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El secreto de las cuatro plantas de Sucot

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Academic year: 2022

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El secreto de las cuatro plantas de Sucot

םיתעדי אל העבראו ינממ ואלפנ המה השולש

«Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de árbol cítrico (etrog), rama de palmeras (lulab), rama de mirto (hadas) y sauces de los arroyos (‘araba). Y te alegrarás delante de HaShem, tu Dios durante siete días « (Lev. 23).

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¿QUE REPRESENTAN ESTAS CUATRO PLANTAS?

La Torá no explica por qué debemos tomar específicamente estas 4 plantas en Sucot. Una posible razón, en línea con el pensamiento de Maimónides, es que en los tiempos de la Torá la razón de este precepto era tan evidente que no era necesario explicarlo. Y con el tiempo, esa explicación, se perdió….

Los Jajamim (Rabinos del Talmud) ofrecieron algunas interpretaciones al respecto, enfocándose más que nada en lo que estas plantas representan visualmente (4 órganos del cuerpo–espina dorsal, corazón, ojos, boca– todos unidos para servir a HaShem) o sus otras características (aroma y gusto, representando 4 individuos del pueblo de Israel).

Mi maestro, Ribbí Sa’adia Benzaquén, z»l, solía decir que estas plantas representan el reino vegetal porque las 4 son perennes, es decir, que no mueren ni pierden sus hojas cuando llega el invierno. Esto es particularmente notable en el etrog, un fruto cítrico, que como explica la Guemará, permanece en su árbol durante todo el año (haddar beilanó meshaná leshaná).

Estas 4 plantas, además, crecen en zonas completamente diferentes.

El etrog crece en los valles, el lulab (palmeras) en el desierto, el mirto (hadas) en las montañas, y la arabá (sauce) en las orillas de lagos y ríos.

CARRERA HACIA LA SEQUEDAD

Hace unos años atrás noté algo más, un detalle que nunca antes había observado ni escuchado. Mientras estaba explicando a los miembros de mi comunidad cómo

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preservar las 4 especies para que duren por toda la semana de Sucot me di cuenta que cada una de estas plantas se seca a un ritmo completamente distinto.

La planta que más rápido se seca es la ‘araba. Las ramas de sauce, una vez cortadas de su árbol, se secan en cuestión de días. En muchos casos, las ramas de ‘araba no sobreviven ni siquiera los 7 días de Sucot.

Luego están las hojas de mirto, hadás, que demoran unas semanas en secarse por completo.

El lulab, la rama de palmera, se seca muy lentamente. No tarda semanas sino meses en secarse.

Y finalmente tenemos el etrog. Hay varios elementos que hacen del etrog un fruto especial, pero quizás lo más característico del etrog es que es una fruta que nunca se descompone, y puede durar por años. Si uno deja, por ejemplo, un limón (el fruto cítrico más parecido al etrog) o cualquier otro fruto cítrico por algunos días al aire libre o incluso en un refrigerador, inevitablemente se va a poner blanco, o verde se va a llenar de moho y se va a descomponer. El etrog, sin embargo, nunca se pudre ni se descompone. Y si uno deja un etrog en una cajita o incluso al aire libre, si bien se achica y pierde su color, el etrog dura y hasta preserva su aroma, no durante meses sino durante años (sic). No existe ninguna otra fruta cítrica de estas características.

¿DEPENDER O NO DEPENDER?

Pero ¿Serán estas propiedades de las 4 plantas una casualidad?

Aunque no estoy muy seguro de cómo entender el significado de estos elementos, no creo que se trate de una casualidad. ¿Por qué?

Primero porque uno de los temas fundamentales de la fiesta de Sucot es la lluvia (םימה לע םינודנ גחב). Durante Sucot comenzamos a agradecer a HaShem por la lluvia (mashib haruaj, morid hagueshem) y también rezamos pidiendo tener un año de precipitaciones generosas y a su debido tiempo. Estas 4 plantas representan una relación de dependencia distinta en cuanto al agua que necesitan. En el caso del etrog y la ‘araba, por ejemplo, están en extremos opuestos en cuanto al agua y humedad que conservan o pierden en su interior.

EL ORDEN DE LOS FACTORES…

La razón principal por la que no creo que el elemento de sequedad sea una casualidad, es el orden en el cual estas cuatro plantas son presentadas por la Torá. Si uno observa con atención el pasuq (versículo) mencionado arriba, verá que la Torá primero menciona al etrog, luego al lulab (hoja de palmera), luego a los hadasim (mirto), y finalmente la ‘araba (sauce). Es decir, hay una mención progresiva en cuanto a la rapidez en la que estas plantas se secan. Se menciona más tarde la planta que más rápido se seca, y viceversa.

Quizás la Torá nos quiere enseñar la diferencia entre el justo y el malvado. El etrog, que fue identificado por los Sabios con el judío ideal, dedicado al estudio y a la práctica de la Torá, no se “marchita” rápidamente. Como dice David haMelej

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en Tehilim 1: 3: “El justo será como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y sus hojas jamás se marchitarán». Mientras que el malvado, identificado por los sabios con la ‘araba será «como la cáscara seca, arrastrada [contra su voluntad] por el viento”.

UNA IDEA NUEVA

Hace un par de años atras se me ocurrió una nueva idea. En realidad la razón principal por la cual la Torá nos indica tomar plantas y agradecerle a Dios es porque Sucot sucede al final de la cosecha. Cabe destacar que en los tiempos antiguos no habían refrigeradores ni existían los métodos de preservación de alimentos que tenemos hoy, como latas de conserva, etc. Y por supuesto que era necesario que los agricultores tuvieran reservas de alimentos que pudieran alcanzarle hasta la próxima cosecha. Hay alimentos «precederos», como la ‘arabá, que deben ser consumidos frescos y no hay manera de conservarlos o dejarlos a secar. Hay alimentos intermedios como los hadasim y el lulab que se pueden mantener por algunas semanas. Y hay otros alimentos que se pueden dejar secar, como el etrog, y se conservan por meses o incluso años. En su infinita bondad y sabiduría el Creador diseñó los alimentos con diferentes características. Algunos deben ser consumidos en el momento y otros no tienen fecha de expiración.

Quizás estas plantas nos recuerden estas características y nos den una razón

«más» para agradecer Dios por su sabia Creación.

תמשנ יוליעל

Aharon Cabuli ben Regina Romano y

Sofia Daniel Khabbas de Cabuli bar Regina ל«ז

La ceremonia de nisuj hamayim

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Los días de Sucot eran días de una alegría especial en el Bet haMiqdash (Templo de Jerusalem). Además del mandamiento bíblico de tomar las cuatro especies (םינימה תעברא), habian otras dos Mitsvot que se cumplian en el Templo. Estas dos prácticas son parte de lo que se llama «Halajá leMoshe MiSinai», tradiciones religiosas enseñadas a Moisés en el Monte Sinaí, que no cuentan con una fuente bíblica explícita. Uno de ellas era nisuj hamayim(la libación del agua) también conocida como la ceremonia de verter agua sobre el altar.

Los rabinos describen la gran alegría de esta ceremonia:

«Quien no ha visto la celebración de la libación del agua nunca ha experimentado la verdadera alegría. Grandes lámparas de oro eran izadas, con cuatro tazas de oro en la parte superior de cada lámpara. Cuatro jóvenes sacerdotes-aprendices subían a la cima, llevando inmensas jarras de aceite con las que se llenaban las lámparas. Una vez encendidas, no había un patio en toda Jerusalén que no brillara con la luz que emanaba desde el Templo. Se construían unos palcos especiales para permitir a las mujeres de Israel ver los sabios del Sanhedrín mientras bailaban. La gente cantaba, los hombres justos y piadosos bailaban delante de ellos, mientras hacían malabarismos con antorchas encendidas. Los levitas permanecían de pie en los quince escalones que descendían desde la corte de Israel hasta la corte de las mujeres, interpretado música con liras, arpas, trompetas y muchos otros instrumentos. Dos sacerdotes se paraban en la parte

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superior de las escaleras, a cada lado de la entrada de la gran puerta de la Corte tocaban trompetas de plata [estas eran trompetas reales, no shofarot, como se puede ver en el vídeo que se presenta a continuación].

Todo esto se hacía para honrar el mandamiento de la libación del agua. Al amanecer, la gente procedía con melodías y cantos hacia la fuente del Shiloaj, al pie de las murallas de Jerusalén. Un Cohen llevaba consigo una jarra de oro especial y la llenaba con el agua de ese manantial. Entonces la congregación ascendía de nuevo al Templo, encabezada por el sacerdote que llevaba el agua. Al llegar al templo, él traía la botella hasta el altar, y derramaba el agua en una vasija de plata en una esquina del altar.

(Tratado Sucá, Capítulo 5)

Esta ceremonia estaba conectada a la lluvia y era acompañada por Tefilot y oraciones de alabanza, confiando que HaShem bendecirá con la lluvia a la tierra y a sus productos en año entrante.

Por primera vez, desde la destrucción del Segundo Templo, la ceremonia de verter el agua se escenificó en Yerushalayim ayer, 18 de Tishri. La intención de este evento fue practicar la celebración de nisuj hamayim para aprender todos los detalles prácticos de esta ceremonia. Y esperando que BH muy pronto podamos celebrar todos juntos nuestras hermosas fiestas en el Bet haMiqdash ןמא ,י«בבתות.

Sucot en una cárcel mexicana

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A lo largo de nuestra historia, los Yehudim hemos superado todo tipo de obstáculos para poder observar la Mitzvá de la Sucá. Uno de los ejemplos más hermosos del amor y la determinación del pueblo judío hacia este precepto, es la Sucá construida en la cárcel de la inquisición de la ciudad de México en el año 1603, por un cripto-judío (converso) llamado Sebastián Rodríguez.

Sebastián nació en el año 1573, en San Vicente Davera, Portugal. Abandonó su casa a la edad de siete años, para trasladarse hacia Sevilla (España), donde trabajó en la tienda de su tío Antonio Rodríguez, quien le enseño a leer y escribir.

A los catorce años de edad, en el año 1587, se embarcó hacia Nueva España (México) y se asentó en la ciudad de Puebla, en la casa de un pariente lejano, también portugués, de nombre Guillermo Rodríguez, el cual lo enviaba a los pueblos aledaños a vender la ropa que él mismo fabricaba. A los dieciséis años se independizó y comenzó a trabajar por su cuenta.

A los dieciocho años se casó con su prima Constanza Rodríguez. Previo a la boda, su cuñado Domingo Rodríguez, y Manuel de Lucena, llevaron a Sebastián al campo y le revelaron que él era judío. Le enseñaron muchas de leyes y tradiciones de la Torá, en especial concernientes al matrimonio y las festividades judías.

Sebastián comenzó a aprender más acerca de su religión y de su pueblo. Sus principales maestros de quienes aprendió las leyes de la Torá fueron Luis de Carvajal (El Mozo) y Sebastián de la Peña. Durante largas caminatas en compañía de sus maestros, analizaban juntos los distintos pasajes de la Torá. Luis de Carvajal siempre llevaba oculto entre el forro y el fieltro de su sombrero varios escritos con versículos y leyes de la Torá, y de esa manera le enseñaba Torá a sus alumnos.

En 1596, cuando apenas había cumplido veintitrés años, y por la acusación de un tal Pedro de Reparo, Sebastián Rodríguez fue detenido en la ciudad de México

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junto con su esposa Constanza. Fue llevado a las cárceles de la inquisición en la plaza Santo Domingo, muy cerca del Zócalo actual, en el Distrito Federal.

Su crimen? «Judaizar», (una palabra acuñada por la inquisición española, y que por eso no existe en otras lenguas), es decir, practicar ritos de la religión judía.

Su castigo? Reclusión perpetua y confiscación de todos sus bienes, en beneficio de la iglesia.

Ya en la cárcel y durante los primeros meses de su interrogatorio, Sebastián guardó absoluto silencio, para no involucrar a sus maestros y a otros conversos que él conocía. Luego de tres meses de tortura, donde lo mantuvieron encadenado a unos grilletes de manos y pies, Sebastián confesó que practicaba la Ley de Moisés. Fue entonces que le quitaron los grillos y lo pusieron en una celda junto a Luis Diaz, un seudo-converso que operaba como espía de la inquisición.

Luis Diaz, apodado luego como “El Malshín” (el delator), informó a los inquisidores que su compañero de celda, Sebastián, “judaizaba”, esto es: que no consumía la carne que le servían; no barría el piso de su celda los sábados, se lavaba las manos antes de consumir pan, y todos los días se paraba en silencio y con la cabeza cubierta frente a una pared, en dirección al este (Jerusalem).

Como consecuencia de este informe Sebastián fue llevado ante los inquisidores para que declarase la verdad pero como negaba las acusaciones que le imputaban, se procedió nuevamente a la tortura. Esta vez con un instrumento de tortura llamado “el potro” (estiramiento in extremis de las extremidades del cuerpo) . Después la quinta vuelta del cordel, Sebastián declaró que él

«judaizaba», pero que “se arrepentía de lo que había hecho”.

Se acercaba Sucot, la fiesta de las cabañas, del año 1603, y Sebastián Rodríguez, su esposa Constanza y su pequeño hijo Domingo, llevaban ya siete años encerrado en la cárcel de la inquisición conocida como “La casa Chata”. El mayor deseo de Sebastián era celebrar la fiesta de Sucot, pero parecía un sueño imposible … Entonces, surgió en su mente plan muy arriesgado pero que podría funcionar:

tenía que construir una Sucá (cabaña ritual) en el patio de la propia cárcel.

A principios de septiembre de 1603, el Virrey de Nueva España le otorgó al Capitán Esteban Lemos, un notario de la Inquisición, un importante premio.

Sebastián Rodríguez propuso honrar al Capitán Lemos en «La casa Chata» y dedicar una fiesta en su honor. El entusiasta guardia de la prisión le dio permiso a Sebastián para hacerlo. Y también aprobó La fecha elegida por Sebastián: el 21 de Septiembre, y la lista de invitados propuesta por Sebastián, que incluía a varios conversos amigos.

Sebastián también se ofreció para decorar el patio. Pidió una gran cantidad de ramas, que fueron traídas por cuatro nativos, y así comenzó a construir su Sucá.

Preparó y decoró el patio abierto, conocido hasta hoy como «patio de los naranjos», colocando las ramas encima de sus cuatro paredes.

Para esta «ocasión especial» se preparó una deliciosa comida, con pollo como

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plato principal. El pollo era kasher, sacrificado a través de la Shejita (sacrificio ritual), algo que Sebastián organizó con ayuda desde fuera de la prisión.

El 21 de septiembre de 1603, el primer día de Sucot, Sebastián Rodríguez, junto con su esposa Constanza, y otros conversos, invitados y prisioneros, celebraron la fiesta de de Sucot, comiendo bajo el Sucá y regocijándose con canciones, bailes y alegría, frente a los inquisidores Alonso de Peralta y Gutiérrez Bernardo de Quirós, que nunca supieron que los prisioneros judíos estaban celebrando una festividad bíblica frente a sus narices.

El 2 de junio de 1606, la Inquisición decidió que ya se había transformado finalmente en un cristiano rehabilitado y Sebastián Rodríguez, su esposa Constanza Rodríguez y su hijo Domingo fueron liberados.

Hoy, 400 años después, la arriesgada decisión de Sebastián Rodríguez de construir un Sucá dentro de la prisión de la inquisición es un ejemplo inspirador de la determinación del pueblo judío de mantener y cumplir nuestra Torá sin importar las circunstancias. Desafiando incluso a la Inquisición española, una de las instituciones más horribles de persecución religiosa, que persiguió a nuestros hermanos y hermanas incluso en el Nuevo Continente.

Esta historia está registrada en los Archivos Generales de la Nación Mexicana, ubicados en el palacio de Lecumberri. «Proceso contra Sebastián Rodríguez y Constanza Rodríguez como Judaizantes», Inquisición en México, 1595-1596, vol 154, exp.2

(El artículo original fue escrito por el Sr. Eli Suli , México, experto en historia judía sefaradí y amigo personal).

Las raíces israelíes del Etrog

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De acuerdo al Profesor Ari Schaffer de Bet Dagan, Israel, si bien el etrog no es una de las 7 plantas o frutas típicas de Israel mencionadas en la Torá (trigo, cebada, uva, higo, granada, aceituna y dátiles), es un fruto nativo y típico de la tierra de Israel. Este dato ya había sido indicado por Maimónides en su “Guía de los Perplejos” donde explicó que la Torá encomendó utilizar las 4 plantas de Sucot –etrog, ramas de palmera, mirto y sauce–, ya que eran fácilmente obtenibles en la tierra de Israel.

El etrog fue un icono judío tan predominante en la historia de nuestro pueblo que se lo encuentra en varios mosaicos y muchas monedas del Israel antiguo. Por ejemplo, en las monedas del año 66 de la era común, previa destrucción de nuestro Segundo Templo, y especialmente en las monedas acuñadas en los años de la rebelión de Bar Kojbá, 130- 135 de la era común.

En esa época, Bar Kojbá, apoyado por rabbi Aqibá, lideró un ejercito que intentó rebelarse contra el imperio Romano para obtener la independencia judía, pero lamentablemente fracasó.

El uso de etroguim en las monedas de la rebelión de bar Kojbá es aún más conmovedor cuando recordamos el gran descubrimiento del arqueólogo Israelí Igal Yadín, quien encontró una carta intacta en las cuevas del desierto de Yehudá, escrita por el propio Bar Kojbá, donde expresa las dificultades de abastecimiento para sus tropas.

Este es el texto exacto de esta carta donde se ve como el comandante en jefe del último ejército judío antes del contemporáneo ejercito del Estado de Israel, Tsahal, ocupándose personalmente de que todos sus soldados tengan lo necesario

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par festejar Sucot.

“Shim’ón [bar Kojbá] a Yehudah: …. He enviado dos burros y te envío dos hombres con ellos para Yehonatan bar Be’ayan y Masabla. Deberán cargar los burros y traer de nuevo con ellos ramas de palmera [lulabim] y etroguim]. Y también deben ocuparse de enviar a otros [hombres] para que traigan al campamento ramas de mirtos [hadasim] y ramas de sauces [‘arabot]. Ved que ya esté separado el diezmo (ma’aser). Enviad todo a mi campamento. Nuestro ejército es grande. Shalom. “.

Esta es la carta original de Bar Kojbá en hebreo antiguo

Si bien el etrog es oriundo de Israel, al etrog se lo encuentra también en otras ciudades de la costa del mediterráneo. Hay ciudades que son famosas por la extraordinaria calidad de sus etroguim, como Calabria (Italia), la isla de Córsica (Francia) o la isla de Corfu (Grecia). Uno puede encontrar etroguim también en Líbano, Libia, Marruecos, etc.

¿Pero, cómo llegó el etrog a esos lugares del mundo?

La hipótesis más aceptada al día de hoy es que el etrog fue llevado desde Israel a otros lugares del mundo con la dispersión de los judíos (año 68 de la EC) con un objetivo muy específico: ser utilizado durante la fiesta de Sucot.

¿Por qué piensan eso los historiadores?

Porque a diferencia del limón u otros cítricos, el árbol del etrog es relativamente frágil, muy sensible a enfermedades que pueden afectar su raíz, vive relativamente pocos años (12-15, a diferencia del limón que puede vivir 25-30 años) y requiere mucha más cantidad de agua que otros cítricos. Aparte de todo eso, el etrog casi no tiene pulpa. ¿Por cuál otro motivo, entonces, se habrían plantado etroguim en los huertos del Mar Mediterráneo?

Durante mucho tiempo la producción de etroguim en Israel se vio interrumpida y los etroguim de estas zonas suplantaron a los etroguim de Erets Israel. No fue sino hasta mediados del siglo 19 que por iniciativa de Sir Moises Montefiore z”l, los etroguim volvieron a cultivarse en Israel.

Muchos etroguim llegan se producen en Marruecos, en Italia, etc. pero es bueno recordar que las raíces de esos etroguim se originaron en la tierra de Israel.

Porque a diferencia del limón u otros cítricos, el árbol del etrog es relativamente

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frágil, muy sensible a enfermedades que pueden afectar su raíz, vive relativamente pocos años (12-15, a diferencia del limón que puede vivir 25-30 años) y requiere mucha más cantidad de agua que otros cítricos. Aparte de todo eso, el etrog casi no tiene pulpa. ¿Por cuál otro motivo, entonces, se habrían plantado etroguim en los huertos del Mar Mediterráneo?

Durante mucho tiempo la producción de etroguim en Israel se vio interrumpida y los etroguim de otras zonas del Mediterráneo suplantaron a los etroguim de Erets Israel. No fue sino hasta mediados del siglo 19 que por iniciativa de Sir Moises Montefiore z”l, los etroguim volvieron a cultivarse en Israel.

Muchos Yehudim usan hoy en día etroguim de Marruecos, Italia, etc. pero es bueno recordar que las primeras raíces de esos etroguim son auténticamente judías.

חמש גח

תמשנ יוליעל

Aharon Cabuli ben Regina Romano y

Sofia Daniel Khabbas de Cabuli bat Regina ל«ז

Mudarse a una casa sin techo

Mañana por la noche, viernes 2 de Octubre de 2020, comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot.

La Torá dice:” En las Sucot habitareis por siete días … para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar [y así protegí] a los hijos de Israel en Sucot, cuando los saqué de la tierra de Egipto … (Levítico 23).

Durante siete días abandonamos nuestras casas y nos instalamos en la Sucá. La

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Sucá es una cabaña que consta de cuatro paredes y un techo muy frágil que en hebreo se llama sejaj. Comemos, estudiamos y si el clima lo permite dormimos en la Suca. Traemos nuestros muebles a la Sucá, para sentirnos cómodos y con la sensación de que no necesitamos nada más en el plano material. Sucot conmemora nuestra travesía de cuarenta años desde Egipto hacia la Tierra Prometida. Durante esos años, en pleno desierto, Dios nos proporcionó comida y agua y cubrió todas nuestras necesidades. Dios también nos concedió Su Protección Divina especial contra las inclemencias climáticas del desierto, los animales salvajes y otros peligros.

Al trasladarnos a la Sucá y dejar la seguridad de nuestras sólidas casas recreamos esa travesía de 40 años en los que estuvimos bajo Su Protección directa, que es en última instancia la protección que más nos debe importar.

Hay muchos detalles y especificaciones en cuanto a cómo construir la Sucá.

Los principios básicos son:

PAREDES: Las paredes de Laura Sucá, por lo general 3 o 4 paredes, deben ser construidas antes de colocar el sejaj o techo de ramas. Las paredes pueden estar hechas de cualquier material capaz de soportar un viento promedio. Esta es la razón por la que el rabino Obadia Yosef z”l recomienda evitar el uso de telas para hacer las paredes de la Sucá, y sugiere usar en su lugar madera o paneles de acrílico. Ver link de su artículo abajo.

SEJAJ (techo de hojas de palmera, ramas, bamboo, esterilla, etc.): Sobre las paredes colocamos el sejaj . Para el sejaj podemos utilizar todo tipo de ramas o cañas de bambú o cualquier otro tipo de plantas. Muchos acostumbran a usar ramas de palmera, si se pueden conseguir. Hay cortinas especiales hechas de cañas o bambú que también se suelen utilizar para este propósito.

SOMBRA vs LLUVIA: El sejaj debe ser lo suficientemente denso como para proporcionar sombra, pero tiene que ser lo suficientemente frágil como para permitir que la lluvia penetre en la Sucá. Una «choza» impermeable no se considera una Sucá y por lo tanto no es valida.

La mayoría de los Halajot para construir una Sucá son idénticas para Sefaradim y Ashkenazim. Excepto quizás una regla muy específica sobre las paredes, que la costumbre Sefaradí es más estricta. Ver en este artículo la opinión del Rab Obadia Yosef z «l.

RESIDIR EN EL SUCA

Los rabinos explicaron que para cumplir con la Mitsvá de residir en la Sucá debemos dejar nuestra residencia primaria y establecernos en la Sucá. Así dijeron: «Durante los siete días del festival de Sucot, uno debe convertir la Sucá en su residencia permanente, y su casa en su residencias temporaria». Vivir en la Sucá significa que todas las actividades regulares que hacemos en casa deben

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tener lugar en la Sucá.

Algunos ejemplos:

COMIDAS: Excepto cuando llueve, debemos comer en la Sucá. Particularmente las comidas formales, esto es, comidas con pan (hamotzi y birkat hamazon) deben tener lugar en la Sucá. Por eso cuando comemos una comida con pan en la Sucá recitamos la bendición: … .asher quiddeshanu bemitzvotav vetstivanu liysheb basukká.

MEZONOT: Pasteles, masitas, galletas, etc. (mezonot) también se debe comer dentro de la Sucá, pero cuando se come entre comidas (un snack), no se dice la bendición de la Sucá.

SNACKS: Un alimento ligero como una fruta, una ensalada, un café, se puede consumir fuera de la Sucá. Los rabinos, sin embargo, elogiaron a la persona que durante Sucot no come ni bebe nada fuera de la Sucá.

DORMIR: Dormir en la Sucá es parte de la Mitsvá de residir en la Sucá. Sin embargo, esto depende de algunos factores: 1. Condiciones climáticas (temperaturas frías y obviamente lluvia) . 2. La condición física de cada uno (salud, sensibilidad al frío, edad, etc.). 3. En algunas áreas también deben considerarse temas de seguridad y/o la posible presencia de animales nocturnos (como raccoons o zorros en algunos sectores de NY) mosquitos u otros insectos, etc.

Todas las actividades regulares que normalmente hacemos en casa como estudiar, leer, descansar, etc. se realizan en la Sucá.

VIDEOS SOBRE CONSTRUCCION DE LA SUCA

Construyendo una Suca sólida (hebreo) Construyendo una Suca simple (Inglés)

Clouds, GPS y Firewalls

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“…para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar en sukkot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem vuestro Dios”. Levítico 23:42

Este viernes 2 de Octubre por la noche, celebraremos la fiesta de Sucot que nos recuerda nuestra travesía de 40 años en el desierto, desde Egipto hasta la tierra prometida: Israel.

La Torá dice claramente que la razón por la cual celebramos Sucot es para recordar “que Dios nos estableció en sukkot” cuando nos sacó de Egipto.

Pero, ¿qué eran en realidad esas sukkot? ¿De qué estaban hechas?

CABAÑAS De acuerdo a Ribbí Aquibá debemos entender que las Sukkot eran simplemente «chozas». Cabañas con un techo de ramas, que NO protege de la lluvia como un techo normal, pero que sirve para protegerse del sol, que es lo más necesario en el desierto. De acuerdo a esta opinión al construir las Sucot y habitar en ellas, rememoramos nuestra travesía en el desierto.

Hay por lo menos dos objeciones a esta interpretación “literal”.

1. Que cuando la Torá se refiere a los lugares de residencia de los judíos en el desierto menciona “ohel”, esto es, carpas hechas probablemente de tela. Las chozas o cabañas no se mencionan. 2. Las segunda objeción es un poco más aguda ¿Por qué dice la Torá que “Dios» estableció a los Israelitas en las cabañas?

Las chozas a las cuales se refería Ribbí Aquibá tuvieron que haber sido construidas por los mismos judíos, no por Dios…

NUBES DE GLORIA Ribbí Eliezer disiente con Ribbí Aquibá y sostiene que en este versículo “sukkot” no se refiere a cabañas o chozas. Sin importar en realidad si las viviendas de los judíos eran de madera o de tela, lo que debemos recordar es que durante los 40 años de la travesía en el desierto el pueblo judío fue protegido por Dios. A esta Protección Divina Ribbí Eliezer la llamó “nubes de gloria”. De hecho, se habla de siete nubes con las que HaShem protegió al pueblo

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judío. Una de cada lado, una adelante, una atrás, una arriba, una abajo y una adelante, a 3 días de distancia que les indicaba el camino.

Ahora bien, ¿por qué hacian falta estas nubes protectoras? Porque cruzar un desierto es arriesgado, y es vital tener agua y comida, pero agua y comida no son suficiente. Hay por lo menos 4 serios desafíos más que uno enfrenta cuando atraviesa un desierto.

1. EL CLIMA: El calor abrasador de día y el frio de la noche. Los impredecibles y feroces vientos y las tormentas de arena. Quiero recordar lo que sucedió con el ejercito del emperador Persa Cambises en Egipto. “En el año 525 a.e.c. Cambises envió un poderoso ejército de 50.000 soldados para destruir el Templo de Amón en el Oasis de Siwa, Egipto. Tras recorrer el desierto durante siete días, el fabuloso ejército llegó a un oasis… pero después de que lo abandonasen nunca más se volvió a saber de ellos, desaparecieron por completo, y presumiblemente fueron enterrados bajo una tormenta de arena”. Una tormenta de arena hizo desparecer a 50.000 soldados muy bien equipados. ¿No es fascinante que ningún evento climático irregular haya afectado a los judíos durante 40 años en el desierto?

2. ATAQUES: En el desierto hay bandidos, ladrones y asesinos. A veces pueblos enteros se unen para atacar y saquear a las caravanas que cruzan los desiertos.

En el caso del pueblo judío, luego de la guerra con Amaleq, que sucedió al comenzar la larga travesía, no se registraron ataques de ningún otro pueblo.

3. ANIMALES: En el desierto abundan las víboras, las serpientes venenosas y los escorpiones. Están allí abajo, en el suelo, y es muy fácil pisar sin querer a un animal que para defenderse ataca, injecta su veneno y mata.

4. DIRECCION: Finalmente, en el desierto se necesita un guía. Alguien que conozca el desierto muy bien y que pueda orientar a los viajeros. Moshé le pidió a su suegro Yitró que los acompañara ya que Yitró, que era oriundo de Midián (no lejos de Arabia Saudita), conocía muy bien el desierto (vehaiyta lanu le’enayim). Curiosamente, en nuestros días el ejército de Israel cuenta con unidades especiales de soldados beduinos que se especializan en el reconocimiento del terreno desértico.

¿NUBES INVISIBLES? Ahora podemos comprender mejor la opinión de Ribbí Eliezer. La palabra «nube» en hebreo ‘anan, no debe ser entendida como “una nube blanca». Aquí “nube” se usa metafóricamente (al igual que en la actualidad se usa la palabra «nube» o «cloud» para hablar de un mecanismo de almacenamiento informático). Aparte el numero 7 no está allí caprichosamente.

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En mi opinión: Las 4 nubes laterales, en los costados y adelante y atrás, podrian ser vistas como «firewalls» que protegían a nuestro pueblo de los posibles ataques del enemigo. היהש דחאו ןטמלמ ’או ןלעמלמ ’או םימשה תוחור עבראל העברא םהינפל ךלהמ La nube de arriba, es la protección Divina de las inclemencias climáticas. La de abajo, que Dios nos protegió de los animales venenosos del desierto. Y la séptima ןנעו שא דומע nos guió como si fuera un moderno GPS que nos indicaba el camino a seguir.

Nuestro Sabios debatieron las dos opiniones y se pronunciaron finalmente en favor de la opinión de Ribbí Eliezer.

Cuando entramos a la Sucá debemos recordar que HaShem protegió a nuestros antepasados de todos los peligros de desierto.Recamos para que Dios siga protegiendo a Israel y a toda la humanidad de esta nueva pandemia que hoy hace estragos en el mundo entero.

Quiera HaShem extender sobre nosotros Su protección y cuidarnos de todo mal

Alegrarse por 9 días

ךירעשב רשא הנמלאהו םותיהו רגהו ךתמאו ךדבעו ךתבו ךנבו התא ךגחב תחמשו 16:13-15 ’בד

“Y te alegrarás en tu celebración, tú, tus hijos, tus siervos, el extranjero, el huérfano y la viuda que habitan en tu pueblo”

Además de habitar en el Sucá por siete días y tomar las cuatro especies de plantas, en Sucot tenemos otra Mitsvá llamada: “simjá”, alegría. La Torá nos indica manifestar nuestra alegría durante Sucot que comienza hoy viernes 2 de octubre por la noche.

¿EN QUE CONSISTE LA FELICIDAD?

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La felicidad no es algo que nos ocurre o nos deja de ocurrir. Estamos acostumbrados a la idea de que la felicidad es el resultado del éxito, y que el éxito consiste en tener más, ganar más, ostentar más, etc. la visión judía de la felicidad es un poco diferente. La moderna sociedad de consumo considera que el hombre feliz es el que tiene lo que quiere. En la mentalidad judía sin embargo se considera feliz al que quiere lo que tiene. Y muy especialmente al que disfruta de compartir lo que tiene con los demás.

La felicidad de Sucot es un sentimiento que debemos procurar, buscar. Por ejemplo, sintiendonos felices y orgullosos de pertenecer a Am Israel, recordando que así como HaShem nos protegió en el desierto, nos sigue cuidando permanente. Esto es la felicidad del «ser», no del tener.

COMER, BEBER Y HACER REGALOS

La alegría material también es parte de la celebración de Sucot. En Yom Tob compartimos las comidas festivas con nuestros seres queridos. Las comidas se preparan con esmero y en abundancia. El vino y la carne son mandatorios en el menú de Yom Tob!. Comemos, bebemos, honramos el día de Yom Tob, y lo hacemos tan placentero como el Shabbat (Shulján ‘Aruj OH 529:1).

Los Jajamim también explicaron que cada individuo goza de la felicidad material de una manera diferente. Dijeron que antes de que comience Yom Tob los padres le regalen a sus hijos “… frutos secos [para comer] y nueces [para jugar]». El equivalente hoy en día sería regalarles a los más pequeños golosinas y algún juguete [no electrónico!]. El marido debe obsequiarle a su esposa ropa y/o joyas, siempre de acuerdo a su posibilidad económica. Mientras que la esposa debe preparar para su marido su comida y bebida preferida.

En honor de Yom Tob también tenemos que vestir bien, como cuando vamos a un casamiento, etc. De acuerdo al Shuljan ‘Aruj debemos vestir en Yom Tob “mejor”

que en Shabbat. (Idem).

COMPARTIR CON LOS QUE NO TIENEN

También debemos compartir nuestra felicidad con aquellos que no tienen lo suficiente. Ofreciendo a otros compartir nuestra comida o proveyendo alimentos a aquellos que no tienen lo que comer, y muy especialmente a los huérfanos y a las viudas . (SH ‘A 529:. 2).

Maimónides dijo lo siguiente sobre este último punto: “El que cierra las puertas de su casa [a los necesitados] y come y bebe junto con su esposa e hijos, y no invita a comer y beber a los pobres, no está practicando la alegría de esta Mitsva, sino la alegría de su propio estómago …» (MT Yom Tob 6:18)

MODERACION EN LA BEBIDA

La alegría también requiere moderación:

“Durante Yom Tob [y esto incluye Simjat Torá!] una persona no debe beber demasiado [alcohol]… porque la embriaguez y la frivolidad no son parte de la Mitsvá de estar alegres: son parte de la vulgaridad y de la ignorancia … y [la

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Torá nos ordenó] alcanzar un nivel de felicidad que sea compatible con nuestro servicio a HaShem … y una persona no puede servir a HaShem desde la frivolidad, la ligereza mental o la embriaguez “(Idem., 6:19). ”La manera más elevada de servir a HaShem es sintiéndose feliz de poder cumplir [Su voluntad observando] Sus mandamientos…” (MT H. Sukka veLulab, 8:15).

חמש גח

VISPERA DE YOM KIPPUR

¿Qué debemos hacer hoy, el día previo a Yom Kippur?

PEDIR PERDÓN: Los pecados cometidos contra otra persona no son perdonados en Yom Kipur, a menos que uno obtenga previamente el perdón de la persona a la que ha herido u ofendido. Por lo tanto, es necesario ir a ver (o al menos llamar o enviar por correo electrónico o mensaje de texto) a los amigos, familiares o cualquier persona a quien se haya causado daño u ofendido o herido, y pedirle perdón. Esto incluye amigos, colegas, esposo, esposa y otros miembros de la familia. Se debe prestar especial atención a pedir perdón a nuestros padres.

PERDONAR: Es un hermoso gesto y un gran mérito perdonar unilateral y sinceramente a todos aquellos amigos y familiares que nos han herido u ofendido, eliminando todos los sentimientos negativos que pudieran estar anidando resentimiento en nuestros corazones. Recordemos lo que explicaron los Sabios:

que Dios nos juzga y nos perdona de la misma manera que nosotros juzgamos y perdonamos a los demás. Los padres debemos perdonar a nuestros hijos en nuestros corazones, evitando así que sean culpables de transgredir el quinto mandamiento.

COMER: En la víspera de Yom Kippur debemos comer y beber más de lo habitual.

Comer abundantemente nos dará la energía y la fuerza para poder ayunar. Según algunos rabinos, la comida extra en la víspera de Kippur “compensa” por las comidas festivas (Yom Tob) que no tenemos en Yom Kipur, ya que Yom Kippur es, en esencia, un día de celebración . Antes de que comience el ayuno, hacemos la

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se’udat hamafseqet, es decir, la última comida antes de ayunar. Debemos terminar de comer unos 15-20 minutos antes de la puesta del sol (en NY la puesta del sol será hoy a las 6:25pm).

TEFILA: Debemos repasar nuestras Tefilot y tratar de comprender lo que vamos a decir y muy especialmente el Viduy, la plegaria de confesión (ver aquí). Es aconsejable tener en mente una lista de las acciones incorrectas que hemos cometido y que podamos admitirlas, articularlas (Viduy) y Dios mediante, cambiarlas.

TSEDAQA y KAPPAROT: Es costumbre dar caridad extra en la víspera de Yom Kipur. Practicar la tsedaqá es una de las mejores maneras de demostrar nuestro renovado compromiso con la bondad y la rectitud. También es muy recomendable hacer las Kapparot con Tsedaqa.

MIKVEH: En muchas comunidades es habitual que los hombres se sumerjan en el Mikve (baño ritual) en la víspera de Yom Kippur. Esto nos recuerda al Kohen Gadol que se purificaba en el Mikve antes de realizar su Servicio Sagrado (‘abodat Yom haKippurim).

MINJA GEDOLA: Se acostumbra rezar temprano Minjá (Minjá gedola) en Ereb Yom Kippur. En algunas comunidades la costumbre es rezar Minjá de hoy con Talit y Tefilin. Durante la Amida recitamos el Viduy. Luego nos vamos a casa y nos preparamos para la última comida antes del ayuno (se’udat hamfseqet).

AÑADIR TIEMPO: Debemos abstenernos de las cinco prohibiciones de Kippur y de hacer cualquier trabajo prohibido en Yom Kippur o Shabbat (melajá) aproximadamente 15 – 20 minutos antes de la puesta del sol (ver aquí los horarios en su ciudad de residencia), cumpliendo con la Mitsvá de añadir algún tiempo en la víspera de Yom Kippur. Por esta razón debemos también retrasar el final de Kippur durante unos minutos después del anochecer.

ENCENDIDO DE LAS VELAS: Existen diferentes costumbres con respecto a la obligación de encender velas en la víspera de Yom Kipur, ya que el motivo principal para encender las velas antes de Shabat y Yom Tob es tener luces para la cena, algo que en Yom Kipur, obviamente no tengo. La opinión del rabino Obadya Yosef y del rabino Melamed es que las mujeres deben encender las velas y decir la berakha esta tarde a las 6.45 pm, antes de que comience Yom Kipur. Algunas mujeres sefardíes encenderían la vela hoy sin recitar la Berakha (para comprender mejor este tema y para una revisión de más opiniones halájicas, consulte este excelente artículo escrito por el Sr. Morris Arking, un experto en Minhaguim sefardí). Para el Berakha Shehecheyanu, las mujeres, como los hombres, deben escuchar la bendición recitada en el momento de Kal Nidre.

רופיכ םוי יאצומ

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HABDALA AL FINAL DE YOM KIPPUR: Antes de que comience Yom Kipur, encendemos una vela que duraría hasta el final de Yom Kipur para ser utilizada para Habdala. ¿Por qué? En una noche normal de sábado, recitamos la ceremonia de Habdala, que consta de cuatro bendiciones: Hagefen (vino), Besamim (hierbas aromáticas), Bore Meore Haesh (la luz de una vela) y Hamabdil (la berakha con la que declaramos y reconocemos el diferencia entre días laborables y Shabat). Al final de Yom Kipur, también recitamos el Habdala, pero con dos diferencias significativas: 1. Al final de Kippur, no decimos la bendición para «Besamim», cuando termina Shabat, ya que estamos llenos de tristeza, y para simbolizar que queremos «absorber», «retener algo de la atmósfera» de Shabat ( neshama yetera), olemos una planta aromática o algo más con un agradable perfume. Pero al final de Yom Kipur, no estamos tristes. De hecho, estamos contentos porque hemos sido perdonados por el Creador del mundo, y todos nuestros pecados. se borran. 2. Para la bendición de meore haesh, necesitamos tener una vela encendida desde “antes” de que comenzara Yom Kipur (ner sheshabat). La razón es que el propósito de la bendición aburrida después de Kippur es señalar que anteriormente no podíamos usar el fuego de esa vela para cocinar o encender otras velas. Y ahora, al recitar este berakha reconocemos y declaramos la diferencia (habdala) entre Yom Kippur y el día siguiente. Por esta razón, si no tenemos una vela encendida antes de Yom Kipur, no deberíamos decir que la bendición es más que haesh por una «vela recién encendida». Es costumbre entonces dejar una ner neshama (vela de memoria) o cualquier otra vela de larga duración encendida antes de Kippur para ser utilizada con este propósito.

Finalmente, cabe mencionar que el motivo de la bendición aburrida del sábado por la noche es totalmente diferente. Decimos esa bendición 1. Para agradecer a HaShem por la luz, creada por Dios en el primer día de la Creación, y 2. Por el descubrimiento del fuego, por Adán, el primer ser humano, algo que según nuestros sabios sucedió al final del primer Shabat de la Creación (Shabat Bereshit).

תובר םינשל וכזת

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Perdonar a quien no me pide perdón

Antes de que Yom Kippur comience, debemos pedir perdón a quien sea que hayamos ofendido, insultado, lastimado, avergonzado, etc. Nuestros Sabios explicaron que las ofensas que hemos cometido contra otras personas NO son perdonadas en Yom Kippur a menos que nos disculpemos primero con aquellos a quienes hemos ofendido. Tenemos que ser especialmente conscientes de pedir perdón a nuestros padres, a quienes debemos respeto y honor ilimitados.

También es muy importante perdonar. Perdonar a familiares, amigos, seres queridos y colegas. Cuando alguien se disculpa por habernos ofendido, debemos estar dispuestos a perdonar y olvidar. Después de todo, en Yom Kipur le pedimos a Dios que nos perdone y olvide nuestras acciones equivocadas. Perdonar a los demás, sin duda, nos hará más merecedores del perdón divino.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando alguien me ofendió o me hizo daño pero él o ella

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no me llama para pedir perdón? ¿Puedo perdonar a otros sin que me lo pidan o debo esperar hasta que me pidan perdón?

Hay una diferencia fundamental entre disculparse y perdonar. El acto de perdonar podría hacerse unilateralmente. Obviamente, es más satisfactorio y legítimo recibir una disculpa de quien me ofendió. Pero todos sabemos que pedir perdón no es fácil. Se necesita mucha humildad y coraje al mismo tiempo … La mayoría de las personas son demasiado tímidas o tienen demasiadas barreras psicológicas, como el orgullo o la baja autoestima, lo que les impide hacerse responsables de sus errores y verbalizar su disculpa….

Sin embargo, hay algo que podemos hacer al respecto.

Podemos y debemos perdonar aunque no hayamos recibido una disculpa.

El resentimiento es un veneno que afecta a la víctima, no al ofensor.

Por nuestro propio bien, necesitamos liberarnos del resentimiento, el odio y los sentimientos de amargura que podemos albergar en nuestros corazones. Algunas veces quedamos atrapados en el resentimiento, y el odio se “apodera” de nuestro sistema emocional y nos causa un gran daño. Cuando estamos obsesionados con

«hacer que alguien pague» por sus ofensas, le otorgamos a quien nos ha hecho daño el enorme poder de seguir haciéndonos daño desde adentro, cediéndole el control de nuestras mentes y nuestros corazón.

Nuestros Sabios nos enseñaron los grandes beneficios del perdonar y llevar algunos asuntos «unilateralmente» a un cierre emocional.

En Masejet Meguila 28a, los estudiantes del muy anciano Ribbi Nehunya ben haQana le preguntaron a su maestro cómo hizo para merecer una vida tan larga.

Ribbi Nehunya respondió que nunca se había ido a dormir antes de perdonar en su corazón a cualquiera que lo hubiera perjudicado ese día. «Nunca llevé a mi cama las ofensas de mi vecino». Y Mor Zutra explicó sus palabras: todas las noches, a la hora de acostarse, Ribbi Nehunya declaraba en su corazón :»Perdono a todos aquellos que me han ofendido».

En otras palabras, todas las noches antes de irse a dormir, Ribbi Nehunya practicaba el perdón unilateral. Perdonaba a quienes lo ofendieron por iniciativa propia aunque sus ofensores no venían a disculparse. Esta exoneración proactiva,

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entre otras cosas, liberaba al Rabino Nehunya de los efectos destructivos del odio y el resentimiento, y como vemos, tuvo un tremendo impacto positivo en la duración (y probablemente también en la calidad) de su vida.

Hay una hermosa Tefila (= plegaria), que está inspirada en el ejemplo del rabino Nehunya ben haQana, que se encuentra en todos los Siddurim (= libros de oración) en la sección de Qeriyat Shema ‘al hamita, el Shema Israel que decimos cuando nos vamos a dormir.

El siguiente es un breve resumen de esa oración: Ribbono shel ‘olam …

«¡Amo del Universo! Declaro en mi corazón que perdono a todos aquellos que me han perjudicado u ofendido. Ya sea que hayan causado algún daño contra mi nombre o contra mi honor, o física o emocionalmente. Ya sea que estas ofensas contra mí se hayan cometido inadvertidamente o deliberadamente, negligentemente o con premeditación, con palabras o con acciones físicas … Declaro que perdono a todo Yehudí y te pido, HaShem, que nadie sea castigado por mi culpa «.

YONA 1:1-2: El profeta de la misión imposible

El libro de Yoná se lee en el día de Kippur, por la tarde, en la oración de Minjá. Y

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fue elegido por nuestros Sabios para esa ocasión porque la historia de Yoná tiene que ver con la idea de Teshubá, el arrepentimiento.

Creo que también es apropiado estudiar el libro de Yoná durante el mes de Elul, ya que el texto menciona que HaShem concedió a los habitantes de Nínive 40 días -el mismo lapso de tiempo desde el principio Elul hasta Yom Kipur- para arrepentirse y rectificar su comportamiento.

רמאל יתמא־ןב הנוי־לא ’ה־רבד יהיו

El profeta Yoná vivió alrededor del año 800-780 antes de la era común, en la época del rey Yerob’am ben Yoash. Residía en el reino de Israel (también conocido como «las 10 tribus», que se separó un siglo antes del reino de la tribu de Yehudá). La capital del reino de Israel era la ciudad de Shomrón.

La situación en el reino de Israel no era muy buena desde el punto de vista religioso. Los reyes de Israel, en su afán por alcanzar un mayor éxito comercial y militar, hicieron alianzas con pueblos vecinos, como los fenicios de Sidón (el Líbano de hoy). Estas alianzas tuvieron un impacto cultural y religioso muy negativo. El rey Ajab, por ejemplo, se casó con la princesa fenicia Izebel, que popularizó en Israel el culto al ídolo Ba’al. HaShem envió muchos profetas para advertir a Israel de sus malas acciones, como Eliyahu haNabi o su discípulo, Elishá. El profeta Yoná pertenece a esta «escuela» de profetas. Sin embargo, cuando Dios le habló a Yoná, no le pidió que profetizara a su pueblo.

הלודגה ריעה הונינ לא ךל םוק

HaShem le pide a Yoná que vaya a Nínive, una ciudad no-judía, y que una vez allí le comunique Su palabra a sus habitantes.

Nínive (en hebreo Ninevé) se encontraba a las orillas del río Tigris, donde hoy está Mosul, en Iraq. Nínive no era una ciudad común. Fue la capital del primer imperio en la historia, Asiria, que en el momento del Profeta Yoná estaba en su mayor apogeo.

Hay algo más sobre Nínive: el texto llama a Nínive «ha‘ir haguedola», «la» gran ciudad. Sabemos que Ninevé era una gran ciudad (‘ir guedolá) ya que llevaba 3 días en recorrerla a pie. Pero, ¿qué significa el énfasis «la» gran ciudad? Hoy, gracias a los descubrimientos arqueológicos modernos, que confirman una y otra

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vez todo lo que afirma nuestra Torá, podemos comprender mejor el significado de esta expresión. Matt Rosenberg, en el libro titulado «Las ciudades más grandes a través de la historia», indica que en aquellos tiempos (y hasta el año 612 aec) Ninevé era «la ciudad más grande del mundo». ¡Tenía un área de más de 7 km cuadrados!. Para comparar recordemos que la antrigua Ciudad de Jerusalem, por ejemplo, tenía un área de 0.9 kilómetros cuadrados, y Shomrón, que era más grande que Jerusalem, tenía alrededor de 1.5 kilómetros cuadrados. Además, Ninevé era una megaciudad en términos de su población, como se menciona al final del libro. La expresión hebrea hair haguedola no significa simplemente «una gran ciudad» sino «la ciudad más grande o más importante» del mundo. HaShem no envió a Yona a denunciar la corrupción de un pueblo pequeño. HaShem lo envió a una Nueva York (o Ciudad de México, o Buenos Aires) de esa época.

ינפל םתער התלע יכ הילע ארקו

Y en esa gran e intimidante metrópoli, el profeta judío tenía que denunciar en voz alta sus actos de corrupcion y advertirles que Dios ya no estaba dispuesto a ignorar y tolerar sus malas acciones.

¿Qué estaban haciendo mal los habitantes de Nínive? Como veremos más adelante en el capítulo 3, el texto habla de hamás. En hebreo bíblico la palabra hamas significa «corrupción»: robo, soborno, abuso, promiscuidad, etc. La Torá usa esta palabra para describir el crimen cometido por la generación del diluvio.

Nuestros rabinos observaron que estas expresiones usadas tanto aquí como en el capítulo 3 con respecto a la iniquidad de Nínive (‘aleta ra’atam, nehepejet, etc.) también nos recuerdan las expresiones usadas por los Torá en la historia de Sodoma y Gomorra.

Estas sutiles referencias no dejan lugar a dudas sobre la intención Divina: Nínive, como la civilización humana en el momento del diluvio, o Sodoma y Gomorra en el tiempo de Abraham, merecía ser destruida y borrada del mapa.

Ahora podemos entender mejor para qué Dios envió a Yoná a Nínive.

El profeta de Israel tuvo que ir a Nínive, la ciudad más grande del mundo -que también era la ciudad más inmoral del planeta- para denunciar públicamente el estado general de corrupción y transmitir la advertencia Divina: si los habitantes de Nínive no se arrepienten, la ciudad será destruida.

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Esta era la misión imposible del profeta Yoná.

Referencias

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