ESTUDIO DE 1ª DE JUAN
Por: Rubén Álvarez
“El amor y el espíritu homicida”
Introducción
1 Juan 3: 11 “Porque
éste es el mensaje que habéis oído desde el
principio: Que nos amemos unos a otros
. 12 No como Caín, que era del
maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus
obras eran malas, y las de su hermano justas. 13 Hermanos míos, no
os extrañéis si el mundo os aborrece. 14 Nosotros sabemos que hemos
pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.
El que no
ama a su hermano, permanece en muerte
. 15
Todo aquel que aborrece
a su hermano es homicida
; y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él. 16
En esto hemos conocido el amor, en que
él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos.
17
Pero el que tiene bienes de este
mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su
corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
18
Hijitos míos, no
amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad
”
Los hijos de Dios y los hijos del diablo se manifiestan de formas radicalmente diferentes: Los que son del diablo, nos han dicho las escrituras, son aquellos que practican el pecado; pero los hijos de Dios no lo hacen, sino que se manifiestan en esta vida haciendo justicia a su alrededor.
Durante la conferencia pasada veíamos que existen tres diferentes formas de pecado, de acuerdo a lo que la Palabra de Dios nos dice: Infringiendo las leyes de Dios, haciendo cosas que no provienen de fe y dejando de hacer lo bueno cuando sabemos hacerlo. La práctica de estas tres formas podemos verlas presentes en muchas personas, estos, nos dice la Palabra, son del diablo.
Un hijo de Dios no peca, porque la simiente divina está en él, por lo tanto la ley de Dios ha sido escrita en su mente y corazón, la fe es su forma de vida porque el justo por la fe vivirá, y empieza a practicar hacer el hacer el bien a los demás. Si algún hijo de Dios pecara, recordemos, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el Justo.
Pues bien, el Espíritu de Dios, continua profundizando en la diferencia que existe entre la manifestación de un hijo de Dios y quien le pertenece al diablo: El amor de Dios manifestado en Sus hijos contrastando con el espíritu homicida que está presente en mucha gente.
DESARROLLO
1. Caín, ejemplo de pecado y espíritu homicida.
El gran mandamiento de la ley es que nos amemos unos a otros. Recordarán que toda la ley se resume en: Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente y con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo.
Es por ello que el Espíritu de Dios destaca a Caín como el ejemplo terrible de la falta de amor entre hermanos.
Para que podamos comprender de qué nos habla pues leamos lo que la Palabra de Dios dice de esta historia:
Génesis 4: 1 “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio
a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.2
Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y
Caín fue labrador de la tierra. 3 Y aconteció andando el tiempo, que
Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda
a Jehová. 4
Y Abel trajo
también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas
.
Y
miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda
; 5 pero no miró con
agrado a Caín y a la ofrenda suya.
Y se ensañó Caín en gran manera, y
decayó su semblante
. 6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has
ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7
Si bien hicieres, ¿no
serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puert
a; con
todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que
estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y
lo mató”
Como podemos apreciar, ambos hermanos, Caín y Abel trajeron para Dios sus ofrendas. Dado que lo hicieron al mismo tiempo, podemos comprender que su padre Adán había hablado con ellos sobre la importancia de agradecerle su bien y buscar Su favor.
Pero Abel le dio a Dios una ofrenda muy especial. Abel quiso darle a Dios lo mejor de lo mejor que tenía. El se dedicaba a la ganadería y tenía ovejas y becerros, así que apartó de ellos a los primogénitos, es decir el primer fruto de cada uno de ellos y de entre ellos escogió a las ovejas más gordas para traerlas a Dios como su ofrenda. Hubo todo un proceso de selección para llevarla a Dios lo mejor que tenía.
Por su parte Caín, nos dicen las escrituras, que le llevó solo una ofrenda del fruto del campo, que era a lo que se dedicaba.
El resultado fue que Dios vio con agrado a Abel y a su ofrenda, y no así a Caín y la ofrenda suya. No, no se trataba, como muchos han dicho, que la diferencia fue que Abel llevó a Dios unos corderos, que son tipos de Jesús; mientras que Caín le llevó del fruto del campo; sino que Dios se agradó de Abel y de su ofrenda porque en ella
realmente Abel le estaba dando honra a Dios, mientras que Caín, con su actitud de solo cumplir con el compromiso de llevar una ofrenda, tomo del fruto del campo que tenía y la llevó. Ninguna honra había en su actitud.
El libro de Hebreos en su capítulo 11 dice:
Hebreo 11: 4 “
Por la fe Abel
ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín
, por lo cual alcanzó
testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y
muerto, aún habla por ella
Así que fue la fe de Abel la que produjo en él llevar una ofrenda mucho más excelente que la de Caín. Como hemos visto, todo lo que no proviene de fe es pecado, y pues la ofrenda de Caín no fue del agrado de Dios porque no provino de la fe.
El resultado fue que Abel fue exaltado, porque hizo lo correcto, en tanto que Caín no lo fue. “Si hicieras bien, ¿no serías exaltado?” y “si no hicieras bien, el pecado está a la puerta”. Caín, de acuerdo con la opinión de Dios, no había hecho lo correcto al haber obrado sin fe. La fe de Abel le produjo ser exaltado, la incredulidad de Caín le resultó en verse limitado frente a su hermano menor.
Esto no le cayó nada bien a Caín, que al ver a su hermano prosperar y ser puesto en alto, cada día tenía mayor envidia y coraje contra su hermano. Caín empezaba a aborrecer a Abel debido a que Dios lo estaba bendiciendo mientras que el se sentía descartado de dicha bendición.
Claro está que Caín podría haber corregido, podría haber pedido perdón por su error y entonces traer una ofrenda escogida, llena de fe para Su Dios y entonces, junto con su hermano disfrutar la bendición de Dios. Pero no fue así, sino que su envidia y coraje evolucionó hacia odio y aborrecimiento por su hermano.
Así que, creciendo odio y el resentimiento contra su hermano, llegó el día en que planeó y ejecutó su asesinato. Abel fue muerto a manos de su propio hermano, una historia terrible del ser humano.
Pero el Espíritu de Dios nos dice a través del apóstol Juan en su carta, que el problema que tenía Caín es que “era del maligno”. Caín mató a su hermano, nos dice Juan, porque sus obras eran malas y las de su hermano justas.
12 No como Caín,
que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató?
Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas
Entonces establece que no debemos sorprendernos de que le mundo nos aborrezca al tener obras justas, pues siempre habrá enemistad entre quien hace las obras malas contra quien hace justicia.
¿Qué sucedió con Caín? Bueno pues que al permitir que la envidia y el coraje se transformaran en aborrecimiento a su hermano, permitió que entrara en él un espíritu homicida.
El que no ama a su hermano, permanece en muerte
. 15
Y quisiera que meditaramos en esto: ¿Matar a una persona le constituye como un homicida o ser un homicida te coloca en la posición de matar a alguien mas?
Parece ser que primero es el ser antes del hacer. No somos los que hacemos, sino que hacemos lo que somos. Caín primeramente fue homicida, después mató a su hermano. “Todo aquel que aborrece a su hermanos es un homicida”. Una segunda conclusión: Si Caín mató a Abel porque era del maligno, podemos entender que todo aquel que aborrece a su hermano es del maligno, no de Dios.
2. Hijos de Dios o del diablo.
Caín es un claro ejemplo de un hombre que se hace hijo del diablo, pues la escencia del diablo es ser homicida.
Juan 8: 39 “Respondieron y le dijeron:
Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham,
las obras de Abraham haríais. 40
Pero ahora procuráis matarme a mí,
hombre que os he hablado la verdad
, la cual he oído de Dios; no hizo
esto Abraham. 41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces
le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre
tenemos, que es Dios. 42 Jesús entonces les dijo:
Si vuestro padre
fuese Dios, ciertamente me amaríais
; porque yo de Dios he salido, y he
venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43 ¿Por
qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi
palabra. 44
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de
vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio
, y
no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando
habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de
mentira”
Los fariseos y saduceos, principales perseguidores de Jesús, procuraban encontrar una ocasión para acusar a Jesús y matarle lo más justificadamente que pudieran. Ellos, primeramente dijeron que eran hijos de Abraham, pero Jesús les dijo que si fueran hijos de Abraham pues las obras de Abraham harían. Entonces dijeron que su padre era Dios, y Jesús les dijo: Si su padre fuera Dios, entonces me amarían; pero en realidad su padre es el diablo, porque los deseos de su padre son los que quieren hacer. “El ha sido homicida desde el principio”.
Si, la escencia del diablo es el aborrecimiento, la envidia y el coraje contra quien tiene o logra más que el, y sin duda, la mentira.
Mucha gente religiosa se autoproclama como “hijos de Dios”, pero en realidad no lo son. La religión produce “celo” de sus creencias, por lo que puedes ver a una persona religiosa discutiendo, argumentando y hasta peleando por lo que cree. Es como Saúlo antes de su encuentro con Jesucristo, un hombre que, creyendo hacer el bien, perseguía a los cristianos, porque representaban una amenaza contra su religión judía.
Hay una gran diferencia entre ser un religioso cristiano y ser un hijo de Dios. Si fueran hijos de Dios, dijo Jesús, entonces me amarían.
Ahora bien, atendámos a lo que nos dice el verso
14 “Nosotros sabemos
que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.
El que no ama a su hermano, permanece en muerte
”
Así como en las empresas se establecen indicadores clave para garantizar que cada área de la misma avanza y apoya hacia el logro de los objetivos, el Espíritu de Dios nos presenta un indicador clave para nuestra vida cristiana.
El estado de resultados de una empresa indica las ganancias o las pérdidas obtenidas durante un periodo de tiempo, en tanto que su balance presenta el estado financiero que guarda dicha empresa. A estos documentos pueden hacerseles varias pruebas para comprender el estado de salud que guarda una empresa. Sin embargo, esos documentos solo presentan el resultado final de las acciones realizadas dentro de la empresa. ¿Será que tienen que esperar hasta el final de un periodo para saber si hicieron bien las cosas o no? ¿No puede saber como lo están haciendo día con día, semana a semana? Conocer lo que sucede cada día ofrece la posibilidad de corregir el rumbo antes de que los resultados sean malos. Para eso sirven los indicadores en cada área de una empresa.
Pues bien, miremos lo que nos dice el Espíritu de Dios: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos”
Sabemos que es por la fe en Cristo Jesús que pasamos de muerte a vida. Las escrituras nos hablan una y otra vez al respecto: “Todo aquel que cree en Cristo Jesús, no perece sino que tiene Vida Eterna” dice Juan 3:16, “La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús”, dice Romanos 6: 23.
Sabemos que es por la fe, pero el Espíritu nos da un indicador muy importante para que sepas que vas en la dirección correcta y no vayas a sorprenderte cuando veas tu “Estado de Resultados” y te sea desfavorable. ¿Cómo puedes saber que has pasado de muerte a vida? Pues porque amas a tus hermanos.
Ahora bien, si tienes resentimientos contra algunos, si aborreces a otros, si estás buscando ocasión para culparles por esto o el otro de forma tal que no reciban su bendición de Dios, si envidias a otros por lo que Dios les ha dado y no a ti; quiero decirte que aún permaneces en muerte.
Como te decía, la religión produce en la gente “celo”, entonces defienden sus creencias con fuerza; pero la Comunión con Dios, el nuevo nacimiento por el Espíritu Santo produce no “celo”, sino “amor”; porque Dios es amor.
Así que el amor de Dios en la vida de una persona es el primer indicador de que realmente ha tenido un cambio. No se trata del amor humano que tu pudieras tener por algún ser querido, sino el amor de Dios que se manifiesta aún a quienes le han menospreciado y blasfemado. El amor de Dios se manifestó en que dio a su Hijo para dar vida aún a quienes no le aman.
16
En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por
nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los
hermanos
Es fácil para todo ser humano amar a quienes les aman y aborrecer a quienes les aborrecen, pero cuando el amor de Dios ha entrado en la vida de una persona dándole vida en lugar de muerte, entonces esa persona encontrará que ya no aborrece sino que ama aún a quienes le han hecho un daño.
La gran promesa de Dios por medio de la fe en su Hijo Jesucristo es darnos “Vida Eterna”, que para muchos cristianos significa que vivirán para siempre, y tienen razón parcialmente; pero la vida eterna es algo más que simplemente vivir infinitamente.
Dice la
Juan 17: 3 : “
Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado
”
La Vida Eterna es conocer a Dios tal como El es. Mucha gente puede identificar a algún personaje muy popular tan solo por su foto en un diario, pero aunque lo identifique no lo conoce. No sabe como es y no podría reconocerlo al oírle hablar ó al leer algo que escribió, no podría detectar su presencia por su olor ó no sabría que regalarle en su cumpleaños. Conocer a Dios no se trata de identificarlo con la Biblia, ni saber que es el Todopoderoso creador de todo lo que existe, tampoco es reconocer a Jesús en una fotografía, estampa ó escultura; sino poderle reconocer cuando habla, identificar su presencia en un lugar, saber que le agrada y que no. Pues bien, la promesa de Dios es que a través de la fe en su Hijo Jesucristo no solamente viviremos infinitamente sino que podremos tener un pleno conocimiento de El.
1 Juan 4: 7 “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es
de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios
. 8
El
que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor
”
Y este es el indicador de conocer a Dios: El Amor. Olerás Su presencia cuando todo esté impregnado de amor, entenderás que Dios habla cuando las palabras son de amor, y sabrías lo que Dios siente por alguien cuando Su Amor esté en ti. Conocer a Dios no es algo tan difícil como a algunos teólogos les parece. No hay que estudiar mucho para llegar a conocer a Dios, solamente nacer de El.
Hoy puede ser un buen día para hacer una inspección en nuestro corazón y encontrar si aún queda algo de resentimiento y odio hacia quien nos hizo daño. Si es así, será mejor nuevamente buscar a Dios y pedirle perdón, creyendo en Jesús que ese sentimiento negativo podrá ser cambiado por el amor de Dios.
Creo que éste indicador clave de éxito es para toda la vida. Ningún indicador deja de graficarse tan solo porque un día se llegó a la excelencia, hay que mantenerlo allí. Y esta es la vida del cristiano; el Amor.
No permitas que la envidia o el coraje hacia alguna persona te saque de la Vida Eterna como lo hizo con Caín.
y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él
3. El amor se traduce en bondad.
Y bueno, el amor no es la ausencia de odio, sino el procurar el bien de las personas que amamos.
Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener
necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios
en él?
18
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de
hecho y en verdad
Quien ama nunca cierra su mano para aquellos que ama. Quien ama no es egoísta, sino generoso. Como podrás darte cuenta, el amor de Dios quita toda la iniquidad de tu vida y eres un verdadero Hijo de Dios.
Así que veamos la recomendación del Espíritu: No amemos solo de palabra o de lengua; sino de hecho y de verdad.