• No se han encontrado resultados

Que es eso del Yoga

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Que es eso del Yoga"

Copied!
134
0
0

Texto completo

(1)
(2)

© 2015 Aimar Rollán

Todos los derechos reservados en cualquier formato. Derechos mundiales. Versión gratuita en PDF: Puedes compartir y divulgar esta obra, siempre

que cites su autoría y no la modifiques.

Este libro también está disponible en papel y en Kindle, a la venta en Amazon.

El presente libro es una recopilación de varios artículos escritos por Aimar Rollán en el blog YOGA en CASA durante los años 2012 y 2015.

YOGA en CASA

Yoga sencillo y para todos http://yogacasa.blogspot.com

https://www.youtube.com/user/Eleaimar

Hay quien busca el yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera

(3)

«Más vale una onza de práctica que toneladas de teoría».

Swami Sivananda

Este libro es teórico, está compuesto solo de palabras, de nociones generales sobre el yoga; aquí no encontrarás descripciones de técnicas. Estoy de acuerdo con la frase de Sivananda, pero también considero importante la teoría y el conocimiento. Si bien es cierto que la práctica es lo que nos transforma, el conocimiento nos orienta.

Para lo relacionado con la práctica del yoga, te recomiendo que visites mi blog y mi canal de YouTube, en ellos trato de enseñar las técnicas para que cada uno las practique en su casa.

A fecha de publicar este libro, tengo colgados online 2 cursos gratuitos, uno de Yoga para principiantes y otro de El arte de la relajación. Aparte podrás encontrar muchos más vídeos y artículos donde enseño la parte práctica de varias técnicas de yoga.

Cualquier duda que tengas sobre una determinada técnica o aspecto del yoga, puedes formularla en forma de comentario ya sea en el blog o en el canal de YouTube, te responderé cuando pueda.

Mientras tanto, feliz práctica..., y espero que aprendas y disfrutes con la parte teórica de este libro.

(4)

Índice

1. ¿Qué es el yoga? ... 6

2. ¿Qué puede hacer el yoga por ti? ... 9

3. Beneficios del yoga ... 11

4. ¿Para qué sirve el yoga? ... 13

5. ¿Cómo es una clase de yoga? ... 15

6. Condiciones para la práctica ... 18

7. ¿Es posible aprender yoga sin un profesor? ... 21

8. Sobre los orígenes y la historia del yoga ... 24

9. ¿Es el yoga una religión? ... 28

10. La ciencia avala el yoga ... 33

11. ¿Por qué practicar yoga y no otra cosa? ... 35

12. La salud ... 38

13. Estrés: enemigo público nº 1 ... 48

14. ¿Sirve el yoga para adelgazar? ... 50

15. Yoga y envejecimiento ... 53

16. Vida sedentaria, estética, deporte, salud... y yoga ... 57

17. El Homo Autómata ... 62

18. Las cualidades físicas básicas ... 67

19. La resistencia ... 69

20. La fuerza ... 72

21. La velocidad ... 75

(5)

23. El ejercicio físico ideal ... 81

24. Las asanas ... 83

25. Diferencia entre estiramientos y asanas ... 87

26. Cómo hacer correctamente las asanas ... 90

27. Yoga dinámico y yoga estático ... 94

28: Pranayama: la respiración ... 97

29. Respirar por la nariz ... 101

30. Las 4 fases de la respiración ... 105

31. La respiración abdominal ... 109

32. La relajación ... 113

33. La meditación ... 117

34. El Om ... 121

35. La fuerza del hábito ... 125

36. La lección de la nata montada ... 128

37. Pedir ayuda ... 131

38. ¿Y ahora qué hago? ... 134

(6)

1. ¿Qué es el yoga?

El yoga se puede definir de muchas maneras, pero a mi parecer, la más acertada es la siguiente:

«El yoga es la unión consciente con la esencia de uno mismo». Esta definición responde a tres cuestiones:

¿Qué? Unión.

¿Cómo? Consciente.

¿Con qué? Con la esencia de uno mismo.

La palabra yoga deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa unión. La palabra «yugo» o «conyugal» por ejemplo, que provienen probablemente del sánscrito, tienen también ese significado: unión. El yoga es por tanto y ante todo unión. La palabra religión, del latín religio, tiene también un significado similar, ya que re ligare, significa «volver a unir».

(7)

¿Cómo nos unimos? De forma consciente es el único requisito imprescindible. Es decir, podemos alcanzar el yoga de mil maneras, pero es fundamental que sea de forma consciente, si no de nada sirve. Digo esto, porque determinadas sustancias psicotrópicas o estados inducidos de conciencia pueden lograr un estado de unión similar al yoga, pero no es un estado logrado de forma consciente.

Vale está claro, pero ¿unión consciente con qué? Con la esencia de uno mismo. ¿Y qué es la esencia de uno mismo? Podría ser nuestra alma, nuestro espíritu, la divinidad que mora en nosotros o incluso eso que llamamos Dios. Más adelante concretaremos esta cuestión, pero de momento diremos que la esencia de nosotros mismos es eso que llamamos «yo», eso que permanece siempre en nosotros y que nunca cambia a pesar de que todo lo demás lo haga con el paso inexorable de los años. La esencia de uno mismo es ese observador silencioso, ese testigo interno que nos hace ser auto conscientes.

Pero, ¿acaso no estamos unidos ya a nosotros mismos? Sí y no. «Sí», en el sentido de que «realmente» no hay separatividad, y «no», en el sentido de que nos queda mucho trabajo para lograr la unidad. Esto puede resultar confuso en un principio, y puede ser toda una hazaña mental lograr comprenderlo, pero no hay que darle demasiada importancia, ya que estamos definiendo la meta y aún no hemos comenzado nuestro viaje, el largo viaje del yoga. Diremos también que el yoga trata de alcanzar la realización (otra palabra importante).

Así pues, para resumir y finalizar este tema, que quede claro que el yoga es la unión consciente con la esencia de uno mismo, y que la finalidad última del yoga es la realización. ¿Y qué es la realización? Pues la unión consciente con la esencia de uno mismo. Parece que estoy rizando el rizo, pero lo hago intencionadamente.

(8)

es el yoga: no es ni un deporte, ni una disciplina de higiene psicofísica, ni es stretching, ni contorsionismo, ni una gimnasia oriental, ni una moda pasajera.

La papeleta que me toca con este libro es explicar y adaptar esta definición al lugar y a la época en la que vivimos, y de paso hacerla práctica, es decir, no sólo explicar teóricamente lo que es el yoga, sino también indicar un método práctico para realizarlo.

(9)

2. ¿Qué puede hacer el yoga por ti?

La filosofía de este yoga es: «Añade a tu vida lo que le falta». No le quites nada, no te vayas a otro sitio, no busques lo fabuloso... Simplemente añade lo que le falta.

¿Qué le falta? ¿Un poco de paz? Añádesela. ¿Qué le falta? ¿Un poco de vitalidad? Añádesela. ¿Qué le falta? ¿Un poco de ejercicio? Añádeselo. ¿Qué le falta? ¿Un poco de flexibilidad? Añádesela. ¿Qué le falta? ¿Un poco de concentración? Añádesela. ¿Qué le falta? ¿Un poco de sentido? Añádeselo.

Este es un yoga para personas normales; no hay que hacer contorsionismo ni posturas raras; no hay que doblarse como un faquir o un gimnasta de élite; no hay que aguantar la respiración cinco minutos; no hay que poner cara de iluminado ni de místico. Simplemente es añadir ese pequeño toque para que en tu vida haya un poco más de paz, de vitalidad, de flexibilidad, de concentración, de optimismo, de buen humor y de sentido.

¿Qué puede hacer el yoga por ti? Muchas cosas en pequeñas cantidades, en su justa medida.

¿Cuántas horas dedicas al día a trabajar, a atender a los demás, a cosas insustanciales? ¿Cuántas horas al día dedicas para ti? Perdón, quería decir minutos... Sí, el día tiene 24 horas pero apenas hallamos tiempo para nosotros mismos. El yoga

(10)

te invita a dedicar un tiempo para ti, a invertir un tiempo en ti para una mayor calidad de vida.

¿Estoy estresado, no tengo tiempo, no tengo dinero? Querer es poder, y quien bien se quiere dedica unos minutos al día para sí mismo.

(11)

3. Beneficios del yoga

Cada vez que oferto la enseñanza del yoga, ya sea en escuelas, polideportivos, gimnasios, centros cívicos, asociaciones, empresas, colegios, etc., tengo que argumentar los beneficios que aporta la práctica de esta milenaria disciplina.

Tal vez lo que más gancho tenga sean los beneficios físicos, enfocados a la salud y a la mejora de la forma física. Es innegable que las técnicas psicofísicas del yoga contribuyen notablemente a la mejora de la movilidad articular, la elasticidad muscular y de los tendones, la flexibilidad de la columna, la tonificación de los músculos y del corazón, y a la estimulación de las glándulas endocrinas, entre otras cosas. Todos estos hechos están contrastados desde hace décadas por especialistas de la salud. Es más, muchos médicos recomiendan a sus pacientes la práctica del yoga por los beneficios antes citados.

Después tenemos los beneficios que otorga a la hora de controlar y manejar el estrés y sus derivados: ansiedad, depresión, insomnio... El yoga tiene entre sus técnicas herramientas para disminuir estos perniciosos males que asolan a tantas personas en nuestra sociedad. Técnicas de respiración, concentración y relajación son muy útiles para equilibrar el sistema nervioso (central y autónomo). Aprender a relajarse es una de las máximas del yoga.

Y por último, y aunque menos solicitada pero no por ello menos importante, está el motivo espiritual o transcendental. Muchas personas sienten en su vida un gran vacío existencial o crisis espirituales que no saben cómo llenar. El yoga, que ante todo es un sistema filosófico de pensamiento, ha tenido desde sus orígenes esta finalidad: la de responder a las eternas preguntas de la vida, o por lo menos

(12)

intentarlo. No hace falta ser creyente, ni religioso para intentar dar respuesta a estas cuestiones. Todos los hombres de todas las épocas han sentido esta inquietud y han tratado de darle remedio, de una manera u otra. El yoga, aparte de su filosofía, posee técnicas para hallar estas ecuménicas verdades en nuestro corazón. No es fácil ni rápido hollar tal sendero, mas cualquier buscador sincero puede obtener grandes beneficios del yoga y sus técnicas. Ni que decir tiene que la meditación es la técnica suprema para esta índole; la meditación es la «Piedra Filosofal» que transmuta el plomo de nuestra ignorancia en el oro de la sabiduría.

En fin, sobran los motivos para recomendar la práctica del yoga; y un servidor está a la disposición de todo el interesado en iniciar o profundizar en este arte milenario.

(13)

4. ¿Para qué sirve el yoga?

El yoga sirve, sobre todo, para ser tú mismo.

El yoga sirve para conocer cómo funciona nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestra mente; y a raíz de este conocimiento, para adquirir poder sobre ellos.

El yoga sirve para dar un sentido a nuestra vida, haciendo que una vez encontrado este sentido, todo lo que hagamos tenga realmente sentido.

El yoga sirve para armonizar y equilibrar nuestro cuerpo, desprendiéndose de su práctica: salud y belleza.

El yoga sirve para armonizar y equilibrar nuestras emociones, desprendiéndose de su práctica: paz y bondad.

El yoga sirve para armonizar y equilibrar nuestra mente, desprendiéndose de su práctica: verdad.

El yoga sirve para elevar la autoestima y el amor propio, y por consiguiente, para fomentar las relaciones con nuestros semejantes.

El yoga sirve para sembrar en el Presente las buenas semillas que en el futuro nos permitan cosechar prosperidad material y espiritual.

El yoga sirve para encontrar el camino de vuelta a casa; ese hogar que se encuentra en el interior de nuestros corazones.

(14)

irradiar después esa vibración positiva hacia todo aquello que nos rodea.

El yoga sirve para realizar la empresa más grande que puede realizar el ser humano: SER REALMENTE HUMANOS.

(15)

5. ¿Cómo es una clase de yoga?

¿Llegas tarde del trabajo a casa? ¿Estresado? ¿Sin ganas de ir al gimnasio o de volver a salir de casa? ¿Tienes un espacio libre en tu domicilio? Lo primero que haremos será desconectar de todo, relajar el cuerpo y hacer unas respiraciones yóguicas para oxigenar el cuerpo y calmar las emociones.

Después haremos unos ejercicios psicofísicos destinados a liberar tensiones físicas y mantener el cuerpo en óptimas condiciones con las más que contrastadas benéficas asanas (ejercicios yóguicos).

Por último una buena relajación dirigida para acabar de liberar todas aquellas tensiones físicas, emocionales y mentales que nos aprisionan cual grilletes y nos impiden ser del todo felices.

¿Requisitos para practicar yoga? Sólo uno: desear practicarlo. El yoga se adapta a la persona, y según sea tu condición física o estado de salud haremos una rutina u otra, siempre siguiendo las directrices del sentido común y no forzando nunca las capacidades de uno mismo.

Todos deseamos ser felices, y para ello es necesario cultivar la salud, las emociones, los pensamientos positivos y el conocimiento de uno mismo; sin ascetismos, sin mortificaciones, sin rutinas demasiado exigentes, sin renunciar al mundo, sin cambiar de vida, sin reprimir, sin negar, sin ocultar, sin fingir, sin aparentar... Simplemente añadiendo a tu vida aquello que le falta para estar mejor: un poco de conocimiento, un poco de ejercicio, un poco de relajación, un poco de buen humor, un poco de autoconsciencia.

(16)

La duración de la sesión puede variar de 15 a 90 minutos, dependiendo de tu disponibilidad, aunque las clases tradicionales suelen durar 60 o 90 minutos.

Al principio, y hasta adquirir cierto hábito, aprenderemos rutinas cortas, pero con el tiempo haremos también rutinas más largas.

A continuación ponemos un ejemplo de lo que sería una clase tradicional en una escuela, con una duración de 90 minutos:

5 - 10 minutos de teoría: El conocimiento es poder, y si no conocemos cómo funciona nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra mente, y lo que hay más allá de la mente, difícilmente podremos ser dueños de nosotros mismos, por mucha práctica que hagamos; y es que, la acción sin dirección no da el fruto esperado. Uno puede cavar con pasión y determinación una zanja en busca de un tesoro, pero si no sabe el lugar exacto dónde cavar, está perdiendo el tiempo.

10 - 15 minutos de técnicas de respiración (pranayama): Aprender a respirar correctamente y aprovechar todo el potencial que brinda la respiración es una deuda pendiente que todos tenemos, y que no valoramos en su justa medida. Hemos aprendido de todo en el colegio, pero nadie nos ha enseñado a respirar, porque se supone que ya nacemos aprendidos; nada más lejos. La respiración adecuada favorece los procesos anabólicos y catabólicos de las células de nuestro cuerpo, ayudando a la síntesis y a eliminar toxinas; al igual que a ventilar los pulmones, fortalecer la musculatura torácica, y un sinnúmero de ventajas adicionales; esto sólo en el plano físico. En el plano emocional, la respiración ayuda a equilibrar el sistema nervioso, facilitando la liberación de tensiones emocionales y generando paz interior. El pranayama posee otra serie de beneficios que no nombraremos por ahora.

40 - 45 minutos de ejercicios corporales (asanas): «No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma», decía un sabio filósofo; y es que desde antaño, el

(17)

ejercicio físico ha formado parte de filósofos, monjes, ascetas, yoguis, y todo ser sensato e inteligente que se precie. El cuerpo es la herramienta con la que trabajamos en este plano físico y hay que mantenerla afilada mediante el ejercicio moderado. Los ejercicios de yoga son suaves, y enfocados especialmente a obtener una máxima flexibilidad de la columna vertebral (el pilar central del cuerpo). Movilidad articular, elasticidad muscular, flexibilidad de la columna y articulaciones, tonificación ligera del corazón, inversiones de la polaridad del cuerpo, estimulación de las glándulas endocrinas..., he aquí el enfoque de las técnicas del yoga. El yoga tal vez no «esculpa» tu cuerpo como otros ejercicios más intensos tales como el fitness, el culturismo, el atletismo, la natación, etc., pero de seguro lo mantendrá sano y equilibrado, en lo que se ve y en lo que no se ve. Las técnicas de yoga ante todo son inteligentes.

15 - 20 minutos de relajación final: Después del trabajo previo, hay que acabar la clase con una buena relajación, soltando todas las tensiones (físicas, emocionales y mentales). Relajarse no sólo es «tumbarse y ya está»; hay que aprender a soltar voluntariamente todas las tensiones y aprender a confiar en la vida, para que la corriente regeneradora de la sabiduría innata del cuerpo actúe sobre nosotros. El estrés es la enfermedad del siglo XXI, y no hay mayor remedio que la relajación. Relajarse no es perder el tiempo, es una técnica importantísima que hay que aprender y practicar.

(18)

6. Condiciones para la práctica

En el blog YOGA en CASA enseño técnicas de yoga sencillas para realizar en casa, con el equipamiento mínimo necesario; no obstante hay ciertas condiciones que pueden mejorar la práctica del yoga.

Lugar

El yoga se puede practicar en cualquier lugar, pero suponiendo que lo hacemos en nuestra casa, 2.5 metros cuadrados de espacio vacío es suficiente, aunque con 4 metros cuadrados nos aseguramos el espacio óptimo para la realización de todas las técnicas.

Es preferible que la habitación esté ventilada y que no haya demasiado ruido, ni demasiado calor, ni demasiado frío.

En cualquier caso, hay un lema en yoga que dice: «Adáptate, acomódate y practica».

Momento

Hay quien prefiere practicar yoga por la mañana al levantarse, otros a la tarde y algunos por la noche. Practícalo cuando tengas un hueco en tu día, pero trata de generar una rutina semanal, para crear un hábito y que de esta forma todo resulte más fácil.

Eso sí, como condición recomendada, trata de no haber comido nada antes; unas dos horas es lo recomendable, para que la digestión no obstaculice la práctica. También es una buena costumbre ir al baño y evacuar la vejiga antes de la práctica.

(19)

Duración

Hay rutinas de 5 minutos, pero la duración ideal es de 45 a 90 minutos. Eso sí, puedes empezar con rutinas más cortas, de 15 a 30 minutos hasta coger cierta forma física. En este blog iremos poniendo rutinas con distinta duración y nivel.

Hay otro dicho en yoga: «Vayamos despacio pues tenemos prisa».

Vestimenta

Ropa cómoda y holgada, sobre todo que no apriete mucho la cintura. Preferiblemente haremos yoga descalzos, para sentir bien el contacto con el suelo.

Equipamiento necesario

El equipamiento más importante son los 2.5 metros cuadrados de suelo, ya que si falta eso no podremos practicar. ¿No posees eso en tu casa? Entonces es hora de hacer una buena limpieza y redistribuir el espacio.

El mejor amigo del yogui es una manta. Con una manta se pueden realizar todas las técnicas de yoga. Cuando me inicié en el yoga, durante varios años sólo poseía una manta: me servía como estera para el suelo si la extendía doblada por la mitad en su parte más larga; como cojín para meditar si la enrollaba en varios pliegues, y como manta para taparme en la relajación final.

Ahora bien, puedes comprar una esterilla o yoga mat por precios asequibles, al igual que un block para sentarte en la postura de pranayama y meditación. La manta igualmente la seguirás necesitando para tapar el cuerpo durante la relajación, ya que se enfría bastante al relajarse.

Asegúrate de que el yoga mat es específico para yoga; estos suelen ser finos y que se pegan completamente al suelo, como el de la imagen.

(20)

Las típicas esterillas de camping o de deporte también sirven, pero debido a que se despegan del suelo con más facilidad no son tan cómodas como las de yoga.

Puedes encontrar blocks sintéticos muy baratos, o zafús para meditar, un poco más caros pero mucho más cómodos.

Y en principio no necesitas nada más, aparte de voluntad y conocimiento, para practicar yoga.

Complementos opcionales

Quemar una barrita de incienso y música instrumental de fondo a bajo volumen ayudan a crear una atmósfera propicia a la calma, pero no son requisitos imprescindibles.

(21)

7. ¿Es posible aprender yoga sin un

profesor?

Desde siempre el yoga se ha transmitido bajo la tradición GURU-KALA, es decir, maestro-discípulo. El maestro tenía su ashram, su escuela, y los discípulos, anhelantes de enseñanza le pedían insistentemente que los aceptase como discípulos. Si lograban tal aceptación, se ponían bajo la tutela del maestro. Al principio podía ser difícil; tranquilamente el maestro podía tener al discípulo en la cocina o barriendo el ashram durante varios años, antes de enseñarle «nada».

Pero bueno, eso eran otros tiempos. Ahora la cosa es diferente.

Antes de seguir, una pequeña aclaración, existen 3 tipos de instructores: • Monitores: Los que transmiten lo que han leído u oído.

Profesores: Los que transmiten lo que han vivido.

Maestros: Los que han alcanzado la maestría en su arte, y aunque no hablen, transmiten palabras vivas.

Los monitores los podemos encontrar en polideportivos, los profesores en escuelas, y los maestros en ashrams; aunque puede estar todo mezclado. «Ni son todos los que están, ni están todos los que son». Es lo que tiene el KALI YUGA.

Antes se exigía dedicación y servicio al discípulo, ahora basta con exigirle dinero para las cuotas mensuales, que varían de 20 a 100 euros (o dólares). Con el auge de Internet (época actual), la gente se está acostumbrando a no pagar nada por nada (salvo la cuota mensual de Internet), y debido a que hay una infinita cantidad

(22)

de libros y vídeos gratis en la red, al igual que blogs como el de YOGA en CASA, surge la cuestión: ¿es posible aprender yoga sin un profesor?

Difícil respuesta. Yo diría que no, que no es posible a menos que uno sea muy disciplinado y tenga cierta relación con algún profesor, aunque sea a distancia.

Contras de aprender sin profesor:

El yoga basa su efectividad en las rutinas. Para que una rutina sea efectiva ha de durar aproximadamente 150 minutos semanales, repartidos en 2, 3 o más sesiones. ¿Posees la suficiente determinación como para hacerlo todas las semanas del año en tu casa, tú solo?

¿Habéis ojeado alguna vez un libro de yoga? Yo tengo bastantes en mi biblioteca, y no puedo hacer la mitad de las técnicas que en ellos se enseña, debido a la dificultad y a la flexibilidad requerida.

¿Habéis seguido alguna vez un vídeo de yoga, uno en el que se realice una rutina entera? Esta quizá es la forma más efectiva de aprender el yoga si uno no posee un profesor, pero hay dos «peros». El primero es que nadie puede corregirte si lo haces mal. El segundo es que, en la mayoría de ocasiones el que hace el vídeo, si es un hombre tendrá mucha flexibilidad y te parecerá que está a años luz de ti, por lo que desistirás. Si es una mujer, irá vestida con yoga pants y si eres hombre, al cabo de cinco minutos te será imposible seguir concentrado en el yoga...

Conclusión:

El blog YOGA en CASA es la respuesta a esta pregunta. Se puede aprender mucha teoría sobre el yoga, pero la esencia faltará en la práctica. La práctica la sustituirán los vídeos que iré poniendo, además iré vestido con ropas normales y mi flexibilidad es bastante limitada como verás, hecho, que lejos de ser un defecto puede ser una virtud para esta empresa, ya que te resultarán asequibles mis

(23)

posturas y no te sentirás inferior a mí.

Otro punto importante, cualquier duda que tengas, comunícamela a través de comentarios en el blog o en los vídeos, de esta forma habrá una interacción entre profesor-alumno, y tal vez sí que sea posible a través de este método aprender yoga, siempre que haya interacción. Búscame, te responderé en cuanto pueda.

¿Y esto cuánto vale? Valer vale mucho, costar de momento nada, es gratis, así que aprovecha.

(24)

8. Sobre los orígenes y la historia del yoga

El origen y significado del yoga se pierde en la noche de los tiempos, y con el devenir de los siglos han aparecido miles de líneas, de maestros y de interpretaciones. Yo no sé cuál es el origen del yoga, ni qué significa exactamente la palabra hatha, ni tan siquiera sé cual es a ciencia cierta el estilo o línea de yoga que sigo. Sí sé que mi estilo está dentro del raja y del hatha yoga, pero mejor llamarlo yoga (a secas), para no perdernos en los nombres, ni en las interpretaciones que de ellos pudieran derivarse.

Lo que se sabe de cierto, dejando de lado toda demás interpretación mística o supersticiosa, es que el primer gran maestro, y sintetizador del yoga fue Patanjali, un sabio que vivió en la India en el siglo tercero antes de Cristo aproximadamente; y su obra maestra son los Yoga Sutras, un compendio de cuatro volúmenes donde se explica la ciencia del yoga en breves y sintéticas frases (sutras). Tiene orígenes védicos, y es uno de los seis sistemas de pensamiento (dharsanas) del Hinduismo. Sus mayores fuentes de influencia son la filosofía samkhya, el Bhagavad Guita y algunos upanishads.

Patanjali sintetizó el yoga en ocho peldaños, por eso se le conoce como asthanga (ocho pies) yoga, o raja yoga (yoga real, regio o de reyes).

1. Yama (observancias hacia los demás) 2. Niyama (observancias hacia uno mismo) 3. Asana (Postura física o ejercicio físico)

4. Pranayama (Control de la respiración o de la energía) 5. Pratiahara (Control de los sentidos)

(25)

6. Dharana (Concentración) 7. Dhyana (Meditación) 8. Samadhi (Realización)

Los Yoga Sutras de Patanjali son una de las obras cumbres de la humanidad en cuanto a conocimiento y estudio de la psique humana; su estudio es de lo más recomendable junto con el Bhagavad Guita.

Una cosa importante se ha de decir: Patanjali no da ninguna instrucción sobre ejercicios físicos ni de respiración, aparte de unas breves y sencillas recomendaciones. El yoga que se conoce hoy en día con sus ejercicios físicos característicos no aparece hasta el siglo XV, cuando Swatmarama publica el Hatha Yoga Pradipika (Luz sobre el hatha yoga), que es la primera y más importante obra escrita sobre el hatha yoga. Si antes de Swatmarama se practicaban las técnicas de hatha yoga, lo ignoro, a fuentes escritas me remito. Hay quien afirma que el yoga tiene doce mil años (en plena edad de piedra); y quien dice que en Mohenjo Daro y Harappa se hacían asanas en el 4000 a.C. No lo sé. Yoga Sutras siglo III a.C.; Hatha Yoga Pradipika siglo XV d.C. Esto es lo que hay documentado… Aunque tal como he dicho al principio, la tradición oral siempre ha sido muy fuerte en la India, por lo que es muy probable que el yoga sea más antiguo que las fuentes escritas que han llegado hasta nosotros.

Hatha tiene muchos significados: etimológicamente significa forzar, violentar o perseverar. Algunos dicen que Ha significa Sol, y Tha Luna; y que el objetivo del hatha yoga es el de equilibrar la energía del cuerpo, la polaridad de ida y pingala para alcanzar el equilibrio; pero etimológicamente no tiene ningún parecido, por lo que parece un añadido a conveniencia a posteriori. Sinceramente, no tengo ni idea

(26)

difiere en parte de la visión védica de Patanjali. La clave está en integrarlos bien. En fin, de Swatmarama y Gheranda (otro maestro posterior) provienen la mayoría de técnicas que conocemos hoy en día, especialmente en lo que se refiere a asanas y pranayama, y posteriormente han habido adiciones tales como «el saludo al Sol», y otra serie de ejercicios específicos.

En el siglo XX, un gran maestro de yoga apareció en occidente, dando una amplia difusión al raja y al hatha yoga, con un toque peculiar; se trataba de Swami Vishnudevananda, discípulo de Swami Sivananda. Una mezcla de raja hatha yoga con marcado acento védico e hinduista, pero con un concepto fabuloso de cinco principios.

1. Alimentación adecuada 2. Respiración adecuada 3. Ejercicio adecuado 4. Descanso adecuado

5. Pensamiento positivo y meditación (cultivo de la mente)

Así, en el siglo XXI, con estos cinco principios se puede sintetizar todo lo demás, adecuando la práctica a las necesidades de cada persona; sin dogmatismos, sin supersticiones, sin líneas rígidas, sin mortificaciones ni austeridades, utilizando lo mejor de todas las técnicas que conocemos, utilizando el sentido común y la inteligencia. Estamos en el tercer milenio, donde la ciencia occidental ha de fusionarse con la sabiduría oriental de forma inteligente, sin fanatismos; adaptándose o adecuándose (para hacer justicia a los cinco principios) al tiempo y al lugar; con la mente y el corazón abiertos. Poco importa de dónde viene y cuáles

(27)

fueron las motivaciones iniciales de la fundación del yoga; lo importante es qué hacemos con él en este tiempo que nos ha tocado vivir, y como lo aplicamos a nuestra vida.

¿Qué tipo de yoga haces? Pues yoga a secas; yoga de unión, yoga de síntesis; yoga ecléctico (que asimila lo mejor de cada sistema); yoga inteligente. Aprender a respirar bien, a mantener el cuerpo en condiciones mediante un ejercicio moderado, a relajar y soltar tensiones y a cultivar la mente mediante el estudio, la meditación y el pensamiento positivo. ¿Para qué? Para llevar una vida más rica y plena, y poco a poco conocer quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, alcanzando la realización del ser, la mayor empresa que puede lograr el ser humano.

Pero todo esto hecho con libertad, sin miedo, sin dogmas, sin estructuras cerradas, sin instituciones religiosas, sin gurús, sin fronteras, sin límites… El presente es nuestro; el camino lo hacemos andando; somos los gobernantes y los jueces de nuestra vida.

(28)

9. ¿Es el yoga una religión?

—¿Es el yoga una religión?

—¡Por supuesto que no! —te responderá un profesor de yoga.

—¿Es el Yoga una secta?

—En absoluto, tu eres libre de hacer lo que quieras —,te contestará.

—¿Hay que creer en el Hinduismo para practicar yoga?

—¡Qué va! En el yoga no hay que creerse nada, solo experimentar, es una ciencia...

—¿Y tu Aimar? ¿Qué nos dices sobre esto?

—Sinceramente, no lo tengo muy claro.

—¿Qué?

—Pues eso, que el yoga si bien puede que no sea una religión, está íntimamente vinculada con el Hinduismo, y sus postulados básicos requieren de cierta creencia así como de superstición.

—¡No jodas!

Sí... Me temo que sí. Y lo que tengo claro es, que aunque lo parezca, no es una ciencia al cien por cien, ya que ciertos de sus dogmas y «supuestos», escapan al método científico.

—¿Y puede ser una secta?

(29)

yoga no tiene la culpa de esto, sino los que hacen de él una secta (tanto seguidores como seguidos).

—Me estás acojonando Aimar... Yo que acababa de empezar con ilusión la práctica del yoga.

Bueno, no te preocupes, el yoga, aparte de todo esto tiene cosas excelentes, no hay que descartarlo por ello. Hacer yoga es como ir al mercado, ¿no vas a comprar todo lo que hay allí, no? Trata de comprar solo lo que necesitas, y si es de buena calidad mejor.

—¿Te das cuenta de lo que acabas de decir? Estás tirando piedras sobre tu propio tejado.

Bueno, antes que yogui soy buscador de la verdad.

—¿Y entonces qué?

Nada, seguir practicando yoga bajo una buena guía, y sabiendo lo que hay, sin engañarnos.

¿Por qué escribo esto? Porque nadie más lo dice, y estoy harto de oír que el yoga es «muy bueno para todo», que el yoga es inocuo, que es compatible con cualquier religión y con cualquier cosa, y que es científico. Hay que aclarar varios conceptos de base.

• Orígenes del Yoga: La India hace miles de años (no sé la fecha exactamente).

• Contexto religioso: Hinduismo.

• Objetivo del Yoga: Alcanzar la Realización del ser o la unión con Dios. • Postulados básicos del Yoga (requieren de creencia en ello):

(30)

sobrevive a la destrucción del cuerpo físico. ◦ Existencia de la reencarnación. ◦ Existencia de Dios.

◦ Existencia de jerarquías espirituales.

◦ Existencia de una energía (prana), base de casi todas las técnicas de yoga, con sus correspondientes centros activos (chakras).

◦ Existencia de las leyes del Karma y del Dharma.

• Técnicas: Ejercicios psicofísicos para equilibrar y transcender las cualidades de las gunas, para así lograr la emancipación en vida del ciclo de nacimientos y muertes.

Métodos de transmisión: Maestro-discípulo en ashrams tradicionales, o si no como «inocente gimnasia» en centros especializados, gimnasios, polideportivos o herboristerías de la esquina. Actualmente también hay algunos frikis que lo enseñan online (me incluyo).

—¡Einn, qué es esto!

—Esto es el mercado del yoga, en su sección de frutas, verduras, carnes, pescado y casquería... Ahora bien, ¿qué quieres comprar aquí?

—Esteee... creo que no voy a volver a entrar en este blog.

—Me parece muy bien, pero responde a mi pregunta, ¿qué falta en tu vida que puedas comprar en el mercado del yoga?

—Un poco de forma física, relajación, bienestar, positividad...

(31)

cientos de años por miles de practicantes) que te van a ayudar a mejorar tu estado físico, emocional y mental.

—¿Veré enseguida los resultados?

—Te voy a recetar unos ejercicios mágicos que si los practicas, en unos meses serás feliz...

—¿Estas de coña, no?

—Claro que lo estoy... Esto requiere de trabajo duro, de ciencia y de paciencia.

Volviendo a la cuestión inicial de si el yoga es una religión, diré que es un sistema filosófico, o mejor dicho un método que nos sirve para lograr una mayor plenitud en nuestra vida. De este modo, el yoga puede seguir dos grandes líneas:

1. La que se mantiene ligada al Hinduismo.

2. La que se aleja de él y se acerca al positivismo (método científico). Si optamos por la primera línea, aceptamos sus postulados básicos como «hipótesis de trabajo» y profundizamos en nosotros bajo el camino trillado de un sistema religioso, como es el caso del Hinduismo. Si somos creyentes de otra religión, incluida el ateísmo, que es la «creencia» en no Dios (igualmente una creencia), tal vez nos topemos con algunos conflictos, pero nada insuperable. Esto no es malo; no es malo seguir una religión si uno es consciente de que la está siguiendo. Las personas creyentes son más educadas, tolerantes, amables, felices e incluso sanas psicológicamente (aunque habrá excepciones, claro está).

Si optamos por la segunda vía, dejamos pelado al yoga de toda su tradición y nos quedamos con lo que nos interesa y con aquello que podemos descuartizar bajo

(32)

el método científico. Ejercicios físicos para el mejoramiento de la forma física, técnicas de respiración y meditación orientadas a un equilibrio emocional, relajación, paz y serenidad mental; así como una base sólida y firme para un posterior buceo en las profundidades de nuestra psique.

Los dos caminos están bien, sigue el que te plazca o el que mejor te vaya según sea tu momento personal; nadie te va a llamar «chaquetero» si deseas cambiar más adelante.

Obviamente hay un tercer camino, siempre hay una tercera alternativa: la del medio. Es decir, materialista acérrimo con los pies incrustados en el suelo, pero con la intuición libre de cadenas, la mente abierta y humildad para aceptar hechos que se escapan a la razón.

Sé que este artículo creará polémica y levantará llagas, pero también lo creo necesario, pues es un tema en boga. No hace mucho se puso una demanda en un estado de EEUU tachando al yoga de religión e intentando quitarlo de la educación pública (en la que lo practican miles de niños).

No debe preocuparte si el yoga es una religión o no, sino cómo tiene amueblada la cabeza el que te enseña yoga; y más importante aún, cómo tienes amueblada tú mismo tu cabeza.

(33)

10. La ciencia avala el yoga

Ayer me dijo un amigo:

—Aimar, ¿has leído el artículo sobre el yoga que venía este domingo en el XLSemanal (una revista gratuita que viene los domingos con los diarios)?

—Pues no...

—Es muy interesante, deberías leerlo.

Así que eso he hecho hoy, y realmente me ha parecido muy interesante. El artículo se titula Curar con la mente, escrito por Carlos Manuel Sánchez. Es un artículo extenso, pero resumo lo más importante:

«Los científicos han descubierto que las emociones positivas pueden curarnos. Y creen haber hallado la puerta misteriosa que le permite al cerebro actuar sobre nuestro organismo: el nervio vago. Otra buena noticia: la alegría y la paz interior están clínicamente asociadas a la longevidad. Sonría y lea...

...Se puede estimular el nervio vago recurriendo a métodos como la meditación, el Yoga y otras sabidurías milenarias que se están ganando el respeto en facultades y hospitales...

...Los médicos empiezan a tomar en serio el pensamiento positivo. Cuando despierta confianza en su paciente, el doctor le provoca incluso respuestas físicas que actúan como un medicamento...

...Un estudio de la Universidad del Estado de California, en Los Ángeles, demostró que la práctica del Yoga intensifica la densidad de los huesos vertebrales.

(34)

Su capacidad para bajar los niveles de la hormona del estrés y el cortisol ayuda a conservar calcio en los huesos y contribuye a alcanzar la relajación muscular y bajar el ritmo respiratorio, favoreciendo así entrar en estados mentales más serenos y tranquilos».

Fuente: XLSEMANAL 29 de septiembre de 2013

Pues sí, es muy positivo que se publiquen hechos científicos que avalen la eficacia del yoga y la meditación. Esto no es nuevo, desde hace años se sabe que el yoga funciona, pero la mente occidental necesita pruebas científicas, cuantas más mejor, de que algo es válido porque lo dicen las eminencias. Hay muchos más estudios sobre esto, y si buscamos en la red hallaremos muchas más evidencias contrastadas por diferentes universidades y hospitales. Espero que las investigaciones continúen.

También habrá que seguir de cerca al nervio vago, que por lo visto tiene un papel relevante en todo esto, así como animar a investigadores de diversas disciplinas, que mediante el método científico demuestren lo que los yoguis de antaño descubrieron mediante el método intuitivo: que la mente tiene poder sobre el cuerpo y que somos mucho más que huesos, músculos, tendones, órganos y sangre.

(35)

11. ¿Por qué practicar yoga y no otra cosa?

¿Por qué practicar yoga? ¿Qué nos puede ofrecer el yoga que no nos ofrezca otra cosa? En este artículo me toca vender el yoga (ya lo venía haciendo desde el principio) más descaradamente.

Hoy en día existe un amplio mercado de actividades físicas o lúdicas al alcance de todos. En cada ciudad y en cada pueblo tenemos donde elegir: gimnasios, polideportivos con mil actividades dirigidas (spining, aerobic, pesas, cintas para correr, bicicletas estáticas...), piscinas para nadar, canchas de tenis o padel, escuelas de yoga, de tai chi, de pilates, meditación, zen, mindfulnes, artes marciales (aikido, karate, judo, taekwondo...), y más cosas que ahora no me vienen a la cabeza. Todo esto lo podemos realizar pagando desde unas modestas cuotas si realizamos la actividad en cuestión en una asociación de vecinos o algo más elevadas e incluso hasta caras en un gimnasio o escuela de prestigio.

Vuelvo a la pregunta inicial, ¿por qué yoga?, ¿por qué elegir el yoga como nuestra actividad entre todas las demás? De aquí sin duda surge la siguiente cuestión, que todo buen vendedor haría: ¿Qué puede ofrecerte el yoga que no te ofrezca otra cosa? ¿En qué marca el yoga la diferencia?

¿Forma física? Ayer fui al gimnasio a hacer pesas (hacía tiempo que no iba) y hoy tengo unas agujetas como si me hubiera pasado un camión por encima; eso sí, si hago pesas durante dos meses seguidos, dos días a la semana, consigo un cuerpo físico que no conseguiría ni haciendo yoga cinco años seguidos.

(36)

produce más beneficios y en menor tiempo que sesiones intensas de yoga.

¿Relajación? Sí, pero también me relajo bastante tumbado en el sofá viendo una película con una cerveza en la mano (a lo Homer Simpson).

¿Concentración mental? Aquí sí que el yoga podría destacar, pero no más que el tai chi o el zen.

¿Entonces, si el yoga no destaca en nada, por qué practicarlo? Tal vez porque el yoga trabaja todas esas cosas a la vez, no destaca en nada pero tampoco se deja nada. Los yoguis suelen ser personas con cualidades medias en todos los sentidos, y eso, a mi parecer, es más valioso que destacar en algo y tener carencias en otra cosa.

Por cierto, este es mi artículo número 100 en el blog YOGA en CASA, y si le echáis un vistazo, he escrito casi de todos los temas. El yoga me permite hacer esto, porque el yoga en cierta medida trata de la vida en todos sus aspectos.

Pero, por si aún no os he convencido, hay más. Hay un tesoro escondido en cada uno de nosotros. Un tesoro olvidado y remotamente inaccesible. Un tesoro fuente de dicha, prosperidad y de sentido.

El yoga hace tres cosas:

1. Decirte que existe ese tesoro y hacerte consciente de la necesidad de encontrarlo. Eso es deseo (Iccha).

2. Señalarte en el mapa dónde está ese tesoro. El mundo es muy grande, al igual que nuestro interior, y sin la X que marque al centímetro la ubicación exacta de ese tesoro, nuestra búsqueda sería en vano. Eso es conocimiento (jñana).

3. Ofrecerte las herramientas para poder desenterrar ese tesoro. Todas las técnicas de yoga (asanas, pranayama, relajación, concentración) tienen esa finalidad, permitirnos de forma óptima desenterrar ese tesoro. Eso es acción (kriya).

(37)

Conocimiento, deseo, acción y su síntesis (el yoga); eso es lo que ofrece el yoga, el trabajo de esos aspectos de nuestro ser para llegar a ese tesoro.

Por todos estos motivos, me quedo con el yoga. Podría haber sido profesor de tai chi, pilates, stretching, cultrismo o zumba, pero me quedo con el yoga. ¡Pero ojo, no de cualquier yoga! Hay yogas y yogas; hay profesores y profesores.

Y esto quiero recalcarlo en este artículo de venta. Soy comercial y no voy a favorecer a otros o generar la falsa idea de que el yoga es bueno y necesario solo por el hecho de llamarse yoga. El yoga que yo vendo es del que hablo. El yoga que trata de buscar el tesoro, el yoga que fomenta el conocimiento, el deseo y la acción; el yoga que en una clase trata la teoría, la respiración, el ejercicio físico, la relajación, la concentración y la meditación; el yoga que no se va por los mundos de Yupi con el hinduismo y la New Age. Si no es así, mejor apúntate a aerobic o a spining.

Mi recomendación personal es que, como propósito de este año, si no lo has hecho ya, te apuntes a una escuela de yoga; pero antes haz una clase de prueba; entrevístate con el profesor y si no te convence, busca a otro; puede haber un mundo de diferencia entre un profesor y otro. Si no, siempre te queda la opción de practicar yoga conmigo en la distancia y a través de la fuerza de tu voluntad. Insisto, hay yogas y yogas, y profesores y profesores.

¿Por qué soy profesor de yoga y no de otra cosa? Tal vez por amor.

«Tal vez el amor sea el proceso por el cual yo te conduzca delicadamente de regreso a ti mismo». Antoine de Saint-Exupéry

(38)

12. La salud

La vida del ser humano dispone de cuatro pilares fundamentales: el pilar de la salud física, el de las relaciones, el de la prosperidad material, y el de la felicidad. Hay afortunados cuyos cuatro pilares están sólidos y enteros; pero en la gran mayoría de personas, alguno o algunos están resquebrajados o rotos.

Muchos piensan que la felicidad depende de que los tres primeros pilares estén en buenas condiciones, pero hay gente que tiene buena salud, relaciones plenas y mucho dinero; y aun así son infelices, desdichados, amargados, deprimidos… Por lo tanto, esa tesis queda anulada. La felicidad es una cuestión de actitud mental, una apreciación y contentamiento con lo que uno es y tiene en cada momento, sea lo que sea. Al final, la felicidad es una cuestión de inteligencia, ya que el «feliz», denota la suficiente inteligencia como para haber conducido el barco de su vida hacia un puerto llamado «felicidad».

Ahora bien, de todos estos pilares, a mi parecer, el más importante y el sine qua non es la salud. «La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada», afirma un dicho popular. Si una persona posee buena salud, puede superar las perdidas y el sufrimiento que produce el derrumbe del pilar de las relaciones, y puede reconstruirlo en caso de estar derruido; puede espabilarse y buscarse la vida como sea para mantener el pilar de la prosperidad material a salvo; y puede cultivar su mente y su actitud para llegar a ser feliz, independientemente las circunstancias que le rodeen. Pero si la salud falla, amigo…, todo lo demás pasa a segundo plano. Por eso es de vital importancia dedicar tiempo para el mantenimiento de la salud.

(39)

Y de eso hablaremos hoy: del mantenimiento de la salud. Cuando uno la pierde tendrá que ir al médico, o al profesional que corresponda, pero después de recuperarla, y antes de perderla, hay que mantenerla. Cuestión difícil, ya que no solemos valorar lo que tenemos hasta que lo perdemos, y es entonces cuando nos acordamos de Santa Bárbara, cuando truena… Pocos se acuerdan de ella antes.

Un sabio yogui del siglo XX, Swami Vishnudevananda, propuso un sistema de cinco puntos para mantener y conservar la salud, basados en parte en las ancestrales prácticas de yoga. No son infalibles, pues a pesar de que uno se cuide mucho, no está libre de las garras de la enfermedad, pero sí que pueden ayudarnos a reducir la incidencia de esas crueles garras, y a propiciar una mayor calidad de vida. No obstante, estos cinco puntos me parecen muy interesantes y dignos de ser seguidos.

Los cinco principios para la salud son los siguientes:

1. Alimentación adecuada: Las células de nuestro cuerpo físico se construyen con los alimentos que ingerimos. Lo que en un primer momento ingerimos por la boca, a través del maravilloso proceso de la digestión, se transforma en la materia prima que conforma nuestro cuerpo. Es por ello importante comer alimentos de calidad, y en las proporciones adecuadas de hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas y minerales, según la constitución de cada individuo. Cada persona tendría que saber qué alimentos y en qué proporciones le van bien para él, o en caso de no saberlo, ir donde un profesional que le oriente.

Breve decálogo basado en el sentido común:

- No te obsesiones con la comida. Conozco gente que se ha alimentado

fatal durante toda su vida y ha llegado a vivir más de 90 años.

- No abuses de la comida. Cuando tu estómago esté lleno te lo hará saber,

(40)

- Come variado, dando prioridad a lo que te gusta. El sentido del gusto

está para algo, y si un alimento particular nos gusta, es porque le sienta bien al cuerpo (a no ser que seas alérgico a algo); eso sí, tampoco abuses de él ni seas monótono.

- Haz varias comidas fuertes al día y trata de no comer entre horas. Una

cosa es hambre, y otra ganas de comer. Picando entre horas lo que conseguimos es que el sistema digestivo no descanse nunca.

- Mastica bien la comida. La digestión empieza en la boca. Al masticar

bien, aparte de saborear la comida y disfrutarla, la ensalivamos para que se haga mejor la posterior digestión en el estómago.

- Trata de cocinar tú mismo tu propia comida, o si no, que lo haga

alguien que te quiera. La comida hecha con amor sabe mejor.

- De vez en cuando come en algún restaurante de dudosa calidad. De

este modo, mantendremos las defensas de nuestro cuerpo en forma. No es broma, una alimentación y una vida muy pura dejan nuestras defensas débiles a la larga.

- Una oración antes de comer no va mal. No tiene por que tener

connotaciones religiosas o ser estrafalaria; una simple oración discreta de gratitud y de consideración a los animales y vegetales que se han sacrificado por alimentarnos. Puede durar unos escasos segundos sin que nadie se entere.

- Ayuna de vez en cuando. El ayuno es una de las técnicas más poderosas

que existen para purificar el cuerpo y templar la voluntad.

- Disfruta de la comida. Comer es uno de los mayores placeres que

existen, y si es en buena compañía mejor. ¡Disfrútalo!

(41)

expulsa el dióxido de carbono sobrante del organismo. La respiración adecuada es vital para el correcto anabolismo y catabolismo celular. Si hay oxigeno insuficiente sucede como cuando hacemos fuego con pobre ventilación: el combustible no se quema bien y salen humo negro y gases nocivos. En el cuerpo sucede algo parecido: se acumulan toxinas que no son del todo expulsadas y el cuerpo no rinde todo lo bien que podría hacerlo. Además, la respiración tiene cierta influencia sobre el sistema nervioso autónomo del cuerpo, que es en parte responsable de nuestros estados de ánimo. Una respiración superficial y rápida propicia la activación del sistema simpático, con sus derivadas consecuencias de estrés, dilatación de pupilas, segregación de adrenalina y aumento de la frecuencia cardíaca, entre otras cosas. En cambio, una respiración amplia, profunda y lenta activa el sistema parasimpático, que propicia el descanso y la buena digestión, así como la segregación de endorfinas, hormonas que propician bienestar y felicidad.

Es muy importante, por estos motivos, aprender a respirar correctamente. 3. Ejercicio adecuado: El ser humano está hecho para moverse, y no para llevar una vida sedentaria. Está hecho para correr, saltar, nadar, cazar..., y morir joven. Pero en una sociedad de bienestar como la de hoy en día, si no hacemos ejercicio voluntariamente, el cuerpo se va deteriorando y surgen complicaciones y enfermedades físicas. El ejercicio adecuado mantiene las articulaciones, tendones, ligamentos y músculos en condiciones, así como el sistema circulatorio y respiratorio activo y capilarizado. Pero ojo, tampoco hay que pasarse, que el exceso de ejercicio también es perjudicial. Todo en su justa medida, sin forzar el cuerpo y tratándolo con mucho cariño. El yoga posee técnicas excelentes para mantener el cuerpo físico en forma; no obstante, todo ejercicio bien hecho y bien orientado puede dar grandes frutos. Desde mi punto de vista, es necesario trabajar el corazón, la espalda, el abdomen, las piernas y los brazos, en ese orden preferente.

(42)

corazón sano ha de ser la primera prioridad de todo deporte o entrenamiento físico. ¿Cómo se entrena el corazón para volverlo más saludable? Con el ejercicio aeróbico de baja intensidad. Es decir, un ejercicio que ponga a latir el corazón en torno al 60% de su frecuencia cardíaca máxima. Como orientación: que podamos hablar sin jadear mientras lo hacemos. Andar, correr, bicicleta, nadar, una sesión intensa de yoga, jugar, hacer el amor... Eso sí, para que el entrenamiento sea efectivo, ha de durar cada sesión un mínimo de 40 minutos.

¿Qué genera esto? Que las fibras del corazón (que es un músculo) se vuelvan más gruesas y fuertes, logrando un bombeo más efectivo de la sangre así como una mayor capilarización de los músculos.

No importa qué ejercicio hagas siempre y cuando el corazón se mantenga a esa frecuencia durante ese tiempo, esa es la clave. Menos frecuencia cardíaca no lo desarrolla tan bien, aunque estés horas entrenando; mayor frecuencia tampoco, aunque te lo parezca.

Hay otra técnica que fortalece el corazón: las emociones positivas, el amor y la compasión. Cultívalas también en la medida de lo posible.

 Espalda: La columna vertebral es el pilar central del cuerpo (lo que lo sostiene), así como el canal sobre el cual viajan todos los nervios (médula espinal). Es por ello, sin duda, lo siguiente en importancia a trabajar. Una espalda sana no tiene precio. ¿Cómo se entrena? Mediante ejercicios de flexibilidad. De hecho, el yoga dedica a la espalda la mayoría de sus técnicas físicas.

¿Qué es lo que nos duele a casi todos después de cierta edad? ¿Qué es lo que más incapacidad e inmovilidad provoca? ¿Qué es lo que se les encorva a los ancianos? No olvides tu espalda, trabájala adecuadamente.

(43)

¿Lucir la «tableta de chocolate»? No, sostener la espalda, proteger los órganos internos, intervenir en la respiración, y sobre todo, permitir el movimiento del cuerpo al mantener el esqueleto erguido. Casi nada. Un abdomen fuerte y plano no solo es necesario por estética, sino por salud y fuente de acción locomotriz. Entrénalo con sabiduría y por estos motivos. No lo descuides pero tampoco sobrevalores su importancia estética.

Piernas: Piernas fuertes, resistentes y con articulaciones (cadera,

rodillas y tobillos) flexibles, te llevarán donde quieras sin problemas. Entrénalas con tino, pues un exceso de entrenamiento de las piernas, a la larga provoca desgastes que salen muy caros. Combina ejercicios dinámicos y estáticos; de fuerza, de resistencia y de flexibilidad.

 Brazos: Los brazos son importantes pues son el origen de nuestra capacidad de manipulación. Las manos son sin duda lo más importante de nuestras extremidades superiores. ¿Las entrenamos? Casi todos usamos las manos para trabajar; ¿tienen la fuerza suficiente para desempeñar bien tu trabajo? No necesitas más entonces. ¿Tienen tus brazos la suficiente fuerza como para cocinar, llevar las bolsas de la compra, sostener a tus hijos o hacer tus tareas diarias? No necesitas más entonces. Pero tampoco los descuides, entrénalos, ejercítalos, dales un punto extra de fuerza y resistencia pero sin hacer de tus bíceps montañas.

Nada con exceso. Ni con exceso de mucho ni con exceso de poco... Ejercita tu cuerpo de forma moderada e inteligente. No lo descuides.

«Ejercicio moderado y sin forzar el cuerpo», dicen los grandes maestros de yoga. «Mente sana en cuerpo sano», decía Platón. «No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma», decía Pitágoras.

(44)

4. Descanso adecuado: Hoy en día el enemigo público número uno es el estrés, con todos sus derivados de ansiedad, depresión, insomnio, etc. Eso es tensión, tensión, tensión…, y la relajación es su remedio. Es durante el descanso cuando el cuerpo físico se regenera y asimila los alimentos ingeridos; también asimila e integra ciertas experiencias psíquicas, especialmente durante el sueño con ensueños. Es por eso de vital importancia dormir un número adecuado de horas (de 7 a 8), y durante el día tomar unos minutos para desconectar del mundo ajetreado en el que vivimos y relajarnos un poco.

Relajarse no es perder el tiempo, aunque así pudiera parecerlo en una sociedad competitiva y productiva como la nuestra. Dormir bien tampoco es desperdiciar la vida; es en cambio una inversión para que el cuerpo y la mente estén en plenas condiciones. La falta de descanso lleva a la decrepitud del cuerpo físico (envejecimiento prematuro) y al agotamiento de la mente.

A relajarse también se aprende, con la técnica adecuada y con la práctica constante.

5. Pensamiento positivo: He aquí la piedra angular de estos cinco principios. Ya podemos alimentarnos correctamente, respirar bien, hacer mucho ejercicio y dormir ocho horas diarias, que si nuestro pensamiento es negativo, caótico, desordenado e improductivo, muy sanos no estaremos.

«Cuando se quemó mi casa, puede ver la luna con mayor claridad», dice un proverbio Zen. He aquí un ejemplo claro de pensamiento positivo. El pensamiento positivo tal vez sea el ingrediente más importante para disfrutar de una vida plena, feliz y creativa; amén de las circunstancias externas que nos envuelvan.

Somos lo que pensamos y nos convertimos en el fruto de nuestros pensamientos. ¿Por qué? Porque a nuestras acciones les preceden nuestros

(45)

pensamientos. En la mayoría de las personas el pensar va antes que el actuar. Nuestra vida es el resultado de nuestras acciones, de nuestros actos (tanto pequeños como grandes); nuestros actos son el resultado de nuestros hábitos, y los hábitos los conforman nuestros pensamientos y por lo tanto, el hombre se convierte en lo que piensa.

¿Crees que eres un desgraciado, que no vales nada, que no mereces nada? Pues probablemente sea cierto y la vida reflejará eso en ti. Después tú dirás «¡Ves como tenía razón!» ¿Crees que eres un triunfador, alguien que no ve obstáculos sino oportunidades, alguien que utiliza el mismo suelo que lo tira para levantarse? Probablemente el éxito llame a tu puerta tarde o temprano. ¿Eres un punto intermedio (como la mayoría) con altibajos de pensamiento positivo y negativo? Entonces tu vida tendrá picos y valles. «Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en cualquier caso estás en lo cierto», decía Henry Ford, ya que nuestro pensamiento conforma nuestra realidad.

El pensamiento positivo es un pensamiento realista, y esto ha de quedar claro. No todo en la vida es de color de rosa, pero hay que ser agudos e inteligentes como para sacar jugo a todas las experiencias, por muy negativas que sean, y así avanzar siempre hacia adelante.

¿Cómo decirle que sean positivos a las personas que acaban de perder su trabajo o que están desempleados sin apenas esperanza de cambiar de situación? ¿Cómo hablar sobre la importancia de ser positivos a las personas que pasan hambre, que están enfermas o que acaban de perder a un ser querido? Con suavidad, con cautela y con ejemplos.

Se requiere de un gran adiestramiento para superar la dualidad de los opuestos (espejismo donde los haya). La vida está cargada de estas experiencias, ora teñidas de dicha, ora de sufrimiento extremo. Pero mientras sigamos vivos, mientras

(46)

una chispa de vida anime nuestros vehículos físicos, hay que mantener la mente afilada y positiva para aprender al máximo de las experiencias, para así superarlas y transcenderlas.

La polaridad se transciende en el centro, después de haber vivido y aprehendido ambos polos. Si hay algo en tu vida que te provoca tribulación, piensa que con la actitud adecuada cada día estás más cerca de que llegue a su fin y pase al otro polo, para, igualmente superarla e integrarla en el centro. Si te estancas en un polo, cada vez se irá cargando de más energía y más complicado resultará salir de él.

Los fracasos nos catapultan hacia el éxito; la pobreza agudiza el ingenio; la enfermedad propicia valorar mejor la salud postrera; el desamor templa nuestro corazón, lo desgarra y las cicatrices que quedan de recuerdo hacen que a través de ellas se filtre mucho más amor.

Fe, esperanza y amor. Nada más hace falta. La fe es la máxima expresión del pensamiento positivo: fe en la vida, en que todo tiene un propósito ordenado. Esperanza como sublimación emocional que se convierte en escudo; escudo que nos protege de las adversidades y nos hace resistir lo indecible porque sabemos que todo es transitorio. Y amor como máxima expresión de la acción; el amor es la maestría de la acción.

El cuerpo físico es el chasis de nuestra nave; las emociones nuestro motor, lo que nos impulsa, lo que nos mueve. La mente es la dirección, el timón... Por eso es tan importante el pensamiento positivo, pues él nos permitirá llegar a buen puerto.

Pregunta típica donde las haya, ¿cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío? Yo lo veo siempre lleno: lleno hasta la mitad de agua, y lleno hasta el borde de aire. Siempre lleno. Si está completamente vacío de agua no te preocupes, fíjate cuánto potencial tiene para ser llenado de nuevo. Si está completamente lleno de agua no te vanaglories, pues el agua estancada se pudre; mi consejo es que te lo bebas y lo

(47)

vacíes, para darle un mensaje a la vida: que te ofrezca nuevas experiencias y que haya movimiento pues aún estás vivo...

Otra cosa importante, y que debemos tener siempre presentes es la siguiente: por muy bien que nos cuidemos y aunque tengamos los mejores médicos, tarde o temprano vamos a morir. Nuestros cuerpos físicos tienen fecha de caducidad; todos, inexorablemente. Por tal motivo, hay que cuidarse, pero sin obsesionarse. La salud es un «medio», no un «fin».

El yoga, con su amplio repertorio de técnicas, nos enseña a cultivar estos 5 principios. Existen técnicas de respiración, técnicas físicas para mantener el cuerpo en óptimas condiciones, técnicas de relajación para liberar un poco el estrés, y como no, su ejercicio estrella: la meditación, que nos sirve para cultivar y adiestrar la mente y el pensamiento positivo. Recomiendo ampliamente su práctica.

(48)

13. Estrés: enemigo público nº 1

El estrés, o síndrome general de adaptación, parece que se está convirtiendo en el enemigo público número uno del siglo XXI.

Todos padecemos estrés, en mayor o menor grado, y eso se va notando en nuestra salud física, en nuestro equilibrio emocional, en nuestra agitación mental, y en nuestras relaciones personales. Nuestro estilo de vida y la sociedad competitiva en la que vivimos propicia enormemente la aparición y la evolución del estrés. Hasta los profesores de yoga están estresados, aunque parezca irónico... Cuánto más no lo estarán las personas que no conocen técnicas para paliarlo.

¿Qué es el estrés? La Organización Mundial de la Salud lo define como «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción». Se podrían dar muchas más definiciones, pero nosotros lo haremos de una forma sencilla: el estrés es una constante tensión.

¿Cuál es el remedio para el estrés? Su opuesto, la relajación. Tenemos que aprender a relajarnos de una forma u otra, para, a modo de válvula de escape, liberar el exceso de tensión que produce el estrés dentro de nosotros.

¿Qué produce el estrés? Ante todo una disminución en nuestra calidad de vida, pero también produce decrepitud física, cansancio, mal humor (con la consecuente debilitación de nuestras relaciones personales); y si aumenta en cantidad y en el tiempo, puede derivar en insomnio, ansiedad, depresión, úlceras gástricas y otro tipo de complicaciones.

(49)

a combatir el estrés, si se combina con técnicas de relajación.

En una clase de yoga vamos a aprender, sin técnicas sofisticadas, a relajar el cuerpo, a soltar tensiones emocionales y a serenar la mente. Todo ello encaminado a ir adquiriendo una mayor calidad de vida.

¡Es muy fácil! Solo hay que aprender a respirar, estirar un poco el cuerpo, soltar tensiones, y ver la vida desde otro ángulo más positivo y constructivo. En el blog de YOGA en CASA podrás encontrar técnicas sencillas y efectivas que te ayudarán a relajarte, como por ejemplo esta respiración antiestrés de urgencia.

Porque, al fin y al cabo, lo que nos produce el estrés no son las experiencias que vamos teniendo en la vida, sino nuestra forma de reaccionar ante ellas.

(50)

14. ¿Sirve el yoga para adelgazar?

Esta pregunta me la han hecho muchas veces, si se adelgaza con el yoga. La respuesta es que sí, que puede ayudarnos a perder peso, aunque ese no sea el objetivo principal del yoga.

Adelgazar es muy «sencillo», y solo hay 2 formas de conseguirlo:

O se come menos de lo que se gasta. O se gasta más de lo que se come.

¿Veis que fácil? No hay más secretos. Otra cosa es que uno tenga un sobrepeso excesivo, obesidad mórbida, problemas hormonales o alguna enfermedad importante. En ese caso no es tan fácil, y será necesario acudir donde un médico o un dietista especializado. Pero para los demás casos, para esos kilos de más que a todos nos molestan estéticamente y que apenas influyen en nuestra salud, el yoga sí que puede ser un buen aliado, si adoptamos unas cuantas consideraciones.

¿Por qué mucha gente empieza todo tipo de dietas y no logra sus objetivos? Sencillo también, porque por lo general nos polarizamos en una de las dos opciones antes descritas:

Un cambio importante en la dieta. Pasamos hambre, lo hacemos con desgana y como si fuera un suplicio; o el cambio de dieta nos supone comprar en tiendas diferentes o cocinar de forma diferente. Esto hace que rápido volvamos a

(51)

nuestros antiguos hábitos alimenticios. Resultados nulos.

Un cambio importante en los hábitos deportivos. Nos apuntamos a algún deporte o actividad, nos damos unas buenas palizas físicas los primeros días, y tras el entusiasmo inicial, por inercia volvemos a nuestros antiguos hábitos. O si no, si por fortuna conseguimos consolidar el nuevo hábito, después de tanto ejercicio volvemos a casa con un hambre atroz, vaciamos la nevera y equilibramos la ecuación: recuperamos las calorías que tan duramente hemos gastado.

Solución:

Comer un poco menos y hacer un poco más de ejercicio. Sin esperar resultados milagrosos, dejando que el tiempo, factor muy importante, vaya modelando nuestro cuerpo a nuestros nuevos hábitos.

Hay que empezar por hacer cosas fáciles que no nos supongan demasiado esfuerzo. Por ejemplo:

Dieta:

• En el desayuno no hace falta cambiar nada.

• A partir del mediodía toma el café sin azúcar (ni sacarinas, ni endulzantes ni nada por el estilo, eso es puro veneno). ¿Que está malo? Bueno, al sabor amargo se acostumbra uno, al igual que a las «amarguras» de la vida, que luego nos hacen apreciar mejor los momentos «dulces».

• Si te entra hambre por la tarde y quieres «picar» algo, come fruta. • En la cena no comas pan.

Referencias

Documento similar