Remanentes de lenguas bantúes en la ciudad de Ciego de Ávila
138
0
0
Texto completo
(2) ____________________________________________. « ¡O. Pensamiento. h! la palabra, como viento que enciende, saca las llamas del espíritu al rostro (…) Mas la palabra tiene alas, y vuela caprichosa, y se entra en. mundos ignorados e imprevistos.». José Martí.
(3)
(4) __________________________________________________. A. Dedicatoria. mi madre por su sabiduría y eterno amor.. A la memoria de quien hubiera querido verme formada como un profesional, mi abuelo.. A mi tata, abuela y Noli por su cariño e incondicionalidad.. A quienes me guiaron para escoger mi profesión.. A los que me han atendido y brindado su apoyo en los momentos difíciles.. A mi luz....
(5)
(6) ___________________________________________. Agradecimientos. A mi mamá, por su entrega, sacrificio y dedicación para cada proyecto de mi vida, porque la realización de este sueño es también de ella. A mi abuela linda, por el amor que día a día me entrega, por toda su confianza, y dedicación. A mi hermana, por todos los momentos vividos y por saber que siempre puedo contar con ella. A Noli, quien hay sabido ser el mejor de los padres, por su cariño y amor. A Katia, por ser una buena amiga y una gran hermana. A Nerys y Dayi, por tantos y tantos domingos. Quisiera agradecerles todo el apoyo y cariño que siempre me han brindado. A Charles, por todo el apoyo que me ha brindado y sobre todo, por saber que siempre puedo contar con él. A Jail, por toda su confianza y amor. A mi tutora, por su entrega y apoyo para la realización de este trabajo. A Mary, por escucharme y estar conmigo en los momentos difíciles. Por cada momento vivido en la universidad. A Mirian y Juan Miguel, extraordinarios amigos de todos los tiempos. A Hilda, Esther y Mimi, por la confianza y el apoyo brindado. A Yurizán, por tanto amor, sacrificio y apoyo. Mucho ha contribuido en mi formación A Yuliet, quien nunca escatimó en prestar su ayuda. A Naivys, Diyanys, Lixy y Eslier, amigos de siempre. A Yudmila y Adianis, grandes amigas en quien siempre he podido confiar..
(7) A Luisa, Marcela y Nelson, por considerarme parte de su familia. A Maidé, Yasniel y Yohana, amigos a pesar de la distancia. A María Elena Borroto, por enseñarme a amar el conocimiento y la lectura. A Liuban y Mairén por toda la confianza que desde un principio depositaron en mí y por toda la ayuda y apoyo que me han brindado. A Elaine y Marisley, por el apoyo y la sabiduría de sus consejos. A mi tía Marta, sé que siempre podré contar con ella. A Pablo, Mario y Odenys, les agradezco el apoyo que siempre me han brindado y sobre todo el poder contar con ellos cada vez que lo necesite. A María y Mantilla, quienes me han entregado todo su cariño y amistad. A todas las niñas del 305-B, gracias por todo lo que pasamos juntas. A pesar de nuestras diferencias siempre logramos la convivencia. A mi grupo de cinco años,. por todo lo que aprendido, por las fiestas, los. campismos, las risas… A todos los profesores de la carrera, especialmente a Mercedes Garcés por el amor que entrega en cada una de sus clases, por su confianza y sabiduría.. A todas aquellas personas que de una forma u otra han contribuido en mi formación… A todos … Muchas Gracias..
(8)
(9) _____________________________________________________. Resumen. El influjo africano constituye un elemento de vital importancia en el proceso de creación de nuestra identidad lingüístico-cultural. Para corroborar la significación de tal impronta, pretendemos abordar como tema: «Remanentes de lenguas bantúes en la ciudad de Ciego de Ávila». Proponemos entonces los siguientes objetivos: Analizar los remanentes de lenguas bantúes presentes en la ciudad de Ciego de Ávila atendiendo a los tres niveles de la lengua: fónico-fonológico, morfosintáctico y léxico-semántico. Comprobar. etimológicamente. el. origen. bantú. de. los. remanentes. encontrados en la ciudad de Ciego de Ávila. Como principales resultados, se muestra una asimilación de las características fónico-fonológicas del sistema del español hablado en nuestro país. Por otra parte, no fue observado gran predominio de fluctuaciones vocálicas y consonánticas por lo que se aprecia, incluso a pesar de la inexistencia de un cabildo en esta ciudad, la estabilidad de patrones y la unidad lingüística entre los paleros. En el nivel morfosintáctico, es significativo el incremento de la tendencia aglutinante a tal punto, que se aprecia incluso influencia de otras lenguas. Hemos detectado entonces aglutinaciones bantú-bantú, bantú-español y bantú-yoruba. En el nivel léxico-semántico, 15 nuevas palabras han sido incorporadas a los estudios de lenguas bantúes en Cuba. Fueron también apreciados fenómenos como la sinonimia y oposición de significados y la polisemia..
(10)
(11) _________________________________________________________. Índice. INTRODUCCIÓN / 1 CAPÍTULO 1. La esclavitud en Ciego de Ávila / 8 1.1 Fundación de Ciego de Ávila / 8 1.2 Actividades económicas / 8 1.3 Demografía y urbanidad / 9 CAPÍTULO 2. Cuestiones teórico-meteorológicas / 12 2.1 Antecedentes de nuestro estudio / 12 2.2 Metodología utilizada / 14 2.3 Organización del trabajo / 16 CAPÍTULO 3. Análisis lingüístico / 19 3.1 Nivel fónico-fonológico / 19 3.1.1 Las secuencias fónicas / 21 3.1.2 Alternancias consonánticas y vocálicas / 22 3.1.3 Formas silábicas / 23 3.1.4 La acentuación / 23 3.1.5 Alteración de los grupos consonánticos iniciales / 24 3.2 Nivel morfosintáctico / 25 3.2.1 Fosilizaciones / 25 3.2.2 Pérdida de noción de morfemas clasificadores bantúes / 27 3.2.3 Aglutinación de componentes / 28 3.3 Nivel lexical / 30 3.3.1 Relaciones semánticas / 36.
(12) 3.4 Estudio comparativo / 40 3.4.1 Nivel fónico-fonológico / 97 3.4.2 Nivel morfológico / 98 3.4.3 Nivel lexical / 99 3.4.4 Otros resultados / 102 CONCLUSIONES / 103 RECOMENDACIONES/ 105 BIBLIOGRAFÍA / 106 ANEXOS.
(13)
(14) INTRODUCCIÓN. 1. El fenómeno de la esclavitud Desde finales del siglo XV, en 1492, con el propio descubrimiento e inicio de la conquista de Cuba, tienen lugar disímiles oleadas de inmigrantes de los más diversos orígenes, cuyos aportes brindaron el desarrollo económico, político y social de la Isla. Comienza a configurarse un largo y complejo proceso de transculturación, «engendradora de nuevas realidades, hijas de una integración cultural de diferentes fuentes nutricias» (Valdés Acosta, 2004: 63). Dentro de esta integración resulta de indudable relevancia el influjo africano que, al decir de Eduardo Torres Cueva, constituye el tercer componente social de la colonización española en Las Antillas, venido a nuestro país por medio de los diferentes grupos de esclavos. Los cargamentos de hombres en calidad de mercancía, procedentes de la llamada África Negra, comenzaron a llegar al Nuevo Mundo casi tan pronto como los mismos españoles. Ya en 1501 la Corona efectuaba «la primera autorización oficial para su introducción en América» (Torres Cuevas, 2001: 60). Sin embargo, en Cuba, hasta fines del siglo XVIII no se produce el despegue del sistema esclavista, coincidiendo con el clímax de la revolución industrial y el consiguiente surgimiento del proletariado a nivel mundial. Por tal razón, «cuando Inglaterra (…) comienza a impulsar su política abolicionista [gracias a su elevado desarrollo socioeconómico, científico y técnico], la isla de Cuba sustenta su economía, en pleno florecimiento, sobre la fuerza de trabajo esclava» (Barcia, 1984: 84). La creciente entrada de africanos a la mayor de Las Antillas provocó la necesidad de agruparse. Agulhon afirma que «el número y la vitalidad de las asociaciones existentes en una colectividad signan sus especificidades, y actúan como mecanismo de resistencia ante los procesos de uniformidad sociocultural» (citado por Barcia, 2009: 47). Los cabildos constituían entonces una forma de sociabilidad según la nación o procedencia africana, que posibilitaban el prestar socorro, ayuda mutua y protección, además de hacer permanecer vivos ritos y prácticas ancestrales relacionadas a sus creencias religiosas. «Nombraban y se sometían a la autoridad de un capataz y una Reina, escogidos por el rango de jefes y.
(15) INTRODUCCIÓN. 2. príncipes que habían tenido en sus tierras, y a los cuales, entre ellos, seguían rindiendo honores reales» (Cabrera, 1996: 18). Los colonizadores, por su parte, veían en tal organización una ventaja en cuanto al mayor rendimiento físico y la facilidad de controlar cualquier rebelión. Los cabildos de negros tuvieron una dualidad paradójica, pues aunque fueron una forma de sociabilidad construida bajo el amparo del poder político para segregar y controlar a los negros y también para eximir a la administración colonial de posibles cargas económicas o sociales que decrecían a partir de las soluciones aportadas por esas agrupaciones, se convirtieron en un factor cohesionador que fue aprovechado por los africanos, consciente o intuitivamente, para preservar los elementos esenciales de sus identidades culturales. (Barcia, 2009: 55) Sin embargo, tal y como expone Fernando Ortiz, esta forma de organización no surge de manera espontánea en Cuba, sino que tiene su origen durante el siglo XIV en la Península Ibérica, antes del descubrimiento de América, para ejercer el control sobre los inmigrantes extranjeros, especialmente a los de naciones incultas y sometidas. En las congregaciones de la Isla era únicamente lícita la presencia de africanos libres. Paulatinamente, y como parte de nuestra formación nacional, son incluidos no solo esclavos, sino también descendientes, criollos y mestizos, relacionados por matrimonio o algún tipo de vínculo religioso. Sin ser ya propiamente cabildos de «nación», porque apenas existían africanos, ese nombre original permaneció atrapado en la memoria colectiva de los descendientes, como un calificativo asociado a la herencia cultural de aquellos hombres y mujeres que, precedentes del continente negro, habían comenzado a llegar a nuestras costas cuatro siglos atrás. Por esta causa, la mayor parte de las sociedades afrocubanas. que. atesoran. tradiciones. étnicas. aún. continúan. autodenominándose, sin propiamente serlo, cabildos de nación. (Barcia, 2009: 49).
(16) INTRODUCCIÓN. 3. De cualquier manera, estas sociedades de negros viabilizaron el preservar de algunas tradiciones culturales subsaharanas, transformadas y adecuadas al calor de las nuevas condiciones, que pasarían después a integrar la identidad cultural del cubano. La lengua como parte del proceso La lengua, como fenómeno social y medio de comunicación entre los hombres, «refleja en sí misma todo ese largo proceso de mestizaje biológico y cultural que devino gestor de nuestra nación» (Valdés Bernal, 2006: 25). Es una realidad habitual que dos o más lenguas entren en contacto por cuestiones sociales, políticas, económicas, culturales e incluso geográficas. Las constantes y variadas expediciones realizadas a tierras americanas requerían de una forma de comunicación estándar que resolviera las diferencias dialectales de los conquistadores. El español transplantado al Nuevo Mundo adquiría nuevas particularidades. Se necesitaba nombrar los escenarios físicos, naturales y espirituales encontrados en tierras americanas y que en lo absoluto semejaban los europeos. Por tanto, «como el idioma es un instrumento en el que se fijan las huellas de sus usuarios, el nuevo modo de vida hispánico en América comenzó a ser también el nuevo modo de ser de la lengua española» (Alfaro, 1997: 122). La base lingüística se iba enriqueciendo entonces con la amalgama de lenguas indoamericanas, habilitadas de las insólitas realidades. Posteriormente, el lenguaje, en una constante evolución y «como producto de la convivencia social del hombre» (Valdés Bernal, 2006: 12), asimila parte de la herencia lingüística legada por las diferentes etnias africanas. Al negro no solo le fue impuesto el extenuante trabajo, también las formas de cultura de los colonizadores. La ausencia de una cohesión ideológica que les hiciera actuar como clase frente a sus explotadores, imposibilitaba además exigir el merecido respeto a la otredad. La lengua relativamente homogénea de los dominadores se impuso desde el primer momento en todo tipo de comunicación, factor este que, sin duda, aceleró el proceso de castellanización de los esclavos y la.
(17) INTRODUCCIÓN. 4. consiguiente mortandad de sus lenguas maternas. El español era la lengua de prestigio, la que aspiraban a aprender rápidamente los esclavos para mejorar su situación. (López, 1998: 85) Sin embargo, nunca abandonaron sus raíces y costumbres. El aferrarse internamente a esa identidad truncada fue la alternativa para superar las tan cambiantes circunstancias a que se veían sujetos. Las religiones de basamento africano, así como los repertorios lingüísticos contenidos en ellas, constituyeron el «vehículo de resistencia, en defensa de la continuidad de los elementos básicos de naturaleza cultural negroafricana, frente a las sociedades que surgieron del impacto con los sistemas dominantes en América» (Pessoa, 1998: 73-74). Antecedentes en los estudios de africanía en América Valiosas han sido las publicaciones de Rómulo Lachatañeré y Germán de Granda, entre otros, acerca de la impronta subsaharana en América. Don Fernando Ortiz, por su parte, constituye un eslabón fundamental en la preciada cadena de investigaciones etnológicas y sociológicas, iniciada en nuestro país hacia la primera mitad del siglo XIX. Muy a pesar de las críticas realizadas a los trabajos del padre de la antropología cubana, debemos enfatizar en su importante labor como precursor de los estudios de africanía. Aún sin ser lingüista, sin poseer los instrumentos necesarios, supo dar los primeros pasos en esta línea y entregarnos valiosísimos materiales como Los afronegrismos en nuestro lenguaje; Glosario de afronegrismos; entre otros, además de merecer el reconocimiento de todo intelectual cubano. Una excelente portavoz de la cultura afrocubana, convertida en fiel rescatadora de todas las creencias y prácticas religiosas presentes en Cuba, lo fue Lydia Cabrera. Su libro El monte es considerado por muchos una obra maestra, una especie de Biblia cuyo mérito radica –según la propia autora- en que son los mismos negros cubanos quienes, sin mediar filtros cientificistas, lo conforman. Sergio Valdés Bernal es otro de los estudiosos que se han sumado a las investigaciones de africanía en la Isla. Su labor como lingüista lo ha conducido al análisis, tanto de los grupos etnolingüísticos subsaharanos introducidos en Cuba.
(18) INTRODUCCIÓN. 5. como de las familias lingüísticas africanas presentes en los grupos de esclavos llegados a tierras americanas. Premisas de nuestro trabajo En nuestra investigación nos interesa la presencia en Cuba del gran conglomerado bantú, «enorme zona africana que ofrece un mosaico étnico complejísimo, y una expansión lingüística que sobrepasa los límites migratorios de los hombres» (León, 1974: 61). Esta zona del África central, meridional y oriental, es considerada por Sergio Valdés Bernal como la que más hombres en calidad de esclavos aportó a la trata, principalmente a los territorios de mayor auge azucarero. Las propias características originarias a que eran sometidos estos hombres en su tierra natal, hicieron de ellos un individuo de fácil adaptación a las nuevas condiciones impuestas y muy valorado para el servicio doméstico. Henri Dumont en su Antropología y patología comparada de los negros esclavos, comenta y confirma la influencia demográfica y cultural de estos hombres en nuestra identidad: los negros congos han logrado imprimir entre las masas pobladoras de los ingenios y almacenes de Cuba, muchas de sus cualidades notables y fáciles de reconocer; se han arraigado hasta tal extremo en las mismas, que hoy son el alma y la alegría de las dotaciones, en las que se han naturalizado los cantos, los bailes, el son de los tambores y un gran número de palabras congas. (Citado por Guanche, 2009: 35-36) Las religiones afrocubanas, gestadas en los cabildos de negros, favorecieron también la entrada de voces al español hablado en Cuba. Tras la abolición de la esclavitud, los distintos cabildos eran transformados en «sociedades de instrucción y recreo para la raza de color», interesadas en la superación cultural y la incorporación social de sus miembros. Los grupos congos, practicantes de la Regla de Palo Monte, continuaron, al igual que los yorubas, este proceso de segmentación hasta llegar a la casa particular de cada oficiante con su conjunto de ahijados. Asimismo,.
(19) INTRODUCCIÓN. 6. Conservaron sus dialectos bantú [sic.], entremezclaron sus vocablos, e incorporaron buena cantidad de voces castellanas con variados matices bozalones, con alteraciones y modismos que han quedado como estilo de un habla popular que ha servido (…) de etiqueta caracterizadora del negro viejo cubano, pasando, como tipo, al teatro vernáculo y al relato costumbrista. (León, 1974: 63) La jerga1 palera ha sido transferida entonces de generación en generación por medio de la transmisión oral o las no tan conocidas libretas paleras2 y empleada en conversaciones simples de ritos y ceremonias religiosas. Problema, hipótesis y objetivos Tales razones nos han motivado a investigar los remanentes lingüísticos bantúes en la ciudad de Ciego de Ávila. No podemos dejar de reconocer la importancia que revisten las investigaciones etnolingüísticas en la región central de Cuba. Sin embargo, por el poco auge de la plantación azucarera, y por consiguiente de la esclavitud, o por la inexistencia de un cabildo, la provincia de Ciego de Ávila no ha sido considerada en estos estudios específicos. Proponemos entonces abordar como tema: «Remanentes de lenguas bantúes en la ciudad3 de Ciego de Ávila». Para el desarrollo del mismo hemos considerado necesarios los siguientes aspectos: Problema ¿Qué características presentan los remanentes de lenguas bantúes en la ciudad de Ciego de Ávila?. 1. Tomamos como jerga la definición que ofrece Fernando Lázaro Carreter en su Diccionario de términos filológicos: «Lengua especial de un grupo social diferenciado, usada por sus hablantes solo en cuanto miembros de ese grupo social. Fuera de él hablan la lengua general» (: 251). 2. Muy similar a las libretas de santería, las libretas paleras constituyen un documento religioso de gran importancia para los practicantes del Palo Monte. Cada oficiante guarda de ella con sumo cuidado y esmero, pues contienen un cúmulo de información, escrita sobre todo en lengua bantú, referente a tradiciones, mitos, leyendas y ceremonias religiosas, además de firmas y secretos particulares. 3. El por qué escogemos la ciudad de Ciego de Ávila será explicado en el capítulo 2..
(20) INTRODUCCIÓN. 7. Hipótesis Los remanentes de lenguas bantúes que funcionan en la ciudad de Ciego de Ávila han asimilado las características fónico-fonológicas del español hablado en Cuba. Presentan fluctuaciones consonánticas y vocálicas que evidencian la inestabilidad de un patrón. En el nivel morfológico se aprecian los mismos fenómenos analizados en investigaciones anteriores, con un incremento de la tendencia aglutinante. El léxico recogido presenta, respecto a los datos canónicos, variaciones tanto en la expresión como en el contenido. Objetivos Analizar los remanentes de lenguas bantúes presentes en la ciudad de Ciego de Ávila atendiendo a los tres niveles de la lengua: fónico-fonológico, morfosintáctico y léxico-semántico. Comprobar. etimológicamente. el. origen. bantú. de. los. remanentes. encontrados en la ciudad de Ciego de Ávila. Organización del informe El presente informe está compuesto por tres capítulos. En el primero, referente a la esclavitud en Ciego de Ávila, exponemos aspectos fundamentales de este periodo histórico en el territorio. Ya en el segundo, hemos zanjado las concepciones teóricas y metodológicas seguidas en nuestro análisis. El tercero, presenta la descripción de los fenómenos lingüísticos observados en los remanentes de lenguas bantúes localizados en esta ciudad de Ciego de Ávila. Seguidamente explicitamos las conclusiones desprendidas del análisis. Al final, consignamos la bibliografía empleada, las recomendaciones y los anexos..
(21)
(22) CAPÍTULO 1. LA ESCLAVITUD EN CIEGO DE ÁVILA. 8. 1.1 Fundación de Ciego de Ávila Cuando en 1514 se funda la villa de Sancti Spíritus, la casi totalidad del territorio avileño4 formó parte de la jurisdicción espirituana. Las fronteras entre Sancti Spíritus y Puerto Príncipe no se encontraban bien definidas, lo cual, en estos primeros tiempos, favorecía la posición geográfica de Ciego de Ávila 5 a mitad de camino entre ambos lugares. Sin embargo, el poco desarrollo económico con que contaba la villa espirituana, la reducida población avileña y los contratiempos ocasionados por ataques de corsarios y piratas, contribuían a la lenta evolución de la posesión de tierras hasta convertirse en la hacienda de Ciego de Ávila. Una vez concluida la ocupación de La Habana por los ingleses, el gobierno del Conde de Riela establece la creación de capitanías pedáneas o partidos en aquellas zonas rurales o poblados que no alcanzaban la categoría de villa. Queda así instituido, en el año 1763, el partido de Ciego de Ávila. 1.2 Actividades económicas Por este entonces, la ganadería florecía como actividad económica en la jurisdicción espirituana y, por ende, en la zona de Ciego de Ávila. Hacia 1838 era este el partido pedáneo que mayor número de ganado vacuno poseía, a tal punto que en 1846, alcanza las 14341 cabezas. Hemos podido constatar además, según documentos consultados en el Archivo Provincial de la actual ciudad avileña, que en el hoy territorio avileño, existía ya en 1836 el más importante ingenio de la zona conocido como «La Soledad»,. 4. El territorio avileño pertenece a Sancti Spíritus hasta 1878 que pasa a formar parte de Puerto Príncipe, actual Camagüey. 5. Alrededor del topónimo de Ciego de Ávila existen varias versiones. Primeramente, Esteban Pichardo atribuye la denominación de ciego al terreno llano y sabanoso que, por estar rodeado de bosques, no tiene comunicación con otros de su clase; posee suelos más o menos fértiles, dedicados a la crianza de ganado mayor y al cultivo de frutos menores. La diversidad de criterios radica en el apellido Ávila. Varias son las razones ofrecidas por investigadores como Jorge Juárez Cano, fallecido historiador oficial de la ciudad de Camagüey, o Alejandro Armengol Vera, entre otros, sobre las circunstancias históricas que lo propiciaron. De cualquier manera, es fundada en este lugar una hacienda cuyo propietario llevaba por apellido Ávila..
(23) CAPÍTULO 1. LA ESCLAVITUD EN CIEGO DE ÁVILA. 9. propiedad de la familia Valle-Iznaga, con una extensión de 50,5 caballerías de tierra, tren jamaiquino de vapor y una dotación de aproximadamente 200 esclavos. Conjuntamente, al decir de Jacobo de la Pezuela en una de las primeras descripciones del lugar, se contaba con otros tres insignificantes trapiches, aunque de muy escasos rendimientos: Tabla #1. Ingenios y dotación Ingenios. Propietarios. La Soledad. José. Iznaga. Esclavos 1859 del 200. Esclavos 1861 174. Valle San Francisco. Antonio Hermoso. 6. 9. Hato Viejo. José. M. 3. 6. 3. 4. Echemendía Los Naranjos. Benigno Companioni. (Tabla elaborada a partir de los datos extraídos del libro Historia Local. Provincia Ciego de Ávila. ) 1.3 Demografía y urbanidad En los años posteriores y a lo largo del siglo XIX, se produce un incremento de la esclavitud en el territorio: solamente los Valle-Iznaga bautizaron a 175 negros africanos. De esta manera, el por ciento (%) de esclavos respecto a la población general aumentaba considerablemente. Muestra de la magnitud que llegó a alcanzar este fenómeno, es que «a inicios de los años 40 casi uno de cada cinco habitantes (…) era esclavo: había 356, para el 19.02% del total de habitantes» (Cabrera, 2006: 22)..
(24) CAPÍTULO 1. LA ESCLAVITUD EN CIEGO DE ÁVILA. 10. Tabla #2 Índice poblacional Años. Población total. Población. % representado. esclava 1836. 1606. 224. 13.94. 1856. 2973. 527. 17.72. 1863. 3104. 544. 17.5. (Tabla elaborada a partir de los datos obtenidos en el Libro de Censos de Población y Viviendas en Cuba, tomo I, volumen II). Por su parte, el poblado cabecera del partido contaba, en 1852, con seis casas de tabla y tejaní o guano y treinta y dos de materiales inferiores; cinco tiendas mixtas; dos tabernas; un juego de bolos; un billar; una sastrería; una herrería y una talabartería. En otro orden, de los 262 habitantes, 206 eran blancos, 42 libres de color y 14 esclavos. Muy a pesar de la casi total destrucción del vecindario a causa de un devastador incendio en 1859, podemos encontrar, en el Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba, que «en 1860 se componia [sic.] Ciego de Avila [sic.] de 15 casas de sitios de labranza y cría, un trapiche, 3 pulperías y panaderías con 262 habitantes, 23 libres de color y 25 esclavos» (Pezuela, 1863: 386). Es necesario destacar que el fenómeno de la trata esclavista no alcanzó, en este territorio, la magnitud que en otras regiones del país, caracterizadas por la gran concentración de ingenios con extensas plantaciones cañeras. Tal razón explica el por qué la población esclava nunca superó el 20% del total de habitantes. El recrudecimiento de la esclavitud en el territorio estuvo en estrecha relación con las diversas actividades económicas que se fueron desarrollando, en su mayoría domésticas y ganaderas. Así lo demuestran los resultados recopilados del año 1856:.
(25) CAPÍTULO 1. LA ESCLAVITUD EN CIEGO DE ÁVILA. 11. Tabla #3 Esclavos y distribución laboral Distribución. Ingenios Haciendas Potreros. Vegas. de crianza. Sitios. Otros. de labor. No.. de 186. 131. 90. 20. 29. 71. de 35.29. 24.85. 16.88. 3.79. 5.5. 13.47. esclavos % esclavos distribuidos (Tabla elaborada a partir de los datos extraídos del libro Historia Local. Provincia Ciego de Ávila. ) De muy diversa podría catalogarse la gama de etnias introducidas en este territorio. Según evidencian los datos registrados en los archivos de la Catedral de San Eugenio de La Palma, en la ciudad avileña, y de la Iglesia Católica de Morón, de los esclavos6 bautizados7, los grupos carabalí y mandinga eran los más significativos representando un 19.08% y 9.9% respectivamente. El grupo bantú, por su parte, no solo es considerado la étnia africana de mayor importancia en la zona central del país, sino también de la región avileña puesto que el 49.6% de los esclavos eran de procedencia conga. Estos datos demográficos constatan que el componente africano en Ciego de Ávila, a pesar de lo anteriormente expuesto, constituye un elemento cultural de singular importancia y que merece ser considerado en los estudios de antropología lingüística.. 6. Ignoramos los negros bozales por no localizar datos referentes a su procedencia.. 7. Existe la probabilidad de que no todos los esclavos que entraron a la región avileña fueran bautizados..
(26)
(27) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 12. 2.1 Antecedentes de nuestro estudio En el año 1970, retomando experiencias pasadas e incorporando concepciones mucho más avanzadas y científicas, se reanudan los estudios sociológicos, antropológicos, etnológicos y lingüísticos en la isla de Cuba. Estos años marcaron una pauta en las investigaciones de africanía en el territorio nacional, y son considerados una etapa que alcanza el nivel general del resto de los estudios que, de una forma u otra, valoran y reconocen la presencia subsaharana en el mundo. A partir de entonces cobra singular importancia el enfoque etnológico que ofrecen estudiosos como Rosalía García Herrera. José García González y Ricardo Reyes Perera, al igual que otros tantos, se han incorporado a estas filas, contribuyendo a la descripción de fenómenos lingüísticos y tradiciones culturales heredadas del África Negra, y que persisten hoy en la identidad del cubano. Asimismo, Gilberto Rivero Muñiz, Manuel Martínez Casanova y Jesús Fuentes Guerra destacan, tanto el sincretismo religioso concebido en nuestra cultura, como a las diferentes ceremonias, ritos y sistemas simbólicos que lo conforman. Por su parte, las investigaciones que desarrollara el antiguo Departamento de Lingüística de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, comienzan a darle valor al influjo africano concebido en nuestra lengua, especialmente en la zona central de Cuba. Veintiuno suman ya los trabajos de diploma que continúan esta línea y analizan la repercusión africana a partir de estudios regionales. Es posible mencionar entonces algunas pesquisas como «Remanentes de una lengua africana utilizada por la sociedad secreta de los abakuá en Cuba» y «Descripción de los remanentes de lenguas bantúes en la ciudad de Santa Isabel de las Lajas», realizados en 1971 por Cándida Judith Quesada Miranda y Gema Valdés Acosta, respectivamente; «La lengua lucumí: descripción de remanentes partiendo de la tradición conocida» de Fara Helena López Machado; «Descripción de remanentes lingüísticos bantúes en la comunidad de Encrucijada. Estudio sociolingüístico» de Cándido Bonachea González; «Descripción de remanentes lingüísticos lucumíes en Sancti Spíritus» de Marisela Hernández García y Luisa Elena Valdés Parada; «Remanentes lingüístico ewe-fon en Cuba» de Laourou Louis Adekitan; «Algunas.
(28) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 13. características de la lengua arará en Matanzas» de Mayuly Aguilar González; «Estudio de algunos fenómenos lingüísticos en el vocabulario ritual de los paleros de Santa Clara» de Kely Barreto Mestre; y el más reciente, «Los remanentes lingüísticos bantúes en Santa Isabel de las Lajas. Estudio comparativo 19702009» de Dalienna Barroso Avello. La revista Islas, vocera del nivel alcanzado por tales inventarios, recoge en sus páginas diversos razonamientos que van, desde el ámbito latinoamericano, hasta los más estrechos poblados o barrios donde la esclavitud haya repercutido de manera trascendental. No podemos dejar de reconocer la importancia que revisten los materiales de la Doctora Gema Valdés Acosta para el estudio de la bantuidad lingüística en Cuba, especialmente en la zona central. Su labor como lingüista la ha llevado a desarrollar trabajos de campo no solo en el espacio nacional sino en el África misma, además de asesorar diferentes investigaciones, entre ellas la nuestra. Partiendo de su experiencia, comprendemos como restos de lenguas africanas: los repertorios lingüísticos que han coexistido durante siglos dentro de la lengua española y, por lo menos en Cuba, no manifiestan indicios de desaparición inmediata debido a que están vinculados a identidades de grupos sociolingüísticos que relacionan el uso de estos repertorios de origen africano con el poder de la palabra como rasgo de identidad, y también con el poder de la alteridad, es decir, de ser distinto a otros grupos. (Valdés Acosta, 2001: 59) Si bien estas voces pueden ser tomadas por extranjerismos o préstamos lexicales, preferimos utilizar la categoría de remanente, más amplia y abarcadora de las anteriores. Por otra parte, aun teniendo en cuenta que estos grupos sociolingüísticos son practicantes de las religiones afrocubanas, indiscutibles fuentes de rasgos culturales de origen africano, hemos desechado el término de «lengua palera» o «lengua ritual», pues muchas voces son empleadas en situaciones comunicativas ajenas a cultos y rituales. De esta manera, asumimos la concepción de remanentes de lenguas bantúes que propone Valdés Acosta.
(29) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 14. en su artículo «La herencia bantú en el centro de Cuba: los hechos lingüísticos». Concibe como tal «todas las formas lingüísticas, rituales o no, cuyo origen está demostrado lexicográficamente y que han sido transmitidas dentro de la cultura conga de Cuba» (Valdés Acosta, 2000: 25). 2.2 Metodología utilizada Si bien hemos dicho que la provincia de Ciego de Ávila no ha sido incluida en los estudios de antropología lingüística, debemos aclarar que hemos tomado primeramente la ciudad capital provincial por poseer el mayor índice poblacional de los diez municipios que conforman el territorio. Por su parte, hemos considerado el trabajo de campo como elemento fundamental para el desarrollo de esta investigación. En un inicio nos auxiliamos del método empírico de la observación directa, pues nos posibilita obtener una información inmediata sobre el vocabulario heredado de la cultura conga en Cuba y que persiste aún en la ciudad de Ciego de Ávila, además de evitar cualquier tipo de presión emocional en los entrevistados. De esta manera, a medida que se incrementaba el intercambio y compenetración, pudimos realizar grabaciones a los informantes, quienes respondían a cuestionarios previamente elaborados. Estos cuestionarios fueron conformados con los 148 datos que recoge Valdés Acosta en su libro Los remanentes de las lenguas bantúes en Cuba, enfocados desde dos perspectivas complementadas entre sí: una fonética y otra semántica. Primeramente ofrecimos los significados de los datos para así recoger las particularidades fonéticas de cada entrevistado sin imponer, en modo alguno, la nuestra. En un segundo momento, pues ofrecíamos el término con motivo de recepcionar el contenido semántico que le era atribuido. Una vez concluidas las entrevistas, dimos libertad absoluta a los informantes quienes nos deleitaron con cantos, historias y leyendas. Es necesario aclarar que nuestro trabajo de campo comenzó en febrero de 2009 con motivo de verificar la factibilidad del tema a investigar. A partir de enero de 2010, retomamos la labor con una segunda entrevista ampliada cuyas razones constituyen la presente investigación..
(30) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 15. A la hora de seleccionar los informantes, hemos tenido muy en cuenta la variable diastrática, o sea, la de grupo social, pues resulta de vital importancia que los entrevistados practicaran la religión de Palo Monte. De igual manera, se convirtió en requisito indispensable el poseer determinadas jerarquías dentro de las ceremonias religiosas. La comercialización sufrida por las religiones afrocubanas no sería obstáculo para la rigurosidad y confiabilidad de nuestra investigación. Estimamos conveniente entonces que los informantes se mantuvieran lo más cercano posible a la tradición, mostraran cierta pasión e identificación y respeto por la cultura afrocubana y fueran lo suficientemente maduros como para dominar el cúmulo de información requerida para nuestro estudio. Así también, debían encontrarse entre los 40 y los 80 años, ser nacidos en esta ciudad y permanecer viviendo en ella. Si embargo, cuando de religiones afrocubanas se trata, debemos tener presente lo que Fernando Ortiz denominara «ajiaco cultural». Es muy característico de los oficiantes de alguna de estas religiones, que lo sean también de otras. Tenemos que el 70% de nuestros entrevistados son a la vez practicantes de la Regla de Osha o santería. Encontramos además, que en Ciego de Ávila no existen cabildos que aseguren cierta unidad entre los diferentes paleros. Esta ciudad es fiel ejemplo del ya referido proceso de segmentación manifestado por los cabildos congos. Disímiles fueron las casas visitadas y las que quedaron pendientes, pues la Regla Conga resulta bien notoria en el territorio. Sin embargo, de los entrevistados (alrededor de 20), solo diez fueron tomados como muestra para nuestra investigación, ya que mostraban mayor autoridad en la materia. Los cultos y ceremonias heredados de las culturas bantúes no han sido completamente abiertos a la sociedad. Los practicantes muestran gran recelo por su creencia y exquisita selectividad a la hora de transferir sus conocimientos. Muchos prefieren llevar los secretos a la tumba antes de dejarlos en manos insuficientemente preparadas. No obstante, gracias a nuestra extraordinaria paciencia y comprensión, logramos acceder a la información necesaria, e incluso presenciar algunas de estas ceremonias..
(31) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 16. Por otra parte, si en sus orígenes las religiones afrocubanas solamente admitían a esclavos negros, con el decursar del tiempo y como resultado de los cambios producidos en nuestro país, fueron ampliando sus fronteras hasta aceptar la participación de blancos. Tal razón nos conduce a consultar un total de 10 informantes, 6 negros, 2 mulatos y 2 blancos. La variable sexo no ha sido considerada por carecer de importancia para el objetivo de nuestro estudio, pues pretendemos una descripción general de los datos recogidos ajena a la variación que se pueda presentar en uno u otro género. Podemos entonces resumir las variables sociales tenidas en cuenta de la siguiente manera: Total de informantes: 10 Grupo social: Practicantes de la religión de Palo Monte. Relación con la Regla de Osha: 7 Edad: Entre los 40 y 80 años. Procedencia regional: Ciudad de Ciego de Ávila. Raza: 6 negros, 2 mulatos y 2 blancos. 2.3 Organización del trabajo Una vez concluido el trabajo de campo, y para lograr una mejor organización de nuestro trabajo, los datos fichados fueron organizados en 9 campos semánticos: los animales; las plantas; la comida y la bebida; los fenómenos naturales; los objetos; el hombre físico; el hombre social; la religión; y los nombres propios. Posteriormente, se procedió a la descripción de los fenómenos lingüísticos presentes en ellos. El análisis ha sido dividido en cuatro epígrafes: tres primeros que atienden a los niveles fónico-fonológico, morfosintáctico y léxico-semántico, y un cuarto que establece una comparación, en cuanto expresión y contenido, entre los datos recogidos y los localizados en las fuentes bibliográficas especializadas, o sea, los datos canónicos. Este último acápite se realiza a partir de un recuadro en cuya primera casilla situamos el dato canónico y en la segunda, la forma encontrada en.
(32) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 17. la ciudad de Ciego de Ávila. Cada dato posee una descripción de las variaciones formales y semánticas que presenta. Consideramos que de esta manera resultan más visibles los resultados del análisis lingüístico y el estado de conservación de los remanentes bantúes. Por otra parte, nos permite la delimitación de los datos recogidos en otros tres niveles de organización: datos de prestigio8, datos de comprobado origen no bantú pero que son utilizados en los cultos del Palo Monte y datos pendientes. Debemos aclarar que nuestro estudio pretende una caracterización general de los remanentes que funcionan en la ciudad de Ciego de Ávila. Por tal razón, nos apoyamos en obras clásicas como Fonología española y Elementos de fonética general de Alarcos Llorach y Gili Gaya, respectivamente. Para el análisis morfológico, pues seguimos las concepciones expuestas en investigaciones anteriores como «Descripción de remanentes de lenguas bantúes en Santa Isabel de las Lajas» de Gema Valdés Acosta, publicado en Islas 48 y «Restos de lenguas bantúes en la región central de Cuba» de José García González y Gema Valdés Acosta, en Islas 59. Posteriormente, para el análisis de los fenómenos lexicales, fueron consultadas las obras La semántica, de Pierre Guiraud; Semántica. Introducción a la ciencia del significado, de Stephen Ullmann; «Las relacionas semánticas internas» y «Las relaciones semánticas externas», artículos de Vincent Nyckees localizados en Lecturas de semántica I, de Ana Curbeira Cancela; Semántica hispanoamericana, de Charles Kany; e Introducción en la lingüística teórica de John Lyons. De gran valor para todo el análisis resulta la obra Remanentes de lenguas bantúes en Cuba de Gema Valdés Acosta. Para el desarrollo del análisis comparativo, nos apoyamos en materiales lexicográficos especializados como Dictionnaire kikongo-français de Karl Laman, Diccionario de bantuismos en el español de Cuba de Gema Valdés Acosta y. 8. Llamamos datos de prestigio a aquellas palabras que no han sido confirmadas por la bibliografía lexicográfica especializada, pero que sí aparecen recogidas por autores no lingüistas que poseen gran prestigio en los estudios de africanía..
(33) CAPITULO 2. CUESTIONES TEÓRICO-METODOLOGICAS. 18. Myddri Leyva Escobar; y fuentes de prestigio como Teodoro Díaz Fabelo y Lydia Cabrera, posibilitando la comprobación etimológica de la muestra recogida.
(34)
(35) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 19. 3.1 Nivel fónico-fonológico Los remanentes lingüísticos bantúes presentes en la ciudad de Ciego de Ávila han sido ajustados al sistema fónico-fonológico de la lengua española. De esta manera, y como tantas veces se ha visto, a pesar de inventariar un número de fonemas menor a los encontrados en nuestra carta fonética, no detectamos ninguno ajeno a la misma. Acogidos al criterio de transcripción semiestrecha propuesto por Antonio Quilis (citado por Valdés Acosta, 2002: 46), han sido registrados los siguientes sonidos: Oclusivas Bilabial sorda. [p]. Bilabial sonora. [b]. Linguodental sorda. [t]. Linguodental sonora. [d]. Linguovelar sorda. [k]. Linguovelar sonora. [g]. Fricativas Labiodental sorda. [f]. Linguoalveolar sorda. [s]. Linguopalatal sonora. [y]. Velar sorda. [h]. Africadas Linguopalatal sorda. [č]. Nasales Bilabial sonora. [m]. Labiodental sonora. [ɱ].
(36) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. Linguoalveolar sonora. [n]. Linguopalatal sonora. [ñ]. Linguovelar sonora. [ŋ]. 20. Laterales Linguoalveolar sonora. [l]. Vibrante simple Linguoalveolar sonora. [r]. Semiconsonantes Linguopalatal. [j]. Linguovelar. [w]. Vocales Linguopalatal anterior cerrada. [i]. Linguopalatal anterior media. [e]. Linguovelar posterior cerrada. [u]. Linguovelar posterior media. [o]. Abierta. [a]. Debemos decir que de los fonemas registrados, existen algunos con muy baja frecuencia de aparición. Así, encontramos que la velar sorda [h] es detectada únicamente en la variante9 [hurjál]; y la linguopalatal sonora [ñ] en [ñóka].. 9. Llamamos variante a la palabra que presenta cambios formales respecto al remanente considerado patrón, o sea, respecto al dato recogido con mayor frecuencia..
(37) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 21. Es posible además la concurrencia de determinados fenómenos, ya descritos en investigaciones anteriores, que confirman la adecuación de estos remanentes al sistema de la lengua española. 3.1.1 Las secuencias fónicas La aparición de fonemas consonánticos dentro de los remanentes, predomina en posición inicial e intermedia. En posición inicial es posible encontrar todos los sonidos. consonánticos. detectados,. excepto. la. nasal. labiodental. sonora. [ɱ], realizada únicamente ante la fricativa labiodental sorda; la nasal linguoalveolar sonora [n]; y la nasal linguovelar sonora [ŋ], pronunciada ante la oclusiva linguovelar sonora [g]. Por otra parte, a pesar de que en esta posición predominan los fonemas consonanticos, no contamos tras pausa con ningún grupo nasal + consonante, inaceptable en la lengua española. En tal ubicación encontramos pues, el excepcional caso de la variante [pratoko] ‘marido’, que cumple con los dos requisitos indispensables que ofrece Alarcos Llorach, para la admisión en el español de estos grupos: «1. exclusión de nasales (...); 2. presencia necesaria de un fonema líquido [en este caso la /r/]» (Alarcos, 1975: 188). En posición intermedia, es posible una aparición más deliberada de fonemas consonánticos. Así, en posición final de sílaba, aparece únicamente la nasal. Este hecho provoca que las combinaciones de fonemas consonánticos localizadas sean las mismas que en investigaciones anteriores: introducidas por una nasal que adopta el punto de articulación del sonido que le sucede. Ejemplos: [-ŋg-]. [kunalóŋgo]. ‘monte’. [-nd-]. [Kwénda]. ‘venir, volver, entrar’. [-mp-]. [empúko]. ‘ratón’. [-ɱf-]. [eɱfínda]. ‘campo, cementerio’.
(38) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 22. «En final de palabra el número de fonemas consonánticos que aparecen es escaso, como consecuencia de la restricción de distinciones fonológicas en distensión silábica» (: 187). En los remanentes inventariados, encontramos, en posición final, solamente la lateral linguoalveolar sonora [-l] en las variantes del dato [djá]. Tal evento, además de mostrar la asimilación a las características de lengua española, pues constituye un nuevo elemento en los remanentes lingüísticos bantúes: [urjál], [hurjál]. ‘comer’. El contacto entre vocales fue también un hecho evidente en los datos recogidos. De tal manera, predominan nuevamente los diptongos decrecientes y la ausencia de semiconsonantes. 3.1.2 Alternancias consonánticas y vocálicas Según Valdés Acosta, las alternancias fonéticas son muestra de la asimilación que sufren los remanentes bantúes a nuestro español. Tanto la alternancia entre consonantes como la alternancia entre vocales reflejan, ya tendencias históricas características de la lengua española, ya fenómenos de cambio fonético que, si bien son propios del cambio lingüístico en general, han sido localizados históricamente en el español y se documentan todos ellos en las distintas variantes dialectales de esta lengua. (Valdés Acosta, 1978: 21) La transmisión oral, por su parte, ha influido sobremanera en la expresión de tales alternancias. Si bien hemos evidenciado cierta unidad lingüística en los entrevistados, aunque mínimas, ocurren variaciones fonéticas de un informante a otro, e incluso en uno mismo. Podemos entonces señalar algunas de las alternancias, consonánticas y vocálicas, que representan un 8.5% y un 4.8%, respectivamente. Ejemplos:.
(39) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 23. Consonánticas [b] / [m]. [bafjóte] ~ [mafjóte]. 'hombre negro'. [b] / [g]. [búmba] ~ [gúmba]. 'gato'. [l] / [g]. [embála] ~ [embága]. 'boniato'. [o] / [u] – [o] / [a]. [góndo] ~ [gúnda]. 'luna'. [u] / [o]. [ensúsu] ~ [ensúso]. 'pollo, gallo, gallina'. [e] / [u]. [ménso] ~ [munsó]. 'ojos, vista, espejo'. Vocálicas. 3.1.3 Formas silábicas Según las pesquisas realizadas, hemos comprobado la existencia de formas bisilábicas, trisilábicas, tetrasilábicas y pentasilábicas, con una preeminencia de las segundas. Los datos porcentuales quedan recogidos de la siguiente manera: Formas %. Bisilábicas 29.8. Trisilábicas 53.9. Tetrasilábicas Pentasilábicas 14.6. 1.7. El hecho que provoca el predominio de las formas trisilábicas resulta del empleo de vocales epentéticas, lo cual será explicitado en el epígrafe morfológico. 3.1.4 La acentuación En la lengua española, al decir de Gili Gaya en Elementos de fonética general, predominan los grupos de intensidad con acento en la penúltima sílaba (1978: 37). Valdés Acosta coincide con tal afirmación y agrega que «también las lenguas bantúes coinciden en el predominio de las formas llanas» (2002: 54). Los datos.
(40) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 24. recopilados en nuestro trabajo de campo no marcaron la excepción. Tenemos pues, una frecuencia de: Agudas (oxítonas): 7.3% Llanas (paroxítonas): 90.4% Esdrújulas (proparoxítonas): 2.3% Es válido señalar que, aunque en un único caso, se evidenció también la alternancia acentual expresa de un informante a otro: [ménso] / [munsó]. 'ojos, vista, espejo'. 3.1.5 Alteración de los grupos consonánticos iniciales Rasgo muy peculiar de las lenguas bantúes lo es la presencia de los ya mencionados grupos nasal + consonante en posición inicial tras pausa. Los datos inventariados, muy a favor de la asimilación a los patrones fonéticos del español, manifiestan ser resultado de dos procesos referenciados por Valdés Acosta en su Remanentes de las lenguas bantúes en Cuba: la anteposición de una vocal epentética –la [e-] generalmente–, o la simple omisión de la prenasal. (…) para el hablante criollo que, a pesar de desconocer el valor originario de n-, trata sin embargo de repetir con la mayor fidelidad posible las formas que oye, constituye algo importante el reproducir este elemento en las palabras que lo ha oído. De ahí que (…) cuando su adiestramiento en la fonética bantú no se lo permite, pronuncie ensusu, acudiendo a la tendencia, general en español, de anteponer la vocal e- ante grupos consonánticos iniciales no aceptados por esta lengua. (: 58) Tenemos entonces que, de un total de129 palabras registradas con presencia de grupos consonánticos encabezados por nasal, el 44.2% rechaza la secuencia fónica inaceptable en la lengua española, a partir del uso de la vocal epentética; y el 15.5%, mediante la omisión del fonema nasal. En el primer caso debemos.
(41) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 25. señalar las excepciones de [ambéle] ‘machete, cuchillo’ e [impáka] ‘tarro’, donde los informantes emplean [a-] e [i-] como vocales epentéticas diferentes de la acostumbrada [e-]. A continuación relacionaremos una serie de casos donde alternan ambos fenómenos, o sea, los entrevistados reconocen variantes con la vocal epentética y la pérdida de segmentos fónicos sin constituir una variante lexicosemántica10: [embéle] ~ [ambéle] ~ [béle]. ‘machete, cuchillo’. [empáŋgi] ~ [páŋgi]. ‘amigo’. [empémba] ~ [pémba]. ‘vela’. 3.2 Nivel morfosintáctico El contacto entre el español y las lenguas bantúes ha posibilitado la funcionalidad de estas últimas pero sólo como remanentes, es decir, se conserva gran parte del vocabulario africano, amalgamado ahora con nuestro sistema lingüístico. De tal manera, se presentan diferentes fenómenos como resultado del ajuste a las relaciones gramaticales propias del español. Es necesario aclarar que a partir de este momento asumiremos la ortografía de remanentes propuesta por Valdés Acosta en su libro Remanentes de lenguas bantúes en Cuba (p. 55). 3.2.1 Fosilizaciones Entendidas dentro del contexto religioso «más como un objeto de competencia simbólica que simplemente lingüístico» (Pessoa, 1998: 71), y consecuencia de la transferencia lingüística, el 11.7% de estos remanentes conservan algunos segmentos carentes de su significado original. Valdés Acosta ha denominado a tales formas fósiles y fosilización al proceso por ellas expreso.. 10. Llamamos variante lexicosemántica a los diferentes significados que puede presentar un dato..
(42) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 26. Tenemos entonces prefijos como muna- ‘hacia’ y cuna- 'hacia, desde' utilizados por los informantes sin mediar dominio de su significación original. Todos los ejemplos se nos ofrecen carentes de valor gramatical y como parte indisoluble de la palabra: munanguindo. ‘feto’. munanso. ‘casa’. cunalongo. ‘monte’. cunambansa. ‘ciudad grande’. cunaminga. ‘prostituta’. cunayanga. ‘marcha, baile congo’. Lo mismo ocurre con los datos formados por dos segmentos o palabras, y uno de ellos pierde su significado original: ambelebó11, embeleco. ‘machete, cuchillo’. bilongo yaya. ‘brujería’. cheche bajorocuma. ‘grande, sano, saludable’. emansimene12. ‘mañana’ < literalmente ‘hasta mañana’. enquele sasi. ‘cuchilla’ < literalmente ‘cuchillo de trueno’. enquisi yaya. ‘brujería’ < literalmente ‘brujería madre’. 11. Se pondrá en cursiva la palabra o segmento cuya significación resulta desconocida.. 12. Teniendo en cuenta que el dato pierde la oclusiva bilabial sonora..
(43) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. malafo mamputo malafo araché memengó. 27. ‘aguardiente’ < literalmente ‘aguardiente de Portugal’ ‘café’ ‘carnero’ (ngó pierde el significado de ‘leopardo, gato’). Sambiampungo. ‘Dios’ < literalmente ‘Dios supremo’. simbo caranana. ‘dinero’. De igual manera sucede con el fenómeno denominado por Valdés Acosta como lexicalización (2002: 61). El morfema gramatical bantú indicador de posesión o pertenencia a-, no es reconocido por informantes con su valor semántico sino que se presenta imbricado en la estructura de la palabra y completamente dependiente de ella. Tenemos pues, el caso de ambele ‘machete, cuchillo’. 3.2.2 Pérdida de noción de morfemas clasificadores bantúes Una especie de morfema clasificador gramatical-semántico (Valdés Acosta, 2002: 57) lo constituye la nasal que introduce los ya tratados grupos consonánticos en posición inicial tras pausa. Aunque no detectada en nuestra investigación, debemos aclarar que es expresión de la categoría de número. Sin embargo, nuestros informantes desconocen tal significación y, de manera indiferente, agregan una vocal ante la secuencia consonántica o asimilan parcialmente el segmento fónico inaceptable para la fonética española. Este fenómeno ha sido descrito más detalladamente en el epígrafe 3.1.6. La confusión que resulta de los anteriores procesos, provocada por la pérdida de las características semánticas del primitivo morfema gramatical, y que lleva a una convivencia de (…) formas diferentes para expresar el mismo concepto, (…), provoca un proceso muy característico de esta jerga, que consiste en lo que pudiéramos llamar una neomorfologización. (1974: 78).
(44) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 28. Resultado de tal evento lingüístico, hace su aparición un nuevo morfema, desconocido en tierras africanas, y que confirma la asimilación a las características gramaticales de nuestra lengua. 3.2.3 Aglutinación de componentes Una de las características generales de las lenguas bantúes es su tendencia aglutinante (Valdés Acosta, 2002: 43). El término fue creado por Wilhelm von Humboldt en 1836 para clasificar las lenguas teniendo en cuenta su morfología13. Las palabras de este tipo de lengua están constituidas por masas de lexemas y afijos, cada uno con un significado referencial o gramatical bien definido. Por su parte, Jesús Fuentes Guerra ha definido este fenómeno de aglutinación como «una amalgama de dos lexías sin ningún nexo de posesión o pertenencia» (2006: 73). Sin embargo, preferimos para nuestra investigación acoger una concepción más amplia, o sea, denominamos como tal el conglomerar de varios elementos en una sola palabra, cada uno de los cuales posee una significación fija, una total individualidad. Esto les permite unirse efímeramente y separarse, en el complejo usado como palabra. En los datos recogidos observamos una frecuencia de tal fenómeno que en algunos casos la amalgama es dada por dos datos de comprobado origen bantú, pero en otros, la influencia de la lengua yoruba y la española es evidente. Hemos dividido los casos de aglutinación de componentes de la siguiente manera: Bantú-bantú. 13. Tomado. de. «Llengües. classiques. al. Pompeu»,. en. http://www.xtec.cat/~amart27/i_introducci_antecedents_i_origens_indoeuropeus_del_grec_ i_llat.ht.ml.
(45) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. bititimenso14. 29. ‘vista larga’. bombofinda. ‘elefante’. embisinguri. ‘carne de cerdo’. langoensulo. ‘agua que cae del cielo, agua lluvia’. susumuana. ‘gallina’. entotocheche. ‘pueblo grande’. malafosese. ‘vino seco’. matariensasi. ‘piedra de rayo’. yayaendoqui. ‘madre de brujo’. Dentro de esta clasificación encontramos el caso de quiacoquiaco ‘paso a paso’, donde la aglutinación radica en la reiteración de la misma palabra. Es muy común que el hablante desee recalcar, enfatizar en una determinada palabra y para ello la reitera. Estamos ante una interferencia asociativa fonética por combinación rítmica. Bantú-español campofinda. ‘cementerio’. güiri(ná). ‘sordo’. Bantú-yoruba malafo-ñí. 14. ‘agua de miel’. Aunque no es objeto de nuestro estudio, estimamos conveniente que la ortografía de los casos de aglutinación respetara la tradición de las lenguas bantúes originales..
(46) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 30. 3.3 Nivel lexical El análisis de este nivel ha tenido, en los antecedentes de los estudios de remanentes de lenguas africanas, una mayor atención. Para lograr una mejor descripción de este nivel en la muestra recogida, hemos organizado los datos en nueve campos semánticos. Debemos aclarar que serán separadas por viñetas aquellas variantes de datos que presenten también variación lexicosemántica. Campo semántico #1: Los animales. 1. acocó. ‘gallo’. 2. bombofinda. ‘elefante’. 3. buá. ‘perro’. 4. bumba, gumba. ‘gato’. 5. emboma. ‘majá, serpiente’. 6. empuco. ‘ratón’. encombo encuri. ‘chivo’. 7. encumbi. ‘jutía’. 8. engó. ‘leopardo, gato’. 9. engombe, engome. ‘buey, vaca’. 10. enguri. ‘puerco’. 11. enquico acheche. ‘gallo’. 12. ensonsi. ‘pez’. 13. ensusu, ensuso, ensunso, susu. ‘pollo, gallo, pollón, gallina’. susumuana. ‘gallina’. 14. enyila, enguila 15.. gongoró. ‘piojo’ ‘animal que vive en las profundidades del cementerio’. 16. guembo. ’murciélago’. 17. mayimbe, mayimbi. ‘aura tiñosa. 18. meme. ‘chivo, carnero’. memengó. ‘carnero’.
(47) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 19. ñoca. ‘majá, culebrita, serpiente’. 20. susundamba, susugamba. ‘lechuza’. Campo semántico #2: Las plantas 1. cafia. ‘café’. 2. calalú. ‘bledo’. 3. cunalongo. ‘monte’. 4. embala, embaga. ‘boniato’. 5. enfinda, finda, campofinda. ‘monte, cementerio’. 6. ensunga, sunga, funga. ‘tabaco’. 7. loso. ‘arroz’. 8. masanguí. ‘maíz’. 9. mayaca. ‘yuca’. 10. quimbansa. ‘yerba’ Campo semántico #3: La comida y la bebida. 1. embisi. ‘carne’. embisinguri. ‘carne de puerco’. 2. enguala. ‘aguardiente’. 3. ensala, ensansa. ‘hambre’. 4. lele. ‘huevo’. 5. linasi. ‘manteca’. 6. malafo. ‘bebida, aguardiente’. malafo araché. ‘café’. malafo mamputo, malafo amputo. ‘ron, aguardiente’. malafo-ñi, malafo-ñío. ‘agua de miel’. malafosese. ‘vino seco’. 7. mamba. ‘agua’. 8.mumga 9.quimbisa. ‘azúcar’ ‘bebida usada para reanimar el brujo y el caldero de brujo. Es confeccionada con varios elementos, entre ellos el ají picante’. 31.
(48) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 10. urial, jurial. ‘comer’. Campo semántico #4: Los fenómenos naturales 1. calunga. ‘mar’. 2. empungo. ‘el infinito’. 3. engondo, gondo, gunda. ‘luna’. 4. enlango, lango. ‘río, lluvia, agua’. langoensulo. ‘lluvia, agua que cae del cielo’. 5. ensasi. ‘trueno’. 6. ensulo. ‘cielo’. 7. entango, tango. ’sol'. 8. entoto. ‘tierra, cementerio’. entotocheche. ‘pueblo grande’. 9. matari. ‘piedra’. matariensasi. ‘piedra de rayo’. Campo semántico #5: Los objetos 1. embele, ambele, bele, ambele-bó. ‘machete, cuchillo’. embeleco. ‘cuchillo’. 2. empemba, pemba. ‘vela’. 3. engoma. ‘tambor’. 4. engunda. ‘campana’. 5. enquele, enquele sasi. ‘cuchillo, cuchilla’. 6. ensila. ‘calle, camino’. 7. ensó, munanso, monanso, monaso. ‘casa’. 8. fula. ‘pólvora’. 9. impaca. ‘tarro’. 10. macuto. ‘resguardo’. 11. menso, munsó. ‘espejo, relacionado con la vista, ojos’. 32.
(49) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 12. muinda. ‘vela’. 13. simbo, simbo caranana. ‘dinero’. Campo semántico #6: El hombre físico 1. bafiote, mafiote, mafioto. ‘hombre negro’. 2. bemba. ‘labios gruesos’. 3. bititi. ‘ojo, vista’. bititimenso. ‘vista larga’. 4.cuto. ‘oído’. 5.cheche, cheche bajorocuma. ‘grande, hermoso, sano, saludable’. 6. encombo. ‘hombre’. 7. endumba. ‘mujer’. 8. enguame. ‘estómago’. 9. enquento. ‘hombre’. 10. ensefo. ‘pelo’. 11. ensuqui. ‘pelo’. 12. fuiri, enfuiri. ‘se murió’. 13. guatoco. ‘niño’. guatococheche. ‘niño sano, saludable’. 14. güiri-(ná). ‘sordo’. 15. macaco. ‘feo’. 16. malembe. ‘dolor’. 17. menga. ‘sangre’. 18. muana. ‘mujer, hijo, niño’. muana tupi. ‘prostituta’. 19. munanguindo. ‘feto’. 20. mundele. ‘hombre blanco’. 21. quiyumba, briyumba. ‘cabeza’. 22. quisóngoro yaya. ‘hacer el sexo’. 23. taita. ‘viejo’. 24. tembo. ‘dedos’. 33.
(50) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. Campo semántico #7: El hombre social ‘fuerte, duro‘. 1. ampanga UF.Venir de ampanga. ‘venir fuerte, venir planta'o‘. 2. cuenda. ‘volver, venir, entrar’. 3. cunambansa. ‘ciudad grande’. 4. cunaminga. ‘prostituta’. 5. cunayanga. ‘marcha, baile congo’. 6. diambo. ‘saludo’. UF.quindiambo. ‘quién llama’. 7. emansimene, mansimene, masimene ‘mañana’ 8. empangui, empánguiri, pangui. ‘amigo’. 9. encumbe. ‘amigo’. 10. encúmina. ‘amigo’. 11. güisa. ‘oye, escucha’. 12. lulendo. ‘música, baile’. 13. macuta. ‘tipo de baile’. 14. mama. ‘madre’. 15. matoco, pratoco. ‘marido, hombre’. 16. quiacoquiaco. ‘paso a paso’. UF.quiacoquiaco los canganaco. ‘paso a paso’. 17. sandunga. ’sabor, picardía, donaire’. 18. tóndele. ‘parar la acción, cállese’. 19. yaya. ‘madre’. yayaendoqui. ’madre de brujo’ Campo semántico #8: La religión. 1. bilongo, bilongo yaya. ‘brujería, hechizo’. 2. Cariampemba. ’el diablo’. 3. chamalongo. ’forma de adivinación con cuatro chapas de coco’. siamalongo. ’caldero de brujo’. 34.
(51) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 4. encangue. 35. ’hechizo, brujería’. 5. endoqui. ‘brujo, diablo, brujería, prenda de brujo’. 6. enfumbe, enfumbi, fumbe. ‘muerto, espíritu, carabela’. 7. enganga, ganga. ‘caldero mágico, fundamento, brujo’. 8. enquisi, enquisi yaya. ‘brujería, hechizo, brujo, diablo, prenda de brujo’. 9. Lucancasi. ‘el diablo’. 10. mayombe. ’brujo, rama del Palo Monte’. 11. quindembo. ’casa de prenda, brujo, caldero mágico’. 12. sambi, sami, sambiampungo, sambia. ‘Dios’. Campo semántico #9: Los nombres propios 1. Gurufinda. ’Dios dueño de la vegetación’. 2. Sarabanda. ’Dios guerrero’. 3. Solanguengue. ’Virgen de la Caridad del Cobre’. A continuación presentamos la cantidad de datos agrupados por campos semánticos y el por ciento (%) que representan. Tabla #4 Número de datos por campo semántico. No.. Campos semánticos. Cantidad de datos. %. 1. Los animales. 20. 16.5. 2. Las plantas. 10. 8.3. 3. La comida y la bebida. 11. 9.1. 4. Los fenómenos naturales. 9. 7.4. 5. Los objetos. 13. 10.7.
(52) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 36. 6. El hombre físico. 24. 19.8. 7. El hombre social. 19. 15.7. 8. La religión. 12. 9.9. 9. Los nombres propios. 3. 2.5. 121. 100. Total. Una vez organizados los datos por campos semánticos podemos apreciar que, a diferencia de otras investigaciones que declaran el campo semántico El hombre social como el de mayor porcentaje, el mayor número de datos se encuentra en El hombre físico el cual representa el 19.8%. 3.3.1 Relaciones semánticas 3.3.1.1 Sinonimia y contrariedad de significados Han sido localizadas relaciones de semejanza e incompatibilidad establecidas entre palabras diferentes que comparten determinadas características semánticas. Si bien es cierto que «muy pocas palabras son completamente sinónimas en el sentido de ser intercambiables en cualquier contexto sin la más leve alteración del significado objetivo, el tono sentimental o el valor evocativo» (Ullmann, [s.a]: 160), coincidimos con Stephen Ullmann en que sería un error declarar una inexistencia total de tal fenómeno. Por su parte, Vincent Nyckees, en «Las relaciones semánticas externas», define tal evento como: (…) la relación entre dos o más unidades léxicas de formas diferentes que presentan una misma significación. El único criterio decisivo para esta identidad de significación reside en la sustitución del contexto: dos o más términos o expresiones serán considerados sinónimos si la.
(53) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 37. substitución de uno por otro en un mismo enunciado nos permite obtener dos enunciados de igual significación. (2007: 236) Teniendo muy en cuenta entonces que sinonimia no equivale a decir igualdad, llamaremos como tal a la coincidencia entre algunos semas pertenecientes a dos o más vocablos diferentes. Considerada por Lyons como una de las relaciones semánticas más importantes y muy diferente de la sinonimia, la antonimia resulta causa de grandes confusiones, «en parte porque se ha considerado complementaria de la sinonimia y en parte porque muchos semantistas no han sabido dar una atención suficiente a distintos tipos de "contrariedad"» (Lyons, 1973: 474). Define entonces tal fenómeno como «contrariedad de significado» y reserva el término de «antonimia» para uno de sus tipos. Una vez analizadas las concepciones asumidas, debemos señalar que el 46.7% de los datos recopilados presenta alguna cierta semejanza en alguna de sus acepciones. Por su parte, el 21.4% son ejemplos de oposición de significados. Sinonimia acocó ≈ enquico acheche ≈ ensuso. ‘gallo’. bilongo ≈ enquisi ≈ encangue. ‘brujería, hechizo’. bititi ≈ menso. ‘ojos, vista’. bumba ≈ engó. ‘gato’. cafia ≈ malafo araché. ‘café’. campofinda ≈ entoto. ‘cementerio’. cariampemba ≈ endoqui ≈ mayombe. ‘brujo’.
(54) CAPÍTULO 3. ANALISIS LINGÜÍSTICO. 38. cariampemba ≈ Lucancasi ≈ endoqui. ‘el diablo’. cunalongo ≈ enfinda. ‘monte’. cunaminga ≈ muana tupi. ‘prostituta’. cunayanga ≈ lulendo ≈ macuta ≈ malembe. ‘baile’. embele ≈ enquele. ‘cuchillo’. emboma ≈ ñoca. ‘majá’. empemba ≈ muinda. ‘vela’. encombo ≈ enquento. ‘hombre’. encombo encuri ≈ meme. ‘chivo’. encumbe ≈ encúmina ≈ empangui. ‘amigo’. endumba ≈ muana. ‘mujer’. enfumbe ≈ enfuri. ‘muerto’. enganga ≈ quindembo ≈ siamalongo. ‘caldero mágico’. enguala ≈ malafo. ‘aguardiente’. enlango ≈ mamba. ‘agua’. ensefo ≈ ensuqui. ‘pelo’. mama ≈ yaya. ‘madre’. Contrariedad bafiote ‘hombre negro’. ≠. mundele ‘hombre blanco’.
Documento similar