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Tema 4.2 La triple certeza. Objetivos

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Academic year: 2021

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Tema 4.2

La triple certeza Objetivos

1. Saber explicar por qué hay diversos estados de la mente.

2. Comprender qué es la certeza, en qué se fundamenta y cuáles son los tipos de certeza humana según el motivo intrínseco que las determina.

A. El problema: ¿Por qué hay diversos estados en la mente?

1. Dos actos de la razón en relación con su objeto

Al ponerse en contacto con la realidad la inteligencia puede realizar dos tipos de actos:

a. El acto por el cual aprehende la verdad sobre algo, por ejemplo, que lo que

estoy leyendo ahora mismo es un tema del libro de gnoseología. Por este acto la inteligencia capta la verdad de las cosas, a través de la evidencia externa o interna, tal y como se le presentan. No es libre de aprehenderlas o no, o de aprehenderlas de distinta manera.

b. El acto por el cual asiente a lo que aprehende. Si la verdad se le presenta con

evidencia interna inmediata, como acontece con los principios analíticos, entonces el entendimiento no es libre de asentir o disentir. La evidencia inmediata le obliga a acogerla. Ahora bien, si el objeto que se le presenta no le convence de modo inmediato y total, tiene entonces libertad de asentir o disentir de él, o al menos de suspender su asentimiento o disentimiento por alguna otra razón o causa. En este caso el entendimiento se somete a nuestro mandato. Podemos, pues, tener

diversos modos de asentir al objeto de nuestra inteligencia. 2. Diversos tipos de asentimiento

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asentimiento es inevitable, insoslayable, como sucede, por ejemplo, en el juicio: «Este libro de gnoseología está enfrente de mí». Se trata de un asentimiento que llamamos «certeza» y que, como vimos en el tema anterior, puede ser mediata o inmediata, según se relacione directa o indirectamente con la evidencia interna del objeto.

b. Cuando el objeto no resulta evidente para nosotros, entonces nuestra voluntad

y otros elementos o condiciones subjetivas pueden intervenir en el acto de la inteligencia. Podemos, entonces, caer en la ignorancia, el error o la duda, tener sospecha u opinión personal, o hacer un acto de fe.

Trataremos a continuación del tipo de asentimiento más perfecto, la certeza, y hablaremos de otros estados de la mente en el tema siguiente.

B. La certeza: problema, naturaleza y motivo

1. El «problema» de la certeza

El título de este parágrafo resulta contradictorio. En efecto, la certeza es el único estado de la mente que es aproblemático. Nuestra mente descansa precisamente cuando cuenta con la garantía de poseer la verdad. Queremos certezas, buscamos certezas, luchamos por adquirirlas.

Nuestra vida, de hecho, se desarrolla en medio de un gran número de certezas acerca del mundo, acerca de nuestros parientes, amigos y demás hombres, acerca de nosotros mismos, acerca de Dios. Estamos seguros, por ejemplo, que «los

perros ladran y muerden», que «mi tío se llama Nepomuceno», que «nací en China», que «todos los hombres mueren», que «mi mamá o el cocinero no va a envenenar la sopa», que «las estrellas poseen luz propia», que «París es la capital de Francia», que «Dios me ama», que «mi amigo me está diciendo la verdad», que «el libro de gnoseología es maravilloso».

¡Cuántas certezas en nuestra vida!

¿Cómo vivir sin ellas? El «problema», pues, no reside en tenerlas, sino en el motivo de las mismas. ¿Podemos estar seguros de todas las certezas con que vivimos? ¿Cuentan todas con la misma garantía, fuerza, grado de certeza? ¿De cuáles puedo estar completamente seguro y de cuáles no? ¿Qué motiva a mi inteligencia a

asentir con certeza a todas esas y otras muchas proposiciones? ¿Uso el mismo motivo en todas mis seguridades?

2. ¿Qué es la certeza?

Consiste en la cualidad o el estado de sentirse seguro, cierto, de poseer una

verdad, con ausencia de toda duda. Es, pues, un firme asentimiento de la mente a la verdad sin temor de caer en el error. Ahora bien, la perfección de la certeza se

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obtiene sólo cuando ésta llega a ser formal, es decir, cuando está sólidamente fundada en razones o motivos indudables. No puede haber una mayor perfección para la mente que la de sentirse segura del conocimiento adquirido, siendo capaz de dar razones de su certeza. Se trata, por tanto, del acto perfecto de la mente hacia el cual tiende siempre que considera un objeto. Todos los demas estados – ignorancia, error, duda, sospecha, opinión, etc.– son negativos o transitorios; buscan salir de su imperfección para alcanzar la certeza.

3. El motivo de la certeza

¿Qué puede inducir a la mente a adherirse a una verdad determinada de tal modo que excluya

todo prudente temor a estar equivocada? La facultad del intelecto, como dijimos en el tema anterior, está destinada a «ver» la realidad, no a escogerla ni a crearla. Sólo cuando capta lo que es, lo afirma como es. Mientras no lo perciba de modo claro, convincente, concluyente, sin posibilidad de contemplar otras alternativas, la mente no «descansará» hasta alcanzar, siempre que sea posible y en la medida de lo posible, la seguridad de que «esto es así» y no de otra manera. En definitiva, tenemos certeza sólo cuando la realidad se le presenta a la mente de modo objetivamente evidente. Por tanto, el único motivo que tiene la inteligencia para determinarse por una sola posición y excluir todo temor a pensar que lo contrario pueda resultar verdadero es la evidencia objetiva.

C. Tipos de certeza según el motivo intrínseco

1. La certeza metafísica o absoluta

Es el firme asentimiento basado en las esencias o naturalezas de las cosas. Es absoluta porque excluye el opuesto como imposible. El motivo o razón del

asentimiento viene determinado por la esencia del objeto captada por el intelecto. ¿Cuáles son nuestras certezas absolutas?

En primer lugar, los principios analíticos, inmediatamente evidentes a la

inteligencia. A estos podemos añadir los juicios analíticos mediados, que son las conclusiones derivadas de premisas analíticas metafísicamente ciertas; por ejemplo, la conclusión del siguiente silogismo: «Todo lo que existe tiene una finalidad; el libro de gnoseología es un ente; este libro debe de tener una finalidad». Como tercer caso de certezas debemos mencionar los principios sintéticos, que son nuestros conocimientos ciertos acerca de las esencias o naturalezas de las cosas. Ejemplos: «Los perros son animales que ladran», «las plantas tienen vida», «las estrellas son astros con luz propia», «la televisión es un aparato que sirve para ver programas». Contamos, finalmente, con los juicios inmediatos de la experiencia: la enunciación de lo que se experimenta

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«escribimos», «este salón tiene muchas sillas». 2. La certeza física

Es el firme asentimiento sobre las operaciones de las cosas basado en la relación entre causas naturales y efectos. No se excluye el opuesto como imposible o contradictorio, dado que nuestro conocimiento de las leyes naturales es siempre, de algún modo, hipotético. El motivo o razón del asentimiento viene determinado por el conocimiento de una ley de la naturaleza y por la ausencia de razones para sospechar una excepción en este caso.

Mientras que en las certezas metafísicas nunca se equivoca mi intelecto (siempre sé lo que es, por ejemplo, un papel y la naturaleza del mismo es invariable), en las físicas mi intelecto podría equivocarse, aunque sea ésta una posibilidad muy

remota. Ejemplo: sé que el papel, siendo ligero, cae con cierta lentitud al suelo, debido a la fuerza de la gravedad. Ahora bien, podría resultar que en una ocasión cayera más rápidamente o se mantuviera por un tiempo en el aire, porque

intervienen factores imprevistos o caóticos. Mi predicción, en tal caso, fallaría. Cabe la posibilidad también de que Dios intervenga en la operación de la naturaleza, realizando algún milagro: una persona tiene cáncer y está

deshauciada; repentinamente y sin causa natural, se cura. La ley de la naturaleza ha sido, temporalmente, interrumpida. Dios, de todos modos, no puede cambiar la esencia de alguna cosa; no puede hacer que un perro sea un libro de gnoseología ni viceversa, pero sí puede cambiar su operación.

Dado que los elementos caóticos o imprevisibles y las intervenciones de Dios son más bien raras, podríamos decir que nuestro conocimiento ordinario sobre cómo actúan las cosas puede tener en la práctica el valor o la intensidad de las certezas metafísicas. De todos modos, siempre cabe la posiblidad de que haya alguna excepción en las operaciones de las cosas (mas nunca en las características esenciales). Por eso, el opuesto en tal caso no va excluido como imposible, sino sólo como incomposible, es decir, como no posible de realizar simultáneamente. 3. La certeza moral

Es el firme asentimiento sobre la actuación de las personas basado en la relación entre las causas libres y sus actos. El opuesto no queda excluido como imposible o contradictorio, dado que el agente es libre. Se trata, pues, de un conocimiento hipotético que cuenta, sin embargo, con cierta garantía. El motivo o razón del asentimiento reside en la ley moral sobre el comportamiento humano conocida por inducción y en la ausencia clara de razones para sospechar una excepción.

Las leyes morales sobre el comportamiento humano no deben confundirse con las leyes morales naturales, que se refieren al actuar ético. Estas últimas (por

ejemplo: «matar a un inocente es siempre un mal»), son invariables, y resultan, por tanto, absolutamente ciertas para la conciencia.

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Conocemos por experiencia leyes acerca del modo ordinario como la gente se comporta: «el hombre no mata sin un motivo relativamente importante», «el

hombre no miente sin razón», «el hombre tiene un determinado grado de apertura o generosidad». Basado en estas convicciones experienciales, camino por la calle sin temor a que me apuñale el primer individuo con que me topo afuera; como la sopa que me preparan sin considerar para nada la posibilidad de que esté

envenenada. Si pregunto a un conocido cuál es su nombre o lugar de origen, creeré que me responderá la verdad. Si pregunto a alguien la dirección de una calle o la hora, confiaré en que me va a responder y, probablemente, con ciertas buenas formas.

Estas certezas morales hacen vivible nuestra vida: me fío de que el policía de enfrente no es un farsante vestido como tal, me fío de que la coca-cola del

supermercado es coca-cola y no una estafa o un producto mortal, me fío de lo que me cuentan mis amigos, me fío de los relatos o historias de los periódicos, etc. De todos modos, mis certezas son categóricas, no metafísicas, porque la libertad humana es imprevisible y lo opuesto puede darse. Presuponemos, en fin, que por lo general no se abusará de la libertad y tal convicción nos da una cierta garantía o certeza en la vida.

Conclusión

La mente asiente con certeza a todo objeto que se le presenta con evidencia objetiva intrínseca. La certeza es el acto más perfecto de la inteligencia, pero es análoga, porque tiene diversos motivos que fundamentan el grado de su seguridad o firmeza. Es metafísica o absoluta cuando capta las esencias de los entes, como sucede en los principios analíticos, juicios analíticos mediados, principios sintéticos y juicios inmediatos de la experiencia. Es física cuando capta las operaciones de las cosas que están abiertas, aunque sólo sea remotamente, a la posibilidad de alguna excepción. Es moral cuando capta el modo general como se comporta el ser humano; tal comportamiento, por provenir de un agente libre, no puede ser completamente previsible.

Términos claves

Certeza: la firmeza con la que la mente se adhiere a una proposición; la causa por la cual tiene origen es de tal naturaleza que excluye todo temor a lo contrario. Certeza metafísica: la certeza absoluta que se fundamenta en el conocimiento de la esencia de algo y de todo lo que a ella pertenece intrínsecamente.

Certeza física: la certeza hipotética que se fundamenta en el conocimiento de la necesidad de las leyes naturales.

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Certeza moral: la certeza hipotética que se fundamenta en el conocimiento de las leyes morales que regulan los comportamientos humanos.

Autoevaluación

1. ¿Qué tipo de actos puede tener la razón? ¿Cuál es el criterio que distingue estos dos actos?

2. ¿Por qué la certeza es perfecta y es distinta de los demás estados de la mente? 3. ¿Qué es la certeza y cuál es el motivo o causa que la determina?

4. ¿En qué nos basamos para diferenciar diversos tipos de certeza?

5. ¿Qué significa que la certeza metafísica es absoluta? ¿Por qué es absoluta? 6. ¿A qué tipo de conocimiento se refiere la certeza física? ¿Por qué no es absoluta?

7. ¿De qué trata la certeza moral? ¿Por qué no es absoluta?

Participación en el foro

1. Hoy en día la opinión pública y de los intelectuales tienden a pensar que el hombre es incapaz de poseer certeza con el fin de defender la tolerancia: todas las opiniones tienen el mismo valor; nadie debe afirmar que su posición es verdadera para no categorizar de falsas a las demás; nadie tiene derecho a creer que «su» verdad es «la» verdad. ¿Cuál es el fallo de esta posición? ¿Cómo respondería usted a quien argumenta de esta manera? A la luz de las conclusiones de este tema explique porqué es imposible tener una duda universal de todo y alcanzar un escepticismo y/o un relativismo total.

Si deseas participar en el foro da un click Foro 4.2: La triple certeza

Preguntas o comentarios al autor P. Alfonso Aguilar

Referencias

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