Nueva Hegemonía Nº 9, noviembre-diciembre 2021, 25-32
Bladimiro Begazo Begazo1
El proceso de descentralización no se limita a una suma territorial de los departamentos actuales, ni a una descentralización administrativa del país, por el contrario, tiene un profundo contenido ideológico, político y económico.
Los gobernantes de turno y las clases sociales a las que representan, es evidente, que le ponen su sello de clase e intereses, por ello diseñan sus políticas acordes con estos; la descentralización y regionalización no pueden estar al margen;
de igual manera las clases sociales y los grupos sociales y partidos amantes del progreso y la justicia social propugnan una descentralización verdadera para democratizar el Estado y
1 Profesor de Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.
Fue Presidente de la Federación Universitaria de Arequipa (FUA), Teniente Alcalde de la Municipalidad Provincial de Arequipa y elegido dos veces Diputado. Actual dirigente del Partido Comunista del Perú – Patria Roja. [email protected]
la construcción de un Estado moderno y eficaz que sea dirigente y promotor de desarrollo.
En este aspecto, la descentralización en el Perú avanzó muy poco o nada desde 1821. Las clases dominantes que se turnaron en el gobierno y el control del Estado, sin embargo, siempre hablaron de descentralizar el país, pero nunca tuvieron la voluntad política de hacerlo, salvo los tibios intentos realizados en los gobiernos de Manuel Pardo, Miguel Iglesias, Augusto B. Leguía y en el gobierno aprista (1985-1990).
Y el actual proceso descentralista es deformado y estrecho, que más parece caricatura de descentralización, con la vigencia de los departamentos. En las constituciones de 1823, 1856, 1867, 1993, se normaban algunos aspectos de descentralización, pero no se hizo nada o muy poco por implementarla.
¿Qué país tenemos actualmente?
Esta interrogante necesariamente tiene como respuesta preguntarnos también: ¿A dónde vamos como país? ¿A dónde vamos como regiones? ¿Cómo nos insertamos es este mundo globalizado? ¿De qué infraestructura nos dotamos para ello?
¿Cómo nos educamos? ¿Cómo hacemos nuestras leyes?
¿Cómo juzgamos nuestras faltas, es decir qué poder judicial requerimos? ¿Cómo se gasta el dinero común que aportamos?
¿En que se invierte más? ¿Cómo redistribuimos los ingresos por los recursos naturales explotados? ¿Cómo se distribuye la riqueza regenerada?
Para tener una respuesta coherente a estas preguntas, necesariamente se requiere de tener un Proyecto de Desarrollo Nacional, que nunca lo tuvimos, que contemple los siguientes aspectos:
1. Construir una nación peruana política y socialmente superior a los individuos, grupos y sectores que los integran; donde los seres humanos sean el eje central de su atención.
2. Reconstruir el Estado, que recupere su condición de unificador de la voluntad política de la nación.
3. Forjar nuevas generaciones de dirigentes con visión de estadistas y con visión de largo alcance.
4. Recuperar los valores éticos, morales y culturales perdidos por la vigencia del neoliberalismo y el comportamiento corrupto y apátrida de las clases gobernantes vigentes.
5. Renovar la democracia representativa, hipócrita y corrupta actual; dando paso a la democracia directa y participativa de la población.
6. Construir una infraestructura económica que se desarrolle sobre la base del agro, la industria, las Pymes, la informalidad, el comercio, los servicios, las finanzas, la energía y minería; donde el ser humano sea el centro de atención.
7. Dotarnos de una sociedad incluyente de las mayorías nacionales empobrecidas por la implementación del neoliberalismo salvaje; que han desnacionalizado nuestros bienes y priorizado la exportación de materias primas y provocado el deterioro del medio ambiente.
8.- Dotarnos de un poder judicial donde la sospecha de corrupción sea desterrada, como la ineficacia y lentitud y que mantenga su independencia de los demás poderes del Estado.
9. Tener una educación pública, gratuita y de calidad donde el sistema educativo esté orientado a formar hombres y mujeres superiores, patriotas y solidarios.
Esto implica dotarla del presupuesto adecuado a no menos del 6% del PBI (tal como quedó establecido en la Ley 31097), para que también pueda desarrollar in extenso la ciencia y la tecnología.
10. Dotarnos también de un sistema de salud gratuito público y de calidad; desterrando la política privatizadora y mercantilista actual. La pandemia del COVID-19 ha puesto al descubierto sus carencias y limitaciones. Su presupuesto debe ser aumentado considerablemente a no menos del 4% del PBI. Se debe apuntar a tener un sistema único de salud donde se integren todos los sectores públicos que brinden este derecho humano fundamental.
11. La defensa nacional y las fuerzas armadas del Perú deben estar orientadas a mantener la independencia y defender la soberanía nacional y estar integradas al proyecto de desarrollo nacional y deben ser reorganizadas, modernizadas y formadas con profundo sentido patriótico, desligándose de la escuela de las fuerzas armadas norteamericanas y del Comando Sur.
12. Tener un Estado que brinde seguridad a la ciudadanía con urgencia ante el enorme crecimiento de la delincuencia, el lavado de activos, la prostitución y el narcotráfico. Las familias y las empresas necesitan tener una seguridad firme y eficiente.
13. Tener una política exterior independiente y soberana, sin alineamientos serviles, sin renunciar a las decisiones autónomas que el Estado peruano debe practicar.
14. El proyecto nacional que planteamos, necesariamente tiene que estar sustentado: en el pueblo trabajador;
los pequeños y medianos empresarios; los empresarios nacionales y extranjeros que se sujeten a nuestras leyes;
los intelectuales, técnicos y profesionales en general, comprometidos con el desarrollo económico y social;
las clases medias y la juventud y la mujer.
En el marco de estas consideraciones generales, debemos señalar ¿qué país necesitamos construir y por qué debe descentralizarse?
Debemos reconocer que no somos un país integrado y que tenemos una geografía diversa, que somos un país multirracial y multicultural; donde vivimos varias nacionalidades y grupos étnicos y lenguas diferentes. Además, que somos una sociedad desintegrada, pese a que las constituciones señalan que somos un Estado unitario.
Debemos reconocer también que imperan grandes espíritus regionalistas y chauvinistas, donde los grupos de poder económico y político todavía tienen preponderancia;
que impiden tener una nación integrada y que han hecho fracasar algunos intentos descentralistas y de integración de varias regiones con la que se tienen intereses comunes.
En este sentido debemos luchar y pugnar por tener un país soberano, sustentable, democrático, solidario y de integración latinoamericano y mundial; de igual forma una sociedad con nuevas normas de pensamiento y de identidad nacional; una sociedad con una nueva ética y de regeneración moral, con cambio de actitudes y conductas; así mismo, que debemos construir una nueva República y una nueva Constitución; y tener un Estado ordenado territorialmente y con un desarrollo económico integral, soberano, abierto y solidario. Y desde luego con una democracia directa, participativa, con justicia social y con definida orientación socialista.
Pero para que se plasme este proyecto tenemos que descentralizar el país, porque el centralismo impera desde siempre en nuestra patria, sino veamos los siguientes datos:
Regiones por PIB de 2015 de acuerdo a la información de la OCDE
N° Región PIB nominal
(millones en soles) PIB (millones USD - PPP)
1 Lima 306,331 199,869
2 Arequipa 36,739 35,824
3 La Libertad 32,798 29,442
4 Piura 26,595 17,352
5 Cusco 23,126 15,089
6 Ica 21,301 13,898
7 Ancash 20,568 13,420
8 Junín 18,071 11,791
9 Cajamarca 15,763 10,285
10 Lambayeque 15,547 10,144
11 Puno 13,556 8,844
12 Loreto 10,713 6,990
13 San Martín 8,049 5,252
14 Moquegua 7,931 5,175
15 Ayacucho 7,538 4,919
16 Huánuco 7,494 4,889
17 Tacna 7,063 4,608
18 Ucayali 5,918 3,861
19 Pasco 5,749 3,751
20 Huancavelica 4,640 3,028
21 Amazonas 4,258 2,779
22 Apurímac 3,897 2,543
23 Madre de Dios 3,459 2,257
24 Tumbes 3,422 2,233
Así mismo, este proyecto descentralista debe tener los siguientes ejes:
1. Regionalización real y efectiva, trasladando las decisiones políticas y funcionales que les correspondan a los ámbitos regionales y municipales, cuyos gobiernos ya sean regionales o municipales sean promotores de desarrollo y donde se practique la democracia directa y participativa con protagonismo popular.
2. Los gobiernos regionales que surjan del proceso descentralista deben tener una visión abierta para el desarrollo que fortalezca e integren los espacios regionales, desarrollando las fuerzas productivas y construyendo relaciones sociales equitativas. Esto implica consolidar el mercado interno para fomentar la importación y exportación de mercancías.
3. Las regiones deben tener capital propio para impulsar su desarrollo. Esto implica tener empresas públicas bajo gestión regional con gestión eficiente y honesta;
establecer mayor pago de impuestos por los recursos no renovables, como por ejemplo a las grandes empresas mineras y exigir mayor presupuesto al gobierno central acorde con los aportes regionales al PBI. Además, impulsar proyectos productivos que articulen el desarrollo del campo y la ciudad.
4. Otro aspecto muy importante es la consolidación de capital social e intelectual. Vivimos en la era del conocimiento y su desarrollo es decisivo. La innovación tecnológica es muy importante. Por ello, la educación superior y universitaria deben ser plenamente funcionales a esta perspectiva y al desarrollo de las regiones.
5. La infraestructura para la articulación de las regiones debe ser impulsada con prioridad, reorientando los objetivos de la interoceánica y las carreteras que articulen horizontalmente a los pueblos.
6. Sin embargo, con ser ciertas algunas transferencias de gestión a los gobiernos departamentales, porque esa es la realidad, tanto estos como las municipalidades han demostrado una incapacidad de gasto, por la carencia de proyectos, la improvisación de sus autoridades y la presencia generalizada de la corrupción; que están generando en los sectores de la derecha en general tendencias recentralistas, para que todo vuelva a control de los grupos de poder económico y del poder ejecutivo. Hoy existen 16 gobernadores denunciados por corrupción y algunos ya están encarcelados, no se diga de las gestiones municipales provinciales y distritales a nivel nacional.
7. Finalmente cada región debe tener su proyecto de desarrollo, considerando sus particularidades y encuadrados en el proyecto de desarrollo nacional.