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El Papa Francisco
y el ecumenismo del camino
Rodrigo Polanco
*Resumen:
El artículo expone algunas características del Papa Francisco con respecto al ecumenismo. El Papa ha aportado al caminar de la Iglesia en los últimos 50 años con su manera propia de entender el pontificado. Esto ha significado algunas contribuciones que han quedado de manifiesto en sus discursos y en las entrevistas que ha dado a lo largo de sus cinco años de pontificado. El concepto que resume su pensamiento y actuar es “ecumenismo del camino”, que significa caminar juntos en la oración, en las obras de caridad y en el testimonio de fe. El ecumenismo es, además, un camino evangelizador y una ayuda para la unidad del mundo. La segunda parte del texto expone cuatros acontecimientos que caracterizan también el ecumenismo del Papa: su visita a Suecia para conmemorar en conjunto, luteranos y católicos, los 500 años de la Reforma; los fraternos encuentros con los patriarcas ortodoxos; el papel que le concede a la Renovación Carismática en el desarrollo del ecumenismo; y una suerte de poner en segundo plano el diálogo teológico, en comparación con el caminar juntos en la oración y la caridad.
Palabras clave: Papa Francisco; Ecumenismo; Ecu-menismo del Camino; Unidad; Comunión; Encuentro; Iglesias.
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Summary:
This article explores some characteristics of Pope Francis’ ecumenical approach. In the last 50 years, with his way of understanding the pontificate, the Pope has contributed to the path the Church has walked. This has meant some contributions which have been evidenced in his speeches and in the interviews he has given throughout the five years of his pontificate. The concept that sums up his thought and action is “ecumenism of the way”, which means walking together in prayer, in works of charity, and in the witness to faith. Ecumenism is also, a path of evangelization and an instrument to reach the unity of the world. The second part of this presentation brings forward 4 episodes that enlighten the Pope’s view on ecumenism: his visit to Sweden to commemorate together, luterans and catholics, 500 years of the Reform; the fraternal meetings with the Orthodox Patriarcs; the importance he has given to the Charismatic Renovation in the development of ecumenism; and a special treatment regarding ecumenical theological matters, relegating them to a second place, compared to the importance of walking together in prayer and charity.
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l Papa Francisco ha seguido profundizando en elcompromiso ecuménico asumido por la Iglesia Católica luego del Concilio Vaticano II. Lo dice explí-citamente en una entrevista concedida al periódico Avvenire:
[Sus encuentros y viajes ecuménicos] son todos parte de un camino que viene de lejos. No es una cosa nueva. Son solo unos pasos más, a lo largo de un camino iniciado hace tiempo… Yo continúo siguiendo esos pasos… todos aquellos que han sido dados por mis predecesores1.
Con ocasión de los 50 años de Unitatis Redintegratio, se alegra
“que la enseñanza del Concilio [sobre el ecumenismo] se haya reci-bido ampliamente”, y que “ya forman parte del pasado la hostilidad y la indiferencia”, “al mismo tiempo que ha comenzado un proceso de sanación”; cree que “este cambio de mentalidad, realizado
gra-cias a la Unitatis Redintegratio y a la acción ecuménica que derivó de ella, puede y debe penetrar cada vez más a fondo la enseñanza teológica y la praxis pastoral” de la Iglesia. De ese modo da “gra-cias a Dios por los abundantes frutos que se han recogido durante medio siglo” y porque “esto ha permitido profundizar los contactos
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con muchas Iglesias y Comunidades eclesiales y desarrollar nue
-vas formas de colaboración”. Pese a que “aún estamos divididos, y
que divergencias sobre nuevos temas antropológicos y éticos com
-plican más nuestro camino hacia la unidad”, “no podemos ceder –afirma– al desaliento y a la resignación, sino seguir confiando en
Dios … para afrontar con renovado impulso los desafíos ecuméni
-cos de hoy”. Por eso concluirá esa carta afirmando que “la búsqueda de la plena unidad de los cristianos sigue siendo una prioridad para
la Iglesia Católica y, por tanto, para mí una de las principales pre
-ocupaciones diarias”2. Lo mismo repetirá a los participantes en la
Asamblea Plenaria del PCUC del año 2016: “Deseo reiterar que la unidad de los cristianos es una de mis principales preocupaciones, y ruego para que ella sea siempre más compartida por cada uno de los bautizados”3.
Su preocupación e interés ecuménicos vienen desde antiguo, desde sus años en Buenos Aires. En una entrevista concedida a
Ulf Jonsson, director de la Revista Signum, con motivo de su viaje a Lund, Suecia, con ocasión de la conmemoración de los 500 años
del inicio de la reforma4, afirmaba que, en el pasado, tuvo bastante
contacto con los luteranos. Y allí cuenta varias anécdotas que ilus
-tran esa buena relación5. Hace un especial recuerdo del profesor de Teología espiritual de la Facultad de Teología Luterana, el sueco Anders Ruuth, que –dice– en “un momento de verdad difícil para mi alma”, “yo tenía mucha confianza en él y le abrí mi corazón. Él me ayudó mucho en ese momento”. “Lo recuerdo con mucho afecto
2 Carta a los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos con ocasión del 50 Aniversario del decreto “Unitatis Redintegratio”, Ciudad del Vaticano, 20 de noviembre de 2014. Todos los textos oficiales del Papa Francisco están tomados de la página web de la Santa Sede (www. vatican.va), en su versión española, a no ser que se indique otra cosa. La indicación completa se puede revisar en las Referencias bibliográficas al final de este artículo.
3 Discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la
Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCUC), Sala Clementina, Ciudad del Vaticano, 10 de noviembre de 2016. Traducción del texto italiano.
4 Entrevista de Ulf Jonsson al Papa Francisco con ocasión de su Viaje Apostólico a Suecia, publicada en: La Civiltà Cattolica 3994 (2016), pp. 313-324. Traducción del texto italiano. 5 También lo hizo en la rueda de prensa durante el vuelo de regreso a Roma con ocasión
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y reconocimiento”6. Recuerda también al pastor Albert Andersen,
de la Iglesia de Dinamarca, con el que tuvo también “una bella rela
-ción”. Cuenta que
con él tuve una discusión muy fuerte en la distancia, cuando [el pastor] estaba ya en los Estados Unidos. El pastor me reprochó mucho a causa de lo que había dicho sobre una ley relacionada con problemas religiosos en Argentina. Pero debo decir que me reprochó con honestidad y sinceridad, como un verdadero amigo. Cuando volvió a Buenos Aires fui a pedirle perdón porque, en efecto, el modo en el que me expresé en ese momento fue un poco ofensivo7.
Estas y otras situaciones que menciona en dicha entrevista nos insinúan, ya desde el inicio, una importante característica de Francisco: entiende el ecumenismo, en primer lugar, en y desde las relaciones personales. En la visita al pastor evangélico Giovanni Traettino de la Iglesia pentecostal de la reconciliación, en Caserta,
Italia, afirma que “son ellos [los evangélicos] los que vinieron pri
-mero a verme a mí a Buenos Aires… Y así comenzó esta amistad,
esta cercanía entre los pastores de Buenos Aires, y hoy aquí”8. Para
el Papa Francisco, sin duda, el ecumenismo se construye desde las personas individualmente consideradas. “Un verdadero diálogo
es siempre un encuentro entre personas con un nombre, un ros
-tro, una historia, y no solo un intercambio de ideas… Porque para
nosotros la verdad es la persona de Jesucristo”9. De allí que en el
camino del ecumenismo, Francisco esté haciendo su aporte desde un modo propio de ser –de gestos, de encuentros– que, como en
6 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 316. 7 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 316.
8 Visita privada al pastor evangélico Giovanni Traettino de la Iglesia pentecostal de la
reconciliación, Caserta, 28 de julio de 2014. Cf. también Discurso en la Visita al Templo Valdense, Visita Pastoral a Turín, 22 de junio de 2015.
9 Palabras en la Divina Liturgia en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, Estambul, Viaje
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otros campos de su ministerio, a veces sorprenden, pero siempre
dejan un aire nuevo que hace sentir la presencia renovadora del Espíritu Santo.
2. “ECUMENISMO DEL CAMINO”
Se podría decir que el concepto de camino-caminar juntos es
una de las expresiones más características del Papa para dar cuenta de su forma de comprender el ecumenismo. A los participantes en
la Conferencia de Secretarios del “Christian World Communions” les dijo:
Tantas veces pensamos que el trabajo ecuménico es sola-mente aquel de los teólogos…; esto es muy importante. Pero, mientras tanto, el ecumenismo se hace caminando. Y cami-nando con Jesús, no con mi Jesús contra tu Jesús, sino con nuestro Jesús. El camino es simple: se realiza con la oración y con la ayuda a los demás… Este es el ecumenismo. Esta es la unidad. Unidad caminando con Jesús10.
Y a la Asamblea Plenaria del PCUC:
La unidad, antes que una línea de meta, es camino… La
unidad como camino exige esperas pacientes, tenacidad, esfuerzo y compromiso… La unidad puede ser acogida solo por quien decide ponerse en camino hacia una meta que hoy puede parecer más bien lejana. Sin embargo, aquel que recorre esta vía es confortado por la continua experiencia de una comunión alegremente vislumbrada, aunque no todavía plenamente alcanzada… Por eso, me gusta repetir que la unidad se hace caminando11.
Esta es una idea que Francisco tiene tan en el corazón y en su propia vivencia, que en varias ruedas de prensa de regreso de
10 Discurso a los participantes de la conferencia de secretarios del “Christian World Communions”, Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano, 12 de octubre de 2016. Traducción del texto italiano.
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sus viajes y en entrevistas concedidas a diversos medios perio
-dísticos –donde normalmente improvisa–, se ha vuelto a referir,
de manera natural, a este ecumenismo del camino. En el vuelo de
regreso de Tierra Santa, afirmó que “la unidad se construye a lo largo del camino, la unidad es un camino… caminar juntos, rezar
juntos, colaborar en tantas cosas que podemos hacer juntos, ayu
-darnos mutuamente”12. Lo repitió al regreso de México: “La uni -dad se hace caminando, caminando: que al menos el Señor, cuando
venga, nos encuentre caminando”13. En el vuelo de regreso de su
peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, explicó
que el “ecumenismo del camino” es “el caminar juntos con la ora
-ción, con el martirio y con las obras de caridad, con las obras de
misericordia”, colocando el acento en que “nunca debemos parar
-nos, ir siempre adelante… hay que recorrer el camino”14. Y cuando
Ulf Jonsson, en la ya mencionada entrevista, le pide “una última palabra sobre el viaje a Suecia”, le responde: “lo que me viene a la cabeza de forma espontánea para añadir es, simplemente:
¡ir, caminar juntos! No nos quedemos cerrados en nuestras rigi
-deces respectivas, porque en ese caso no habrá posibilidad de reforma”15.
Para Francisco, el ecumenismo se debe construir caminado juntos, rezando juntos, haciendo cosas juntos (obras de caridad, compromisos sociales) y dando testimonio juntos de Jesucristo. Sin negar otros aspectos más clásicos del ecumenismo, su acento está
puesto allí: en el caminar juntos. A los líderes evangélicos presen
-tes en Roma para participar en la Vigilia de Pentecostés, les dio un saludo que refleja bien esta actitud fundamental:
12 Rueda de prensa durante el vuelo de regreso de la Peregrinación a Tierra Santa, con ocasión del 50 Aniversario del encuentro en Jerusalén entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, 26 de mayo de 2014.
13 Palabras a los periodistas durante el vuelo La Habana-México, con ocasión de su Viaje
Apostólico a México, 12 de febrero de 2016.
14 Rueda de prensa durante el vuelo de regreso de la Peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, con ocasión del Centenario de las apariciones de la Virgen María en la Cova da Iria, 13 de mayo de 2017.
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Gracias por lo que hacéis trabajando por la unidad de los cristianos, todos juntos, como el Señor quiere. Caminemos juntos, ayudemos juntos a los pobres, la caridad juntos, la educación juntos… Todos juntos. Y que, por su parte los teólogos trabajen y nos ayuden. Pero nosotros siempre en camino, nunca quietos, nunca quietos… y juntos. Eso es lo que espero16.
Se trata de un constante moverse, pero que nace de una convic
-ción espiritual: que todos juntos caminamos con Jesús, movidos por el Espíritu Santo, lo cual nos invita a una conversión permanente y a la fraternidad cristiana. En la entrevista concedida al periódico Avvenire se explaya sobre este fundamento cristológico:
La unidad no se realiza porque nos pongamos de acuerdo entre nosotros, sino porque caminamos siguiendo a Jesús. Y caminando, por obra de Aquel al cual seguimos, podremos descubrirnos unidos. El caminar siguiendo a Jesús es lo que nos une17.
Por eso Francisco insiste en que “el verdadero ecumenismo” “se basa en la conversión común a Jesucristo como nuestro Señor y Redentor. Si nos acercamos juntos a Él, nos acercamos también
los unos a los otros”. De allí que tenemos que “invocar más intensa
-mente al Espíritu Santo para que suscite en nosotros esta conver
-sión, que hace posible la reconciliación”18. A veces ha llamado a este
aspecto “ecumenismo espiritual”, el cual
constituye, en cierto sentido, el alma de nuestro camino hacia la plena comunión, y nos permite pregustar de él ya desde ahora algún fruto, si bien imperfecto: en la medida en que nos acercamos con humildad de espíritu a Nuestro
16 Audiencia a los líderes evangélicos presentes en Roma para participar en la Vigilia de Pentecostés, Sala del Consistorio, Ciudad del Vaticano, 3 de junio de 2017.
17 Entrevista de Stefania Falasca.
18 Discurso a la Delegación Ecuménica de Finlandia, con ocasión de la Fiesta de San Enrique,
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Señor Jesucristo, estamos seguros de acercarnos también entre nosotros19.
La conversión a Jesucristo y el caminar juntos en el segui
-miento de Cristo no es un aspecto más del ecumenismo, sino su fundamento irrenunciable y, por lo tanto, a lo que debemos dedicar especiales fuerzas y tiempo: “Tenemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos. El camino de Jesús
es ese”20. “La unidad de los cristianos es una exigencia esencial de
nuestra fe. Una exigencia que brota de lo íntimo de nuestro ser cre
-yentes en Jesucristo”21. En eso Francisco no tiene dudas ni matices.
Pero este ecumenismo del caminar junto a Jesús, para Fran
-cisco, es explícitamente, y en primer lugar, un don de lo alto. Se lo decía al Patriarca Bartolomé:
Siento que nuestra alegría es más grande porque la fuente está más allá; no está en nosotros, no en nuestro compro-miso y en nuestros esfuerzos, que también deben hacerse, sino en la común confianza en la fidelidad de Dios, que pone el fundamento para la reconstrucción de su templo que es la Iglesia… Esta esperanza común no defrauda, porque no se funda en nosotros y nuestras pobres fuerzas, sino en la fidelidad de Dios22.
Es una tarea del Espíritu Santo. “El Espíritu nos quiere en
camino”23. “Solo el camino del Espíritu Santo es el correcto, porque
él es sorpresa, él nos hará ver dónde está el punto; es creativo”24. “El
19 Discurso a una Delegación de la Federación Luterana Mundial y a algunos representantes
de la Comisión para la Unidad Luterano-Católica, Ciudad del Vaticano, 21 de octubre de 2013.
20 Entrevista de Antonio Spadaro al Papa Francisco, publicada en: La Civiltà Cattolica 3918 (2013), pp. 449-477, aquí p. 466. Traducción del texto italiano.
21 Discurso a la PCUC, año 2016.
22 Oración Ecuménica en la Iglesia Patriarcal San Jorge, con ocasión de su Viaje Apostólico a Turquía, 29 de noviembre de 2014.
23 Palabras durante la Vigilia de Pentecostés, Circo Máximo, Roma, 3 de junio de 2017.
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Espíritu lleva las cosas a cumplimiento, en los tiempos que Él esta
-blece”25. Por eso, a los Miembros de la Comisión Internacional
Angli-cano-Católica, les dijo que aunque “aún no hemos llegado a este objetivo” [de la unidad en la verdad por la que Cristo oró], “estamos convencidos de que el Espíritu Santo continúa impulsándonos en
esa dirección, a pesar de las dificultades y los nuevos desafíos”26.
Esta convicción de que la unidad es un don de Dios impone a la Iglesia un modo de ser abierto al hermano. Como lo decía en Evangelii Gaudium:
Tenemos que recordar siempre que somos peregrinos, y peregrinamos juntos. Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro del único Dios (244).
Y si realmente creemos en la libre y generosa acción del Espíritu, ¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros!... Recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. A través de un intercambio de dones, el Espíritu puede llevarnos cada vez más a la verdad y al bien (246).
Al mismo tiempo, el Papa denuncia como uno de los peca
-dos contra la unidad precisamente el “perder de vista al hermano que está junto a nosotros” y el ser “incapaces de reconocernos y de alegrarnos de nuestros respectivos dones y de la gracia reci
-bida”27. Durante su viaje de regreso de Turquía se extiende sobre
este tema:
25 Entrevista de Stefania Falasca.
26 Discurso a los Miembros de la Comisión Internacional Anglicano-Católica, Ciudad del Vaticano, 30 de abril de 2015.
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El problema es que la Iglesia tiene el defecto, el hábito peca-minoso, de mirarse demasiado a sí misma, como si creyera tener su propia luz. Pero mira: la Iglesia no tiene luz pro-pia. Debe mirar a Jesucristo… Y cuando la Iglesia se mira demasiado a sí misma, surgen las divisiones… Y creo que todos estos problemas que surgen entre nosotros, entre los cristianos –hablo al menos de nuestra Iglesia Católica– se producen cuando se mira a sí misma, se convierte en auto-rreferencial… El punto clave es este. Cuando se refleja en sí misma, la Iglesia renuncia a ser Iglesia para convertirse en una ‘ONG teológica’28.
Estas palabras fuertes reflejan la convicción más íntima del Papa: la Iglesia, y así el ecumenismo, solo son posibles desde una
auténtica conversión a Jesucristo, que es una actitud vital y espiri
-tual: “El ecumenismo es verdadero cuando se es capaz de apartar la atención de sí mismo, de los propios argumentos y formulaciones, para orientarla hacia la Palabra de Dios que exige ser escuchada,
acogida y testimoniada en el mundo”29. Y lamentablemente muchas
veces hemos actuado de modo contrario. El Papa lo reconoce y, en algunas ocasiones, pide perdón de modo explícito en sus visitas a otras Iglesias. En el Templo Valdense de Turín afirmó:
Al reflexionar sobre la historia de nuestras relaciones, no podemos dejar de entristecernos por las disputas y la vio-lencia cometida en nombre de la propia fe, y pido al Señor que nos conceda la gracia de reconocernos todos pecadores y saber perdonarnos unos a otros… Por parte de la Iglesia Católica os pido perdón. Os pido perdón por las actitudes y los comportamientos no cristianos, incluso inhumanos, que en la historia hemos tenido contra vosotros. En nombre del Señor Jesucristo, ¡perdonadnos!30.
Y en la Iglesia Pentecostal de la Reconciliación (en Caserta, Italia) pidió perdón porque “algunos de los que hicieron esta ley
28 Conferencia de prensa durante el regreso de Turquía. 29 Discurso a la PCUC, año 2016.
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[de pureza de la raza] y algunos de los que persiguieron y denun
-ciaron a los hermanos pentecostales porque eran ‘entusiastas’, casi ‘locos’, que arruinaban la raza, algunos eran católicos”. Y continuaba diciendo: “Yo soy el pastor de los católicos: os pido perdón por esto. Os pido perdón por esos hermanos y hermanas católicos que no
comprendieron y fueron tentados por el diablo…”31. El ecumenismo
del camino significa, entonces, caminar juntos, movidos por el Espí
-ritu en el seguimiento de Jesús, pero compartiendo la vida y la fe con los hermanos y sabiendo pedir perdón por nuestros pecados contra el hermano, para una siempre mayor fraternidad.
3. RECORRIENDO EL CAMINO
Como ya lo hemos mencionado, Francisco quiere recorrer el camino del ecumenismo a través de la oración, la caridad realizada
en común y el testimonio de la fe que puede llegar hasta el marti
-rio cuando las circunstancias lo exigen. Es una tríada que el Papa no se cansa de repetir: “Pensando en lo que viene por delante en
nuestro camino común, me vienen a la cabeza tres palabras: ora
-ción, testimonio, misión”32. En la entrevista de Ulf Jonsson, frente
a la pregunta acerca de la mejor manera de promover la unidad de los cristianos, afirma:
Personalmente, creo que el entusiasmo debe moverse hacia la oración conjunta y las obras de misericordia, trabajar de forma conjunta para ayudar a los enfermos, los pobres y los encarcelados. Hacer cosas conjuntas es la forma de diálogo más efectiva… hablar, rezar, trabajar juntos: ese es el camino correcto por el que debemos avanzar33.
Revisemos brevemente lo que dice sobre cada uno de estos tres elementos.
31 Visita privada al pastor Traettino.
32 Discurso a los primados de las provincias anglicanas que acompañan al Arzobispo de
Canterbury, Sala de los Papas, Ciudad del Vaticano, 6 de octubre de 2016. Traducción del texto italiano.
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Sobre la oración, siempre afirmará que “es indispensable”. En Armenia dirá:
Para lograr la unidad necesaria no basta… la buena voluntad de alguien en la Iglesia: es indispensable la oración de todos. Es hermoso estar aquí reunidos para rezar unos por otros,
unos con otros. Y es sobre todo el don de la oración que he
venido a pediros esta tarde34.
En esto el Papa asume el que ha sido, desde el comienzo, uno de los caminos más importantes del ecumenismo. Pero se percibe que es un camino que él recorre con una especial convicción. Para él, la oración “es de fundamental importancia. Desde la oración se
renovará día a día el compromiso de caminar hacia la unidad”35.
Uno puede percibir eso, no solo en el ecumenismo, sino como una
nota muy característica y central de su vida personal36.
Con respecto al testimonio de servicio común, el Papa es muy concreto: “Antes de comenzar un proyecto para hacer el bien, sería hermoso preguntarnos si podemos hacerlo con nuestros hermanos
y hermanas que comparten la fe en Jesús”37. Esto puede referirse,
por ejemplo, al “compromiso por una mayor justicia social, por un sistema económico al servicio del hombre y en beneficio del bien
común”38. “Así, edificando la comunión con el testimonio vivido en
lo concreto de la vida cotidiana, el Espíritu no dejará de abrir cami
-34 Discurso en el Encuentro Ecuménico y Oración por la Paz con ocasión de su Viaje
Apostólico a Armenia, 25 de junio de 2016.
35 Discurso a su Gracia Justin Welby, Ciudad del Vaticano, 14 de junio de 2013.
36 Dijo en la Entrevista de Antonio Spadaro: “Rezo el Oficio todas las mañanas. Me gusta
rezar con los Salmos. Después, inmediatamente, celebro la misa. Rezo el Rosario. Lo que verdaderamente prefiero es la adoración vespertina… Por la tarde, por tanto, entre las siete y las ocho, estoy ante el Santísimo en una hora de adoración. Pero rezo también en mis esperas al dentista y en otros momentos de la jornada” (pp. 476-477).
37 Visita de cortesía a S.S. el Papa Tawadros II, con ocasión de su Viaje Apostólico a Egipto,
Patriarcado Copto Ortodoxo, El Cairo, 28 de abril de 2017. Y en otra ocasión también: “Sería siempre bueno, antes de comenzar cualquier actividad, que se hagan esta pregunta: ¿Por qué no hacemos esto junto a nuestros hermanos anglicanos? ¿Podemos dar testimonio de Jesús actuando junto a nuestros hermanos católicos?” (Vísperas con Justin Welby).
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nos providenciales e inimaginables de unidad”39. Con este trabajo
conjunto –les dice a unos jóvenes peregrinos luteranos–
libres de todo prejuicio y confiados solo en el Evangelio de Jesucristo, que anuncia la paz y la reconciliación, seréis ver-dadero protagonistas de una nueva estación de este camino, que, con la ayuda de Dios, conducirá a la plena comunión40.
Sobre este tema se explaya en casi todas sus intervenciones
sobre el ecumenismo. Lo cual está en plena sintonía con su com
-prensión de la evangelización, presente –por ejemplo– en Evangelii
Gaudium: “El kerygma tiene un contenido ineludiblemente social: en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros” (177). “Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste
y promueve” (179). El ecumenismo tiene una dimensión intrínse
-camente social, porque el reinado de Dios es necesariamente comu
-nitario: es filiación y fraternidad.
Pero es particularmente interesante la acentuación que el Papa coloca en lo que él llama “el ecumenismo de la sangre”. Lo explica, por ejemplo, en su viaje de regreso de Turquía:
Cuando matan a los cristianos; tenemos tantos mártires, empezando por los de Uganda, canonizados hace 50 años: la mitad eran anglicanos, otra mitad católicos; pero aque-llos [que los mataron] no decían: ‘Tú eres católico… Tú eres anglicano…’. No: ‘Tú eres cristiano’, y la sangre se mezcla. Este es el ecumenismo de la sangre. Nuestros mártires nos están gritando: ‘¡Somos uno! Ya tenemos la unidad, en el espíritu y también en la sangre’… Este es el ecumenismo de la sangre, que nos ayuda mucho, nos dice mucho. Y creo que debemos ir con valentía por este camino41.
39 Visita a Tawadros II.
40 Discurso a los Participantes de una Peregrinación de Luteranos, Aula Pablo VI, Ciudad del Vaticano, 13 octubre de 2016.
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Y luego, tanto aquí como en otras ocasiones, le gustará con
-tar la anécdota de aquel párroco de Hamburgo, Alemania, que no quiso seguir adelante con la causa de canonización de un sacerdote
guillotinado por los nazis por hacer catequesis, si no lo hacía tam
-bién junto con la de un pastor luterano, guillotinado junto a él por la misma razón: “o por los dos o por ninguno” habría dicho aquel
sacerdote42. Con todo, el ecumenismo de la sangre se realiza no solamente sellado con la muerte. Hoy en día muchos cristianos lo
padecen: “Es el testimonio de los cristianos, pertenecientes a Igle
-sias y tradiciones diversas, víctimas de persecuciones y violencias solo por causa de la fe que profesan”. Allí “existe un vínculo fuerte
que ya nos une, más allá de toda división”43. “Los sufrimientos com
-partidos han hecho que los cristianos, divididos en muchos aspec
-tos, se acerquen más unos a otros”44.
Como nos recuerda san Pablo: ‘Si un miembro sufre, todos sufren con él…’ (1 Cor 12,36). Esta es la ley de la vida cris-tiana, y en este sentido podemos decir que también hay un ecumenismo del sufrimiento… compartir los sufrimientos cotidianos puede ser un instrumento eficaz para la unidad45.
Esto último lo ha dicho en repetidas ocasiones con respecto a la terrible situación del Medio Oriente, y en particular, frente a los
sufrimientos y persecuciones de los cristianos por parte del auto
-proclamado ‘Estado Islámico’. También lo describe de una manera más plástica: “Mira –le dice a Ulf Jonsson–, en el ecumenismo el único que nunca comete un error es el enemigo, el demonio. Cuando los cristianos son perseguidos y asesinados, los son por ser cristianos, no por ser luteranos, calvinistas, anglicanos, católicos u ortodoxos”46.
42 Conferencia de prensa durante el regreso de Turquía. Cf. también Entrevista de Ulf Jonnson.
43 Discurso a la Comisión Internacional Anglicano-Católica.
44 Discurso a su Santidad Abuna Matthias I, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía, Ciudad del Vaticano, 29 de febrero de 2016. Traducción del texto italiano. 45 Bendición ecuménica y firma de una declaración conjunta con ocasión de su Viaje
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Cuando los terroristas o las potencias mundiales persiguen a las minorías cristianas o a los cristianos, cuando hacen esto no se preguntan: ‘Pero ¿tú eres luterano?’ ‘¿tú eres ortodoxo?’ ‘¿tú eres católico?’ ‘¿tú eres reformado?’ ‘¿tú eres pentecostal?’, no. ‘Tú eres cristiano’. Ellos reconocen uno solo: el cristiano. El enemigo no se equivoca, sabe reconocer bien dónde está Jesús47.
Es el viejo dicho de Tertuliano48, adaptado a nuestro tema:
Hoy la sangre de tantos mártires pertenecientes a todas las Iglesias se transforma en semilla de unidad de los cristianos. Los mártires y los santos de todas las tradiciones eclesiales son ya una sola cosa en Cristo; sus nombres están escritos en el único martyrologium de la Iglesia de Dios49.
Y esta convicción la explicita en la Declaración Conjunta fir
-mada con Su Santidad Kiril, en Cuba: “Creemos que estos márti
-res actuales, miembros de diferentes Iglesias pero unidos por un
mismo sufrimiento, son un aval para la unidad de los cristianos”50.
Y este recorrido del camino que tiene estas tres características tiene, a su vez, una finalidad bien precisa: la misión y el bien de la
humanidad, o dicho de otra manera, la evangelización y la fraterni
-dad y la paz. El ecumenismo está bajo la perspectiva de una Iglesia
en salida. No es, en primer lugar, una manera de vivir en paz entre nosotros, sino un deber evangélico de testimoniar adecuadamente
el reinado de Dios, es decir, de dar testimonio del llamado univer
-sal a la unidad en Cristo. Lo dijo a una Delegación de la Comunión Mundial de las Iglesias Reformadas: “Se necesita urgentemente un
ecumenismo que, junto con el esfuerzo teológico que busca recom
-poner las disputas doctrinales entre los cristianos, promueva una
47 Discurso al “Christian World Communions”.
48 ‘Sangre de mártires, semilla de cristianos’. 49 Discurso a Abuna Matthias I.
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misión común de evangelización y de servicio”51. Especialmente cla
-ras son sus palab-ras en la Vigilia de Pentecostés, del año 2017:
Muchos han venido de distintas partes del mundo y el Espí-ritu Santo nos ha reunido para establecer lazos de amistad fraterna que nos alienten en el camino hacia la unidad, la unidad para la misión: no para estar quietos, ¡no!, para la misión, para proclamar que Jesús es el Señor, para anunciar juntos el amor del Padre por todos sus hijos. Para anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos52.
Todos hemos notado que “en el mundo de hoy se alzan con ímpetu voces que no podemos dejar de oír, y que piden a nuestras
Iglesias vivir plenamente el ser discípulos del Señor Jesucristo”53.
El ecumenismo es un deber que nace del Resucitado, como testi
-monio de lo que somos y creemos, y como misión inscrita en nues
-tra propia naturaleza como Iglesia de Cristo; y “ninguna de estas diferencias [relativas, entre otras, al ministerio ordenado y a la ética] representa un obstáculo que pueda impedirnos amar del
mismo modo y dar un testimonio común ante el mundo”54. Fran
-cisco insiste, con razón, en que “la credibilidad del anuncio cris
-tiano sería mucho mayor si los cris-tianos superaran sus divisio
-nes” (EG 244). “El empeño por una unidad que facilite la acogida de Jesucristo” es “un camino ineludible de la evangelización” y “la
búsqueda de caminos de unidad se vuelve urgente” porque “las crí
-ticas, quejas y burlas que reciben [los misioneros, especialmente en Asia y África] debido al escándalo de los cristianos divididos”
muestra “la gravedad del antitestimonio de la división entre cris
-tianos” (EG 246). Pero no es solamente por ser un antitestimonio de Cristo, sino porque la misma división es un mal para el mundo. El Papa piensa, con verdad, que “los signos de división entre los
51 Discurso a una Delegación de la Comunión Mundial de las Iglesias Reformadas, Ciudad del Vaticano, 10 de junio de 2016.
52 Palabras durante la Vigilia de Pentecostés.
53 Palabras en la Divina Liturgia en la Iglesia de San Jorge.
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cristianos en países que ya están destrozados por la violencia agre
-gan más motivos de conflicto por parte de quienes deberíamos ser
un atractivo fermento de paz” (EG 246). “Bajo esa luz, el ecume
-nismo es un aporte a la unidad de la familia humana” (EG 245). En
efecto, “en el mundo de hoy, herido por muchos males, es más nece
-sario que nunca que como cristianos demos testimonio juntos con
energía renovada de la luz de Pascua”55. El Papa recuerda que fue
precisamente en el contexto del fin de la Primera Guerra Mundial en donde surgió el movimiento ecuménico en campo protestante, entre otras cosas, como una respuesta a la búsqueda de la paz y de la unidad en medio de un continente dividido. Era una manera
“de reconstruir una sociedad desgarrada”56. Eso tiene hoy especial
actualidad. “Si nosotros acentuamos las diferencias… no podemos
anunciar la paz”57, en cambio “cuando servimos juntos a los necesi
-tados, nuestra comunión crece”58, porque trabajando juntos ya no
estamos divididos, “sino que estamos unidos en el camino hacia la
plena comunión”59, y “obramos contemporáneamente, sea a favor
de la unidad de los cristianos, sea a favor de la unidad de la fami
-lia humana”60. El ecumenismo es entonces un camino abierto para
el servicio del mundo, bien como testimonio de Cristo, bien como
ayuda a la unidad del género humano. Es la aplicación al ecume
-nismo de la definición de Iglesia como sacramento, hermosamente expuesta en LG 1: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”.
4. HITOS EN EL CAMINAR
En este caminar ecuménico del Papa Francisco podemos des
-cribir cuatro “momentos” relevantes, que ilustran y dan nuevos
55 Discurso al Consejo Metodista Mundial.
56 Encuentro Ecuménico e Interreligioso, con ocasión de su Viaje Apostólico a Sarajevo (Bosnia y Herzegovina), Centro Internacional Estudiantil Franciscano, 6 de junio de 2015.
57 Palabras durante la Vigilia de Pentecostés.
58 Discurso al Consejo Metodista Mundial. 59 Discurso a la Delegación Ecuménica de Finlandia.
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matices a lo ya dicho: 1) el viaje a Lund, para conmemorar los 500 años de la Reforma; 2) los encuentros con los patriarcas ortodoxos y orientales; 3) la Vigilia de Pentecostés de 2017 con su celebración de los 50 años de la Renovación Carismática; 4) su modo peculiar de concebir el lugar de la teología en el caminar ecuménico.
a. Viaje a Lund
El viaje a Suecia, el 31 de octubre de 2016, con motivo de la con
-memoración de los 500 años del inicio de la Reforma, se enmarca
dentro de todas las actividades conjuntas que han preparado católi
-cos y luteranos para todo el año 2017. En la Oración ecuménica
con-junta en la Catedral Luterana de Lund, Francisco afirmó que ahora
tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha produ-cido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controver-sias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros61.
La motivación más profunda del viaje, junto con reconocer y agradecer “los dones espirituales y teológicos recibidos a través de
la Reforma” y lamentar “ante Cristo que luteranos y católicos haya
-mos dañado la unidad visible de la Iglesia” por prejuicios, conflictos
e instrumentalización de la religión, es asumir “una conversión per
-manente” que nos pide nuestra fe y bautismo común62. Se trata de
“poner nuevamente a Cristo en el centro de [nuestras] relaciones”63.
61 Oración Ecuménica conjunta en la Catedral Luterana de Lund, con ocasión de su Viaje Apostólico a Suecia, Lund, 31 de octubre de 2016.
62 Declaración conjunta con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico-Luterana de la Reforma durante su Viaje Apostólico a Suecia, Lund, 31 de octubre de 2016.
63 Discurso a una Delegación Ecuménica de la Iglesia Evangélica en Alemania, Ciudad del
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Esto permitirá y ya “ha permitido profundizar la comprensión recí
-proca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar
hacia la comunión plena”64. Es decir, la visita estuvo marcada no por
el pasado, sino por el futuro. Lo afirmó ya antes y, luego, después de
su visita:
Parte esencial de esta conmemoración será el volver nues-tras miradas hacia el futuro, con vistas a un testimonio cris-tiano común al mundo de hoy, que tiene tanta sed de Dios y de su misericordia65. Este año de conmemoración nos ofrece
la oportunidad de dar un ulterior paso adelante, mirando al pasado sin rencores, sino según Cristo y en comunión con Él, para volver a proponer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo la novedad radical de Jesús, la misericordia sin límites de Dios: precisamente lo que los reformadores en su tiempo querían estimular66.
Esta motivación queda muy de manifiesto en la entrevista que Francisco le concede a Ulf Jonsson, precisamente con motivo de su visita a Suecia. Dos preguntas exponen claramente su pensamiento. ¿Cuáles son sus esperanzas y sus expectativas para este evento histórico?
A mí me viene decir solo una palabra: acercarme. Mi espe-ranza y mi expectativa son las de acercarme más a mis her-manos y hermanas. La cercanía hace bien a todos, la distan-cia sin embargo nos hace enfermar… Se necesita aprender a trascender para encontrar a los otros. Si no lo hacemos, también nosotros cristianos nos enfermamos de división. Mi expectativa es la de conseguir dar un paso de acercamiento67.
En esta respuesta se confirma lo que decíamos al comienzo
acerca de su comprensión del ecumenismo a partir de las relacio
-64 Evento ecuménico en el Malmö Arena, con ocasión de su Viaje Apostólico a Suecia, Malmö, 31 de octubre de 2016.
65 Discurso a una peregrinación de Luteranos.
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nes personales. Este viaje a Suecia, en una ocasión tan relevante, le
significa una sola palabra: ¡acercarse! Que es un verbo de esencial e
indiscutible sentido relacional.
La segunda pregunta es de neto contenido teológico: ¿Qué
podría aprender la Iglesia Católica de la tradición luterana? Su res
-puesta es certera: “Me vienen a la mente dos palabras: ‘Reforma’
y ‘Escritura’”. “Reforma y Escritura son las dos cosas fundamen
-tales en las que podemos profundizar mirando la tradición lute
-rana”68. El concepto de reforma era un tema que ya había men
-cionado anteriormente. En primer lugar, sobre el mismo Lutero:
“Creo que las intenciones de Martín Lutero no eran equivoca
-das, era un reformador”69. “Al inicio el de Lutero fue un gesto de
reforma en un momento difícil para la Iglesia”70. “En la Iglesia
había corrupción, mundanidad, apego al dinero y al poder. Y por eso él protestó. Además, él era una persona inteligente. Dio un
paso adelante, justificando el motivo por el que lo hacía”71. Luego,
es claro que por diversas razones políticas, por influencias de los
príncipes y del cuius regio eius religio, la iniciativa “se transformó
en un ‘estado’ de separación y no en un ‘proceso’ de reforma de
toda la Iglesia, que sin embargo es fundamental, porque la Igle
-sia es semper reformanda”72. Para Francisco es importante que la Iglesia se entienda siempre en una situación de constante reforma.
Este es el aspecto eclesiológico de su comprensión de la vida cris
-tiana como conversión y seguimiento permanente. Incluso, con ocasión de este tema, recordó que en el cónclave que lo eligió, “se
pidió vivamente una reforma y cómo estuvo presente en nues
-tras discusiones”73. La Iglesia debe vivir en constante reforma.
De ahí la importancia de tener en cuenta que “la intención de Martín Lutero, hace quinientos años, era renovar la Iglesia, no
68 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 317.
69 Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma, con ocasión de su Viaje
Apostólico a Armenia, 26 de junio de 2016. 70 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 317.
71 Conferencia de prensa durante el regreso de Armenia. 72 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 317.
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dividirla”74. Lutero, para Francisco, es entonces un hombre ecle-siástico en el sentido más hondo de la palabra. “La segunda pala -bra es ‘Escritura’, la Pala-bra de Dios”. En este contexto no ahonda mayormente en ello, pero recuerda algo que es evidente para todos: “Lutero ha dado un gran paso para poner la Palabra de Dios en las
manos del pueblo”75.
La intención fuertemente ecuménica del viaje, y del corazón del Papa, se nota también en el hecho de que “al inicio no preveía celebrar una Misa para los católicos en ese viaje: quería insistir sobre un testimonio ecuménico”. Pero luego, en consideración de los católicos que llegarían desde los países vecinos como Noruega y Dinamarca, y debido a su insistente petición, decidió “celebrar una Misa, alargando el viaje de un día”. Sin embargo, para no perder la
señal que quería dar, quiso que la Misa, a pesar de todos los proble
-mas organizativos que ello conllevaba, “fuese celebrada el mismo día y en el mismo lugar del encuentro ecuménico”, y así preservar el viaje “en su significado profundo según un espíritu de unidad, que
es el mío –concluyó el papa–”76. Esto implicó, incluso, no celebrar en
Roma la Solemnidad de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Pero el signo debía ser claro e inequívoco: es un viaje ecuménico para conmemorar en conjunto el inicio de la reforma y todo lo que allí se desplegó como obra de Dios; y también para pedir perdón, en conjunto, por los pecados cometidos.
Ya concluida la visita, en noviembre de 2016, se refiere al viaje y hace una síntesis:
El encuentro con la Iglesia luterana en Lund ha sido un paso más en el camino ecuménico que fue iniciado hace cin-cuenta años atrás y en un diálogo teológico luterano-cató-lico que ha dado sus frutos con la Declaración Conjunta, fir-mada en 1999, sobre la doctrina de la justificación, esto es, sobre cómo Cristo nos hace justos salvándonos con su gracia
74 Discurso a la Delegación Ecuménica de Finlandia. 75 Entrevista de Ulf Jonsson, p. 317.
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necesaria; es decir, el punto desde el cual habían partido las reflexiones de Lutero. Por lo tanto, volver a lo esencial de la fe para redescubrir la naturaleza de aquello que nos une77.
Para Francisco, el viaje a Suecia, no exento de críticas en su momento, fue volver a lo esencial del cristianismo: el don de la gracia inmerecida de Dios en Cristo. Y eso, Lutero nos lo recuerda siempre, más allá del desarrollo que finalmente tuvo la Reforma por culpa de los pecados de ambas partes. La tarea hoy es, mirando ese pasado, caminar hacia la unidad en Cristo. Ese es el significado
del viaje a Lund.
b. Encuentros con los patriarcas
Un especial lugar ocupan sus encuentros con los diferentes patriarcas y obispos de la Iglesia Ortodoxa. Aquí también Francisco
continúa –y profundiza– el camino emprendido por la Iglesia Cató
-lica desde el Concilio Vaticano II. En sus viajes, particularmente a Tie
-rra Santa, Turquía, La Habana (camino a México), Lesbos, Armenia, Georgia y Azerbaiyán y Egipto, tuvo la oportunidad de encontrarse, respectivamente, con Su Santidad Bartolomé, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, con Su Santidad Kiril, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, con su Beatitud Ieronymos, Arzobispo de Atenas y de toda Grecia, con Su Santidad Karekin II, Patriarca Supremo y Catholicós de todos los Armenios, con Su Santidad y Beatitud Elías
II, Catholicós y Patriarca de toda Georgia, y con Su Santidad Tawa
-dros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos. Además recibió en la Ciudad del Vaticano las visitas anuales de la delegación del Patriarcado Ecuménico con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo; también las visitas de Su Santidad Aram I, Catholicós de la Gran Casa de Cilicia y de Su Beatitud Nerses Bedros
XIX, Patriarca de Cilicia de los Armenios78; de Su Santidad Abuna
Matthias I, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía79
77 Entrevista de Stefania Falasca.
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y de Su Santidad Mar Gewargis III, Catolicós-Patriarca de la Iglesia
Asiria del Oriente80; entre otras. En todos esos encuentros, con sus
discursos y declaraciones conjuntas, ha tenido la oportunidad de retomar los temas más relevantes de estos 50 años. Ha recordado, por ejemplo, el abrazo del Patriarca Ecuménico Atenágoras y Pablo VI, el año 1964, en Jerusalén; y también las enseñanzas del Decreto
Conciliar Unitatis Redintegratio reafirmando que
es de suma importancia conservar y sostener el riquísimo patrimonio de la Iglesias de Oriente, no solo por lo que se refiere a las tradiciones litúrgicas y espirituales, sino tam-bién a las disciplinas canónicas, sancionadas por los Santos Padres y los concilios, que regulan la vida de las Iglesias (cf., nn. 15-16)81;
ha recordado igualmente los diálogos entre las diferentes Iglesias, las comisiones teológicas internacionales creadas para este efecto, las declaraciones conjuntas durante las visitas mutuas entre los pontífices y los distintos patriarcas, en particular, el “intercambio
de visitas entre las respectivas Sedes de Roma y Constantinopla”82,
la celebración del Jubileo del año 2000 con presencia de múltiples
representantes de las Iglesias ortodoxas, etc. Todo esto ha acrecen
-tado “el deseo de restablecer plenamente la comunión entre católi
-cos y ortodoxos, que ya anticipamos en el encuentro fraterno, en la
oración compartida y el servicio común al Evangelio”83.
Es muy sintomático que el Papa exprese sus sentimientos hacia
los patriarcas y se refiera a lo acontecido en los encuentros no sola
-mente a nivel teológico o ‘político’, sino también a nivel afectivo. En
la entrevista al periódico Avvenire afirma que esos encuentros los
80 El 17 de noviembre de 2016.
81 Palabras en la Divina Liturgia en la Iglesia de San Jorge.
82 Declaración conjunta con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, con
ocasión de su Peregrinaje a Tierra Santa en el 50 Aniversario del encuentro entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras. Encuentro privado. Delegación Apostólica de Jerusalén, 25 de mayo de 2014.
83 Discurso a una Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Ciudad del
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vive “con mucha fraternidad. La fraternidad se siente. Jesús está al medio. Para mí son todos hermanos”. Y luego ejemplifica:
Cuando con el Patriarca Bartolomé e Ieronymus fuimos a Lesbos, en Grecia, para encontrar a los refugiados nos hemos sentido una sola cosa. Éramos uno. Uno. Cuando fui a donde el Patriarca Bartolomé al Fanar de Estambul, para la fiesta de San Andrés, para mí fue una gran alegría. En Geor-gia me he encontrado con el Patriarca Ilia que no había ido a Creta para el Concilio Ortodoxo. La sintonía espiritual que he tenido con él ha sido profunda. Me he sentido delante de un santo, un hombre de Dios me ha tomado la mano, me ha dicho cosas bellas, más con los gestos que con las palabras. Los patriarcas son monjes. Detrás de una conversación tú ves que son hombres de oración. Kiril es un hombre de ora-ción. También el Patriarca copto Tawadros, que nos hemos encontrado, al entrar a la capilla se sacaba los zapatos e iba a rezar84.
Esta apreciación de los patriarcas como “hombres de oración” la ha repetido varias veces y le es muy importante. De regreso de
Georgia:
He tenido dos sorpresas en Georgia. Una es Georgia… La segunda sorpresa ha sido el Patriarca: es un hombre de Dios, este hombre me ha emocionado. Las veces que me he encontrado con él he salido con el corazón conmovido, y con la sensación de haber encontrado a un hombre de Dios. De verdad, un hombre de Dios85.
Y de regreso de Egipto: “Con Tawadros tengo una amistad
especial: para mí es un gran hombre de Dios”86. El Papa Francisco,
como hemos dicho, también es un hombre de profundad oración,
84 Entrevista de Stefania Falasca.
85 Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma con ocasión de su Viaje
Apostólico a Georgia y Azerbaiyán, 2 de octubre de 2016.
86 Entrevista con los periodistas durante el vuelo de regreso a Roma, con ocasión de su
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por eso se comprende su sintonía y su gran aprecio por esta notable característica de los patriarcas –que son siempre monjes de larga trayectoria contemplativa– que, en el pensamiento de Francisco, significa tener un punto de comunión muy logrado. El camino de unidad pasa por la “sintonía”, los “encuentros” y el seguimiento de Cristo, también en la “contemplación”.
En el campo de las relaciones históricas con la Iglesia Orto
-doxa –con tantas tristes y dolorosas historias, en buena parte de
responsabilidad católica– el Papa reconoce y agradece a Dios por
-que se ha comenzado a pasar paulatinamente de la hostilidad a la
fraternidad. En la Carta para la Jornada de la Amistad Copto-Cató-lica, afirma:
Con gratitud al Señor Nuestro Dios recuerdo los pasos que hemos realizado juntos en el camino de la reconciliación y de la amistad. Después de siglos de silencio, malenten-didos y hasta hostilidad, católicos y coptos se están reu-niendo cada vez más frecuentemente, dialogando y coope-rando en la proclamación del Evangelio y en el servicio a la humanidad87.
Asimismo, en el encuentro con el Patriarca Ecuménico Barto
-lomé, en Jerusalén, piensan ambos conjuntamente que “representa una ocasión providencial para reflexionar sobre la profundidad y la autenticidad de nuestros vínculos, fruto de un camino lleno de gracia por el que el Señor nos ha llevado desde aquel día bendito de
hace cincuenta años [el del encuentro de Atenágoras y Pablo VI]”88.
Por ello, luego del viaje a Egipto, en un Mensaje a Su Santidad
Teo-doro II, Papa de Alejandría, le renueva su “profundo agradecimiento por la hospitalidad” recibida en El Cairo, y por el “conmovedor encuentro y por la oración en común, compartida como hermanos
en Cristo”89. Y junto al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, en
87 Carta para la Jornada de la Amistad Copto-Católica, Ciudad del Vaticano, 10 de mayo de
2016.
88 Declaración conjunta con Bartolomé I.
89 Mensaje a Su Santidad Teodoro II Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San
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Estambul, expresa su “resolución sincera y firme, en obediencia a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, de intensificar nuestros esfuerzos para promover la plena unidad de todos los cristianos, y
sobre todo entre católicos y ortodoxos”90. Y como es característico
del Papa, este deseo también lo expresa, en algún momento, con un gesto visible a todos: él mismo cuenta, en su viaje a Georgia y Azerbaiyán, que
terminada la misa, he invitado a subir al ‘papamóvil’ a su Excelencia y también al Obispo de la Iglesia Apostólica Armenia de la misma ciudad. Éramos tres obispos: el Obispo de Roma, el Obispo católico de Gyumri y el Obispo Armenio Apostólico. Los tres: es una bonita ‘macedonia’. Hemos dado una vuelta y después nos bajamos91.
El gesto habla, por sí solo, de tres cosas a la vez: de la unidad de la Iglesia de Cristo, de la pluralidad de ritos en ella y de la presidencia
en la caridad del Obispo de Roma. El hecho mismo de subir al papa
-móvil a los dos obispos de rito armenio (uno católico y otro orto
-doxo), muestra aquella característica propia del Primado de servir a la unidad. Además, el Papa piensa que tenemos que “conocer a fondo las recíprocas tradiciones para comprenderlas y, algunas veces, también para aprender de ellas” como, por ejemplo, los católicos
podríamos enriquecer nuestra concepción “de la colegialidad epis
-copal” conociendo mejor “la tradición de la sinodalidad, tan carac
-terística de las Iglesias ortodoxas”92. Y también podemos ponernos
ya de acuerdo en cosas más sencillas como, por ejemplo, lograr fijar una fecha común para la Pascua, como “signo de unidad”. Para el Papa, tener fechas distintas –aunque se debe a razones históricas
muy comprensibles– resulta a la vista, incluso, “un poco ridículo”93.
90 Bendición Ecuménica y firma de una declaración conjunta en Turquía.
91 Discurso a los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral, con
ocasión de su Viaje Apostólico a Georgia y Azerbaiyán, Iglesia de la Asunción-Tiflis, 1 de octubre de 2016.
92 Discurso a la Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Ciudad del
Vaticano, 28 de junio de 2013.
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En todo esto hay mucho camino por andar, pero hay que comenzar con lo que hoy ya es posible de avanzar.
Sin duda uno de los momentos cumbres de estos encuentros fue la reunión con Su Santidad Kiril, Patriarca de Moscú y de todas
las Rusias, en La Habana, el 12 de febrero de 2016. Fue un aconte
-cimiento que por el lugar elegido, como se sabe, tuvo repercusio
-nes políticas e internacionales, y así fue también percibido por los
medios de comunicación. Pero el objetivo era netamente ecumé
-nico y el Papa estaba dispuesto a asumir las consecuencias colate
-rales del viaje, con tal de conseguir ese objetivo tan preciado: un encuentro luego de mil años de separación y distancia. El lugar ele -gido no lograría impedir tan magno acontecimiento. Lo había dicho ya en el año 2014, de regreso de Turquía:
Con el Patriarca Kirill… le he hecho saber, y él también está de acuerdo, el deseo de encontrarnos. Le dije: ‘Yo voy donde quiera. Usted me llama y yo voy’; y también él tenía el mismo deseo… Ambos queremos encontrarnos y queremos seguir adelante94.
Y en el mismo viaje hacia La Habana para el encuentro, el 12 de febrero de 2016, dice que “es un viaje exigente, muy intenso, pero muy deseado: muy deseado por mi hermano Kiril, por mí y también
por los mexicanos [porque de allí seguía a México]”95. Fue una con
-versación privada, pero el Papa, ya camino a México, algo dijo:
Ha sido una conversación entre hermanos. Hemos hablado de puntos claros, que nos preocupan a los dos. Con toda fran-queza. Yo me he sentido en la presencia de un hermano, y él también me ha dicho lo mismo. Dos obispos que, en primer lugar, hablan de la situación de sus Iglesias; y en segundo lugar, de la situación del mundo96.
94 Conferencia de prensa durante el regreso de Turquía.
95 Saludo a los periodistas durante el vuelo Roma-La Habana (Cuba) con ocasión de su Viaje
Apostólico a México con escala en La Habana para el encuentro con S.S. Kiril, Patriarca de Moscú y todas las Rusias, 12 de febrero de 2016.
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La importancia de este encuentro no se puede minimizar. En Rusia actualmente vive una proporción ampliamente mayoritaria
de los cristianos ortodoxos del mundo; los problemas con la Igle
-sia de Ru-sia, en algún sentido, se han agudizado luego del fin de la
URSS, debido a la restauración de las antiguas diócesis latinas en
ese territorio; y los Pontífices anteriores, a pesar de sus esfuerzos y deseos, no lograron un encuentro con el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias. De allí que este haya sido un paso ecuménico de gran envergadura, fruto, en parte, también de la voluntad y “soltura” del Papa Francisco; y de que no le importaba el “costo” del viaje.
Por último, el Santo Padre ha estado especialmente atento al Concilio Panortodoxo. Incluso le hubiera gustado ir. De regreso de México dijo al respecto:
Yo estaré espiritualmente presente y con un mensaje. Me gus-taría ir a saludarlos en el Concilio Panortodoxo: son hermanos; pero debo respetarlos. Pero sé que quieren invitar a obser-vadores católicos y esto es un puente importante. Yo estaré detrás de los observadores católicos, rezando con los mejores deseos para que los ortodoxos vayan adelante, adelante, por-que son hermanos y sus obispos son obispos como nosotros97.
Y luego de realizado el Concilio Panortodoxo, el Papa tuvo “un juicio positivo” del acontecimiento. Piensa que “se ha dado un paso adelante, no al cien por cien, pero un paso adelante”. Está cons
-ciente que las ausencias de los Patriarcas de Rusia, Georgia, Siria y Bulgaria afectó el evento, pero cree que “el resultado es positivo. El mero hecho de que estas Iglesias autocéfalas se hayan reunido en nombre de la Ortodoxia, para mirarse a la cara, orar juntos, hablar
y tal vez decir alguna ocurrencia, es muy positivo”98. Fue un primer
paso, pero esperamos que uno “primero” de muchos otros que ven
-drán por delante, y que finalmente –con la ayuda de Dios– incluirán
a todos los obispos de la Iglesia de Cristo. Francisco confía clara
-mente en ello.
97 Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma con ocasión de su Viaje
Apostólico a México, 17 de febrero de 2016.
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c. Renovación carismática
El 3 de junio de 2017, en la Vigilia de Pentecostés, el Papa pre
-sidió una multitudinaria celebración en el Circo Máximo de Roma, en la cual se celebraban los 50 años de la Renovación Carismática. Las palabras allí dichas por el Papa y una entrevista anterior, en donde se refirió a esa celebración, nos muestran otro aporte de
Francisco al ecumenismo, esta vez, en relación a la tradición evan
-gélico-pentecostal: el lugar que le concede a la Renovación Caris
-mática en el camino de la unidad.
Con mucha sinceridad –como por lo demás es una de sus carac
-terística–, en la Conferencia de Prensa durante el vuelo de regreso
de Lund, Suecia, remontándose a sus tiempos de provincial de los jesuitas en Buenos Aires, es decir, entre 1973 y 1979, afirma que la
Renovación Carismática en Argentina tuvo en él “uno de los prime
-ros opositores” “y –dice– yo prohibí a los jesuitas que se metieran en eso”; sin embargo, –continúa– “hoy pienso lo contrario, cuando las cosas están bien hechas… O sea que yo también he sufrido un proceso de reconocer lo bueno que la Renovación ha dado a la Iglesia”. Y cuenta entonces que mientras fue Arzobispo de Buenos Aires, entre 1992 y 2013, además de celebrar una vez al año una Misa con la Renovación Carismática, tuvo una iniciativa de diálogo “en la línea de la Renovación Carismática, pero abierta también”
con “encuentros de todo el día”. Fueron “tres encuentros en el Luna
Park, que tiene capacidad para 7.000 personas. Tres encuentros
de fieles evangélicos y católicos”. También tuvo “dos retiros espiri
-tuales de tres días de pastores y sacerdotes conjuntos, predicados también por pastores y un sacerdote o un obispo”. Menciona estas iniciativas llevadas a cabo en Buenos Aires porque le parece que “eso ayudó mucho al diálogo, a la comprensión, al acercamiento, al trabajo… sobre todo al trabajo con los más necesitados, juntos.
Y al respeto, al gran respeto”99. Lo relevante de todo esto es que se
hizo en el contexto de la Renovación Carismática y en un país (y en
99 Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma con ocasión de su Viaje
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un continente) en donde la gran mayoría de los protestantes son precisamente de tradición pentecostal (si bien ella es también muy diversificada).
Para Francisco, la Renovación Carismática es una
obra soberana del Espíritu Santo en la Iglesia, que comenzó hace 50 años y dio comienzo… ¿a una institución? No. ¿A una organización? No. A una corriente de gracia, a la corriente de gracia de la Renovación Carismática Católica. Obra que nació… ¿católica? No. Nació ecuménica. Nació ecuménica porque el Espíritu Santo es el que crea la unidad, y es el mismo Espíritu Santo el que inspiró que fuera así100.
El fundamento fuertemente pneumatológico de la Renovación
Carismática y, a la vez, también de las Iglesias Evangélicas y Pen
-tecostales son para el Papa la razón más poderosa para confiar en su capacidad de forjar la unidad de los cristianos. En su visita a la Iglesia Pentecostal de la Reconciliación, en Caserta, afirmaba que
el Espíritu Santo construye la ‘diversidad’ en la Iglesia… Y verdaderamente esta diversidad es muy rica, muy hermosa. Pero luego el Espíritu Santo mismo construye la unidad, y así la Iglesia es una en la diversidad… una ‘diversidad reconciliada’ por el Espíritu Santo101. Él hace ambas cosas:
produce la diversidad de los carismas y luego construye la armonía de los carismas… Es por este camino que noso-tros, cristianos, realizamos lo que llamamos con el nombre teológico de ecumenismo: tratamos de que esta diversidad esté más armonizada por el Espíritu Santo y se convierta en unidad102.
100 Palabras durante la Vigilia de Pentecostés.
101 Francisco utiliza con cierta frecuencia este concepto de “diversidad reconciliada”, que es de origen luterano, y, en general, lo entiende en un sentido amplio, como lo ha expresado en este texto: unidad en y desde la diversidad de carismas. Cf. Homilía durante la Visita a la iglesia Evangélica y Luterana de Roma, Roma, 15 de noviembre de 2015; Discurso a una Delegación de la Iglesia Evangélica en Alemania.
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medellín 169 / Septiembre - Diciembre (2017)
De ahí su conclusión evidente:
Y ahora el Espíritu Santo nos conduce por el camino de conversión que atraviesa todo el mundo cristiano y que es una razón más para que la Renovación Carismática Católica sea un lugar privilegiado para transitar el camino hacia la unidad103.
Me parece que aquí el Santo Padre está dando una señal en coherencia con su pensamiento más general. El ecumenismo es una obra de Dios, es decir, del Espíritu, y se hace caminando, es decir, en la vida normal del cristiano. En ese sentido la “sintonía vivencial”
de las diversas Iglesias cristianas en torno a la experiencia del Espí
-ritu Santo es un camino que se muestra auspicioso para el futuro de
la unidad de los cristianos. Y en ese camino, la Renovación Carismá
-tica, no solo tiene un papel señalado, sino que ya está dando pasos ejemplares.
d. ¿Y la teología?
Revisando todo lo que el Papa ha dicho hasta junio de 2017, se percibe claramente que el diálogo teológico no está en el centro
de sus preocupaciones. Probablemente eso se deba a que su acen
-tuación está puesta en el caminar unidos en las acciones conjuntas
de evangelización y de servicio a la sociedad. Y esa es una carac
-terística de su propio concepto de la vida cristiana y, así también, de su forma muy propia de vivir su servicio primacial. Con todo, el diálogo teológico sigue siendo necesario e indispensable.
Como ya mencionamos, dirigiéndose a la Conferencia de
Secre-tarios del “Christian World Communions” afirmó que “tantas veces
pensamos que el trabajo ecuménico es solamente el de los teólo
-gos”. Él reacciona contra ese pensamiento común diciendo que, si bien “es muy importante” “que los teólogos estudien, se pongan
de acuerdo y expresen el desacuerdo… en el intertanto, el ecume