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Electronica Facil-01- Aurelio Mejia

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Director técnico y redacción de textos Aurelio Mejía M.

Director comercial Gabriel Jaime Mejía M.

Portada

Israel Henao con un técnico en Metalandes - Elico

Registro de Propiedad Intelectual y Prensa, Resolución 205 del Ministerio de Gobierno de Colombia

Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas (ISSN) 0120-6842

Tarifa postal reducida, permiso 1188 de la Administración Postal de Colombia

Versión PDF (enero 2006) de la edición 16 original de Marzo de 1988

ELECTRÓNICA FÁCIL fue una publicación trimestral editada e impresa en Medellín, Colombia. Actualmente sólo es posible conseguir por Internet los 40 números que fueron editados, ya que la versión impresa se agotó.

Aurelio Mejía [email protected]

Medellín, Colombia

Se permite la distribución gratuita de esta publicación por Internet 1

electrónica

fácil

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CONTENIDO

NOCIONES BÁSICAS

Origen de la electricidad/Aurelio Mejía 7 Los electrones, portadores de carga negativa 14 Electricidad dinámica, electricidad estática 16 Nociones elementales de electricidad/Union Carbide-Texas 19

Energía, trabajo y potencia/Aurelio Mejía 23 Cómo hacer que la electricidad lleve potencia/Texas 26

Qué es frecuencia eléctrica/Aurelio Mejía 30 Cómo se controla la potencia/Texas Instruments 32 Podemos almacenar la energía eléctrica / Aurelio Mejía 34 Qué es un circuito eléctrico . 39

Resistencia, reactancia, impedancia: un trabalenguas 47 Cómo influye la frecuencia en la reactancia capacitiva 48

La inducción electromagnética 50 La saturación del núcleo y la reactancia inductiva 55

Cómo influye la frecuencia en la reactancia inductiva 56

Qué es un transformador 57 Cómo interpretar los diagramas 58 El diodo, un rectificador de corriente alterna 79

Rectificación de onda completa 85

El diodo zener 88 El LED, un diodo emisor de luz 90

El transistor, un amplificador de estado sólido 92 Código de colores para los resistores y condensadores 102 Cómo interpretar los diagramas en circuitos prácticos 106

DE INTERÉS GENERAL

Mendeléiev y su principal descubrimiento /Sputnik 10

EXPERIMENTOS Y CIRCUITOS PRÁCTICOS

Arme un indicador de corriente con una brújula 71

Pila eléctrica con un limón 72 Improvise un electroimán 74 Electrizador para bromas con los amigos 75

Experimento para comprobar la inductancia 77 Arme un generador de corriente alterna 78 Construya un timbre "chicharra" 79 Interruptor para dos intensidades de luz 81

Luz intermitente con un neón 82 Haga un adaptador de corriente alterna 84

Adaptador con rectificación de onda completa 87 Cómo verificar el voltaje de un diodo zener 90 Cómo comprobar un diodo emisor de luz (LED) 91 Cómo comprobar un transistor con el ohmetro 100 Electrizador transistorizado para bromas 103 Fuente de corriente continua y voltaje variable 105 Arme un radio equivalente al de "Galena" 106 Arme un intercomunicador con un transistor 197 Fuente de alimentación de 0-12 voltios CD (DC) 108

Mini-Radio con 3 transistores 109 Avisador temporizado para hospitales 110

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Introducción

Esta es una revista escrita para los que no sabemos electrónica. Por consi-guiente, evitaremos las explicaciones académicas y el uso de las fórmulas matemáticas, las cuales no comprende-mos la mayoría de nosotros, los que gustamos de las cosas que podemos practicar, tocar, ver, etc. Si bien es cierto que los procesos matemáticos son indispensables para el diseño elec-trónico, procuraremos suministrar cir-cuitos prácticos ensayados, y

basare-mos nuestras explicaciones en hechos comunes de la vida diaria.

Como podrás apreciar en cada uno de los fascículos de Electrónica Fácil, procuramos que su lectura sea amena y de interés para los principiantes, los aficionados, los técnicos y los profe-sionales. Es por eso que la revista tiene temas teóricos, informativos y socia-les, además de infinidad de circuitos para la experimentación.

No es indispensable entender cada tema en la primera lectura, pues en los artículos posteriores iremos repasando los principios básicos con otras

palabras y ejemplos distintos.

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Todos h e m o s sido

principiantes

Una de las cosas más frustrantes es leer algo que no entendemos, o que nos cuesta dificultad comprender, pues nos parece que hemos llegado ya al final del camino, y pensamos que, si no entendemos esto, mucho menos entenderemos lo que sigue. Puesto que nosotros también hemos pasado por tal situación, aconsejamos hacer inicialmente una lectura rápida del conjunto del tema, tomando en cuen-ta solamente los títulos y la ¡dea bá-sica de los párrafos. Después, si nos interesa o lo necesitamos para com-prender algo más complejo, releemos el artículo y tratamos de aprender ca-da uno de los términos allí expresados.

En Electrónica Fácil procuramos que ninguna de las lecciones sea im-prescindible para el entendimiento de los fascículos siguientes. Es por ello que con alguna frecuencia, al tratar temas un poco complejos, repasamos los conceptos básicos que pueden ser de utilidad para el prin-cipiante.

Para aquellos que desean conseguir un texto que explique de manera clara y con ejemplos sencillos toda la teoría básica sobre electricidad y electrónica, recomendamos el libro "Introducción a la Electricidad y a la Electrónica", traducido al español por José Meza Nieto del original en inglés escrito por Orla E. Loper v Arthur F. Ahr de New York.

La versión que conocemos fué editada por Editorial Diana, cuya dirección es: Roberto Gayol 1219, Esq. Tlacoquemécatl, México 12, D.F.

Electricidad Básica y Electrónica, Serie Uno Siete, son también dos bue-nas colecciones para la biblioteca de todo colegio técnico.

Electricidad Básica consta de 5 vo-lúmenes y fue escrita originalmente en 1954 para el ejército de los Estados Unidos, por la firma Van Valkenburgh, Nooger and Neville, de New York. Ac-tualmente se consiguen ediciones re-cientes en Español, de las cuales cono-cemos la de la Compañía Editorial Continental, Calz. de Tlalpan Número 4620, México 22, D.F.

Electrónica Uno Siete es una exce-lente serie en siete tomos de aproxi-madamente 140 páginas cada uno, donde se explican de manera muy cla-ra todas las señales electrónicas, los tipos de modulación, semiconducto-res, amplificadosemiconducto-res, osciladosemiconducto-res, ante-nas, líneas de transmisión, etc. La ver-sión original fué editada por Hayden Book Company, y una de las versio-nes en español fue hecha en 1976 por Editorial Limusa, Arcos de Belén Nú-mero 75, México 1, D.F.

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Origen

de la electricidad

Aurelio Mejía M. No podemos afirmar a ciencia cierta

a partir de qué momento el hombre descubrió el fenómeno al que poste-riormente habríamos de llamar electri-cidad, pero existen evidencias de que 600 años antes de Cristo fue observa-do dicho fenómeno por un filósofo griego, Thales de Mileto, quien descu-brió un misterioso poder de atracción y de repulsión cuando frotaba un trozo de ámbar amarillo con una piel o una tela. Esta sustancia resinosa, denomi-nada ELEKTRON en griego, dio ori-gen al nombre de la partícula atómica ELECTRON, de la cual se deriva el término ELECTRICIDAD.

Figura 1

Posteriormente se descubrió que muchos materiales diferentes al elek-tron también adquirían el poder de atraer diversas partículas livianas, tales como trocitos de papel, de corcho, etc., al ser sometidas a frotamiento con pieles, sedas, vidrio, etc.

Por simple relación con el fenóme-no del elektron, se adoptó el térmifenóme-no "electrizado" para indicar que un cuer-po cualquiera había adquirido la mis-ma y extraña propiedad de aquel. Hoy tú puedes electrizar el peine y atraer hacia éste pequeños trozos de papel li-viano; para ello, basta con peinarte el cabello en un ambiente seco. También, puedes observar el fenómeno en los discos de música, cuando los sacas de su cubierta, o cuando los retiras del tocadiscos: Atraen los vellos de tu piel, y el polvo del ambiente.

LA ELECTRICIDAD ESTA EN TODAS PARTES

El efecto descubierto por Thales de Mileto en el ámbar se manifiesta tam-bién de diversas maneras en la natura-leza, según los materiales tengan exce-so, faltante, o circulación de electro-nes entre dos puntos cualquiera. A to-dos los efectos producito-dos por el esta-do de los electrones se les denomina genéricamente electricidad.

Cuando hablamos de vapor, lluvia, hielo, río, mar, etc., indiscutiblemente

Electrónica Fácil 1

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nos estamos refiriendo al agua en una cualquiera de sus manifestaciones o es-tados. Pues bien, cuando escuchemos las palabras electrostática, electrodiná-mica, corrientes alternas, piezoelectri-cidad, etc., se están refiriendo a deter-minados comportamientos de los elec-trones en el espacio, en un material, en un medio, etc.

Son electricidad los rayos de las tor-mentas, y las chispas que suenan cuan-do nos quitamos en la noche ciertos vestidos de material sintético; generan electricidad los peces llamados

angui-las, y los cerebros nuestros para orde-nar al cuerpo sus movimientos; se pro-duce electricidad cuando se sumergen dos metales diferentes en una solución ácida o alcalina, fenómeno que tam-bién produce la corrosión de los empa-tes de conductores eléctricos diferen-tes cuando se les deja expuestos a la ac-ción de la lluvia y los ácidos produci-dos por los vapores que escapan de los motores de los vehículos; se produce electricidad en ciertas sustancias cuan-do reciben luz, por lo cual se dice que tienen efecto fotovoltáico; tam-bién, se genera electricidad cuando un conductor es sometido a la acción de las líneas de fuerza de un campo magnético de intensidad variable, o cuando se hace presión sobre las caras de ciertos cristales, efecto más conoci-do como piezoelectricidad.

ESTRUCTURA BÁSICA DE LA MATERIA

Así como los diversos colores y ma-tices se pueden obtener con la mezcla apropiada de unos pocos colores deno-minados primarios (usualmente amari-llo-azul-rojo para pinturas, y verde-azul-rojo para luces), así también, mez-clando apropiadamente unos 105

ele-mentos básicos conocidos, en la natu-raleza se forman todos los materiales o compuestos que vemos, olemos y pal-pamos, tales como el aire, la sal de co-cina, la madera, el agua, la arena, los huesos, la carne, los jabones, los áci-dos, los plásticos, etc.

En otras palabras, si dividimos por la mitad un trozo de cualquier mate-rial o compuesto, y sucesivamente di-vidimos a su vez una de las mitades re-sultantes, llegará el momento en el cual obtengamos una molécula, o sea la mí-nima parte en que se puede dividir un compuesto químico y poder seguir conservando todavía sus propiedades físicas y químicas originales, tales co-mo el color, sabor, olor, etc.

Si nos aguijonea la curiosidad, y re-solvemos dividir la molécula, obten-dremos dos o más elementos con pro-piedades usualmente muy distintas. Aunque en la naturaleza existen milla-res de moléculas, solamente se cono-cen unos 105 elementos, naturales y artificiales. Cuando un material tiene todas sus moléculas formadas de un mismo elemento, se dice que es puro. Tal es el caso del cobre, el oro, el alu-minio, el manganeso, el helio, el oxí-geno, el sodio, el nitróoxí-geno, etc. y los demás elementos químicos que apare-cen en la tabla periódica ideada por el ruso Dmitri Mendeléiev (1834-1907). Todos los átomos de un mismo ele-mento son teóricamente iguales, aun-que pueden tener peaun-queñas diferencias en cuanto a la cantidad de electrones se refiere.

Un ejemplo típico para ¡lustrar la diferencia entre molécula y elemento, es la sal común de cocina. Como tal, es parte indispensable para la prepara-ción de muchos alimentos, y está cons-tituida por moléculas de color blanco.

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Figura 2

(Tabla tomada del Diccionario LAROUSSE)

unidas formando cristales. Sin embar-go, cada molécula de la sal está inte-grada por un átomo del elemento So-dio y por un átomo del elemento Clo-ro. El Sodio (Na) es un metal de color gris, altamente mortal, pues reacciona violentamente al contacto con el agua. El Cloro, por su parte, es un gas de color verdoso, utilizado en los acue-ductos para matar los microbios del agua.

Puesto que en la antigüedad se con-sideraba que ya no podía haber más división a partir de allí, se le dio el nombre de átomo a cada uno de los elementos que conforman la molécu-la, pues esta palabra significaba "indi-visible" en su idioma. Con los instru-mentos de la ciencia actual se ha com-probado que el átomo es divisible, y que está formado por varias partícu-las muy diferentes entre sí, tales como electrones (esferas muy pequeñas y

li-vianas girando como trompos -Spin- y dando vueltas alrededor de un núcleo grande y pesado, tal como lo hacen los planetas alrededor del sol), proto-nes (esferas grandes ubicadas en el nú-cleo del átomo; pesadas y de propieda-des eléctricas contrarias a las de los electrones), neutrones (también en el núcleo, pero sin carga eléctrica cono-cida), neutrinos (partículas muy livia-nas y sin carga), mesones (partículas radioactivas con una masa 200 ó 300 veces mayor que la del electrón, pero con una carga igual a la del mismo, y otras más que no nos interesa conocer por ahora.

Las partículas del núcleo están liga-das entre sí por una gran cantidad de energía, parte de la cual se libera cuan-do se produce alguna división (fisión) o agregado de partículas (fusión), y por su procedencia recibe el nombre de energía atómica.

Electrónica Fácil 1

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Electrones

Átomo

Figura 3

La tabla periódica de Mendeléiev tiene organizados los elementos quí-micos en forma ascendente según su masa atómica, correspondiendo su nú-mero de orden a la cantidad de

proto-nes en el núcleo de cada átomo. Por consiguiente, los átomos de dos ele-mentos diferentes se distinguen por la cantidad de protones en su núcleo.

El primer elemento es el hidrógeno, con un protón como núcleo, y un elec-trón girando a su alrededor. El elemen-to 29 es el cobre, y tiene 29 proelemen-tones y 29 electrones. Dado que la masa del electrón es despreciable, el elemento sigue conservando sus propiedades fí-sicas aunque en un instante dado no corresponda el número de electrones con la cantidad de protones del núcleo. Cuando tal cosa ocurre, se dice que el átomo está eléctricamente cargado, en sentido positivo cuando hay faltante, y en sentido negativo cuando hay ex-ceso de electrones.

Mendeléiev

y su principal

descubrimiento

En 1984, se cumplieron 150 años del nacimiento de D m i t r i Mendeléiev (1834-1907), uno de los grandes pensadores en la historia de la humanidad. Llevan su nombre una cordillera del océano Glacial Á r t i c o , un volcán activo, un cráter lunar, un mineral, un elemento químico que lleva el número 101 en su tabla periódica de los elementos. . .

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Valentín RICH

De la Revista JIMIA I ZHIZN Artículo reproducido de

SPUTNIK (Selecciones de la prensa soviética). Diciembre 1984

Los años 70 del siglo XIX tocaban a su fin. Para ese entonces, la humani-dad ya contaba con tres obras grandio-sas -cual puentes sobre un profundo abismo- acerca del pensamiento, la so-ciedad y la naturaleza: La ciencia de la lógica, de Jorge Hegel (1770-1831), El capital, de Carlos Marx (1818-1883) y el El origen de las especies por medio de la selección natural de Carlos Darwin (1809-1882). Faltaba descubrir los misterios de la substancia.

A los 33 años. Dmitri Mendeléiev fue designado profesor de química ge-neral en la Universidad de San Peters-burgo*. Muchos decían que este joven de melena larga y vaporosa alrededor de su amplia y blanca frente, expresi-vo y viexpresi-vo, de penetrantes ojos azules se parecía a Garibaldi. Durante las conversaciones siempre gesticulaba.

Los amplios, rápidos y nerviosos mo-vimientos denunciaban su estado de

* Actualmente Leningrado

ánimo... Su voz era baja pero sonora y clara; su tono cambiaba mucho...

"Maldice a diestra y siniestra y te sentirás bien", decía Mendeléiev, por supuesto que en broma. Jamás regaña-ba a nadie a sus espaldas, y siempre se interponía ante quienes osaban hablar mal de quien no estaba presente. "Cuan-do no se es capaz de decir las cosas de frente mejor callarse la boca",

"¡Cuesta tanto ser h o n r a d o ! " Todos los autores de memorias es-criben que con suma facilidad comen-zaba a hablar a gritos, aunque en esen-cia era una buena persona, solo que te-nía un sistema nervioso extremada-mente sensible.

No se exceptúa que los caracteres congénitos de su personalidad se de-ban en parte a que era el último vásta-go de una familia de 17 hijos. Hoy día se cree que la posibilidad de mutacio-nes en la descendencia aumenta en re-lación con la edad de los padres.

Durante toda su vida siempre hizo las cosas -tanto simples como impor-tantes- a su manera. Claro está que ir por un camino conocido resulta más fácil, pero la química era algo nuevo, joven y en la juventud todo envejece rápido. Por ejemplo, como no pudo encontrar nada de valor científico en los libros sobre química orgánica edi-tados en Rusia y Europa escribió - en dos meses de apasionado trabajo dia-rio (12 página en 24 horas)-, un curso universitario de 30 pliegos basado en principios totalmente nuevos. No de-seaba condicionar el orden del día a semejante bagatela como la rotación de la Tierra alrededor de su eje; por eso, trabajaba treinta o cuarenta horas seguidas. Y podía dormir otras tantas.

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Desde sus años estudiantiles, Men-deléiev buscaba la relación entre los elementos. Hacía ya 15 años que acu-mulaba materiales, hechos, conocimien-tos. Pensaba en cómo colocar en un sistema único las islas y los archipiéla-gos químicos. Últimamente, por mu-chas y diferentes cosas que tuviera que hacer, nunca dejaba de pensar en ello.

Es extraordinario combinar sus idea-les con el natural desarrollo de la vida práctica. Muchos lo que hacen es sim-plificar su vida al máximo para con-centrarse totalmente en lo ideal y es-piritual. Dmitri Ivánovich tenía tiem-po para todo: tanto para su trabajo en la mejor cátedra de química de Rusia, como para su numerosa familia y su hacienda con campos experimentales, unos de los primeros en Rusia. (¿Aca-so no se podría con la ayuda de la quí-mica hacer retroceder el agotamiento de la tierra?).

De la ciencia uno se puede ocupar en cualquier lugar. La ciencia es una amante que lo abraza en todos lados con tal de que no la apartemos... Men-deléiev.

Según Mendeléiev, 1860 -año en que tuvo lugar el congreso de químicos en Karlsruhe-, fue decisivo en el desarro-llo de sus reflexiones sobre la ley pe-riódica.

"La idea sobre la periodicidad de las propiedades de los elementos au-mentando el peso atómico ya enton-ces, en esencia se me presentaba inte-riormente", escribía. Pero con la con-vicción intuitiva no se convence a los otros, por mucho que con ella haya comenzado la historia de numerosos descubrimientos.

Mendeléiev creía en la intuición y la utilizaba conscientemente en diferen-tes aspectos de su vida. "Cuando de-bía resolver un problema difícil e im-portante -recuerda su esposa Anna- a paso muy rápido y ligero venía a don-de yo estaba, me planteaba el proble-ma y pedía una respuesta inmediata. 'No pienses, no pienses', repetía una y otra vez. Mi respuesta era decisiva..." Para aquel entonces, de los 92 ele-mentos que se encuentran en la natu-raleza, se conocían tan solo 62. Ade-más, al didimio lo consideraban una substancia simple, cuando en realidad es una mezcla de dos elementos

deno-minados más tarde neodimio y praseo-dimio. Los pesos atómicos de por lo menos 10 elementos habían sido deter-minados aún con graves errores debido a que los químicos conocían poco es-tas substancias. Así, pues, la persona que tenía pensado disponer correcta-mente los elementos químicos en co-rrespondencia con sus pesos atómicos contaba sólo con el 57% de las 92 s u s -tancias necesarias.

17 de febrero de 1869, Mendeléiev debía partir de San Pertersburgo a la provincia de Tver para examinar las queserías y dar sus recomendaciones con respecto a cómo modernizarlas. El tren partía al atardecer.

En la historia de la ciencia son muy raros los casos en que quedan huellas palpables del pensamiento que condu-jo a un valioso descubrimiento.

Este es uno de esos casos: la nota que recibió Mendeléiev en la brumosa mañana del 17 de febrero antes del de-sayuno; las huellas de la taza dejadas en ella y el escrito de la idea que pasó por su mente: unos símbolos

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quími-cos, unas cifras, una escritura rápida, unas correcciones... Caos...

Luego tomó una hoja de papel en blanco -que se conserva hasta hoy día-y bosquejó en ella una debajo de otra las filas de símbolos y pesos atómicos. Una idea adelantaba a la otra; la mano no alcanzaba a la ¡dea; los nú-meros se interponían; la armonía re-trocedía ante el caos de las correccio-nes.

Cogió otra hoja y comenzó a copiar lo escrito, haciendo nuevos cálculos y transposiciones. Esta hoja también se convirtió en un jeroglífico. ¡Así no saldría nada!

Las agujas del reloj seguían su paso sin detenerse. En la tarde debía partir. Ya había encontrado lo principal. Pe-ro a todo esto debía darle una forma lógica y clara. Imagínese como él, de-sesperado y furioso, a paso ligero y rá-pido recorría el gabinete en busca del método apropiado para componer lo antes posible el maldito sistema.

El pupitre. El mechero de gas. El di-ván. Los armarios con libros. Las ma-traces con retortas. La balanza. Una pila de libros de la primera edición de su famosa obra Fundamentos de la química (la segunda ya estaba en im-prenta, solo faltaba que su autor inser-tara la solución definitiva del proble-ma) con olor a cola y pintura de tipo-grafía. Una resma de papel. El baúl ya listo para el viaje. La ropa sin acomo-dar. Un tomo de Julio Verne. Una ba-raja, para sacar solitarios, que siempre llevaba consigo durante los viajes. Un paquete de tarjetas de visita.

'" ¡Y por fin sus ojos hallaron lo que necesitaba!... Cogió una pila de

tarjetas, abrió su libro en las páginas necesarias y comenzó simbólicamente a jugar a los naipes.

¡No es difícil imaginar con qué ale-gría sacaba este extraordinario solita-rio! ¡Con qué rapidez ponía a los "seis", los "siete", las "damas" y los "reyes", es decir, los sencillos azufre e hidrógeno, la plata preciosa y el oro brillante! Siempre los percibió casi igual que a las personas.

¡Evidentemente el solitario había salido! Las primeras seis filas se forma-ron sin escándalos y en el siguiente or-den: los alcalinos, los halógenos, el oxígeno y sus parientes, la familia del nitrógeno y el fósforo, la del carbono y el estaño... Entre el silicio y el esta-ño quedaba un lugar vacío: el naipe con peso atómico 70 no se hallaba en el juego. ¿Y quién dijo que nuestro juego está completo? Cada año alguien descubre un nuevo elemento.

Había también elementos "testaru-dos" que confundían su " p a l o " quí-mico o les era imposible encontrar su lugar en la fila. Tampoco sabía dónde poner a los elementos poco estudia-dos: el rodio, el rutenio, el tantalio, el torio, el circonio, el lantano.

... Y de nuevo cogía la pluma para escribir en la hoja columnas de cifras. Una y otra vez dejaba de anotar, per-plejo, armaba un cigarrillo y fumaba hasta que se le nublaba la vista...

Al final, sus ojos se pegaron, se tiró en el diván y se durmió como un tron-co. Esto no era raro en él. Pero esta vez durmió poco, quizá unas horas o quizá unos minutos. No quedó ningún testimonio al respecto. Se despertó después de ver, en sueños, a su solita-rio hecho, no como lo había dejado

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sobre la mesa, sino en forma lógica. En seguida se levantó y comenzó a consti-tuir una nueva tabla que se distinguía de la primera en lo siguiente: primero, los elementos se disponían de menor a mayor (y no en el orden inverso); se-gundo, en todos los lugares vacíos po-nía signos de interrogación y cifras.

Durante mucho tiempo el cuento de Dmitri Mendeléiev acerca de la ta-bla vista en sueños lo tomaron como anécdota. Encontrar algo racional du-rante el sueño se consideraba supersti-cioso. Hoy día, la ciencia no pone ba-rreras entre los procesos que se reali-zan en la conciencia y la subconcien-cia. Tampoco consideran sobrenatural que el cuadro que no se formó duran-te la reflexión concienduran-te se haya cons-tituido en la subconciencia.

Mendeléiev hizo algunas correccio-nes en la tabla, tachó un elemento su-perpuesto entre el nitrógeno y el litio. Escribió su título -Experimento para sistematizar los elementos basándose

Por denominación puramente con-vencional y arbitraria, de manera simi-lar a como se denominó polo sur y po-lo norte a po-los extremos de atracción de los ¡manes, se llamó carga negativa a la propiedad del electrón, y carga positiva a la del protón.

en su peso atómico y propiedades quí-micas- en ruso y francés. Puso la fe-cha: 17 de febrero de 1869...

El Experimento estaba lejos de ser exacto. De los 66 elementos puestos en filas solo 48 estaban colocados co-rrectamente. Si se agrega a estos 26 elementos más, desconocidos en aque-llos tiempos, la relación entre lo correc-to e incorreccorrec-to era de 48:44. Los cons-tructores saben que para la primera muestra de una nueva máquina esta re-lación es natural. Pero si así funciona, ya es una excepción. En el mejor de los casos los primeros aviones saltaban un poco. Las primeras lámparas incan-descentes se quemaban enseguida.

¡Pero el primer modelo experimen-tal de la tabla periódica de los elemen-tos funcionaba! El puente tendido a través del abismo de lo desconocido aún se balanceaba bajo los pies, dejan-do al descubierto numerosos agujeros. Pero los valientes ya podían cruzar el abismo por él.

Aurelio Mejía M.

Así como los polos de igual signo de un ¡man se rechazan, y los contra-rios se atraen, así también los electro-nes se repelen entre sí, pero son atraí-dos por los protones hacia el núcleo, evitando que sean lanzados al espacio en virtud de la fuerza centrífuga.

L o s e l e c t r o n e s ,

portadores

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Debido a los patrones de fuerzas re-sultantes de la repulsión mutua entre los electrones (por tener cargas negati-vas iguales) y de su atracción hacia el núcleo (por acción de los protones, con carga positiva), los electrones se distri-buyen en las órbitas formando capas cada vez más alejadas del centro. Re-sulta interesante anotar que cada capa, según su número de orden a partir de la más cercana al núcleo, no puede al-bergar más de un número determinado de electrones, ni tampoco puede tener más de 8 electrones en su órbita o ca-pa exterior.

El patrón de distribución de los elec-trones en las capas es igual para todos los elementos, diferenciándose uno de otro solamente en la cantidad de capas y el total de electrones. Así, por ejem-plo, en la primera capa u órbita no se admiten más de 2 electrones. En la se-gunda nunca pueden haber más de 8, ni en la tercera más de 18. En la cuar-ta y en la quincuar-ta solo se reciben hascuar-ta 32, y en la sexta no se permiten más de 18.

Puesto que en la última órbita nun-ca pueden haber más de 8 electrones, es común encontrar átomos con su pe-núltima capa incompleta aunque ten-gan los electrones suficientes para lle-narla. Pensemos, por ejemplo, en el elemento número 28 (níquel), el cual dispone en su estado eléctrico neutro de 28 electrones para repartir según el patrón establecido, de la siguiente ma-nera: 2 + 8 + 18. Sin embargo, para cumplir el requisito de que la última capa no debe pasar de los 8 electrones, se establece una cuarta órbita con al-gunos de los 18 de la tercera.

LAS MOLÉCULAS TAMBIÉN TIENEN UN LÍMITE DE 8

Hasta ahora hemos mencionado que existen los electrones, partículas ató-micas pequeñísimas dotadas de movi-miento rotatorio a manera de trom-pos (efecto conocido como "Spin") y de movimiento de traslación alrededor de un núcleo. También hemos dicho que a su poder de atracción y de re-pulsión se le ha denominado carga eléctrica negativa, y que es contraria y de igual intensidad a la carga de los protones, razón por la cual tienden a cancelarse mutuamente sus efectos. Dicho de otra manera, el átomo se considera eléctricamente neutro cuan-do sus cargas negativas (electrones) son ¡guales a las cargas positivas (pro-tones).

La tendencia de los átomos a tener 8 electrones en su órbita externa, de-nominada capa de valencia, es lo que los hace unirse y formar las moléculas. De esta manera comparten sus electro-nes externos, los cuales se mueven ahora formando una órbita común que envuelve al conjunto. Según la configuración de esta órbita se for-man las uniones amorfas y las uniones

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cristalinas. La fuerza del ligamento re-cibe el nombre de "cohesión molecu-lar".

Las moléculas de estructura cristali-na (de forma simétrica, a manera de cubos, polígonos, etc.) presentan pro-piedades eléctricas muy utilizadas en la fabricación de cristales para circuitos osciladores, en las cápsulas fonocapto-ras de los tocadiscos, en los dispositi-vos a base de ondas acústicas superfi-ciales (tales como los filtros SAW usa-dos en los televisores a color), en algu-nos tipos de micrófoalgu-nos y de parlan-tes, etc.

ELECTRICIDAD DINÁMICA, ELECTRICIDAD ESTÁTICA Si hacemos mover las partículas de carga a lo largo de un medio conduc-tor, estamos produciendo lo que se co-noce como "corriente eléctrica". Po-demos imaginar que la corriente eléc-trica es algo así como una multitud de personas visitando una exposición de obras de arte en un museo. Hacen una línea, avanzan, se detienen y miran, continúan caminando y salen por la puerta al final de la galería. Sí, los electrones también pueden avanzar en forma continua, o detenerse a interva-los denominados pulsos, o alternar su sentido (devolverse).

También podemos quitar o agregar muchos electrones a un trozo de ma-terial, para romper el equilibrio entre las cargas positivas y negativas de los átomos, y al hacerlo estamos generan-do lo que se denomina electricidad es-tática.

Podemos entender más fácilmente lo anterior si nos imaginamos un

tea-tro en el cual se anuncia una gran pelí-cula. Al comienzo hay muchas sillas vacías, razón por la cual es positivo que usted puede conseguir boleto para entrar. Llegado cierto momento se co-pa la caco-pacidad de la silletería y todas las demás personas que siguen entran-do se tienen que estar de pie. Por lo visto, el teatro está sobrecargado nega-tivamente, y permanece así hasta que se termine la película, instante en el cual se produce un tumulto que cami-na rápido hacia las puertas de salida.

Los cuerpos cargados con electricidad estática también la pueden descargar en un momento dado, y producir tem-poralmente una corriente o flujo de electrones.

BUENOS CONDUCTORES ELÉCTRICOS

Los átomos que solamente tienen un electrón en su órbita externa tien-den a soltarlo con facilidad. Además, y puesto que tienen 7 espacios dispo-nibles, pueden alojar temporalmente otros electrones libres que provengan de átomos vecinos. Por su gran capaci-dad para ceder y recibir electrones se les denomina buenos conductores de electricidad, tanto dinámica como es-tática.

Entre el grupo de los buenos conduc-tores están la plata (Ag), el cobre (Cu), el oro (Au) y el aluminio (Al). Con tales materiales se fabrican las líneas de conducción (alambres) y también las placas para los condensadores que habrán de almacenar energía en forma de electricidad estática. Por tener el oro muchas capas orbitales y su electrón externo muy lejos del núcleo que lo atrae, y por ser inmune a la oxidación, se le emplea en la fabricación de circuitos integrados.

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CONDUCCIÓN IÓNICA

Hasta ahora hemos definido la co-rriente eléctrica como un flujo de elec-trones continuo (constante), intermi-tente (a pulsos) o alterno (que cambia de sentido a intervalos regulares). Sin embargo, existen casos especiales en que son los átomos los que se despla-zan de un lugar a otro llevando su car-ga eléctrica. Esta situación se presenta cuando el medio conductor es un gas o un líquido, y a tales átomos se les denomina iones.

Por lo común, los átomos compo-nen moléculas eléctricamente neutras, con igual número de electrones que de protones. Sin embargo, por acciones químicas y eléctricas externas se pue-de romper dicha molécula, y obtener así una parte con más electrones que protones, llamada ion negativo. Al res-to se le denomina ion positivo, por quedar con más protones que electro-nes.

A manera de ejemplo, un ion es al-go así como un gran corcho con un pequeño imán en su interior. Si lo po-nemos a flotar en un estanque con agua, se orienta hacia los polos magné-ticos terrestres cual si fuese una brúju-la; o podemos hacerlo alejar o acercar cuando le aproximemos los polos nor-te o sur de un imán exnor-terno. Pues bien, de manera similar se comportan los átomos cuando les falta o llevan exce-so de electrones (digamos que algo así como pequeñísimos polos negativos). Con la aplicación de dos conductores eléctricos a los dos extremos de una vasija que contenga los iones, es

posi-ble hacer que se alejen los unos y se acerquen los otros, siguiendo aquella ley que dice: Polos o signos iguales se repelen; polos o signos contrarios se atraen. Esta propiedad de los iones es

la base de la galvanoplastia, un méto-do electroquímico para hacer recubri-mientos metálicos en piezas, tal como el cobreado, plateado, niquelado, cro-mado, etc.

CAPA DE VALENCIA Y LOS TIPOS DE UNION

Los electrones que se ubican en la capa externa del átomo, llamada capa de valencia, reciben el nombre de elec-trones de valencia. Su nombre provie-ne del griego, y significa "enganche". Con esto se quiere dar a entender que los electrones de valencia son los que permiten a los átomos unirse mutua-mente. Aunque no lo necesitamos por ahora para nuestro estudio, por lo me-nos recordemos que los átomos pue-den formar uniones metálicas, iónicas y covalentes.

La unión metálica es la que se lleva a cabo entre átomos de elementos bue-nos conductores de la electricidad, aquellos con solo un electrón en la ca-pa de valencia, y se caracteriza por un movimiento desordenado y continuo de sus electrones de valencia, pasando de un átomo al siguiente para llenar momentáneamente las capas exterio-res de todos.

La unión iónica o electrovalente es la que se forma cuando se asocian áto-mos de elementos diferentes, de forma tal que los unos ceden electrones de valencia a los otros, formándose iones positivos y negativos, los cuales se jun-tan debido a la atracción entre sus car-gas de signo contrario.

La unión covalente tiene lugar entre átomos de elementos diferentes, pero en este caso, a diferencia de la unión iónica, los átomos se resisten a ceder o a tomar electrones de valencia, razón

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por la cual los comparten mutuamente para completar sus respectivas capas. Por ejemplo, en el caso de dos átomos que tienen cada uno de a cuatro elec-trones externos, tal como ocurre con el germanio y el silicio, entonces cada átomo deja que uno de sus electrones sea alternativamente compartido con el otro. En otras palabras, cada átomo conserva tres electrones en su propia órbita, mientras los dos electrones que hacen el enlace pasan alternadamente de una a otra capa de valencia.

ELEMENTOS AISLANTES

Un átomo con ocho electrones de valencia es completamente estable, y resistirá casi cualquier intento de qui-tarle un electrón. Puesto que tampoco reciben electrones libres, no permiten la formación de corrientes eléctricas. Se dice que son los mejores aislantes, y dada su alta resistencia a los cambios en la capa de valencia, hasta hace muy poco tiempo se creía que no se com-binaban con ningún otro elemento pa-ra formar compuestos, por lo cual se los llamó elementos inertes o nobles. A esta clase pertenecen los gases helio, neón, argón, criptón, xenón y radón.

Figura 5

Los átomos que tienen 7 electrones en su última capa también presentan alta resistencia a la formación de un flujo electrónico, pues todos ellos es-peran capturar de a un electrón para completar los 8 que requiere la capa de valencia. Entre los elementos de es-te grupo están el flúor, cloro, bromo, yodo y astatino.

En la práctica, los aislantes utiliza-dos para interrumpir u oponer resis-tencia al paso de una corriente eléctri-ca se obtienen a base de compuestos, con moléculas que no tengan tenden-cia a liberar o recibir electrones libres.

ELEMENTOS

SEMICONDUCTORES

Siguiendo el razonamiento anterior, es fácil deducir que los átomos con dos electrones de valencia no son tan buenos conductores como aquellos que solo tienen uno, pero si permiten el movimiento de electrones más

fácil-mente que los átomos con tres electro-nes externos. De manera similar, los de seis son menos aislantes que los de sie-te, pero más que los de cinco.

Aquellos elementos que están en el punto medio, con cuatro electrones de valencia, y que por consiguiente no se inclinan hacia los conductores, ni ha-cia los aislantes, reciben el nombre de semiconductores. A este grupo perte-necen el germanio y el silicio, dos ele-mentos muy utilizados en la fabrica-ción de diodos, transistores y circuitos integrados.

Mediante técnicas apropiadas se puede mejorar o modificar las caracte-rísticas eléctricas de un material se-miconductor, agregándole algunos áto-mos diferentes que produzcan un ex-ceso o un déficit de electrones en las

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uniones. Puesto que estos materiales agregados tienden a dañar o ensuciar la estructura cristalina (unión covalente o de par electrónico) del silicio o el germanio puros, se les denomina im-purezas, o elementos dopantes.

Cuando el átomo utilizado como impureza tiene solamente tres electro-nes de valencia forma una unión de siete con el elemento semiconductor, razón por la cual se dice que ha queda-do un hueco en la retícula o red crista-lina de los enlaces. Las impurezas tri-valentes más comunes son el indio, el galio y el boro. Puesto que en un semi-conductor inyectado con impurezas

de este tipo predominan las cargas po-sitivas (también denominados porta-dores positivos) sobre el número de electrones, a tal semiconductor se le llama tipo p.

Cuando los átomos dopantes tienen de a cinco electrones en la capa exter-na, queda sobrando un electrón al hacer el enlace con los átomos del material semiconductor. Estos electrones libres extra aportan al semiconductor un número mayor de electrones de los que tendría normalmente, por lo cual recibe el nombre de tipo n. Las impurezas pentavalentes más utilizadas son el arsénico, el fósforo y el antimonio.

Condensado de un artículo suministra-do por Unión Carbide de Colombia, y de un capítulo del libro "Understan-ding Solid-State Electronics", editado por Texas Instruments Learning Center.

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Puesto que nosotros no podemos ver, tocar ni percibir la energía eléctri-ca como tal, debemos estudiarla con base en sus efectos, mensurables por medio de instrumentos que indican el grado de su acción.

Entender el comportamiento de la electricidad nos resulta fácil si pone-mos atención a la figura 6, debido a que existe una gran semejanza entre su forma de actuar y las características de los líquidos. Su flujo se parece al del agua, y de manera similar tiende a llenar cada espacio que encuentre disponible. Así como el agua puede ser bombeada para producir una co-rriente a través de una red de tuberías o caños, así también los electrones de un alambre pueden ser empujados a través de un circuito o red de con-ductores, por medio de una batería o un generador apropiado. De mane-ra similar a como el agua, por acción de la fuerza de gravedad, busca tener el mismo nivel en toda la superficie del recipiente, así también los electrones tienden a alcanzar la misma densidad a través de un circuito, por acción de las repulsiones mutuas de sus cargas nega-tivas.

UNIDAD DE CANTIDAD ELÉCTRICA

La unidad de cantidad de electrici-dad, o carga eléctrica, es el Culombio.

Representa una cantidad definida de energía eléctrica, del mismo modo en que un litro representa una cantidad determinada de agua. Un culombio equivale, aproximadamente, a 6 280 000 000 000 000 000 electrones libres. Químicamente hablando, un culombio es la cantidad de electricidad requeri-da para ocasionar, en una solución, la precipitación de 0,00111800 gramos de plata metálica.

CORRIENTE

Cuando el agua corre a través de un caño, tenemos lo que se llama un flujo o corriente de agua. Del mismo modo, cuando la electricidad fluye a través de un conductor o alambre, tenemos una corriente de electricidad. El caudal de una corriente de agua puede ser indi-cado en litros por segundo; la intensi-dad de una corriente eléctrica se ex-presa en culombios por segundo. Se de-nomina un Amperio a una corriente constante de un culombio por segun-do, y su nombre fue dado en honor al matemático y científico francés Andrés María Ampère (1775-1836), quien ideó la electrodinámica e inventó el electroimán y el telégrafo.

RESISTENCIA

Por experiencia sabemos lo difícil que resulta respirar cuando tenemos tapada una de las dos fosas nasales, ya que nuestros pulmones deben aumen-tar la presión para lograr inhalar o ex-pulsar el volumen de aire que el orga-nismo requiere. Similarmente, un caño ofrece una cierta resistencia al paso del agua. Cuanto menor sea su diámetro, o mayor sea la longitud, más grande será la resistencia al flujo.

También los conductores eléctricos presentan resistencia al paso de la co-rriente eléctrica a través de ellos; cuan-to más reducido sea el calibre o sec-ción transversal, y más largo el alam-bre, mayor será la resistencia. En estos dos aspectos, la resistencia de un caño de agua y la de un conductor eléctrico son similares. Una manera fácil de ex-perimentar esto, es tratar de respirar a través de mangueras que tengan dife-rente largo y diámetro. Indudablemen-te, la menor resistencia al paso del aire

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la encontraremos en la manguera más ancha y en la más corta.

La resistencia eléctrica, sin embar-go, involucra también otras propieda-des del conductor: su temperatura y su material. Hemos explicado que, en el caso de los átomos de un buen con-ductor, es fácil sacarles un electrón de sus órbitas de valencia, lo cual equiva-le a decir que se requiere poca energía para hacerlo. De hecho, se requiere mayor energía para liberar un electrón de un átomo aislante. Cuando se trata de los semiconductores, se requiere menos energía que en el caso de los aislantes, pero más que en el de los conductores.

Algunos materiales, como el carbón y las soluciones electrolíticas, dismi-nuyen su resistencia eléctrica a medida que la temperatura aumenta. Otros, por el contrario, mejoran su enlace molecular y aumentan la resistencia al subir la temperatura. En los circuitos electrónicos se necesita a veces una de estas dos características, y para obte-nerla se utiliza un dispositivo denomi-nado termistor. Cuando su resistencia aumenta con la temperatura, se dice que es de coeficiente positivo. En caso contrario, su coeficiente será negativo. En los metales buenos conductores, tal como el cobre y el aluminio, es despre-ciable el efecto de la temperatura so-bre su resistencia.

En cuanto a la resistencia depen-diente del material, esta se explica en razón de la mayor o menor energía re-querida para liberar los electrones ex-ternos de su banda u órbita. El cobre, por ejemplo, debido a que tiene sola-mente un electrón de valencia, ubica-do en la cuarta capa y lejos de la atrac-ción del núcleo, es uno de los mejores

conductores eléctricos. Existen otros metales que ofrecen menor resistencia, tal como el oro y la plata, pero su alto costo hace que se empleen solamente en aplicaciones especiales. En los cir-cuitos electrónicos se utiliza muy a menudo un dispositivo llamado resis-tor, el cual se puede conseguir con va-lores definidos de resistencia eléctrica, con su magnitud especificada en el cuerpo por medio de bandas de color, o con caracteres siguiendo un código internacional. La unidad de resistencia eléctrica se llama Ohmio, y se expresa con el símbolo W.

Un Ohmio es la resistencia que tie-ne un conductor, cuando, al aplicar una tensión eléctrica de un Voltio en-tre sus exen-tremos, se produce una co-rriente de un Amperio.

VOLTAJE

Para ocasionar el flujo de agua a tra-vés de una cañería se necesita una de-terminada presión, ya sea la suminis-trada por una bomba, o por la diferen-cia de niveles entre la superficie del agua y el orificio de salida.

Como se puede ver en la figura 7, la presión que ejerce el líquido sobre la válvula de salida depende de la carga hidrostática (es decir, la altura de la columna de agua), y se la expresa ge-neralmente en "metros de agua". De manera similar, se requiere una deter-minada presión eléctrica para enviar una corriente de electricidad a través de un conductor. Esta presión eléctri-ca se denomina Fuerza Electromotriz (fem) o voltaje. La unidad correspon-diente se llama Voltio en honor del fí-sico italiano Alejandro Volta (1745-1827), inventor de la pila eléctrica que lleva su nombre.

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Un Voltio es la presión requerida para causar una corriente de un culom-bio por segundo (un Amperio) a través de un conductor que ofrece una resis-tencia de un Ohmio.

Según el ejemplo de la figura 6, de-bido a que el canal presenta resistencia al flujo, el agua demora un poco en ha-cer el recorrido entre la salida del grifo y la boca del tubo de succión, presen-tando, en consecuencia, diferencias de nivel entre dos puntos cualquiera, sien-do mayor la diferencia de alturas en el sitio de colocación de la bomba.

A mayor diferencia entre los niveles superior e inferior, mayor será la pre-sión que empuja el agua a través del canal, aumentando así el volumen de galones por minuto. Si ponemos más canales en serie, se aumenta la resisten-cia y disminuye el nivel del agua en el punto de succión. En la práctica, des-de el punto des-de vista eléctrico, se intro-ducen ciertas resistencias a un circuito con el fin de disminuir ("tumbar") el voltaje en un punto específico.

En términos eléctricos, el bombeo de electrones de un extremo a otro de

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un circuito se puede hacer de diversas maneras, ya sea utilizando una batería o un generador de corriente, acciona-do por una caída de agua o por un molino de viento, etc. La diferencia de altura entre los niveles del líquido del ejemplo anterior equivale a la diferen-cia de potendiferen-cial (voltaje) entre dos puntos cualquiera de un circuito o conductor eléctrico. El voltaje será máximo entre los dos extremos, don-de se tiene conectada la fuente don-de ten-sión eléctrica (preten-sión).

LA LEY DE OHM

Se conoce como Ley de Ohm a la relación existente entre el voltaje (E), la resistencia (R) y la corriente (I) en un circuito eléctrico, y debe su nombre al físico alemán Georg Simón Ohm

(1789-1854), quien fue el primero en establecer que la corriente en un cir-cuito es directamente proporcional al voltaje aplicado, e inversamente pro-porcional a la resistencia. Ello puede ser expresado en la siguiente fórmula, donde E corresponde a la inicial de "Electromotriz", para referirse al volta-je o fuerza que hace mover los electro-nes a través de un conductor o circui-to:

Energía,

Trabajo

y Potencia

Aurelio Mejía M. Fuerza electromotriz Amperios de (Voltios) corriente = —————————— Resistencia en Ohmios Matemáticamente se puede deducir que E = IR (para conocer el voltaje, basta con multiplicar la corriente en amperios por la resistencia en ohmios).

La resistencia, a su vez, se puede obte-ner dividiendo el voltaje por el valor de la corriente en amperios, aplicando la fórmula siguiente: R = E/I.

La ley de Ohm afirma que, dados dos circuitos sometidos a igual voltaje,

la corriente será proporcionalmente mayor en aquel circuito que ofrezca menor resistencia. Dicha ley también establece que, en circuitos de resisten-cias iguales, la corriente que por ellos fluye será directamente proporcional al voltaje aplicado. En otras palabras, una elevada resistencia o un reducido voltaje determinan una corriente redu-cida. Por simple deducción de la figura 6, al ampliar el canal, o al elevar más el nivel del agua en el lado del tanque, se aumenta el caudal del agua. Desde el punto de vista eléctrico, equivale a decir que la corriente (I) aumenta cuando se disminuye la resistencia (R), o cuando se aumenta la diferencia de potencial eléctrico (E, V).

Estos tres nuevos términos se en-cuentran muy ligados, tanto como lo están corriente, voltaje y resistencia en los circuitos eléctricos que hemos es-tudiado. Pues bien, la verdad es que todo circuito eléctrico se diseña para llevar a cabo un trabajo. Para que di-cho circuito pueda efectuar su trabajo necesita energía, ya que de lo contra-rio no funciona.

Electrónica Fácil 1

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La energía se manifiesta de muchas formas en la naturaleza. Hay energía eléctrica, mecánica, luminosa, calóri-ca, químicalóri-ca, atómicalóri-ca, etc. Tener ener-gía es tener capacidad para desempe-ñar un trabajo útil. Todo trabajo al efectuarse consume energía, pero está comprobado que ésta no se pierde si-no que se transforma en otra energía de forma distinta. Una de las leyes fundamentales de la física nos dice que "la energía no se crea ni se destru-ye; sólo se transforma" (ley de la con-servación de la energía). Los motores eléctricos, por ejemplo, hacen su traba-jo a base de convertir energía eléctrica en mecánica; las bombillas al trabajar transforman electricidad en energía lu-minosa; cuando el obrero golpea con su herramienta el duro suelo, efectúa su trabajo gracias a que la energía quí-mica de su cuerpo se transforma en energía mecánica.

Así como una misma persona puede saber varios idiomas, así también un mismo objeto físico tiene en un mo-mento dado varias formas de energía, distintas en su naturaleza pero traduci-bles a una muy común: Calor. Una simple rama de un árbol, por ejemplo, tiene energía potencial por el sólo he-cho de estar suspendida en el aire. Si la rama se cae, dicha energía potencial se transforma primero en energía ciné-tica (energía mecánica, de movimien-to) y luego en calórica, ya que al res-balar contra el piso se presenta el fe-nómeno de la fricción, el cual trans-forma la energía cinética en calor. Ade-más, este trozo de madera se puede usar después para alimentar una calde-ra, con lo cual continúa el proceso de transformación o de trabajo con la energía almacenada, la cual probable-mente tuvo su origen en la energía so-lar recibida por el árbol. Ya sabemos que la energía calórica y luminosa del

sol es transformada en energía quími-ca por los vegetales, la cual se aprove-cha luego para la producción de oxí-geno, etc., etc. Cada sección de la físi-ca tiene sus propias unidades de medi-da para la energía que le compete, ya sea luminosa, cinética, potencial, caló-rica, radiante, atómica, sonora, eléctri-ca, etc., por lo que se necesitaría un estudio amplio para comprenderlas.

ENERGÍA = CAPACIDAD PARA EFECTUAR UN TRABAJO

TRABAJO = TRANSFORMACIÓN Ú T I L DE UNA FORMA DE ENERGÍA A OTRA DISTINTA (aprovechamien-to de la energía).

POTENCIA = TRABAJO

REALIZADO EN LA UNIDAD DE TIEMPO.

Energía y trabajo son generalmente designados con una misma unidad de medida. En un sistema mecánico, la energía necesaria para mover un obje-to es el producobje-to de la fuerza aplicada por la distancia recorrida. Si una caja que pesa 10 libras es levantada a una altura de 4 pies, el trabajo ejecutado y la energía requerida para este trabajo es igual a 10 x 4 = 40 pies - libra. La unidad más empleada para medir el trabajo mecánico es el joule (julio, en español), que equivale a un poco me-nos de un pie-libra (1 joule = 0.738 de pie-libra), la cual recibió su nombre en honor a James Prescott Joule (1818 -1889), físico inglés, quien fué el prime-ro en estudiar la dependencia entre la cantidad de calor producida y la mag-nitud del trabajo mecánico que generó dicho calor. En otras palabras, Joule

halló el valor correcto del equivalente mecánico del calor mediante el trabajo realizado durante la expansión de una masa gaseosa.

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El trabajo que hace la corriente en los circuitos eléctricos aparece en for-ma de energía química en la electróli-sis, o en forma de energía cinética en

los motores. Pero si el circuito está formado únicamente por resistencias óhmicas, ese trabajo aparece íntegra-mente en forma de calor. Pues bien, el señor Joule encontró que la cantidad de calor producida es directamente proporcional al cuadrado de la intensi-dad, a la resistencia del circuito, y al tiempo que dure el fenómeno eléctri-co.

Pequeñas calorías (cal) = 0.24 I2 Rt

En todo circuito eléctrico se hace un trabajo siempre que los electrones sean forzados a circular a través de una resistencia. La cantidad del traba-jo hecho depende de la cantidad de electrones movidos y del potencial (voltaje) necesitado para hacerlos pa-sar por la resistencia. La cantidad o carga de electrones es el total de elec-trones que pasan por un punto en un cierto lapso de tiempo, valor que está dado por la siguiente relación.

Carga Q = Intensidad x tiempo La energía o trabajó en un circuito eléctrico es igual al producto del volta-je por la cantidad de electrones movi-dos. Se usa la letra W para designar trabajo y energía.

W = VQ W = VIt

El trabajo es igual al producto del voltaje en voltios (en algunas fórmulas matemáticas se acostumbra utilizar la letra E para indicar voltaje), corriente en amperios, y tiempo en segundos. Se necesita un joule de energía para hacer fluir 1 amperio de corriente a través de una resistencia cuando se tiene

apli-cada una tensión de 1 voltio durante 1 segundo.

La potencia eléctrica, como la po-tencia mecánica, es directamente pro-porcional al trabajo e inversamente proporcional al tiempo durante el cual se realiza ese trabajo.

Potencia = Trabajo/tiempo P = V Q / t

P = Voltaje x Intensidad La unidad práctica de potencia es el joule/segundo, pero en los circuitos eléctricos se acostumbra el watt (vatio, en español), en honor a James Watt, ingeniero escocés (1736 - 1819), quien diseñó la máquina de vapor de doble efecto. Cuando este señor comenzó a vender sus motores, que más tarde da-rían origen a la locomotora de vapor, tuvo que especificar su potencia com-parándolos con los caballos que iban a reemplazar. Encontró que un caballo promedio, que trabajara en propor-ción constante, podía hacer 550 pies-libras de trabajo por segundo. Este va-lor recibió el nombre de caballo de fuerza, o un HP, de las palabras Horse (caballo) y Power (potencia, fuerza).

1 joule/segundo = 1 vatio La potencia eléctrica aumenta con el voltaje y con la corriente, siendo en consecuencia proporcional al produc-to de ambos. Un vatio es igual a una corriente de un amperio fluyendo a la presión de un voltio, y su fórmula co-rrespondiente es:

W (vatios) = E (voltios) x l (amperios) Cuando un voltaje de 20 voltios ge-nera una corriente de 2 amperios a tra-vés de un resistor de 10 ohmios, la po-tencia del circuito es:

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P = VI = 20 x 2 = 40 vatios Nosotros podemos decir que la ener-gía está siendo convertida de eléctrica a energía calórica a una rata de 40 va-tios por segundo. Generalmente se usa el término "disipación" para describir la conversión de energía eléctrica en calor. En este ejemplo, el resistor está disipando 40 vatios de potencia.

Se puede relacionar una corriente eléctrica con el agua corriente de un río: ... puede ser torrentosa, con mu-cho o poco caudal... puede ser una co-rriente serena, que invita al baño, o un hilo de agua que cae libremente desde una gran altura.

En electrónica también tenemos co-rrientes eléctricas con variados niveles de tensión y de corriente, dependien-do del objetivo del circuito. Su capaci-dad para efectuar un trabajo (mover un motor, encender una bombilla, ca-lentar una resistencia de fogón, etc.) dependerá de la combinación adecua-da de la tensión y la corriente, así

co-Condensado de un capítulo del Libro "Understanding Solid-State Electro-nics".

Editado por Texas Instruments Lear-ning Center.

Una de las aplicaciones prácticas de la electricidad, es que puede llevar energía, o potencia, de un lugar a otro.

mo el poder de los ríos se mide tam-bién por el efecto combinado de su torrente y caudal. Es lógico que la can-tidad de agua que sale de la ducha de nuestro baño no es suficiente para ha-cernos daño ni aunque esté cayéndo-nos desde 30 metros de altura, pero no podríamos decir lo mismo si se tratase de la tubería que alimenta a todo nues-tro barrio; en este caso el impacto del agua nos tumbaría y ocasionaría da-ños en nuestro cuerpo.

En el ejemplo del río, su corriente puede tener un gran caudal pero su le-cho corre por un llano de muy poca pendiente; en este caso no tendríamos potencia suficiente para mover una rueda Pelton, para accionar un genera-dor eléctrico o un molino, ya que, ade-más de una buena corriente, se necesi-ta que tenga una adecuada velocidad.

El ejemplo opuesto se nos presentaría en una zona montañosa, en la que una mínima corriente corre presurosa en-tre las altas peñas: si el caudal no es suficiente, tampoco se logra hacer gi-rar la turbina.

Volviendo a la analogía con el agua, y tal como lo muestra la figura 8, la ener-gía desarrollada por el hombrecito de la bomba es usada por su compañero para accionar la sierra que está cortan-do el tronco de madera. Desde el pun-to de vista eléctrico, el generador pone energía en el circuito cuando "bom-bea" electricidad desde un nivel de

C ó m o hacer

que la electricidad

lleve potencia

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voltaje bajo hasta un nivel de voltaje alto. Dicha energía se puede recuperar haciendo el trabajo inverso, es decir, haciendo que la tensión eléctrica caiga de un voltaje alto a un voltaje bajo.

Así como el hombrecito de la figura 8 puede poner más potencia a la tur-bina que impulsa la sierra, incremen-tando la altura en la caída del agua, o aumentando el flujo del agua, así también nosotros podemos hacer que el generador (GEN) eléctrico aumente la potencia hacia el motor (MOT), ya sea poniendo otro que aporte una ma-yor diferencia de potencial (voltaje), o haciendo crecer la intensidad de la co-rriente.

Aunque en nuestro ejemplo hemos utilizado la bomba para representar a un generador, que es un dispositivo que convierte energía mecánica en

energía eléctrica, en la práctica tam-bién se puede referir a un micrófono, elemento encargado de convertir la energía sonora en energía eléctrica. La rueda de paletas representa cualquier dispositivo que reconvierta la energía eléctrica a la forma original. Por ejem-plo, puede ser un motor que produzca energía mecánica, o un parlante que entregue energía sonora.

LA RESISTENCIA DE UN

CIRCUITO DISIPA ENERGÍA EN FORMA DE CALOR

Veamos ahora que sucede cuando retiramos el motor y dejamos que el agua caiga libremente, tal como se muestra en la figura 9. El salto de agua es ahora simplemente el equivalente de un resistor (dibujado con línea en zig-zag en el circuito eléctrico). Pero, qué está sucediendo a la energía el

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trabajo- que está poniendo el hombre-cito en el agua con su bomba?. Esta energía se está gastando solamente en vencer la fricción, o resistencia, en las paredes del canal y la caída del agua. Puesto que la fricción genera calor, se presentan diferencias en la tempera-tura del agua que sale del grifo de la bomba y la que hay en el canal infe-rior. En resumen, en un circuito eléc-trico se utilizan los resistores para "ha-cer caer" el potencial entre dos pun-tos, pero la diferencia de energía (el

producto de voltios por amperios) es convertida en calor. Es por este fenó-meno que se produce el calentamiento de las resistencias de la estufa, y la

in-candescencia del filamento de las bom-billas eléctricas.

Aunque dos resistores para uso elec-trónico pueden tener un mismo valor de resistencia ohmica, es posible que estén hechos para soportar la disipa-ción de potencias diferentes. En otras palabras, para una misma resistencia se producen resistores que pueden "gas-t a r " 1/4, 1/2, 2, 5, e"gas-tc., va"gas-tios de po-tencia sin sufrir deterioro por el au-mento de su temperatura.

CORRIENTE DIRECTA, PULSANTE Y CONTINUA

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visto que el agua siempre fluye en una dirección, formando lo que se deno-mina corriente directa, o simplemente "dc". Cuando el generador funciona como la bomba de mano de la figura 9, que solamente expulsa agua cuando el hombrecito baja la palanca, se dice que la corriente es directa pulsante, y a la duración de cada chorro se le lla-ma ciclo de trabajo (duty cycle). A la cantidad de chorros por segundo (ci-clos de operación subida-bajada de la palanca) se le denomina frecuencia de pulsos. Otro caso se presenta cuando la bomba utilizada como dispositivo generador de la corriente es del tipo turbina, la cual funciona en forma continua y entrega un chorro unifor-me. Cuando esto sucede decimos que la corriente es directa continua, o simplemente " c c " (corriente conti-nua).

CORRIENTE ALTERNA

Cuando la corriente invierte alterna-damente su sentido dentro del circuito recibe el nombre de corriente ac. Un circuito para corriente alterna trabaja de manera similar a uno para corriente directa, excepto que se requiere un ge-nerador especial para bombear la co-rriente primero en una dirección a tra-vés del circuito y el motor, y luego en la otra dirección. Para recobrar la energía de la corriente en cualquiera de sus sentidos se utiliza un motor es-pecial.

La figura 10 muestra un circuito de corriente alterna en términos hidráu-licos. El pistón o compuerta conecta-da a la palanca que el hombrecito mue-ve hacia uno y otro lado, empuja pri-mero el agua en una dirección, y luego en sentido contrario. El dispositivo que cumple tal función con la electri-cidad recibe el nombre de generador ac.

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Q u é e s frecuencia

eléctrica

Aurelio M e j í a . La frecuencia de la corriente alterna es justamente la medida de cuan a me-nudo ella cambia de dirección. Esto es, si llamamos ciclo a cada recorrido completo de ¡da y vuelta de los elec-trones a través del conductor, o una porción de éste, entonces frecuencia es la cantidad de ciclos por cada se-gundo.

Se da el nombre de "hertz" a una frecuencia de un ciclo por segundo, en honor al físico alemán Heinrich Ru-dolph Hertz (1857-1894), quien de-mostró la existencia de ondas electro-magnéticas y que estudió varias de sus propiedades (longitud, velocidad, re-fracción, reflexión, polarización). Abrió el camino de la telegrafía inalámbrica y fue el primero en observar el efecto fotoeléctrico.

En los circuitos eléctricos reales se utilizan frecuencias mayores que las que serían posibles con nuestro mode-lo hidráulico. Por ejempmode-lo, escucha-remos kilohertz, que equivale a miles de ciclos por segundo, megahertz, que significa millones, y gigahertz, que in-dica billones.

La corriente alterna se obtiene a par-tir de generadores que aprovechan el electromagnetismo, fenómeno por el

cual un campo magnético de intensi-dad variable puede alterar las trayecto-rias de los electrones en los átomos de un conductor cercano. Dicho de otra manera, las líneas de fuerza del campo magnético actúan como cuerdas de ar-co lanzando electrones cual si fuesen flechas. Para que las "cuerdas" se ten-sionen y cumplan su cometido es in-dispensable que éstas se muevan, es decir, que el imán se aleje o se acerque al conductor.

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A la distancia total que el electrón logre avanzar en un vaivén completo (un ciclo), se llama longitud de onda. Imagina el movimiento acompasado de un péndulo de reloj, o recuerda el ejemplo hidráulico de la figura 10, y observa que, debido a la inercia del agua, resulta imposible iniciar a plena velocidad el movimiento de la compuerta que empuja el hombrecito.

Si llamamos "media longitud de onda" al segmento recto del canal por el cual se desplaza la compuerta en una dirección, resulta evidente que la máxima velocidad se alcanza cuando la compuerta llegue al centro de la "media longitud de onda", punto en el cual el hombrecito debe comenzar a frenar, hasta llegar a velocidad cero, o punto del retorno. Pues bien, los electrones también experimentan esos mismos cambios de presión en una corriente alterna, llamándose amplitud máxima o voltaje pico a la diferencia de potencial existente en el centro de cada "media longitud de onda". Miremos la figura 12.

Existen también generadores de co-rriente continua basados en el electro-magnetismo, pero requieren ciertos ar-tificios, tales como rectificadores de

corriente o sistemas mecánicos para inversión de los polos. De esto se en-cargan unas escobillas de carbón pues-tas en contacto con unas laminillas de cobre (delgas) localizadas en el rotor del generador.

REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE UNA CORRIENTE ALTERNA Para un principiante es confuso que las ondas de corriente alterna se dibu-jen como crestas y valles de olas acuá-ticas, cuando sabemos que los electro-nes se mueven a lo largo del conductor. Se ha utilizado esta representación gráfica con el fin de poder visualizar mejor las características de sentido (polaridad), voltaje (amplitud) y frecuencia (hertz).

Si unimos un lápiz al extremo de un péndulo de reloj, y colocamos debajo de éste una hoja de papel, veremos que el lápiz traza siempre una línea recta. Sin embargo, cuando movemos lentamente la hoja hacia un lado, mientras el péndulo funciona, los trazos del lápiz dejan de coincidir uno sobre el otro, y ante nuestros ojos aparece una onda como la mostrada en la figura 12.

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Condensado de un capítulo del libro Understanding Solid-State Electronics, editado por Texas Instruments Learning Center.

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Ya conocemos las características del flujo de una corriente, y sabemos que puede llevar potencia de uno a otro sitio. Pues bien, dicha potencia puede ser controlada para hacer que el sistema se comporte como lo nece-sitamos.

Existen dos maneras de controlar la potencia. La primera consiste en re-gular la cantidad de potencia que el generador pone en el circuito. En el ejemplo hidráulico que hemos utiliza-do en la figura 8, la potencia que lle-ga a la sierra circular depende de la potencia aplicada a la bomba. Si el hombrecillo bombea vigorosamente, sube más el nivel del agua y aumenta

la presión sobre la turbina que mueve a la sierra. En la práctica, sin embar-go, la potencia disponible en los siste-mas eléctricos no tiene control en su fuente.

La segunda, y la forma más común de controlar la potencia, consiste en regular la tensión eléctrica, o la co-rriente, en algún punto intermedio del circuito. La figura 13 nos ilustra como ejercer este control -observe la repre-sa que forma el hombrecillo con la compuerta deslizante.

Suponiendo que la bomba de agua está trabajando a un ritmo constante, se puede variar la potencia de corte de la sierra circular solamente deslizando la compuerta hacia adentro o hacia afuera del canal. Puesto que el hombrecillo puede interrumpir el flujo, limitar su caudal, o abrir del to-do la compuerta, se tiene en conse-cuencia un control sobre la potencia aplicada a la turbina. Se puede hacer que la sierra se detenga, corte lento, o más rápido.

El hombrecillo de la compuerta es representativo de todo aquello que tenga incidencia sobre el flujo eléctri-co dentro de un circuito, entre la fuente de alimentación de potencia y el punto de su utilización.

Resumiendo: Nosotros sólo pode-mos hacer dos cosas a la electricidad entre la fuente de potencia y el pun-to de utilización: Interrumpirla , lo que equivale a la función "encendido-apagado", o regularla, lo cual pode-mos hacer variando el valor de una re-sistencia intercalada en el circuito.

El diagrama esquemático de la figu-ra 13 nos ilustfigu-ra en términos eléctricos lo que hemos dicho. Como se puede apreciar, entre el generador (bomba) y el motor (turbina de agua) se encuen-tra un resistor variable, usualmente lla-mado "potenciómetro", el cual tam-bién puede actuar como un interrup-tor para encendido-apagado.

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Referencias

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