LJ Maas - Nadie Tan Ciego
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(2) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. NADIE TAN CIEGO Por LJ Maas Traductora: Xirant. Sinopsis: Han pasado casi 15 años desde que la escritora de Chicago, Torrey Gray ha puesto los ojos en la mujer de la que se enamoró hace mucho tiempo. Taylor Kent se ha convertido en una de las artistas más reconocidas en el país, y ha pasado los últimos 15 años intentando, sin éxito, olvidar a la joven mujer que salió de su vida, robando el corazón de Taylor en el proceso. Mejores amigas por siempre, ninguna de las mujeres ha sido capaz de encontrar el valor para hablar acerca de la creciente pasión que sentían la una por la otra. Ahora una petición inusual, pero desesperada lanzará a las viejas amigas nuevamente juntas, pero esta vez, ¿será una de ellas capaz de expresar sus deseos no expresados, o se ha convertido el tiempo en su enemigo?. 1.
(3) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. NOTA DE LA TRADUCTORA: Es mi primer fic traducido. Ha sido un trabajo largo y arduo, y agradezco, por delante, todos los ánimos que me habéis dado para seguir adelante con él y por haber tenido la paciencia de esperar a que terminara. ¡GRACIAS A TODAS! La verdad es que ha sido toda una experiencia, es una buena historia, sin duda, una más de LJ Maas. Ojalá la disfrutéis tanto como yo lo he hecho por el camino, Torrey y Taylor ya son parte de mí!! Me siento como una pequeña Jess al otro lado del muro. Si tenéis algo que comentarme, bueno y/o malo, no lo dudéis: [email protected] . No hay crítica mala :o). *. *. *. *. *. DISCLAIMER: Todos los personajes originales que aparecen (Torrey, Taylor, Jessica etc.,), tiene derecho de autor por parte de su autora. No está permitido venderla o usarla para lucro propio ni ajeno. Si tienes una web de fanfics por favor mándame un email antes de colgarlo (sólo para saberlo). VIOLENCIA: Realmente ninguna, esto es un romance. SEXO: Sí, tendré algo, gracias. Quiero decir, sí, lo hay. Son nuestras dos almas gemelas favoritas, después de todo. No es sexo gratuito, pero si ciertamente explícito cuando sucede. El relato muestra amor/sexo consentido entre dos mujeres adultas. Si la idea de una relación de amor/sexo entre dos mujeres te repugna... bueno, como diría Xena “¡Muérdeme!”. AVISO: Hey, la Corte Suprema dijo en Reno v. a la Unión por la Libertad Civil Americana (1997) que la ley contra mostrar online, ciertos materiales “indecentes” para menores de 18 años era inconstitucional... ¡buscadlo! Además, esto es completamente “decente”. Sólo conozco lo que algunas observaciones de lo que algunas personas sienten con mis historias. Déjame saber qué opinas tú, estoy en: [email protected]. *. *. *. 2. *. *.
(4) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. NONE SO BLIND (I) By LJ Maas. "There are none so blind, as those who would not see..." (“No hay nadie más ciego, como aquel que no quiere ver….”). Agosto, 1981, Universidad de Maine, Orono, Maine. "Normalmente no ponemos en la misma habitación a novatos con alumnos mayores, pero desde que la nueva Casa Soroty se terminó, nos sobra algo de espacio, y bueno, tu eres un legado. Taylor es la única hermana con habitación propia porque... bueno, ella,... oh demonios, no importa. Sabe que eres nueva y se prestó voluntaria para compartir" dijo la mujer de pelo castaño rápidamente mientras ayudaba a Torrey a llevar sus pertenencias a través de los ocupados pasillos de la Casa Soroty. Samantha Evans era la tutora para el tercer piso de la casa. Se preguntó si debía decirle a la joven rubia más acerca de su futura compañera de habitación, pero se dio cuenta de que lo que sabía sobre Taylor Kent podía asustar a la pequeña rubia. Mejor dejarla suficientemente bien solas y esperar que esta chica tenga mucho ingenio y una piel gruesa, pensó Samantha para sí misma. Las dos mujeres paraban un rato cada vez para que Samatha pudiera hacer las presentaciones. La madre de Torrey le había dicho que TAU ALPHA ZETA era una casa grande, incluso habiéndose construido en los 60. Torrey sabía que nunca se acordaría de los nombres de toda la gente que estaba conociendo. Ya le gustaba el hecho de que su habitación fuera la última de la planta, situada bastante lejos del resto de la casa. Lugar perfecto para escribir... ya me gusta. Samatha dijo que la suya era la más grande de la casa. Las de los cursos superiores se la sorteaban cada año y las dos ganadoras obtuvieron los honores para pasar su último año en Benton. Torrey todavía no encontraba explicación a porque ella, una alumna nueva, podía tener tal honor. Finalmente llegaron a la nueva habitación de Torrey. La música podía ser oída desde el otro lado de la puerta. Torrey se sorprendió el gusto musical de su futura compañera. Una vez abierta la puerta vio a una mujer sentada en el suelo con las piernas cruzadas, delante de ella, una sábana sucia sobre la cual había una docena de piezas mecánicas esparcidas. La mujer sentada no se molestó en mirar, su pelo negro caía en lisas tiras por su frente el resto de su salvaje melena caía libre sobre sus hombros y espalda. Vestía una gastada camiseta de Greateful Dead y unos Levi´s tan gastados que probablemente tenían el tacto del terciopelo. Llevaba unas pesadas botas negras de motorista y tenía las manos cubiertas de grasa del mismo color de las botas.. 3.
(5) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Gene Pitney sonaba por los altavoces que estaban a la altura de Torrey. La joven mujer no podía creerse que hubiese otra mujer que disfrutara la música de Gene Pitney tanto como ella. Reconoció los acordes de '24 Hours From Tulsa' antes de que Samantha se acercase al tocadiscos y levantase la aguja del LP. "¡Mierda Taylor! ¿Qué te tengo dicho sobre traer esa porquería aquí? Gina ya está detrás mía... ¿Quieres darle razones para que te ponga tareas en la cocina?" Samantha gritó. "Oh, demonios, es sólo un carburador", protestó la mujer sentada. Torrey dejó las maletas en el suelo y se inclinó hacia la mujer sentada, inmediatamente intrigada por las partes de la moto. Su sombra cayó sobre las manos de la alta mujer. "Aparta, me quitas la luz". "Oh, perdona", dijo Torrey mientras se echaba hacia atrás mirando a Samantha. "Taylor, dijiste que no te importaba si Torrey se quedaba aquí este año" dijo Samantha irritada. "Dije que podía quedarse aquí, no meterse en mi camino." La mujer morena respondió en un ominoso tono de voz. "Sabes, parece como si la cubierta del colector estuviese rasgada, posiblemente sea ese el problema ¿Cuándo cambias las marchas no suena como si el motor se estrangulase?" Torrey preguntó de forma improvisada. Samantha no pudo reprimir una sonrisa. Oh sí, estas dos van a estar muy bien. Cuando Taylor miró arriba para ver quién era la que le estaba molestando, se quedó atónita al ver lo que podría ser la cara de un ángel. Una joven mujer de probablemente diecisiete o dieciocho años, de largo pelo rubio, una cara sonriente y par de centelleantes ojos mar. Vestía un jersey de los Chicago Bears, ajustados vaqueros Sergio Valente y un par de Nikes blancos. La joven mujer sonrió a Taylor, la saludó y a ésta se le secó la boca. "Hey", soltó la morena. "Hey", Torrey continuó sonriendo. "Bien vale... Torrey Gray, ésta es Taylor Kent. Taylor... Torrey. Me tengo que ir". Sam dejó en el suelo la maleta con la máquina de escribir de Torrey y dejó la habitación. "Y Taylor... por favor te lo ruego busca un lugar en tu moto para todo eso" dijo antes de cerrar la puerta.. 4.
(6) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. "Tiene razón, lo siento". Taylor empezó a agarrar los bordes de la sábana. La mujer morena se puso de pie, las piezas envueltas a sus pies. "Uau, ¿qué tiempo hace ahí arriba, Stretch?" Torrey bromeó. Taylor parecía medir unos 6 pies. Una ceja se arqueó sobre uno de sus ojos, desapareciendo detrás del negro flequillo. "Se podría decir que ese es un comentario atrevido para alguien tan vertical como tú. Tan solo eres una cosita de nada" dijo Taylor cruzándose de brazos. "¡¡Mido 1,63!!" Torrey respondió con su orgullo un poco herido. "¿Encima de una silla?" se rió Taylor. "Vale, touché. Umm, lo siento... Sólo bromeaba. Oye, puedo ayudarte con tu moto" se ofreció. "No‖ respondió Taylor más ásperamente de lo que tenía intención. "Está bien, puedo con ello" añadió al notar algo herida la mirada de la joven. "Una fan de los Bear, ¿eh?". "Si... Van a llegar a las finales este año" dijo Torrey con entusiasmo. "Sí, claro" Taylor se rió. "Seguro que también te gustan los Cubs" "Por supuesto" respondió Torrey. "Lo suponía. Debes de ser de Chicago... Encantada de conocerte" Taylor le ofreció su mano. Torrey le dio la mano, de repente perdida en los ojos azules que la miraban. Concentrándose de nuevo, sintió una cálida viscosidad en el apretón de manos. Antes de mirar a su mano, miró la mirada azul cielo enfrente suya centellear y una amplia sonrisa desplegarse. Cuando Torrey miró hacia abajo, su mano estaba cubierta de una capa de grasa negra. La joven mujer simplemente se quedó mirando su mano por unos momentos. "No puedo creer que hayas hecho eso" dijo Torrey atónita. "¡Y yo no me puedo creer que hayas caído!". Taylor apenas podía contener la risa. "¡Oh, tú!" Torrey empujó a la alta mujer en el estómago.. 5.
(7) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Era el turno de Taylor, y cuando vio en su abdomen la marca negra de una pequeña mano se quedó absolutamente sorprendida de que la chica hubiese tenido agallas para hacerlo. Aunque aún estaba más sorprendida del hecho de no estar estrangulándola. Taylor elevó la vista desde su camiseta y miró la expresión de pánico en la cara de Torrey. La mujer morena levantó la mano y miró, primero a su mano, luego al jersey de la pequeña mujer e inmediatamente una sonrisa apareció en su cara. "Oh no, Taylor... No en mi jersey de los Bears. Lo siento, fue un accidente... Perdí la cabeza." durante este tiempo Torrey se fue echando hacia atrás, hacia la puerta, la alta mujer avanzando hacia ella. Torrey se detuvo para calcular la distancia restante hasta la puerta. Taylor vio hacia donde se dirigía la mujer. La alta mujer echó el pelo hacia atrás sacudiendo la cabeza, miró a la puerta, sus labios se tornaron en la sonrisa más feroz que Torrey jamás hubiera imaginado. "¡Cuidado, vas a tropezar con el carburador!" Torrey señaló a las botas de Taylor. Durante el momento en que Taylor miró al suelo para mover sus pies, Torrey había salido y corría por el pasillo. "¡No puedo creer que haya picado con eso!" dijo Taylor en alto mientras corría detrás de la pequeña mujer. Torrey era rápida pero las largas piernas de Taylor comían la distancia entre ellas en un momento. Las dos gritaban y reían mientras bajaban los tres pisos del viejo edificio, marcas de manos, una pequeña y otra grande, quedaban en cada giro. Samantha elevó la mirada desde su pupitre cuando el destello de una pequeña rubia pasó por delante de su puerta seguida de la delgada y musculosa figura de Taylor. "¡¡Dios mío, sólo han pasado cinco minutos y ya está intentando matarla!!", dijo Samantha mientras se levantaba para intervenir. Torrey salió por la puerta de atrás, pero pronto se dio cuenta de que estaba en un patio ocupado en su mayoría por una piscina. La joven mujer se dio la vuelta encontrándose frente a frente con Taylor, que avanzaba lentamente, sus ojos azules estrechándose y una malvada sonrisa en su boca. "Te tengo, Little Bit" Torrey se echaba hacia atrás mientras hablaba. La mayoría de lo que dijo no tenía sentido, pero no quería perder su único jersey, así que hablaba rápido. De repente los ojos de Taylor se agrandaron.. 6.
(8) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. "¡¡Torrey, cuidado!!" gritó Taylor. Torrey sintió su cuerpo inclinarse hacia atrás en el fino aire. Agitó sus manos pero no pudo conseguir ponerse derecha otra vez. En ese breve momento Taylor ya había cruzado la distancia entre ellas y agarró le tela suelta enfrente del top de Torrey. Torrey agarró el brazo de la mujer morena, de forma que las dos cayeron a la piscina. Las dos cabezas reaparecieron en la superficie al mismo tiempo. Nadaron hasta el borde de la piscina, hacia los gritos y risas de media Casa Soroty que estaba asomada a las ventanas mirando el espectáculo. Samantha no pudo evitar unirse a las risas, mirando a la normalmente estoica y reservada Taylor Kent haciendo cabritadas con su nueva compañera de habitación. La risa de Samantha se detuvo rápidamente al ver a Gina Rice salir por la puerta de atrás de la casa. Su siempre fiel lacayo, Terry Kozla, iba detrás de ella llevando dos cubos con disolvente y trapos de limpiar. "Bien, tú debes de ser la alumna nueva, Torrey Gray", dijo Gina inclinándose al borde de la piscina, donde las dos mujeres todavía estaban flotando. "Soy Gina Rice, presidenta de la TAU ALPHA ZETA. Bienvenida, Srta. Gray." "Gracias Hermana", Torrey intentó sonreír dulcemente, sabiendo que no era simplemente un término ´social´. Se aseguró de usar el término "hermana". Todas las nuevas debían dirigirse a las hermanas de clase superior como tales. "Nos gustaría que te unieses a nosotras para cenar en el comedor esta noche. Solo hay un pequeño detalle. ¡Te encargarás del trabajo!". La sonrisa de la mujer mayor se convirtió en enojo. "Junto a tu nueva mejor amiga aquí. Taylor estará encantada de enseñártelas... bueno ella termina allí bastante a menudo". Gina se puso de pie y comenzó a alejarse. Indicando a Terry que dejase los cubos en el suelo, se volvió y dijo a las mujeres de la piscina. "¡Podéis empezar con las marcas de manos que habéis dejado por toda la maldita casa!‖ Luego caminó y volvió a entrar. Taylor lamentó haber sido la causa del mal comienzo de la chica, pero hubo algo acerca de ella que inmediatamente le gustó y eso no le había pasado nunca. No pudo parar de reír. "Bienvenida a la Universidad de Maine, Torrey Gray‖, ofreció su grasienta mano. Tomando la mano en un fuerte apretón, Torrey le devolvió la sonrisa. "¡Muchas gracias, Taylor Kent!" respondió Torrey, salpicando agua en dirección a la mujer morena.. 7.
(9) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Por supuesto, Taylor se lo tomó como un desafío directo y pronto las dos estaban salpicando, gritando y riendo, acompañadas de los gritos y risas de las chicas de las ventanas. De esa manera se convirtieron en Torrey y Taylor. Parecía como si donde estaba una, pronto encontrarías a la otra. Pronto la gente comenzó a llamarlas T&T. *. *. *. *. *. Diciembre 1999, Chicago, Illinois “¡JT!, ¿eres tú?”. La mujer rubia levantó la mirada de su ordenador portátil al reloj de la mesilla de noche. Marcaba 2:45am. Torrey se quitó las gafas, llevada por el familiar sonido de una llave en la puerta principal. Se levantó a investigar, alertada por el sonido de pasos en el suelo de madera. “Oh Jess” Torrey le dijo a su hija. La joven estaba desplomada contra la puerta, sus sanguinolentos ojos desenfocados que apenas veían. Sacudió su largo pelo negro e intento levantarse del suelo. "Estoy bien mama, puedo yo sola” dijo la joven. Torrey se acercó a ayudar a su hija. Jessica se apoyó pesadamente en la puerta, luego apoyó parte de su peso sobre su madre mientras Torrey le pasaba un brazo por la cintura. "Venga, vamos para cama" dijo Torrey, intentando no mostrar su enfado. "Te juro mama. que. no. he. bebido. una. gota. esta. noche".. Su. hija. sonrió. satisfactoriamente. Siendo casi una cabeza más alta que su madre, tenía que mirar hacia abajo para poder ver esos ojos verdes que mostraban decepción. Torrey tomó aliento y comenzó a llevar a su hija a su habitación. Se las arregló para llevar a la joven hasta su cama sobre la cual Jess cayó pesadamente. Torrey le quitó sus botas de combate y su chaqueta de cuero negro. "Me lo prometiste, Jess. Dijiste que no habría más fiestas" dijo Torrey. "Déjame en paz". Jessica se dio la vuelta. Le estaba empezando a doler la cabeza y sabía que sería peor si tenía que mirar a su madre a los ojos. Había roto su promesa, pero no quería pensar en ello ahora, no quería ver su error reflejado en los ojos. 8.
(10) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. de su medre. Le había fallado y probablemente lo volvería a hacer. „Nunca seré tan perfecta como ella‟.. Torrey pasó una delgada mano por la mejilla de su hija, notando cómo la respiración de la niña se volvía más profunda y constante al dormirse. ¿Qué he hecho mal, Jess? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué actúas como si me odiases? ¿Por qué solo me dejas tocarte cuando estás enferma o te desmayas? Torrey dejó que las silenciosas lágrimas cayesen por su cara mientras intentaba encontrar respuesta a todas las preguntas que pasaban por su cabeza. Con cuidado apartó los mechones de pelo negro que cubrían la cara de su hija. El largo pelo negro daba forma a una cara con orgullosos y angulosos rasgos, relajados ahora mientras dormía. Cuando sus ojos estaban abiertos lucían un brillante verde que con la luz correcta parecía azul. Cuando esa ilusión se producía, Torrey se impresionaba de lo mucho que su hija le recordaba a Taylor. Esta noche incluso cuando Jessica yacía en el recibidor, Torrey habría jurado que era su vieja amiga desmayada contra la puerta de la habitación que compartían en la casa Soroty. La cazadora de cuero negro y sus pesadas botas negras eran distintivos de Taylor en su etapa de la universidad. Cuando estuvo segura de que su hija dormía profundamente, se fue a su habitación. Apagó el ordenador; las palabras ya no venían a ella tan fácilmente. Aunque sus últimas novelas había sido un éxito de ventas, algunas críticas decían que el talento de Torrey Gray se estaba durmiendo. Ya no podía llegar a sus sentimientos como antes. Aún realizando su ritual matutino de Tai Chi, el cual practicaba desde los quince años, simplemente parecía no poder volver a ese lugar en el que se encontraban sus emociones. En el fondo sabía que los críticos tenían razón. Si no podía sentir no podía escribir. Su mente había empezado a preocuparse de otras cosas en los últimos años. Las preocupaciones empezaron cuando JT empezó en el instituto. Por supuesto la tensión entre madre e hija siempre había existido. Desde el momento en que Jessica aprendió la palabra no, parecía que era la única frase que utilizaba con su madre. Eso y No quiero. Una vez que llegó a la pubertad todo se convirtió en una guerra, ni madre ni hija sabían por qué. Cuanto más crecía Jessica, mayores eran los problemas. Había sido expulsada de casi todos los colegios públicos y privados de Cook Country, luego comenzó la bebida. Torrey buscó más tiempo para pasar con su hija, acudió a todos los talleres que pudo, pero esto parecía solo empeorar las cosas. Después del último programa, Jessica prometió que se mantendría firme. Y efectivamente dejó de beber, pero Torrey estaba segura de que su hija empezaba a apestar a marihuana. Se preguntaba con qué más habría experimentado su hija.. 9.
(11) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Torrey tomó una ducha rápida y volvió junto a su hija una vez más. Segura de que la niña dormiría toda la noche, Torrey dejó su puerta entreabierta por si acaso. Deslizándose entre las frías sábanas comenzó a rememorar el tiempo en que tenía la edad de su hija. Sí, sonrió en la oscuridad. Ella sabía exactamente de donde venía el temperamento de su hija.. *. *. *. *. *. Septiembre 1981 "Tienes suerte de que me gustes, Stretch. ¡Cinco minutos más e iba a comenzar a servir ensaladas sin ti!" le dijo Torrey a su compañera, lanzándole rápidamente una camiseta limpia de una mochila que estaba en el suelo de la cocina. Taylor se quitó su camiseta gris en un rápido movimiento. Torrey apartó la mirada y fingió estar ocupada poniendo boles con ensalada en una bandeja grande. Taylor no tenía inhibiciones acerca de su propio cuerpo y raramente llevaba sujetador. Se abrochó la camiseta blanca limpia, mientras una pequeña sonrisa aparecía en su boca al ver avergonzarse a su pequeña amiga. Se preguntaba si era el conocimiento de sus preferencias o simplemente su cuerpo desnudo lo que hacía a Torrey avergonzarse. Taylor y su compañera nunca habían hablado de eso, pero estaba segura de que Torrey había oído hablar de ello por lo menos a alguno de los estudiantes en la universidad. "Gracias, Little Bit, te lo debo" sonrió Taylor a su amiga. "Bueno, sé cómo podrías pagármelo" le devolvió Torrey la sonrisa. Taylor se quejó, no veía venir nada bueno. Torrey continuó como si no hubiese escuchado el quejido, le lanzó un cepillo y la observó alisarse su melena negra. "Va a haber un concierto de Debussy en Hutchins el viernes por la noche y me encantaría escucharlo, pero odio ir a esas cosas sola. ¿Qué me dices?" le rogó Torrey. Taylor repasó la lista de excusas que podría utilizar, pero fue capturada por la encantadora mirada de su pequeña amiga. "Está bien, considéralo hecho" contestó. "¡¡Sí!!" dijo Torrey triunfalmente. "Bien, tú primero" le dijo, dándole una bandeja de metal a su amiga. Ambas entraron en el comedor y empezaron a servir el primer plato a las ya sentadas mujeres. 10.
(12) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. "Bueno, bueno, pero si es nuestro dúo de servicio favorito" comenzó Gina Rice cuando vio a Torrey. "Veamos qué fue esta vez... oh sí, arte pornográfico en al periódico de la Casa.". Taylor resopló ante la descripción de su trabajo. *. *. *. *. *. De hecho era el primer trabajo de la morena mujer que Torrey veía. Taylor estaba en la Facultad de Bellas Artes de Degree, mientras Torrey se esforzaba en Literatura Inglesa .Pasaron muchas noches estudiando en su habitación o en la biblioteca del campus. Torrey observaba por el rabillo del ojo a su compañera de habitación dibujando un borrador tras otro. Cuando Torrey le pedía que le dejase ver alguno de sus trabajos, Taylor cerraba rápidamente su cuaderno y musitaba algo sobre trabajo inacabado. Un día, cuando Torrey volvía de un completo día de clases, había un gran portafolio en su pupitre con una nota a mano de Taylor: "Recuerda: si no tienes nada que decir, no digas nada". Torrey se sonrió. Era un dibujo de Tambor, de la película de Disney, Bambi. Torrey tuvo que arrastrar literalmente a su amiga al teatro para verla, la morena agachándose en su asiento para que nadie pudiera reconocerla. Torrey, sin embargo, no se sorprendió del todo cuando se giró echando un vistazo a su amiga durante la escena de la muerte de la madre de Bambi y vio que la mujer tenía lágrimas en sus ojos. La joven observó con cuidado cada dibujo, algunos con anotaciones en los márgenes sobre cómo pintar o esculpir determinadas zonas. La mayoría eran de mujeres, algunas con los músculos definidos, otras repletas de suaves curvas. El último era un dibujo en tinta negra. Eran dos mujeres abrazándose. Era algo más que un abrazo, era algo erótico. Ambas tenían sus rostros escondidos. Una tras su larga cabellera cayendo sobre sus rasgos, la otra tenía su rostro girado. La más pequeña tenía sus labios rozando el pezón de la otra mujer, la más alta parecía atraerla más a ella. La imagen causó una extraña sensación dentro de Torrey, pero pensó que era la cosa más maravillosa que había visto en la vida. Era tan real en sus formas que no se podía decir dónde terminaba una mujer y surgía la otra. Cuando finalmente Taylor volvió a casa esa noche, con algo más que un puntillo, se sonrió mientras su compañera la ayudaba a encontrar su cama. La artista sintió cómo desaparecía el gran peso que sentía en sus hombros mientras el sueño la superaba con las alabanzas de Torrey en sus pensamientos. *. *. *. *. *. La cara de Gina mostró un gesto de desagrado. ―¿Has dicho algo, Taylor?‖. 11.
(13) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Taylor se movió a un lado para atender a la presidenta y tosió. ―No, creo que he cogido algo‖ y entonces tosió con fuerza y ofreció la ensaladera de su mano a la presidenta. Gina la miró disgustada y vio la sonrisa en la cara de Torrey. ―Miss Gray, esto comienza a ser habitual. Espero no haberme equivocado al ponerte en la misma habitación que Miss Kent‖. La mujer que permanecía sentada mostró una sonrisa maliciosa. ―Espero que Taylor no esté enseñándote cosas malas‖. Varias chicas rieron tontamente ante el comentario. Torrey pensó que las palabras debían de ser un chiste, pero no entendió la broma. Sin embargo alcanzó a ver la mirada que Taylor lanzó a Gina. Un fuego eléctrico azulado salía de los ojos de Taylor y su mandíbula estaba firmemente apretada mientras se detenía frente a la mujer sentada. Torrey interceptó el movimiento de su amiga, colocándose entre ambas. ―No lo hagas, hermana‖ dijo Torrey con esa manera servicial que tanto asombraba a Taylor que pudiera evocar. ¡Debería ser actriz! ―Saben, si no estuvieran aquí por herencia, estarían ahora mismo durmiendo en la residencia de estudiantes‖ dijo Gina. ―Sí, hermana. Lo comprendemos. Intentaremos hacerlo mejor‖. Torrey sonrió con su apaciguadora y dulce sonrisa. ―Miss Gray, ¿cómo es posible que tú seas la única en la hermandad capaz de hacer que un ‗sí, hermana‘ suene a ‗que te jodan‘?‖, preguntó Gina. ―No tengo ni idea de a qué te refieres, hermana‖, replicó Torrey. Gina no quería buscar bronca, pero esa pequeñaja se lo estaba buscando. O al menos es lo que ella creía. ―¡Iros a trabajar... ambas dos!‖, dijo Gina acaloradamente. ―Sí, hermana‖ dijeron las compañeras al unísono mientras abandonaban el comedor. *. *. *. *. *. “¿Vas a decir algo o sólo vas a mirarme?” espetó Jessica a su madre. La muchacha tenía un dolor de cabeza tan grande como nunca antes había sentido y la ducha caliente no había servido para aliviar el dolor. Cuando se había levantado tenía toda la intención de pedirle perdón a su madre, pero ahora, al ver 12.
(14) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. el triste gesto de la mujer, sus buenas intenciones se habían esfumado. Deseaba poder controlar su temperamento, pero parecía que siempre la ganaba. Especialmente cuando estaba con su madre. “¿Qué más puedo decirte, JT? ¿Qué más que no hayamos dicho antes?” dijo Torrey en voz baja, bebiendo de su té. “Dime Jess. Dime qué puedo hacer... que no haya hecho ya. ¡Dímelo y lo hago!” dijo Torrey elevando su voz mientras se levantaba de la silla. Fue entonces cuando Torrey vio los moratones en el cuello de su hija. “Por favor, dime que practicas el sexo seguro”, dijo Torrey exasperada. JT miró fijamente a su madre. ¿Debo decírselo? Nah... se le pondrían los pelos de punta. Una razón más por la que no soy la hija perfecta. “¿Sexo seguro, mamá? ¿Qué demonios es eso?” dijo JT volviéndose para prepararse una taza de té. “¡Que no tendré que ir a tu funeral antes de que cumplas dieciocho!”. Torrey agarró con fuerza el brazo de la joven. Los ojos de JT se estrecharon, su voz disminuyó una octava. “No, mamá. No practico el sexo seguro. Tal vez deseo pillar el sida y morirme. ¡Así no tendrías que cargar con esta mierda de hija!” Torrey entonces hizo algo que nunca había pensado ser capaz de hacer. Algo que nunca había hecho en toda la vida de su hija. La bofetada fue tan inesperada que sacudió la cabeza de JT a un lado. Ambas mujeres se quedaron simplemente mirándose. “Jess, yo...” comenzó Torrey. La joven retrocedió alejándose de su madre, agarró su chaqueta de la silla y salió corriendo por la puerta. Torrey no podía creer lo que había hecho. Pasó unos temblorosos dedos por su largo cabello rubio, con un movimiento que no llegaba a sentir. Cada una de sus peleas la dejaban un poco más agotada que la anterior. Esta vez había golpeado a su propia hija. A pesar de que las peleas eran algo habitual, sintió que estaba perdiendo. Le horrorizó ver que se había convertido en el tipo de madre que Evelyn era. ¡Jessica actuaba como si quisiera morir! ¿La hago sentir así? ¿Debería hablarle de Stevie... del tío que nunca llegó a conocer? ¿Haría que me entendiera? Torrey entró en su habitación y se quitó la bata. Se puso una camiseta sin mangas negra y un par de pantalones de cordón y entró descalza en el pequeño gimnasio. Había sido hacía ya tiempo un estudio de baile, diseñado por el propietario anterior. Tres de las paredes eran espejos; la cuarta era una ventana que miraba al Lago Michigan. Torrey realizó sus ejercicios matutinos de Tai Chi mientras el rosáceo sol se elevaba por el lago. 13.
(15) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Encendió un pequeño pedacito de incienso dejándolo en su recipiente de arcilla. Había mezclado en un bol toda una variedad de esencias, así que nunca sabía qué elegía para cada día. Se arrodilló frente a la ventana y se sentó sobre sus talones, respirando el aroma a Patchouli. La estela de humo rosa en el aire hizo que Torrey cerrara los ojos para dibujar el rostro de Taylor. Dios, su precioso rostro... Recordó que había sido Taylor quien le compró Patchouli por primera vez y Taylor la que le dijo la verdad sobre lo que significaba la muerte de su hermano. *. *. *. *. *. Diciembre 1981 ―Hey Judy... ¿te vienes conmigo el viernes a la fiesta de la Fraternidad?‖ ―Eric, ¡voy a salir con tu mejor amigo!‖ dijo Alicia impaciente. ―Oh, si, cierto...‖. El joven giró su silla hacia Torrey. ―¿Y qué hay de ti, preciosidad?‖ Un áspero gruñido se escuchó por detrás de Torrey. La joven supo de inmediato quién era su salvadora y sonrió. Él levantó la mirada, tragó y procedió a abandonar la silla. ―Hey, Stretch‖ dijo Torrey sin siquiera girarse. ―Hey‖ dijo Taylor mientras volvía la silla y se sentaba a horcajadas, dejando las manos apoyadas en el respaldo. ―Hola, Ally‖. ―Taylor‖, replicó la muchacha, sorprendiéndose de que la mujer mayor la conociera. ―¿Has montado sólo con esto? Taylor, vas a matarte‖ reprendió Torrey, tirando de la manga de la chaqueta de cuero. ―Yeap, y también se me ha congelado el culo, ha comenzado a nevar otra vez‖, replicó Taylor, lanzando un cálido aliento entre sus manos. ―Bien, venga, coge mi bufanda‖, Torrey se inclinó y envolvió el cuello de la alta mujer con su bufanda de ositos. ―¡Gracias, mama!‖ bromeó Taylor. ―Hey, tengo algo para ti‖ dijo bajando la cremallera de su chaqueta y cogiendo un libro que estaba apoyado contra su pecho. ―¡Oh, Stretch, esto es genial! Y además en griego original... Espera un minuto... ni siquiera la biblioteca de la universidad tiene una copia así. ¿Cómo lo has conseguido?‖ le preguntó Torrey. 14.
(16) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―Soy muy eficiente en muchas cosas‖ respondió la morena mujer con una sonrisa a lo Mona Lisa y arqueando una ceja, como solía hacer. ―Eres realmente maravillosa, gracias‖ dijo Torrey envolviendo la mano de Taylor con la suya. ―De nada, Little Bit‖ sonrió Taylor a su amiga. ―¡Hola, Taylor!‖ llamó una atractiva rubia a la mujer sentada. Taylor miró y guiñó un ojo a la chica. ―Tengo que irme‖ dijo levantándose de la silla. ―¿Sigue en pie lo de esta noche? Me vas a ayudar a estudiar para el examen de español, ¿verdad?‖ preguntó Taylor a su compañera de habitación. ―Sip, en nuestro hueco a las siete, allí estaré‖ respondió Torrey. ―Genial, *adiós*... hay, ya lo he pillado... ¡pasaré sin problemas!‖ rió. ―Si, ya‖ replicó Torrey sarcástica. Torrey comenzó a comer sus patatas fritas mientras su amiga Ally sacudía la cabeza. ―Espabila, Tor, estamos en los ochenta... deberías tirar de las riendas‖ ―¿Qué?‖ preguntó Torrey. ―El amor libre anda suelto. Quiero decir, si mi amante guiñara un ojo a otra...‖ ―Ally‖, Torrey alejó las patatas. ―¿De qué demonios estás hablando?‖ ―Digo que si pretendes conservar a Taylor...‖ ―¿Conservarla? Creo que hablamos de temas diferentes, ¿de qué estás hablando?‖ ―De Taylor y tú‖. ―¿Taylor y yo qué?‖. Torrey estaba comenzando a perder la paciencia. ―Taylor y tú como pareja‖. ―¿Pareja de qué?‖ ―¡De amantes!‖ dijo finalmente Ally. ―¿¡Qué!? ¿Te has vuelto loca?‖ Torrey se recostó, perpleja.. 15.
(17) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―Lo siento, Tor, simplemente creía que... me refiero a que mucha gente lo son. ¿Taylor no te lo ha dicho?‖ le preguntó Ally. ―¿Decirme qué?‖ preguntó Torrey, asustada de repente de la posible respuesta. ―Torrey, vives con ella, ¿cómo es posible...? Es que tú eres su mejor amiga... ¿Taylor no te ha dicho que es gay?‖ Por un momento Torrey pensó en hacer como si no hubiera oído nada de lo que había dicho su amiga. Sentía las lágrimas a punto de resbalar por sus mejillas en cualquier momento, y no quería que hubiera nadie alrededor cuando eso pasara. La joven saltó de su silla y salió rápidamente de la cafetería. ―¡Torrey!‖ gritó Ally viéndola salir.. Taylor se paseaba de un lado a otro de su habitación. Torrey llegaba una hora tarde, nunca llegaba tarde a ningún sitio y Taylor estaba comenzando a preocuparse. Justo cuando estaba cogiendo la chaqueta oyó un golpe en la puerta. Alicia dio un paso atrás cuando Taylor tiró con fuerza de la puerta. La morena mujer vio el abrigo y la mochila de cuero de Torrey en las manos de la muchacha y se las cogió. ―¿Dónde está?‖ exigió Taylor. ―Taylor, yo... Lo siento,... Pensé que lo sabía...‖ Taylor se paró y miró a Alicia. ―Ya sabes... saber lo tuyo‖. La joven calló. ―¿Se lo has dicho?‖ preguntó Taylor rotundamente. No necesitaban decir el qué. Taylor sabía perfectamente a qué se refería la muchacha. Alicia asintió con la cabeza. ―¿Que ha pasado... dónde está ella?‖ preguntó Taylor. ―Se levantó y salió corriendo. La he buscado pero no la encuentro por ninguna parte‖, dijo Alicia con lágrimas en los ojos. ―¿Hace cuánto?‖ ―Un par de horas‖.. 16.
(18) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―¿¡Me estás diciendo que lleva fuera sin su abrigo dos horas!? ¡Por el amor de Dios, está nevando!‖. Taylor se movió a toda velocidad dejando a la muchacha y saliendo por la puerta de la hermandad. Media hora más tarde Taylor no tenía una pista de dónde se encontraba la joven. Se dio quince minutos más y entonces llamaría a la policía del campus. Se montaría todo un escándalo si se descubría el porqué Torrey se había perdido, Taylor estaba segura de que podía ir despidiéndose de su beca, pero nada de todo eso la preocupaba. Lo único que le importaba era encontrara a su amiga. Taylor buscó por todas partes, ambas sabían cómo esconderse por el campus o al menos es lo que ella pensaba hasta que alzó la mirada. Tan pronto como la morena mujer se lanzó a las escaleras, pudo ver a Torrey arrebujada en una de las oscuras esquinas del campanario. La joven temblaba tanto que sus dientes castañeaban con fuerza. ―Oh, Torrey... ¿qué demonios haces?‖. Taylor se acercó a ella. Atrajo a la joven y comenzó a colocarle su chaqueta de esquí sobre el cuerpo. ―Si quieres odiarme, adelante, ódiame‖ murmuró Taylor mientras frotaba los brazos de la joven tratando de conseguir calentarlos un poco. ―Pero no intentes suicidarte por ello‖. ―¿De verdad eres gay?‖, preguntó Torrey temblando aún. ―Sí‖ respondió Taylor impasiva. Torrey comenzó a sollozar sin control. ―Hey, he dicho que puedes odiarme, no llorar. Por favor, Torrey, no llores‖ suplicó Taylor. ―No quiero perderte‖ lloró la joven. ―No me has perdido, estoy aquí‖ Taylor envolvió a la joven con sus fuertes brazos y la atrajo hacia sí. ―Háblame, Little Bit, dime qué ha pasado‖. ―Mi hermano Stevie era gay. Se puso enfermo y murió el año pasado‖ sollozó Torrey. ―Mi madre no me dejó ir a verle. Decía que si eres gay, Dios te mandaba esa enfermedad para matarte. Y si tú eres gay, la cogerás. No quiero que mueras, Taylor... te quiero demasiado. Eres la mejor amiga que he tenido en mi vida‖. ―Oh, cariño, no, no...‖ Taylor acercó a la joven a su regazo y la abrazó fuertemente. ―¿Era el Sida? ¿Es por lo que murió tu hermano?‖ Torrey asintió con la cabeza antes de enterrar su rostro en el hombro de la mujer.. 17.
(19) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―Cariño, tu hermano murió por esa enfermedad, pero la gente gay no son los únicos que la cogen, y puedo asegurarte que no es ninguna sentencia de Dios. No puedo creer que Dios pudiera hacer algo así, ¿y tú?‖ Torrey sacudió la cabeza pero no podía dejar de llorar. La mujer la abrazó hasta que las lágrimas desaparecieron. ―Vamos, mi pequeña. Tenemos que llevarte dentro‖ dijo Taylor. La alta mujer ayudó a Torrey a bajar las escaleras y montar en su motocicleta. Cuando por fin estuvieron en su habitación, Torrey admitió sentirse como un cubito de hielo. Taylor la obligó a darse un baño caliente hasta que Torrey se dio cuenta de que se estaba convirtiendo en una pasa. ―Primero un cubito de hielo, luego una pasa. Todo lo que te rodea realmente tiene que ver con comida, ¿eh?‖ bromeó Taylor. Envolvió a la pequeña mujer con su bata y una manta extra, e hizo fuego en la chimenea, una de las ventajas de la gran habitación. Sentadas una junto a la otra, bebiendo un chocolate caliente, Torrey continuó con la conversación. ―Debes pensar que soy realmente estúpida, ¿eh? Por creer todo lo que mi madre decía‖. ―No, Little Bit, no lo pienso. ¿Cómo se supone que debes aprender cosas si la gente en quien crees no te dice la verdad? Supongo que lo triste es que ellos tampoco aceptan la verdad. Tengo varios artículos y material sobre el Sida si quieres saber más sobre ello‖. ―Me gustaría, gracias‖ dijo Torrey. Ambas mujeres bebieron el chocolate en silencio, todavía demasiado calladas para sacar el inevitable tema. ―Por eso compartimos la habitación, ¿verdad?‖ preguntó Torrey. ―Nadie quiere compartir una habitación con una bicho raro‖ replicó Taylor frívolamente. ―¿Porqué no me lo dijiste, Taylor?‖ ―Taylor había estado esperando esa pregunta. Ni siquiera ella sabía realmente la respuesta, pero decidió ser lo más sincera que pudiera. ―Nunca jamás nadie me ha ofrecido una amistad incondicional y el cariño que tú me das, Tor. Al principio no me importaba si lo sabías, más tarde di por hecho que lo sabías y no me preocupé. Finalmente me pregunté si lo sabrías y supongo que tenía demasiado miedo a perder tu amistad‖. Taylor alzó su mirada de su regazo y miró los ojos verde mar de Torrey. Las lágrimas comenzaron a surcar las mejillas de la morena mujer.. 18.
(20) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―Nunca me lo he pasado tan bien como lo paso contigo. Nunca... nunca me he preocupado por nadie excepto por mí misma. Sienta tan bien tener una amiga como tú, y me gusta la persona que soy cuando estoy cerca de ti‖ finalizó Taylor. Torrey alargó su mano y acarició las lágrimas de la cara de su amiga. ―Siempre seré tu amiga, Stretch‖. La joven sonrió, apoyándose en el cuerpo que la envolvía con un brazo protector. ―Y yo siempre estaré contigo, Little Bit. Pase lo que pase sólo llámame: la respuesta será ‗sí‘ ‖. La mujer no se dio cuenta, al menos en ese momento, de que acababa de dar su corazón a la mujer que tenía entre sus brazos. *. *. *. *. *. Los músculos del delgado cuerpo de Torrey se flexionaron y extendieron mientras llevaba a cabo los movimientos ya tan naturales para ella como el respirar. Cuando su mente se centró de nuevo en la realidad que la rodeaba todavía podía sentir los brazos de Taylor rodeándola, el recuerdo del calor de fuego aún calentaba su piel. La oscura sombra y la alta presencia que sentía detrás le recordaron un día en el que aquel cuerpo se deslizaba con ella en cada movimiento. Eran dos seres moviéndose juntos, una luz y una sombra, los símbolos perfectos del equilibrio y la armonía. En ese momento la sombra que había tras ella esperaba impaciente entre fuertes y exasperantes suspiros. JT había cruzado muchas líneas pero aún no había interrumpido en el Tai Chi diario de su madre. Se apoyó impaciente contra el espejo de atrás balanceándose ligeramente. Una vez Torrey terminó sus movimientos, se arrodilló en el suelo con los ojos cerrados unos momentos más. Inclinándose y descansando sobre los talones, miró hacia el reflejo de su hija en la ventana moviéndose de un lado para otro. “Dios” deslizó sus dedos por su cabello. “No creo que pudiera encontrar un sólo sitio que pueda vender una droga que te deje sin agua en el cuerpo en dos horas”. “Bueno, eso es porque no estás buscando las verdaderas drogas” replicó JT moviéndose por detrás de la mujer, una maliciosa sonrisa marcaba su rostro. Torrey se movió tan rápido que JT apenas tuvo tiempo de quitar la sonrisa de suficiencia de su cara. La joven era seis pulgadas más alta que su madre y la superaba en peso por bastante, pero Torrey tenía la ventaja de la sorpresa y 19.
(21) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Veinte años de entrenamiento en artes marciales. La mujer aún controlaba sus movimientos. Si no fuera así... reflexionaría Torrey más tarde; habría lanzado a su hija al otro lado de la habitación. No quería hacer daño a su hija, pero se iba acercando cada vez más a su límite. Torrey obligó a retroceder a su hija contra la pared con una llave de hombro destinada a dominar, no a herir. “¡Esto no es un maldito juego, Jessica Taylor!” gritó Torrey furiosa. El único error que había cometido Torrey era creer que JT nunca se enfrentaría físicamente a ella. Los ojos de la joven mostraron una expresión de pánico mientras luchaba contra el agarre. Torrey la soltó, pero no estaba preparada para la reacción de su hija. Mientras la mujer daba un paso hacia atrás, JT se dio cuenta de que sus brazos estaban libres y lanzó un fuerte revés contra la cara de su madre. El golpe sacudió lo suficientemente fuerte a Torrey para caer sobre una rodilla, su mano alzándose hacia su ojo. JT se mantuvo allí, clavada en el sitio. Nunca había imaginado ser capaz de pegar a su madre, aunque sabía que estaba enfadada con la mujer la mayor parte del tiempo. Ahora solo podía mirar a la mujer caída, mirando igualmente a su propia mano. Finalmente la mano se cerró en un puño y JT se volvió y golpeó con fuerza al espejo de detrás de ella. “¿¡Porqué me haces esto!?” lloró mientras salía corriendo de la habitación.. *. *. *. *. *. Febrero 1982 ―¿Estás de broma? ¿Aún eres virgen?‖. Taylor miró asombrada a Torrey. Las dos mujeres estaban sentadas sobre la alfombra de su habitación en el tercer piso, los libros apilados alrededor de Torrey, bocetos rodeando a Taylor. Gene Pitney sonaba por los altavoces, como siempre. Para Torrey era lo que faltaba: escuchar ‗Town withouth pity‘ y derramar sus tragedias sexuales a su amiga. ―¿Podrías gritarlo un poco más? No creo que te hayan oído en el primer piso‖ respondió Torrey bruscamente. ―Perdona… ¡No puedo creerlo! ¿Cuántos tienes… dieciocho?‖ rió con fuerza Taylor. La morena mujer vio el gesto dolido en la cara de su amiga, la joven se giró con lágrimas en los ojos.. 20.
(22) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―Oh, Little Bit, lo siento‖. La expresión de Taylor cambio con naturalidad a un ceño fruncido como cada vez que hería sin querer los sentimientos de su amiga. ―No sabía que era tan importante‖. ―Bueno, lo es para mí‖. Torrey no podía detener las lágrimas que surgían de sus ojos. ―Hey, no hagas eso‖ Taylor se aproximó a la joven y la envolvió con su brazo alrededor de su pequeño cuerpo. ―¿Qué sucede, Little Bit?‖ Torrey le explicó sus sentimientos respecto a su inocencia y comenzó a hablar sobre el chico con el que había quedado dos semanas atrás. Los músculos de los hombros de Taylor se tensaron al oír el nombre de Stephen. Alto, moreno y de ojos azules, hasta Taylor tenía que admitir que Torrey tenía buen gusto. Conducía una moto que Taylor conocía, una Honda Shadow… nada comparado con su Harley, pero parecía que trataba a Torrey con respeto, y eso era algo que Taylor exigía en cualquier hombre que quisiera una cita con su joven amiga. Por supuesto, ninguno era lo suficientemente bueno para Torrey en opinión de la mujer. Desde la noche en que había estado buscando por fuera a su amiga, la morena mujer peleaba contra la aceptación de saber que estaba perdidamente enamorada de la joven. Quería tomar a Torrey entre sus brazos y mostrarle lo profundos que eran sus sentimientos, pero Taylor tenía el presentimiento de que si lo hacía, Torrey huiría de ella. Así que la artista acallaba sus sentimientos e intentaba ser lo mejor amiga que podía ser. Naturalmente, oír hablar de Stephen era la peor parte. ―Stephen quería que me acostara con él‖. Torrey se enjuagó las lágrimas. ―Bueno, eso no me sorprende‖ respondió Taylor secamente. Ok, ¡ella no necesita sarcasmo, Kent! Simplemente te molesta porque no eres tú lo que ella quiere. ―¿Estás diciendo que no debería?‖ preguntó Torrey. ¡Eso es lo que digo, maldita sea! ―Bien, digo que es algo que no me concierne, Tor. Me refiero a que es una cosa muy personal‖ respondió Taylor. ―¿Pero debería?‖ insistió Torrey. ¡Sólo si es conmigo! “Es sólo que estoy confusa, Strech. Es decir, parte de mí quiere, pero la otra parte no lo ve claro. Stephen dice que no sabe cuánto tiempo puede estar con una chica que no confía en él lo suficiente como para dormir juntos‖ continuó Torrey llorando. 21.
(23) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ¡Ese bastardo! ¡Debería partirle su esquelético cuello! Taylor estaba teniendo toda una batalla interna en ese momento. Su amor por la joven empañaba claramente su juicio, pero la morena artista se dio cuenta rápidamente que la forma en que ella quería a Torrey en su vida nunca podría suceder. Miró fijamente a los ojos de su pequeña amiga deseando que Torrey viera en ellos lo que sentía en su corazón. Que se diera cuenta de lo profundo de su amor. Por un momento, los ojos de Torrey se abrieron brillantes, después arrugó sus cejas extrañada. Taylor desvió la mirada, con miedo repentino a que su amiga viera la ansiedad de sus ojos. Incapaz de mantener la expresión confusa y las lágrimas brotando del rostro de su amiga, la morena mujer se giró para mirarla a la cara. Sentada con las piernas cruzadas, Taylor cogió las finas manos de Torrey entre las suyas. ―Little Bit, no puedo decirte lo que debes o no debes hacer. Perdí mi virginidad a los catorce con un tío que podía haber sido mi padre‖. Viendo la expresión asombrada del rostro de Torrey, Taylor sonrió. ―Sip, he vivido ambos lados. La cuestión es que pensaba que era especial y que me amaba, cuando todo lo que era para ese tío era un pedazo de carne de catorce años‖. Taylor sintió cómo sus ojos se empañaban ante el recuerdo de su primera vez. ―Torrey, cariño… tu primera vez debe ser con alguien a quien ames, alguien especial para ti, y esa persona debería sentir lo mismo por ti‖. Taylor retiró un mechón suelto de la cara de la joven y con su pulgar limpió la lágrima de su mejilla. ―Recuerda que es un regalo que tú das una vez en la vida‖. Torrey no podía evitar el sentimiento de que la persona a quien quería dar ese regalo era la mujer que tenía frente a ella. Sacudiendo la cabeza intentando olvidar esa idea, sonrió a su amiga y apretó las manos que tan dulcemente cubrían las suyas.. *. *. *. *. *. Torrey entró en el oscuro bar y tuvo que entrecerrar los ojos y pararse por un momento hasta que sus ojos se acostumbraron a la escasa luz del interior. Eran las dos de la tarde y el bar estaba bastante vacío, excepto la sala de atrás donde estaba la mesa de billar. Torrey podía escuchar las el sonido de las bolas golpeándose las unas contra las otras y cayendo por los agujeros. ―Hola, Jack. ¿Está aquí?‖ preguntó Torrey, sin molestarse en enseñar al barman su falsa identidad mientras alcanzaba la bebida que le había puesto de inmediato. Torrey era una habitual y Jack sonrió a la pequeña mujer.. 22.
(24) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Jack era el propietario del pequeño bar. De ambiente motero, era también donde todos los universitarios compraban el alcohol y las drogas. Por supuesto, eso hacía que fuera el lugar favorito de Taylor. ―Yeap, mejor le das una razón para irse. Está ganando de nuevo y ya sabes que a Billy eso no le gusta demasiado‖ respondió Jack. ―Lo haré‖ replicó Torrey. Le gustaba Jack, no importaba lo que pensara la gente de la zona sobre él. Era un hombre enorme, que vestía con las antiguas vestiduras de los Ángeles del Infierno que Torrey sospechaba eran auténticas. Se parece a cómo Jerry García habría parecido si hubiera sido segunda línea en los Chicago Bears. Torrey se dirigió al final del bar. Se acercó mientras miraba a Taylor levantarse de la silla y levantar las manos. La morena mujer llevaba una pegada camiseta negra con sus habituales vaqueros desgastados. Su fibroso cuerpo llamó la atención de inmediato a la joven. Oh, Dios, ayer cometí un gran error. Antes de que Torrey pudiera estudiar sus pensamientos más en profundidad, Taylor levantó la mirada y le sonrió. Mirar el rostro de la pequeña mujer hizo que su vientre se contrajera. Durante un momento de descuido, Torrey mostró una evidente mirada carnal en sus ojos mientras miraba a la artista. Su cara volvió a su apariencia natural en cuanto Taylor sonrió. Torrey se acercó y apoyó su botellín en la silla donde estaba la chaqueta de Taylor. ―¿Quieres otra?‖ Torrey levantó el vacío botellín de Taylor. ―Hoy he recibido mi mensualidad‖ susurró. ―De acuerdo, por mí sin problema‖ Taylor le guiñó un ojo mientras Torrey volvía a recorrer el camino a la barra del bar. ―¡Desearía tener una buena mujer que me tratara así!‖ gritó Billy a la alta mujer. ―¡Quédate fuera de esto!‖ le respondió Taylor, observando la parte de atrás de Torrey mientras se alejaba. A Taylor le gustó el disfrute motero de imaginarse que alguien como Torrey pudiera pertenecerle. ―Okay, te toca Taylor‖, le llamó uno de los hombres. Torrey llevaba un botellín de cerveza en su mano mientras regresaba, pero Taylor consiguió ver una extraña expresión, casi triste, en el rostro de la joven. ―Hey, ¿estás bien?‖ preguntó Taylor rozando la mejilla de Torrey. ―Si, estoy bien‖ mintió Torrey.. 23.
(25) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Taylor se acercó a Torrey y dejó descansar su mano en su hombro. Torrey miró los azules ojos de su preocupada amiga, observando su rojez y sintiendo el olor a hachís en la ropa de la mujer. Sabía que Taylor no había vuelto a casa la noche anterior porque ella había estado allí toda la noche, gran parte de ella con alguien que no era su compañera de habitación. El impaciente jugador de billar se acercó a las dos mujeres. ―He dicho que te toca. Bésala, fóllatela o juega al billar... estaré presente en cualquier caso, pero sea lo que sea, ¡hazlo ya!‖ Tan rápido que Torrey entendió demasiado tarde lo que estaba pasando, Taylor lanzó su mano izquierda y agarró la garganta del hombre. Los músculos del brazo de la alta mujer se tensaron y se levantaron dejando sin aire al hombre. ―No me gusta que uses ese tipo de lenguaje delante de ella‖ siseó Taylor al hombre que tuvo que arrodillarse. ―Discúlpate‖. ―Taylor, por favor... suéltale‖ pidió Torrey a su amiga. ―¡Discúlpate!‖ dijo Taylor apretando un poco más al hombre que sólo podía intentar agarrarse al brazo de la mujer que tenía ante sí. ―Discúlpate con la linda dama, Dennis... Ahora‖ ordenó Billy al arrodillado hombre. Dennis jadeó una disculpa y Taylor lo saltó inmediatamente. Él se desplomó en el suelo, tomando aire en sus necesitados pulmones, fulminando con la mirada a la morena mujer. ―Bien, Taylor, preséntame a esta hermosa dama‖ dijo Billy. Taylor frunció el ceño al afable motero, tratando de discernir si estaba intentando tomarle el pelo o no. Observando la relajada sonrisa en la cara del hombre rubio, presentó a su compañera de habitación. ―Ahora, a por el billar‖ dijo Billy, golpeándose ambas manos. ―No puedo, tengo que irme‖ replicó Taylor, volviéndose hacia Torrey. ―Vamos, una última partida por cien pavos‖ dijo Billy con naturalidad. ―¿Y de dónde coño voy a sacar yo cien pavos?‖ preguntó Taylor con una sonrisa. ―¡Hey, creía que habías dicho que no habláramos de ese modo delante de ella!‖ se quejó Dennis. ―Noooo‖ Taylor sonrió perversamente al hombre. ―He dicho que no me gusta que tú hables de ese modo cerca de ella. Y repito, Billy, ¿de dónde voy a sacar esa buena cantidad de pasta?‖ preguntó Taylor cogiendo su chaqueta. 24.
(26) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. ―¡De mí!‖ la detuvo Torrey. ―Ahí lo tienes... tu dama te financia‖ rió Billy. Taylor cogió del codo a Torrey y la alejó de los rientes moteros. ―Torrey, guarda tu dinero‖ le dijo Taylor en un susurro. ―Pero le puedes machacar, te he visto jugar‖ replicó Torrey. ―¿Y si pierdo qué? Estarás sin dinero el resto del mes‖ ―Creo en ti‖ respondió Torrey a la mujer. Era una respuesta simple, pero para Taylor implicaba mucho más. Años más tarde, cuando su confianza en sí misma disminuía, echaba la vista atrás y recordaba que Torrey era la única persona, al margen de su madre, que le había dicho esas palabras. Taylor recompensó a la joven con una de sus brillantes sonrisas y se volvió a los moteros. ―Machaquémosles‖ dijo, dejando de nuevo su chaqueta. *. *. *. *. *. Torrey y Taylor estaban tumbadas en la alfombra, frente a la chimenea. La hermandad estaba en el típico caos de un viernes noche, pero alejadas del resto del piso como estaban, los sonidos eran completamente silenciosos. El estéreo de Taylor estaba sintonizado con poco volumen en una frecuencia de radio local de jazz y ambas mujeres estaban relajándose después de la pizza que literalmente habían devorado. Torrey había intentado darle el dinero ganado de la partida de billar a Taylor pero la mujer se había negado. Le dijo que sería feliz con una pizza y un pack de seis cervezas. Taylor rodó por el suelo y cogió su chaqueta, buscando en los bolsillos por un mechero. ―¿Tienes alguna cerilla, Little Bit?‖ Torrey giró sobre su estómago, mostrando el porro frente a ella. ―Lo compartimos...‖ ofreció. Torrey sacudió su cabeza, como respuesta y exasperación. En el último mes Taylor parecía estar siempre colocada. Fumaba porros para relajarse y tomaba pastillas para meterse caña. El último par de meses habían sido especialmente malos, y Torrey había comenzado a preocuparse por el enganche de su amiga a las drogas. ―¡Ajá!‖. Taylor encontró su mechero en el bolsillo de la chaqueta y se sentó en el suelo. Justo cuando estaba a punto de encender el cigarrillo, Torrey alargó la mano y la colocó sobre los dedos de la morena mujer. ―Esta noche no, ¿vale, Stretch?‖ pidió Torrey. 25.
(27) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Taylor miró a la joven y sintió perder de nuevo su corazón. ¿Cómo podía decirle que eso se había convertido en un hábito porque la ayudaba a olvidar, a sentir, y a aceptar? Olvidar que Torrey nunca le pertenecería, que la mujer a la que amaba nunca la amaría. Sentir algo cuando cualquier otra mujer la tocaba e imaginaba que era Torrey acariciando su cuerpo. Todo ello para aceptar que Torrey nunca podría estar con ella en ese sentido; nunca la amaría como ella hacía. Pero la mujer tenía problemas para negarle cualquier cosa, así que Taylor simplemente sonrió y dejó el porro a un lado. Torrey devolvió la sonrisa a su amiga a modo de agradecimiento y la mirada de tristeza anterior volvió a cruzar su rostro. ―Little Bit, ¿qué sucede? Y no me digas que nada porque no me lo creo‖. preguntó Taylor. Torrey lanzó una medio sonrisa a su amiga y la dijo la verdad. ―Me he acostado con Stephen esta noche‖ dijo Torrey sin mirar a los ojos de su amiga. ―Me lo imaginaba‖ replicó Taylor suavemente. Realmente Taylor sabía lo que había pasado en su habitación aquella noche. Tenían un sistema para evitar momentos vergonzosos. Si una o la otra estaba con alguien, dejaban el cartel de ―No molestar‖ que Taylor había robado de un motel cercano colgado en la puerta. Cuando Taylor había vuelto de su cita, que no había sido mucho más que un polvo rápido en un coche en el parking de la biblioteca, la artista se había sorprendido al ver el aviso en la puerta. Torrey nunca lo había puesto. Taylor escuchó a través de la puerta y unos sonidos inconfundibles surgieron de la habitación rompiéndole el corazón. Por supuesto, no había oído a Torrey, pero oía gemidos de hombre y podía imaginarse que Stephen había logrado finalmente lo que deseaba. Taylor no pudo retirarse lo suficientemente rápido. Nunca se había parado a pensar en las noches que Torrey debía haber vuelto y haber oído el mismo tipo de sonidos. La joven nunca había dicho una palabra, simplemente encontraba algún lugar cálido donde acomodarse y pasar el resto de la noche. Taylor nunca había pensado en eso, especialmente en ese momento en el que su corazón se rompía en mil pedazos. Hasta entonces había deseado que pasara algo y Torrey pudiera ver todo el amor que la mujer sentía en su corazón por su pequeña amiga, pero desear nunca hace que suceda. Taylor se había marchado precipitadamente y se había ido a emborracharse tanto como humanamente fuera posible mientras pudiera mantenerse en pie, terminando en el único bar de ambiente de Orono. La ebria mujer estaba tan borracha que se dejó llevar al baño por una guapa rubia que, de alguna forma, le recordaba a Torrey. La mujer se aprovechó de ella y Taylor simplemente dejó 26.
(28) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. que lo hiciera. Cuando la morena mujer alcanzó el clímax, gimió el nombre de Torrey. Lo que le hizo ganarse una bofetada de la rubia. Ahora, Taylor miraba en los tristes ojos de su amiga y sentía cómo se le partía de nuevo el corazón. Era una putada perder la virginidad y despertarte al día siguiente y no estar seguro de haberlo hecho con la persona adecuada. Torrey volvió sus ojos hacia la sincera mirada de su compañera y se dio cuenta de repente con claridad que había dado su regalo a la persona equivocada. Su mente finalmente aceptó la verdad. Oh, Taylor, deberías haber sido tú... Taylor se quedó estupefacta al principio al ver la mirada del rostro de Torrey. Los ojos de la joven la miraban con una expresión de amor tal que Taylor no se hubiera sorprendido del todo si Torrey se hubiera acercado y besado en ese mismo instante. ―Fue...‖ Torrey buscó las palabras para explicar su experiencia, pero no encontró ninguna que se le acercara. ―Decepcionante‖ susurró finalmente. Taylor se movió junto a donde se encontraba sentada y la envolvió con sus brazos. La morena mujer no podía hablar de corazón, si lo hacía sabía que su secreto saldría a la luz también. En lugar de eso le ofreció un hombro fuerte y dos brazos cálidos. ―Lo siento, Little Bit‖ murmuró Taylor al oído de Torrey. ―Parecía tan... no sé, no tan rudo, pero nada agradable‖ remarcó Torrey mientras las lágrimas inundaban sus ojos. ―¿Te hizo daño?‖, Taylor se tensó, alarmándose. ―Sí, digo no, no en ese sentido. Supongo que fue el típico dolor de la primera vez‖ respondió Torrey. Las lágrimas comenzaron a derramarse de los ojos de Torrey mientras dejaba ser abrazada por la mujer de la que, se dio cuenta en ese momento, estaba enamorada. Lloró por la pérdida de haber dado su regalo por semejante estúpida razón. Y aún más, lloraba, mientras entendía que la mujer que amaba jamás sentiría eso por ella. Taylor es de sexo, no de hacer el amor, se dijo a sí misma. ―Sé que no soy la primera mujer del mundo en perder la virginidad‖ sollozó Torrey en el hombro de su amiga, ―pero ahora mismo es como me siento‖. Taylor sujetó fuertemente a la llorosa mujer. Recordaba el arrepentimiento y el desengaño que había sentido la mañana después de haber perdido su inocencia. Había deseado que alguien, cualquiera, la hubiera abrazado de esa forma. Alguien que la acariciara y que le dijera que las cosas volverían a estar bien. 27.
(29) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. Así que Taylor acercó aún más a la joven e hizo exactamente eso.. *. *. *. *. *. A medianoche Torrey escuchó una llave girando en la cerradura. Su estómago gruñó y se dio cuenta en ese momento que no había comido nada en todo el día. El estrés había empezado a pasar factura a su cuerpo, alcanzó la mesilla y tomó otra pastilla de Maalox. JT apareció en la puerta. Estaba ligeramente abierta, pero dio un pequeño golpe suave igualmente. “Entra, cariño” respondió Torrey a la llamada. Cuando su hija entró hasta la luz Torrey pudo ver sus ojos rojos e hinchados por el llanto. Reconoció que sus ojos probablemente se mostrarían igual. JT miró al gran moratón que ya se había formado en la mejilla derecha de su madre y sus ojos se inundaron de nuevo en lágrimas, el verde iris desvió la mirada luchando contra los nervios y la humillación. “Lo siento, mamá” dijo tan suavemente que apenas sonó a susurro. “Oh, cariño, está bien. No me has hecho daño; parece más de lo que es. Ven aquí”, pidió Torrey, dando un pequeño golpecito sobre la cama. Si cualquiera de las dos mujeres se paraba a pensarlo, estaban al borde de ataque de nervios, pero la joven se dejó caer, llorando, en los brazos de madre. Había pasado tanto tiempo desde que su hija le permitiera ese tipo contacto que se sintió levemente rara al abrazar a Jessica entre sus brazos nuevo. La joven lloró y horas más tarde, después de que Torrey sintió que no tenía más lágrimas que llorar, la mujer sujetó a su hija en un fuerte abrazo.. un su de de JT. “Seré mejor, mamá, de verdad que lo voy a intentar” prometió JT. “Sé que lo serás, cielo, y sé que eso es lo correcto ahora, pero hemos dicho esas misma palabras muchas veces” Torrey acarició el pelo de su hija, dándole un beso en la parte de arriba. “Quiero ser diferente, ser buena, pero entonces quedó con mis amigos y es tan difícil decir no... Cuando bebo o fumo me hace sentir que todo irá bien” JT intentó explicar unos sentimientos que nunca había llegado a entender. “Lo entiendo, Jess, créeme. Y no espero de ti que seas perfecta, pero siento que estamos perdiendo pie. Tengo una idea, creo, si estás de acuerdo. Es algo que será duro, cariño” Torrey se agachó y le susurró a su hija. “Va a ser duro para 28.
(30) Nadie tan Ciego – LJ Maas. Traducción: Xirant. las dos, y tienes que prometerme que lo intentarás hasta el final, Jess”. Torrey finalizó. “Necesito tu promesa más solemne”. JT miró a su madre mientras la mujer secaba las lágrimas de su cara. “Te lo prometo, mamá. Sea lo que sea”. “Tengo miedo de que hayas olvidado tu promesa mañana, Jess”, dijo Torrey suavemente. JT miró al oscuro moratón de la cara de su madre. “¿A la mañana esto estará todavía ahí?” “Sí”, susurró Torrey. “Entonces no lo olvidaré”, añadió Jessica con renovada determinación. *. *. *. *. *. Abril, 1982 Taylor entró en la casa de la hermandad dándose cuenta de que esa era una de las últimas veces que cruzaría el umbral como estudiante. Había comenzado su cuenta atrás para estar sola en el mundo, sin Torrey. Las dos mujeres intentaban no hablar de ello, pero ese era el último semestre de Taylor, a sólo un mes de la graduación, y ella ya tenía una beca para realizar un Máster en Berkley. Para la artista era difícil encontrar alguna motivación para volver a California. Sabía que sin Torrey en su vida, volvería al camino de la soledad. Siempre cuidando de sí misma, sin dejar jamás que nadie viera a la verdadera persona que escondía en ella. Intentaba convencerse a sí misma que todo estaba sucediendo como se suponía. Eso era lo que Torrey creía al fin y al cabo. La joven decía que todo sucedía por una razón. La joven escritora siempre estaba intentando enseñar a su amiga el balance y la armonía, la luz y la oscuridad, el yin y el yang. Después de dos meses viendo a Torrey practicar Tai Chi todas las mañanas, Taylor había encontrado el valor para pedirle a la joven que le enseñara los movimientos. La morena mujer admitió a su amiga y a sí misma que había algo en los relajadores movimientos que parecía aportar cierto enfoque a su vida. Torrey los usaba para alejarse de sus emociones y pensamientos, una manera de sacarlos a la superficie donde poder estudiarlos y solucionarlos. Taylor se repetía esas palabras como una base diaria, todo sucede por una razón. Tenía que tomar una decisión complicada, y su respuesta debía ser antes de final de semana. Podía quedarse en Maine y aceptar el trabajo de Diamod & Allen, una empresa de diseño puntera que había ofrecido a Taylor el puesto de Directora Artística. El puesto tenía muchos incentivos y prestigio, y era algo increíble para una recién licenciada. Habían visto inmediatamente el talento de la 29.
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