El lobby tibetano en los Estados Unidos de América
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(2) Agradecimientos. A mi madre Gracias por tu amor, tus sacrificios y tus consejos Gracias por todo A mi padre Gracias por tu amor. Al Dr. Jean Meyer Gracias por su orientación y apoyo Al Mtro. Ignacio Marván Gracias por su paciencia y por todas las horas invertidas en este proyecto Al Embajador Eugenio Anguiano Gracias por su claridad y precisión. A mi amiga María Inés González Gracias por tu pensamiento estructurado A todos mis amigos Gracias por su amistad y apoyo.
(3) ÍNDICE. Introducción. 1. I. El problema tibetano Breve historia de Tíbet El Tíbet y los Estados Unidos de América China como potencia en un mundo globalizado La posición china. 5 5 13 20 23. II. Los grupos de interés y el cabildeo Estrategias y prácticas Los grupos de interés y la política exterior estadounidense Reglamentación del cabildeo en los Estados Unidos de América. 25 26 30 33. III. El lobby tibetano en los Estados Unidos de América Los derechos humanos en el imaginario mundial El movimiento internacional por la liberación de Tíbet El lobby tibetano en los Estados Unidos de América Estrategias y acciones. 35 35 40 43 44. IV. Alcances y límites Éxitos en el Poder Legislativo, el gobierno y organismos internacionales Influencia en la ayuda que EUA otorga a China Difusión de la causa tibetana. 50 51 59 62. V. Reflexiones finales. 66. Anexos y mapas. 68. 1. 2. 3. 4. 5. 6.. 68 69 70 72 73 74. El Tíbet El exilio tibetano Breve cronología de Tíbet y China Mapa de China Mapa de Tíbet Líneas estratégicas secundarias y proyectos especiales de la ICT. Bibliografía. 76. Referencias electrónicas. 79.
(4) INTRODUCCIÓN. La cuestión tibetana despierta en todas partes opiniones opuestas. A pesar de haber sido estudiada y debatida exhaustivamente por diversos autores,1 aún predomina cierto desconocimiento de la situación de esta “sociedad sin Estado”, para algunos;2 país independiente ocupado, para otros;3 o provincia rebelde, para otros más.4 Los tibetanos, así como los grupos que los apoyan, sostienen que Tíbet fue independiente desde su historia más temprana y que a través de los siglos rechazaron diversos intentos de conquista por parte de mongoles, hanes, manchúes5 e incluso británicos.6 A mediados del siglo. XX,. el ejército de la recién. fundada República Popular China (RPC) logró conquistar y controlar todo el territorio de Tíbet; sin embargo, se enfrentó, y aún se enfrenta, a un movimiento opositor independentista (que en la actualidad sólo pide una autonomía real en el. 1. Para un listado organizado temáticamente sobre Tíbet véase Beatrice D. Miller, “A Selective Survey of Literature on Tibet”, The American Political Science Review vol. 47, no. 4 (Dec., 1953): 1135‐1151. 2 Geoffrey Samuel, “Tibet as a Stateless Society and some Islamic Parallels”, The Journal of Asian Studies vol. 4, no. 2 (Feb., 1982): 215‐229. [Todas las traducciones son mías]. 3 Véase International Commission of Jurists, “Summary of a Report on Tibet: Submitted to the International th Commission of Jurists by Shri Purshottam Trikamdas, Senior Advocate, Supreme Court of India” (Press Release, 5 June 1959), http://www.icj.org/news.php3?id_article=3415&lang=en (consultada el 3 de noviembre de 2009). 4 El gobierno chino sostiene que el Tíbet ha sido parte integral de China desde hace siglos y afirma que las revueltas e inestabilidad en la región se deben, únicamente, a la injerencia extranjera. Por ejemplo, en 1962, el Primer Ministro Zhou Enlai (antes deletreado Chou En‐Lai) afirmó que, además de que el Reino Unido intentaba mantener su influencia en Asia a través de Tíbet, la India independiente apoyó la revuelta de Lhasa el 10 de marzo de 1959. Chou En‐Lai, Carta del Primer Ministro Chou En‐Lai a los dirigentes de los países asiáticos y africanos, referente al problema de la frontera chino‐hindú (Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1973), 8‐10. 5 La división entre las etnias han y manchú es relevante, pues, si bien en la actualidad la última es una de las etnias que componen a la República Popular China, en el pasado ambas poblaciones no se consideraban iguales. Los manchúes invadieron China en el siglo XVII y en 1644 establecieron la dinastía Qing, que dominó China hasta la revolución de 1911 iniciada por Sun Yat‐Sen. Uno de las principales ideas que defendía Sun era que “chinos, y no manchúes, deberían gobernar a China”. Graham Hutchings, Modern China. A Guide to a Century of Change (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2001), 401. Véase también Jean Chesneaux, Sun Yat‐Sen (París: Le club français du livre, 1959), 109. 6 Véase Hutchings, 430, y Laurent Deshayes, Tibet (1846‐1952). Les missionaires de l’impossible (Paris: Les Indes savantes, 2008), 104, 126‐127. [En adelante Les missionaires].. 1.
(5) seno de la RPC)7 que parece no ceder ante los obstáculos que se le presentan y que, de hecho, cuenta ahora con un importante apoyo de la sociedad civil alrededor del mundo.8 El nuevo carácter internacional del movimiento está representado por la constelación de asociaciones civiles pro‐Tíbet que existen en todo el mundo;9 muchas de ellas se encuentran en los Estados Unidos de América (EUA) y, a través de la International Campaign for Tibet (ICT), cabildean a favor del derecho del pueblo tibetano a la autodeterminación. La reunión de dichas asociaciones en torno a la ICT es a lo que llamo el lobby tibetano en la presente investigación. Cabe aclarar que existen muchas asociaciones pro‐Tíbet en relacionadas con la. ICT;. EUA. sin embargo, es válido enfocarse en la. que no están ICT,. pues ésta se. encuentra registrada en el Congreso estadounidense como una organización que lleva a cabo actividades de cabildeo.10 Rastrear todas las asociaciones tibetanas en EUA es una labor que rebasa los objetivos de esta investigación.. Estudiar el lobby tibetano en EUA es relevante ya que, en términos generales, el involucramiento de los grupos de interés, o lobbies, en la política de los. EUA. es. significativo y su influencia en el proceso de toma de decisiones es creciente.11 Los lobbies, con sus diferentes actividades y estrategias, representan interesantes 7. Véase Tenzin Gyatso, Dalai Lama XIV (21 de septiembre de 1987), Five Point Peace Plan. Address to the th Congressional Human Right’s Caucus, The Office of His Holiness the 14 Dalai Lama of Tibet, http://www.dalailama.com/page.121.htm; y (15 de junio de 1988), Strasbourg Proposal. Address to the Members of th the European Parliament, The Office of His Holiness the 14 Dalai Lama of Tibet, http://www.dalailama.com/page.96.htm (consultadas el 5 de septiembre de 2009). Véase también Pierre‐Antoine Donnet, Tibet mort ou vif ? (París: Éditions Gallimard, 1992), 294‐295. 8 Véase Claude B. Levenson, Tibet. La question qui dérange (Paris: Éditions Albin Michel, 2008), 277; y Hutchings, 433. [En adelante, La question]. 9 Existen poco más de 300 asociaciones pro‐Tíbet en el mundo. Department of Information and International Relations, Central Tibetan Administration, http://www.tibet.net/en/index.php?id=84&rmenuid=11#5 (consultada el 25 de mayo de 2010). 10 Center for Responsive Politics, “Lobbying Spending Database‐International Campaign for Tibet, 2009”, http://www.opensecrets.org/lobby/clientsum.php?lname=International+Campaign+for+Tibet&year=2009 (consultada el 5 de noviembre de 2009). 11 Gene M. Grossman y Elhanan Helpman, Special Interest Politics (Cambridge, London: The MIT Press, 2001), 2.. 2.
(6) objetos de estudio para los científicos sociales por el importante papel que juegan en los procesos legislativos y de toma de decisiones. Si bien la existencia y el papel que éstos desempeñan genera cierta desconfianza entre la población, la clase política y los académicos, es importante destacar que, a decir de Robert E. Lane, es “la atomización de los intereses, la especialización del trabajo y las profesiones, la división de la población entre consumidores y productores, etc. [lo que] ha producido esta nueva forma de representación funcional”.12 Así, surge la siguiente interrogante: ¿cuál ha sido el papel del lobby tibetano en la determinación de la política exterior estadounidense hacia China? Tiene sentido preguntarse lo anterior, pues, a partir de 1987, el gobierno estadounidense ha sido muy crítico de la posición china frente a Tíbet, lo que representa una postura totalmente distinta a la adoptada durante la década precedente. ¿Ha influido el lobby tibetano en el cambio de postura, o son cuestiones ajenas a éste las que explican la nueva actitud del gobierno? La hipótesis de esta investigación es que la presión de las asociaciones pro‐Tíbet tiene mucho que ver con la actitud crítica del gobierno estadounidense, así como con los apoyos financieros otorgados por el Congreso a organizaciones pro‐Tíbet en EUA y a comunidades tibetanas en el exterior. La presente investigación está estructurada en cinco capítulos. El primero presenta, a modo de introducción, el problema tibetano, sus orígenes y su situación actual. El segundo capítulo hace una breve revisión de la literatura sobre los grupos de interés y el cabildeo, así como de la reglamentación de éstos en. EUA.. A. continuación, el tercer capítulo presenta el movimiento internacional por la. 12. Robert E. Lane, “Notes on the Theory of Lobby”, The Western Political Quarterly vol. 2, no. 1 (Mar., 1949): 162.. 3.
(7) liberación de Tíbet, enfocándose en la composición del lobby tibetano en EUA y en sus estrategias y acciones. El cuarto capítulo se centra en los alcances y límites del lobby tibetano. Finalmente, el quinto capítulo presenta las conclusiones de la investigación.. 4.
(8) I. EL PROBLEMA TIBETANO. BREVE HISTORIA DE TÍBET La historia de Tíbet es extensa y compleja. Ésta tiene múltiples interpretaciones y en ella, la realidad y el mito están delimitados por una sutil línea que en muchas ocasiones desaparece. A diferencia de las historias occidentales, la historia de esta nación debe ser estudiada desde dos perspectivas distintas (mas no opuestas): la común y la no común, pues, según Tenzin Gyatso, Dalai Lama. XIV,. sólo de esta. forma es posible comprender el paradójico desarrollo de Tíbet a través del tiempo, su situación actual como parte de la. RPC. y el movimiento, interno e internacional,. por su liberación. Asimismo, cabe remarcar que para los tibetanos estas dos visiones no están en conflicto, pues son sólo una paradoja, es decir, dos verdades en aparente oposición. Desde la perspectiva no común, la historia de este país se remonta al lecho de muerte de Sidharta Gautama en el año 483 a.C. Antes de morir, el Buda histórico (Gautama) le pidió a uno de sus discípulos, Chenrizi (también llamado Avalokiteshvara), que guiara y protegiera al país de las nieves (Tíbet). Chenrizi reencarnó como la compasión infinita del Buda y después fundó una sociedad en la meseta del Tíbet.13 Es importante mencionar la perspectiva no común del origen de Tíbet ya que ésta explica la conexión especial que sienten los tibetanos con la institución del Dalai Lama, considerado también una reencarnación de la. 13. Thomas Laird, The Story of Tibet. Conversations with the Dalai Lama (New York: Grove Press, 2006), 12.. 5.
(9) compasión infinita del Buda y protector de los tibetanos,14 así como con el budadharma (budismo), ambos partes fundamentales del movimiento por la liberación de Tíbet. La perspectiva no común también puede ayudarnos a entender la relación “clérigo‐protector” que tuvo Tíbet con el imperio manchú durante la existencia de este último. Desde la perspectiva común, la historia de Tíbet comienza en el año 630 de nuestra era con la unificación del imperio tibetano por parte del rey Songtsam Gampo (618‐649). Durante los siguientes dos siglos, Tíbet vivió un periodo de auge militar, mismo que aprovechó para asolar la Ruta de la Seda de 727 a 729, invadir China y otros reinos vecinos y ocupar durante quince días Xian, la capital de la dinastía Tang, en 763.15 Fue en esta época cuando el budismo llegó por primera vez a la meseta tibetana.16 Para el año 842, el imperio tibetano comenzó a desmembrarse en pequeños reinos feudales. La nación tibetana permaneció dividida hasta el siglo XVII, cuando en 1642 Dalai Lama. V. reunificó Tíbet. Con la fundación del imperio manchú y el. inicio de la dinastía Qing en 1644, se estableció una relación estilo “clérigo‐ protector” entre el Dalai Lama, considerado la reencarnación de la compasión infinita del Buda, y el emperador manchú, considerado la reencarnación de la sabiduría infinita del Buda.17. 14. Véase Ibíd., 5, 11, 13, 19, 20, 23, 98, 127, 134, 138, 149, 189, 191, 297, 368. Laurent Deshayes, Histoire du Tibet (Paris: Fayard, 1997), 62‐67. [En adelante Histoire]. 16 El budadharma fue introducido en dos ocasiones a Tíbet. La primera difusión (630‐842) se dio durante el reinado de Songtsen Gampo, quien desposó a dos princesas budistas: Tritsun Bhrikouti Devi, de la dinastía Thakuri de Nepal, y Wengcheng, de la dinastía Tang de China. La primera difusión terminó con el reinado del rey Langdarma (839‐ 842), quien persiguió a los budistas y reintrodujo la religión bon, originaria de Tíbet. La segunda difusión comenzó en 1042 con la llegada a Tíbet del maestro budista indio Dipamkara Shrijnana Atisha. Véase Roland Barraux, Histoire des Dalaï‐Lamas. Quatorze reflets sur le Lac des Visions (Paris: Éditions Albin Michel, 2002), 36‐43; y Levenson, 283‐ 286. 17 Laird, 232‐233. 15. 6.
(10) El imperio manchú estableció comisarios imperiales en Tíbet en 1728. No obstante, éstos se encontraban sólo en las regiones más orientales de Tíbet y en Lhasa. En general, las principales ciudades y poblados contaban con dos representantes del imperio: un comisario civil, encargado de las aduanas, y un comisario militar, que dirigía algunos cientos de soldados para salvaguardar la seguridad de las caravanas chinas. Es importante mencionar que ni el representante civil ni el militar tenían injerencia en los asuntos políticos locales, mismos que, en esa época, eran controlados por los monasterios. También es relevante recalcar que desde el siglo XVIII existieron fronteras definidas entre Tíbet y el imperio manchú, mismas que estaban indicadas con grandes piedras que fueron colocadas en 1729, durante el reino del emperador Yongzheng.18 Así, durante los tres siglos de existencia del imperio manchú, Tíbet fue independiente, por lo menos de facto. Esto se dio gracias a la relación “clérigo‐ protector”: en Tíbet se reconocía la autoridad del emperador en tanto que aquel se reconociera como vasallo espiritual del Dalai Lama.19 Para el siglo. XIX,. dicho. carácter, bastante complejo e incomprendido en occidente, era reconocido incluso por las autoridades imperiales. Según Wengxiang, encargado del Ministerio de Asuntos Exteriores del imperio, éste tenía “una relación con Tíbet, digámoslo así, como la que [los países europeos] tienen con Roma”.20 Asimismo, Wengxiang afirmó a la legación francesa en 1865 que “China no tiene gobernadores en Tíbet,. 18. Deshayes, Les missionaires, 22‐25, 35, 36, 57. Ibíd., 68‐69. 20 Entrevista entre el señor Benollet, diplomático francés en China, y Wenxiang, encargado del Ministerio de Asuntos Exteriores del imperio manchú, citada en Deshayes, Les missionaires, 78. 19. 7.
(11) sino embajadores que no tienen mayor poder que el que ustedes mismos pueden tener frente al gobierno imperial”.21 Además de las declaraciones anteriores, las misiones evangelizadoras en Tíbet otorgan varias pruebas de la independencia de facto frente al imperio manchú. Por ejemplo, en 1848, un misionero francés fue detenido por más de 40 días en Chamdo (este de Tíbet) por un militar manchú estacionado en dicha región. Dicho evento significó numerosos problemas tanto para las autoridades diplomáticas francesas en China, como para el propio gobierno imperial, pues cuestionaba el estatus político de Tíbet. Para el caso existían dos posibilidades: 1) el misionero había sido arrestado en territorio chino, por lo que, siguiendo el Tratado de Huangpu (1844), debió haber sido conducido inmediatamente al consulado francés más cercano;22 o 2) el misionero había sido arrestado en Tíbet, por lo que la acción había sido ilegal. Durante la detención del misionero, Alexandre. Forth‐Rouen,. representante. de. Francia. en. China,. protestó. argumentando que el Tratado de Huangpu sólo aplicaba para China, por lo que el arresto del misionero en Tíbet había sido ilegal. Para Francia, “Tíbet [era] un país independiente gobernado por un príncipe independiente”.23 Por su parte, las autoridades manchúes, en lugar de afirmar su soberanía en Tíbet, sostuvieron que el misionero no había sido detenido en Tíbet, sino en la provincia de Sichuan.24. 21. Ibid., 78. El Tratado de Huangpu otorgaba a Francia los mismos derechos que el Tratado de Nanking a la Gran Bretaña (firmado después de la primera guerra del Opio en 1842); es decir, el libre acceso a los puertos de Cantón, Shanghai, Fuzhou, Ningbo y Xiamen (Amoy). Por otra parte, el Tratado de Huangpu permitía a los franceses adquirir propiedades y construir edificios, incluidos aquellos de carácter religioso, en los cinco puertos mencionados. Sobre los misioneros católico, el Tratado establecía que sólo podían desarrollar sus actividades en los cincos puertos anteriores; de ser detenidos fuera de la zona ahora abierta a los europeos, serían conducidos inmediatamente al consulado francés. Deshayes, Les missionaires, 30. 23 Carta de Forth‐Rouen (1848), citada en Deshayes, Les missionaires, 38. 24 Deshayes, Les missionaires, 36‐39. 22. 8.
(12) Otro ejemplo son los pasaportes otorgados por la legación francesa en China a los misioneros. Los pasaportes solicitaban a las “autoridades eclesiásticas, civiles y militares de Tíbet recibir, tratar con distinción y dejar pasar libremente”25 al titular del pasaporte. La leyenda es relevante, pues por lo menos en esa ocasión, las autoridades diplomáticas de un país extranjero reconocieron de manera implícita la independencia de facto de Tíbet al no dirigirse a las autoridades manchúes. Con la revolución nacionalista de Sun Yat Sen y el consecuente fin de la dinastía Qing, Tíbet decidió romper todos los lazos que tenía con China. En junio de 1912, el Dalai Lama XIII, Thupten Gyatso, reafirmó la independencia de Tíbet y un año más tarde regresó a Lhasa tras un exilio de ocho años en Mongolia e India.26 Tras dicha declaración,27 el Tíbet conservó su independencia de facto por casi cuarenta años; sin embargo, los posteriores acontecimientos en el interior de China, como el triunfo de la Revolución Comunista de Mao Zedong y, posteriormente, los desastrosos resultados de las políticas del “Gran Salto hacia Adelante” (1958‐1961) y de la “Revolución Cultural” (1966‐1976), tuvieron un fuerte impacto en el futuro de Tíbet.28. 25. Pasaporte del señor Renou y Fage, hecho en Macao el 24 de abril de 1858, citado en Deshayes, Les missionaires, 56. 26 Laird, 238. 27 Una versión en inglés del texto de la declaración puede encontrase en Tibet Justice Center, http://www.tibetjustice.org/materials/tibet/tibet1.html(consultada el 25 de mayo de 2010). 28 El “Gran Salto hacia Adelante” fue una política económica iniciada por Mao con el objetivo de aumentar la producción de la RPC. Mao organizó a los campesinos en comunas, que entregaban toda su producción a agencias de distribución. Por otra parte, para aumentar la producción industrial, se pidió a la población construir hornos en sus jardines para producir hierro y acero. Los resultados fueron desastrosos por diversas razones: los campesinos no tenían ningún incentivo para aumentar la producción, sin mencionar los lugares inapropiados que se seleccionaron para crecer granos y la matanza de aves, que generó un aumento en el número de insectos; con respecto a la producción industrial, para alcanzar las cuotas establecidas por los oficiales del Partido Comunista, la gente fundió diversos productos terminados en los hornos. Se estima que alrededor de 25 millones de personas murieron por la hambruna causada por esta política. Por su parte, la “Revolución Cultural” fue un movimiento para eliminar a los miembros de la burocracia y el partido que, a decir de Mao, se habían “aburguesado”; para hacerlo, Mao hizo un llamado a los jóvenes, quienes se organizaron en las llamadas Guardias Rojas y se dedicaron a acusar y perseguir a los elementos “contrarrevolucionarios” del gobierno. Durante este episodio, se encarceló o ejecutó a muchos. 9.
(13) En 1949, las fuerzas comunistas de Mao triunfaron sobre el ejército nacionalista de Chiang Kai‐Shek, quien se refugió con su gobierno en la isla de Formosa (Taiwán).29 Una vez en el poder, el Partido Comunista se propuso, como lo habían hecho Chiang y Sun, recuperar Mongolia, Xinjiang y Tíbet. Así, el 3 de septiembre de 1950, Mao anunció, a través de una emisión de radio, la inminente “liberación” de Tíbet del imperialismo occidental que sostenía a la teocracia feudal de los lamas.30 En noviembre del mismo año, 40 mil soldados del Ejército Popular de Liberación (EPL) comenzaron la invasión de las provincias orientales de Tíbet. Para diciembre de 1950, la invasión había terminado con siglos de independencia de facto de Tíbet.31 La invasión y la ulterior destrucción de monasterios y aldeas generó una oposición inmediata: monjes, monjas y campesinos tomaron las armas en contra del EPL. Así, para 1953 se había consolidado un movimiento armado, caracterizado por su estilo guerrillero. La guerrilla fue dirigida por los Goloks, una tribu de la región de Amdo, al este de Tíbet. En 1954 surgieron otros levantamientos en el oriente del país bajo la dirección de la tribu de los Khampa. Para 1956, la rebelión se había extendido hacia el centro y el sur del territorio tibetano, y en 1957, el área conocida como Lhoka, al sur de Lhasa, se convirtió en el centro de operaciones de los guerrilleros. La unión de los diversos grupos se hizo llamar Tensung Dhanglang. miembros del PCCH y se destruyeron templos, obras de arte, libros y otra parafernalia de la “antigua tradición cultural”. Véase Gregory C. Chow, China’s Economic Transformation (Massachusetts: Blackwell Publishing, 2007), 27‐28; y Ross Terril, China in Our Time. The Epic Saga of the People’s Republic from the Communist Victory to Tiananmen Square and Beyond (New York: Simon & Schuster, 1992), 16, 32. 29 David Wrigth, The History of China (Connecticut and London: Greenwood Press, 2001), 144‐145. 30 Xu Guangqiu, “The United States and the Tibet Issue”, Asian Survey vol. 37, no. 11 (Nov., 1997): 1063. Véase también Alex McKay (ed.), Tibet and Her Neighbours. A History (London: Edition Hansjörg Mayer, 2003), 198. 31 Jane Ardley, The Tibetan Independence Movement. Political, Religious and Gandhian Perspectives (London and New York: RoutledgeCurzon, 2002), 6.. 10.
(14) Magar, que significa, grosso modo, Ejército Nacional Voluntario para la Defensa del Budadharma.32 Pese a los esfuerzos de la resistencia, para 1959 el. EPL. ya controlaba la. mayor parte del país y se encontraba a las puertas de la capital tibetana, Lhasa, esperando obtener un poco de legitimidad frente al pueblo tibetano a través de una solución “negociada” de la ocupación de Tíbet. No obstante, en marzo de ese año ocurrió uno de los enfrentamientos más violentos entre los tibetanos y el ejército chino: la revuelta de Lhasa. Esta revuelta fue detonada por un supuesto intento de secuestro del Dalai Lama. Los comandantes chinos invitaron al Dalai Lama a asistir a una puesta en escena en una base militar en Lhasa el 10 de marzo. El Dalai lama aceptó, pero surgieron muchas sospechas cuando se le pidió que mantuviera la visita en secreto y que fuera acompañado por guardaespaldas no armados. El rumor se esparció por toda la ciudad y para la fecha de la cita, unos 30 mil tibetanos rodearon el Norbulingka, palacio de verano de los Dalai Lamas, para impedir el secuestro. El 17 de marzo, el Dalai Lama partió en secreto al exilio ayudado por los Khampa; dos días después, los soldados chinos bombardearon el palacio de verano y abrieron fuego contra los manifestantes, lo que dio como resultado unos 10 mil tibetanos muertos. Para el 23 de marzo, la revuelta había sido controlada, el gobierno tibetano disuelto y el mando militar impuesto en Tíbet.33 Tras este episodio, la guerrilla se reubicó en Tsang, en el sur de Tíbet. A mediados de 1960, la guerrilla decidió trasladarse a la localidad de Mustang, en el noreste de Nepal, pues sería más fácil recibir armas del extranjero si se 32 33. Ibíd., 21‐30. Ibíd., 35‐37.. 11.
(15) encontraban fuera de Tíbet. El movimiento continuó con ataques esporádicos en contra de las tropas chinas por más de diez años, pero, en 1974, sus actividades cesaron. El debilitamiento y la posterior desaparición de la guerrilla fueron ocasionados por diversos factores. En primer lugar, Mustang se encontraba a 600 kilómetros de Lhasa, demasiado lejos del mando de poder chino en Tíbet; en segundo, la mayoría de los guerrilleros habían estado luchando por más de una década y eran ya bastante viejos; en tercer lugar se encuentra la decisión del rey Birendra de Nepal de expulsar al movimiento de Mustang para evitar un conflicto con China; y, finalmente, fue imposible para la guerrilla, compuesta para ese entonces de aproximadamente seis mil personas, y ya sin el apoyo estadounidense, vencer a los soldados comunistas establecidos en Tíbet.34 Según Jane Ardley, para ese momento, “la economía estaba totalmente devastada y la Revolución Cultural había destruido casi toda la herencia cultural tibetana. Para 1979, la mayor parte de los 600 mil monjes y monjas de Tíbet habían sido asesinados, desaparecidos o encarcelados, y de los seis mil monasterios sólo sobrevivían algunos”.35 No obstante, la derrota definitiva de la guerrilla tibetana no significó el fin del movimiento por la liberación; simplemente marcó un cambio en los medios utilizados y el inicio de la fase no violenta del movimiento. A partir de 1980, los métodos pacíficos se convirtieron en la principal arma de la campaña internacional para la liberación de Tíbet. Es importante aclarar que el Dalai Lama se opuso al movimiento armado desde 1959, cuando les pidió a los. 34 35. Ibíd., 37‐41. Ibíd., 22.. 12.
(16) guerrilleros deponer las armas.36 Una vez establecido el gobierno en el exilio en India, el principio de no‐violencia quedó plasmado en la Constitución de 1963 y más tarde fue retomado por la Carta de los tibetanos en el Exilio de 1991 en el artículo 4º: “La futura política tibetana deberá basarse en el principio de la no‐ violencia [ … ]”.37 Este precepto no puede ser modificado o derogado según el artículo 11 de la Carta. Su compromiso con los medios pacíficos le valió al Dalai Lama el premio Nobel de la Paz en 1989.. EL TÍBET Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Los Estados Unidos de América no se interesaron en Tíbet hasta la Segunda Guerra Mundial. Fue sólo tras el ataque japonés a Pearl Harbor que los Departamentos de Guerra y de Estado se dieron cuenta de la necesidad de establecer una base de operaciones en China para ayudar a la resistencia de ese país. Poco después del ataque, la República de China solicitó la ayuda del gobierno estadounidense para reabrir las rutas comerciales terrestres cortadas por los invasores japoneses, en respuesta, los Estados Unidos negociaron un acuerdo con el gobierno tibetano para establecer una ruta de provisiones dirigidas a China a través de la India y del territorio de Tíbet. Así, el primer contacto oficial entre. EUA. y las autoridades. tibetanas fue en 1942, cuando el Capitán Ilia Tolstoy y el Teniente Brooke Dolan, ambos miembros de la Oficina de Servicios Estratégicos de EUA, entregaron al. 36. Gyatso, My Land and My People (New York & Boston: Warner Books, 1997), 130‐131. [En adelante My land]. Véase Central Tibetan Administration, Constitution: Charter of Tibetans In Exile, http://www.tibet.net/en/index.php?id=15 (consultada el 28 de noviembre de 2009). 37. 13.
(17) Dalai Lama XIV, quien en ese entonces tenía siete años, una carta de presentación y diversos regalos del presidente Franklin Delano Roosevelt.38 La posición de. EUA. frente a Tíbet siempre fue más o menos ambigua. Por. ejemplo, el gobierno de Chiang Kai‐Shek reclamaba soberanía sobre Tíbet y, como aliados del gobierno nacionalista, los Estados Unidos aceptaron esta posición, aunque dejaron claro que Tíbet debería ser una entidad autónoma en el seno de la República de China. Por otra parte, cuando en 1943 el gobierno estadounidense envió una misión a Lhasa, éste no buscó la autorización del gobierno chino para ingresar al territorio tibetano ni para sostener reuniones oficiales con las autoridades de Tíbet. En la misma línea, en 1946 el embajador estadounidense en India se reunió con una misión comercial tibetana, pero más tarde afirmó que la posición de Washington era reconocer la soberanía china sobre Tíbet.39 La invasión de Tíbet fue incluida en la agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1950 gracias al patrocinio de El Salvador.40 El Reino Unido consideró apoyar la llamada de auxilio de Tíbet pues, a decir del Ministerio de Asuntos Exteriores, éste cumplía las condiciones para ser considerado como un Estado y, por tanto, solicitar la intervención de las Naciones Unidas a pesar de no ser un miembro de la organización. No obstante, su discusión fue postergada después de que Nehru, preocupado por mantener buenas relaciones con la RPC, convenció al Reino Unido y a EUA de que debatir la invasión de Tíbet no produciría buenos resultados.41 Los tibetanos solicitaron una vez más. 38. Department of State, Foreign Relations of the U.S. (1942): China (Washington D.C.: U.S. Government Printing Office, 1956), 144, 602‐603, 626‐629. [En adelante FRUS]. Véase también McKay, 197. 39 FRUS (1943): China, 84. 40 Melvyn C. Goldstein, A History of Modern Tibet, Volume 2. The Calm befote the Storm: 1951‐1955 (Berkeley, Los Angeles and London: University of California Press, 2007), 59‐64, 76‐78. 41 Ibíd., 64‐76.. 14.
(18) la intervención de las Naciones Unidas el 13 de diciembre del mismo año; nuevamente, la cuestión no fue debatida en el pleno.42 Tras la invasión china, el gobierno de EUA afirmó que los tibetanos tenían el mismo derecho que cualquier otro pueblo para determinar el destino político de su nación, y que Washington podría reconocer a un Tíbet independiente con ciertas reservas y condiciones.43 Por su parte, el 23 de mayo de 1951 una delegación tibetana en Beijing firmó el “Acuerdo sobre las medidas concernientes a la liberación pacífica de Tíbet”, o “Acuerdo de 17 puntos”, con el que Lhasa otorgaba el control total de Tíbet al Ejército Popular de Liberación y cedía a Beijing el manejo de las relaciones internacionales y la defensa del país, a cambio de autonomía política, cultural y religiosa. El Dalai Lama, quien se enteró de la firma de dicho tratado por una emisión de radio india, respondió que los términos eran muy desfavorables a Tíbet, que a sus representantes, quienes no tenían autorización de firmar tratado alguno en nombre del gobierno, no se les había permitido comunicar a Lhasa el estado de las negociaciones, y que, además, los sellos oficiales habían sido falsificados.44 Los Estados Unidos recomendaron al Dalai Lama, que se encontraba en ese momento en India, repudiar el tratado y no regresar a Tíbet hasta que se solucionara la situación; el Secretario de Estado Dean Acheson incluso ofreció armas ligeras y apoyo político al gobierno del Dalai Lama si India lo respaldaba también.45 En contraste, los altos lamas le pidieron al Dalai Lama que regresara a Lhasa y ratificara el acuerdo para evitar una confrontación 42. Yang Yun‐yuan, “Controversies over Tibet: China versus India, 1947‐1949”, The China Quarterly no. 111 (Sept. 1987): 407‐420. Véase también Laird, 303‐305; Deshayes, Histoire, 323; y Arnaud Dotézac, Les lamas se cachent pour renaître (Suisse: Xenia, 2008), 221‐222. 43 FRUS (1950): China, vol. 6 (1976), 613. 44 Anne‐Marie Blondeau, “Quelle a éte l’attitude du dalaï lama à l’égard de cet accord ?”, en Anne‐Marie Blondeau y Katia Buffetrille (eds.), Le Tibet est‐il chinois ? (Paris: Éditions Albin Michel, 2002), 108‐110. Véase también Laird, 307. 45 FRUS (1951): China, vol. 7 (1983), 1693‐1695. Véase también Laird, 308‐309.. 15.
(19) violenta. Ante la disyuntiva de permanecer en India o regresar a Tíbet y la falta de un apoyo seguro del gobierno estadounidense, el Dalai Lama decidió regresar en julio de 1951.46 En 1954, por invitación de Mao, el Dalai Lama se trasladó a Beijing para, entre otras cosas, asistir a la primera Asamblea Popular Nacional de China como líder de una delegación tibetana (que tenía reservados 10 lugares).47 La Asamblea adoptó la Constitución Política de la RPC, en la cual quedó consagrada la autonomía local de las 5 regiones donde prevalecen minorías étnicas.48 El gobierno tibetano continuo negociando con Beijing el pleno respeto a la autonomía tibetana una vez incorporados en la RPC; sin embargo, un levantamiento popular el 10 de marzo de 1959 para proteger al Dalai Lama de un supuesto intento de secuestro, y la respuesta represiva del Ejército Popular de Liberación terminaron con las negociaciones y obligaron al Dalai Lama a partir al exilio.49 Una vez en India, el Dalai Lama denunció el “Acuerdo de 17 puntos” y estableció un gobierno en el exilio. Cuando la India recibió al Dalai Lama y su comitiva y les otorgó innumerables facilidades para establecerse y recibir refugiados, muchos creyeron que, a diferencia del “boicot” en las Naciones Unidas nueve años antes, el primer ministro Nehru defendería en esta ocasión la causa tibetana; sin embargo, el gobierno indio prefirió limitarse a otorgar asilo político a los tibetanos que lo. 46. Blondeau y Buffetrille, 108‐109. Gyatso, My land, 79. 48 Véase Capítulo I, artículos 4 y 30; y Capítulo III, artículos 95, 114, 116‐121. The Chinese Central Government’s Official Web Portal, “Constitution”, http://english.gov.cn/2005‐08/05/content_20813.htm (consultada el 16 de junio de 2010). 49 Laird, 333‐335. 47. 16.
(20) solicitaran y no intervenir en los asuntos internos de su poderoso vecino50 y por tanto no reconoció el carácter de “gobierno” al grupo de asilados tibetanos. En cambio, Washington se negó a reconocer la soberanía comunista sobre Tíbet, ni siquiera bajo un esquema de autonomía local, como lo había propuesto en el pasado, aunque sí reconoció a la República de China en Taiwán, que incluía como parte de ella al Tíbet.51 El 25 de noviembre de 1959, el entonces Secretario de Estado, Christian Herter, proclamó que el principio de autodeterminación debía aplicarse al pueblo tibetano.52 También es importante mencionar que el gobierno estadounidense estableció relaciones con la. RPC. hasta 1979. De 1949 a 1971, el. gobierno de Chiang Kaishek, exiliado en Taiwán, siguió ocupando el asiento de China en las Naciones Unidas.53 Durante los primeros años de la ocupación del Tíbet, el gobierno estadounidense no sólo se negó a reconocer la soberanía comunista en Tíbet sino que también brindó apoyo a tibetanos refugiados en India y Nepal para atacar a las tropas chinas. Es importante mencionar que este apoyo se dio no porque. EUA. estuviera a favor de un Tíbet independiente, sino para intentar debilitar al régimen comunista en China. Entre 1956 y 1961, la. CIA. proporcionó dinero, materiales y. entrenamiento, en territorio estadounidense y en Asia, a guerrilleros tibetanos, quienes lucharon contra China hasta 1974.54 Cabe destacar que, a pesar de dicha ayuda, la lucha guerrillera fue disfuncional e inefectiva. En los siguientes años, las. 50. Véase George Ginsburgs, “Pekin‐Lhasa‐New Delhi”, Political Science Quarterly vol. 75, no. 3 (Sep., 1960): 338‐354; y Harold C. Hinton, La China comunista en la política mundial (México: Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, 1968), 48‐49. 51 Xu, 1064. 52 FRUS (1958‐1960): China (1996), 806‐807. 53 A decir de Wu Yuan, la República Popular de China “recuperó” su lugar en el seno de las Naciones Unidas gracias al apoyo de países africanos. Véase Wu Yuan, China and Africa. 1956‐2006 (Beijing: China International Press, 2006), 25. 54 Ardley, 38.. 17.
(21) administraciones estadounidenses condenaron las violaciones de derechos humanos cometidas por las autoridades chinas y apoyaron las tres resoluciones de la Asamblea General en 1959,55 196156 y 196557 que deploraban la situación de los derechos humanos en Tíbet y solicitaban a las autoridades chinas el respeto a los derechos y libertades fundamentales del pueblo tibetano, incluido el derecho a la libre determinación, así como los reportes de la Comisión Internacional de Juristas de 1959 y 1961,58 los cuales sostenían, que Tíbet había reunido las condiciones para ser considerado un país independiente hasta la invasión de 1950.59 La lógica detrás del posicionamiento de Washington frente a Tíbet de 1949 a 1972 respondía al intento de contener la expansión del comunismo en Asia,60 situación que se tornó especialmente preocupante tras la caída del gobierno nacionalista en China y el inicio de las Guerras de Corea y de Vietnam en 1949, 1950 y 1962, respectivamente.61 No obstante, el acercamiento entre la República Popular China y EUA durante la presidencia de Richard Nixon (1969‐1974), trajo un cambio favorable para China en la posición estadounidense frente a la cuestión. 55. Asamblea General, Organización de las Naciones Unidas, Resolución 1353 (XIV), 21 de octubre de 1959. http://daccess‐dds‐ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/145/45/IMG/NR014545.pdf?OpenElement (consultada el 19 de septiembre de 2009). 56 Ibíd., Resolución 1723 (XVI), 20 de diciembre de 1961. http://daccess‐dds‐ ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/171/45/IMG/NR017145.pdf?OpenElement (consultada el 19 de septiembre de 2009). 57 Ibíd., Resolución 2079 (XX), 18 de diciembre de 1965. http://daccess‐dds‐ ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/222/17/IMG/NR022217.pdf?OpenElement (consultada el 19 de septiembre de 2009). 58 La Comisión Internacional de Juristas es una organización no gubernamental con sede en Ginebra, Suiza, compuesta por 60 juristas eminentes a nivel internacional. Ésta fue fundada en 1952 y su misión es asegurarse del imperio, coherencia e implementación de la ley y principios internacionales para avanzar los derechos humanos en el mundo. http://www.icj.org/default.asp?nodeID=430&langage=1&sessID=138345226@21214758164&myPage=About_us (consultada el 21 de mayo de 2010). 59 Xu, 1065. Véase también International Commission of Jurists, “Summary of a Report on Tibet: Submitted to the International Commission of Jurists by Shri Purshottam Trikamdas, Senior Advocate, Supreme Court of India” (Press th Release, 5 June 1959), http://www.icj.org/news.php3?id_article=3415&lang=en (consultada el 3 de noviembre de 2009). 60 Ibíd., 1066. Véase también Laird, 309. 61 Un brevísimo recuento de las ideas detrás de este intento puede verse en Hinton, 613‐622.. 18.
(22) tibetana.62 Más adelante, y acorde a la política de Nixon, el presidente Carter (1977‐1981) se mostró renuente a recibir al Dalai Lama, pues temía un enfriamiento de las aún delicadas relaciones entre Beijing y Washington. En 1978, la posición del gobierno cambió de manera oficial y, por primera vez, los Estados Unidos reconocieron explícitamente que Tíbet y Taiwán formaban parte de la República Popular China; en el pasado, Washington sólo aceptaba de manera implícita que Tíbet era parte de la República de China.63 Un año más tarde, el presidente Carter estableció relaciones diplomáticas formales con la RPC. En 1984, China decidió abrirse al mundo con el objetivo de promover el desarrollo económico.64 Con esta apertura, la comunidad internacional tuvo la oportunidad de revisar la situación de derechos humanos en Tíbet y China. Los reportes sobre el tema no eran nada alentadores, por lo que el 24 de julio de 1984, 91 congresistas estadounidenses enviaron una carta al gobierno chino en la que urgían a éste iniciar una mesa de negociación con el Dalai Lama y el gobierno tibetano en el exilio.65 A pesar de estos esfuerzos, la cuestión tibetana siguió ausente de la agenda de política exterior estadounidense frente a China hasta 1987. A partir de 1987, la situación de los derechos humanos en Tíbet figura nuevamente en la agenda del Congreso y, de hecho, el apoyo de éste a la causa tibetana es mucho más fuerte que en el pasado. Si bien las posturas anteriores del. 62. Este acercamiento puede entenderse como una estrategia de Nixon para contrarrestar el poder y la política expansionista de la Unión Soviética, así como para facilitar la salida de los Estados Unidos de la Guerra de Vietnam. Véase Terrill, 16. 63 Xu, 1066. 64 Véase David Wen‐Wei Chang, China under Deng Xiaoping (New York: St. Martin’s Press, 1991), 11‐12. Cabe aclarar que Tíbet se abrió al turismo en 1978, cuando Beijing permitió que exiliados regresaran a Tíbet para visitar a sus familias. Frédéric Lenoir, Tibet. Le moment de la vérité (Paris: Plon, 2008), 101. 65 U.S. Statutes At Large, 1987, vol. 101 (Washington, D.C.: U.S. Government printing Office, 1989), 1423; citado por Xu, 1066.. 19.
(23) gobierno respondieron, primero, a un deseo de contener el avance del comunismo en Asia y, después, a una lógica de acercamiento con una potencia rival en ascenso, en la actualidad, el contexto internacional resulta insuficiente para explicar el renovado interés del Congreso estadounidense y, en menor medida, la Casa Blanca en Tíbet. Entonces, considerando que China es una potencia consolidada con quien EUA desea mantener relaciones cordiales, y tomando en cuenta que los intereses geopolíticos y económicos de EUA en la región no se han modificado, ¿qué puede explicar el cambio en la postura estadounidense frente a Tíbet? Para contestar a la pregunta, es necesario examinar la hipótesis según la cual el principal factor que puede explicar este cambio es la existencia de grupos de interés organizados, o lobby, que se dedican a cabildear en diversas áreas del gobierno a favor de la causa tibetana. El estudio del lobby tibetano y de sus diversas actividades es relevante, pues diferentes autores han identificado la importancia que los grupos de interés organizados tienen en la determinación no sólo de la política interna, sino también de la política exterior de la superpotencia.. CHINA COMO POTENCIA EN UN MUNDO GLOBALIZADO La civilización china tiene aproximadamente 4000 años de historia y hasta principios del siglo XX, los chinos fueron gobernados por dinastías de origen han y, en dos ocasiones, por dinastías de origen mongol y manchú. En 1911, la revolución nacionalista de Sun Yat‐Sen dio fin al imperio de los manchúes que adoptaron el nombre dinástico de Qing, y fundó la República de China. Dicha revolución se basó en ideales democráticos; sin embargo, Sun no contaba con el suficiente poderío 20.
(24) militar para controlar toda China. Lo anterior, sumado al poco entusiasmo de occidente por reconocer a su gobierno, hizo que China se sumergiera en un periodo dominado por caudillos locales. Sun Yat‐Sen fue sucedido por Chiang Kaishek. Éste, con el apoyo de un frente unido creado por Sun y en el que participaban los comunistas, logró terminar con el poder de los caudillos, pero toleró una enorme corrupción en el aparato estatal y tuvo que hacer frente a una guerra contra Japón y, más adelante, a una guerra civil. A pesar de contar con el respaldo militar de. EUA,. el gobierno de Chiang fue derrotado por la revolución. comunista de Mao Zedong en 1949.66 Dicha revolución significó, entre otras cosas, la centralización efectiva del poder político y la consolidación de la integridad territorial de lo que hoy conocemos como la República Popular China. Mao también fue exitoso en el ámbito económico, a excepción del periodo del “Gran Salto Hacia Adelante” (1958‐1961), cuyas políticas tuvieron efectos muy negativos sobre la población y la economía.67 Lo anterior disminuyó el prestigio de Mao al interior del Partido Comunista. Al sentirse cuestionado y criticado por diversos dirigentes del gobierno y el partido, Mao decidió lanzar en 1966 la llamada “Revolución Cultural” para acabar con todas las viejas tradiciones, así como para castigar a sus opositores al interior del partido. La Revolución Cultural terminó en 1971, unos años antes de la muerte del propio Mao (1976). Éste fue sucedido por el restaurador, y víctima de las purgas. 66. Terrill, 31. Entre los resultados del Gran Salta Hacia Adelante está la muerte de 25 millones personas como consecuencia de la hambruna generada por las malas políticas agrícolas. Véase Alan Gelb, et. al., "Can Communist Economies Transform Incrementally", en Macroeconomics Annual vol. 8 (1993): 90; Yao Shujie, "Economic Development and Poverty Reduction in China over 20 Years of Reform", en Economic Development and Cultural Change vol. 48, no. 3 (Apr., 2000): 449; y Chow, 27‐28. 67. 21.
(25) de la Revolución Cultural, Deng Xiaoping. Deng implementó una serie de reformas económicas y políticas, como la relajación en las restricciones a la libertad de culto y el paso de una economía planificada a un “socialismo de mercado”,68 que trajeron “progreso material, estabilidad social [y] libre iniciativa” para la población china.69 Al igual que el Gran Salto y la Revolución Cultural, las políticas implementadas por Deng tuvieron efectos directos sobre Tíbet. En este último caso, con la nueva “libertad de culto”, diversos monasterios, templos y monumentos tibetanos fueron reconstruidos, aunque el gobierno chino prosiguió con la censura y el control de la enseñanza monástica. En la actualidad, la República Popular China se ha convertido en una potencia mundial en ascenso. Además de formar parte del club nuclear y ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad,70 ha tenido un crecimiento económico superior a 9% desde los años noventa y un gran poderío militar. El gobierno en Beijing ha utilizado una retórica de respeto a la soberanía y no intervención para justificar políticas represivas, como la censura y el encarcelamiento de los disidentes, e intentar escapar del escrutinio internacional con respecto a la situación de derechos humanos en su territorio y en Tíbet, específicamente.. 68. Véase The Chinese Central Government’s Official Web Portal, “Economic System”, http://www.gov.cn/english/2006‐02/08/content_182584.htm (consultada el 28 de noviembre de 2009). 69 Chang, 21. 70 En 1971 la República Popular de China tomó el lugar ocupado por la República de China (Taiwán) en todos los órganos y agencias especializadas de las Naciones Unidas. Véase Wu, 25.. 22.
(26) LA POSICIÓN CHINA La postura China frente al problema tibetano ha sido tajante: Tíbet es una parte integral de China desde hace siglos y las revueltas e inestabilidad en la región son una estrategia del Dalai Lama y su grupo, así como de diversas fuerzas extrajeras, para interferir y desintegrar a China. “Está claro que la RPC considera al Tíbet como la llave no sólo de la seguridad, sino también de la influencia que puede lograr su política fronteriza en el Himalaya”.71 Aparte de de la unidad del territorio y la población, la existencia de diversos recursos naturales puede explicar por qué el gobierno chino se aferra a Tíbet. La meseta tibetana es rica en diversos minerales como arsénico, zinc, bauxita, carbón, cobre, hierro, uranio, oro, jade, zafiro, cuarzo, sal, plomo, plata, cromita y litio. Tíbet también es considerado como un “castillo de agua”, pues, además de poseer el 13.5% del agua superficial de China, es la cuna de los ríos Huang He (Río Amarillo), Chang Jiang (Yangtsé o Río Largo), (China); Mekong (Indochina); Brahmaputra y Ganges (India); Indo (Pakistán); y Salouene e Irrawady (Birmania). Así, entre 20 y 30% de los recursos hidráulicos de China nacen en territorio tibetano. Finalmente, Tíbet también es rico en energía geotérmica, solar y eólica.72 En suma, razones geopolíticas, económicas y de política interna explican la postura rígida del gobierno chino respecto de la autonomía tibetana. Desde el punto de vista económico, desocupar Tíbet significaría la pérdida de una fuente importante de diversos recursos naturales, incluida el agua y su potencial. 71. Harold C. Hinton, La China comunista en la política mundial (México: Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana, 1968), 419. 72 Véase China.org.cn, “ An Introduction to China’s Provinces, Municipalities and Autonomous Regions – Tibet 2004 – The Year in Review”, http://www.china.org.cn/english/features/ProvinceView/156226.htm (consultada el 20 de junio de 2010); Levenson, La question, 257‐259; y Lenoir, 81‐ 82.. 23.
(27) hidroeléctrico. Desde el punto de vista geopolítico, para Beijing, perder Tíbet pondría en riesgo la seguridad de la República Popular China. Finalmente, hacer cualquier tipo de concesión a los tibetanos generaría exigencias similares por parte de las otras minorías reprimidas, lo que podría poner en riesgo la integridad territorial de la RPC.. 24.
(28) II.. LOS GRUPOS DE INTERÉS Y EL CABILDEO. En términos generales, un grupo de interés es una asociación organizada que lleva a cabo actividades diversas con el objetivo de influir en las decisiones y políticas gubernamentales.73 Los grupos de interés, popularmente llamados lobbies, siempre han generado desconfianza; por ejemplo, cuando en el pasado los estudiosos de la política hablaban de lobbies, se referían a éstos como aves de rapiña cuyo único objetivo era avanzar intereses particulares contrarios al interés nacional.74 No obstante, hoy en día se utilizan términos menos despectivos y en general se habla de los lobbies como representantes funcionales de intereses específicos.75 Conforme ha aumentado la diversidad en las necesidades y deseos de la población, así como con la especialización del trabajo, los lazos que se tenían con una zona geográfica determinada se han tornado débiles y/o superficiales; así, los grupos de interés pueden presentarse como una alternativa para unir y representar a individuos físicamente distantes, pero que tienen intereses similares. Se podría afirmar que, en la actualidad, los lobbies desempeñan el mismo papel que los partidos políticos como agentes de la representación política, aunque a diferencia de éstos, los lobbies tienen medios y fines bien definidos.76 A decir de. 73. Roberts Salisbury, “Interest Groups”, en Fred Greenstein & Nelson W. Polsby (eds.), Handbook of Political Science, Vol. 4: Nongovernmental Politics (Reading, Massachusetts: Addison‐Wesley, 1975): 173‐175. 74 Lane, 154. 75 Gene M. Grossman y Elhanan Helpman, Special Interest Politics (Cambridge, London: The MIT Press, 2001), 3. 76 Lane, 155. Véase también Jeremy Richardson, “The Market for Political Activism: Interest Groups as a Challenge to Political Parties”, Jean Monnet Chair Papers 18 (Italy: The Robert Schuman Centre at the European University Institute, 1994), 11‐15.. 25.
(29) Graham K. Wilson, los grupos de interés son una forma de participación política alternativa y especializada.77. ESTRATEGIAS Y PRÁCTICAS. Los grupos de interés organizados son, en muchas ocasiones, la fuente de legislación y políticas públicas.78 Para promover sus objetivos políticos, los lobbies llevan a cabo diversas actividades; entre éstas, la principal tiene que ver con informar y persuadir directamente a los tomadores de decisión. Colectivamente, esto es a lo que se le llama cabildeo. Así, los lobbies se involucran en cada fase del proceso legislativo, se reúnen con legisladores afines a sus intereses para ayudarlos a planear estrategias legislativas y a escribir proyectos o iniciativas de ley y se acercan a legisladores hostiles o indiferentes a su causa para intentar convencerlos de modificar su posición o negociar votos.79 Según E. P. Herring, el cabildeo se encuentra ahora en el corazón del proceso democrático.80 Gracias a la libertad de asociación y a la especialización de los intereses, los lobbies juegan un importante papel en la iniciación, redacción y aprobación de políticas públicas y de legislación.81 La importancia de los lobbies está determinada por ser proveedores de información. Teóricamente, los legisladores y otros agentes del gobierno no tienen el tiempo ni los recursos para llevar a cabo decisiones informadas, pues en general se encuentran frente a múltiples situaciones complejas que requieren un 77. Graham K. Wilson, Interest Groups (Oxford: Basil Blackwell, 1990), 3. Lane, 154, 156. 79 Grossman y Helpman, 5. 80 Citado en Lane, 158. 81 Véase Lane, 157; y Richardson, 13‐23. 78. 26.
(30) amplísimo conocimiento. Así, los lobbies representan una fuente de información para los tomadores de decisiones, pues aquéllos ya están familiarizados con los temas o causas que representan y, de no estarlo, tienen el tiempo para realizar investigaciones exhaustivas. La información que proveen puede ser de varios tipos; por ejemplo, información técnica sobre los efectos de una política determinada, predicciones de cómo una población será afectada por una decisión específica, así como las posturas y el voto esperado de otros legisladores.82 Las estrategias informativas que siguen los lobbies pueden clasificarse en tres grandes grupos. El primero se refiere a la comunicación directa y personal, o cabildeo, que incluye: reunirse con los tomadores de decisiones para presentarles argumentos y/o resultados de investigaciones y testificar ante el pleno del Congreso.83 En el segundo grupo se encuentran las estrategias de comunicación a través de intermediarios, es decir, comunicar algo a los tomadores de decisiones a través de los habitantes influyentes de su distrito y/o enviar cartas presentando la cuestión que defiende el lobby.84 Finalmente, el tercer grupo se refiere a estrategias y actividades que permiten abrir, o mantener abiertos, canales de comunicación; por ejemplo: organizar fiestas y espectáculos, ofrecer sobornos, financiar campañas políticas, y colaborar con lobbies afines.85 Las. peticiones. o. recomendaciones. presentadas. por. los. lobbies. generalmente van acompañadas de argumentos morales y/o funcionales, los cuales, en muchas ocasiones, están sesgados para favorecer sus intereses.86. 82. Ibíd., 5. Lester W. Milbrath, “Lobbying as a Communication Process”, The Public Opinion Quarterly vol. 24, no. 1 (Spring, 1960): 38‐41. 84 Ibíd., 41‐47. 85 Ibíd., 47‐52. 86 Ibíd., 35. 83. 27.
(31) Demostrar el poder del lobby también es un factor importante para el éxito, o fracaso, en el proceso de toma de decisiones. El ejemplo más básico de poder es el electoral, es decir, vencer en las elecciones a un candidato hostil y sustituirlo por uno leal o receptivo a lo que defiende el grupo. Esta es una estrategia complicada, sin embargo, existen lobbies que la han utilizado de manera exitosa.87 Es importante mencionar que quien desee influir en el proceso gubernamental de toma de decisiones debe ocuparse no sólo de proporcionar información a los tomadores de decisiones, sino también en cómo presentarla para que aquéllos sean receptivos a ella. Una de las funciones más importantes de un lobby es determinar cómo manejar la información y las comunicaciones con los tomadores de decisión de una manera eficiente y favorable para sus intereses.88 Además de intentar informar y persuadir a los legisladores, muchos grupos de interés también intentan influir en la opinión pública. La lógica detrás de estos esfuerzos es que el votante mediano, al igual que los legisladores, carece de la experiencia, los conocimientos y/o los recursos para evaluar diferentes opciones de políticas públicas. Los individuos tienen pocos incentivos para asumir los costos de informarse a detalle sobre una cuestión determinada. Así, en teoría, los votantes están dispuestos a recibir información a través de los medios, por correo o por otras fuentes gratuitas. Por su parte, los grupos de interés aprovechan lo anterior e intentan moldear a la opinión pública de una forma que sirva a sus objetivos.89 Los grupos de interés también llevan a cabo protestas y demostraciones públicas. Dichas actividades pueden ser consideradas como formas alternativas de. 87. Véase Mearsheimer y Walt, 156‐157. Milbrath, 35. 89 Grossman y Helpman, 7. 88. 28.
(32) transmitir información a los tomadores de decisiones, a los miembros del grupo y al público en general sobre la causa que el lobby persigue. Con una protesta se proporciona información directa de los propósitos de la misma; además, al ser recuperada por los medios, dicha información puede llegar a muchos más individuos que aquellos que presenciaron el evento. Pero, más allá de este tipo de información, una manifestación también envía un mensaje algo diferente: la disposición de los simpatizantes a soportar diversos malestares e inconvenientes demuestra la intensidad de sus sentimientos y compromiso con la causa.90 Finalmente algunos grupos de interés movilizan recursos financieros para candidatos y partidos. La lógica detrás de las contribuciones financieras es relativamente sencilla. En primer lugar, los recursos generalmente “compran” cierto tiempo del tomador de decisión, es decir, una donación puede ser la clave para obtener una audiencia con un legislador u otro funcionario gubernamental. En segundo, las contribuciones también pueden comprar credibilidad: en teoría, el que un grupo de interés gaste parte de sus recursos para convencer a un tomador de decisión significa que sus miembros realmente están convencidos (o por lo menos intentan dar esa imagen) de los argumentos y de la importancia de la causa que defienden. Finalmente, el dinero puede influir de manera directa sobre el diseño e implementación de políticas públicas.91. 90 91. Ibíd., 8. Ibíd., 8‐12.. 29.
(33) EL PAPEL DE LOS LOBBIES EN LA DETERMINACIÓN DE POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE Desde que Madison escribió sobre los peligros de las facciones,92 han surgido múltiples interrogantes sobre el papel de los grupos de interés en los procesos democráticos. ¿Ejercen una fuerza positiva o negativa en la política y en la sociedad? ¿Sus actividades inducen un resultado cercano al óptimo social o, por el contrario,. tienen. consecuencias. negativas. sobre. el. interés. público?93. Teóricamente, “en una democracia ideal, las políticas públicas son determinadas por el principio de ‘un hombre, un voto’. No obstante, en la vida real, los grupos de interés participan de manera activa en el proceso de toma de decisiones”.94 Los Estados Unidos de América tienen un sistema de gobierno tal que ofrece muchas oportunidades para influir en el proceso legislativo. En consecuencia, los grupos de interés pueden moldear o modificar las políticas gubernamentales de diversas maneras; por ejemplo, a través de contribuciones financieras a los partidos políticos y las campañas, testificando en las audiencias legislativas y/o gubernamentales, comunicándose de manera informal con los tomadores de decisión y sus asesores, presentado investigaciones e información técnica, redactando borradores de iniciativas de ley, aportando conocimientos y experiencia legales, y movilizando a sus miembros para presionar a los tomadores de decisión.95 Es importante mencionar también que los diferentes tipos de democracia tienen un fuerte impacto en los incentivos y las estrategias de los grupos para 92. Véase Hamilton, Madison y Jay, Los Federalistas (México: Fondo de Cultura Económica, 1998), 35‐41. Grossman & Helpman, 4. 94 Ibíd., 1. 95 Véase Morten Bennedsen and Sven E. Feldmann, “Lobbying Legislatures”, The Journal of Political Economy vol. 110, no. 4 (Aug., 2002): 919‐920; y John J. Mearsheimer y Stephen Walt, The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy ( New York: Farrar, Straus and Giroux, 2007), 140‐142. 93. 30.
(34) cabildear en el Congreso. Por ejemplo, en los sistemas parlamentarios europeos, los lobbies generalmente se alían con amplios sectores de la población; por el contrario, los lobbies en. simplemente buscan que la población en general no. EUA. sea hostil a sus intereses, y se enfocan en encontrar aliados en el Congreso. Los incentivos. para. cabildear. directamente. en. la. legislatura. en. sistemas. parlamentarios son pocos, pues la cohesión partidista es alta. Así, los lobbies se concentran en otras ramas del gobierno o en otras etapas del proceso de toma de decisiones. En cambio, la poca cohesión en el seno de los grupos parlamentarios en el Congreso estadounidense representa un incentivo importante para cabildear directamente en el Poder Legislativo.96 En este contexto, diversos grupos de intereses han conseguido manipular la política exterior de. EUA. en múltiples ocasiones. Por ejemplo, Panayotou. Demetracoupoulos, el principal lobbista contra la junta militar que gobernó Grecia entre 1967 y 1974, consiguió que. EUA. ayudara a restablecer en el poder al. presidente Makarios de Chipre, depuesto por un golpe militar en julio de 1974.97 Ningún lobby ha sido tan exitoso como el judío,98 que es el ejemplo perfecto para demostrar la importancia que los grupos de interés han adquirido en la política exterior estadounidense. Este lobby ha avanzado sus intereses en el Congreso, en donde las críticas a Israel son inexistentes. Hay tres factores que explican lo anterior: 1) miembros claves de diversas legislaturas han sido cristianos sionistas, como los representantes Tom DeLay (R) y Richard Armey (R), ambos líderes de mayoría de la Casa de Representantes (1995‐2003 y 2003‐2005,. 96. Bennedsen y Feldmann, 921‐922. Warren y Hays, 1‐4. 98 Mearsheimer & Walt, 3‐6. 97. 31.
(35) respectivamente), y el senador James Inhofe (R);99 2) muchos funcionarios civiles del Congreso son judíos; y 3) las recompensas y castigos otorgados por el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), la principal organización de cabildeo pro‐ Israel en los Estados Unidos, como el financiamiento a campañas y la movilización de personas a favor o en contra de un candidato.100 El lobby judío también ejerce una fuerte influencia en el poder ejecutivo como consecuencia de las grandes contribuciones hechas por la comunidad judía a las campañas políticas. Además, como la colonia judía se encuentra concentrada en estados clave como California, Nueva York, Illinois y Pensilvania, los judíos, que representan sólo 3% de la población estadounidense, han logrado imponer su agenda en Washington. Los intereses del lobby también son avanzados cuando políticos pro‐Israel ocupan posiciones importantes de poder en el ejecutivo.101 Además de influir directamente en el gobierno, el lobby judío se esfuerza por mantener a la opinión pública favorable a su propia agenda y al Estado de Israel. El lobby evita todo tipo de debate objetivo que pueda cuestionar el apoyo prácticamente incondicional del gobierno estadounidense a Israel. El sesgo es evidente en la televisión, en las revistas y en el periódico.102 Además, fuerzas pro‐ Israel predominan en los principales think tanks.103 Finalmente, el lobby judío también se ha esforzado por extender su influencia a las universidades, en las que, además de haber creado asociaciones de. 99. El sionismo cristiano sostiene que una segunda venida de Jesucristo a la Tierra está predicha en el Antiguo y el Nuevo Testamento y que el regreso de los judíos a Palestina es uno de los eventos clave en dicho evento. Véase Mearsheimer & Walt, 132‐139. 100 Ibíd., 117‐142, 154‐155. 101 Ibíd., 163‐167. 102 Ibíd., 168‐175. 103 Ibíd., 175‐178.. 32.
(36) estudiantes y programas académicos favorables a Israel, ha intentado intimidar a profesores que tienen opiniones críticas al Estado israelí.104. REGLAMENTACIÓN DEL CABILDEO EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA El cabildeo, es decir, establecer contactos directos con legisladores y otros agentes del gobierno con el fin de influir en el proceso de toma de decisiones, está regulado por el Congreso estadounidense. La primera ley que se ocupó de las actividades de los grupos de interés en el Poder Legislativo fue la Federal Regulation of Lobbying Act de 1946.105 Ésta exigía que toda persona u organización que se dedicara a intentar influir en las decisiones del Poder Legislativo, debía registrase ante los secretarios de la Cámara de Representantes y del Senado, a quienes, además de nombre y dirección, debía proporcionar los datos de su empleador, los intereses que representaba, cuánto duraría su encargo y cuál sería su paga por realizar su trabajo. En 1995 se aprobó una nueva ley para regular el cabildeo: la Lobbying Disclosure Act. Según esta ley, un lobby es una persona física o moral que ocupa por lo menos 20% de su tiempo en actividades de cabildeo, que tiene múltiples contactos con personal del Poder Legislativo, con miembros del Congreso o con funcionarios de alto nivel del Poder Ejecutivo, y que trabaja para uno o más clientes que pagan más de 5 mil dólares en periodos de seis meses como compensación por dicho servicio.106 Desde su aprobación, las empresas dedicadas 104. Ibíd., 178‐185. Miguel Ángel Valverde Loya, “Interest Groups in American Politics: Conceptual Elements and Key Literature”, Documento de trabajo no. 24 (México: División de Estudios Internacionales, Centro de Investigación y Docencia Económicas, 1996), 4. 106 Grossman & Helpman, 6. 105. 33.
(37) al cabildeo, sea en el Poder Legislativo o en el Poder Ejecutivo federales, deben reportar sus ingresos provenientes de dicha actividad cada seis meses. Asimismo, las organizaciones que contratan empresas dedicadas al cabildeo deben reportar cada bienio los gastos relacionados con dicha actividad.107. 107. Véase Office of the Clerk. U.S. House of Representatives, “The Lobbying Disclosure Act of 1995”, http://lobbyingdisclosure.house.gov/lda.html (consultada el 27 de noviembre de 2009).. 34.
(38) III.. EL LOBBY TIBETANO EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. Las estrategias, poder y resultados de diversos lobbies, como el judío, el japonés, el chino, el latino, el árabe, el africano (colonialista) y el griego, han sido estudiados ampliamente en EUA.108 Sorpresivamente, el lobby tibetano, pese a estar registrado ante el Congreso estadounidense, no ha recibido atención alguna por parte de los investigadores. El lobby tibetano en. EUA. se inscribe dentro de una campaña. internacional por la liberación de Tíbet y ésta, a su vez, forma parte de los movimientos internacionales a favor de los derechos humanos. De esta forma, antes de iniciar con el análisis del lobby tibetano, resulta necesario hacer un breve recuento del posicionamiento de los derechos humanos en la agenda global, así como del movimiento internacional por la liberación de Tíbet.. LOS DERECHOS HUMANOS EN EL IMAGINARIO MUNDIAL Los derechos humanos representan la cúspide del pensamiento moral internacional. Los principios subyacentes a éstos, es decir, la universalidad e inalienabilidad de la dignidad humana, se han colocado en un pedestal tan elevado que, en la actualidad, pocos Estados se atreven a cuestionar su validez. 108. Véase, por ejemplo, Russell Warren y Sarah Hays Trott, The Power Peddlers. How Lobbyists Mold American Foreign Policy (Garden City, New York: Doubleday & Company, Inc., 1977); John J. Mearsheimer y Stephen Walt, The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy (New York: Farrar, Strauss and Giroux, 2007); Howard Schonberger, “The Japan Lobby in American Diplomacy, 1947‐1952”, The Pacific Historical Review vol. 46, no. 3 (Aug., 1977): 327‐359; Rodolfo O. De la Garza, “Chicanos and U.S. Foreign Policy: The Future of Chicano‐Mexican Relations”, The Western Political Quarterly vol. 33, no. 4 (Dec., 1980): 571‐582.. 35.
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