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Revista Cubana de Salud Pública Escuela Nacional de Salud Pública
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La REVISTA CUBANA DE SALUD PÚBLICA (RCSP), es una publicación periódica continuadora de la Revista Cubana de Administración de Salud (1975 - 1987), del Boletín y Archivos del "Ateneo Juan César García" (1993 - 2000) y de la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición (1987 - 2002). Se edita en versión impresa ISSN 0864-3466 y electrónica ISSN 1561-3127. Formato impreso: 28 x 20,5 cm. Dirección de Internet: http://bvs.sld.cu/revistas/spu
RCSP define su misión como " una publicación científica de reflexión y debate crítico, sobre aspectos teóricos y prácticos de la salud pública contemporánea, así como un vehículo informativo del desarrollo del pensamiento y la tradición de la salud pública cubana". Su visión es constituir "un órgano de consulta, con enfoque científico, crítico y un referente obligado para conocer el pensamiento y la práctica salubrista cubana".
La edición de RCSP se realiza de acuerdo con las normas ISO 216-75; 999-75; 214-76; 8-77; 18-81; 5966-82; 4; 84; 215-86 y 3297-86. Circulación: 1 500 ejemplares
Secretaría de Redacción
Admitimos contribuciones de profesionales cubanos y extranjeros. Los originales deben ser remitidos según las "Instrucciones al autor". Los trabajos serán inéditos. Solicitamos y agradecemos el canje con publicaciones similares.
Diseño: Yasmila Valdés.
Traducción: Milton Ferrer. Ilustración: Manuel Izquierdo. Fotografía: Héctor Sanabria.
EDITOR
Francisco Rojas Ochoa EDITOR ADJUNTO Luis C. Silva Ayçaguer EDITORA ASOCIADA Rosa Jiménez Paneque
Acogida a la franquicia postal como correspondencia de segunda clase en la Administración de Correos de Ciudad de La Habana
ASISTENTE DE REDACCIÓN Diana Rojo León
ADMINISTRADORA Andrea Sánchez Valdés COMITE EDITORIAL Francisco Rojas Ochoa Luis C. Silva Ayçaguer Rosa Jiménez Paneque Luisa Álvarez Vázquez John Gay Rodríguez
Portada:
Una obra del pintor cubano: Eduardo Potrillé Título: Fachada
Medida: 100 × 80 cm
Técnica: Acrílico sobre lienzo Año: 2002
REDACTORAS Fidel Araújo Linares Rebeca Crosdale Hunt
Cándido López Pardo Silvia Martínez Calvo Narey Ramos Domínguez Jorge Román Hernández Nery Suárez Lugo CONSULTORES Miguel Márquez Carlos Pazos Beceiros Ernesto de la Torre Montejo
REVISTA CUBANA DE
INSTRUCCIONES AL AUTOR
P R E S E N T A C I Ó N D E O R I G I N A L E S
· Los trabajos serán inéditos. Una vez aprobados, no podrán someterse a la consideración de otra revista, con vista a una publica-ción múltiple, sin la debida autorizapublica-ción de la Revista Cubana de Salud Pública.
· La extensión máxima será 20 cuartillas para los trabajos de investigación, 30 para debates, 40 para las revisiones y 4 las comuni-caciones breves, incluidas las tablas, figuras y cuadros.
· Los artículos se presentarán mecanografiados en papel blan-co, a doble espacio, con márgenes no inferiores a 2,5 cm y 60 pulsa-ciones (comprendidos los espacios en blanco), con un total de 28 a 30 líneas por cuartilla, escrita por una sola cara, sin tachaduras ni arreglos manuscritos. Todas las páginas se numerarán, con arábigos y consecutivamente, a partir de la primera. La versión impresa debe acompañarse de un disquete de 3.5 pulgadas en lenguaje Microsoft Word, sin sangrías, tabuladores o cualquier otro atributo de diseño (títulos centrados, justificaciones, espacios entre párrafos, etc.). El disquete se le devolverá al autor.
· Primera página. Contendrá el nombre de la institución que auspi-cia el trabajo; el título que no excederá las 15 palabras; nombres y apellidos completos de todos los autores ordenados según su participa-ción (si el número es superior a 6 se aclarará, por escrito, el aporte de cada uno en la investigación o preparación del artículo); grado cien-tífico y categoría docente o investigativa más importante de cada autor, así como su dirección y teléfono.
· Segunda página. Incluirá un resumen informativo de 250 pala-bras, como máximo, contentivo de los propósitos, procedimientos empleados, resultados más relevantes y principales conclusiones del trabajo al igual que cualquier aspecto novedoso. El autor reflejará el contenido del documento a partir de 3 a 10 términos o frases (pala-bras clave) al pie del resumen y en orden de importancia. Por su parte, la ECIMED le insertará los descriptores correspondientes a la indización de cada trabajo según el DeCS y el MeSH.
· Referencias bibliográficas. Se mecanografiarán a 2 espacios, en párrafo francés y en hoja aparte. Se seguirán las recomendaciones contenidas en los Requisitos uniformes para preparar los
manuscri-tos que se proponen para publicación en revistas biomédicas,
con-feccionados por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (CIERM). Se numerarán según el orden de mención en el texto y deberán identificarse mediante arábigos en forma exponencial. Se incluirán citas de documentos publicados relevantes y actualiza-dos. Deberá evitarse la mención de comunicaciones personales y documentos inéditos; sólo se mencionarán en el texto entre parénte-sis si fuera imprescindible. Las referencias de los artículos aprobados para su publicación, se incluirán indicando el título de la revista y la aclaración en prensa entre paréntesis (). Se relacionarán todos los autores del texto citado; si tiene 7 o más autores, se mencionarán los 6 primeros, seguidos de «et al.» Los títulos de las revistas se abrevia-rán por el Index Medicus (List of journals indexed in Index Medicus). No se destacará ningún elemento con el uso de mayúsculas ni el subrayado. Se observarán el ordenamiento de los elementos biblio-gráficos y el uso de los signos de puntuación prescritos por el estilo Vancouver. A continuación, se ofrecen ejemplos de algunos de los principales casos:
R E V I S T A S
1. You CH, Lee KY, Chey RY, Menguy R. Electrogastrographic study of patients with unexplained nausea, bloating and vomiting. Gastroenterology 1980;79(2):311-4.
Opcionalmente, se admite la omisión del número en las revistas con paginación consecutiva para cada volumen.
1. You CH, Lee KY, Chey RY, Menguy R. Electrogastrographic study of patients with unexplained nausea, bloating and vomiting. Gastroenterology 1980;79:311-4.
2 . Goate AM, Haynes AR, Owen MJ, Farrall M, James LA, Lai Ly, et al. Predisposing locus for Alzheimer’s disease on chromosome 21. Lancet 1989;1:352-5.
3. New linking salt and hypertension [editorial]. BMJ 1981;282: 1993-4.
LIBROS Y OTRAS MONOGRAFÍAS
4. Weinstein I, Swartz MN. Pathologic properties of invading microorganism. En: Sodeman WA Jr Sodeman WA, eds. Pathologic physiology: mechamisms of disease. Philadelphia: WB Saunders, 1974:457-72.
5. Eisen HN. Immunology: an introduction to molecular and celular principles of the immune response. 5. ed. New York: Harper and Row, 1974:406.
· Resultados y discusión. Deben presentarse separados. · Conclusiones. No se presentarán aparte, deben estar
desarrolla-das en la discusión y mencionadesarrolla-das en el resumen.
· Tablas, cuadros, modelos y anexos. Se presentarán en hojas aparte (no se intercalarán en el artículo) y en forma vertical numeradas consecutivamente y mencionadas en el texto . No se aceptarán en papel fotográfico. Las tablas se ajustarán al formato de la publicación y la editorial podrá modificarlas si éstas presen-tan dificultades técnicas.
· Figuras. Las fotografías, gráficos, dibujos, esquemas, mapas, sali-das de computadora, otras representaciones gráficas y fórmulas no lineales, se denominarán figuras y tendrán numeración arábiga consecutiva. Las fotografías se presentarán en papel de brillo con suficiente nitidez y contraste y un ancho máximo de 10 cm. Los gráficos y dibujos se confeccionarán con tinta china negra en cuartilla blanca o papel vegetal con un ancho máximo de 15 cm. Cada figura portará su número correspondiente y una flecha en el reverso que indique la parte superior, escritos con trazos de lápiz suave que no la dañen, Todas se mencionarán en el texto. Los pies de figuras se mecanografíarán en página independiente a 2 espacios. · Abreviaturas y siglas. Las precederá su nombre completo la primera vez que aparezcan en el texto. No figurarán en títulos ni resúmenes. Se emplearán las de uso internacional.
· Sistema Internacional de Unidades (SI). Todos los resultados de laboratorio clínico se informarán en unidades del SI o permiti-das por éste. Si se desea añadir las unidades tradicionales, éstas se escribirán entre paréntesis. Ejemplo: glicemia: 5,55 mmol/L (100mg/100 mL).
· Los trabajos que no se ajusten a estas instrucciones, se devolverán a los autores. Los aceptados se procesarán según las normas establecidas por la ECIMED. Para facilitar la elaboración de los originales, se orienta a los autores consultar los requisitos uniformes antes señalados.
R E M I S I Ó N
Los trabajos se remitirán a:
Revista Cubana de Salud Pública, Escuela Nacional de Salud Pública, Calle I No. 202 e/ 11 y Línea, 5to. Piso, el Vedado, La Habana, CP 10 400, Cuba
SUMARIO / CONTENTS
EDITORIALLas revistas en la batalla de ideas/ 197
The magazines in the battle of ideas
Francisco Rojas Ochoa
INVESTIGACIÓN
Panorama de salud de la mujer cubana/ 198
Panorama of the Cuban woman’s health
Rosa M. Torres Vidal y Miriam A. Gran Álvarez
Estado nutricional y vitaminas B1 y B2 en ancianos no institucionalizados/ 209
Nutritional status of vitamins B1 and B2 in a group of non-institutionalized elderly
Yeneisy Lanyau, Daimí Pineda, Manuel Hernández, Isabel Martín, María E. Díaz y Emilia Toledo
Uso de suplementos vitamínicos por la población cubana/ 215
Use of vitamin supplements by the Cuban population
Consuelo Macías Matos, Pedro Monterrey Gutiérrez, Yeneisy Lanyau Gómez, Gisela Pita Rodríguez y Xiomara Sordo Quesada
Ingesta de macronutrientes y vitaminas en embarazadas durante un año/ 220
Intake of macronutrients and vitamins in pregnant women during a year
Gisela Pita Rodríguez, Daimí Pineda, Isabel Martín, Pedro Monterrey Gutiérrez, Graciela Serrano Sintes y Consuelo Macías Matos
DEBATE
El enfoque sociopolítico para el análisis de las reformas sanitarias en América Latina/ 228
The sociopolitical approach for the analysis of the health reforms in Latin America Mario Hernández Álvarez
Los desafíos inconclusos de la salud y las reflexiones para el futuro en un mundo globalizado/ 236
The unconcluded health challenges and the reflexions for the future in a globalized world Jaime Llambías Wolff
Contradicciones de la movilización de la mujer como gestora de salud sexual y reproductiva en Cuba/ 246
Contradictions of the mobilization of woman as a manager of sexual and reproductive health in Cuba
Reina Fleitas Ruiz
El desarrollo de la economía global y su impacto sobre las políticas de salud/ 253
The development of global economy and its impact on health policies Francisco Rojas Ochoa
Análisis de la situación de salud en Cuba/ 260
The analysis of health situation in Cuba Félix J. Sansó Soberats
REVISIÓN
Evolución de la fluoruración como medida para prevenir la caries dental/ 268
Evolution of fluoridation as a measure to prevent dental caries Maritza de la Caridad Sosa Rosales
Aplicaciones de la Psicología en el proceso salud enfermedad/ 275
Applications of psychology in the health disease process Libertad Martín Alfonso
COMUNICACIÓN BREVE
Intervenciones alimentarias y nutricionales en Cuba: combatiendo las deficiencias de micronutrientes/282
Food and nutritional interventions in Cuba: fighting against the micronutrient deficiencies
RECENSIÓN
La calidad del crecimiento/ 284
The quality of growth
Salud, crecimiento económico y reducción de la pobreza/ 285
Rev Cubana Salud Pública 2003;29(3):197
LAS REVISTAS EN LA BATALLA DE IDEAS
La batalla de ideas se libra en todos los campos. Uno de estos es el de las revistas científicas.
Probablemente la más lejana expresión de esta batalla es la insistente afirmación de los ideólogos de la burguesía, repetido por los científicos reaccionarios, acerca de la neutralidad ideológica o política de la ciencia, de los científicos y de sus revistas. En este último caso de lo que se publica como artículo sobre cualquier área del conocimiento en las revistas apropiadas. Sostener esta opinión es cuando menos diversionismo, alejar de la discusión el asunto. Se sugiere, en fin, no encarar el problema, seguir la política que se atribuye al avestruz.
Pretender neutralidad, apoliticidad, en una revista de salud pública, es no denunciar la globalización neoliberal, no oponerse a la privatización de los servicios de salud, no combatir la hegemonía de las transnacionales de la industria farmacéutica orientada a ser más eficientes desde una óptica exclusivamente económica.
Esto es para nosotros una posición inaceptable. Desde esta revista reivindicamos la salud como un derecho humano, los servicios de salud para todos como una responsabilidad del Estado, y la búsqueda de la equidad en el disfrute de los recursos para la salud como meta alcanzable y justa. A tales aspiraciones se suma la política de solidaridad internacional en materia de colaboración en el campo de la salud con otros pueblos.
Sin embargo, la idea del pensamiento único está presente en la mayoría de la prensa científica especializada, en las «grandes» revistas, que mayoritariamente se editan en inglés y en la parte norte del planeta. En ellas se propone y defienden las ideas nocivas que enumeramos en párrafo previo.
Por esto es parte de nuestra participación en la batalla de ideas abrazar las posiciones progresistas, en defensa de la salud de los pueblos, con hechos y razonamientos bien argumentados, con rigor científico metodológico. Son muchas las formas de bloquear el acceso a la información de las personas, de censurar las publicaciones, de sobornarlas (hoy se practican formas de soborno que no se reconocen como tales), o de influir sobre el modo de pensar de las gentes mediante los mensajes que repiten los «media». En silencio el «imperio» ha desatado una ofensiva contra la libertad de expresión y el libre acceso a la información, presentada como lucha contra el terrorismo. Esto alcanza a millones de personas, en primer lugar a los norteamericanos.
Velemos nuestras armas (las ideas) y con ellas en ristre (la palabra impresa), desfagamos entuertos, desenmascaremos malandrines y pongamos en fuga a los gigantes del capitalismo salvaje (que hoy no son molinos).
Rev Cubana Salud Pública 2003;29(3):198-208
Dirección Nacional de Estadística. Ministerio de Salud Pública
PANORAMA DE SALUD DE LA MUJER CUBANA*
Rosa M. Torres Vidal,1 Miriam A. Gran Álvarez2
RESUMEN: El trabajo se propone ofrecer un panorama actualizado, basado en datos estadísticos, de las características, demográficas y de salud reproductiva y general de la mujer. Se presenta un análisis de la información estadística producida por los sistemas de información estadísticos oficiales y encuestas complementarias realizadas por el Mi-nisterio de Salud Pública. Se constata un aumento en el envejecimiento de la población femenina entre 1990 y 2001; para este último año, 14,4 % del total de mujeres rebasa los 60 años de edad. La natalidad mantiene su tendencia descendente, 12,4 por 1 000 habi-tantes en 2001. Igual se manifiesta la fecundidad general, 26,4 % de reducción en los últimos 11 años. Se encontró 72,1 % de cobertura con anticonceptivos basado en méto-dos modernos. Los abortos induciméto-dos por 1 000 mujeres entre 12 y 49 años han descendi-do de 45,6 a 21,2 entre 1990 y 1991. Las tasas de regulaciones menstruales durante el mismo período han aumentado. La mortalidad no ha modificado sus causas en los últi-mos años, son las 5 primeras: enfermedades del corazón, tumores malignos, enferme-dad cerebrovascular, influenza y neumonía y accidentes. La mortalienferme-dad materna man-tiene niveles bajos. La frecuencia de seropositividad al VIH en mujeres es 18,7 % del total en 2001, pero con aumento en el número de casos. Los indicadores de salud anali-zados de la mujer cubana, corresponden con los de la población total y no muestran una desventaja de género. El aumento de la mortalidad en los últimos años por cáncer de tráquea, bronquios y pulmón se considera asociado a factores de riesgo, en especial al incremento del hábito de fumar en las mujeres. La mayor causa de muerte en adoles-centes y jóvenes está en el grupo de las violencias, donde la mayor reserva para su reducción se aprecia en los accidentes del transporte.
DeCS: SERVICIOS DE SALUD DE LAS MUJERES, FECUNDIDAD, MORTALIDAD, CUBA.
INTRODUCCIÓN
Existe un conjunto de necesidades específicas de las mujeres que merece atención especial, pues la población femenina difiere fisiológicamente de la masculina y esas diferencias implican la presencia de condiciones, enfermeda-des o factores que son exclusivos del sexo femenino o que
afectan más a las mujeres.1-5 También existen necesidades
provenientes de las diferencias socioeconómicas que originan asimetrías de género, en la exposición a riesgos para la salud, enfermedad, así como para las oportunidades de acceso y control sobre los recursos necesarios para la acción.6-10
En Cuba, las políticas establecidas desde hace más de 4 décadas han permitido la incorporación de la mujer a los diferentes sectores económicos y sociales en forma activa y decisiva, aunque en ocasiones se haya tro-pezado con obstáculos originados en épocas anteriores. Lograr que la mitad de la población alcanzara niveles de competencia en todos los escenarios de la vida, ha requerido garantizar de forma priorizada, el acceso a servicios de salud, educación, y otros planes y programas de beneficio social concebidos y
desa-rrollados por el Estado cubano.11 La mujer está
benefi-ciada por la cobertura de salud del país y en particular por
* Publicación duplicada. Tomada de «Temas de Estadísticas de Salud». Dirección Nacional de Estadísticas. Ministerio de Salud Pública. La Habana, 2002.
1 Especialista en Biostadística y Medicina General Integral. Dirección Nacional de Estadísticas. MINSAP.
programas dirigidos a ella específicamente. El peso fun-damental de estos programas radica en la prevención y para ello la atención primaria de salud constituye sin duda la clave del éxito.12
La voluntad del Gobierno de la República de Cuba en la etapa revolucionaria, ha sido la de proteger y privilegiar a la mujer por su condición, en la legislación y en otros progra-mas sociales. En los últimos años las acciones han sido objeto de un redimensionamiento sobre la base de concep-ciones nacionales y otras del ámbito internacional, deriva-das de reuniones globales, donde se han trazado planes de acción que constituyen retos para la sociedad contemporá-nea, necesarios si se desea alcanzar un desarrollo humano sostenible.13,14 Por ello, el estado de salud de la mujer
cuba-na es objeto permanente de interés y describir periódica-mente sus características, es un acto necesario.
En este trabajo, se pretende ofrecer un panorama ac-tualizado de ciertas características demográficas y de salud de la población femenina. La información se ha obtenido de las salidas de los sistemas de información estadísticos ofi-ciales del país, así como de encuestas espeofi-ciales realizadas por el sector salud en torno a este segmento de la población cubana.
Se muestra una información estadística organizada por tiempo, espacio y grupos de edad. Se particulariza en el subgrupo de mujeres en edad fértil en las áreas de morbilidad y mortalidad. Se presentan tasas y proporciones de forma tabular y gráfica.
CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS
La población femenina cubana estimada hasta 30 de junio de 1990 era de 5 271 300 habitantes y en el año 2001 esta cifra se incrementa a 5 610 832, lo que representa el 50,0 % del total de la población del país. El 53,6 % de las mujeres cuba-nas reside en zocuba-nas urbacuba-nas, el 28,5 % en zocuba-nas intermedias o urbano-rurales y el 17,9 % en zonas rurales. Para el año 2001 hay un incremento de la proporción de mujeres de 60 años y más (de 12,1 % del total de la población femenina del país en 1990 a 14,4 % en el 2001). Contribuye a este incre-mento la mayor expectativa de vida al nacer de las mujeres.
Se reduce también la proporción de las adolescentes y jó-venes. Estos cambios son el resultado del proceso de enve-jecimiento poblacional que acontece en el país (tabla 1).
NUPCIALIDAD Y DIVORCIALIDAD
La tasa de nupcialidad ha descendido durante la déca-da de los años 90, de 9,5 por 1 000 habitantes en 1990 des-cendió a 4,8 en el año 2001. Por otra parte, la tasa de divorcialidad se incrementó en la primera mitad de los años 90 (3,5 por 1 000 habitantes en 1990 y 5,2 en 1994). En la segunda mitad de este período la tasa desciende y en el año 2001 es de 3,3, inferior a la de inicios de década.
NATALIDAD
En la década de los años 90 hay un descenso manteni-do de la natalidad, de 17,6 nacimanteni-dos vivos por 1 000 habitan-tes en 1990 a 12,4 en el 2001 (29,5 % de reducción). Las provincias de tasas más bajas son: Villa Clara (10,9), Sancti Spíritus (11,1), Ciudad de La Habana y Matanzas con una tasa de 11,3 respectivamente.
FECUNDIDAD
Los niveles de fecundidad general (TFG) disminuyen de 62,1 por 1 000 mujeres de 15 a 49 años en 1990, a 45,7 en el 2001, lo que representa el 26,4 % de reducción para el período.
Por otra parte, las tasas específicas de fecundidad por edades quinquenales aunque muestran una curva de cús-pide temprana (máxima fecundidad entre 20 y 24 años) evidencia el ascenso en los grupos menos jóvenes (35-39 y 40-44) en correspondencia con los patrones reproductivos contemporáneos de posponer la maternidad a edades más avanzadas por razones socioculturales com-plejas, entre ellas las relacionadas con ideales reproductivos donde se prioriza el finalizar procesos de capacitación, se-guridad laboral y consolidación de la pareja.
TABLA 1. Mujeres según grupos de edad. Cuba, 1990 y 2001
Grupos 1990 2001 de edad Número % Número %
<1 año 90 400 1,7 73 156 1,3 1 a 9 717 600 13,6 677 923 12,1 10 a 19 908 900 17,2 784 084 14,0 15 a 24 1 109 600 21,0 738 509 13,2 15 a 49 3 006 900 57,0 3 036 062 54,1 50 a 59 452 500 8,6 591 294 10,5 60 y más 637 500 12,1 806 827 14,4
Porcentaje calculado contra el total de la población femenina en cada año. Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas.
En la figura 1 se presentan los desplazamientos de la fecundidad proporcional por edad de la madre hacia grupos de edad más avanzados que se hace más evidente a inicios del nuevo siglo y expresa la transición a una fecundidad no temprana propia de países desarrollados.
FIG 1. Porcentaje de nacimientos vivos en mujeres menores de 20 años y de 35 años y más. Cuba, 1980, 1990 - 2001.
1 9 8 0 3 4 ,6 1 9 9 0 2 0 0 0 2 0 0 1 2 2 ,1 1 3 ,1 1 3 ,6 4 ,9 4 ,1 9 ,2 9 ,9 < 2 0 a æo s 3 5 a æo s y m Æs
Según provincias, en Ciudad de La Habana y Cienfuegos se presentan los mayores porcentajes de naci-mientos en mujeres de 35 y más años.
La edad media de la fecundidad se incrementa, de 25,2 años en 1990 a 26,2 años en el 2001, para una diferencia de 1 año a favor de la posposición de la fecundidad.
El comportamiento de los indicadores analizados traza una tendencia hacia un patrón de fecundidad tardía.
La tasa global de fecundidad (TGF) -número de hijos promedio por mujer-, ha mantenido su declinación en los últimos años de 1,83 en 1990 a 1,60 en el 2001. La tasa bruta de reproducción (TBR) -número de hijas promedio por mu-jer-, mantiene sus valores por debajo del nivel de reemplazo poblacional (al menos una hija por mujer) desde finales de la década de los años 70.
ANTICONCEPCIÓN
En nuestro medio se conocen los métodos anticon-ceptivos, desde edades tempranas; lo que ha favorecido
el incremento y generalización del uso de estos.15
Según los resultados de la encuesta por conglome-rados de indicadores múltiples (MICS) -por sus siglas en inglés-, realizada en el año 2000, por especialistas de la Dirección Nacional de Estadística del Ministerio de Salud Pública con apoyo de UNICEF, aplicada a 7 263 hogares y en especial a 4 984 mujeres de 15 a 49 años con actividad sexual, Cuba posee una adecuada y alta cobertura anticoncepcional: 72,1 % de cobertura anticoncepcional basada en métodos modernos. Apenas hay diferencias entre regiones o entre la zona urbana o rural. Discreta diferencia se observa entre grupos de edad con poca desventaja para las mujeres de menor nivel
educacional.16
Estos resultados sitúan a la mujer cubana en posición favorable en cuanto al riesgo y derechos reproductivos, no obstante es aún insuficiente la oferta y diversidad de los
métodos disponibles.15
ABORTOS INDUCIDOS Y REGULACIONES MENSTRUALES
Durante los últimos años las tasas de abortos induci-dos por 1 000 mujeres de 12 a 49 años han mantenido una tendencia al descenso; de 45,6 en 1990 a 21,2 por 1 000 mujeres de la edad en el 2001, para una reducción porcen-tual del 54 %. Similar comportamiento tiene lugar para las tasas de abortos por cada 100 partos y por cada 100 emba-razadas (tabla 2).
Al comparar las tasas de abortos inducidos y de regula-ciones menstruales (las que representan en más del 68 % de
los casos, la interrupción de un embarazo17) en el período
TABLA 2. Indicadores seleccionados sobre abortos inducidos. Cuba 1990-2001 Abortos inducidos
Años Total × 1 000 mujeres* × 100 partos × 100 embarazadas
1990 147 530 45,6 78,3 43,9 1991 124 059 38,3 78,4 43,9 1992 111 107 33,8 70,0 41,1 1993 86 906 26,6 56,6 36,0 1994 89 421 27,4 60,2 37,5 1995 83 963 25,9 56,6 36,0 1996 83 827 25,9 59,3 37,1 1997 80 097 24,8 52,0 34,1 1998 75 109 22,8 49,3 32,9 1999 80 037 24,3 52,4 32,0 2000 76 293 23,0 52,7 34,5 2001 69 563 21,2 49,8 33,2
*Mujeres entre 12 y 49 años de edad. Fuente: Anuario Estadístico de Salud, 2001.
1990-2001, se observa que para el aborto inducido las tasas descienden mientras que las tasas de regulaciones menstruales ascienden, lo que indica su uso como método alternativo de interrupción.
De tal manera puede afirmarse que la interrupción del embarazo no planificado, no deseado, ni aceptado y por ende interrumpido por aborto o regulación menstrual, con-tinúa siendo un método de control de la natalidad en el país; de descender ambas tasas podría suponerse un control de la natalidad mayor a expensas de la anticoncepción (fig. 2).
FIG. 2. Tasas de abortos inducidos y regulaciones menstruales. Cuba, 1990 - 2001. 5 0 4 5 4 0 3 5 3 0 2 5 2 0 1 5 1 0 5 0 1 9 9 0 1 9 9 2 1 9 9 4 1 9 9 6 1 9 9 8 2 0 0 0 Ta sa p o r 1 0 0 0 m u je re s d e 1 2 a 4 9 a æo s A b o rt o s in d u c id o s R e g u l ac io n e s m e n s tr u a le s COMPORTAMIENTO TERRITORIAL DE LOS INDICADORES DE ABORTO Y REGULACIONES MENSTRUALES
ABORTOS INDUCIDOS
Las tasas de abortos inducidos por 1 000 mujeres de 12 a 49 años descienden a finales de la década de los 90 (trienio 1998-2000) en todas las provincias del país, para corresponder las mayores reducciones a Ciego de Ávila (55,9 %) y Santiago de Cuba (55,0 %).
REGULACIONES MENSTRUALES
En el segundo trienio (1998-2000) las tasas de regula-ciones menstruales incrementan su valor en 9 de las 15 pro-vincias del país, con mayores incrementos para La Habana (87,6 %) y Pinar del Río (80,7 %).
Redujeron sus tasas en más del 15 % Camagüey, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.
ATENCIÓN AL EMBARAZO, PARTO Y PUERPERIO
Durante la década de los años 90, el promedio de con-sultas prenatales fue superior a 10 por parto, con un incre-mento en el porcentaje de embarazadas captadas en el pri-mer trimestre (antes de las 14 semanas de gestación). El porcentaje de captación en este primer trimestre se eleva de 87,6 % en 1990 a 95,0 % en el 2001.
Se incrementa el volumen de servicios prestados por asistencia social en los hogares maternos para aquellas em-barazadas que así lo requieran. Los hogares maternos se incrementaron de 115 en el año 1990 a 267 en el año 2001.
La atención obstétrica, las acciones preventivas y la alta cobertura del sistema de atención primaria en salud, ha continuado perfeccionándose, y ya desde 1997 el 99,9 % de los nacimientos ocurre en instituciones de salud.
El índice de bajo peso al nacer se incrementó durante la primera mitad de los años 90, de 7,6 % en 1990 a 8,9 % en 1994, los años más críticos de la década de los 90, donde la situación de déficit alimentario incidió en la salud de la po-blación en general y muy especialmente en la de la mujer embarazada. Dadas las medidas aplicadas de protección de la alimentación de las gestantes se logró reducir el índice de bajo peso al nacer de 8,9 % en 1994 a 5,9 % en el 2001.
MORTALIDAD
Desde hace 3 décadas las enfermedades del corazón, los tumores malignos, la enfermedad cerebrovascular, la influenza y neumonía y los accidentes figuran como las 5 primeras causas de muerte en la mujer con tasas de 173,8, 131,2, 73,2, 57,9 y 33,5 por 100 000 mujeres respectivamente durante el año 2001 y fueron las 3 primeras responsables del 58,4 % del total de las defunciones para este sexo en este año. Es poca la diferencia con la mortalidad causal del sexo masculino (tabla 3).
En la tabla 3 se presentan las primeras 5 causas de muerte del sexo femenino según grupos de edad para el año 2001.
Las enfermedades del corazón, redujeron discretamen-te su mortalidad (4,6 %) en el período 1990-2001. No sucede así con los tumores malignos y las enfermedades cerebrovasculares que incrementan sus tasas en el 21,0 % y el 12,1 % respectivamente durante estos años.
La mortalidad por influenza y neumonía se expresa en tasas que fluctúan en un rango de 31,7 (1990) a 57,9 (2001) por 100 000 mujeres, con una tendencia al incremento a finales de década, lo que hace que figure como cuarta causa de muerte en este grupo poblacional desde 1997.
La mortalidad por accidentes exhibe una tendencia as-cendente durante la primera mitad de la década de los 90, de 28,8 por 100 000 mujeres en 1990 se eleva a 39,1 en 1995. A partir de este año los niveles de mortalidad por esta causa
TABLA 3. Primeras 5 causas de muerte del sexo femenino según grupos de edad. Cuba 2001
Orden < 1 * 1 -9 ** 10 - 19 ** 15 - 24 ** 25 - 59 ** 60 y más ** Total** No. Tasa No. Tasa No. Tasa No. Tasa No. Tasa No. Tasa No. Tasa
1 Ciertas afecc. Accidentes Accidentes Accidentes Tumores Enfermedades Enfermedades
originadas en el malignos del corazón del corazón
periodo perinatal
165 2,5 44 6,5 60 7,7 61 8,3 2273 78,7 8651 1072,2 9749 173,8 2 Malformaciones Tumores Tumores Lesiones Enfermedades Tumores Tumores
congénitas malignos malignos autoinfligidas del corazón malignos malignos intencionalmente
105 1,6 35 5,2 33 4,2 47 6,4 1069 37,0 4993 618,8 7362 131,2 3 Influenza y Malformaciones Lesiones Tumores Enfermedad Enfermedad Enfermedad
neumonía congénitas autoinfligidas malignos cerebrovascular cerebrovascular cerebrovascular intencionalmente
17 0,3 35 5,2 30 3,8 45 6 ,1 476 16,5 3618 448,4 4106 73,2 4 Accidentes Influenza y Malformaciones Agresiones Lesiones Influenza y Influenza y
neumonía congénitas autoinfligidas neumonía neumonía intencionalmente
13 0,2 8 1,2 15 1,9 27 3,2 255 8,8 2989 370,5 3251 57,9 5 Meningitis Enfermedades Influenza y Malformaciones Accidentes Enf. arterias, Enf. arterias, bacteriana del corazón neumonía congénitas arteriolas y arteriolas y
y vasos capilares vasos capilares 12 0,2 7 1,0 9 1,1 14 1,9 253 8,8 1951 241,8 2007 35,8
*Tasa por 1 000 nacidos vivos. **Tasa por 100 000 mujeres de la edad.
Fuente: Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.
descienden, y alcanzan la cifra de 33,5 durante el año 2001 y ocupan el sexto lugar como causa de muerte en este sexo, al ser desplazado por las enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares las que elevan su importancia relativa.
MORTALIDAD POR ENFERMEDADES DEL CORAZÓN SEGÚN CAUSAS
El mayor aporte a la mortalidad por enfermedades del corazón, en este sexo correspondió a la enfermedad isquémica, y fue responsable del 72,1 % del total de las defunciones por esta causa en las mujeres durante el año 2001. Aunque prevalece la sobremortalidad masculina para esta causa, la mortalidad femenina reduce su brecha con el sexo opuesto.
El riesgo de morir por enfermedad isquémica y enfer-medad reumática crónica se reduce, no obstante en el 11,4 y 29,6 % respectivamente durante el período 1990-2001, mien-tras que para la enfermedad hipertensiva y omien-tras formas de enfermedades del corazón los niveles de mortalidad se han incrementado. En ello influye además el mayor número de mujeres que arriban a edades de la perimenopausia, donde el descenso de los niveles de estrógenos se añade como factor de desprotección en la mujer para estas enfermeda-des. Ello sugiere la atención de programas especializados en estas edades, dada la reserva de reducción y evitabilidad
de la muerte por estas causas con acciones solo preventi-vas en muchos casos.
MORTALIDAD POR TUMORES MALIGNOS SEGÚN LOCALIZACIÓN
Los tumores malignos constituyen la segunda causa de muerte en Cuba. Las mayores tasas de mortalidad en orden de importancia en la mujer son: tráquea, bronquio y pulmón, mama e intestino (excepto recto). Los mismos incrementaron su mortalidad en 28,8, 24,4 y 41,2 % respectiva-mente con respecto a inicios de la década de los noventa (fig. 3).
TrÆq ue a , b ro n q u io y p u lm n M am a In te s tin o 2 1 ,0 1 9 ,9 1 6 ,3 1 6 ,0 11 ,4 1 6 ,1 Ta sa p o r 10 0 0 00 m u je re s 1 9 9 0 2 0 0 1
FIG. 3. Mortalidad por tumores malignos en la mujer según localización. Cuba, 1990 y 2001.
MORTALIDAD POR ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR SEGÚN CAUSAS
En el grupo de las enfermedades cerebrovasculares, las hemorrágicas son las que implicaron un mayor riesgo de muerte en el año 2001 para las mujeres, a diferencia de lo sucedido en 1990 donde las causas oclusivas predomina-ban. El incremento de la prevalencia de hipertensión arterial y la mortalidad por enfermedades hipertensivas resultan coherente con este resultado.
Además se produce un incremento importante en el grupo de otras causas donde quedan incluidas la aterosclerosis cerebral, encefalopatía hipertensiva y angiopatía cerebral amiloide.
AÑOS DE VIDA POTENCIAL PERDIDOS (AVPP) (CALCULADOS ENTRE 1 Y 74 AÑOS)
Las mayores tasas de años de vida potencial perdidos por enfermedades crónicas no transmisibles en la mujer du-rante el 2001, correspondieron a los tumores malignos, se-guidos de las enfermedades del corazón y la enfermedad cerebrovascular.
Los años de vida potencial perdidos se incrementaron solamente para los tumores malignos como causa de muer-te, se produce también incremento en el caso de la influenza y neumonía, aunque la tasa continúa muy baja. Para la mortalidad por enfermedades del corazón, la enfer-medad cerebrovascular y los accidentes, las tasas de AVPP se reducen en el período, con mayores reducciones para los accidentes (fig. 4).
FIG. 4. Años de vida potencial perdidos por 1 000 mujeres de 1 a 74 años. Cuba, 2001. T u m o r es m a lig n o s E n fe rm e d a d e s d el c o raz n E n fe rm e d a d c e reb ro v as c u la r 8 ,7 1 0 ,1 4 ,6 3 ,8 2 0 0 1 1 9 9 0 1 6 ,2 1 3 ,6 5 ,7 3 ,5 1 ,1 2 ,1 0 5 1 0 1 5 2 0 A c c id en te s In flu e n z a y N e u m o n a
Las enfermedades crónicas no trasmisibles y las muer-tes violentas se ubican dentro de las 5 primeras causas de muerte para las mujeres en edad reproductiva, y correspon-den a los tumores malignos los mayores niveles de mortali-dad, con una tasa de 34,3 defunciones por 100 000 mujeres de 15 a 49 años durante el año 2001. El aporte a la mortalidad de las causas violentas en el grupo de 15 a 34 años es del 34,2 %, mientras que en el de 35 a 49 años es sólo del 10,2 % (tabla 4).
COMPORTAMIENTO TERRITORIAL DE LA MORTALIDAD SEGÚN CAUSAS
Se han estudiado indicadores de mortalidad por cau-sas y trienios extremos de la década de los años 90: 1990-1992 y 1998-2000.
ENFERMEDADES DEL CORAZÓN
En el primer trienio (1990-1992), los mayores niveles de mortalidad por enfermedades del corazón correspondieron a las provincias Ciudad de La Habana (242,7), Matanzas (236,7) y La Habana (221,1).
En el trienio 1998-2000 los valores más altos continúan en la capital del país (226,5) y La Habana (204,5), y se le agrega Sancti Spíritus (201,0).
TUMORES MALIGNOS
Ciudad de La Habana es la provincia con más altas tasas de mortalidad por tumores malignos en los 2 períodos analizados, con cifras de 150,2 (1990-1992) y 160,1 (1998-2000) por 100 000 mujeres respectivamente. Coherentemen-te con el comportamiento ascendenCoherentemen-te en general para la tasa nacional, se observa un aumento de la mortalidad por esta causa en todas las provincias del país, con mayores incrementos en Holguín (38,4 %) y las Tunas (34,7 %). Sólo Ciego de Ávila disminuye discretamente su tasa (2,7 % de reducción).
ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR
Las tasas más altas de mortalidad por esta causa co-rrespondieron a Ciudad de La Habana durante los 2 trie-nios, con cifras de 84,7 en el período 1990-1992 y 96,5 en el período 1998-2000.
INFLUENZA Y NEUMONÍA
Las tasas más elevadas de mortalidad se presentan en Matanzas y Ciudad de La Habana, con tasas de 50,2 y 40,8
TABLA 4. Principales causas de muerte en mujeres de 15 a 49 años. Cuba 2001 Orden 15 a 34 35 a 49 Total No. Tasa No. Tasa No. Tasa
1 Tumores Tumores Tumores
malignos malignos malignos
20 8 11,4 8 3 3 68,7 1 041 34,3
2 Accidentes Enfermedades Enfermedades
del corazón corazón
1 4 4 7,9 3 2 1 26,5 38 0 12,5
3 Lesiones Enfermedad Accidentes
autoinfligidas cerebrovascular intencionalmente
1 2 0 6,6 1 5 6 12,9 2 5 7 8,5
4 Agresiones Lesiones Lesiones
autoinfligidas autoinfligidas intencionalmente intencionalmente
9 1 5,0 120 9,9 2 40 7,9
5 Enfermedades 3 Causas* Enfermedad
del corazón cerebrovascular
5 9 3,2 1 1 3 9,3 1 7 9 5,9
*Accidentes, enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores y diabetes mellitus con igual frecuencia.
Tasas calculadas por 100 000 mujeres de la edad. Fuente: Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.
por 100 000 mujeres respectivamente en el primer trienio. En el segundo trienio se mantienen las cifras más altas en am-bas provincias y se le añade Cienfuegos.
ACCIDENTES
Las provincias que registraron los mayores niveles de mortalidad por accidentes en el primer trienio fueron Ciu-dad de La Habana (40,9), Cienfuegos (40,3), Ciego de Ávila (40,1) y Villa Clara (39,9). En el segundo trienio las tasas más altas continúan en Ciudad de La Habana (45,7), Villa Clara (46,4) y Ciego de Ávila (38,3), y se le agrega Sancti Spíritus (38,7).
MORTALIDAD MATERNA
La mortalidad materna ha mantenido niveles bajos du-rante los últimos años. Dudu-rante el año 2001 se produjeron 47 defunciones maternas para una tasa de 33,9 por 100 000 nacidos vivos. El 87,2 % de las defunciones maternas co-rrespondieron a causas directas.
SITUACIÓN TERRITORIAL
En el trienio final de la década de los 90 se observa una reducción de la tasa de mortalidad materna en 10 de las 15 provincias del país. Las mayores reducciones (más del 45 %) se presentan en Matanzas y Holguín.
MORBILIDAD
INFECCIONES DE TRASMISIÓN SEXUAL Sífilis y blenorragia
Los grupos de edades más jóvenes y en plena edad reproductiva continúan siendo los más afectados por estas infecciones, lo cual se relaciona directamente con hábitos y conductas sexuales, así como a mayor uso de los servicios de salud con el consiguiente reporte, para corresponder la mayor incidencia a las jóvenes de 15 a 24 años.
La incidencia continúa siendo mayor para la blenorra-gia, con una tasa de 69,9 por 100 000 mujeres durante el año 2001, mientras que para la sífilis fue de 51,1.
En relación con 1990 el riesgo de enfermar por bleno-rragia se redujo en 44,1 %, y para la sífilis en 32,7 %.
SITUACIÓN TERRITORIAL
La reducción de la incidencia de blenorragia para las mujeres (tabla 5), se produjo en todas las provincias del país, excepto en Guantánamo, donde se incrementan las tasas en el 43,5 %. En relación con la sífilis sucede algo similar, es decir un descenso de las tasas de incidencia en todas las provincias, a excepción de La Habana y Ciego de Ávila, que incrementan sus cifras, esta última a más de la mitad de su valor inicial (76,2 %).
INCIDENCIA DE VIH/SIDA
El programa especial para esta enfermedad mantiene un pesquisaje activo, lo que permite lograr niveles eleva-dos de diagnóstico precoz en el período asintomático de la enfermedad y las consiguientes acciones, a fin de evitar su mayor diseminación.
En el período 1990-2001, el número de casos notifica-dos como seropositivos al VIH en el sexo femenino, se incrementó de 39 a 120, esta última cifra representa el 18,7 % del total de casos detectados en el 2001. La morbilidad si-gue siendo más baja con respecto a los hombres, pero se aprecia un incremento en la incidencia, aunque siempre a un ritmo menor que en el sexo masculino (1,5 por 1 000 000 de mujeres en 1990 y 7,7 en el 2001).
En 1990 del total de casos diagnosticados como seropositivos en el sexo femenino, el 46,2 % correspondió a Ciudad de La Habana y el 23,1 % a Villa Clara, y en el 2001 el 39,2 y el 10,8 % respectivamente. Son estas pro-vincias también las que registran mayores tasas de inci-dencia de SIDA, con cifras de 14,9 para Ciudad de La Habana y 21,6 para Villa Clara por cada 1 000 000 de mujeres respectivamente durante el 2001.
INTENTO SUICIDA
Durante el año 2001 se reportaron 12 604 casos de in-tento suicida, de los cuales 9 408 (74,6 %) ocurrieron en el sexo femenino, cifra inferior a la reportada en el año 1990 (10 527). El grupo de edad más afectado fue el de 15 a 24 años. El riesgo de morir por esta causa se reduce de 17,8 defuncio-nes por cada 100 000 mujeres en 1990 a 8,0 en el 2001, lo que representa el 55,1 % de reducción para el período (tabla 6).
TABLA 5. Incidencia de sífilis y blenorragia en la mujer según provincias. Cuba 1990 y 2001
Provincias Sífilis Blenorragia 1990 2001 1990 2001
Pinar del Río 32,4 22,7 46,4 29,9
La Habana 30,8 32,9 49,6 48,2 Ciudad de La Habana 93,7 36,3 184,4 96,5 Matanzas 86,4 51,0 199,8 85,4 Villa Clara 36,2 30,7 71,2 28,3 Cienfuegos 90,6 49,3 148,0 81,8 Sancti Spíritus 46,2 31,1 45,7 31,1 Ciego de Ávila 62,1 109,5 138,8 81,4 Camagüey 88,0 69,0 196,7 111,5 Las Tunas 90,9 60,8 95,0 63,9 Holguín 52,0 45,0 99,6 48,1 Granma 54,2 43,5 77,7 55,5 Santiago de Cuba 122,5 105,5 165,6 91,8 Guantánamo 135,0 64,0 48,1 69,1 Isla de la Juventud 160,7 58,0 265,9 48,0 Total 75,9 51,1 125,1 69,9
Tasa por 100000 mujeres
Fuente: Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.
SITUACIÓN TERRITORIAL
Las tasas de incidencia de intento suicida en la mujer disminuyeron en comparación con el año 1990 en 10 pro-vincias del país; los mayores descensos se registraron en Ciego de Ávila (46,0 %) y Las Tunas (40,8 %).
TUMORES MALIGNOS
Según datos obtenidos del Registro Nacional del Cán-cer, la incidencia de tumores malignos en este grupo poblacional ha tenido un comportamiento ascendente du-rante la década de los noventa (40,9 % de incremento), para alcanzar la cifra de 232,0 por 100 000 mujeres en 1999. Este ha sido el comportamiento en la población general del país. Las principales localizaciones en orden decreciente corres-pondieron a cáncer de mama, piel, cuello de útero, pulmón y colon, con tasas de 40,2; 36,6; 25,5; 21,9 y 17,2 por 100 000 mujeres respectivamente durante el año 1999. En el incre-mento debe considerarse la mejoría del reporte de estas enfermedades.
En nuestro país se brinda atención especial al cáncer de cuello de útero desde 1968 a través del Programa Nacio-nal para la Detección Precoz del Cáncer Cérvico Uterino y desde 1987 entró en marcha el Programa Nacional para la Detección Precoz del Cáncer de Mama. Durante el período 1990-1992 y 1998-2000 más del 80 % de los casos de cáncer cervicouterino detectados por el programa, correspondie-ron a la etapa clínica 0, 88,3 % y 81,5 % respectivamente. Obsérvese que se produce un descenso en el porcentaje de casos diagnosticados en etapa 0 durante la década, que indica casos diagnosticados fuera del programa y en
TABLA 6. Intento suicida y mortalidad por suicidio en el sexo femenino. Cuba 1990-2001
Años Intento Suicidio Intentos Fallecidas suicida por fallecida por 100 intentos
1990 199,7 17,8 11,2 8,9 1991 188,5 19,9 9,5 10,6 1992 193,9 17,9 10,8 9,2 1993 137,2 17,8 7,7 13,0 1994 99,1 15,3 6,5 15,4 1995 156,1 14,9 10,5 9,5 1996 145,8 12,1 12,1 8,3 1997 169,3 11,4 14,9 6,7 1998 149,8 11,8 12,7 7,9 1999 159,0 10,5 15,1 6,6 2000 183,8 9,6 19,1 5,2 2001* 167,7 8,0 21,0 4,8 *Provisional.
Tasa por 100 000 mujeres.
Fuente: Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.
TABLA 7. Porcentaje de casos positivos de cáncer cérvico ute-rino detectados por el programa según etapa clínica. Cuba 1990-1992 y y 1998-2000 Etapa clínica 1990-1992 1998-2000 0 88,3 81,5 I 10,4 15,1 II 1,1 2,9 III 0,2 0,5 IV 0,0 0,0
Fuente: Dirección Nacional de Estadística. MINSAP.
TABLA 8. Incidencia de cáncer por todas las localizaciones según provincias. Sexo femenino. Cuba 1992 y 1999. Provincias 1992 1999 % de cambio Pinar del Río 152,1 228,3 50,1 La Habana 147,5 245,7 66,6 Ciudad de La Habana 178,8 318,1 77,9 Matanzas 116,5 312,0 167,8 Villa Clara 207,9 328,0 57,8 Cienfuegos 230,4 268,1 16,4 Sancti Spíritus 153,0 247,8 62,0 Ciegode Ávila 207,2 179,9 -13,2 Camagüey 177,3 201,1 13,4 Las Tunas 135,9 129,0 -5,1 Holguín 152,8 151,1 -1,1 Granma 126,2 162,5 28,8 Santiagode Cuba 159,6 210,1 31,6 Guantánamo 121,5 127,2 4,7 Isla de la Juventud 137,6 129,2 -6,1 Total 164,7 232,0 40,9
Fuente: Registro Nacional del Cáncer. INOR.
etapas más avanzadas de la enfermedad. La reducción porcentual de los casos detectados en la etapa 0, durante el trienio final en relación con el inicial fue del 7,7 % (tabla 7).
Las tasas de incidencia de cáncer por todas las locali-zaciones en el sexo femenino superan a la media nacional (232,0 en 1999) en las provincias: La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus (tabla 8). Estas provincias a su vez incrementaron sus tasas en más de la mitad de su valor en comparación con el año 1992 (excepto Pinar del Río).
INCIDENCIA Y PREVALENCIA DE ALGUNAS ENFER-MEDADES SUJETAS A DISPENSARIZACIÓN
Dentro de las enfermedades crónicas no transmisibles sujetas a dispensarización, la incidencia más alta reportada fue para la hipertensión arterial. El riesgo de enfermar por esta causa presenta una tendencia ascendente en el perío-do analizaperío-do, de 7,2 por 1 000 mujeres en 1990 a 17,3 en el 2001. Este incremento está dado además por la mejora del reporte de esta entidad a través del sistema de información estadístico de dispensarización a partir de la máxima priori-dad otorgada al programa de atención de la hipertensión arterial. Según el registro de atención de los médicos de familia, la hipertensión arterial presenta una prevalencia de 184,7 por 1 000 mujeres durante el año 2001 (tabla 9).
TABLA 9. Prevalencia en mujeres dispensarizadas por algu-nas enfermedades. Cuba 1990 y 2001
Enfermedad 1990 2001 Hipertensión arterial 78,6 184,7
Asma bronquial 44,0 82,6
Diabetes mellitus 24,5 32,3 Tasa por 1 000 mujeres.
CONSIDERACIONES FINALES
- Los indicadores de salud analizados de la mujer cubana,
se corresponden con los de la población en general y no muestran aparentemente una desventaja de género importante. La dinámica demográfica del país se refleja en sus patrones reproductivos expresados por la natalidad, fecundidad, mortalidad y morbilidad.
- Son las enfermedades crónicas no transmisibles las que
figuran por tanto como las primeras causas de muerte en la mujer, al igual que en la población del país en su conjunto. El mayor riesgo de muerte se le atribuye a las enfermedades del corazón; el mayor incremento de la mortalidad en el período se produce por tumores malig-nos, y entre ellos incidieron más el cáncer de tráquea, el de bronquios y pulmón, con niveles de mortalidad superiores al cáncer de mama, lo cual se ha venido estableciendo paulatinamente y sugiere la presencia de factores de riesgo de diferentes tipos, dentro de los cuales el incremento del hábito de fumar en la mujer o el de fumadoras pasivas son los de mayor peso.
- Las causas violentas son las responsables del mayor
número de muertes en las adolescentes y jóvenes, com-portamiento causal típico de este grupo poblacional. Esto supone el logro de reducciones a partir de la inter-vención intersectorial en el componente accidental e
intencional. Las mayores reservas de reducción en las mujeres jóvenes y adolescentes se encuentran en los accidentes del transporte.
- La hipertensión arterial constituyó la enfermedad de
mayor prevalencia, lo que la convierte en un problema de salud prioritario y en un factor de riesgo importante para otras enfermedades, como la cardiopatía isquémica y las enfermedades cerebrovasculares. Esta última exhibe desde hace varios años sobremortalidad femenina y en el caso de la cardiopatía isquémica los niveles de riesgo se han ido acercando paulatinamente a los niveles del sexo masculino. La relación de la prevalencia y mortalidad por estas enfermedades con el envejecimiento poblacional y por tanto con un mayor número de mujeres que arriban a las edades del climaterio debe ser considerado con especial interés en las acciones y servicios de salud. Ello unido a otros factores socioeconómicos y de estilos de vida y desempeño de roles de género, conlleva una intervención intersectorial a fin de propiciar condiciones de vida más favorables que prevengan estas dolencias.
- Las adolescentes y jóvenes presentan un riesgo
impor-tante de adquirir una enfermedad de transmisión sexual, por lo que la acción educativa y preventiva diferen-ciada sobre este grupo poblacional en lo referente a hábitos y conductas sexuales, continúa siendo de suma importancia.
SUMMARY: This paper is aimed at offering an updated panorama based on the statistical data of the demographic characteristics and of the reproductive and general health of women. An analysis of the statistical information produced by the official systems of statistical information and by the complementary surverys done by the Ministry of Public Health is presented. It was observed an increase of aging among women from 1990 to 2001. In 2001, 14.4 % of the total of women were over 60. Natality maintained a descending trend, 12.4 per 1 000 inhabitants in 2001, whereas general fecundity had 26.4 % of reduction in the last 11 years. There was a coverage of 72.1 % with contraceptives based on modern methods. Induced abortions per 1 000 women aged 12-49 dropped from 45,6 to 21.2 between 1990 and 1991. The rates of menstrual regulations during the same period rose. Mortality has not modified its causes during the last years. Heart diseases, malignant tumors, cerebrovascular disease, inlfuenza and pneumonia, and accidents are the first five. Maternal mortality kept its low levels. The frequency of HIV seropositivity was 18.7 % of the total, in 2001, but there was an increase in the number of cases. The health indicators analized in Cuban women were in correspondance with those of the total population and no gender disadvantage was detected. The rise of mortality in the last years due to trachea, bronchus and lung cancer was associated with risk factors, specially with the increase of smoking in women. The main cause of death in adolescents and youth is in the group of violences, where traffic accidents should be considerably reduced.
Subject headings: WOMENS HEALTH SERVICES; FERTILITY, MORTALITY, CUBA.
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10. Fondo de Población de las Naciones Unidas. Estado de la Pobla-ción Mundial. PromoPobla-ción de la educaPobla-ción. N.Y. FNUAP, 1997. 11. Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. Investiga-ción sobre desarrollo humano y equidad en Cuba, 1999. La Haba-na: Caguayo, 2000.
12. Álvarez M, Rodríguez I, Popowski P, Castañeda A. Situación de la niñez, la adolescencia, la mujer y la familia en Cuba. La Haba-na: Editorial de la Mujer (FMC), 2000.
13. Fondo de Población de la Naciones Unidas. Estado de la Pobla-ción Mundial, 2002. N.Y. FNUAP, 2002.
14. Cuba. Gaceta Oficial. Mayo 5, 1997. Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing. La Habana, GO, 1997. 15. Gran M, Nieto M, Gutiérrez L. Características socioculturales del aborto en Cuba. Dinámica Demográfica y Cambio Social. Méxi-co, D.F. XX Congreso de la Asociación Latinoamericana de So-ciología, 1996: 91-106.
16. Ministerio de Salud Pública. Dirección Nacional de Estadística. Encuesta por conglomerados de indicadores múltiples. Informe final. La Habana, MINSAP, 2001.
17. Gran M, Álvarez M. Estudio de Regulaciones Menstruales en tres hospitales ginecoobstétricos del país. En: Temas de Estadísticas de Salud. No.1. La Habana: Dirección Nacional de Estadística. Ministerio de Salud Pública, 1998.
Recibido: 2 de junio de 2003. Aprobado: 7 de julio de 2003.
Rosa M. Torres Vidal. Dirección Nacional de Estadísticas, MINSAP,
Ciudad de La Habana, Cuba.
U na p ersona sa na es un hum a no con un buen equilibrio corp ora l y m enta l, y bien
a d a p ta d o a su m ed io físico y socia l. E jerce p leno control en sus fa culta d es
física s y m enta les, p ued e a d a p ta rse a los ca m bios a m bienta les, siem p re y cua nd o
sobrep a sen los lím ites norm a les, y contribuye a l bienesta r d e la socied a d en la
m ed id a d e sus p osibilid a d es. P or ta nto, la sa lud no es sencilla m ente la a usencia
d e enferm ed a d , es a lgo p ositivo, una a ctitud a legre ha cia la vid a y la a cep ta ción
entusia sta d e la s resp onsa bilid a d es que la vid a le im p one a la s p ersona s.
H enry E . S igerist
1 8 9 1 -1 9 5 7
Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
ESTADO NUTRICIONAL Y VITAMINAS B1 Y B2 EN ANCIANOS
NO INSTITUCIONALIZADOS
Yeneisy Lanyau,1 Daimí Pineda,2 Manuel Hernández,3 Isabel Martín,4 María E. Díaz,5 y Emilia Toledo6
Rev Cubana Salud Pública 2003;29(3):209-14
RESUMEN: Con el objetivo de conocer el estado nutricional de las vitaminas B1 y B2 en ancianos no institucionalizados se estudiaron 50 individuos mayores de 60 años de 2 áreas de salud del municipio Centro Habana. Los niveles de las vitaminas B1 y B2 fueron determinados mediante las técnicas de estimulación de las enzimas eritrocitarias transcetolasa y glutatión reductasa, se midieron el peso corporal y las distancias hom-bro-codo y rodilla-talón para evaluar el índice de masa corporal (IMC). La ingestión dietética de estas vitaminas se estimó por una encuesta cuantitativa por registro de alimentos de 3 días en una submuestra de 21 ancianos. Se indagó sobre hábitos tóxicos y uso de suplementos vitamínicos. Se encontró que el 65 y el 64 % de los ancianos tenían niveles deficientes y subóptimos de vitaminas B1 y B2 respectivamente. Aproximada-mente el 40 % de los ancianos no cumplían el 50 % de las recomendaciones diéteticas diarias para ambas vitaminas. No se hallaron diferencias significativas de los niveles de las vitaminas entre sexos. Alrededor del 60 % tenía un adecuado IMC. El IMC fue significativamente mayor en las mujeres, los mayores de 80 años tenían un IMC significativamente menor. No se encontró asociación entre el IMC y los niveles subóptimos de las vitaminas. Los niveles de vitaminas no variaron según el hábito de fumar y el consumo de bebidas alcohólicas. Sólo el 36 % de los ancianos consumía vitaminas como suplemento dietético; había mayor proporción de individuos deficientes de ambas vita-minas en el grupo no consumidor. Estos resultados demuestran la necesidad de mejorar el estado nutricional de estas vitaminas en este grupo de población.
DeCS: ESTADO NUTRICIONAL; DEFICIENCIA DE TIAMINA, DEFICIENCIA DE RIBOFLAVINA;
ANCIANO.
INTRODUCCIÓN
Cuba, con indicadores de salud más cercanos a los países desarrollados que a sus semejantes, asiste a una avanzada transición demográfica, con una reducida tasa de mortalidad (7 por cada mil habitantes), alta esperanza de vida (75 años) y al mismo tiempo, bajos niveles de natalidad y fecundidad. En la actualidad la población adulta mayor de 60 años alcanza el 13,8 % y se estima que para el 2020 se
incrementará a 25 %.1
1 Máster en Nutrición en Salud Pública. Investigadora Agregada. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA). 2 Máster en Nutrición en Salud Pública . Investigadora Aspirante. INHA.
3 Doctor en Ciencias Médicas. Investigador Titular. INHA. 4 Licenciada en Alimentos. Investigadora Agregada. INHA. 5 Doctora en Ciencias de la Salud. Investigadora Titular. 6 Licenciada en Biología. Investigadora Agregada. INHA.
Factores físicos, sociales y emocionales relacionados con el proceso de envejecimiento pueden interferir con el apetito o afectar su capacidad para comprar, preparar y con-sumir una dieta adecuada.2 - 5
En estudios realizados en nuestro país en ancianos residentes en sus casas e institucionalizados se encontró que un alto porcentaje de ellos no cumplía las recomenda-ciones dietéticas de vitamina B1 y que existían niveles mar-ginales de vitamina B1 en orina.6,7
La tercera edad representa una etapa del ciclo vital con particular vulnerabilidad nutricional. Es posible que la
situación económica que todavía atraviesa nuestro país con una disponibilidad alimentaria aún insuficiente, con baja accesibilidad a alimentos como carnes, frutas y hortalizas repercutan aún más desfavorablemente en estas vitaminas en los ancianos. Por ello se realizó este estudio para cono-cer el estado nutricional de las vitaminas B1 y B2 en indivi-duos mayores de 60 años de edad, así como explorar posi-ble asociación entre hábito de fumar, consumo de bebidas alcohólicas y nivel nutricional de estas vitaminas.
MÉTODOS
Se tomó al azar una muestra de 50 individuos con un recorrido de edad de 60 a 98 años y un promedio de 74 años, provenientes de 2 áreas de salud del municipio Centro Haba-na teniendo en cuenta 6 estratos determiHaba-nados por los 2 sexos y 3 grupos de edades (60 a 69 años, 70 a 79 y 80 o más).
Los hábitos tóxicos y el hábito de suplementación fue-ron tomados a la manera de una encuesta epidemiológica sociomédica desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para obtener información sobre ancianos en Europa.8
El aporte de vitaminas B1 y B2 provenientes de la dieta fue estimado mediante una encuesta cuantitativa por
regis-tro de alimentos de 3 días9 en una submuestra de 21
ancia-nos. Los porcentajes de adecuación fueron calculados uti-lizando las recomendaciones nutricionales establecidas por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA) para la población cubana.10 Para la evaluación de la
adecua-ción de la ingesta fue utilizada la siguiente clasificaadecua-ción: < 50 % crítico, 50-69 % deficiente, 70-89 % bajo, 90-109 % adecuado y 110-129 % alto.
A todos los ancianos se les midió el peso corporal y las distancias rodilla-talón y hombro-codo según las técnicas
de Chumlea y Lohman, Roche y Martorell,11,12 con éstas
últimas se estimó la estatura y se calculó el índice de masa corporal: IMC = Peso (kg)/talla (m2) .
Las muestras de sangre fueron tomadas en ayunas, añadidas en tubos que contenían EDTA como anticoagulante y centrifugadas por 20 min a 3 000 rpm para separar el plasma de los eritrocitos. Estos últimos fueron
lavados 3 veces con solución salina (0,9 %) y congelados a -20 °C.
Los niveles de las vitaminas B1 y B2 se determinaron por medio de las técnicas de estimulación de las enzimas eritrocitarias transcetolasa y glutatión reductasa utilizando
el autoanalizador Biocobas.13 Los resultados se expresan
como un coeficiente de activación.
Los puntos de corte para la clasificación de los resulta-dos en las categorías de riesgo de las vitaminas B1 y B2 fueron los siguientes: se clasifica como normal si el coefi-ciente de activación es menor o igual a 1,15 para la transcetolasa (a ETK), a 1,30 para la glutatión reductasa (a EGR); se clasifica como marginal si el coeficiente de activa-ción está entre 1,16-1,25 y 1,31-1,80 para cada una de ellas y como deficiente si son superiores a 1,25 y a 1,80 respectiva-mente.14,15
Los resultados fueron expresados en términos de me-dias y desviación estándar, las diferencias entre las meme-dias fueron analizadas por la prueba de Kruskal-Wallis y el aná-lisis de asociación por la prueba de chi cuadrado mediante el programa estadístico EPI INFO 6. Fue utilizado un nivel de significación de 5 %.
RESULTADOS
El 26 % de los individuos fumaba, el 28 % ingería bebidas alcohólicas y el 36 % consumía suplementos vitamínicos.
Según la distribución porcentual de los ancianos de acuerdo con las categorías de clasificación de los niveles de las vitaminas B1 y B2 (tabla 1), el 65 % de los hombres y 61,5 % de las mujeres tenían niveles deficitarios de vitamina B1, mientras que para la vitamina B2 el 12 % estaba deficiente (17 % hombres y 7 % mujeres), pero alrededor de la mitad tenía niveles en estado marginal (43 % hombres y 59 % mujeres).
La contribución de la dieta al estado de las vitaminas se aprecia por el promedio de ingestión diaria y la distribu-ción porcentual del porcentaje de adecuadistribu-ción según los puntos de corte para cada vitamina en la tabla 2. Aproxima-damente el 76 % de los ancianos no alcanzaba el 90 % de las recomendaciones dietéticas para ambas vitaminas, y se en-contró un porcentaje considerable con una ingestión dieté-tica crídieté-tica.
TABLA 1. Distribución porcentual de ancianos según sexo de acuerdo con las categorías de riesgo de vitamina B1 y vitamina B2 Vitamina B1 (a ETK) Vitamina B2 (a EGR)
Total N = 46 Total = 50
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Categorías de riesgo N =20 % N =26 % N =23 % N =27 %
Deficiente 1 3 6 5 1 6 61,5 4 17,4 2 7,4
Marginal 6 3 0 6 23,1 1 0 43,5 1 6 59,3
El grado de correlación entre la ingestión dietética y los niveles de vitaminas no pudo ser calculado porque los datos bioquímicos y dietéticos solo coinciden en 8 ancianos. Con respecto a la evaluación antropométrica, aproxi-madamente el 60 % de los ancianos tenía un IMC normal. El 20 % de los hombres tenía deficiencia energética grado I, no así las mujeres, que por el contrario tenían una mayor ten-dencia a la obesidad en el 40 % (tabla 3). La asociación entre el IMC y los niveles de las vitaminas (pB1=1,0; pB2 = 0,099) no fue significativa.
TABLA 2. Promedio de ingestión diaria de cada vitamina y porcentajes de adecuación Porcentaje de adecuación
< 50 50-69 70-89 90-109 ³ 110 Vitaminas N Media DS N % N % N % N % N %
B1 2 1 0,78 0,38 8 38,1 5 23,8 3 14,3 4 1 9 1 4,8
B2 2 1 0,92 0,58 1 0 47,6 4 1 9 2 9,5 0 0 5 23,8
TABLA 3. Distribución porcentual de los ancianos por sexo según categorías de clasificación del IMC
Categorías del IMC Hombres Mujeres N=23 % N=25 % Deficiencia energética grado I 5 21,74 0 0 Normal 1 3 56,53 1 5 6 0 Sobrepeso 4 17,4 7 2 8 Obeso 1 4,35 3 1 2
TABLA 4. Comparación de las medias de cada variable nutricional según el sexo Indicador N Hombres Mujeres
X ± DSN X ± DSN P B1 (aETK) 46 1,29 ± 0,107 1,28 ± 0,105 2 0 2 6 0,52 B2 (aEGR) 50 1,49 ± 0,33 1,44 ± 0,23 2 3 2 7 0,92 Ingestióndietética B1 21 (mg/día) 0,59 ± 0,2 4 0,89 ± 0,41 0,042* 8 1 3 Ingestióndietética B2 21 (mg/día) 0,90 ± 0,588 0,92 ± 0,61 0,64 1 3 IMC(kg/m2) 48 22,1 ± 4,19 25,18 ± 4,75 2 3 2 5 0,0108*
TABLA 5. Comparación de las medias de cada variable nutricional entre varios grupos de edades
60-69 años 70-79 años ³80 años P Indicador n X ±DS X ±DS X ±DS N n N B1 (aETK) 46 1,29 ± 0,103 1,28 ± 0,093 1,29 ± 0,126 1 8 1 5 1 3 0,95 B2 (aEGR) 50 1,47 ± 0,21 1,43 ± 0,32 1,51 ± 0,32 1 9 1 8 1 3 0,86 Ingestión dietética 21 0,79 ± 0,24 0,79 ± 0,47 0,63 ± 0,24 0,70 B2 (mg/día) 7 1 2 2 Ingestión Dietética 21 1,01 ± 0,65 0,87 ± 0,60 0,78 ± 0,41 0,83 B2 (mg/día) 7 1 2 2 IMC(Kg/m2) 48 25,75* ± 4,71 23,24 ± 4,66 20,93* ± 3,23 19 a 18 a 11b