UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA UNIDAD SEGUNDA ESPECIALIDAD
Calidad de cuidado de enfermería y estrés en familiares de niños/niñas que ingresan al Hospital General de Cajabamba
AUTORA : Lic. Salvatierra Calderón, Jenny Elizabeth ASESORA: Dra. Morillas Bulnes, Amelia Marina
TRUJILLO – PERÚ 2020
TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO DE SEGUNDA ESPECIALIDAD
PROFESIONAL EN ENFERMERIA
MENCIÓN: EMERGENCIAS Y DESASTRES
Agradecimiento
A DIOS
Por permanecer en nuestros hogares y llenarnos de bendiciones y sabiduría día a día y por estar siempre presente en este gran reto de nuestras vidas
por ser el responsable de nuestra existencia,
por darnos la fe, la fortaleza necesaria para salir siempre adelante pese a las dificultades, por colocarnos en el mejor camino iluminando cada paso de nuestra vida, por darnos paciencia para lidiar con las dificultades encontradas
en el camino y por darnos la salud y la esperanza para terminar este trabajo.
Gracias por escuchar nuestras oraciones y respondernos haciendo realidad nuestro anhelo: ser profesional.
Te pedimos que fortalezcas nuestra vocación y continúes guiando nuestros pasos
¡Gracias Señor!
ii
Con profundo amor y gratitud a mi amado padre.
Luis Salvatierra
A quien le dedico este éxito logrado, el esfuerzo de todos los años de estudio y de un aprendizaje que siempre llevaré grabado en mi corazón, sin su apoyo jamás lo habría logrado, mil gracias por ser mi guía, y porque desde pequeña has sido un ejemplo de trabajo, esfuerzo, dedicación y sacrificio. Mil gracias por tu inmenso amor y confianza en mí. y por haber hecho posible forjarme en esta noble profesión. Te amo y lucharé por un futuro mucho mejor para nosotros.
Gracias por todo
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A Mi ESPOSO : Wilmer
Tu ayuda ha sido fundamental, has estado conmigo incluso en los momentos más turbulentos. Este proyecto no fue fácil, pero estuviste motivándome y ayudándome hasta donde tus alcances lo
permitían.
Te lo agradezco.
Jenny
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A MI ASESORA
Por brindarme asesoramiento, compartir sus conocimientos y experiencias, por la exigencia y dedicación, permitiendo de ésta manera el desarrollo del presente
trabajo de investigación. Gracias por brindarme su amistad y por que siempre estuvo dispuesta a brindarnos su apoyo, durante el transcurso de nuestra formación como profesionales. Pero sobre todo por confiar que nosotras podemos
ser mejores e incentivarnos a seguir adelante sin importar los obstáculos que puedan presentarse.
Jenny
iv
INDICE
Pág.
RESUMEN………vi
ABSTRACT………. vii
I. INTRODUCCIÓN... 1
II. MATERIAL Y MÉTODO……... ….... 31
III. RESULTADOS...…. 41
IV. DISCUSIÓN...44
V. CONCLUSIONES...58
VI. RECOMENDACIONES...… 59
VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS…...60
VIII.ANEXOS...… 70
v
RESUMEN
El presente estudio de investigación, es tipo descriptivo correlacional, tiene el propósito de establecer la relación que existe entre la Calidad de Cuidado de Enfermería y el Estrés en familiares de niños/niñas. El universo muestral estuvo constituido por 80 padres/madres, y se aplicaron dos instrumentos: Calidad de Cuidado de Enfermería y Nivel de Estrés de los familiares de niños/niñas que ingresan a emergencia. Los datos obtenidos fueron procesados, analizados y tabulados en el programa SPSS y fueron presentados en gráficos, con frecuencias numéricas y porcentuales. El análisis de la relación de los factores se realizó mediante la prueba de independencia criterios Chi cuadrado (X2), encontrándose los siguientes resultados: Los familiares presentan una Calidad de cuidado de 75% en la dimensión Calidad Humana tienen un nivel de estrés moderado, el 85% en la dimensión de Calidad Técnica presentan un nivel de estrés moderado y 71,3% en la dimensión Entorno de Calidad tienen un nivel de estrés moderado. Además se concluye que la Calidad de Cuidado tiene relación significa con el nivel de Estrés en sus dimensiones de calidad humana, calidad técnica y entorno de calidad de forma altamente significativa, significativa y no significativa (χ² = 14.3; χ² = 5.7 y χ² = 0.7, respectivamente).
Palabras Claves: Calidad de cuidado, nivel de estrés, familiares
vi
ABSTRACT
The present research study, which is a descriptive correlational type, has the purpose of establishing the relationship between the Quality of Nursing Care and Stress in family members of children. The sample universe consisted of 80 fathers and mothers, and two instruments were applied: Quality of Nursing Care and Stress Level of family members of children who enter emergency. The data obtained were processed, analyzed and tabulated in the SPSS program and presented in graphs, with numerical and percentage frequencies.
The analysis of the relationship of the factors was performed using the Chi square criteria independence test (X2), finding the following results: Family members have a 75% quality of care in the Human Quality dimension have a moderate level of stress, the 85% in the Technical Quality dimension have a moderate stress level and 71.3% in the Quality Environment dimension have a moderate stress level. In addition, it is concluded that the Quality of Care significantly influences the level of Stress in its dimensions of human quality, technical quality and quality environment in a highly significant, significant and non-significant way (χ² = 14.3; χ² = 5.7 and χ² = 0.7, respectively).
key words: Quality of care, level of stress, family members.
vii
1 I. INTRODUCCION
A nivel mundial, las instituciones de salud conscientes de los desafíos que impone el advenimiento de un mundo globalizado, cada día se esmeran en reconocer la calidad como un proceso de mejoramiento continuo, que promete buenos resultados. Este esmero radica en el hecho de que la calidad puede verse desde dos perspectivas: objetiva y subjetiva. La primera, basada en los aspectos técnicos y estructurales de la organización; la segunda, fundamentada en la capacidad que tiene el consumidor para juzgar los servicios recibidos y develar satisfacción o insatisfacción (Barragan y Moreno, 2013).
Proporcionar un servicio de salud de calidad es esencial para alcanzar la cobertura sanitaria universal, para garantizar que las personas reciban una atención de calidad y realizar un seguimiento de avance hacia la cobertura universal no basta con medir y mejorar el acceso. Las políticas dirigidas a la mejora de la calidad deben tener en cuenta las prioridades nacionales para garantizar que el programa de mejora de la calidad se ajuste a dichas prioridades (Organización Mundial de Salud [OMS], 2017).
La Salud es una aspiración común a todas las personas, independiente de cualquier consideración social, económica, geográfica. Visto como un derecho íntimamente ligado a la Vida, se asume como un derecho fundamental al que todos debemos acceder, y se espera que el Estado genere las mejores condiciones para alcanzar dicho ideal y garantice el acceso a la atención de salud de manera oportuna y de calidad, en condiciones de seguridad y eficiencia para los pacientes y la sociedad (Ministerio de Salud [MINSA], 2016).
El Ministerio de Salud, junto a las más importantes organizaciones proveedoras de atención de salud del país, viene desplegando valiosas iniciativas destinadas a mejorar la calidad de la atención de salud desde la década pasada. Estas iniciativas son producto del
2 esfuerzo conjunto de directivos, funcionarios y trabajadores de todos los niveles del sistema de salud. Cabe recordar que la baja calidad de la atención constituye actualmente uno de los mayores obstáculos para enfrentar con éxito los problemas sanitarios reconocidos como prioridades nacionales principalmente la mortalidad materna, la mortalidad neonatal y la desnutrición infantil, las que, a diferencia de otros problemas de salud, requieren una adecuada capacidad resolutiva y fundamentalmente intervenciones de calidad (MINSA, 2009).
La política pública en calidad de la atención de salud surge tardíamente en los sistemas de salud. Su mayor desarrollo se produce en los países del hemisferio norte, principalmente en los Estados Unidos de Norteamérica, en los países europeos, frecuentemente al impulso de algunas agencias intergubernamentales especializadas en salud. En Latinoamérica aún son escasas las propuestas nacionales de políticas públicas en salud que de manera integral asumen el desafío de la calidad. Una de las experiencias más difundidas es la mexicana que canalizó su política en salud en Trato digno tanto a los usuarios de los servicios de salud, como a sus familiares, a través de la Cruzada Nacional por la Calidad de los Servicios de Salud (MINSA, 2009).
En ese esfuerzo los países han desarrollado sistemas de salud orientados a brindar atención integral a las personas, que incluyan prevención, promoción, recuperación y rehabilitación en salud. Los servicios de salud respondiendo al desarrollo del perfil epidemiológico, y al avance de la ciencia y la tecnología en salud, brindan atenciones cada vez mas complejas, para responder a la demanda variada y con frecuencia complicada (MINSA, 2016).
Otra experiencia relevante en el escenario latinoamericano es la colombiana que se concretó con la creación de un Sistema Obligatorio de Garantía de la Calidad, organizado
3 en estrecha correspondencia con los desafíos surgidos en la reforma del sistema de salud de Colombia, dirigida a conseguir el aseguramiento universal (MINSA, 2009).
Diariamente, en todo el mundo, las vidas de más de 2000 familias se ven sacudidas por
la pérdida de un niño provocada por una lesión no intencional - traumatismos por accidentes de tráfico, ahogamiento, quemaduras, caídas o envenenamientos - que en la mayoría de los casos podrían haberse evitado. Más de 5,6 millones de niños murieron antes de cumplir cinco años, más de la mitad de esas muertes prematuras se deben a enfermedades que podrían evitar o tratar si hubiera acceso a intervenciones simple y asequible (OMS, 2019).
La pobreza, la desigualdad, la discriminación y la distancia siguen impidiendo que millones de niños disfruten cada año de sus derechos, en los países de los que se dispone de datos, los niños de los hogares más pobres tienen, como promedio, el doble de probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que los niños de los hogares más ricos. En algunos países, los niños menores de cinco años de los hogares más pobres tienen casi el triple de probabilidades de morir que los de los hogares más ricos (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [UNICEF], 2019).
Desde 1990 se han hecho progresos considerables en todo el mundo con respecto a la reducción de las muertes en la niñez. La cifra mundial de muertes de menores de 5 años ha disminuido de 12,6 millones en 1990 a 5,6 millones en 2016; es decir, 15 000 muertes diarias, en comparación con 35 000 en 1990. Desde 1990 la tasa mundial de mortalidad de los menores de 5 años ha disminuido en un 46%: de 59 muertes por 1000 nacidos vivos en 1990 a 41 en 2016 (OMS, 2019).
4 En la actualidad el Perú cuenta con un sistema de salud en que los hospitales forman parte de sistemas fragmentados y segmentados, con miras a contribuir a mejorar la calidad de la atención en los establecimientos de salud del segundo y tercer nivel de atención en el país, a través de una gestión que genere condiciones para el desarrollo eficiente y seguro de sus procesos, lo cual implica que los mismos se integren en la red de servicios y que crecientemente se va complementando la red del MINSA (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2018).
Este compromiso con la salud de la población se transforma en una exigencia para que la Autoridad Sanitaria fortalezca su función rectora y levante la necesidad de claras y precisas definiciones de políticas en este campo. En este esfuerzo se suscribió la presente formulación de política pública en el campo de la calidad: La Sociedad Peruana al 2020, gozara de un Sistema de Salud que le brinda atención segura y efectiva; oportuna, equitativa e integral; informada y consentida; respetuosa del derecho y dignidad de las personas; sensible a los enfoques de género, etapas de vida e interculturalidad; y orientada a contribuir al logro del más alto nivel posible de salud física, mental y social (MINSA, 2009).
El Ministerio de Salud (2017a) en el marco de sus funciones rectoras y específicas, busca mejorar el estado de salud de la población en el país a través, de la articulación del Sistema Nacional de Salud, para lo cual con las instituciones prestadoras de salud vienen desplegando acciones en búsqueda de la mejora de la calidad de atención de los servicios de salud, para ello se ha elaborado un Plan de Fortalecimiento de la Gestión de la Calidad en Salud 2017-2018, donde han establecido objeticos estratégicos institucionales y acciones estratégicas institucionales 2017-2019; que constituye un reto, que implica
5 responder ante las necesidades y expectativas de nuestro ciudadano teniendo en cuenta que tiene derecho a la salud con Calidad.
La gestión de la calidad constituye un reto para todo sistema de salud y a pesar que han logrado un adecuado desarrollo y cuentan con suficientes recursos, se reconocen signos de creciente preocupación por la calidad de la atención brindada y más aún en países en vías de desarrollo como el Perú, donde aún existe altos índices de mortalidad y morbilidad infantil, entre otros problemas (MINSA, 2009).
Un informe reciente de las Naciones Unidas presenta un panorama general de los 17 objetivos, utilizando datos disponibles en la actualidad para señalar las brechas y los desafíos más significativos; con respecto al ODS resalta: - Las tasas de mortalidad materna, neonatal e infantil han disminuido drásticamente desde 1990, pero continúan siendo inaceptablemente altas. Son grandes los retos que nos plantea la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El Perú también se ha comprometido con su ejecución, la realización de su seguimiento y la evaluación de los progresos conseguidos. Por tanto, los peruanos debemos exigir a nuestros dirigentes locales y nacionales que rindan cuentas por su compromiso de mejorar el acceso de las personas a la salud y la asistencia sanitaria (MINSA, 2017b).
En el Perú la tasa de mortalidad infantil es de 16 por cada 1000 nacidos vivos para el año 2016 en comparación para el año 2000 que era de 33. La tasa de mortalidad en la niñez es de 21 por cada 1000 nacidos vivos para el año 2016 en comparación para el año 2000 que era de 47. Predominando el área rural con 24 a comparación del área urbana que es 21.
La tasa de mortalidad infantil y en la niñez según departamento es mayor en Puno con un 52 por cada 1000 nacidos vivos, seguido por Loreto con un 51, mientras que para La
6 Libertad es un 22, mientras que el departamento con bajo índice de mortalidad infantil es Tacna de 10 (Instituto Nacional de Estadística e Informática, [INEI], 2017a).
La muerte de un niño no solo es un indicador numérico sino es una tragedia; por generar sufrimiento a la familia además de añadir el potencial humano perdido. Ante esto la OMS está mejorando la salud infantil ayudando a los países a prestar una atención sanitaria integrada y eficaz que va del embarazo sano al parto y a la prestación de atención sanitaria al niño hasta los cinco años. Sin embargo, los índices de mortalidad infantil continúan siendo altos, ocupando las principales causas de muerte entre los menores de cinco años, la neumonía, la diarrea, el paludismo y los problemas de salud durante el primer mes de vida (OMS, 2013).
En el Perú se estima que al año unos 150 mil niños ingresan al servicio de emergencia y son hospitalizados, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática.
Estos niños están distribuidos en 527 hospitales (del MINSA y ESSALUD) que funcionan en todo el territorio. En Lima se congrega la mayor población de esta cifra de internados. Al año, el Instituto Nacional del Niño también recibe más de 3 mil atenciones por Consulta Externa. El resto son atendidos en los diversos nosocomios. Además, cabe mencionar que 715 niños son hospitalizados mucho más que los adultos que tiene un total 662 al año (INEI, 2017b).
Todos los niños tienen derecho a un entorno seguro y merecen estar protegidos. Se podrían salvar muchas vidas jóvenes integrando la prevención de las lesiones infantiles en otras actividades mundiales de salud del niño. El mejoramiento de los servicios de salud de emergencia adaptados a los niños también podría ayudar a reducir las consecuencias de las lesiones. Para alcanzar el ODM relativo a la reducción de la mortalidad infantil habrá que expandir con mayor rapidez las principales intervenciones eficaces y asequibles. Desde
7 1990 se han hecho progresos considerables en todo el mundo con respecto a la reducción de las muertes en la niñez (OMS, 2013).
Los establecimientos de salud categorizados como II-1, II-2, III.1 y III-2, deben contar con servicios de emergencia que funcionen las 24 horas del día durante los 365 días del año. Además, los servicios de emergencia deben contar con un equipo básico de profesionales y personal asistencial preferentemente a dedicación exclusiva, no siendo programado para la atención en consulta externa, intervenciones quirúrgicas o para visita médica en áreas de hospitalización (MINSA, 2007).
Una emergencia, es una alteración de la salud se presenta de forma repentina e inesperada, poniendo en peligro inminente o grave riesgo la vida o integridad. Por ende, requiere atención y procedimientos médicos y/o quirúrgicos inmediatos, en tal sentido se debe garantizar la salud como un derecho (Defensoría del Pueblo, 2016).
Las situaciones de urgencia que puede presentar un niño requieren atención inmediata y de alta calidad en cualquier medio donde se presenten: centros de atención primaria, transporte sanitario de emergencias, o urgencias hospitalarias o de otros centros sanitarios.
Una actividad básica para la mejora de calidad de la asistencia pediátrica urgente es la estandarización de las actuaciones, lo que contribuye a la reducción de la variabilidad en la práctica clínica, la mejora en la comunicación entre los diferentes niveles, así como la optimización de los recursos y la seguridad del paciente (Información Farmacoterapéutica, [INFAC], 2017).
La Defensoría del Pueblo advierte que existe una brecha de camas de hospital para el servicio de emergencia alrededor de 18 944, falta de personal para el servicio de emergencia, traducidas en demanda insatisfecha, además de presentar un 85,1% (9695) del
8 total de atenciones prestadas no correspondían a daños calificados como prioridad I y II. Es decir, no cumplen la condición de repentina o inesperada que pone en peligro inminente la vida, la salud o que pueda dejar secuelas (Defensoría del Pueblo, 2016).
En las etapas infantiles, las patologías infecciosas son las predominantes mientras que en los más mayores son los traumatismos. Los menores de 2 años acudieron con mayor asiduidad. Los motivos más frecuentes son lesiones y traumas (26,6%), respiratorios (22,6%), gastrointestinales (22%) y fiebre (10,9%) (Agustín y Agustín, 2017).
En Perú, el 78,9% de hospitales reporto la presencia de pacientes con más de doce horas de permanencia en salas de observación, en el 66,7% hubo presencia de camillas en los pasillos, el 66, 2% compartían los ambientes entre varones, mujeres y niños. Además, el trato en el servicio de emergencia estuvo calificado como muy bueno el 24%, bueno un 36%, regular 22% y 18% como malo (Defensoría del Pueblo, 2016).
El ingreso al hospital y la hospitalización es inusual para el niño, altera su vida cotidiana y de la familia. Todo esto puede influir en su estado emocional, el estrés, el miedo, la ansiedad a su vez pueden afectar su pronta recuperación y generar fobias y otros trastornos como, alimenticios, sueños y afectivo (Anaya, 2016).
A partir de mi labor como enfermera en el hospital General de Cajabamba, he observado que, en el servicio de emergencia, los familiares de niños que ingresan al servicio de emergencia suelen estar preocupados, experimentan angustia, temor y desconcierto, desesperanza, conflicto interno al desear preguntar por el estado de su niño y el temor de recibir una mala noticia. Ante esta situación se plantea, si la madre/padre del niño que ingresan al servicio de emergencia, perciben que la enfermera brinda cuidados de
9 enfermería con calidad y pese el sufrimiento que ellas experimentan, se pueden sentir confiados, optimistas con menos tensión y temor con los cuidados que proveen al niño.
Cabe resaltar que el Hospital General de Cajabamba, es un Hospital II-1 pero no cuenta con mucha capacidad resolutiva por falta de infraestructura y recurso humano, por ello casi la mayoría de emergencias pediátricas son referidas al Hospital de Cajamarca. Además, en el servicio de emergencia de Cajabamba se cuenta con 5 enfermeras para cubrir turnos durante el mes, para cada turno hay una enfermera que debe atender a diferentes pacientes, entre niños, adultos y adultos mayores, teniendo un solo ambiente para tres pacientes en observación y un paciente en pasadizo, además en algunas oportunidades la misma enfermera tiene que ingresar al centro quirúrgico por falta de personal. Y es en este quehacer diario que se observa que la madre de los niños que ingresan al servicio atraviesan una experiencia diferente, tanto emocional como física y requieren un cuidado especial tanto al niño como el padre/madre. La interrelación que la enfermera pueda establecer con estos familiares es importante para la recuperación del niño y tranquilidad de la familia, pues al no ser así genera malestar, malos entendidos y estrés en los familiares.
La realización del presente estudio, tiene como propósito determinar la relación que existe entre la calidad de cuidado y el estrés que sienten los padres; para que, en base a los resultados del presente estudio, se pueda establecer estrategias que permitan mejorar la calidad del cuidado de enfermería, pues el cuidado que brinda la enfermera a los pacientes que llegan, deben tener ciertas características especiales; ello exige reunir las competencias necesarias para afrontar dichas situaciones, porque muchas veces la enfermera debe tomar decisiones y acciones inmediatas para garantizar la sobrevida del paciente. El cuidado que brinda debe ser integral en todas sus dimensiones, y no solo está dirigido al paciente sino
10 este cuidado debe incluir a la familia como parte del entorno del paciente que requiere atención, pues al no considerar a los familiares genera temor, inquietud y desconfianza.
Por lo señalado anteriormente surge en mí el deseo de realizar la presente investigación, planteándome la siguiente interrogante:
Formulación del problema.
¿Cuál es la relación entre la calidad de cuidado de enfermería percibido en la dimensión de calidad humano, calidad técnica y entorno de calidad; y el nivel de estrés en familiares de niños/niñas que ingresan al servicio de emergencia en el Hospital General de
Cajabamba-2017?
Objetivo General:
Determinar la relación entre calidad de cuidado de enfermería percibido en la dimensión de calidad humana, calidad técnica y entorno de calidad; y el nivel de estrés en familiares de niños/niñas que ingresan al servicio de emergencia en el Hospital General de Cajabamba-2017.
Objetivo Específicos:
Determinar la calidad de cuidado de enfermería en la dimensión de Calidad Humana, Calidad Técnica y Entorno de Calidad, en familiares de niños/niñas que ingresan al servicio de emergencia en el Hospital General de Cajabamba 2017.
Identificar el nivel de estrés en padres de niños que ingresan al servicio de emergencia en el Hospital General de Cajabamba-2017.
11 Marco Conceptual
Se sustenta en calidad de cuidado de la Donabedian (1994) y Ministerio de Salud (2006), mientras que el nivel de estrés se basa en Miles (1993) y Velásquez (2014).
La calidad se ha convertido en un elemento esencial que permite evaluar la eficiencia, efectividad y eficacia de los servicios de salud. Para ello hay que saber el concepto de calidad y aunque muchos han intentado precisar su verdadero significado, se puede resaltar a Edwards Deming que lo define como el cumplimiento de las expectativas del usuario, al proporcionarle satisfactores adecuados a sus necesidades y anticipándose a otras;
adoptando al mismo tiempo una nueva filosofía en la que prevalece el respeto, la confianza y el trabajo en equipo (OPS, 2010).
En muchos países, se pueden establecer conexiones entre los esfuerzos dirigidos a la mejora de la calidad y los avances hacia el logro del aseguramiento en salud universal;
entre la mejora de la calidad y la resiliencia de los servicios de salud como fundamento de la seguridad sanitaria; entre la mejora de la calidad y la prestación de asistencia en entornos frágiles, vulnerables y afectados por conflictos; y entre la mejora de la calidad y las reformas en la atención primaria de salud (OMS, 2017).
Así mismo, la calidad consiste en proporcionar al paciente el máximo y más completo bienestar, después de haber tomado en cuenta el balance de las ganancias y pérdidas esperadas en todas las partes del proceso atención, sin descartar los valores éticos ni las tradiciones de las distintas profesiones participantes; por ejemplo, los contenidos en las conocidas máximas al menos no dañar y usualmente hacer algún bien, e idealmente lograr el mayor beneficio (Donabedian, 1994).
12 Las definiciones y los enfoques de medición existentes de la calidad de la atención sanitaria no suelen abordar las complejidades involucradas en la comprensión de la calidad de la atención, presentándose seis desafíos relacionados con la conceptualización y la medición de la calidad de la atención: la calidad aparente como un impulsor de la utilización de los servicios; la calidad como un concepto formado con el tiempo a través de la experiencia; la capacidad de respuesta como un atributo fundamental de la calidad; el papel de la gestión y otros factores denominados previos; la calidad como una construcción social coproducida por las familias, individuos, redes y profesionales; y las implicaciones de nuestras observaciones para la medición (OMS, 2017).
Calidad es una cualidad de la atención sanitaria esencial para la consecución de los objetivos nacionales en salud, la mejora de la salud de la población y el futuro sostenible del sistema de atención en salud (OPS, 2013).
Proporcionar unos servicios de salud de calidad es esencial para alcanzar la cobertura sanitaria universal, para garantizar que las personas reciban una atención de calidad y realizar un seguimiento de avance hacia la cobertura universal no basta con medir y mejorar el acceso. Las políticas dirigidas a la mejora de la calidad deben tener en cuenta las prioridades nacionales existentes en materia de salud para contribuir a dar respuesta a las demandas más urgentes de la población y para garantizar que el programa de mejora de la calidad se ajuste a dichas prioridades (OMS, 2017).
La calidad en la prestación de los servicios de salud es sin duda una preocupación medular en la gestión de los Servicios de Enfermería, no sólo por la aspiración a la mejora de las capacidades institucionales en los organismos y dependencias sectoriales, sino, sobre todo, porque en el eje de todos los procesos se encuentra la vida de las personas, cuya
13 salud debe ser promovida y protegida como obligación insoslayable del Estado (Colegio de Enfermeros del Perú, [CEP], 2015).
La calidad de la atención se asocia al buen trato, pero también al conocimiento. Este conocimiento pasa a ser uno de los elementos más importantes; siempre y cuando se acompañe de los insumos necesarios para contar con capacidad resolutiva. Es por ello que la calidad tiene sus dimensiones, que están definidas desde la antigüedad y se han rescatado para la nueva gestión, ya que son intemporales y pueden aplicarse a cualquier organización que brinde servicios de atención al paciente; estas son: dimensión técnica, dimensión humana y el entorno de la calidad, las cuales son establecidas en función de las expectativas y necesidades de los pacientes (OPS, 2010).
El enfoque de calidad como estrategia de desarrollo y mejoramiento de los servicios busca fortalecer justamente en este conjunto de servicios que conforman los procesos de atención donde se manifiestan unidas indisolublemente las dimensiones técnicas, interpersonales y ambientales de la calidad. En estos servicios se expresa el desempeño eficaz, ético y humano de los diversos proveedores, el adecuado diseño de los procesos y la dotación de tecnología y demás recursos necesarios para la atención (MINSA, 2009).
La atención a la salud tiene tres componentes: el manejo de la relación interpersonal, la atención técnica y el ambiente en el que se lleva a cabo el proceso de atención. La evaluación de cada uno de estos aspectos permite estimar la calidad de la atención brindada, siempre y cuando se tomen en consideración las características específicas del país en que se da la atención del paciente. De cultura a cultura cambian las normas de adecuación y la disponibilidad de recursos, las preferencias de la gente, sus creencias, y consecuentemente deben cambiar los criterios para evaluar la calidad de la atención. Una vez definidos estos criterios, garantizar la calidad depende del diseño de un sistema
14 adecuado a las particularidades de cada caso, y de la monitorización eficiente del desempeño de ese sistema (Donabedian, 1994).
La dimensión humana de la calidad se caracteriza más por contactos personales que del servicio mismo, es decir de las relaciones interpersonales entre el proveedor de salud y el paciente en la atención de salud. La importancia que tiene esta dimensión es que modula notablemente la calidad técnica y el entorno de los centros de salud. La dimensión técnica corresponde al contenido de la atención y a la forma como es ejecutada esta o el servicio en el que se aprecia efectividad, eficacia, eficiencia, continuidad, integralidad y ética. Y la dimensión del entorno físico se refiere a la organización de la institución y a las características de los servicios de salud que no están directamente relacionados con la eficacia clínica, pero que acrecientan la satisfacción del paciente y sus deseos de volver al establecimiento para recibir una atención futura (MINSA, 2006b).
La calidad desde el punto de vista como calidad absoluta, es aquella que establece el grado en que se ha conseguido restaurar la salud del paciente, teniendo en cuenta el componente científico-técnico. Este concepto se basa en el concepto de salud-enfermedad, en el estado de la ciencia y la tecnología. Por lo tanto, también es llamada calidad científica, técnica o profesional (Donabedian, 1994).
Actualmente, se considera que la enfermería es una disciplina profesional que se centra en el cuidado de la persona, aunque atendiendo tanto al individuo, a la familia o a la comunidad, y que El Acto de Cuidar implica una interacción continua con el paciente, ya que es mayor el tiempo que el personal de enfermería convive con el enfermo. En este Acto de Cuidar, la práctica de enfermería va más allá de tareas rutinarias y requieren recursos intelectuales y de intuición para la toma de decisiones que respondan a las necesidades particulares de los pacientes (Ortega, 2014).
15 La razón de ser y del quehacer de enfermería en las instituciones de salud es el cuidado directo, continuo y permanente de personas en situación de enfermedad. Por tanto, brindar calidad para enfermería es un proceso cuyo objetivo va encaminado a alcanzar un alto nivel de excelencia en la prestación del cuidado y la satisfacción de los usuarios. No obstante, para obtener este logro, es necesario tener en cuenta que la presencia, la permanencia, la continuidad y la contingencia, son condiciones específicas y distintivas de ese cuidado. Además, se constituyen en insumos centrales de la atención de salud, a través de la cual es posible proveer protección, confort y apoyo libre de amenazas a la integridad de las personas bajo cuidado (Malvarez y Rodriguez, 2011).
Muy ligado al rol gerencial administrativo es la calidad de los cuidados que brinda la enfermera (o) y la gestión de éstos, ya que ellas lideran diferentes “procesos” donde se deben establecer procedimientos, pautas, normas, reglamentos, manuales, protocolos o disposiciones generales y particulares que permitan al equipo de salud obtener el éxito en relación al cuidado del usuario interno y externo (CEP, 2015).
El cuidar es el acto más primitivo que un ser humano realiza para efectivamente llegar a ser, este ser, un ser en relación a otro que lo invoca, en una fundamentación de ética y filosófica. El cuidado humanizado representa una guía iluminadora y el apoyo a la práctica por su beneficio en cultivar una conciencia de cuidados, y el establecimiento de una relación terapéutica fuerte y sostenible; por lo que el cuidado representa el quehacer de enfermería, basado en valores humanísticos con el fin de satisfacer las necesidades de los pacientes y mejorar su calidad de vida (Reynoso y Delgado, 2013).
La calidad en salud va más allá de mejorar los procesos, se requiere liderazgo de los decisores, trabajo en equipo, gestión basada en procesos y sobre todo con rostro humano.
Por ello se plantea como objetivos mejorar la calidad de atención, respondiendo ante las
16 necesidades y expectativas de nuestros ciudadanos teniendo en cuenta que tiene derecho a la salud con calidad (MINSA, 2017a).
Brindar cuidados significa ser responsable de proveer o encargarse de individuos que dependen de otros por sus condiciones o estado de salud podemos conceptualizar el Cuidado Enfermero como “conjunto de funciones que desarrolla la enfermera (o) en la atención y cuidado al usuario, fundamentadas en la relación interpersonal y en el dominio del método lo técnico-científico del proceso de Enfermería orientado a comprender a la persona usuaria en el entorno en el que se desenvuelve, actuando terapéuticamente en la prevención, la curación y la rehabilitación de la persona en el proceso salud-enfermedad (CEP, 2015).
En enfermería, la situación es compleja, puesto que la prestación de servicios viene condicionada con viejos paradigmas donde el “paciente” debe aceptar todo lo que se le haga, sin hacer el más mínimo reproche. Con las nuevas reglamentaciones del estado, en cuanto a la prestación de servicios de salud y el establecimiento de sistemas de aseguramiento de la calidad, se han dado cambios dentro de las instituciones desde hace varios años, como la elaboración de guías, protocolos y procesos. Actualmente, con la aplicación de normas de calidad estándar, el reto se impone. La forma de estructurar un cuidado de enfermería de calidad, tal y como lo exige la reglamentación resulta interesante;
determinar un servicio de enfermería y en general de salud basado en el cliente, presupone la organización de un sistema de gestión de la calidad que se oriente en las expectativas del cliente y que éste forme parte fundamental de su organización (Barragán, 2017).
La calidad en el cuidado de enfermería implica diversos componentes: La naturaleza de los cuidados, la razón para proporcionarlos, el objetivo que se propone, la toma de decisiones y su aplicación basada en la aplicación de conocimientos científicos y la
17 adecuada utilización de la tecnología y la dotación de recursos humanos necesarios de acuerdo a la capacidad resolutiva y a la normatividad legal existente (CEP, 2015).
Las funciones de los profesionales del personal de enfermería que labora en el sector público y privado a nivel nacional busquen coberturas en la promoción y prevención de la salud en beneficio de las personas, enseñándoles estilos de vida saludable en beneficio de la conservación, mantenimiento y buen cuidado de su propia salud (CEP, 2017).
La calidad en la atención de enfermería es un concepto complejo que incluye el de la asistencia, el cual debe concordar con los avances de la ciencia, a fin de implementar cuidados que satisfagan las necesidades de cada uno de los pacientes y para asegurar su continuidad. Los principales componentes del cuidado que hacen posible alcanzar los objetivos son: carácter firme, fiabilidad, rapidez, competencia, cortesía, credibilidad, seguridad, accesibilidad, oportunidad, comunicación y conocimiento de la situación del paciente (Ortega, 2014).
Muchas de las acciones de cuidado a menudo son intangibles, no visibles como la empatía, el compromiso y los vínculos de afectos; ejemplos de estas acciones son las dirigidas a que las personas recobren la esperanza, en momentos críticos de los procesos diagnósticos y terapéuticos. Estos momentos, invisibles para el sistema de salud, marcan la diferencia en la calidad de los cuidados profesionales enfermeros (Coliere, 1993).
La atención de emergencia debe ser realizada por la enfermera con competencias para brindar Reanimación Cardiopulmonar Cerebral Básica y atención de enfermería en Emergencias, según demanda puede desarrollar otras actividades del establecimiento, además de contar con habilidades y actitudes proactivas, estabilidad psicológica y emocional, buena salud física y capacidad de trabajo (MINSA, 2007).
18 La calidad en salud debe ser concebida como una dimensión de la calidad de vida, por lo tanto, condición fundamental del desarrollo humano. La mejora en la calidad de vida se establece como una tendencia en la historia de la humanidad que se desarrolla cualquiera fuese la cosmovisión y posición social, cultural o económica de los grupos sociales (MINSA, 2009).
Las intervenciones con estas características impactan de manera positiva en la salud y determinan la garantía de calidad del cuidado, no obstante para que esta se vuelva implícita en las actividades de enfermería, es necesario la denominada gestión para la calidad del cuidado, la cual se basa en una voluntad de cambio que debe involucrar a todos los miembros del servicio mediante el establecimiento de un cuerpo teórico, con un sentido de misión y una visión en torno al trabajo, que han de estar fundamentados en valores que sirvan de guía para determinar cómo se deben otorgar los servicios al usuario o cliente (Ortega, 2014).
El enfoque de calidad avanza en precisar quién es esa otra persona, cuáles son sus necesidades, intereses, motivaciones y expectativas, cuán diverso, complejo, y voluble es.
Pese a ello, esta persona constituye en el centro de la misión de la organización de salud, con lo que esto implica para su gerencia. Se trata precisamente de alcanzar un peldaño más en la gerencia estratégica que tenga en el usuario su referente y en la mejora su paradigma (MINSA, 2009).
El cuidado implica varios aspectos como: los afectivos estos hacen referencia a la actitud y el compromiso; los técnicos a la identificación del significado de cuidado para la persona que lo otorga y lo recibe; y la intención y la meta que se persigue (Kerouac, 1996).
19 Lo esperado entonces es que las intervenciones en servicios de enfermería deben generar un impacto positivo en el sujeto de cuidado orientando la gestión del cuidado de enfermería hacia el eje central (la persona cuidada ), por lo tanto toda la organización del servicio debe ir en función de lograr la satisfacción de las necesidades y expectativas de este individuo, contemplándolo en todas sus dimensiones, con un enfoque más humanista comprendiéndolo dentro de un proceso de salud- enfermedad que lo hace vulnerable y expectante a los cambios que puedan presentarse; estos elementos determinarían realmente la garantía de calidad de cuidado (Molina, 2013).
La calidad de cuidado de enfermería se define como la prestación de una ayuda eficiente y efectiva a la persona fundamentada en los valores y estándares técnico-científicos, sociales, humanos y éticos. La calidad se refleja en la satisfacción de la persona usuaria del servicio de enfermería y de salud, así como en la satisfacción del personal de enfermería que presta dicho servicio (Congreso de la Republica de Colombia, 2012).
En el libro El Pensamiento Enfermero, se describe la conceptualización acerca de los cuidados enfermeros, que consisten en un proceso intersubjetivo de humano a humano que requiere un compromiso con el caring, en cuanto a ideal moral y sólidos conocimientos. El objetivo de los cuidados enfermeros es el de ayudar a la persona a conseguir el más alto nivel de armonía entre su alma, su cuerpo y su espíritu (Kerouac y Cols., 1996).
La búsqueda de la calidad del cuidado de Enfermería se constituye en un factor clave para participar disciplinariamente en la exploración de prácticas de atención a la salud de calidad y libre de riesgos. Para lograr lo anterior recomienda aplicar estrategias apoyadas en la investigación, la evaluación, la discusión y el consenso logrado en programas de mejora continua de la calidad (Puello, 2012).
20 El cuidado de enfermería consiste en promover la vida y la salud de las personas desde diversas condiciones, exige a las enfermeras permanente reflexión y sensibilidad, respeto a los valores y normas que orientan la oferta de intervenciones para lograr bienestar en las personas el bien interno de la profesión. Comprende la aplicación del pensamiento y acciones planificadas que abarcan las dimensiones: científica, técnica, interpersonal, intercultural, soporte psico-social y espiritual, en interacción con el equipo de salud; de manera tal que el usuario perciba el accionar terapéutico y se sienta satisfecho (CEP, 2015).
La atención en emergencia se convierte en, un acto de mantener la vida asegurando la satisfacción de un conjunto de necesidades indispensables, pero que son diversas en su manifestación. Las diferentes posibilidades de responder a estas necesidades vitales crean e instauran hábitos de vida propios de cada grupo o persona (Coliere, 1993).
La calidad en la intervención de enfermería se encuentra enmarcada en los principios que atañen a las responsabilidades morales, éticas y jurídicas. De igual manera plantea que los procesos y procedimientos de atención son susceptibles de evaluación y monitoreo, lo que permite mejorarlos y alcanzar el más alto nivel de eficiencia en el cuidado que se presta. Este concepto engloba la administración de todos los recursos necesarios y disponibles, con el propósito de crear y desarrollar la estructura que brinde cuidados de enfermería óptimos, eficaces, oportunos y humanos, con niveles de calidad que siempre tiendan a la excelencia (Sánchez, 1998).
La enfermedad en la infancia puede tener importantes repercusiones en el desarrollo psicosocial y sus efectos son todavía más negativos cuando se precisa hospitalización desde el ingreso por emergencia hasta su internamiento (Velásquez, 2014).
21 Al ingresar al servicio de emergencia es una situación estresante tanto del paciente como del familiar, se entiende por emergencia médica y/o quirúrgica toda condición repentina o inesperada que requieren atención inmediata al poner en peligro inminente la vida, la salud o que puede dejar secuelas invalidantes (MINSA, 2007).
Generalmente, la hospitalización conlleva a los niños y sus padres a experimentar vivencias estresantes a causa de diversos procedimientos diarios, como los exámenes médicos auxiliares, y los procedimientos de tratamiento médico. La aplicación de estos procedimientos en los niños genera una diversidad de reacciones estresantes, lo que hace vulnerable no solo a los pacientes, sino también a los padres de familia. Es frecuente que las alteraciones psicológicas que experimentan los niños sean temor, inseguridad y rechazo, sentimientos que incrementan sus niveles de estrés, esto a su vez se relacionan con la idea de separación y alejamiento de sus padres (Velásquez, 2014).
El término estrés está definido como un síndrome en el que hay desgaste del organismo como resultado de una situación estresante, a partir de la cual se genera una respuesta ante una exigencia física o emocional; es decir, se inicia con una reacción de alarma que es utilizada por el organismo como un mecanismo de defensa que incluye cambios en los componentes de la sangre, las glándulas suprarrenales, el timo y el estómago (Seyler, 1982).
La aplicación de procedimientos médicos percibidos como amenazantes, unido al propio malestar causado por la enfermedad, podría originar consecuencias inmediatas durante el tiempo de estancia en el hospital, así como después de la misma. Algunas de estas manifestaciones, además del estrés incluirán pesadillas, trastornos de sueño, cambios de conducta y miedos. Existen evidencias de que los niños pequeños (entre 6 meses y 4 años de edad) con varias estancias hospitalarias, están en riesgo de presentar problemas de
22 conducta y dificultades de aprendizaje en la edad escolar y adolescencia (Fernández y López, 2006).
El estrés, sea cual fuere el factor que provoque la respuesta, tiene unos efectos que, de persistir en el tiempo, se establecen en patologías muy variadas de la salud, como trastornos psicológicos, además de efectos muy conocidos sobre los sistemas vascular y cardiomuscular, sobre el sistema gastrointestinal, sobre el sistema inmune y sobre el sistema muscularesquelético (Seyler, 1982).
Muchas veces por la inestabilidad emocional a causa de la experiencia que están viviendo, los padres de familia que acompañan al niño durante la hospitalización, generan dificultades para la atención y compresión de las indicaciones que les brinda el personal médico y de enfermería con respecto a los cuidados que debe tener con su hijo (paciente).
Esto podría ser interpretado como un descuido de la madre o de poca colaboración en el cuidado de su hijo, pero, en realidad, muchas veces no se trata de un descuido, sino del estado de confusión y estrés de la madre/padre ante el impacto psicológico que ha recibido de la situación de la salud del niño. En tal sentido, uno de los objetivos de la preparación psicológica en la hospitalización infantil es promover que la participación de los padres sea más activa en el cuidado de su hijo durante el ingreso al hospital (Velásquez, 2014).
Además, los padres pueden llegar a presentar síntomas físicos de estrés como consecuencia ante la presencia de factores entre los cuales destacan la condición de salud de su hijo o hija, características ambientales del lugar donde se encuentra en el hospital y la separación de sus hijos (Miles, 1993).
Los niños y adolescentes, frente a las diferentes situaciones que experimentan durante la hospitalización, reaccionan de diversas formas utilizando sus capacidades para afrontar el
23 estrés. Por otro lado, los padres también pueden reaccionar de diferentes formas, con la diferencia que ellos como personas adultas y la experiencia de los años vividos ante otro tipo de situaciones de estrés, puedan haber desarrollado capacidades de afronte. Por consiguiente, es probable que posean mejores recursos para actuar frente a este proceso de adaptación al ambiente hospitalario; sin embargo, es preciso señalar que, en la mayoría de los casos, la experiencia de tener un hijo hospitalizado sea nueva para el padre de familia y esto le genere algunas dificultades (Velásquez, 2014).
Durante el estancia del niño en el hospital se ha informado que la presencia de los padres de familia es fundamental en la hospitalización de los pacientes pediátricos, esto debido a que su asistencia podría facilitar el proceso de adaptación psicológica a la hospitalización; sin embargo, debemos considerar que los padres de familia, también atraviesan por un estado emocional cargado de estrés, angustia e incertidumbre al saber que su hijo porta una enfermedad y que requiere del internamiento hospitalario para recibir un tratamiento especializado (Palomo, 1999).
Otros estudios han explorado las reacciones emocionales de los padres ante la hospitalización de su hijo, observando la presencia de desilusión, culpa, tristeza, depresión, hostilidad, enojo, miedo, ansiedad, sufrimiento, desesperanza, sentimiento de fracaso y pérdida de autoestima. Hospitalizarse en una unidad critica presupone a las personas internadas presentar un estado de salud grave, aunado a que están rodeados de aparatos y tecnología que resulta amenazante, para quienes no están familiarizados con el área médica. Sin duda, un niño en la unidad de cuidados críticos como uci, trauma shock, emergencia, generan estrés en la madre (Miles, 1993).
El estrés es uno de los parámetros más tenidos en cuenta a la hora de medir o analizar la satisfacción en padres/madres con hijos ingresados al hospital, pues no solo nos permite
24 evaluar el estrés en madres y padres de niños, sino también para evaluar la eficacia de la atención del personal de salud y los servicios de apoyo psicosocial para padres (Capdevilla y el, 2012).
El estrés se produce por diferentes estímulos, sobre todo cuando uno se encuentra en un hospital, entre ellos se identificaron los estresores del ambiente y se han examinado las posibles diferencias en la percepción de los estímulos de estrés y el impacto total del estrés sobre las madres y los padres que tienen a sus hijos en estas áreas críticas (Miles, Carter y Spicher, 1984).
Por todo ello, se considera de gran importancia que el personal de salud tome en cuenta potenciar la capacidad de afrontar el procedimiento medico como uno de sus objetivos principales en el niño hospitalizado y los padres de familia. Esto repercutirá en un mejor manejo de sus conductas ante las diferentes situaciones estresantes que generan la enfermedad, hospitalización y tratamiento médico (Velásquez, 2014).
El paciente, los padres y la enfermera actúan y luchan contra el estrés para salvar la vida del niño o niña, por ello se debe proporcionar el cuidado enfocado a los padres; pues resulta innegable la necesidad de vigilancia y acompañamiento emocional que necesitan los padres, especialmente para las madres, por lo cual se hace necesario identificar el nivel de estrés y las fuentes que lo producen (Miles, Carter y Spicher, 1984).
El niño y su familia necesitan, en fin, conocer y entender el sentido de los diferentes procedimientos y cuidados médicos que se les aportan día con día. Buena parte de las relaciones conflictivas entre usuarios y personal del hospital, así como la no cooperación adecuada ante el tratamiento del paciente, se genera por deficiencias en la comunicación o fallas en la compresión de la razón de los procederes médicos. La enfermera, dado el lugar
25 de confianza en que muchas veces es colocada, puede hacer una labor de mediación neutral y de facilitación de la comunicación entre los usuarios y el demás personal de salud (Zarate, 2008).
La preparación psicológica en un niño hospitalizado es un proceso complejo donde se deben tomar en consideración diferentes aspectos multidimensionales, como los ámbitos personal, familiar, educativo, recreativo y social del paciente, incluyendo, además el proceso de adaptabilidad a la enfermedad, el tratamiento y la hospitalización. Para ello, se requiere no solo de la preparación no solo de la participación del psicológico clínico, sino también de un equipo de profesionales y personal de apoyo que trate directamente al paciente y a los padres (Velásquez, 2014).
26 Marco empírico
Las repercusiones que sufren los padres por la hospitalización del ritmo de trabajo normal y en general, de la vida diaria. Todas estas circunstancias podrían influir sobre la propia respuesta adaptativa del niño o su estado de temor y estrés, el cual, a su vez, incrementa potencialmente la alteración paterna, derivando de un proceso de transmisión mutua de emociones negativas (Fernández y López, 2006).
No se han encontrado investigaciones que relacionen las variables en el servicio de emergencia, sin embargo, que citaran algunas investigaciones encontradas de acuerdo a las variables en estudio.
En investigaciones internacionales, como la realizada por Santana (2014), en Goiânia, Brasil sobre Calidad de los cuidados de enfermería y satisfacción del paciente atendido en un hospital de enseñanza, se encuentra que el equipo de enfermería según la perspectiva del paciente, un déficit de la calidad de los cuidados de enfermería prestados en la institución, y también un alto nivel de satisfacción de los pacientes con los cuidados de enfermería recibido. Sin embargo, se identificó una correlación débil a moderada entre calidad de la atención de enfermería y satisfacción del paciente.
Otro investigación de Lenis y Manrique (2015) realizado en una clínica privada de Barranquilla, Colombia que tuvo como objetivo determinar la calidad del cuidado de enfermería percibida por pacientes, encontró que el 70% de los pacientes percibe resultados altamente positivos sobre el cuidado de enfermería recibido en la institución, además se obtuvo una puntuación de 93, 2 en la dimensión de la experiencia en el cuidado y de 78,12 en la dimensión de satisfacción, llegando a la conclusión que la calidad del cuidado de enfermería es buena en dicha institución.
27 A nivel nacional encontramos a Calderón (2014), en su investigación realizada en Huancayo en el Hospital Ramiro Priale, sobre Comunicación enfermera-familia y nivel de estrés por hospitalización de familiar, tuvo el objetivo de determinar la relación entre nivel de comunicación entre enfermera/familiar y el nivel de estrés por hospitalización, encontrando una relación significativa que indica que cuando la comunicación es mayor, causa menor estrés, siendo la comunicación verbal lo más favorable para los pacientes hospitalizados.
En un estudio realizado por Andrade (2017) en Lima, sobre percepción del familiar sobre el cuidado humanizado que brinda la enfermera al paciente hospitalizado en el Hospital Dos de Mayo, donde tuvo el objetivo de determinar la percepción sobre el cuidado que brinda la enfermera, obtuvo como resultado que el 53% de familiares tienen una percepción favorable acerca del cuidado humanizado que brinda la enfermera.
A nivel local tenemos otras investigaciones relacionadas a las variables en estudio como la de Rojas (2012) en su investigación realizada en el Hospital Regional de Trujillo, sobre Factores estresantes y nivel de estrés en madres de recién nacidos hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Se analizó los factores estresantes: ambiente, tratamientos aplicados del recién nacido y comunicación con el personal de salud, obteniéndose los siguientes resultados: 89.3 por ciento de las madres presentaron un nivel medio y alto de estrés. Los factores estresantes de tratamientos aplicados, comunicación con el personal de salud y el factor estresante ambiente, tuvieron niveles de 73.5, 61.7 y 58.8 por ciento respectivamente. El factor estresante a tratamiento aplicados se relaciona significativamente con el nivel de estrés con las madres.
Bulnes (2014) de la ciudad de Trujillo, en su estudio sobre Nivel de estrés y algunos factores estresores del entorno familiar cuidados del paciente hospitalizado en la unidad de
28 cuidados intensivos, encontró que existe relación significativa de factores estresores del entorno sobre el nivel del estrés del familiar cuidador del paciente hospitalizado. Así mismo, existe relación altamente significativamente de factores estresantes del entorno en la dimensión ambiente y nivel de estrés del familiar cuidador del paciente hospitalizado.
También es altamente significativa la relación de los factores estresores del entorno en la dimensión tratamiento aplicados al paciente y nivel de estrés del familiar cuidador; como ente los factores estresores del entorno en la dimensión comunicación personal y el nivel de estrés del familiar cuidador.
Castillo (2015) en su investigación en el Hospital Víctor Lazarte Echegaray. Trujillo que tuvo como objetivo de determinar la relación entre el Estrés y satisfacción percibida por las madres de niños prematuros, obtuvo como resultados que el 72 por ciento de madres de recién nacidos hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos neonatales presentaron un nivel alto de satisfacción percibida y el 28 por ciento presenta un nivel bajo.
El 72 por ciento de madres presenta un nivel de estrés medio, el 28 por ciento presenta un alto nivel de estrés. Llegando a la conclusión que no existe relación significativa entre el nivel de estrés y el nivel de satisfacción de la madre del recién nacido prematuro p =0,304
>0.05.
Así mismo en la investigación de Trujillo (2016) realizado en el Hospital Belén de Trujillo que tuvo como objetivo determinar la relación entre la Calidad de cuidado de la enfermera y satisfacción de las madres, obtuvo como resultados que la calidad del cuidado de la enfermera es adecuada en un 70 por ciento y 30 por ciento inadecuado; el 70 por ciento de las madres presenta una satisfacción baja, 20 por ciento satisfacción media y 10 por ciento satisfacción alta. Llegando a la conclusión que existe relación altamente
29 significativa entre calidad de cuidado de la enfermera y la satisfacción de las madres de recién nacidos prematuros.
Chávez (2016) en su estudio realizado en el Hospital Belén de Trujillo, sobre Calidad de cuidado de enfermería percibido y estrés del cuidador familiar Unidad de Cuidados Intensivos, encontró que el 54.7 por ciento de los cuidadores familiares del paciente hospitalizado en UCI refieren una buena calidad de cuidados, el 42.2 por ciento regular calidad de cuidados y solo el 3.1 por ciento mala calidad de cuidados. Además, el 64.1 de los cuidadores familiares presenta un moderado nivel de estrés, el 34.4 por ciento altos niveles de estrés y solo el 1.5 por ciento bajo nivel de estrés. Existiendo una relación significativa p =0.001 entre la calidad de cuidado de enfermería percibido y nivel de estrés del cuidador familiar en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Belén de Trujillo.
30 II. Material Y Métodos
2.1. Tipo de investigación
El presente estudio de acuerdo a Polit y Tatano (2018), es tipo cuantitativo, descriptivo-correlacional y ha realizado en el servicio de emergencia del Hospital General de Cajabamba entre los meses de setiembre a octubre del 2017.
Descriptivo porque en esta investigación se pretende a través de la observación directa, describir y dilucidar fenómenos relacionados con la calidad del cuidado de la enfermería. Se realizó un análisis descriptivo que detalle aspectos cuantitativos relacionados con la calidad del cuidado de la enfermería y el nivel de estrés de los padres de niños que ingresan en el servicio de emergencia del Hospital General de Cajabamba.
Transversal: Ya que la información se obtuvo en un corte de tiempo, en la cual se aplicó el Cuestionario en el servicio de emergencia del Hospital General de Cajabamba.
Cuantitativa. Apoyada en resultados obtenidos mediante los instrumentos de medición de calidad de cuidado de enfermería y el nivel de estrés de los padres. Los datos obtenidos permiten deducir el cumplimiento de aspectos normativos.
PM: población muestral X
Y PM
M
r
31 X: Calidad de Cuidado de Enfermería
Y: Estrés en familiares de niños que ingresan al servicio de emergencia r: relación
2.2. Población y muestra de estudio Población - muestral:
La población muestral estuvo conformado por 80 familiares de niños que ingresaron al servicio de emergencia del Hospital General de Cajabamba durante los meses de Setiembre a octubre del 2017, que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos.
Criterios de inclusión
Familiares (padre y madre) de niños y niñas menores de 5 años (excepto recién nacidos).
Niño y niña que ingresan al servicio de emergencia y son registrados como emergencia con prioridad III y IV porque las I y II son referidas a Cajamarca.
Niño y niña que se encuentra estabilizado en el servicio emergencia.
Niño y niña que reciben tratamiento en el servicio emergencia (sin ser referidos).
Padre y madre de niños que aceptaron voluntariamente ser parte de la investigación.
2.3. Unidad de análisis
Estuvo conformado por cada familiar (padre y madre) de niños y niñas menores de cinco años que cumplieron con los criterios de inclusión.
2.4. Instrumentos
Para la recolección de datos del presente trabajo de investigación, se utilizó 2 instrumentos.
32 A. Encuesta de Calidad de Cuidado de Enfermería en familiares de niños/niñas que
ingresan a emergencia- CCE
EL instrumento elaborado por Donabedian (1994) modificado por Salvatierra (2017) de acuerdo a las bases teóricas dadas por el MINSA (2006); consta de un total de 25 ítems, cada ítem tiene tres alternativas como posibles respuestas, asignándoles un puntaje de acuerdo a la frecuencia elegida, de tal forma que siempre equivale a 3 puntos, a veces equivale a 2 puntos y Nunca equivale a 1 punto.
El instrumento consta de tres dimensiones, Calidad Humana (de la pregunta 1 a la pregunta 6), Calidad Técnica (de la pregunta 7 a la pregunta 16) y Entorno de Calidad (de la pregunta 17 a la pregunta 25).
Categorizando la variable como sigue a continuación:
Buena calidad de cuidado: 59-75 Regular Calidad de Cuidado: 42-58 Mala Calidad de Cuidado: 25-41
B. Cuestionario sobre Nivel de Estrés de los Familiares (NEF) de niños menores de 5 años.
El instrumento elaborado por Miles (1984), modificado por Salvatierra (2017) basado en conceptos de estrés dado por Velásquez (2014), consta de dos partes:
1. Datos Informativos: historia clínica del niño(a) y parentesco con el niño(a).
2. Escala de Estrés Familiar, que consta de un total de 26 ítems, cada ítem tiene tres alternativas como posibles respuestas, asignándoles un puntaje de
33 acuerdo a la frecuencia elegida, de tal forma que siempre equivale a 3 puntos, a veces equivale a 2 puntos y Nunca equivale a 1 punto.
Categorizando la variable:
Estrés leve: 26-43 Estrés moderado: 44-61 Estrés Alto: 62-78
2.5. Control de calidad de los instrumentos PRUEBA PILOTO
Los instrumentos de la presente investigación se aplicaron a 20 padres de los niños(as) menores de cinco de años que ingresan al servicio de emergencia del Hospital Leoncio Prado, de Huamachuco, quienes no formaron parte de la muestra, tienen una realidad muy similar al de Cajabamba. La prueba piloto se realizó con el objetico de probar su factibilidad de aplicación del instrumento, o replantear los ítems si era necesario y posteriormente se sometió a proceso de control en validez y confiabilidad.
CONFIABILIDAD
La confiabilidad del Instrumento Calidad de Cuidado se determinó empleando la prueba de coeficiente alta de Crombach obteniendo un alpha de cornbach de 0.715 con 25 ítems, siendo el instrumento confiable.
La confiabilidad del Instrumento Nivel de estrés se determinó empleando la prueba de coeficiente alta de Crombach obteniendo un alpha de cornbach de 0.756 con 26 ítems, siendo el instrumento confiable.
34 VALIDEZ
La validación del instrumento se midió a través de juicio de expertos, quienes consideran que el instrumento contiene los reactivos necesarios. La Encuesta de Calidad de Cuidado de Enfermería Percibido por los familiares de niños/niñas que ingresan al servicio de emergencia ha sido medido a través de juicio de expertos por enfermeras del servicio de emergencia del Hospital General de Cajabamba, mientras que el cuestionario sobre Nivel de Estrés de los familiares de niños/niñas menores de 5 años ha sido medido a través de juicio de expertos por el personal de psicología del Hospital General de Cajabamba.
2.6. Procedimiento
Para el proceso de recolección de los datos se solicitó el permiso del Director de Hospital de Cajabamba y Jefe del servicio de Emergencia para tener las facilidades de poder aplicar los instrumentos a los padres y madres de los niños(as) que ingresan a este servicio.
Para la recolección de la información y aplicación del instrumento, se seleccionó a los padres y madres, teniendo en cuenta los criterios de inclusión establecidos. El instrumento se aplicó diariamente sea en el turno de la mañana en la sala de espera de emergencia, donde se encuentran los familiares de los pacientes que ingresan a este servicio, es en este lugar donde los padres y madres del niño(a) que ingresa al servicio de emergencia, eran captados por la investigadora. La aplicación de la encuesta se realizó en la sala de espera del servicio de emergencia, donde se les explico sobre el objetivo del estudio y solicito su participación, luego se procedió a entregar los instrumentos de esta investigación a los padres y madres de los niños que ingresan al servicio de emergencia que saben leer;