poursuite du phénomène de la déforestation avec, pour corollaire, l’augmentation des surfaces en forêt dégradée et en culture ou jachère (BROU et al., 2005 (b), p. 17-33).
2.3. Forêts protégées, enjeu des dynamiques agricoles actuelles
L’étude de l’évolution de l’occupation du sol est basée sur une analyse diachro- nique d’image SPOT à deux dates. Les scènes utilisées ont été enregistrées en saisons sèches. Pour mieux appréhender les changements survenus, les images classifiées des deux dates sont croisées pixel par pixel en 6 x 6 classes porteuses en elles-mêmes de l’information diachronique : forêt, forêt dégradée, mosaïque de culture jachère, culture, habitat, eau. Ce croisement permet la génération d’une matrice de détection des chan- gements offrant des statistiques sur le devenir des classes de l’image de 1986 en 2000.
L’analyse diachronique des deux images met en évidence une évolution des pay- sages entre 1986 et 2000. Cette évolution se fait principalement de la forêt vers les paysages de jachère et/ou culture et vers la forêt dégradée. La figure 5 (ci-après) atteste ces observations. Seuls 22% de la forêt de 1986 sont restés intacts en 2000. Entre ces deux dates, elle est passée de 89 900 ha à 19 500 ha, soit un taux de déforestation annuel de 10%. Le taux de déforestation est la proportion de forêt qui disparaît chaque année. Il est calculé selon la formule suivante :
T = (1- (S2/S1)1/n) X 100
Où t = taux de déforestation ; S1 = superficie forestière à la date 1 ; S2 superficie forestière à la date 2 ; n = nombre d’année entre les deux dates.
La figure 5 (ci-après) permet de noter que ce recul de la forêt dense est exclusivement localisé à l’extérieur des limites de la forêt classée de la Bossematié. Les défrichements sont situés dans l’Est de la zone d’étude, où en 1986 le couvert forestier était encore important. Cette déforestation entre les deux dates s’est effectuée principalement au
Carte au format Tiff réalisée à l’aide du logiciel Arcview
Figure 5 : Evolution du massif forestier de la Bossematie et de ses espaces environnants entre 1986 et 2000
profit des cultures qui peuvent être pérennes (cacao, café) ou annuelles (riz, banane plantain) et/ou des jachères. 24 000 ha (47%) de forêt en 1986 sont ainsi passés en paysage de culture ou jachère. Les mutations de la forêt dense se font également vers les paysages de forêt dégradée. Ce type de transformation, qui concerne près de 24 000 ha (27%), correspond en fait au premier stade de l’emprise humaine où le paysage est caractérisé par une forêt à canopée ouverte et des cultures sous forêt. Dans cette logique, plus de 45 000 ha de forêt dégradée en 1986 sont devenus culture ou jachère en 2000. Ces défrichements s’opèrent dans le Sud-Ouest de la zone considérée mais aussi en bordure de la forêt classée. Contraintes à limiter leur avancée à cause de la présence de cet espace protégé, les populations riveraines grignotent ainsi l’un des
derniers massifs forestiers de la région, arrivant quelques fois à s’installer au cœur de la forêt, soit clandestinement, soit avec la complicité des autorités forestières. L’aug- mentation des superficies cultivées est un fait tout aussi marquant de la dynamique de l’occupation du sol dans la zone d’étude. Indissociables des jachères, les paysages de cultures, qui peuvent être pérennes ou saisonnières totalisent en effet plus 120 000 ha en 2000 contre moins de 70 000 ha. Dans le même temps très peu d’espaces en culture ou en jachère ont évolué vers des paysages de forêts dégradées qui sont dans ce cas des vieilles jachères à l’abandon : 14 % seulement des cultures ou jachères ont connu ce type d’évolution (figure 5 ci-après).
3. DE L’IMPOSSIBILITé DES POLITIqUES PUBLIqUES À RESTAURER LES éCOSYSTèMES À L’éMERGENCE DES STRATéGIES
AGRO-FORESTIèRES
3.1. L’échec des politiques de reboisement
Puisque la dégradation du couvert végétal apparaît si néfaste, l’idée d’une inter- diction ou d’une réglementation vient aussitôt à l’esprit. C’est dans ce sens qu’en Côte d’Ivoire, depuis 1992, la SODEFOR (Société de développement des Forêts), dont la mission est de gérer le domaine forestier permanent de l’Etat, a entrepris des actions en vue d’un arrêt de l’extension des superficies des vergers. Des « séries « sont définies avec pour chacun un objectif spécifique. Il s’agit de la série agricole, de la série de reboisement et de la série de conservation. La complantation est alors utilisée comme méthode de restauration du couvert forestier dans les milieux de forêts dégradées non classés comme une série agricole (SODEFOR, 1995, p. 1-61). Il s’agit de reboiser les plantations installées dans les séries de reboisement sans détruire les plantes, mais en densifiant l’espacement des jeunes arbres forestiers afin qu’ils envahissent progressi- vement les cultures.
En fait, la reforestation a été le principal programme de plusieurs organisations internationales en Afrique tropicale durant les décennies passées et le restera à l’avenir (POMEL et SALOMON, 1998, p. 1-174) avec le Tropical Forestry Action Plan. Par exemple, entre 1975 et 1985, la FAO a investi, en Afrique, 8 Millions de dollars dans des plantations industrielles et 5 Millions dans la foresterie pour le bois de feu. En Côte d’Ivoire, plusieurs projets d’aménagement ont été initiés par la SODEFOR et les ONG sous la houlette des bailleurs de fonds internationaux (HAUHOUOT, 2003 p.10- 32 ; Ministère de l’Agriculture et des Ressources animales, 2002). C’est l’exemple du projet de reboisement et d’aménagement forestier dans la zone de savane et de contact forêt-savane (Région Centre-Nord et Nord). Le projet devrait contribuer à l’atteinte des objectifs fixés dans le Plan Directeur Forestier. Il s’agit de prendre en compte la double mission de l’administration Forestière qui est la sauvegarde de l’équilibre écologique du pays et la gestion rationnelle des ressources. Le projet a débuté en 1991 et s’est achevé en 1997. C’est aussi l’exemple du projet d’Aménagement du secteur forestier de l’Orumbo Boka en région de savane du Centre. Le projet est censé contribuer à la
gestion des forêts associant une régénération naturelle et des actions de reboisement en Teck. Les résultats de ces opérations restent dans l’ensemble encore difficilement perceptibles compte tenu des constantes infiltrations occasionnant souvent de nouveaux défrichements clandestins. Le ratio surfaces reboisées/ surfaces cultivées reste de ce fait encore très faible (tableau 1).
Tableau 1 : Part relative des principaux types d’aménagement agro-forestiers Type d’aménagements agro-forestiers Part en pourcentage (%)
Reboisement 0,96
Café 19,43
Cacao 25,98
Coton 5,56
Anacarde 2,96
Palmier 4,41
Hévéa 3,19
Riz pluvial 9,83
Riz irrigué 0,49
Mil 2,63
Igname 7,11
Maïs 6,84
Manioc 5,30
Banane 3,39
Arachide 1,91
3.2. Un reboisement villageois toujours marginal
L’une des solutions pour réussir ces politiques de reboisement est l’intégration des populations locales dans les projets de gestion. Ces stratégies dites participatives impliquent que les populations concernées y trouvent un intérêt matériel, soit immatériel.
L’intérêt matériel peut consister dans la récolte de produit ligneux pour des besoins médicaux, alimentaires et techniques. Mais ici encore, la réussite du projet reste très marginale. Cette situation est liée au fait que les paysans ont longtemps été exclus de la filière bois : «l’arbre appartient à l’Etat». Même la nouvelle loi foncière qui donne la propriété de l’arbre au paysan suscite peu d’intérêt. Il se pose, en effet, chez ces paysans, le problème de l’investissement à rentabilité immédiat, la sylviculture s’ap- préhendant sur un long terme (25à 30 ans au moins). La part du reboisement paysan dans le reboisement total reste, de ce fait, très faible (moins d’1 %).
3.3. L’agroforesterie, une solution viable dans les paysanneries africaines ?
L’agroforesterie est un concept nouveau en tant que science et technique d’ex- ploitation des terres incluant la culture des arbres et arbustes pour la production de
fruits, noix, fibres, substances médicinales et bois. Cependant, il faut noter que les pratiques sont plus anciennes (POMEL et al., 1998 ; p. 1-144). En Côte d’Ivoire, et dans plusieurs régions tropicales, existent de magnifiques systèmes de cultures associées.
L’introduction ou la réintroduction de l’arbre sur les terres du domaine rural peut se faire en association avec les cultures pérennes et/ou vivrières. Cette technique d’as- sociation est d’ailleurs favorisée par la nouvelle loi ivoirienne sur le foncier (adoptée par le gouvernement en 1999) qui encourage l’investissement à plus long terme en spéculation forestière et aide à garantir la propriété de l’arbre.
La mise en œuvre de dispositifs agroforestiers ne peut réussir sans le consentement du monde rural dont elle va modifier profondément le mode de vie par le biais des pratiques culturales nouvelles. Le constat est que l’agroforesterie n’est pas toujours le premier souci du paysan qui, de ce fait, ne s’approprie pas les technologies mises à sa disposition. Selon le Ministère de l’Agriculture et des Ressources animales (2002, p. 1-120), la réticence du paysan à l’égard des innovations agroforestières trouve son fondement dans plusieurs contraintes : 1. économiques - baisse de rendements de production, de revenu monétaire liée surtout à la densité ; 2. techniques – difficultés d’approvisionnement en semences et en plants, production de certains types de matériel végétal non maîtrisée, itinéraires techniques mis en œuvre mal maîtrisés ; 3. sociales – âge moyen des agriculteurs souvent avancé, fortes pressions démographiques, souci de solutions immédiates à certains problèmes sociaux (santé, éducation, …) ; 4. fi- nancières – difficultés d’accès aux moyens financiers, absence d’autres mécanismes de financement, etc.
Il importe donc d’inscrire la vulgarisation dans un cadre de développement in- tégré. La saturation foncière, du fait qu’elle exclut toute possibilité de mobilisation de la terre sur le long terme constitue obstacle à toute idée de reboisement en milieu paysan. Dans un tel contexte, l’agroforesterie, en associant culture et sylviculture apparaît comme étant l’une des alternatives les plus importantes pour la restauration l’équilibre des écosystèmes et agro-systèmes, dans la mesure où plusieurs objectifs lui sont généralement assignés. Il s’agit, entre autres, d’assurer une gestion durable des sols et des ressources végétales à usages multiples. Mais, la mise en place effec- tive de cette stratégie agroforestière nécessite de profondes modifications au niveau politique, économique et social. Le nouveau cadre de politique forestière, adopté par le gouvernement en 1999, vise à donner la propriété de l’arbre aux paysans (non plus exclusivement à l’Etat). L’objectif de cette nouvelle politique est, en fait, de permettre aux paysans d’être un des maillons essentiels de la filière bois, dans le cadre de la création de forêt privé. Mais cette nouvelle loi n’est pas encore en vigueur et l’on voit difficilement comment les paysans, longtemps exclus de la filière de commercialisation du bois pourront jouer un rôle de premier plan dans la dynamisation de ce secteur.
D’un point de vue économique, des mesures d’incitation doivent être prises par l’Etat. Il s’agit par exemple de la mise en place d’une véritable agence pouvant aider les paysans dans les différentes phases du processus d’acquisition d’une forêt privée.
La mission de cette agence serait, entre autre, de procéder à la mise en œuvre d’un Centre national de semences et de plants agricoles et forestiers ; identifier les sources et les mécanismes de financement dans le cadre de la création de forêts communautaires;
définir les opérations techniques pluridisciplinaires à engager. Sur le plan social, devant la baisse des revenus de café et de cacao, les paysans ont du mal à comprendre comment la culture de l’arbre, rentable à plus long terme, selon eux, pourrait contribuer à lutter contre la pauvreté en milieu rural. La prise de conscience de ces enjeux économiques et sociaux portant sur l’utilité de l’arbre en milieu paysan constitue un des obstacles majeurs à lever avant la mise en place effective de toute politique agro-forestière.
CONCLUSION
La modification des conditions bioclimatiques, notée au cours de ces trois der- nières décennies, s’accompagne d’une mobilité spatiale importante des populations rurales. La forte pression exercée par ces populations sur les ressources forestières depuis maintenant plus de 40 ans aboutit à d’inévitables modifications profondes du milieu forestier ivoirien.
A l’échelle du massif forestier, l’étude de l’évolution de l’occupation du sol permet de comprendre la dynamique spatio-temporelle des relations entre forêt et agriculture.
La comparaison des images de 1986 et de 2001 permet de mesurer la poursuite du phénomène de la déforestation avec pour corollaire l’augmentation des surfaces en forêt dégradée et en culture ou jachère.
L’une des conséquences qui accompagne la raréfaction des réserves forestières est le blocage du système extensif de l’économie de plantation qui ne peut se développer que dans un environnement de forêt dense. Le passage de la culture extensive à la culture intensive apparaît aujourd’hui comme la seule alternative pour maintenir le potentiel de production agricole du pays. La mise en œuvre de cette politique agricole nécessite toutefois, en l’absence d’association élevage / culture, l’utilisation massive d’intrants chimiques importés dont le coût reste onéreux. La paupérisation de la masse paysanne, entretenue par la faiblesse des rendements agricoles et les fluctuations des cours des produits, constitue en fait l’un des principaux obstacles à l’intensification de l’agriculture, ceux-ci ne pouvant accéder aux intrants pour améliorer la qualité des sols.
BIBLIOGRAPHIE
Brou, Y. T., Akindes, F., Bigot, S., 2005 (a) : La variabilité climatique en Côte d’Ivoire : entre perceptions sociales et réponses agricoles. Cahiers Agricultures, (AUF), vol. 14, nº 6, novembre-décembre 2005, págs. 533- 540.
Brou, Y. T, Oswald, Y., Bigot, S., Servat, E., 2005 (b) : Risques de déforestation dans le domaine permanent de l’État en Côte d’Ivoire : quel avenir pour ses derniers massifs fo- restiers ? TELA2004004, Revue de télédétection de l’AUF, vol. 5, no 1-2-3, 2005, p. 17-33.
DCGTx (Direction et Contrôle des Grands Travaux), 1993 : Développement rural et préserva- tion de l’environnement forestier : enjeux et perspectives et zone de forêt dense. DCGTx, Côte d’Ivoire, 139 P.
ELDIN M., 1985 : Risques climatiques, éléments des risques encourus pour la production agricole.
Dynamique des systèmes agraires. ORSTOM, Collection et séminaires, Paris, p. 232-238.
Filleron, J.-C., 1990 : Potentialité du milieu naturel, densité de population et occupation du sol dans le Nord-Ouest ivoirien. in «la dégradation des paysages en Afrique de l’Ouest».
J-F Richard – AUPELF, Coopération Française, UICN, ORSTOM, ENDA, Dakar, P. 65-86.
Gastellu, J.-M., 1978 : La course à la forêt dans le Moronou in «Séminaire inter-instituts sur le dynamisme foncier et l’économie de plantation». CIRES-IGT-GERDAT-ORSTOM, Abidjan, p. 1-11.
Gil, M. et Yann, L., 2002 : Analysis of a sahelian annual rainfall index from 1896 to 2000 ; the drougth continues. Hydrological Sciences, 47 (4), p 563-495.
—, 2004. : Sahel : une sécheresse persistante et un environnement profondément modifié. La météorologie nº44, Revue de la société météorologique de France, p. 2-3.
Hauhouot, A., Koby, A. T., Atta, K., 1984 : De la savane à la forêt. Etude des migrations des populations du Centre-Bandama. Abidjan, Institut de géographie Tropicale, International Developpement Research Centre of Canada, 222 P.
Hauhouot, A. A. 2003 : Développement, Aménagement, Régionalisation. EDUCI (Edition Universitaire de Côte d’Ivoire), Collection Essai, 364 P.
Koli, B. Z., 1990 : Le front pionnier et l’évaluation récente des paysages forestiers dans le sud-ouest ivoirien. in «la dégradation des paysages en Afrique de l’Ouest». J-F Richard – AUPELF, Coopération Française, UICN, ORSTOM, ENDA, Dakar, p. 175-201.
—, 1992 : Population, Agriculture et Environnement dans la sous-préfecture de Soubré. Rapport Banque mondiale, 70 pages.
Leonard, E., Oswald, M., 1996 : Une agriculture sans forêt. Changements agro-écologiques et innovations paysannes en Côte d’Ivoire. Natures-Sciences-Sociétés, Paris, Vol. 4, nº 3, p. 202-216.
Ministère de l’Agriculture et des Ressources Animales (MINAGRA), 2002 : Rapport annuel d’activité. MINAGRA, Abidjan, 120 P.
Paturel, J-E., Servat, E., Kouame, B., Boyer, J-F., Lubes, H., Masson, J-M., 1995 : La sécheresse en Afrique de l’ouest non sahélienne (Côte d’Ivoire, Togo, Bénin). Sécheresse, vol. 6, nº 1, p. 95-102.
Pomel, S., Salomon, J-N., 1998 : La déforestation dans le monde tropicale. Presse Universitaire de Bordeaux, Collection Scieteren, 144 pages.
Ruf, F., 1995 : Booms et crises du cacao : les vertiges de l’or brun . Ministère de la Cooppé- ration, CIRAD-SAR et KARTHALA, 455 P.
SODEFOR, 1995. Rapport d’activité de l’année 1995. SODEFOR, Abidjan, 61 P.
Servat, E., Paturel, J-E., LUBES H., KOUAME B., OUEDRAOGO M., MASSON J-M., 1997 : Variabilité climatique en Afrique humide le long du Golfe de Guinée. Première partie : analyse détaillée du phénomène en Côte d’Ivoire. Journal of Hydrology, 191, p. 1-15.
José Luis Beraud Lozano*, César Covantes Rodríguez**, Igor Piotr Beraud Martínez***
Recibido: 14-04-09. Aceptado: 15-12-09. BIBLID [0210-5462 (2009-2); 45: 31-62].
PAlAbRAS ClAVE: Exposición de la población, peligros, riesgos, vulnerabilidad, pre- vención, mitigación.
KEy WORDS: Exposure of the population, hazards, risks, vulnerability, prevention, mitigation.
MOtS-ClÉS: Exposition de la population, les risques naturels et sociaux, vulnérabilité, prévention, d’atténuation.
RESUMEN
La exposición de la población mundial, y en particular de los habitantes de una localidad, a peligros o amenazas, no solamente guarda relación con la recurrencia de fenómenos naturales, sino que las acciones sociales han generado mayores riesgos elevando así la incertidumbre y vulnerabilidad de la propia sociedad y del medio ambiente, sin que las estrategias de mitigación aplicadas resulten suficientemente eficaces y adecuadas para mejorar las acciones preventivas frente a la dinámica antrópica que caracteriza las interacciones de la sociedad y la naturaleza.
ABSTRACT
The exposure of the population, particularly the inhabitants of a locality to danger or threat, not only related to the recurrence of natural phenomena, but social actions have created more risks, thus increasing the uncertainty and vulnerability the society and the environment without mitigation strategies implemented are adequate and effective enough to improve preventive measures against the entropic dynamics that characterize the interactions of society and nature.
RéSUMé
L’exposition de la population mondiale, et en particulier les habitants d’une localité, à un danger ou une menace, pas seulement lié à la récurrence de phénomènes naturels, mais les ac- tions sociales ont généré plus de risques d’élévation de l’incertitude et la vulnérabilité du propre société et l’environnement sans les stratégies d’atténuation mises en uvre étaient suffisamment efficaces et des mesures préventives appropriées afin d’améliorer la dynamique contre entropique qui caractérisent les interactions entre la société et la nature.
*. Doctor en Urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México. [email protected].
**. Doctor en Ciencias Sociales. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. covantes54@
hotmail.com.
***. MC en Informática Administrativa. Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
1. PRESENTACIÓN
Al desarrollar una de sus investigaciones sobre riesgos, BERAUD LOZANO, J.L.
y otros (2006) siguieron la clasificación de LAVELL, A. (2004), quien alude a los ries- gos socio ambientales o socio naturales, concepto que incluye varias subcategorías. Al amparo de esta tipología, fue posible hacer un acercamiento al estudio de las amenazas naturales y aquéllas causadas por los hombres, siendo éstas también conocidas como antrópicas. Semejante diferenciación no era fortuita, sino resultado del cuestionamiento que llegaron a recibir los paradigmas sustentados en las ciencias naturales, impulsoras iniciales del estudio de amenazas y desastres. Hasta finales del siglo xx, los últimos fueron entendidos como productos de eventos impredecibles e inevitables que la natu- raleza produce y ante los que prácticamente el hombre permanece indefenso. Incluso, no faltaron opiniones que los llegaron a entender como un castigo de Dios1.
En contraste con las concepciones naturalistas o fisicalistas, adquirieron relevan- cia aquellos estudios que relacionan la potencialidad destructora de los fenómenos naturales con los problemas estructurales del crecimiento socioeconómico. Para los investigadores de la Escuela de la Economía Política de los Desastres en la Universidad de Bradford, Inglaterra:
El punto crucial de entender por qué ocurren los desastres es que no son sólo los eventos naturales los que los causan. También son el producto del medio ambiente social, político y económico (diferente del medio ambiente natural) debido a la forma en que estructura la vida de diferentes grupos de personas (BLAIKIE, P y otros, 1996: 9-10).
En esta perspectiva, pueden mencionarse los aportes de Kenneth Hewitt, Terry Cannon, Ian Davis, Ben Wisner, Andrew Maskrey, Allan Lavell, Gustavo Wilches-Chaux, Elizabeth Mansilla, algunos de ellos con una marcada influencia en las investigaciones en países del tercer mundo, particularmente en América Latina.
Para estos investigadores no prevalece lo lógica de los productos, sino la de los procesos; por ello, los desastres van a ser comprendidos a través de la interacción continua entre las condiciones sociales y las condiciones naturales2, ya que a partir de los procesos de apropiación, destrucción y transformación de la naturaleza que el hombre ha llevado a cabo, se construyen las condiciones sociales de riesgo, de las que
«el desastre es un momento que implica una transformación y una nueva construcción de riesgo en el espacio colectivo» (LAVELL, A 2004: 37).
Los enfoques y metodologías innovadoras para estudiar los desastres, empiezan por destacar los procesos a través de los cuales se han ido construyendo las condiciones de riesgo que favorecen al impacto destructor de las amenazas, sean éstas fenómenos naturales
1. «Si en el pasado muchos daños se atribuían a los dioses, la naturaleza o simplemente el destino, hoy prácticamente todos los peligros que nos amenazan parecen descansar sobre decisiones y, en esa medida, son modificables e imputables moral, política y jurídicamente» (LUJÁN, JL y ECHEVERRíA, 2004, Presentación).
2. «el riesgo de desastre no es provocado por las amenazas naturales per se, sino que es también producto de la intervención humana» (PNUD, 2004: 30).
o de origen social. En este sentido, más que reivindicar por un desconocimiento de aportes de las ciencias naturales, se construyen paradigmas interdisciplinarios duros mediante la articulación de: Historia, Física, Sociología, Geología, química, Economía, Oceanografía, Geografía Humana, Biología, Ingeniería estructural, Política, Urbanismo, entre otras disci- plinas. Con este esfuerzo interdisciplinario, el estudio de las amenazas naturales también obliga a identificar las condiciones sociales construidas que elevan el riesgo para que ocurran graves desastres. Al mismo tiempo, se hace necesario investigar las prácticas sociales que producen desastres tecnológicos, epidemiológicos, ambientales, revueltas políticas, frente a los que ninguna sociedad está libre de sufrir las repercusiones, pues le es intrínseca la incertidumbre y el riesgo3. En la medida que se asume el estudio de los desastres como proceso, en la fase de la post-reconstrucción pueden identificarse opciones para impulsar niveles cualitativamente superiores del desarrollo social, posibilidad ante la que adquieren gran relevancia los conocimientos, actitudes y valores de los integrantes de una sociedad.
Considerando las premisas anteriores, en este ensayo se seguirá un procedimiento de tipo inductivo-deductivo para demostrar cómo en un micro-espacio de la geografía mexicana, la ciudad y puerto de Mazatlán, se han producido condiciones sociales de riesgo que exponen a la población a sufrir desastres, probabilidad que aumenta por estar asentada en una zona costera que se encuentra casi al nivel del mar, factor que la vuelve vulnerable ante las repercusiones del cambio climático, ya que en varias zonas del planeta, las costas están siendo invadidas por el ascenso del mar.
2. ASPECTOS ADMINISTRATIVOS Y SOCIODEMOGRÁFICOS DE MAZATLÁN El Estado de Sinaloa es uno de los 32 que integran el territorio mexicano. Admi- nistrativamente, comprende 18 municipios: uno de ellos, el de Mazatlán está localizado en la parte sur del Estado. A mediados de la actual década, la población ascendía a 403.888 habitantes, según los Resultados Definitivos del II Conteo de Población y Vivienda 2005; la cabecera municipal concentra 352.471, siendo 171.536 hombres y 180 935 mujeres (INEGI, 2008).
2.1. La Referencia Geográfica
Mazatlán se localiza en la región noroeste de México (Mapa 1), entre las coorde- nadas 23º15’ y 23º11’ de latitud norte, 106º29’ y 106º25’ de longitud oeste (CNA, 2001:
9). Su localización en el entorno del rico ecosistema marino del Golfo de California o Mar de Cortés, contribuye a que sea uno de los principales puertos pesqueros del país.
3. Sociedad del riesgo, concepto ampliamente desarrollado por Ulrich BECK, mediante el cual se explica la diversidad de peligros que incuban las sociedades, los que terminan causando graves impactos, con la particularidad de que en las industriales y posmodernas adquieren relevancia las preocupaciones sociales sobre la degradación ambiental y los impactos negativos de las tecnologías, máxime cuando éstas pueden ser controladas bajo estrategias terroristas. Ver el artículo del autor, «La sociedad del riesgo mundial reexaminada: la amenaza terrorista», en LUJÁN, J. L. y Echeverría (2004).
Mapa 1. Localización de Mazatlán
Fuente: CNA (2001).
2.2. Regionalización Ecológica y Morfología
Respecto a su regionalización ecológica, pertenece a la provincia denominada Llanura Costera de Mazatlán. Esta es una llanura alomada que ocupa el 67,5% de la superficie municipal. Desde el punto de vista geológico, la región es eminentemente ígnea, carácter derivado de la Sierra Madre Occidental, formada principalmente por intrusiones y extru- siones de magma, materiales que aparecen en las estribaciones de la sierra, en la llanura costera y se suceden hasta las costas de Mazatlán y Topolobampo (puerto al norte de Sinaloa). En las cercanías del litoral se localizan materiales sedimentarios de dos clases:
los antiguos de origen continental de areniscas y calizas, y los considerados del terciario (del mioceno o plioceno), de origen piroclástico, formando parte de aglomerados, tubos y arenas volcánicas. La provincia presenta grandes áreas de rocas sedimentarias y vulca- no sedimentarias en el suelo; así como también rocas ígneas intrusivas ácidas de la era cenozoica, período cuaternario, con rocas sedimentarias en el suelo; así como también rocas ígneas intrusivas ácidas de la era cenozoica, período terciario. En la parte central presenta rocas ígneas extrusivas básicas, rocas ígneas extrusivas ácidas, rocas sedimen- tarias y vulcano sedimentarias, además de rocas sedimentarias y vulcano sedimentarias del tipo calcáreo. El sur de la provincia presenta rocas metamórficas del tipo esquistoso.
De acuerdo con la clasificación de Thornwaite, prevalecen los tipos de climas semisecos BS1 con lluvias en verano y escasas precipitaciones a lo largo de todo el