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Baldosas Sueltas Bilis Malograda

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Academic year: 2022

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B i l i s M a l o g r a d a

B a l d o s a s S u e l t a s

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Trabajo de grado

Asesorado por el maestro Gabriel Silva Rubio Bogotá, Colombia

entre el segundo semestre de 2018 y el primer semestre de 2019

Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Artes Departamento de Artes Visuales

Énfasis plástico

Agradecimientos especiales a Gabriel Silva, Mateo Marín, Juliana Ceballos y Alfredo Martínez Catalina Pardo Ceballos

B i l i s M a l o g r a d a B a l d o s a s s u e l t a s

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“El camino también desaparece mientras lo pienso, mientras lo digo. La sabiduría no está ni en la fijeza, ni en el cambio, sino en la dialéctica entre ellos. Constante ir y venir: la sabiduría está en lo instantáneo. Es el tránsito. El tránsito no es sabiduría sino un simple ir hacia... El tránsito se desvanece: sólo así es tránsito.”

Octavio Paz

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A Luz, Germán, Juan Camilo, Mateo, Nicole y Daniela

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01

Glosario

02

Entrecejo

03 04

Entre pienso Jean- Paul Sartre: El cuerpo emocional La angustia y La

Náusea

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05

Bilis malograda

06 07 08

contenido

Baldosas sueltas

Lo importante es la quietud

Conclusión Bibliografía

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01

G l o s a r i o

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s e n s a c i ó n :

(Del bajo lat. sensatio, -onis.) f.

Como elemento constitutivo de la percepción, impresión que las cosas producen en los sentidos. Emoción producida en el ánimo por un suceso o noticia de importancia.

1. s. f. FILOSOFÍA Impresión que producen las cosas por medio de los sentidos y que llega al sistema nervioso central. Toma de conciencia de la impresión recibida por un órgano de los sentidos cuando sufre una excitación. Objetivamente, es un reflejo; subjetivamente, da lugar a un hecho de conciencia que puede convertirse en una percepción o en una imagen.

2. Efecto emocional producido por una cosa

n á u s e a :

(Del lat. nausea, fɾagmen’taɾ mareo .) 1. s. f. FISIOLOGÍA Sensación molesta que indica la proximidad del vómito 2. Repugnancia o aversión que se siente por una persona o cosa hasta la náusea

3. loc. adv. En exceso, hasta resultar molesto.

h e r m é t i c o :

1. adj. Que se cierra de modo que no permite pasar el aire ni los fluidos:

cámara hermética.

2. Impenetrable, incomprensible o cerrado: gesto hermético;respuesta hermética.

a n g u s t i a :

(Del lat. angustia ‘angostura’,

‘dificultad’.)

1. f. Aflicción, congoja, ansiedad.

2. f. Temor opresivo sin causa precisa.

3. f. Aprieto, situación apurada.

4. f. Sofoco, sensación de opresión en la región torácica o abdominal.

congoja o aflicción. Se trata de un estado afectivo que implica un cierto malestar psicológico, acompañado por cambios en el organismo (como temblores, taquicardia, sudoración excesiva o falta de aire).

f r a g m e n t a r : (v. tr. y prnl.)

1. Dividir una cosa en fragmentos o trozos.

2. Dividir, partir, trocear fragmentar tr.- prnl. Fraccionar, reducir a fragmentos.

Fragmentar (fɾagmen’taɾ) verbo transitivo, unir dividir en partes, un todo fragmentar una narración.

a t m ó s f e r a :

(Del lat. cient. atmosphaera, ἀτμός atmós ‘vapor, aire’ y σφαῖρα sphaîra

‘esfera’.)

1. f. Capa gaseosa que rodea la Tierra y otros cuerpos celestes.

2. f. Aire contenido en una habitación u otro recinto.

3. f. Espacio en que se extiende de alguien o algo, o ambiente que los rodea.

4. Provocar una situación desagradable.

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02

E n t r e c e j o

E n t r e p i e n s o

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Entre reflexiones, poemas, pinturas y experimentos he buscado formas que me permitan expresar las ideas que por mucho tiempo he intentado hilar. La poesía me ha permitido llegar a puntos claves para la materialización de la Sensación; esta escritura, que se dio a todo lo largo del proceso, posibilitó una visión panorámica

del quehacer creativo, visión de la que se siguió, al fin, un trabajo enfocado. La repetición de palabras ha sido en mi obra una herramienta para la construcción de una sensación de fragmentación; por medio de la reiteración de palabras he pretendido construir un espacio fragmentado. Con esto se quiere erigir un espacio puramente

sensacional,

un espacio donde el

leector consiga adentrarse

en una idea, ni

específica ni

cerrada, de lo

que

es

esa sensación.

En la escritura hermética encontré un lenguaje propicio para la construcción de

desequilibrio, la angustia y la incomodidad. La primera herramienta para concretar

la Sensación, antes que la pintura,

fue la poesía .

Por eso considero la apropiada

para componer y soldar este

escrito, que busca acompañar y en sí mismo evocar el

trabajo pictórico realizado .

La p o e s í a ha sido

la potencia creativa desde la cual he exteriorizado e hilado mis percepciones sensoriales,

d e s d e d o n d e h e

conjugado tiempos, sentidos y consuelos.

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Recordar cada una de

las sensaciones que han

estado en el

cuerpo.

El cuerpo recuerda.

Pasar los años odiándolas, queriendo evadirlas, no mirarlas.

El cuerpo se sentía mal y

aún se siente mal, por no mirarse y no entenderse.

Este momento es el indicado para hablar,

para explicarlo y entenderlo,

o por lo menos, para intentarlo.

Para así dejar de obviar

pensamientos, inclinaciones y actitudes.

Encarar la Sensación, ponerle un nombre, enfrentarla con p a l a b r a s

y en meditaciones.

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Se redujo todo a un desasosiego Me intento retractar por mí

Tengo, quiero, es-mío. Nada es mío, ni mis propios ojos Dedos sollozan del escribo

Dientes se enredan en la noche por no decir Labios se secan por el sol que está encima del yo

Un hilo por dentro de nariz que se enreda en el desvelo Su nudo se hace grande por cada acercamiento alnosequé,

va bajando hasta garganta y luego sigue hasta costillas, enredo, pasa por esófago y llega a babanegra

Se empoza.

Edificios que pierden su encanto, se van cayendo hacia cuerpo, ahora entender a las palomas.

Qué se descosan ojos Qué se descosan dedos

Qué se descosa boca y garganta y nariz y persona que no es persona Descomponer la palabra ligera Pa la bra li ge ra

Si empiezo por donde termino, entonces cómo empiezo antes de que termine.

d e s c o s i d o

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Epaciolentes, plástico

Alteraciones en la variación de la luz

espacios inflados, quimera astral soplo de luz, infla los espacios pantocrátor tumefacto

Deleite clásico Percepción natural

Fibroso balbucea, no es como una foto El candelabro es perfecto, conjunto/conjunta 500 años entre el candelabro y el piso 500 años entre el piso y el candelabro

abstracción mental del paisaje opto por demás

opto por otras,

opto por las otras de los otros.

p a l e t a d e c o l o r e s

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03

J e a n - P a u l S a r t r e :

L a a n g u s t i a y L a N á u s e a

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Jean-Paul Sartre, filósofo, dramaturgo, novelista, político y referente intelectual, nació en París en 1905. Es conocido por ser uno de los precursores del existencialismo, movimiento que, principalmente, parte de la premisa de que dios no existe y que, por lo tanto, el hombre es lo que él se hace ser. Sartre se piensa a sí mismo sin ninguna explicación en el mundo, sin justificación ni razón alguna. Para él, la idea de que la existencia precede a la esencia, representa uno de los puntos claves del existencialismo.

Este pensamiento rompe con la noción que predominaba antes de su época, donde la esencia siempre precede a la existencia, es decir, una noción donde la idea o esencia del hombre está preconcebida (premisa fundamentada en el supuesto de que existe un dios que creó al humano, un dios anterior, que le da su esencia y su destino). Este cambio de pensamiento implica que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo y luego se define así mismo. Es decir, el hombre no está preconcebido.

La idea de que el humano es el responsable de su esencia, y por tanto, de su propio destino, trae consigo libertad total. Al no estar condicionado, el humano se encuentra únicamente arrojado

al mundo, con total libertad de elegir su propósito en la vida. Para Sartre, los seres humanos vienen al mundo, para sólo después elegir el propósito en su vida. Crean para sí mismos una esencia y no son otra cosa que lo que hacen de ellos mismos. El humano es ante todo proyecto, es todo lo que habrá proyectado ser. Para el filósofo, la vida carece de sentido, el único sentido que tiene se encuentra en vivirla. Sólo se vive, el hombre es en su situación, dentro de su contexto. El humano recorre su camino con libertad de elección, libre de cualquier propósito, cargando consigo la angustia. Para Sartre, la angustia, la culpabilidad y la conciencia son los elementos principales que permiten al ser humano dar cuenta de su libertad. La completa libertad de elección presenta a su vez miles de posibilidades, y es ahí donde se funda el temor, precisamente, por elegir incorrectamente, puesto que cualquier decisión puede acarrear un arrepentimiento o la angustia de haber podido elegir mejor. El sentimiento de angustia recae en el hecho de que todo lo que sucede es en sí consecuencia de las propias decisiones del humano, donde nada ni nadie le podrá ayudar.

Tener libertad es experimentar angustia, esa es la condena del

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hombre libre. Ésta trae también una responsabilidad, no sólo frente al individuo mismo, sino frente a toda la humanidad que lo circunda. El hombre responsable es el que conoce la angustia. Por eso, Sartre propone que el hombre se haga consiente de su libertad, y que la ejerza responsablemente.

Hay cierta facilidad en obedecer y seguir una institución, una religión, un gobierno o a un sistema económico; el que obedece fielmente una dinámica de no-pensamiento, limitándose a obedecer, está en una posición cómoda. Sin embargo para Sartre, cuando el humano cae en cuenta que es verdaderamente libre, empieza lo complicado:

¿qué hacer? ¿qué hacer con esta libertad absoluta? Sartre, se encamina a lidiar con estas incógnitas y con la angustia, con el vértigo de la libertad, que está de su lado. Su pensamiento quiere que el humano sea capaz de construirse a sí mismo, aún, a sabiendas de que sólo acabará con la ineludible muerte.

Al encontrarme con la filosofía de Sartre entendí, principalmente, lo que realmente significa esa angustia en la que me veo envuelta. Una angustia que, por más que intentara, no conseguía encontrarle explicación; angustia en forma de piso desequilibrado,

angustia de no estar siendo a cabalidad, de no estar tomando las mejores decisiones.

Varias preguntas surgieron a lo largo del proceso: ¿debería estar haciendo algo más útil que pintar, por el otro? Se me presentaban miles de vertientes por las cuales podría encaminarme; mi noción de responsabilidad social aparecía siempre que me encontraba pintando, junto con la culpa, ideas ambas que me abrumaban y desde donde aparecía mi angustia:

una angustia de no saber cuál es la mejor decisión, de cuál es esa acción de la cual debería hacerme cargo. Aún, sin tener esa respuesta que he venido persiguiendo, he sido libre al tomar decisiones, decisiones que llevan a más preguntas, a más posibilidades y sobretodo a más angustia.

Justamente en la obra de Sartre encontré ‘La Náusea’, un libro que describiría perfectamente lo que sentía. Encontrarme con ella fue como encontrarme con un pedazo de mi conciencia que brotaba, pedazo que las palabras, y tal vez mi capacidad de auto- observación, no me permitían entender, nombrar, ni mucho menos descifrar como causa de una razón prístina.

Sartre publicó en 1938 ‘La Náusea’, uno de sus libros

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más importantes, tanto por su riqueza en el lenguaje como por su riqueza en el pensamiento.

La escritura para Sartre, es una forma del reconocimiento del ser, toma la palabra como método de conciencia y alivio existencial. El personaje principal del libro, Antoine Roquetin, es un hombre solitario que carece de relaciones personales y que no tiene intenciones de tenerlas. Su confinamiento solitario y aparente calma silenciosa, no son más que la superficie tras la cual se esconde todo lo que siente y piensa.

Antoine siente una sensación, una sensación que no es más que puramente desagradable. Ésta, paulatinamente, va apoderándose de él, dejándolo progresivamente desconcertado. Empieza por preguntarse sobre esta situación que se apodera de su cuerpo por momentos: ¿qué es lo que está sintiendo? ¿de dónde se origina esta desagradable sensación?

Antoine, reflexiona a medida que se desarrolla el libro, sobre la sensación.

Cada episodio, denominado como un episodio de náusea, deja en él una resaca corporal que le permite reflexionar. Así, empieza él mismo a descalificar los objetos, a quitarle el sentido a todo de lo que platica, a todo lo que ve, a todo lo que siente a su alrededor;

esto es precisamente lo que le

provoca La Náusea. Al verse en un contexto, se da cuenta que aquello que le perturba no está tanto en él como en las cosas que están a su alrededor. Los objetos y las situaciones se vuelven en su contra. “Estoy en presencia del ser-en-sí, pero no puedo reconocer la causa de los objetos que aparecen en mi conciencia, ni tampoco puedo justificarlos:

simplemente aparecen siendo acto”. Esta sensación de extrañeza que brinda la náusea sitúa al hombre, y en el caso de la novela, a Antoine, frente al absurdo. Para Sartre, el absurdo es enterarse de que las cosas y las situaciones no tienen sentido alguno. Para su personaje, todo empieza a carecer de sentido, cada acción, cada pensamiento, incluso cada movimiento se entorpece por esta náusea.

Antoine se da cuenta de que a fuerza de experimentar ‘La Náusea’, se ha convertido en ella.

Él es esa sensación en la que se ve envuelto, él es ese asco y esa repulsión por los momentos, por lo que lo toca, por lo que está con él en su existencia, por el otro. La conciencia que está constantemente dirigiendo hacia tal o cual objeto, del que no puede reconocer su procedencia, ni su razón, ni causa, puede solamente afirmar su existencia.

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“Ahora veo; recuerdo mejor lo que sentí el otro día, a la orilla del mar cuando tenía el guijarro. Era una especie de repugnancia dulzona.

¡Quédesagradable era! Y procedía del guijarro, estoy seguro; pasaba del guijarro a mis manos, Sí, es eso; una especie de náusea en las manos.”

“Entonces me dio la Náusea:

me dejé caer en el asiento, ni siquiera sabía donde estaba; veía girar lentamente los colores a mi alrededor, tenía ganas de vomitar. Y desde entonces la Náusea no me ha abandonado, me posee.”

“¡La cosa anda mal, muy mal! Otra vez la suciedad, la Náusea. Y una novedad: me dio en un café. Los cafés eran hasta entonces mi único refugio porque están llenos de gente y bien iluminados; ni siquiera me quedará este recuerdo; cuando me vea acosado en mi cuarto no sabré adónde ir.”

“Nada ha cambiado y sin embargo todo existe de otra manera. No puedo describirlo; es como la Náusea y sin embargo es justo lo contrario: al fin me sucede una aventura y cuando me interrogo veo que (me sucede que soy yo y que estoy aquí; soy yo) quien hiende la

m o m e n t o s n a u s e a b u n d o s d e A n t o i n e R o q u e t i n

noche; me siento feliz como un héroe de novela.”

“Una inmensa repugnancia me invadió de improviso y la pluma se me cayó de los dedos escupiendo tinta. ¿Qué había pasado? ¿tenía la Náusea? El cuarto mostraba su aire bonachón de todos los días. Apenas si la mesa me parecía más pesada, más espesa.”

“La Náusea no me ha abandonado y no creo que me abandone tan pronto; pero ya no la soporto, ya no es una enfermedad ni un acceso pasajero: soy yo.”

“Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave”.

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04

E l c u e r p o e m o c i o n a l

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Recuerdo las sensaciones estando en el colegio, de unos 7 años; cuando las primeras memorias empiezan a ser tangibles y personales.

Estoy sentada en un pupitre con patas verdes y madera clara. Frente a mí hay un tablero verde opaco, sucio, velado por la tiza. El piso gris, cemento brillante, manchado y desgastado. Los pupitres ordenados en filas de a 5, estoy tan atrás que puedo posar mi cabeza contra la pared. Los dientes destemplados cada segundo y las manos resecas de pensar en la tiza. Me doy cuenta que no me gusta mi alrededor; que, aunque aprender trabalenguas y salir a jugar me conmueve, estar sentada en este pupitre, marcado con mi nombre, durante horas, me desconecta de la realidad. Cuatro paredes, el techo de lata blanco con verde, y un calor acumulado por el cansancio del recreo. Empiezo a respirar corto y pesado, me duele el pecho de adentro para afuera, me quiero ir, quiero respirar hondo y frío, me desespero, no entiendo nada y sin más, se va de pronto la sensación.

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Recuerdo atmósferas en estos lugares. También colores, que vienen de adentro hacia afuera.

Estoy en la sala de la casa de mis abuelos, un sábado, en la hora amarilla del día;

estoy en la sala viendo. De un momento a otro me paralizo, viene sin avisar, no puedo pararme, siento que mi cuerpo se empieza a enroscar. Me quedo viendo un punto fijo y mis ojos no se cierran por un largo instante: intento moverlos, pero solo logro torcerlos. Mi pecho empieza agitarse, se siente corto y sin espacio para las palpitaciones del corazón, no sé a donde ir, no me puedo ir. Todo se corta, todo deja de existir de la forma en que acostumbra. En esa gran sala, el piso ajedrezado; caqui, negro, brillante, resbaloso, tan grande que no entiendo dónde empieza y mucho menos donde termina. Muchas sillas; unas muy elegantes, de terciopelo rojo y madera café oscuro, y otras de plástico blanco.

Unas ventanas grandes donde entra todo el amarillo, reflejado en el piso: todo se ve amarillo brillante. Me preguntan, me hablan, pero no quiero responder, no puedo moverme y mucho menos puedo hablar. Recuerdo segundos después lo que acababa de sentir borrosamente y sin mucha claridad.

Así, sin intenciones, pasaron los años, La Sensación siempre volvía sin aviso, en lugares distintos. Guardo infinitos recuerdos de distintas atmósferas donde alguna vez ocurrió. Mi memoria percibe y relaciona con esos espacios habitados, distintos colores y alturas, distintas personas que no entendieron bien lo que me estaba pasando. A mi cuerpo paralizado, quieto, sentado o acostado, llegaba siempre La Náusea, siempre en esas posiciones, siempre en reposo, en un reposo intenso y colmado, que por algún tiempo supuse que sería nada más circunstancial e irrepetible.

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Edad gestional

Circunferencia abdominal constancia del crecimiento fetal Vitelino

Vitelino realización precoz Me puso el saco vitelino pero no alcanzó el calor anomalías en el valor

Liquido tan amniótico que recae sobre los dedos

frontales donde todavía están las marcas dentales

h a l l a z g o s e c o g r á f i c o s

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Una ciudad en vano Una ciudad sin precedentes Una ciudad que no llega

Irreverencia pordoquier, baba pordoquier, reposo pordondequiera

Nunca entendí los bodegones, nunca entendí cómo un banano podía brillar al lado de una manzana y cómo una piña debía ser más grande que una uva

Nunca entendí qué era más grande que lo grande y qué era más pequeño que lo grande

Lo terrible de no poder mirar más allá del párpado Lo insolente de estar en la raya

Nada que haga recuperar la conciencia Recuperar la conciencia

Recuperar la conciencia, siempre esperar con dos pechos abiertos para que entre.

e l c i e l o r a s o

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05

B i l i s m a l o g r a d a

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Durante el proceso se pensaron algunos objetos como primordiales en la composición de las pinturas. A medida que pasó el tiempo, siempre se priorizó su escena dentro de la composición. Ellos serían los que hablarán de la Náusea directamente, ellos serían los que encararían enteramente la sensación.

Pero no, después de tiempo de trabajo y de reconocimiento de la práctica, la atmósfera empezó a priorizar.

La atmósfera como recuerdo

La atmósfera como recuerdo del color

La atmósfera como recuerdo del color de la Náusea

El espacio, el lugar donde sucede, donde cada instante del recuerdo hace vivida la experiencia de trazar.

La atmósfera fragmentada por espacios, dentro de espacios y pisos que convergen entre sí, sin ningún sentido estricto, sin ninguna posición.

Firmamento que evoca, transparencias que recuerdan la memoria pasada, ocultando cada capa que se añade con cada color que se oculta.

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Tres patas Tres patas rotas Encontrar La silla de plástico Atmósferas Recordar Recordadas Incomodidad Incomodidad Incomodidad

MasaOrgánico Juntar el cuerpo

Juntar cada parte del cuerpo Irreconocible

El cuerpo irreconocible Pesadez

Pesadez Pesadez Centímetros

Experimentación Representan E s p a ci o Estructura Comienzo Comienzo Símbolos Náusea Pensar La silla

El cuerpo El cuerpo en masa Pesado Denso Densa y pesada Adentro Estructura Dos estructuras Encerrado Adentro Perspectiva Al final

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c o m i e n z o

Cuando angustia y dolor sean amigas de las manos.

¡Que se la lleven bien!

Que no se queden mirando sin respirar Que la mansedumbre no se agote ardor error temblor

antes no

será irreal si se oculta será en vano si se ignora será vacío si no se acepta será inútil si no se estruja será infiel si no

Tan muerta la lengua

Tan viva la lengua arráncala

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o r o v e c i n o a l c a s c o d e i c o p o r

Cuántas veces debo decir: no Cuántos dedos más secos para que me calle A veces tan vacío, pero siempre tan saturado

Que no puedan entrar, que se queden esperando, como yo me quedo esperando en el sofá del perro

Que lloren por la sien, como cuando yo lloro por la sien y las lagrimas se quedan detrás de los ojos

Cada mes que pasa debo retractarme por mí, por no poder decir, por mirar de más.

El cuarto de hora para atrás ya no está tan atrás, está adelante, son 46.

No tengo más remedio que seguir caminando, seguir andando sabiendo nada, porque cada cosa que aprendo me la quitan y vuelvo a quedar así, sin nada que decir, esperando aprender algo otra vez, para que pueda ser quitado otra vez y vuelva a quedar sin nada, para volver a aprender y a olvidar, pero sigo sin poder olvidar que es aprender.

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06

B a l d o s a s s u e l t a s

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Re cubrimiento

Transparecer

Pegar, para serSer

Quitar Volver a pegar

Humedecer Recubrir Siempre transparecer

Conecto Ser Punto Punto Por Re leer

Ser No Importa Cuántas Veces

Siempre

Releer La Atmósfera

Manto

Mantilla Envoltura

Envolver

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¿Cómo se encierra la angustia?

¿Cómo conducir la pesadez en manos y pies?

¿Cómo interpretar el tiempo?

¿Cómo no agotar?

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Agarré los elementos y variables en mil combinaciones...hasta que se agotaron

Destrucción y recomposición Silla Espacio

Color Transparencia Silla Peso

Silla Transparencia Espacio Eje Espacio Peso

Espacio Transparencia Cuarto Cuerpo Cuarto Color Eje Cuerpo

Cuarto Transparencia Eje transparencia Cuerpo Transparencia Peso Transparencia

Silla Cuarto Silla Cuerpo Silla Color Espacio Cuarto Espacio Cuerpo Espacio Color Cuarto Eje Cuarto Peso Eje Color Eje Peso Cuerpo Peso Cuerpo Color Peso Color Silla Eje

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Dejar que se ensanche La Náusea

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Pasan los minutos de la semana y ella se pasea por cuerpo, va dejando una huella, pero aún no ha hecho su aparición completa.

Sin alertar, llega, ya llegó.

No hay como devolverse no hay como haberle prestado atención a cuerpo para notar que algo no andaba bien desde principio de semana ya está se hizo inmenso desmesurado se infló tanto que está por estallar por todas partes adentro afuera en el medio antes de cuerpo después de él en medio de él no deja aliento alguno solo pesadez cruda e inaguantable pesadez que se envuelve con hilos de miasma que se llama cuerpo millones de hilos que entran y salen impiden interrumpen entorpecen hunden solo para demoler lo levantado Náusea la sombra que solo pesa e intoxica la Náusea ya es propia odio siempre esperando su partida despreciandola por su forma de aparecer y de quedarse silenciosa extrañarla cuando no está sin ella las manos estarían vacías y cuerpo obedecería otra finalidad sin ella no habría donde rumiar no habría donde comer ni donde escribir ni donde darse los pies clavados en el cemento sin ella solo habrían dos palabras y sin ella el fervor no sería capaz detestarla porque duele hace doler cada respiración y hace resentir cada acción porque la sensación de vomito no desaparece en 48 horas porque su presencia impide cualquier ocurrencia deseo en ella deja adentrarse por los caminos más obstruidos y deja estragos para delinear y des delinear

(57)

Pulso el pulso para después dejar de sentirlo

Reiterar sentirlo en garganta y en pecho No saber si va rápido o lento

Aún no veinticuatro Aún no

Luego es ahora por tercera vez, se repite.

Escuchar para escribir, contar hasta 16 de adelante hacía atrás y de atrás hacia adelante, del medio

hacia adelante y hacia atrás

Volver a los pies, suficiente sentirlos, la idea de ellos es pesada porque hacen lo que quieren

Hoy quieren pensar para andar, andan para distraer pecho que sigue sin distinguir

Sigue vivo, necesita resolver y hablar

Separando los versos que se cortan sin sentido, como el sin sentido de atrás para adelante.

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l a s o m b r a

Sorbo de poder, de poder, no

de buena o mala gana El nido se empezó a quemar, me lo tragué.

Uñas se tejieron para atrás, para empezar a descoserlo y reclamé.

Corramos tan rápido que la verdad nos alcanza Nada está tan bien como nos dijeron huele mal,

nos perpetuaron una fórmula, volear, destruirnos, recomponer.

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Valoración inicial en los lentes paso por medios puntos de cambio

Incursión del cuerpo, con los clavos que atraviesan las manos.

12 lápices que hacen vigencia de ese espacio plástico.

Pistas que las hormigas marcan

Déjà vu, ya en Grecia o ¿el viernes pasado?

claro/obscuro claro, es oscuro Segundo momento.

Rápido, tamaños simbólicos Alguien tan gigante como un castillo

Bañado en un velo amarga y débil que hace posible consultar.

Las coordenadas del nivel de detalle/supera lo manual No fumar

No fumarnos

r o j o y a z u l c o n r a y a s b l a n c a s

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L o i m p o r t a n t e e s l a q u i e t u d

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A lo largo de este proceso, aparecieron muchas contradicciones que por momentos me hacían dudar sobre

lo que estaba haciendo. Temí no ser clara, pero al mismo tiempo no quería entregar todo a lo obvio. Temí escoger mal las palabras y sobre todo temí en no comprenderme,

siquiera, a mí misma.

Verme inmiscuida en tanta confusión y contradicción me ayudó a interpretar y a entender mis impulsos e intuiciones

que, por mucho tiempo no logré descifrar. La Náusea propició en mí un auto-reconocimiento genuinamente

importante para poder tomar decisiones, también me hizo entender que las determinaciones que tomaba en la pintura no eran porque sí (como pensé por mucho tiempo).

Realmente, la introspección me ayudó a darme cuenta de pensamientos que no sabía que estaban en mí, y me ayudó a desglosarlos tanto como en palabras como en pinturas.

c o n c l u s i ó n

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B i b l i o g r a f í a

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Jean-Paul Sartre, La Náusea, Francia, 1938

Javier Aranda, La Náusea de Sartre, noticiero Televisa, 2013

Joaquin Fortanet, Jorge de los Santos, Joan Carles Mèlich, Jean-Paul Sartre, tertulia sobre su pensamiento, TVE, 2013

Juan Rodríguez Bastidas, La angustia como conciencia de libertad en la filosofía de Jean-Paul Sartre, 2014-2015

Gilles Deleuze, Francis Bacon, lógica de la sensación; traducción de Isidro Herrera , Madrid, España, 2002

David Sylvester, entrevista con Francis Bacon, BBC, 1966 Albert Camus, El mito de Sísifo, 1942

Alicia Romero, Marcelo Giménez, Alberto Giacometti, pensamiento del artista, 2005

Patricia English, Imperfection: Embracing Wabi-Sabi, Liminalities: A Journal of Performance Studies. Vol. 12, No.4, 2016

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Referencias

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