Desarrollo de los arbustos

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Desarrollo de los arbustos

Crecimientos en largo

La simetría longitudinal (en largo o en alto) es el ordenamiento de los brotes sobre los ejes principales y es característico de los árboles. En los arbustos esta simetría se nos presenta en tres formas en el crecimiento de las ramas anuales, acrotonía, basitonía y mesotonía.

Las formas de crecimiento más habituales son la acrotonía y la basitonía. La pri- mera, como ya quedó dicho, es característica de los árboles y la segunda de los arbustos. La mesotonía es una consecuencia de la basitonía, porque los vástagos se alargan y se arquean por su peso y por quedar en la periferia, en la parte supe- rior de cada arco se desarrolla con mayor vigor la yema allí ubicada, que da origen a un nuevo vástago que repite el modelo. Se forman así sistemas de arcos.

Es oportuno destacar entonces que las formas de crecimiento basitona y mesoto- na son características de los arbustos. En lugar de uno o pocos troncos principales, suelen ser muchas ramas de igual vigor que nacen cerca de la base o desde ella y que forman la estructura de la planta. Por más vigorosas que sean, jamás se pueden comparar a los troncos de los árboles.

Curiosamente, también la ramificación de estas numerosas ramas principales por lo general es acrotona, con menos frecuencia mesotona y muy raramente basitona, diferenciándose netamente de la renovación de estas ramas principales, que siempre tiene lugar desde cercanías del suelo.

∂Fuente: Franz Börner “La poda de las ornamentales”, con traducción y adaptación de Teodorico Hildebrandt = eljardin@rionegro.com.ar

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Renovación constante

Esta gran característica diferencia a los arbustos de los árboles. Los arbustos se pue- den renovar constantemente (y de hecho lo hacen).

Si contemplamos por ejemplo un avellano (género Corylus) de cierta edad, podemos reconocer cla- ramente su basitonía porque, así como desde la base surgen constantemente nuevas varas vigo- rosas, las más viejas tienden a secarse y desapa- recer. También las rosas silvestres, frambuesas y grosellas tienen la misma característica y es su fuerte basitonía la que permite obtener nuevas plantas.

La meso- tonía, o sea la aparición de ramas nuevas a partir de la zona central de las ramas del año anterior, no es tan extendida como la basitonía, sino que suele aparecer en forma

Acrotonía

Laburnum anagyroides

Acrotonía Cornus sanguinea

Basitonía Corylus avellana

(avellano)

Vástagos que se desarro-

llan a nivel del suelo. Mesotonía

Phyladelphus coronarius (filadelfo)

Sistemas de arcos

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conjunta con ésta.

En dife- rentes arbustos se puede observar que ramas que origi- nalmen- te han crecido en forma erecta, desde la base, o sea

basitonamente, por su propio peso se arquean hacia la periferia del arbusto y que desde la parte superior de dicho arco se desarrollan los brotes más vigorosos y que los restantes, si los hubiera, pierden vigor a medida que se alejan de la cúspide del arco. Crecen de forma erecta y luego, por su propio peso, repiten el modelo que les dio origen, de modo que con el tiempo se producen sistemas de ramas arqueadas.

Este tipo de crecimiento se puede observar también en rosales o en saucos. Estos tipos de arbustos suelen “desparramarse” con facilidad, especialmente cuando deben soportar el peso de la nieve, de las hojas de otros arbustos en el otoño u otros moti- vos.

Se puede observar también que, al mismo tiempo, desde la base de este tipo de arbustos nacen nuevas varas vigorosas que reemplazarán a las más viejas, que están destinadas a desaparecer en poco tiempo, pero ya al segundo año adoptan

también la mesotonía.

En cuanto a la acrotonía, ésta es poco común y se puede hallar sólo en un tipo muy especial de arbustos, los llamados tapizantes (Cotoneaster horizontalis). Es que una forma de crecimiento reptante o muy cercana al suelo sólo es posible con un desarrollo acrotono, a lo que hay que agregar que la ramificación de estos arbus- tos debe ser necesariamente muy profusa y su crecimiento en longitud muy acotado y pobre.

Una excepción a todas estas reglas lo cons- tituyen un cierto número de arbustos que podemos denominar “palmados”, porque tienen la particularidad de que desarrollan en forma uniforme prácticamente todas las yemas a lo largo de las varas principales, sin

∂Fuente: Franz Börner “La poda de las ornamentales”, con traducción y adaptación de Teodorico Hildebrandt = eljardin@rionegro.com.ar

Acrotonía con ambitonía Cotoneaster horizontalis

Mesotonía

Philadelphus coronarius Filadelfo

Rosales Sistemas de arcos

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que haya mayores diferencias de vigor entre las basales, medias y apicales, de modo que se crea una figura parecida a una palmeta de muchos brazos. El caso típico es el de los Cytissus, entre los que conocemos el “lluvia de oro” (Cytissus laburnum o Laburnum anagyroides).

Crecimiento de ramas laterales

El sistema de nuevas ramas de las plantas leñosas presenta diversas formas de cre- cimiento, cuyo desarrollo de ramas laterales se produce de acuerdo a un determi- nado ritmo y ordenamiento. Esto significa que la apariencia de cada planta puede ser influenciada en mayor o menor medida por los agentes externos, pero no en su carácter, su identidad. Jamás un árbol o arbusto va a ser totalmente idéntico a otro individuo de la misma especie o variedad, pero siempre va a compartir determinadas características comunes, que se manifestarán en la forma de estructurar su parte aérea.

A esta característica la denominamos “relaciones de simetría”, entendiendo dicha

“simetría” como la ubicación relativa de los diversos órganos del cuerpo de una misma planta. Por medio de la comparación de estas relaciones de simetría, es posi- ble sintetizar la aparentemente infinita diversidad de formas en un limitado tipo.

Es necesario tener un cierto conocimiento de estas relaciones de simetría, si se quie- re promover o influenciar mediante la poda el desarrollo del cuerpo de un árbol o arbusto.

Para el jardinero, las relaciones más importantes son las de simetría longitudinal (en largo) y las de simetría lateral (en ancho).

Ramificaciones en ramas oblícuas

Por último, nos queda por analizar la forma de ramificación en aquellos casos en que las ramas principales no crecen en forma vertical sino oblícua, marcadamente horizontal o incluso hacia abajo, que es la forma que suelen adoptar las copas de numerosos árboles e incluso de arbustos. Se habla en este caso de las relaciones de simetría lateral.

En todas estas formas de ramificación, cuya orientación de crecimiento se denomina también trasversal, se pueden diferenciar a su vez tres subformas.

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- La epitonía (epi=sobre) que signi- fica que se desarrollan con mayor vigor las yemas ubicadas sobre el lado supe- rior de la rama. Los representantes de esta característica son el ya citado filadelfo (Philadelphus), pero también los saucos (Sambucus), “coronas de novia” (Spiraea) y otros.

- La ambitonía (o “anfitonía”, amphi=ambos), donde se desarrollan mayormen- te las yemas ubicadas a ambos lados de la rama. Está muy marcada en numerosas especies de coníferas como Abies, Picea, Taxus, Tsuga, Thuja y otras, en las cuales,

∂Fuente: Franz Börner “La poda de las ornamentales”, con traducción y adaptación de Teodorico Hildebrandt = eljardin@rionegro.com.ar

Epitonía

Sambucus nigra (sauco)

Epitonía

Spiraea (corona de novia)

Epitonía (Castaño)

Madera de 3 años (3) con resto floral (B) Dos brotes débiles de dos años (1-2)

Nuevos vástagos vigorosos (1)

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a causa del desarrollo de las yemas a ambos lados, se forman esas ramas que se parecen a las de los hele- chos. En las coníferas, además, es muy raro que aparezcan la epitonía o hipotonía.

La ambitonía es asimismo carac- terística de una serie de arbustos pequeños o enanos y la consecuencia es una ramificación de aspecto pal- mado o de abanico, como es particu- larmente bella en un cierto número de Cotoneaster y algunos sauces rep- tantes, entre otros.

- La hipotonía (hypo=debajo), es el caso en que se desarrollan con mayor vigor las yemas ubicadas en la cara inferior de las ramas. Esta forma es muy común en las ramas de las copas de los árboles, como es el caso de los arces (género Acer), “castaño de la India” (género Aesculus), fresnos (género Fraxinus), etc.

Si se los observa, se podrá apreciar que las yemas que van naciendo en la parte inferior, dirigida hacia el suelo, de las ramas horizontales o trasversales, son notoria- mente más grandes que las ubicadas en la cara superior y que de ellas se originan también brotes mucho más vigorosos, que primero crecen hacia abajo y luego se arquean hacia arriba, con lo cual se presenta un dibujo que, en los casos paradigmá- ticos, es opuesto al del filadelfo.

Esta forma de crecimiento es la explicación de por qué las plantas viejas de casta- ñas comestibles habitualmente tienen una apariencia totalmente distinta a las jóve- nes, con ramas aún de crecimiento hacia arriba. La hipotonía comienza cuando las ramas inferiores son empujadas hacia la horizontalidad por efecto de las ramas superiores. Esto lo podemos observar en fresnos (Fraxinus) de cierta edad en vere- das, lo que muchas veces es el resultado de podas de “rebaje” para que alcancen menor altura.

En el caso de Abies nordmanniana, por ejemplo, con regular frecuencia se suele for- mar en el ápice de las laterales de primera magnitud un brote hipotono solitario, la llamada “espuela” o “espolón”, que le falta a las otras especies de Abies con aspecto parecido.

Cada poda que realizamos representa una intromisión en estas relaciones de sime- tría, que recibe respuestas características por parte de las diferentes especies. La planta busca reemplazar, regenerar, los órganos amputados, cortados y esta rege- neración no necesariamente se produce en sitios inmediatos al del corte sino que muchas veces podemos observar que a mayor o menor distancia se produce un sus- tituto de las partes perdidas, porque o se desarrollan yemas dormidas que de otra manera hubieran permanecido inadvertidas o se forman las llamadas yemas secun- darias para ese fin.

Esto sucede especialmente cuando se realizan cortes muy severos, como por ejem- plo podas de rejuvenecimiento. Las yemas secundarias, morfológicamente, no exis- ten al momento de la poda, sino que se forman recién después de ella y forman bro- tes de repuesto.

Estas acciones de regeneración frecuentemente suelen exceder ampliamente la mag- Ambitonía

(Cotoneaster horizontalis) Cotoneaster cubresuelos

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nitud de los órganos amputados y reciben el nombre de “correlación” o “compen- sación”. También las podemos llamar “yemas de pánico”, porque el vegetal tan drásticamente amputado busca desesperadamente ocupar el espacio de luz que, en caso de no hacerlo, sería ocupado por sus vecinas.

Si bien se ha señalado que la estructuración de las ornamentales se puede simplifi-

∂Fuente: Franz Börner “La poda de las ornamentales”, con traducción y adaptación de Teodorico Hildebrandt = eljardin@rionegro.com.ar

Yemas de compensación (o dormidas) Características del rosal

Arriba, izquierda, desarrollo de yemas dormidas.

Arriba, derecha, vástagos normales y yemas dormidas.

Debajo, izquierda, yemas normales.

debajo, derecha, vástagos normales.

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car a unas pocas relaciones de simetría, eso no significa que no exista una inmensa diversidad de formas de crecimiento. De algunas especies y especialmente de algu- nas variedades, se puede decir que sus formas de crecimiento son tan características

y únicas que se hacen inconfundibles y debido a ello es que algunas son identificables incluso desde lejos.

Pero también es posible reducir a esta gran diversidad en un pequeño grupo de formas tipo. Los arbustos se caracterizan, como ya se ha mencionado, por no formar un tronco único sino cierta cantidad de vástagos de vigor más o menos similar y cuyo número puede ser varia- ble en el trascurso de sus vidas. De todas, for- mas, también incluimos dentro de la categoría de los arbustos a aquellas plantas que, si bien forman un tronco principal, éste se ramifica a poca distancia del suelo en mayor o menor número de vástagos de vigor similar, como es el caso del pino de montaña (Pinus mugo

Montana).

Nuestros arbustos latifoliados tienen mayoritariamente estructuras formadas por mayor o menor número de ramas y que en su gran mayoría tiran sus hojas durante el invierno y donde los menos son “siempreverdes”.

Muy pocos corresponden a los arbustos con estructuras formadas por ramas en forma de varas delgadas, a veces espinosas, cuyas hojas frecuentemente se hallan reducidas a formas escamosas, como en algunas variedades de Cytisus, o en los géneros Ephedra y Spartium.

Diferencias por altura

De acuerdo a su altura, se habla de Acrotonía múltiple

Pinus mugo Montana

Spartium junceum (Retama española) Cytisus scoparius

(Retama) Ephedra viridis

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- Arbustos altos, con una altura de más de 1 metro.

- Arbustos bajos, con alturas menores a 1 metro.

- Arbustos enanos, que no sobrepasan los 50 centímetros.

Dentro de los arbustos enanos se incluye todos los de “cojín”, con ramas fuertemen- te ramificadas y entrenudos cortos, que en el trascurso de sus vidas forman estruc- turas planas, levemente abovedadas y semiesféricas compactas en forma de “cojín”.

También los tapizantes, cuyas ramas crecen paralelas al suelo y a muy baja altura, reptan sobre él o incluso suelen formar raíces adventicias en sus nudos.

Un grupo pequeño está formado por los llamados arbustos cuya estructura consta de

“renuevos” o “vástagos”, que son los que forman desde la base una serie de brotes largos, en tanto que mueren los del año anterior una vez que han florecido o fructifi- cado (Rubus) o permanecen vivos algunos años (rosas trepadoras)

Las estructuras de los bambúes sólo se originan en esta subfamilia de las

Gramíneas. Desde las raíces se forman numerosos vástagos huecos, con nudos, seg- mentados y que raramente forman ramas laterales de vida con mayor o menor dura- ción.

Los semiarbustos

Luego de los arbustos se encuentran los semiarbustos, que son el eslabón interme- dio hacia las herbáceas. Sus varas no maduran en toda su longitud sino solamente en su parte basal, en tanto que sus extremos, frecuentemente herbáceos, suelen sufrir regularmente los efectos de los fríos de mayor o menor intensidad durante el invierno. De las partes basales suele formarse cierta cantidad de nuevas yemas en la primavera siguiente, las que originan varas que pueden florecer y fructificar, aunque generalmente en el verano o al comienzo del otoño.

Los semiarbustos pueden alcanzar alturas considerables, a pesar de que su estruc- tura aérea debe renovarse mayormente todos los años. Entre ellos se cuentan la lavanda (Lavandula), hisopo (Hyssopus) y salvia (Salvia officinalis).

En nuestra región, algunos arbustos que en su lugar de origen son tales, se com- portan como semiarbustos, ya que los tiernos extremos de sus varas no alcanzan a madurar antes de que lleguen los fríos. A este grupo pueden corresponder por ejem- plo algunos híbridos de Ceanothus, Perowskia, Vitex agnus castus y otros. Todos ellos se renuevan con mucha facilidad desde su base y alcanzan a florecer, ya que por naturaleza son de floración en verano o, incluso, en primavera.

Lavandula stoechas

(Lavanda) Salvia officinalis

(Salvia comestible)

∂Fuente: Franz Börner “La poda de las ornamentales”, con traducción y adaptación de Teodorico Hildebrandt = eljardin@rionegro.com.ar

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