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Tumbas de indignos: cementerios no católicos en Colombia. 1825 – 1991

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TUMBAS DE INDIGNOS:

CEMENTERIOS

NO

CATÓLICOS

EN

COLOMBIA

1825 – 1991

DAVID ESTEBAN MOLINA CASTAÑO

U

NIVERSIDAD

N

ACIONAL

D

E

C

OLOMBIA

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y ECONÓMICAS

D

OCTORADO EN

H

ISTORIA

MEDELLÍN, COLOMBIA

2013

(2)

2

TUMBAS

DE

INDIGNOS:

CEMENTERIOS NO CATÓLICOS EN COLOMBIA

1825

1991

TESIS O PRESENTADA COMO REQUISITO PARCIAL PARA

OPTAR AL TÍTULO

DOCTOR EN HISTORIA

DIRECTOR:

DR. RENZO RAMÍREZ BACCA

UNIVERSIDAD

NACIONAL

DE

COLOMBIA

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y

ECONÓMICAS

DOCTORADO EN HISTORIA

MEDELLÍN, COLOMBIA

(3)

3

DEDICATORIA

A ti María Lucía…. te entrego este texto, cuyo tema central es la LIBERTAD.

Este es el regalo que quiero darte desde los inicios de tu vida. Así que recibe el siguiente consejo:

No tengas esclavos:

Aspira a ser libre y que las ansias de tu libertad abrase a todos. No esclavices a nadie. Ni pájaros, ni ningún ser viviente puedes encerrarlos impunemente. Abre las puertas de todas las jaulas, lima las rejas de todas las cárceles, donde –como el pájaro enjaulado– seres humanos sufren y padecen. Sé libre y haz libres, contigo, a los demás. Abre las puertas de tu corazón para que salgan de él todos los vicios, todos los defectos que lograron filtrarse. Sé libre y sé pura: ni tengas esclavos, ni te conviertas en esclava".

José Antonio Emmanuel, La Anarquía explicada a los niños (1931)

Portada Folleto La anarquia explicada a los ninos1

1 José Antonio Emmanuel: “Fue un maestro seguidor de Ferrer y Pestalozzi que impulsó a comienzos de los

años treinta del pasado siglo la Biblioteca Anarquista Internacional (B.A.I.), con sede en Barcelona. Entre los folletos divulgativos que publicó se encontraba La Anarquía explicada a los niños (1931), donde en 15 páginas se hacía un repaso de lo que significaba la Anarquía, la manera de llegar a ella y finalizaba con una serie de

postulados ácratas que era necesario llevar a la práctica para hacer efectiva la Anarquía: 1. Ayuda; 2. Apoya; 3. Copia lo bello; 4. Labora; 5. Estudia; 6; Ama; 7. Protege; 8. Cultiva; 9. No tengas esclavos; 10. Trabaja” (Tomado de http://rruano.blogspot.com).

(4)

4

A

GRADECIMIENTOS

Cuando partes hacia Ítaca] Pide que tu camino sea largo] Y rico en aventuras y conocimientos…” Esto recomienda el Viejo de Alejandría, al comienzo de su poema sobre el viaje de Odiseo2.

Al proceso de escribir una tesis se le puede aplicar ese símil: al final se encuentra Ítaca, ese es el objetivo, pero el aprendizaje real se da es en él camino. Viaje que se emprende teniendo allí, siempre tras bambalinas, la compañía de Palas Atenea: ya sea como confidente de Penélope o bajo la figura de Mentor –impulsor del viaje de Telémaco–, ya sea directamente como consejera en el camino o como defensora en los conclaves de los dioses. Es pues, un acto de elemental elegancia agradecer a esos y esas compañeras de viaje, quienes, similares a la diosa griega, ofrecen su consejo y ayuda permanente.

Es allí donde aparece, en primer lugar la figura de mi Director de tesis, el Doctor Renzo Ramírez Bacca, el consejero no sólo académico sino también el paciente y considerado Mentor durante este largo proceso de construcción del texto doctoral; sin su apoyo y confianza no habría sido posible reiniciar este viaje, luego de la destrucción causada por Poseidón en mi nao. Así como los docentes del programa de Doctorado en Historia, en especial a los doctores Juan Guillermo Gómez García y Alberto Castrillón Aldana, cuyos cursos abrieron un mundo de lecturas y reflexiones que, al menos en parte, espero haber incluido en esta tesis.

En otro contexto regional debo agradecer a la Universidad Nacional de Colombia –Sede Manizales– por concederme el tiempo necesario para llevar a buen puerto las aqueas naves de este proyecto –cargadas con todas las riquezas obtenidas allende del ponto para ser compartidas con mis futuras y futuros estudiantes–. Así como los integrantes de las familias Gärtner y Botero que me permitieron el ingreso a los cementerios y archivos fundados por sus familiares, de los cuales bebí como si fueran ánforas griegas, de nuevo mil dones les deseo.

En lo personal debo un agradecimiento especial a Álvaro Torres: pocos amigos arriesgan su propia vida por tratar de rescatar lo que el otro ha escrito. A pesar de que no pudimos recuperar lo perdido, si tuvimos un viaje enriquecedor; enfrentándonos a lotófagos, lestrigones, ciclopes (estuvimos en la mismísima gruta de Polifemo) y, por supuesto, a muchos cantos de sirenas; y, al igual que Odiseo, vivimos para contarlo. Así que, por segunda vez, te incluyo en los agradecimientos de uno de mis escritos, gracias hermano.

2 KONSTANTINOS KAVAFIS, Itakhi, 1894 [versión en español incluida en la Antología Poética de Kavafis,

recopilada y traducida directamente del griego por Harold Alvarado Tenorio y Rena Frantzis] Bogotá, Tiempo Presente, 1988.

(5)

5 Así mismo debo agradecer a mi familia (mi madre, Cecilia Castaño; mi padre, Jorge Molina y mi hermano, Federico Molina); mi Oikos, mi casa en el centro de la lejana Ítaca. En especial a dos damas, que han estado pendientes de esta tesis a la distancia: Margarita Restrepo y Victoria Molina; a quienes en este símil con la Odisea asocio con Arete y Euriclea: la que apoya para continuar y la que guarda en su memoria la figura de Odiseo a lo largo del tiempo.

Por último, pero siempre allí en el horizonte, un agradecimiento central: a mí bella PENÉLOPE. Tu eres mi aliciente para buscar Ítaca: gracias por estar allí LINA MARÍA, por tu paciencia y astucia, por tejer y destejer las líneas cotidianas de nuestra existencia compartida, esta tesis es tan tuya como mía.

(6)

6

C

ONTENIDO Dedicatoria Agradecimientos Introducción I. Problema de trabajo 13

II. Encuadre conceptual 17

III. Campo historiográfico 21

IV. Encuadre metodológico 26

V. Estructura del texto 31

Capítulos

CAPÍTULO 1 LA SEPARACIÓN DEL TEMPLO Y LAS SEPULTURAS 34

1.1. El cementerio y sus definiciones 34

1.2. El cementerio como espacio biopolítico 39

1.3. Modificaciones conceptuales y fácticas en torno a la noción de cementerios en francés, inglés y alemán

46

1.3.1. Francés: de aître a cimetière 46

1.3.2. Inglés: de graveyard y churchyard a cemetery 62

1.3.3. Alemán: de kirchhof a friedhof 73

1.4. En síntesis 84

CAPÍTULO 2 LA REESTRUCTURACIÓN DEL CAMPOSANTO EN

EL ORBE HISPÁNICO

88

2.1. Disertaciones, informes, reglamentos, cédulas y otros documentos

88

2.2. Del atrio al camposanto 94

2.3. Los primeros cementerios en el contexto colonial español 106 2.3.1 Virreinato de la Nueva España (con las Capitanías

Generales de Santo Domingo, Cuba, Yucatán, Guatemala y Filipinas).

(7)

7 2.3.1.1. Territorios de Oregón, Alaska y las

Californias

107 2.3.1.2. Territorios de la Comandancia General de

las Provincias Internas

109 2.3.1.3. Territorios insulares 1: las Capitanías

Generales de las Filipinas y Santo Domingo

110 2.3.1.4. Territorios de la Capitanía General de

Guatemala

112 2.3.1.5. Territorios de la Capitanía General de

Yucatán

116 2.3.1.6. Territorios Insulares 2: laCapitanía General

de Cubaconsus periferias continentales de Louisiana y las Floridas

137

2.3.1.7. Territorios de los reinos deNueva Galiciay deMéxico

123

2.3.2 Virreinato del Río de La Plata 137

2.3.2.1 Gobernación provincia de Buenos Aires (incluyendo las provincias de Santa Fe, Entrerrios y Corrientes)

138

2.3.2.2. Gobernación de Montevideo 146

2.3.2.3. Gobernación Intendencia Asunción y el Gobierno de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes

149

2.3.2.4. Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán

152 2.3.2.5. Gobernación Intendencia de Salta del

Tucumán

155 2.3.2.6. Provincias del Alto Perú y territorios

orientales de la actual Bolivia

160

2.3.3. Capitanía General de Chile 164

2.3.3.1 Los primeros cementerios de la Capitanía General de Chile

165

2.3.4. Virreinato del Perú 175

2.3.4.1. Cementerios de la Selva 176

2.3.4.2. Cementerios de la Sierra 176

2.3.4.3. Cementerios de la Costa 181

2.3.5. Virreinato de la Nueva Granada 186

2.3.5.1. Real Audiencia de Quito 187

2.3.5.2. Capitanía General de Venezuela 191

(8)

8

2.5. En síntesis 221

CAPÍTULO 3 LAS TUMBAS PARA EXTRANJEROS Y

HETERODOXOS

229

3.1 Decretales, concordatos, revoluciones, acuerdos diplomáticos y municipios

231

3.1.1. Penas medicinales y cadáveres de herejes 231

3.1.2. Acerca del principio del “Cuius Regio, Eius Religio” y el Patronato Regio

242

3.1.3. Acerca de la soberanía nacional, la revolución francesa, la libertad religiosa y las nuevas naciones hispanoamericanas

248

3.1.4. Variaciones onomásticas: tratados de amistad y municipalización de los cementerios

257

3.2. Los cementerios no católicos en Hispanoamérica durante el siglo XIX 261 3.2.1. México 262 3.2.2. Centro–América 271 3.2.3. Argentina 276 3.2.4. Uruguay 279 3.2.5. Paraguay 283 3.2.6. Chile 287 3.2.7. Perú 297 3.2.8. Bolivia 302 3.2.9. Ecuador 306 3.2.10. Venezuela 315

3.3. La liberalización de las medidas sobre inhumación para no católicos en Colombia: 1825 – 1886.

320

3.3.1. Los tratados de amistad y los cementerios para extranjeros en Colombia

322

3.3.2. La municipalización de los cementerios y el liberalismo decimonónico en Colombia

327

(9)

9

CAPÍTULO 4 LOS CEMENTERIOS EN EL PAÍS DEL SAGRADO

CORAZÓN

339

4.1. Del Régimen de Cristiandad, sus jerarquías y disposición institucional

340

4.2. Lógica legal e institucional en torno a los cementerios en Colombia luego de la Constitución de 1886 y hasta la de 1991

356

4.3. Los cementerios no católicos en Colombia por regiones

4.3.1. Bogotá 363

4.3.1.1. Cementerio Británico (1825) 364

4.3.1.2. Cementerio Central (1836) 366

4.3.1.3. Cementerio Alemán (1912) 371

4.3.1.4. Cementerio Hebreo del Sur (1932) 373

4.3.1.5. Cementerio Hebreo, vecino a Cementerio Central (1934) 375

4.3.2. Costa Caribe 377

4.3.2.1. Cementerios Hebreos en Barranquilla, Santa Marta y Riohacha (1832, 1844 y 1849)

377

4.3.2.2. Cementerios Bautistas en San Andrés Isla y Providencia (circa 1850)

382

4.3.2.3. Cementerio Universal de Barranquilla (1870) 390

4.3.2.4. Cementerio Islámico de Maicao (1987) 397

4.3.3. Santander 399

4.3.3.1. Tumba de Georg Ernst Heinrich Von Lengerke en Cementerio de Zapatoca –Santander– (1882)

400

4.3.3.2. Cementerio Particular (o de extranjeros) de Bucaramanga (1888)

403

4.3.3.3. Cementerio Laico Curití (1900) 409

4.3.3.4. Cementerio Universal Bucaramanga (1910 – 2008) 412

4.3.3.5. Cementerio Laico de Málaga Santander (circa 1922 – circa

(10)

10

4.3.4. Boyacá 423

4.3.4.1 Cementerio Laico en Sogamoso (1934) 423

4.3.5. Valle del Cauca 431

4.3.5.1. Cementerios laicos de Cali (1922), Puerto Tejada (1924), Sevilla (1925) y Libre de Palmira (1927)

432

4.3.5.2. Cementerio Hebreo de Cali (1930) 435

4.3.6. Antioquia 438

4.3.6.1. Cementerio Hebreo de Medellín (1933) 438

4.3.6.2. Cementerio Central –luego Universal– de Medellín (1943) 440

4.3.7. Antiguo Caldas 446

4.3.7.1. Cementerio Familiar de los Gärtner, Riosucio –Caldas– (1899)

447

4.3.7.2. Cementerio Libre de Circasia y Montenegro (1930 y 1934)

458

4.3.7.3. Cementerio Libre de Supía (1932) 470

4.4. En síntesis: tendencias suprarregionales, tipologías y conceptos compartidos

474

Conclusiones y reflexiones finales

I. Algunos balances e incitaciones 482

Bibliografía

I. Bibliografía 488

(11)

11

INTRODUCCIÓN

Nos BERNARDO HERRERA RESTREPO

Por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica Arzobispo de Bogotá

Vistos los artículos 15 al 21 de la convención adicional al concordato del 31 de diciembre de 1887 DECRETAMOS

Art. 1 Son indignos de sepultura eclesiástica conforme a las leyes canónicas: 1. Los infieles, cualesquiera que sean, paganos, judíos, mahometanos

2. Los apostatas de la fe católica, como los que siendo bautizados enseñan o propagan de palabra o por escrito el ateísmo, el deísmo, el panteísmo o de cualquier otro modo niegan la revelación

divina

3. Los herejes, que profesan públicamente sus errores, los fautores de éstos y los cismáticos notorios

4. Los excomulgados vitandos y los entredichos nominalmente, siempre que mueran sin dar señales de arrepentimiento

5. Los suicidas por desesperación, no los que mueren por exceso de demencia 6. Los que mueren en duelo, aunque antes de morir den prueba de arrepentimiento

7. Los pecadores públicos y notorios que mueren impenitentes

8. Los que estando próximos a la muerte rechacen obstinadamente los santos sacramentos 9. Los niños que mueren sin recibir el santo bautismo.

(12)

12

I.

PROBLEMA DE TRABAJO

Atribuir un predicado a un objeto es ante todo una acción de la vida cotidiana. Cuando designamos un objeto como “casa”, no pensamos mucho por qué hacemos eso o que notas debe tener un objeto para designarlo como casa, sino que hacemos eso simplemente porque en miles de ejemplos hemos aprendido qué se designa como casa y qué no Si entonces nos sucede que llamamos casa a una cuadra o una fábrica, esto no tiene gran importancia, pues no necesitamos saber con toda precisión cuándo una casa se designa con razón casa y cuándo no. En el lenguaje cotidiano no se da importancia a descuidos ocasionales de este tipo. El asunto es totalmente diferente en la ciencia En la ciencia siempre debemos saber con exactitud de los que hablamos. Por eso en la ciencia nos vemos ante la tarea de “regular” el uso de predicados…

Helmut Seiffter3

Esta tesis tiene origen en un asunto lexical: la imprecisión generalizada que se da en Colombia con respecto al uso de la palabra “cementerio”, término que en nuestro país suele asumirse como sinónimo univoco de “camposanto”. La figura más acostumbrada de un poblado en Colombia incluye la presencia del cementerio; concebido como un espacio cercado en el que se agrupan un conjunto de tumbas y lapidas con símbolos católicos adosados a ellas –como lábaros, ángeles, cruces, santos o vírgenes–. Sin embargo, al consultar la última edición del Diccionario Panhispánico de Dudas4 encontramos un matiz

fundamental: la palabra “camposanto” se define como “Cementerio católico”; así que, en términos lexicales, el camposanto no es un sinónimo sino un hipónimo –un tipo de cementerio entre otros–.

Ante esta situación cabe hacerse la pregunta: ¿Si una persona no fue católica en vida, en que qué tipo de cementerio debe ser inhumado su cadáver en Colombia, cuando todos ellos se consideran “camposantos”? Más aún si tenemos en cuenta que, a partir del concordato de 1887 y durante la mayor parte del siglo XX, a la Iglesia Católica se le dio el control sobre los cementerios en Colombia5; y que, hace cientos de años, dicha Iglesia ha

establecido una serie de sujetos a los que les prohíbe la sepultura en los espacios de

3 HELMUT SEIFFTER, “Introducción a la teoría de la ciencia”, en: JOSÉ MARÍA MARDONES, Filosofía de

las ciencias humanas y sociales: materiales para una fundamentación científica, Barcelona, Anthropos, 1991, p. 71.

4 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario Panhispánico de Dudas, Madrid, Santillana, 2005, Camposanto

y ss.

5 Esto en sujeción a los artículos 15 al 21 de la Convención Adicional al Concordato, signada el 31 de diciembre de 1887, entre la Santa Sede y el Gobierno de la República de Colombia. Artículos ratificados por el gobierno de Colombia en la ley 34 de 1892. Para una visión más amplia de dicho articulado y la ley que lo reglamentó,véase capítulos 4 y 5 de la presente tesis. Sobre los intentos de modificación y las modificaciones parciales de este marco legal véase capítulos 6 y 7 de la presente tesis.

(13)

13 inhumación bajo su control6. Como se puede observar, verbi gratia, en el decreto signado

por el Arzobispo Primado de Bogotá, monseñor Bernardo Herrera Restrepo, el 21 de octubre de 18937. Decreto que no fue un caso puntual, circunscrito al contexto colombiano

decimonónico; sino que se convalida con normas generales del Derecho Canónico(tanto el consuetudinario acumulado durante milenios, como aquel derivado del Código formalizado en el siglo veinte –en sus versiones de 1917 y 1983–).

Esa simple pregunta abre un amplio espectro de posibilidades que rompen con la noción más común de los cementerios en nuestro país. Lo que permite adelantar la principal labor que, en mi opinión, tiene las ciencias sociales y humanas: propiciar el extrañamiento frente a visiones cotidianas de la realidad. Poniendo en entredicho, para el caso de la Historia, el conjunto de Figuras del pasado que sirven de referentes hegemónicos de identidad nacional, regional o local; en una suerte de aplicación a los problemas históricos del precepto antropológico de “descotidianizar lo obvio” propuesto por Gustavo Lins Ribeiro8.

Siguiendo esa lógica, esta tesis se desarrolla como una constatación: en Colombia los camposantos son la tipología de cementerios mayoritaria pero no exclusiva; existe otro tipo de cementerios no católicos, de los que es viable rastrear los contextos históricos en que surgieron y su posterior desarrollo. Este es, en pocas palabras, el objetivo básico en torno al cual se adelantara la presente tesis: rastrear el contexto histórico en el que surgieron varias tipologías de cementerios no católicos en Colombia, esto con el fin de descotidianizar la figura “normal” que se tiene sobre el un cementerio en nuestro país.

A los hechos me remito: entre los años 2008 y 2010 realicé una investigación titulada De epitafios, memorias y rituales: los cementerios como espacio estético y modelo urbano, un microcosmos simbólico. Estudios de caso en el Eje Cafetero Colombiano9. Indagación que abordó el estudio de

los cementerios ubicados en cinco municipios: Manizales, Riosucio (Caldas), Pereira, Marsella (Risaralda) y Circasia (Quindío); así como los de las localidades vecinas –a modo

6 Acerca del proceso histórico de constitución de las normativas sobre inhumación de cadáveres por parte de la Iglesia Católica véase capítulo 3.

7 El citado decreto de Monseñor Bernardo Herrera Restrepo (quien fue el Arzobispo de Bogotá entre 1891 y 1928 –año de su muerte– y arbitro supremo en las disputas internas del partido conservador para la elección de candidatos presidenciales durante todo su mandato arzobispal –lo que implicaba, a su vez, ser lo que podríamos llamar el “gran elector” en las contiendas presidenciales durante la hegemonía conservadora de las primeras décadas del siglo XX–) hace parte de una recopilación legislativa contenida en: CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA, Conferencias episcopales de Colombia, desde 1908 hasta 1930. Conclusiones, normas, resoluciones y acuerdos compilados en orden alfabético, Bogotá, Arquidiócesis Primada de Colombia, 1931, pp. 170–173.

8 GUSTAVO LINS RIBEIRO, “Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica, un ensayo sobre la perspectiva antropológica”, en: Cuadernos de Antropología Social, Vol. 2, Nº. 1, Buenos Aires, Sección Antropología Social, Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras–UBA, 1989, pp. 65–69.

9 Proyecto que contó con el apoyo de COLCIENCIAS y la Universidad Nacional de Colombia –Sede Manizales– (entidad ejecutora de la propuesta, bajo mi responsabilidad como investigador principal).

(14)

14 de contexto–, con lo que pude referenciar 65 cementerios10 –en su mayoría camposantos–

.

Ahora bien, al interior de ese conjunto de cementerios identifiqué un subgrupo de espacios de inhumación con una característica en común: estar destinados para aquellos sujetos a los que se les prohibió una sepultura católica. Espacios con múltiples apelativos: desde el término peyorativo “muladar”11, pasando por un “cementerio familiar” ubicado Riosucio

(Caldas) y uno “laico” en Génova (Quindío); hasta llegar a unos con una fuerte carga de reivindicación ideológica –marcada con el nombre–: los “cementerios libres”, ubicados en las localidades de Circasia y Montenegro en Quindío, así como en el municipio de Supía en Caldas.

Por otra parte, ya en desarrollo de la presente tesis, encontré espacios de inhumación para no católicos en diversas localidades del país: desde el “cementerio central” en Bogotá, que ha permitido en múltiples ocasiones la inhumación de miembros de la elite colombiana con filiaciones no católicas (agnósticos, masones, socialistas, entre otros). Pasando por “cementerios de extranjeros” (británicos y alemanes, en su mayoría de credo anglicano o protestante), también en Bogotá –y un caso similar en Bucaramanga, conocido como el “cementerio privado”–. Continuando con los “cementerios universales” de Barranquilla (Atlántico), Bucaramanga (Santander), Medellín (Antioquia). Hasta llegar a los cementerios laicos del Líbano (Tolima), Curití (Santander), Málaga (Santander); y algunos muladares importantes como aquel en el que se inhumaron los restos Geo Von Lengerke en Zapatoca (Santander).12

Pude también referenciar la creación, desde los años 20 del siglo pasado, de cementerios pertenecientes a comunidades religiosas “protestantes” en Cali, Palmira, Puerto Tejada (Valle del Cauca) y Dabeiba (Antioquia). Así como un buen número del mismo tipo de cementerios que fueron creados luego de la instauración constitucional de la libertad de cultos en 1991. A lo anterior se debe sumar el cementerio de Bautista de San Luis (Saint Luis Cemetery) en la Loma (The Hill) de San Andrés Islas, un referente fundamental de la

10 Incluyendo cementerios ubicados en Manizales, Chinchiná, Villamaría, Aránzazu, Salamina, Neira, Pereira,

Dosquebradas, Santa Rosa de Cabal, Marsella, Circasia, Armenia, Quimbaya, Montenegro, Riosucio, Supía, Quinchía, Guatica y Anserma. Un caso excepcional lo constituyen los municipios vecinos de Riosucio y Supía que con una población sumada de aproximadamente 50000 habitantes tienen 15 cementerios, tanto en sus respectivas cabeceras (cada una con tres cementerios respectivamente) como en los corregimientos y veredas del área rural.

11 Según la definición del Diccionario de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE): “Muladar. (De

muradal).1. m. Lugar o sitio donde se echa el estiércol o la basura de las casas.2. m. Aquello que ensucia o inficiona material o moralmente.”. Cfr. RAE, Diccionario de la lengua española, vigésima segunda edición, Madrid, Espasa–Calpe, 2001, Muladar y ss. Para una aproximación más puntual al caso de un muladar, véase

apartado 3.1 (De una tumba oculta por cincuenta años).

12 Al respecto de todos estos cementerios y el estado del arte de las investigaciones sobre los mismos, véase

(15)

15 identidad raizal. Además referir de algunos “cementerios familiaresdiseminados en dicho

archipiélago, casi desaparecidos bajo la presión de la colombianización de la isla –iniciada desde la segunda década del siglo XX (con la llegada de misiones religiosas católicas de monjes españoles y monjas antioqueñas)–.

Así mismo pude reseñar la existencia de varios “cementerios judíos”. Los cuales fueron creados en la década de los años 30 del siglo XX en Bogotá, Medellín y Cali (además de antecedentes decimonónicos en Barranquilla –que luego fue integrado al Cementerio Universal de dicha urbe–, Santa Marta y Riohacha –estos dos últimos ya desaparecidos–). Refiriendo, así mismo, la existencia de “cementerio islámicos en Maicao (Guajira) y en San Andrés Islas.13

Espacios a los que se deben agregar los “jardines cementerios”, fundados en las décadas de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Surgidos luego de que la reforma concordataria de 1973 formalizó la creación de cementerios ecuménicos con capitales privados14. Lo que

derivó en el establecimiento de un buen número de este tipo de espacios, primordialmente en las capitales departamentales y ciudades intermedias.

Cementerios a los que se suman los hornos crematorios; surgidos en las dos últimas décadas del siglo XX, luego de la liberalización de las normas canónicas sobre la cremación15 y en

medio de creciente presiones demográficas en el ámbito urbano colombiano.

Como se puede observar, aunque limitado en términos numéricos y geográficos ante el porcentaje inmensamente mayor de camposantos, el panorama de los cementerios no católicos (laicos, libres, universales o, al menos, ecuménicos) en Colombia es amplio y rico en variaciones. Lo que posibilita hacer diversas preguntas en torno a su constitución; en especial, si los ubicamos en un contexto social y cultural hegemónicamente católico como el que tuvo el país hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX –e incluso, en muchos aspectos, hoy en día–. Problema que se entreverá con una temática más amplia: las

13 Al igual que con el anterior corpus de espacios en que se ha permitido la inhumación de personas no pertenecientes a la Iglesia Católica, véase capítulo 4.

14 El acuerdo concordatario de 1973 entre la Santa Sede y la República de Colombia fue signado por el Nuncio Apostólico Ángelo Palmas y el Canciller Alfredo Vásquez Carrizosa. Sien aprobado oficialmente mediante la Ley 20 de 1974, sancionada por el Presidente Alfonso López Michelsen el 18 de diciembre de ese último año. Al respecto de dicha normativa véase capítulo 4.

15 Se trata de una pequeña pero fundamental diferencia entre las normativas sobre denegación de las exequias eclesiásticas del Código de Derecho Canónico de 1917 y el de 1983: en el primero se señalaba, en el inciso 5 del canon 1240, que estaban privados de sepultura eclesiástica “los que hubieran mandado a quemar su cadáver”; en tanto que para el caso del código de 1983 se señala, en el inciso segundo del canon 1184, que se han de negar las exequias eclesiásticas (concepto más amplio del de sepultura pues incluye no solo el acto de inhumación sino también la misa de difuntos) a “a los que pidieron la cremación de su cadáver por razones contrarias a la fe cristiana”. Al respecto véase capítulo 3.

(16)

16 relaciones entre Iglesia Católica y Estado en Colombia, así como el paulatino proceso de

reconocimiento del derecho a la diversidad de creencias en materia religiosa en el país.

Así pues, es sobre el contraste entre estas dos categorías de cementerios que se estructura la presente tesis. Procurando señalar las circunstancias históricas de orden político y cultural que rodearon la constitución de varios cementerios no católicos en Colombia. Asumiendo la constitución de estos espacios, como manifestaciones especificas dentro de una situación general de tensión –política, ideológica y religiosa– a favor o en contra de la libertad de conciencia y cultos en Colombia.

Ahora bien, para adentrarnos en el análisis de dichos espacios resulta pertinente, en primer lugar, realizar algunas consideraciones generales que sirven para enmarcar el problema de investigación. Consideraciones relacionadas con la perspectiva teórico–metodológica usada para analizar las variaciones históricas que ha tenido el concepto mismo de cementerio – dentro y fuera del ámbito nacional colombiano–. Así como, en segundo lugar, las estrategias de aproximación metodológica al análisis de los espacios puntuales de materialización de estas variaciones conceptuales en diversos contextos nacionales y regionales.

II.

ENCUADRE CONCEPTUAL

Un concepto reúne en sí mismo múltiples significados; siempre es, por tanto, a diferencia de la palabra, polisémico. En la historia de un concepto, no sólo se desplaza el significado de una palabra, sino que cambia la composición y las referencias de todo el contexto entero en que se ha situado la palabra.

Reinhart Koselleck16

Dado que el problema de investigación se deriva de un asunto lexical (la divergencia entre “cementerio” y “camposanto”); el primer objetivo de esta tesis fue delimitar los ámbitos históricos en que dichas palabras cobraron sentido. Para ello me ceñí al modelo de “historia de los conceptos” (Begriffsgeschichten) propuesto por el historiador alemán Reinhart Koselleck. Plataforma teórico metodológica que parte de la idea de que: “La diversidad de

16 REINHART KOSELLECK, “Richtlinien für das Lexikon politisch–sozialer Begriffe der Neuzeit”, en:

Archiv für Begriffsgeschichte, 11 (1967), p. 86. Citado por JOAQUIN ABELLÁN, “En torno al objeto de la. Historia de los Conceptos de Reinhart Koselleck” en: ENRIQUE BOCARNO (edit.), El giro contextual: cinco ensayos de Quentin Skinner y seis comentarios, Madrid, Técnos, 2007, p. 218.

(17)

17 la experiencia histórica de tiempos pasados o presentes siempre se ha plasmado en los

conceptos en las distintas lenguas y en sus traducciones”17.

De tal manera que, conceptualmente, esta tesis se posiciona en medio de aquel “…hiato existente entre las situaciones sociales reales y el uso lingüístico que se refiere a ellas”18

característico de la Begriffsgeschichten. Hiato en el cual las variaciones del lenguaje y, en especial los cambios en las terminologías asociadas a un campo puntual de la actividad humana, dan cuenta de múltiples desfases entre la Geschichte (la res gestae –la cosa sucedida, el evento, el acontecimiento–) y la Historie (historia rerrum gestarum –la narración de lo sucedido–). Siendo la labor del historiador la de referir la manera en cómo estos desfases se desarrollan en el tiempo19.

Desde otra perspectiva, la distinción entre geschichte e historie puede interpretarse en el mismo sentido que Marshall Sahlins da a la relación entre History y Culture. En tanto marcos mutuamente dependientes en los que: “La historia es ordenada por la cultura, de diferentes maneras en diferentes sociedades, de acuerdo a con esquemas significativos de las cosas. Lo contrario también es cierto: los esquemas culturales son ordenados por la historia, puesto que en mayor o menor grado los significados se revalorizan en la medida en que se van realizando en la práctica”20.

Asumiendo a la cultura, como lo explica el propio Sahlins, como “orden significativo” del mundo que se encuentra en un proceso de constante negociación, “…en el transcurso del cual –parafraseando a Marc Bloch– los viejos nombres que están todavía en los labios de todos adquieren connotaciones que se encuentran lejos de su significado original. Este es uno de los procesos históricos que denominaré ‘la revalorización funcional de las categorías’”21

17 REINHART KOSELLECK, “Einleitung”, en: OTTO BRUNNER, WERNER CONZE y REINHART KOSELLECK (compiladores), Geschichtliche Grundbegriffe. Historisches Lexikon zur politisch–sozialen Sprache in Deutschland, Stuttgart, Klett–Cotta, 1972, vol. I. Traducción de: LUIS FERNÁNDEZ TORRES, “Un texto fundacional de Reinhart Koselleck: introducción al "Diccionario" histórico y conceptos político–sociales básicos en lengua alemana”, en: Revista anthropos: Huellas del conocimiento, Número 223 (Reinhart Koselleck: la investigación de una historia conceptual y su sentido socio–político), abril– junio, Barcelona, Editorial Antrhopos, 2009, p 92.

18 JOSÉ EDGARDO CAL MONTOYA, «Hacia una comprensión provisional del concepto moderno de Historia en Reinhart Koselleck. Perspectivas desde la Historia Conceptual», en: Boletín AFEHC, N°30, 2007, [en web: http://afehc–historia–centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1507].

19 Al respecto, véase REINHART KOSELLECK, “Espacio de experiencia y horizonte de expectativa dos categorías históricas”, en: Futuro y pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Barcelona, Paidós, 1993. 20 MARSHALL SAHLINS, Islas de historia. La muerte del capitán Cook. Metáfora, antropología e historia, Barcelona, Gedisa, 1997, p. 9.

21 MARSHALL SAHLINS, Op. Cit., p. 10. En otros términos: esta “revalorización funcional de las categorías” de la que habla Sahlins, implica modificaciones y reordenamientos de aquello que el lingüista antropológico Talmy Givón llamó “el contexto genéricamente compartido, o conocimiento cultural” Cfr.

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18 De lo que se trata, tanto desde la Begriffsgeschichten de Koselleck como desde el entrecruce

entre antropología e historia que desarrolla Sahlins, es: identificar la manera en cómo ciertas categorías se ponen en juego para dar sentido a transformaciones históricas (ya sean estas producto de factores endógenos de las propias sociedades estudiadas o de factores exógenos –como procesos de coloniales, invasiones, guerras–). O, desde otra perspectiva, cómo las modificaciones en las condiciones históricas generan cambios en la connotación de las palabras, que terminan por alterar la relación entre los términos usados y las realidades referidas.

Retornando ahora a la posición teórico–metodológica que propone Koselleck para desarrollar la Begriffsgeschichten, existen dos variables que resultan fundamentales a la hora de establecer el encuadre conceptual e historiográfico de la presente tesis. Por una parte la tensión (propia de la corriente de pensamiento hermenéutica a la que se adscribe Koselleck) entre las nociones de “Palabra”, “Concepto” y “Contexto histórico” 22. Por otra, la noción

del Sattelzeit (periodo bisagra), sucedido entre mediados del siglo XVIII y la primera mitad del XIX); periodo en el que se da una profunda ruptura con los topoi (lugares comunes) clásicos en los lenguajes europeos, para ser remplazados por los topoi de la modernidad occidental23.

En cuanto a la primera de estas variables, la propuesta conceptual de Koselleck implica tomar como punto de partida un referente lexical: la selección de una palabra para investigar su uso “…en situaciones concretas de las que pueden derivarse históricamente

conceptuales mediadoras entre los estímulos de los órganos de los sentidos y las respuestas conductuales, que sirven de base para todo procesamiento humano de la información” Cfr. GARY PALMER, Op. Cit., p. 90. Noción de esquema cognitivo que se complementa, a su vez, con la definición misma de Cultura que realiza Clifford Geertz, quien la concibe: “…como una serie de dispositivos simbólicos para controlar la conducta, como una serie de fuentes extrasomáticas de información… Llegar a ser humano es llegar a ser un individuo y llegamos a ser individuos guiados por esquemas culturales, por sistemas de significación históricamente creados en virtud de los cuales formamos, ordenamos, sustentamos y dirigimos nuestras vidas”, Cfr. CLIFFORD GEERTZ, “El impacto del concepto de cultura en el concepto del hombre” en: La interpretación de las culturas, Gedisa, Barcelona, 1989, p. 58.

22Me refiero a la corriente de filosofía hermenéutica desarrollada por Hans–Georg Gadamer, que hace hincapié en las dificultades de “comprensión” de los “conceptos” (ideas sobre el mundo) a partir de las “palabras” (la expresión discursiva, el logoi –el discurso–, lo dicho). Dificultad cuya superación propone como un continuo proceso hermenéutico de aclaración y traducción de los conceptos. Al respecto véanse los dos tomos de: HANS–GEORG GADAMER, Verdad y Método, Salamanca, Sígueme, 1994. Así mismo, acerca de las complementariedades y divergencias entre la visión filosófica y la visión historiográfica de la Begriffsgeschichten, véase: REINHART KOSELLECK y HANS–GEORG GADAMER, Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 1977.

23 REINHART KOSELLECK, “Einleitung”, en: OTTO BRUNNER, WERNER CONZE y REINHART

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19 significados sociales y políticos de la misma”, lo que la transforma en concepto24. Para lo

cual la palabra/concepto seleccionada se analiza desde dos perspectivas:

 La semasiológica, en donde se exploran las modificaciones en sus significados. En la medida en que dichas transformaciones se alejan de una simple función lingüística denotativa (donde “el significado de una palabra está siempre referido a lo significado”)25; para adentrarse en su función político social connotativa (la forma

en cómo se usa la palabra por diferentes participantes en una situación histórica concreta, para posicionarse e interpretar lo acontecido en un “contexto de significados sociopolítico [Bedeutungszusammenhang]” puntual)26.

 Se adelanta, así mismo, una labor analítica onomasiológica que busca referir en la dinámica político sociales que se relacionan con la elección de un término –o una de las posibles acepciones del término– por sobre otros (onomástica), por parte de uno o varios grupos sociales; de tal manera que, “…designaciones relacionadas y sinónimos proporcionen indicios de la multiplicidad histórica”27.

Por otra parte, desde la noción del Sattelzeit (periodo bisagra), Koselleck propone como punto de partida para la indagación semasiológica y onomasiológica propia de la Begriffsgeschichten al “…periodo que abarca desde en torno de 1700 hasta el umbral de nuestra época”28. Procurando aproximarse a “…conceptos de la ‘Modernidad’ que incluyan

más significados que sólo los ‘modernos’. Precisamente se tratarán las superposiciones y desplazamientos de significados ‘antiguos’ y ‘modernos’. Por eso se harán referencias a la Antigüedad, a la Edad Media, al Renacimiento, a la Reforma y al Humanismo, en tanto la historia terminológica de los conceptos proceda de esas épocas”29

Ahora bien, partiendo de las anteriores pautas, el primer procedimiento analítico realizado en esta tesis consistió en asumir el término “cementerio” como una palabra/concepto en el sentido de la Begriffsgeschichten. Palabra/concepto que fungió acceso a un contexto –tanto histórico como cultural– bastante amplio: aquel concerniente con las transformaciones que la modernidad europea trajo consigo, desde a mediados del siglo XVIII, en la forma en la que los espacios destinados para inhumar cadáveres fueron nombrados, concebidos y edificados en diversas regiones del mundo.

24 En términos de Kosellek: “Una palabra se convierte en concepto –según nuestro método– cuando el conjunto de un contexto de significados sociopolítico [Bedeutungszusammenhang] en el que, y para el que, se utiliza una palabra entra todo él a formar parte de esa palabra” Cfr. REINHART KOSELLECK, “Einleitung”,

en: OTTO BRUNNER, WERNER CONZE y REINHART KOSELLECK (compiladores), Op. Cit., p. 101.

25 REINHART KOSELLECK, Op. Cit., p. 101 26 REINHART KOSELLECK, Op. Cit., p. 101 27 REINHART KOSELLECK, Op. Cit., p. 101 28 REINHART KOSELLECK, Op. Cit., p. 94 29 REINHART KOSELLECK, Ibíd.

(20)

20

III.

CAMPO HISTORIOGRÁFICO

Para proteger a los vivos de la influencia nefanda de los muertos, es preciso que estos últimos estén tan bien clasificados –o mejor si es posible– como los vivos.

Michel Foucault 30

Un extenso escenario histórico, lingüístico, cultural, religioso y socio–político que, en términos de la investigación de orden historiográfico, constituye un subcampo dentro de un ámbito de indagación mayor: los estudios sobre la muerte como fenómeno histórico y cultural. Ámbito cuyo corpus primordial se constituye por textos de autores franceses (pertenecientes, en su mayoría a la tercera generación de la Escuela de los Annales). Obras que me proporcionaron un inmenso cumulo de datos empíricos y de reflexiones conceptuales; que use en esta tesis para identificar los componentes terminológicos y empíricos básicos a la hora de abordar la temática de los cementerios desde la Begriffsgeschichten de Koselleck. Tomando, dentro de dicho corpus, como referentes iniciales a dos autores clásicos en el estudio de la temática Muerte:

1. Michel Vovelle: cuyos aportes se realizan desde el análisis de los procesos de secularización de los imaginarios sobre la idea del “más allá” –en un inicio en el contexto regional de la Provenza durante el siglo XVIII, pero ampliando paulatinamente su aproximación hasta incluir el ámbito de la Europa Occidental a partir del año 1300–. Siendo importante también resaltar su estudio sobre el surgimiento de los cementerios en Provenza entre el siglo XVIII y el siglo XX–31.

Autor que diferencia entre tres tipos de muerte: la muerte sufrida (el hecho en sí

30Cfr. MICHEL FOUCAULT, La vida de los hombres infames. Ensayos sobre desviación y dominación, Madrid,

ediciones De La Piqueta, 1990, p. 128.

31.Cfr. MICHEL VOVELLE, «La mort et l’au–delà en Provence, d’après les autels des âmes du Purgatoire (XVe–XXe siècle)”, en: Annales. Économies. Sociétés. Civilisations, année 24, Nº. 6, París, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1969, pp. 1.602–1.632; MICHEL VOVELLE y GABY VOVELLE, Vision de la mort et de l'au–delà en Provence du XVe au XIXe siècle d'après les autels des âmes du purgatoire, París, Colin, 1970; MICHEL VOVELLE, Piété baroque et déchristianisation en Provence au XVIIIe siècle. Les attitudes devant la mort d'après les clauses de testaments, París, Librairie Plon, 1973; MICHEL VOVELLE, Mourir autrefois: Attitudes collectives devant la mort aux XVIIe et XVIIIe siècles, Paris, Gallimard–Julliard, 1974; MICHEL VOVELLE “Les attitudes devant la mort: problèmes de méthode, approches et lectures différentes (note critique)”, en: Annales. Economies, sociétés, civilisations, 31 année, no 1, París, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1976, pp. 120 –132 Así como, ya para la década de los años ochenta, tres obras que sirven de síntesis de las perspectivas analíticas y metodológicas este autor sobre el tema: MICHEL VOVELLE, Idéologies et mentalités, París, Maspero, 1982 [en español: Muerte e Ideología, Barcelona, Ariel, 1985]; MICHEL VOVELLE, La Mort et l'Occident de 1300 à nos jours, Paris, Gallimard, 1983; MICHEL VOVELLE y RÉGIS BERTRAND, La Ville des morts, essai sur l'imaginaire collectif urbain d'après les cimetières provençaux, 1800–1980, Marseille, Éditions CNRS, 1983.

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21 del morir), la muerte vivida (los gestos y rituales funerarios en torno a la muerte y

el más allá) y el discurso de la muerte (el corpus de ideas y discursos sobre la muerte en un periodo histórico dado)32.

2. Philippe Ariès33, quizá el autor más reconocido en el ámbito de los estudios sobre

la muerte en la historiografía latinoamericana –dado que sus principales obras sobre el tema han tenido pronta traducción–. Autor que presenta una propuesta de periodización de las actitudes sobre la muerte en Occidente en cuatro momentos: la muerte “domada” de la Edad Media (una relación próxima y familiar con los muertos, presentes en la vida cotidiana e inhumados en el centro de los poblados); la muerte “propia” del Renacimiento (periodo centrado en la individualización de la figura del muerto, en su celebridad y en la preservación de su memoria),; la muerte “ajena” de la Ilustración (el paso del ritual barroco del bien morir a la representación de la bella muerte); la muerte “invertida” de la modernidad (una muerte medicalizada, regida por el ocultamiento de los moribundos en los hospitales y de los cadáveres en los cementerios)34.

Así mismo, aún circunscritos al contexto francés, he hecho acopio de información consignada en otra serie de estudios sobre temáticas históricas puntuales asociadas a la muertes: tal es el caso de las investigaciones de Roger Chartier sobre los Ars Morendi35,

Jacques Le Goff sobre el Purgatorio36, François Lebrun sobre la relación entre demografía,

32 Al respecto véase primordialmente las propuesta conceptuales y metodológicas que desarrolla en la introducción de su obra: MICHEL VOVELLE, La Mort et l'Occident de 1300 à nos jours, Paris, Gallimard, 1983.

33 Cfr: PHILIPPE ARIÈS, "Le Culte des morts à l'époque moderne", en: Revue des Travaux L'Académie des Sciences morales et politiques, París, Institut de France, 1967, pp. 25–40; PHILIPPE ARIÈS, "La Mort inversée: Le Changement des attitudes devant la mort dans les sociétés occidentales", en: Archives Europèennes de Sociologie, vol. III, Nº. 2, París, Centre National de la Recherche Scientifique, 1967, pp. 169 – 195; PHILIPPE ARIÈS, "La Vie et la mort chez les français d'aujourd'hui", en: Ethnopsychologie Revue de Psychologie des Religions

Vol. 27, Nº. 2, marzo – junio, París, Institut Havrais de Psychologie des Peuples, 1972, pp. 39–44; PHILIPPE ARIÈS, "La Mort et le mourant dans notre civilisation,", en: Revue française de sociologie, Vol. XIV, Nº. 14 – 1, enero –marzo, París, 1973, pp– 125 – 128. Artículos que fueron reunidos y revisados en PHILIPPE ARIÈS,

Western Attitudes Towards Death: From the Middle Ages to the Present, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1974 [en francés: Essais sur l'histoire de la mort en Occident: du Moyen Âge à nos jours, París, Seuil; en español:

Historia de la muerte en Occidente: de la Edad Media hasta nuestros días, Barcelona, El Acantilado, 2011]. Obra que dos años después se amplió y publicó a modo su libro clásico: PHILIPPE ARIÈS, L'Homme devant la mort, París, Seuil, 1977 [en español: El hombre ante la muerte, Madrid, Taurus, 1999]. Cerrando el ciclo de sus obras sobre el tema con PHILIPPE ARIÈS, Images de L'Homme devant la mort, París, Seuil, 1983.

34 Para acceder a la versión sintética de esta periodización que realiza dicho autor, Cfr. PHILIPPE ARIÈS,

Essais sur l'histoire de la mort en Occident: du Moyen Âge à nos jours, París, Seuil [en español: Historia de la muerte en Occidente: de la Edad Media hasta nuestros días, Barcelona, El Acantilado, 2011].

35Cfr. ROGER CHARTIER, "Les arts de mourir. 1450–1600" en: Annales. Economies, sociétés, civilisations, 31

année, no 1, París, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1976, pp. 51–75. Artículo en donde esta autor analiza “…des arts de mourir dans le production et la consommation du livre dans 1450 et 1600” (p. 52).

36 Cfr. JACQUES LE GOFF, “La Naissance du purgatoire”, en: Actes des congrès de la Société des historiens médiévistes de l'enseignement supérieur public, Vol. 6, Nº. 6, París, Publications de la Sorbonne, 1975, pp. 7–10. Artículo que le sirvió de base para la redacción de su famoso libro homónimo: JACQUES LE GOFF, La Naissance du purgatoire, París, Gallimard, 1981 [en español: El nacimiento del purgatorio, Madrid, Taurus, 1981].

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22 religiosidad y muerte37; Jean Delumeau sobre los sentimientos ante a la muerte y a los

muertos38; Pierre Chaunu, sobre la demografía de la muerte abordada desde una

perspectiva local –situada en París–39. Todo esto sumado a algunos referentes clásicos más

antiguos con orientaciones iconológicas, como Johan Huizinga y Alberto Tenenti40.

Adicionalmente, saliendo del contexto disciplinario directo de la historiografía, encontré otro rico acervo documental y contextual en obras como las de Louis–Vincent Thomas41.

Obras interesadas, desde la perspectiva disciplinaria de los estudios antropológicos, en el contraste entre las nociones de la muerte en sociedades “tradicionales” con las de la modernidad occidental–. Así como, otras investigaciones, escritas desde diversas perspectivas disciplinarias y ámbitos de investigación; como las obras de: Norbert Elías en

37 FRANÇOIS LEBRUN, Les hommes et la mort en Anjou aux 17 et 18 siecles, Mouton, París, 1971. Obra que, de manera paralela a los trabajos de Michel Vovelle, da inicio a los estudios seriales de los fondos testamentarios.

38 Cfr. sobre el sentimiento de temor a los muertos y la muerte, los apartados sobre “Los Aparecidos” y “la presencia de la peste” en: JEAN DELUMEAU, La peur en Occident (XIVe–XVIIIe siècles). Une cité assiégée, París, Fayard, 1978, [en español: El miedo en occidente (Siglos XIV –XVIII). Una ciudad sitiada, Madrid, Taurus, 1989]. A este respecto es importante mencionar el antecedente sobre el tema, citado en el propio Delumeau, de Sir JAMES GEORGE FRAZER, The Fear of the Dead in Primitive Religion, London, MacMillan, 1933. Así mismo, desde la otra orilla, refiriéndose a la familiaridad con la muerte y la naturalización de la misma, este autor fue director de la obra colectiva: JEAN DELUMEAU (director), La mort des pays de Cocagne: Comportements collectifs de la Renaissance à l'âge classique, París, Publications de la Sorbonne, I976. Por último, desde una perspectiva complementaria a la de Jacques Le Goff en sus obras sobre el Purgatorio, Delumeau aborda el estudio de otro de los espacios del “l’au–delà”: el Paraíso, al respecto Cfr. JEAN DELUMEAU, Une histoire du paradis. Tome I. Le jardin des délices, París, Fayard, 1992.

39 PIERRE CHAUNU, La mort à Paris (XVIe–XVIIe siècles), París, Fayard, 1978. Un gigantesco trabajo con más de 10.000 testamentos revisados y más de cinco años de proceso investigativo.

40 Antecedentes como la obra del holandés JOHAN HUIZINGA, Herfsttij der Middeleeuwen, Harleem, 1919 [obra consultada en español como: El otoño de la Edad Media, Madrid, Alianza, 1984, p. 194 y ss]; ALBERTO TENENTI, Il senso della morte e 1 'amore della vita nel Rinascimento, Turin, Einaudi, 1957

41Cfr. LOUIS–VINCENT THOMAS, Cinq essais sur la mort africaine, Dakar, Université de Dakar, 1968; texto

que sería la base para su famosa obra: LOUIS–VINCENT THOMAS, Anthropologie de la mort, París, Payot, 1975 [en español Antropología de la Muerte, México, FCE, 1983]. Textos a los que sucederían diversas obras divulgativas siempre en torno a los planteamientos ya delineados en 1975.

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23 Alemania42; James Frazer, Bronislaw Malinowski, Víctor Turner, Richard Huntington y Peter

Metcalf en Gran Bretaña43; y David Stannard en los Estados Unidos44.

He incluido a su vez, en el desarrollo del cuerpo mismo la tesis, un gran cumulo de referencias a investigaciones puntuales en el ámbito hispanoamericano y colombiano que sería redundante mencionar en este apartado introductorio. Siendo conveniente tan sólo hacer alusión –por la centralidad temática de su obra– al libro del intelectual español José Jiménez Lozano sobre Los cementerios civiles y la heterodoxia española. Texto que sirve como el antecedente historiográfico más directo que he encontrado para abordar el problema de la diferencia entre los cementerios y los camposantos.45

Ahora, si bien el anterior corpus de textos me sirvió de punto de acceso al tema, mi sustento conceptual fue un autor que no se encuentra adscrito a ninguna escuela historiográfica propiamente dicha. Quien, sin embargo, considero que logra sintetizar en buena medida el quiebre que significó la irrupción de los cementerios como referente espacial, cultural y lingüístico de la modernidad en el Sattelzeit propuesto por Koselleck.

Se trata de Michel Foucault, para quien: “…la individualización del cadáver, el ataúd y la tumba aparecieron a fines del siglo XVIII no por razones teológico–religiosas de respeto al cadáver, sino por motivos político–sanitario de respeto a los vivos. Para proteger a los vivos de la influencia nefanda de los muertos, es preciso que estos últimos estén tan bien

42 Para el caso alemán es de obligatoria citación el texto de NORBERT ELÍAS, Über die Einsamkeit der Sterbenden in unseren Tagen, Frankfurt y Main, Suhr–Kamp, 1982 [en español: La soledad de los moribundos, México, FCE, 1985]. Texto de orden más ensayístico que monográfico, situado en la perspectiva del “Proceso de civilización” desarrollado por ese autor en diversos libros.

43 Para el caso de Reino Unido, el primer antecedente proviene de la antropología con textos de carácter

etnográfico de tendencia estructural funcionalista, interesada en el simbolismo del ritual funerario: Cfr. VÍCTOR TURNER, The Forest of Symbols, Ithaca, Nueva York, 1967 [en español: La selva de los símbolos, Madrid, Siglo XXI, 1980]; RICHARD HUNTINGTON y PETER METCALF, Celebrations of Death. The Anthropology of Mortuary Ritual, Cambridge, Cambridge University Press, 1979. Ambos textos con raíces profundas en la tradición etnográfica iniciada por los clásicos de la perspectiva antropológica funcionalistas (Cfr. BRONISLAW MALINOWSKI, “Baloma; the Spirits of the Dead in the Trobriand Islands”, en: The Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland, Volume 46, London, 1916) y estructural funcionalista (Cfr. ROBERT HERTZ, “Contribution à une étude sur la représentation collective de la mort”, en: ÉMILE DURKHEIM, Director, L'Année sociologique 1905–1906, París, 1907 [en español: incluida en texto La Muerte/La Mano Derecha, México, Conaculta, 1990]; así como ARNOLD VAN GENNEP, Les rites de passage, París, Nourry, 1909 [en español: Los ritos de paso, Madrid, Taurus, 1986]).

44 En cuanto a los EUA, bajo la influencia de Philippe Ariés, quien colaboro en la redacción del texto, se

publica el clásico de DAVID STANNARD, Death in America, Filadelfia, University of Pennsylvania Press, 1975; publicación que abriría el camino a DAVID STANNARD, The Puritan Way of Death: A Study in Religion, Culture, and Social Change, Oxford, Oxford University Press, 1977. Esto fue antes que dicho autor orientara sus investigaciones al Genocidio de los Nativos Americanos (Cfr. DAVID STANNARD, American Holocaust: The Conquest of the New World, Oxford, Oxford University Press, 1992.

45 Cfr. JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, Los cementerios civiles y la heterodoxia española, Barcelona, Seix–Barral, 2008. Obra que este autor, Premio Nacional de las Letras de España en 1992 y Premio Cervantes en 2002, publicó por primera vez en el año de 1978.

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24 clasificados –o mejor si es posible– como los vivos.”46. Implicando así que la constitución

de los cementerios se trataría de un acto de control espacial sobre los lugares ocupados por los difuntos, frente al espacio cotidiano de los vivos. Los cementerios como dispositivos de categorización de los cadáveres.

Con esta propuesta conceptual como referente, fui examinando los procesos históricos relativos a la confrontación de dos estrategias diferenciadas de clasificación de los difuntos. Por una parte la visión ilustrada de los cementerios como espacios de “profilaxis física”(de ordenamiento racional de los cadáveres en tanto desechos biológicos). Por otra la visión teológico religiosa predominante en el medioevo y que tendrá continuidades en la idea de los cementerios como espacios de “profilaxis moral” (el espacio destinado al descanso de los fieles difuntos, en contraposición a las tumbas excluidas –alejadas o simplemente negadas– de los heterodoxos).

A partir de allí, fui paulatinamente circunscribiendo mi aproximación al fenómeno, tanto en términos temporales como geográficos. Para lo cual procedí, en primer lugar, a centrar la mirada en el conflicto entre la Iglesia Católica y los Estado Nacionales Hispanoamericanos surgidos en el siglo XIX. Prestando especial atención a la manera en cómo el concepto general de cementerio fue acotándose; de acuerdo a posicionamientos políticos y discursivos, que orbitaban en torno a las dos grandes corrientes ideológicas dominantes en dichas naciones en el siglo XIX: el liberalismo y el conservadurismo.

Posicionamientos que hicieron surgir acepciones como las de: “Cementerio de Extranjeros”, “Cementerio General”, “Cementerio Universal”, “Cementerio Católico”; así como, variaciones onomásticas tales como “Panteón” (que en el caso del contexto nacional mexicano y –en menor medida– en las naciones centroamericanas vecinas, remplaza al término “cementerio”).

Refiriéndome, por último, a la manera en cómo este proceso de conceptualización se desarrolló en el ámbito nacional de Colombia. Contexto nacional en donde, a partir del triunfo de la corriente conservadora de impronta católica en las luchas decimonónica con el liberalismo, la variación onomástica tendió hacia la sinonimia entre “camposanto” y “cementerio”. Quedando un conjunto de cementerios cuyas variaciones onomásticas daban cuenta de diversos procesos históricos particulares –tanto en el ámbito nacional, como regional y local–. Variaciones onomásticas que me posibilitaron establecer una clasificación sistemática de los cementerios no católicos en Colombia.

En síntesis, el primer encuadre –conceptual e historiográfico– de esta tesis me condujo a: 1) reseñar un quiebre generalizado en la noción Occidental de cementerio, a fines del siglo

46Cfr. MICHEL FOUCAULT, La vida de los hombres infames. Ensayos sobre desviación y dominación, Madrid,

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25 XVIII; 2) referir las variaciones semánticas y onomásticas en torno a dicha palabra, en

diferentes naciones hispanoamericanas a lo largo del siglo XIX; 3) identificar casos puntuales de variaciones onomásticas sobre la palabra cementerio, en un contexto como el colombiano dominado por la sinonimia entre dicha palabra y el término camposanto desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX.

Ahora bien, concomitante con este proceso de categorización onomástica, me hice la pregunta: ¿Cómo pasar de comprensión general que otorgan el concepto cementerio, a la materialización de dichos espacios de inhumación? Pregunta que me llevó a una serie de reflexiones de corte metodológico, centradas en las nociones de “estudios de caso” y de “relatos de espacio”47 que proponen respectivamente el antropólogo norteamericano

Clifford Geertz y el historiador francés Michel de Certeau. Formulando una estrategia paralela de trabajo para esta tesis. Cuyo objetivo es el pasar del “nombre” al “lugar”, mediante la realización de un simple procedimiento: mapear los contextos. Para contrastar los momentos y lugares en los que se crean los cementerios. Reflexiones que a continuación enuncio. Veamos:

IV.

ENFOQUE METODOLÓGICO

Más que del estudio de la historia, tratamos del estudio de lo histórico. Pues cada conocimiento individual de los hechos tiene, junto a su valor especial como noticia o pensamiento de un ámbito especial, un valor universal o histórico como noticia de una época determinada del mutable espíritu humano…

Jacob Burckhardt,48

Según propone Clifford Geertz, el tipo de aproximación a los fenómenos estudiados por las ciencias sociales y las humanidades no se debe expresar: “…mediante leyes como la de Boyle, o fuerzas como la de Volta, o a través de mecanismos como el de Darwin; sino por medio de construcciones como las de Burckhardt, Weber o Freud: análisis sistemático del

47 MICHEL DE CERTEAU, L'Invention du Quotidien I: Arts de Faire, UGE 10/18, 1980 [en español: La invención de lo cotidiano I: artes de hacer, México, Universidad Iberoamericana, 2000].

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26 mundo conceptual en el que viven los condottiere49, los calvinistas o los paranoicos”50. Es

decir, no pretender una generalización plena de los procesos sociales, sino aproximarse a los entramajes simbólicos que se esconden tras casos particulares. Orientando la mirada no a la simplificación de una ley o una ecuación, sino a la densidad interpretativa que requiere el análisis de un caso puntual; de tal manera que: “Las investigaciones se centran en los casos o en los conjuntos de casos y las características particulares que los distinguen”51.

Dentro de esa lógica, Geertz refiere tres tipos de procedimientos analógicos para alcanzar la densidad interpretativa en los estudios de casos: estudiarlos “como si” fueran juegos52,

representaciones teatrales53 o frases en un texto54. La elección de cualquiera de estas posibles

analogías dependerá de los énfasis, discursivos y analíticos, que cada investigador le quiera dar a los textos resultantes de sus indagaciones; así como al tipo de materiales con los que cuenta para realizar su aproximación a los casos.

Para el desarrollo de la presente tesis he tomado la tercera de las opciones propuestas por Geertz, asumiendo a los cementerios como textos. El motivo de esta elección se deriva de una de las características propias de los cementerios: ser lugares no sólo de inhumación de cuerpos, sino también de inscripción de información en el espacio. Esto dado que, a diferencia de otros espacios de depósito final de los cuerpos (verbi gratia, los ríos o los océanos), la práctica funeraria central en un cementerio es la construcción de nichos para introducir cadáveres; pero no sólo ello, también se marcan estos espacios de inhumación con túmulos, lápidas y monumentos (cualquiera sea la característica del mismo)55.

49 La temática de los Condottieri (mercenarios que prestaba servicios a las ciudades –estado italianas durante el renacimiento) a la que hace alusión Clifford Geertz, es abordada por Burckhardt en su texto: JACOB BURCKHARDT, La cultura del renacimiento en Italia, Madrid, Edaf, 1982. Apasionante libro, cuya lectura se puede complementar con la excelente novela histórica de: MANUEL MUJICA LÁINEZ, Bomarzo, Barcelona, Seix Barral, 2010.

50 CLIFFORD GEERTZ, “Géneros confusos: la reconfiguración del pensamiento social”, en: Conocimiento local: ensayos sobre la interpretación de las culturas, Barcelona, Paidós, 1994, p. 34.

51 Como lo señala Geertz: “La forma que adoptan estas construcciones varia: retratos en el caso de Burckhardt, los modelos en el de Weber y diagnósticos en el de Freud. Pero todas ellas representan intentos de formular el modo en que ese pueblo o aquél, ese periodo o aquél, esa persona o aquella, dan sentido a sus vidas y, una vez se comprende esto, averiguar lo que nosotros mismos entendemos por orden social, cambio histórico o funcionamiento psíquico en general…” (Cfr. CLIFFORD GEERTZ, Op. Cit., p. 34).

52 CLIFFORD GEERTZ, Op. Cit., p. 35–39. 53 CLIFFORD GEERTZ, Op. Cit., p. 39–44.

54 CLIFFORD GEERTZ, Op. Cit., p. 44–47.

55 Al igual que la cremación, el descarnamiento, el descuartizamiento, la colocación en plataformas o el embalsamamiento en otros contextos culturales; en la tradición funeraria Occidental la relación entre el espacio de inhumación y el túmulo con el que se marca el lugar de sepultura, constituye una de aquellas estructuras de longue durée de las que habla Fernand Braudel (uno de los “éléments stables d’une infinité de générations” que menciona en su artículo clásico sobre el tema: Cfr. FERNAND BRAUDEL, “La longue durée”, en: Annales. Economies, sociétés, civilisations, 13 année, no 4, París, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 1958, pp. 725–753). Estructura que sin embargo no siempre utilizada por la sociedad en su conjunto: en el medioevo se limitaba tan sólo a los reyes y nobles, en tanto que el conjunto de los fieles difuntos se encontraba circunscrito a las fosas anónimas; siendo la adquisición de la fosa individual una de las conquistas de la burguesía en el marco de la revolución francesa –conquista que se extendería a diversas latitudes a lo largo del siglo XIX–(cfr. PHILIPPE ARIÈS, El hombre ante la muerte, Madrid, Taurus, 1999, p.

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