Adad,Ballanti, Bolla: Ficha La entrevista en la práctica del psicólogo. Los modos del decir

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Texto completo

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

CÁTEDRA

LINGÜÍSTICA Y DISCURSIVIDAD SOCIAL

Serie:

Estudios del lenguaje

Cuaderno:

La entrevista en la práctica del

psicólogo: los modos del decir

Guillermo Adad

Inés Ballanti

Liliana Bolla

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2 La entrevista en la práctica del psicólogo: los modos del decir

Guillermo Adad, Inés Ballanti y Liliana Bolla

A veces pienso si no soy yo la que pongo mal a todos. Si yo fuera distinta como otras chicas… Marta (paciente entrevistada)

Es, en efecto, en y por la lengua como individuo y sociedad se legitiman mutuamente. El hombre ha sentido siempre –y los poetas a menudo lo han cantado– el poder fundador del lenguaje, que instaura una realidad imaginaria, anima las cosas inertes, hacer ver lo que aún no es, devuelve aquí lo desaparecido. Benveniste (1966)

1. Introducción

El propósito de este cuaderno es plantear algunos aspectos específicos de la entrevista en la

práctica del psicólogo sosteniendo que la misma es

… una práctica social, una acción que se articula a partir del uso lingüístico y se orienta a fines interdependientes del contexto. Al interactuar discursivamente, las elecciones que el sujeto realiza sobre la lengua, se llevan a cabo de acuerdo, por un lado, con pautas y convenciones de las prácticas discursivas orales y escritas y, por otro, con pautas contextuales, que incluyen la situación espacial y temporal, los propósitos de quien realiza la elección, el tono evaluativo, la orientación a los destinatarios, y una particular modalidad de inscripción del sujeto en sus enunciados…1

En tal sentido, abordaremos la construcción lingüística que realizan los interlocutores,

focalizando, específicamente, la instauración de la subjetividad del entrevistador y del

entrevistado y las huellas del proceso enunciativo. Para ello nos situaremos en un marco

teórico-conceptual –a partir de la teoría de la enunciación de Émile Benveniste y en

algunas ideas/nociones que provienen de los Estudios del Lenguaje. Desde allí,

relevaremos las formas de inscripción del yo, la configuración de los hechos y los diversos

modos del decir.2 Así, al trabajar la entrevista en el marco enunciado precedentemente, buscaremos establecer de qué forma las representaciones surgidas cobran existencia y

mediante qué operaciones y procedimientos se legitiman, asumiendo que dichas

1

Pérez, L. y P. Rogieri. (2012). Retórica y Estudios del Lenguaje en la escritura académica, en Pérez, L. y P. Rogieri, (dirs.). Retóricas del decir. Lenguaje, verdad y creencia en la escritura académica. Rosario: FHUMYARediciones, p. 14.

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representaciones constituyen modos verbales que configuran el mundo según como “se lo nombre”.

A continuación, introduciremos algunos conceptos teóricos que orientan nuestro abordaje:3 I. el mundo se representa a través del lenguaje, es decir que se vuelve a presentar a

partir de la palabra. Esto quiere decir que los hablantes no accedemos al mundo de

manera directa sino a través de las representaciones lingüísticas que generamos en

un momento y en un lugar específicos. Tal idea supone el concepto de mediación

lingüística. Concretamente, nos referimos no solo a la mediación operada por la

lengua (en virtud de la cual las palabras tienen un significado en una comunidad

determinada) sino, también, a aquella segunda mediación que nos permite abordar

eso que las palabras significan de acuerdo con el momento y el lugar en el que

surgen. Desde esta última acepción, decimos que las palabras significan a partir de

la diferencia, o sea, a partir de aquello que las hace puntuales e históricas. En

consecuencia, se sostiene que cada vez que un sujeto se manifiesta a través de la

palabra, lo que se interpreta es la palabra propia y también lo que significa esa

palabra en un entramado cultural de significaciones que circula por medio del

lenguaje en el momento en que el sujeto se expresa. Ahora bien, esas

significaciones constituyen “modos instituidos de representación en el lenguaje”4

que implican una selección y una puesta en escena de eso seleccionado. Tenemos,

entonces, una palabra que se produce y que circula en una cultura y en

consecuencia, tenemos también, un conjunto de representaciones que coexisten,

que dialogan entre sí en dicha cultura y que toman existencia de una manera

concreta;

II. una propiedad constitutiva del lenguaje verbal (que ya hemos presentado, de

alguna manera) es la propiedad de significar. En este sentido,se pueden asumir dos

modos de significar, de acuerdo con los dominios de análisis que se consideren:

a) si abordamos a la palabra fuera de su circulación social, es decir, sin atender al

contexto espacio-temporal, el dominio correspondiente será el de la oración como

unidad gramatical. Así, la palabra se presentará como “no dicha/no asumida por

3

Cf. Pérez, L. y P. Rogieri (2012), cap. 1.

4 Cf.

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4

nadie”. Esta concepción nos conduce a un modo de significar que se da a través del

significado; esto es, la palabra portadora de un único significado.

b) Si, por el contrario, abordamos la palabra en circulación social, anclada en un

contexto espacio-temporal, el dominio de análisis será el del enunciado como

unidad de la comunicación discursiva, de acuerdo con el planteo bajtiniano. Por

ende, la palabra se revelará como “atribuible a alguien”. Desde esta óptica, se

asume otro modo de significar que se da a través del sentido; aquí la palabra se

presenta portando múltiples sentidos, que son únicos e irrepetibles en cada

contexto.

Ahora bien, ambos modos de significar suponen lógicas distintas: el primero, la lógica de

la identidad según la cual las palabras se reconocen y el significado siempre es

sistemático; y el segundo, que implica la lógica de la no-identidad en virtud de la cual las

palabras se comprenden y el sentido es único cada vez que alguien habla.

En virtud de lo expuesto, señalamos que en nuestro trabajo acerca de la entrevista nos

situaremos en el segundo modo de significar que es el que nos permite analizar la relación

entre el lenguaje y el mundo, a partir de los modos en que este se presenta mediado por

aquel. De esta manera, en la entrevista, espacio de interacción verbal relevante en la

práctica del psicólogo, podremos escuchar no solo la voz original (la del sujeto que se

expresa) sino el conjunto de voces, de resonancias y de representaciones culturales

instituidas en el lenguaje. En otras palabras, podremos escuchar los diversos modos del

decir.

Finalmente, destacamos que la entrevista ocupa un espacio social en tanto constituye una

interacción dialógica integrada en una normativa institucional que rige las posiciones de

entrevistador y entrevistado (roles no intercambiables).

2. La entrevista desde la perspectiva de la psicología

La entrevista psicológica puede ser entendida como una técnica fundamental del método

clínico, en tanto constituye una forma de investigar. Al respecto, refiere Bleger (1974):

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5

de interacción entre la ciencia y las necesidades prácticas; es así que la entrevista logra la aplicación de conocimientos científicos y al mismo tiempo obtiene o posibilita llevar la vida diaria del ser humano al nivel del conocimiento y la elaboración científica. Y todo esto en un proceso ininterrumpido de interacción.5

La obtención de datos se realiza durante un proceso de comunicación que implica el

encuentro entre dos individuos que comparten interacciones verbales y no verbales; estos

“hablan” y se instancia la figura del diálogo en tanto se constituyen como yo y .

En la práctica psicológica, la entrevista, la observación y las herramientas de medición

permiten obtener información sobre las aptitudes, los conocimientos, las habilidades, las

aspiraciones y los conflictos de un individuo o de un grupo. Así se expresa en Diccionario

de Psicología:

La entrevista es una forma de investigar en la cual la reunión de los datos se realiza mediante un proceso de comunicación verbal. Nació como método de investigación en el ámbito de las ciencias sociales, y fue adoptada por la ciencia psicológica como instrumento de investigación que, junto con la observación, los reactivos y los procesos experimentales, permite obtener informaciones sobre las aptitudes, los conocimientos, las aspiraciones y los conflictos de un individuo o de un grupo ...6

De esta manera, como técnica profesional puede tener múltiples aplicaciones en función de

los objetivos que se persiguen; no obstante, la entrevista en este ámbito se caracteriza

porque sus objetivos son psicológicos, es decir que se utiliza con la finalidad de llegar a un

diagnóstico (para determinar la terapia más adecuada) o con fines investigativos.

Asimismo, en psicología podemos mencionar algunas entrevistas frecuentes en el

desarrollo de la labor profesional. Las mismas se distinguen entre sí, fundamentalmente y

como ya dijimos, por los objetivos que se tienen. Solo de manera ilustrativa y de acuerdo

con el Diccionario de Psicología,7 señalaremos:

a. Entrevista Estructurada: se utiliza para el control empírico de las hipótesis y se

emplea, por ejemplo, en RRHH para la selección o promoción del personal. La que

se utiliza con más frecuencia es la entrevista estandarizada, en la que el orden de

las preguntas, la cualidad y el comportamiento del entrevistador están

predeterminados. Por otra parte, existe también la que se conoce como entrevista

semi-estandarizada, que consiste en una serie de preguntas que el entrevistador

puede modificar, invertir, omitir o ampliar de acuerdo con el contexto y las

respuestas del entrevistado.

5

Bleger, J. (1974). Temas de psicología (entrevista y grupos) [1971]. Buenos Aires: Nueva Visión, p. 9.

6

Galimberti, U. (2002). Diccionario de Psicología [1992].México: Siglo XXI, p. 400.

7

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b. Entrevista Diagnóstica o Profunda: es un método abierto de investigación que

busca el aspecto cualitativo de los datos (no el cuantitativo) y tiene la finalidad de

llegar a un diagnóstico de personalidad o a un diagnóstico clínico. Generalmente, se

integra con una anamnesis entendida comola historia de la enfermedad tal como

la proporciona el paciente en la consulta, además de los datos biográficos anteriores

a la aparición de la enfermedad misma, para relacionarlos con ella”.8

c. Entrevista Terapéutica: es una entrevista abierta que privilegia la esfera emotiva

que rodea a la interacción entre paciente y terapeuta. En este sentido, se considera

no solo el lenguaje verbal sino también las modalidades expresivas no verbales que

proporciona el sujeto.

d. Entrevista Educativa: está centrada en la participación en la situación del alumno y

en sus problemáticas.

En todos los casos citados es indispensable la formación del entrevistador para evitar

actitudes que provoquen distorsiones en las respuestas del sujeto. Pensemos, por ejemplo,

en reacciones de aprobación y desaprobación, en prejuicios y en la identificación o

proyección de las propias experiencias en el entrevistado. Por otra parte, la actitud del

sujeto entrevistado con respecto a la entrevista varía en relación con su situación

psicológica al momento del encuentro y con su predisposición hacia la misma.

3. Entrevista y enunciación

Desde el punto de vista enunciativo, la figura del diálogo es el eje sobre el cual se

constituye la entrevista. Así lo expresa Benveniste:

… lo que en general caracteriza a la enunciación es la acentuación de la relación discursiva al interlocutor ya sea este real o imaginado, individual o colectivo.

Esta característica plantea por necesidad lo que puede llamarse el cuadro figurativo de la enunciación. Como forma de discurso, la enunciación plantea dos “figuras” igualmente necesarias, fuente la una, la otra meta de la enunciación. Es la estructura del diálogo…9

Revisemos, entonces, los alcances que esta organización conlleva:

i. la constitución de la categoría de persona, sostenida por la relación yo – tú – él; 10

8

Galimberti (2002[1992]): 77.

9

Benveniste (1993). Problemas de Lingüística General II [1974] México: Siglo XXI, p. 88.

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ii. la instauración de la categoría de tiempo: la enunciación se establece en el presente

lingüístico, axial, móvil, único y evanescente a la vez, que coincide con el

momento en que el locutor se apropia del aparato formal de la lengua y la convierte

en discurso;

iii. la configuración de las modalidades enunciativas que engendran una particular

organización sintáctica y semántica de acuerdo con aquello que se enuncia.

En la categoría de persona, yo es quien engendra a , que surge como aquel “al que se

dirige uno”11 y que se instaura como yo al producir una alocución. Sin embargo, esta reversibilidad planteada por Benveniste al abordar las propiedades del yo y del se

manifiesta de manera particular en la entrevista psicológica. Queremos decir con esto que

desde el punto de vista social estamos ante una relación asimétrica: uno de los sujetos, y

solo uno, está legitimado institucionalmente (para interrogar y, mediante aseveraciones,

habilitar la palabra de su interlocutor) mientras que el otro “acuerda implícitamente” en

tanto forma parte de esta figura socialmente instituida. Veamos algunos pasajes de la

entrevista, objeto de nuestro análisis, en los cuales esto se manifiesta:

a) el profesional que interroga:

Terapeuta: - ¿Quién es Sergio?

Terapeuta: - ¿Quién la puede ayudar, algún familiar amigo? Terapeuta: - ¿Cómo fue esa vez?

b) el profesional que asevera y habilita:

Terapeuta: - Por lo que manifiesta veo que tiene varios problemas, que la angustian mucho.

Terapeuta: - Trate de calmarse, la escucho. Terapeuta: - Bueno, cuénteme qué fue lo que pasó.

c) la paciente que reconoce el rol del profesional

Marta: - (…) Ud. debe pensar que yo soy una interesada y estoy con Uriel odiándolo, para no estar sola.

Marta: - (…)… así no aguanto más, sé que necesito ayuda para poder cambiar

Ahora bien, en relación con otro de los aspectos de la enunciación, nos centraremos en las

huellas temporales y espaciales que los interlocutores dejan en sus enunciados, lo cual nos

introduce en el contexto de la entrevista, relevante para otorgar sentido a lo que se “dice”.

En la entrevista, el encuentro entre psicólogo y paciente se inserta en un momento

determinado, único e irrepetible. En términos de Benveniste:

11 Cf.

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Mi “hoy” se convierte en su “hoy”, aunque no lo haya instaurado en su propio discurso, y mi “ayer” en su “ayer”. Recíprocamente, cuando él hable contestando, yo convertiré, vuelto receptor, su temporalidad en la mía. Tal aparece la condición de inteligibilidad del lenguaje, revelada por el lenguaje: consiste en que la temporalidad del locutor, por mucho que sea literalmente ajena e inaccesible para el receptor, es identificada por éste con la temporalidad que informa su propia palabra cuando se hace a su vez, locutor. Así el uno y el otro están afinados a la misma longitud de onda. El tiempo del discurso (…) Funciona como un factor de intersubjetividad, lo cual, de unipersonal que debía ser, lo vuelve omnipersonal. La condición de intersubjetividad es la única que permite la comunicación lingüística.12

En la entrevista que estamos analizando, este hecho (hacemos referencia a la

intersubjetividad) se advierte en los siguientes enunciados, fundamentalmente en los

fragmentos subrayados donde se ponen de manifiesto marcas espaciales (subrayado

simple) y temporales (subrayado doble):

Marta: - Bueno, acá estoy.

Terapeuta: ¿Por qué cree que necesita un psicólogo?

Marta: - Porque me pasa de todo

.

El primer problema que tengo es el VIH que no me

deja vivir, me lo contagió el hijo de puta de Uriel, el segundo, no tener trabajo ni plata para nada; el tercero, el carácter y la cara que tengo desde mi infancia.

Terapeuta: - Por lo que manifiesta veo que tiene varios problemas, que la angustian mucho.

………

Terapeuta: Me parece bien que piense en irse a la casa de Santiago. Bueno, pasado mañana la espero a las 16:00 hs. para pensar estrategias a seguir.

En último término, las modalidades enunciativas que plantea Benveniste (aserción,

intimación, interrogación) constituyen recursos mediante los cuales el locutor explicita su

relación con el alocutario. Así, estas modalidades son las que determinan la forma

lingüística del enunciado y evidencian la relación social establecida entre los

interlocutores. En el caso de la entrevista psicológica que estamos abordando vemos, a

través de las modalidades mencionadas, quién está “autorizado” para aseverar o para

preguntar. La paciente asevera, en el siguiente ejemplo, su percepción de la propia

situación:

Marta: - Estoy muy angustiada, tengo mucho odio. Esto no lo aguanto más, sobrepasa mi capacidad de aguante. No puedo dormir, no como nada en todo el día, me olvido de tomar las pastillas, no puedo más.

En otro pasaje de la misma entrevista, ante la aseveración de la paciente es el terapeuta

quien inquiere:

12

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9

Marta: (…) Sergio, me dijo que tengo que estar más tranquila, que tengo que

cuidarme, comer y dormir bien, tomar la medicación en el horario correcto para que el tratamiento sea efectivo.

Terapeuta: ¿Quién es Sergio?

En el análisis hemos identificado las huellas de la categoría de persona, las de la

temporalidad y de la espacialidad, y la configuración de las modalidades enunciativas.

Mediante estas se muestra la manera en que ambos protagonistas del diálogo asumen la

lengua como propia y, fundamentalmente, el aparato de formas que ella ofrece13 para constituirse como sujetos que emergen en sus enunciados.

Retomando lo planteado en párrafos anteriores, corresponde presentar el concepto de

subjetividad que sostiene Benveniste en su teoría de la enunciación:

La “subjetividad” de que aquí tratamos es la capacidad del locutor de plantearse como “sujeto”. Se define no por el sentimiento que cada quien experimenta de ser el mismo (sentimiento que, en la medida en que es posible considerarlo, no es sino un reflejo), sino como la unidad psíquica que trasciende la totalidad de las experiencias vividas que reúne y que asegura la permanencia de la conciencia. Pues bien, sostenemos que esta “subjetividad”,…no es más que la emergencia en el ser de una propiedad fundamental del lenguaje. Es “ego” quien dice “ego”. Encontramos aquí el fundamento de la “subjetividad”, que se determina por el estatuto lingüístico de la “persona”.14

A continuación, presentamos un fragmento en el que se pueden observar algunas de las

huellas de subjetividad que la paciente deja en su enunciado:

Marta: Ya no soporto más vivir, vivo muy tensionada, deprimida, pienso en suicidarme, me siento inferior por esta enfermedad, no puedo hacer nada, tengo dificultades para concentrarme, no puedo tomar decisiones, estoy siempre cansada, no lo puedo hablar con nadie, tengo insomnio y no tengo ganas de comer.

Aquí el empleo de la primera persona verbal del singular y de los pronombres que a ella

nos remiten expresan la realidad por la que ha llegado a la consulta. En tal sentido se

advierte el sentimiento de angustia (Ya no soporto más vivir, vivo muy tensionada…) y la imposibilidad de llevar adelante su vida con “normalidad” (… no puedo hacer nada, tengo dificultades para concentrarme, no puedo tomar decisiones…).

Los enunciados citados muestran claramente la presencia del locutor, su constitución como

sujeto y la construcción de su realidad personal. No obstante, a lo largo de la entrevista, el

13

Nos referimos al aparato formal de la lengua del cual el locutor se apropia para enunciar su posición mediante funciones sintácticas e indicios específicos. Cf. Benveniste (1993 [1974]).

14

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locutor también construye la imagen de un “otro” (aquel de quien se habla); en términos de

Benveniste, la tercera persona gramatical:

La forma llamada de tercera persona trae consigo por cierto una indicación de enunciado sobre alguien o algo, mas no referido a una “persona” específica. El elemento variable y propiamente “personal” de semejantes denominaciones falta aquí. Se trata, en efecto, del “ausente” de los gramáticos árabes.15

La tercera persona, ajena al diálogo, la no persona, surge en el discurso de Marta de una

manera particular en el sentido de que esa tercera persona tiene una referencia distinta de

acuerdo con lo que va narrando la paciente pero en todos los casos opera como constitutiva

de lo que la locutora lee como su propia visión de “yo”. En conclusión, la tercera persona

en tanto término no marcado por el rasgo de persona, dispone de un ámbito referencial más

amplio, que en nuestro caso veremos en las palabras de Marta:

Marta: Él vive diciéndome que soy una inútil, una estúpida, fea, aburrida, que estoy llena de odio y que soy la culpable de todo lo que nos pasa.

Terapeuta: Bueno, cuénteme qué fue lo que pasó.

Marta: Fui a Cañada de Gómez a verlo a la comunidad y llegué bastante tarde porque el colectivo se demoró más de la cuenta y no pude llegar para la reunión de pareja que se realiza antes del horario de visita. Es parte del tratamiento de Uriel. Marta: Se enojó mucho y me gritaba delante de todos. Me dijo que yo era una tonta, que no sirvo para nada y que se iba con los familiares de los compañeros de la comunidad. Se enfureció y gritaba que yo lo hago para joderlo, que le va a contar a mi familia que tengo VIH y que le va a decir a su padre que me desaloje del departamento y que no me dé más dinero para la comida, que si quiero vivir que vaya a hacer de puta.

Aquí, “él” refiere a Uriel (la persona con la que convivía hasta los episodios que narra y a

quien nombra como “el hijo de puta de Uriel”): esta tercera persona, según los dichos de

Marta, le devuelve una imagen de sí misma que ella “asume” como propia y que constituye

uno de los motivos que la movilizan a la consulta.

Marta: Sergio, me dijo que tengo que estar más tranquila, que tengo que cuidarme, comer y dormir bien, tomar la medicación en el horario correcto para que el tratamiento sea efectivo.

Terapeuta: ¿Quién es Sergio?

Marta: Sergio, es el médico del Hospital Centenario que me atiende por el VIH.

En estos enunciados se advierte que la tercera persona (ahora Sergio) le proporciona otra

“mirada” (la del saber médico legitimado) en relación al criterio de “salud” por oposición al de “enfermedad”.

15

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11 Marta: Tenía una amiga que siempre me decía que lo dejara, que buscara ayuda, que me consiguiera un trabajo, pero ella no sabe que soy portadora, dónde voy a conseguir trabajo me hacen un análisis y estoy lista.

En este caso, la tercera persona surge en la “voz” de una amiga que le da consejos basados

en presupuestos sociales ante la carencia de información completa. De acuerdo con esa

“voz”, Marta se posiciona lingüísticamente en un lugar de falta (…dónde voy a conseguir trabajo, me hacen un análisis y estoy lista.)

Marta: (…) al principio él me divertía tanto, era tan compañero, pero después que apareció el virus nuestras vidas cambiaron…

Advertimos en esta “manera de decir” de Marta que la tercera persona se encarna en la

referencia al virus, en tanto causante de los cambios negativos producidos en su vida y en

sus relaciones.

Marta: Mi hermana, la mayor, que sabe que Uriel consume, pero nada del VIH, siempre me decía que nadie es perfecto, que el príncipe no existe, que me lo tengo que aguantar que hay peores.

Marta: El padre de él me dice que no lo provoque tanto, que hay que entenderlo que es muy difícil para Uriel soportar lo que le pasa, que no es fácil vivir sin una mamá y que él (el padre) tiene que hacer muchos sacrificios para poder mantenernos a los dos, que él quisiera alquilar el departamento para tener un mayor ingreso.

Finalmente, la no persona se referencia en la hermana de Marta y en el padre de Uriel. La

primera, que por una cuestión de género, le sugiere continuar con su pareja a pesar de todo;

y el segundo, que justifica, de alguna manera, la vida de su hijo y le pide a Marta que lo

comprenda. De esta forma, las creencias sociales respecto del rol de la mujer y del amor a

través del sacrificio quedan planteadas en las solicitudes que ambos le realizan.

Luego de haber expuesto algunas consideraciones en relación a la subjetividad y a la

tercera persona, podemos concluir diciendo que, cuando el locutor se apropia de la lengua

y se dirige a un alocutario se relaciona con el mundo, refiere y correfiere mediante su

discurso. En ese marco, la referencia a la no persona, en tanto aquello de lo cual se habla,

permite advertir con claridad la construcción lingüística del mundo y de sí mismo que

opera el locutor.

O sea, Marta “nos dice” cómo es ella asumiendo como propias las palabras con las que

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y cómo son los otros a partir de lo que narra: se enojó mucho y me gritaba, se enfureció y me gritaba, (…) Sergio, es el médico del hospital, (…) ella(la amiga)no sabe que soy portadora, (…)

mi hermana, la mayor … sabe… nada del VIH, (…) que él (el padre) tiene que hacer muchos sacrificios para poder mantenernos a los dos, que él quisiera alquilar el departamento para tener un mayor ingreso.

En síntesis, estas apreciaciones, eventos y sentimientos surgen como consecuencia de la

mediación operada por el lenguaje entre el mundo experimentado y la representación que

de este conforman los protagonistas de la entrevista, al instaurarse a través de sus

discursos.16

Advertimos, entonces, que la narración de los hechos vinculados con la vida de la paciente

se conforma en un tiempo y lugar determinados y está organizada a partir de una red de

significaciones específicas en virtud de la cual los conceptos son puntuales e históricos.

Así, el hecho de que Marta entienda al VIH del modo en que lo hace nos remite a una

visión de esta enfermedad en los años 90.

Marta: Porque me pasa de todo. El primer problema que tengo es el VIH que no me deja vivir, me lo contagió el hijo de puta de Uriel…

Marta: …él me divertía tanto, era tan compañero, pero después que apareció el virus nuestras vidas cambiaron.

Marta: Mi hermana, la mayor, que sabe que Uriel consume, pero nada del VIH… Marta: me siento inferior por esta enfermedad…

Marta: … Se enfureció y gritaba que yo lo hago para joderlo, que le va a contar a mi familia que tengo VIH…

Marta: Mi familia no, porque no saben nada: que Uriel es adicto y menos que yo tengo el VIH…

La marginación, la vergüenza, la culpabilidad y la suposición de promiscuidad afloran en

estas expresiones, producto de una época en la cual este virus ocupaba un espacio

simbólico nuevo en la cultura.

16

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En consecuencia, las palabras de Marta ponen de manifiesto un proceso inherente al

lenguaje, el “proceso performativo”. Este incluye tanto los roles sociales que los

enunciadores adoptan como la configuración del mundo y la situación particular desde la

cual las preguntas son realizadas. Así, la performatividad se funda como un proceso de

legitimación que se construye desde lo puramente discursivo institucional, y que se

convierte en una dimensión constitutiva y permanente en el fenómeno lingüístico (no un

rasgo aleatorio o secundario del funcionamiento de la lengua). Es decir, cuando un sujeto

habla, a través de su “versión” del mundo, en el acto mismo de nombrarlo le da existencia.

En términos más simples, el mundo existe porque el sujeto lo nombra y de acuerdo a cómo

lo nombra.17

A continuación, presentamos algunos segmentos de la entrevista que estamos analizando

en los cuales se advierte este carácter performativo del lenguaje:

Terapeuta: ¿Por qué cree que necesita un psicólogo?

Marta: (Llorando) Porque me pasa de todo. El primer problema que tengo es el VIH que no me deja vivir, me lo contagió el hijo de puta de Uriel, el segundo, no tener trabajo ni plata para nada; el tercero, el carácter y la cara que tengo desde mi infancia.

Terapeuta: ¿Quién la puede ayudar, algún familiar amigo?

Marta: Mi familia no, porque no saben nada: que Uriel es adicto y menos que yo tengo el VIH, además no me pueden mantener porque ellos se separaron recientemente y están viviendo por cualquier lado.

Tenía una amiga que siempre me decía que lo dejara, que buscara ayuda, que me consiguiera un trabajo, pero ella no sabe que soy portadora, dónde voy a conseguir trabajo me hacen un análisis y estoy lista. Lo dejé una vez, pero no pude aguantar mucho tiempo.

Terapeuta: ¿Y qué cree ahora?

Marta: Que es hora de que haga algo, pero tengo mucho miedo, ser portadora implica que no voy a conseguir trabajo, no puedo tener una pareja normal, nunca podré tener un hijo, siempre voy a estar sola. Ud. debe pensar que yo soy una interesada y estoy con Uriel odiándolo, para no estar sola.

En los fragmentos citados, el sujeto entrevistado se constituye como un individuo que

valora e instala su propia versión respecto de lo que le sucede, respecto del mundo y

también respecto de quien lo entrevista.

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14 4. Los modos del decir en la entrevista

Luego del relevamiento de algunos aspectos enunciativos de la entrevista, veremos ahora

cómo en su narración –que no es otra cosa que la construcción de lo real– surgen los

modos del decir de Marta y con ellos las modalidades mediante las cuales se inscribe en

sus enunciados. En tal sentido, todo su discurso está atravesado por una mirada negativa de

sí misma y de su “realidad”. Por otra parte, el profesional también se inscribe en sus

palabras y se constituye como quien está institucionalmente habilitado para intervenir en

una situación crítica.

A los fines de este trabajo, abordaremos tres modalidades:18

a. la epistémica: mediante la cual el locutor manifiesta su compromiso

o su incertidumbre respecto de la verdad comunicada en su

proposición. De acuerdo con lo expresado se distinguen dentro de

esta modalidad lo asertivo y lo no asertivo;

b. la deóntica: se refiere al hecho de que lo enunciado se presenta

como obligatorio o necesario en relación con el sistema de normas

vigentes;

c. y la axiológica o apreciativa: a través de la cual se evidencia la

actitud del locutor en relación a lo que enuncia de acuerdo con sus

valores morales y evaluaciones personales.

A continuación, asumiendo que ningún discurso es inocente en el sentido en que quien lo

produce está inserto en un marco social y cultural determinado, en un momento y lugar

específico, analizaremos estas modalidades en la entrevista, iniciaremos el análisis de estas

modalidades en la entrevista.

Señalaremos, en primer lugar, que nuestro corpus forma parte de una esfera de

comunicación determinada:19 la terapéutica. Por ello, advertiremos que el único que emplea la modalidad deóntica es el terapeuta (hecho vinculado con el rol social que

cumple), en tanto que en el discurso de la paciente predomina la modalidad epistémica

asertiva, si bien se releva, la apreciativa y, en menor grado, la epistémica no asertiva.

18

López Ferrero, C. (2005). Funciones léxicas en la comunicación académica: formas léxicas de modalidad y evidencialidad. Signo y Seña. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

19

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Al comienzo de la entrevista, el terapeuta interroga a Marta planteando una modalidad

epistémica no asertiva para movilizarla hacia un ámbito en el que sus representaciones

verbales no sean tan categóricas:

Terapeuta: ¿Por qué cree que necesita un psicólogo?

Aquí la intervención del terapeuta tiene como objetivo hacer un contacto psicológico20 con la paciente. Esto se enmarca en la práctica del profesional ya que su función es la de

indagar en la historia de vida de la entrevistada entendida como una narración construida

en la que lo enunciado está determinado asertivamente de manera negativa.

Así se expresa la paciente en el siguiente fragmento:

Marta: (Llorando) Porque me pasa de todo. El primer problema que tengo es el VIH que no me deja vivir, me lo contagió el hijo de puta de Uriel, el segundo, no tener trabajo ni plata para nada; el tercero, el carácter y la cara que tengo desde mi infancia.

Asimismo, como parte de su trabajo, el profesional intenta hacerle sentir que es escuchada,

comprendida y apoyada. De esta manera, habilita en ella un discurso valorativo en relación

con su situación personal. En este caso, el entrevistador recurre a la modalidad epistémica

asertiva (Por lo que manifiesta…) y a la modalidad apreciativa (…veo…la angustian mucho):

Terapeuta: Por lo que manifiesta veo que tiene varios problemas que la angustian mucho.

Terapeuta: Trate de calmarse, la escucho. Terapeuta: Bueno, cuénteme qué fue lo que pasó.

Luego de esta intervención profesional modalizada deónticamente (Trate de calmarse, la escucho), y ya habilitada la paciente, se expresa de la siguiente manera:

Marta: Ya no soporto más vivir, vivo muy tensionada, deprimida, pienso en suicidarme, me siento inferior por esta enfermedad, no puedo hacer nada, tengo dificultades para concentrarme, no puedo tomar decisiones, estoy siempre cansada, no lo puedo hablar con nadie, tengo insomnio y no tengo ganas de comer.

Marta: Él vive diciéndome que soy una inútil, una estúpida, fea, aburrida, que estoy llena de odio y que soy la culpable de todo lo que nos pasa.

En estos enunciados de Marta vemos las apreciaciones que realiza en relación con su vida

(Ya no soporto más vivir…), con sus sentimientos (…vivo muy tensionada, deprimida) y con su

20

Se entiende aquí por contacto psicológico a aquel cuyo objetivo consiste en escuchar cuidadosamente, reflejar sentimientos y hechos, comunicando aceptación. Cf. Slaikeu, K. (2000 [1944]). Intervención en crisis. Manual para práctica e investigación. México: El Manual Moderno.

(16)

16

“realidad” actual al momento de la entrevista (… tengo dificultades para concentrarme, no puedo tomar decisiones Él vive diciéndome que soy una inútil, una estúpida, fea, aburrida…). Finalmente, el terapeuta concluye la entrevista desde su lugar socialmente legitimado

haciendo una evaluación positiva en relación a lo que dice la paciente, en la medida en que

ello significará una solución posible frente a la realidad verbal sostenida durante la

entrevista (Me parece bien que piense en irse a la casa de Santiago...). Por último, retoma la modalidad deóntica al expresar: Bueno, pasado mañana la espero a las 16:00 hs. Puede pensar alguna estrategia y charlamos sobre eso.

En síntesis, a lo largo de este Cuaderno hemos abordado algunos rasgos lingüísticos

referidos a la entrevista entendiéndola como un espacio dialógico. Puntualmente,

observamos de qué manera se instauran los sujetos, es decir, cómo, desde el lenguaje, se

construyen a sí mismos y cómo construyen la realidad en la que están inmersos. Estos

aspectos remiten a los modos del decir y muestran la imposibilidad de pensar en un

discurso neutro, en otras palabras, independiente de las valoraciones de quien lo produce.

Como manifestamos al inicio de este trabajo, los hablantes accedemos al mundo a través

de nuestras representaciones, las cuales se generan en un momento y en un lugar

específico; en este sentido, toda palabra dicha constituirá una versión que podrá imponerse

como verdadera en un ámbito determinado, en un momento histórico particular y de

acuerdo con las leyes discursivas de dicho ámbito.21

21

(17)

17 ANEXO

Entrevista psicológica

La entrevista analizada en este Cuaderno fue realizada en el marco de una Intervención en

Crisis como la Primera Ayuda Psicológica (P.A.P.)22 para una paciente que vive con VIH/Sida (consultorio privado de la ciudad de Rosario en el año 1998).

A los fines de su inclusión en este trabajo se modificaron los nombres de los interlocutores

y de todos aquellos que son mencionados durante la misma.

En dicha intervención se asumió el siguiente concepto de crisis: “un estado temporal de

trastorno y desorganización caracterizado principalmente por una incapacidad del

individuo para manejar situaciones…” (Slaikeu, 2000: 76). Es decir, una crisis de

incompetencia (dada por el déficit de aprendizaje que limita y empobrece las estrategias

para la solución de problemas) frente a la cual el individuo experimenta una sensación de

vacío y de pérdida. En el caso particular de las personas que viven con el VIH se puede

considerar como una crisis circunstancial, ya que está caracterizada por un trastorno

repentino e inesperado cuyo impacto potencial sobre las comunidades implica peligro y

oportunidad. Por lo tanto, entender las circunstancias psicológicas que rodean al paciente

constituye la clave para la apropiada intervención del terapeuta.

En este sentido, cabe aclarar que los seres humanos estamos expuestos a experimentar

crisis en algún momento de nuestra vida, cuyo inicio se liga siempre a un “suceso

precipitante”; esta sigue patrones secuenciales de desarrollo desde el momento del impacto

pasando por la restauración del equilibrio y culminando con la resolución de la crisis.

A continuación transcribimos la entrevista en forma completa.

Situación: Marta de 29 años, convive con Uriel desde hace 5 años, quien actualmente se

encuentra internado en una comunidad terapéutica, por orden judicial, para su

rehabilitación por el consumo de drogas.

Marta: - Bueno, acá estoy.

Terapeuta: ¿Por qué cree que necesita un psicólogo?

22

(18)

18 Marta: (Llorando) Porque me pasa de todo. El primer problema que tengo es el VIH que no me deja vivir, me lo contagió el hijo de puta de Uriel, el segundo, no tener trabajo ni plata para nada; el tercero, el carácter y la cara que tengo desde mi infancia.

Terapeuta: Por lo que manifiesta veo que tiene varios problemas que la angustian mucho.

Marta: Ya no soporto más vivir, vivo muy tensionada, deprimida, pienso en suicidarme, me siento inferior por esta enfermedad, no puedo hacer nada, tengo dificultades para concentrarme, no puedo tomar decisiones, estoy siempre cansada, no lo puedo hablar con nadie, tengo insomnio y no tengo ganas de comer.

Terapeuta: Trate de calmarse, la escucho.

Marta: Él vive diciéndome que soy una inútil, una estúpida, fea, aburrida, que estoy llena de odio y que soy la culpable de todo lo que nos pasa.

Terapeuta: Bueno, cuénteme qué fue lo que pasó.

Marta: Fui a Cañada de Gómez a verlo a la comunidad y llegué bastante tarde porque el colectivo se demoró más de la cuenta y no pude llegar para la reunión de pareja que se realiza antes del horario de visita. Es parte del tratamiento de Uriel.

Se enojó mucho y me gritaba delante de todos. Me dijo que yo era una tonta, que no sirvo para nada y que se iba con los familiares de los compañeros de la comunidad.

Le dije que yo viajé, con mucho sacrificio, para verlo a él. Se enfureció y gritaba que yo lo hago para joderlo, que le va a contar a mi familia que tengo VIH y que le va a decir a su padre que me desaloje del departamento y que no me dé más dinero para la comida, que si quiero vivir que vaya a hacer de puta.

Estoy muy angustiada, tengo mucho odio. Esto no lo aguanto más, sobrepasa mi capacidad de aguante. No puedo dormir, no como nada en todo el día, me olvido de tomar las pastillas, no puedo más.

Me quiero morir, no tengo ganas de hacer nada, no tengo con quien hablar en todo el día, estoy totalmente sola.

Sergio, me dijo que tengo que estar más tranquila, que tengo que cuidarme, comer y dormir bien, tomar la medicación en el horario correcto para que el tratamiento sea efectivo.

Terapeuta: ¿Quién es Sergio?

Marta: Sergio, es el médico del Hospital Centenario que me atiende por el VIH. Terapeuta: ¿Quién la puede ayudar, algún familiar amigo?

Marta: Mi familia no, porque no saben nada: que Uriel es adicto y menos que yo tengo el VIH, además no me pueden mantener porque ellos se separaron recientemente y están viviendo por cualquier lado.

Tenía una amiga que siempre me decía que lo dejara, que buscara ayuda, que me consiguiera un trabajo, pero ella no sabe que soy portadora, dónde voy a conseguir trabajo, me hacen un análisis y estoy lista. Lo dejé una vez, pero no pude aguantar mucho tiempo.

Terapeuta: ¿Cómo fue esa vez?

Marta: Me fui a la casa de un amigo que se llama Santiago, lo conocí en el hospital cuando esperábamos al médico; pero cuando me encontró me fue a buscar y volví. Porque lo extrañaba. Funcionamos más tranquilos por unos días, pero después fue peor. No entiendo qué nos pasó; al principio él me divertía tanto, era tan compañero, pero después que apareció el virus nuestras vidas cambiaron...

(19)

19 No sé qué hacer, no tengo a dónde ir a vivir. El padre de él me dice que no lo provoque tanto, que hay que entenderlo que es muy difícil para Uriel soportar lo que le pasa, que no es fácil vivir sin una mamá y que él (el padre) tiene que hacer muchos sacrificios para poder mantenernos a los dos, que él quisiera alquilar el departamento para tener un mayor ingreso.

A veces pienso si no soy yo la que pongo mal a todos. Si yo fuera distinta como otras chicas y no lo odiara tanto por lo que me hizo, él estaría más tranquilo y yo creo que también, pero así no aguanto más, sé que necesito ayuda para poder cambiar.

Terapeuta: ¿Realmente piensa que es Ud. la que lo pone mal? Marta: No sé, a veces creo que sí, después que no.

Terapeuta: ¿Y qué cree ahora?

Marta: Que es hora de que haga algo, pero tengo mucho miedo, ser portadora implica que no voy a conseguir trabajo, no puedo tener una pareja normal, nunca podré tener un hijo, siempre voy a estar sola. Ud. debe pensar que yo soy una interesada y estoy con Uriel odiándolo, para no estar sola.

Terapeuta: No, yo no creo que Ud. sea una interesada, creo que está muy desvalorizada y que está atravesando por una situación difícil que no le permite ver que existe una salida. ¿Dónde puede ir a vivir momentáneamente?

Marta: No sé

Terapeuta: Y de su amigo... ¿Santiago?

Marta: Ah, no lo pensé, con él la paso muy bien y siempre me invita a quedarme a vivir con él, pero ¡ojo! como amigos. (Con mirada cómplice)

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20 Referencias bibliográficas

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