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Alquerías de la huerta valenciana

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Alquerías de la huerta valenciana

por

~I'ancisco Alm ela y l'fj¡.,es

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'Va l e n c i a

1982

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!1lellerDlldoslos derechos que mar-ea la

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Alquerías

de la h er a valen ciana

PRO LOG UlL LO. - La inmensa mayoría de las personas a quienes se preguntara cuál es la vivien da característ ica de la huerta valencia na , responde rí a n sin tit ubeos ni dilaciones que es la barraca.

En cier to modo tendrí an razónj.pero conv iene no olvid a r que - siq uie ra no sean tan pulcras y bell as - hay barracas, no s610en otros pu n tos Je1 país valenciano, sino también en la

.huer t a de Murcia, en la Camarga provenzal y en otras partes,

sin conta r los paí ses de civilización primi tiva, donde por las cond icio nes naturales se da un tipo muy seme jante de habi- ra ci ón.

Por este sen ti do de relatividad que tiene la barraca como vivien da caracte r ística . resalta más ·el sentido característ ico de la alq uería como vivienda pr opia de la huerta valencia na, pues au n cuan do no dej a de tener en t ron q ues, por ejemplo, con la masía cat alana.y con el mas provenzal, posee, por otra parte, rasg os y detalles que la distin guen del mas, de la masía

V de otras mansion es.s irnila re s,

-( iLas alq ue rías de la huerta valenciana !o • • Ah í están, ele- vándose sobre las llanuras acicaladas , irguiéndose al término de los camin os arbolados , con su ma s a im po nente, con su masa moren a que, cuando aparece el sol, tom a un tinte rosáceo y, cuando el sol se amaga, toma un ton o de miel... Ah í están , manteniéndose a través de la s cen t u r ias, su perviviend o al cerro- jazo de los siglos, viend o cómo en su seno renuévanse las gene- raciones, trayendo a los tiem pos presentes creaciones artí s- ticas de los tiempos pas ad os ... ·Ahí es t á n , en tre higuer as copu- das , ceñ idas por dompedros albos, amar illos o rojos, perf um a- da s acaso por rosas o por albahacas , pero conde na das a morir j

por q ue , obedeciend o a una ley natural, el tiem po es más im- placable a med ida que avanza...)

y esta última cons ideració n es lo'que ha im p uls ad o a es- cr ibir el pres ente librico: op úsculo que debier a ven ir - según:

la frase estereo tipada - a llenar un hue co... Claro está que no, 10 llenará, ni puede llenarl o, J?orque es muy dilatad o el hueco que corresponde a la bibliografí a referente a las alquerías de la huerta valen cian a. Tan to, que casi todo lo que acer ca de ella s se ha escr ito queda recogido en las página s siguie.n tes . Ni los escritores valenci a nos ni los escritores no vale n ciano s han demostra do una atenc ió n sosten id a por las alquerías vale n - cianas . De todos mod os , si alguie n constitu ye ra excepción

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,.

4 FRANCISCO ALMELA Y VIVES

sería José Martínez Aloy en diversos lug ares del tomo redacta- do por él en la Geografía Gene ral del.Rein o de Val.encia, di- rigida por Francisco Carreres Candi y ed itad a en Bar cel ona , obra donde hay que buscar las referen cia s que de dich o au tor se ha ce en las páginas siguientes.

A consecu encia de todo ello - o de otras cosas - el traba- jo presente no puede constitui r la última palabra sobre el tema, sino un a palabra en cierta gu isa inic ial y, por ende, insegura. No habr á , pues, un discurso com ple to; ni quedarán ag ot ad a s la s diversas sugestiones que se deriva n del te ma; ni tan SI-

quiera se pretende rá establecer una relaci ón completa de las al- querí as subsisten tes en el área esc og ida , ya que sólo se hace mención de una par te - in teresan te , eso sí - en t re la s mu- chas que cabría citar.

En esa rel ación, que ocupa el apartado postrero, se ha pres- cind ido en gene ral y deliberadamente de dos seri es de edifi- cios que , con dete rmin ad as excusa s , hu biera n podido ser in- cl uíd as. Por una parte, las casas seño riales, como las de Ala - cu ás , Albalat deIs Sorells, Alfaj-a del Patriarca , Bcnimámot, etcéter a . Por otra parte, los molin os que aún per d uran en la vega, much os de ellos con una ranci a an t igüe da d y con inter e- san te arquitect ura. Pero, en fin de cuen tas, no se trata de al que r ías. Y, además , cad a una de tales series puede const i- tuir materia para un estudio separado .

DEFINIcrON y CON CEPT O DE LA AL Q UE R 1A. - El Diccionario 'VaTen ci an o-castel/an o de José Escrig (Valenci a, 1851) no con t iene la palabra alq uería porque omite genera l men - te las palabras que a juicio del au to r se escribe n igua l en va- lenciano que en caste lla no. En cam b io cons igna el plural ctque- ríes, limitá nd ose a yux taponer su eq u ivale n te castella no : alq11eri as.

El Dlcci onar¡ de la llengua catalana ab la corr espondenc ia castel/ana y llati na del filó logo valenciano Pedro Labernia (Ba rce lon a, 1864) dice: «Alq uería; f. Casa de campo Alq ue ría, quinta. Villa, ae, rus, uris .•

El Primer Diccionario Gen eral Etimol óg i co de la Lengua Española, de Roque Bar cia (Mad ri d , 1881), dice literalmente:

«Alque ría . Feme ni no . Casa de cam po para labranza. ET IM O- LOG1A . Arabe al-q arya ; catalán , alq ue ría

Por su par te, el Glosa rio etimológ ico de las palab ras espa- 11olas, de Leopoldo Eguílaz y Yanguas (Granada , 1886) , dice refiriéndose a la palabra carya o sea a la misma de que se tr a ta, aunque sin el artícu lo : «vocablo que ade más de la acepció n de

~úill a tiene la de aldea, burgo, todo lug ar poblado , distinto de

ciud a d y de plaza fuerte•.

La Enciclopedia Universa l. Ilustrada Euro peo-A meri can a

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ALQUERíAS DE LA HUER TA VALENCIANA 5

(Barcelo na), se limit a a repe t ir a Barcia : «Alquería (Etim. del árabe 1l1caria) f. Casa de.campo pa ra la labran za .•

y exactame n te lo mism o ocurre con el Dicciona rio de la Leng ua Españota (Madr id , 1925) publicado por la Acade m ia Española o de la Len gua , con la única diferencia de que, ade - más, da la etimo log ía con cara cteres ára bes. Por cie r t o que el mismo lex icón define la masía o masada como: «Casa de cam - po y de la bor, con tierras, ape ro y gana dos .•

Dejand o ya los voca bularios , con viene acudir al concep t o que de la alq uería han dado diversos autores.

Gas par de Escolano dice que «el nombre de Alq uería es de los moros, que en su len gua a todo lug-ar peque ño o her edad que ten ga casa de campo le lla man Car ia o Ca ir a , deri vá ndolo por ven t ura de la pala bra Aldehir , que en arábigo es lo mism o que cosa de fuera. De dond e vino tam bién que entre ellos tod o lug ar pequeño se llam a Alcora , y ent re nos otros Alq uer ía , co- rrom pie ndo el vocablo.• Lueg o añade: .Y por que el lect or esté prevenido de ~ma vez para siempre de la in terpretación de los nombres propios de los pueblos de nuestro reino (que por la mayor parte son ar ábig os), conviene gue entie nda que los moros al lugar de pocas ca sas lla ma ban Alquer ía ,al de much as Beled, que quier e decir pueblo, al de una no más (que nosotros llama- mos Alquería) ellos llamab an Rahal o Rafal.» (Décadas de la Historia de la ins ig lle y coro llada ciudad y TcillO de Vale ncia, tom o 11, página 66. Valen cia 1879.)

He aqu í- pre scindien dode las nota s , pero no de la ortcgra- fía... - 10 que expone Ma rc os An toni o de Orella na en la pá- gina 139, tomo 1de su Valcncia antigua y moden la (Valencia, 1923): eAlq ueria (cuy a et himo log ia.ex plica Escola no) por cuya voz en Valencia se entiende casa con tierras de huer ta anexas, y sit ua das en las in me d iac iones de la ciud ad, segú n el contex- to de la or d inacion del Emperador Carlos V. en Monson año 1452. que copia y come nta don Lorenzo l\Iat heu á disti n cion de lo que llam amos Mas ( ó Macia) por cuyo nombre en tende- mos casa con tierra, principalmente de secano, y en sit uación más rem ota v distante, como lo que llam an Cortijos en Ca s- tilla, au n que - esto es sabido , cito apoy o y 1.0 será D. Josepb Vallés Arced ia no de San Lorenzo, y canomgo de Tarragon a que dice : tenia una hereda d (que en aquel Reyn o, de Vale n- ti a) sÍ! llama Alquería y 1'1/ Cas t illa Corti jo».

Antonio José Cavan ill es , en una nota de la pág ina 152,

tomo I, de sus .Observacion es... del Reyno de Val encia» (Ma-

drid, 1795), dice lo sigu ie nte : .

•Cor t ijo corresponde a lo que en la huer t a de Valencia llam an Alq uería , en el secano Ma s, en otras par tes del R~yno

Casa de Cam po, Ma s ía, Masada y Maso ver al que la cult iva .•

El ar tíc ulo «Recuerdos.de Valen cia. El cast illo de los Tern-

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6 FRANCIS CO ,\L ~IELA Y VIVES

plarios en Mancada'), firmado por L. M. Y R. en el número de la revista valenciana El,Féni x correspondiente a] 3de Agos - tato de 1845 lleva esta nota: .Alquería,'a l dea o alcarria se de- cía de una porción de casas de labor apartadas unas de otras y que no lleg-aban a formar una población compacta, sin juris-

dicción propIa. » .

Teodoro Llorente dice en la págma 446, tomo II de Valencia (Barcelona, 1889): eLa alquería es,el centro de la antigua he- redad, la gra n ja espaciosa y sólida, con todas sus dependencias rurales. Suel e ser un caserón cuadrado, alto (porque la cría del gu sa no'de seda req ue r ía grandes andalias) con poca s v peque- ñas ven tanas.,Tiene delante casi siempre un ex te n s o emparra- do con gruesos pilares de mampostería . La casera enjalbega aquellos pilares y la fachada hasta donde alcanza la brocha, atada al extremo de'una caña; pinta de azul turquí el al Iéiza r de la puerta, y deja en ne g re cid os por el tiempo el re sto de los cuatro m uros .»

Vicente Guillén y Marco) en el estudio «Valenc ia como es - taci ón inver n al» (Valencia, 1898), se refiere incidentalmente a la s al q ue rías, que de fine dicie ndo que 's on en gene ral cdifi-' cios de buena cons tr uc ció n y gra n 'ca pacidad, ais lad os en el campo o'reunidos en poco número, teniendo por 10 regular hab it a cione s pa ra los colon os y para los pr opietar ios , ad e más de las dependen cias propias de toda casa dc lab ranza».

José Martínez Aloy habla de la. alq ue r ía en la s páginas 303-306 del pri mer tomo , ded icado a ia prov incia de Valencia, en la an tedicha Geograiia General del Rei no de Valencia. He aquí, pres cind iendo tamb ién de las notas, lo que dice con ca- rácter general :,«La al q ue r ía , cuyo nombre cs de or ige n árabe , tuvo en tiempo de los sarracenos mayor impor ta nc ia que en la act ualidad, pue s lejos de con creta rse a un edi ficio rural , más o menos grande , sig n ificaba porcion es de terreno, a ve ces muy extensa s , con tal número de casas, moli nos, hornos y ot ras per tenencias que, seguramen te, con st it uían arrabales y pe- queñas poblaci ones , baj o la pro pie dad .le un particular reve s- tido, tal vez, de facultad es semejan te s a la s del señor terri- torial.

Don Ja im e 1 hizo a su an tojo el reparto de las al q uedas de la huer ta de Valencia, y au n que en alg u nas donacion e s respe- tó la integrida d de aquélla s, con más fre cuencia las fraccionó en la medid a que ex igía n el nú mero y la importancia de la s re compensa s. Pero la alq ue ría con t in uó sien d o peq ueño núcle o de població n que el citado Monarca, tratándose de nuestra huer- ta, mencio na ba, en 1268, a rengl ón segu ido de ios ca st illos y heredade s.

En el siglo XIV, desba r ajustada ya la obra democrática que Ja ime 1 había que rido pla n te ar en el Reino vale nc iano, conce-

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ALQUERÍAS DE LA HUERTA \'AL EKCIAKA 7

die ron los reyes señ oríos ju r isd iccional es a muchos nob les, y aun a sim ples caballeros, sobre pueblos y alque r ías que estaban sit uados , no yaen las fron te ra s del territo r io, sino en la s mismas puertas de la capital .»

«Muchas de estas alquerías fueron forti ficadas por sus seño- res e hicieron su papel en las lucha s intestin as .»

.«Pasaron los tiem pos señoriales, apacig uáronse los bandos, no hubo morosen la costa, en m udeció el carag ol (<<B ocina hecha con un caracol ma r in o que usab an los lab ra d ore s para sus llama- mien tos bélicos») , y la s alquer ías fueron casas de recreo para el propietario de los campos y almacén de sus cosechas. Antigua- mente todos vivían en la planta baja, los amos y los «cas eros >

oen ca rgad os de cu idarel ed ificio, y dej ab an francopara depósito de los frutos y cría delgnsanode la seda todo el pis ode arrib a , gener alme n te espacioso, con escasos compartimientos y oreado por gran des ven ta nales.

Un extenso em parrad o mantenid o por gr uesos pil ares de la- drillo, sie m pre en jalbegados, ha ce agradable la estanc ia junto a la puerta de arco redo ndoque da acceso ala alqueríaenlostie m - pos modernos.

"Las pared es de este edificio son de tapia, cons trucción muy adecuada, porque emp lea como prime r elemen to la prop ia tierra del campo mezcla d a con alguna parte de cal.»

Vicen te Larn p érez y Romea, en su Ar qu i tec t u ra civiL espo- iiola (Mad r id , 1922), habl a , al refer ir se a la s ed ificacio nes rústi- ca s y popu lares en la civi lizaci ón.mahometa na, de la al q ue ría

(página 93 del tomo 1) en los srguten tes tér m in os :

«Consecuencia ele la división de la propiedad, sezún el sis te- ma «ene r al, son los dos «tiPOSD de la arqui tecturar¡fral hispano- mah~metana: a/-mlllliat o casa de campo espléndida, residencia de seño res; at-qucri o o casa de labran za , pequeña y modesta.

De unas y otras huboabunda~claen España, principalmente en las ex te nsas vegas de Valencia, Murcia, Andalucía y parte de Aragón. Del siglo VIII (715) cono cemos la alq uería ele Kernia- Rcbr irn, en Sevilla, donde mor ab a Abdela zix, que debía ser im - portante, pues tenía me~qUlta propia. Rasis (siglo x) y Al- l\Iakkari (refirié ndose al SIg lo xr) ponderan la s hu~rtas de Va- le nci a : El Edrisí (siglo XII) alaba los vergeles de los alrededo- res ele Zara g oza y las alq ue rí as de Orihuel a .s y Lampérez sigue en umerando otras zona s ...

Al refe r irsea la arquiteetur~ rústica y popula r en la civ iliza- ción cristiana (Baja Edad Media .y pnncipio de la Moderna) se refiere tam b ién (página 65 del mismo tomo) a la alq uería :

«Es - dice - una forma de la casa agrícola , cameterística de la rezión valenci an a, au n q ue también la s haya en otras par-

te s (l\'Iu~cia...). .Son conoci da s y existen varias del sig lo XIV,

por 10 men os.

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8 FRA N CI S CO ALlIlEL AY VIVE S

El concepto de la aiqu eria es el de un edificio cuya planta baja está de stinada a viviend a del colono, con los locales nec e- sarios al cultivo, y el principal a la del dueño. En el último piso (llamado andana en Valencia) se gu ar d a n las cosechas y se crían los gu sanos de la sed a .

Ex teriormen te aparecen como grandes caserones, con puerta en arco de exte n s a s dovelas, defendida (en las más antiguas) por ladroneras sobre matacanes y adornada por el es cu d o de la fa- milia propietaria. Muchas tienen gra n d es balcones sobre palo- millas de retorcidos hierros . Los blancos paramentos , ani m a dos por línea s de viv o azul y los em par r a d os sostenidos por pilare s , pre stan mucha alegría y car á cter a estas típicas construcci one s agrícola s .»

An tes (página 48) había con signado un detalle refe rente al espac io de tiem p o en t re el siglo XII y la primera mitad del siglo XVI : «A ve ces el señor (que 10 es de escasa importancia) ha bita el mismo ed i ficio que el colono, aunque con cierta sepa - rac ió n; es el má s gen e r al concepto de la alquería, cuyo nombre denuncia su origen mahorn etan o.»

Final men te, he aquí - presci n diendo asim ismo de notas -

10 que ace rca de la alquerí a dice José Rodrig o y Perte gás en La urbe -ua lc ncia n a cn cl sig lo XIV, tr abaj o in serto en el primer vol u me n ded icado al lJI Congrés á'H istb ria de la Caralla d'A rag6 (Va lencia , 1923) :

eAlq ue r ía.c-T'al a bra que en nue stros días significa ed i ficio o .const r ucc ió n rural , sinónima de cas a de campo o gra n j a, pero que en tiempos an t iguos tenía gener al me n te el val or de peq ue- ña población ru ral en la que, naturalmente, se contenían , no sólo los edi ficios dest inados a vivien da de los natur al e s, sino tambi én los en que estabanla s di fer ente s de pendencia s e indus - tria s ne ce s a ri a s al cu lti vo de la s tierra s de su demarca ci ón y a la cóm oda vida de sus habitante s, osten tan d o algun a s tal gr a d o de adela n to en su urb aniza ci ón qu e estaban cercadas de muralla, lo que ha cí a que esta palab r a tuera en muchas ocasiones sinó- nima de case ri o, aldea o puebl o, como se ve fre cuentemente en el Rcpartimen t, en el que se enc ueU\ran muchas donaciones de atq u ereis cum [u rn is ct molcn di nis .»}

De tod a s estas de fin ici on es y conceptos con v ie ne de stacar 10

sigu ie nte:

I .G La alquería es de orig en árabe, al menos en su nombre.

2.° Los ár a bes consideraban la alquería como una mansión rural má s mode s ta que la alm u n ia.

3.0 En tiem pos de la rec onqu ista y posteriore s la alquería tení a el significado de pequeño núcleo de población, que a vece s

quedó en tal y a veces se desarroll ó .

4.0 La alque rí a, actual men t e, es casa de campo para la la-

(11)

ALQUE H Í AS DE LA HUERTA VALEl'CI ANA 9

branza , pero no se ha de perder de vista que al mismo tiempo ha sido _. y aun es en algún caso - residencia de señores.

5.° La alquería implica terren o de huerta alrededor, al con- tra ri o del mas o la ma sí a , finca prop ia del secano.

LA ALQUERíA Y LOS NOMBRES GE OGR A F I COS .- E l Diccionario geográfico-estadist ico-hist6rico de España, por Pas- cua l Madoz, lleva en el tomo II (Madr id , r847) una lista de lu- gares relac ionados con el tern a de que se trata:

Alq ue rí a , aldea de la isla de Mallorca , partido judicial de

Ibiza. '

Alq ue rí a , predio con caser ío en la isla de Mallor ca, part id o judicial de Inca, término de Selva.

Alquería, caserío con er m ita y rieg o en la provincia de Murcia.

La Alquería, lug a r de 153 casas con ay unta m ien to , en la provincia de Almería, con,I?onte y llano, és te fert ilísi m o, pue s disponía de agua s para el rrego,

La Al q uería d'En Pascu al, alq uería de la isla de Mallor ca.

La Alquería des Canta, alquería en la isla de Mall or ca.

La Alquería d'En Gra u, alquería en la isla de Mallor ca . La Alquería, cort ijo en la provincia de Grana da , cuya tierra de labor estaba ben efi ciada por,una fuente ab u n da n te.

Alq ue ría de Aznar , lugar de cua re n ta casas con ayuntarnien - to en la provincia de Alica n te , con terreno bastante fér ti l, rega- do por agu as ve rtientes de la sierra Mari ola y por aguas del río Alcoy.

Alquería de la .Co~desa, lugar .de nov~nta ca~a~ con Ayun~a­

miento en la provi nci a de Valencia , part irlo judicial de Gandía, con terren o fértil, reg a d o por el río Alco y .

Alq ue ría del conde de Ampuria s, lug a r en la isl a de Mall or- ca, valle de Sóller.

Alq ue r ía deIs Capellans, aldea en la provinci a de Alicante

con terreno regad o por el río Alcoy. '

Alquería del Duque, cas31 de campo o masía en la provincia de Val en cia, término de Chiva.

Alquería de Fuentes, alde a de cincuenta casas , depend ien te del lug ar de la Estrella, en la provincia de Toledo .

Alq ue rí a de Gua rda m a r , llamad a también Al q ue r ie t a , lugar de cinc ue n ta .y cuat~o cflsa.s).con ayu n t~mien to, en la provin- cia de Valencia, partidojudicial de Gand ía , con terreno bastante fértil.

Alquería del Pila r , casade campo o masía en la provincia de Val encia) térm in o de Ch iva.

Alquería Vieja, despobl ado en la provi ncia de Valencia , tér- mino de Ayel o de Malferit.

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10 FRANCISCO AL~IELAY VIVES Partida de las Alquería s, casas de ca m po en la provincia de Ca stellón , término de Villa rre al , donde los frailes de Cancliel tu- vieron un a capilla dedica da al Niño.Perdido .

Alquerí as o Cinco Alquerías, aldea de 131 casas en término mun ici pal de Murcia, en el centro de la huerta.

La En cicl op edia UnhJcrsal Ilustrad a Eu ropeo - Amc"'¡ call a (Barcelona),además de refer irse por s~paradoy con nuev?sdatos a la Alqueríade Azn a r y a la Alquería de la Condesa, dice :

«AI.quc ría o La Alqueria, - Geografía. Nombre de varios lu- gares , a sabe r : Tres aldea s de la provinci a de Al m e rí a , muni- cipios de Vélez Blan co , Vélez Rubi o y Adr a ; otra en la provi n - cia de Mál a g a, municipio de Alha urín de la Tor re ; Mu r cia , mu- nicip io de Jumilla; Gr anada, municip io de Galera ; Huelva, municipio de Gale ra y Castellón, municipio de l\Io n tan e jos . - Con los nombre s de Alquería Blanca se conocen dos lug ares en los municipios de Santany (Baleares) y Gata (Alicante) ; Alque- ría de Envalls , caserío en el municip io de Denia (Al ica n te) ; Al- que rí a de Jordá, en el mu nicipio de Mu ro (Alican te) ; Al q uería del Comte, en el municipio de Sólle r (Balea res ) ; Al q uería Roja. en el mu n icip io de Santany (Bal eare s) y Al q ue ría de Serra , en el municipio de Denia (Al ica n te) .»

«Alquerías.-Ge og rafía. Nom b re de dos lug ares de la provin- cia de Murcia " municip ios de Totana y de Murcia, y ot ro , La s Al q ue rías , en el de San ta Eugenia , pro vi ncia de Bal eares .»

y el Nomenclaior geográfi co-ecle s iástico de los puebl os quc existen o hall existido Cll la Di6cesis dc Vale nci a, por Jos é San- chis Sivera (Vale n cia , 192 2) au n añade en la rela ció n'alfabética los sigu ientes nombre s pertenecientes a la mencionada dióce si s:

Alquería del Alba, ca pella n ía particul ar, dependiente de la parro q u ia de Patrai x, den t ro de la demarc ació n de la Cruz Cu- bierta .

Al q ueríade Descals, llama da as í por la fam ilia que la ha bita- ba, y pr óxim a a la mencionada alq uería de Aznar ,

Alq uería Blanca, gru po de cuatro casas en el valle de Segó, cerca de Sagu n to y del cua l gru po sólo queda el nombre ap lica- do a una partida.

. Alquerí a de Guardarnar, de Tama rit o Alquerieta, que en el s:glo.X\'II se apellidó «Alquerí a de Don'Enrique» y hoy se llam a SImplemente Guardamar (provincia de Ali ca n te) .

Alq uería de Na Aranda , caserío que en 1754 fué anexio nado a Alcu dia de Cocentaina.

Al q uer ía de Ferr ís , unid a a la an terior ,

Al q uería Nueva, llam a da primeramente del Zoch (Merc a d o), veinte casas que en tiem p os del Patri arca Ribera fuero n ane xio-

nada s a Benirredrá. .

Alquería de Pallés, caserío de ciento ochenta habi tante s que se anexionó a Mas alfa sar.

(13)

ALQUERÍAS DE LA HUERTA VA[;ENCIANA 11 Alquería de Roca, llamad a antes Alq uería Alta, lug a r ane jo a la parroquia de Melia na.

.Alquería Viej a , despoblado en tér m ino de Ayelo de Malferit.

De lasanteriores listas, que aun pudiera n ser completadas, se desprenden varios hech os:

Que el.n ornb re de Alquería perdura a pesar de su primitivo

significa do , al transform arse, eng ran deciéndose , las mansi on es así llamad as.

Que casi todas las poblacion es denominadas así se hallan en - clavadas en zonas de influencia musulmana.

Quees frec ue n te'la comprobación de que a los lug a res lla ma- dos Alquería corres po nden terrenos de huerta.

LA HUERTA DE VALENC IA.-Apartede10 quesehadich o respecto a las denominaciones geográficas y tenie ndo en cuenta

.q ue puede hab er alquerías - y de hech o las hay - en distintos

puntos de la reg-ión val en ciana que son terreno de huerta, im- porta ahora limitar la huerta de Valencia, cuyas alquerías , que lo son por an to no masia, cons tituyen el tema de est a s páginas . Se trata de una llan ura - primo rosame n te cult ivada en ge- neral - de veintisiete kilómetros de longit ud por once kilóm e- tr os de anchura entre sus pun tos más distantes, que son: Puzol al norte con referencia a Catarroja al sur y Manises al oeste con referencia a la playa de la Malvarrosaal este. Esta llan ur a ha .sido asimilada a un tri ángulo isósceles de lad os irregula res cuya basees el mar y cuyo vértice se halla en el río Turia, entre Pa- terna y la mencionad a ciuda d de Man ises.

La huerta se hall a comprendida ent re la línea del seno que formael mar y un arco mon t añ oso ~ue com ien za porel noroeste en Puzol, se dirige por el oeste hacia Moneada, bordea el camp o de Liria por las canteras de Godell a, Burjasot , Benimámet y Paterna, es in terr u mpido por el paso delrío Turia, siguepor Ma- nises, Alacuás y Torrente, enlaza ya en el su roeste con parte de la sierra de Aledua y - antes de te r minar - se extingue en el sur, donde se forma la A1bufera. .' .

Ade más del río Turia atravies an la huerta los barrancos de Ca rra ixet y de Torrente , ambos paralelos al río, el primero al norte y el serrundoal sur. Las acequias la recorren en distintas direcciones, ;ubd ividiéndose en tantos brazos cuantos per m ite el caudal y exigen las nece sidades del riego.

Es de ad ve r t ir que no en toda la huerta hay la misma den- sidad de alquerías. En términos ge.ne~ales puede de cirse q~e se hall a en razón dire cta de la proximidad de la cap it al. SIglos atrás la mayor densidad es t u vo alre de do r del en to nces.poblad o -de Campanar, sobre todo aLoeste. Y la menor densidad se dió y

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12 FRANCISCO ALMELA Y VIVES

se da en la zon a próxi ma a la Albufe r a, quizá porque la forma- ción de estos terren os es posterior, hasta el punto de que parte de ellos han sido gan ad os al lago en nuest~os días.

UN .MAP A DE LA HUERTA CON SUS ALQUERtAS EN 1595.- Esta limi tación de la huerta no sólo responde a un crj - ter io geográfico, sino tambié n en sus líneas principales a un concepto tradicion al, com o puede verse en el curiosísimo mapa de la «huerta y contribución particular de Valencia» que hizo Ascen si o Duarte en la mencionada capital en el año 1595 y que íué ded ica do por otra persona a los jura dos , racion al y sí nd ic o.

El mapa, aunque tiene el carácte r que se ha expresad o, di- ríase quees con cre ta me nte un registro delasalquerías a lasazón ex istentes.

Divi di do en los cuar teles de Beni macle t, Campa nar, Pat raix y Ruza fa , el que más densi dad de ellas tiene es el de Campan ar y el que menos el de Ruzafa ,

Las alquerías son cita das gene ral me n te por el nomb re de sus prop ietarios, aunque a veces lo sean por denomi naciones pin - torescas.

Abu ndan los títulos nob ili arios. Quien se llev aIa pal ma en el númer o de alque ría s es el conde de Par cent, con una en el ca- mino del Grao, dos más al oeste de Beniferri, ot ra más al po- niente de Cam panary otra a la derech a del cam in o del Grao .

Las iglesias y las comunidades religiosa s poseí an una parte considerable de las alq ue rías. Ten ía n los Niños de San Vicen te en elca m ino del Grao ; elclero de San Martín ju ntóaCampanar;

el Oratorio cercadelaFuente de San Luis; el clero de Carle t (?) ent re el cam ino del Grao y el río; el cler o de Sa n t a Cruz en t re Alrnácera y el mar; el Hospital General un a próxima a Carn- panal' y otra cerca de la Fue nte de San Luis; el clero de San ta Catalina una entre el moli no de Vera y el ma r y otra junto'al camino de Catarrojh ; el clero de San Juan una pro p in cu a de Alboraya, otra cer cana a Benima cle t ,ot ra en el ca m ino de Mon- eada, otra cer ca de Beni ferri...

Además hay alq uerías cuya denominación puede ind icar per- tenencia a una iglesia o a una institución rel igi os a de la capital o simplemente una advocación particular. Así, la alquería de la Vir gen de los Desampar ados, cerca del cami no de Benimacle t, la al.q uería de la Congregación , en tre Meliana y el mar, la

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quena de San Bartolomé, antes de llegar a la s Casas de Bar- cena, la alq ue ría de Santo Domingo, a la derech a del río, salien - do de Valencia... Tod o esto sin perjuicio de otros nombres que aparecen evi de ntemente desfig urados por la ign oranc ia del di- bujante-ca lí grafo.

En tre las alquerías que llev an nombres espe ciales cab e cita r la del Divino Pastor, en el cami no del Grao ; la de Vera, en el

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ALQUERÍAs DE LAHUERTA VALEKCIAKA 13

sitiodonde subsiste el molino del mismo nombrej la de Flora, cerca de la anteriorj la del Alguacil Bartolomé, no lejos de las anteri ores ; la alquería Quemada, entre Orriols y Beni ma clet j la del Gobernador , cerca del cami no de Man cada, junto a la au n subsistente de Falcó j la del Párroco, con el molino del mismo nom br e, a la izquier da del camino de Mancada; la de las Lime- ras, a la der ech a del mism o camino ; la de les Assen t ies, en el ca m ino viejo de Burjasot; la del General de Val encia, en tre Campanar y Ben iferri ; la del Erm itaño, más cerca de Ben i- mám et que de Campanar; la s al querí as de la Bail esa, junto a Mislata; la alq uería de la Farga, cer ca de Ruzafa; la de la To- rreta ,al sur de la Fuente de San Luis j la del Fiscal, también enelcua r tel de Ruzafa...

Esde nota r , finalmente, que en este ma pa dond e tan especí- ficad as están las alque ría s apenas hay men ción de alguna barraca .

ALG UNAS ALQUE R íAS EN 1679. - José LIop cita deter- minad as alq uerías al referirse a los ca mi nos que salía n de la ciudad de Vale nc ia en suobra Dela instituciá... deles ilL usires [ábriques Vella diia de Mwrs e Valls i N01Ja dita del Riu (Va - lencia, 1679) .

En el Camin o Real de Sagunto, la alquería del Doctor Xul vi , quie n estab a oblig ado a repara r una aceq uia de su ser vicio, y la de Mosén Pedro And reu, cerc a de la cruz del Puig.

Enel caminode Albo raya, la alquer ía de doña An a Quix al, cerca de la cual -.,- al que ría - había un puente.

En el cami no de Mon ead a, la alquería de Mosén An t onio Ibáñez, la ele Vice n te Pra ts y la de clon Francisco LIeó, cerca delas cua les había sendos puentes.

En el cami no de Liria , una alquería del egr cgi conde de, Parce nt con su puen te, y otra de don Vice n te Lloris, con unas bal sas de cáña mo cuy a s escor rentías est ropeaba n una acequia.

En el cam ino de Burjasot la al que rí a de Severi no Ginart , don de empezaba el cam ino .

En el Cami no Real de Cuarteola alq ue ría (llamada huerto) de don Baltasar Juliá, de la que se habla rá más adela nte, y la de Ono fre Caso .

En el Cam ino Real de Játiva la alq ue rí a de Jaime Vila , y la de don Miguel Feno llet , con sus pue n tes .

En el camino de Picasent la alq uería de la herencia de Mateo Moli ner y la de Mateo Alfon so, con sus pue n tes. .

En el camino de Torre nte la alq ue r ía de la Barca , la de don Dieg o Sans y la de Cristób al An t olí , con sus respe ctivos puen- tes la primer a y la tercera.

La men ción de los puentes obedece a que en la obra de Llop

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14 FRAl'C ISCO ADIELAY VIVES

se indica n las cosas de cuy a conservación están en ca rg adas las

«Fábricas»de que se trata y las cosas de que cuya conserv a ción- no est án en cargad as, entre las cuales figuran los puentes síiso- dichos.

ALGUNAS ALQUERíAS EN 1876.- En 1876 se publicó en Valencia por Asensio Cañizares un Nomenclaior dc las calles, plazas, poblados, camin os, partidas, sendas y travestas quc existen en el términomunicipal: dela ciudad dc Valcncia, donde incidentalmente hay menc ión de va rias alquerías.

Alquería de Bond ía, donde concluía el camino del mismo nombre , que empezaba enel puente de Pontons (distrito de San

Vicente). .

Al que ría de Cosm e, donde concluía el cam ino del mismo nom bre, que empezab a en el camino viejo de Torrente (d ist ri t o de San Vicente).

Alquería de Cuñat, donde concluía el camino de Fer rer , que empezaba en la cruz de Burguet (distrito de San Vicente).

Alquería de Frígola, de la que se habla más adelante.

Alquería de Bretaña, donde empezaba el camino de Peña- rrocha , que terminaba en el camino viejo del Grao (distrito del Mar).

Alquería de Olmos, donde terminaba el camino del mismo nombre, g,ue empezaba en el camino viejo de Torrente (dist rit o de San VIcente).

Alqu ería de Pellicer, donde terminaba el camino de Pastor,

q~e em pezaba en el camino viejo de Torrente (distrito de San VIcente).

Alq uerí a de Salavert, donde terminaba el camino de Sala- ver t, que empez aba en la plaza del Socorro (distrito de San

Vice n te ). .

y Alqu ería de Torres, de la que se habla más adelante.

LíNEAS GENERALES DE LAS ALQUERíAS. - Este apartad o no será luengo , porque la materia que 10 había de in- tegrar, a más de que ya se ha desfloradoen páginas anterior es, se .contiene en la parte grá fica del presente librito y en la re- lación de alq uerías que se desarrolla posteriormente.

Prescindiendo de las alquerías más recientes , que au n q ue sean lla madas así no 10 son} porque no son fun da mentalmente una casade labor campesina ,la planta es, enel tipomássencillo, un cuad ri long o. A veces, este cuad rilongo recibéot ro perpen- dicul ar, con 10 que la planta forma un ángulo recto, si vale la expre s ión . Y no faltan ejemplos de que la planta esté formada por dos cuadriláter os, uno inscrito en el ot ro , qued and o um patio en el centro del primero. Todas estas plantas tienen ca-

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ALQUERÍAS DE LA HUERTA VALEI"CB I'A 15

rácter regular.; pero h~y otras i~re~ularesJ bien porque los cue r pos de ed i ficio provien en de distintas épocas bien porque obe de zcan a determinadas necesidades . En cuant~a la s llama.

das alq uerí as , de que se habla al principio de este párrafo, es frec ue n te que ten gan la planta cuadrada:

En cuan~o al.al za~o ~e las alquerías típicas, las fachadas suelen se.r lisa s, con nmgun vano en las laterales, con pocos en la postenor, a más ~e lapuerta que lleva al corral, y con varios en la fachada principal. La puerta suele ser de medio punto au n q ue también abundan las ad in tela das y no faltan las de esta última clase que alteren con molduras en los ángul os el per fil rectangular. La planta baja tiene, por 10 común, una ventana a cada lad o, con rej a a veces em p ot ra da y en ocasiones salien te . En el cimafro n te hay una o dos filas de ventanas <Te- neralmente cua dra ngula re s, aunque no falten en los eje~pla­

res an t ig uos los perfiles trilobad os y la divis i6n por aj ime ces . A veces hay 6culos para la respi ra ción. Balcones no suele haber; cua n do los hay de hierro, arguyen modernidad, bien en cuanto 3,1ed ificio en sí , bien porque son un añadido poste- rior ;los de madera son poco frecuentes.

En el interior} la planta baja ofrece en su parte central la en trada o ves tí b ulo, que a veces ocu pa una gran exte n sió n'.

A los lad os suel en hallarse la s habita cion es que constituyen la vivienda, siendo de notar especial me n te el csi u di, que es la habitación - sala y alcoba - más íntima, con el le cho, el ar ca , olorosa a limpieza, la cómoda dond e se guard a n los pape- les, las viej as es tampas o acaso los an tiguos óleos, las cort in as rameadas, Tamb ién en la planta baj a , ge ne ra lme n te al fon d o, se encuentra la llar, determinada por el hogar, con su gra n chimenea de campana, en cuyo rebo rde pued e haber piezas co- quinarias de reluciente cobre y platos de Manises con sus flores y sus frutos, polícromos o azules, con sus figuras ingenuamente delineadas.

Cuando hay dos pisos, el primero puede tener habitaciones que en el plan primitivo estarían dedicadas a los señores. Lo corrie n te

es

que el único piso, sostenido por grl;1es o

y

,a pa re n t e vig ue ría , constituya la andana, e~ decir, el recinto mas carac- terí s ti co por cuanto se halla destinado a guar d ar la~ co.s,echas (la altura evita humedad y la s ventanas dan ventilación) y ser vía antes para la crí a del gusan~ de sed a , para 10 .cual se pon ían, con objeto de apro vec ha r mas el es pac IO,.bast,;d ores y cañizos. En es te recinto se ve acu sa da me n te el vig ue r ro....

El tipo más sencillo tiene la cu bier ta -:- siempre de tej ería. - a una vertiente srene r al me n te en el sentido de la fachada pnn- cipal. En otros'c~sos, sin salirse de la sencille z del tipo, la -en- bierta es a dos vertientes . Tanto en un caso como en otro, muestra generalmente el or ificio de acceso, al que se llega desde

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16 FRANCISCO AUIELA y VIVES

la anda na muchas veces por una esc alera de mano. Las alque- ría s modernas, que son or ig ina ri amen te finca s de re creo, ter- mman en terraza.

RELACI ON. - No se intenta hacer , ni por asom o, un ca- tálog o exh a u st iv o de las alque rías que subsist e n en la hue rta valenciana, ya que ell o implicaría una larguísima enu~eración, siquiera sólo se tratara - como se trata - de al q ue nas en el senti.do má s est r ict o de la palabra.

~m embargo con vi ene advertir que se habla ta mb ié n - por motivos especificad os en cada caso - de alquerías en el pr irni- tiv o sentid o o en el ya desnaturalizad o sen ti d o moderno.

Asimismo ha de hacerse constar que, excepcionalmen te , se trata de .alque r ías que ya noexisten, pero que por alguna cir- cu n stano in merecí an atención .

~l orde n que se ha seguido al en~merarlas pudiera llama:se radial. por cua n to par tie ndo del carm n o del Gr ao se ha segUld o haci a el norte por los dive rs os cam inos que sale n del casco ur- ban o de Vale ncia.

En cua n to a los datos , no siem pre se han'obten id o fácil - mente. Parecen increíbles el recel o y la descon fia n za con qu~

c<.mstante mente se trop ieza . Es ba stante general que el cam pe- sm.o, y au n más la campesin a , frente al ap acible inquiri do r, guiadr, por motivos ar t ís t icos o pintoresc os , no piensen má s que en el agente del fisco o en el son sa cador de gabelas.

.Alql<.e~ta del Poria let, _ Está sit ua da a la derecha del ca- mino VIeJO del Gra o y señ ala da con el número 8.

La denom inación, que se hall a repetida fre cue n te me n t e en la huerta , proviene de un por tal illo que a la or illa del camino se enc ue ntra. La cree nc ia pop ular lo at ri b uye - ¿cóm o no? - a los ~oros y ha sta en letra s de molde se ha dicho que por allí penetro en la ciudad de Vale nci a Jaime el Conquistador. El recta es que el por talil1 o está aislado , en un peq ue ñ o paramento relc ngular de mampostería, sin muestras de enlace con obra a gu na .

Porque la alquería se enc ue n t ra apartada de él. Trátase de u~prolongado edi ficio, más baj o de lo que suelen ser los de es clase , con tejado a dos vert ie nte s.

Ii En la fa ch ad a pri nc ipal tien e a su izquierda una terr az a in- einad a sobre pilares, formándos~ . ~sí un l?ór ti co cuyo.testero est u vo pIntado con rica compos lclOn y bnllante col orido , del q~e los restos no per miten colegir detalles. También est aba Plll t a do en la misma zuisa el resto de la fachad a, al menos en su parte su pe r ior do;de había dos rel oje s de sol .

La.fa ch ada po'sterior - o sea la que da al cami no - tiene adhend as en toda la altur a de la planta baja unas ed ificaciones

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AI.QU ERÍAS DE r. A HUE RTA VALE:-:CIAKA 17

L

dedicadas a dependencias de la casa . Y sob re estas misma s ed i- ficac ione s hay ~tr3; terra za cor resp ondie n te , en simetría, a la de la fa ch ad a princip al , Pa r te de esta terraza secund aria se halla ocupada por un ed íc u lo, con caperuza de teja azul, que corres- ponde a un serv icio doméstic o. Unos hierros dan forma a la fron d osidad de una enredadera.

Según manife staciones del propietario, don José Olmos Bur-

g~s, sín d ico de 18; ace q u ia de Mestalla, concejal del Ayunta- rruerito de Val enci a y autor de una s 'Orde nan z as de francos, marj ales y ext rem ales, la alquería y los terrenos circundantes fuer on ad m in istrados en pasa do s tiempos por la Con greg aci ón de San Felipe Neri.

Alqueria de la Fo nt.- Está sit ua da tambi én a la derecha del cam ino viejo del Grao, seña lada con el número 84.

Se le llama alquería de la Fon t a causa de una supuesta ca- nalizació n antigua, en vir t ud de la cual propor cio nab a arrua potable . Tiene asimis mo una leyenda, quizá an teri or al act u a l edificio.

Per te nece a un tipo de alquerías que pudiera llamarse de transición, por cuan to oscila en tre el carácter plenamente rural y muchos indicios de cará cter urbano. Tipo de transición que quizá sea mera resultante de la ép oca a que pertenec en tal es al q uería s, general me n te del siglo XVIII acá .

Esta, en su fa chada pri ncipal, ofrece, a má s de la planta baja , otros dos pisos, el segu n d o con balcón al cen t r o. La puerta, a la qye pare cen llev ar dos ban cos de mamposte ría, es adin telad a v tiene sus dos ángul os super iores mod ifi cad os por send a s mol d u - ras . A la derecha de esta fachada leván tase una torre no muy esbelta en comparació n con el porte del ed i ficio , pero a la que una buena propo rció n de línea s y su forma le veme nte pira mi dal comu n ican cier ta gra cia com p le tada por los jarrone s que la co- ronan en los ángu lo s de la terraza llama da miramar , desde la que se ve , efectiva men te, el vecino l\Iediterrán eo .

En la fach ada posterior pre senta una terra za, elemen to pro- pio de la época , que en otros ejem pl ares ocupa, por eje m pl o , la fachada lateral.

En su interi or también es interes ante . La habitación de en- trada mue stra dos jueg os de es ca leras - uno a cada lado - que re sponden a la divisi ón Interna de es.tas n;ansIOnes: divi- sión que a veces corr.esponclIa a la .convl.vencla.d t; colonos y pro pietar ios y en oca siones a la conVIvenCIade distinta s ramas de la familia de los primeros. ' "

Otra vez en el exterior. An te la fachada principal tiemblan hoj as de ála m o, se mantie ne seren o un olivo y brillan al sol las valien tes flores de las ad e lfas .

Alquería del Magis ire o del Portalet. - Está situada en el término municipal de Alboraya, a la que la une un camino.

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18 FR AKCISCO AD IE LAY VIVES

Cerca de ella, en la línea del ferrocarril de Barcelona, hay un apeadero que se llama, sin ortografía, El Machistre.

Este nombre corresponde a la dignidad eclesiástica de un antiguo propietario de la alquería.

Esta es, indudablemente, una de las más im p or t a n tes y se- ñoriles - no señoriales - de toda la huerta. Ya desde lejos se hace visible con su torrecilla y con la frondosidad de los árbo- les - eu cali pt us, palmeras, plátanos - que tiene en su jardín. Este ocupa un espacio frente a la fachada principal, separado de la tierra de huerta que constituye el resto de los dominios de la alquería.

Antes de llegar al ingreso propiamente dicho - la alquería está en gran parle cerrada por muro o murete - había a la de- recha hasta hace muy poco tiempo un portal, antaño con puer ta, rematado por un fro n tó n curvilíneoenel que ha bí a una imágen cerámica de San Vicente Ferrer, de la cual s610 sub- sistían últimamente - por obra de las pedradas - unos pocos restos. Antiguamente, desde este portal a la playa, que no está lejos, había una magnífica avenida de palmeras. Pero como fueron vendidos terrenos del final se estableció una servidum- bre de paso que acabó con todas las palmeras y ha acabado también con el mismo portal, molesto para los con d u ctores de vehículos.

Ángulo recto con este portal formaba otro, aun subsistente, terminado por frontón triangular, que es el de ingreso. Una vez traspuesto se encuentra a mano izquierda una caseta como las de calvario, con puntiaguda cubierta de tejas, en cuyo interior habí a una graciosa custodi a de cerámica que fué traslad ada al ve s t íb ulo del edificio principal} donde ahora se encue ntra..

El ed ificio principal tiene en tres de sus lados te or ías de pilares - ~lgunos de ellos unidos por poyos - para sos te ner la . parra . An te la fachad a principal hay ocho, intensamente enjalbegado s , que sostienen el neg ro viguer ía donde se en re dan los pámpanos y de donde cuelga n los racimos.

A la derecha de la misma fachada y adosada a ella hay una alberca que en tiempos pasados quizá fuera fuente. Desde el poyo, ge ra n ios y cla veles se miran en el agua... A la otra pa rte de l~ fachad a , también adosa d o a 'ella, se encuentra el pozo, no sm su montera de tej as, en est a ocasión también en ca lada s . Puerta de entrada. Un poco a la derecha y a la altur a del primer piso - único que muestra la fachada - hay un retablo de azule jer ía dieciochesca que muestra a San Francisco de Asís.

Otra puerta más pequeña. Es la de la capilla, que tiene esta alquería como la tuvieron otras habitadas por señores que no gus taba n de abandonar su campestre mansi6n para asistir al litúrgi co sacrificio. Se trata de un recinto rectangular, con z6- calo de azulejos de tipo no muy frecuente. Partede1 paramento

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ALQUEH ÍAS DE LA HUERTA rALEl'CIA:\A 19.

es tambié n de azulejos. El altar, muy.deteriorado, es de ma- dera y dis puesto enesti lo barroco . En el centroostenta un buen lie nzo con una representació n de San Fra ncisco . La estan cia completa ment e desnuda por 10demás, tien e un hechizo fresco'

silente y mela ncólico . '

A la ca p illa corresponde la espadaña que hay en 10 alt o de la principal fachada.

y coronando toda la alq uería álza se la torre cua drada, con ras gadas rejas en su cuerpo superior y re matad a por una cú- pula detejería con las aristasazules,amén de lacorrespondi ente veleta.

Mansión- conviene repetirlo - que es una de las más con- siderables y deleitosas que hay en la ca m piña. .

A loueria de Burgos. - Estaba situad a en la partida de Tau- ladella y era llam ad a así por el apellido de sus inquili n os. Se- gún Martínez Aloy, en ella ha bía una ca p illa de moderna cons- tru cción , bajo el tít ulo de Nuestra Señora del Rosario, que posteriormente fué profa na da y desti na da a usos domést icos.

Atqueria de San Andrés . - Se hall a seña la da con el núme- ro 6, en el CarníFondo que va de Alborayaal mar.

. Por ciert o que la denominaci ón apa rece completa y en gran- des caracteres - cada let ra un azulejo - a 10 largo de la fach a- da principal.

Esta, así como toda la alq ue ría, presenta un aspecto basta n te moderno, descolla ndo com o nota cara cterí stica un bal c6n corr i- do. A la derecha hay un retablo vulgar que representa a San Andrés Ap6st ol y a la izquierda otro de la misma gui sa que figura a San José. En el la do sur hay un visible gnomon o reloj de sol. En este mismo lado, independientemente del edificio, hay una er m ita simili-gótica moderna. Detrás de la alquería se alza una torre cuadra da con jarrones en los ángulos de la azotea.

Alqueria deis Frares. - Se hallaba a 500 metros de Meliana y cerca de una mina de piedra que, pulverizada, se ut iliza ba para la fabr icación de mosaicos. En el lug ar que ocupaba y en una extens ión de 1.900metros cuadrados se est ableció dicha fá- br ica con sus dependencias.

Alquería del Diezmo. - Su emJ?lazamiento est á junt ? a.la estación de La Carrasca <:orrespondlente al ferrocarnl el éct r ico del Grao. Lleva el número 24. Delante hay unas pampano sas.

higuer as. . . .

Puerta de medio punto, dos rej a s sab en tes en la pla nta baja y cua tro ventanas en el piso alto. Sobre la puerta hay un azu- lej o en el que campea una mitra . Y no es d.ifícil rel acion ar se- mejante atributo con el nombre de la mans ión ,

Atqueria del Pi. - Está - seña la da con el número 7 - en el cam ino del Cabaña l. .

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20 FR,\NC ISCO AL MEI.A Y VIVES Aunq~e generalmente se la llama del Pi, no hay ta). pino, sino un ciprés. Un ciprés que se yergue al borde del cam 1110 .con una cor p ule ncia col osal , felpudo , con grumos de veg etación, con ar r uo-a s de ancianidad. No, no es frecuente en la vega ver cipre ses ~omo éste, mere cedor de que Santiago Rusiñol le hubie- ra compuesto una oración para él s610. Junto al ciprés hay cuatro olivos que pued en asp irar , cuan d o n~~s, a la ca t.ego rí a de pajes... Por 10 que toca a la denomiriación, se cx plica te- niendo en.cuenta que en la lengua vulg ar es frecuen te que se llame pin o al ciprés.

La al q ue rí a , techada a dos ver t ie n te s , muestra en su cima- fren te dos filas de cinco ventanas. La puerta, de arco rebajado;

tiene a los lados se nd a s rejas salien te s con una curva pestaña de ladrillos. A un lado, perpendicular al camino , hay un banco de mampostería... Per o la nota más or ig inal la const it uy en dos zrandes cruces en reli ev e que hay en los lados su r - o sea la fachad a - y oest e. Dicen que es as cr u ces es tán rel a ci onadas

'con una leyenda temerosa... y ell o no tendría nada de parti-

cular, porque antaño la huerta se hallaba materialmente sem - brada de cr uces que recordaban hechos luctuosos y que daban al cam po - hasta que fue ron ar ran ca d as por decreto del Go- bierno - un aspe cto trágico que contrasta con el pais aj e plá- cid o y vital que suele ten er la huerta.

Según parece, esta alquería inspiró el dram a de Rafael Martí Orberá L'onibra del ciprer.

Alquería de la Torreta. - Hállase también en el cam in o del Cab añ al , tan a la ent ra da que lleva los números 4 y o.

en número en cada fa ch ada , porque la alq ue r í a tiene dos fa ch ad as : la que da al camin o y la que forma ángulo recto con ésta . La segun da fachada es la más interes ante , con su port ón de me di o punto, con su poyo junto a la puerta , con su em pa - rrad o que sostienen cuatro pila res unidos por un poyo.

.E~ real ida d la s dos fachadas corresponden a dos cuerpos ;le edi.~clO, techado a una vertiente, que constituyen la al q uen a , uniéndose - como se ha dejado ente n de r - en áueulo de no- venta grados . En 10 que se pudiera llamar vértice";,e eleva la torrecill a, cuadrada en su planta, esbelta, ca si toda lisa, ex - cept o en el último cue r p o, donde tiene alg u na lig era moldura y algú n hueco... Torrecilla que vence en gar b o a las dos pal- meras que cer ca de ell a hay...

En torno a la al q ue r ía , huerta y jardín: jazmines, mimosas, amarantos... En la alquería ha vivido mucho tiempo Bartolo- mé Mongrell,el pintor que sabe llevar a los lienzos la maje stad valenciana del sig lo XVI II , con aq ue llo s trajes de terciopelo, aquellos vestidos de damasco, aq uell os abani cos de ná car tara- ceado , aquellas silla s que parecían un ramo de flores...

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ALQU E Rí AS DE LA HUERTA \'AL E NCIANA 21

Aloueria del Pil ar. - Est aba sit ua da entre el ca m ino de la Sole dad y el ca mi n o de Benima clet.

Su nombre derivaba de un retablo de azu lej os que figuran- do la Virgen del Pilar había en la fachada.'

El ingreso desd e el cam ino se hacía por un portal barroco remat a d o por acr óteras de cerám ica. .

En su interior había pare de s con dibujos de notables pin- tores val en cianos.

Alquería del Olio - Se le vantaba en 10 que act ual me n te es Cami no Nuev o de Ben im a c1et. Sesrún ru m ores , su nombre pro- ced ía de haber habido allí unas i~portantes prens as de ace ite . Su recien te demo lició n fué muy not ad a porque no sobrevino

sin larg os y rui dosos trámites . .

ALqueria de Miramar, - Se halla en Bcnirnaclet, Camino de Farinós , número ¡.

Se llama de Miramar por la esbe lta torrecill a cuadrada que se le vanta sobre la te chumbre a dos vcrtie n te s; tor re cill a que está rematad a por un pu n tiag udo chapitel de tej a s con las ar is - ta s de color y que en el cuerpo tie ne dos venta n a s su perpuestas a ca da lad o.

Lo más notable de esta alq ue r ía - que es de tipo bastante simple, con pue rta de medio punto y dos fila s de ocho ven ta- nas cada una en la fa ch ada pri n cipal - resulta la adapt a ció n que se ha he ch o de su lad o este , con ve r t ido a su vez en una fa- chad a de cha le t ochoce n t is t a con sus acrótera s de barro, con su gran mirador de maderas caladas, con su escali na t a , con la verja que cierra un jardín en que descuellan palme ras y eu ca - lipt us . Es una curiosa tran s form ación, a través de los siglos, de la conv ivenci a , en el mismo edificio , de propietari os y co- lon os.

Alqueria del. Cam illo de Tránsitos. 0- ' Derribada,ha ce .muy poco tiempo, no era , na~uralmenote , l!l umca del caml1~o! 111tan siq u iera se enco n t raba Junto a el , SIDO muy cerca) VISIbl e por en t re la s casas señal a d as con los números IO¡ y 10 9 gue corres - pon de n al trozo com pre nd ido en t re Beni!llac1et y Orriol s . o

Era- ya ba stante antes de que la dernba~an---:- una alq uerIa en ruinas , una alq uería abandonada... En su interior se derrum- baban muros , tabiques y techumb res. En su fa chada mostraba ventana s tuertas, huecos de azule jos que fueron ar rancados qUI- zá por alsrú n coleccion is ta , orificios don de se hin caba el viguería de la par";a ... Casi todas estas vig as hab ían caído, así com o los pilares que las sostenían por otro ex t re mo . Sól o qued aban un par de pilare s y una s cuan t a s.v igas . Y era de ve r cómo se ~a­

bía concen tra do allí tod o el VIg or de la parra que no se resig- naba a morir...

Pe r o est a al q ue r ía no sólo era interesante por ofre ce r un

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FRANCI S CO AI.~ I E L A Y n VES

ejemplo del ocaso de est as mansiones, sino también por las aspilleras que había en el centro de su primer piso. Elementos parecidos, encaminados a la defensa, pueden verse aún en otras alquerías. Y es que, act ua lmen te, dad o el cambio que en gene- ral han experimentado las costumbres y los mismos medios de vida, la huerta goza de una tranquilidad y una segurid ad ta- les com o pueden gozar se en las ciudades; pero antaño no ocu- rría así. En el últim o tercio del siglo XIX escribía Teodor o Llo - re nte : «Las disputas por cues tiones de cosas del ca m po , los riegos principalmente, por gala nte os de los mozos o por bande- rías de lugar son frecuentes , y com o no se usa aquí el gar rote , sino la nava ja y el trabucode antiguo , y ahor a la faca y la pis- tol a, se repiten las muertes violentas, muchas veces alevosas, a las que con brutal des pr ecio de la vida hu m a na da el vulgo un nombre horr ible: [er una taleca•. Ese ambiente está reflejado por manera fidedigna en La Barraca de Vicente Blasco Ibáñez.

Ante riormente había que computar también , ent re los motivos para el desasosiego, las pugnas entre los partidos dinásticos y antidinásticos. La guerra de la Inde pendencia fué asim is mo causa de inquietudes. y así sucesivame n te cabría remo ntar .la historia.

Alqueria de Rascan y a. - Entre Ben imacle t y el Camino de Barcelon a se encuentra el caserío de Orriols, que primeramente se llam ó de Rascanya , nombre derivad o de~ de Rascay na , que y~.daban los ,árabes a la partida. En 1237 jaime el Conquistador dió la al que: Ia de Rascayna o Rascanya - ~?n hornos y mol í- nos - a GU1llermo de Ao-uiló. En 1404 fallecióPedrode Ornols a la saz?n. dueño de la "'alquería, que la leg ? al monasteri,o d~

San jer ónimo de Cotalba (GancHa) , ~uyos dIrectores.~amhlaron el nombre del caserío el cual se habla lla mado también de San Bernat, En 1882 quedó Orri ols ane x io nado a la ciudad de Va- lencia .

Se trata, pues} de una alquería convertida en poblado. Se cita porque sus reducidas dimensiones dan idea de 10 que era n aquellos pequeños núcleos de población . En 14I4 se encontraba allí Fernandoel Católico con suesposa «en unagra n sa la de l' al- berc del senyor de la dita alquería ». Y en el mismo sit io pasa- ron una corta te m porada , el añ o 1415, la condesa de Urgel doña Marg arita y sus hij as.

Alque rias del Rin cándeSan Lorenzo.- Este grupo se ha ll a en el sitio que se ind ica en su denominación, muy cerca del ac- tual presidio (antes cenobio) de San Miguel de los Reyes o de San Mizuel y los Re ye s. A poca distancia del Camino de Bar- celon a, ~n sent id o perpendicular a éste, están dispuestos en fila los cua t ro edificios de que consta. Y, segú n informes recogidos, per tenec ió an tañ o al monasterio.

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ALQUE R Í AS DE LA HUER TA VALE:-:CIA NA 23

E,l pr im er ed ificio , llegando desde el cam ino preci ta do , lleva el numero 37 y ostenta sobre su puerta un blasonado azulejo.

Sedice que este ed ificio fué molino tiempo atrás.

El segu ndo edificio , número 39, ostenta sobre su puerta un

e~cudoen pied ra que muest r a en sus cuar te les los palos de Ara- gon y cruces potenzadas.

El te rcer ed ific io, número 41, osten ta sobre su puerta un re- tabl ill o de azu lej os re presentati vos de San Cristób al. Dícese que en este ed ificio esta ba n instalad os los baños de los monjes.

Estos tres ed ificios son muy parec idos y de gran porte, se- gún el tipo sencillo de alquería. Les sigue otro, número 43, de men os imp or ta n cia , y también con un azule j o blasonado, igual que el anterior, sobre la puerta. Al parecer, a este último edi- fici o per te ne cía el corra l don de los monjes guard aban el ganado . Con esta s alquería s puede rel acionars e otra situad a junto al Camino de Barce lo na y frente al ex -monaste r io y penitencia- ría de San i\Iiguel. Se trata de un edificio más importante en cuya esq u ina más visible hay un barroco escudo de piedra tam- biéncon los palos de Aragón y las cruces potenzadas..

Alq -ucria dc Falcá. - Sita en el Camino de Moneada nú- mero 56.

Por cierto que en el citad o mapa de la huerta de Valencia, en 1595 figura en el mismo lugar que ocupa esta alq ue rí a una de don Juan Bau t is ta Falc ó.

Desde luego, se trata de una alque rí a de la s que mejor con- serva n su unida d de tipoy esti lo . Está formada por dos cuerpos de edificio, que se unen en ángulo recto, con tejad os a una ver- tiente. Y pued e afirmarse que precisamente en el part ido que se ha sacado a esta disposición consiste el mayor interés ar q u itec- tón icode la alq ue ría. Así, varios pun tos terminal es o culminan- tes están acusa d os por piedras gen ti l me nte labradas. En el mis - mo vérti ce hay uno de esos pomos gallon ados que se Yen , por ejem p lo , en el puente del Real de la ciudad de Val encia. y allí mis m o con el pomo empot ra do, surge el rem ate de la es ca ler a, en forma de círc ulo, con montera de tejas... En la fac h a da, re- jas sal edi za s, una de ell as - gra nd e - a la al t u ra del primer pisoy con la que juguetean las hoja s de la vid... En el interio r res t os de azu lejos diecioch escos ...

Al.q ueria Fonda. - También se en cue n t ra en el Camino de

Moneada : señ a la da con los números 78y 78 duplicad o.

El nombre obedece a desniveles del terren o, no sól o en el camino mencion ad o, sino en ot ro - más hon do- que afluyeal

primero. .

Es alq ue r ía importante desde el punto de vista ar q ue ológIco , a pesarde lo dete r iorad a que es t á por el tiempoo por la des idia de los hombres. La forman vari os cuerpos de edificio.

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24 FRANCISCO AL lELA Y \"lVES

Uno de ello s - el seña la do ~on el númer o 78 duplicado - se hall a fre n te al susodic ho Camlll? d~ Manca d a , que tue rce pre- cisa me n te allí. En su fachada princi pal no ofre ce nad a que me- rezca ser mencionado especial men te. En cam b io, su fa ch ad a la- teral es interesante. La esq ui na se afia nz a en gra ndes piedras de sillería. Al nivel de la planta baja hay una reja correspon- dien te a una ventana, cuyas maderas están gr aciosa mente ta- llad as, representando figur itas y ot ros adorn.os. y a la altura del primer pisohay un hermoso ventana l gótic o, con dobl e per- fil trilobulad o, todo en piedra.

Adosado a este cuer po de edificio está el señala do con el nú- mero 78, quea suvez consta de tres porciones : una cen tral, con tejado a una ver tien te, y dos lateral es , alg o más alta s y con las vert ie ntes a los lados respect ivos. En la fa ch a d a pr incipal de este cuer po de ed ificio ha y que indicar los modillones para sos- tene r las vigas dela parr a, los cua les se hall an tan repetid amen- te encalados que no se sabe si se trata de pied r as la b rada s ode bultosdeterminados porla cal.

Fren te a la misma fachada hay - tam bién encala do - un pozo cilí ndr ico) con cubierta plana e incli nada y, por ello, con s- tituyente de un tipo que no es el má s ab u nda n te , pue s los po- zos de las alquerías , cua ndo no están descub ier tos, sue len ter- minar en caper uza de téjas.

y a la izquierda , conti nuan do la fachada la t eral, salen una s piedras que forman un portalill o ; portalillo que tuvo pue r t a, como lo tuvo el subs ist ente quicio pét reo y que tal vez con ti- TIllara mediante tapi a hast a cons tit u ir un cer ramie n to.

. Alq ller~a de JIancada. - A med ia dos del siglo xvnr quedó Iibre la VIlla de Moneada de CIe r t os gravámenes feudales, 10 cual incli nó a muchos prop ietar ios territor ial es de su término a lev antar sendas casas de recreo (alquería s, en el sen ti do más moderno), las cua les convir tier on a Mancada en un lug a r vera- nieg~ de arist ócratas de la nobleza. «Los condes-marqueses de Alba ida y.de San José, poseedores del vínc u lo de Giner - dice Mar tí nez Aloy - edificaron su con for table.ca serón, con emp in- gor otada torre , junto a la casa Capitular; los con des de Róto- va, por los Fans, un bello palac io , flanquead o por dos torres, en el típico Ra balet; los marqueses de Alm u n ia una bla son a da man si ón en el ext remo occidental de la calle Mayor ; los condes de Olocaú en la histórica calle de las Barreras ; los de Alc u d ia en la plaza del Mercado ; los baron es de Ribes Albes, por el vínc ulo de con , en las proximidad es de la iglesi a ; y así otras fa m iliastituladas , sin cont ar la s de ca balleros y ciu dadanos il us - tres , como los Villarroya, Clavero, Yáñez, Marzo , Gabarrot , Ari ño, Ibá ñez, Camilleri, Ros de Ursins, etc.» Sin embargo , hay que tener en cuenta, como ya se ha dich o, que esta s al-

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ALQUERÍAS DE LA HU ERT.~ VALENCIAN A 25

querías sola me n te lo son en un sentido lato ; se habla de ellas por el carácter de ag lomer a ción y por el sell o que imprimen

a la villa. ~

En Valencia, calle del Primado Reig, númer o 22, hay tres magn í ficos retablos - dos polícromos y un o azu l - .con esce- nas relig ios as en las cuales figuran miembros de la fa mi li a Al- munia, pue s los ret ab los proceden de la mansió n de este mar- qués en Mancada .

Alquerí« de Benicalap , - Se cita aquí como claro ejemplo de la alquería que se convierte en poblado . En la actua lidad se conserva la alq ue r ía , au n q ue algunos la conside ra n más bien com o casa señorial, y se conserva el pobla do, au n q ue ane x io- nado a la ciudad de Valencia .

El edificio subsis te n te se parece a una de tanta s alq ue rías típicas, de P?erta de me di o pun to , poy o ju n to a la puert a, ven- tanas con reja sal ediza, bar dal a un extremo... Sin embargo, en su inte ri or hay rob us tos ar cos ap u ntados que revela n la anti- güe dad de la con strucci ón .

• Lo más not ab le que se conserva - dice también Martínez A10y - es un tránsi to abovedado por arista, que at ravesan d o el ed ific io por el flanco diestro consien te el paso de la carretería desde la plaza al camino viejo de Bu r jasot. Es fábrica de la dri- llo, per o tot almente ojival, que produ ce rom ántica sensación.

Un camino sub terrá neo facilitaba a los habi tantes del rúst ico palacio la evasión clandestina, y esto no es ley e n d a , como en la"

may or parte de los casos, porque en el corral de la casa-abadía puede com proba rse la exis tenc ia de la mina, y en otros pu n tos , desde la cas a seño r ial a la iglesia nueva, se han tes t i m on ia do ta m b ié n ». Añádase, para com ple tar la información, que el por· talct.- nom b re que se da al arco - por la parte fron tera ofrece perfil de medio punto y por la parte trasera perfi l de oj iv a; que una jamba de la primera puerta tiene un a muesca en gra- cia a los vehíc ulos; que la bóved a consta de tres tram os, un o de los cua les muestra unaespecie de viga y alguna grieta...

Alqueria del Moro . - Con stituy e otro ejemplo del núcle o de población que antiguamen te se lla m ó alqu~ría ; pero, a diferen- cia de la alqueríade Beni calap, de donde dista muy poco trech o , no ha Ile trad o a convert irse en pobla do. Se encuen tr a en el Ca- mino Viejo de Burjasot, constit uyendo un con j unto de ed ificios señala d os con los números lOS, ]]0, Il2 YIlS, pues los números

114 Y 116 correspo n den a man siones que no ha cen al caso. La s cua t r o cas onas primera m nte indica das se hallan di vidid as por breve callejón que se in icia a la diestra del ca mino. A un lado tres; al ot ro , una.

Los vecinos dan a la al q ue rí a el nom bre del Moro. Segu ra- men te, trae su or ige n de alguna leyen da conc reta . Pero en la

Referencias

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