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Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger

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Academic year: 2020

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(1)Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Una crítica a la técnica moderna des de l a filos ofí a de Heidegger. En el mundo moderno, la forma más peligros a de determinis mo, es el fenó meno tecnológico. Pero la cuestión no es la deshacernos de él, sino más bien la de, por un acto de la libertad, tras cenderlo. ¿Có mo podemos lograr esto? Aún no lo sé. Pero el pri mer paso es ser conscientes de que es n ecesario hacerlo. Jacques Ellul, The technological society (1964).. Donde está el peligro, crece también lo que salva. Martin Heidegger, “La pregunta por la técnica” (1954).. Introducci ón Heidegger es quizás el primer filósofo en tomarse seriamente el problema de la técnica y sin duda alguna, es el primero en mirarlo com o un asunto fundamentalmente ontológico. En su análisis se exam ina la técnica moderna dejando a un lado las interpretaciones in strumentalistas y 1. antropológicas , posicionándola com o un pro blem a filo sófico prim ordial. De esto se sugiere, claramente, que la apuesta heidegger iana por com prender la técnica en su esencia, es decir com o ésta es, no se rem ite a la máquina o a una actividad h umana determinada, sino a algo distinto, que es m ás bien la con dición de posibilidad de dich as r epresentacion es y que h unde sus r aíces en la propia 2. existencia h umana . De esta manera, la filosof ía de la técnica se m uestra com o fenom enológica en la m edida en que 3. analiza los r asgo s existenciales que están a la base de la misma. Es acerca de esto, justam ente, de lo que trata Heidegger en “La pregunta por la técnica” (1954):. 1. Estas dos interpretaciones están mutuamente relacionadas. Se define a la técnica como un medio para ciertos fines (instrumentalista) que están al servicio del ser humano (antropológica). Esto será tratado con mayor detenimiento en el segundo capítulo del presente trabajo. 2 Para Heidegger, estas dos definiciones no son falsas pero tampoco son del todo verdaderas. Se refiere a ellas como correctas o adecuadas por hacer justicia a la“ representación corriente” y reflexiva (es decir óntica) de la técnica pero no al fenómeno completo que ella implica (es decir, ontológico): “ Lo correcto constata cada vez algo que es lo adecuado en lo que está delante. Sin embargo para ser correcta, la constatación no necesita en absoluto desvelar en su esencia lo que está delante. Sólo allí donde se da este desvelar acaece de un modo propio lo verdadero. De ahí que lo meramente correcto no sea todavía lo verdadero” (H EIDEG GER, Martin. “La pregunta porla técnica”. En: Conferencias y artículos. (Trad. Eustaquio Barjau). Barcelona: Ediciones del Serbal, 1994. p. 10). 3 “ La filosofía es una ontología fenomenológica universal, que tiene su punto de partida en la hermenéutica del D asein, el cual como analítica de la existencia, ha fijado el término del hilo conductor de todo cuestionamiento filosófico…” (HEIDEGG ER, Martin. Ser y 1.

(2) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. “ Pregunt amos por l a técnica y con ello quisi éramos preparar una rel ación libre con ella. La relaci ón es li bre si abre nuestro estar a l a esencia de l a técnica” 4.. El camino que nos abr e la pregunta nos lleva a aquello que es la técnica en su relación con “nuestro estar”, o m ejor, podr íam os decir, con “nuestro ser” o “nuestra existencia”. Esto es lo que com únm ente eluden las definicion es antropológicas e instrumentalistas, debido a que sólo se ocupan de un a parte y no del fenóm eno completo. Por eso queremos tener una relación libre con ella. Por que precisam ente lo que la técn ica es, permanece aún oculto par a no sotros. Pero, ¿por qué preguntar por la técnica? ¿Qué nos m otiva hoy, o qué fue lo que quizás m otivó a Heidegger, en aquel entonces, a preguntar por la técnica? Com o veremos, la pregunta por la técnica v a m ás allá de lo técnico para llegar hasta la existencia h umana y la capacidad o no de ser asumida auténticamente, es decir, desde sus propias po sibilidades, en una épo ca dom inada por la técnica m oderna: buscamos liberarno s de los pr ejuicio s in cuestionados que restringen las posibilidades de nuestra propia vida en el m un do, en 5. el m arco de la hegemonía tecnoló gica . “En todas partes – dice Heidegger – estam os encaden ados a la técnica sin que no s podamos liberar de ella” 6. En este trabajo examinaré, precisamente, en qué con siste el encaden am iento al que no s h a llevado la técnica modern a, como lo form ula Heidegger. Para esto he esco gido, principalmente, la conferen cia de 1954 “La pregunta por la técnica”. Mi hipótesis es que la técnica moderna actúa como un dispo sitivo que enm arca al ser humano en un en granaje que lo pre- dispone a un m odo determinado de desocultar lo que es como reserv as (Bestand es). Ese estar pre- disp uestos a desocultar las cosas com o reservas representa, ante todo, un modo enajenado de la ex istencia en que las po sibilidades propias de ser se pier den in cluso p ara el ser h um ano mismo, que también está bajo el dom ino tecnológico, contrario a lo que comúnmente se cree cuando se afirma la supuesta neutralidad de la técnica y el control hum ano de la m ism a. Sin embar go, dedicaré unas páginas a una prop uesta alternativa para la época m oderna. Con ella quiero m ostrar que la técnica p uede ser superada por otra forma de p ensar y desocultar las co sas, que tiempo (Trad. Jorge Eduardo Rivera). Santiago de Chile: Editorial Trotta, 2006. p. 61.) La existencia es el salir de sí mismo para actuar con las cosas y define las posibilidades mismas del ser humano como un proyecto estructurado en la comprensión. 4 HEIDEGG ER, Martin. “ La pregunta por la técnica”, O p. cit., p. 9. (La cursiva es mía). 5 No será muy a menudo, pero en ocasiones utilizaré el término “tecnología” en lugar de “técnica moderna”. La diferencia entre las dos, es que con la primera me re fiero a la manera en que se expresa la segunda. Por “ tecnología” entiendo una cultura material e intelectual donde interactúan de manera compleja los seres humanos, los artefactos y los medios informativos. Mientras que con la “ técnica moderna”, como se verá a lo largo de este trabajo, me estaré refiriendo a las condiciones de posibilidad que determinan la manera en que el ser humano, las cosas, y el lenguaje, se presentan de la manera en que lo hacen en la época moderna. 6 Ibídem. 2.

(3) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. aquí llam aré escucha serena, don de el ser humano em prenda la gran tarea de asum ir su existencia en el m odo de ser que le es más prop io, reconocien do la amenaza de la técnica m oderna y transformando su relación con el m un do. He dividido el trabajo en cuatro capít ulo s: En el primero de ellos, haré un a breve exposición so bre Heidegger y su tiempo, resaltando la tensión de este con la m odern idad y sus motivaciones para cuestionar la técnica m oderna. En el segundo, m e voy a detener en la definición ontológica de la técnica mo derna, porque no s aclara la maner a en que ésta opera com o un m arco de po sibilidades que determina el modo en que las cosas salen a la luz como r eservas y de cómo esto se ha convertido en un d estino para la h umanidad, f un dam entalmente, para la civilización occidental. En el tercer capítulo, examino el problema de la técnica moderna y el desarr aigo, como Heidegger lo expone en “La pregunta por la técn ica”. Haré referen cia, en este mismo cap ítulo, a los planteamientos gen erales de la escucha serena como alternativa al modo de desocultar de la técnica moderna, valiéndome de algunos de los escritos que apar ecieron por la mism a época de la confer encia so bre la técnica en 1954. En el último capítulo, y a m aner a de conclusión, r ealizar é una breve ref lexión so br e la técn ica hoy en día y la importancia del pen sar sereno, que ya habr á sido aclarado en el capít ulo tercero.. 3.

(4) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. 1. Hei degger y l a modernidad La decisión de em pezar este trabajo abor dan do el tema de la mo dernidad no es ar bitraria, aun que mucho m enos r esulta ser sencilla. Lo que me propongo hacer en este primer capítulo, es un r ecorrido muy breve por algunas de las reflexiones en torno a la m odernidad, que están a la base del desarrollo heideggeriano sobr e el problem a de la técnica. No es ar bitraria por que lo s antecedentes y presupuestos so bre los cuales Heidegger pen só la filo sofía, el m undo, el ser y el m ism o pensar, están situados en unas condiciones históricas concretas que no s ay udan a comprender m ás claramente sus críticas a la técnica y su prop uesta de una escucha serena como alternativa. Y no es sencilla por que implica necesar iam ente tener que tratar un tem a m uy com plicado y controversial, a saber, el que tiene que ver con la relación de Heidegger y el nacionalsocialismo, que in icia formalmente en 1933 al ser elegido Rektor de la Univer sidad de Fr ibur go bajo el régim en Nazi. Quisier a dejar de antemano m uy en claro que el propó sito de este capít ulo no es el de hacer un análisis exhaustivo de la historia del f ilósofo y su contexto. El caso del nacion alsocialism o será aquí señalado someramente y con mucha prudencia. Lo que voy a hacer más bien, es reco ger algunos de los elementos f ilosófico s que so bresalen de la tensión entre Heidegger y su tiem po, fundamentalmente porque es en esa realidad, en la ex istencia m ism a y en la praxis humana que ella entraña, don de germ inan unas ref lexiones encaminadas a mirar atentam ente un pro blem a que much as veces se invisibiliza o se deja ver únicam ente en las ram as y no en sus raíces m ism as. Este r ecorrido se llevar á a cabo, pr incipalm ente, siguien do los planteamientos desarrollado s por Michael E. Zim merman en su libro Heidegger´ s confrontation. with modernity, deteniéndome m uy. cuidado sam ente en el pro blem a del desarraigo.. 1.1. La decadencia en el mundo moderno Para Heidegger la “modernidad” representa un m om ento de la metafísica occidental que se expresa, para utilizar un término de Oswald Spen gler, como la decadencia que resulta de un a determinada 7. form a de compren der ser ( Sein) . A la luz de las grandes, y quizás do lorosas tran sformaciones que. 7 Heidegger hace la diferencia entre ser (Sein) y ente, o lo que es (seiend). El primero es el verbo sustantivado de ser; el segundo, es el participio activo neutro. En la introducción a Ser y tiempo, donde se analizan los elementos de la pregunta por el ser, haciendo referencia a lo preguntado (das Erfragte) es decir a ser, H eidegger señala que “ el ser del ente no «es» , él mismo, un ente. El primer paso filosófico en la comprensión del problema del ser consiste en no[…] determinar el ente en cuanto ente derivándolo de otro ente, como si el ser tuviese el carácter de un posible ente” (Ser y tiempo., p. 29). Esta diferencia sólo puede ser captada en la medida en que lleguemos a comprender ser como tal. El ente hace parte de la constitución ontológica de la comprensión de ser que es siempre el. 4.

(5) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. ocurr en en Europ a a f inales del siglo XI X y com ien zos del siglo XX, Heidegger, entre otros pensador es, identifica un conjunto de actitudes y formas de ver el mundo y de actuar en él que se entienden com o degenerativas p ara el esp íritu (Geist) alem án: el in dividualism o burgués, el reduccionismo científico, el m ercantilism o, el con sum ism o, el m aterialismo y la técnica. Todo s estos fenómenos con stituyen una am enaza fun dam ental, que algunos de los reaccion ario s m ás representativos de la época, como Ernst Jün ger, O. Spengler y Ludwig Klages, identificaron como 8. 9. funcionales a la mo dernidad, a la vez que hacían un llam ado a la renovación de Alemania . En el libro Heidegger´s con fron tation with m odernity, Zimmerman dedica un capítulo entero, llam ado “Germ any´s confrontation with modernity” al pro blema de la m odern idad en Alemania. Aquí se deja ver muy clar amente que el debate gener ado en ese país desde el siglo XI X, en torno a la industrialización y a la modern ización, estaba encam inado no sólo a reconocer la am enaza a la que quedaba exp uesto el espíritu alem án, sino tam bién a transformar po lítica y espiritualm ente al pueblo (Vo lk) p ara devolverle los valores tradicionales de antaño. En otras palabras, el debate so bre la modernidad era un problema de la leg itim idad de la m ism a y sus im plicaciones alien antes y desintegradoras para el m odo de ser alem án. Só lo regr esan do a lo s v alores tradicionales premodernos, p uede el espíritu alemán recobr ar sus raíces, su autenticidad, su tradición o m ás 10. precisam ente, sentirse en casa (Hau s) . Los pensadores reaccionar ios, con fuertes in clin acion es 11. nacionalistas , tenían su m irada p uesta en la búsqueda de la naturaleza, y m uy particularmente, en. ser de lo que es y se determina en cuanto tal, en la existencia siempre situada del D asein o ser-ahí. Esto es lo que se conoce como la diferencia ontológica. 8 El término “renovación” puedetener una connotación fascista, si se le mira en el contexto alemán del primer cuarto del siglo XX, por cuanto apela a la “ renovación nacional” que motivó a las políticas eugenésicas de H itler. Sin embargo, esta concepción es muy limitada y es contraria a la idea heideggeriana de una renovación del espíritu en el sentido de recobrar una relación más originaria y respetuosa con las cosas. 9 Cfr . ZIMMERMA N, Michael E. H eidegger’s confrontation with modernity: technology, politics, art. Indianápolis: Indiana U niversity Press, 1990. pp. 4-5. 10 Así, cuando H eidegger afirma que: “ el lenguaje es la casa del ser” (Das Sprache ist das Haus des Seins), no está refiriendo con esto simplemente una metáfora. El ser habita en el lenguaje, de manera que la comprensión (Verstehen) del ser, siempre está situada en un ahí (Da) en el que discurre su experiencia. Tampoco implica una relación espacial. Casa, Haus, no es una cosa que esté primeramente frente al ser, como algo espacialmente determinado en el más allá, al cual posteriormente se entra. No es un espacial “estar-el-unodentro-del-otro” (Ser y tiempo, p. 80) de dos entes que están distanciados en el espacio y que luego están juntos. La casa, es el lenguaje, la familia, la tradición, la historia y la descendencia; es la m orada en la que el ser del ser humano (Dasein) es acogido y en donde se despliegan sus propias posibilidades. Por eso mismo, estar fuera de casa, es encubrir esa relación genuina con el ser, en el que la existencia no se asume como el “ ser que es cada vez mío”, sino en la publicidad del “ se” (das Man) que expresa el desarraigo del D asein como una posibilidad de existencia fuera de casa (Cfr. G ON ZÁLEZ, R. Mauricio. Fuera de casa o de la existencia impropia. Bogotá: Ediciones U niandes, 2005). El pueblo alemán es lenguaje y tradición; su existencia discurre de manera genuina en la comprensión orientada por el sentido del ser que coliga su existencia con sus propias posibilidades dispuestas por el haber previo que son precisamente ese lenguaje y esa tradición. 11 La crítica a la modernidad y a la técnica hacen parte de las ideas centrales que muchos reaccionarios alemanes profesaron durante el primer cuarto del siglo XX y que posteriormente ejercerían una influencia significativa en la constitución del Nacionalsocialismo. Sin embargo, existe cierta ambigüedad en el movimiento reaccionario. Jeffrey Herf ha llamado “ modernismo reaccionario” a muchos de estos ideólogos que invocaban la restauración del sistema industrial y tecnológico a favor de un nacionalismo socialista que, como “ tercera vía”, tuviera la capacidad de recuperar y cuidar el espíritu alemán (Cfr. ZIMMERMAN , Michael E. H eidegger’ s confrontation w ith modernity. Op. cit., p. 47 ) 5.

(6) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. los instintos revitalizador es de la vida h umana en su arraigo a la tierra, a la cultur a, a la len gua alem ana y a la trascendencia y sign ificatividad de la vida. David King afirma que las sospechas y acusaciones a la mo dernidad er an, en Alem ania, una especie 12. de “estilo n acional” . El rápido proceso de in dustrialización a fin ales del siglo XIX impactó enormemente a la cultura alem ana. King con sider a que el desarrollo de la modernidad en Alemania, com prendido a la luz de la Ilustración y la Revolución Francesa, en lugar de generar paz y libertad gen eraban guerr a y dominación 13. Pero las contradicciones no sólo se encontraban en el orden de lo político, sino tam bién en el orden del conocim iento ( Wissen). Zimm erman señala que esta renovación no era otra cosa que “una guerra contra los m ales de la visión de mun do 14. [ Weltan schauung] científico” . Muchas de las intenciones de esta guerra contra la Weltan schauung moderna han sido consideradas como racistas en el contexto Volkg eist que posteriormente desem bocar á en el nazismo, pero seguram ente el fun dam ento del peligro que ella entraña, que es de lo que aquí me ocup aré y que llam o desarraigo, no tiene necesariamente nada que ver con las particularidades biológicas o étnicas, sino m ás bien con la manera en que ser (Sein) se manifiesta, haciendo necesaria la búsqueda de un “nuevo encuentro con el ser de las co sas” 15. Para Heidegger la idea de “mundo” producida por la modern idad, no era el último término en que se explicaba dicho fenóm eno, sino más bien el síntoma de un movim iento más profun do que se escapaba a los an álisis superf iciales: el encuentro con el ser de las cosas. Al igual que Jün ger, Heidegger considera que el pro blem a de la m odernidad, y con secuentemente el de la técn ica moderna, es fun damentalm ente un problema metafísico, lo que será aclarado, m ás adelante, en el segundo capítulo. Por lo pronto quisiera señalar la tendencia modern a a con cebir al ser hum ano como sujeto, es decir, como ego cogito y al m undo como el objectum que debe ser dominado, como la razón principal por la cual, la relación vin culante entre la vida y el m undo, por ese m odo de ser del ser h um ano (ser-en- el-mundo) que es la com prensión, se p ierde como sentido de orientación, y por 16. ello, las propias posibilidades se disem inan en el encubr imiento de la facticidad . En Introducción a la m etafísica Heidegger añade: 12 KIN G, D avid. “Culture and society in modern G ermany: A summary view”. En: Essays on culture and society in modern G erm any. (Ed. G ary D . Stark y Bade Karl Lackner). Texas: A & M P ress, 1982. pp. 15-44. 13 Ibídem. 14 ZIMMERMA N, Michael E. Heidegger’s confrontation with modernity, Op. cit., p. 4. 15 Ibídem. 16 El termino facticidad (Faktizität) alude al m undo en que comparece la existencia humana como aquel que “ de hecho” se encuentra ahí como entorno donde discurre la comprensión e interpretación. El encubrimiento de la facticidad resulta pues, ser un estado de alienación con respecto a su mundo que no es en modo alguno un lugar en el espacio del que pueda carecer como se carece de alguna propiedad. El ahí es constitutivo del ser humano (ser-ahí), y su encubrimiento u olvido no es otra cosa que la malinterpretación de su ser (Sein) como un ente a-histórico en el cual el D asein pierde la explicitación de la situación comprensiva que le va en su ser cada-. 6.

(7) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Est amos dent ro de l a tenaza. Nuestro pueblo se experimenta como hallándose en el centro de su presi ón más cort ante: es el paí s que ti ene más vecinos y, de este modo, el más amenazado […] sobre todo, es un pueblo metafísi co1 7 .. Sujeto por la tenaza llamada “modernidad”, el p ueblo alem án, a inicios del siglo XX, se encuentra bajo la f uer za de dos potencias m un diales: Rusia y Am érica, “que m etafísicamente vistos, son la mism a cosa: la misma furia desesperada por el desencantamiento de la técnica y la or ganización 18. abstracta del hom bre norm al” . Ahora bien, ese desencantamiento no significa otra cosa sino que el ser humano se ha apartado de la movilidad de ser y com o tal, el m undo, como aquello que es, ha quedo reducido a lo disponible como resultado de la escisión entre el yo y el mundo o lo otro, es decir, como el oscurecimiento de su facticidad. Escisión que no es otra co sa que el desencadenamiento histórico que resulta de la razón instrumental, producto de la ten dencia moderna a interpretar ontológica y epistemológicam ente al ser hum ano como un ente asilado y “sin” m un do, como “lo que está a la base” del conocimiento: prim ero está el sujeto que p ien sa, luego todo lo demás. De ahí que la im portancia de la pregunta por el ser no sólo radique en su señalar otros modos po sibles de ser, sino prim aria y esencialmente, por abr ir el cam ino hacia el ser del ente que es el ser hum ano. La capacidad comprensora debe despertar el sentido h istórico del ser-en- el-m un do ( Da- sein) en la r eivin dicación de sus po sibilidades y no en el encubrim iento de las m ism as. De 1880 a 1913 Alem ania entró en un proceso de in dustrialización que elevó signif icativam ente la explotación de sus recurso s, transforman do económica y dem ográficam ente al país. Los modos industriales de pro ducción en el mundo civilizado (no só lo en capitalismo sino tam bién en el com unismo) fueron un a am enaza par a m ucho s artesano s y pequeño s productores de la clase media alem ana que se desplazaban a las gr andes ciudades o que em pezaban a ver se en la necesidad de 19. integrar se a las n uevas dinámicas de la producción industrial . La m odernidad representa un vez-suyo. H eidegger se va a referir a esto en el parágrafo 12, de Ser y tiempo. Pero más concretamente sus planteamientos sobre la facticidad se encuentran en O ntología. H erm enéutica de la facticidad (1923). 17 HEIDEGGER, Martin. Introducción a la metafísica (Trad. Emilio Estiú). Buenos Aires: Editorial Nova, 1969. p. 73. 18 Ibídem. De manea muy similar a la de Heidegger, el filósofo francés Jacques Ellul hace un diagnóstico parecido sobre la sociedad tecnológica cuando afirma que la técnica moderna es aquello que ha logrado penetrar todos los ámbitos de la vida implicando un grado de “ estandarización [que] genera impersonalidad, en la medida en que la organización recae más en métodos e instrucciones que en el individuo concreto”. (ELLUL, Jacques. The technological society. N ew York: Vintage Books, 1964, p. 12. La traducción es mía). La “ impersonalidad” (das Man), en Ser y tiempo, va a ser uno de los agregados filosóficos más importantes para la posterior crítica heideggeriana a la técnica moderna. 19 Cfr. ZIMMERMA N, Michael E. H eidegger’ s confrontation with modernity, O p. cit., pp. 7-9. 7.

(8) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. mom ento fundamental para el destino del ser humano; un mom ento que está enraizado en la “concepción de mun do” que la metafísica modern a ha producido y pretende im poner. Don de r eina la modernidad reina la m etafísica del señor ío, la m aquinación y la técnica, y por ello su acabamiento 20. (Begründung) implica, al m ism o tiempo, el comienzo del acabam iento de la modern idad . Modernidad que en su máxim a expresión ha desen cadenado la técnica m oderna con un potencial destructivo que no s resulta inimaginable. La técnica moderna, o tecno-logía, se ha convertido en un fenómeno que atraviesa, de lado a lado, la existencia h um ana, lleván dolo a transformar el mundo natural en un depósito de mercan cías. Adem ás de esto, el ser h um ano mismo, en su pretensión de dom inar la técnica term ina más bien encontrán do se bajo su dom inio. La h umanidad está engan chada a un modo del hacer salir de lo oculto. 21. en el que el mun do se sitúa como lo predisp uesto y por eso. no denota un m ero medio, sino una m anera de producir. 22. relaciones con el m un do, con la Nat uraleza. y con los otros. Gran parte de las ideas de Heidegger han sido leídas por algunos, com o por ejem plo Karl Löwith, com o intrínsecamente nacionalsocialistas. Aquí, claro está, fue muy po ca la m ención que se hizo al nazismo, primero porque el tema podría agotar el espacio del que dispongo y segundo por que estoy seguro de que la filosofía de Heidegger no es necesariam ente nacionalsocialista. Parafr aseando a Félix Duque en un com entario so bre Heidegger Entorno al hum anismo, soy de la opin ión de que el pensamiento del filó sofo de la Selva Negra, si bien n utrió la ideolo gía nacionalsocialista, no era per se naci-fascista o debía ser exp licada desde las doctrinas oficiales hitlerian as 23. Lo escr ito aquí pretende ser un a pr ueba de eso. A contin uación daré p aso a las consideraciones que a m i juicio resultan ser de m ayor importancia cuan do nos enfrentamos al pro blem a de la mo dernidad y de la técnica que ahora traducimos como un problem a m etafísico, a saber, la pér dida de sentido o desarraigo.. 20. Cfr. HEIDEG GER, Martin. Meditación. Buenos Aires: Editorial Biblos, 2006. p. 37- 40. Alétheia que también significa“ verdad”. 22 Como una inclinación a “ traer ahí delante” de uno u otro modo de ser, según el caso, en el desarraigo o en la asimilación de las propias posibilidades de desocultar. 23 Cfr. DU Q UE, Félix. Entorno al humanismo. Madrid: Tecnos, 2002. p. 14. 21. 8.

(9) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. 1.2. El Dasein y la pérdida de sentido Para Heidegger, al igual que par a Hegel, la actividad hum ana no es una potencia aislada que se referencia desde sí m isma, sino más bien una actividad guiada por el movim iento continuo de signif icado s históricos viv idos en el len guaje (y en lo s conceptos) que no siem pre están bajo el control hum ano y que determinan radicalm ente sus posibilidades. En la m odernidad, como un mom ento histórico en el cual discurre la existencia, el ser h umano debe establecer una distancia con el m undo, en el ejercicio siempre continuo de conocer su naturaleza, como lo calculable y disponible, para lograr su control total. El m ovimiento völkisch, por ejemplo, atacó a la m odernidad precisamente por el desarraigo (Heimweh) que ésta im plicaba para el in dividuo en el p ueblo ( Volk). Mucho s pensador es vö lkisch “resaltaron lo estéril, calculador, abstracto, m ecanicista y frío” de la modernidad, donde no hay lugar para “la fortaleza de espír itu y su arraigo a la tierra, así com o a la patria”, y hacían “un llamado a la reconciliación con la natur aleza y no con la dominación tecnoló gica propia de la m odern idad” 24. Adorno y Horkheim er, al resaltar el desencantam iento del m un do m oderno a partir de la Ilustración (Aufklä rung), afirm an que en “el camino hacia la ciencia modern a los hom bres ren uncian al 25. sentido” . La vida y a no ofrece sus m isterio s en el recogimiento de lo h um ano, en su an dar orientado por el horizonte de su sentido, sino que se muestra como la materia prima sobre la que el hom bre proyecta sus fr ías y despiadadas intencion es de dom inio. Heidegger es consciente de la crisis de la cultura que vive su pueblo, en donde el progreso descan sa sobre el engaño o encub rim iento que hay tras la idea de “mundo ” en la modern idad, y por eso afirma, en el particular len guaje de Ser y tiem po, que el “Dasein no es jamás ‘pr im eram ente’ un ente, por así 26. decirlo, desprov isto de estar-en , al que de v ez en cuando le viene en ganas establecer un a ‘relación’ 27. con el m un do” . La intención de pensar el pro blema desde ser ( Sein), se determina m ediante la 28. “relación” que se ha pr ivilegiado en la mo dernidad en el or den del pen sar calculador , que o culta el sentido y la movilidad de ser del ser h umano en su posibilidad m ás propia, es decir como posibilidad 24 ZIMMERMA N, Michael E. Heidegger’s confrontation with modernity: technology, politics, art. Indianápolis: Indiana University P ress, 1990. p. 9. (La traducción es mía). 25 AD ORN O, T. y H ORK HEIMER, M. D ialéctica de la lustración. Madrid: Akal, 2007. p. 21. 26 En la traducción de Jorge E. Rivera de Ser y tiempo (2003), se traduce el alemán In-Sein como “ estar-en”. Sin embargo, me parece más acertada la traducción de José Gaos (1951) de “ ser-en” en la que se mantiene la movilidad y la dinámica que H eidegger quiere expresar con el término. 27 HEIDEG GER, Martin. Ser y tiempo (Trad. Jorge Eduardo Rivera). Santiago de Chile: Editorial Trotta, 2006. p. 83. 28 Adorno y H orkheimer hacen referencia a la ciencia moderna como un factor decisivo que“ ofreció a los ilustrados el esquema de la calculabilidad del mundo” (ADO RNO , T. y H O RKH EIMER, M. D ialéctica de la ilustración, O p. cit., p. 23). El mundo en la modernidad se muestra como lo tematizado por la razón instrumental.. 9.

(10) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. histórica. Incluso el privilegio del esquem a sujeto-objeto, es siempre posible como ser-en- el-mun do, sum ergido de lleno en su facticidad. La maner a en que el ser h umano se asum e en las distintas posibilidades que se le abren en- el-mundo, en su ahí, están determinadas precisam ente por el ser-en com o m om ento constitutivo de la estruct ura “ser-en-el-m un do”, an alizadas por Heidegger en el § 12 de S er y tiem po. En la m edida en que las posibilidades que se le abren al ser hum ano no sean asum idas desde el fundamento del ser-en, es decir, mientras sean encubiertas, el modo de ser del ser hum ano queda marcado por el desarraigo com o “olvido de él” y “huída ante él”. Pero su mun do no se asum e o se rechaza com o una propiedad de la que p ueda pr escindir cuando quier a. El ser h umano sólo puede 29. “carecer” de mundo en tanto que él mismo ya es m un do . Por sentido se entiende la com prensión h umana que está a la bases de sus posibilidades; es un “saber orientarse” en el m un do desde la facticidad de su ahí “como proyecto estructurado por el haberprevio, de la m anera prev ia de ver y la m anera de entender previa” 30. Pero si el sentido se rech aza debido a la incompren sión de ser del ser h umano (Dasein), el mun do queda r eferido, ontológicam ente, de m anera errón ea com o algo cosificado. Si el sentido que está a la base de toda interpretación h um ana no se com prende, es decir no se descubre a partir del ser del ser-ahí que es para el ser hum ano la posibilidad de un actuar auténtico, la visión que tiene del mundo queda referenciada por el en cubrimiento del m ism o en tanto que fenóm eno que se manifiesta m ás bien com o presencia. El encubrimiento sucede en la medida en que el fenómeno no haya sido descubierto. El “encubrimiento”, af irm a Heidegger, “es el contraconcepto de ‘fenómeno’” 31. En el m anifestar se, el fenómeno se m uestra com o lo que es y despliega todas sus posibilidades para el Dasein en tanto que el ah í ( Da) no sea con sider ado como objeto, sino como el horizonte en el que dev iene la existencia humana. En su encubrimiento, por el contrario, se m uestra com o algo desfigur ado que co sifica su facticidad y el carácter móvil de ser (Sein). Este va a ser uno de los aspectos que en Ser y tiem po anticiparán parte la filo sofía de la técnica que Heidegger desarrollará posteriormente, a partir del análisis del “se” y “lo uno” com o presup uestos an alíticos y existenciales de la con dición inauténtica de la ex istencia h umana que impone la técnica m oderna.. 29. Cfr. HEIDEG GER, Martin. Ser y tiempo, Op. cit., p. 68. Ibid., p. 175. 31 Ibid., p. 58. 30. 10.

(11) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. La m odern idad, como lo señalé, es un a form a de encubrimiento del ser del ser ahí, que a partir del “sujeto aislado, como un sí-m ism o punt ual” 32, surge com o transfiguración de la conciencia en la pretensión de llegar a conocer más: “en tal caso, el m un do sería un o bjeto” 33 representado com o algo que po demos o no tener, en la posibilidad de acceder a él com o m ateria prim a. Aun que al ser hum ano le sea imposible ser sin m un do, si es posible para él, en todo caso, ser en el m odo de ser del 34. desarraigo: de no tom arse “entre manos”. el m un do. Po dem os tener una r elación a distancia y. objetivante con el mun do gracias a que siem pre y previam ente somos en el mundo. Por esto, la decadencia de o ccidente tiene que ver con el modo en que el ser humano comprende lo que signif ica ser. El problem a queda rem itido, así, al m ovimiento histórico de la metafísica o ccidental, que desde los griegos, a partir de Platón, ha sum ergido a la humanidad en un abu rrim iento metafísico. 35. don de. las cosas, incluido el ser humano, se m anifiestan com o carentes de sentido. Y es así que la modernidad se presenta com o encubrim iento del ser del ser h umano; como mentalidad o bjetivante del modo de ser histórico, don de lo que es, se da en un fon do desde el cual el mundo sale a la luz “como instrum ento sólo en la esf era de la ex istencia inauténtica y de la con dición de ‘caída’ de la época metafísica” 36. Adorno y Horkheimer advierten, que si “la Ilustración [y la modernidad] no toma[n] sobr e sí la tarea de reflexionar so bre este momento regresivo, firm a[n] su 37. propia condena” . Heidegger insiste en esto muchas veces y se pregunta: ¿Cómo serí a posibl e que el hombre, que l os puebl os en sus más grandes maqui naci ones, tengan rel aci ón con el ente [l o que es] y, sin embargo, se hayan apart ado, desde hace mucho tiempo, del ser, sin saberl o? 3 8. Heidegger se pr egunta si el m odo en que ha caído en el o lvido el pro blema del sentido del ser es, esen cialmente, la prin cipal razón de la decaden cia occidental. Vattim o al respecto afirma que el “pensam iento que con cibe el ser so bre la base de la simple presencia es con siderado un pensamiento. 32. Ibid., p. 201. Ibídem. 34 Ibid., p. 35. 35 D el alemán Langweile que se traduce al español también como “ momento muy largo” en el que “ el horizonte temporal de la presencia es tan amplio que las cosas sólo se presentan ellas mismas de manera indiferente”. (Cfr. ZIMMERMA N , Michael E. H eidegger’ s confrontation with modernity. O p. cit., p. 31). En este sentido las cosas demoran su presencia porque no se encuentra ningún significado y sentido en un mundo donde prevalece la impersonalidad del intercambio de mercancías, donde el Da del D asein ha quedado reducido a mero objeto dispuesto únicamente como base de las transacciones (in)humanas. 36 VA TTIMO, G ianni. Introducción a H eidegger (Trad. Alfredo Báez). Barcelona: G edisa Editorial, 2006. p. 119. 37 AD ORN O, T. y H ORK HEIMER, M. D ialéctica de la lustración, Op. cit., p. 13. 38 HEIDEGGER, Martin. Introducción a la metafísica, O p. cit., p. 72. 33. 11.

(12) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. «infundado» que olv ida el ver dadero pro blema al que [ se] debería prestar atención” 39. En Introducción a la m etafísica Heidegger se cuestiona más de una vez: ¿El “ ser” es una mera palabra y su si gni fi cado un vapor, o constituye el desti no espi ritual de occi dent e?. Si el ser (Sein) es una “m era palabra”, ¿Qué pasar ía con el ser humano? ¿Seríam os acaso también nosotros un vapor? Estamos en la necesidad de pr eguntar por n uestro destino por que se nos escon de el sentido del término “ser”: el ser humano ha caído fuera de él 40. La inautenticidad de la con dición hum ana no s remite históricam ente al pro blema de ser, y por lo pronto la p regunta nos in dica el cam ino hacia la perplejidad de habernos per dido a nosotros mismos, de estar enajenados y de haber caído en desarraigo. La noción de desarr aigo no s aclara aquello que repr esenta la técnica como tal, en tanto que dispo sitivo de control en donde el ser h um ano queda r em itido ante la am enaza con stante de per der su autenticidad, al estar enmarcado en una totalidad de proyectos sistematizados que lo desarticulan de la plenitud de ser lo que es y lo convierten en poco m enos que una maquina41, pro gramada para medir beneficios y disponer de las cosas a su gusto. Para entender bien en qué consiste esto, es indispensable compren der el significado ontológico de la técnica, que es de lo que me ocuparé a continuación.. 39 40. VA TTIMO, G ianni. Introducción a H eidegger. O p. cit., p. 60-61. La caída (Verfallen) del Dasein se expresa como un “ absorberse” en el desarraigo del “ se” (das Man), donde pierde su singularidad en el mundo de la publicidad. 41 El problema sobre la relación técnica-máquina ha estado presente siempre en las reflexiones sobre la técnica. Para Heidegger la técnica moderna no es la Máquina, como muchos han creído, reduciendo la técnica a lo meramente técnico. La técnica hace a la maquina pero no se limita a ella. La técnica atraviesa la comunicación, la educación y hasta el ser humano mismo. Y quizás uno de los problemas más grandes que afronta la humanidad es precisamente su mecanización misma, es decir, la posibilidad de que la técnica moderna convierta al ser humano en máquina. 12.

(13) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. 2. La definición ontol ógica de l a técnica. 2.1. La pregunta por la técnica. En su esencia, la tecnología es un destino, dentro d e la historia del ser, de esa verdad del ser que reside en el olvido. Martin Heidegger, Carta sobre el humanismo (1946). Al ocup arse de la técn ica y, en p articular, de la técnica moderna, Heidegger deja muy en claro que aquello de lo que va a estar preguntan do no es en sí m ism o nada técnico. Con esto se abre el camino, 42. 43. desde la pregunta m ism a, a un a “relación libr e con ella” . Como lo señalé en la Introducción , lo técnico no dice aún la ver dad sobre la técn ica moderna sino que más bien la encubre. Para descubrir el fenóm eno de la técnica modern a, el ser h umano debe relacionar se con él libremente m ediante la pregunta con la cual se constr uye un cam ino (Weg). El cam ino no s lleva a la ver dad de la técn ica moderna por que no s abre a su esencia. “Por ello es acon sejable fijar la atención en el camino y no 44. estar pen diente de frases y rótulos aislado s” . El aislam iento es en cubrimiento y el camino que abre la pregunta señala, de entrada, la n ecesidad del ejercicio hermenéutico como reflexión desen cubridora. El modo en que peor estamos abandonados a la técnica, añade Heidegger, “es cuan do la consideramos como algo neutral, porque esta repr esentación, a la que hoy se rin de p leitesía de un m o do especial, no s hace com pletam ente ciego s par a la esencia de la técnica” 45. Las interpretaciones inadecuadas, por más correctas que sean, encubren el fenómeno. Así sucede con las representaciones antropoló gicas e instrum entalistas, que sugieren que la técn ica es únicam ente un instrumento neutro, producto de la invención de un “sujeto”. La represent ación corri ente de l a t écni ca, según l a cual ell a es un medio y un hacer del hombre, puede ll amarse, por lo t anto, la defi nición instrumental y antropol ógi ca de l a técni ca4 6 .. 42. HEIDEGGER, Martin. “ La pregunta porla técnica”, O p. cit., p. 9. Cfr. Supra p. 3. 44 Ibídem. 45 Ibídem. 46 Ibid., p. 10. 43. 13.

(14) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Com o “un m edio y un hacer del hom bre” la técnica sólo se m uestra de maner a incompleta. De ahí la necesidad de interpretarla com o ésta es, lo cual es só lo posible, si se asum e un a relación libr e (freie Beziehung) con la situación y el fondo tras el cual nos vemos en cadenados a la técnica. Para que esto ocurr a debemos dejar a un lado la preten sión de dom inarla, que só lo acontece “cuan do m ayor es la 47. amenaza de la técnica de escapar al dom inio del hom bre” . Esto dem uestra que la definición que señalam os anteriorm ente es correcta, por que de hecho tenem os la voluntad de hacer de la técnica “un 48. medio y un hacer del hombre”, pero que sin embargo es fun cionalm ente falsa por o cultar su origen . Se nos oculta su or igen y con ello se encubr e su ver dad. Su falsedad radica en que todavía no nos muestra en qué con siste la esen cia de la técnica. Y de eso no s ocuparem os ahor a.. 2.2. La técnica como un modo del desencubrir La esencia de la técnica es el hacer salir de lo oculto, y con ello la pregunta nos encamina, no a un artefacto o a una actividad humana, sino hacia un m odo de ser. Sólo si comprendemos ese m odo de ser, en el cual comparecen las co sas de una determinada m anera, podrem os entender esas def iniciones, supuestam ente neutrales, en su lim itación misma. De esto se sugier e la necesidad de aclar ar el fenóm eno completo. Y p ara comprenderlo necesitam os exam inar qué entien de Heidegger por verdad. Pues es el todo el que no s muestra lo s aspectos de las partes como son, y por lo tanto el peligro que representan, en la contingencia de ap arecer de este o de aquel m odo: “… lo s entes, por lo tanto, aparecen sólo contra, desde y en un marco referen cial o apertura” 49. En este sentido, Heidegger exam ina las con diciones de posibilidad, como un marco desde las cuales las co sas vienen a la presencia. Luego de llegar a la esencia de la técnica, como un mo do del hacer salir de lo oculto, Heidegger llam a la atención so bre lo que esto signif ica. Si prest amos at enci ón a esto se nos abri rá una región t otalmente disti nta para l a esenci a de la técni ca. Es la región del desocult ami ento, es decir de l a verdad 50 .. La “región del desocultam iento” viene determinada por el modo de ser de la técnica. Ella defin e la form a en que aparece lo que es. La verdad es alêtheia, y con ello se m ienta un m odo del salir de lo oculto. “La τέχνη es un modo del a leth eúein. Saca de lo oculto algo que no se pro- duce a sí m ism o y 47. Ibídem. Cfr . IH D E, D on. “ Heidegger’s philosophy of technology”. En: SCHA RFF, Robert C (Editor). Philosophy of technology : the technological condition : an anthology. Malden, MA: Blackw ell P ublishers, c2003. p. 278. (La traducción es mía). 49 Ibid., pp. 278-279. (La cursiva es mía) 50 HEIDEGGER, Martin. “ La pregunta porla técnica”. O p. cit., p. 14. 48. 14.

(15) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. todavía no se halla ahí delante, y por ello puede aparecer y acaecer de este modo o de este otro”51. El desocultamiento no está dado, como vem os, desde algo neutro, sino que “aparece y acaece de este modo o de este otro” de acuer do al m arco que determina su región. Habitam os en un m arco en el cual las co sas aparecen del m odo técnico; p uesto que vivimos en la era de la técnica el modo del desocultar que prevalece está determinado por la esencia de la técnica, en la cual están situados los entes, incluidos el ser h umano com o ente-histórico. En palabras de Heidegger: “La técnica esencia en la región en la que acontece el hacer salir lo o culto y el estado de desocultamiento, don de acontece la alétheia, la v er dad” 52. Podemos decir, con propiedad, que h abitamos, o somos, en lo esencia l de la técnica. Somos en la región que la técnica ab re, por que ella es un modo del hacer salir de lo oculto. Y po demos tener o no una r elación libre con ese mo do del deso cultar que se determina primeram ente por el modo de ser. Con esto se aclara un poco la razón por la cual Heidegger y Jün ger creían que el problem a de la técnica era un problem a m etafísico. Lo que no s abre el ser es aquello a lo que pertenece la ver dad, el desocultar: “Lo desoculto com o tal llega a mo strarse. La ver dad en tanto estado de des-ocultamiento no es un añadido del ser. La verdad pertenece a la esencia del ser. Ser ente im plica: pr esentarse, 53. aparecer manifestándo se, ofrecerse, exponer se” . * En este orden de ideas vemos cómo la esencia de la técnica, que es el desocultar, depen de de una cierta naturaleza de ser, que com o señalaré más adelante, tam bién está relacionada con la cien cia moderna. “En efecto, la esencia gr iega de la verdad sólo es posible en unión con la esencia griega del 54. ser, entendido como φύσιϛ (physis)” . El hacer salir de lo oculto de la ver dad griega descansa so bre el m odo de ser de la ph ysis. La ph ysis es una de las form as del hacer salir de lo oculto griego que “es 55. el ser m ism o, en virtud del cual el ente llega a ser y sigue siendo o bservable” . Con ello la naturaleza se m uestra desde sí misma; es un brotar, un salir que podemos notar en el “crecimiento de una planta” o en un amanecer. La v erdad de ese ente que llamamos planta, el emerger-desde- símism a y por sí misma que la m uestra, sólo deviene desde el ser que entendemos como physis: ella es el ser del ente, el m odo en que la natur aleza sale a la luz.. 51. Ibídem. Ibid., p. 15. 53 HEIDEGGER, Martin. Introducción a la metafísica. (Trad. Emilio Estiú). Buenos Aires: Editorial Nova, 1969. p. 136. 54 Ibid., p. 136. 55 Ibid., p. 50. 52. 15.

(16) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Ahora bien, esa otra form a del desocultar gr iego, que enten dem os com o un saber56, tiene también una determinación sobre lo ente. La esencia de la técnica es el modo de ser “com o creación y como 57. construcción ; es un pro ducir sapiente” . Lo decisivo, en todo caso, de estas dos formas del h acer salir de lo oculto es la ποίησις. Tanto lo que fabrica el artesano, com o lo que brota desde la naturaleza, es po íesis en el sentido griego del traer-ahí-d elante. Un artesano se encuentra ya situado, por ejem plo, en el dom inio de las fuerzas físicas (ph ysis), cuan do co-particip a en la pro ducción de algo 58. Por lo pronto dejaré a un lado la τέχνη com o la entendían los griegos antiguos y me abriré cam ino hacia la definición ontoló gica de la técnica, tenien do en cuenta los elementos señalados anteriormente. ** En este sentido, h ay una estrecha relación entre verdad y ser que nos aclara, precisamente, el signif icado ontológico de la técnica. Bajo el dom inio de un determinado m odo de ser, se determinan también la m anera en que las cosas salen a la luz. Po dríamos hablar de algo así com o una “época del ser” 59, lo cual es determ inante para las civilizaciones, esp ecialm ente la occidental. Esto lo po dem os ver en n uestro trato con la Nat uraleza, en un mom ento crítico de la civilización mundial como el que vivimos hoy en día en la época tecnológica, cuyo m odo de ser precede, en todo caso, al in dividuo que está situado en el desocultar. Lo esenci ant e [lo que hace ll egar a l a presenci a] 60 de la t écni ca [moderna], hace entrar al hombre en algo t al que este, por sí mismo, no puede inventar ni hacer; porque al go así como un hombre que únicamente desde sí mismo es sólo hombre, no existe 6 1 .. Vem os, por lo pronto, com o quedan trazadas las lim itaciones que impone la técnica. Esto es lo que quiere h acer Heidegger con la cita anterior al in dicar, com o ya lo ha hecho en otros textos, 56 Cabe señalar la estrecha relación de oposición entre physis y téchne y al mismo tiempo su encuentro en la poíesis. A mbas son un modo de ser, y determinan un modo del descocultar. El primero deviene desde el ente mismo, desde la naturaleza “como fuerza imperante” y el otro como un “ crear” y “ producir” y ambas son poíesis (ποίησις) en la medida en que traen-ahí-delante. 57 Ibid., P . 52. 58 Cfr. Ibid., pp. 52-53. El hermoso ejemplo de H eidegger sobre la copa sacrificial ilustra claramente esto. En un primer mo mento la técnica se nos presenta como un hacer, como el medio para conseguir unos fines. Y un medio que tiene como consecuencia unos fines es considerado como una causa. Son cuatro las causas que consideran como responsables de aquello que se muestra, que sale a luz, de aquello que es producido: 1) la causa materialis, 2) causa formal, 3) causa final y, la más importante pues “ determina de un modo decisivo toda causalidad”58, 4) la causa e fficiens. El ejemplo del utensilio sacrificial muestra claramente todo lo que es corresponsable de poner (el ser responsable), como traer-ahí-delante que“ caracteriza la presencia de lo presente”, en este caso el de la copa sacrificial que sale a la luz por a co-pertenencia de los cuatro modos (H EID EGGER, Martin. “La pregunta por la técnica”, Op. cit., p. 29.) 59 IH D E, Don. “ Heidegger’s philosophy oftechnology”, Op. cit., p. 278. 60 Prefiero la traducción del texto en ingles: ”The coming to presence of technology gives man… ”. 61 HEIDEGGER, Martin. “ La pregunta porla técnica”, O p. cit., p. 29.. 16.

(17) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. especialmente en Ser y tiem po, lo que se conoce como la con dición óntico-ontológica de la existencia, según la cual lo ontológico determ ina las posibilidades de lo óntico62. En la medida en que entendamos que el modo en que las cosas y las actividades se despliegan y salen a la luz, está determinado por un m arco que le impone un as condiciones de posibilidad históricas, po dem os 63. com prender el grado h asta el cual es llevada la reflexión so bre la técnica moderna , como lo que def ine, ontoló gicamente, la presente “época del ser”. Con esto se está hacien do m ención, sencillamente, a que el ser humano, siem pre situado, v ive en una determinada forma de pen sar, de ver el m undo, de actuar en él y de relacion arse con los otros que tiene, como se señaló anteriormente, una estrech a relación con la ciencia m o derna y la imagen del mundo que nos h a creado.. 2.3. Ciencia y técnica 64. Ahora bien, dicho esto, qué p asa con la técn ica cuan do se sirv e de las ciencias m odernas ex actas . ¿Cómo afectaría a la técnica, com o desocultar, en la esfera de la poíesis? “ Se dice que la técnica moderna es in com parablemente distinta de toda técnica anterior, por que descan sa en las ciencias exactas mo dernas” 65. Con esto, la esencia de la técnica m oderna se torna en algo totalm ente distinto a toda técnica anterior. Debido a que la ciencia es un modo en que se representa to do lo que es, ella determina lo que la técnica es, como un m odo del hacer salir de lo oculto. La ciencia, nos dice 66. Heidegger en “ Ciencia y meditación”, es la teoría de lo real . Lo que es, “permanece en la presencia” por medio de una operatio que “consigue” lo “real”, que es el ente consegu ido por ese modo del deso cultar, y se “muestra ahora como el objeto (Gegen-S tand)” 67. La teoría fija lo que es com o lo real en la “región de lo s objetos”68. Y así, la manera en que acontece el deso cultar de la ciencia mo derna, está con dicionada desde el modo de ser del ente como un objeto, com o aquello que está en frente y se m antiene en la presencia.. 62. Sin embargo, es importante aclarar que lo ontológico, en Heidegger, sólo puede llegar a ser entendido a través de lo óntico. En la pregunta por el sentido del ser es el ser humano mismo, “ el ente que en principio ha de ser previamente interrogado respecto de su ser” (Ser y tiempo, Op. cit., p37), y no de manera inversa como suele suceder en otras filosofías. 63 A la téchne griega, no sólo recurre H eidegger para mostrar una relación distinta con la naturaleza, sino también para mostrar “ una variación de contraste sobre el ámbito contemporáneo con el fin de mostrar las características especificas de nuestra época de la verdad” (IH DE, Don. “H eidegger’ s philosophy of technology”, Op. cit., p. 279. La traducción es mía). 64 Es importante aclarar que la relación entre ciencia y técnica es problemática, a pesar de estar referida casi siempre en una relación unilateral. Si es la ciencia la que determina la técnica o viceversa, es algo que resulta aparentemente paradójico, pues no es muy difícil encontrar argumentos para defender las dos hipótesis. Heidegger es consciente de esto, aunque insista de todos modos en preguntar por la primera relación. Sin embargo, debido a las interpretaciones reduccionistas de ambos términos, no resulta difícil ver el porqué de dichas interpretaciones, y notar la importante contribución de H eidegger al mostrar la relación dialéctica entre ambas. 65 Abidem. 66 HEIDEG GER, Martin. “ Ciencia y meditación”. En: Conferencias y artículos. (Trad. Eustaquio Barjau). Barcelona: Ediciones del Serbal, 1994. p. 34. 67 Ibid., p. 37. 68 Ibid., p. 44. 17.

(18) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Accedem os a la Naturaleza como un objeto desde la teoría. Con esto ya se muestra la determ inación de acceso que m edia n uestra relación con el m un do, f un dada en el trasfondo relacional desde el cual sale a la luz lo que es, com o aquello que es objeto de la contemplación de la cien cia moderna, que 69. mantiene el ente percibido en lo presente y expuesto al cálculo . ¿Qué es l a t écnica moderna? Tambi én ella es un hacer salir l o oculto […] El hacer sali r lo oculto que preval ece en la técni ca moderna es una provocación que pone ant e l a Naturaleza l a exigenci a de sumi nist rar energía que como t al pueda ser extraída y almacenada”7 0 .. Pero con el provocar ya se m ienta algo diferente y mucho más intenso que el m irar teórico de la ciencia modern a. La técnica m oderna, como un hacer salir de lo oculto, opera desde la tematización de la ciencia moderna. Pero con el provo car y a se está haciendo referencia a algo que va más allá de lo o bjet ual. Dir íamos: la provo cación es situar algo de m aner a violenta en lo que no le correspon de o com o no le corresponde. Y añade Heidegger a contin uación, “ Así pues, cuando el hombre, i nvestigando, contempl ando, va al acecho de l a Natural eza como una zona de su representar, está ya baj o la apel aci ón de un modo del hacer sal ir de lo oculto que lo provoca a abordar la Natural eza como un obj et o de investigaci ón…” 7 1. La ciencia, com o m odo de ver objetual, determina la realidad y genera esa dis-posición del hombr e a “abor dar la Naturaleza com o un o bjeto de investigación …”. La ciencia establece las con diciones de posibilidad del desocultar de la técnica que term ina, consecuentem ente, en la disponibilidad de lo que es. La relación antigua entre téchne y epistém e, se m uestra en la mo dernidad, en el m odo en que las ciencia llam adas exactas, determ inan lo que es susceptible de ser desvelado o llevado a la presencia. Cuan do Heidegger pregunta: “¿Qué tiene que ver la esen cia de la técnica con el salir de lo oculto?” Contesta: “es lo mismo. Pues en el salir de lo oculto tiene su f undamento todo traer-ahí72. delante” . La técn ica hace salir de lo oculto lo que es po sible, desde un marco refer encial que lo trascien de. En este sentido adquiere una intencionalidad existencial en ese marco de r eferencia, en el cual su relación con el mun do queda m ediada. Como la técnica no es un abordaje únicamente teórico de la realidad, sino más bien práctico, la determ inación de lo provocado va m ás allá, “… hasta que 73. incluso el o bjeto desaparece en la no-o bjetualidad de las existencias ( Bestandes) ” . 69. Ibid., p. 38. HEIDEGGER, Martin. “ La pregunta porla técnica”, O p. cit., p. 15. 71 Ibid., p. 19. 72 Ibid., p. 14. 73 Ibid., p. 19. 70. 18.

(19) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. 2.4. La técnica moderna com o destino Llegamos con esto al punto clave de la ref lexión filo sófica sobr e la técnica. Las “existencias”, Bestandes, que podr íam os traducir también como “depó sitos” o “reserv as”, son el m odo en que las cosas se muestran en la época de la técnica m oderna. La determ inación que la técnica im pone en el mundo, transforma al o bjeto en algo más, llev an do su o bjet ualidad a lo que ahor a se presenta como “depósito”. Lo que antes era el o bjeto de un sujeto ahora es lo disp uesto en sí m ism o para ser solicitado. No es lo que está en posición ( Stand) de ser contem plado, sino aquello, que m ás allá de esto, se m uestra com o lo provocado a entregarse com o mercancía para ser alm acenada y transformada. El ser h umano se ve impulsado a relacionar se con el m un do com o si éste estuv iera dado a su disposición. Es en esta “relación” en que la naturaleza se dispone com o lo so licitado, y don de lo sacado a la luz “se lo transforma, [y] lo transformado es almacen ado, [y] a lo alm acenado a 74. su vez se lo distribuye, y lo distribuido es nuevamente conm utado” ; don de tanto el sujeto como el objeto se absor ben en el solicitar. “ La rel ación suj eto-obj et o ll ega sól o así a su caráct er de pura «rel ación», es deci r, a su caráct er de soli citación, en el cual t ant o el sujeto como el obj eto est án absorbidos como exist enci as” 7 5 .. Lo que sale a luz com o “depó sito” requiere, como se ha dicho, un m odo de ser que privilegie ese desocultamiento que en contramos en la técn ica mo derna; una especie de estructu ra desde donde el ser h um ano es provocado, com o un destino, a so licitar a la Naturaleza com o “recurso natur al” y en cuanto tal, a utilizar la racionalizan do y calculan do el m áxim o de productividad. Pero vemos que el mism o ser hum ano es absor bido com o existencia o depósito, no sólo en su relación teórica, sino también práctica: él m ism o se ve exhortado a so licitar como si estuvier a enviado hacia ese modo del desocultar. El “mundo” que configur a la técnica m oderna es el de seres humanos que y a están insertado s en el modo del solicitar com o si este f uera su destino. Sólo en l a medi da en que el hombre, por su part e, est á ya provocado a extraer energías naturales puede acontecer est e hacer salir l o oculto que solicit a… si el hombre est á provocado. 74 75. Ibid., p. 17. Ibídem. 19.

(20) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. a esto, ¿no pertenecerá ent onces t ambi én él, y de un modo aún más origi nario que la Natural eza, a la categorí a de l as exist enci as? 7 6. Esta estructura emplaza a la n aturaleza par a ser so licitada com o depó sito. Dicha estr uctura se nos presenta como el horizonte ontoló gico que conf igura la r elación del ser humano con el mundo, en la cual ha caído, p er dien do la autenticidad de dicha relación: “Aquel provocar coliga al hombre en el 77. solicitar” . Y esa provocación está determinada por la estructura que el dispo sitivo tecno ló gico representa, com o horizonte ontológico desde el que destina al ser h um ano, o que “lo pone en cam ino” 78, hacia ese m odo de relacionar se con lo que es. La humanidad queda así atravesada, en su mism a existencia, en su m odo de ser pr áctico, por este dispositivo que lo in serta en un en gran aje don de lo que es, sale a la luz en el m odo de ser de las existencias o dispositivos: “el pensador se ha 79. limitado a corresponder a un a exhortación dirigida a él” . Con esto llegamos a la definición ontológica de la técnica: A aquell a int erpel ación que provoca, que coliga al hombre a soli citar l o que sale de l o oculto como existencias, lo llamamos ahora l a estructura de empl azamiento ( Ge-stell) 80 .. Y con ella la relación del ser h umano con el m un do, que nos abr e la técn ica mo derna, se nos pr esenta com o destino ( Geschick). “¿Acontece este salir de lo oculto en algún lugar que estuviera más allá de 81. todo hacer h um ano? No. Pero tam poco acontece sólo en el hom bre n i de un modo decisivo po r él” . La estructura de em plazam iento es un destino y frente a él respondemos con el mo do del hacer salir lo oculto que conv ierte todo en lo dispuesto. Estam os en cam ino de dispon er de lo que es como reserva, no por que nosotros no s hallem os, por in iciativa propia, en el camino hacia ese disponer, sino porque hem os sido enviados a él: en esto consiste la esencia de la técnica m oderna. La estructura de emplazamiento es lo que reúne al ser humano con el disponer de lo que es en cuanto reserv a. Esta manera de ver el m undo como a lo dispuesto a ser solicitado, lleva implícitamente una dirección o un destino. “A aquel enviar co ligante que es lo primero que pon e al hom bre en un cam ino del hacer salir 82. de lo oculto lo llam amos el sino ( lo destinado)” .. 76. Ibid., p. 18. Ibid., p. 19. 78 Ibid., p. 23. 79 Ibid., p. 18. 80 Ibid., p. 24. 81 Ibid., p. 22. 82 Ibid., p. 18. 77. 20.

(21) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. Por destino Heidegger no se está refirien do a una determinación que am arre al ser hum ano a ese modo de desocultar. Por d estino se entien de más bien un telos desde el cual el disponer de lo que es en cuanto reserva, se convierte en una po sibilidad m uy plausible, que “no es nunca la fatalidad de 83. una coacción” . El destino al que nos entrega la estructura de emplazamiento en la técnica m odern a, determina el sentido práctico de la existencia, pero no de manera absoluta. Debido a que la apert ura de ser se absor be en lo técnico (en lo óntico), en la m edida en que lo ente se convierte en lo real que se dispone, siempre le es po sib le al ser-en-el-mundo desfigurar su relación con su ahí: cuan do el ser hum ano convierte el m undo (el ahí en el que anda) en un a reserv a, es decir, cuando r educe el Da del Dasein (el ahí del ser- ahí) a lo disp uesto para ser solicitado, la relación origin aria con él queda 84. ocultada por el disponer . ¿No es esto lo que sucede hoy en día con las distintas iniciativas de “desarrollo sustentable”, que def ienden ciegamente el uso de la tecnolo gía? Propuestas como por ejem plo, la Agenda 21, pro gr ama establecido por la ONU en 1992 en Rio de Janeiro con el fin de prom over un “ desarrollo m ás adecuado ” en el mun do, propone una “gestión ecoló gicamente racional de la tecnología” sin cuestionar n unca el saqueo in discrim inado de lo s recursos naturales. En el m arco m un dial de una econom ía de mercado que se sustenta en la po sibilidad de utilizar deliber adamente la tecno logía para la explotación de la Natur aleza, la Agenda 21, establece el límite de lo “ecológicam ente racional” en el p unto en que la productividad económica se vea afectada. Las implicacion es que esto trae las po dem os o bservar diariamente cuan do, a pesar de lo s m odelo s de desarro llo sustentables, una esp ecie m ás se extin gue, un a planta milenar ia desap arece por efectos del monocultivo, se generalizan los distintos tipos de contaminación y la destrucción de ecosistemas se intensifica. Pero so bre todo estam os encadenado s a ella cuando, por m ás de que lo intentem os, no logr amos salir de ese modo del desocultar, donde los r íos son fuentes eléctricas, lo s animales alim ento em paquetado, la caña de azúcar agrocom bustible y en general, toda la Naturaleza, una materia prim a. Nuestro mundo, aquel en el que som os, se distorsion a y se oculta en la o bjetualidad.. 83. Ibid., p. 23. El ser-en-el-mundo, que no tiene un modo determinado de existencia, comprende su ser desde su cotidianidad, desde su vivir práctico en el mundo y no mediante la observación a distancia con el mundo. P or el contrario su carácter práctico determina de una manera originaria su relación con él dentro de sus distintas posibilidades de ser-en, siempre y cuando esto sea comprendido. Al andar en lo que anda el ser-ahí es en una apertura de comprensión actuante y dinámica del ser de aquello de lo cual nos ocupamos. La relación del ser humano con el mundo no es primariamente observacional a distancia, en la que el mundo se ve como objeto o como recurso. 84. 21.

(22) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. El ser-en-el-mun do de la época de la técnica modern a, es el ser-ante-el-m un do don de la ap ertura del ser se reduce a lo que es y el m un do se co sifica. Así mismo, con los intentos por defen der la neutralidad de la tecno logía y de justificar la racionalidad técnica, se puede apr eciar, sin em bar go, que en todo lado hom bres y m ujeres están cada vez más sujetos a ella. El computador, por ejemplo, como una herr amienta del conocimiento, ha resultado ser el medio que nos aísla cada vez m ás del mundo y de lo s otros. Incluso cuando se practica un r echazo vio lento a la tecnología estam os tam bién en cadenados a su lógica. El luddism o y el neoluddismo, han fallado en el sentido de no haber trascen dido lo técnico y de limitarse únicamente en la “ destrucción de la m áquina” a la que preten den destruir con m ás “máquinas”. Para Heidegger, la posibilidad de responder a la técn ica modern a en forma de ciega condena, es sólo una manera más de encadenar se a ella. Debido a que nuestra relación con la técnica modern a no es técnica, sin más bien existencial, la po sibilidad del ser h umano de poder relacionar se libremente con ella dep ende de qué tan absorbido esté en lo técnico, ya sea que lo impulse o que lo rech ace asiduam ente. Que el ser-en- el-m undo se encuentre siendo únicam ente en función de lo técnico, conllev a necesar iam ente a la distorsión y ocultación de su propio ser y con ello, la negación de una posibilidad de existir auténtica. Sólo po dem os llegar a relacionarnos libremente con la técnica si correspondemos con su esencia, es decir, con el destino que nos ha puesto en cam ino hacia el modo de deso cultar de la técnica modern a. Para concluir este cap ítulo terminaré con una cita que resume claramente aquello de lo que he venido hablando en estos últim os párr afos y que tien e la v irtud de introducirno s al tem a que voy a tratar en el capitulo siguiente: El est ado de desocult ami ent o de l o que es va siempre por un camino del hacer salir l o oculto. Siempre prevalece, de parte a part e, en el hombre el si no del hacer salir l o ocult o. Pero no es nunca l a fat ali dad de una coacción. Porque el hombre llega a ser libre justament e en l a medida en que pertenece a la regi ón del si no, y de este modo se convi erte en uno que escucha, pero no en un oyent e sumi so y obediente 8 5 .. 85. Ibid., p. 23. 22.

(23) Una crítica a la técnica moderna desde la filosofía de Heidegger. 3. Desarraig o tecnol ógico y escucha. El sino del hacer salir lo oculto no es en sí un peligro cualquiera sino el peligro. Martin Heidegger, “La pregunta por la técnica” (1954). 3.1. Peligro de desarraigo en la técnica moderna La técnica m odern a no só lo alien a (Entfremdung) al ser hum ano del resto de la Natur aleza, sino que también lo aliena de sí mismo y de lo s otros. Puede el ser humano llegar a estar tan alienado por la estructura de em plazam iento, hasta el punto de no percibirla com o una determinación que lo dispone a él, incluso, también com o reserv a. El ser h um ano “se pavon ea tomando la f igura del señor de la tierra [y con] ello se expan de la ap ariencia de que todo cuanto sale al paso existe sólo en la medida en que es un artefacto del hom bre” 86. Esta aparien cia o distorsión de ser, es el pro ducto de una relación desf igurada con el pelig ro al que v e expuesta su existencia, en el sentido de estar en el destino del disponer pero al m ism o tiempo desconocer aquello por lo cual ha sido interpelado. Pero, com o lo señalé anteriormente, sólo en la región del destino puede el ser h um ano respon der a otros modos de ser, y con ello a una posibilidad m ás propia de relación con la Naturaleza, con los otros y consigo mismo, que no esté determ inada, claro está, por el disponer de la técnica m oderna. El hombre est á de una modo t an deci dido en el séquit o de l a provocación de l a estructura de empl azamiento, que no perci be ést a como una interpel ación, que dej a de verse a sí mismo como el int erpel ado, y con ello deja de oí r todos los modos como él ec-si ste desde su esenci a en l a región de una exhortaci ón, y con ello nunca puede encont rarse consi go mismo 87 . 88. El “nunca p uede” , que Heidegger resalta, no denota, sin em bar go, una imposibilidad absoluta, pero si in dica la po sibilidad contin ua de desarraigo a que está sujeto el ser h um ano por m edio de la técnica mo derna. Por eso mismo es urgente que apren dam os a escuchar. Me ocuparé ahora de el peligro ( Gef ahr), no como uno entre mucho s, sino com o el p eligro f undamental, por que am enaza con “la posibilidad de que todo salir de lo oculto em erja en el solicitar y que todo se presente en el. 86. Ibid., p. 25. Ibídem. 88 En el original en alemán: “ …niem als nur sich selber begegnen kann”. 87. 23.

Referencias

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