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GUÍA DE APOYO 3: QUÉ ES LEER? Qué es leer?

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Academic year: 2022

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GUÍA DE APOYO 3: ¿QUÉ ES LEER?

Ya hablamos con anterioridad sobre la relevancia que tiene la lectura en la formación académica y por tanto hicimos hincapié en la importancia de adquirir hábitos de lectura que nos sean útil en nuestra carrera. Pero ¿sabemos realmente lo que significa leer? A continuación, ofrecemos una breve síntesis de algunas reflexiones teóricas sobre la lectura que se han realizado desde distintas disciplinas. Estas además de construir un conocimiento útil para el desarrollo de habilidades lectoras del alumno universitario, sintetizan las distintas miradas con que nos hemos aproximado al fenómeno de la lectura y que hemos buscado integrar en esta propuesta didáctica para el nivel superior de enseñanza.

¿Qué es leer?

Posiblemente nunca te hayas hecho esta pregunta. Pero gran parte del trabajo universitario está en contestar aquellas preguntas que nos parecen obvias, pero sobre las cuales pocos se han detenido meticulosamente. La verdad es que son diversas las disciplinas se han preguntado qué es leer y han intentado describir algunas de sus características. Entre estas destaca la teoría semiótica -ya que la lectura implica la interpretación de signos por parte del lector-, la psicología cognitiva ya que en la comprensión lectora se ponen en juego operaciones mentales complejas y también la historia social, dado que la lectura es una práctica históricamente condicionada y orientada por las ideas y las finalidades que lo distintos grupos sociales se fijan respecto de ella.

Los estudios cognitivos han detectado el carácter procesual de la lectura: leer es, desde esta óptica, un proceso cognitivo que involucra una serie de subprocesos que el lector va realizando a medida que avanza en el texto. Entre ellos la recuperación de información previa sobre el tema, la formulación de hipótesis acerca de lo que se va a leer, la jerarquización de información, el procesamiento de los nuevos datos y su puesta en relación con los ya almacenados.

Desde esta óptica, leer ha sido definido como una actividad de formulación y verificación de hipótesis: antes de comenzar a leer y a medida que la lectura comienza, el lector va formulando hipótesis acerca de lo que va a leer: lee los títulos, subtítulos, los primeros párrafos. Formula teorías, se adelanta, realiza conclusiones y a medida que se inmiscuye en la lectura activa permanentemente sus conocimientos previos almacenados en su memoria. Este conocimiento de mundo le brinda esquemas que dan sentido a la información nueva que va incorporando. Por eso nos es más fácil comprender los textos

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sobre temas a los cuales estamos familiarizados, en contraste con lo dificultoso que resulta leer los textos sobre un tema del cual somos novatos o poco y nada sabemos.

De esta manera el lector avanza en el texto motivado por la adquisición de nueva información, comprendiendo correctamente lo leído y desechando o confirmando sus hipótesis iniciales. La lectura funciona entonces como un diálogo entre la información almacenada en nuestra memoria y la información que vamos recibiendo del nuevo texto que tenemos en frente. Por eso, el semiólogo italiano Umberto Eco pensó en la lectura como un proceso de comunicación entre el texto y el lector.

En esa comunicación, según Eco, el texto adopta la actitud de un “mecanismo perezoso”, no dice todo acerca de sí mismo, deja muchas cosas sin explicitar, lo que exige al lector asumir un rol sumamente activo. La tarea del lector consistiría fundamentalmente en hacer inferencias, en reponer o complementar lo que el texto no dice, pero da a entender.

Un buen lector es entonces capaz de reponer toda la información faltante pues ha puesto en juego todos sus conocimientos a la hora de enfrentarse a este “perezoso” texto que nos exige un rol activo en la lectura.

Eco denominó “cooperación interpretativa” a los movimientos que debe realizar el lector para dar sentido a un texto, entre las que destacó – además del realizar inferencias – el otorgar un significado a las expresiones y establecer relaciones entre esas expresiones y las circunstancias de enunciación. Es decir, frente al contexto que rodea toda la situación y que, como bien sabemos, es crucial a la hora de decodificar los mensajes que recibimos. Por eso es necesario contemplar al enunciador, el tiempo y el destinatario de un texto.

El texto, dice Eco, está plagado de espacio en blanco, de intersticios que hay que rellenar. Quien lo emitió preveía que se los rellenaría y los dejó en blanco por dos razones.

Ante todo, porque es un mecanismo perezoso - o económico – que precisa del sentido que un destinatario introduce en él. Solo en casos de extrema preocupación didáctica el texto se complica con redundancia y especificaciones.

En segundo lugar, porque a medida que pasa de la función didáctica a la estética, un texto quiere dejar al lector la iniciativa interpretativa, aunque normalmente desea ser interpretado con un margen suficiente de univocidad. Un texto quiere a un lector que lo ayude a funcionar. En otras palabras, un texto se emite para que alguien lo actualice. Incluso cuando no se espera que ese alguien exista concretamente. Por consiguiente, deberá prever

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de un lector modelo capaz de cooperar en la actualización textual de la manera prevista por él.

Los medios que recurre son múltiples: la elección de una lengua en común, de un tipo de enciclopedia – es decir, de un conocimiento previo –, la elección de un determinado léxico y estilo, etcétera. Son recursos que proporcionan ciertas marcas distintivas que seleccionan la audiencia del texto, es decir, que nos indican el lector modelo que será capaz de decodificar, desentrañar correctamente el texto. Esto es relativamente fácil de identificar.

Por ejemplo, si te encuentras con léxico que no es explicado es porque el autor da por hecho que su receptor las conoce de anterioridad, es decir, que ya son parte de su saber enciclopédico.

El establecimiento de estas relaciones – entre texto y lector - implica también construir hipótesis sobre el género discursivo que se está leyendo e identificar el mundo de referencia (real o posible) del texto. Podemos dar cuenta de la tipología textual a la cual nos enfrentamos solo con leer rápidamente sus títulos o detenernos en su disposición. Un poema por ejemplo es fácilmente identificable. Lo mismo una noticia o un paper académico.

En este proceso entonces es el lector quien apela a sus conocimientos enciclopédicos y sus sistemas de valores para complementar el sentido de lo que lee, para rellenar aquellos espacios en blanco, realizar inferencias e interpretar salvedades léxicas. Por eso, completando la definición inicial, para Eco la lectura es un proceso comunicacional en el que a partir de la interacción lector/texto se produce sentido.

Por ahora nos quedaremos con las palabras de Eco a la hora de definir la lectura.

Sobre todo, porque creemos que es la más pedagógica y factible para nuestra asignatura: la lectura como un proceso de cooperación entre el texto y el lector. Más adelante veremos otras disciplinas que nos han ayudado a entender el proceso de lectura.

Creemos que, a partir de los aportes de las distintas disciplinas, el alumno universitario desarrollará su capacidad interpretativa en la medida en que aprenda a controlar su propio proceso cognitivo involucrado en la lectura y adquiera a su vez conocimientos sobre las características de los textos a leer y en general sobre el lenguaje que pueda llevar a cabo su cooperación con el texto. En la medida en que tenga claro su rol como lector, cómo y para qué se espera que lea contribuye a superar los obstáculos que se presentan en la lectura.

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ACTIVIDAD REFLEXIVA

1. ¿Qué entendiste por cooperación interpretativa? Da un ejemplo.

2. ¿A qué nos referimos con los “espacios en blanco” que se nos presentan en un texto?

3. ¿Por qué el texto adopta un “mecanismo perezoso”? ¿qué significa esto?

4. ¿Por qué un texto pedagógico o muy didáctico podríamos decir que deja menos espacios en blanco?

5. Lee los siguientes textos o fragmentos textuales ¿cómo es su lector modelo? ¿Qué características debe tener este lector? ¿con qué conocimientos previos debe contar?

TEXTO 1

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TEXTO 2 (FRAGMENTO)

TEXRO 3

TEXTO 4

BIBLIOGRAFÍA

Eco, Humberto. Lector in Fabula. La cooperación interpretativa en el texto narrativo. Lumen.

Narvaja, Emilia et al. La lectura y la escritura en la universidad. 2000. Editorial Universitaria de Buenos Aires

Referencias

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