LOS MILAGROS
DE JESÚS
exégesis y p r o y e c c i ó n pastoral
EDICIONES
WB4R
SALVADOR CARRILLO ALDAY, M.Sp.S.
Los milagros
de Jesús
Exégesis y p r o y e c c i ó n p a s t o r a l
Comentario final del P. Emiliano Tardif, M.S.C.
Ediciones Dabar
México, D.F.
Diseño de portada:
Ricardo Aguilar
Tipografía y armado:
Irma Garría Cruz
NIHIL OBSTAT Carlos Zesati Estrada M.Sp.S.
IMPRIMATUR
Jorge Ortiz CJonzález, M.Sp.S. Superior de la Provincia de México.
© EDICIONES DABAR, S.A. de C.V. Calzada del Acueducto 165-D Col. San Lorenzo Huipulcro Apartado Postal 69-710 14370, México, D.F. Tel. y Fax: 6-55-03-96 Tel. 5-73-87-78
ISBN: 968-7506-08-3
Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial No. 2500 Impreso y hecho en México, marzo 1995.
índice
Bibliografía 9 Bibliografía especial 11 Abreviaturas 13 Prólogo 15 Introducción 19 I. Actividad taumatúrgica de Jesús 19II. Inventario de los milagros 21 III. Los milagros en cada evangelista 24 IV. Claves para la interpretación
de los milagros 27 V. La realización de los milagros 29
VI. El sujeto de los milagros 30 VII. Curaciones y exorcismos 31 VIII.Jesús y el judaismo carismático
de su tiempo 34
CAPITULO I
LOS MILAGROS DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE SAN MARCOS
(Y LUGARES PARALELOS)
Introducción 37 I. El endemoniado de la sinagoga de Cafamaúm
La suegra de Simón-Pedro
(Me 1,29-31; Mt 8,14-15; Le 4,38-39) 3. Curación de un leproso
(Me 1,40-45; Mt 8,1-4; Le 5,12-16) Un paralítico y el perdón de los pecad
(Me 2,1-12; Mt 9,1-8; Le 5,17-26) 5. El hombre de la mano paralizada
(Me 3,1-6; Mt 12,9-14; Le 6,6-11) 6. La tempestad calmada (Me 4,35-41; Mi 8,23-27; Le 8,22-25) 7. El endemoniado de Gerasa (Me 5,1-20; Mt 8,28-34; Le 8,26-39) 8. Curación de la hemorroísa (Me 5,21-34; Mt 9,18-22; Le 8,40-48) 9. Resurrección de la hija de Jairo
(Me 5,35-43; Mt 9,23-26; Le 8,49-56) 10. Primera multiplicación de los panes
(Me 6,34-47; Mt 14,15-23; Le 9,12-17; Jn 6,1-15) 11. Jesús camina sobre las aguas
"(Me 6,48-52; Mt 14,24-33; Jn 6,16-21) 12. La hija de una sirofenicia
(Me 7,24-30; Mt 15,21-28)
13. Curación de un sordo tartamudo (Me 7,31-37)
14. Segunda multiplicación de los panes (Me 8,1-10; Mt 15,32-39)
15. El ciego de Betsaida (Me 8,22-26) 16. El endemoniado epiléptico
(Me 9,14-29; Mt 17,14-21; Le 9,37-43) 17. Elciego dejericó (Me 10,46-52;
Mt 20,29-34; Le 18,35-43) 18. La higuera estéril
(Me 11,12-14. 20-25; Mt 21,18-22)
CAPITULO II
LOS MILAGROS DE JESÚS EN SAN MATEO Y SAN LUCAS
Introducción 121
1. LOS MILAGROS EN MATEO-LUCAS 124
1. El criado del centurión de Cafarnaúm
(Mt 8,5-13; Le 7,1-10) 124 2. El endemoniado ciego y mudo
(Mt 12,22-28; Le 11,14-20) 128
2. MILAGROS PROPIOS DE SAN MATEO 132
1. Curación de dos ciegos (Mt 9,27-31) 132 2. Un endemoniado mudo (Mt 9,32-34) 134
3. MILAGROS PROPIOS DE SAN LUCAS 135
1. La pesca milagrosa (Le 5,1-11) 135 2. Resurrección del hijo de una viuda
(Le 7,11-17) 140 3. La mujer encorvada (Le 13,10-17) 143
4. Curación de un hidrópico (Le 14,1-6) 146 5. Los diez leprosos (Le 17,11-19) 148 6. Curación de la oreja de Maleo
(Le 22,49-51) 151
CAPITULO III
LOS MILAGROS DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE SANJUAN
Introducción 155 1. El agua convertida en vino (Jn 2,1-11) 157
2. El hijo de un funcionario regio (Jn 4,46-54) 161
4. El ciego de nacimiento (Jn 9,1-41) 169 5. La resurrección de Lázaro (11,1-44) 179 6. Aparición de Jesús y la pesca milagrosa
(Jn 21,1-14) 190
Epílogo 197 Comentario final
del P. EMILIANO TARDIF, M.S.C. 201
Bibliografía
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1985.
10
Bibliografía especial
A d e m á s d e la bibliografía g e n e r a l , h e u t i l i z a d o p a r a el estudio d e los milagros d e Jesús u n a a b u n d a n t e bibliografía especializada, sobre t o d o artículos d e revistas, según los r e s ú m e n e s q u e presenta la publicación New T e s t a m e n t Abstraéis d e 1981 a 1994.
El análisis de esos artículos nos manifiesta el interés mayor o m e n o r q u e cada milagro evangélico h a suscitado en n u e s t r o t i e m p o . Hay relatos q u e h a n sido muy estudia-dos, p o r ejemplo: La p r i m e r a multiplicación d e los p a n e s
(16 artículos), el vino d e Cana (16 art.), la resurrección de Lázaro (16 art.), la historia d e la mujer sirofenicia (15 art.), el paralítico y el p e r d ó n de los p e c a d o s (11 artícu-los), la higuera estéril (11 art.), el ciego d e n a c i m i e n t o
(10 a r t . ) .
Otros milagros h a n c a p t a d o g r a n interés, a u n q u e en m e n o r escala, p o r ejemplo: El ciego d e J e r i c ó (9 artícu-los) , el paralítico d e Bethesdá (9 art.), el e n d e m o n i a d o d e la sinagoga d e Cafarnaúm (8 art.), el e n d e m o n i a d o de Gerasa (8 art.), la h e m o r r o í s a (8 art.), la pesca milagrosa en J n 21 (8 a r t . ) . A l g u n o q u e o t r o milagro n o h a sido d e particular a t e n c i ó n para los especialistas d e la Biblia.
El beneficio mayor al e n t r a r e n contacto con esa amplia bibliografía (216 artículos, publicados en 103 re-vistas) es constatar y apreciar los diversos énfasis, o dife-rentes centros d e interés, o variados enfoques, con q u e han sido estudiados los relatos d e los milagros d e Jesús. Son otras tantas posibles a p r o x i m a c i o n e s a los textos evangélicos.
U n o s autores estudian en tal o cual perícopa el p r o b l e m a sinóptico y su d e p e n d e n c i a d e las fuentes; otros
hacen un análisis diacrónico, echando mano del método histórico-crítico en toda su riqueza.
Estos prefieren hacer una lectura sincrónica, me-diante un análisis semiótico, descubriendo la estructura del texto; aquéllos más bien eligen aplicar a un determi-nado pasaje los cánones del análisis narrativo o retórico o pragmático o social o cultural.
No faltan quienes se interesan por discernir el fondo rabínico o tradiciones targúmicas de alguna escena; y quienes realizan la aproximación a un milagro desde la psicología general, del psicoanálisis, o de la psicología profunda.
No es raro encontrar interés por una lectura herme-néutica -llamada también "actualización"- de tal o cual acontecimiento, aplicándola a situaciones actuales; y hay quienes investigan el sentido alegórico de alguna narra-ción.
Estos se empeñan por descubrir en un relato las perspectivas propias de la comunidad cristiana en la cual y para la cual fue escrito el milagro; aquéllos estudian tin pasaje a partir de la historia de las religiones.
Como se puede fácilmente ver, "los milagros de Jesús" narrados en los evangelios, lejos de desmerecer la aten-ción de los escrituristas, se han convertido en terreno privilegiado para poner en practica muy diferentes méto-dos actuales de interpretación bíblica (cf Pontificia Comi-sión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia. PPC, Madrid 1994).
Abreviaturas
Antiguo Testamento
Biblia de Jerusalén, Nueva edición. 1975. Confronte, véase tal texto.
Nuevo Testamento New Testament Abstráete página
lugares paralelos
Traduction Oecuménique de la Bible, París 1972. versículo
Prólogo
L O S MILAGROS DE JESÚS son, sin d u d a alguna, u n tema evangélico de s o r p r e n d e n t e actualidad.
1. Con frecuencia se escucha q u e en la Iglesia católi-ca se están volviendo a d a r los "católi-cansinas de curaciones", c o m o se e x p e r i m e n t a r o n en la Iglesia d e J e r u s a l é n des-p u é s d e Pentecostés, y en las des-p r i m e r a s c o m u n i d a d e s cris-tianas (Hch 2,43; 4,30; 5,12-16; I G o 12,9; 2Co 12,12). En esa forma surgen p o r todas partes p e q u e ñ o s g r u p o s d e intercesión y se multiplican las r e u n i o n e s d e oración e n las q u e se p i d e a Cristo resucitado, vivo en la c o m u n i d a d , q u e sane a los enfermos d e c u e r p o y alma.
En estas circunstancias, u n estudio exegético y pas-toral d e los milagros realizados p o r Jesús d e Nazaret n o s p u e d e p r o p o r c i o n a r criterios luminosos, sanos y seguros, p a r a discernir, con la claridad del Evangelio, el p o r q u é y el p a r a q u é de esas "acciones de poder", q u e el Señor está h a c i e n d o e n el m u n d o y en la Iglesia de hoy.
2. Hasta h a c e algunos años, m u c h o s q u e leían o reflexionaban sobre los milagros d e Jesús, lo hacían cons-ciente o i n c o n s c i e n t e m e n t e a partir d e u n a crítica racio-nalista o s o l a m e n t e d e s d e ciertas ciencias h u m a n a s recientes, p r i n c i p a l m e n t e las vinculadas con la psicología. De allí se concluía fácilmente a n e g a r la realidad d e los milagros; y mientras más s o r p r e n d e n t e s parecían, e r a n calificados de m e n o s reales.
Ante tal situación, se i m p o n e u n a seria investigación científica más amplia, practicada d e s d e otros ángulos, e n
particular d e s d e las perspectivas religiosas d e la m i s m a Biblia. U n a reflexión crítica d e los Evangelios h a h e c h o ver q u e los milagros d e Jesús n o se p u e d e n j u z g a r adecua-d a m e n t e sino a la luz adecua-del a m b i e n t e religioso e n q u e se p r o d u j e r o n y del objetivo q u e tuvo el S e ñ o r al realizarlos.
D e s d e luego, e n los evangelios los milagros son lla-m a d o s "prodigios o portentos" (en griego "térata"), p e r o sobre t o d o "dynámeis", esto es, acciones d e p o d e r (Mt 7,22; 11,20.21.23; 13,54.58; M e 6,2.5.14; Le 10,13; 19,37). Este t é r m i n o recvierda, e n lenguaje bíblico, "la fuerza o elpoder deDios" manifestado e n las obras admirables q u e él realizó e n la creación o e n la historia d e su Pueblo. Es la "geburáh" d e Dios, c a n t a d a en la Escritura, especialmente p o r los Salmos (20,7; 21,14; 65,7; 66,7; 71,16.18; 80,3; 106,2;
145,4.12; 150,2).
Los milagros son llamados t a m b i é n "signos" (en he-b r e o "ot" y en griego "seméion"), vocahe-blo i g u a l m e n t e bíblico q u e designa u n a a d m i r a b l e obra sensible, realiza-d a o a n u n c i a realiza-d a p o r Dios a fin realiza-d e q u e el h o m b r e crea e n u n a palabra suya, cuya p r o f u n d a realidad sólo p u e d e ser a c e p t a d a e n la fe (Ex 4,8-9; 7,3; 8,19; Is 7,11.14).
Se c o m p r e n d e así el alcance d e las palabras d e Jesús, repetidas con frecuencia, d e s p u é s d e o b r a r a l g u n a sana-ción: "¡Vete en paz, tu fe te ha salvado!" (Mt 9,22; Me 5,34; 10,52; Le 8,48; 17,19)'.
3. P o r otra parte, los milagros d e J e s ú s n o d e b e n ser leídos y juzgados fuera d e su contexto, p u e s sólo se com-p r e n d e n en la com-perscom-pectiva de la com-p r o c l a m a c i ó n e instaura-ción del Reino d e Dios, y d e la revelainstaura-ción progresiva q u e Jesús fue h a c i e n d o del misterio d e su p r o p i a p e r s o n a ,
c o m o Mesías e Hijo d e Dios (cf Mt 8,27; 14,33).
Dios se quiso revelar a su Pueblo e n el AT m e d i a n t e "obras y palabras". Pues bien, ese mismo m é t o d o fue utilizado p o r j e s ú s . Su evangelización fue e n palabras y e n acciones. En esta forma, sus prodigios a p a r e c e n estrecha-m e n t e vinculados a su estrecha-mensaje y son i n s t r u estrecha-m e n t o d e
revelación, t a n t o del p o d e r d e Dios y d e su misericordia, c o m o d e la salvación integral ofrecida al hombre, en su espíritu, e n su alma y e n su c u e r p o .
P o r la simple lectura del Evangelio se ve q u e Jesús realizó sus milagros sobre t o d o e n favor d e las p e r s o n a s abiertas e n fe a la acción d e Dios e n Jesús, esto es, d e los "pobres d e espíritu y h u m i l d e s d e corazón"; e n cambio se resistió a darlos a los q u e se creían sabios e inteligentes (Me 8,11-13; Mt 11,25; J n 9,39-41). ¡Cuan necesaria n o s es la gracia de Dios p a r a descubrir sus grandezas! El salmista hacía esta oración: "Ábreme los ojos y contemplaré las maravi-llas de tu voluntad" (Sal 119,18).
Inclusive a sus discípulos.más allegados, q u e h a b í a n sido testigos oculares d e i n n u m e r a b l e s milagros y signos, Jesús les r e p r o c h a su falta d e p e r c e p c i ó n y d e e n t e n d i
-m i e n t o : "¿Aún no co-mprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada ? ¿ Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?" (Me 8,17-18).
4. A h o r a bien, el mensaje del Evangelio es y será s i e m p r e actual, pues está destinado p a r a todos los tiem-pos, hasta el fin del m u n d o (Mt 28,20). C o m o consecuen-cia, el e s t u d i o d e los milagros del evangelio es u n a invitación p a r a q u e a b r a m o s hoy los ojos del espíritu y así p o d a m o s discernir en la historia p r e s e n t e , c o m o "signos d e los tiempos", las intervenciones milagrosas del p o d e r d e Dios, q u e sigue llevando a d e l a n t e su plan d e salvación p a r a el m u n d o .
La h e r m e n é u t i c a bíblica tiene c o m o objetivo g e n e -rar, a partir del sentido literal histórico, u n sentido p r o p i o p a r a el h o m b r e d e hoy; esto es, h a c e actual y significativo para el creyente el análisis literal crítico. Así, la h e r m e n é u -tica actualiza, a p l i c a n d o al hoy d e la vida, los datos d e la exégesis.
En vista d e esto, h e m o s q u e r i d o hacer, d e s p u é s del estudio d e cada milagro, u n a "actualización e n plegaria", o "actualización en oración", sirviéndonos p a r a ello d e los
mismos conceptos y t é r m i n o s q u e p r e s e n t a el relato evan-gélico.
* * * * * * * * *
A la luz d e estos principios, y después de u n a intro-ducción g e n e r a l al tema, trataré d e analizar cada u n o d e los 34 milagros de Jesús, q u e en forma circunstanciada e n c o n t r a m o s e n los cuatro evangelios. H e p e n s a d o dividir ese material en tres capítulos.
El p r i m e r capítulo estará d e d i c a d o a los milagros d e Jesús e n el evangelio d e san Marcos, pues en él estos "actos d e p o d e r " forman c o m o la estructura sólida del libro, q u e da consistencia a su mensaje doctrinal. Al texto d e Marcos a ñ a d i r e m o s n a t u r a l m e n t e las consideraciones q u e b r o t e n d e los lugares paralelos.
En el s e g u n d o capítulo se verán los milagros q u e p r e s e n t a n Mateo y Lucas, y q u e están ausentes en los d e m á s evangelios.
El tercer capítulo estudiará los milagros propios del evangelio d e san J u a n .
¡Que Jesús de Nazaret, que pasó h a c i e n d o el bien, c o n t i n ú e o b r a n d o , en el p o d e r del Espíritu y p a r a gloria d e su P a d r e , n u m e r o s o s "signos y prodigios", a fin d e q u e conozcamos más y más quién es él, y veamos con nuestros propios ojos la realización de su historia d e salvación en el m u n d o y e n el h o m b r e d e hoy!
1 8
Introducción
I. Actividad taumatúrgica de Jesús.
Los testimonios post-pascuales insisten sobre la acti-vidad taumatúrgica de Jesús. C a m i n o d e Emaús, Jesús p r e g u n t ó a los dos viajeros: "¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?"Ellos se detuvieron con aire entris-tecido, y le r e s p o n d i e r o n : "Lo de Jesús elNazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo" (Le 24,17.19).
El día d e Pentecostés, P e d r o dio testimonio d e Jesús con estas palabras: "Varones israelitas, escuchad: Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales, que Dios hizo por su medio entre vosotros,
como sabéis... " (Hch 2,22).
T i e m p o después, el mismo P e d r o p r o c l a m a b a en Cesa rea: "A Jesús de Nazaret Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder, y pasó haciendo el bien y curando a todos los
oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hch 10,38). / . Jesús, profeta-taumaturgo.
En el Antiguo T e s t a m e n t o Dios a c o s t u m b r a b a h a c e r milagros y prodigios a través de los profetas. Elias y Elíseo fueron enviados d e Dios, d o t a d o s con especiales d o n e s carismáticos (IR 17,14-24; 2R 4,8-37.42-44).
Pues bien, Jesús aparece c o m o u n h o m b r e singular, a quien Dios asiste (Jn 3,2), y a través del cual actúa con p o d e r (Le 5,17). Así, n o es d e e x t r a ñ a r q u e con frecuencia
los evangelios le d e n a Jesús el título d e "profeta" (Mt 16,14; 21,11.46; Me 6,15; Le 7,16.39; 24,19; J n 4,19; 9,17).
Para la fe cristiana, Jesús n o sólo es u n profeta, sino q u e es "elProfeta " a n u n c i a d o p o r Moisés (Dt 18,15;Jn 6,14; 7,40; H c h 3,22-26). Sin e m b a r g o , a partir d e Pentecostés, c u a n d o c o m e n z ó a difundirse e n la Iglesia el carisma profético (Hch 2,17; 11,27), el título d e "profeta" d a d o a Jesús, fue cayendo en desuso, y fue suplido p o r títulos
específicamente más cristológicos. 2. El testimonio de los evangelios.
El Evangelio p r e s e n t a a j e s ú s a c t u a n d o p o r su p r o p i o p o d e r . Para o b r a r u n milagro, Jesús exige la fe, n o en Dios c r e a d o r y t o d o p o d e r o s o , sino en su p r o p i a p e r s o n a y e n su misión. A dos ciegos q u e se a c e r c a r o n a él, p i d i é n d o l e su salud, Jesús les p r e g u n t ó : "¿Creéis que puedo hacer eso?". Ellos le contestaron: "Sí, Señor". E n t o n c e s les tocó los ojos, d i c i e n d o : "¡Hágase en vosotros según vuestra fe!". Y se les a b r i e r o n sus ojos (Mt 9,28-30; cfjn 14,1).
1Q Su g r a n d e actividad t a u m a t ú r g i c a es atestiguada
p o r u n a serie d e 34 milagros particulares y p o r r e p e t i d o s sumarios y resúmenes:
— "Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinago-gas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a. toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enferme-dades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralí-ticos, y los curó" (Mt 4,23-24).
— "fesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanan-do toda enfermedad y toda sanan-dolencia" (Mt 9,35).
Ver además:
M t 8 , 1 6 ; 12,15; 14,14.35-36; 15,30-31; 19,2; 21,14. Me 1,32-34.39; 3,10-11; 6,54-56.
Le 4,40-41; 5,15.17; 6,18-19; 7,21; 8,2; 9,6.11. J n 2,23; 3,2; 6,2; 12,37; 20,30.
2SJesús p r o d i g a sus milagros d u r a n t e t o d o su
minis-terio evangélico, a partir d e su bautismo en el J o r d á n hasta su m u e r t e y resurrección. H e a q u í algunos ejemplos:
a) Al principio d e su ministerio: Sanación del pose-so d e Cafarnaúm (Me 1,21-28; Le 4,31-37); y el agua con-vertida en vino e n Cana (Jn 2,1-11).
b) A la mitad d e su vida pública, d u r a n t e la s e g u n d a Pascua (año 29): La multiplicación d e los p a n e s (Me 6,30; Mt 14,13-21; Le 9,10-l7;Jn 6,1-15: el ú n i c o milagro narra-d o p o r los cuatro evangelistas); y el c a m i n a r narra-d e Jesús sobre las aguas (Me 6,45-52; Mt 14,22-23;Jn 6,16-21).
c) En los últimos días d e su vida: La resurrección d e Lázaro (Jn 11,1-44). El ciego d e j e r i c ó (Me 10,46-52; Mt 20,29-34; Le 18,35-43). La h i g u e r a maldita (Me 11,12-14.20-25; Mt 21,18-22). La sanación d e la oreja d e Maleo (Le 22,50-51 ; c f j n 18,10).
d) Después d e su resurrección: La pesca milagrosa n a r r a d a e n j n 21,3-14.
II. Inventario de los milagros.
1. Milagros concretos.Los milagros concretos y particularizados descritos en los evangelios s u m a n u n total de 34. Esta cifra es aproximada, p u e s n o toma e n cuenta problemas críticos especiales de algunos d e ellos. Por ejemplo:
— ¿ H u b o históricamente dos multiplicaciones d e panes y peces o s o l a m e n t e u n a , la cual h a sido r e d a c t a d a dos veces en los evangelios? (Mt 14,13-21; 15,32-39).
— El relato del c e n t u r i ó n , q u e p i d e la sanación d e su siervo (Mt 8,5-13), ¿será el mismo caso del funcionario regio q u e suplica la curación d e su hijo (Jn 4,46-54)? Los dos milagros tienen lugar e n Cafarnaúm.
— La h i g u e r a sin higos, q u e se secó después d e la palabra d e j e s ú s , ¿ e s u n milagro p r o p i a m e n t e d i c h o , o más bien u n a acción simbólico-profética? (Mt 21,20-22; Me 11,12-14.20-25).
— La pesca milagrosa n a r r a d a p o r Le 5,1-11 ¿no será la misma consignada p o r J u a n , en el a p é n d i c e d e su evangelio (Jn 21,3-14)?
2. Los milagros segiín las tradiciones evangélicas.
a) Sólo un milagro es presentado por la tradición evangélica cuádruple:
1) La p r i m e r a multiplicación d e los p a n e s
(Mt 14,15-23; Me 6,34-47; Le 9,12-17; J n 6,1-15). b) Once milagros pertenecen a la triple tradición:
Mate o-Ma reos-Lucas:
1) La suegra de Simón-Pedro (Mt 8,14-15; Me 1,29-31; Le 4,38-39). 2) Curación de u n leproso (Mt 8,1-4; Me 1,40-45; Le 5,12-16). 3) U n paralítico y el p e r d ó n d e los p e c a d o s (Mt 9,1-8; Me 2,1-12; Le 5,17-26). 4) El h o m b r e d e la m a n o paralizada (Mt 12,9-14; Me 3,1-6; Le 6,6-11). 5) La tempestad calmada (Mt 8,23-27; Me 4,35-41; Le 8,22-25). 6) El e n d e m o n i a d o d e Gerasa (Mt 8,28-34; Me 5,1-20; Le 8,26-39). 7) La h e m o r r o í s a (Mt 9,20-22; Me 5,25-34; Le 8,43-48).
8) La hija d e Jairo vuelta a la vida (Mt 9,18-19. 23-26; Me 5,21-24.35-43; Le 8,40-42.49-54).
22
9) El e n d e m o n i a d o epiléptico (Mt 17,14-20; Me 9,14-29; Le 9,37-43). 10) El ciego d e Jericó (Mt 20,29-34; Me 10,46-52; Le 18,35-43). Mateo-Marcos-Juan:1) Jesús c a m i n a sobre las aguas (Mt 14,24-33; Me. 6,48-52; J n 6,16-21).
c) Seis milagros son de doble tradición: Mateo-Marcos: 1) La hija de u n a mujer c a n a n e a (Mt 15,21-28; Me 7,24-30). 2) La s e g u n d a multiplicación de los p a n e s (Mt 15,32-39; Me 8,1-10). 3) La higuera estéril (Mt 21,18-22; Me. 11,12-14.20-25). Mateo-Lucas:
1) El criado del c e n t u r i ó n d e Cafarnaúm (Mt 8,5-13; Le 7,1-10).
2) La sanación de u n poseso ciego y m u d o (Mt 12,22; Le 11,14).
Marcos-Lucas:
1) U n e n d e m o n i a d o en la sinagoga d e Cafarnaúm (Me 1,21-28; Le 4,31-37).
d) Dos milagros son propios de Mateo: 1) Curación d e dos ciegos (Mt 9,27-31). 2) Curación d e u n e n d e m o n i a d o m u d o
(Mt 9,32-34).
e) Hay dos milagros narrados sólo por Marcos: 1) U n sordo t a r t a m u d o (Me 7,31-37). 2) El ciego d e Betsaida (Me 8,22-26). f) Lucas: ofrece seis milagros:
1) La pesca milagrosa (Le 5,1-11).
2) El hijo de la viuda de Naín (Le 7,11-17). 3) La mujer encorvada (Le 13,10-17). 4) Curación de un hidrópico (Le 14,1-6). 5) Curación de los diez leprosos (Le 17,11-19). 6) Jesús cura la oreja cortada (Le 22,50-51).
g) Seis milagros son propios de Juan:
1) El vino de Cana (Jn 2,1-11).
2) El hijo del funcionario regio (Jn 4,46-54). 3) El paralítico de Besthesdá (Jn 5,1-18). 4) El ciego de nacimiento (Jn 9,1-41). 5) La resurrección de Lázaro (Jn 11,1-44). 6) La pesca milagrosa (Jn 21,3-14).
III. Los milagros en cada evangelista.
Al leer los relatos de los milagros hay que tener en cuenta, para una lectura correcta y fructuosa, tres niveles: — El primer nivel correspondería al momento histó-rico en que Jesús obró el milagro. Este nivel, por el tiempo transcurrido entre el acontecimiento y su consignación por escrito en los evangelios, nos es difícilmente contro-lable.
— El segundo nivel lo constituye el objetivo que tuvo tal o cual evangelista al narrarlos milagros de Jesús dentro de la trama de su escrito, en vista a la instrucción que quería dar a la comunidad a la que dirigía su obra. Es el relato tal como lo leemos en los evangelios.
— El tercer nivel es la "aplicación o actualización" de un milagro de Jesús para nuestro momento actual. ¿Qué nos dice hoy tal o cual milagro de Jesús? Un signo puede cumplir su misión en determinada época, y no serlo más en otra; así Dios puede ciertamente dar signos adecuados a cada etapa de la historia. Sin embargo, la sanación
otorgada sobre todo a los pobres y sencillos es un regalo y una gracia que bien cuadra en todos los tiempos.
MATEO:
1) Curación de un leproso (Mt 8,1-4). 2) El criado del centurión (Mt 8,5-13). 3) La suegra de Simón-Pedro (Mt 8,14-15). 4) La tempestad calmada (8,23-27).
5) Los endemoniados gadarenos (Mt 8,28-34). 6) Curación de un paralítico (Mt 9,1-8). 7) La hemorroísa (Mt 9,20-22).
8) La hija de Jairo vuelta a la vida (Mt 9,18-19.23-26).
9) Curación de dos ciegos (Mt 9,27-31). 10) Un endemoniado mudo (Mt 9,32-34).
11) El hombre de la mano paralizada (Mt 12,9-14). 12) El endemoniado ciego y mudo (Mt 12,22-24). 13) Primera multiplicación de los panes
(Mt 14,15-23).
14) Jesús camina sobre las aguas y Pedro con él (Mt 14,24-33).
15) Curación de la hija de una cananea (Mt 15,21-28).
16) Segunda multiplicación de los panes (Mt 15,32-39).
17) El endemoniado epiléptico (Mt 17,14-20). 18) Los dos ciegos dejericó (Mt 20,29-34). 19) La higuera estéril y seca (Mt 21,18-22). MARCOS:
1) El endemoniado de la sinagoga de Cafarnaúm (Me 1,21-28).
2) La suegra de Simón Pedro (Me 1,29-31). 3) Curación de un leproso (Me 1,40-45). 4) Un paralítico y el perdón de los pecados
(Me 2,1-12).
5) El hombre de la mano paralizada ((Me 3,1-6). 6) La tempestad calmada (Me 4,35-41).
7) El endemoniado de Gerasa (Me 5,1-20). 8) La hemorroísa (Me 5,25-34).
9) La hija d e J a i r o vuelta a la vida (Me 5,21-24.35-43. 10) P r i m e r a multiplicación d e los panes
(Me 6,34-47).
11) Jesús camina sobre las aguas (Me 6,47-52). 12) La hija d e u n a sirofenicia (Me 7,24-30). 13) U n sordo t a r t a m u d o (Me 7,31-37). 14) S e g u n d a multiplicación d e los p a n e s
(Me 8,1-10).
15) El ciego d e Betsaida (Me 8,22-26).
16) El e n d e m o n i a d o epiléptico (Me 9,14-29). 17) El ciego d e Jericó (Me 10,46-52).
18) La higuera estéril (Me 11,12-14. 20-25). LUCAS:
1) U n e n d e m o n i a d o en la sinagoga d e Cafarnaúm (Le 4,31-37).
2) Curación de la suegra d e Simón (Le 4,38-39). 3) La pesca milagrosa (Le 5,1-11).
4) Curación de u n leproso (Le 5,12-16). 5) El paralítico d e Cafarnaúm (Le 5,17-26). 6) El h o m b r e de la m a n o paralizada (Le 6,6-11). 7) El criado del centurión d e Cafarnaúm
(Le 7,1-10).
8) El hijo de la viuda de Naín (Le 7,11-17). 9) La tempestada calmada (Le 8,22-25).
10) El e n d e m o n i a d o d e Gerasa (Le 8,26-39). 11) Curación d e la h e m o r r o í s a (Le 8,43-48). 12) La hija d e Jairo vuelta a la vida
(1x8,40-42.49-56).
13) La multiplicación d e los p a n e s (Le 9,12-17). 14) El e n d e m o n i a d o epiléptico (Le 9,37-43). 15) El poseso ciego y m u d o (Le 11,14). 16) La mujer encorvada (Le 13,10-17). 17) Curación de u n h i d r ó p i c o (Le 14,1-6). 18) Los diez leprosos (Le 17,11-19).
19) Curación del ciego de J e r i c ó (Le 18,35-43). 20) Curación de la oreja del siervo (Le 22,50-51). JUAN:
1) El vino de Cana (Jn 2,1-11).
2) El hijo del funcionario regio (Jn 4,46-54). 3) El paralítico de Bethesdá (Jn 5,1-18). 4) La multiplicación d e los panes y los peces
(Jn 6,1-15).
5) Jesús camina sobre las aguas (Jn 6,16-21). 6) El ciego d e n a c i m i e n t o (Jn 9,1-41). 7) La resurrección de Lázaro (11,1-44). 8) La pesca milagrosa (Jn 21,3-14).
IV. Claves para la interpretación
de los milagros.
Jesús realizó su evangelización con "palabrasy obras", en "obrasy palabras". Así lo proclama la Constitución "Dei V e r b u m " a propósito d e la revelación (DV 2), y lo r e c u e r d a el Catecismo d e la Iglesia Católica al h a b l a r d e Cristo, el Mijo d e Dios (Cat.Igl.Cat. n. 426). Así t a m b i é n hoy, la nueva Evangelización tiene q u e realizarse con la procla-mación del mensaje y con las obras q u e Dios quiera realizar a través d e nosotros.
El testimonio de los Evangelios es claro:
— A la p r e g u n t a q u e Jesús hacía a los discípulos de Emaús, ellos r e s p o n d i e r o n : "Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo" (Le 24,19).
— Al paralítico, llevado e n t r e cuatro, Jesús le dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados ". Y luego agregó: "Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados—dice al paralítico—: ¡Levántate, toma tu camilla y vetea tu casa!"Yc\ paralítico se levantó (Me 2,5-12; cfMcl,22.27; 4,39-40; 6,2-3).
— C u a n d o la resurrección d e Lázaro, Jesús dijo p r i m e r o : "¡Yo soy la resurrección!"Y d e s p u é s gritó: "¡Lázaro, salfitera!"Qn\\,25AS).
le La evangelización d e Jesús fue, p u e s , con
"pala-bras" y con "o"pala-bras"; y los milagros d e Jesús estuvieron s i e m p r e ligados a su enseñanza. Si, p o r hipótesis, d e los evangelios se extirparan los milagros, se p r o d u c i r í a u n vacío e n o r m e , y m u c h a s palabras y actitudes d e Jesús, al igual q u e n u m e r o s a s reacciones d e la g e n t e , q u e d a r í a n sin c o m p r e n d e r s e . El ejemplo más claro d e esto sería el evangelio d e Marcos, en caso d e q u e se le privara d e sus dieciocho milagros.
2D Los milagros n o son, en m a n e r a alguna, u n a
sobrecarga a la d o c t r i n a d e Jesús, sino más bien u n a p a r t e esencial e indispensable d e su mensaje. Son c o m o la expresión perfecta y a c a b a d a d e su revelación (Me 2,8-11).
3Q Los milagros d e Jesús son c i e r t a m e n t e "hechos
portentosos" (térata) y "acciones de poder" (dynámeis) q u e manifiestan en él u n d o m i n i o e x t r a o r d i n a r i o sobre la naturaleza y sobre las personas; y, t o m a d o s en su conjunto, a p a r e c e n realizados p o r vina virtud divina q u e él p o s e e c o m o propia (Me 4,41; J n 11,43).
4B Pero, además, los milagros son "acciones-símbolos",
son "signosreveladores " (seméia), semáforos, q u e están muy e s t r e c h a m e n t e vinculados a su p e r s o n a y a su misión. Cada milagro proyecta u n mensaje p r o p i o . P o r eso, n o basta afirmar d e m a n e r a global q u e los milagros son "acciones d e poder", sino q u e es preciso percibir y e s c u d r i ñ a r el significado o el mensaje q u e proyecta c a d a u n o d e ellos
(Jn 9,5-7).
5a A h o r a bien, el signo es percibido sólo p o r la fe. En
el a c o n t e c i m i e n t o se e n c i e r r a n dos realidades: el h.echo sensible q u e p u e d e ser constatado p o r todos, y el signo q u e es la interpretación q u e sólo proviene d e la fe. El creyente r e c o n o c e en el h e c h o u n signo q u e Dios le ofrece (Jn 6,26).
6Q Jesús j a m á s realiza u n milagro p o r vanagloria o
exhibicionismo, sino p o r u n fin superior: p o r c o m p a s i ó n y misericordia hacia los p o b r e s (Me 1,41; 6,34; 8,2; Le
7,13), p a r a acreditar su misión mesiánica (Mt 11,4-6; 16,1-4), p a r a d a r g a r a n t í a a su palabra (Me 2,10) o p a r a manifestar algún aspecto d e su p r o p i o misterio (Jn 2,18; 4,48.54; 6,26.30; 11,25-26). Entonces a c c e d e a u n a peti-ci|ón o él mismo t o m a la iniciativa (Jn 5,6).
7Q En relación a la fe: Si Jesús hizo prodigios p a r a q u e
creyeran e n él o en su misión (Me 2,10; J n 11,42), más f r e c u e n t e m e n t e los realizó p o r q u e creían e n él (Me 5,34.36; 10,52; Le 5,20). Por tanto, si es h e r m o s o y admi-rable creer en Jesús p o r sus milagros, más a d m i r a b l e y h e r m o s o es creer e n los milagros a causa d e Jesús. La fe n o reposa e n los milagros; la fe es a d h e s i ó n a Jesús.
V. La realización de los milagros.
1. El n ú m e r o d e milagros concretos consignado en los evangelios es muy discreto (34 casos), y son casos muy valiosos p o r su naturalidad, sobriedad y precisión.
2. Los prodigios son realizados sin ostentación, p e r o con s u m a a u t o r i d a d . Con frecuencia, basta u n a sola pala-b r a (Me 3,5). Lo serio, sencillo y simple d e los milagros de Jesús son u n a fuerte garantía d e autenticidad.
3. Algunas curaciones p o d r í a n explicarse p o r u n a influencia psíquica, y esto es legítimo (Me 1,30-31); p e r o la mayor parte s u p o n e n u n p o d e r sobrenatural.
4. Los milagros n o son p o r sí mismos p r u e b a de la divinidad d e aquel q u e los realiza. H a h a b i d o , e n efecto, en la historia religiosa d e la h u m a n i d a d m u c h o s tauma-turgos. Sin e m b a r g o , en el caso d e Jesús hay q u e examinar-la m a n e r a , el sentido, examinar-la a u t o r i d a d y examinar-la finalidad con que él realiza esas acciones. U n a consideración global de los milagros p u e d e constituir u n d a t o q u e c o n d u z c a a cierta manifestación d e su divinidad (Mt 8,27; 14,33).
VI. I</ sujeto de los milagros.
I. Ocho milagros en la naturaleza: 1) K.I vino de Cana (Jn 2,1-11).
2) La pesca milagrosa al inicio del ministerio (Le 5,1-11).
3) La t e m p e s t a d calmada (Mt 8,23-27; Me 4,35-41; Le 8,22-25).
4) Primera multiplicación d e p a n e s y peces (Mt 14,15-23 y paralelos).
5) Jesús camina sobre las aguas (Mt 14,24-33; Me 6,47-52; J n 6,16-21).
6) S e g u n d a multiplicación d e p a n e s y peces (Mt 21,18-22; Me 8,1-10).
7) La h i g u e r a seca (Mt 21,18-22; Me 11,20-25). 8) La pesca milagrosa después d e la resurrección
(Jn 21,3-14). 2) Dieciséis curaciones: 1) La suegra de Simón P e d r o (Mt 8,14-15; Me 1,29-31; Le 4,38-39). 2) Curación de u n leproso (Mt 8,1-4; Me 1,40-45; Le 5,12-16). 3) Sanación d e u n paralítico (Mt 9,1-8; Me 2,1-12; Le 5,17-26). 4) El h o m b r e d e la m a n o paralizada (Mt 12,9-14; Me 3,16; Le 6,6-11). 5) La h e m o r r o í s a (Mt 9,20-22; Me 5,25-34; Le 8,43-48).
6) Curación de dos ciegos (Mt 9,27-31; Me 7,31-37). 7) El ciego de Betsaida (Me 8,22-26).
8) Ciego(s) d e j e r i c ó (Mt 20,29-34; Me 10,46-52; Le 18,35-43).
9) El siervo'del c e n t u r i ó n (Mt 8,5-13; Le 7,1-10). 10) El hijo del funcionario regio (Jn 4,46-54). 11) U n s o r d o m u d o (Le 11,14).
12) Curación del h i d r ó p i c o (Le 14,1-6). 13) Los diez leprosos (Le 17,11-19).
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14) El paralítico de Bethesdá (Jn 5,1-18). 15) El ciego d e n a c i m i e n t o (Jn 9,1-41).
16) Curación d e la oreja d e Maleo (Le 22,50-51). 3. Siete exorcismos.
Tres exorcismos solos:
1) El e n d e m o n i a d o d e Cafarnaúm (Me 1,21-28; 1 x 4 , 3 1 - 3 7 ) .
2) El poseso de Gerasa (Mt 8,28-34; Me 5,1-20; Le 8,26-39).
3) La hija de la c a n a n e a (Mt 15,21-28; Me 7,24-30). Cuatro exorcismos con curación:
1) El n i ñ o epiléptico m u d o (Mt 17,14-21; Me 9,14-29; Le 9,37-43).
2) El poseso m u d o (Mt 9,32-34).
3) El poseso ciego y m u d o (Mt 12,22-23; Le 11,14). 4) La mujer encorvada (Le 13,10-17).
4. Tres resurrecciones:
1) La hija de J a i r o (Mt 9,18-26; M e 5,21-43; Le 8,40-56).
2) El hijo d e la viuda d e N a í n (Le 7,11-17). 3) Lázaro (Jn 11,1-44).
VII. Curaciones y exorcismos.
1. A propósito d e las curaciones o b r a d a s p o r Jesús es útil h a c e r estas reflexiones:
1) El milagro-curación es p e r c i b i d o c o m o el resulta-d o resulta-d e u n a "acción resulta-d e p o resulta-d e r " resulta-d e Dios (su resulta-dynamis o su e n é r g e i a ) , que quiere la salvación integral del h o m b r e . El i n s l r u m e n t o de Dios es Jesús (Le 5,17; 6,19; Jn 3,2; Hch 2,22; 10,38).
2) Se p r o d u c e en u n a m b i e n t e g e n e r a l d e implanta-ción d e "el Reino de Dios"; y es c o m o "signo sensible" de la
presencia d e ese r e i n a d o con su fuerza sanadora, auxilia-d o r a y salvaauxilia-dora. Los milagros son acontecimientos caris-máticos q u e p r o c l a m a n lo nuevo y s o r p r e n d e n t e del r e i n a d o d e Dios (Mt 12,28).
3) Los milagros son t a m b i é n manifestaciones d e la lucha c o n t r a el Mal, q u e misteriosamente c o n t i n ú a ac-t u a n d o con p o d e r en el m u n d o , a pesar d e q u e e n princi-pio ya haya sido d e r r o t a d o (Jn 12,31; 16,33). La victoria definitiva está c i e r t a m e n t e d e p a r t e d e Dios. Los exorcis-mos d e Jesús eliminan el t e m o r al d e m o n i o y ayudan a vencerlo.
4) N o r m a l m e n t e las curaciones milagrosas se expe-r i m e n t a n en la fe:
— La fe es la p u e r t a d e acceso a la curación. El papel d e la fe es m e n c i o n a d o f r e c u e n t e m e n t e en los evangelios
(Me 2,5; 5,34.36; 9,23-24; 10,52; 11,23-24; M t 8 , 1 0 . 1 3 ; 9,22. 29; 15,28; Le 7,50; 8,48; 17,19; 18,42;Jn 4,50-51; 11,25-27). — La fe d e Jesús es ú n i c a y excepcional; y c u a n d o el h o m b r e se a d h i e r e a esa fe d e Jesús, la acción d e Dios se p r o d u c e con toda certeza y s e g u n d a d (Me 9,23-24).
— La fe es más q u e la confianza en el p o d e r s a n a d o r d e Jesús. Es u n a entrega total a él y a su p o d e r (Le 8,50).
5) En c u a n t o a la curación misma:
— O r d i n a r i a m e n t e hay u n a oración d e "implora-ción".
— La curación o sanación se realiza e n el e n f e r m o , cuyas células somáticas o energías psíquicas o espirituales son sanadas y vigorizadas p o r la virtud divina.
— La sanación se p r o d u c e en el h o m b r e d e a c u e r d o a la función q u e Dios h a establecido e n cada p a r t e del o r g a n i s m o h u m a n o q u e él mismo ha c r e a d o .
— La sanación b r o t a desde d e n t r o del e n f e r m o : d e sus células, d e su psijé o d e su espíritu. La sanación n o es
algo q u e se i m p o n e d e s d e fuera, sino q u e se p r o d u c e y salta d e s d e d e n t r o , gracias a la "virtud-dynamis-enérgeia" divina. N o es d e extrañar, p o r consiguiente, q u e p a r a q u e se logre u n a sanación intervengan las mismas energías q u e Dios h a puesto e n los seres creados p o r él mismo
(células, órganos, psicología, etcétera).
— P o r tanto, la sanación n o es u n h e c h o extraordi-nario realizado fuera o c o n t r a las leyes d e la naturaleza, sino sobre las leyes ordinarias d e la misma, c o n c r e t a m e n t e e n tal o cual individuo. La curación s o b r e n a t u r a l es u n f e n ó m e n o natural cuya rapidez y a m p l i t u d s u p e r a n las reglas habituales. Así, el milagro n o viola, sino q u e s u p e r a las leyes naturales.
6) Jesús n o utiliza esquemas rígidos, ni técnicas com-plicadas, ni gestos siempre habituales. Lo q u e más a p a r e c e es su palabra o m n i p o t e n t e , y ésta a u n a veces sólo se s u p o n e .
Los milagros d e Jesús, q u e r e m o s repetir, n o sólo son acciones curativas (como p u e d e ser la actividad m é d i c a ) , sino q u e son "acciones salvíficas", signos sensibles d e sal-vación espiritual. P r u e b a d e ello es q u e en n u m e r o s a s ocasiones e n q u e Jesús sana c o r p o r a l m e n t e , m e n c i ó n a l a fe y el verbo salvar, d i c i e n d o : "Tufe te ha salvado, vete en paz".
7) Jesús sana d e las e n f e r m e d a d e s sufridas p o r el p u e b l o p o b r e d e su época: fiebre, lepra, parálisis, h e m o -rragias, epilepsis, sordera, mutismo, ceguera, hidropesía, e n c o r v a m i e n t o , etc.
8) F i n a l m e n t e , los milagros d e Jesús (particularmen-te las tres resurrecciones) se c o m p r e n d i e r o n mejor a la luz pascual d e la exaltación y glorificación d e Cristo resu-citado, h e c h o el S e ñ o r d e cielos y tierra.
2- Respecto a los exorcismos realizados p o r Jesús. 1) Si dejamos d e lado los sumarios y r e s ú m e n e s , el n ú m e r o d e exorcismos narrados p o r los evangelios es muy
discreto: son siete. C u a t r o exorcismos van a c o m p a ñ a d o s d e curación d e a l g u n a e n f e r m e d a d ; y sólo tres son exor-cismos p u r o s .
2) Los exorcismos d e los evangelios sinópticos n o son sino los signos sensibles d e la g r a n victoria espiritual d e Jesús sobre Satanás, p o r cuyo influjo e n t r ó el p e c a d o e n el m u n d o (Gn 3 ) , y bajo cuyo d o m i n i o vive esclavizado el h o m b r e (Mt 12,28; Le 10,17-20).
3) San J u a n , p o r su parte, n o h a q u e r i d o n a r r a r n i n g ú n exorcismo; p e r o ha h a b l a d o del terrible c o m b a t e d e Jesús c o n t r a el Príncipe d e este m u n d o y h a afirmado la victoria definitiva y total de Cristo, al aceptar la voluntad del P a d r e d e m o r i r en la cruz, d a n d o v o l u n t a r i a m e n t e su vida (Jn 10,17-18; 12,31-33; 14,30; 16,11).
4) Así pues, p a r a u n a correcta interpretación d e los exorcismos — c o m o t a m b i é n d e los d e m á s milagros—, n o basta verlos c o m o f e n ó m e n o s liberadores o curativos a la luz de las ciencias h u m a n a s , c o m o la psicología, el psicoa-nálisis o la psicología profunda; ni considerarlos sólo e n la línea del judaismo carismático d e su tiempo; sino q u e es preciso discernirlos en conexión estrecha con la misión q u e recibió Jesús d e salvar al m u n d o del d o m i n i o d e Satanás, d e la esclavitud del p e c a d o y d e las consecuencias del mismo; e n definitiva, a la luz d e la salvación integral del h o m b r e (Le 19,10; J n 4,42; l j n 4,14).
VIII. Jesús y el judaismo carismático
de su tiempo.
Dios quiso que Jesús naciera del Pueblo J u d í o , con su propia tradición y cultura religiosa. Es, pues, legítimo y c o n v e n i e n t e , más a ú n necesario, ubicar a Jesús d e n t r o d e las corrientes religiosas del J u d a i s m o . Entre ellas, exis-tía "la tradición carismática judía", q u e se interesaba p o r
34
la curación d e los físicamente enfermos y e m p l e a b a los exorcismos para liberar a los poseídos.
Jesús mismo h a c e alusión a esa tradición c u a n d o p r e g u n t a : "Si yo expulso los demonios por Beehebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán nuestros jueces" (Mt 12,27; cf Le 11,19). En efecto, la historia del rabinismo ha conservado los n o m b r e s d e dos personajes carismáticos del siglo I: H o n í y H a n i n a ben Dosa (cf Geza Vermes, Jesús el Judío. M u c h n i k Editores. Barcelona 1977, p . 74-84).
Sin e m b a r g o , el caso d e Jesús es excepcional. De él se afirma q u e sanó a n u m e r o s o s enfermos y q u e e c h ó fuera a m u c h o s d e m o n i o s , p e r o lo hizo sin acudir a ritos esotéricos y sin utilizar expresiones mágicas o gestos com-plicados. T o d o lo realizó en la más g r a n d e naturalidad, con u n a ética impecable y en u n a m b i e n t e d e intensa religiosidad.
Además, los motivos p o r los q u e Jesús o b r ó sus por-tentos y curaciones eran — c o m o lo acabamos d e decir en el párrafo anterior— t o t a l m e n t e diferentes a los d e sus c o n t e m p o r á n e o s . La mayor parte d e sus milagros fueron realizados en referencia a la venida y al establecimiento del r e i n a d o d e Dios y a la destrucción del d o m i n i o d e Satanás (Mt 12,28).
Por tanto, si p o r u n a p a r t e Jesús d e b e ser situado y c o m p r e n d i d o d e n t r o del Judaismo carismático del siglo I, c o m o ejemplo sobresaliente d e los j u d í o s religiosos o jasidím del siglo I; p o r otra, a p a r e c e c o m o u n a figura fuera d e serie, ú n i c a y excepcional, c o m o el Enviado u n g i d o p o r el Espíritu de Dios p a r a establecer e n la tierra el Reino de los Cielos.
Los milagros
de Jesús en el
Evangelio de
San Marcos y
lugares paralelos
Introducción
/. Los milagros en el plan del Evangelio de san Marcos.
En el evangelio según san Marcos se puede discernir el siguiente plan:
Introducción: 1,1-13.
I. Proclamación del Reino de Dios: 1,14-3,6. II. Vocación y misión de los Doce: 3,7-6,33. III. Quién es Jesús: 6,34-8,30.
IV. Jesús anuncia su pasión y resurrección: 8,31-10,52.
V. Ministerio en Jerusalén: 11,1-13,36. VI. Pasión y resurrección: 14,1-16,20.
D e n t r o d e este m a r c o , y esparcidos a lo largo d e su libro, el evangelista h a q u e r i d o consignar dieciocho
mila-gros d e Jesús d e Nazaret. El S e ñ o r nos h a e n t r e g a d o el
Evangelio del Reino d e Dios n o s o l a m e n t e con palabras, sino t a m b i é n con acciones manifestativas del poder q u e el P a d r e le h a c o m u n i c a d o . Si Jesús h a b l a b a con a u t o r i d a d , ésta se manifestaba sobre t o d o c u a n d o iba a c o m p a ñ a d a d e u n a "obra de poder".
Los dieciocho milagros del evangelio d e san Marcos son c o m o el esqueleto sólido q u e da fírmezay consistencia a t o d o el c u e r p o d e la d o c t r i n a e n s e ñ a d a p o r Jesús.
En cada u n o d e los milagros hay q u e d e s c u b r i r u n d o b l e mensaje: 1Q Lo q u e Jesús quiso revelar c u a n d o
realizó ese "acto d e poder", esa "dynamis", ese milagro. 2fi
Lo q u e el evangelista i n t e n t ó e n s e ñ a r al n a r r a r ese h e c h o , ese a d m i r a b l e a c o n t e c i m i e n t o , d e la vida d e Jesús, predi-c a d o a l.as predi-c o m u n i d a d e s predi-cristianas d e la p r i m e r a h o r a , y luego escrito p a r a bien d e sus lectores.
H e a q u í la lista d e los dieciocho milagros:
1) El e n d e m o n i a d o d e la sinagoga d e Cafarnaúm (Me 1,21-28).
2) La suegra d e Simón P e d r o (Me 1,29-31). 3) Curación de u n leproso (Me 1,40-45). 4) U n paralítico y el p e r d ó n d e los p e c a d o s (Me 2,1-12). 5) El h o m b r e d e la m a n o paralizada (Me 3,1-6). 6) La t e m p e s t a d calmada (Me 4,35-41). 7) El e n d e m o n i a d o d e Gerasa (Me 5,1-20). 8) La h e m o r r o í s a (Me 5,25-34).
9) La hija d e J a i r o vuelta a la vida (Me 5,21-24.35-43).
10) P r i m e r a multiplicación d e los panes (Me 6,34-47).
11) Jesús camina sobre las aguas (Me 6,47-52). 12) La hija d e u n a sirofenicia (Me 7,24-30). 13) U n sordo t a r t a m u d o (Me 7,31-37).
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14) S e g u n d a multiplicación d e los p a n e s (Me 8,1-10).
15) El ciego d e Betsaida (Me 8,22-26).
16) El e n d e m o n i a d o epiléptico (Me 9,14-29). 17) El ciego d e j e r i c ó (Me 10,46-52).
18) La h i g u e r a estéril (Me 11,12-14, 20-25).
2. El bautismo de Jesús en el Jordán.
U n p u n t o d e partida esencial p a r a c o m p r e n d e r la actividad taumatúrgica d e Jesús es u n a reflexión sobre lo q u e significó p a r a el S e ñ o r su bautismo en el J o r d á n . H e a q u í el relato d e Marcos.
Sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgabany que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: "¡Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco!" (Me 1,9-11).
Según este texto, J u a n bautizó a Jesús con agua; y al salir del J o r d á n , fue bautizado p o r el P a d r e con el Espíritu Santo. ¿Cuál es la naturaleza d e esta tinción con el Espíritu q u e recibió Jesús?
N o se trata de u n a efusión d e Espíritu Santo q u e santifique a Jesús. El es "elSanto"y lleno del Espíritu Santo desde el m o m e n t o d e su concepción, en el seno purísimo d e la Virgen María (Le 1,35).
La u n c i ó n d e Espíritu Santo q u e recibe a h o r a Jesús se sitúa en la línea d e su actividad mesiánica y profética. El d e b e p r o c l a m a r e i n a u g u r a r el Reino de Dios, y, p o r tanto, desplazar y e c h a r fuera el imperio del Mal.
Para ello, Jesús Mesías, según los anuncios d e los profetas, d e b e ser lleno del Espíritu d e Dios: "Y reposará sobre él el Espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría y de
cia, espíritu de consejo y de fuerza, espíritu de ciencia y de temor de Yahveh" (\s 11,1-2).
P e r o Jesús será también el Profeta-Siervo d e Dios, a n u n c i a d o p o r Isaías; y p a r a realizar esa misión d e b e r á ser u n g i d o con el mismo Espíritu divino: "He aquí mi Siervo a
quien yo sostengo, mi Elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi Espíritu sobre él, y dictará ley a las naciones " (Is 42,1).
Lleno d e Espíritu Santo, Jesús p o d r á i n a u g u r a r los tiempos mesiánicos y establecer el r e i n a d o de Dios. Con
la sabiduría del Espíritu p r o c l a m a r á con a u t o r i d a d la
Bue-n a Nueva, el EvaBue-ngelio del ReiBue-no; y coBue-n la fuerza y el poder del Espíritu sanará los corazones destrozados, liberará a los cautivos, dará vista a los ciegos, abrirá el o í d o a los sordos y p r e g o n a r á u n a ñ o d e gracia d e p a r t e d e Dios (Is 61,1-3).
3. La proclamación del Reino de Dios y los milagros (Me 1,14-20).
San Marcos a b r e la actividad mesiánica y profetica d e Jesús, e n t r e g á n d o n o s el grito inaugural d e su predicación:
"¿El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Conver-tios y creed en el Evangelio! " (Me 1,15).
T o d a la labor ministerial d e Jesús se desarrollará e n t o r n o al establecimiento del Reino d e los cielos, m e d i a n t e palabras llenas d e a u t o r i d a d y acciones cargadas d e p o d e r . I n m e d i a t a m e n t e después del "grito inaugural", Mar-cos n a r r a el l l a m a m i e n t o d e los cuatro p r i m e r o s discípu-los: Simón y Andrés, Santiago y J u a n (1,16-20). Jesús necesita colaboradores para su misión. Todavía n o es el l l a m a m i e n t o p a r a "ser apóstoles". Este v e n d r á más t a r d e (3,13). Se diría q u e a q u í se trata d e llamar a c o l a b o r a d o r e s laicos d e t i e m p o completo, al servicio del Reino. Sin e m b a r g o , en este relato se presiente ya, p o r anticipado, la vocación apostólica posterior. ' *
1. El endemoniado de la
sinagoga de Cafarnaúm
(Me 1,21-28; Le 4,31-37).
El p r i m e r sábado d e Jesús: "La j o r n a d a d e Cafar-n a ú m " (1,21-34).
El relato qtie Marcos nos e n t r e g a en este texto es u n a jornada-tipo del p r i m e r ministerio d e Jesús. Es u n día d e shabbat en el p u e b l o . Hay de todo: enseñanza, expulsión d e d e m o n i o s , curación de enfermos y multitudes q u e se agolpan en t o r n o ajesús. Hay amigos y g e n t e desconocida; sinagoga y casa familiar; en público y en privado.
1. Jesús enseña en la sinagoga (1,21-22.2 J7a.28).
21 Llegaron a Cafarnaúm y, cuando llegó el sábado, entró
en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 La gente estaba
admirada de su enseñanza, porque los enseñaba con auto-ridad y no como los escribas. 27a Todos quedaron
asombra-dos y se preguntaban unos a otros: — "¿ Qué es esto ? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!" 2S Pronto se
extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.
Al regresar d e r j o r d á n a Galilea, Jesús llega a Cafar-naiím ("Aldea del consuelo"), a orillas del lago d e Tibe-rías. Entra en la sinagoga el día d e shabbat, y toma la palabra para c o m e n t a r la Escritura. T o d o s los oyentes se q u e d a n asombrados p o r q u e Jesús n o se contenta con repetir las enseñanzas q u e transmitían los rabinos, sino q u e interpreta las Escrituras con u n a autoridad que le viene —fácilmente se c o m p r e n d e — del Espíritu de sabi-d u r í a (Is 11,1-2) q u e h a recibisabi-do e n su bautismo en el J o r d á n . Es la inauguración d e la misión mesiánica d e
Es u n a ¡doctrina nueva, expuesta con autoridad! H a b l a con t a n t a persuasión q u e su fama corre luego p o r t o d a la c o m a r c a .
2. Expulsión del demonio.
23 Había precisamente en la sinagoga un hombre poseído
por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: 24 "¿ Qué
tenemos nosotros contigo, Jesús deNazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios". 2 5 Jesús,
entonces, le conminó diciendo: "Cállate y sal de él". 26 Y
agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.
En tiempos d e Jesús, el m u n d o p o p u l a r atribuía n u m e r o s a s e n f e r m e d a d e s congénitas, mentales, corporales, vicios y pecados a la influencia nefasta d e los d e m o -nios, llamados "espíritus impuros". Creados p o r Dios c o m o "espíritus b u e n o s y puros", se h a b í a n convertido e n i m p u r o s o i n m u n d o s p o r su rebelión c o n t r a Dios. El relato d e Marcos p r e s u p o n e s i m p l e m e n t e esa creencia p o p u l a r . Esa m a n e r a d e p e n s a r tenía su explicación, ya q u e , al m e n o s e n su origen, el sufrimiento, la e n f e r m e d a d y la m u e r t e son consecuencia del p e c a d o , i n d u c i d o en el m u n d o p o r el diablo (Gn 3; Sab 2,23-24; cf Le 13,16).
En este contexto, si Jesús p r o c l a m a q u e "el reinado de Dios ha llegado", es fácilmente c o m p r e n s i b l e q u e t a m b i é n h a llegado el m o m e n t o d e liberar a los h o m b r e s del p o d e r perverso del d e m o n i o .
Marcos no dice cuál era la e n f e r m e d a d del paciente, sólo subraya el estado d e opresión en q u e se e n c u e n t r a y el p o d e r soberano q u e ejerce Jesús sobre los d e m o n i o s .
El relato contiene los cinco e l e m e n t o s d e u n exorcis-m o : El e n c u e n t r o d e Jesús con la persona e n d e exorcis-m o n i a d a , la descripción d e los efectos d e la posesión, el exorcismo, la expulsión del d e m o n i o y la impresión causada en los cincu listantes.
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En el caso p r e s e n t e , basta u n a palabra d e Jesús, y el d e m o n i o sale. De allí la admiración d e la g e n t e : "Manda hasta a los espíritu inmundos y le obedecen " (v.27b). Este p o d e r t a m b i é n le viene — c o m o era el caso d e su sabiduría— del Espíritu q u e ha recibido en su bautismo, y q u e lo h a c e más fuerte q u e J u a n el bautista (1,7) p a r a l u c h a r c o n t r a Sata-nás y sus secuaces.
El p r i m e r milagro de Jesús p r o c l a m a q u e el p o d e r del d e m o n i o toca a su fin, y q u e el r e i n a d o d e Dios h a llegado con la fuerza del Espíritu (Hch 10,38).
El d e m o n i o r e c o n o c e q u e Jesús es "El Santo de Dios". Este título manifiesta q u e el d e m o n i o ve e n Jesús u n profeta a quien el Espíritu d e Dios h a u n g i d o con sus cansinas (Is 61,1). Es u n profeta a la m a n e r a d e Elias ( I R 17,18). El profeta es u n "santificado", u n "consagrado" p o r Dios p a r a realizar u n a misión (Jr 1,5; J n 10,35-36). En Lucas, este exorcismo manifiesta c ó m o j e s ú s va realizando la e n c o m i e n d a d e liberación q u e Dios le h a confiado al llenarlo d e su Espíritu y enviarlo a evangelizar a los p o b r e s y a liberar a los cautivos (Le 4,18-19). Misión q u e c o n t i n ú a hasta el día d e hoy.
La admiración y el a s o m b r o d e la g e n t e manifiestan el t e m o r sagrado al descubrir en Jesús u n p o d e r extraor-d i n a r i o q u e acusa u n a presencia particular extraor-d e Dios en él
(cf 4,41; 5,15; 6,50; 7,37; 10,26.32; 16,8).
ACTUALIZACIÓN
Jesús Maestro:
Q u e r e m o s escucharte. Habíanos con la a u t o r i d a d del Espíritu y con q u e el P a d r e te h a u n g i d o .
E n s é ñ a n o s tu doctrina siempre nueva. Tú, el Santo d e Dios, has venido
a liberar al h o m b r e , a restaurarlo y a redimirlo. Echa fuera d e nosotros t o d o lo q u e n o sea tuyo;
n o nos dejes caer bajo el d o m i n i o del mal, y sobre t o d o líbranos del Maligno.
A m é n .
2. La suegra de Simón
(Me 1,29-31; Mt 8,14-15;
Le 4,38-39).
La casa de Simón se e n c o n t r a b a muy cerca d e la sinagoga. A c t u a l m e n t e se p u e d e n ver los vestigios a r q u e o -lógicos d e esa modesta casa d e p u e b l o . Marcos m e n c i o n a a los c u a t r o discípulos r e c i e n t e m e n t e llamados.
29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan
a casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en
cama con fiebre; y le hablan de ella.31 Se acercó y, tomándola
de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a sentirles.
La curación d e la suegra d e P e d r o es u n o d e los milagros más sencillos del evangelio. Se trata de u n a fiebre c o m ú n y c o r r i e n t e . Le participan con naturalidad a Jesús el caso. N o hay ni petición d e milagro, ni exigencia d e fe, ni palabras conminatorias. Jesús la t o m ó s i m p l e m e n t e d e la m a n o y la levantó. Y la fiebre la dejó y se p u s o a servirles. Ese milagro es u n a manifestación clara, sin ostenta-ción alguna, de la misión d e Jesús: él h a venido a sanar a los enfermos, sean quienes sean, y a suprimir t o d a clase d e mal. La fiebre, síntoma d e e n f e r m e d a d , era considera-d a c o m o u n a malconsidera-dición, efecto considera-d e la inficonsidera-deliconsidera-daconsidera-d a Dios
(Lv 26,16). Se p u e d e ver también en la sanación d e la suegra d e P e d r o u n tributo a la amistad.
La tradición d e Marcos es la más antigua. Lucas y M a t e o p r e s e n t a n esta curación a d a p t á n d o l a según sus p r o p i o s enfoques teológicos. En Lucas, esta acción d e Jesús tiene valor de exorcismo. La fiebre es fuerte, pero Jesús es más fuerte. Jesiís n o t o m a d e la m a n o a la enferma, ni la toca; sino q u e , inclinándose sobre ella, c o n m i n a a la fiebre, y ésta al p u n t o la deja. La mujer q u e d ó liberada, y se p u s o a servirles (cf Le 4,35.41; 8,24; 9,42; 13,11.16).
En Mateo la situación es diferente. N o se m e n c i o n a a n i n g ú n asistente; sólo a p a r e c e n Jesús y la enferma. J e s ú s la ve; está e c h a d a e n cama, con fiebre. N a d i e le p i d e n a d a . El t o m a la iniciativa. T o c a la m a n o d e la e n f e r m a y con sólo su contacto físico, la fiebre d e s a p a r e c e . Jesús o b r a con i n d e p e n d e n c i a absoluta y con s e ñ o r í o total. Ella sola se levantó, c o m o liberada d e u n a parálisis d e p e c a d o (Mt 9,2); y "sepuso a servirle" a j e s ú s solo.
ACTUALIZACIÓN
Jesús amigo nuestro:
Ven y entra en n u e s t r o h u m i l d e h o g a r . Mira nuestras necesidades. Tal vez son en sí mismas p e q u e ñ a s , p e r o nos i m p i d e n realizar el trabajo con el q u e colaboramos contigo para
construir el m u n d o .
Acércate, Jesús, y t ó m a n o s d e la m a n o . Levántanos, q u e q u e r e m o s servirte.
A m é n .
32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los
enfermos y endemoniados; 33 la ciudad entera estaba
agol-pada a la puerta. 34 Jesús curó a muchos que se encontraban
mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.
Con la aparición d e las p r i m e r a s estrellas t e r m i n a b a aquel p r i m e r shabbat del ministerio d e Jesús. Las expul-siones de d e m o n i o s y las curaciones d e enfermedades h a b í a n sino n u m e r o s a s . El r e i n a d o d e Dios se iba estable-c i e n d o , y e estable-c h a b a fuera el r e i n a d o del mal.
"Y no dejaba hablar a los demonios... ". Jesús p r o h i b e a los d e m o n i o s q u e manifiesten q u i é n es él. Es el secreto mesiánico. Jesús n o quiere ser r e c o n o c i d o como Mesías. Corría, en efecto, p o r aquel t i e m p o la idea de u n mesia-nismo nacionalista y triunfante; yjesús n o traía esa misión.
Su mesianismo d e b e r í a ser espiritual y — a la m a n e r a del Siervo sufriente— m a r c a d o p o r la cruz.
Además, según la tesis d e Marcos, si las a u t o r i d a d e s supieran q u e Jesús a d m i t e ser el Mesías, n o lo aceptarían, sino q u e lo perseguirían hasta darle m u e r t e . A h o r a bien, ésta c i e r t a m e n t e Jesús la d e b e sufrir, p e r o sólo c u a n d o haya llegado la h o r a m a r c a d a p o r Dios. C u a n d o ese m o -m e n t o se p r e s e n t e , Jesús -mis-mo -manifestará a n t e el S u -m o Sacerdote su p r o p i o mesianismo, y esto le a c a r r e a r á la c o n d e n a c i ó n (Me 14,61-64).
En efecto, llegado el m o m e n t o , el S u m o Sacerdote le p r e g u n t ó : "¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?" A. lo q u e Jesús contestó: "Sí, yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo". E n t o n c e s el S u m o Sacerdote se rasgó la túnica y dijo: "¿Qué os pareceV'Y todos j u z g a r o n q u e era reo de m u e r t e . L e e r la nota d e la BJ sobre el "secreto mesiánico", a p r o p ó s i t o d e Me 1,34.
3. Curación de u n leproso
(Me 1,40-45; Mt 8,1-4;
Le 5,12-16).
1. La tarea evangelizadora dejesús (Me 1,35-39; Le 4,42-44).
Jesús ora. El e n c u e n t r o personal con su Dios será la f u e n t e del éxito de su ministerio apostólico. Lucas insiste en la oración a solas q u e Jesús practicó a lo largo d e su vida (Le 5,16; 6,12; 9,28-29; 22,32).
Simón y los c o m p a ñ e r o s lo buscan y lo e n c u e n t r a n . La g e n t e lo espera. Pero Jesús n o p u e d e q u e d a r s e sola-m e n t e en Cafarnaúsola-m. Su c a sola-m p o de evangelización será la
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Galilea e n t e r a (v.39). Es necesario q u e "predique" p o r todas p a r t e s el mensaje del R e i n o o del r e i n a d o d e Dios. Lucas e m p l e a vina frase q u e encierra u n a u r g e n c i a del p l a n divino: "Es necesario que yo evangelice el Reino de Dios".
El brillante texto d e Isaías, sobre el mensajero d e b u e n a s noticias y h e r a l d o d e paz, se aplica a n t e t o d o a Jesús; y más tarde se aplicará también a los Apóstoles: "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: Ya reina tu Dios!" (Is 52,7).
"Para eso he salido" (Me). "Para eso he sido enviado" (Le). Jesús a l u d e a la misión q u e h a recibido del P a d r e y p a r a la cual h a sido enviado al m u n d o : él es el evangeliza-d o r p o r excelencia. J u a n insistirá e n el envío evangeliza-d e Jesús al m u n d o y e n su r e t o r n o al Padre: "Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y voy al Padre" (Jn 16,28).
2. Curación del leproso.
Marcos c o n d e n s a n d o t o d a la actividad d e Jesús en Galilea, escribe: "Yfue predicando en sus sinagogas por toda la Galilea, echando fuera los demonios". Marcos ilustra toda el ministerio e n Galilea con la narración de u n solo milagro: la curación d e u n leproso.
40 Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas,
le dice: "Si quieres, puedes limpiarme". 41 Compadecido de
él, extendió su mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio". 42 Y al instante, se fue de él la lepra y quedó
purificado.
P o r lepra la Biblia e n t i e n d e toda afección contagiosa d e la piel. La lepra era u n a advertencia p a r a evitar el p e c a d o , o inclusive castigo p o r el m i s m o (Lv 13,45-46; Dt 28,27.35). El e n f e r m o debía p e r m a n e c e r fuera de la co-m u n i d a d p a r a n o contagiar a los d e co-m á s .