• No se han encontrado resultados

MONARQUÍAS EN CONFLICTO LINAJES Y NOBLEZAS EN LA ARTICULACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "MONARQUÍAS EN CONFLICTO LINAJES Y NOBLEZAS EN LA ARTICULACIÓN DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA"

Copied!
15
0
0

Texto completo

(1)
(2)

MONARQUÍAS EN CONFLICTO

LINAJES Y NOBLEZAS EN LA ARTICULACIÓN

DE LA MONARQUÍA HISPÁNICA

José Ignacio Fortea Pérez, Juan Eloy Gelabert González,

Roberto López Vela, Elena Postigo Castellanos

(Coordinadores)

Fundación Española de Historia Moderna – Universidad de Cantabria

2018

(3)

© Los autores.

© De esta edición: Fundación Española de Historia Moderna – Universidad de Cantabria.

Madrid, 2018.

E

DITORES

: José Ignacio Fortea Pérez, Juan Eloy Gelabert González, Roberto López Vela,

Elena Postigo Castellanos.

COLABORADORES: Mª José López-Cózar Pita y Francisco Fernández Izquierdo.

ISBN: 978-84-949424-1-9 (Obra completa)

978-84-949424-2-6 (Comunicaciones)

Imagen de cubierta: - “Puerto con Castillo”, Paul Bril (hacia 1601).

© Archivo Fotográfico Museo Nacional del Prado (Madrid).

(4)

3

XV Reunión Científica de la Fundación Española de Historia Moderna.

DIRECTORES

José Ignacio Fortea Pérez (Universidad de Cantabria), Juan Eloy Gelabert González (Universidad de Cantabria), Roberto López Vela(Universidad de Cantabria), Elena Postigo Castellanos (Universidad Autónoma de Madrid).

SECRETARIOS

Oscar Lucas Villanueva (Universidad de Cantabria), Juan Díaz Álvarez (Universidad de Oviedo), Mª José López-Cózar Pita (Fundación Española de Historia Moderna).

COMITÉ CIENTÍFICO

Dr. Eliseo Serrano Martín (Universidad de Zaragoza) • Dr. Juan José Iglesias Ruiz (Universidad de Sevilla) • Dr. Francisco Fernández Izquierdo (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) • Dra. Virginia León Sanz (Universidad Complutense de Madrid) • Dr. Félix Labrador Arroyo (Universidad Rey Juan Carlos) • Dr. Francisco García González (Universidad de Castilla-La Mancha) • Dr. Manuel Peña Díaz (Universidad de Córdoba) • Dra. Ángela Atienza López (Universidad de La Rioja) • Dr. José Luis Betrán Moya (Universidad Autónoma de Barcelona) • Dr. Máximo García Fernandez (Universidad de Valladolid) • Dr. Antonio Jiménez Estrella (Universidad de Granada)

Todos los trabajos contenidos en este volumen han sido sometidos a una evaluación doble ciega, tanto en su fase de propuesta, como en la redacción del texto definitivo, de acuerdo a los criterios de excelencia académica establecidos por la Fundación Española de Historia Moderna y la Universidad de Cantabria.

EVALUADORES

Rosa Alabrús Iglesias (Universidad Abad Oliba) Joaquim Albareda (Universidad Rovira i Virgili) Armando Alberola Roma (Universidad de Alicante) Francisco José Alfaro Pérez (Universidad de Zaragoza) Marina Alfonso Mola (UNED)

Izaskun Álvarez Cuartero (Universidad de Salamanca) Fernando Andrés Robres (Universidad Autónoma de Madrid) Francisco Andújar Castillo (Universidad Universidad de Almería) Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera (Universidad de Cantabria) David Bernabé Gil (Universidad de Alicante)

Mónica Bolufer Peruga (Universidad de Valencia) Miguel Ángel de Bunes Ibarra (CSIC)

Manuel Bustos Rodríguez (Universidad de Cádiz)

Carlos J. de Carlos Morales (Universidad Autónoma de Madrid) Adolfo Carrasco (Universidad de Valladolid)

Juan Manuel Carretero Zamora (Universidad Complutense) Hilario Casado Alonso (Universidad de Valladolid) Ana Crespo Solana (CSIC)

Jaume Danti i Riu (Universidad de Barcelona) Miguel Deya Bauzá (Universidad de las Islas Baleares) Juan Díaz Álvarez (Universidad de Oviedo)

Isabel Enciso Alonso-Muñumer (Universidad Rey Juan Carlos) Antonio Espino López (Universidad Autónoma de Barcleona) Amparo Felipo Orts (Universidad de Valencia)

Camilo Fernández Cortizo (Universidad de Santiago de Compostela) Francisco Fernández Izquierdo (CSIC)

Alfredo Floristán Imízcoz (Universidad de Alcalá de Henares) José Ignacio Fortea Pérez (Universidad de Cantabria)

Ricardo Franch Benavent (Universidad de Valencia) Gloria Franco Rubio (Universidad Complutense) Enrique García Hernán (CSIC)

Bernardo José García García (Universidad Complutense) Juan Eloy Gelabert González (Universidad de Cantabria) Javier Gil Puyol (Universidad de Barcelona)

José Luis Gómez Urdáñez (Universidad de la Rioja)

Miguel Fernando Gómez Vozmediano (Universidad Carlos III) Jesús Manuel González Beltrán (Universidad de Cádiz)

(5)

4

David González Cruz (Universidad de Huelva)

José Antonio Guillén Berrendero (Universidad Rey Juan Carlos) José Luis de las Heras Santos (Universidad de Salamanca) Antonio Irigoyen López (Universidad de Murcia) Antonio Jiménez Estrella (Universidad de Granada) Félix Labrador Arroyo (Universidad Rey Juan Carlos) Ramón Lanza García (Universidad Autónoma de Madrid) Virginia León Sanz (Universidad Complutense)

Manuel Lobo Carrera (Universidad de Las Palmas de G.C.) Amparo López Arandia (Universidad de Extremadura) María López Díaz (Universidad de Vigo)

Roberto López López (Universidad de Santiago de Compostela) Ana Isabel López Salazar Pérez (Universidad Complutense) Roberto López Vela (Universidad de Cantabria)

Óscar Lucas Villanueva (Universidad de Cantabria) David Martín Marcos (Universidade Nova de Lisboa) Carlos Martínez Shaw (UNED)

José Antonio Martínez Torres (UNED)

Miguel Ángel Melón Jiménez (Universidad de Extremadura) Víctor Ángel Mínguez Cornelles (Universidad Jaume I) Ana Morte Azim (Universidad de Zaragoza)

María Eugenia Mozón Perdomo (Universidad de La Laguna) Fernando Negredo del Cerro (Universidad de Carlos III) Juan Francisco Pardo Molero (Universidad de Valencia) Magdalena de Pazzis Pi Corrales (Universidad Complutense) Pablo Pérez García (Universidad de Valencia)

Rafael M. Pérez García (Universidad de Sevilla)

María Ángeles Pérez Samper (Universidad de Barcelona) Guillermo Pérez Sarrión (Universidad de Zaragoza) Primitivo Pla Alberola (Universidad de Alicante) Julio Polo Sánchez (Universidad de Cantabria) Charo Porres Marijuan (Universidad del País Vasco)

Elena Postigo Castellanos (Universidad Autónoma de Madrid) Marion Reder Gadow (Universidad de Málaga)

Ofelia Rey Castelao (Universidad de Santiago de Compostela)

Joana Ribeirete Fraga (Universidad de Barcelona) Antonio José Rodríguez Hernández (UNED) Saulo Rodríguez (Universidad de Cantabria) José Javier Ruiz Ibáñez (Universidad de Murcia)

José Ignacio Ruiz Rodríguez (Universidad de Alcalá de Henares) Pegerto Saavedra Fernández (Universidad de Santiago de Compostela) María del Carmen Saavedra Vázquez (Universidad de Santiago de Compostela) José Antonio Salas Auséns (Universidad de Zaragoza)

Julio Sánchez Gómez (Universidad de Salamanca) Francisco Sánchez Montes (Universidad de Granada) Miguel Ángel Sánchez García (Universidad de Cantabria) Javier de Santiago Fernández (Universidad Complutense) Porfirio Sanz Camañes (Universidad de Castilla – La Mancha) Margarita Serna (Universidad de Cantabria)

José Ángel Sesma Muñoz (Universidad de Zaragoza)

Hortensio Sobrado Correa (Universidad de Santiago de Compostela) Enrique Solano Camón (Universidad de Zaragoza)

Fernando Suárez Golán (Universidad de Santiago de Compostela) Antonio Terrasa Lozano

Margarita Torremocha Hernández (Universidad de Valladolid) Javier Torres Sans (Universidad de Gerona)

Jesús María Usunáriz Garayoa (Universidad Pública de Navarra) Bernard Vicent (EHESS)

(6)

551

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS

INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA

DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

FRANCISCO MIGUEL MARTÍN BLÁZQUEZ

[email protected]

Universidad Francisco de Vitoria

Resumen: En este trabajo se ofrece un análisis de la trayectoria familiar de los primeros marqueses de Acapulco a lo largo del siglo XVIII. Felipe V concedió dicho título en 1711 a la ciudad de Jaén y se le otorgó en 1728 al caballero veinticuatro Gonzalo Mesía de la Cerda y Valdivia de dicha ciudad, perteneciente a una familia de notables vinculados a las oligarquías locales de Jaén y, a su vez, con otras de Córdoba y Granada. A través de esta casuística, proponemos un estudio introductorio sobre la concesión del título, los orígenes familiares de sus integrantes, las estrategias de mantenimiento de estatus y de proyección social de la familia extensa. Con ello, intentaremos dilucidar cómo, recurriendo a estrategias de ascenso social propias de aquella época en una escala tanto micro como macro, han logrado perpetuar su transmisión hasta la actualidad.

Palabras clave: marqueses de Acapulco, Mesía de la Cerda, siglo XVIII, nobleza andaluza, historia global.

Abstract: In this work we will show an analysis of familiar trajectory of the first Marquises of Acapulco in the Eighteenth Century. Philip the V gave this title in 1711 to the town of Jaen and its caballero veinticuatro Gonzalo Mesía de la Cerda y Valdivia was awarded in 1728 with that. He was part of a notorious family linked to local oligarchies of Jaén and with another ones of Córdoba and Granada. Using this casuistic, we will purpose an introduction around the concession of the title, the familiar origins of their members, the strategies of maintenance of the status and the social projection of the extended family. With all that, we will try to observe how,

(7)

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

552

recurring to social upsizing’ strategies of that time in both micro and macro scales, they got a perpetuation in the eventual transmission of the title until nowadays.

Keywords: Marquises of Acapulco, Mesía de la Cerda, Eighteenth Century, Andalusian Noblesse, Global History.

INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo, proponemos unas notas para confeccionar una aproximación a una familia de notables cuya relevancia se forja en el Alto Guadalquivir. Se trata de la rama de la familia Mesía de la Cerda afincada en una de las venticuatrías perpetuas de la ciudad de Jaén. Al llegar al siglo XVIII, obtuvieron un título de nobleza, el de marqueses de Acapulco, beneficiados por los conflictos latentes entre la oligarquía municipal en el marco de la Guerra de Sucesión española (1701-1713). Desde ahí, sus miembros desarrollaron una estrategia de ascenso social más allá de la figura del receptor del mayorazgo, lo que les llevó a ejercer puestos relevantes en numerosos lugares a lo largo de los territorios de la Monarquía.

A la hora de aproximarse a determinados colectivos, los investigadores acabamos por encontrarnos con una serie de aspectos que hablan de sus particularidades. A partir de un análisis sobre los últimos ministros de la Real Audiencia de México1, cuya cronología comprende las

décadas finales del siglo XVIII y las primeras del XIX, hemos podido comprobar que algunos de ellos recurrieron a prácticas que les encaminasen a la promoción particular dentro de la labor de engrandecimiento de sus respectivas familias. Así, hemos apreciado que algunas de éstas, en alza por el mantenimiento de las estructuras de promoción en los organismos de administración a lo largo de la Monarquía hispánica durante toda la centuria dieciochesca, recurrían a la explotación de su potencial clientelar en las extensas redes globales tejidas a lo largo de todos los territorios transoceánicos de la misma. Pero su punto de partida no deja de ser el ámbito local, el cual puede observarse a partir de un enfoque micro que hará que tendamos hacia uno de mayores dimensiones, dando paso a un juego de escalas2.

Nuestro interés en este asunto consiste en focalizar este primer punto del microcosmos original, desde el que parte una dinámica de expansión de un apellido, Mesía de la Cerda,3 hacia

las inmensidades de una monarquía de carácter planetario. El juego de escalas nos incita a ver toda una serie de elementos y factores en los que se basa el mantenimiento o ampliación de un estatus elevado dentro de la pirámide social de una realidad pasada. El conocer los pasos que dieron los ancestros y los sucesores son aspectos que, aparte de ayudarnos a entender mejor dichas dinámicas, también nos han dado pistas para dilucidar preguntas relativas a la situación de ciertos sujetos que, con otros objetivos en mente, llamaron nuestra atención.

1. APROXIMACIÓN A LAS FAMILIAS GIENNENSES DE RALEA EN LA EDAD

MODERNA

Para iniciar nuestra aproximación a esta familia, en primer lugar creemos que es necesario realizar un barrido general por las familias de notables de la muy noble ciudad de Jaén. Esto nos

1 Francisco Miguel Martín Blázquez, Los últimos altos magistrados de la Real Audiencia de México y sus reacciones ante la coyuntura histórica de la independencia (1808-1824), Tesis doctoral inédita de la Universidad Francisco de Vitoria, 2017. Para el particular, hicimos una sucinta referencia a este título en pp. 243-244.

2 Extraemos estas reflexiones de Natalie Zemon Davis, “Las formas de la historia social”, Historia social, 10, 1991, pp. 180-181 y Giovanni Levi, “Un problema de escala”, Relaciones. Revista de historia y sociedad, 95, 2003, pp. 279-288.

3 Debido a la gran variedad de formas de hallarse escrito en la documentación consultada, como “Messía”, “Mexía” o “Mejía” y “de la Zerda”, normalizamos a lo largo de nuestro texto, que no en las referencias, a la forma actualmente estandarizada. Aun así, se sospecha que la diferente nomenclatura respondía, aparte de las posibles licencias del escribano de turno, a la intención de distinguirse de otros apellidos idénticos. Agradezco a Félix Marina Bellido que haya compartido estas observaciones.

(8)

FRANCISCO MIGUEL MARTÍN BLÁZQUEZ

553 servirá para tener una panorámica sobre la situación de la oligarquía giennense y para definir unas líneas maestras en las que se basará nuestro enfoque.

Desde tiempos de la conquista cristiana, el asentamiento de colonos procedentes de los reinos al norte de Sierra Morena supuso un fenómeno de repoblamiento de estas nuevas tierras de frontera ganadas a los musulmanes. La concesión de nuevos señoríos a los caballeros que participaron en las campañas bélicas se saldaba con la entrega por parte del rey de parcelas de terreno sobre las que adquirían jurisdicción señorial. Estos potentados apellidos fueron los que alcanzaron puestos destacados en los organismos municipales de la cabeza del reino. Según unos listados de caballeros veinticuatro de Jaén que ofrecen Ángel Aponte y Luis Tejeda para el siglo XVII, entre ellos se contarían los Torres de Portugal, Mendoza, Mesía, Acuña, Contreras, Ponce de León, Coello, Biedma, Arquellada, etc.4. La práctica endogámica, propia de las fórmulas de

reproducción social en estos entornos5, hizo que estos colectivos se cruzasen reiteradas ocasiones

entre ellos de cara a conservar su estatus. En lo que respecta a los orígenes del apellido Mesía, Gonzalo Fernández de Oviedo narra lo que sigue:

“en el tiempo de los godos y vándalos, alanos y otras gentes que vinieron en España, ovo unos que vinieron del reino de Mesia e trahían por caudillo i capitán, un caballero de linage y casa Real, llamado Galdin Mesiano, que vino conquistando e pasó en Galicia. E habiéndose apoderado de algunos lugares de la comarca, edificó una casa e torre para su morada, que fue llamada Mesín, por el reino e casa de donde é procedía; e después, corrompido el vocablo se dixo Mexía6.”

Señala a continuación que “este solar se conservó” a pesar de la conquista musulmana, de ahí su raigambre y relevancia. Según el relato de los propios integrantes de esta familia, habría que remontarse hasta tiempos de Alfonso VI. En concreto, a la figura de uno de sus ricohombres, Arias Díaz Mesía.7 Se dice que los descendientes de este caballero llegaron a participar en la

batalla de las Navas de Tolosa. Un siguiente paso nos llevaría hasta la toma cristiana de Córdoba y Jaén, durante el reinado de Fernando III en las décadas de 1230 y 1240. Remontan el origen de su primer apellido a caballeros que combatieron junto al Rey Santo, el cual les otorgó por sus servicios diversas mercedes a perpetuidad. Aun así, Enrique Toral y Fernández de Peñaranda consideró este origen una “patraña”, como nos parece evidente, e hizo referencia a que no existen en la bibliografía genealógica indicios fiables sobre estos caballeros hasta prácticamente el siglo XV8.

La cuestión es que los Mesía acabaron por vincularse a diversos señoríos en los reinos de Jaén y Córdoba, conformando sus respectivos mayorazgos y jurisdicciones. En el primero sería el de La Guardia y en el segundo los de la Vega de Armijo y de Santa Eufemia, lindando este

4 Ángel Aponte Marín, Reforma, decadencia y absolutismo. Jaén a inicios del reinado de Felipe IV, Jaén, Ayuntamiento de Jaén, 1998, pp. 211-213 y Gobierno municipal, elites y Monarquía en Jaén durante el reinado de Felipe III (1598-1621), Jaén, Universidad de Jaén, 2010, pp. 153-170. Luis Coronas Tejada, Jaén en el siglo XVII. Biografía de una ciudad en la decadencia de España, Jaén, Diputación Provincial de Jaén, 1994, p. 27.

5 Enrique Soria Mesa, La nobleza en la España moderna. Cambio y continuidad, Madrid, Marcial Pons, 2007, pp. 134-142.

6 Gonzalo Fernández de Oviedo, Batallas y Quinquagenas. Batalla primera, tomo II, Madrid, Real Academia de la Historia, 2000, p. 56.

7 Según se puede apreciar en los árboles genealógicos aportados por José Aguilar y Narváez en Archivo Histórico Nacional [AHN] Consejos, leg. 5251, exp. 4.

8 Enrique Toral y Fernández de Peñaranda, estudio introductorio al “Memorial de la casa solar de Messía”, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 13, 1957, p. 12.

(9)

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

554

último con el reino vecino9. Cabe destacar que fueron además los señores del castillo de La Guardia a partir del acceso al trono de Enrique II de Trastámara, en la figura de Rui González de Mesía, conservándolo como parte de su patrimonio hasta la abolición del régimen señorial. En el memorial presentado por José Aguilar y Narváez en la década de 1780 al Consejo de Castilla se menciona un otorgamiento que realizó en 24 de febrero de 1427 el doctor Fernando Díaz de Toledo, en nombre del rey Juan II, a Luis Mesía y Leonor de la Cerda para erigirles como señores de la Vega de Armijo10. Independientemente, este mayorazgo no parece estar vinculado a la rama de la familia que analizamos para este caso. Por otro lado, sí que nos encontramos con el de Rodrigo Mesía Carrillo y su mujer María Ponce de León, a quienes se les otorgó el mayorazgo del señorío de La Guardia11.

Como veníamos señalando, una parte de los miembros radicaron en Jaén como notables de la oligarquía municipal. Allí, se perpetuaron en la regiduría en tanto oficio renunciable12, obtenido muy probablemente de manera venal. Desde entonces, su presencia viene siendo habitual en los listados de representantes –procuradores en Cortes–13 y regidores de la ciudad, concretamente como caballeros veinticuatro, al menos hasta el advenimiento del siglo XIX. Aparte, se hicieron con gran cantidad de hábitos de diferentes órdenes militares.

2. LA CONCESIÓN DEL TÍTULO DE MARQUÉS DE ACAPULCO (1711-1728)

La historiografía viene demostrando desde hace unos años que la concesión de títulos de nobleza por servicios a la recién instaurada Corona borbónica se basaba fundamentalmente en su compra. Así lo viene atestiguando una larga sucesión de estudios que se vinculan al análisis de los elementos pecuniarios en cargos municipales u otras prebendas14. El acceso al estamento nobiliario de este tipo de oligarquías locales sólo requería un colofón significativo: la concesión de un título nobiliario –marqués, conde, duque– al que vincular las jurisdicciones de sus señoríos y mayorazgos. En el caso que nos atañe así parece confirmarse.

Durante la Guerra de Sucesión, tanto particulares como las ciudades y quienes las dirigían prestaban servicios a los bandos contendientes a cambio de mercedes. Principalmente, les ofrecían abastecimiento y cobijo a sus ejércitos, costeaban el equipo y material bélico para las tropas y se encargaban del pago de sus salarios, entre otras actividades. En ellas, el donante arriesgaba su propia hacienda e integridad, por lo que después se valía de estos desembolsos como un mérito con el que obtener prebendas. Estas contratas de milicias y armamento se esgrimían como argumento para demostrar que se había pagado por la concesión de algún título, no obstante los

9 Sobre los primeros Mesía como señores de estos lugares durante el siglo XV, Margarita Cabrera Sánchez, Nobleza, oligarquía y poder en Córdoba al final de la Edad Media, Córdoba, Universidad de Córdoba, Caja Sur, 1998, pp. 38-47. Se les intuye nobleza de nuevo cuño tras la guerra civil castellana.

10 AHN Consejos, leg. 5251, exp. 4, Nº 30.

11 Archivo Histórico de la Nobleza [AHNOB] Baena, C. 52, D.1 y ss.

12 Oficio de regidor de Jaén a Rodrigo Mesía, renunciado por su padre Gonzalo Mesía en 1480. Archivo General de Simancas [AGS] Registro General del Sello, leg. 148009, exp. 63.

13 Como lo fuera Gonzalo Mesía Carrillo en 1583, según apunta Ángel Aponte Marín, Gobierno municipal, elites y…, op. cit, p. 39.

14 Pioneros de ello fueron Francisco Tomás y Valiente y Antonio Domínguez Ortiz, habiendo encontrado un seguimiento ejemplar en la obra de, entre otros, Francisco Andújar Castillo y María del Mar Felices de la Fuente. Para el caso que nos atañe, es de obligada consulta su obra La nueva nobleza titulada de España y América en el siglo XVIII (1701-1746), Almería, Universidad de Almería, 2012. No nos molestaremos en señalar la línea historiográfica a la que hacemos alusión por ser ampliamente conocida y extensa, limitándonos a remitir a la consulta de la bibliografía señalada, donde se especifica con profundidad esta cuestión.

(10)

FRANCISCO MIGUEL MARTÍN BLÁZQUEZ

555 claros esfuerzos por ocultarlas todo lo posible en la documentación escrita15. De ahí surgieron los que se concedieron a ciudades y congregaciones de religiosos que posteriormente se disputarían entre los distintos clanes de regidores que pudieran cumplir con las dispensas estipuladas.

Este fenómeno habría que entroncarlo con las tensiones latentes en el seno de las elites dirigentes en las regidurías de las cabezas de los reinos, ansiosas por medrar en escalafones más elevados dentro de la pirámide social. Como lo ha relatado el profesor Andújar Castillo para el caso que nos incumbe, el conflicto por el reparto de las mercedes en Jaén se planteó desde el primer momento y su corregidor, Luis Rodrigo Ponce de León, se mostró incapaz de lograr un acuerdo, debiendo recurrir él mismo a la mediación del obispo, cuya decisión resultaría clave para concretar la propuesta que finalmente se elevó al gobernador del Consejo de Castilla. Así, mientras que el cabildo propuso para un simple hábito de caballero a Gonzalo Mesía de la Cerda, el obispo, Benito de Omaña, consiguió que recayera en su persona el Título de Castilla, adoptando desde esa fecha de 1711 la denominación de marqués de Acapulco16.

Esta sucesión de acontecimientos nos muestra la dinámica habitual en este tipo de concesiones graciosas. Aun así, no sería hasta el 18 de noviembre de 1728 que se le otorgó formalmente dicho título17, el cual iría legando su línea sucesoria a sus descendientes.

3. LA TRANSMISIÓN DEL TÍTULO: EL LINAJE DE LOS MARQUESES DE

ACAPULCO (1732-1835)

La línea de sucesión de este nuevo marquesado estuvo vinculada a la rama radicada en Jaén hasta después de la muerte de Fernando VII. En primer lugar, recayó sobre el intuimos que primogénito, Gonzalo Mesía de la Cerda y Pérez de Vargas, a la muerte del primer patriarca, acaecida el 10 de diciembre de 173218. Éste casó con Luisa María Acuña Carmona, quienes

engendraron al tercer marqués, que fue Antonio José Mesía de la Cerda y Acuña Cabrera Robles de la Puerta Almagro Cárdenas y Pareja, vecino, caballero veinticuatro y teniente de alcaide de los castillos y fortalezas de Jaén. Su unión nupcial fue con Teresa Eugenia Beltrán de Caicedo y Coronado, procedente de una notoria familia de la vecina Granada, la de los marqueses de Caicedo, de los cuales obtuvo la jurisdicción de las villas alta y baja de los Ogíjares19. A mediados

de la centuria dieciochesca, se le contabilizaron como descendientes “seis hijos varones menores y una hembra”20. De éstos, el mayor, Gonzalo Mesía de la Cerda y Beltrán de Caicedo, heredó el

título y mayorazgos, además de que, por su matrimonio con Nicolasa Beltrán de Caicedo Chacón, se hizo con el título de marqués de Caicedo. Su primogénito, Antonio Mesía de la Cerda y Beltrán de Caicedo, fue el quinto marqués y se casó con María de la Concepción Coello de Portugal

15 Francisco Andújar Castillo. El sonido del dinero. Monarquía, ejército y venalidad en la España del siglo XVIII, Madrid, Marcial Pons, 2004, pp. 39-74 y Necesidad y venalidad. España e Indias, 1704-1711, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2008.

16 Francisco Andújar Castillo, “Nobleza y fidelidad dinástica: la hornada de títulos nobiliarios andaluces en 1711”, en Julián P. Díaz López; Francisco Andújar Castillo; Ángel Galán Sánchez (eds.), Casa, Familias y Rentas. La nobleza del Reino de Granada entre los siglos XV-XVIII, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2010, p. 59.

17 AHN Consejos, leg. 8977, exp. 726. 18 AHN Consejos, leg. 5240, exp. 27, f. 3v.

19 Su concesión fue similar a la del marquesado de Acapulco, pues esta familia también obtuvo su título de Castilla en el contexto de la Guerra de Sucesión. En ella, aludía el monarca “con que siempre habéis atendido a mi mayor servicio como uno de los Cavildos Capitulares de la ciudad de Granada, singularizado asi en el año de 1706”. El beneficiado fue Luis Beltrán de Caicedo, que consiguió intitular con una de las mercedes concedidas a Granada en 1711, otorgada el 18 de julio de 1712. AHN Consejos, leg. 8976, exp. 232 y María del Mar Felices de la Fuente, Condes, marqueses y duques. Biografías de nobles titulados durante el reinado de Felipe V, Madrid, Doce Calles, 2013, p. 64. Sobre la historia de esta familia y sus orígenes, Enrique Soria Mesa, “La creación de un grupo. La nobleza titulada del Reino de Granada en el siglo XVIII”, Casas, Familias y Rentas… op. cit, pp. 127-131.

(11)

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

556

Ramírez21. Éste fue quien tuvo que afrontar, junto a los hermanos que sobrevivieron, la crisis

acaecida a su casa en el marco de los convulsos acontecimientos que se dieron a lo largo de las primeras décadas del Ochocientos.

Debido precisamente a esta situación, el colofón de esta línea sucesoria llega en 1835 con la cesión del título a una rama asentada en Granada, separándose del marquesado de Caicedo al no poder garantizar el pago de las lanzas y medias annatas. De esta forma, la iniciativa que acabaron tomando fue la de ceder el título a un familiar, Pedro del Prado Mesía de la Cerda, cuya casa podía hacer frente a las exigencias económicas requeridas para conservar el título y su estatus22. Detendremos nuestra exposición por ahora en este sexto marqués por razones de índole

cronológica.

4. LA FAMILIA EXTENSA: INDICIOS PARA LA PROMOCIÓN DE UNA ÉLITE

GIENNENSE

Ante la línea principal de esta familia, nos hemos topado a su vez con una serie de ramificaciones que nos han hecho valorar la propuesta que motiva en este trabajo. Mientras los poseedores del título y mayorazgo permanecían como gestores de los intereses próximos a su jurisdicción, el resto de miembros se veía impelido a desarrollar los demás flancos que integraban la estrategia familiar de ascenso o, como mínimo, mantenimiento de la posición de la casa en la cúspide del organigrama social de la Monarquía hispánica. Así lo consideramos tras apreciar una serie de casos que expondremos a continuación.

Como veníamos señalando, el primer marqués estuvo casado con Luisa Nicolasa Pérez de Vargas y Suárez. De este enlace, aparte del heredero, también nació José Mesía de la Cerda y Pérez de Vargas (ca. 1696-ca. 1760). Su papel en estas estrategias familiares fue el de promocionar en la carrera letrada, desempeñando puestos en diferentes tribunales de justicia. De esa forma llegó hasta las Audiencias novohispanas a partir de 1724, primero como oidor en la de Guadalajara de las Indias y posteriormente en la sala del crimen del tribunal de la capital virreinal23.

Ya en la segunda mitad del siglo XVIII llama la atención la generación correspondiente a los hermanos de cuarto marqués. Antonio heredó el título y su mayorazgo, que incrementó casándose con otro miembro de los Beltrán de Caicedo, agregando también los correspondientes al marquesado de Caicedo. Otro hermano, de nombre Francisco de Paula, ingresó en el clero tras estudiar Cánones en la Universidad de Granada24. Luis, nacido en 1746, desempeñó funciones de

capitán de navío e ingeniero naval en los astilleros de Cuba y Cartagena durante las décadas de

21 Hemos logrado reconstruir esta genealogía de forma muy indiciaria a través de la página web Geneanet, en especial en el proyecto de los profesores Javier Sanchiz Ruiz y Víctor Gayol para las familias novohispanas, y otras:

http://gw.geneanet.org/sanchiz?lang=es&iz=20759&p=jose&n=mesia+caycedo

http://gw.geneanet.org/sanchiz?lang=es&iz=20759&p=gonzalo&n=mesia+de+la+cerda+beltran+de+caicedo

http://compactgen.com/es/c/cai.htm [Consultado el 13 de abril de 2017].

22 Título de marqués de Acapulco a Pedro del Prado Mesía mediante la concesión que a su favor hizo Antonio Mesía. 10 de abril de 1835. AHN Consejos, leg. 8981, exp. 7.

23 Mark A. Burkholder y Dewitt S. Chandler, Biographical Dictionary of Audiencia Ministers in the Americas, 1687-1821, Westport, Greenwood University Press, 1984, p. 212.

24 Expediente de limpieza de sangre para acceder al Colegio Mayor de Santa Cruz de la Fe de 1767 en Archivo Universitario de Granada [AUG] lib. 13, exp. 13.

(12)

FRANCISCO MIGUEL MARTÍN BLÁZQUEZ

557 1770 y 178025. Hubo una hermana entre ellos, María del Rosario, quien tuvo que lidiar desde la

Chancillería de Granada con todo el asunto de la crisis familiar a principios del siglo XIX26.

Pero de esta generación quienes mayor interés nos han suscitado han sido José (1753-1819) y Nicolás, nacido en 1764, relevantes ministros de Audiencias en los territorios indianos durante los años de la crisis de la Monarquía. Nacidos con once años de diferencia, su carrera se inició en Santa Fe de Bogotá en la década de 1780, con el terreno allanado posiblemente por la influencia de un familiar lejano de la rama cordobesa, Frey Pedro Mesía de la Cerda y de los Ríos, teniente general de la Armada, caballero de la Orden de San Juan, quinto marqués de la Vega de Armijo y virrey del Nuevo Reino de Granada en la década de 1760. Mientras que José accedía en calidad de oidor a la planta de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá tras haber cursado Leyes y ejercido como catedrático en Granada27, Nicolás accedía a la Universidad Javierana para seguir los pasos de su hermano mayor28. Desde ahí, ambos promocionaron a las Cortes de México y Manila respectivamente. Una vez tomaron posesión de sus cargos, su progresión les llevó hasta la posición de regente, la de máxima gradación29.José estuvo casado con María Josefa de Herrera.

Hay que señalar que, mientras desempeñaba ese cargo, trató de conseguir una licencia de matrimonio para casar a una de sus hijas, María de la Concepción Mesía y Herrera30.

Vistos estos antecedentes, se puede apreciar claramente la estrategia familiar seguida31. Repartir a la prole en distintos oficios era una práctica habitual en la época, pues competía a todos los ámbitos de la vida profesional con los que actuar para ganarse el favor real: administración civil, judicial, militar y eclesiástica. Esto incidiría no sólo de manera positiva en la familia, sino en el mérito particular de cada uno de sus integrantes, que cada vez contaba con una mayor significación a la hora de solicitar un ascenso dentro de la carrera escogida.

A pesar de todo, una de las mayores incongruencias que nos ha sugerido este caso es la de apreciar cómo ninguno de los miembros de esta extensa red familiar, mucho menos los propios ostentadores del título, tuvieron relación alguna con el importante puerto novohispano a orillas del océano Pacífico. Esto nos resulta más llamativo si cabe al ver que dos integrantes de esta familia, en relación tan cercana como el primer grado al cuarto marqués, tuvieron un papel destacado en los puntos de poder que controlaban este espacio, nexo de unión oficial entre Asia

25 De su hoja de servicio se ha recogido que“en 1773 ingresó como ayudante de ingeniero y alférez de navío, después de estar unos meses como ingeniero agregado; fue ingeniero extraordinario y alférez de navío en 1774; ingeniero ordinario y teniente de navío en 1776; ingeniero en segundo y capitán de fragata en 1785 (de este nombramiento se ha localizado la minuta de su Patente, que tiene fecha de 11 de enero), e ingeniero jefe y capitán de navío en 1789”. José María Sánchez Carrión, “Los ingenieros de Marina en La Habana en tiempos de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes (1783-1786)” en AA. VV., El último viaje de la fragata Mercedes. La razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado, Madrid, Museo Naval, Museo Arqueológico Nacional, 2014, pp. 236-237.

26 Uno de los pleitos que se desarrollaron en la década de 1820 se puede apreciar en Archivo de la Real Chancillería de Granada [ARCG] leg. 10643-15.

27 Expediente de limpieza de sangre para acceder al Colegio Mayor de Santa Cruz de la Fe de 1767 en AUG lib. 13, exp.4. Existen también pruebas de curso del año 1774 en AUG leg. 1487, exp. 137.

28 Consiguieron la licencia de embarque junto a dos criados el 26 de noviembre de 1782. Archivo General de Indias [AGI] Contratación, leg. 5526, N2 R11.

29 Martín Blázquez, Los últimos altos magistrados…, op. cit, p. 244.

30 El regente de la Audiencia al Consejo de Indias, 1 de septiembre de 1816. AGI México, leg. 1665. 31 Debemos reconocer que, a falta de terminar de reconstruir las trayectorias de esta generación, nos resta localizar a dos de sus hermanos, cuya posición entre los demás, sus nombres y periplos vitales aún desconocemos por ahora. El único indicio que tenemos es la cuenta de seis hermanos varones que para mediados del Setecientos nos da la obra de Sáez Gámez.

(13)

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

558

y América a través de la comunicación originada por el itinerario del galeón de Manila. Sin contar con el papel de un hermano que fue marino e ingeniero naval32

CONCLUSIONES

A modo de conclusión provisoria, en este estudio hemos podido sopesar un ejemplo de familia que, desde lo local, lleva a cabo un planteamiento de ascenso social y mantenimiento de su posición con vistas al mantenimiento de la casa y su linaje en una escala espacial que tiende a expandirse más allá de sus inmediaciones. Sus integrantes desarrollaron labores de servicio a la Corona por la inmensa extensión de los territorios más allá de centrarse en la dimensión local o regional de sus intereses más inmediatos, esto es, sus propiedades vinculadas al mayorazgo.

Somos plenamente conscientes de que aún nos queda por revisar una gran cantidad de documentación y de contrastar mucha de la información vertida en este trabajo. Pero a modo de una primera aproximación nos ha servido para realizar una necesaria panorámica, al menos en lo concerniente al siglo XVIII, de lo que significaba mantener una familia de ralea en la Monarquía hispánica. Nos proponemos ahora buscar en expedientes de órdenes militares y en archivos locales la incidencia que tuvieron en la política municipal y sus estrategias señoriales, aunque hemos valorado algunos pleitos que llegaban al Consejo de Castilla. También han quedado por revisar archivos parroquiales desde los que reconstruir mejor los lazos familiares y contrastar fechas a través de sus libros de registro. También nos queda retroceder hacia los siglos anteriores a la época moderna para seguirles la pista a los antepasados directos y ver continuidades en sus estrategias, además de avistar episodios especiales que se puedan destacar por su excepcionalidad. En definitiva, el estudio de los primeros marqueses de Acapulco nos presenta uno de tantos casos de estas familias que, habiendo obtenido una merced real, consiguieron generar toda una estrategia de operatividad para mantener su posición. El servicio obtenido en un primer momento de una forma que bien pudiera parecer inaceptable va paulatinamente desdibujándose hasta convertirse en un retrato del ideal que los tiempos iban exigiendo en el incipiente aparataje estatal. El paralelismo entre estas estrategias y las exigencias de la Monarquía española para dotar de funcionalidad a su aparataje administrativo en distintos niveles33 nos manifiesta una clara complicidad, casi simbiótica, entre los intereses de gobierno de esta Monarquía y los grupos de poder locales incurriendo en el servicio a la Corona como principal instrumento de validación.

32 Este fenómeno nos hace reflexionar en torno a la concepción de la Monarquía hispánica como un “conglomerado planetario”, un entorno de una caótica personalidad propia, en el que se desenvuelven una serie de actores en una escala de dimensiones desproporcionadas. Serge Gruzinski, Las cuatro partes del mundo. Historia de una mundialización, México, Fondo de Cultura Económica, 2010, pp. 50-59 y 81-92. Quizás podamos entenderlo como otro ejemplo de consecuencias perversas que tuvo el que se otorgasen títulos de una manera en esencia tan arbitraria.

33 Sirvan como referentes de estos sistemas los trabajos de Juan Luis Castellano, Gobierno y poder en la España del siglo XVIII, Granada, Universidad de Granada, 2006 y de Guillermo Pérez Sarrión (ed.), Más Estado y más mercado. Absolutismo y economía en la España del siglo XVIII, Madrid, Sílex, 2011.

(14)

FRANCISCO MIGUEL MARTÍN BLÁZQUEZ

559

BIBLIOGRAFÍA

ANDÚJAR CASTILLO, Francisco, El sonido del dinero. Monarquía, ejército y venalidad en la

España del siglo XVIII, Madrid, Marcial Pons, 2004.

ANDÚJAR CASTILLO, Francisco, Necesidad y venalidad. España e Indias, 1704-1711, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2008.

ANDÚJAR CASTILLO, Francisco, «Nobleza y fidelidad dinástica: la hornada de títulos nobiliarios andaluces en 1711», en Julián P. Díaz López; Francisco Andújar Castillo; Ángel Galán Sánchez, (eds.) Casa, Familias y Rentas. La nobleza del Reino de Granada entre los

siglos XV-XVIII, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2010, pp. 37-53.

APONTE MARÍN, Ángel, Reforma, decadencia y absolutismo. Jaén a inicios del reinado de Felipe

IV, Jaén, Ayuntamiento de Jaén, 1998.

APONTE MARTÍN, Ángel, Gobierno municipal, elites y Monarquía en Jaén durante el reinado de

Felipe III (1598-1621), Jaén, Universidad de Jaén, 2010.

BURKHOLDER, Mark A. y CHANDLER, Dewitt S., Biographical Dictionary of Audiencia Ministers

in the Americas, 1687-1821, Westport, Greenwood University Press, 1984.

CABRERA SÁNCHEZ, Margarita, Nobleza, oligarquía y poder en Córdoba al final de la Edad

Media, Córdoba, Universidad de Córdoba, Caja Sur, 1998.

CASTELLANO, Juan Luis, Gobierno y poder en la España del siglo XVIII, Granada, Universidad de Granada, 2006.

CORONAS TEJADA, Luis, Jaén en el siglo XVII. Biografía de una ciudad en la decadencia de

España, Jaén, Diputación Provincial de Jaén, 1994.

DAVIS, Natalie Zemon, «Las formas de la historia social», Historia social, 10, 1991, pp. 177-182. FELICES DE LA FUENTE, María del Mar, La nueva nobleza titulada de España y América en el

siglo XVIII (1701-1746), Almería, Universidad de Almería, 2012.

— «Condes, marqueses y duques», en Biografías de nobles titulados durante el reinado de Felipe

V, Madrid, Doce Calles, 2013.

FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo, Batallas y Quinquagenas. Batalla primera, tomo II, Madrid, Real Academia de la Historia, 2000.

GRUZINSKI, Serge, Las cuatro partes del mundo. Historia de una mundialización, México, Fondo de Cultura Económica, 2010.

LEVI, Giovanni, «Un problema de escala», Relaciones. Revista de historia y sociedad, 95, 2003, pp. 279-288.

MARTÍN BLÁZQUEZ, Francisco Miguel, Los últimos altos magistrados de la Real Audiencia de

México y sus reacciones ante la coyuntura histórica de la independencia (1808-1824),

Tesis doctoral inédita de la Universidad Francisco de Vitoria, 2017.

PÉREZ SARRIÓN, Guillermo (ed.), Más Estado y más mercado. Absolutismo y economía en la

España del siglo XVIII, Madrid, Sílex, 2011.

SÁEZ GÁMEZ, Mariano, Hidalguías de Jaén, Madrid, Ediciones Hidalguía, 1979.

SÁNCHEZ CARRIÓN, José María, «Los ingenieros de Marina en La Habana en tiempos de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes (1783-1786)» en AA. VV., El último viaje de la

fragata Mercedes. La razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado, Madrid,

Museo Naval, Museo Arqueológico Nacional, 2014, pp. 229-239.

SORIA MESA, Enrique, La nobleza en la España moderna. Cambio y continuidad, Madrid, Marcial Pons, 2007.

(15)

LOS PRIMEROS MARQUESES DE ACAPULCO. NOTAS INTRODUCTORIAS AL ESTUDIO DE LA FAMILIA MESÍA DE LA CERDA DURANTE EL SIGLO XVIII

560

SORIA MESA, Enrique, «La creación de un grupo. La nobleza titulada del Reino de Granada en el siglo XVIII», en Julián P.Díaz López; Francisco Andújar Castillo; Ángel Galán Sánchez, (eds.) Casa, Familias y Rentas. La nobleza del Reino de Granada entre los siglos

XV-XVIII, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2010, pp. 113-136.

TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique, “Memorial de la casa solar de Messía”, Boletín

Referencias

Documento similar