Claustrum [Donald Meltzer].pdf

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Texto completo

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CLAUSTRUM

Una investigación sobre

los fenómenos claustrof óbicos

DONALD MELTZER

Con un Apéndice de Meg Hanis Williams:

"El

equf voco

de Macbcth. La

ambigüed.ad

de Shakespeare"

Colocci611 Roland ll<Jrri.T 'friur

.

P A T 1 R

edltcrlel

(3)

Titulo del original ingl~s: TM Ckrw.rlrim. An U.v<!Sliga1io11 o/ Claiu/rophobic Pheno~na e Copyrighl by Thc Roland Hanis Educatiooal Tnm Libraty, London, England

First published in 1992

e Copyright de la edición castellan•: SPATIA, editorial República de la India 2985, Buenos Aires.

Tradu~ión directa del ingl~s: Claudio Bermann, Ieslis Sánchez, Crispina Sanders.

1~

edici6tt, 1994

Copyright de acuerdo a la Convención de Bcnui. La iq>roducción total o pucia! de este libro en forma identiea o modifie1d1 por cualquiet medio meclnico o elc.c:lf6nico, incluye11do fo1ocopi1, gnl>aci6ri o cualquiet Olto sistema do alm1ccnamicn1o y recuperación de inComueión, no auiori uda por los c<litolCOll,

viola dcrecllol tc:SCN•dm. Cualquiet uliiinci6n debe - prcviami:ntc •olicii.d1 1 SPA TIA cdi1ori11 S.R.L., ISBN 9SG-99SS8.

Impreso en Ja Argentina • Printed in Argentina Queda hecho el depósito que previene la ley 11723

1 S B N N' 950 ·99558-S·X

.1

Indice

Parte I Introducción

1 La visión de M. Klein sobre la identificación proyectiva 2 Revisión de publicaciones anteriores

Parte ll

3

La dimensión geogrifica del aparato mental

4

Los compartimentos de la madre interna

5

La vida en el claustrum

6

Los problemas técnicos del claustrum

Parte IlI

7 Salida del daustrum versus cambios de perspectiva

de la conciencia ·

8 El papel del daustrum en la irrupción de la esquizofrenia

9 Que trata de la ubiOJidad de la identificación proyectiva

10 Sincomatología versus caracterología - Proceso psicoanalitico

11 El claustrum y la adolescencia

12 El claustrum y las perversiones/adicciones 13 Claustrum y política

Apéndice: El equívoco de Macbeth, la ambigüedad de Shakespeare,

por

Meg Hams

Wi//tams

1 5 11

57

61

69

97

111 117 129

139

147 153 157

163

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(5)

Introducción

Junto con escos excrementos dañinos, expulsados con odio, también son proyectadas en la madre, o dicho con más exactitud dentro de la madre, partes escindidas del

yo.

Estos excrementos y partes malas del

sel.r

no sólo intencar dañar al objeto sino también controlarlo y tomar posesión de él. En la medida en que la madre pasa a contener las partes .malas del self, no se la siente como un individuo separado sino como el

se/f

malo. ·

CUNotas sobre algunos mecanismos esquizoides") El empuje del psicoanálisis se ha desplazado de forma inexorable desde una hipótesis explicativa simplificadora, asociada 1 una aspiración optimista de curar la enfermedad mental, hacia un estado de enredada descripción de los fenómenos mentales. En su vacilante esperanza de beneficiar más que dañar, ambas deno~naciones

--esquizoide y mecanismo- se han alejado de nuestro uso de las expresiones: procesos de escisión y de identificación proyectiva. Ante todo, ninguno de ellos está confinado a lo que Melanie Klein llamó posición esquizo-paranoide y, en segundo lugar, pertenecen a un diferen[e nivel de abstracción en el vocabulario psicoanalítico. Los procesos de escisión son una forma de describir algo que debe

suceder para dar cuenta de las fluctuaciones en la incegración del self

y de los objetos. Identificación proyectiva. por otro lado, es el nombre de una fantasia implementada omnipotentemente que afecta a las relaciones entre las partes del selfy de los objetos en los mundos interno y externo.

Este libro es un intento

de

reunir mis experiencias clínicas sobre cómo opera la identificación proyectiva en el consultorio y, a partir de ahi, extrapolar una visión sobre su significación como fenómeno mental en el desarrollo del individuo

y

en

la

evolución de la sociedad

• Hemos preíerldo transcribir la palabra inglesa porque la traducción

castellana -dsí-mismo•-ticne, como díria Bion, muchas 'penumbras de

asociaciones' que pueden oscurecer el sentido que Kleln y Meltzer le dan.

Hemos seguido el mismo criterio con respecto al término borderline[N. de

(6)

2 CLAUSTRUM

en que cada persona lanto habira como, de alguna manera, ayuda a formar. Han pasado unos cuarenta años desde aquel lrabajo de Mrs. Klein, modestamente presentado, que marcó la frontera entre su temprana amplificación del modelo

de

la menle de Freud y Abraham

y los posteriores desarrollos kleinianos y post-kleinianos. Indudable-mente, su audaz desmantelamiento del concepto de unidad mental de Freud, ha jugado un importante papel; pero, en estas décadas, el progreso se ha caracterizado, sobre todo, por la exploración de la amplia ;irea de la fenomenologia de la identificación proyectiva. El

interés por los fenómenos de la identificación proyectiva, comenzan-do por mi escrito sobre la masturbación anal ha sido, con seguridad, mi primera preocupación investigadora, hasta que la teoría de Bion sobre el pensamiento y los grupos penetró, de hecho lentamente, en el trabajo clínico a comienzos de la década de los setenta. Menciono este escrito en particular porque marca mi despenar a la operación de los procesos proyectivos, no solamente con objetos externos sino, también, con los internos.

Puede resultar útil, para comenzar, que indique el alcance de este pequeño libro. No se trata de una revisión del área

de

trabajo que en

el psicoanálisis se ha centrado sobre el concepto de identificación proyectiva. Es, mis bien, un intento de trazar la influencia de dicho concepto en mi propio trabajo clínico durante los últimos quince años. El énfasis estará, después de una recapitulaci6n de libros y

escritos hasta 1988 (l.a aprehensión de Ja

belleza,

con Meg Harris Williams), en el resultado de las investigaciones sobre la claustrofo-bia, que es el aspecto proyectivo de la doble fenomenología de Ja

identificación proyectiva. En general, las contribuciones de los investigadores sobre las evidencias de la operación en este aspecto del narcisismo se han dirigido a los fenómenos identificatorios, grandiosidad, estados depresivos psicóticos, hipocondría, estados confusionales. Por otro lado, la exploración de las perversiones y

adicciones ha resaltado el aspecto de la organización narcisista consecutiva a los procesos de escisión. De forma similar, la delimi-tación de Bion de Jos grupos, de trabajo y de supuesto bisico; se amplió

mis

tarde con su distinción estructural entre el caparazón adaptativo o exoesqueleto de la personalidad y su núcleo o endoes-queleto, el reino de las relaciones emocionales, donde el significado

es

generado en la realidad psíquica. Pero el entretejido entre la

mentalidad de grupo de supuesto b1sico y la base estructural de la

INTRODUCCION 3

organización narcisista no se estudió hasta A Memolrof theFuture. La elaboración del concepto de aaustrUm también se propone dar firmeza

a

esta conexión.

Los dos

pasos en mi

propia comprensión de estos conceptos,

que

vinieron como revelaciones, descubrimientos

clínicos,

fueron

la

identificación proyectiva con los objetos internos consecutiva a la masturbación con fantasías inconscientes• intrusivas (1975), y el

reconocimiento de los aspectos compartimentados del mundo inte-rior

de la

figura interna materna, esbozados inicialmente en

E.xplo-ración del autismo y, más tarde, aclaradas en Vtda onírica (1984) y

en Metapstcologfa ampliada (1986). Confio en que será perdonada la reconocida egocentricidad de este libro. Es, después de todo, solamente un informe de un trabajo-en-progresión ya bien conocido por las personas con quienes trabajo, tanto dentro como fuera de Inglaterra.

• Aunque en los lítulos publicados anteriormente por esta editorial usamos concienlee inconciente(según uso convenido en la Argentina), dado que en este caso la traducción es española, decidimos mantener, por pedido de los traduclores, consciente e inconsciente, según uso en España (N. del E.).

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1

La

visión de M. Klein

sobre

la

identificación proyectiva

Aunque su obra anterior estaba

mareada

por un énfasis en lo concreto de la realidad psíquica

y,

por tanto, de Jos objetos incernalizados Oos elementos estructurales del Superyó) y había establecido que los mecanismos de defensa eran implementados por fantasías inconscientes no fue, hasta su publicación en 1946 sobre los mecanismos esquiioides, que Melanie Klein se embarcó en un camino que claramente distinguía su trabajo del de Freud, siguiendo una dirección ya indicada por Abraham en su •Breve estudio de la evolución de la libidoª. Aunque ella nunca abandonó Ja distinción entre los instintos de vida y de muerte, sus métodos descriptivos se alejaron cada vez mis de diferenciar entre el yo y el ello en los fenómenos clínicos, en favor de hablar del

self.

E.5lo

se introdujo en la descripción de los procesos de escisión, en los que las partes del

selfno

solamente incluyen aspectos del Ello sino también partes de los objetos internos (Relato del ps1coanallsts de un ntrlo, notas de

la

sesión 24)

En •Notas sobre algunos mecanismos esquizoides• el esfuerzo se dirige, como sugiere su titulo, a definir los mecanismos característicos de la posición esquizo-paranoide, por lo tanto de la primera parte del primer año

de

vida postnatal y, consecuentemente, la fuente de los puntos

de

fijación, según su punto de vista, pára las psicosis: es decir, esquizofrenias, paranoia y estados maniaco-depresivos. •Los temores persecutorios que surgen de los impulsos oral-s1dicos del niño de robar del cuerpo de la madre sus contenidos buenos,

y

de los impulsos sádico-anales de colocar dentro de ella sus excrementos (incluyendo el

deseo

de entrar

en

su cuerpo para poder controlarla desde adentro), son de gran importancia para el desarrollo de la

· paranoia y de la esquizofrenia".

(Obras completas,

III, p. 254) Debe recordarse que. por esa época, ella consideraba como pasivos los procesos de escisión mis tempranos. •Parece estar de acuerdo con la falta de cohesión el que bajo la presión de esta amenaza [es decir, de la ansiedad de ser destruído desde dentro}, el yo tiende a hacerse pedazos" (0.C., p. 257) La disociación activa fue vista, probablemente, en un desarrollo posterior. También es

(8)

impar-6 CLAUSTRUM

tante su opinión de que el

self

y los objetos, caen en pedazos o son escindidos activamente, a un tiempo. "Creo que el yo es incapaz de escindir al objeto -interno y externo- sin que tenga lugar una

escisión correspondiente en el yo" (O.C., p. 258). Ella no parece considerar la situación correspondiente: ¿puede el yo escindirse sin escindir a sus objetos? En sus descripciones, "yo~ y

•self

se alternan al comienzo, indinándose gradualmente a preferir Mescisión del

self

cuando explica su punto de vista sobre la significación de estos conceptos del narcisismo. "En la medida en que la madre pasa a contener las partes malas del

seljno

se la siente como un ser separado sino como el se!fmalo (0.C, p. 260). E.ste cambio en la visión del narcisismo desde una modalidad del tipo "vicisitudes de los instintos" a otra "estructural", luego llamada "organización narcisista" por Rosenfeld, caracteriza las descripciones de Melanie Klein a partir de esa época. Se consideró que esta misma consecuencia narcisista era el resultado de la •excesiva" escisión y proyección de partes buenas del , selj "Se siente que- han sido perdidas partes buehas de la personalidad y, de esta forma, la madre se convierte en el yo-ideal" (distinción que no recuerdo que ella utilizara posteriormente¡ quizá se refeiía a la primera utilización de Freud del ideal del yo). Estas fueron las primeras descripciones

de

una identificación narcisista. Lo

que se quería decir con un término cuantitativo como el de "excesiva", es enigmático. Parece, sobre todo, que quiere decir agresiva, aunque no necesariamente destructiva. Sin embargo, la

cuestión global de estructura está un poco confusa en esa época por la adhesión de Mrs. Klein a la idea de Paula Heimann del yo como "incapaz de asimilar a sus objetos internos".

La visión de Melanie Klein sobre la identificación proyectiva en "Notas ... " está muy poco aclarada en su lrabajo "Sobre la identifica-ción" (1955), puesto que la implicación de que esta fantasía opera exclusivamente con los objetos externos es algo equívoca debido a la incertidumbre de si los acontecimientos en los tres días previos a la muerte de Fabián sucedieron en el mundo externo o en un sueño de su delirio terminal debido a su enfermedad cardíaca. De hecho, muy poco más se dice sobre este fenómeno (sólo hay una pequeña mención en Ewtdiaygratttud, 1957) hasta las notas en el Relato ...

(publicado después de su muerte). Su fenomenología clínica está únicamente sugerida; la clausttofobia está vista sólo desde la perspectiva de sentirse aprisionado en el interior de la personalidad

LA VISION DE M. KLEIN SOBRE LA IDENTIFI~ACION PROYECITV A 7

del objeto de la identificación proyectiva, mientraS que la relevancia

de los mecanismos esquizoides para las psicosis se describen, principalmente, desde los puntos de vista de la integración·

desintegración y de la regresión a

la

posición esquizo-paranoide.

Incluso las notas del

Relato ...

dan un pobre rendimiento en

relación al acrecentamiento de significado clinico de este concepto. Claramente hacia finales de los cincuenta, cuando estaba escribiendo el

Relato ... ,

había modificado su visión de la identificación proyectiva como mecanismo psicótico:

Richard en esta misma hora había expresado ya, medlante el dibujo de la estrella de mar-imperio, la internalización voraz de la madre,

de

mí y de todo el mundo. Ahora, el borde rojo representa un proceso de identificación proyectiva. La parte voraz de si mismo -la estrella de mar- ha invadido a la madre, y su ansiedad, sentimientos de culpa y compasión, se refieren al sufrimiento de ésta, motivado tanto por la intrusión en ella como por el padre malo que la controla y la mata desde dentro. En mi opinión, los procesos de identificaci6n proyectiva y de internali· zación son complementarios y operan desde el comienzo de la vida postnatal, determinando de una manera vital las relaciones de objeto. Se puede percibir que la madre ha sido incorporada con todos sus objetos internalizados; a su vez, el sujeto que ha entrado en la otra persona puede sentir que ha llevado consigo sus ob)etos (y las relaciones que tiene con ellos). La exploración posterior de las vicisitudes de las relaciones de objeto internalizadas, que se encuentran en cada etapa relacionadas con los procesos proyec-tivos podría, a mi parecer, esclarecer el proceso del desarrollo de la personalidad y de las relaciones objetales. (Relato ... , p. 118.)

Lo que se entiende por "complementariosn ha sido aclarado en una nota posterior: "E.sta disminución de la violencia de la identifica-ción proyectiva implica a su vez la disminuidentifica-ción de los mecanismos y defensas paranoides y esquizoides y la adquisición de una mayor capacidad para elaborar la posición depresiva" (nota a la sesión 51, p. 248 del Relato ... ). Y "Éste es un ejemplo (i.e. dibujo 49, el águila imperial que Richard moslraba con su chaqueta tapándose las orejas y dejando ver únicamente su cara) de identificación proyectiva que

(9)

8 CLAUSIR.UM

es rápidamente seguida y posiblemente simultánea con la internali-zación del objeto" (nota a la sesión 56.

Relato ... ,

p.

2m.

Decir que la identificación proyectiva y la intemalización son "complementarias", la una "seguida rápidamente" por la otra, quizás incluso •simultáneamente", parece dirigirse a paso finne hacia un reconocimiento de la invasión de los objetos internos, esto es, que ya están internalizados, pero aún queda algo de camino. Lo insinúa más tarde cuando conecta el proceso de la identificación proyectiva con la masturbación: ~Temores sobre el interior del cuerpo de su madre, en particular la lucha con el pene del padre dentro de la madre

y en su vagina, en relación con la masturbación, habían aparecido

como una secuela al análisis de una intensa persecución interna" (nota a la sesión 34.

Relato ... ,

p. 168). Por supuesto, el análisis fue llevado a cabo en

1940

y su trabajo dínico aún no reflejaba un concepto de la identificación proyectiva ya totalmente formado. También, en las notas, Klein se opone generalmente a refonnular el

material de acuerdo con sus puntos de vista posteriores. Pero está claro que las manifestaciones de ansiedades claustrofóbicas relacio.. nadas con Ja sala de juegos o cuando Richard iba a su residencia para algunas sesiones, no las había visto como evidencias de la actividad de la identificación proyectiva.

Por otro lado, las notas del

Relato ...

amplían y aclaran los puntos d_e vista de Melanie Klein acerca del efecto que sobre el desarrollo de la personalidad y las relaciones de objeto tiene la identificación proyectiva de las partes buenas del

selj

"Diría que un objeto firmemente establecido, que implica un amor por él también instalado con seguridad, proporciona al yo una sensación de riqueza y abundancia que permite un rebosa-miento de libido y una proyección de partes buenas del

selfen

el mundo exterior, sin que despierte un sentimiento de vaciamiento. El yo puede entonces sentir que es capaz de retroinyectar el amor que ha repartido, asi como de incorporar bondad de otras fuentes y, de ese modo, enriquecerse con todo el proceso~ (uSobre la

identificación~, p. 150, 0.C. III)

Este circuito benigno de identificación proyectiva y retroinyec-ci6n parece estar conectado, desde su punto de vista, con "la disminución de poderQ del objeto parcial combinado del pecho y el

LA VISIONDEM. KLElN SOBRELAIDENTIFICAClONPROYECI'IVA 9

pene del padre (nota a la sesión 85) y una ~mayor confianza en la bondad de la pareja combinada• (noca a la sesión 91). No esti daro si ella cree que esta mejoría fue originada por el abandono de las panes malas proyectadas o por una disminución de la envidia por

experiencias buenas o por la clarificación de la e.sciSión e idealización

del se!fy de

Jos

objetos. Su trabajo clínico sugiere las tres.

Finalmente, M. Klein expresa algunos puntos de vista sobre las formas en que la excesiva disociación e identificación proyectiva llevan a una indiscriminada introyección y a una falta de integración

en el se/j. ~La introyección indiscriminada de diversas figuras es, en

mi opinión, complementaria con la fuef'2'.a de Ja identificación proyectiva que lleva al sentimiento de que esas partes del selfestán

diseminadas -sentimiento que a su vez refuerza tales identifk:acio.. nes indiscriminadas-" (notas a la sesión 79). El material clínico sugiere que tiene tn metztelos procesos de participación grupal y, por lo tanto, del fenómeno adolescente.

En estas notas del

Relato ...

no se indina a unir los hallazgos teóricos con las categorías de la psicopatología encontradas en pacientes adultos. Pero, sin embargo, hay indicaciones de que considera que la identificación proyectiva juega un papel en la . homosexualidad masculina, en la promiscuidad y en los celos · paranoides. En vida de ella, fueron muchas las contribuciones de otros autores para descubrir las implicaciones dínicas de la operación de identificación proyectiva en los estados depresivos y maniaCos, en la hipocondría, en los estados confusionales y en las enfermedades esquizofrénicas (Sega!, Roselfeld, Bion y otros). El papel de la identificación proyectiva en los procesos de comunicación llegó a ser un punto central en Jos trabajos de los años siguientes, particularmen-te en los de Bion, Betty Joseph, Money-Kyrle y otros. Todos ellos pertenecen directamente al bagaje del modelo k1einiano de la mente.

Lo que sigue en los próximos capítulos d.ebe, probablemente, ser considerado como

parte

del modelo postkleiniano, en el sentido de que parece ir mucho más allá de lo que Melanie Klein implieó en su fonnulación y en su uso del concepto de identificación proyectiva

e, induso, es posible que no entre dentro de lo que ella

hubier~

aceptado.

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2

Revisión de publicaciones anteriores

Dado que el propósiLo de este libro es reunir mis experiencias e ideas tempranas sobre la identificación proyectiva, diseminadas en varias publicaciones, y también corregirlas y ampliarlas cori mis enfoques actuales, como fundamento para explorar algunas de las extensas implicaciones sociales y políticas de este mecanismo mental, pienso primeramente revisar aquí aquellas exposiciones. Pero, al hacerlo, encuentro que lodo lo que he escrito en los ú!· i:11ns tr1·in1a años está atravesado con informes acerca de cs\c fenómeno. La única opción es escoger solamente las publicaciones más importantes, en ordcn.cron9lógico, abstrayéndolas de las ideas en desarrollo.

Más :iun, haciendo una excepción, he pr~ferido presenlar nueva-menle en forma completa el trabajo sobre «ta maslurbación anal y su relación con la identificación proyccliva". Represenla el primero de los descubrimientos clínicos que me sorprendieron y, en segundo lu-gar, es cierlamenle el punto de apoyo para todos los desarrollos posteriores de mi pensamiento al respecto. Como preámbulo, puedo ·decir que no me hada feliz el trabajo de il1elanie Klein ~Sobre la

iden-tificación"

y,

durante varios años, no sabía por qué. Me parecía c¡ue, dejando de lado el deseo de ser ambiguo del autor de la novela, no había ninguna necesidad de serlo psicoanalíticamcnte. Claramente, así como el Pincher Martin de Golding, Ja historia de Fabián repre-senta el sueño de un agonizante. Los acontcciinientos se desarrollan, en primer término, en el mundo interno y no en el exlerno. Sólo cuan-do escribí este trabajo, en 1966, pude descubrir la verdadera razón de

mi insatisfacción: la tendencia de K\ein, en aquel trabajo, a continuar tratando a la identificación proyectiva como un mecanismo psicótico

y que operaba primaria o exclusivamente con Jos objetos externos.

LA REU.OóN ENTRE U MAS11JRBACIÓN ANAL Y !A IDENTIFICACJÓN PROYECll'/¡1.•

Introducción

Cuando Frcud (1918) intentó relacionar algunos rasgos de

carác-• Leído en el XXIV Congreso Psicoanalítico Internacional, AmsLerdam, 1965. Publicado en el lnt.j. of Psycbo-AnaL, 1966, XLVII, 2-3.

(11)

12 CLAUSIB.U!-.1

ter del ~hombre de los lobos" con los sínlomas intestinales que pre-sentaba, se vio obligado a llegar a Ja conclusión de que, previas a Ja teoría de Ja femineidad basada en el complejo de castración, cxistlan una teoría anal de la femineidad y una ~identificación" con la meno-rragia de Ja madre. I-fasta que Melanie Klein formuló el concepto de

~identificación proyectiva", se suponía que tal proceso sólo podía ser el resultado de una introyccción. En su descripción original (1946, p. 262)• de Ja identificación proyectiva, Klein señaló su estrecha vinculación con los procesos anales, pero en ninguna otra parte de su obra escrita se ha referido más explícitamente a esta conexión.

Además, Ja contribución de la analidad a la formación del carácter, tal como Ja estudiaron Freud (1908, 1917), Abraham (1921), Janes (1913, 1918), l·Ieimann (1%2) y otros, siempre se ha formulado en términos de las consecuencias que sobre Ja estructura del carácter tiene Ja llamada "sublimaciónH de las fantasias anales habiéndose acentuado, por un lado, la sobrevaloración narcisista de las heces y,

por otro, los efectos que sobre la relación de objeto tiene la lucha por la educación de los esfinteres. Este trabajo se propone demostrar la contribución a Ja formación del carácter de tres factores compleja-mente interrelacionados y combinados, a saber: la valoración narci-sista de las heces, las confusiones en torno a la zona anal (en especial las confusiones ano-vagina y pene-heces) y el aspecto identificatorio en los hábitos y fantasías anales basados en Ja identificación proyectiva. Al estudiar este problema en relación con el proceso analftico, en estrecha colaboración con varios colegas, también me

Vi obligado a reconocer que Ja masturbación anal es un hábito mucho más extendido de lo que la literatura analítica, hasta la fecha, parece indicar. Freud (1905-1917) reconoció su presencia en los niños que utilizan los dedos y la materia fecal como objeto masturbatorio. Sin embargo, el estudio de Spitz (1949) sobre el juego fecal y sus conclusiones, basadas en observaciones y no en da tos analíticos, han proclamado Ja existencia de severa patología, que nuestra labor no corrobora.

A los fines de una mejor prescnt~ción y, en parce, para responder al tema de este Congreso -los estados obsesivos-, este trabajo también se concentra en la constelación del carácter de

"seudo-• En Desarrollos en psicoanálisis, Ed. liormé, Buenos Aires, 1962.

REVISION DE PUllUCACIONES ANTERIORES

madurez", que encontramos está íntimamente relacionada con el erotismo anal, hallazgo que no contradice en absoluto las descripcio-nes de Winnicott (1965) y de Dcutsch (1942) de lo que respectiva-mente han llamado "falso se!j' y personalidad "como si". Se expondrá la relación entre la "seudo-madurez" y los estados obsesivos, y se mostrará cómo adopta un sislema oscilatorio en ciertas etapas del proceso analítico esclareciendo, hasta cierto punto, el ·trasfondo del carácter obsesivo, tal como se describe el trasfondo ciclotímico de la neurosis obsesiva en mi trabajo previo (J 963). El material clínico y las consideraciones teóricas vincularán Jos tres conceptos: masturbación anal, identificación proyectiva y seudo-madurez.

/.a

caractero/ogia

Una inadecuada disociación e idealización (Klcin, 1957), particu-larmente activa después del destete, vinculada con las exigencias de limpieza y agravada por la expectativa o la llegada de hermanos menores, contribuye a una fuerte tendencia a idealizar el recto.Y sus contenidos fecales. Pero esta idealización está, en gran medida, basada en una confusión de identidad debida a la actividad de la identificación proyectiva, a través de Ja cual se confunden las nalgas del bebé con las de Ja madre, y ambas son equiparadas a los pechos de esta úhima.

Cuando en Ja situación analítica reconstruimos la escena, aparece la siguiente secuencia ilpica: después de comer, cuando la madre lo coloca en su cuna y se aleja, el bebé, equiparando hostilmente e! pecho y las nalgas de aquélla, comienza a explorar su propio trasero, idealizando su redondez y su tersura y penetrando eventualmente en el ano para llegar a las heces retenidas. En este proceso de penetración va tomando forma una fantasía de intrusión secreta en el ano de la madre (Abraham, 1921, p. 78)• con el fin de robarla, a raíz de los cua! los contenidos rectales del bebé se confunden con las "heces idealizadas de Ja madre, que el niño cree que aquélla almacena

para alimentar al padre y a los bebés internos.

Todo esto tiene una doble consecuencia,

a

saber: la idealización del recto como fuente de alimento y la (delirante) identificación

• Contribuciones a la teoria de Ja libido, cap. 2: uContribución a la teoría

(12)

14 CLAUSTRUM

proyectiva con la madre interna, lo cual borra las diferencias entre el niño y el adulto en lo que se refiere a capacidades y a prerrogativas.

La orina y los flatos también pueden compartir esa idealización. En el estado de excitación y confusión que resulta de la

mastur-bación anal, suele sobrevenir una masturmastur-bación bimanual de los

genitales (falo o clítoris) y del ano (confundido con la vagina) que da Jugar a una fantasía perversa sadomasoquista del coito, en la cual los padres internos, en el acoplamiento, se infligen un gran daño recí-proco. La identificación proyecliva con ambas figuras internas, que acompaña a esta masturbación bimanual, daña a los objetos internos debido a la violencia de la inuusión en ellos y a la índole sádica de la relación sexual que

Times

En la infancia, esta situación promueve una cristalización preedí-pica (dos o tres años de edad) del carácter, que se manifiesta como docilidad, colaboración, preferencia por Ja compañía de los adultos, altanería o actitud dictatorial frente a Jos otros niños, intolerancia a Ja crítica y una notable capacidad verbal. Cuando la frustración o la ansieda·d desbaratan momentáneamente esa corteza caracterológica, aParecen en el niño estallidos de tremenda virulencia: pataletas, embadurnamicnto con heces, intentos de suicidio, ataques violentos contra otros niños, mentiras-a personas desconocidas-- acerca del mal trato a que lo someten los padres, crueldad con los animales, cte. Esta estructura elude el complejo de Edipo y parece equipar al niño bastante bien, al menos superficialmente, para la vida académi-ca y social y puede conUnuar hasta la adultcz sin verse demasiado perlurbada por el torbellino adolescente. Pero la naturaleza "falsa" de la adaptación se hace evidente en Ja vida adulta, aun en los casos en que las tendencias perversas no han llevado a actividades sexuales abiertamente aberrantes. El sentimiento de ser un adulto fraudulento, la impotencia o la seudo potencia sexual (excitada por fantasías perversas secretas), Ja soledad interior y la confusión básica entre lo bueno y lo malo, crean una vida de tensión y de insatisfacción intensificadas, o más bien compensadas, sólo por la autocomplacen-cia y el esnobismo que son un acompañamiento inevitable de la identiíicación proyectiva masiva.

· Cuando esta organización es menos dominante y generalizada o, durlnte el análisis, comienza a ceder ante el proceso terapéqtico,

REVISION DE PUBLICACIONES ANTERIORES . 15

manLiene una relación oscilante con una organización obsesiva. En este caso los objetos internos no son penetrados, sino más bien controlaC·JS y separados omnipotentemente en un nivel de relación ya no tan de objeto parcial, en la medida en que el foco de las dificultades se ha desplazado desde las ansiedades de separación hacia los conflictos edfpicos previamente evitados.

La identificación delirante con la madre debida a la identificación proyectiva y la confusión entre ano y vagina, .producen frigidez y un sentimiento de femineidad fraudulenta en las mujeres.

En los hombres, esa dinámica da lugar a actividades homosexua-les o más fre01entemente, a un intenso temor a volverse homosexual (ya

~ue

no se distingue la femineidad acrecentada de la homosexua-lidad anal pasiva). O, a Ja inversa, la identificación proyectiva Secundaria con el pene del padre (en la masturbación bimanual que sobreviene) puede dar origen a una cualidad fálica dominante en pacientes de ambos sexos, especialmente cuando se ha movilizado la reparación omnipotente (maníaca) como defensa frente a la profunda depresión subyacente que existe en todos los casos.

La naturaleza de la transferencia

Cuando esa configuración de identificación proyectiva masiva con los objetos internos, por lo general en un nivel de objeto parcial como pecho o pene, está en actividad, la cooperación de tipo adulto en el proceso analítico es reemplazada por una seudocooperación o "ayuda" al analista. Este acting-outse revela a través de un compor-lamiento algo servil, un deseo de convencer, de demostrar, de colaborar o de aliviar·a\ analista de su carga. Por lo tanto, el material suele estar prcdigerido, presentado a veces bajo la forma de "titulares" o bien como interpretaciones superficiales de los estados mentales. No hay ninguna señal de que el paciente desee obtener una interpretación pero sí, en cambio, hay un deseo evidente de recibir alabanzas, aprobación, admiración o incluso agradecimiento por parte del analista. Cuando estos deseos no reciben gratifi~ción, el paciente suele convencerse de que el analista evidencia falta de

comprensión, ataques envidiosos a las capacidades del paciente, malhumor o franco sadismo. La posterior recepción de una interpre-tación puede llevar rápidamente a Ja erotización y ocasionar que aquélla sea experimentada como un asaho sexual.

(13)

ofrez-16 CLAUSTRUM

ca una descripción fáctica de sus actividades diarias, el aspecto del

actirzg-oUJes

tan dominante, que la interpretación del contenido es

relativamente inútil, a menos que esté acompañada por una ciara

demostración de Ja naturaleza y bases de la conducta. Desde luego, esto da como resultado la reacción malhumorada del tipo nada-de-lo-que-yo-hago-le-complace. Pero, a través de Ja cuidadosa

demos-tración del

acting-out,

de la permanente elucidación de la

masturba-ción críptica y, por úlLimo, a través del análisis de los sueños, por lo común se pueden hacer progresos.

El

acting-out

de la identificación proyectiva infantil con figuras internas es un rasgo tan prominente del carácter, que es imprescin-dible señalarlo de continuo como factor de contaminación de la vida adulta del paciente. Incluso enfrentándose a una intensa oposición, este escrutinio debe incluir también las áreas de gran orgullo, de éxito y de notoria salisfacción tales como el trabajo, las actividades ªcreativas", las relaciones con Jos hijos o los hermanos, o la actitud permanentemente solícita con los progenitores ya viejos. Se debe investigar el sentido que adquiere la ropa para las mujeres, 195 autos para los hombres y Ja cuenta bancaria para todos, pues estos factores están caigados de significación irracional. El remedo de madurez en las áreas del pensamiento, las actitudes, Ja comunicación y la acción es tan hábil, que sólo los sueños· permiten desentrañar los factores

~scudomaduros" infantiles, de los patrones adultos de vida.

Los sueños

Conviene señalar aquí que la sensibilidad a Jos aspectos mastur-batorios anales en los sueños de los pacientes adultos aumenta enor-memente con la experiencia en el tratamiento de niüos y de psicó-ticos. fl1ucho de lo que sigue extrae su convicción de tales fuentes:

a) Idealización de las heces como alimen10. A esta categoría pertenecen los sueños en que se rescatan entre los desechos cosas utilizables: hallar manzanas entre las hojas del otoño, hallar comida en la alacena vacía, hurgar en lugares cuyo interior no puede ser visto, o debajo de estructuras. En esta categoría también pueden entrar los sueños en los que se caza o se pesca, aunque no son típicos; pero sí lo son aquellos en que aparecen tareas de jardinería, ir de compras o robar alimentos, especialmente si el lugar es representado como oscuro, sucio, de pacotil!a o extranjero.

b) Idealización del recto. Sueños en los que e! recto es

represen-REYJSION DE PUBUCAOONES ANTERIORES 17

tado como un lugar de retirada o un refugio, generalmente mostrado como un lugar de comidas (restaurante o café, cocina o comedor), pero con cualidades que revelan su significación. Pueden ser sucios, oscuros, malolientes, de calidad inferior, abarrotados, llenos de humo, por dCbajo del nivel del suelo, ruidosos, a cargo de e~tranje­ ros en una ciudad foránea. La comida puede ser poco atractiva, an-Lihi1giénica, malsana, que engorda, pasada de cocción, homogeneiza-da (ílanes, budines, ere.) o bien gratificadora de la avidez infantil en Jo que se refiere a cantidad o al grado de dulzura. Cuand? el recco

y el pecho están confundidos, pueden aparecer configuraciones con cafés al aire libre o mGrcados, con las características ya señaladas.

e) Idealización del uso del inodoro (Abraham, 1920, p. 243).• Esto aparece a menudo en sueños bajo la forma de estar senta~o en ~itios

elevados o excirantes, frecuentemente contemplando hacia abaJO l<lS aguas (lagos, cañones, ríos) o bien estar sentado en lugares en que se cocina, o en una posición de importancia (sueños de "La Ultima Cenan) o en los que personas ubicadas dentrás del soñante esperan que se les alimente, se les pague, se les preste ~lgún servi~io o se les dé información (dirigiendo una orquesta, ofic¡ando. la misa).

d) Representación de los dedos que intervienen en la masturba-ción anal. Éstos aparecen en los sueños representados como partes del cuerpo, personas, animales, herramientas o máquinas, ya sea ais-ladamente o en grupos de cuatro o cinco, con cualidades de conta-minación fecal diversamente representadas o negadas, tal como e! tratarse de negros, de hombres con cascos marrones, de herramien-tas de jardín relucientes o sucias, de guantes blancos, de gentes ve~ti­ das de negro, de excavadoras, de niños sucios, de gusanos, de unas descuidadas, etc.

e) Sueños en Jos que se muestra el proceso de intrusión anal en el objeto (Abraham, 1921, p. 298).•• En la mayoría de Jos casos se ve como el entrar a un edificio o a un vehículo, o entrar furtivamente, por la puerta trasera, la puerta tiene pintura fresca o es muy estrecha, hay que usar ropa especial como protección, o se está bajo tierra o debajo del agua, en un país extranjero o en un lugar cerrado al público, etc.

•"La valoración narcisista de los procesos excretorios en los sueños y en la neurosisn, en ]>sicoanálisis clínico, Ed. 1-Iormé, Buenos Aires, 1959'.

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18 CLAUSTRUM

O Idealización del rcclo como una fuente de seudoanálisis. Es

frecuente y puede aparecer bajo la forma de librerías de viejo, pilas de periódicos viejos, ficheros, biblotecas públicas. Un paciente, antes de un examen, soñó que estaba pescando en las cloacas de Fleet

Streer

y sacaba una enciclopedia.

Matc!rial clíntco

I-:Ie seleccionado el siguiente material para mostrar la complejidad de las conexiones con la oralidad y la genitalidad, que infunden un fuerte poder defensivo a la situación masturbatoria anal y

a

\a concomitante identificación proyectiva.

Tres aii.os de trabajo analítico con un paciente que se encontraba' en el período final de su adolescencia nos habían permitido abrir el camino hacia su relación de dependencia con el pecho que, según sugería su historia, era muy conflictiva, pues había sido un bebé quejoso y di!icil de alimentar y un niño tiránico en su dependencia con respecto a su madre. Conocíamos algo de su capacidad para la burla mordaz y una exagerada forma de reírse despectivamente, pero estas ca.racterísticas rara vez se habían puesto plenamente de manifiesto en el consultorio, donde su conducta tendía a ser de colaboración superficial, Rmeneando fantasías" corno él decía, todo

ello con un aire de insinceridad que hacía que hasta el más simple relato de un acontecimiento cotidiano sonara a confabulación. 1-:Iabíamos llegado a !a conclusión de que esto implicaba "fingir ser insinceron, pero que para él no era distinguible de usimular fingir ser insincero" y que todo esto se relacionaba con un sentimiento paranoide, profundamente arraigado, de que un perseguidor oculto escuchaba todo Jo- que decía.

Soll.6 que estaba entre amigos y, una vez más, como en la época del colegio, era el cabecilla. Cuando llegaron a Ja cresta de una coli-na, vio a un hombre, de quien sabía que era un asesino, paseándose entre unas lápidas. Tranquilizó a sus amigos diciéndoles que sabía cómo manejarlo, se le acercó con un ayudante y, fingiendo ser cordial, Jo guió hasta el fondo, con Ja esperanza de arrancarle una confesión.

AsoctAcJo:\Es: Su lengua parece estar explorando la cara posterior

• Calle de Londres donde están !as sedes de los mis importantes pe-riódicos. IN. de los 1".] .

REVISION DE PUílLICAOONES Al\TERIORES 19

de los dientes, que a los que encuentra viejos y agrietados. Esto le llevó a pensar en ponerse unas pantuflas, como las que tenía su

padre. Jl\'TERPRETACióN: Que sus dientes están representados por las

lápidas y su lengua es el asesino entre sus víctimas. En el sueño, su recurso es librar a su boca de estas cualidades peligrosas y transfor-marlas en dedos resbaladizos,• que pueden ser conducidos hasta su trasero,•• donde es posible identificar a sus víctimas en las heces. Pero, a través de este recurso su dedo-en-el-culo es confundido con el pene-del-padre-dentro-de-la-vagina-de-la-madre, una importante fuente de la fantasía del papá-nazi-que-mata-a-los-bebés-judíos-de.-mamá, que conocíamos por el trabajo analítico previo. Asocv.c10NES: Tiene la sensación de que una sierra circular le estuviera cortando el muslo (referencia a una operación de hernia en la pubertad). Se imagina dando la espalda a una puerta doble ya\ analista tratando de abrirla desde afuera (proyección de la distensión de las nalgas sobre el analista-cirujano-papá). Asoc1Ac16N: Un marco dorado y· muy 1rabajado Oa interpretación del analista es un cuadro muy elaborado que tiende a hacerlo caer en una trampa••• a través de revelar su culpa), Ja Mafia, la mano negra. Menciona luego una barca que atraviesa un canal, cuya forma se adapta al casco carente de quilla (el padre mafioso-fascista metiendo su pene-dedo grande y negro en su canal anal, tranquilizándolo co'n acento italiano: "¡No tiene qui-lla!").'ººº

Estas asociaciones son típicas de los juegcis equívocos de palabras que caracterizan a las fantasías de masturbación anal compulsiva.

Cuatro semanas después, cerca ya de las vacaciones de Navidad, en un estado de creciente resentimiento y de dificultades incremen-tadas para el trabajo debidas al acting-out, llegó quince minutos tarde trayendo a mi despacho barro proveniente de un camino sin ·pavimentar (un atajo desde la estación de subterráneo hasta mi

consulta). Esto lo había hecho sólo una vez con anterioridad.

AsOC!ACIONES: Tuvo sueños disparatados durante el fin de semana

• Resbaladi7.os: stippery, pantuflas; s/i1Jper.s. {N. de los T.J

•• Bollom: íondo, abajo, lambién trasero. [N. de los T.J

"'frame marco, y también poner una trampa [N. de los T.\

•••• No keel" en inglés, que suena igual a ~no kill" (no mala) [!\'. de \os T.\

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20 CLAUSTRUM

Y no quiere obligar al analista a escucharlos. INTERPRETAC!óN: Esta

intención consciente contrasta con el deseo inconsciente de ensuciar

al analista dentro y fuera con sus heces, de lo cual ha actuado un

fragmento al traer el barro hasta el despacho. E! paciente miró sor-prendido al suelo y se disculpó. Asoc1ActoNES: El sábado a la noche soñó que se retorcía de dolor debido a un dedo dislocado (muestra el índice de Ja mano izquierda intacto). Ir-TIR?RETACION: Vinculo con

el sueño de las lápidas. La anguslla del fin de semana debida al

desplazamiento de su dedo asesino (i.\1afia) de su Jugar acostum" brado. Asoc1Ac10Nts: Pero luego él parecía estar en Ja escuela, ocioso y aburrido. Entró al baño de los hombres, donde parecía haber una hermosa}' limpia bañera grande. Decidió bañarse, pero todo se trocó en un retrete pequeño e inmunda, can dibujos y leyendas pornográ-ficas en las paredes, situado precisamente frente al sótano de una gran tienda. No podía decidir qué hacer, porque el personal de la tienda la observaba con desconfianza. Entró y salió varias veces del retrete y, finalmente, se dirigió a Ja tienda para robar algo.

Este sueño muestra con insólita claridád la forma en que Ja separación habitual (el dedo dislocado durante el fin de semana aburrido) lleva a una secuencia de acontecimientos infantiles, prime-ro mojándose (el baña) con orina caliente, luego explorando su ano (el retrete inmundo), tornándose más y más excitado sexualmente Oa pornografla) y preocupado por las fantasías de identHicación proyec-tiva sobre el trasero de Ja madre (el retrete-recto frente a Ja tienda-vagina con el personal-pene vigilante) y su deseo de robarla.

El sueño del domingo a la noche, aproximándose con algo de angustia a la sesión del lunes, revela la continuación del estado infantil: ahora es un bebé, que ha ensuciado Jos pañales, las ~algas

y Ja cuna. En el sueño quería cambiarse las ropas para ir a una fiesta que él y sus amigos ofrecían en su piso, pero ya todas las habitaciones estaban llenas de huéspedes que reían, bebían y fumaban (la cuna y los pañales sucios). Luego se encontró en el parque y se sentia en la gloria en medio del verdor, aunque sólo llevaba una camiseta (el bebé se ha quitado los pañales e idealiza sus nalgas y cuna sucias). Encuentra una ~lota y se pone a jugar al fútbol con ella y pronto se unen

otros

al juego (jugando con sus heces).

Este último estado, el de la autoidea!ización a través de un deporte, había aparecido literalmente en cenlcnares de sueños en los dos primeros años de su análisis. Aquí ven1os detalladamente su

REV!SION DE PUBLICACIONES Al\'TERIORES 21

derivación. Vale la pena mencionar que este paciente había padecido una diarrea crónica, no ulcerosa, desde su edad temprana, que había desaparecido en el curso del análisis aproximadamente ocho meses antes.

La masturbación anal crfptfca

La reconstrucción a través de la transferencia muestra que la maslurbación anal se vuelve críptica lempranamente en Ja infancia y tiende a permanecer inadvertida y no reconocida a partir de ese momento, excepto cuando se manifiestan, en la adolescencia o con posterioridad, francas perversiones. Me he referido a ella como

~críptica" para destacar la habilidad inconscien1e con que se la oculta a todo escrutinio.

Su forma más común (ver Freud y Abraham) utiliza como esti-mulan\e la masa fecal misma. Tanto su re\ención como su evacuaci6n lenta, y la excreción parcial rítmica y la retracción¡ o su rápida, forzada y dolorosa expulsión, están acompañadas por fantasías inconscientes que alteran el estado del yo. Este cambio en el estado mental puede notarse en los pequeños pacientes cuando regresan al despacho después de defecar, en el curso de la sesión misma. El hábito de leer en el retrete, los métodos especiales de limpieza del a,10, Ja preocupación especial por no dejar mal olor, la ansiedad con respecto a que aparezcan manchas fecales en la ropa interior, el olfatear subrepticiamente los dedos, etc., son todos indicadores tentativos de masturbación anal críptica. Pero m_uy bien puede ser ocultada lejos del acto de Ja defecación: en los hábitos para b«.ñarse, en el uso de ropa interior ajustada, en la práctica del ciclismo, en Ja equitación o en otras actividades que estimulen las nalgas. Quizá más dificil de ubicar sea Ja ocul1ación de la masturbación anal en la relación sexual genital, que hasta cierto pun10, siempre sucede mientras persista la confusión entre el ano y Ja vagina. Por otro lado, como en ~1.a carta robada~ de Poe, puede estar ruidosameiite a la vista, como las enemas en la constipación, los supositorios para recurrentes fisuras anales, etc., pero su significación es negada.

Dado que no forma parte de mi técnica el comentar la conducta del paciente en el diván ni tampoco pedir asociaciones al respecto, la observación de los patrones posturales y de movimiento y su vinculación con el material onírico permite, a veces, una provechosa interpretación de la conducta. Por estos procedimientos pueden ser

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22 CLAUSTRUM

reveladas las series de modificación de la maslurbación anal e

instituirse una exitosa investigación de Ja estimulación anal concre-ta. Por ejemplo, un paciente que frecuentemente dejaba sus manos

en los bolsillos reconoció, a través de un sueño, que ello era a veces

acompañado por el tirar de un hilito suelto. Esto llevó a reconocer que tenía el hábito de apartar manualmente los vellos pCrianalcs

antes de Ja defecación, para que no arruinaran Ja forma de la masa fecal emergente.

El

proceso

analítico

En estos casos, los primeros años de análisis llevan fundamental-mente a la resolución de la autoidealización y de la independencia espuria a través del establecimiento, en la transferencia, de la capacidad para utilizar el pecho analítico para lograr un alivio proyectivo (el pecho-inodoro). Pasa a un primer plano la mejoría de los estados confusionales (Klcin, 1957), especialmente de aquellas confusiones que tienen que ver con la identidad y, sobre todo, con el sentido del tiempo y la no diferenciación adulto-niño que caracterizan a la identificación proyectiva masiva. Sólo después de algunós años, ruando está desarrollándose el apego al pecho nutricio y aparece rítmicamente la intolerancia a las separaciones de fin de semana y de vacaciones, pueden estos procesos ser investigados con cuidado y provechosamente. Parece cierto el hecho de que, a menos que se descubra Ja masturbación anal críptica y se corte de raíz la insidiosa producción de estados yoicos aberrantes, el progreso se verá seriamente obstarulizado.

Esto nos lleva a un punto muy importante en nuestra exposición, ya que a través de mi experiencia habré de sugerir que Ja dinámica aquí descripta es a menudo tan su~il en su estructura, tan grande es la presión que la seudomadurez ejerce sobre el analista para compartir la idealización y las amenazas subyacentes de psicosis o de suicidio se expresan en forma tan enrubierta, que muchos de los análisis ~exitososn que se desmoronan meses o años después de la terminación, pueden caer en esta categoría. Es, por lo tanto, .necesario señalar, también, que la posición contratransferencial es extremadamente difícil y repite paso a paso el dilema de los padres,

que se encontraron con un niño "modelo", y se abstuvieron de ser claramente paternales, tanto en la forma de la autoridad, en la

REVlSION DE PUBLlCACIOXES Al\"TE!UORES 23

educación o en la oposición a los relativamente 1nodestos pedidos de privilegios que la edad del niño y sus rendimientos podían razona-blemente justificar.

No debemos entender esta actitud seductora como mera hipocre-sía y, tampoco, que su cualidad afectiva sea falsa. Lejos de ello, una ternura del tipo de la de Cordciia• puede ser enteramente genuina, pero las prccondiciones para ese afecto son incompatibles con el crecimiento, ya que ambas son intensamente posesivas y sutilmente

denigratorias con respecto a sus objetos. La terminación del análisis es una meta que se persigue ca\\adamente como garantía de una relación posterior interminable (y no analítica) con el psicoanalista y con el psicoanálisis. No es necesario señalar, por lo tanto, que la con-figuración descripta en este trabajo es de especial interés y preocu-pación para el analista que tiene pacientes que mantienen un vínru\o social o profesional con el psicoanálisis.

En mi experiencia, cuando el analista resiste firmemente la seducción dirigida a idealizar el logro de la seudomadurez, en su edición recientemente modificada y "analizada", el pacienie puede forzar una interrupción del análisis por razones ostensiblemente "realistas". Se las ingenia para conseguirlo gracias a un cambio de residencia o de estado civil, o promoviendo Ja oposición de un padre o de su pareja, o contrayendo compromisos económicos que le hacen imposible pagar el tratamiento, etc., aunque· siguen aferrados a la transferencia positiva idealizada. Si la penetraéión analítica llega a ser eficaz, detcmos esperar un prolongado período de violenta transfe-rencia negativa y de manifiesta falta de cooperación que, a veces, resulta intratable. Esto toma Ja forma de inocencia agraviada, de autocompasión y la queja constante; de que la conclusión del analista de que la masturbación anal existe y continúa es puramente doctrinaria, una proyección, o una manifestación de interferencia externa (por ejemplo, de un supervisor).

El analista puede perseverar gracias a la constante aclaración aportada por los sueños. Gradualmente, promoviendo una mayor cooperación en Jo que se refiere a las asociaciones conscientemente retenidas y a una estrecha atención a los hábitos corporales, el analista puede traer a la luz la masturbación anal oculta. Con ello, la

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24 CLAUSTRU!\.1

rencia con el pecho-nutricio logra atravesar las restricciones

impues-tas por Ja idealización de las heces. Así se hace posible, por primera

vez, Ja aparición, en todo su esplendor de las dolorosas y fructíferas

experiencias analíticas de Ja ansiedad de separación.

Llegados a este punto en el proceso analítico, se hace evidente la relación con una caracterología obsesiva. Se puede observar que la

oscilación entre ambos ese.actos, obsesivos y seudomaduros, así como el complejo de Edipo, en sus aspectos genitales y prcgcnita!es,

ocupan el primer plano de la transferencia. Debemos entender, en lo que hace al análisis de todas las implicaciones cdípicas que

requi-rieron interpretación en el material previo, que sólo es posible una

experiencia completa del conílicto edípico cuando se ha establecido, arduamente, una diferenciación entre los aspectos infantiles y adultos del

se(/

Afatertal clínico adicional

Con el material dínico que presento, trato de demostrar la vía por la cual, a través del fortalecimiento de la alianza con los objetos internos buenos y con el análisis de Ja transferencia, se posibilita la adopción de una nueva actitud contra los viejos hábitos anales. El paciente al que me refiero vino al análisis por no encontrar sentido a su actividad laboral, pero el tratamiento no tardó en revelar la estructura seudomadura descripta en este trabajo. También se ad aró una casi inadvertida continuación de hábitos y preocupaciones anales, que en la anamnesis pudieron rastrearse hasta su origen en los juegos nocturnos con su hermano mayor, que probablemente nunca tuvieron un carácter abiertamente sexual. Pero el c!ivaje inconsciente

y

la proyección de una parte mala del

seljen

cl hermano, habían jugado un rol destacado en la autoidealización que subyacía a la ªbondad~ del paciente cuando niño. En realidad, el hermano nunca había sido un mal niño ni un mal hermano.

Al aproximarse las vacaciones de Navidad, la recurrente fisura in ano del paciente se reactivó, al tiempo que e! material giraba en torno de patrones de intrusión anal en objetos internos, ya suficientemente conocida en este cuarto año de análisis.

Un martes relató que se había sentido enfermo y resfriado después de la insatisfactoria sesión del día anterior. Soñó que estaba en una casa con un hombre que tenía la edad de su hermano menor, que al mismo tiempo era el paciente, aunque más joven. El personaje

REVISION' DE PUBLICAOOXES A:'\TERJORES

parecía amistoso y cordial y estaba relatándole al paciente que por todo el territorio de Inglaterra estaban hallando cadáveres de inspectores de policía, a menudo en estado de avanzada descompo-sición. E.I pacien1e se alarmó sólo cuando Je dijo que en el cuarto con-tiguo había uno de esos cadáveres, cubierto por una sábana. Se pro-dujo una situación 1ensa cuando el joven lo invitó a ir a verlo y el pa- · ciente vaciló. Retrocedió hasta Ja puerta y se precipiló afuera, en tanto el joven se le abalanzaba con el prop6sito de estrangularlo. Se sor-prendió cuando fuera encontró policías, que le aseguraron que los caminos estaban bloqueados y que el joven asesino serla detenido. En un segundo sueño de esa misma noche se encontró ca;ninan-do por Ja calle, cubierto sólo por un toallón pequeño y muy molesto porque su pene resultaba visible. Con la idea de llegar rápidamente a su casa y poner fin a esa angustia se encaminó a una estación, pero Jo interceptó un vagabundo que lo invitó a su alojamiento cercano. Aceptó encantado, pero una vez que estuvo en la cama del vagabundo no podía dormir, ya que aquél se quedó toda la noche a Jos pies de la cama y .lo asustaba. .

Nótese el contraste entre estos dos sueños. En CI primero, puede resistir cl ser complicado en ataques edípicos anal-sádicos contra los inspectores padres y ser aliviado por la relación externa con el ana-lista y el proceso lo que le aseguraba que los caminos estaban vigilados. Pero, en el segundo sueño, la humillación edípica en el cuarto de baño-análisis Jo lleva nuevamente a su preocupación anal con el pene-fecal de su hermano-vagabundo en su propio recto (Ja constipación, que es el acostumbrado preludio a la reactivación de su fisura anal).

El viernes se quejó de su estreñimiento y señaló que había empezado a seguir un régimen de manera obsesiva. La noche anterior había tenido lugar un divertido incidente con una "gorda" mosca que volaba por toda la casa y que, finalmente, aterrizó en un ílorero. Al anunciar su intención de ~acompañar hasta la puerta al sefior .11ayor", esgrimiendo en su mano cl florero con .la mosca adentro, su hijo menor Jo tomó del brazo y con un gracioso gesto lo condujo hacia la puerta. Soñó que estaba haciendo cola para cortarse el cabello, pero eso tardaba tanto, a pesar de que el peluquero y su esposa trabajaban en sendos sillones, que se desesperó. A continuación se encontró tumbado cómodamente en un barquito de fondo plano que alrave-saba un pequeño túnel (como uno en el que había estado cuando

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26 CLAUSTRU}.1

pequeño, al visitar a Papá Nocl en una gran tienda). Cuando parecía

que el bote habría de doblar en ángulo recto hacia la izquierda, se

detuvo, de manera que el paciente introdujo su mano derecha en el agua haciendo un movimiento de pala (tal como había hecho la

noche anterior para desatascar el desagüe de la cocina, que estaba

tapado). Pero, sobresaltado, percibió que sus dedos estaban en Ja

boca de un vagabundo que estaba en el agua, debajo del bote y que

se disponía a morderlo (miedo a que el estreñimiento le reactivara la

fisura, en contraste con el gesto amable de

"conducir-al-anciano-gordo-Ua moscal-hacía la puerta").

Es asombrosa. la confirmación onírica de su inlolerancia a la separación (el diván-barco doblando a Ja izquierda; en Ja realidad, cuando el paciente se levanta, él es quien se levanta en ángulo recto hacia la derecha) y cómo se vuelca hacia el hermano vagabundo-heccs dentro del Lúnel Papá-Noel-de-!a-madre. Se puede ver cómo su deseo de liberarse amablemente de su rival edípico (como muestra claramente la broma de su hijo) lo lleva a una alianza con el hermano vagabundo, el constipado pene fecal y la reactivación-de-la-fisura, emblemática de la defecación masrurbatoria anal. El deseo infantil de envejecer al padre y de expulsarlo analmcnte es todavía abrumado-ramente activo, aun cuando haya comenzado ya la lucha del paciente por abandonar el sadismo anal.

Tres semanas después, un lunes, se presentó en un estado de ánimo especial, lleno de intensos y mezclados sentimientos hacia el análisis, habiéndose dado cuenta de que un reciente insig!Jtlo había ayudado a poner freno a un tipo frecuente de conducta provocativa para con su mujer, pero muy preocupado y resentido por Ja ya próxima interrupción por vacaciones. Soñó que estaba en un estanque cerca de mi consulta, esperando ir a sesión. Un hombre estaba pescando, aunque no había peces en aquel estante, y uno de sus dos anzuelos se había enganchado en el fondo. El paciente lenía que sacarlo de allí, pero temía que el hombre mantuviera cruelmente tensa la tanza y provocara que el anzuelo se le clavase. Eslo fue exactamente lo que sucedió. Decidido a liberarse, con unas pinzas arrancó el anzuelo, que se llevó consigo un pequeño lrozo del dedo. Para que se lo vendaran, necesitaba trasladarse a una ciudad fuera de Londres, a ver al embajador noneamericano.• Éste estaba siendo •D. Meltzer, que uabaja en Inglaterra, es nacido en Estados Unidos [N. de los T.]

REVISION DE PUBLICACIONES ANTERlORES 27

homenajeado y se lo trasladaba en un carruaje tirado por caballos antes que regresara a Estados Unidos; pero, no obstante, bajó del carruaje y vendó el dedo del paciente y lo llevó a su casa. Allí el paciente, sintiéndose muy feliz, vio como almorzaban el embajador y su familia, separado

de

ellos por un tabique con perforaciones.

Aquí, antes de unas vacaciones, la lucha por aceptar la angustia edípica Oa herida en su dedo, vinaJ!ada a la circuncisión) y por liberarse de la adicción a la masturbación anal (el hombre ccn su anzuelo clavado en el fondo del estanque, vinculado con el pene fecal hermano-vagabundo) tuvo lugar con notable rapidez y calidad de

ínsighl. Es interesante destacar que posteriormente, en dos oportu-nidades, tuvo un panadizo en el índice en fines de semana.

Resumen

Con el propósito de ilustrar la tendencia actual de nuestras investigaciones en lo que se refiere a la conexión íntima entre la masturbación anal y la identificación proyectiva, he elegido describir las manifestaciones transferencialcs de un Lipa de trastornos del carácter que vemos con relativa frecuencia en personas inteligentes, dotadas y exitosas en su vida pública que buscan analizarse, a saber, la "scudomadurezn. El concepto de identificación proyectiva, prime-ramente descripto por Me\anie Klein, ha abierto el camino a nuevas y provechosas investigaciones de aspectos hasta ahora no explorados de la analidad. A través de la demostración de cómo la masturbación anal induce a la identificación proyectiva con objetos internos, se puede abrir una concepción más rica de las consecuencias y de la significación de Ja evaluación narcisista de las heces, vinculando con mayor aproximación Ja fase anal con los síntomas y Ja patología del carácter.

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I-Ie pensado frecuentemente que éste ha sido el mejor y más

interesante trabajo que he escrito. I-Iabía estudiado la seudomadurez en los niños, cuando trabajaba en Estados Unidos como psiquiatra infantil durante mi formación freudiana, pero no había extraído ninguna conclusión que se englobe en Ja constelación aquí presen·· lada. Mi interés fue focal izándose en la evidencia de la identificación proyectiva con objetos internos, aunque en ese entonces tenía pocas conjewras del alcance de dichas operaciones. Siguiendo la descrip-ción de !11. Klein, podía percibir e! aspecto identificatorio, de cualidad delirante y maníaca. Aunque el material clínico mostraba cualidades del espacio, el recto de mamá, aún no lo veía como una vida-dentro-de-un-espacio. Sobre todo, no extraje verdaderamente las implica-ciones c!austrofóbicas del material.

El artículo no desarrolla suficientemente el carácter de omnipo-tencia con el cual es conducida Ja fantasía intrusiva y, por Jo tanto, no enfatiza la importancia del acto masturbatorio mismo y la excitación que genera. Quizás el énfasis de M. Klein en la importancia de las fantasías inconscientes que acompañan a la masturbación, por sobre las conscientes, desviaron la atención de !a importancia de Ja excitación y del orgasmo. Desde hace bastante tiempo pienso que la

REVJSJO)I DE PUBLICACIONES Al\'TERlORES

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significación del acto de la masturbación es una cuestión bastante separada de las fantasías, conscientes o inconscientes. El ll-abajo con adultos psicóticos y con niños me ha convencido de que el acto de la masturbación, no importa qué orificio o parte del cuerpo utilice, deriva su carácter urgente, y a menudo compulsivo, des~ capacidad de generar omnipotencia. Este tema fue tratado al año siguiente en el Apéndice a El fJroceso psicoanalítico.

Dirigiré ahora mi atención a ese libro, primeramente publicado por l-feinemann y luego reimpreso por nuestra editorial, Clunie Press.• Aunque Exploractóndelaulísmo, escrito en colaboración con john Bremner, Shirley l-foxter, Doreen \X'eddel e Isca \'V'iuenberg,'• se publicó ocho años después, la larca que dio lugar a dichos libros se desarrolló al mismo tiempo. Ambos son el producto de mi contacto con la Tavistock Clinic, específicamente con el Curso de Formación de Psicoterapeutas infanliles, dirigido primeramente por Esther Bick y luego por Martha Harris. Una rica experiencia de supervi~ión del trabajo con niños y una gran libertad para investigar todo aquello que me interesara dieron un sólido marco a mis ideas, pron1oviendo probablemente el período más rico de mi vida analítica. Las ideas de Bion iban penetrando con mayor fuerza en mi trabajo con pacientes adultos, pero indudablemente la fenomenología de la idenlificación proyectiva mantenía la posición dominante en mis intereses, particu-larmente con los niños. Lo que sucede en el consultorio de niños hace que las fantasías infantiles sean notoriamente concretas. Pcrmilidme citar la elegante descripción que Shirley Hoxter hace de Ja entrada de Piffie a !a consulta de nii'ios:

Las rutinas que desarrolló para enLrar en la casa y llegar a mi consultorio escaleras arriba demostraban la manera n1uy literal en que él vivenciaba el colocarse dentro de mi cuerpo. Al entrar en Ja casa hacía una suerte de zambullida en el piso; luego gateaba lenta y penosamente escaleras arriba empujando Ja cabeza contra cada escalón y diciendo: uven y ayúdame a alejar estos escalones plop-plop". O, frecuentemente, sacaba una varilla de la escalera y golpeaba cada escalón diciendo "bebé, bebé" o sostenía la

'Jiay traducción castellana: Elprocesopsicoan.ali!ico, Ed. J·forrnt!, Buenos

Aires, 1968.

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