Don Quijote
de la Mancha
Las aventuras del ingenioso hidalgo
Del progreso y del fatigado remate
que tuvo el gobierno de Sancho
(+ 10 años)
Del progreso y del fatigado remate
que tuvo el gobierno de Sancho
Mientras Sancho preparaba su partida y recibía todas las cosas necesarias para su empresa, Don Quijote se acercó a su amigo con la intención de aconsejarle cómo debía comportarse en su oficio.
- Ante todo, no atribuyas a tus merecimientos la merced recebida, sino que da gracias al cielo y a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante -inició diciendo el hidalgo-. Debes ser sabio para no errar en nada, déjate guiar por la prudendencia, cuando la justicia estuviese en duda acógete a la misericordia, pon los ojos en quien eres procurando conocerte a ti mismo y haz gala de tu linaje de labrador, se humilde virtuoso y no pecador soberbio.
Esto que hasta aquí le dijo eran documentos para adornar el alma, luego agregó algunos para adornar el cuerpo. Atentísimamente lo
- Te encargo que seas limpio, que te cortes las uñas, no andes desceñido y flojo, no comas ajos ni cebollas, come poco y bebe con moderación, anda despacio y habla con reposo sin mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles.
-Señor -respondió Sancho-, bien veo que todo cuanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas, pero ¿de qué han de servir, si de ninguna me acuerdo? Será mejor que estos consejos se me den por escrito que, puesto que no sé leer ni escribir, yo se los daré a mi confesor para que me los recuerde cuando sean necesarios.
-¡Gran falta es la que llevas contigo! Si mal gobernares, tuya será la culpa, y mía la vergüenza; consuélome que he hecho lo que debía en aconsejarte. ¡Con esto salgo de mi obligación y de mi promesa!¡Dios te guíe, Sancho, y te gobierne en tu gobierno!
- Verá que sólo vuestra merced me ha puesto en esto de gobernar: que yo no sé más de gobiernos de ínsulas que un buitre; y si se imagina que por ser gobernador me ha de llevar el diablo, más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno. - Por Dios, Sancho -dijo don Quijote-, que, por solas estas últimas razones que has dicho,
juzgo que mereces ser
Acompañado por mucha gente y un mayodormo del duque, llegó Sancho a un lugar de hasta mil vecinos. Diéronle a entender que se llamaba la ínsula Barataria, o porque el lugar se llamaba Baratario, o por lo barato con que se le había dado el encargo. Con algunas ridículas ceremonias celebradas en la iglesia le entregaron las llaves del pueblo y luego lo llevaron al juzgado. Como gobernador impartió justicia con tanta humildad y prudencia que no defraudó en nada las recomendaciones de su amo e hizo algunas ordenanzas tocantes la buena administración: ordenó el control de los precios de los bastimentos, del vino y del calzado; puso tasa en los salarios de los criados que caminaban a rienda suelta por el camino de los interesados. En resolución, ordenó cosas tan buenas que aún hoy se conservan en aquel lugar con el nombre de Las constituciones del
Cuando esperaba Don Quijote escuchar noticias de los descuidos e impertinencias de Sancho, quedó asombrado con las cosas que se contaban sobre las discreciones y el empeño con el que se ocupaba de los negocios de la ínsula. El escudero que aceptó ir al gobierno para comer caliente, beber frío y recrear el cuerpo entre sábanas de holanda, sobre colchones de pluma, no imaginaba que iría en cambio a hacer penitencia, a pasar todo ese tiempo a pan y agua, porque los duques solo buscaban burlarse de él.
Es imposible pensar que en esta vida las cosas se mantienen para siempre en el mismo estado. Bien sabemos que en ella todo es un ciclo, a la redonda: a la primavera sigue el verano, al verano el otoño, al otoño al invierno, y al invierno la primavera; y así pasa el tiempo con esta rueda continua. Solo la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, como le sucedió al gobierno de Sancho, que se esfumó como el humo.
La séptima noche de los días de su mandato, estando Sancho en su cama no harto de pan ni de vino, sino de juzgar, dar pareceres, de hacer estatutos y pragmáticas, cuando comenzaba a cerrar los párpados por el sueño, aquella gente burladora que lo rodeaba dio inicio a la última farsa que traían en comisión de hacerle. Oyó un gran ruido de campanas y de voces que no parecía sino que toda la ínsula se hundía. Se sentó en la cama y escuchó con atención para tratar de entender la causa de tan gran alboroto. Se trataba de una fingida batalla contra infinitos falsos enemigos que asaltaban la ínsula. Pero fue tal la algarabía que el mismo Sancho sudaba, sufría y se desmayó por el temor y el sobresalto.
Despertó al amanecer, sin decir una palabra empezó a vestirse de prisa, se fue a la caballeriza donde descansaba el rucio, abrazó a su asno y le dio un beso de paz en la frente. Se dirigió a los presentes reconociendo que había nacido para labrador y no para gobernar ínsulas como la de Barataria. Desnudo había nacido, desnudo se hallaba, nada perdía nada había ganado. Quería decir que sin blanca entró en aquel gobierno y sin ella salía, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas. Se despidió de todos dando sus razones, a su manera habitual de ensartar refranes para dar a entender sus pensamientos: “Cada oveja con su pareja, y nadie tienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana”, entre otros. Con determinación y todo lo necesario, inició su viaje hacia el castillo para dar cuentas al duque de su gobierno.
Entre alegre y triste caminaba Sancho sobre el rucio. Deseaba volver a su antigua libertad, a la vida pasada, para resucitar el espíritu de la caballería andante junto a su amo, cuya compañía le agradaba más que ser gobernador. Sucedió, pues, que, no habiéndose alejado mucho de la ínsula –que él nunca supo si era isla, ciudad, villa o aldea la que había gobernado– se apartó del camino buscando un lugar donde acomodarse para pasar la noche, y quiso su corta y adversa suerte que cayeran él y el asno en una profunda sima. Se encomendó a Dios y fue así que dio fondo el rucio y Sancho encima; el animal no quedó muy bien parado mientras él no recibió lesión ni daño alguno. Acongojado, se lamentaba Sancho de su desventura y pensaba que moriría dentro de ese abismo junto a su fiel compañero, que le escuchaba sin responderle palabra alguna. Con la claridad y resplandor del día vio Sancho que era imposible salir de aquel pozo sin ser ayudado, comenzó a lamentarse y a dar voces para ver si alguien lo oía.
Quiso la fortuna que Don Quijote andara por esos caminos en espera del plazo de una batalla que habría de librar, otra de las tantas burlas orquestadas por los duques. Alborozado y contento ensayaba para el combate cuando, dando una arremetida a Rocinante, llegó tan cerca de la cueva que si no tiraba de las riendas hubiera caído en ella. Acercándose algo más oyó grandes voces dentro y el que las daba decía:
- ¡Ah de arriba! ¿Hay algún cristiano que me escuche, o algún caballero caritativo que se duela de un pecador enterrado en vida, o un desdichado desgobernado gobernador?
Le pareció a Don Quijote escuchar la voz de su escudero y quedó suspenso y asombrado, pensando que Sancho Panza debía de estar muerto y que allí estaba su alma penando, pidiendo ser socorrida. El escudero juró a su señor que no era su alma en pena la que hablaba, sino que estaba vivo y que había dejado el gobierno por cosas y causas que ya le contaría con más tiempo
Don Quijote corrió al castillo en busca de ayuda, contó a los duques lo sucedido a Sancho. Ellos no entendían cómo había dejado el gobierno sin haberles avisado; imaginaron que debía de haber caído en una gruta que de tiempos inmemoriales estaba en el camino y dipusieron los medios para el rescate. Finalmente llevaron sogas y con mucha gente y mucho trabajo, sacaron a Sancho de las tinieblas en las que había estado casi sepultado. Una vez en el castillo, Sancho encontró a los duques, los abrazó y les dio las gracias por todas las atenciones recibidas. Sostuvo con ellos una larga plática y les devolvió el gobierno de la ínsula tal y como lo había hallado. Agradeciendo al cielo que su señor lo hubiera encontrado, decidió volver a su oficio de
Transcurrido un tiempo en aquel castillo, a Don Quijote le pareció bien salir de tanta ociosidad como la que allí tenía y, aunque le agradaba ser tratado con los lujos de un caballero andante, pidió licencia a los duques para partir. Luego de hacer reverencias a todos los circunstantes, volviendo las riendas a Rocinante, siguiéndole Sancho sobre el rucio, partió del castillo rumbo a Zaragoza. Cuando se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de la corte, le pareció que estaba en su centro, que los espíritus se le renovaban para proseguir el asunto de sus caballerías y, volviéndose a Sancho, le dijo:
- La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida.
A pocas leguas de Zaragoza se detuvieron en una venta, que así la llamó don Quijote y no castillo como era el uso que tenía. Deseaban cenar y pasar allí la noche. Ya en su aposento, escucharon dos señores, hospedados en la estancia de al lado, leer los capítulos de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, escrita por un historiador moderno diverso de aquel que escribió la primera. Apenas Don Quijote oyó su nombre, alertó el oído para enterarse de qué trataban. De todos los disparates que escuchó, el que más lo irritó fue aquel que contaba de su desenamoramiento de Dulcinea del Toboso. Lleno de ira y de despecho, alzó la voz replicando cada mentira e injusto pensamiento.
Los señores del otro aposento corrieron a su encuentro, reconocieron en Don Quijote y Sancho a los personajes de la obra original; pusieron en las manos del hidalgo el libro como señal de desprecio hacia quien intentaba usurpar su nombre y aniquilar sus hazañas. Le pidieron entonces que contara sus aventuras para escuchar de sus propios labios la verdadera historia.
En las páginas escritas por aquel autor moderno se decía que don Quijote había participado en Zaragoza de los festejos en honor a San Jorge, donde alcanzó inciertas victorias en mediocres torneos. Para desmentir a la luz del mundo tales infamias y mostrar quién era el verdadero Quijote, cambió su parecer y tomó el rumbo de Barcelona donde podría participar en otras justas y así mostrar su valor.
PROGRESO
REMATE
PREPARAR PARTIDA / SALIDA
RECIBIR COSAS NECESARIAS (EMPRESA)
ACERCAR (ACERCARSE) INTENCIÓN ACONSEJAR DAR CONSEJOS DOCUMENTOS
i - PARA ADORNAR EL ALMA (POR DENTRO) ii - PARA ADORNAR EL CUERPO (POR FUERA) (CÓMO) COMPORTARSE COMPORTAMIENTO
ATENTÍSIMAMENTE LO ESCUCHABA SANCHO
NO ATRIBUIR (MERCED RECEBIDA) MERECIMIENTOS
ATRIBUIR GRANDEZA (PROFESIÓN) CABALLERÍA ANDANTE
ADORNAR EL ALMA (POR DENTRO) SER SABIO NO ERRAR EN NADA
PRUDENTE GUIARSE POR LA PRUDENCIA
JUSTO CUANDO LA JUSTICIA ESTUVIESE EN DUDA ACÓGETE A LA MISERICORDIA
CONÓCETE A TI MISMO PON LOS OJOS EN QUIEN ERES
HUMILDE VIRTUOSO HAZ GALA DE TU LINAJE DE LABRADOR NO SOBERBIO PECADOR
ADORNAR EL CUERPO (POR FUERA) SER LIMPIO SUCIO (UÑAS / COMPOSTURA)
COMER Y BEBER CON MODERACIÓN / POCO MUCHO
(AJO / CEBOLLA)
ANDAR DESPACIO APURADO / CON PRISA
HABLAR (PLATICAR) CON REPOSO (CON PAUSAS)
SIN MEZCLAR REFRANES
CONSEJOS = COSAS BUENAS, SANTAS, PROVECHOSAS, NECESARIAS
NO SABER LEER NI ESCRIBIR GRAN FALTA
GOBERNAR MAL CULPA TUYA (DE SANCHO)
VERGÜENZA MÍA (DE DON QUIJOTE)
ACONSEJAR CONSUELO
SALIR OBLIGACIÓN / PROMESA
(VUESTRA MERCED) PONER EN ESTO GOBERNAR NO SABER MÁS QUE UN BUITRE
SANCHO
CIELO
GOBERNADOR
INFIERNO
“POR SOLAS ESTAS ÚLTIMAS RAZONES
Municipio Alcalá de Ebro, provincia de Zaragoza, Comunidad de Aragón
ACOMPAÑAR (A SANCHO) GENTE / MAYODORMO / MIL VECINOS LUGAR = ÍNSULA BARATARIA LLAMARSE
NOMBRE: BARATARIO / ENCARGO: BARATO
CEREMONIAS (LLAVES DEL PUEBLO) IGLESIA GOBIERNO JUZGADO
IMPARTIR JUSTICIA HUMILDAD / PRUDENCIA
RECOMENDACIONES (DE DON QUIJOTE) NO DEFRAUDAR
HACER ORDENANZAS BUENA ADMINISTRACIÓN
CONTROL DE PRECIOS (BASTIMENTOS/VINO/CALZADO) TASA EN SALARIOS (CRIADOS)
ORDENAR COSAS TAN BUENAS
ESPERAR (¿QUIÉN?) DON QUIJOTE
(¿QUÉ COSA?) MALAS NOTICIAS =
DESCUIDOS / IMPERTINENCIAS ASOMBRARSE = QUEDAR ASOMBRADO BUENAS NOTICIAS =
DISCRECIONES / EMPEÑO
ACEPTAR (SANCHO) GOBIERNO
COMER CALIENTE
BEBER FRÍO ( CALIENTE)
RECREAR EL CUERPO (SÁBANAS
DE HOLANDA / COLCHONES DE PLUMA)
BURLAR (DUQUES)
CICLO A LA REDONDA
PRIMAVERA VERANO
OTOÑO INVIERNO
CORRER VIDA HUMANA MÁS RÁPIDO QUE EL TIEMPO ESFUMAR HUMO MANTENER (VIDA) MISMO ESTADO IMPOSIBLE CAMBIAR (PASAR) EL TIEMPO RUEDA
SÉPTIMA NOCHE (7 NOCHES) MANDATO
CAMA HARTO = CANSADO = ABURRIDO (CERRAR LOS PÁRPADOS)
NO PAN NI VINO JUZGAR, DAR PARECERES
HACER ESTATUTOS / PRAGMÁTICAS ÚLTIMA FARSA GENTE BURLADORA
GRAN RUIDO / ALBOROTO (CAMPANAS/VOCES)
HUNDIRSE ÍNSULA ASALTAR FINGIDA BATALLA
INFINITOS FALSOS ENEMIGOS
DESPERTAR AMANECER
VESTIRSE (EMPEZAR A VESTIRSE) SIN DECIR UNA PALABRA (SILENCIO) ABRAZAR / DAR (BESO DE PAZ EN LA FRENTE) RUCIO / ASNO
DIRIGIRSE / RECONOCER PRESENTES
NACER PARA LABRADOR / NO PARA GOBERNAR
NACER / HALLARSE DESNUDO
PERDER / GANAR NADA
ENTRAR / SALIR SIN BLANCA
AL REVÉS / CONTRARIO SOLER (SALIR) LOS GOBERNADORES
DESPEDIRSE RAZONES / MANERA HABITUAL = ENSARTAR REFRANES “CADA OVEJA CON SU PAREJA”
“NADIE TIENDA MÁS LA PIERNA DE CUANTO FUERE LARGA LA SÁBANA” REGRESAR (AL CASTILLO) DAR CUENTAS (DUQUES)
CAMINAR ALEGRE TRISTE
DESEAR VOLVER ANTIGUA LIBERTAD/VIDA PASADA/RESUCITAR ESPÍRITU AGRADABA COMPAÑÍA (AMO) MÁS SER GOBERNADOR
ALEJARSE ÍNSULA – ISLA, CIUDAD, VILLA , ALDEA ACOMODARSE PASAR LA NOCHE
CORTA / ADVERSA SUERTE CAER PROFUNDA SIMA
RUCIO DAR FONDO SANCHO ENCIMA
NO QUEDAR MUY BIEN PARADO NO RECIBIR LESIÓN / DAÑO ALGUNO ACONGOJARSE / LAMENTARSE DESVENTURA
PENSAR MORIR (DENTRO DE ESE ABISMO / JUNTO A SU FIEL COMPAÑERO) ESCUCHAR SIN RESPONDERLE (PALABRA ALGUNA)
ANDAR POR ESOS CAMINOS (DON QUIJOTE) FORTUNA ESPERAR PLAZO / LIBRAR BATALLA (BURLA ORQUESTADA) ALBOROZAR / ALBOROZADO = CONTENTO
ENSAYAR COMBATE
ARREMETER / ARREMETIDA ROCINANTE
LLEGAR CERCA DE LA CUEVA / TIRAR RIENDAS OIR / ESCUCHAR VOCES / AYUDA - ¡AH DE ARRIBA! QUEDAR SUSPENSO / ASOMBRADO
PENSAR (DON QUIJOTE) ESTAR MUERTO (SANCHO) ALMA PENANDO / PIDIENDO SOCORRO
JURAR ESTAR VIVO
DON QUIJOTE CORRER CASTILLO BUSCAR AYUDA DUQUES NO ENTENDER
HABER DEJADO (GOBIERNO)
IMAGINAR HABER CAÍDO (GRUTA) (TIEMPOS INMEMORIALES)
DIPONER RESCATE
(SOGAS /GENTE/ TRABAJO)
SANCHO SACAR (TINIEBLAS / SEPULTADO) ENCONTRAR /ABRAZAR DUQUES SOSTENER PLÁTICA/DAR GRACIAS DEVOLVER GOBIERNO
PARECER BIEN SALIR DE TANTA OCIOSIDAD
AGRADAR LUJOS DE UN CABALLERO ANDANTE PEDIR LICENCIA / AUTORIZACIÓN / PERMISO HACER REVERENCIAS CIRCUNSTANTES
PARTIR RUMBO A ZARAGOZA VERSE LIBRE / DESEMBARAZADO
CAMPAÑA RASA, REQUIEBROS DE LA CORTE
ESTAR CENTRADO / EN SU CENTRO RENOVAR LOS ESPÍRITUS
“LA LIBERTAD ES UNO DE LOS MÁS PRECIOSOS DONES QUE A LOS
HOMBRES DIERON LOS CIELOS; CON ELLA NO PUEDEN
IGUALARSE LOS TESOROS QUE ENCIERRA LA TIERRA NI EL MAR
ENCUBRE; POR LA LIBERTAD ASÍ COMO POR LA HONRA SE PUEDE
Y DEBE AVENTURAR LA VIDA.”
DETENERSE (LEGUAS DE ZARAGOZA) VENTA LLAMAR (DON QUIJOTE) CASTILLO
DESEAR CENAR / PASAR LA NOCHE
APOSENTO / HOSPEDAJE / ESTANCIA
LEER SEGUNDA PARTE DE DON QUIJOTE DE LA MANCHA
ESCRIBIR HISTORIADOR MODERNO ESCRITOR PRIMERA PARTE
OIR (SU NOMBRE) ALERTAR (OÍDO) ENTERARSE (DE QUÉ TRATABAN) IRRITARSE DISPARATES
(DESENAMORAMIENTO DE DULCINEA DEL TOBOSO) IRA / DESPECHO REPLICAR (MENTIRA /INJUSTO PENSAMIENTO) INTENTAR USURPAR SU NOMBRE / ANIQUILAR SUS HAZAÑAS PEDIR CONTAR AVENTURAS / DE SUS PROPRIOS LABIOS
ESCRIBIR PÁGINAS
PARTICIPAR / HABER PARTICIPADO FESTEJOS DE SAN JORGE
(ZARAGOZA)
ALCANZAR INCIERTAS VICTORIAS / MEDIOCRES TORNEOS
DESMENTIR (A LA LUZ DEL MUNDO) INFAMIAS
MOSTRAR VERDADERO QUIJOTE CAMBIAR PARECER / RUMBO
Bibliografia y sitografia
www.elejandria.com
https://weeblebooks.com/es/literatura-clasica/don-quijote-de-la-mancha/
La grandiosa catástrofe del mito de la caballería, ITALO CALVINO, EL PAÍS, 08 de octubre de 1985
Aventuras de Don Quijote de la Mancha, Ramón
García Domínguez -
https://www.anayainfantilyjuvenil.com/
SIR CADOGAN Y DON QUIJOTE: LA IMPRONTA
CERVANTINA EN HARRY POTTER, de Alejandro Velázquez Elizalde. Revista Digital Universitaria – UNAM, 10/05/2005. Vol. 6, Núm. 5 - ISSN:1067-6079